AGLI Recortes de Prensa    Sábado 14  Marzo 2015

¿Por qué hay que eliminar las autonomías? El caso IKEA
Lucio A. Muñoz www.gaceta.es 14 Marzo 2015

No es la primera vez que sucede en España. Y, desgraciadamente para nuestra economía, tampoco será la última.

Ikea ha paralizado su plan de inversiones corporativo en nuestro país. La citada multinacional sueca, especializada en la venta de muebles “low cost exclusivos”, tenía previsto desarrollar un proceso de expansión en España consistente en abrir 14 tiendas y 8 centros comerciales. Por mediación del citado proyecto, esta compañía preveía invertir 2.500 millones de euros y crear 18.000 empleos tanto directos como indirectos en varías de nuestras comunidades autónomas.

Desde el departamento de comunicación de la compañía, los directivos responsables del negocio en España han explicado que la renuncia a ejecutar el citado plan de inversiones se debe, fundamentalmente, a que en nuestro país existen multitud de infranqueables barreras regulatorias. Y complicadísimas trabas burocráticas. Tanto en cuanto, muchas normas jurídicas están fragmentadas y son incompatibles, puesto que proceden de 17 autonomías que legislan de modo diferente.

Ikea es una empresa valiente y se ha atrevido a denunciar que la nula unidad de mercado, el déficit de libertad económica, la asfixiante y confiscatoria presión fiscal, el parasitismo público-político, etc., impiden que España se convierta en un país atractivo para las inversiones empresariales procedentes del exterior. Todo ello, producto de la corrupción política institucionalizada y derivada de nuestro económicamente insostenible modelo de Estado autonómico.

Esperemos que ningún presidente de comunidad autónoma haya solicitado una “comisión” a Ikea, al mafioso estilo de Jordi Puyol, por el mero hecho de establecerse a nivel regional.

Y del mismo modo, confiemos en que, a cambio de “mordidas”, los dirigentes de los gobiernos autonómicos no le ofrezcan en el futuro subvenciones públicas a esta compañía al objeto que reconsidere su postura y siga invirtiendo en las diversas regiones españolas.

Puesto que estas son las fórmulas tradicionalmente utilizadas por la partitocracia autonómica para “hacer negocios” en España y tejer redes político-clientelares.

Al margen de lo anterior, es preciso considerar que Ikea puede reactivar más adelante el citado plan de expansión. Incluso, podría rediseñar el modelo de negocio por medio de la creación de un nuevo “concepto de tienda”. O reinventar la estrategia, es decir, reduciendo las inversiones, vía oferta multicanal, por ejemplo, apostando por tiendas más pequeñas y céntricas y, de modo paralelo, potenciando la venta a través de Internet.

Y tener en cuenta, además, que las multinacionales, dado el poder de negociación que tienen respecto a los Estados y al objeto de presionar a las Administraciones, suelen adoptar múltiples y estudiadas estrategias político-económicas con el fin de mejorar las condiciones de implantación y posterior desarrollo de sus negocios.

Pero a pesar e independientemente de estas circunstancias, las razones que ha esgrimido esta empresa para frenar sus inversiones en España son perfectamente lógicas y creíbles desde una perspectiva meramente empresarial.

El caso de Ikea refleja claramente la anti competitiva dependencia que tiene la economía española respecto de la política. E, igualmente, el mismo constata el fracaso económico que le ha supuesto a España la implementación del Estado de las autonomías.

En este sentido, el crecimiento económico de España y, por ende, del empleo estará continuamente lastrado por el pernicioso efecto de las “autonomías & asociados”.

Cientos de miles de parásitos sociales, entre los que se encuentran políticos, asesores, sindicalistas liberados, empleados públicos enchufados por los partidos políticos y sin oposición (o amparados por una oposición ilegal), etc.

Junto a las de redes clientelares, tejidas a través de pseudo empresarios y particulares, todos ellos amigos de la subvención y del poder.

Han convertido a las pymes, los autónomos y, en general, a los empleados del sector privado en esclavos fiscales y laborales que, en muchos casos de forma “seiscientoseurista” y precaria, mantienen a flote la macro estructura político-administrativa autonómica y local en la que parasitan tales especímenes.

Recordemos, porque nunca está de más hacerlo, que la causa del saqueo del que han sido objeto los españoles para rescatar a la mitad del sistema financiero español, integrado por las antiguas cajas de ahorros, ha sido la corrupción de los políticos autonómicos y locales.

VOX INCLUYE EN SU PROGRAMA LA MEJOR PROPUESTA ELECTORAL DEL MERCADO POLÍTICO ESPAÑOL: ELIMINAR LAS AUTONOMÍAS O RETIRAR COMPETENCIAS A LAS CC.AA.
El único partido que ha propuesto simplificar nuestro inviable modelo autonómico (retirando a las autonomías las competencias de sanidad, educación y Justicia) o eliminar directamente el Estado de las autonomías es VOX.

Esta es la mejor propuesta político-económica que un partido español puede incluir en su programa electoral, y la única capaz de reactivar la economía española en el caso de llevarse a cabo la misma. Puesto que significaría reducir el nivel de corrupción política, de malversación de caudales públicos y de despilfarro enormemente. Y ahorrar varias decenas de miles de millones de euros anuales. Y, evidentemente, todo ello, supondría una reducción de nuestra deuda y del déficit y un grandísimo impulso del empleo.

PENSAMIENTOS Y REFLEXIONES 72
Antonio García Fuentes Periodista Digital 14 Marzo 2015

GOBERNAR MINTIENDO Y CORROMPIENDO O HACERLO CON LA VERDAD COMO BASE: Se me ocurre emplear el dicho popular de... "ni chato ni narigón", aunque tampoco me convence; ya que no es lo mismo llevarse del trabajo, el rollo de papel higiénico, cincuenta folios, o tres bolígrafos, que quedarse con mil euros de la caja. O sea y más claro, que aunque se peque venialmente o "mortalmente"; pero la honradez si no al cien por cien, si bastante aproximada, pudiera y debiera ser más que suficiente, para que el que vaya a gobernar gobierne bien, o relativamente bien, a corromper cuanto más mejor para que todo se corrompa; no, LA VERDAD ES DURA SIEMPRE; pero si nos acostumbramos a ella, le entenderemos como lo normal y no lo extraordinario... y pienso que ello vale para todo; lo que ocurre es que el que gobierna, basa el gobierno en LA MENTIRA, EL ENGAÑO, LA FALACIA, EL SÍ PERO NO; Y ESE NO ES EL CAMINO, lo digan cómo lo digan. Un gobierno es "una casa grande" y para que esa casa vaya bien, hay que manejarla con los recursos que hay... NO HAY MÁS. (Discutiendo en un foro 11-11-2014)

¿SE PUEDE CONTROLAR A QUIENES GOBIERNAN? El problema seguirá eternizándose, sencillamente por cuanto los políticos terminan por organizarse, controlan el poder y lo ejercen sin escrúpulos, para lo que cuentan con el dinero público y las policías y ejércitos, o sea LO DE SIEMPRE. Fuera de estos organizados ¿qué hay? El dinero que dé siempre se ha organizado y que se emplea, en comprar todo "lo que se vende" y así quita y pone lo que le conviene y punto. Lo que queda es la masa y el pan y circo que les echan para entretenerlos y "que se maten en desahogos animales y no piensen en otra cosa". Por todo ello, mientras esa masa no se organice en VERDADERAS ASOCIACIONES CÍVICAS Y DEDICADAS EXCLUSIVAMENTE A ANTEPONER BARRERAS A LOS DESMANES DE LOS QUE GOBIERNAN; sin pretender nunca ir a gobernar pues en tal caso, se pervierten igual que el resto... no habrá solución, pero esto que digo es tan difícil que aún ni se ha iniciado. (En un debate 11-11-2014)

EL IDIOMA DE ESPAÑA Y PAÍSES DE HABLA ESPAÑOLA ES EL ESPAÑOL: IDIOMA ESPAÑOL: Ya desde que se realizó su gramática (precisamente por un muy culto andaluz apellidado Nebrija) el idioma fue conocido; como EL ESPAÑOL y hay documentación internacional y de la época, escrita por destacados extranjeros que así lo dicen (entre ellos Erasmo de Rotterdam)... por otra parte, ese idioma y ya desde su origen, tiene cantidad enorme de palabras que no eran de Castilla, miles y miles de ellas procedentes de la población musulmana; amén de todo lo que se le ha ido añadiendo a lo largo de los siglos; baste señalar que de América y es el propio Colón el que trae ya nuevas palabras que se adoptan de inmediato, tales como CANOA, CACIQUE, HAMACA. El castellano antiguo, se lo llevaron los judíos sefardíes, que por cierto lo mantienen como idioma común para el entendimiento de sus múltiples asentamientos dispersos por el mundo y creo que por lo numerosos de estos, lo hacen idioma oficial en el actual Israel. Por descontado que cualquier idioma que se hable en España también es español... PERO EL ESPAÑOL COMÚN A TODOS ES EL QUE CODIFICAN LAS ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA, QUE HAY MÁS DE VEINTE, NO SÓLO LA DE ESPAÑA. (11-11-2014 Debatiendo sobre el idioma nacional de España y de la Hispanidad).

SOBRE “EL GUERRA” Y LA POLÍTICA QUE HEMOS SOPORTADO: Guerra "ha muerto" como están "muertos" todos estos CAUDILLILLOS, que han querido ser dictadores sin tener capacidad para ello (SOBRE LA BASE QUE EL QUE DICTA ES POR QUE SABE O SE ASESORA FIRMEMENTE ANTES DE DICTAR: O SEA QUE DICTADOR NO ES TIRANO) y lo que hay que propagar y difundir es que LA POLÍTICA QUE HEMOS SOPORTADO "ESTÁ MUERTA"; por lo que hay que crear una nueva y mucho más eficaz para un conjunto que se denomina ESPAÑA Y LOS ESPAÑOLES; en lo que todos tenemos que poner nuestro granito de arena... SI NO ES ASÍ, CAEREMOS NO EN UNA DICTADURA, SINO LO QUE ES MUCHO PEOR... UNA TIRANÍA. (En un foro 16-11-2014)

IMPUESTOS: GANAR MÁS Y PAGAR MÁS, PERO… Yo no propugno el poner límites al capital que cada cual pueda ganar, pero sí a la forma de hacerlo; o sea, que leyes IGUALES PARA TODOS; y así el que más gana más paga; sin que yo opine que tiene que pagar a más alto porcentaje de la ganancia; no; creo mejor EL IMPUESTO ÚNICO; considero que con un 20 % sería más que suficiente para atender los gastos que mantienen al Estado; ya está bien que se queden con la quinta parte de lo que generamos. O sea y más claro, que asignada la cantidad mínima exenta de impuestos y que debe ser suficiente para mantener una familia razonablemente bien atendida, el impuesto debiera ser único y para todos igual; así no habría límite y el que desea ganar más, ganaría más Y PAGARÍA MÁS; pero el inteligente sabe que mientras más bienes se acumulan, más líos le caen encima y más esclavo es de su propio dinero o patrimonio; así pues ese inteligente ya sabría poner freno a su propia avaricia… ¿queda claro? (En un foro 19-11-2014)

(Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es (Aquí mucho más)

Renovación, ¿para qué?
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com 14 Marzo 2015

Para los viajes de Rajoy no hacen falta alforjas, de hecho, no hace falta siquiera asno. A pesar del empeño que pone en parecerse a Franco en aquello de la morosidad en tomar decisiones, en aplazarlo todo hasta que el tiempo lo resuelva, en esperar pacientemente con la daga entre los dientes para cobrarse cumplida venganza por ofensas pasadas, lo cierto es que quizá sea el presidente de Gobierno más previsible desde que fue creado el cargo a la muerte de Fernando VII, hace ya casi dos siglos. Dos botones de muestra: lo de Madrid y lo de Valencia. Al final, después de tanto ruido, ha terminado poniendo a los de siempre. El Partido Popular, anquilosado hasta el tuétano, alérgico al riesgo, hostil al cambio, preso de una inmóvil aznarocracia que lleva amarrada a la poltrona desde hace más de un cuarto de siglo, no quiere cambiar las caras porque de cambiarlas tendrían que cambiarse ellos. Y hasta ahí podríamos llegar. ¿De qué iba a vivir toda esta banda sin el recurso al politiqueo?

La ley de Génova es simple: el dedo de Dios desciende sobre los mortales y en ese punto se acabó la historia. Al los militantes que les vayan dando, están ahí para hacer bulto, como los procuradores de las Cortes franquistas pero sin percibir sueldo alguno. A Aznar lo puso Fraga, a Rajoy, Aznar y, a todos los demás, Rajoy. Es fácil de entender, ¿verdad? Ni un cuerpo de ejército funciona con una precisión tan escrupulosamente jerárquica como el aparato pepero. Al final resulta que la renovación en el PP se llama Ciudadanos. Los naranjitos, por ejemplo, van a presentar en Madrid a dos novísimos: Begoña Villacís e Ignacio Aguado. No sé si son buena o mala gente pero al menos no estamos hartos de verlos por la tele, que luego si salen elegidos ya nos hartaremos ya, pero entretanto ahí nos dejan peleles nuevos para que unos les faltemos el respeto poniéndoles motes mientras otros, los flipados del tema, se flipen todavía más pensando en la política, esa basura hedionda de mano larga y seso corto, hay algo noble.

En el PP no han advertido –o no quieren advertir– que estamos ante un cambio de ciclo, que lo anterior se va muriendo, que o se ponen las pilas o la historia se los lleva por delante. Hacer el Rajoy, que es la metáfora misma de hacer el avestruz, solo servirá para alargar la insufrible agonía que espera a los genoveses tras los dos vía crucis electorales que les aguardan. Fingir que la realidad no existe no implica que la realidad haya dejado de existir. La España de hoy es muy diferente a la de la transición. De hecho, ha pasado el mismo tiempo desde la aprobación de la Constitución que el que transcurrió entre el final de la guerra y las elecciones del 77. Los cuarenta mágicos años que van marcando el compás de las diferentes etapas de la España contemporánea. La derecha de entonces estaba por mantener lo conquistado durante la “oprobiosa”, la de hoy, en cambio, debería estar justo por lo contrario. Pero no, la reata opositora de Soraya y sus pimpollos, persevera en su idiotez. Deben creer que, como son abogados del Estado, cuentan con algún poder especial tipo Spiderman. Dan por bueno que el nuestro sea un país esencialmente socialista, pedigüeño, tercermundizado mentalmente y se conforman con administrarlo ellos. Cuando la derecha cae en manos de conservadores o, peor aún, de democristianos afuncionariados, no se puede esperar otra cosa. Nos está bien empleado.

En los tiempos de cambio, parafraseando a Saint-Just, todo lo que no es nuevo es pernicioso. Por eso Podemos o Ciudadanos se están llevando a los votantes al huerto. Sale Pablo Iglesias con su coleta, su barbita descuidada, su Tuerka, su verbo inflamado y justiciero de cura rojo y la progretada patria, gente elemental pero auténtica, se derrite viva. Ídem entre lo que venía siendo la gente de orden con Albert Rivera, sonriente, carirredondo, confiable, con su blazer de yerno perfecto. En serio, ¿alguien se derretiría con Soraya taconeando empingorotada, redicha, de mala hostia permanente, con la escoba metida por salva sea la parte, cantando el código mercantil de memoria? Desengáñese, no hay color. Ciudadanos se los va a comer, ellos ya empiezan a intuirlo y yo ya empiezo a celebrarlo, porque si a los Rajoyes les empieza a ir mal al resto del país le empezará a ir bien.

Entretanto tendremos exactamente lo que nos merecemos. En Madrid, sin irnos muy lejos, nos merecemos a Esperanza Aguirre, que lleva vivaqueando de “lo público” desde que ganó la “plaza en propiedad” (grandioso concepto) en el cuerpo de técnicos de información y turismo allá por el cretácico inferior, cuando un tío suyo era, precisamente, secretario de Estado de información y turismo. Desde entonces ha sido concejala, ministra, presidenta del Senado y de la Comunidad de Madrid, amén de baranda máxima de la cosa popular en la Villa, la Corte y alrededores. ¿De verdad es imprescindible que sea alcaldesa? ¿No conoce esta buena mujer aquello de saber retirarse a tiempo? ¿No quiere darse por enterada de que tiene a Granados en la trena y a González en la picota? El PP madrileño debió renovarse hace ya bastante tiempo. Conste que candidatos sobraban, algunos hasta con buenas ideas en la cabeza. No digo nombres que luego todo se sabe. Pero el machito es demasiado atractivo como para apartarse de él, el poder es como una enfermedad las más de las veces incurable. Una pena.

Populismo y fascismo
Maduro y Mussolini
Jorge Vilches Libertad Digital 14 Marzo 2015

La facultad para gobernar por decreto completa la similitud de Maduro y el chavismo en Venezuela con Mussolini y el fascismo en Italia. Pocas dudas quedan a estas alturas de que el populismo fue el padre de las dictaduras de comienzos del siglo XX, y de que el fenómeno se está repitiendo a principios del XXI.

En los momentos de crisis general aparecen los populismos. Su discurso parte de la falsa dicotomía pueblo-antipueblo. Este antipueblo, "la casta" es una oligarquía corrupta que se reserva los privilegios y es causante de todos los males. Al otro lado está el pueblo, la ciudadanía, compendio de todas las virtudes: honrada y laboriosa, vive explotada y engañada. No se trata de lucha de clases, sino del abuso de "los de arriba" sobre "los de "abajo". "Los de arriba" sirven a intereses espurios, manejados desde otro país para someter al pueblo e impedir el advenimiento del paraíso utópico. Ese "enemigo exterior" fue la URSS para los fascistas, como EEUU para la Venezuela de Maduro o la malvada troika y Alemania para el populismo izquierdista actual.

Los populistas declaran entonces que han llegado para "salvar al pueblo" de su enemigo interior -la casta- y exterior. Esto les obliga a tener un programa tan amplio como contradictorio, pero eso es lo de menos. El argentino Ernesto Laclau, autor de cabecera de los dirigentes de Podemos, reivindica desde el posmarxismo un populismo basado en la recogida de las demandas de cualquier grupo social que reporte apoyo o repercusión, y en interpretar cualquier problema en clave de enfrentamiento entre los intereses de la casta con los del pueblo. Por esta razón, sus programas son demagógicos, predecibles y extraordinariamente volátiles.

El hilo que une ese discurso heterogéneo es la alusión a las emociones más primarias. Las palabras y ademanes son moralizantes y justicieros, y teatralizan como si pusieran cada persona y cosa en su sitio. La emoción y la imagen sustituyen al contenido, por lo que llevan a cabo acciones callejeras y extrainstitucionales. Les encantan los actos de masas, las banderas, las performances y las pancartas hirientes; son demostraciones de la fuerza de "la calle" frente a "la mentira" de la casta. La violencia se justifica, al igual que hacía a principios del XX el francés Sorel, referente de Mussolini, como única salida que deja "el régimen".

Los populistas denuncian de forma eficaz lo evidente, por lo que suscitan inicialmente simpatía. Y cuando son debatidos repiten la misma respuesta: es el "miedo al pueblo". El populismo convierte al crítico en un siervo de la casta o del enemigo exterior. El problema surge cuando el populista pasa de las calles a la moqueta y al sillón presidencial: la oposición es liquidada en nombre del pueblo.

Porque para los populistas la democracia no es un conjunto de normas que garanticen los derechos individuales, y la libre e igual competencia por un poder previsible y removible con una periodicidad reglada. Entienden la democracia como el gobierno del pueblo (ellos) para establecer una igualdad social que pasa por la omnipresencia del Estado (de nuevo ellos). De esta manera, para el populista no son importantes las urnas, sino la "voluntad del pueblo". Por eso, frente a la democracia liberal, los fascistas ayer y los chavistas hoy hablan del "gobierno del pueblo".

Los populismos tienen siempre un líder redentor, un mesías que viene a salvar a su pueblo. Hablamos del Jefe, el Caudillo o el Duce, cuya imagen personal es todo un programa y un partido; un régimen entero. Sus retratos son visibles en calles, plazas y platós televisivos, como si se viviera en un 1984 orwelliano. Ese líder es la personificación de las virtudes del pueblo, y trata de que se le identifique con él; por eso viste como un hombre común, y habla como un mesías: moraliza, adoctrina, amenaza, condena al hereje, o entra en cólera cuando una pregunta le molesta. Es un milenarismo que señala al infierno y promete el cielo; ese cielo que hay conquistar al asalto.

La "voluntad del pueblo" es la coartada de los populistas para cambiar la ley y perpetuarse en el poder. Mussolini consiguió que el Parlamento italiano aprobara en 1923 la llamada Ley Acerbo, que confería las dos terceras partes de los escaños al que obtuviera más del 25% de los votos. En 1924, con mayoría absoluta, Mussolini gobernó legalmente por decreto para defenderse de los enemigos del pueblo italiano. De esta manera, transformó el Estado liberal en un Estado fascista: suprimió las libertades, eliminó el control parlamentario, prohibió partidos y creó una policía política, entre otras cosas.

Maduro acaba de conseguir lo mismo de la Asamblea Nacional venezolana que Mussolini del Parlamento italiano: una ley habilitante para gobernar por decreto con la excusa del "enemigo exterior" y contra los "traidores" internos. Es la segunda vez. En la primera dictó medio centenar de leyes que pusieron las bases de su dictadura actual. Cuidado.

Las embajadas del ridículo.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 14 Marzo 2015

De toda la vida las delegaciones comerciales españolas en las que no había distinción de regiones, nacionalidades o memeces semejantes, estaban representadas en las Embajadas y Consulados destacados en los diferentes países con los que existía representación diplomática. Se trataba de dar una imagen multicultural y plural de una España con diferentes costumbres, usos y riqueza. Es decir se trasladaba una idea de la “marca España” con mensajes de calado como aquél de “Spain is different!”. Un mensaje que nos fue abriendo las puertas de Europa principalmente y del resto del mundo tras décadas de aislamiento por los conflictos bélicos, la guerra civil y la dictadura de Franco. Ha tenido que venir la “democracia” para que esa imagen de Unidad haya saltado por los aires y se haya convertido en un zoco de ínsulas provincianas donde los caciques de turno fomentan la singularidad en vez de cooperar en la pluralidad.

La última en sumarse al carro del ridículo provinciano y nacionalista ha sido la actual Presidenta de la Junta de Andalucía y candidata al mismo puesto por el PSOE-A, Susana Díaz, cuyo programa electoral recoge la voluntad de aumentar las “embajadas de Andalucía” en el extranjero de las 16 actuales a 40. El presupuesto actual supera los 16 millones de euros, con lo que pasaría a los 40 millones si se mantiene el gasto medio. Un derroche inadmisible en una época de crisis en la que el PSOE nos arruinó a base de gastar lo que no tenía y aumentar el déficit poniendo a España al borde de la intervención, en quiebra técnica y real.

Pero esto de las embajadas no es por desgracia exclusivo de Andalucía. Desde hace años diferentes comunidades autónomas han ido inaugurando multitud de “embajadas” con el disfraz de delegaciones comerciales para potenciar sus “países” y su oferta cultural y de productos. Y lo peor es que los diferentes Gobiernos de España del PSOE y del PP han consentido esta situación y es ahora, cuando es real la amenaza de secesión lanzada por los partidos nacionalistas, se plantean acabar con ellas e integrarlas en la estructura de las Embajadas oficiales de España.

Así que ahora, cuando Susana Díaz se halla empeñada en ensalzar la singularidad andaluza intentando confundir a los andaluces con la falsa premisa de que el PSOE-A es su genuino representante y el único que defiende sus intereses, hay que rebatirla y dejarla en evidencia de que somos todos los españoles los que con nuestra solidaridad, nuestro esfuerzo y nuestros impuestos contribuimos al Estado de Bienestar en toda España. Desde luego que algunos empezamos a estar hartos de que se aluda a “deudas históricas”, a derechos de sufragio universal con los PER, mientras los presupuestos se dilapidan en enriquecer de modo institucional a corruptos, a organismos y empresas afines en un clientelismo desvergonzado propio de repúblicas bananeras, o como en este caso en embajadas innecesarias.

No podemos consentir que nuestros impuestos sirvan para ver cómo la propaganda sectaria y partidista del PSOE-A dilapida el presupuesto mientras permite que el paro siga siendo la lacra de Andalucía con más del 34% de la población activa y más del 50% de la población joven entre 18 y 25 años. No podemos consentir que se asuma el PER disminuyendo las peonadas a 20 jornadas, para obtener el derecho a cobrar el subsidio por todo el año. No queremos paro subvencionado sino puestos de trabajo dignos justamente remunerados que eviten la picaresca del trabajo negro y sumergido.

No queremos tampoco la proclamación sectaria y partidista de “nuevas alianzas”, porque Andalucía y sus gentes hace siglos que son y forman parte fundamental de España y de su imagen en el mundo. España es diferente en muchos aspectos y precisamente por eso tenemos una Historia como nación más antigua de Europa y un legado cultural del que nos debemos sentir orgullosos y tratar de mejorarlo y no fraccionarlo en pedazos inconexos. El PSOE tiene una amplia experiencia en desunir escudándose en la singularidad y en el derecho de autodeterminación de unos inventados pueblos, cuando lo que ha hecho fuerte a España ha sido su Unidad y tener un proyecto común como nación.

Si el PSOE tuviera sentido de Estado la única alianza que debería proponer es la de todo el pueblo español sin distinción de regiones o naciones solo existentes en las mentes enfermizas del nacionalismo más trasnochado. Juntos podremos, desunidos fracasaremos.

DOS PESOS, MIL MEDIDAS
¿Eres Charlie Hebdo? Yo copto, asirio, y si hace falta hitita
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 14 Marzo 2015

Las víctimas importan si son progresistas, y mejor aún laicistas, materialistas y contrarias a la identidad tradicional de nuestros pueblos. Si no, los políticos se callan.

El presidente francés, François Hollande, lideró el primer acontecimiento mediático de 2015 con la respuesta propagandística –no demasiado espontánea- tras el ataque terrorista contra la sede del semanario Charlie Hebdo en París. Muchas víctimas de un grupo integrista musulman contra una revista que muchas veces insultó a Mahoma y a la fe islámica... y muchas más aún al cristianismo, a los Papas y a la identidad tradicional de Francia y de Europa. No tiene justificación el terrorismo contra Charlie Hebdo. Pero tampoco tiene justificación que sólo Charlie Hebdo merezca el apoyo y propaganda que se niega a otras víctimas del terrorismo. Del mismo terrorismo.

Si todos "somos Charlie", ¿qué diremos de ortodoxos, melkitas, armenios, latinos, maronitas, caldeos, jacobitas, católicos orientales, y ahora, más que nunca, coptos en el valle del Nilo y asirios entre lo que hoy son Irak, Siria y Turquía, asesinados en masa sólo por ser ellos mismos? Ningún laicista oficialista se ha planteado decir "je suis chrétien". Ellos están dispuestos a la guerra por una revista de dudoso nivel intelectual y/o moral, pero en cambio no reconocen su culpa en el exterminio de las comunidades cristianas de Oriente. Quizá les agrada, quizá su guerra es en parte también esa.

La guerra no es algo que haya que justificar sólo moralmente, es un atributo al que los Estados soberanos recurren según sus necesidades e intereses. Pero estamos asistiendo a la desapirición de la soberanía, de la libertad, de las reglas y hasta de la dignidad, en estas nuevas formas de guerra por así llamarla. "Tanto los hechos conocidos más recientemente como aquellos a los que indebidamente se ha acostumbrado nuestra opinión pública no son sólo lamentables: son criminales, y deben ser reprimidos en consecuencia. Son de hecho crímenes de guerra, que en cualquier tiempo pasado los propios Ejércitos –al menos si se hubiese tratado de Ejércitos de tradición europea- habrían evitado con tanta rapidez como vergüenza. Pero hay que explicarlos, además de evitarlos, porque en la explicación de su génesis está también una parte de su solución".

"Los crímenes más horrendos, y más contrarios al espíritu militar clásico, no se producen en la lucha entre Ejércitos regulares de países que se enfrentan en guerras clásicas. Esa guerra, por terrible y dolorosa que resulte, es una guerra con reglas, reglas escritas y no escritas que los combatientes conocen y aplican, que hacen de la guerra, en efecto, una continuación extraordinaria pero civilizada de la diplomacia, una parte de la vida de los Estados... El problema se plantea cuando la guerra no es entre Estados soberanos y Ejércitos regulares, cuando, por el contrario, uno de los bandos niega del otro la dignidad, la soberanía, la legitimidad; cuando niega incluso su existencia o su derecho a existir, cuando lo convierte en el Mal Absoluto. Porque, en buena lógica, no hay reglas para enfrentarse a lo intrínsecamente malo, no hay límites en la violencia que se puede emplear, no hay nada que no se pueda hacer".

Viendo cómo se extermina al enemigo de ideas y de fe, y cómo los laicistas lo toleran indiferentes, "si el enemigo no existe, no tiene derecho a existir o es la encarnación de lo más abyecto ¿tiene derechos? ¿Hay que respetarlos? Si el enemigo es por definición pésimo y pérfido, ¿qué impide torturarlo, masacrarlo, humillarlo o abusar de él?" No son tan distintos. "Obviamente, hay divergencias sobre quién es el bueno y el malo, pero en definitiva todos aceptan, en el hipotético caso de una "guerra justa", que el Bien recurra a cualquier medio contra el Mal y sus agentes. En la tradición europea, ... las cosas no son así. La guerra no es un acontecimiento que haya que justificar sólo moralmente, ni un hecho de naturaleza religiosa que deba terminar con el exterminio del rival; es un atributo de los Estados soberanos, que recurren a él según sus necesidades y sus intereses. La paz eterna no existe, como tampoco existe la perfeción terrena de la bondad humana".

"Es hora de romper este círculo vicioso, que condena a los soldados de nuestros aliados a ser cómplices de una crueldad de tipo asirio y a nuestros pacifistas celtíberos a una incoherencia intelectual absolutamente impresentable". Yo no soy Charlie, estoy orgulloso de no serlo y de no querer serlo. En cambio creo que no hay guerra legítima contra los que forman las comunidades de Oriente o el Estado sirio, y que sí la hay contra los destructores allí de un resto de orden más que milenario sólo en nombre de unas ideologías bajunas y contemporáneas. Algunos somos un poco filisteos, y más aún bastante hititas. Seguramente lo que el mundo necesita sea más parientes nuestros, en lo cultural, lo biológico y lo lingüístico, capaces de versiones corregidas y aumentadas de la cabalgata de Mursilis. Para poner orden, allí y aquí.

La guerra civil está en puertas. ¿Y si Guillaume Faye tenía razón?
Gérald Pichon Minuto Digital 14 Marzo 2015

Gérald Pichon, autor de “¡Blanco de mierda: Crónica de un odio inexistente”

Hace apenas dos meses, antes de los atentados perpetrados por los hermanos Kouachi y Amedy Coulibaly, explicar que la inmigración masiva padecida por Francia iba a engendrar problemas graves que pudieran desembocar en una guerra civil étnica y confesional, nos convertía en… ¡un desequilibrado! Un mes después no se cuentan los artículos que hablan claramente de la posibilidad de un conflicto armado en Francia.

Un ejemplo: el alucinante artículo “Francia, año cero: la guerra civil”, en la revista Lyon Capitale de febrero. Éste evoca la última novela de Jean Robin, “Los acontecimientos”, en la que el novelista describe “una Francia presa del caos, en la que se enfrentan fracciones identitarias, milicias islamistas, grupúsculos yihadistas y brigadas de extrema izquierda.

Según dice la revista, “el autor no hace política, muestra la posibilidad de una guerra civil en Francia. Como antiguo enviado especial en escenarios bélicos, éste se ha sentido impresionado por el parecido que Grenoble guarda con Sarajevo”.

El escritor Michel Houellebecq, en su última obra, aborda directametne esta polémica: “Durante varios años, e incluso varias décadas, Le Monde, y en general todos los periódicos de centroizquierda, habían regularmente denunciado a las “Casandras” que preveían una guerra civil entre los inmigrantes musulmanes y las poblaciones autóctonas de Europa Occidental”.

Más de 10 años antes que los demás, Guillaume Faye, un autor nacido en el surco de la “Nueva Derecha” a finales de los años 70, pero que posteriormente rompió con esta, había predicho los acontecimientos en curso. En su obra “La colonización de Europa”, del año 2000, Guillaume Faye describía de manera casi profética lo que algunos descubren apenas hoy.

“La guerra étnica va a comenzar, y aún no hemos visto nada. Esta situación toma evidentemente el aspecto de una guerrilla entre bandas étnicas, entre barrios rivales. Pero estos enfrentamientos entre inmigrantes no será impedimento para que se unan todos contra su enemigo principal, los autóctonos europeos y su Estado. Al atacar todos los símbolos de ese Estado (policía, bomberos, escuelas, transportes…), al desafíar las leyes con la instalación de zonas de economía criminal, al provocar que los europeos abandonen ciertos barrios por efecto de las amenazas, los jóvenes salidos de la inmigración han empezado un proceso de guerra civil, de colonización interna que se inscribirá en la psique y la memoria cultural de las generaciones venideras. “Hacer la guerra a los europeos en su territorio”: esa es la consigna que permanecerá anclada en el inconsciente colectivo de esa población creciente.”

Para Guillaume Faye, “Europa es el enfermo del mundo”. La bajada a los abismos del caos no ofrece ninguna duda. Frente a los riesgos de una guerra civil sobre bases étnico-religiosas, el autor exhorta a la juventudo europea a prepararse mental e ideológicamente para enfrentar el caos venidero y a preparar el pos caos.”

Cécile Kyenge Kashetu quiere poner fuera de la ley a los partidos identitarios y meter en la cárcel a sus dirigentes
Flavien Blanchon. Minuto Digital 14 Marzo 2015

Llegó a Italia hace 30 años, con la excusa de realizar estudios, clandestinamente o con un visa caducado (corren estas dos versiones), se quedó ilegalmente durante una década, gracias a las redes “caritativas” católicas, se naturalizó italiana después de haberse casado con un autóctono (se han separado desde entonces y el marido afirma votar por la Liga Norte).

A partir de su entrada en política, su carrera ha sido meteórica: alcaldesa, diputada, ministra, todo gracias al color de su piel. Se ha aprovechado a fondo de todas la ventajas, favores y privilegios de su nueva casta, vistiéndose en las boutiques de lujo y llevando un tren de vida inalcanzable para el 99% de los itallianos. Ahora es diputada europea (el chollo soñado de cualquier miembro de la casta) y acaba de ser encargada de definir la política de inmigración para toda Europa. ¡Qué recorrido desde el Katanga!

Pero Kyenge Kashetu no tiene intención de quedarse ahí. No le basta con estar “en su casa” en la nuestra, además quiere ser la dueña de esa casa y que los indígenas no tengan el derecho, no ya de resistir, sino ni siquiera el de quejarse. Ya no disimula su juego y lo expone a la luz del día: “Esta casa me pertenece y ya os váis a enterar”.

Desde hace meses, a intervalos regulares, Kyenge Kashetu formula exigencias en el diario digital Affaritaliani.it, cada vez más precisos y amenazantes. El 30 de agosto, pedía “una ley con sanciones contra los partidos que promueven programas racistas”, y mencionaba a la Liga Norte y al pequeño partido Forza Nuova, los cuales según ella deben ser puestos “fuera de la ley”. El 30 de octubre, reclamaba una ley “para prohibir que la Liga Norte y Forza Nuova se presentaran a lasa elecciones”. El mismo día de la gran manifestación de la Liga Norte y Casapound en Roma, el 28 de febrero pasado, ha exigido un endurecimiento de la ley antirracista vigente. Incluso ha detallado las penas que hay que infligir a los “racistas”: “Sanción económica bajo la forma de multa a pagar al Estado”, tanto para los particulares como para los partidos, encarcelamiento (“una medida extrema que debe ser tomada sin embargo en consideración”), prohibición de participar en las elecciones a “los partidos o los grupos políticos que promueven el racismo y la discriminación”. Y finalmente, la exclusión civil y moral de los apestados: “Todo aquél que discrimine de cualquier manera debe ser alejado de las instituciones de la sociedad”. El próximo paso será pedir para toda esta mala gente el destierro, las minas de sal o las galeras…

La Liga Norte no es la primera en la lista. Kyenga Kashetu. “La Liga Norte y Forza Nuova son los primeros partidos que hay que castigar, pero no excluyo añadir alguno más a la lista. Debemos alcanzar la posibilidad legal de reprimir a estos partidos, no sólo en Italia sino en toda Europa”.

La inquisición antirracista afianza poco a poco su poder soñando con el control absoluto y la dictadura integral. Sueña con quitarle a los europeos sus derechos cívicos, sus bienes y su libertad, marcarlos con el anatema, convertirlos en leprosos. Nos hemos transformado en cuidadanos de segunda clase. Qué digo, en siervos, que deben considerarse felices de ser todavía tolerados en la tierra de sus ancestros antes, quien sabe, de ser expulsados…hacia el Congo.

De la primavera árabe a la revolución fascista
Teresa González Cortés www.vozpopuli.com 14 Marzo 2015

Nueva York, Bali, Beslán, Madrid, Londres, Ámsterdam, Volgogrado, Nueva Delhi, Bengasi, Boston, Tiananmen, Nairobi, Peshawar, Sidney, París, Copenhague, Maiduguri… son algunas de las ciudades del mundo en las que se han producido atentados yihadistas. Partiendo de una confrontación hacia los valores de Occidente el profesor Samuel P. Huntington escribía un artículo bajo el título ¿Choque de civilizaciones? (1993). A pesar de su buena acogida, y posterior libro, sostengo que no hay tal colisión de culturas, sí, en cambio, grupos políticos netamente antidemocráticos que ansían el control absoluto del poder. E igual que las tácticas fascistas, que no el “choque de civilizaciones”, definieron la actuación genocida de los líderes bolcheviques y nazis contra miembros de su propia sociedad civil, de la misma manera solo el ascenso del “fascismo”, no el “choque de civilizaciones”, explica la ferocidad asesina con que salafistas armados liquidan a zoroastristas, coptos, cristianos, judíos… por no considerarlos musulmanes, y matan a bahaístas, a sufíes, chiíes, alauitas, ibadíes… por no imaginarlos suficientemente creyentes para ingresar en la comunidad musulmana o “Umma”.

La malaventuranza que flagela al mundo musulmán (y que en ocasiones siente Occidente) nace de esa nauseabunda uniformidad ideológica que apoyan los regímenes dictatoriales árabes y que los paladines del integrismo radical azuzan abriendo caminos al guerracivilismo. Por este motivo, a la lucha contra la impureza –la educación femenina es, para los islamistas, causa de “pecado”-; a la idea de que los hijos han de pagar por las “herejías” de los padres; a su obsesión por los “delitos de conciencia”; se une, en fin, la falta de respeto a la individualidad, esto es, el escandaloso récord en la vulneración de los derechos humanos por parte de quienes en este segundo milenio defienden idearios totalitarios.

Esto nos lleva a una evidencia: en el siglo XVII el liberalismo fue atacado por los valedores del absolutismo monárquico, luego por los amigos de la revolución de Robespierre. Más tarde, lo sería por Napoleón y sus epígonos. A continuación, por darvinistas sociales e imperialistas coloniales. Ya en pleno siglo XX las embestidas procederían de los dirigentes y partidarios de las revoluciones de izquierdas y derechas. Ni que decir tiene que a comienzos de este siglo el liberalismo sigue siendo arrollado en distintos frentes, sobre todo entre quienes reivindican el fascismo que, amén de invadir todas las áreas de la realidad, privada y pública, favorece bajo polvaredas metafísicas de fe y culto la llegada de nuevos tiranos.

Guerras de religión
Las guerras de religión resultan, como cualquier otra contienda fratricida, expresión de la lucha del poder terrenal por el poder terrenal, o sea, algo poco divino. Y, en ausencia de libertades, la inmoderación de los extremistas eleva las cotas de inestabilidad social, de descomposición política. Y los niveles de barbarie.

En esta ofensiva contra el imperativo de “separar Iglesia y Estado”, se sitúan grupúsculos nacionalistas, fuertemente armados, que manejan la muerte como parte esencial de su mensaje, incluso contra los propios suníes, y reivindican el Estado hipertradicionalista suní, gobernado por un califa. Así, con estas premisas, el fundamentalismo, la utopía, deviene “clave” en la planificación de los acontecimientos y más cuando el integrismo ideológico o “fascismo” no tolera nada que se desvíe de la norma, ni nuevo ni viejo, ni inerte ni vivo. Eso explica que los integrantes de las milicias islámicas (a cuyo cauce acaba de integrarse el grupo terrorista Boko Haram) secuestren a niñas cristianas, maten en la escuela a niños musulmanes, exterminen a poblaciones de yazidíes, decapiten a egipcios coptos, cuando no, venden y, peor, emplean rehenes para quemarlos vivos o usarlos como bombas de relojería.

Por tanto, en sus intentos por erradicar a golpes las rutas de la Historia, la aniquilación de los Budas afganos, de las reliquias chiíes, de los templos sufíes, de los monumentos coptos, del patrimonio histórico de Tombuctú, el bombardeo de los restos preislámicos de la ciudad de Nimru…, todas estas muestras de censura y reprobación son, en suma, síntoma de la ultraviolencia de los salafistas de hoy y, por tanto, rasgo de ese autoritarismo actual que se denomina “Nacionalislamismo”.

El exótico Oriente
En una atmósfera de resurgimiento de los populismos que los adeptos y dirigentes de las tiranías iraní, qatarí y saudí saben fomentar más allá de sus fronteras, el auge del universalismo religioso está marcando el fin del principio de la democracia o, lo que es igual, negando aquellos aires liberales que acompañaban a la primavera árabe. Y digo esto porque mientras mujeres y hombres buscan escapar de los avisperos bélicos de Nigeria, Chad, Níger, Camerún, Mali, Libia, Siria, Irán…, paradójicamente de Bélgica, de España, Inglaterra…, también de EE. UU., Chechenia, Daguestán…, saltan hombres, y muchachas adolescentes, que rechazan el modelo liberal-democrático y viajan al centro de la yihad para implicarse en esa cultura de muerte y victimarios que los revolucionarios islamistas aplican de modo mayoritario sobre hombres y mujeres musulmanes. Y en territorios con Estados ausentes.

Es evidente que los componentes de estas bandas defienden una visión idealizada, romántica de Oriente…, extraña a la realidad. Y, mucho peor, en su aventurerismo exhiben una añoranza tal por la aplicación puritana de la ley islámica o sharia, que vinculan sus hambres de fanatismo y dictadura a la edificación de un sistema socio-político cerrado y teocrático.

Incido en el tema de la “sharia” porque ni la pobreza ni la riqueza, tampoco los problemas derivados de la injusticia, de la desigualdad o de la vulneración de los derechos laborales, sino exclusivamente la sharia es lo que mueve a los abogados del neototalitarismo presente. Y como ha apuntado el fundador del Instituto por la Secularización de la Sociedad islámica, el escritor y politólogo indio, de familia musulmana, (alias) Ibn Warraq (1946- ), “en términos generales, los occidentales atribuyen muchos de los problemas del mundo árabe “a cuestiones materiales concretas" como la tierra y la riqueza. [Sin embargo,] los islamistas rara vez hablan ellos mismos acerca de la pobreza. Lo expresó el ayatolá Jomeini: "Nosotros no creamos una revolución con el fin de bajar el precio del melón”. Los islamistas necesitan el dinero para comprar armas y financiar la propaganda. La riqueza es simplemente un medio, no un fin”, concluye Ibn Warraq en un artículo, de lectura obligada, titulado Los Apologistas del Totalitarismo: del Comunismo al Islam (2008).

Evitando que Cronos devore a sus hijos
Bienvenido sea el proyecto del Gran Imán Sheikh Ahmed al-Tayeb, figura clave dentro del islam suní, que reclama la reforma radical de la enseñanza de la religión de Mahoma con el objetivo de abordar la propagación del extremismo islámico y desmantelar conflictos confesionales. Su propósito resulta “primordial” en caso de pretender detener la incubación y propagación de grupos como Al Qaeda en Afganistán, Magreb y Levante español, de AQAP en Yemen, de Al Shabaad en Somalia, de Hamas en Palestina e Israel, de ISIL en Irak, de Jabhat Al Nusra y de Harat-Kat Sham Al Islam en Siria, de Boko Haram en Nigeria, de North London Boys en Inglaterra, de Doku Umarov en Chechenia, del Movimiento Islámico del Turkestán Oriental en China, de Vilayat Daguestán en Rusia, de los acólitos del Emir de Wedding en Alemania, etc.

Repito, bienvenido sea el proyecto que desde Egipto patrocina este Gran Imán. Ahora bien, la solución a cualquiera de los extravíos fascistas de nuestro tiempo no radica solo en modificar la enseñanza del Islam. Pasa por desarticular el criterio de la infalibilidad, por eliminar las raíces despóticas de un Estado “protector” e “ilimitado”. Pasa por impedir excesos y amenazas de dirigentes y adeptos, de modo que las personas, al margen de sus ideas, sexo o edad, nunca sean siervas de ningún Estado y sí, por el contrario, miembros activos de una comunidad política que vive en libertad y tolerancia, y persigue el cumplimiento de los derechos individuales, como ya señaló el liberal John Locke (1632-1704).

Así que, en esta encrucijada histórica, se exige modernidad ilustrada, es decir, laicismo y separación de poderes frente a la brutalidad del totalitarismo y sus abusos genocidas. Ni más ni menos.

Fotografía cabecera "Dos insurgentes iraquíes armados del norte de Irak" de Menendj.
Fotografía "Freedom go to hell" de Voyou Desoeuvre.


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La cara dura sin par de Esperanza Aguirre
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com  14 Marzo 2015

Estamos en época electoral y se nota. Todos, los mismos que han gestionado las consecuencias ruinosas de su, en definitiva, ignorancia de lo humano, debaten en el parlamento como si solo hubiera que apuntar en el "debe" las fechorías del adversario. Ellos, por supuesto, no tienen de qué responder. Imágenes como las del denominado "bosque de los ausentes", en los que la clase política en bloque se daba codazos por salir en la foto, resultan ahora de lo más común. Y también de lo más indignante.

Pero siempre hay un plus con el que no contábamos. Resulta que Esperanza Aguirre ha salido en tromba y promete enderezar lo que su partido ha torcido adrede. Tras el ninguneo a las víctimas del terrorismo ella aspira a contar con María San Gil, quizás para hacernos olvidar la repugnante bajada de pantalones de su gobierno ante el Tribunal de Estrasburgo o a los etarras celebrando su libertad mientras los compañeros del Partido Popular apelaban a la vomitiva excusa del legalismo.

Ahora doña Esperanza dice que irá a la manifestación en favor de la reforma de la ley del aborto, convocada para el sábado en defensa de la Mujer, la Vida y la Maternidad, tres cosas por las que el PP no ha hecho absolutamente nada más que abundar en lo que ya había. Qué jeta.

Este tipo de animales políticos no tiene decencia. Durante su mandato en la Comunidad de Madrid se abrieron y se subvencionaron clínicas abortistas, en concierto con el Sistema Público de Salud, tal y como prevén la Ley General de Sanidad y la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias, en un contexto en el que las autonomías tienen competencias sanitarias casi plenas.

Ahora resulta que, según Esperanza, "el aborto no es un derecho, es un fracaso". Nosotros añadiríamos que es un fracaso, entre otros, de Esperanza Aguirre y su partido. Pero hay más: el pasado mes de enero, en un acto de la Sociedad Española de Oncología Médica en Madrid, se mostraba partidaria de "una ley no solo de supuestos sino de plazos" y añadía que "con la ley anterior a la de (José Luis Rodríguez) Zapatero se produjeron en Barcelona, en la clínica del doctor Morín, lo que yo considero asesinatos de bebés de ocho meses. Por lo tanto, me parece que hay que tener mucho cuidado con este asunto".

Disculpen pero me tengo que poner una dosis intravenosa de "primperan". La señora Aguirre, en el colmo de su cinismo, quiere hacernos creer que esto del aborto es cosa de partidos y no del consenso del régimen del 78. El hecho es que con González, con Aznar, con Zapatero y ahora con Rajoy, el complejo económico-industrial del aborto está de enhorabuena. Si con Aznar llega la "edad dorada" del aborto en España -véanse las estadísticas del Ministerio de Sanidad-, con Zapatero y Rajoy la cosa sigue igual.

Mientras tanto, el PP, fiel a su estrategia de no derogar ni una sola de las leyes zapateristas que criticó en la oposición, ahora se debate agónicamente consigo mismo para introducir una reforma que resulta nimia para lo esencial; esto es, si con el aborto desaparece o no una vida humana con fondos públicos de la Comunidad de Madrid, por ejemplo.

Por todo ello, si Esperanza Aguirre nada verbalmente entre dos aguas, afirmando el "fracaso" del aborto, manifestando su devoción por la ley de "plazos" y de "supuestos" (¿cuáles, por cierto?) y asistiendo a una manifestación a la que nunca vino cuando era Presidente de la Comunidad, en los hechos, lo que se dice en los hechos, Esperanza Aguirre es una declarada abortista por su inoperancia en combatir algo que es mucho más que un "fracaso", y por la connivencia de su sistema de salud para con algo que, aunque pasa más desapercibido que la carnicería del "doctor" Morín, es igual de siniestro y asesino.

Pero, ¿qué es lo peor de todo esto? Desde luego, no que Esperanza Aguirre sea del peor tipo de abortista, de los que supeditan los principios al rédito electoral y aducen la cuadratura del círculo para ganar votos, mientras se gozan en el más puro "dolce fare niente".

Lo peor es la manera en la que se degrada la inteligencia de las personas. En la confusión motivada por el miedo, ya casi nadie es capaz de pensar. Creen que los que les han traicionado mil veces vienen ahora a salvar lo que en el fondo desprecian. Presentan como descubrimiento sensacional lo que es obvio y creen que han descubierto el Mediterráneo.

Por eso la asociación "enraizados" anda por ahí pidiendo a la gente que pregunte a Cristina Cifuentes si está a favor o en contra del aborto. Con todos los respetos al indudable buen hacer de esa asociación, me parece una memez. Como si hiciera falta preguntárselo o, siquiera, dejarla en evidencia. Cristina Cifuentes es el típico aparatchik capaz de decir lo que toque a la estrategia del partido.

No hace falta preguntar ni decir nada más e insistir por esta vía es una pérdida de tiempo que se le resta a todos aquellos que hace tiempo han decidido que la salvación debe venir por otro camino. Mientras tanto, la clase política se hunde más en la depravación ética. Como en "el retrato de Dorian Grey", el único atisbo de respetabilidad que tienen consiste en ocultar al público aquello en lo que se han convertido.

Jueces y policías intentan enmendar la esperpéntica huida de Plazaola

Benjamín López www.elsemanaldigital.com 14 Marzo 2015

No entra en cabeza humana que un terrorista que está en libertad cogida con alfileres se deje a su libre albedrío. Era más que previsible que el Supremo decretara su ingreso en prisión.

"Nuestro ordenamiento jurídico no permite establecer dispositivos de vigilancia policial permanente sobre personas que se encuentran en situación de libertad". Con esta frase tan realista desde el punto de vista teórico como falsa desde el práctico, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, intenta echar balones fuera, sacudirse toda responsabilidad en la huida del etarra Plazaola.

El ministro debe de pensar que los ciudadanos nos chupamos el dedo. Aunque la pulcritud teórica diga que un ciudadano libre no puede ser vigilado por la Policía, la aplicación práctica lo desmiente. Para demostrarlo basta con hacerse una simple pregunta: ¿Para qué existe el CNI? Según dice este organismo en su propia página web sus actuaciones van encaminadas a "asegurar que determinadas fuentes, materias, identidades, hechos o decisiones no sean conocidas por quienes podrían valerse de esa información para actuar contra los intereses del Estado".

Su "misión", añade el CNI, es facilitar al Gobierno "las informaciones, análisis, estudios o propuestas que permitan prevenir y evitar cualquier peligro, amenaza o agresión contra la independencia o integridad territorial de España, los intereses nacionales y la estabilidad del Estado de derecho y sus instituciones".
Prevenir el terrorismo y controlar todo lo relacionado con actividades terroristas entra claramente dentro de este ámbito, por lo que el caso que nos ocupa, la huida del etarra Plazaola, podría haber sido evitada tan sólo con aplicar un poco más de diligencia. No entra en cabeza humana que un terrorista que está en libertad cogida con alfileres se deje a su libre albedrío. Era cuestión de días que el Supremo se pronunciara y más que previsible que decretara su ingreso en prisión.

¿Dónde estaba la Policía? ¿Dónde se habían metido los servicios de inteligencia, el CNI? Hubiera bastado una orden del ministro o de la vicepresidenta, de quien dependen orgánicamente los espías, para que Plazaola estuviera ahora mismo entre rejas, donde debe estar. No se despacha el asunto diciendo que no se le podía vigilar; se podía y se debía haber hecho.

Eso en cuanto al aspecto policial. Pero hay otro, el judicial, que también clama al cielo. Los jueces del Supremo se llevan las manos a la cabeza por la filtración que facilitó la huida del etarra. Efectivamente la filtración es una vergüenza, pero no ésta sino todas. Los sumarios secretos publicados en la prensa, las sentencias que conocen antes los medios que los afectados, están a la orden del día. Basta con ojear un periódico cualquiera un día al azar para comprobarlo. Y nadie dice nada hasta que esa filtración produce efectos indeseados. No parece serio.

Además, este caso Plazaola es una crónica de una huida anunciada. Estaba cantado que estos pájaros tratarían de salir volando en cuanto les sacasen de la jaula. Lo sabían, lo pensaban y lo sospechaban todos los ciudadanos menos, al parecer, el que lo tenía que saber, el ministro del Interior. Fernández Díaz no puede agarrarse a la teoría para librarse del muerto. La práctica, la realidad de los hechos le deja en evidencia.

El discurso el odio
El ADN de la barbarie
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 14 Marzo 2015

Es reconfortante la sensación de superioridad que experimentamos los occidentales civilizados cuando la pantalla nos muestra a los vándalos islamistas dinamitando los monumentales Budas de Bamiyán, o destruyendo las piezas arqueológicas milenarias que se conservaban en la antigua Nínive y en el Museo Histórico de Mosul, o quemando los tesoros documentales que se acumulaban en la biblioteca de esta misma ciudad de Irak. El espectáculo refuerza nuestra convicción de que estamos muchos años luz por encima de la cultura y las costumbres de esos bárbaros.
Abroquelados en las tinieblas

Es verdad que cuando hacemos alarde de esta superioridad enseguida aparecen los aguafiestas empeñados en hacernos sentir culpables por las atrocidades que cometieron los inquisidores, los cruzados y los cristianos enzarzados en las guerras entre la Reforma y la Contrarreforma, con sus secuelas, por ejemplo, en la Irlanda de nuestro tiempo. Pero sus argumentos no se tienen en pie: precisamente lo que nos espanta es comprobar que las sociedades islámicas alimentan sus odios, actualmente, con la misma irracionalidad con que las nuestras los alimentaban hace muchos siglos, excepto en aquellos casos acotados que, como el irlandés, parecen ser resistentes al progreso. Los islamistas continúan abroquelados en las tinieblas de sus orígenes, hasta el punto de matarse entre ellos por disputas relacionadas con la mítica sucesión de Mahoma, en tanto que Occidente ha pasado, a trancas y barrancas, por el filtro humanista de la Ilustración. Y si no lo ha hecho mejor es porque la naturaleza humana no da para más.

Dicho lo cual, nos basta con echar una mirada a nuestro alrededor, ya sea a lo lejos o por la cercanía, para darnos cuenta de que tampoco tenemos derecho a cantar victoria. Todos llevamos dentro nuestro ADN de barbarie, con la peculiaridad de que, afortunadamente, el barniz de civilización amortigua la tendencia a desahogarla mediante la violencia. La amortigua pero no la elimina, como lo demostraron, en nuestra sociedad, las atrocidades etarras.

Reflexionando sobre los motivos que indujeron a los fundamentalistas del islam a emprender su campaña de destrucción, se me ocurrieron algunas ideas inquietantes. Es cierto que el mayor síntoma de su barbarie aflora en la crueldad y la falta de escrúpulos con que practican secuestros, esclavizan, torturan y degüellan en forma individual y colectiva, exhibiendo luego a sus víctimas para escarmiento e intimidación de propios y extraños, y encarnizándose con cristianos y judíos pero, sobre todo, con quienes ellos consideran herejes de su propia religión: suníes contra chiíes y viceversa. Luego me detuve a pensar en la importancia que dan a los símbolos culturales, hasta el extremo de pulverizar e incinerar aquellos de incalculable valor histórico y arqueológico que podrían revender para financiar sus actividades bélicas y proselitistas. Escribe el editorialista de La Vanguardia (28/2):

¿Qué impulsa a los yihadistas a cometer estas tropelías? Su rechazo frontal de la Yahiliya. Es decir de la época anterior a la implantación del islam, en la que a su entender se fomentaba la idolatría pagana. (…) Piezas ahora definitivamente perdidas, como las del Museo de Mosul, no forman parte de nuestra tradición inmediata, pero las consideramos un tesoro que pertenece al conjunto de la humanidad que, como tal, debe ser preservado. (…) La historia no se puede volver a escribir; se pueden lamentar algunos de sus capítulos, se puede pensar que las cosas podrían haberse hecho de otro modo e incluso mejor. Pero no puede modificarse. Carece, pues, de sentido cometer atentados como los de Mosul.

Desobediencia contumaz
El odio a la cultura ajena, sobre todo si ésta perdura en el entorno próximo y se interpreta como un elemento capaz de contaminar la pureza religiosa o identitaria, es el signo visible de nuestro parentesco con la barbarie. Una barbarie que el barniz de civilización obliga a materializar mediante procedimientos sutiles, que excluyen los baños de sangre típicos del fundamentalismo primitivo, aunque éstos tampoco se puedan descartar definitivamente, como lo demuestran nuestra historia reciente y la de la idealizada Europa.

Los ejemplos de dichos procedimientos sutiles abundan, por desgracia, entre nosotros. ¿Cómo se puede calificar, si no, la contumacia con que los responsables del sistema de enseñanza en Cataluña desobedecen todas las sentencias judiciales y arrinconan la lengua castellana en las aulas? La lengua castellana es, para estas autoridades catalanas, el equivalente de lo que los Budas de Bamiyán y las reliquias de Babilonia y Nínive son para los yihadistas. No fomenta, claro está, la idolatría pagana que aborrecen los islamistas, pero sí refuerza los lazos de unión dentro de esta España que aborrecen los secesionistas. Nuevamente, el odio a la cultura original, que, en este caso, para mayor escarnio, es la propia y mayoritaria.

En este contexto, los secesionistas tampoco son innovadores. La entronización del odio forma parte de las peores tradiciones locales, que parecen compartir el ADN de los iconoclastas yihadistas. Escribe Lluís Foix (LV, 4/2):

He leído en alguna parte que Barcelona es la ciudad del mundo donde se han quemado más iglesias. La primera pira se perpetró en 1835, luego llegó la de la Semana Trágica de 1909 y la de 1936. Hay pocas estatuas antiguas en las calles de Barcelona. Lluís Permanyer las tendrá todas catalogadas. Pero me parece que son escasas las que llevan dos siglos en pie.

Destruir iglesias y estatuas para borrar rastros del pasado compartido y marginar la lengua castellana para destruir vínculos con los compatriotas de siempre son dos testimonios de nuestro parentesco con la barbarie. Que se refuerzan, paradójicamente, con un trabajo de reconstrucción: el de las ruinas del Born, puestas al servicio de la tergiversación histórica y, nuevamente, del enfrentamiento cainita. Y si en el citado editorial de La Vanguardia se lee que para los yihadistas sus actos de barbarie son "la ejecución de un mandato divino, una respuesta a supuestas conductas sacrílegas", también la campaña de odio contra España tiene sus defensores provistos de textos canónicos. Nos adoctrina Salvador Cardús y Ros (LV, 4/2):

No puedo dejar de recomendar la lectura de las ponencias del simposio España contra Catalunya: una mirada histórica (1714-2014), y muy particularmente la lección inaugural de Josep Fontana.

Esto, cuando uno creía que incluso los secesionistas, avergonzados de su traspié proselitista, habían decidido enterrar en el olvido aquel esperpento subsidiado y sobre todo las barrabasadas del estalinista caduco que lo inauguró. Pero pretender que los secesionistas se avergüencen de algo es pecar de optimismo. Informa la prensa (LV, 1/3) de que la estelada estuvo presente en el acto antieuropeo que se celebró en Roma, donde

convergió una inquietante alianza entre la Liga Norte -principal organizadora del acto- y el grupo neofascista CasaPound. (…) Entre el público se veía una pancarta con una foto de Benito Mussolini, brazo en alto y este texto: "Salvini, te esperaba".

Matteo Salvini es "el joven e impetuoso líder de la Liga Norte (…) el único partido relevante en Italia que simpatiza con el soberanismo catalán", aclara la información.

La bestia interior
Felicitémonos, una vez más, de que nuestro parentesco con la barbarie discurra todavía por vías relativamente pacíficas. Eso sí, sin bajar la guardia, porque la bestia interior siempre está al acecho. El Carnaval le permitió asomar su feo hocico. Primeramente fueron unos descerebrados que se disfrazaron de guardias urbanos, con un tiesto en la cabeza, para burlarse del agente que quedó parapléjico después de recibir un golpe con ese objeto durante el desalojo de un edificio okupado (elperiodico.com, 17/2).

Más grave, si cabe, y más afín a la barbarie con la que estamos emparentados, fue la exhibición obscena que montaron unos energúmenos en Solsona (El País, 23/2):

La Fiscalía abrirá diligencias por un posible delito de incitación al odio con relación al suceso del reciente Carnaval de Solsona (Lleida), donde se recreó la figura de un Rey Carnaval con una bandera independentista a modo de capa que simulaba disparar contra supuestos soldados -algunos con una bandera española- a la luz de un comentarista que ilustraba la retransmisión para televisiones locales. Además, en el momento de este supuesto enfrentamiento, una voz en off hacía alusión a través de un altavoz de la derrota del sitio de Barcelona en 1714 por las tropas borbónicas, mientras quien relataba la comparsa se refirió a los "soldados" como "terroristas" y aludió a "una bandera de las Españas; atención que esto no puede ser bueno".

Según ha informado el fiscal jefe de Lleida, Juan Boné, aparte de estos hechos, en los que se investigará si hay un delito de incitación al odio del artículo 510 del Código Penal, también se investigará uno de los carteles que anunciaban las fiestas en Twitter, en el que bajo la imagen de una chica con una pistola se podía leer: "Carnaval fascista y paramilitar. Ven a matar españoles en un ambiente festivo, pacífico y familiar".

¿Parentesco con los bárbaros? Más bien barbarie en estado puro, con la que tienen lazos de sangre –y nunca mejor dicho– todos los partidos, redes sociales y salvapatrias que no expresaron su repudio a tamaña aberración. Desde el Estado Islámico hasta Solsona, la barbarie los crea y la bestia interior los une.

El Estado subvencionó a los partidos políticos con 66 millones de euros en 2014
Manuel Ángel Menéndez www.vozpopuli.com 14 Marzo 2015

Los partidos políticos percibieron en 2014 más de 66 millones de euros en subvenciones oficiales, según el balance anual que acaba de cerrar el Gobierno y que ha colgado en su portal de la transparencia.

Las subvenciones anuales para el funcionamiento de los partidos políticos suele ser objeto de acuerdo entre todos.

En esa cantidad se incluyen los gastos para el funcionamiento ordinario, los de seguridad y las ayudas estatales para las elecciones europeas de mayo de 2014. El balance se ha cerrado a fecha 31 de diciembre –es decir, que contempla las cifras ya abonadas, no sólo las presupuestadas-, aunque no estará oficialmente fiscalizado por el Tribunal de Cuentas hasta dentro de dos años.

Según ese documento, la partida para gastos ordinarios –la fijada por la ley para el funcionamiento interno de los partidos- es la más importante, con un total desembolsado de 52,37 millones de euros. Esta partida no ha sufrido apenas variación respecto a lo fijado en los Presupuestos Generales del Estado para 2014, dado que los conceptos que se aplican no varían a lo largo de la legislatura. Pero donde sí ha habido variaciones ha sido en los otros dos conceptos: en las ayudas para la seguridad privada de los partidos y, sobre todo, en las ayudas para gastos electorales en las europeas de mayo de 2004.

Centrándonos en los gastos ordinarios, el PP se ha embolsado prácticamente la mitad de la partida: 25,25 millones de euros del total (52,3 millones), que le han sido ingresados en sus cuentas en pagos trimestrales de 6,313 millones cada uno. En segundo lugar, el PSOE se ha embolsado a lo largo del año 14 millones, que llegan a sumar 16,09 millones (el 30,7%) si añadimos a la primera cantidad los 2,09 millones percibidos por el PSC, su ‘filial’ en Cataluña.

A partir de los dos grandes partidos –los que más votos y escaños obtuvieron en las elecciones generales de 2011-, las cantidades están más repartidas y atomizadas, siempre en función de los resultados electorales. Así, el tercer lugar del ranking lo ocupa IU-La Izquierda Plural con 2,4 millones de euros (el 4,6% del total de la subvención), seguida de UPyD con 1,9 millones (apenas el 3,78%), una cantidad, esta última, superada por los nacionalistas catalanes de CiU si sumamos las subvenciones que perciben por separado los dos partidos que componen la coalición (CDC, el partido de Artur Mas, con 1,74 millones, y UDC, el partido de Duran i Lleida, con 584.000 euros).

Por lo que respecta a los nacionalistas vascos, los abertzales de izquierda de Amaiur superaron en subvención al PNV: Amaiur recibió en el total anual 857.387 euros y el PNV 741.597. Como al resto de las fuerzas políticas, el pago fue en cuotas trimestrales.

2,7 millones para subvencionar los gastos de seguridad
La segunda de las partidas, la destinada a subvencionar parte de los gastos de seguridad privada de los partidos políticos, supuso un desembolso total para el Estado de 2,75 millones de euros. Como ocurre con las subvenciones ordinarias, la parte más importante se la ha llevado el PP, el cual ha recibido del Ministerio del Interior un total de 1,3 millones de euros para la seguridad de sus sedes y personas. Una cantidad que le ha sido abonada en cuatro pagos trimestrales de 324.185 euros (recordemos que este balance se ha hecho ya con el ejercicio cerrado y, por tanto, con las cantidades abonadas).

En segundo lugar, el Partido Socialista ha percibido por ese concepto prácticamente la mitad que el PP; es decir, 719.000 euros. Es comprensible la rebaja, primero por los propios resultados de las elecciones de noviembre de 2011, y segundo porque no tiene responsabilidades de gobierno del Estado. Hay que señalar al respecto que estos datos corresponden a la partida de los gastos generales del Estado, pero a los que habría que añadir los municipales y autonómicos. Así, los números al completo sólo se conocerán cuando el Tribunal de Cuentas fiscalice este ejercicio.

En todo caso, el resto de la partida para seguridad ha quedado más o menos resumido así: 124.000 euros para gastos de seguridad de IU; 120.000 para CiU; 101.000 para UPyD; 27.000 para ERC; 38.000 para el PNV, y, en fin, 44.000 para Amaiur. Los abertzales de izquierda tienen también, como se ve, subvención para gastos de seguridad y es mayor que la del PNV porque consiguieron mayor número de diputados en el Congreso.

Gastos electorales: 11,15 millones de euros por las europeas
Por lo que se refiere a la tercera partida del balance de la Administración General del Estado, la de subvenciones por gastos electorales –elecciones al Parlamento Europeo del 24 de mayo-, la subvención total pagada por el Estado ascendió a 11,15 millones de euros.

Se trata fundamentalmente de una subvención para gastos por envíos postales electorales. El artículo 227.3 de la Ley Orgánica de Régimen Electoral prevé que el Estado subvencione a los partidos, federaciones, coaliciones y agrupaciones por los gastos electorales originados por el envío directo y personal a los electores, en al menos una Comunidad Autónoma, de sobres y papeletas electorales o de propaganda y publicidad electoral

Como en los casos anteriores, la partida mayor fue para el PP, al que el Estado subvencionó sus gastos de campaña con 2,08 millones de euros, mientras que el PSOE percibió 1,72 millones.

Los listados completos pueden verlos PINCHANDO AQUÍ. http://transparencia.gob.es/es_ES/buscar/contenido/subvencionpartido/SubvPartidoPolitico2014
Por otro lado, los Presupuestos Generales del Estado fijaron la partida de subvenciones para este año de 2015 en 156,4 millones de euros, un 84,6% más que en 2014. La explicación es que en este año se celebrarán tres elecciones: municipales, autonómicas y generales, por lo que en el capítulo del Ministerio del Interior se ha consignado una partida de algo más de 101 millones de euros para gastos electorales.


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