AGLI Recortes de Prensa  Martes 17  Marzo 2015

Montoro, el inquisidor investigado
EDITORIAL Libertad Digital 17 Marzo 2015

Cristóbal Montoro ha sido la cara visible del Gobierno en su devastadora política fiscal, diametralmente opuesta a lo que el PP había anunciado en la campaña de las generales y a lo que había aplicado en la era Aznar.

Cristóbal Montoro ha sido el encargado de esquilmar a las familias y empresas españolas con el fin de preservar el despilfarro en organismos e instituciones inútiles, que albergan a decenas de miles de paniaguados de los principales partidos. Otro político habría llevado a cabo esta traición a sus votantes con discreción y mala conciencia. En el caso de Montoro no sólo no ha habido la menor contrición, sino que, a tenor de sus intervenciones públicas, el ministro ha disfrutado mientras cumplía los deseos del presidente del Gobierno.

Cristóbal Montoro ha fanfarroneado en el Congreso a cuenta de la información fiscal de los contribuyentes, a la que tiene acceso en razón de su cargo. Ha amenazado a determinados personajes y sectores económicos con lanzar contra ellos todo el peso coactivo de la Agencia Tributaria, mientras avalaba la vergonzosa inacción de este mismo organismo en los casos más sonados de corrupción, como el protagonizado por Iñaki Urdangarín y su esposa, la infanta Cristina.

Pues bien, gracias al juego sucio que los dirigentes de Génova emplean entre sí para ganar cuotas de poder, y que incluye la filtración de todo tipo de informaciones e insidias a los medios de comunicación que se prestan a ello, se ha sabido que la firma de abogados fundada por Montoro va a ser investigada por la Fiscalía a causa de un presunto trato de favor en la adjudicación de un contrato por parte del Consejo Superior de Cámaras de Comercio.

Las investigaciones del Ministerio Público y las comparecencias parlamentarias solicitadas por UPyD determinarán el grado de implicación del ministro en este feo asunto, pero pocas dudas pueden existir a estas alturas de que Montoro es uno de los peores titulares de Hacienda que ha sufrido España. Desde luego, en el Partido Popular ningún otro ha causado tanto daño a la economía productiva, y sólo Pedro Solbes, el ministro socialista que arruinó a España en dos ocasiones, lo supera en capacidad destructiva.

Por si fuera poco, ahora pesan sobre Montoro sólidas sospechas de que, mientras perseguía a contribuyentes que intentaban cumplir con sus obligaciones, el bufete que fundó se podría haber convertido en un chiringuito especializado en el tráfico de influencias. Otro motivo más para una destitución que debería haberse producido la primera vez que este personaje se extralimitó en sus funciones.

El golf y la Unión Europea
Vicente Baquero gaceta.es 17 Marzo 2015

Nada más lejos de mi intención justificar el abuso perpetrado por el colectivo político social griego durante estos últimos años, llevando el reparto de beneficios y la falta de responsabilidad al límite, provocando una fraudulenta impresión de bienestar que ha llevado al país a la quiebra y ahora pretende que “la fiesta la pague otro…” No obstante conviene profundizar un poco en el origen de semejante aberración político-económica.

Cuando en algo mucho menos importante que la planificación del futuro de un conjunto de naciones, como lo puede ser un deporte como el golf, una actividad en última instancia competitiva, para que sea equitativo y practicable entre todos los participantes se establecen unas reglas previas a la partida ¿cómo es posible que a la hora de diseñar la Unión Europea se hayan olvidado de imponer unas reglas del juego equitativas entre sus miembros?

Es evidente que el dicho de “café para todos” es inoperante e injusto y solo puede llevar al desastre. No se trata de volcar dádivas ni subvenciones, regalos inútiles, quitas y esperas, financiaciones privilegiadas, caridades inútiles que solo conducen a la corrupción, dádivas que lo único que consiguen es complicar y confundir el fondo del problema. Se requieren unos principios para que cada nación pueda participar en condiciones razonables, dadas las diferencias entre ellos: distintos niveles de desarrollo, riqueza, condicionantes culturales, climatológicos y geográficos. En el golf se llama “hándicap” (en términos económicos estaríamos hablando de que la base de la ventaja competitiva está en función de la curva de experiencia que es función del tiempo, el capital humano y la escala accesible) Este es un principio que permite que cualquier golfista pueda jugar con un profesional y ganar el campeonato. ¿Cómo? a cada jugador se le asigna en función de su competencia un número de golpes extras y ventajas en determinados hoyos, de manera que si el profesional cumple estrictamente con los tres, cuatro o cinco golpes que requiere un hoyo en particular, y el aficionado necesita dos golpes más para hacer el “par” empata con el profesional.

Evidentemente una de las ventajas de que disponían los países antes del Euro era la moneda, pudiendo devaluar y así incrementar su competitividad. Recurso falso pues acaba generando inflación y a la larga no soluciona el problema de fondo, pero de alguna manera enjuagaba el desastre del desempleo, al menos temporalmente, y atraía inversión aprovechando las diferencias de cambio. ¿Cuál sería el “hándicap” dentro del sistema Euro? Creo que el tema fiscal sería decisivo, como muy bien supieron ver los irlandeses al colocar su impuesto de sociedades en el 10%, para atraer la domiciliación de empresas multinacionales. ¿Cómo puede ser competitiva Grecia con Alemania, por ejemplo, teniendo el mismo impuesto de sociedades, unos impuestos directos e indirectos parecidos, una total imposibilidad de controlar su política monetaria, siendo su nivel de desarrollo tecnológico, territorio y recursos naturales la décima parte? Un aficionado no puede ganarle una partida a Sergio García, si este no le da la ventaja del “hándicap” y por tanto no podría jugar en condiciones equitativas. Conclusión: se deberían haber establecido ciertas ventajas fiscales y económicas para los países más pobres y menos desarrollados al introducir la moneda única (no ayudas monetarias ni subvenciones) o estos deberían haber permanecido fuera del euro.

Ahora lo vemos con toda claridad, la cosa no tiene solución, salvo que se mutualice toda la deuda, como si fuera europea y se administrara la recuperación de ahora en adelante privando parcialmente de soberanía económica a cada país individual. Es decir formar al fin una Unión Europea de verdad, como EE.UU. Lo cual también sería una solución lógica. Aunque ahí chocaríamos frontalmente con los nacionalismos latentes todavía reflejo de los intereses políticos particulares locales, que harían imposible la única solución coherente. Con un “hándicap” la gente habría ido mejorando su juego y cuanto más mejorara, menos ventajas tendrían paulatinamente, sin avasallar. Progresivamente los países habrían ido prosperando y atrayendo inversión y por consiguiente trabajo y riqueza.

Imaginemos por un momento que ahora Grecia, se saliera del euro y decidiera establecer para los operantes en euros, dólares o en su dracma local un impuesto de sociedades del 5% y un IRPF máximo del 10 % para residentes extranjeros y griegos millonarios, autorizando además la existencia de cuentas numeradas, al fin y al cabo es de lo que ha vivido y a lo que deben su riqueza Suiza o Luxemburgo. (No entiendo porque se tendría que escandalizar el Sr. Juncker).

Día 11. Venezuela lastra a Podemos
Lo que comienza a alejarse de Podemos es su objetivo de convertirse en fuerza mayoritaria de la izquierda. Y en el punto de inflexión entre el crecimiento de los primeros meses y el estancamiento actual se encuentra Venezuela
Javier CaraballoEl Confidencial 17 Marzo 2015

La primera equivocación de muchos con respecto a Podemos fue imaginarlos como una anécdota, una pompa de jabón que explotaría en el aire sin dejar más rastro. No era así, claro, no eran tres frikis ocasionales, que desaparecerían del mapa como quien levanta una acampada de varias semanas en la puerta del Sol, pasan los servicios de limpieza, baldean los adoquines, y todo vuelve a ser igual.

La segunda equivocación, consecuencia de la primera, fue pensar que no tendrían capacidad para organizarse, ni como partido político ni, desde luego, para presentarse a unas elecciones en España, distintas a las Europeas, que requieren de más infraestructura territorial y cohesión interna. Pues ya ven, Podemos es partido político y tiene una estructura jerárquica clásica que se extiende progresivamente a toda la geografía española.

En estas elecciones andaluzas se está viendo; se les puede ver en un pueblo del interior recorriendo las calles, equipados con sus camisetas moradas, y repartiendo propaganda sectorial con los problemas de ese pueblo en cuestión. Cualquiera que entienda de campañas electorales, convendrá que se requiere de una buena infraestructura y, desde luego, de financiación para descender en la propaganda electoral hasta esos pueblos de 20.000 habitantes, como los vi hace unos días en Montilla.

La tercera equivocación, que todavía se arrastra, ha sido la de considerar a Podemos como una banda de agentes peligrosos, demonios con tridente y una llamarada de fuego en la punta del rabo. Con cada andanada empapada de bilis, con cada insulto que se ha utilizado con profusión para descalificarlos, lo único que han conseguido quienes pretendían acabar con ellos ha sido fortalecerlos ante su electorado potencial. Por la simple asociación de ideas que se produce cuando alguien, como los dirigentes de Podemos, inician una batalla política contra lo que llaman ‘la casta’, y sobreviene una reacción en tromba, visceral, contra ellos, exagerándolo todo. Dicho de otra forma, mucha de la gente que atendió el fenómeno de Podemos desde el principio, que vio en ellos una válvula de escape al hartazgo de la corrupción y los recortes sociales de la crisis, encontró en las paletadas de estiércol que les lanzaban, la principal razón de peso para apoyarlos. Es la vieja ecuación cervantina: ladran, luego cabalgamos. Desde el principio, como sucede con todo, ha sido el tiempo y la crítica razonable a la inconsistencia de muchas de sus propuestas la que ha ido mermando las expectativas de Podemos, una fuerza política que ya parece estancada en todas las encuestas.

Pero, ¿sólo eso? No, ésa es la cuestión, como quizá pueda comprobarse en estas elecciones andaluzas. A ver, lo que ha conseguido hasta ahora Podemos, no lo ha logrado ninguna otra fuerza política en la democracia española. En menos de un año, se ha convertido en la tercera fuerza política de España y puede entrar, como ahora en el Parlamento andaluz, con un peso decisivo para conformar gobierno o hacer oposición. Pero lo que comienza a alejarse de Podemos es su objetivo de convertirse en fuerza mayoritaria de la izquierda española. Y en el punto de inflexión entre el crecimiento exponencial de los primeros meses y el estancamiento actual se encuentra Venezuela.

La misma gente que reaccionaba a favor de Podemos ante los excesos con los que se juzgaba a sus dirigentes, no puede entender ahora cómo esa fuerza política es incapaz de condenar un régimen viciado, corrupto y autoritario como el de Venezuela. Hablamos de un electorado potencial de izquierda que comenzó a ver en Podemos el ‘voto útil’ frente al Partido Popular y que se retrae cada vez que los oye defender el régimen de Maduro.

Ya pueden tener cuentas en Andorra y supermercados desabastecidos en Caracas, que no habrá ni un dirigente de Podemos al que se le escuche una mala palabra contra el Gobierno de Venezuela. A pie de calle, ése es el pálpito que empieza detectarse ante la inminencia de las elecciones andaluzas. A pie de calle, Venezuela es uno de los principales lastres de Podemos. Si la irrupción espectacular de Podemos tenía la fórmula mágica de haber sabido conectar con un estado de opinión mayoritario, ahora el mismo sentido común le dice a muchos que aquí nadie quiere verse como en Venezuela. Mucha gente que se entusiasmó con Podemos, que vio en ellos una nueva izquierda, era gente normal. Sucede que lo sigue siendo: normal. Y sólo con gente normal se construye una fuerza política mayoritaria.

Esquizofrenia del poder.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 17 Marzo 2015

A veces no hay quien nos entienda. Mucho pedir que la clase política sea “profesional” y que el que acceda a un cargo público tenga un currículo con experiencia en la vida privada, sobre todo en gestión. Sin embargo, cuando gente así asume cargos cualquier antecedente en su vida privada anterior resulta tremendamente sospechoso y se le acusa de prevaricar, de favorecer a sus antiguos contactos o compañeros, etc. Pues eso parece que es lo que están intentando hacer con el Ministro de Hacienda, Montoro y su empresa bufete con la vieja táctica de hacer insinuaciones, que no acusaciones formales ante un juzgado. Lo de siempre en lo que parece un ajuste de cuentas entre camaradas de Gobierno.

Así que ¡a ver si nos aclaramos!, si queremos experiencia o buscamos un becario virginal sin formación. Las empresas privadas lo suelen tener claro, prefieren siempre personas con experiencia y si traen conocimientos de la competencia o una agenda de contactos, mejor que mejor. De hecho la ocupación de ex altos cargos de los diferentes Gobiernos de España, Presidentes y Ministros, termina siendo en empresas o lobbys internacionales, donde se aprovechan sus adquiridas “cualidades” en cuanto a facilitar contactos en puestos muy generosamente remunerados. Los ejemplos de Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero con el inefable Moratinos, son elocuentes por sí mismos.

En cuanto al “amiguismo”, clientelismo y demás actos corruptos que emanan del poder, solo hay una opción: acabar con este comportamiento sin miramientos y sin distinción. Desde luego que hay que aportar las pruebas y no meras insinuaciones de patio de corrala. No basta con acusar y eso de tirar la piedra y esconder la mano. Es necesaria una denuncia ante un juzgado con la aportación de todas las pruebas y testimonios que se disponga y si no, uno se puede ver implicado por falsa acusación y difamación. Es verdad que a veces, como en el caso de Montoro, pueden existir fuertes indicios de comisión de delito, pero no valen nada si no se sustancian en pruebas incuestionables de peso ante un juez.Sembrar la duda solo sirve para engañar a los ilusos.

Y no es que precisamente Montoro sea un santo de mi devoción, puesto que solo por el caso Noós y la defensa a ultranza de la Infanta Dª Cristina con el increíble Informe evacuado por unos Inspectores lo más de comprensivos y poco puntillosos a la hora de aceptar facturas como válidas, se ha ganado mi total animadversión y rechazo. Eso además de reconocer su nada ético comportamiento a la hora de señalar públicamente los objetivos de sus pesquisas patrimoniales y de rentas de determinadas personas físicas y jurídicas. Sus insinuaciones quieren convertirse en acusaciones.

Desconozco cuál es el verdadero motivo de ese “fuego amigo” plasmado en la información publicada por El País, al que todos relacionan indirectamente con la actual vicepresidenta del Gobierno. Pero la verdad es que poco o nada me importa porque ya se sabe que “quien a hierro mata, a hierro muere” y esta vez Montoro ha sido señalado.

El circo de la realidad política española
María Blanco vozpopuli.com 17 Marzo 2015

Explicaba el cantante Pedro Guerra en su canción El Circo de la Realidad que en ese lugar ficticio, “sólo hay reflejos de la realidad, se desinforma de la realidad, todo se compra, en realidad”, que “la gente piensa que la realidad es el deseo de la realidad y todo vale, en realidad”.

No se me ocurre una mejor descripción del panorama político español.

En plena pretemporada, todos los partidos tratan de cubrir todas las opciones. El resultado es un híbrido de propuestas de todo tipo, no solamente económicas, que en estos momentos son importantes, también se trata de promesas de transparencia, de moralidad, de renovación.

Y eso es peor, porque la economía no funciona por sí sola, en ningún sentido.

La compleja realidad
Las medidas económicas que proponen unos y otros están fundamentadas en una visión particular de todo: del ser humano, de la vida en sociedad, de cuáles deben ser las normas y de muchas cosas más. La ética está por debajo de todo, lo sepamos o no, lo queramos o no, y la subida de un impuesto, o una medida de simple maquillaje económico, refleja de alguna manera los valores que se promocionan en la sociedad, esas normas sociales que si no se miran, reconocen y asumen tanto si se está de acuerdo con ellas como si no, te las cuelan como me colaban las verduras en el puré de legumbres para que no me diera cuenta. Vivir mirando al techo es una manera muy tonta de vivir. Es preferible plantarle cara a lo que hacemos, a lo que elegimos y a lo que no elegimos.

Por eso es importante señalar lo que no se ve de la economía: quiénes son los verdaderos beneficiarios de esa medida aparentemente bondadosa, cuál es el verdadero significado de las palabras que nos seducen porque nos quedamos en la música y no alcanzamos a oír la letra, o qué ética apoyamos cuando aplaudimos a aquellos que señalan con el dedo a los que no quieren que sus acciones salpiquen a los demás, y reclaman que el uso del dinero ajeno sea escrupuloso, no irresponsable. Porque el prójimo que paga ese euro al gestor político es un padre de familia de clase media, o de los que le cuesta llegar a fin de mes, etc.

Sin embargo, hablar de la poca ética de unos impuestos onerosos, que han de serlo por el monto de deuda que políticos manirrotos han asumido en nuestro nombre, es garantía de estigma social. Te insultan, te etiquetan y te colocan en el apartado de “peligrosos radicales insolidarios”. Y tú solamente has defendido el uso escrupuloso del euro de la señora multi empleada que va sentada a tu lado en el metro.

La aparente realidad mola más
¿Por qué esa señora no te da las gracias sino que se une al coro de palmeros de los políticos que piden más gasto, más impuestos, y más de todo (pero financiado por los otros)? Porque la apariencia de quien lo reclama es mucho mejor que mi apariencia. Como decía el canario Pedro Guerra es una señora sabiamente desinformada de la realidad, a la que se le muestra un reflejo de la realidad. Y ella, pues bastante tiene con llegar a fin de mes con los hijos en paro o con el marido jubilado.

Además está el atractivo que tiene el segundo verso de la canción. La gente piensa que la realidad es el deseo de la realidad. Y ahí es donde los vendedores de unicornios hacen su agosto y acaban con las existencias de falsedades y de mitos de todos los tamaños y colores.

Todos los partidos políticos presentes en el circo de este año reclaman transparencia y regeneración. Todos prometen hacerse cargo del asunto. Y casi todos tienen esqueletos en sus armarios, y porquería bajo la alfombra. Es verdad que, hoy en día, la ineficiencia de la justicia permite que quien sea me impute algo que no he cometido por un indicio que puede ser falso y hasta que se lleve a término el caso en los tribunales nos dan las uvas. Pero varias veces, porque los retrasos en la justicia se cuentan ya en años. ¿Hay que bajar de las listas y de los cargos a cualquier imputado permitiendo que venga un desaprensivo y acuse adrede para eliminar a los candidatos fuertes? Es un problema que debería solventarse con leyes en la mano que penalizaran la imputación falsa. Pero mientras tanto todos los políticos deberían ser mucho más escrupulosos.

Todos los políticos van a solucionar el problema del paro y la pobreza y casi todos lo van a hacer quitándole a unos (en mayor o menor medida, más o menos directamente) para dárselo a los demás. ¿Es así como queremos educar a nuestros hijos? ¿Queremos que aprendan que se puede uno saltar las reglas de la propiedad privada por un puñado de votos en vez de tomar el camino más largo de la creación de empleo mediante la actividad de quienes de verdad generan empleo, las empresas? Porque seguimos siendo de los países donde crear empresas es más difícil y donde, como me recuerda Juan Ramón Rallo en las tertulias siempre, se penaliza a las empresas que crecen por encima de un nivel y las micro empresas no dan como era absorber todo el desempleo.

No basta con desear que baje el paro, o que acabe la corrupción, o que aparezca de la nada un sistema productivo maravilloso y hacer “cualquier cosa”. Hay que hacer lo que funciona y no lesiona la ética. Financiar mis maravillosas ideas con dinero ajeno no es lo mejor, evitar que la gente se haga responsable de sus actos tampoco. Eso sí, se ganan menos votos. Y todo se compra en realidad.

Zapatero, ese tonto con chilaba
Graciano Palomo Periodista Digital 17 Marzo 2015

La asistencia de José Luis Rodríguez Zapatero al foro de Dajla(antigua y española Villa Cisneros), un encuentro patrocinado por el sátrapa marroquí y su régimen expansionista, viene a confirmar la tontez de este que fue jefe de gobierno del Reino de España por accidente.

Este es un tipejo que, además de haber dejado España sumida en el marasmo y la quiebra, sigue viviendo a costa del contribuyente sin que se sepa a ciencia cierta qué es lo que sabe hacer, se permite el lujo de poner en ridículo el país que le da de comer y contra todo sentido común le concedió honores.

El “rojo” que dio cancha y muchos millones a sus amiguetes de La Sexta y de pasó hundió definitivamente RTVE, se ha ido ahora a dejar en cueros la vieja reivindicación histórica del pueblo saharaui masacrado por Rabat. Quiero creer que el bobo de solemnidad –tal y como le conoció un día el presidente Sarkozy-no sabe siquiera que Dajla es un territorio ocupado por Marruecos y que, por lo tanto, cualquier reunión de cualquier tipo que se lleva a cabo ahí es ilegal e irreconocible por la comunidad internacional.

¿Sabe acaso ZP lo que ha hecho? ¿Es consciente que se ha entregado en manos del autoritario y más que sospechoso monarca halauita?

Pero lo que ha hecho Zapatero en esta ocasión–que sigue subido en coche oficial, con gran sueldo a cargo del contribuyente y prebendas de todo tipo- es mucho más grave que cuando traicionó a España yéndose a darse el pico con dictadorzuelos sanguinarios caribeños y aspirantes a serlo en el altiplano. Porque el apoyo histórico de la izquierda española a la justa causa saharaui la ha liquidado este iletrado máximo al que un día la masacre en unos trenes le llevaron hasta el palacio de la Moncloa.

Hay algo que considero necesario destacar. El hombre de la sonrisa bobalicona, el mismo que consideró a Otegui un hombre de paz, el presidente que pactó con los secesionistas catalanes en aras de su poder, debe ser muy “rojo” pero no pierde ocasión de utilizar el tráfico para colocar a sus hijas y amiguetes como aquel gordito apellidado Lacalle, otro de similar catadura a su jefe.

¿Qué habría que hacer para que el pueblo español pueda desembarazarse de semejante adefesio político?

Por un referéndum sobre la inmigración
Fabrice Robert. Presidente del Bloc identitaire Minuto Digital 17 Marzo 2015

Queridos amigos, queridos camaradas,

¡Gracias por haber venido! Hoy en Francia, el lugar en donde están los demócratas no es en el Parlamento, sino en las calles. Es en las calles que desde hace años se expresan millones de franceses, millones de franceses despreciados, engañados, insultados, pero en pie.

Fiscalidad, escuelas, paro, teoría de genero… Los temas que causan enojo no faltan. Pero hay uno que es fundamental, y es el de la identidad. ¿Que nos importa el monto de los impuestos si mañana nuestro pueblo ya no existe? ¿Que nos importa el matrimonio homosexual si mañana ya no hay franceses y son los islamistas que lo anulan?

En todos los grandes movimientos populares históricos hay una vanguardia. Junto con algunos más, el Bloc Identitaire y nuestros camaradas de Generación Identitaire, somos esa vanguardia. Nos encontramos en las primeras filas de la lucha. Desde hace 10 años le plantamos cara al enemigo. Hemos introducido en el debate público armas conceptuales como la sustitución de pueblo y de civilización, la inundación demográfica de la inmigración, la islamización de nuestra sociedad y el racismo antiblanco entre otras.

Estar en la vanguardia es demostrar que nada es imposible, que el sueño se hace realidad cuando la voluntad está presente. Ésta es la señal que hemos querido enviar con nuestra hoja de ruta sobre la remigración. No se trata de ninguna manera de una serie de provocaciones imposibles de llevar a la práctica. Por el contrario, todo es realizable y nos hemos quedado por debajo de lo que es posible.

La remigración no es un simple concepto, es una necesidad. Y es una necesidad para los propios inmigrantes. Pero aunque no lo fuera eso no cambiaría nada ya que la remigración es indispensable para los franceses y para los europeos.

Se puede poner muchas cosas en el concepto de remigración. Pero ante todo, es algo muy sencillo que se puede resumir con esta frase: “Señoras y señores, ahora os debéis ir…”

Como es ilusorio que la remigración tenga lugar con una simple llamada a la razón, se impone medidas. No voy a enumerarlas todas, pero al menos las principales, las que actuarán de manera tan sencilla como apretar un botón.

Primero: Derogación del derecho de suelo. Ese derecho nacido con la Revolución podía tener sentido cuando se trataba de hacer entrar en el cuerpo nacional, a pequeñas dosis, a belgas, polacos o italianos. El derecho de suelo se ha convertido hoy en un derecho de ocupación. Eso tiene que acabarse. Los grandes principios son menos importantes que la supervivencia.

Segundo: Derogación del reagrupamiento familial. Este reagrupamiento no es más que una larga serie de pequeñas bombas demográficas de fragmentación que golpea a nuestras ciudades. Esta reagrupación es la disolución de Francia.

Tercero: Pérdida de la nacionalidad para todo naturalizado desde menos de 10 años y que hayan cometido un delito. Porque hay que decirlo: ¡En Francia la inmigración mata!

Cuarto: Penas de cárcel sistemática para todos los empleadores que den trabajo a inmigrantes ilegales. Deben pagar, y no sólo con su dinero, sino con su libertad. La cárcel es el castigo mínimo cuando se toca a la comunidad de destino de nuestro pueblo.

Quinto: Acabar con la propaganda de Estado a favor de la inmigración y del mestizaje. Es esta propaganda masiva, industrial, hecha con el dinero de los franceses, la que permite la Gran Sustitución al anestesiar las defensas inmunitarias de nuestro pueblo. Hay que acabar con los telefilms y las telenovelas que son un insulto a la realidad, en los que se ve a escoria social de raza blanca agredir a mujeres y respectables africanos víctimas del racismo, cuando la vida real nos ofrece diariamente el relato contrario. Hay que cortar la financiación con dinero público de las cadenas de televisión que produzcan semejantes indignidades. La propaganda pro-inmigración no debe ser posible sino con fondos privados. O sea que dejará de hacerse.

Sesto: Creacion de un Alto Comisariado para la Remigración, y establecimiento de un Fondo de Ayuda al Retorno junto con una campaña de sensibilización para incitar a los inmigrantes a volver a sus países. Estamos dispuestos a pagar, pero para que se vayan y que no vengan. Estamos dipuestos a pagar a los países de origen, pero el contrato deber ser claro: ¡Guardaros vuestras masas demográficas para vosotros! ¡Si la natalidad debe ser una fatalidad, que sea la vuestra!

Séptimo: Esto es Francia. Aquí no queremos velos en las calles. No queremos prédicas en árabe en las mezquitas. Hay que prohibir las prédicas de los imanes extranjeros y la financiación extranjera de las mezquitas. El mensaje debe ser claro: el islam no es bienvenido. Francia no está en venta. Si estáis de acuerdo y aceptáis nuestras reglas, mejor, de lo contrario las puertas están abiertas para que os vayáis. Iros a llevar vuestra legendaria tolerancia a Arabia Saudita.

A todos los que dicen: “Eso no es posible, no se puede, la UE no querrá, los grandes empresarios no querrán, la chusma de las “banlieues” no querrá, los islamistas no querrán”, respondemos dos cosas:

Primero. ¿Y vivir en un país invadido, eso si es posible? ¿Es eso aceptable? Vivir en una época en que vemos en tiempo real ante nuestros ojos la Gran Sustitución, en la que nos piden que soportemos los que tenemos encima hasta morir, ¿eso es aceptable? Hace 30 años, nadie hubiera imaginado que llegaríamos a esto. Entonces entre la muerte posible y la posibilidad de salvación, nuestra elección no ofrece dudas. Nos quedamos con la liberación.

Segundo. Nada es imposible, la Historia lo ha demostrado muchas veces… En 1962, cerca de un millón de europeos salieron de Argelia en pocos meses para nunca más volver. Sin embargo llevaba 130 años viviendo en lo que era su país. Y tuvieron que irse. Nada es imposible. Basta con tener detrás de nosotros la voluntad popular y de marcar el territorio político invirtiendo la relación de fuerza ideológica. Esta batalla está siendo ganada. El sistema detiene el aparato del poder, pero no tiene ya legitimidad popular.

Hemos ganado la batalla de las ideas. Por una simple razón, y es que nuestras ideas son las de la realidad. la situación es grave, la invasión tan evidente que el sistema ya no puede mentirle al pueblo.

La respuesta absoluta a esta trágica situación es el recurso sistemático al pueblo. ¿En nombre de qué decenas de millones de franceses serían más cretinos que Hollande, Valls o Cazeneuve? Para darse cuenta que el rostro de Francia está cambiando, la experiencia personal basta. Y esa experiencia nos dice que la Francia del 2015 está que arde. Hay que darle la palabra a los franceses, hay que hacer un referéndum sobre la cuestión. Hay que hacer girar la rueda del destino y reconstruir una Francia para los franceses.

La lucha apenas comienza, y se está acelerando. Una cosa es segura: sin un pensamiento identitario, sin una acción identitaria, se acabará Francia y se acabará Europa.

Nos negamos a desaparecer. ¡Estamos en pie y lucharemos para seguir siendo los dueños de nuestra tierra!

La perversión del lenguaje nacionalista Vetar o inventar palabras
maría jesús cañizares / barcelona ABC 17 Marzo 2015

La ambigüedad y los sobreentendidos construyen la realidad semántica sobre la que se asienta el independentismo

Vetar o inventar palabras
Expresiones como «derecho a decidir» o «lengua propia» han arraigado en el discurso político catalán por obra y gracia de una cierta perversión del discurso secesionista. Filólogos consultados por ABC analizan la manipulación del lenguaje independentista, en el que se suprimen términos como «lengua materna» y se crean otros que hacen referencia a cosas inexistentes.

Sonia Sierra, doctora en Filología Española, considera que el nacionalismo catalán «ha sido hábil a la hora de inventar un lenguaje eficaz y de cerrar marcos conceptuales que implican valores y sentimientos». Un lenguaje, afirma, que incluye términos como «países catalanes», «lengua propia», «derecho a decidir», «Estado propio» o «radicalidad democrática». Sierra afirma que estos conceptos «forman parte de un inconsciente cognitivo», es decir, que no se accede a ellos conscientemente, pero «inciden directamente sobre nuestra manera de ver el mundo».

Sierra, que aborda la «perversión del lenguaje» nacionalista en el libro «Cataluña, el mito de la secesión», se refiere a los neologismos que ha creado el nacionalismo «que tienen en común tres características: ambigüedad, sobreentendidos y falta de reconocimiento en la comunidad internacional».

El derecho que no existe
El «derecho a decidir» comenzó a utilizarse en 2003 en el País Vasco en el denominado Plan Ibarretxe. Según Sierra, esta expresión se asocia con una «radicalidad democrática» en la que se antepone «legitimidad del pueblo catalán a la legalidad. Lo que equivale a decir que quienes son partidarios de ceñirse a la Constitución no tienen legitimidad». La ambigüedad de la expresión, señala, «permite a ICV y PSC sentirse cómodos con ella».

Añade que el concepto «lengua materna» ha desaparecido del discurso nacionalista porque «de lo contrario, se negaría un derecho a más de la mitad de la población que habla en castellano». Asimismo, denuncia el uso de la palabra España «para descalificar o para contraponerlo a Cataluña».

«¿El lenguaje hace la cosa?», se pregunta Mercè Villarrubias, catedrática de Lengua Inglesa en la Escuela Oficial de Idiomas Drassanes de Barcelona. La respuesta es sí. «Lo podemos constatar de diferentes maneras en Cataluña: el lenguaje nacionalista no está preocupado por articular o poner palabras a algo existente, sino en crear a través de las palabras algo que no existe».

Villarrubias cree que «el derecho a decidir» es el más conocido. «Hay amplios sectores de la ciudadanía convencidos de que este derecho existe y que cualquiera que lo ponga en cuestionamiento es un facha y un antidemócrata. Pero el "derecho a decidir" sobre la independencia de Cataluña es un derecho inventado, creado por el jurista Jaume López sobre la base del derecho de autodeterminación de los pueblos, establecido por la ONU para los pueblos colonizados u oprimidos. Se le da la vuelta, se crea una palabra nueva y la palabra hace la cosa: tenemos derecho a decidir si queremos ser independientes o no».

Términos pervertidos
Dicen que «tener dos líneas escolares, una en catalán y otra en español, con la consiguiente elección por parte de los padres, “es una segregación para los alumnos” que debe evitarse a toda costa». Amplios sectores de la población están convencidos de ello. Sin embargo, «la doble línea escolar es el sistema más frecuente en los países bilingües de Europa. En ellos, hay elección y, claramente, cuando uno escoge no puede hablarse de segregación».

Para Villarrubias, otro mito de la inmersión es la cohesión social. «La inmersión garantiza la cohesión social, nos dicen. Cuando alguien señala que en una enseñanza monolingüe obligatoria no hay ninguna cohesión, sino todo lo contrario, esta persona es acusada de querer fracturar la sociedad». Sin embargo, «no hay ningún estudio que indique que la lengua escolar tenga alguna incidencia en la cohesión de aquella sociedad»

Vocabulario soberanista
M.J.C.BARCELONA ABC  17 Marzo 2015

España. El término España no existe en el vocabulario nacionalista. Se usa la expresión «Estado español». La palabra España se utiliza exclusivamente en términos despectivos o para confrontarla con Cataluña. Por ejemplo, «España nos roba» o el famoso simposio «España contra Cataluña: una mirada histórica».

Derecho a decidir. Es un neologismo ligado al concepto de «radicalidad democrática» que contiene una ambigüedad cómoda para algunas fuerzas políticas.

Países catalanes. Incluyen Cataluña, Comunidad Valenciana, Baleares, la franja de Aragón y el sur de Francia. TV3 utiliza mapas meteorológicos sobre estos «países» que no existen.

Legalidad/legitimidad. El nacionalismo antepone la legitimidad a la legalidad, aunque en este caso aplicada a quienes quieren saltarse la Constitución, lo que equivale a negar la legitimidad de quienes rechazan incumplir las leyes.

Lengua propia. La «lengua materna» ha desaparecido del discurso nacionalista porque se estaría negando un derecho a más de la mitad de la población. Se habla de lengua propia, concepto que no existe en ninguna legislación lingüística europea.

Nación/país. En instancias internacionales, Cataluña es una región de España, pero los soberanistas seleccionan una serie de características -lengua, símbolos, historia, tradición...- y las catalogan como propias para reivindicar derechos.

Estado propio. Otro neologismo que, además de su evidente ambigüedad, no tiene reconocimiento en la comunidad internacional.

Cohesión social. Se invoca para rechazar el bilingüismo escolar, pero no hay estudio alguno que indique que la lengua escolar tenga alguna incidencia social.

¿Cómo afecta el bilingüismo a nuestra inteligencia? *
Resulta que, al utilizar un idioma, el segundo está también activo, por lo que el cerebro tiene que seleccionar entre uno y otro continuamente. Esto produce beneficiosos efectos en la inteligencia
José Antonio Marina El Confidencial 17 Marzo 2015

El lenguaje es el fundamento de la educación, porque nuestra inteligencia es estructuralmente lingüística: pensamos con palabras, transmitimos el conocimiento mediante palabras y organizamos nuestra acción mediante ellas. El lenguaje nos sirve para comunicarnos, y por eso es también el fundamento de nuestra vida social, pero, por si eso fuera poco, nos sirve también para comunicarnos con nosotros mismos. ¿Se han fijado en que continuamente nos estamos hablando, formulándonos preguntas, planteándonos alternativas, haciendo planes? Ni siquiera podemos conocer lo que pensamos o sabemos hasta que no lo hemos dicho. ¿Recuerdan cuando de niños pedíamos a alguien que nos tomara la lección “para ver si me la sé”? Hasta que no lo expresamos no sabemos nada de nosotros mismos. Como dijo E.M. Forster, el autor de Pasaje a la India: "¿Cómo voy a saber lo que pienso sobre algo si aún no lo he dicho?".

A la vista de este panorama, es lógico que todo lo que tenga que ver con el lenguaje sea fundamental para la educación. Hasta el aprendizaje de las matemáticas necesita del lenguaje natural. Como decía una niña de nueve años: “Estoy segura de que entendería las matemáticas si comprendiera las palabras con que me las explican”... Pero en el pasado siglo, el debate educativo se volvió confuso porque el lenguaje –genial herramienta comunicativa– se convirtió en factor identitario. Lo que era una función secundaria pasó a ser protagonista. La herramienta se sacralizó. El lenguaje –maravillosa vía de comunicación– se convirtió en acceso único para comprender el mundo. Excluyente, en vez de comunicativo. José Luis Alvarez Emparanza, 'Txillardegi', uno de los primeros ideólogos de ETA, se apoyaba en estas ideas para decir que el euskera era más que una herramienta de comunicación, era un modo de ver el mundo, insustituible e irrepetible. Algo así, decía Heidegger, que en su barullo espiritista, místico, transcendental y nazi escribía cosas como “La palabra es el acontecimiento de lo sagrado. Esta palabra aún no oída está conservada en la lengua de los alemanes”. Y mucha gente se dejó conmover por esta retórica. Era falso, porque la inteligencia humana, que ha creado todas las lenguas, está por encima de ellas, de la misma manera que la humanidad está por encima de las anecdóticas separaciones nacionales, culturales o religiosas.

La inteligencia humana, que ha creado todas las lenguas, está por encima de ellas
Espero que el nuevo siglo haya puesto las cosas en su sitio. El lenguaje es la más prodigiosa invención del ser humano, y debemos valorarla, protegerla, comprenderla y usarla. En un mundo globalizado, saber hablar en varias lenguas va a ser un estupendo pasaporte para el futuro. Por eso, desde finales del siglo pasado, tanto la UNESCO como la Unión Europea han apostado por la enseñanza trilingüe, que puede tener dos modalidades: dos lenguas nacionales y una extranjera, o una lengua nacional y dos extranjeras.

Pero hoy quiero hablar de bilingüismo en sentido estricto. Es decir, de niños que crecen en un ambiente bilingüe y aprenden simultáneamente dos lenguas. Es una hazaña formidable. ¿Qué supone este esfuerzo para su cerebro? En España, es un tema de gran relevancia, porque una parte importante de su población vive en comunidades bilingües. Es curioso ver cómo han cambiado las ideas sobre este asunto. Hasta los años sesenta del siglo pasado, se suponía que los sujetos bilingües presentaban una ejecución inferior en una diversidad de pruebas intelectuales. Poco a poco empezó a imponerse la idea de que no sólo no era un impedimento, sino que se asociaba a puntuaciones más elevadas en tests de inteligencia, y correlaciones positivas entre rendimiento académico y bilingüismo. La capacidad infantil para el aprendizaje lingüístico es pasmosa. Los niños monolingües aprenden con lo que llamamos “principio de exclusividad”: cada objeto tiene una palabra. El perro se llama “perro”. Pero los niños bilingües desde muy temprano aprenden que tienen, al menos, dos. El perro se llama “perro” y se llama dog. Lo maravilloso es que el niño organiza cada palabra dentro de un idioma, y de acuerdo a la situación utiliza uno u otro sin mezclarlos.

La culminación de la inteligencia humana
¿Qué supone esto para la inteligencia? ¿Tal sobrecarga es buena o mala? Pues, en principio, es buena. Resulta que al utilizar un idioma, el segundo está también activo, por lo que el cerebro tiene que estar seleccionando entre uno y otro continuamente. Esto produce beneficiosos efectos en la inteligencia, porque refuerza las “funciones ejecutivas”. Como este es el tema que investigo desde mi cátedra en la Universidad Nebrija, permítanme que se lo explique en dos líneas. Las funciones ejecutivas son la culminación de la inteligencia humana, porque nos permiten dirigir voluntariamente nuestro comportamiento. Activan la memoria de trabajo, fijan la atención, eligen la respuesta, dirigen la acción hacia metas lejanas; y todo esto resulta beneficiado por el bilingüismo, como han mostrado Albert Costa y su equipo en la Universidad Pompeu Fabra.

Los pueblos tardaron mucho tiempo en admitir que las demás lenguas eran humanas
A mí me gustaría enfatizar otro aspecto, igualmente valioso. Hace ya muchos años, Goethe escribió: “Al aprender una lengua extraña, conocemos mejor la nuestra”. Es cierto. Usamos con tanta facilidad nuestra lengua materna que no nos damos cuenta de su complejidad, de sus magníficas astucias, de su inaudita eficacia y sutileza. Cuando tenemos que aprender la riqueza de otro idioma, somos conscientes de la belleza del propio, oscurecida por el uso. Esto va en contra de la sacralización de una lengua. Los pueblos tardaron mucho tiempo en admitir que las demás lenguas eran humanas. Los eslavos de Europa llaman a su vecino alemán nemec, los “mudos”. Los mayas del Yucatán llamaban a sus invasores toltecas nunoh, los “mudos”. Los aztecas llamaban a las gentes que estaban al sur de Veracruz nunoualca, los “mudos”, y “bárbaros” eran para los helenos los que “balbucían”, los que no sabían hablar el griego.

Saber que las demás lenguas podían enseñarnos a comprender la propia fue un gran triunfo, que podemos tomar como símbolo de otro de mayor envergadura. Sólo conociendo otras culturas podemos evaluar la nuestra. Encerrarse en una lengua o en una cultura produce una seguridad ensoberbecida y torpe. Esto vale para las lenguas, las culturas, las ideologías políticas, las religiones, las personas. Como dijo Antonio Machado: “En mi soledad, he visto cosas muy claras, que no son verdad”. Todas las culturas se han enfrentado a los mismos problemas, pero les han dado distintas soluciones. Compararlas nos permite distinguir lo universal de lo local, lo importante de lo secundario, lo acertado de lo brutal. Y esto es una gran victoria de la inteligencia, que debemos promover desde las escuelas.

EUROSTAT DESMONTA UNA FALACIA RECURRENTE
España es el cuarto país que más grava la riqueza
Todas las formaciones políticas insisten en aumentar el peso de impuestos como el de Patrimonio, pero los datos nos colocan a la cabeza de Europa.
DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ Libertad Digital 17 Marzo 2015

A lo largo de la presente crisis, las propuestas fiscales de numerosas formaciones políticas españolas han incorporado de forma recurrente la supuesta necesidad de subir los impuestos aplicados a la riqueza de los contribuyentes.

Formaciones como Ciudadanos han reivindicado la recuperación del Impuesto de Patrimonio en regiones como la Comunidad de Madrid. Esta posición también ha sido defendida por UPyD. Partidos como Podemos o Izquierda Unida también han criticado que este gravamen esté bonificado en autonomías como la de la capital de España.

Por su parte, el PSOE ha defendido la generalización de dicho impuesto a nivel nacional, en el marco de un nuevo modelo de IRPF que incorporaría el patrimonio en la base imponible. Finalmente, el gobierno del Partido Popular ha llegado a plantear una "armonización" de la fiscalidad aplicada al patrimonio, aunque dicha propuesta no fue recogida en la reforma tributaria que entró en vigor en enero de 2015.

Al hilo de esta creciente insistencia política, cabe analizar el peso recaudatorio de los impuestos que se aplican a la riqueza en España y el resto de la Unión Europea. Esta información aparece recogida en los informes fiscales de Eurostat, que analizan la serie comprendida entre los años 2000 y 2012 y arrojan el siguiente resultado:

Como muestra la tabla, España y Hungría ocupan la sexta posición en el ranking de economías comunitarias con mayor fiscalidad al patrimonio. El peso observado de la recaudación asciende al 2,8% del PIB, un nivel que solamente superan Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo, Reino Unido.

Frente al sexto puesto que logra España, Suecia se ubica en el 18 y Alemania se anota el 19. En el país escandinavo, la recaudación sobre PIB de los gravámenes aplicados al patrimonio cae al 1,4% del PIB. En el caso de la nación teutona, el dato es aún más bajo: apenas llegan al 1,1% del PIB.

El peso de la fiscalidad aplicada al patrimonio de los españoles había subido de forma progresiva entre 2000 y 2006, saltando del 2,8% del PIB al 3,8%. La crisis ha reducido esta cifra a niveles inferiores, aunque entre 2011 y 2011 se produjo un aumento del 16% en la recaudación derivada de las tasas que gravan la riqueza.

La media europea es claramente inferior al registro que encontramos en España. El 2,8% del PIB de nuestro país se queda muy por encima del promedio aritmético comunitario, ubicado en el 1,9% del PIB.

El cuarto país de la UE que más recauda por estos impuestos
Si medimos el peso de esta fiscalidad en relación con la recaudación tributaria, vemos que España sale aún peor parada. Nuestro país es el cuarto de la UE que extrae un mayor peso de sus ingresos fiscales del patrimonio y la riqueza de los contribuyentes. Concretamente, el 8,6% del dinero que entra en las arcas de la Hacienda española viene de estos gravámenes, una cuota que solamente superan Reino Unido, Francia y Bélgica.

En el extremo opuesto encontramos países como Austria (2,2% PIB), Alemania (2,7% PIB) o Suecia (3,1% PIB). La media registrada en los 28 países miembros de la Unión Europea se queda en el 5,3% del PIB, también por debajo del 8,6% medido para España.

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El Gobierno debe endurecer o cerrar la 'vía Nanclares' para los etarras *

EDITORIAL El Mundo 17 Marzo 2015

LA SALIDA de la cárcel del etarra Valentín Lasarte, tras cumplir 19 años en prisión pese a estar condenado a más de 300 años por siete atentados, vuelve a señalar el disparate que supuso la derogación de la doctrina Parot por parte del Tribunal de Estrasburgo, al tiempo que pone en tela de juicio la eficacia de la conocida como vía Nanclares en la lucha contra el terrorismo. Sólo 15 etarras se han acogido a esta vía de reinserción. Sin embargo, el Gobierno reaccionó ayer a la excarcelación de este etarra arrepentido con una mezcla sorprendente de disgusto y equidistancia. El ministro del Interior lamentó que a algunos terroristas "cada asesinato les está saliendo por nueve o diez meses de cárcel", mientras el titular de Justicia mostró su "perplejidad". Entre 1996 y 2004, el PP pudo modificar el sistema penitenciario y la legislación. También podría haberlo hecho en esta legislatura. Nada de eso ha ocurrido y por eso las palabras de Fernández Díaz y de Catalá descuellan por incomprensibles y hueras.

En segundo grado desde 2009, Lasarte quedó en libertad después de que la sección tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional aprobara el 27 de febrero su licenciamiento al descontarle de la condena total las redenciones penitenciarias ordinarias y extraordinarias. Durante su reclusión, disfrutó de varios permisos y abonó pequeñas cantidades de dinero. El etarra se ha beneficiado de una legislación dirigida a terroristas que se alejaron de ETA, pero que no han ayudado nada a esclarecer otros crímenes. Lasarte no ha colaborado, ni ha facilitado información relevante para acabar con ETA. Resulta lógico que las asociaciones de víctimas sientan que su puesta en libertad es una burla más de la justicia, pero también de un Gobierno que ha mantenido Nanclares desde 2011 con una sordina a prueba electoral.

Lasarte tiene a sus espaldas algunos de los crímenes más conocidos y execrables de ETA. Participó en siete atentados mortales, y colaboró y facilitó información en los asesinatos de Gregorio Ordóñez y de Fernando Múgica. Consuelo Ordóñez, hermana del dirigente 'popular', visitó en la cárcel a Lasarte en 2012 y le preguntó quiénes eran sus cómplices en el asesinato de su hermano. El etarra le pidió perdón, pero la víctima advirtió de que el único que podría perdonarle está muerto.

A Lasarte se le considera un terrorista arrepentido porque, tras cumplir 15 años de su condena, envió una carta de perdón a las víctimas, lo que le permitió gozar de beneficios penitenciarios. Lasarte ha cumplido dos años y siete meses por cada uno de los asesinatos que cometió. Hoy es un personaje apestado tanto por las víctimas como por el entorno de ETA, pero ha abandonado la prisión sin avergonzarse de su historial macabro ni prestar su ayuda en el combate final contra la banda. Conviene que el Gobierno se plantee la necesidad de cerrar la vía Nanclares a aquellos terroristas con delitos de sangre o que, en su defecto, establezca las condiciones necesarias para endurecer una opción cuya esterilidad está demostrada.

Mención aparte merece el hecho de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional, incumpliendo el papel que le otorga la Constitución, no haya presentado un recurso para evitar restar de la condena de Carmen Guisasola el tiempo de prisión cumplido en Francia. La decisión permite a la etarra seguir fuera de prisión y abona la indignación de las víctimas con la docilidad de la justicia en materia antiterrorista.
 


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