AGLI Recortes de Prensa  Jueves 26  Marzo 2015

KIM HOLMES
La libertad económica reduce la pobreza
Fundación Heritage Libertad Digital  26 Marzo 2015

Suponga que alguien le dijera que hay más de dos décadas de datos económicos que muestran el secreto del éxito para todas las naciones del mundo y que un premio Nobel de Economía inspiró la metodología que se utilizó para analizar los datos.

¿Se sentaría a escuchar?

Espero que sí, porque si lo hiciera sabría mucho sobre por qué algunas economías tienen éxito mientras otras fracasan.

El estudio es el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage y el Wall Street Journal. El premio Nobel al que me refería es el mundialmente famoso economista Milton Friedman. El Índice 2015, editado por Terry Miller y Anthony B. Kim, muestra que unos niveles de libertad económica altos producen todo tipo de beneficios.

Uno de esos beneficios es la reducción de la pobreza. Año tras año, el Índice demuestra que los países económicamente libres superan a los demás en la reducción de la pobreza. El Índice demuestra que la pobreza en los países cuyas economías son mayormente libres o moderadamente libres es sólo un cuarta cuarta parte de la registrada en países con economías menos libres. La intensidad de la pobreza se mide por cuán severamente sufren las personas debido a su bajo nivel de vida, es decir, a la falta de servicios básicos como la atención médica y la educación.

Claramente, el peor lugar para ser pobre es un país económicamente reprimido como Bielorrusia, Venezuela, Corea del Norte o Zimbabue. No sólo hay poca o ninguna posibilidad de escalar socialmente, sino que la pobreza es aplastante.

A los críticos de las economías capitalistas les gusta quejarse de la desigualdad o de la falta de movilidad social, pero nunca preguntan "¿comparado con qué?". Los países con escasa libertad económica son a menudo económicamente estratificados y pobres. Las naciones económicamente más libres tienen mayores ingresos per cápita. Esto significa que las naciones económicamente libres tienen niveles de vida más altos.

Al mismo tiempo, la desigualdad es alta en Grecia, Argentina, Rusia, la India y otros países económicamente intervenidos. Incluso en países comunistas como Cuba, que aparentemente se supone es un paraíso para los trabajadores, existe una grave desigualdad entre las élites políticas y el resto de la población.

Milton y Rose Friedman tenían una interesante opinión sobre cómo la libertad económica está relacionada con la movilidad social:
Siempre y cuando se mantenga la libertad, se evitará la institucionalización de las posiciones de privilegio. La libertad significa diversidad, pero también movilidad social. Da la oportunidad de que los desfavorecidos de hoy se conviertan en los privilegiados de mañana y, en el proceso, permite a casi todo el mundo, de arriba abajo, disfrutar de una vida más plena y más rica.

Se mida como se mida el desarrollo humano, la libertad económica produce mejores resultados. La esperanza de vida, las tasas de alfabetización y las oportunidades de educación son mayores en los países que abrazan la libertad económica. Si se desean todas estas cosas, es mucho mejor vivir en países con economías relativamente libres como EEUU, Chile, Suiza o Taiwán que en Grecia, Indonesia, Brasil o Venezuela, que son economías mayormente intervenidas o reprimidas.

Si usted replica que eso se debe a que dichos países son simplemente más ricos, deja de lado la pregunta de por qué son ricos. No son los recursos naturales lo que hace ricos a países países como Suiza, Taiwán, Chile o Singapur. Es la libertad económica. El Índice de Libertad Económica muestra consistentemente la sólida correlación entre el aumento de la libertad económica y el aumento del crecimiento per cápita. No es simplemente una marea creciente que eleva a todos los barcos. Es también el reflejo de una economía más dinámica, flexible y abierta a ideas y tecnologías.

Si estas ideas son lo suficientemente buenas para países prósperos como EEUU, Australia y Suiza –por no hablar de exitosas empresas como Apple–, ¿por qué no van a serlo para países en desarrollo que quieran ser ricos?

©2014 Libertad.org
* Traducido por Miryam Lindberg

Andalucía bolivariana
Pedro de Hoyos Periodista Digital  26 Marzo 2015

A pesar de ser conscientes de ser robados los andaluces han vuelto a elegir al PSOE. A pesar de ser conscientes de ser robados… por el PSOE andaluz, quiero decir. No hay mejor pueblo para ser pastoreado que el que no aprende de sus errores, que aquel que no le importa ser robado por sus propios dirigentes. Gobernados por el PSOE desde tiempos inmemoriales tienen lugares con un paro digno de Grecia y una Sanidad y un sistema educativo como Albania. Se me ocurre preguntarme si en ello nada tiene que ver los socialistas andaluces. Pues mucho ánimo, Andalucía, les habéis reelegido.

(Claro que si la oposición al PSOE la hace el PP, apaga y vámonos. Si el PP es ya un partido descafeinado a nivel “estatal” (espero, amigos lectores, que aprecien la ironía) presentar a Moreno Bonilla a mandar sus legiones es esperar un cordero a la brasa de un muñeco de nieve, la inutilidad y el absurdo dados de la mano. Han recibido un aviso muy claro, van a ser sustituidos)

La libertad y la democracia han sido muy queridas siempre de la izquierda, de cierta izquierda, al menos. No, no hablo de la libertad y la democracia de Venezuela o Cuba, a cuyos defensores los andaluces también han puesto en su Parlamento, sino de esa libertad y democracia que Felipe González va a defender contra el déspota venezolano. Esa libertad que los socialistas han defendido en tiempos de Franco, por la que muchos murieron. Sin embargo esa libertad y democracia también han sido boicoteadas por los mismos socialistas; nada más opuesto a la libertad, a la democracia, al respeto a los demás y sus ideas que aquellos socialistas que conciben el poder como un modus vivendi, aquellos que por encima de opciones políticas (las suyas y las de los demás) piensan que cualquier forma de ganar unas elecciones es buena, es justa, es plausible.

¿Libertad? ¿Democracia? ¡Qué más da! Todo sea por el poder, por mantenerse en el poder. Cueste lo que cueste, hasta la propia dignidad. ¿Cabe algo más indigno que Irene Sabalete, la dirigente socialista que estrujaba a sus empleados para que a cambio de su puesto de trabajo buscasen votos para el PSOE presionando a empresarios y vecinos? ¿Hay algo más indigno, más fascista, más comunista que mercadear con la libertad de los propios empleados? A pesar de que en 2012 les ordenaba dejar “un poquito aparte” su trabajo para buscar votos para el PSOE el partido ha mantenido la confianza en ella hasta estas elecciones, presentándola como candidata. Ah, se me olvidaba, acaba de ser detenida por el fraude de los cursos de formación. Casta, maldita casta. Socialista en este caso.

El PSOE ha salido muy bien librado de Andalucía pero también corre el peligro de ser sustituido, de ser reemplazado. Estas actitudes sucias y antidemocráticas, esta falta de respeto a las reglas del juego, esta connivencia con la mafia de los ERES y otras corrupciones hace que este PSOE sea inviable. Quizá cueste más en Andalucía, pero entre ellos hay personajes que pertenecen a la casta más rechazable y criticable, más sucia y despreciable. Si el PP es casi irrecuperable el PSOE debe purificar sus estructuras, depurar sus filas eliminando cuanto de mafioso queda en él. O poco a poco serán borrados en las urnas.

CACIQUISMO
Andalucía y España
Agapito Maestre Libertad Digital  26 Marzo 2015

El resumen de 36 años de gobierno de Andalucía está recogido en un audio del año 2012 de la delegada de Empleo de la Junta de Andalucía en Jaén a sus subordinados más directos: o hacen campaña a favor del gobierno de la Junta de Andalucía o van a la calle. Pueden escucharlo entrando en esRadio o a través de este periódico. Eso, y los resultados de las autonómicas de Andalucía, me hacen ser muy pesimista sobre la viabilidad democrática de Andalucía. No veo cómo puede derribarse la revolución deforme que hicieron los socialistas, naturalmente, con la colaboración de AP, PCE y UCD, a través de la creación de una Junta de Andalucía, auténtico poder socialista al que la gente se ha acostumbrado.

No importan la corrupción, los niveles de desempleo más grandes de España y una educación ínfima con las tasas más altas de fracaso escolar de la UE, porque la gente se ha adaptado a vivir con estas maldades. Pareciera que la seña de identidad de la Junta de Andalucía es sencilla: "Andalucía es socialista". La consigna ha calado incluso en el alma de los dirigentes populares. El personal está a gusto, como en los Estados totalitarios, y vota por seguir con más paro, más corrupción y la peor educación de Europa. Y, además, de vez en cuando, se da la alegría de votar otra cosa en las municipales y en las generales.

El problema de fondo, pues, es sencillo de resolver: o se desmonta la Junta de Andalucía, ese animal terrible que parió una revolución deforme a través del artículo 151 de la Constitución, para que la Andalucía real vuelva a ser España, o el régimen de los socialistas, y sus fieles aliados a su izquierda y a su derecha, seguirán otros 36 años más. Importa poco que el PSOE no haya sacado mayoría absoluta, tampoco parece relevante que los partidos que están a su izquierda le presten, como en otras ocasiones, su apoyo para gobernar, lo decisivo es que el régimen instalado en la Junta de Andalucía le permitirá gobernar como siempre, o sea a trancas y barrancas, y, por supuesto, pasándose por el arco de triunfo todas las leyes de los diferentes gobiernos de España.

La Junta de Andalucía jamás ha cumplido con lo ordenado por los gobiernos nacionales. Andalucía ha sido siempre tan especial como los terribles nacionalismos de Cataluña y el País Vasco. Por lo tanto, no me extraña que un programa tan sencillo como el de Albert de Rivera, a saber, que las leyes se cumplan en Andalucía, se haya convertido en una referencia capital de revolución democrática para esta comunidad. Rivera ha dado en el clavo. Bastaría, en efecto, que se cumplieran las leyes para meter en la cárcel a ciento de dirigentes socialistas, o mejor, a ciento de funcionarios públicos de la Junta de Andalucía, por ejemplo, a esos que obligan a sus subordinados a hacer campaña a favor del PSOE, o sea de la Junta de Andalucía, bajo amenazas de ser expulsados de sus puestos de trabajos.

Escuchar a la delegada de Empleo de la Junta de Andalucía en Jaén produce vértigo. La identificación del PSOE con la Junta es absoluta. El problema es cómo se desmonta el asunto.

El cambio que se avecina
ALEIX VIDAL-QUADRAS www.gaceta.es  26 Marzo 2015

Fulminada UPyD por los flagrantes errores de su portavoz y líder, Ciudadanos se situará sin duda como la gran fuerza de centro que absorberá una parte significativa del voto del PP y del PSOE.
El resultado de las elecciones andaluzas ha demostrado que lo que algunos predijimos hace tres años, al principio de la actual legislatura, se está cumpliendo inexorablemente. En aquel momento, aún reciente la aplastante victoria del Partido Popular sobre el PSOE destrozado por Zapatero, no era fácil dibujar un futuro como el que ahora aparece inevitable. Nuestro pronóstico fue que el nuevo Gobierno tenía como principal y prioritaria misión proceder a una reforma en profundidad del sistema político de 1978 y que si no lo hacía se produciría una crisis institucional que reconfiguraría por completo el mapa político.

La pasividad de la cúpula del PP, centrada únicamente en mantener el statu quo y en evitar el colapso económico, nos ha traído hasta el presente escenario de transformación profunda de nuestro panorama público. Las urnas del pasado 22 de marzo anuncian grandes novedades para los próximos nueve meses. Fulminada UPyD por los flagrantes errores de su portavoz y líder, Ciudadanos se situará sin duda como la gran fuerza de centro que absorberá una parte significativa del voto del PP y del PSOE, pero sobre todo del primero. En el Congreso de los Diputados de 2016, es bastante probable que el espacio de centro-derecha esté representado por dos grupos parlamentarios de tamaño similar, uno encabezado por el sucesor o sucesora de Rajoy y el otro por Albert Rivera. En cuanto al centro-izquierda continuará monopolizado por el PSOE con un número de escaños sensiblemente inferior al que ahora ocupa, mientras la izquierda, notablemente crecida, quedará en las manos de Podemos, con Izquierda Unida empujada a un papel residual.

El sueño febril de Pablo Iglesias de provocar un cataclismo revolucionario para convertir España en una Venezuela del Mediterráneo quedará en eso, en un sueño, porque hay todavía demasiados españoles que tienen algo que perder en una colectivización suicida de nuestro modelo productivo incompatible con nuestro contexto europeo. La experiencia griega está resultando ilustrativa al respecto y los doctrinarios dirigentes de Podemos corren el peligro de acabar siendo una anomalía transitoria si insisten en pretender lo imposible porque en su caso lo imposible es también lo ruinoso.

La ingente tarea pendiente de la sociedad española del siglo XXI es llevar a cabo las reformas estructurales en los campos institucional, educativo, económico y tecnológico que la hagan competitiva y que le proporcionen una moral colectiva sólida que termine con la cultura de la corrupción, la subvención y el clientelismo, las reformas, en definitiva, que los dos grandes partidos se han negado a impulsar. Esta misión sólo puede ser desempeñada por figuras políticas de refresco, sin hipotecas del pasado, rebosantes de energía, libres de dogmatismos y capaces de despertar el entusiasmo de la ciudadanía.

Esta necesidad implica la renovación total de unas elites que, encastilladas en los viejos partidos, han conducido la obra de la Transición al fracaso. Por eso la generación que ha protagonizado la vida política española durante las últimas dos décadas, la generación de Rajoy, ha de desaparecer de la primera línea y ser reemplazada por la de Albert Rivera, Soraya Sáenz de Santamaría, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Alberto Garzón. Rosa Díez, que, pese a su edad, podría haber hecho una valiosa aportación a la ambiciosa operación de remozamiento y renovación que nuestro país requiere, ha quedado autoeliminada por su negativa cerril a unirse a Ciudadanos y por haber adoptado esa pose de abuela cascarrabias que la ha alejado irreversiblemente de su electorado. En el corto espacio de un año, España cambiará radicalmente y esperemos que nos queden suficientes reservas de patriotismo y sensatez para que este cambio sea para bien.

¿ Catalanes ?, No, gracias. ¿ Españoles ? Sí, por favor.
Nota del Editor  26 Marzo 2015

Quienes quieran que parezca que todo cambia para que todo siga igual, es decir, que de España y de los españoles se beneficien los catalanes, mediante el dirigismo de las minorías catalanistas, deben tratar de hundir todos los intentos de los españoles de deshacerse de estos profesionales de la política y cambiar los tipos de Convergencia por los de Ciudadanos ( Ciutadans en la intimidad).

En mi época tonta, cuando (casi todos) nos creíamos las mentiras del comunismo y socialismo y la Guardia Civil, Policía Nacional y militares de rango superior cambiaban de repartir ostias a  multas, también me uní a la propuesta de unir el PSP y el PSOE. Pero claro, tampco tenía idea de lo que eran ni de los sujetos que estaban detrás de ellos. Cosas de los años, aún no había tenido oportunidad de viajar desde Franfurt a Berlín por una carretera sellada como un túnel. transitar por el Point Charlie en Berlín y ver un poquito de Alemania "democrática". También perdí la oportunidad de abrir los ojos cuando conocí a algunas personas que habían salido de Cuba con lo puesto y trabajaban como podían en USA.

De Gaspar Zarrías a Susana Díaz: Los pucherazos andaluces
JAVIER CARABALLO El Confidencial  26 Marzo 2015

Si no se hilvanan todos los casos de corrupción y los escándalos políticos en Andalucía, no es posible concluir que, en realidad, con otros tiempos y otros nombres, permanece aquello que los une
Hace tiempo que le perdí la pista; no sé qué habrá sido de él. Se llamaba Manuel Aguilar, sí, recuerdo muy bien su nombre. Y también la tarde que me llamó a la redacción del periódico: “Quiero denunciarle que he votado 65 veces a favor de Almunia”. El escándalo que se formó a raíz de aquella llamada de teléfono, el ‘pucherazo’ de Jaén en las primarias del PSOE de Almunia contra Borrell, todavía se retiene como uno de los episodios más grotescos de la política española, pero nadie se acuerda ya de aquel hombre, Manuel Aguilar, que se atrevió a denunciarlo porque lo engañaron como a un bobo; porque le prometieron, le prometió Zarrías, que iba a darle un puesto de trabajo fijo en la Diputación de Jaén si metía votos en las urnas a favor de Almunia, y cuando pasó todo, se olvidaron de él. Por eso llamó por teléfono, porque se sentía burlado. Y lo único que consiguió es que, a partir de entonces, nunca más le dieran un puesto de trabajo. Ni una chapuza. Nada.

Oficialmente, el PSOE cerró el caso de un carpetazo: decidieron que Manuel Aguilar estaba loco. ¿Pero qué loco se levanta una mañana decidido a votar 65 veces a Joaquín Almunia? Nadie; los locos hacen otras cosas, pero no votar a Almunia 65 veces. Ese tipo de locura no existe. Lo que de verdad ocurrió en Jaén era sólo un detalle, una muestra reveladora, de cómo funciona el aparato del PSOE andaluz cuando se vuelca en un objetivo electoral, en este caso interno. En aquellas primeras elecciones para elegir al candidato socialista a la Moncloa, año de 1999, con Felipe González dimitido unos años antes, el aparato del partido en Andalucía apostó por el secretario general, Joaquín Almunia, para taponar el ascenso del aspirante, José Borrell. Había que ganar a toda costa, y en esa tarea era imprescindible contar con tipos como Manuel Aguilar, que pudieran garantizar que en las urnas sólo habría un ganador. En Jaén, como pude comprobar después, votaron los muertos, los emigrantes y los renegados que ya habían abandonado la militancia.

Uno a uno, iban confirmando aquella triste y burda historia de manipulación. “Mi padre murió hace años”; “No, no, mire, mi hermano se fue a trabajar a Suiza…” Pero ninguna llamada de confirmación impresionaba más que la de una mujer, Virtudes Parra, que aquel día del ‘pucherazo’ se sentó junto a Manuel Aguilar en la mesa de votaciones de las primarias de Jaén. “Yo le pido por favor –decía llorando–que no saque usted mi nombre en el periódico. Manuel Aguilar puede hacerlo, porque él es mayor, tiene hijos que le pueden ayudar, pero yo estoy sola. Con tres bocas que alimentar. Y si en la Diputación me quitan el trabajo de limpiadora, yo no sé qué voy a hacer…” Cuando estalló el escándalo, a Virtudes Parra la montaron en un coche del partido y la llevaron a Madrid a declarar ante la Comisión Federal de Garantías del PSOE. Allí aseguró que Manuel Aguilar estaba loco, que la amenazó, y que fue cosa de él meter papeletas a favor de Almunia. Caso cerrado. El denunciante fue expulsado y Gaspar Zarrías, exculpado.

Lo que ha ocurrido en Andalucía desde aquel año de 1999 hasta ahora es que, en distintos ámbitos, en las más variadas circunstancias, aquel episodio del pucherazo de Jaén ha vuelto a repetirse con el mismo vicio de siempre: el uso de las instituciones para conseguir un objetivo. Cuando, en el origen del caso Mercasevilla, un directivo les dice a unos empresarios que “la Junta tiene un esquema de funcionamiento muy simple: yo colaboro con quien colabora”, lo que se está poniendo de relieve es la misma práctica, en ámbitos distintos, que cuando, hace unos días, una delegada de Empleo les decía a sus trabajadores, ante una campaña electoral: “Esto es así de simple: os jugáis seguir trabajando aquí o que cada uno se busque la vida como pueda”. Casi las mismas palabras y la misma flema a la hora de exponerlo. La delegada de Empleo habla ante sus trabajadores y les cuenta cómo funcionan las cosas en la Junta de Andalucía con la misma asombrosa normalidad con la que habla el directivo de Mercasevilla. “Esto es muy simple”, dicen los dos, y cuenta lo que tienen que hacer como si estuvieran explicando el funcionamiento de una hoja de cálculo.

¿Acaso no es lo mismo también que cuando la directora de una empresa pública, Invercaria, reúne a uno de sus funcionarios para explicarle que, si se compromete con la ética, no puede trabajar en la Junta de Andalucía? La delegada de los cursos de formación les exigió a los trabajadores públicos que se volcaran en la campaña electoral con insistencia, “como testigos de Jehová”, de la misma forma que Zarrías le pidió a Manuel Aguilar que votara todas las veces que pudiera por Almunia. Y a unos y a otros les prometieron lo mismo: un puesto de trabajo.

Tan tozuda es la coherencia de este ‘modus operandi’, presente en todos los casos, que en esta última redada del fraude en los fondos de formación han imputado a un tipo que ya fue detenido antes por otro escándalo de la Junta. Es Antonio Rivas, hombre fuerte en la provincia de Sevilla de José Antonio Viera, a su vez imputado en los ERE. Rivas fue procesado por el ya mencionado caso Mercasevilla, fue juzgado y condenado en primera y segunda instancia. Hasta que llegó al Supremo y lo absolvieron al considerar el Tribunal que las pruebas incriminatorias no eran lo bastante sólidas. Aun absuelto, lo que no cambia, de todas formas, es el escándalo político y este récord alcanzado, acaso nunca visto en la historia de la corrupción política española. Un tipo detenido dos veces por delitos similares. Eso, hasta ahora, solo se apreciaba en los carteristas.

Ayer, tras la nueva redada por los cursos de formación, las noticias hablaban así de la nueva presidenta andaluza: “Horas después de las detenciones, la presidenta en funciones Susana Díaz apelaba a la ‘tranquilidad y la confianza de los andaluces en sus instituciones’, y subrayaba que en su Gobierno hay una ‘una sola vara de medir’, que es la que aplicará siempre al frente de la Presidencia de la Junta”. Si se pierde la perspectiva de todos estos años de hegemonía socialista en Andalucía, no es posible hacer un dibujo del conjunto. Si no se hilvanan todos los casos de corrupción y los escándalos políticos, no es posible concluir que, en realidad, con otros tiempos y otros nombres, permanece aquello que los une. De Gaspar Zarrías a Susana Díaz, lo único que cambia es el nombre que recibe cada pucherazo.

El robo en nombre de la patria
Teresa Giménez Barbat Cronica Global  26 Marzo 2015

Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, en épocas de feroces carestías y recursos limitados, las interacciones más usuales entre personas de distintos grupos, salvo las comerciales (simientes de un futuro de progreso y de paz), se basaban en “juegos de suma cero”. Lo que ganaban unos era lo que perdían los otros. El pasado nos surte de grandes hazañas de ejércitos corajudos y héroes admirables. Pero no hace falta lupa para observar que invariablemente se trataba de gentes que, para mejorar su situación, robaban directamente las posesiones del vecino. Hoy en día sólo son soportables sus formas (la música, la poesía o el relato del bardo) pero no sus evidentes móviles de fondo.

El nacionalismo tiene motivaciones que se hunden en la misma naturaleza. La más importante es la defensa y promoción de los apurados propios frente a los ajenos sin escrúpulos. Existieron unos tiempos en que esta actitud era indispensable para sobrevivir. Malthus observó que existía una lógica perversa en todas las sociedades conocidas que llevaba a que un crecimiento de los recursos resultara en un incremento de la población que los consumía, dinámica que volvía a hacer insuficientes los recursos y que las lanzaba de nuevo a la precariedad. Sin embargo, vivimos en una época afortunada en la que se ha salvado la brecha maltusiana gracias a la ciencia, la tecnología y las armas de la razón solidaria. Pero incluso en un mundo en clara progresión hacia los estados no-cero, los nacionalismos causaron en el siglo XX los horrores más innecesarios. Sólo la ignorancia, la ideología obsoleta y el cultivo de las peores pasiones por parte de los líderes hicieron posible esa regresión apoteósica.

En los últimos años, las telarañas intelectuales de ideologías que consiguieron credibilidad sólo por su oportuna oposición a otros sistemas periclitados como la dictadura franquista lograron arraigar en algunos lugares de Europa. De una Europa ya lanzada de lleno a la tendencia integradora en organizaciones más amplios superadores de los viejos egoísmos nacionales. En España, ese latido carpetovetónico ha aprovechado los diversos momentos de debilidad del conjunto para exigir privilegios para los de casa (a veces, los de la propia casa. Véase el clan Pujol). Este juego miserable ha sido practicado por las élites nacionalistas, junto a amplios segmentos de las clases medias y de estamentos profesionales. Existen espléndidos estudios (por ejemplo, el de José Vicente Rodríguez Mora) que indican a las claras que el País Vasco, a su vez, perdería nivel de vida si abandona España. Sólo mantiene sus inaceptables privilegios por la amenaza fantasma de su secesión y por los complejos de los diversos gobiernos. Pero no nos confundamos: ese juego es el más antiguo, el más homínido y el menos humano. Va en sentido contrario a lo que Robert Wright considera “the logic of human destiny”, es decir, ese progreso hacia los juegos de suma no-cero de unos humanos que disponen de conocimientos suficientes para lograr progresos sin discriminaciones si se colabora solidariamente.

No nos han engañado a todos, y los nacionalismos van de baja porque han sido desenmascarados. Como dice Michael Ignatieff en su espléndido libro “Sangre y pertenencia: viajes al nuevo nacionalismo: “a lo largo de su historia dentro de Canadá, el nacionalismo de Quebec ha consistido en sacar más y más de Canadá, no en salirse de Canadá.” El propio presidente Pierre E. Trudeau afirmaba sin ambages que su visión del nacionalismo de Quebec era que se trataba de un “juego idiomático” al que se aplicaban la élites locales para sacar “el máximo beneficio de Ottawa y asegurar su dominio sobre la política provincial.” O sea, justo lo que nosotros hemos conocido: el juego de suma cero y la regresión a la parte oscura de la Historia.

Paro, deuda, productividad..

Diez gráficos que ponen en duda la solidez de la recuperación económica
La recuperación española es lenta y frágil, el modelo productivo apenas ha cambiado y el tamaño del sector público sigue siendo insostenible.
  Libertad Digital   26 Marzo 2015

La recuperación de la economía española sigue su curso. Ahora, las previsiones apuntan a que el PIB crecerá entre un 2,5% y un 3% en 2015 y se crearán más de 400.000 puestos de trabajo adicionales. La revisión al alza que se ha producido en los últimos meses responde, en buena medida, a la fuerte caída del petróleo y a la nueva ronda de estímulos monetarios que ha puesto en marcha el Banco Central Europeo (BCE), y cuya implementación se está traduciendo en un mayor margen presupuestario para elevar el gasto público.

Sin embargo, los fundamentos de la economía española siguen presentando graves desequilibrios y una base endeble para poder garantizar un crecimiento sólido y sostenido a medio y largo plazo. La cuestión de fondo es que el modelo productivo sigue asentado sobre las ruinas de la burbuja crediticia, es decir, España tiene un problema de oferta, no de demanda. Además, el sector público está sobredimensionado, hasta el punto de que España precisa el mayor ajuste presupuestario del mundo para poder equilibrar su nivel de deuda pública, según la firma de análisis McKinsey.

Dicho diagnóstico se sustenta sobre una serie de datos concretos a tener en cuenta. Los economistas José Ignacio Conde-Ruiz e Ignacio Marra diseccionan en Fedea algunos de estos preocupantes indicadores acerca de los desequilibrios que aún presenta la economía nacional. A continuación, se recogen diez gráficos al respecto.

1. Crecimiento

Lo primero que cabe señalar es que, tras casi siete años de crisis, la recuperación española es muy lenta, además de frágil. El PIB real (descontando la inflación) sigue siendo casi un 5% más bajo que en el segundo cuatrimestre de 2008 y el empleo es un 14% menor si miramos afiliados y un 15,3% menor si miramos los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).

"Esto quiere decir que si mantenemos el ritmo de crecimiento del PIB observado en el ultimo trimestre de 2014 (0,7 intertrimestral) y la creación de empleo a lo largo de 2014 según afiliados (417.000 afiliados netos) o EPA (433.000 empleos netos) no alcanzaremos el nivel de PIB real de antes de la crisis hasta el año 2017 y el nivel de empleo hasta 2021 si hablamos de afiliados (2022 si hablamos de la EPA). Es decir, hay que esperar dos años para ser capaces de producir lo mismo que antes de la crisis, y seis o siete años para recuperar el mismo nivel de empleo", advierten los expertos.

Evolución del PIB y el Empleo (2007-2014)

2. Empleo

Uno de los grandes problemas estructurales cuya solución se antoja muy lejana es la baja tasa de empleo que, históricamente, presenta el país, sobre todo ahora, tras el impacto de la crisis. El nivel de ocupación entre la población activa es uno de los más bajos del mundo desarrollado, apenas superior al 55% frente al 66% de la media de la UE-15.

Tasa de Empleo 16-64 (%)

3. Paro

Por otro lado, más allá del drama que representa sufrir una tasa de paro superior al 20%, la gran tragedia del mercado laboral español consiste en la baja empleabilidad que registra una parte de la población activa, lo cual se refleja en un elevado desempleo de larga duración. Es decir, el drama no solo es el paro, sino la escasa capacidad para reincorporarse al mercado laboral una vez que se pierde el empleo.

"Muchos de estos trabajadores no tienen terminados los estudios obligatorios y su única experiencia profesional es un sector sin demasiadas expectativas de negocio. Solo unas políticas activas que funcionen pueden ayudarles a mejorar sus escasas posibilidades de empleabilidad futura", alertan Conde-Ruiz y Marra.

Número de parados de larga duración por edad (2006-2014)

4. Productividad

Uno de los problemas más importantes que padece España es la baja productividad laboral, lo cual está directamente relacionado con el paro y el nivel salarial. Para crecer, crear empleo y elevar salarios de forma sostenible es fundamental incrementar la productividad de los factores productivos, pero ésta, por desgracia, es una tarea pendiente, a pesar de los avances registrados durante los años de crisis (la productividad ha aumentado a base de reducir plantillas, no de incrementar producción).

La productividad del trabajo en España sigue siendo baja en comparación con otros países desarrollados. "En concreto, como podemos ver en el siguiente gráfico, en términos de hora trabajada es un 40% menor que en EEUU o un 25% inferior a la productividad alemana. En los últimos años hay una cierta mejoría, pero seguimos lejos de los niveles en otras economías avanzadas", indican.

Diferencias en productividad por hora trabajada con respecto a otros países (% de diferencia respecto a productividad española)

5. Déficit público

En materia de cuentas públicas, el desajuste es más que evidente. A pesar de que el Gobierno del PP insiste en que la consolidación fiscal avanza a buen ritmo, lo cierto es que el déficit continúa registrando tasas históricamente altas. España es uno de los países que ha presentado un mayor déficit público durante la crisis...

Evolución del déficit público

Y lo más grave es que, además, es de los países de la UE con un mayor déficit primario (descontando el pago de intereses). "Dicho de otra forma, la prueba palpable de que la crisis fiscal aun no está resuelta es que, tras más de seis años consolidación fiscal, España aún presenta un déficit primario del entorno del 2% mientras que Italia o Grecia presentan superávits", según los datos de cierre de 2014, enfatizan ambos economistas.

Déficit Primario (% PIB, 2006 vs- 2014)

El déficit primario de España es superior al de otros países europeos.

Déficit Primario (% PIB, evolución 2006-2014)

6. Deuda pública

Como consecuencia de este alto y continuado desequilibrio fiscal, España "también es de los países que más ha incrementado su deuda pública durante la crisis. En concreto, la deuda pública ha subido en 52,7 puntos de PIB, es decir se ha multiplicado por más de 2,3 veces". España tiene por delante el mayor ajuste fiscal del mundo para garantizar la sostenibilidad de la deuda a medio y largo plazo.

Incremento de la Deuda Publica desde 2008

7. Sector exterior

Otro dato muy preocupante es el desequilibrio exterior. "Es indudable que el sector exterior nos ha dado noticias positivas durante la crisis […], pero sigue siendo un problema sin resolver. Tal como se puede ver en el siguiente gráfico, y a pesar de la tregua que nos están dando los bajos tipos de interés y el precio del petróleo, el déficit por cuenta corriente aumenta tan pronto como crecemos".

Esto evidencia que el modelo productivo sigue asentado sobre los cimientos de la burbuja previa, pese a haber experimentado una clara mejoría en los últimos años.

Crecimiento Interanual del PIB y cuenta corriente como % del PIB

Y el principal inconveniente de crecer a base de aumentar el déficit por cuenta corriente es que el país necesita del ahorro exterior, "y esto es un problema si tienes un endeudamiento neto con el exterior (Posición de Inversión Internacional Neta) que roza el 100% del PIB [...] España es conjuntamente con los países intervenidos (Grecia o Portugal) de los países con una mayor deuda exterior neta", aclaran Conde-Ruiz y Marra.

Posición Neta de Inversión Internacional (NIIP) como porcentaje del PIB en 2013


******************* Sección "bilingüe" ***********************

 


Recortes de Prensa   Página Inicial