AGLI Recortes de Prensa  Sábado 4 Abril 2015

Podemos o el irresistible olor de la moqueta
Fernando Díaz Villanueva  www.vozpopuli.com 4 Abril  2015

Es duro de aceptar, pero nadie hasta la fecha ha dado con el significado exacto del término casta, entendida al menos según el uso mayoritario que le damos en España desde hace cosa de un par de años. Al primero al que se la oí pronunciar con ese sentido fue a Enrique de Diego en un programa que tenía en la radio hace ya bastante. La repetía una y otra vez cargándola de un veneno paralizante que luego inyectaba sobre los políticos, sobre todos los políticos, sin distinción de credo aunque con predilección por los de los partidos del turno. De Diego en aquel entonces repartía guantazos a diestro y siniestro con gran deleite íntimo y mucha mala hostia. Fue, digamos, un pionero y a los pioneros siempre se les olvida. A la historia pasan otro tipo de personajes: los fundadores, que son los que saben apropiarse del hallazgo del pionero y proyectarlo hacia el futuro.

Quizá Enrique tomó prestada la palabra –y su endemoniada carga semántica– a Daniel Montero, un periodista que allá por 2009 publicó un libro titulado “La casta: el increíble chollo de ser político en España”. Es probable que Montero se inspirase en otro libro, esta vez publicado dos años antes en Italia, que cargaba contra los políticos transalpinos refiriéndose a ellos como “casta”, que en italiano se dice igual y viene a significar más o menos lo mismo. El libro de Montero lo leí en su momento y me gustó. Era grato oír de un outsider algo que los liberales venimos advirtiendo desde hace tanto tiempo. Esto es, que cuando el Estado crece mucho y dispone de generosos presupuestos lo primero que genera es una casta de políticos y funcionarios dilapidadores, cuya principal función pasa a ser mantenerse en el machito y ampliar el alcance de sus fechorías.

Al final, y unos cuantos años después de que los pioneros diesen el queo, un grupo de profesores de políticas de la Complu supieron erigirse en fundadores. Hablo de Podemos, a quien le debemos que lo de la casta haya pasado al imaginario popular. Hoy decir casta es lo mismo que decir políticos, pero solo los que llevan en eso desde hace muchos años. Los recién llegados, obviamente, no son casta. Esa descripción vaporosa de la casta, con tintes generacionales y muy apegada a la Transición como momento inaugural de la España de hoy, es la que ha terminado imponiéndose. Podemos alumbró de esta manera la “setentocracia” que impera hoy en la política española y que se resume en que si naciste en la década de los setenta eres trigo limpio. Sobre los que tuvieron la mala pata de nacer antes recae la sospecha de haber formado parte del denostado sistema. Monedero es una excepción porque, aunque tiene ya más de cincuenta tacos y más conchas que un galápago, sigue pareciendo un chavalín y, lo que es mejor, conecta con los ninis mejor que los propios ninis.

La idea, que en sí tiene mucha fuerza porque identifica lo viejo con lo malo y lo nuevo con lo bueno, conllevaba sus riesgos. Por un lado podía aparecer otro grupo de novísimos y jovencísimos que les levantasen la liebre. Esto es lo que está sucediendo con Ciudadanos. Por otro, la separación de la política entre la bondad absoluta de los noveles y la maldad sin tasa de los veteranos, implicaba que unos y otros no se podían mezclar. El agua limpia y el agua sucia dan, a fin de cuentas, agua turbia. Esto les ha obligado a hacer auténticos equilibrios en el alambre, algunos meritorios por su ambición, como cuando trataron de desalojar a los viejos comunistas en Izquierda Unida de Madrid. La operación Tania creo que la denominó la prensa. La jugada no les salió. España es, después de todo, un país de viejos bien alimentados, con buena salud y carrete para muchos años más. El desdén por la vieja política que exhibían con descaro en las tertulias de la tele no les sirvió de nada a la hora de la verdad.

Aquel desastre y el bofetón de realidad de las elecciones andaluzas –que quizá haya fijado su techo electoral– les ha situado ante la fatalidad de su propio destino de activistas de izquierda que quieren vivir a costa del presupuesto. Si pretenden ser algo en esta industria necesitan llegar a acuerdos con los que ya están, con los viejos, con “los del sistema”, con la casta, en suma. Para eso hay que archivar odios, postergar venganzas y aparcar rencores. Para eso hay que ofrecerse al mejor postor, poner la mejor cara y bailar con la más bonita. En Andalucía la más bonita es el PSOE de Susana Díaz. Ella y solo ella les puede abrir de par en par las puertas del Olimpo. Por esta razón el politburó madrileño de la formación ha insistido tanto en eliminar trabas mientras el politburó sevillano, que está a pie de calle y sabe lo que se juega, porfía en lo contrario.

El olor de la moqueta, de los cargos de confianza, de los coches oficiales, de las empresas públicas, de los mil y un enchufes administrativos es demasiado penetrante como para abstraerse a él. Lo suyo sería, en honor al espíritu asambleario ese del que tanto presumen, que cualquier pacto lo consultasen con las bases. Pero ya es tarde para las bases. Podemos es un partido, funciona como un partido e ignora a los militantes de base como cualquier partido. Lo difícil, ponerse a tiro de moqueta, ya está hecho. ¿De verdad alguien con dos dedos de frente cree que van a renunciar a todo lo conseguido, que es mucho, por insignificancias tales como que el PSOE sea, con diferencia, el partido más putrefacto de Andalucía?

El sistema es así, así de magnánimo con los políticos que han conseguido volar lo suficientemente alto como para libar de las mieles que emanan del bolsillo del contribuyente. Dije hace unos meses en estas mismas páginas que Podemos al final podría, pero solo no pudiendo. Insisto, la conclusión lógica del sistema setentayochano es Susana Díaz y Teresa Rodríguez dándose un fraternal abrazo que preludie trinques sin cuento y ponga punto final a esta guerra civil de la izquierda que tanto –y para tan poco– nos ha dado que hablar. Entretanto, lo de “casta” podrían tener el detalle de devolvérselo a Enrique de Diego. Se lo agradecerá infinito.

La falsa austeridad del PP
EDITORIAL Libertad Digital 4 Abril  2015

Los anuncios electoralistas que ha protagonizado el Gobierno en las últimas semanas bajo la vana intención de recuperar parte de los votos perdidos de cara a las próximas elecciones confirman lo que ya era un secreto a voces desde hace bastante tiempo. A saber, que la época de reformas y ajustes ha llegado a su fin, a pesar de que España sigue presentando graves desequilibrios económicos y presupuestarios. El aumento de empleados públicos, la reducción de peonadas para cobrar el PER, las ayudas al carbón nacional o la marcha atrás a parte de la reforma sanitaria son tan sólo algunos ejemplos. Habrá más en los siguientes meses, sin duda. Pero lo grave no es este inútil y perjudicial ejercicio de demagogia, tradicional en todos los partidos cuando se acerca la cita con las urnas, sino comprobar que, prácticamente, se ha perdido otra legislatura a la hora de solventar los problemas estructurales sufre España, como, por ejemplo, el excesivo e ineficiente tamaño de la estructura estatal.

En los últimos años, oposición y sindicatos no han dejado de criticar la drástica senda de austeridad pública iniciada por el PP, al tiempo que el Gobierno de Mariano Rajoy se excusaba por los "dolorosos" ajustes acometidos, culpando de ello a la envenenada herencia presupuestaria de Rodríguez Zapatero. Sin embargo, la mentira tiene las patas muy cortas. La evolución de las cuentas públicas demuestra que la manida austeridad no es tal y que la consolidación fiscal emprendida por el PP ha consistido, básicamente, en disparar todos los impuestos y en reducir la inversión pública. Dicho de otro modo, Rajoy ha sangrado a impuestos a las familias y empresas españolas con el fin de mantener más o menos intacta la sobredimensionada estructura estatal propia de la época de la burbuja crediticia.

El sector público gasta hoy 40.000 millones de euros más al año que al comienzo de la crisis, lo que supone un aumento del 10%, excluyendo incluso el coste de las cajas de ahorros. Además, lejos de reducir el gasto de forma intensa y continuada, el PP se limitó a realizar algunos ajustes en 2012, cuando España estaba al borde de la quiebra, pero, desde entonces, el nivel de gasto se mantiene anclado en 460.000 millones de euros, evitando así recortes adicionales en 2013 y 2014.

Asimismo, a pesar de que se ha insistido mucho en la reducción de sueldos y plantillas públicas, lo cierto es que la cuantía total destinada a dicho personal es hoy un 6% superior a la de 2007, mientras que el gasto corriente, que incluye el conjunto de prestaciones y servicios públicos, se ha disparado un 21% durante la crisis, tras aumentar en cerca de 75.000 millones de euros. Por el contrario, una de las escasas partidas de gasto que ha caído de forma sustancial es la inversión en infraestructuras y obra pública, unos 28.000 millones menos desde 2007 (-57%), lo más fácil de recortar, pero también lo menos efectivo, ya que no se trata de gasto estructural.

Así pues, no es de extrañar que España registre todavía uno de los déficits públicos más elevados del mundo desarrollado y que su deuda roce ya el 100% del PIB, después de haberse más que duplicado durante la crisis. Los datos son elocuentes: ni el PSOE ni el PP han aplicado la tan manida austeridad, sino que se han limitado a subir todos y cada uno de los impuestos para sostener en pie el enorme aparato público a costa del dinero de los contribuyentes y el potencial crecimiento de la economía. En materia presupuestaria, aún queda casi todo por hacer.

No son buenos momentos.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 4 Abril  2015

Dice Esperanza Aguirre que el PP no atraviesa por uno de sus mejores momentos, a lo que cabe preguntarse si en realidad el PP ha tenido algún momento bueno. Y la realidad es que solo durante una corta etapa de Gobierno con José María Aznar, que al final tuvo más sombras que luces, podría decirse que España disfrutó de una época dorada, sobre todo para el sector del ladrillo y del pelotazo fácil de obras públicas. Aunque como siempre, las comparaciones son odiosas y cualquier época pasada casi nunca fue mejor, ni en este caso la futura. En ambas tuvo como protagonistas a gobiernos del PSOE revanchistas, guerra civilistas y ansiosos en la urgencia de recuperar el tiempo perdido y obtener las compensaciones a las que consideraban tener derecho tras años de dictadura. Una obsesión en querer ganar una guerra civil tras la muerte del que les derrotó militarmente. Solo hace tres días fue el 76 aniversario del célebre bando de “cautivo y desarmado el ejército rojo……la guerra ha terminado”.

Y es ahora, cuando se ha consumado el fracaso de este sistema bipartidista de alternancia en el poder, cuando surge un partido radical de izquierdas que intenta aprovechar el descontento de los ciudadanos, por no decir el profundo cabreo, para imponer la otra dictadura, la del proletariado más casposo, trasnochado y demagógico que ha protagonizado durante más de 75 años el fracaso social y de las libertades en todo el mundo. Y sí, no son buenos momentos para los partidos políticos. Y no lo son porque se han convertido en mini dictaduras con culto al líder, o como en el caso del PSOE, de los barones regionales convertidos en caciques territoriales creadores de servidumbres basadas en las subvenciones generosas sufragadas por todos los ciudadanos. Un clientelismo miserable que retrata tanto a los dirigentes como a los que se dejan subvencionar.

Pero es que a la hora de buscar culpables de este desastre, la lista es tan inmensa que como dicen algunos no hay pan para tanto chorizo ni cárceles suficientes para tanto delincuente. La corrupción, el robo descarado de fondos públicos, la prevaricación, la sumisión de los poderes del Estado a la política son tan generalizadas en toda España que resulta imposible encontrar un solo justo, como en el caso de Sodoma y Gomorra exterminadas por la furia de Dios. Una regeneración que es necesaria y que no puede venir desde luego de aquellos que son la causa de haber llegado a este extremo de inmundicias social y política.

No, no son buenos momentos, sino todo lo contrario, son tiempos de zozobra en los que no debemos aplicar aquella máxima de San Ignacio de no hacer mudanza. En este caso hay que hacerla y en profundidad. Se ha de castigar a los culpables, comenzando por un sistema judicial que se muestra remiso y laxo a la hora de enjuiciar a aquellos que les pusieron en el cargo. Una Justicia desprestigiada hasta la náusea donde se dejan pudrir los casos a la espera de su prescripción, unos mandos policiales comprensivos con los devenires políticos de oportunidad acogiéndose a la infame “obediencia debida” frente al cumplimiento del deber.

De nada sirve ahora soltar el “mea culpa” o como en este caso el “nostra culpa” si no viene acompañado con medidas concretas de giro radical de las antiguas políticas. De nada sirve decir que “no se quería hacer lo que finalmente sí se hizo”, porque quien tiene el poder siempre tiene opción de hacer lo que considere conveniente y justo. Echar la culpa a terceros, sobre todo cuando son subalternos, es solo un acto de cobardía. Estamos donde estamos porque así lo han querido los que mandan. Si España es uno de los países con mayores impuestos en la UE y el que más ha aumentado la deuda pública, premiado a las autonomías incumplidoras, castigado a las que sí cumplían, y que mantiene unas administraciones sobredimensionadas y otras paralelas de asesores, contratados y redes clientelares, solo es por la voluntad de los partidos políticos gobernantes PSOE y PP y sus dirigentes.

España no atraviesa por uno de sus mejores momentos, sino por el más dramático que hace peligrar su propio futuro como nación. Necesitamos un cambio que ni PSOE ni PP pueden dar por mucho que sigan prometiendo lo que ya incumplieron. Lo dramático es que otras opciones son igualmente poco o nada fiables en sus promesas. Solo pido que a la hora de votar acertemos en nuestra opción y como en las últimas elecciones generales, no tengamos que arrepentirnos.

Esto no es un acuerdo
Abe Greenwald. Redactor jefe de “Commentary” www.latribunadelpaisvasco.com 4 Abril  2015

En Lausana, Suiza, representantes de Estados Unidos, Irán y otras potencias mundiales han brindado grandes titulares a propósito de las negociaciones destinadas a detener la carrera de Teherán hacia la consecución de la bomba atómica. Pero no han proclamado un trato ni un acuerdo. En vez de eso, han dado cuenta, según el New York Times, de un “entendimiento general comprehensivo y específico sobre los próximos pasos para limitar el programa nuclear de Teherán”. En esta declaración hay mucha palabrería por una razón: el 5 + 1 está muy lejos de nada que se parezca a un acuerdo nuclear con Teherán.

Lo que tenemos es una confirmación de que las negociaciones continuarán. Hay buenas razones para creer que esto era lo que las partes buscaban, por encima de todo. Para Teherán significa que las sanciones seguirán aliviándose. Para la Administración Obama, que su diplomacia aún no puede ser considerada un fracaso.

A tenor de las reacciones en los medios y las redes sociales, la Administración ha logrado sus objetivos. El anuncio se interpreta como un motivo para el optimismo. Ante todo, esto da la medida de cómo han bajado el listón del éxito diplomático los norteamericanos en la era Obama. El “entendimiento” no es sino la verificación –por escrito– de la muy rumoreada capitulación norteamericana en lo relacionado con el programa nuclear iraní.

He aquí los puntos de la rendición:
1) Se permite a Irán seguir operando 5.060 centrifugadoras de uranio enriquecido por espacio de diez años. Los expertos coinciden en que es suficiente para alimentar una bomba nuclear cada año. Antes de que la Administración Obama empezara a hablar con Irán, las resoluciones de Naciones Unidas prohibían a Teherán que enriqueciera uranio. Punto.

2) Se permite a Irán conservar su planta subterránea de enriquecimiento de Fordow. La Administración Obama dice que se transformará en un “centro de investigación nuclear, física y tecnológica” que no enriquecerá uranio en 15 años. Pero, como el propio Obama decía antes, “sabemos que [los iraníes] no necesitan unas instalaciones subterráneas y blindadas como las de Fordow para desarrollar un programa pacífico”.

3) El acuerdo nuclear no será permanente sino limitado en el tiempo. John Kerry ha asegurado al pueblo americano que el acuerdo no incluiría ocasos, pero eso son precisamente los límites temporales recogidos, de 10 y 15 años. La prolongación del acuerdo dependerá de los iraníes.

4) De acuerdo con el ministro iraní de Exteriores, Javad Zarif, las sanciones europeas y norteamericanas contra Irán serán levantadas cuando entre en vigor el acuerdo, no en función de que Teherán lo cumpla o no. Si esto es cierto, se trata de una peligrosa rendición: ¿qué incentivos tendrá Irán para cumplir lo acordado? Si, en cambio, Zarif miente, eso nos dará una idea de con quién hemos alcanzado un acuerdo.

5) El acuerdo marco incluye sólo vaguedades sobre la responsabilidad de Irán de rendir cuentas sobre las posibles dimensiones militares de su programa nuclear a día de hoy. Esto es importante porque sin una base de entendimiento sobre los esfuerzos iraníes para desarrollar armamento nuclear, EEUU no puede confirmar si ha habido progreso alguno en este ámbito.

A cambio de todo esto, la Administración quiere que los norteamericanos crean que Irán va a enriquecer uranio sólo al 3,67% (por 15 años), permitir exhaustivas inspecciones internacionales, privarse de desarrollar armamento atómico, desprenderse de una buena cantidad de material nuclear enriquecido y, en líneas generales, atenerse a un hipotético acuerdo con EEUU. ¿Sucederá siquiera una sola de esas cosas? Teniendo en cuenta que Zarif ya está cuestionando públicamente –en Twitter– la manera en que ha interpretado el “entendimiento” la Administración Obama, parece que no.

No. No tenemos acuerdo alguno, sino la imagen exacta de lo desesperado que está Obama por lograrlo.

© Artículo publicado originalmente en español en la revista elmed.io


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Invotables

Gabriela Bustelo  www.vozpopuli.com 4 Abril  2015

Un ciudadano presionado para votar a políticos corruptos no puede considerarse libre, del mismo modo que no es democrático un país cuyos partidos políticos figuran entre los más corruptos de Europa. Y los candidatos que se presentan a las elecciones bajo siglas corruptas obligan al votante ejercer en falso su derecho democrático primordial.

Discriminar entre corruptos y no corruptos
En un año de elecciones municipales, autonómicas y generales –estas últimas todavía sin convocar– es más urgente que nunca que los españoles tomen conciencia de su papel protagonista en la regeneración política de España. En primer lugar, por delante de cualquier otro factor, toda persona que vaya a ejercer el voto debe preguntarse por la contaminación o limpieza de cada una de las formaciones políticas disponibles. Optar voluntariamente por un partido corrupto convierte al votante, sin disculpa posible, en un cómplice de las mafias políticas nacionales.

El 80% de la corrupción está en el PP y el PSOE
Todos los partidos que han constituido gobiernos nacionales y/o autonómicos tienen o han tenido en sus filas imputados o condenados en casos de corrupción. El 80% de los políticos implicados en casos de corrupción pertenecen al PP y el PSOE. Las indiscutibles estrellas en el espectáculo nacional de latrocinio del dinero público son el actual partido del Gobierno y el principal partido de la oposición. Casi la mitad de las tramas de fraude se asocian al Partido Popular y algo más de 30% al PSOE. Entre los casos que el PP tiene bajo su paraguas destacan “Gürtel”, “Bárcenas”, “Emarsa” y “Nóos”, mientras que el PSOE es el partido con mayor número de políticos implicados en casos de corrupción. La tristemente célebre “Trama de los ERE”, asociada al PSOE-A e investigada por la jueza Mercedes Alaya, llega ya a la cifra de 266 imputados, que podían haber defraudado un total de 1.200 millones de euros y de los cuales no hay ninguno encarcelado en estos momentos, pues todos ellos han ido pagando sus correspondientes fianzas. Esta semana declaran ante el Tribunal Supremo en relación con esta causa dos expresidentes de la Junta de Andalucía –Manuel Chaves y José Antonio Griñán– y tres exconsejeros –José Antonio Viera, Gaspar Zarrías y Mar Moreno–; los cinco son políticos aforados, que hasta ahora habían logrado esquivar a la Ley. Y la “Operación Edu”, que investiga la estafa en los cursos de formación de la Junta de Andalucía, implica ya a 245 imputados sin que hayan concluido las investigaciones, que incluyen en uno de sus expedientes al marido de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, como profesor de los falsos cursos para parados.

Corrupción nacionalista y comunista
Esta selecta categoría de los aforados incluye, entre otros, a Jordi Pujol, cuya fortuna multimillonaria estaría distribuida en una constelación de paraísos fiscales desde Suiza, Luxemburgo, Andorra y la isla de Jersey hasta las Antillas Holandesas, en el Caribe. Entre los casos catalanes más célebres están “Palau”, “Adigsa”, “Innova” e “ITV” relacionados con la sección de Convergència Democràtica de Catalunya, que forma parte de CIU. En el País Vasco, el PNV tiene pendiente de resolución llamado caso “De Miguel” con 26 imputados, nueve de ellos exdirigentes y antiguos cargos del Partido Nacionalista Vasco, sospechosos de once delitos, entre ellos prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, blanqueo de capitales y malversación de caudales públicos. Izquierda Unida está implicada en los casos “Tarjetas Black”, “Púnica” y “Enredadera”, sin olvidar el asunto de los contratos de Tania Sánchez cuando todavía era diputada de IU por la Asamblea de Madrid. Y destaca el hecho de que Podemos –cuya campaña política se centra en denunciar la corrupción de los partidos tradicionales– acumule ya varias querellas pendientes sin tener siquiera presencia en el Parlamento ni haber gestionado un solo euro de dinero público y sea sospechoso de estar financiado por el Gobierno de Venezuela.

Políticos invotables y políticos votables
No todos los políticos españoles son corruptos ni todas las regiones de España están contaminadas, pero en Andalucía la mayoría de los casos de fraude son del PSOE, en Valencia del PP, en Cataluña de CIU y en el País Vasco del PNV, lo que parece indicar que en las autonomías hay un problema de caciquismo instalado desde hace décadas.

Es obvio que se precisan mecanismos de control y supervisión del dinero público, pero para extirpar el mal de raíz es imperativo renovar a las personas que llevan décadas instaladas en un sistema político concebido como instrumento de lucro. La mayoría de la población española ha refrendado en las urnas, año tras año, esta conducta considerada imperdonable en todos los demás países europeos desarrollados. El ciudadano español tiene en 2015 la posibilidad de acabar con esta epidemia de putrefacción nacional. El derecho al voto no debería considerarse una actividad encajada a regañadientes en una jornada dependiendo de si llueve o hace sol; ni una actividad mecánica que se repite en base a una decisión tomada hace años. El votante que elige a los candidatos corruptos es un corrupto más. Hay partidos invotables y partidos votables. Y todos sabemos cuáles son.

El 'chicken game' y la independencia de Cataluña

JOSé ANTONIO ZARZALEJOS El Confidencial 4 Abril  2015

El independentismo catalán comienza a experimentar la sensación de que sus pretensiones no tienen la energía suficiente para que el proceso soberanista obtenga por sí mismo los resultados apetecidos

En su último libro, Manuel Conthe (Pensar con Arte. Ed. Biblioteca Nueva 2014) relata el “dilema de Menelao” extraído de la Ilíada de Homero. Se refiere a la carrera que disputa con Antíloco, un hombre temerario que trata de ganar como sea la competición de aurigas. Menelao, ante la fogosidad de su oponente, cede para evitar un accidente que dé con los dos corredores en la arena. Menelao, prudente, ceja en espolear a sus yeguas y permite el triunfo de Antíloco.

De este episodio homérico escribe Manuel Conthe lo siguiente: “En ese juego lo mejor para cada jugador es mantenerse firme y que sea el otro el que ceda; pero si ninguno lo hace, se producirá una accidente o desgracia de la que ambos saldrán malparados. Como revela la narración de Homero, en este juego suele ganar el jugador más atrevido -Antíloco-, y pierde el más prudente -Menelao-, de forma que tener reputación de loco o extremista puede ser una ventaja táctica”.

El premio Nobel de Economía, el americano Thomas Schelling, consideró este relato de la Ilíada, según Conthe, como la versión más temprana del chicken game que se ha venido en denominar el “juego del gallina”, expresión que popularizó el británico Bertrand Russell en 1959 cuando lo utilizó como símil de la confrontación entre dos potencias nucleares. Nos advierte el economista Conthe que en la versión de Russel “los coches rivales se dirigen uno contra otro y quien cede -y pierde- es el primero que da un volantazo para evitar el choque frontal”.

Parece evidente que Artur Mas y Oriol Junqueras, flanqueados por los responsables de Òmnium Cultural, Asamblea Nacional Catalana y Asociación de Municipios por la Independencia, están dispuestos al chicken game con el Estado para intentar lograr la independencia de Cataluña. Su hoja de ruta -una Cataluña independiente a los 18 meses de las elecciones del próximo 27 de septiembre, proclamación que no están dispuestos a que pare el Tribunal Constitucional- busca un choque frontal suponiendo que la prudencia de Menelao-Estado propiciará que dé un volantazo en los últimos metros para evitar la colisión.

No es nada seguro que este cálculo sea certero y que, por lo tanto, el siniestro no se produzca y ambas instancias -Cataluña y el resto de España- salgan malparadas. El independentismo catalán comienza a experimentar la sensación de que sus pretensiones no tienen la energía suficiente para que el proceso soberanista obtenga por sí mismo los resultados apetecidos. Es decir, que su potencia no es bastante para obligar al Estado a avenirse a un referéndum a la escocesa. La confrontación abierta sería, en esa lógica, la única que le queda a CDC y ERC -más las organizaciones sociales que les secundan- para, además de evitar el ridículo (ese ridículo que Mas siempre descartó), mantener la épica de la iniciativa secesionista.

Jugarse el “todo por el todo” y "de perdidos al río” son dos refranes muy españoles que definirían bien la opción -“es un delirio”, según el diario El País del pasado miércoles- de los dos dirigentes catalanes a los que su apuesta se escapa como el agua en una cesta de mimbre. Esta huida hacia delante de ambos conlleva la comisión de errores de extraordinaria dimensión: dotar de carácter plebiscitario a una elecciones autonómicas anunciadas con más de medio año de antelación; pretender proclamar la independencia si hay mayoría de escaños, aunque no la hubiera de votos populares y enfrentarse a la legislación constitucional española y a la internacional de la Unión Europea (sus tratados) y de las Naciones Unidas.

Cuánto más sensato sería que cundiesen en Cataluña los términos políticos y sociales del manifiesto recientemente publicado por la plataforma Construïm bajo el título Somos lo que construimos, en el que un grupo de personalidades catalanas reclama el pacto, la negociación, “la amistad cívica aristotélica” y los mejores valores del catalanismo que tanto Mas como Junqueras han olvidado. En su radicalidad, estos líderes -que han perdido muchos aliados en el camino- hacen más inverosímiles sus objetivos, aunque exponen al país en su conjunto a un fuerte estrés político y social.

En este “juego del gallina”, el Estado -sería en 2017, aunque el problema se plantearía el día 28 de septiembre próximo si los independentistas obtienen mayoría absoluta- no va a dar el volantazo por más que Mas y Junqueras tampoco lo hagan, porque éstos no juegan con naipes ganadores sino que están sobreactuando de manera nada responsable. Sería mejor, por lo tanto, que se evitase la terrible tentación del chicken game.

Y si no fuera posible, que asuman sus consecuencias los que plantean a las bravas, ilegalmente, sin las bazas suficientes y con ausencia de razonabilidad y racionalidad, la independencia de Cataluña que, como acreditan episodios históricos muy conocidos, ningún gobierno de España admitiría. No obstante, atendamos a la última reflexión de Manuel Conthe: las emociones e impulsos irracionales “pueden, en ocasiones, beneficiarnos”. Eso es lo que están pensando, justamente, Mas y Junqueras.

El Rubicón catalán
XAVIER PERICAY ABC Cataluña 4 Abril  2015

JM Nieto firmaba ayer en este diario una sabrosa «Fe de ratas» en la que podía verse a Artur Mas cruzar una y otra vez un Rubicón serpenteante al grito de «Alea jacta est». Para quienes hemos seguido la larga marcha emprendida por el actual presidente de la Generalitat desde el día aquel en que se creyó la reencarnación de Moisés, el sentido de la viñeta no puede ser más diáfano: una y otra vez Mas ha ido cruzando la línea que separa la legalidad de la ilegalidad, la Cataluña constitucional de la Cataluña irredenta, la convivencia del enfrentamiento, la democracia en libertad de la utopía totalitaria. Y cada uno de esos pasos –realizados mediante declaraciones solemnes, hojas de ruta, pactos soberanos o amaños de consulta– le ha devuelto fatalmente al punto de partida por efecto del trazado ondulante de esa línea de demarcación.

Esta semana, sin ir más lejos, hemos asistido a un nuevo episodio de este género: la difusión de una «Hoja de ruta unitaria del proceso soberanista catalán», que cuenta con el aval de CDC, ERC y sus extensiones de «agitprop» –ANC, Òmnium y AMI–. Es decir, lo de siempre, si bien algo mermado en lo que a fuerzas políticas se refiere. Pero también hemos tenido conocimiento de una llamada «Declaración municipalista de Cervera», auspiciada por la AMI, en la que se insta a los electos de los comicios locales del 24 de mayo a rendir vasallaje, en su acto de toma de posesión, al Gobierno que vaya a surgir de las elecciones del 27 de septiembre, a fin de «ejercer la autodeterminación de nuestro pueblo y proclamar, junto a todas nuestras instituciones, el ESTADO CATALÁN, LIBRE Y SOBERANO». Comprendo que a muchos lectores semejante propósito no les sorprenda lo más mínimo. Pero que ya nada alcance a sorprendernos en la política catalana actual no significa que haya que permanecer impasibles ante los constantes desafíos del nacionalismo. Sobre todo cuando lo que está en juego es la integridad del Estado, garante de nuestra condición de ciudadanos libres e iguales.

A las instituciones de ese Estado compete, pues, la responsabilidad de actuar para impedir que esas amenazas de hoy puedan llegar a cumplirse mañana.

CATALUÑA
Hojas del árbol caídas
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 4 Abril  2015

Las hojas de ruta del proceso secesionista se las lleva el viento, como las caídas del árbol en el poema de José de Espronceda, y junto con ellas se van las ilusiones que unos arribistas astutos supieron inculcar a una minoría crédula. Concretamente, al 33% del censo electoral de Cataluña. Ahora, los vendedores de crecepelos cuelgan una hoja artificial de una rama seca para seguir viviendo del cuento hasta febrero del 2017, pero volverá a caer cuando sacudan el árbol disputándose la cada vez más exigua clientela. Sus antecedentes los delatan.

Socios indisciplinados
Los cancerberos del proceso estaban alertas y eran implacables, ya no con los críticos de la secesión, sino con los socios indisciplinados que podían hacerles perder los privilegios que les confiere el monopolio de los medios. Advirtió tempranamente Pilar Rahola (LV, 31/12/2014):

¿O no es cierto que el solapado enfrentamiento CDC-ERC se refleja sigilosamente en las bases de la Assemblea [Nacional Catalana]? (…) Es tan triste como patético. Porque, como repiten los sabios, hay algo peor que el fracaso y es el ridículo, y el proceso corre ese riesgo si no se encauza. Que recarguen pronto las pilas quienes deban hacerlo, que encuentren el mapa y que rehagan el camino si no quieren crear una gran decepción colectiva. Porque no hay nada más esperpéntico que tener al alcance de la mano un proceso histórico y decidir que es el momento de hacernos el harakiri. Esperemos que el 2015 nos retorne el buen sentido.

Para mayor reconcomio de la panfletista, el 2015 no da tregua a los parteros de la república nonata. La crónica de la continuación del sainete no tiene desperdicio. Escriben Alex Tort y Josep Gilbert, traduciendo la Assemblea al castellano (LV, 23/1):

"¡Esto es un cachondeo!". Así reaccionó Carme Forcadell, la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), al concluir el encuentro que el viernes pasado mantuvieron partidos y entidades soberanistas para definir, por enésima vez, la hoja de ruta del proceso catalán. Fue su expresión airada tras una reunión, la última celebrada hasta hoy, que acabó como el rosario de la aurora. (…) Los representantes de la CUP se quejaron de que se los tomaba por el pito del sereno y acusaron a CDC y ERC de filtrar "documentos de trabajo". (…) Mientras, los convergentes saltaban y hacían responsable de la filtración a alguien interesado en "reventar" las conversaciones y el proceso, y, a su vez, los republicanos cargaban por el mismo motivo contra CDC. En medio de este desbarajuste, los representantes de ICV-EUiA hacían saber: “Nos desmarcamos porque no se incide en aspectos sociales y de regeneración democrática”. Tras tirarse los trastos a la cabeza se suspendieron temporalmente los encuentros.

Sálvese quien pueda
Después de aquel aquelarre las cosas siguieron igual o peor. Y la guardiana de las esencias milenarias perdió la paciencia. Fulminó doña Pilar a los socios que maniobraban para sacar réditos del escándalo Pujol y ponían zancadillas desleales al delfín que el patriarca había consagrado con su dedazo (LV, 28/1):

En plena batida general, van los aliados republicanos y le azuzan los perros. Perdonen, pero lo de ERC empieza a ser un deplorable fuego amigo. Y si esto va a ser así a partir de ahora, el camino hasta septiembre puede ser un rosario de espinas, porque lo que no es posible es aceptar el baile y luego dedicarse a pisar a la pareja. O ERC entiende que este proceso está en fase final y que no se culminará con acciones cortoplacistas de puro cainismo electoral, o mejor paramos el invento aquí mismo.

Así planteado, podría parecer que lo que existía en el bloque secesionista era un desencuentro táctico pasajero al que cabría aplicarle el remedio de una serena apelación a los ideales patrióticos. Nada más lejos de la verdad. Quienes participaban de buena fe en la cruzada ya tienen sobradas evidencias de que a lo que asisten es a la descomposición de un contubernio urdido entre caciques sin escrúpulos, que se habían confabulado para violar las leyes y apoderarse de los caudales de una comunidad autónoma transmutada en su feudo particular. El modelo, en escala reducida, era el clan Pujol, y, vista la imposibilidad de materializar sus fantasías, exhiben ahora sus apetitos para apropiarse de los pecios del naufragio en un impúdico sálvese quien pueda.

Fenómeno eminentemente irracional
Antoni Puigvert, siempre empeñado en salvaguardar con argumentos racionales un fenómeno de naturaleza eminentemente irracional, pasó revista a todas las acusaciones que los secesionistas lanzan contra sus críticos y llegó a la siguiente conclusión (LV, 15/1):

Pues bien, ahora díganme, ¿quién ha sido el quintacolumnista? ¿Quién ha entorpecido realmente el famoso procés? ¿Quién ha provocado el naufragio de la ilusión de los catalanes que habían hecho suyo el relato soberanista? ¿Quién se ha burlado de la buena fe de la gente? ¿Quién ha jugado con sus sentimientos? ¿Quién ha conducido al catalanismo a un laberinto? ¿Quién ha quemado las naves del catalanismo jugándose la historia y el futuro a una sola carta? Ahora díganme: ¿quién, abusando de las metáforas de las parejas que se rompen y los amores solitarios, ha acabado entonando aquel siniestro bolero que decía "la maté porque era mía"?

Y Lluís Foix extendió la partida de defunción de las hojas de ruta con su habitual circunspección (LV, 29/1):
El president navega en solitario. Nadie de cierto rango viene ni va a Europa: se ha escenificado una ruptura ficticia con el Estado, se han roto los puentes con el Gobierno de Madrid, no hay alianzas a largo plazo con el PSOE o Podemos. Incluso la sintonía con el PNV está deteriorada. No ha roto con Unió pero la sintonía con Duran es mínima. Se construyen estructuras de Estado y, a la vez, los profesionales de la sanidad se quejan amargamente de que no se fortalece el sector sino que se debilita. En el camino hacia la independencia podemos llegar a la ingobernabilidad. Nunca se había hablado tanto de hojas de ruta y nunca había habido tanta incertidumbre.

Burocracia parasitaria
Foix contrapone la construcción de estructuras de Estado al debilitamiento de la sanidad. El 18 de marzo se leyó lo siguiente en la página 19 de La Vanguardia:

El conseller de Presidència dejó constancia de que hasta ahora el Govern está ejecutando alrededor de 150 medidas relacionadas con el proceso de transición nacional, que implican a todos los departamentos del Govern sin excepción y que cuentan con el apoyo de una veintena de asesores.

El lector dotado de un mínimo de sensibilidad no pudo dejar de sentirse indignado y estafado al dar vuelta la hoja y descubrir, en la página 20 del mismo periódico, el contraste entre este jactancioso y desvergonzado despliegue de burocracia parasitaria y lo que denunciaba el editorial "Malnutrición infantil en Catalunya":

La Creu Roja advierte, en un informe hecho público ayer, que nueve de cada diez familias con hijos atendidas por este organismo tienen dificultades para acceder a los alimentos necesarios para disponer de una dieta suficiente, nutritiva y saludable, y sufren por tanto lo que se conoce como inseguridad alimentaria en el ámbito de las entidades de ayuda social. Lo más preocupante del citado informe es que el 61% de ese colectivo más castigado por la pobreza no puede ofrecer a sus hijos una dieta óptima. (…) Del total de familias que tienen dificultad para acceder a alimentos, un 29,5% sufre inseguridad alimentaria leve (cuando afecta a la calidad de la dieta), un 40,7% moderada (cuando afecta también a la cantidad), y un 21,7% severa (cuando se pasa hambre).
Sin comentarios.

Riñas tabernarias
La prueba definitiva de que la descomposición del contubernio secesionista ha tocado fondo la encontramos en la carta cotidiana de Marius Carol, un director que habitualmente no se arriesga a entablar polémicas improductivas con el poder que lo alimenta, y que sin embargo hace este balance (LV, 23/2):

El problema del suflé (inflado, en francés), es que, si no está bien hecho, baja de golpe. El soberanismo vive momentos de suflé, como si se hubiera abierto la puerta del horno antes de hora. Pero si un suflé no remonta, los chefs saben que es imposible recuperarlo. Seguramente el problema es haber encargado el menú antes de hora.

Adiós, hojas de ruta. Que el viento os lleve lejos del escenario donde vuestros taimados diseñadores libran sus riñas tabernarias.

ESTOS ORGANISMOS HAN CRECIDO DESDE LA CRISIS
La Generalitat vehicula más de 570 millones de gasto público a través de fundaciones
Esta cifra recoge solo las 35 fundaciones con mayor partida presupuestaria del total controlado por la Administración catalana. Fuera quedan más de un centenar que suponen partidas menores
MARCOS LAMELAS. BARCELONA El Confidencial 4 Abril  2015

La Generalitat vehicula un total de 572 millones de gasto público a través de fundaciones en las que participa de manera más o menos mayoritaria, según recoge un informe de la propia Conselleria de Economía, en la serie Papers de Treball. Esto quiere de decir que en 2014, año al que corresponden estas cifras, las fundaciones públicas participadas por la Generalitat fueron el instrumento escogido para llevar a cabo el 1,7% del gasto total de los Presupuestos de ese ejercicio.

Esta cifra de 572 millones de gasto recoge solo las 35 fundaciones con mayor partida presupuestaria del total controlado por la Administración catalana. Fuera quedan más de un centenar que suponen partidas menores, hasta alcanzar la cifra total de 144 fundaciones bajo esta forma jurídica.

El grueso de ese dispendio lo llevó a cabo un único ente: la Fundación de Gestión Sanitaria de la Santa Creu i Sant Pau y que administra el Hospital de Sant Pau de Barcelona, con más de 300 millones de presupuesto, lo que supone ligeramente más de la mitad (52%) del gasto de las fundaciones públicas controladas por la Administración catalana.

El resto de los fondos que gastan estos organismos semipúblicos se reparte de manera variopinta entre un total de 144 fundaciones. De entre las 35 fundaciones por las que pasa un mayor volumen de fondos públicos destacan la Fundación Hospital Universitario Vall Hebron (36,5 millones), Fundación Privada del Centro de Regulación Genómica (30 millones), el Institut Català de Recerca i Estudis Avançats (26 millones) y la Fundación Institut d’Investigació Biomédica de Bellvitge (24,6 millones).

Control compartido
La mayoría de las fundaciones sirven para un control compartidos de las instituciones. Sólo la fundación Marató de TV3 está controlada en exclusiva por la administración catalana. En el resto hay otras entidades públicas y privadas. Sin embargo, según recoge el estudio, en un total de 25 fundaciones la Generalitat tiene más del 52% en los órganos de representación.
Estos porcentajes de control van del 92,3% que mantiene en la Fundación Privada del Centre de Recerca en Epidemiología Ambiental hasta el 52% con el que cuenta en la Fundación del Institut de Recerca contra la Leucemia Josep Carreras.

Más fundaciones pese a la crisis
Sorprende que el número de fundaciones públicas en Cataluña no se haya reducido en los años de crisis, sino más bien todo lo contrario. La cifra de 144 fundaciones supera en un 17% la que había en 2009, justo el año en que empezó la crisis. Un total, de 21 fundaciones más que las que había hace cinco años.

Solo hay una decena de fundaciones con un presupuesto de más de 10 millones euros. La mayoría vinculadas a los servicios sanitarios, a la investigación en segmentos específicos de Salud o a proyectos de I+D. Por eso Sanidad es la conselleria que tiene adscritas más fundaciones, un total de 24.

Nicho de empleo
Las fundaciones también suponen un nicho de empleo. En total, 7.096 puestos de trabajo -entre estructurados y vacantes- en las 35 mayores fundaciones del sector público. De nuevo es el Hospital de Sant Pau el que se lleva la palma, con 3.141 trabajadores en su plantilla.
En el informe de la Generalitat, se justifican este tipo de instrumentos porque son “un instrumento organizativo y jurídico adecuado para desarrollar actividades de fomento del interés general o complementarias de las actividades públicas”

PUBLICADO EN EL BOIB
Ibiza subvenciona sólo a las empresas que rotulan en catalán
Gaceta.es 4 Abril  2015

El Consell de Ibiza destinará 9.000 euros únicamente para los comercios que rotulen en catalán sus productos, según denuncia la Fundación Círculo Balear.

El Consell de Ibiza, a través de su Departamento de Educación, ha aprobado una línea de subvenciones únicamente para aquellas empresas que utilicen el catalán.

El Consell presidido por Vicenç Serra, y gobernado con mayoría absoluta del PP, ha aprobado una partida de 9.000€ para la promoción comercial hecha por las industrias, los comercios y la oferta de restauración y servicios de Ibiza, sólo si se realiza en catalán. Concretamente para la rotulación en catalán del establecimiento, el etiquetado en catalán de los productos, la elaboración y la edición del material impreso en catalán: facturas, albaranes, catálogos, manuales de instrucciones, cartas de restaurantes, tarjetas, bolsas de establecimientos comerciales, camisetas,etc., y las páginas web comerciales y profesionales con "versión catalana".

La delegación ibicenca de la Fundación Círculo Balear (FNCB) considera esta medida discriminatoria ya que las empresas que rotulen en español no tendrán ayuda alguna: "Todas las empresas pagan los mismos impuestos, no es justo que sólo reciban ayudas las que utilicen una determinada lengua, sea la que sea. En una legislatura marcada por la austeridad este dinero podría utilizarse para servicios de primera necesidad. Y si se pretende ayudar a las empresas que rebajen la presión fiscal", sostiene.

"No tiene mucho sentido que el gobierno balear apruebe una Ley de Comercio prescindiendo de la cuestión lingüística para evitar situaciones de discriminación lingüística o de intervención en la esfera privada, mientras en Ibiza, el gobierno del mismo partido, concede ayudas públicas sólo si se utiliza el catalán", apunta la FNCB Ibiza.

A los delegados de la entidad en Ibiza también les llama la atención que en las bases de la convocatoria se incida especialmente en que serán los técnicos "normalizadores" los que darán el visto bueno al catalán escrito para que no se aparte del estándar: "También evitan que se pueda escribir en ibicenco".


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