AGLI Recortes de Prensa  Domingo 12  Abril 2015

Incumple promesas y expectativas
¡Es el bolsillo, estúpido, no los recortes!
Manuel Llamas Libertad Digital 12 Abril  2015

Tras la debacle electoral que sufrió el PP en las pasadas elecciones andaluzas y la brutal caída en intención de voto que arrojan los últimos sondeos, es evidente, incluso para la incompetente cúpula popular y sus nefastos asesores, que el partido en el Gobierno perderá buena parte de su actual poder en los próximos comicios municipales y autonómicos, y, desde luego, no revalidará, ni de lejos, la histórica mayoría absoluta que le concedieron los españoles en las pasadas generales de 2011.

Tanto es así que la dirección del PP ya admite abiertamente que tendrá que pactar con Ciudadanos tras las elecciones de mayo. Al igual que Podemos ha acabado comiéndose a IU y parte del voto socialista, todo apunta a que el bocado que le meterá el partido de Albert Rivera a Mariano Rajoy y sus secuaces será de órdago si se mantiene la actual tendencia.

Este deterioro electoral está siendo interpretado en los últimos días como un castigo directo a la política de austeridad y recortes que viene aplicando el Gobierno del PP desde el inicio de la legislatura. Nada más lejos de la realidad. Y lo triste es que incluso Génova ha comprado este erróneo diagnóstico. Prueba de ello son las últimas soflamas electoralistas lanzadas por el Ejecutivo con el ilusorio fin de detener la sangría electoral: atención primaria para los inmigrantes sin papeles; anulación de copagos sanitarios y tasas judiciales para los particulares; aumento de plantillas públicas; nuevas medidas contra los desahucios...

En definitiva, más gasto y "políticas sociales" para tratar de revertir la percepción negativa de los tan cacareados recortes. Y ello, a pesar de que la manida austeridad pública ha sido inexistente, tal y como evidencia la evolución presupuestaria y el mantenimiento del mal llamado Estado del Bienestar durante la crisis.

Resulta sorprendente que a estas alturas de la película haya que explica lo obvio, pero, visto lo visto, no queda más remedio que insistir: ¡No son los recortes, estúpidos, es el bolsillo del votante! Eso, y no otra cosa, es lo que explica el deterioro de su base electoral. En primer lugar, conviene recordar que el PP no ganó las elecciones de 2011 -apenas sumó 800.000 papeletas respecto a las generales de 2008-, sino que el PSOE se despeñó en las urnas -perdió 4,3 millones de votantes- debido a las mentiras de Zapatero a la hora de negar la crisis -muchos españoles se sintieron engañados- y, sobre todo, al brutal impacto que tuvo la posterior recesión en materia de paro, calidad de vida e incertidumbre de cara al futuro.

Es decir, la crisis, no los recortes, fue la principal causa del descalabro socialista. Al votante medio, en general, le dan igual las políticas que ponga en marcha uno u otro partido en momentos de grave dificultad económica, siempre y cuando se materialicen en efectos favorables para su bolsillo. De ahí, precisamente, la insistencia del Gobierno en resaltar la buena marcha de la economía y la creciente senda de recuperación que ha iniciado España en los últimos trimestres.

Pero, entonces, ¿por qué esta estrategia no está dando el resultado esperado? Una de las claves es que el PP olvida una cuestión muy importante a tener en cuenta. A saber, que el término "recuperación" significa, literalmente, "volver a tomar o adquirir lo que antes se tenía", según la Real Academia Española (RAE). Y el problema aquí es que España todavía no se ha recuperado de la profunda recesión sufrida durante la primera mitad de la legislatura popular.

El PIB cayó un 2,1% en 2012 y un 1,2% adicional en 2013, mientras que apenas ha crecido un 1,4% en 2014. Como consecuencia, la economía nacional es hoy un poco más pobre que a cierre de 2011, cuando el PP tomó las riendas del poder. Es muy posible que este mismo año el PIB supere el umbral registrado entonces, siempre y cuando los factores exógenos lo permitan -petróleo, crisis del euro, etc.-, pero la mejora lograda durante toda la legislatura será, en todo caso, escasa, casi imperceptible para la mayoría de la población.

En este sentido, uno de los indicadores más relevantes a tener en cuenta es la evolución del paro, el principal problema del país. Es cierto que ahora España está creando empleo, sí, pero no lo es menos que la destrucción laboral continuó hasta finales de 2013. ¿Resultado? A cierre del pasado año, el número total de parados rozaba los 5,5 millones de personas, según la Encuesta de Población Activa (EPA), unas 170.000 más que en 2011, y, aunque se lograran crear 500.000 empleos durante este ejercicio, la penosa realidad es que Rajoy cerrará su mandato con un 5% o un 10% menos de parados que Zapatero. Exiguo balance para tanto golpe de pecho, ¿no creen?

Estos datos no solo se reflejan en las grandes cifras económicas, sino que se perciben a pide calle, tal y como reflejan las encuestas. Los siguientes gráficos muestran la opinión de los españoles sobre la economía nacional y su particular situación personal en noviembre de 2011 y el pasado mes de marzo, según los barómetros elaborados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

La comparativa ratifica lo expuesto anteriormente. Es decir, que, aunque las cosas van hoy un poco mejor, la situación general no difiere en exceso de la existente hace cuatro años tras la fuerte recesión sufrida en 2012 y 2013. Por ello, mientras que en 2011 más del 86% de los españoles calificaba la situación económica de "mala" o "muy mala", en la actualidad este porcentaje apenas se ha reducido hasta el 74%, lo cual implica un avance todavía escaso.

Esta relativa mejora es incluso menor si se atiende a la percepción que manifiestan los españoles acerca de su situación económica personal, ya que quienes la califican de "buena" apenas sube del 25% al 33%, mientras la "mala" sólo baja del 24% al 20,8%.

Asimismo, las expectativas a un año vista, siendo favorables, tampoco son para tirar cohetes, puesto que el volumen de encuestados cuya situación cree que será mejor pasa del 17,6% a finales de 2011 al 20,9% el pasado marzo.

En cuanto a los principales problemas de España, el paro sigue a la cabeza, con más del 80%, de forma muy similar a 2011. En este caso, la preocupación por los problemas económicos ha caído de forma sustancial, desde el 48% hasta el 25%, fruto del actual contexto de recuperación (el PIB crece y se crea empleo), al tiempo que destaca el fuerte aumento del problema de la corrupción política debido al reguero de escándalos que ha saltado a la luz en los últimos años.

Sin embargo, uno de los datos más relevantes es que, a diferencia de lo que se suele aducir, la inmensa mayoría de españoles no cita los "problemas de índole social" o la situación de la "Sanidad" y la "Educación" públicas entre los supuestos casos de alerta social que tan habitualmente pregonan tertulianos y políticos.

Otro punto reseñable consiste en observar la evolución de los problemas que más afectan personalmente a los encuestados, puesto que el paro y los asuntos económicos siguen liderando, de lejos, la respuesta de la mayoría, con un 46% y 28%, respectivamente, frente a los "políticos", la "corrupción", el funcionamiento de los principales servicios públicos o las cuestiones "sociales".

Por último, también resulta interesante comprobar el perfil de los encuestados para percatarse de que el número de parados permanece invariable entre 2011 y 2015, por encima del 23%, mientras que el porcentaje de trabajadores incluso disminuye ligeramente desde el 41% al 40%.

Así pues, los datos anteriores ponen de manifiesto que, a pesar de la recuperación iniciada hace algo más de un año, tanto la situación económica general como la personal de la mayoría de españoles no ha cambiado de forma sustancial durante la presente legislatura. Por esta misma razón, a Rajoy le interesa retrasar al máximo la convocatoria de las elecciones generales, confiando en que el crecimiento y la creación de empleo se vaya extendiendo y notando poco a poco entre la población, pero, aún así, la mejora prevista será mínima respecto a 2011, de modo que su efecto también será limitado entre los votantes.

La base electoral del PP confió en Mariano Rajoy para sacar a los españoles de la crisis, pero el balance obtenido hasta el momento es que su situación económica personal ha cambiado poco y, por encima, ha sufrido la mayor subida de impuestos de la historia de España, en contra de lo prometido por los populares, con el consiguiente daño a sus bolsillos.

En este apartado cabe señalar, igualmente, el recorte salarial a los empleados públicos, que, sin duda, también ha provocado enfado entre su votante funcionarial, ya que Montoro bien podía haber optado por intensificar al máximo la eliminación de plantillas prescindibles y el cierre de todas las empresas, televisiones, fundaciones y chiringuitos de toda índole que aún conserva el sector público para ahorrar el mismo o incluso mucho más dinero.

Si a la escasa mejora económica y el inédito sablazo infligido al bolsillo de sus votantes, se suma el vergonzoso abandono de los principios y valores ideológicos del PP, no es de extrañar que muchos hayan visto en Ciudadanos la oportunidad de mostrar su rechazo a la actual dirección popular haciendo uso del tradicional voto de castigo.

Por el contrario, los recortes poco o nada pintan en esta materia. En primer lugar, porque la oposición a las necesarias políticas de austeridad se concentra en la izquierda política y social, que nunca votará al PP -haga o no recortes-, y, en segundo término, porque las propias encuestas le otorgan una importancia absolutamente marginal a dicha cuestión. En concreto, tan sólo un 3,9% de los españoles cita los "recortes" entre los principales problemas del país, mientras que otros temas sensibles, como los "desahucios" (2,4%), las "pensiones" (2,2%) o la "reforma laboral" (0,1%) recaban incluso menor atención.

Por último, según admiten los encuestados, el perverso problema de los "recortes" apenas afecta hoy personalmente al 4,3%, los "desahucios" al 0,6%, la "reforma laboral" al 0% y el problema de las "pensiones" al 5,2%. Señores del PP y todólogos varios, es el bolsillo de los españoles -y el sentimiento de traición ideológica que manifiestan muchos de sus electores-, no los imprescindibles y sanos recortes del sector público, lo que sigue pesando, y mucho, a la hora de votar.

Acuerdo en el mundo del dinero: “Lo de Rajoy no tiene remedio”
Jesús Cachovozpopuli.com 12 Abril  2015

Para un país en el momento histórico por el que atraviesa España, necesitado de liderazgos capaces de empuñar el timón del cambio, la presencia en Moncloa de un conservador de provincias sin el menor carisma es sencillamente una desgracia. Es la paradoja española: la gran empresa quiere el cambio porque sabe que hay que insuflar aire fresco al sistema moribundo; quien no parece quererlo es la clase política.

“Tuve, como supongo que otra mucha gente, algunas reuniones con él al principio de la legislatura, en las que le di mi opinión sobre las medidas económicas a tomar tanto en materia de ajuste como de reforma del sistema financiero. Yo le conté cómo veía las cosas, aporté mi punto de vista y me atreví a sugerirle algunas iniciativas. Y cuando nos despedíamos me iba contento, entraba en mi casa pensando que me había hecho caso, este hombre escucha… Pero luego pasaba el tiempo y me fui dando cuenta de que de lo dicho nada de nada, nunca hacía lo que habíamos hablado, lo cual me llevó a recapitular y a concluir, maldita sea, pues claro, él nunca me dijo que fuera a hacer tal o cual cosa, nunca se comprometió, nunca me dijo “sí” a nada: sencillamente se limitaba a escucharme y asentir…” La frase pertenece a un banquero conocido, tal vez uno de los pocos que en los duros años de la travesía por el desierto de la oposición dio carrete a Mariano Rajoy, no le negó respuesta cuando sonaba el teléfono. Hoy es un hombre que se siente tan decepcionado como millones de españoles.

En efecto, no sólo en el PP andan desconcertados con Rajoy y su manera de gestionar los asuntos de España S.A., su forma de dilapidar la mayoría absoluta que los ciudadanos le dieron en noviembre de 2011 para que mejorara la situación financiera del Reino y, más importante aún, abriera un proceso de regeneración democrática capaz de insuflar vigor nuevo a un sistema que estaba dando sus últimas boqueadas. Del clima de desmoralización que invade a la tropa pepera en vísperas de unas elecciones en las que el partido puede dejarse gran parte de su poder municipal y autonómico, poco hay que decir. Mucho menos conocido es que los mismos o parecidos sentimientos, con el ingrediente añadido de una indignación que se pueden permitir quienes no dependen de su voluntad o capricho, son compartidos por la mayor parte de nuestra clase empresarial y financiera, harta del nihilismo, del tancredismo de un hombre que parece vivir en un mundo aparte, ajeno a las presiones y, lo que es peor, a la alarma que una derrota electoral de la derecha en las generales de finales de año y una eventual entrada de Podemos en un Gobierno PSOE provocan en muchos consejos de administración.

Entre la gente educada en los postulados del marxismo, según los cuales la política es gregaria del dinero y los Gobiernos del mundo no son sino meros testaferros o espantajos sometidos a las fuerzas ocultas del capital, se suele identificar al Gobierno Rajoy y a los patronos del IBEX como un bloque monolítico de intereses cuyo objetivo común consiste, vuelta la burra marxista al trigo, en alargar ad infinitum la agonía del régimen impidiendo con uñas y dientes cualquier cambio por magro que sea. Nada más lejos de la realidad. Quizá porque empresarios y banqueros están mucho mejor informados de lo que ocurre en la calle que Moncloa, quizá porque están acostumbrados a rodearse de gente a la que pagan para que les diga la verdad, lejos de esa hornacina de silencio que rodea al presidente, la opinión de la elite del dinero respecto a la crisis política que atraviesa España depara al interlocutor poco avisado no pocas sorpresas.

“Es verdad que se han hecho cosas mal o, mejor dicho, se han dejado a medio hacer o sencillamente no se han hecho, como una verdadera reforma de la Administración, pero, con todo, creo que el gran lastre de este Gobierno ha sido la corrupción”, asegura el capo de una de las mayores empresas del Ibex. “Yo me vi con él en el punto álgido del escándalo Bárcenas, cuando los famosos sms le colocaron en una situación imposible, y en aquella ocasión le dije sin tapujos que tenía que reaccionar, es el momento de que seas contundente, le insistí, porque si no lo haces este episodio lastrará toda la legislatura. Pero no es fácil hablar con Rajoy. Es un hombre afable que escucha, pero nunca sabes si está de acuerdo contigo o discrepa. Recuerdo que aludí a los dos grandes responsables de la corrupción que a nivel de sistema ha tenido España, que en mi opinión no son otros que el rey Juan Carlos y el difunto Emilio Botín, el uno componiendo la figura del egipcio durante toda su vida y el otro comprando voluntades tanto en la prensa como en la judicatura, pero él se limita a sonreír; él se calla y lo más que llega a decir es que éste es un país muy difícil…”

Empresarios a favor del cambio tranquilo
Pocos españoles saben es que ese poderoso lobby que se agrupa en el Consejo Empresarial de la Competitividad (CEC) y que lidera César Alierta con la eficaz ayuda, hasta su fallecimiento, de Emilio Botín como primus inter pares, se ha convertido no solo en impulsor de la marca España, algo público y notorio, sino en un protagonista activo, si bien en la sombra, a la hora de promover los cambios que el agotamiento del sistema de la Transición ha puesto en evidencia. “Algún día se conocerán los contactos, las conversaciones, las llamadas de empresarios de postín con Rajoy animándole a abordar sin miedo los cambios pertinentes para dinamizar el sistema, incluso abriendo la Constitución del 78”, asegura una fuente plenamente solvente que prefiere el anonimato, “como se conocerán las gestiones que han hecho en asuntos tales como el problema catalán, por ejemplo, supliendo la inacción del propio Gobierno central”. Es obvio que las reformas que pueda pretender un gran empresario parecerán nimias desde el punto de vista de la izquierda radical, pero también lo es que ese empresariado no solo no se ha mostrado refractario a los cambios que hoy demandan tantos españoles, sino que, muy al contrario, se ha manifestado como un agente activo a favor de los mismos, por mucho que ello pueda sorprender a los fieles de la ortodoxia marxista. Es la paradoja española: la gran empresa quiere el cambio, evidentemente un cambio controlado, un cambio tranquilo, porque sabe que es imprescindible insuflar aire fresco al sistema moribundo; quien no parece quererlo es la clase política.

Curioso Rajoy, un personaje alejado de los estereotipos que sus enemigos más recalcitrantes han pretendido dibujar de él. Seguramente el gallego sería un presidente idóneo para un país desarrollado, con unas instituciones sólidas y prestigiadas, una sociedad civil fuerte y una población mayoritariamente culta y con tradición democrática. El país ideal entendido como “delicado fruto de una civilización madura”. Injusto sería no valorar su desapego a las pompas y vanidades de las grandes fortunas y a las oportunidades con que el gran dinero sabe tentar a quien gobierna. También su desdén para pasar olímpicamente de los predicadores mediáticos que reclaman un lugar de privilegio en el balcón de la política nacional como asesores áulicos. Por el contrario, para un país en el momento histórico por el que atraviesa España, con un sistema político que ha llegado exhausto al momento de la mayor crisis económica de su reciente historia, un país necesitado de liderazgos capaces de empuñar con determinación el timón del cambio, la presencia en Moncloa de un conservador de provincias sin el menor carisma es sencillamente una desgracia. Lo dijo Andrew Jackson, presidente que fue de los USA: “Un hombre con coraje constituye una mayoría”.

Pero Mariano es el jefe del Casino Provincial de Pontevedra (vale la frase de Ortega a Julián Marías: “Desengáñese Julián; el problema de España es que nadie está en el sitio que le corresponde”) que detesta los sobresaltos, un claro partidario de procrastinar las decisiones y dejarlas madurar hasta pudrirse en el sumidero del tiempo. Un político de vuelo rasante, incapaz de elevarse sobre las miserias del día a día con un discurso de altura susceptible de embarcar a tirios y troyanos en un proyecto de futuro ilusionante. Se vio este lunes, durante la reunión del Comité Ejecutivo nacional, relato plano de las miserias del día que no mereció siquiera una sola intervención de las 600 estatuas presentes a la hora del “ruegos y preguntas”. Un hombre complejo, empero, que detesta las presiones. “Las relaciones de ese lobby empresarial con el presidente nunca han sido fáciles precisamente por eso, porque Rajoy es muy difícilmente influenciable. ¿Qué pasa? Que cuando alguno se pone particularmente pesado, Mariano deja de ponérsele al teléfono durante un mes o más, lo que haga falta”.

Un nuevo relator de la labor del Ejecutivo
Hoy la inmensa mayoría del Ibex está convencida de que “lo de Mariano no tiene remedio” y solo un milagro podría hacer posible que el país siguiera contando con un Gobierno estable a partir de diciembre, la clave del arco que ha permitido a España superar el trance del rescate. “Y la verdad es que, dentro del cúmulo de desgracias que hemos padecido, la situación objetivamente no es tan mala como parece”, sostiene un empresario eléctrico. “Si hace dos años alguien nos hubiera dicho que España iba a estar creciendo en abril de 2015 al tres y pico por ciento [0,9% durante este primer trimestre] y creando empleo no nos lo hubiéramos creído, pero así es. Ocurre que este Gobierno es un desastre comunicando, aunque aún es posible acotar daños siempre y cuando proceda sin dilación a un cambio en la comunicación de la labor del Ejecutivo, confiando la tarea –que no puede recaer en la vicepresidenta y sus ruedas de prensa de los viernes- a una persona capaz. Se lo hemos dicho y ha respondido que sí, que lo va a hacer. Naturalmente eso lleva dos problemas aparejados: atreverse con ello y acertar con la persona. Veremos. Si lo hace, aún podría minimizar el descalabro que tantos le auguran en noviembre y hacer posible un Gobierno de coalición con Ciudadanos tras las generales”.

Vuelve el banquero aludido al principio de esta pieza: “Una coalición entre el PSOE y Podemos a partir de diciembre supondría un retroceso muy importante para España. Significaría echar por la borda los sacrificios del ajuste y volver a los tiempos de Zapatero o aún peor”. La providencia castiga los pecados nacionales con calamidades nacionales. Todas las miradas pendientes en las municipales y autonómicas del 24 de mayo, porque los resultados de las mismas marcarán de manera indefectible el signo de las próximas generales y la suerte futura de este país atribulado llamado España.

Los gritos (y susurros) que ya se escuchan en Moncloa
Sugiere Rajoy que un país cabe en el cuadro macroeconómico. Pero esa realidad simple y superficial es, precisamente, la que llevó a la economía española al último desastre.
Carlos SánchezEl Confidencial 12 Abril  2015

El exsindicalista López-Bulla, una de las cabezas mejor amuebladas de la izquierda española (firme partidario de una fusión entre CCOO y UGT), recordaba hace unos días un dicho atribuido al pueblo cheroqui, pero que, en realidad, puede imputarse a cualquier cultura medianamente inteligente. “Escucha los susurros y nunca tendrás que escuchar los gritos”, sostiene el aforismo de una de las tribus más civilizadas del territorio indio de EEUU.

Alguien debería hacer llegar la sentencia al presidente del Gobierno, quien a la vista de sus últimas declaraciones parece obviar lo que hay detrás de un país necesariamente complejo -no puede ser de otra forma en el siglo XXI- más allá de que la economía crezca un 2,5% o un 3%. Como si todos los problemas del país se ahogaran en la tasa de variación del PIB.

Pensar, como sugiere Rajoy en sus intervenciones, que una nación cabe en un cuadro macroeconómico, por solvente que parezca a la luz de la coyuntura más inmediata, sólo desvela pobreza intelectual y hasta desgana. Incluso, cierto infantilismo académico por parte de sus asesores. Y lo que es más relevante, reflejan un escaso impulso transformador para un país que acaba de salir -sólo salir- de la crisis más severa desde el Plan de Estabilización.

El horror de Rodríguez Zapatero como gobernante en los años anteriores a la crisis -no estará de más recordar que el PIB avanzó en media anual un 3,7% entre 2004 y 2007- es el mejor ejemplo de esa política conformista (fascinada de manera simplona con los datos macro) que fía todo a que la economía crezca (aunque acumule graves desequilibrios de fondo) sin que importe un comino todo lo demás. O es que una deuda exterior equivalente al 100% del PIB; un desempleo que alcanza al 23% de la población activa o un déficit público que representa todavía el 5,7% del Producto Interior Bruto después de años de ajuste y de subir los impuestos en algo más de 12.400 millones de euros desde 2012 no son razones suficientes para mostrarse más cauto a la hora de evaluar la situación económica. Incluso, el gasto en pagar el servicio de la deuda (34.533 millones de euros) ha seguido creciendo en 2014 pese al desplome de los tipos de interés.

Sin duda que, como decían los cheroquis, los susurros que hoy no escucha Moncloa corren el riesgo de convertirse en gritos tras las elecciones municipales y autonómicas. Y no sólo por razones económicas (el deterioro de la calidad del mercado de trabajo es más que evidente debido a la elevada precariedad).

La calle suele ser más sabia que los gobernantes. Y a nadie se le escapa que lo ocurrido en Andalucía es sólo el primer aviso. Pensar que los ciudadanos se desayunan cada mañana con la parte positiva del cuadro macroeconómico (que sin duda la hay) es simplemente un suicido político.

La causa de este comportamiento ajeno a la realidad probablemente tenga que ver con la política de prioridades del partido que sustenta al Gobierno -desde luego que no es responsabilidad exclusiva de Mariano Rajoy-. Los gritos vendrán, precisamente, de quienes hoy cobardemente callan para protegerse. Y que inevitablemente recuerdan en un sentido metafórico una frase atribuida a Azaña (soberbio y despreciativo como pocos). “Rodeado de imbéciles, gobierne usted si puede”, sostenía el expresidente de la República. Parecida a aquella mucho más célebre: ¡Vaya tropa’.

Y es que el PP, como se observó durante esa surrealista reunión de su Junta Directiva (convertida en un mitin de campaña), ha obviado aquella máxima grabada a fuego en el parlamentarismo británico del siglo XVIII: el parlamento, se decía entonces, puede hacerlo todo, menos convertir a un hombre en mujer y a una mujer en hombre.

Detrás de ese planteamiento -típico de la Ilustración- y que hoy puede parecer revolucionario había en realidad una determinada concepción de la democracia que reivindicaba para sí la fuerza del Estado para cambiar las cosas. En su lugar, se ha optado por lo más cosmético para atraerse el respaldo de los mercados, que legítimamente sólo buscan recuperar sus préstamos, sin atender a las cuestiones de fondo que hoy penden sobre el futuro del país, y que explican, como afirmaba hace pocos días en este periódico el economista José Luis Feito, que los ciclos económicos en España sean “tan poco civilizados”.

O es que alguno de esos lumbreras que otorgaban la triple a España fue capaz de identificar que el zapaterismo económico incubaba el desastre a medio plazo.

La realidad, sin embargo, es que ahí siguen, con tozudez, algunos de los problemas estructurales de la economía española. Pero también de la política.

La arquitectura institucional del país, que explica en buena medida la agresividad de los ciclos económicos, no se ha cambiado. La reforma de la Administración no ha sido más que un catálogo de buenas intenciones, mientras que el sistema judicial, sigue siendo una calamidad (el hecho de que no se pague con dignidad a los abogados de turno de oficio es de aurora boreal). La Universidad pública -pese a que el ministro Wert cuenta con un diagnóstico certero tras el informe de los expertos- continúa siendo un desastre en la mayoría de los casos, y los órganos reguladores (sólo hay que ver las últimas declaraciones del gobernador calzando las botas de militante del PP) siguen sin ser ese contrapoder que inspiran las constituciones modernas. El guirigay territorial (con un modelo de financiación ineficiente que provoca que ni siquiera ahora con tipos de interés cero muchas CCAA puedan acudir al mercado para financiarse) está sin resolver, y el zarpazo de Cataluña -aunque se ha desinflado- no será el último. Tampoco el sistema de partidos ha sido regenerado a través de una nueva ley electoral que implique mayor democracia en la forma de elección de los cargos públicos.

Es obvio que una legislatura es demasiado poco tiempo para resolver problemas seculares. Pero por eso, precisamente, el presidente del Gobierno debería ser más prudente a la hora de enjuiciar la situación del país. Aunque sea en periodo preelectoral.

En guerra contra el yihadismo
EDITORIAL El Mundo 12 Abril  2015

CUANDO el pasado mes de enero el ministro de Defensa alertaba en estas páginas de la seria amenaza que significa para la seguridad nacional el terrorismo islamista -la principal, puntualizó-, y reconoció que no sólo España, sino todo el mundo occidental estaba en guerra contra él, a muchos pudieron parecerle excesivas sus palabras. Sin embargo, la desarticulación el miércoles de una célula que pretendía degollar a "cruzados y judíos" a la manera sanguinaria y mediática del IS, secuestrar para conseguir financiación y atentar contra sedes institucionales en Barcelona, demuestra que lejos de ser una exageración, el peligro es mayor del imaginado. El yihadismo ha hallado en nuestro país una plataforma de actuación que tiene su base operativa, principalmente, en Cataluña, y que nos convierte a los ciudadanos en potenciales víctimas de su objetivo integrista de acabar con los "infieles".

La información y las fotografías que publicamos hoy aportan datos suficientemente preocupantes como para que las fuerzas y cuerpos de seguridad, tanto estatales como autonómicos, estrechen su colaboración y se empleen a fondo en la lucha contra esta amenaza. En este sentido, se hace más necesario que nunca que tanto las instituciones catalanas como su aparato policial, los Mossos d'Esquadra, se abran a la cooperación con los miembros que están llevando a cabo las operaciones antiyihadistas en todo el territorio. Porque es allí, en Cataluña, donde en los últimos 10 años se ha incrementado de 30.000 a 700.000 el número de inmigrantes musulmanes y donde están ubicadas 50 de las 100 mezquitas vinculadas al salafismo, la línea más radical del islam. En ellas, los imames hacen cada viernes llamamientos a la guerra santa y lanzan proclamas contra Israel y EEUU.

Por ello, la política llevada a cabo por CiU y ERC de tolerar este tipo de prácticas a cambio del apoyo de la comunidad musulmana a su causa soberanista, no sólo es una temeraria irresponsabilidad sino que pone en riesgo la vida y la integridad de todos los españoles. Tanto Nous Catalans (creada por el partido de Artur Mas) como la Sectorial de Políticas de Inmigración (de la organización de Junqueras) son la constatación de la estrecha relación entre el movimiento independentista y la multiplicación de células radicales decididas a propagar el terror.

Es imprescindible tomar conciencia de que el yihadismo ha declarado la guerra a Occidente y de que nuestro país está inmerso en esa guerra. De ahí que, además de la batalla policial, se deban articular políticas de rastreo de los movimientos destinados a financiar el terrorismo, actuar contra los centros religiosos desde los que se propaga el odio, reconocer a la Comisión Islámica de España como interlocutora única con el Estado y mantener una estrecha vigilancia de los líderes radicales afincados en nuestro país, de aquellos que regresan de Siria o Irak y estar atentos a los nuevos fenómenos de conversión religiosa que nutren de activistas a las células integristas.

El reportaje que publicamos hoy en Crónica es un ejemplo de la importancia de someter a un estrecho marcaje a los elementos más peligrosos y radicales con el fin de expulsarlos del país. Transcurridos 30 años del primer atentado islamista en España, aún sin esclarecer, se da por descontada la participación del terrorista sirio-español Mustafá Setmarian, que en los años 90 creó la primera célula de Al Qaeda en Madrid.

Los mitos del franquismo, su nuevo libro
Pío Moa: 'Franco dijo a Johnson que perdería la Guerra de Vietnam'
R. Cuervas-Mons gaceta.es 12 Abril  2015

¿Qué sintió la sociedad española tras la muerte de Franco? ¿Fue mejor la Guerra Fría en España que en resto de Europa? Pío Moa responde.
Sobre su anterior libro políticamente incorrecto, Los mitos de la Guerra Civil, Pío Moa cuenta que fue muy criticado, pero que todavía nadie ha conseguido argumentar en contra ninguna de sus afirmaciones. Lo mismo espera del que llega a las librerías el próximo 14 de abril, Los mitos del franquismo, una obra que su autor dedica a quienes "respeten la verdad y sientan la necesidad de defenderla”.

- Don Pío Moa, por qué un libro sobre el franquismo. ¿No está todo contado ya?
Sobre el franquismo se ha mentido tanto, tanto por franquistas como por no franquistas, que sigue siendo un gran desconocido. En general se tienen ideas muy falsas sobre aquel régimen y sobre Franco, así que este libro está dedicado a quien quiera interesarse en la difusión de estos cosas, porque va a tropezar con el muro de siencio de los medios de masas. He tratado de evitar todo tipo de mitos franquistas, porque muchos de los que han querido defender la memoria de Franco han sido muy contraproducentes, ha sido una defensa muy provinciana. Este libro no es de defensa ni de ataque, son hechos.

- Dedica un capítulo a contar a quiénes derrotó Franco. Díganos, ¿a quiénes?
No hay más que ver la composición política del Fente Popular: estalinistas, socialistas revolucionarios, radicales, anarquistas, separatistas golpistas como los de Cataluña, racistas extremados como los de Vascongadas y en general golpistas de izquierda... Llamar a este conjunto "demócratas" es un contrasentido tan absurdo como llamar a Hitler defensor de los judíos. Pero con este absurso juega una gran cantidad de historiadores.

- La anécdota por excelencia: ¿por qué llegó Franco tarde a Endaya?
Fue por accidente nada más. No se puede analizar la Historia a partir de incidentes insignificantes como ese, pero hay cierta aficción a hacerlo.

- Pero sí habla en su libro de Hitler y de otros contemporáneos de Franco.
He comparado las figuras históricas de Franco, Hitler, Musolini... pero desde una persepectiva nueva. Franco fue un gobernante que tuvo un éxito extraordinario y dejó un país próspero y reconciliado.

- ¿Reconciliado?
Sí; sin el franquismo no habría sido posible el recorrido hacia la democracia, porque la gente no quería volver al Frente Popular. Cuando se oye decir que en la Transición se reconciliaron los españoles, no es cierto. Se reconciliaron los políticos y sobre bases a menudo falsas.

-Habla también de la Iglesia y el franquismo. ¿Cómo fue esa relación?
El franquismo cometió el error de declararse confesionalmente católico. Pero desde el Vaticano II parte de la Iglesia empieza a atacar al franquismo, de tal manera que si un régimen se proclama católico y la Iglesia dice que no lo es, el régimen se queda en el aire, en el vacío. Quien destruyó más eficazmente al franquismo fue parte de la Iglesia.

- El mundo contra Franco, dice en su libro. ¿No suena rara esta frase?
Al terminar la II Guerra Mudial, prácticamene todo el mundo estaba contra Franco. Cuando se reunen Stalin, Churchill Roosevelt en Yalta parece que el franquismo está muerto y sin embargo resistió. Fue otro de los triunfos de Franco, que además se adelantó al aislamiento consiguiendo créditos para la exportación de trigo y carne con Argnetina y el aislamiento no tuvo los efectos que querían sus enemigos.

- ¿Qué ha descubierto sobre la personalidad de Franco?
Políticamente hablando fue un hombre muy inteligente que venció a muchos de sus enemigos, muy peligrosos y muy fuertes. Al maquis, por ejemplo, que era parecida parecida a la guerrilla de Grecia tras la II Guerra Mundial.

-Ha comparado a Franco con otros líderes de la época. ¿Qué conclusión saca?
La represión en España no fue, ni mucho menos, más dura que en otros países. Fue, de hecho, menos dura que en Francia e Italia y por supuesto, que en los países comunistas. Las víctimas de la represión en gran parte eran chequistas y asesinos extranjeros que habían quedado en España abandonados por sus jefes. En los años 40 había en España hambre, pero mucha menos que en el resto de Europa. Se suele decir que la gente estaba muy triste y, como dice Julián Marías, la gente estaba contenta.

-Entra así en los 'años dorados del franquismo'
A partir de 1960 se cambia la política económica y España se convierte en el país del mundo con más rápido desarrollo después de Japón y Corea del Sur. España creció mucho más rápido que el resto de Europa.

-La muerte de Franco
Hubo colas inmensas para ver el féretro y, según las encuestas de la época, el 80% de la población consideraba la muerte de Franco como una 'gran pérdida'.

- ¿Qué dicen de Franco las frases que pronunció?
Revelan un personaje muy equilibrado, muy sensato y con un gran valor. Además, tenía una enorme agudeza para juzgar las situaciones. Cuando Johnson (presidente de EE.UU.) le invitó a enviar tropas a luchar a Vietnam, Franco se negó y le advirtió de que perderían la guerra. Era un hombre muy clarividenete.


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España / La amenaza yihadista
«El Estado Islámico catalán»
Los radicales aprovechan el apoyo de CiU y ERC para «colonizar» Cataluña
«Se apoyan en nosotros para conseguir votos, cuando nos dejen votar votaremos a partidos islámicos»
J. M. Zuloaga. Madrid. La Razon 12 Abril  2015

Uno comienza dando el biberón al cachorro de la fiera y, cuando crece, le devora, ante la incomprensión del magnánimo cuidador que, para mayor torpeza, lo hacía con fines espurios, en beneficio propio. Algo de esto acaba de ocurrir en Cataluña, en la que partidos separatistas han pretendido (se supone que aún están a tiempo de hacer alguna rectificación) hacer bueno aquello de que el fin justifica los medios. Además, la información la han obtenido a través de su propia Policía Autonómica, Fuerza de Seguridad del Estado en cualquier caso, y no pueden repetir la cantinela de que Madrid no sólo nos roba, sino que también nos engaña.

La política de acercamiento al mundo musulmán por parte de los partidos que propugnan la secesión de Cataluña de España ha ido en aumento en los últimos tiempos, especialmente desde que el presidente de la Generalitat adelantara las elecciones para el próximo 27 de septiembre. Expertos antiterroristas habían elaborado informes, que ha conocido LA RAZÓN, en los que alertaban sobre esta estrategia que podría llegar a tener consecuencias, como su utilización por parte de algunos sectores islasmistas, en cuyos planes figura, nada más y nada menos, que la creación de «Estado Islámico Catalán».

El asunto podría mover a la sonrisa de alguno, pero es algo muy serio, sobre todo si se observa cómo evoluciona, y a qué velocidad, el fenómeno del islamismo radical, con la utilización del terrorismo yihadista para lograr sus fines. Cataluña, por más que algunos pretendiera vender esa imagen, no es una isla aislada no sólo de España, sino del resto del mundo. Comparte los beneficios de pertenecer a occidente, dentro de una gran nación como es España, pero también los problemas.

En los citados informes, se subrayaba que sobre la hipótesis de una Cataluña separada de España, los principales dirigentes del salafismo (corriente del Islam con cierta implantación en esta comunidad) aceptarían, en un principio, una «Cataluña independiente, integradora y multicultural, con el catalán como lengua y el relato de la nación catalana, siempre y cuando se respete plenamente a la religión musulmana». Una declaración llena de palabras, como esa que extendieron tras los atentados de París en el sentido de que el «Islam es igual a paz». No tardaron mucho tiempo los cabecillas del Estado Islámico, el DAESH, según documentos a los que ha tenido acceso este periódico, de aclarar que el «Islam es la religión de la espada y de la sangre». La célula desarticulada por los Mossos d’ Esquadra estaba adscrita a esta banda criminal.

En los informes se subrayaba que el «buenismo» de las declaraciones salafistas «elevaría el riesgo de que potenciales islamistas radicales pudieran llegara a controlar espacios en el ámbito político municipal, en parte gracias a la labor de captación de musulmanes que están realizando algunos partidos políticos independentistas».

Se trata de un asunto muy serio ya que, en algunos municipios catalanes, la población musulmana alcanza ya el 20% del total (la cifra crece cada año por el mayor número de hijos que tienen), de modo que una hipotética Cataluña independiente podría convertirse en el tercer Estado europeo con mayor presencia musulmana.

No se trata de un peligro que esté en la cabeza de algunos investigadores, sino que existen precedentes de importantes líderes de comunidades y asociaciones musulmanas que nos ponen en ese camino, no sólo por el hecho de participar del juego del independentismo sociológico, sino como estrategia para alcanzar sus objetivos: la implantación del Islam que, en muchos casos, sería en su versión más radical, hasta que lograran hacerse con el control total.

El primer caso con «signos alarmantes» –subrayan los informes– se produjo en Lérida, donde el imán Abdelwalhad Houizi animaba a la comunidad islámica residente en Cataluña a aprovecharse de los independentistas, en términos como «...pues ellos se apoyan en nosotros para conseguir votos, pero lo que ellos no saben es que cuando nos dejen votar, todos votaremos a los partidos islámicos, pues nosotros no pensamos en izquierdas o en derechas. Esto nos hará ganar alcaldías. Será el momento en que empezará a implantarse el Islam». La frase deja pocas dudas sobre los objetivos que se proponen.

El segundo caso fue el de Moureddine Ziani, presidente de la Unión de Centros Culturales Islámicos de Cataluña y encargado del área marroquí de Nous Catalans, que fue expulsado de España en mayo de 2013, por «actividades contra la seguridad del Estado». Como todo lo que viene de Madrid es malo por principio, su postura fue defendida con ardor por el entorno nacionalista, con notas de apoyo y declaraciones públicas. Incluso hubo un comunicado de la Asamblea Nacional Catalana que hablaba de «abuso de poder».

Hay otro caso. Khalid Shabaz Chuhan, fundador de la Federación Catalana de Entidades Paquistaníes, director del área asiática de la Fundación Nous Catalans y considerado de «ideología extrema», con antecedentes (delitos comunes). En 2012 fue en las listas de CiU a los comicios autonómicas.

En medio de un clima tan preocupante como el que genera el crecimiento del islamismo radical, del yihadismo, llaman la atención los gestos de acercamiento del independentismo catalán hacia la comunidad musulmana, como el ofrecimiento que hizo la Generalitat de Cataluña para construir una gran mezquita en Barcelona, utilizando como promotora a la asociación Unión de Centros Culturales Islámicos de Cataluña (UCCIC).

El director general de Asuntos Religiosos de la Generalitat llegó a viajar a Rabat para estudiar este asunto con las autoridades marroquíes. Los expertos creen que este interés repentino podría obedecer más bien a cálculos electorales que a otra cosa. Las consecuencias las han podido comprobar en primera línea esta semana. No haya nada peor que crear un clima favorable para la expansión del Islam, porque, al final, no se aprovechan los buenos, sino los malos.

Otro proyecto semejante al anterior parte es el de la posible reconversión de la plaza de toros Monumental de Barcelona en una gran mezquita multifuncional con el apoyo financiero de Qatar, que estaría dispuesto a poner 2.200 millones de euros. La operación, de momento, parece estancada.
Bagdadi, al Tribunal Penal Internacional

La proliferación de crímenes del Estado Islámico debería llevar a quién corresponda a adoptar iniciativas para llevar a sus cabecillas, cuando puedan ser capturados, ante el Tribunal Penal Internacional por delitos de lesa humanidad. Las cabezas visibles de esta banda yihadista son Abu Bakr al-Bagdadi y su portavoz, Abu Muhammad Al-Adnani As-Shami. Sus fotografías son conocidas y, si las potencias internacionales se lo proponen terminarán dando con su paradero. Porque la falta de iniciativas es algo siempre interpretado como una demostración de miedo por los fanáticos.

Cataluña
De cómo el nacionalismo adulteró la cultura catalana
sergi doria / barcelona ABC Cataluña 12 Abril  2015

Jordi Amat disecciona en «El llarg procés» la política cultural en la Cataluña contemporánea

El 30 de mayo de 2013, Jordi Amat entregó al suplemento cultural de La Vanguardia el artículo «Matar a Cobi»: el soberanismo triunfante en la Diada de 2012 marcaba el fin de una época. Aquel mismo día, recuerda, recibía el programa del simposio «Espanya contra Catalunya» del Centre d’Història Contemporània, dependiente del departamento de Presidencia.

El simposio, cuyas intenciones ya desvelaba su polémico título, venía a confirmar las ideas de Amat en su artículo: «La nueva hegemonía soberanista también estaba decidida a imponerse con un determinado uso de la historia de Cataluña». No en vano, tres protagonistas del simposio —Jaume Sobrequés, Salvador Cardús y Ferran Requejo— se habían fotografiado con Artur Mas en la plaza de Sant Jaume cuando este volvió de Madrid tras su fallida negociación con Rajoy.

Autor de «Las voces del diálogo» —sobre los encuentros de escritores catalanes y del resto de España— y prologuista de la obra de Gaziel, Amat revela en «El llarg procés» (Tusquets), cómo el catalanismo pasó del regeneracionismo peninsular a la instrumentalización de la cultura al servicio de la llamada «construcción nacional». El simposio del IEC, con su manipulación de la Historia, le parece a Amat una «astracanada» que viene de lejos. Exactamente desde 1937 cuando Cambó intentó legitimar la alineación del catalanismo conservador en el bando franquista. En ese «largo proceso» se quemaron intelectuales de la talla de Gaziel, Josep Pla. Joan Estrelrich, Jaume Vicens Vives o un Ignacio Agustí, director de semanario Destino, refugio de la cultura catalana en castellano, calificado de «colaboracionista» por un catalanismo dogmático que desdeña los matices.

La refundación del catalanismo en los años cincuenta está marcada por la alianza entre la religión montserratina y la bandera. El desenlace es, a partir de los sesenta, el pujolismo que ha teñido el catalanismo cultural del último medio siglo con la excepción de la Barcelona cosmopolita años setenta. Para Pujol, el marxismo internacionalista de aquella época —Castellet, Solé Tura— «atentaba contra lo que él consideraba esencial e indesligable, religión y nacionalismo», apunta Amat. A la pujanza del maragallismo, el gobierno de Pujol opuso «la infiltración nacionalista en todos los ámbitos sociales, como la vigilancia de selección de profesorado o la introducción de gente nacionalista en los puestos clave de los medios de comunicación».

Después de «matar a Cobi», el pensamiento único soberanista impone, según concluye Amat, «un relato uniforme del pasado sobre el que se pueda construir un futuro nutrido en la idea de la ruptura inevitable con España... La conmemoración de las ruinas de 1714 (más propaganda que divulgación histórica), entra con calzador. No nos engañemos. No nos convoca la historia. Convoca el poder usando la historia de manera espuria».

La Policía constata la relación entre el desafío independentista y la expansión del integrismo en Cataluña, donde ya se concentran 50 mezquitas salafistas
Relaciona el fenómeno con que el independentismo busque el apoyo de los inmigrantes musulmanes
FERNANDO LÁZARO Madrid El Mundo 12 Abril  2015

La operación antiyihadista desarrollada por los Mossos el pasado miércoles, que se saldó con 11 detenidos, ha vuelto a poner de relieve la fuerte implantación que el islamismo radical tiene en Cataluña. La investigación ha revelado la peligrosidad de la célula desmantelada y los analistas policiales no han querido dejar de señalar la fortaleza que los islamistas han adquirido en la comunidad autónoma. Una realidad en la que, según estos analistas, la relación entre el movimiento independentista catalán y la comunidad musulmana está jugando un papel destacado.

El mismo ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, lo constató el día de la operación, cuando denunció el «proselitismo con determinadas personas para incrementar la causa del independentismo», en referencia a las actividades de la Fundación Nous Catalans, afín a CiU.

Sus palabras generaron malestar en las filas soberanistas, pero lo cierto es que, según explicaron fuentes policiales, un vistazo retrospectivo a la dinámica política en Cataluña durante los últimos años permite comprobar que ha habido un potente acercamiento de Convergència y de Esquerra al movimiento islámico en la comunidad.

Estos acercamientos han dejado, de hecho, imágenes llamativas, como las que acompañan a esta información. En ellas se observa a Oriol Junqueras visitando una mezquita y, en la fotografía principal, el líder de ERC aparece hablando con un individuo que, según las Fuerzas de Seguridad del Estado, tiene un hermano que se ha desplazado a Siria para combatir junto al Estado Islámico. De hecho, según la información que maneja la Policía, la persona que habla con Junqueras fue investigada por los Mossos cuando, a raíz de la visualización de vídeos del conflicto sirio difundidos por internet, detectaron que su hermano estaba vinculado a actividades terroristas.

La fotografía del líder de ERC corresponde a un encuentro con la comunidad islámica, al que la persona con la que habla acudió en representación de los musulmanes de Molins de Rei (Barcelona).

Prueba de la extensión del radicalismo islamista en Cataluña es también que el imán que dirige la comunidad islámica de Sant Vicenç dels Horts (Barcelona), el pueblo del que es alcalde Junqueras, sea un radical joven que en la oración de los viernes suele lanzar proclamas en contra de Israel y Estados Unidos. La comunidad islámica de Sant Vicenç ha recibido un apoyo económico del Ayuntamiento que dirige Junqueras de al menos 3.000 euros.

Pero más allá de este caso, las fuentes consultadas señalan que la extensión del islamismo en Cataluña es general. En los últimos 10 años, la inmigración islámica en la comunidad se ha incrementado de manera formidable, pasándose de 30.000 a casi 700.000 ciudadanos musulmanes. Hay municipios en los que suponen más del 20% de la población. Unos indicadores que, por ejemplo, son muy superiores a los de Andalucía, pese a la mayor proximidad que esta comunidad tiene con el Magreb.

Otro dato: de las 1.264 mezquitas que hay en España, 216 se ubican en Cataluña, distribuidas en las provincias de Barcelona (125), Gerona (43), Tarragona (34) y Lérida (24). Una proporción equilibrada que, sin embargo, no se repite con las estadísticas de las mezquitas más islamistas. Hay detectadas 98 en toda España, relacionadas con la «línea más radical del islam, la vinculada al salafismo», y 50 de ellas, más de la mitad, se sitúan en Cataluña.

Las fuentes consultadas explican que esta realidad responde a diversos motivos, pero que uno de ellos es el favorecimiento que los partidos soberanistas que gobiernan Cataluña tienen con la comunidad islámica. Esto se materializa en continuos acercamientos, dirigidos a asimilar a los inmigrantes al reto soberanista, y se traduce en un incremento del número de mezquitas y de su influencia en determinados lugares.

Tanto Convergència como Esquerra son muy activas en este sentido. Sus iniciativas han consistido en fomentar la afiliación de inmigrantes, incluyéndoles en algunos casos en las candidaturas electorales. Para este trabajo de captación han creado sendas organizaciones: la citada Nous Catalans en el caso de Convergència, y la Sectorial de Políticas de Inmigración, en el de Esquerra.

Según los analistas, han sido los cinco últimos años de proceso soberanista los que han terminado de impulsar el islamismo en Cataluña. Pese a que la mayoría de la comunidad musulmana se mantiene al margen, ha habido destacados casos de apoyo al independentismo, como el de Manlleu, donde se han cedido espacios en mezquitas para colocar urnas y animar a votar a favor de la separación de España.

En otros casos, se han dado episodios como el del imán salafista de una mezquita de Lleida, que manifestó «la conveniencia de aprovecharse de los independentistas, pues ellos se apoyan» en los musulmanes «para conseguir votos». «Lo que ellos no saben», añadía, «es que cuando nos dejen votar todos votaremos a los partidos islámicos, pues nosotros no pensamos en izquierdas ni derechas. Esto nos hará ganar alcaldías».

Otros líderes salafistas han manifestado en esta línea que aceptarían «una Cataluña independiente, integradora y multicultural, con el catalán como lengua y el relato de la nación catalana, siempre y cuando se respetase plenamente a la religión musulmana y se reconociera el derecho de sufragio de los musulmanes por residir en el país».
Múltiples operaciones policiales

Cuarenta arrestados en 2015. En lo que va de año, las Fuerzas de Seguridad han detenido ya a 40 personas relacionadas con el terrorismo islamista. Es un notable incremento respecto a 2014, cuando en todo el año se detuvo a 46 personas. Un tercio, en Cataluña. De los 40 detenidos en los primeros meses de este 2015, un tercio de ellos han sido arrestados en Cataluña. El incremento de las operaciones antiyihadistas en la comunidad es una constante en los últimos años, pese a que la colaboración policial se ha complicado por la situación política provocada por el desafío soberanista de Artur Mas. Cien 'yihadistas' exportados. Los datos que maneja Interior cifran en un centenar las personas que han salido de España con destino


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