AGLI Recortes de Prensa  Lunes 13  Abril 2015

La España de las "autonosuyas"
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 13 Abril  2015

La novela de Fernando Vizcaíno Casas del mismo nombre no pude retratar mejor la torpeza de los constituyentes en 1978 al diseñar la nueva España, la de las autonomías.

Para reparar un roto, que era el vasco y el catalán, se descosió todo el andamiaje que daba cohesión, estructura y fortaleza a la economía española, y, lo peor de todo, es que se vestía el invento como la salvación para el progreso y bienestar para los españoles, cosa que ha resultado una filfa; como es obvio a nada que evaluemos el devenir de la España en la era de la democracia, en términos de desarrollo real y PIB relativo, o más bien Renta Per Cápita, sin trampas estadísticas. Y de la abismal diferencia entre rentas per cápita en los diferentes territorios.

La Agencia Moody’s lo deja al descubierto. Califica a Andalucía con un escalón por debajo del aprobado, y peor aún deja a Cataluña y comunidades de Valencia, Murcia y La Mancha, que están dos escalones por debajo, en definitiva un rotundo fracaso, sin que haya convocatoria en septiembre.

Por otra parte, la Comunidad Autónoma del País Vasco, llamada por otros Euskadi, aspirante, según Urkullu, a ser nación –por lo visto ahora no lo es pese a las veces que se nos ha bombardeado desde los medios de comunicación que lo era, cosa que muchos lo negábamos- es la única comunidad que tiene decrementos de empleo, es decir que la ocupación laboral no aumenta sino que se destruye. Ello a pesar de que en la historia próxima, desde la década de los sesenta del siglo pasado, estaba a años luz del resto. Eso a pesar de los privilegios del Concierto económico, pese a la autonomía fiscal, y al desarrollo industrial que de siempre ha caracterizado a los vascos y las vascas. Algo va mal en el País Vasco, y si hubiera intelectuales independientes se analizaría por qué en lugares tan tradicionalmente avanzados como Cataluña y País Vasco la cosa está que arde y se va en sentido contrario a la historia.

Pero lo que está claro es que las autonomías, como invento para apagar los fuegos secesionistas, de origen republicano –en la Primera República se llegó al cantonalismo que es algo así como si independizáramos cualquier ciudad española del resto-, no han servido más que para agudizar los problemas estructurales de nuestra economía. Son estructuras que tienden a crecer sin límite en burocracia y aparato administrativo, en nepotismo, en clientelismo y en gastos suntuarios y perfectamente prescindibles, que no tienen corresponsabilidad fiscal y que no adoptan –contrariamente a otras naciones de estructura federal- una responsabilidad de Estado como fragmentos de él que son. Recordemos que los presidentes de esas comunidades son representantes ordinarios del Estado en su comunidad, aunque en la práctica ni asumen ni acatan las directrices generales del Gobierno de la nación, salvo honrosas y escasas excepciones, dándose el caso de la insumisión de determinados barones del PP en materias clave para sujetar el déficit y no desbocarlo.

Hoy, las comunidades autónomas son un enorme agujero en las cuentas del Estado, que imposibilitan en la práctica sujetar el déficit público, necesario a todas luces para mejorar nuestras cuentas generales. Si la economía va bien es gracias a las medidas de Mario Dragui de girar la manivela de hacer dinero y aumentar la liquidez, además de adquirir los bonos de los países con necesidad; y a la bajada del precio del petróleo, que reduce la factura energética colectiva. La reducción del precio del dinero, la devaluación del euro, incrementan nuestra balanza de pagos y mejora la competitividad de nuestra economía. Pero eso puede ser temporal, y los problemas de tipo sistémico siguen ahí, además de los problemas estructurales de tipo territorial que acaban siendo una alcantarilla por donde se va el dinero y aumenta el déficit por cuenta corriente, también.

El progreso coyuntural de nuestra economía es cierto, lo cual no significa que tenga continuidad en un periodo temporal que permita recuperar las bases de desarrollo. Más aún, si como parece, volvemos a los vicios de antaño adoptando el ladrillo como motor económico y no mejoramos y equilibramos los tres sectores económicos, sin caer en el error de tomar al sector servicios como principal baluarte de nuestro crecimiento, generador de déficit y pan para hoy y hambre para mañana.

Pero lo que está claro es que las autonomías, contrariamente a lo que se nos dice desde lo políticamente correcto, son una rémora para nuestro bienestar colectivo, para el desarrollo económico global de España y para la corrección del déficit, elementos imprescindibles para el desarrollo de los parámetros que permitan la generación de riqueza y del correspondiente Estado de Bienestar, expresión ya olvidada en la terminología política actual.

“España va bien” sonaba en tiempos de Aznar, hasta que el ladrillo se fue al garete, pese a que era evidente que iba a ocurrir. La “economía va viento en popa” se dice ahora desde tribunas del actual presidente del Gobierno. Pero las comunidades autónomas siguen aumentando el déficit de forma irresponsable, sin que se consideren partes de Estado sino inmensos entes de gasto improductivo. Por tanto, tenemos un problema, al cual el señor Rajoy no ha hecho ni caso, quizás para no soliviantar a sus barones. Por lo que queda demostrado que, además, tenemos otro problema: los partidos como estructuras endogámicas.

Las autonomías sirven únicamente si son instrumentos a favor de los ciudadanos, si hay corresponsabilidad con la marcha general de las soluciones de Estado, si tienen alturas de mira y se consideran componentes del mismo barco que el Estado. Si uno tira de un velamen, el otro gira el timón en ángulo opuesto, y el otro hace una hoguera en el puente de mando para asar unas chuletas, lo más probable es que tarde o temprano la nave vaya al fondo y nos ahoguemos todos. Lo hemos visto de forma palpable. Otra cosa es que tome en consideración el aviso.

Conozco muchas provincias españolas. Por ejemplo, hay en Cantabria quien no entiende que esa provincia sea comunidad, y cree que hubiera sido la salida natural de la meseta castellana al Cantábrico. Otros no se ven a sí mismos en la Rioja y hubieran preferido sumarse a Álava o a Navarra, pues una comunidad uniprovincial apenas tiene posibilidades de generar políticas de alcance. Otros no ven lo de Murcia sin Alicante y Almería. Los propios almerienses se sienten olvidados por la “metrópoli”, es decir, por Sevilla. Recientemente hablé con una persona en Huelva que me decía que esta provincia debería estar en Extremadura por su conexión con Badajoz, con quien tiene lazos económicos, producen jamón igualmente bueno, y son la salida al mar de Extremadura. Así, hasta aburrirnos. Por no hablar de León, etc.

En definitiva, quien diseñó esta España de las autonomías tomó la misma decisión arbitraria que la organización de España en provincias en enero de 1822, durante el Trienio liberal. Solamente que aquella organización al estilo de la organización territorial de la Francia ilustrada, fue sustancialmente mejor para los intereses de España, y a los hechos me remito.

CRISIS
Tipos de interés negativos: una nueva burbuja
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 13 Abril  2015

La deuda pública de varios países europeos, incluido España, cotiza o ha cotizado en los últimos meses a tipos de interés negativos. Suiza, de hecho, incluso ha llegado a emitir esta misma semana deuda a diez años a tasas negativas. En principio, se trata de un fenómeno completamente antiintuitivo: los prestamistas no están cobrando por prestar su capital a los Estados, sino que están pagándoles por el privilegio de prestarles. Se trata, claro está, de una situación absolutamente irregular que no presagia nada bueno.

¿A qué se debe el cambio ?
Lo primero que analizar es qué cambios se han producido en los mercados financieros desde 2012 para que los tipos de interés de la deuda española estuvieran entonces disparados y hoy, en cambio, se hayan desplomado. Visto desde fuera, pareciera que los inversores estuvieran locos y que el coste de nuestra deuda fuera esencialmente aleatorio. Pero la explicación es bastante más sencilla: hasta julio de 2012 España estaba abocada a la bancarrota porque nadie se fiaba de su solvencia; a partir de julio de 2012 Mario Draghi prometió hacer "todo lo necesario" para salvar a los países de la Eurozona y los mercados lo creyeron, así que los tipos de interés comenzaron a descender con agresividad.

Pero una cosa es descender y la otra entrar en tipos negativos.
¿Qué son los tipos de interés negativos?

Imagine que compra por 101 euros un bono que le promete 100 euros dentro de un año. En tal caso, usted cerrará una pérdida de casi el 1% anual. Eso es el tipo de interés negativo: el valor actual del bono supera su valor futuro. Usted ha de pagar hoy más de lo que recuperará mañana.

Evidentemente, se trata de una anomalía: lo habitual es que nadie quiera pagar más de 100 euros hoy para recibir 100 mañana. De hecho, lo habitual es querer pagar menos de 100 euros: por ejemplo, 95 hoy a cambio de recibir 100 mañana. Los cinco euros de diferencia son precisamente el interés con el que se nos compensa por inmovilizar nuestro ahorro durante un año (por tenernos que esperar a gastarlo en el futuro) y por incurrir en riesgos.

¿Cuál es la causa?
Las razones que explican los tipos de interés negativos no son únicas, pero todas ellas se complementan:

Abundancia de liquidez global. Tras ocho años de crisis económica, existe una abundante liquidez entre los inversores por dos razones esenciales. La primera es el proceso de desapalancamiento asociado a la crisis: los deudores van (a duras penas) amortizando sus deudas y, en consecuencia, los acreedores van cobrando y acumulando saldos de tesorería. La segunda son los Quantitative Easing de los bancos centrales: estos institutos de emisión imprimen nueva moneda para comprar las deudas todavía no vencidas en manos de los acreedores, inyectando un exceso artificial de liquidez dentro en el sistema económico.

Ausencia de buenas inversiones alternativas. Que exista una sobreabundancia de liquidez no basta para explicar por qué los tipos de interés son negativos. A la postre, si hubiese muchas personas que quisieran tomar prestada esa liquidez se ofrecerían rentabilidades elevadas para inducir a los ahorradores a que se la prestaran. Sin embargo, el capital líquido supera abundantemente las oportunidades en las que se desea invertirlo, de modo que los tipos de interés se hunden. Las razones de este desequilibrio son básicamente dos: la primera, que el proceso de reestructuración y saneamiento productivo de la crisis económica global está lejos de haber concluido, de modo que sin esos ajustes de precios y de factores no aparecen suficientes oportunidades atractivas de inversión; la segunda es que el proceso de desapalancamiento tampoco ha terminado, de forma que muchos agentes económicos (todavía muy endeudados) siguen siendo extremadamente cautos a la hora de incorporar nuevos riesgos a su patrimonio (disponen de un escaso margen para asumir pérdidas). Pocas oportunidades y alta aversión al riesgo.

Deuda pública como sustituto de la tesorería.
Abundante liquidez e inexistencia de oportunidades donde aparcarla se traducen en unos muy cuantiosos saldos de tesorería ociosos. ¿Qué pueden hacer con ellos los ahorradores? La respuesta intuitiva es decir que pueden dejarlos en el banco o debajo del colchón. Pero no es tan sencillo como parece: si depositamos la liquidez en el banco, sólo estamos trasladando el problema a un nivel más elevado: ¿qué hará el banco con toda esa liquidez? De nuevo, el banco tiene dos opciones: o depositarla en el banco central o guardarla en sus cajas fuertes (debajo del colchón).

Depositar la liquidez en el banco central es caro: el BCE cobra a los bancos un -0,2% por hacerlo. Guardar la liquidez en las cajas fuertes de un banco (o debajo de nuestro colchón) también es caro: hay gastos de mantenimiento y de aseguramiento que deben cubrirse y que, según algunos cálculos, podrían ser equivalentes al -2% anual. Por tanto, la deuda pública de países solventes como Alemania o Suiza puede ser una alternativa barata con la que minimizar el coste de conservación del exceso de liquidez, sobre todo si existe la más mínima desconfianza de que el euro vaya a sobrevivir a largo plazo (mejor ser acreedor del Gobierno alemán, o del suizo, que del Banco Central Europeo). Dicho de otro modo, prefiero pagar un -0,5% por la deuda suiza que pagar el -0,2% por la incierta deuda del BCE o el -2% por guardar el dinero debajo del colchón.

Especulación alcista. Una última razón que explica que los tipos de interés hayan entrado en terreno negativo es la especulación alcista sobre la deuda pública. Como hemos dicho antes, los tipos de interés negativos implican que estoy comprando por 101 euros un bono que pagará 100 euros en un año. Pero ¿qué sucede si espero que dentro de unos días algún inversor esté dispuesto a comprarme ese bono por 102 euros? Pues que obtendré plusvalías a corto plazo. La expectativa especulativa de que el precio de los bonos siga subiendo, aun cuando hayan entrado en terreno negativo, podría explicar parte de sus movimientos al alza. ¿Tiene sentido esperar que el precio de los bonos estatales vaya a seguir subiendo, cuando ya superan el monto que vamos a recibir a vencimiento? Sí, si se espera que los bancos centrales vayan a seguir añadiendo nuevas rondas de liquidez en el mercado o a incrementar los tipos de interés negativos que cobran a los bancos por permitirles depositar su dinero.

¿Cuáles son las consecuencias?
Una vez explicadas las causas de los tipos de interés negativos, queda por tratar de vislumbrar sus dos consecuencias principales:

Estímulo al endeudamiento estatal. Actualmente, a diversos Estados europeos se les está pagando para que se endeuden. Si con tipos de interés por encima del 7% anual nuestros Gobiernos no renunciaban a hiperendeudarse, con tipos negativos van a sentirse orgullosos de emitir deuda como locos. El problema es que, por muy negativos que sean actualmente esos tipos de interés, en el futuro seguiremos teniendo que amortizar esa pesadísima carga de deuda que hoy continúan cebando.

Estímulo a la excesiva asunción de riesgos entre los ahorradores. Si la deuda pública paga intereses negativos, el resto de ahorradores con saldos de tesorería estará crecientemente tentado a invertir en activos que considera poco seguros pero que al menos ofrecen algún retorno. Por ejemplo, esta misma semana el Fondo de Reserva de la Seguridad Social anunció que no invertiría en deuda pública española si ésta persistía en sus tipos de interés negativos. Entonces, ¿en qué invertiremos el ahorro de los pensionistas? ¿En deuda pública portuguesa? ¿En deuda pública griega? ¿En deuda pública nigeriana? ¿En deuda corporativa? ¿En acciones? Expulsados de la zona de confort, sólo nos queda ir asumiendo crecientemente riesgos antes de que las condiciones subyacentes que explican esos altos riesgos se hayan corregido (a saber, la incompleta reestructuración productiva y financiera de la economía).

En resumen, la intervención política en los mercados reales y financieros antes de que la crisis económica se haya solventado endógenamente está conduciendo a que Gobiernos y ahorradores privados asuman riesgos desproporcionados: los primeros, para mantener las burbujas estatales sobreendeudándose; los segundos, para conservar su patrimonio impidiendo que pinchen del todo las burbujas privadas. Frenado el reajuste productivo, ralentizado el proceso de desapalancamiento y regados los mercados con excedentaria liquidez artificial, llegamos a unos inquietantes y peligrosos tipos de interés negativos. Las burbujas no salen gratis.

La voluntad de ser nación

La aspiración catalana a un Estado está en el poso de la ideología de una elite
Víctor Andrés-Maldonado. El Pais. 13 Abril 2015

En último término, el nacionalismo justifica el actual proceso soberanista en Cataluña en “la voluntad de ser nación” del pueblo catalán. Ya no se trata tanto de definir las esencias distintivas de un territorio y sus habitantes en términos clásicos de todo nacionalismo (tales como una lengua propia y diferente del Estado del que forman parte, una historia y unas instituciones diferenciadas, etcétera), y que en el pasado podrían haber servido para justificar la formación de un nuevo Estado-nación. Primero, porque ese afán diferenciador con respecto al resto de territorios y ciudadanos del Estado suena a rancio, a justificación etnicista, y, por tanto, difícil de vender en el seno de las democracias europeas, en un mundo donde se espera ser recibido.

Pero, además, porque es difícil de justificar en un contexto donde la globalización impone la interdependencia y demanda altos niveles de cooperación entre los diferentes territorios y Gobiernos existentes para asegurar su propia supervivencia, porque desestima la propia diversidad y pluralidad dentro de Cataluña y porque no explica la inexistencia de ese mismo afán por parte de otros territorios colindantes con características similares (en particular, Valencia y Baleares). De ahí que lo que de verdad importaría es la voluntad, indiscutible según el nacionalismo, del pueblo catalán de ser nación, una voluntad que, además, hunde sus raíces en el pasado y perdura en el tiempo pues, de lo contrario, sería difícilmente explicable su aparición en los últimos años. Es decir, los catalanes tendremos un Estado propio ante todo porque así lo queremos, porque esa es y ha sido nuestra voluntad. Es cierto que para ello, cuando menos, habrá que organizar un referéndum que ratifique su existencia, pero ello en el fondo es un trámite ante la obcecación del Estado español en impedir el ejercicio de este derecho y voluntad evidentes.

Es muy difícil rebatir una argumentación de este tipo, dado su carácter autoexplicativo: se es nación no porque objetivamente seamos una nación (según unos parámetros determinados que lo justificarían) sino porque tenemos la voluntad de serlo; así, cualquier colectivo o territorio podría reclamar ser considerado como nación siempre que tuviera la voluntad de serlo. En todo caso, se podría hacer de una manera instrumental en el supuesto de que no hubiera un número suficiente de ciudadanos que votaran a favor de la formación de dicho Estado en una consulta planteada a tal efecto, como así parecen indicarlo los resultados del 9-N.

En nuestro entorno, esta cuestión ha podido estudiarse en un caso concreto. Efectivamente, en el Tratado de los Pirineos (1659), las monarquías francesa y española acordaron cambiar la línea de demarcación existente hasta entonces entre ambos reinos, de tal manera que todos los territorios al norte de los Pirineos, es decir, la hoy llamada Cataluña Norte (el Rosellón, el Conflent y el Vallespir), pasaron a estar bajo la jurisdicción del monarca francés. Extrañamente, no así el Valle de Arán, que aun cuando se sitúa en la vertiente septentrional de los Pirineos, siguió bajo la jurisdicción del Monarca español.

El problema se planteó con respecto al valle de la Cerdaña, cuya ubicación geográfica (norte o sur de la línea de los Pirineos) no era clara. Finalmente, se acordó la partición de la Cerdaña por el medio del valle en una especie de decisión salomónica. Este hecho supuso que, de la noche a la mañana, los habitantes de la parte norte del valle pasaron a convertirse en súbditos del rey francés. Poco importó que los habitantes de la Cerdaña compartieran la misma lengua (el catalán), que mantuvieran unos fuertes lazos familiares forjados a través del tiempo, que consideraran Puigcerdà como su “capital”, etcétera. El equivalente en la época actual sería que de un día para otro dejaron de ser conciudadanos para convertirse en extranjeros. El libro Bounderies, The Making of France and Spain in the Pyrenees de Peter Sahlins (1989, University of California Press, Berkeley, Los Ángeles, Oxford) hace un recuento de lo sucedido y analiza los avatares de los habitantes de la Cerdaña ante un cambio de tales características: el análisis de una realidad, convertida en experimento social real, y su evolución en el tiempo.

Si la voluntad de ser nación fuera insoslayable como pretende el nacionalismo catalán, los habitantes de la Cerdaña francesa también deberían participar de esa voluntad tanto en el pasado como actualmente. En cuanto al presente, la respuesta está al alcance de cualquiera. Basta con visitarla, pero me temo que dicha voluntad está lejos de manifestarse claramente. En cuanto al pasado, no hay más que leer el libro, escrito por un doctor de la Universidad de Princeton a quien difícilmente se le podría tachar de nacionalista español, para constatar que raramente existió. Más bien al contrario, el sentido de pertenencia al Estado francés de los habitantes de la Cerdaña francesa (primero bajo la jurisdicción del monarca francés bajo el Antiguo Régimen y, más tarde, bajo el concepto de ciudadanía introducido por la Revolución Francesa) se desarrolló de una manera instrumental por la necesidad de obtener el apoyo de las autoridades francesas para la resolución de sus problemas y disputas con los habitantes del otro lado de la frontera (que pasaron a ser extranjeros) y cuya resolución exigía la intervención de éstas debido a que ya no eran meramente disputas entre vecinos, sino disputas internacionales.

Algo muy similar ocurrió en la Cerdaña española. Así, los habitantes de ambas Cerdañas resaltaban su fidelidad al rey y reafirmaban su identidad francesa y española cada vez que reclamaban la intervención de sus autoridades respectivas con el fin de obtener la atención y el favor de las mismas. Si bien esta situación se prolongó durante dos siglos (la utilización instrumental de la identidad nacional), al final los habitantes de la Cerdaña acabaron por interiorizar su afiliación a Francia y a España. En resumen, los habitantes de un mismo valle con lengua e historia comunes y estrechos lazos familiares pasaron a definir sus identidades nacionales, ser franceses o españoles (como denominación propia y de los “otros”), no tanto por su “participación” en la vida y valores de sus respectivos Estados sino como medio para la satisfacción de sus propias necesidades, lo que acabó transformándose en su identidad nacional. Pero, además, Peter Sahlins añade: “In many ways, the sense of difference is strongest where some historical sense of cooperation and relatedness remains, as in the Catalan borderland of France and Spain”. Ni rastro de la voluntad de ser nación catalana insoslayable y perdurable en el tiempo.

Se podría aducir que este “experimento” es un caso particular y no extrapolable a otras situaciones y circunstancias debido a la existencia de una frontera y a la dependencia que se deriva de ello de las autoridades de un Estado “ajeno” a su verdadera identidad nacional catalana. El caso es que los que eran conciudadanos dejaron de serlo y se transformaron en extranjeros.

Me temo que las raíces de “la voluntad de ser nación” habrá que encontrarlas no en una irrefrenable pulsión que anida en el interior de los ciudadanos catalanes, sino en el poso de una ideología concebida por unas élites nacionalistas con el altavoz de unos medios de comunicación oficiales o debidamente subvencionados y orientados hacia la construcción nacional.

Víctor Andrés Maldonado es licenciado y MBA por ESADE. Fue funcionario de las instituciones de la UE durante el periodo 1986-2012.

UPYD
El hundimiento de la galera magenta
Mikel Buesa Libertad Digital 13 Abril  2015

Parece ya fuera de toda duda que UPyD, el partido de Rosa Díez, ha entrado en una crisis terminal. No hay día, durante las últimas semanas, en el que no se produzca la dimisión o el abandono de alguno de sus cuadros dirigentes o en el que no tenga lugar el vaciamiento de cualquiera de sus comités locales. Este finiquito se aceleró a partir del momento en el que el profesor Sosa Wagner planteó la imperiosa necesidad de que su partido confluyera con Ciudadanos y obtuvo como resultado su propio linchamiento, el abandono de su escaño en el Parlamento Europeo y su baja definitiva en la organización. Por tal motivo, la mayor parte de los medios han atribuido el trance por el que atraviesa UPyD a la ceguera que le impide ver las ventajas que podría haber tenido asociarse con Albert Rivera para afrontar las próximas contiendas electorales. Sin embargo, creo que los que así piensan se equivocan, pues el mal viene de muy lejos y lo que ahora sucede no es sino el último eslabón de una larga cadena de desencuentros internos que ha minado el partido, a la vez que reforzaba el talante autoritario de sus cabecillas.

UPyD nació en 2007 por la iniciativa de un pequeño núcleo de activistas de ¡Basta Ya! vinculado al PSOE, aunque descontento con él, que se propuso crear un partido político para dar a Rosa Díez la oportunidad de desvincularse de la organización en la que había militado desde su juventud. Esa camarilla se hizo previamente con el control de los recursos de la agrupación cívica a la que pertenecían, no sin antes apartar de ella a los miembros que procedían del Partido Popular. Y con esos medios se lanzaron a buscar apoyos personales con los que fundar el partido para inmediatamente lanzarlo a la carrera electoral.

Fue precisamente esta última circunstancia la que hizo de UPyD un partido atípico en el que los estatutos y la dirección se desenvolvieron con provisionalidad durante los dos años posteriores a su fundación, justificándose tal circunstancia por el hecho de que, en muy pocos meses, había que concurrir a tres eventos electorales: las generales y las autonómicas de Galicia y el País Vasco. Durante ese período, especialmente hasta las elecciones generales de 2008, el entusiasmo y la creatividad de los militantes suplieron las carencias materiales y de financiación, a la vez que la organización en sus distintos niveles era muy participativa. Sin embargo, todo eso cambió una vez que Rosa Díez pudo instalarse en el Congreso de los Diputados. A partir del verano de 2008, UPyD fue transformándose en un partido cada vez más hermético, reacio a las iniciativas que emergían de los comités locales y férreamente controlado por el triunvirato que venía de ¡Basta Ya!, formado por Rosa Díez, Carlos Martínez Gorriarán y Juan Luis Fabo. Fue entonces cuando aquel partido aparentemente renovador se transformó en lo que, con indudable acierto, José María Aldea –hombre de mar y uno de los militantes de la primera hora a cuyo esfuerzo y talento organizativo Rosa Díez debe su puesto de diputada– llamó la "galera magenta".

Lo que vino después es la historia repetitiva de un partido de tintes leninistas en el que cualquier crítica o cualquier iniciativa no amparada por la dirección era interpretada como disidencia. Un partido del que han sido expulsados centenares de militantes, mientras se presumía de regeneración democrática y de transparencia. Un partido en el que se llegó hasta el espionaje, tal como tuve ocasión de relatar con motivo de mi abandono. Un partido que presumía de elegir a todos sus candidatos con un sistema de primarias pero en el que quien se presentaba a éstas sin el beneplácito de la dirección central era duramente reprimido. Una galera, en fin, en la que unos estaban para remar y otros, muy pocos, para decidirlo todo hasta su menor detalle.

Nada de esto hubiese sido posible sin las personas cooptadas por la dirección para asistir al triunvirato dirigente. Entre ellas estaba el ya cesante diputado autonómico asturiano Ignacio Prendes –ahora reconvertido en disidente, básicamente para salvar el culo y sobrevivir enganchado a la Junta General del Principado–, que fue el artífice de la construcción jurídica de unos estatutos en los que la apariencia de democracia interna ocultaba los mecanismos de represión tantas veces utilizados. También Ramón Marcos –el actual candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid–, un hombre "incapaz de sostener cualquier criterio político", según me confesó la propia Rosa Díez, pero considerado imprescindible por su carácter de ejecutor impasible de las decisiones de la dirección. Y no digamos los dirigentes de la última hornada, como Toni Cantó –hoy ya descartado–, que tiene en su haber la justificación pública de la defenestración de Sosa Wagner –de la misma manera, por cierto, que la que en su momento tuvo Fernando Maura en la mía, aunque ahora se haya apuntado al sector crítico–, y, sobre todo, Irene Lozano, verdadero martillo de herejes que, al parecer, trata de lavar su pasado apareciendo ahora como la alternativa a Rosa Díez que llevará al partido a confluir con Ciudadanos.

El hundimiento de la galera magenta viene, pues, de muy lejos, de su propia gestación bastarda, que muchos, como yo mismo, no supimos ver hasta que ya era demasiado tarde, pues el engendro que ayudamos a construir tenía vida propia y se nos había escapado de las manos. Aquella organización no era un partido al servicio de un proyecto político, pues su actividad giraba alrededor de un liderazgo ególatra, alimentando la vanidad de quien, por poner sólo un ejemplo, fue capaz de decir, en la difícil hora por la que atravesaba el País Vasco tras las elecciones de 2009, en el momento en el que se habría la oportunidad de construir una alternativa al nacionalismo: "Le voy a poner a Patxi López unas condiciones [para dar el apoyo de UPyD a su investidura] que no va a tener más remedio que rechazar".

Por eso, los que estuvimos entonces en la galera y saltamos de ella a la primera o la segunda oportunidad vemos con preocupación que Ciudadanos pueda acabar siendo la balsa salvadora de su naufragio. Y no me refiero a la posibilidad de que muchos de los militantes de UPyD recalen en su lista de afiliados, sino a la más inquietante de que los dirigentes que hasta hace nada formaban el séquito de aduladores de Rosa Díez vayan engrosando las listas de candidatos con posibles del Partido de la Ciudadanía. Tal vez, por ello, convenga recordarle a Albert Rivera el consejo que escribiera Jean Anouilh en L'alouette:

Tienes que talar, talar y seguir talando, y tienes que abatir sin piedad, hasta que … el bosque pueda considerarse sano.

La plaga islamista
Javier Salaberria www.latribunadelpaisvasco.com 13 Abril  2015

Cada vez resulta más difícil distinguir entre Islam e islamismo, incluso a los propios musulmanes. ¿Cómo hacerlo si mediáticamente nos bombardean sin cesar tomando los dos términos como sinónimos? Además, el islamismo ha secuestrado al Islam de modo que prácticamente los musulmanes no islamistas han sido excomulgados y llevados al cuarto oscuro de los ignorantes y los herejes que esperan su ejecución en la hoguera de la historia.

Afortunadamente, hay buenas noticias. Noticias que se anticipan en el Corán cuando dice: “Ha venido la verdad y la falsedad se ha desvanecido. Es cierto que la falsedad se desvanece.” (Corán: Sura 17, Versículo 81)

El islamismo es una doctrina moderna que pretende (sin éxito, como podemos constatar todos los días) modernizar el Islam e Islamizar la modernidad. Su fracaso no es consecuencia de que el Islam y modernidad sean incompatibles, que no lo son, sino porque el Islam escapa al estructuralismo idealista al que el islamismo quiere someterlo.

Lo ilustra un ejemplo entre muchos que podemos observar.
El Islam es Sharia y es Haqiqa. Es decir: externamente es normativo, una disciplina vital, e internamente es un camino de conocimiento de la Verdad. Podemos añadir que eso sucede en todas las vías espirituales. Todas tienen un especto normativo o disciplinario, que incluye una liturgia determinada, además de un aspecto de transformación y conocimiento interior.

Dicen los sabios musulmanes que no puede haber Sharia sin Haqiqa, ni Haqiqa sin Sharia. Lo primero nos llevaría a la rigidez hipócrita y lo segundo a la locura intoxicada. El Islam es, por definición, el camino del medio o la suma equilibrada de ambos aspectos.

Los qadis (jueces) musulmanes no eran elegidos por medio de unas oposiciones o por haber estudiado fiq (derecho islámico) en una prestigiosa universidad islámica. Eran elegidos por su calidad humana, por ser hombres justos. No importaba tanto su conocimiento de la teoría jurídica sino su valía como seres humanos ejemplares. Esa calidad humana garantizaba no sólo que se esforzarían por estudiar la ley, sino por hacer de ella un instrumento al servicio de la Justicia.

Nada que ver con los jueces que tenemos hoy en día, cuyos méritos son medidos en función de habilidades técnicas para superar determinados exámenes. Nadie mide si son corruptos u honestos, si son valientes o cobardes, si son veraces o mezquinos, si aplican la ley sin interferencias políticas. Para estar en un tribunal impartiendo justicia sólo se precisa aprobar una oposición que habilita como funcionario público. Puede ser un monstruo, un pervertido, un psicópata y ejercer perfectamente como juez. Por eso se suele decir que “en el mejor de los casos, en los tribunales de justicia se aplicará la ley, pero raramente se hará justicia”.

El islamista no necesita buscar significado en su vida. Como el alumno que aprende de memoria un texto o una fórmula matemática, no necesita reflexionar sobre lo que recita o practica. De hecho, ha creado una estructura que se encarga de llenar de significado todo el entorno por lo que mientras se conozcan las claves de funcionamiento de dicha estructura no habrá ninguna cuestión que deba inquietarle. Las preguntas y respuestas están todas registradas. Cuestionar la estructura es atacar al conjunto de la sociedad, desestabiliza la colmena. En la estructura la calidad humana no es decisiva, lo que es central es el liderazgo y el engranaje de la maquinaria social. El Islam es más bien un estorbo porque incide en lo individual cuando empuja a la búsqueda de significados y al crecimiento espiritual. Por lo tanto, hay que reducir el Conocimiento a la erudición, y la búsqueda al acatamiento. La virtud es obediencia. La generosidad es el sacrificio por la estructura.

Esta perversión del islamismo no es casual. Ni siquiera es una especie de evolución decadente del Islam original. Tampoco podemos conformarnos con echar balones fuera y, amarrándonos con fuerza a la Teoría de la Conspiración, pensar que se trata de un complot judeomasónico para implantar el capitalismo como única religión mundial.

El islamismo es la respuesta cómoda al abandono de una disciplina espiritual muy exigente y al alcance de pocos. Es una especie de devaluación religiosa para hacerla alcanzable a las masas. Es la derrota de la nobleza, de la aristocracia espiritual, por el vulgo, el cual aspira secretamente a los privilegios y rangos de los que gozaban aquellos. Para ello adoptan ciertas formas que remotamente recuerdan a la de sus señores, pero que nada tienen que ver en su esencia y autenticidad. El islamismo hubiera existido entre los musulmanes sin necesidad de que lo alimentaran los enemigos del Islam. Pero éstos últimos han visto la oportunidad y el juego que da este fenómeno para sus propios intereses y no les ha resultado muy complicado alimentarlo hasta los extremos que hoy conocemos, que son insoportables para la humanidad.

Como ocurre con cualquier plaga que nace, se extiende, agota los recursos y acaba muriendo, el islamismo tiene sus días contados. A su paso dejará desolación y miseria, pero no acabará con el Islam ni con los musulmanes, que se verán reforzados por una purga natural que se repite cíclicamente a lo largo de los siglos.

¿Con las vísceras o con el cerebro?
Vicente A. C. M. Periodista Digital  13 Abril  2015

No deja de resultar curioso el que los dirigentes del partido revelación de las elecciones al Parlamento Europeo hubieran decidido ponerle ese nombre que no es nada tranquilizante, “PODEMOS”. Porque ¿qué es lo que podemos? Poco a poco nos vamos enterando de lo que esa gente pretende hacer con el poder y de revelación se ha tornado en “revolución”. Nada menos que cargarse todo lo que existe y celebrar unas constituyentes de izquierdas. Su renuncia al espíritu de la transición suena más a la vieja doctrina bolchevique y las trasnochadas luchas de clases. Porque además en ese podemos no entramos todos sino solo aquellos que comulguen con las ideas del líder supremo y de sus apóstoles. Su podemos es solo referido al “nosotros podemos” y el resto a obedecer.

Ha bastado ver los limitados intentos de relativa oposición y las maniobras de desactivación fulminantes y chequistas para darse cuenta de que, a pesar de lo que predican, ellos son tan casta o más que la que critican. Desayunos en el Ritz con control absoluto de asistentes y de opiniones, chóferes y guardaespaldas intimidadores, negocios varios e intereses personales incompatibles con la independencia ideológica y de actuación, etc. Porque la verdad es que ellos sí pueden y hacen lo que consideran inapropiado en el resto. Lejos quedan los días de descarada promoción en medios audiovisuales “amigos” con presentadores serviles dispuestos a defenderles del acoso democrático de los tertulianos que intentaban desnudarles ante la opinión pública.

Un partido que acepta los escraches, es decir el acoso de huestes con violencia verbal y de intimidación, siempre que no se les haga a ellos. Un partido cuyos dirigentes han sido actores en esos escraches violando la convivencia pacífica y el más sagrado derecho de cualquier democracia, la de la libertad de expresión. Un partido que no condena el asalto a recintos de culto de la Iglesia Católica con actitudes obscenas para ofender a los creyentes, pero que no harían lo mismo con otras religiones que sí tomarían represalias respondiendo a esa violencia contra los infieles. Ese podemos, resulta que solo lo es de modo selectivo y eligiendo bien la diana de sus ataques.

Los españoles podemos hacer muchas cosas. Ya las hemos hecho en el pasado y creo que somos capaces de seguir haciéndolas en este presente tan incierto para poder garantizarnos un futuro mejor para nuestros hijos. Yo no puedo desear para ellos un País donde no exista libertad. Un país donde triunfe una burda copia del fracasado régimen comunista de las dachas en el mar Negro y de la preponderancia del Politburó del Comité Central del Partido único. Ya hemos tenido bastante con cuarenta años de dictadura para volver voluntariamente a la de este nuevo bolcheviquismo fanático e intransigente.

En nuestras manos está devolver la sensatez a la vida española y alejar el espejismo de unos iluminados predicadores que prometen “asaltar el cielo”, pero solo con la intención de ponerse ellos como los dioses del Olimpo. Nadie podrá decir que han ocultado sus intenciones, aunque sí se hayan puesto unos ropajes para disimular sus imperfecciones. La frustración con lo vivido en estos últimos años, incluidos los del anterior gobierno del PSOE de Zapatero y cohorte de sectarios, es comprensible y perfectamente justificable la reacción de enfado y “cabreo” general. Pero eso no justifica caer en manos de quienes aprovechando esa situación quieren pescar en río revuelto e imponer su inaceptable forma de gobierno dictatorial en que perdamos lo poco que hasta ahora hemos conseguido en libertades y derechos.

Alguien que define su ideología con una idea de fuerza como “poder” no busca la evolución social sino su propia revolución para imponer su fuerza. Desgraciadamente existen en el mundo otras ideologías radicales cuyo fundamento es incompatible con la democracia y que persiguen de forma fanatizada y por la fuerza anular cualquier resistencia. ¿Queremos ese futuro? Creo que muchos deberían pensárselo mejor a la hora de decidir. De los franceses se dice que en la primera vuelta electoral votan con las vísceras y en la segunda y definitiva votan con el cerebro.

En España desgraciadamente solo tenemos una vuelta electoral, no hay segundas oportunidades con las que reforzar a los más votados y la que elijamos será la única opción definitiva. Estamos obligados a votar con el cerebro y olvidarnos de nuestras vísceras.

Defendiendo el español con mariconadas – Contestando a Juan Manuel de Prada #Masby ?
Juan Vicente Santacreu Periodista Digital  13 Abril  2015

A veces me siento como un perfecto imbécil defendiendo el español en España. – JV Santacreu

Es evidente que mi admirado Juan Manuel de Prada es una de las mejores plumas de esta Cosa que algunos se empeñan en llamar país. Y además de buen escritor es español por los tres costados. Bueno, en esto no es tan especial, es como la mayoría de escritores y periodistas de aquí, español y muy machito de Pirineos para fuera, pero aquí callando y mirando al limbo.

En uno de sus últimos artículos relata con excelente maestría y con gran patriotismo exacerbado cómo los españoles permitimos, o toleramos, que Filipinas soterrara el español con el inglés. Claro, esta imbecilidad ocurrió hace más de cien años.

Lo que yo me pregunto todos los días es por qué nadie denuncia el aniquilamiento silencioso del español que ocurre hoy en día y aquí, en esta Cosa, ya que nos pilla más cercano en espacio y tiempo. Y que nadie caiga en el error de pensar sólo en Cataluña, porque mientras los catalufos se pasan el día ladrando y los catalanes callando o hablando de mariconadas como el trilingüismo, Galicia, Valencia, Baleares y Vascongadas van haciendo caminito sin retorno.

¡¡A ver si los señores de las letras si se enteran de una puñetera vez!! En ninguna Autonomía con dialecto propio se puede estudiar Conocimiento del Medio –Naturales y Sociales- en español. De todo el currículo educativo estas son las únicas asignaturas que aportan cultura general a nuestros jóvenes y las tienen que estudiar en unos dialectos tribales, que aparte de legitimar a sus Reinonas autonómicas y para ir a comprar pan, no sirven para nada. Imagina a un chaval valenciano estudiando los huesos de cuerpo humano en catalán o las partes de las plantas, flores, ríos, etc. en catalán y por supuesto sólo las de su Comunidad Autónoma. ¡¡Manda cojones!! Y mientras tanto, todos callados como putas bien “pagás” para no molestar a sus “chulos” y para no perder la clientela sin darse cuenta de que hace tiempo perdieron la dignidad.

Mientras los imbéciles buscan a Cervantes bajo tierra no les preocupa que se entierre al español en su propia tierra.
Así lo pienso y así lo digo.

¦ Quizá te interese leer ? Las lenguas en Europa y el bilingüismo

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- En Periodista Digital publiqué una pequeña reflexión "Defendiendo el español con mariconadas" en contestación a un artículo en el ABC de Juan Manuel de Prada. Os la dejo aquí para que el tiempo no borre lo que un día advertí.

Juan Vte. Santacreu 13/04/2015 - Es evidente que mi admirado Juan Manuel de Prada es una de las mejores plumas de esta Cosa que algunos se empeñan en llamar país. Y además de buen escritor es español por los tres costados. Bueno, en esto no es tan especial, es como la mayoría de escritores y periodistas de aquí, español y muy machito de Pirineos para fuera, pero aquí callando y mirando al limbo.

En uno de sus últimos artículos relata con excelente maestría y con gran patriotismo exacerbado cómo los españoles permitimos, o toleramos, que Filipinas soterrara el español con el inglés. Claro, esta imbecilidad ocurrió hace más de cien años.

Lo que yo me pregunto todos los días es por qué nadie denuncia el aniquilamiento silencioso del español que ocurre hoy en día y aquí, en esta Cosa, ya que nos pilla más cercano en espacio y tiempo. Y que nadie caiga en el error de pensar sólo en Cataluña, porque mientras los catalufos se pasan el día ladrando y los catalanes callando o hablando de mariconadas como el trilingüismo, Galicia, Valencia, Baleares y Vascongadas van haciendo caminito sin retorno.

¡¡A ver si los señores de las letras si se enteran de una puñetera vez!!
En ninguna Autonomía con dialecto propio se puede estudiar Conocimiento del Medio –Naturales y Sociales- en español. De todo el currículo educativo estas son las únicas asignaturas que aportan cultura general a nuestros jóvenes y las tienen que estudiar en unos dialectos tribales, que aparte de legitimar a sus Reinonas autonómicas y para ir a comprar pan, no sirven para nada.

Imagina a un chaval valenciano estudiando los huesos de cuerpo humano en catalán o las partes de las plantas, flores, ríos, etc. en catalán y por supuesto sólo las de su Comunidad Autónoma. ¡¡Manda cojones!! Y mientras tanto, todos callados como putas bien "pagás" para no molestar a sus "chulos" y para no perder la clientela sin darse cuenta de que hace tiempo perdieron la dignidad.

Mientras los imbéciles buscan a Cervantes bajo tierra no les preocupa que se entierre al español en su propia tierra.
Así lo pienso y así lo digo.

Nuestro perido edén
Juan Manuel de Prada. ABC 21 Marzo 2015.

Hoy los filipinos ni siquiera pueden leer a sus hijos más ilustres en la lengua en la que se expresaron.

Se cumple este año el 450º aniversario de la expedición marítima capitaneada por Miguel López de Legazpi, español de Zumárraga, con destino a las islas Filipinas. El hidalgo Legazpi, acompañado del agustino Andrés de Urdaneta, logró incorporar la perla del mar de Oriente a los dominios españoles sin pegar un solo tiro, fundó Manila, se preocupó de propagar en estas tierras la verdadera fe y murió pobre, pero en paz con Dios. Así eran los españoles de antaño; y mientras no volvamos a ser como ellos no seremos nada, sino cagarrutas desnaturalizadas y peleles que bailan al servicio de intereses extranjeros, en un tiquitaca de inanidad que da grima.

Recuerdo a Legazpi desde Manila, donde acabo de rezar ante su tumba, en la iglesia de San Agustín, en Intramuros, una joya del arte hispanofilipino que milagrosamente sobrevivió a la sórdida dominación americana, que quiso borrar el legado español en el archipiélago (empezando por nuestro idioma); pero que, a la postre, no pudo arrasar el tesoro más precioso que dejamos allá, la religión católica, que los filipinos siguen profesando mayoritariamente, pese al enjambre de sectas pestilentes que los invasores pretendieron implantar, para destrucción de este pueblo bendecido con tantos dones. A Manila he venido, invitado por el Instituto Cervantes que en su sede de Manila dirige el abnegado Carlos Madrid, a dar a conocer mi novela «Morir bajo tu cielo», en la que celebro la hermandad hispanofilipina. Mi visita a Manila, organizada con el más exquisito de los cuidados y la más generosa dedicación por mis anfitriones, me ha confirmado que el destino español es la Hispanidad; y que sólo cuando España vuelva a asumir este destino ultramarino, volviéndose hacia pueblos a los que llevó su sangre, su idioma y su fe, podrá volver a encontrarse consigo misma y renegar del extravío al que la ha conducido la quimera europeísta.

Varias generaciones de filipinos han sido educadas, por designio yanqui y masónico, en el odio antiespañol, fundado sobre mentiras desquiciadas que, sin embargo, han envenenado el alma de este pueblo admirable y hospitalario; y, de este modo, «nuestro perdido edén» se ha convertido en el patio trasero de los Estados Unidos, que siguen ejerciendo aquí su proterva influencia, mientras destruyen las agónicas tradiciones hispanofilipinas con el vómito hórrido del american way of life. Pero basta visitar cualquiera de las iglesias erigidas durante la época española, o pasearse entre los anaqueles de la biblioteca de la Universidad de Santo Tomás (la más antigua de Asia), o comprobar cómo la sangre española y la sangre filipina se anudaron para soñar la bellísima raza mestiza para que confirmemos que fue durante los siglos en que Filipinas fue provincia española cuando alcanzó su mayor esplendor, y cuando florecieron sus hijos más ilustres, que emplearon la lengua española como expresión de sus más íntimos anhelos. Ciertamente, los españoles cometimos muchos errores en Filipinas, como en otros pedazos de nuestra alma, que es la Hispanidad; pero ese rosario de errores palidece ante el caudal infinito de riquezas espirituales que supimos fraguar, en alianza con los pueblos con los que sellamos un pacto de sangre. Hoy los filipinos ni siquiera pueden leer a sus hijos más ilustres en la lengua en la que se expresaron; y España debería preocuparse de reintegrársela, a modo de luz que exorcice las tinieblas yanquis. Es un acto de justicia histórica que nos devolvería la conciencia de lo que somos: un pueblo que necesita volver a sellar un pacto de sangre con sus hermanos ultramarinos, si no desea perecer, convertido en felpudo del Nuevo Orden Mundial.

¡¡Todo esto está ocuurriendo hoy en día en España y no oigo decir nada a ningún escrtor de España!!

Las lenguas en Europa y el bilingüismo
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- En muchas ocasiones hemos alertado en Masby a través de comunicados y artículos sobre la aberración lingüística que se esta imponiendo en España respecto a otros países donde existen varias lenguas. Hoy os traigo una información que ha elaborado la excelente periodista Olivia Moya.

- En el extracto del este artículo se puede observar como en ningún país se impone a los estudiantes ninguna lengua, son los padres los que la eligen libremente.

Respecto a la opción lingüística que defiende Alberto Rivera de Ciudadanos, UPyD y que impone el Partido Popular en sus Feudos, sólo la podemos encontrar en Luxemburgo. Seguro que en este país no genera problemas porque es un territorio pequeño, controlable y además el trilingüísnmo se decide de forma natural y no por intereses políticos. Este modelo es inviable para países mayores.

Las lenguas en Europa y el bilingüismo
- Obsérvese que en el artículo de Olivia Moya no se mencionan casos aberrantes como el de España. Por ejemplo el modelo francés, que a pesar de tener unas 7 lenguas locales, entre ellas el catalán y el vasco, los estudios en toda Francia se cursan en Francés salvo los padres que matriculen a sus hijos en el Colegio Alemán, Colegio Español, Colegio Ingles, Ikastolas o Colegios Catalanes. El resto todo en francés.

Como he denunciado en muchas ocasiones, el Trilingüísmo no se puede aplicar en la práctica ya que no hay suficientes asignaturas para estudiar en tres lenguas. Una imbecilidad que Alberto Rivera y Rosa Diez parecen no entender. En cambio Rajoy si que lo entiende pero no le interesa reconocerlo. - Juan Vte. Santacreu

lenguas en Europa libertad lingüística el bilingüismo
Olivia Moya - Libertad Digital - Lo que no es normal es el sistema monolingüe y excluyente de la inmersión que trata a la lengua de la mitad de la sociedad como si fuera una lengua extranjera en nuestras escuelas, con el mismo número de horas que el francés o el inglés

Y es que los países de nuestro entorno que poseen dos o más lenguas oficiales las integran perfectamente en su sistema educativo.

La manera más común de hacerlo es a través de la doble red escolar a partir de la cual los ciudadanos escogen la lengua en la que quieren educar a sus hijos de entre las lenguas oficiales que existan en sus territorios.

Este es el caso de Finlandia, por ejemplo, que tiene una red de escuelas en finlandés y otra en sueco. También existe una en Gales (galés-inglés); en Eslovaquia (eslovaco-húngaro); en Irlanda (irlandés-inglés) o en Bélgica. En este último existe una triple red, con escuelas en flamenco en Flandes, en francés en Valonia y en alemán en la parte este del país. En Bruselas, calificada oficialmente como bilingüe, hay una doble red en flamenco y en francés.

lenguas en Europa libertad lingüística
De manera más minoritaria existe un segundo modelo lingüístico escolar en Europa: la educación multilingüe -Plurilingüe-, que puede ser bilingüe o trilingüe. Se aplica, por ejemplo, en Luxemburgo, donde existe un modelo trilingüe. Todas las escuelas imparten la educación en las tres lenguas del país, el luxemburgués, el alemán y el francés, que van introduciendo gradualmente en este orden.
Olivia Moya - Libertad Digital

? Quizá te interese ver ? La aberrante normalización lingüística en España
http://www.masaborreguera.com/educacion/normalizacion-linguistica.html

LA ARRUINADA ESPAÑA ACTUAL
Antonio García Fuentes Periodista Digital  13 Abril  2015

LA ARRUINADA ESPAÑA

“El que la sigue la consigue y el que la sigue la mata”: Se puede aplicar el dicho popular, a la actuación de los dos últimos y nefastos presidentes de gobierno que hemos padecido en España…

José Luís Rodríguez Zapatero (el devastador) y Mariano Rajoy Brey (el hipotecador del resto de lo que dejó “el devastador”). Y se pueden aplicar estos calificativos, puesto que el primero, destruye casi todo lo que toca (hundió su propio partido), ya que incluso y tras hundir la economía española, quiso “abrir de nuevo” las terribles heridas de la última guerra civil española (1936-1939 “hubo muchas más en este desgraciado país”) las que “sellamos como asumidas” los españoles, cuando nos dejaron votar la primera vez para elegir gobiernos; ya que metafóricamente, “mandamos a la mierda tanto a las izquierdas como a las derechas y elegimos aquel centro de Adolfo Suárez, que no por fallido, sigue siendo el camino a seguir”; aparte de ello, éste inútil total, después de ser echado como tal y a través de las urnas; hoy y pese a que lo estamos manteniendo con unos gastos principescos; en vez de sumirse en el anonimato que merece, anda “removiendo nuevos y viejos fangos”, posiblemente buscando el volver a unas primeras líneas políticas, que “los dioses no permitan en bien de todos los españoles”.

Y el actual y “cuasi déspota”(Rajoy) que lo heredó y al que los siempre inocentes votantes españoles, “le dimos” un poder que no mereció en absoluto, se dedicó a mantener su poder a costa de endeudar a los españoles hoy vivos y a generaciones de los que aún ni han nacido; con una tan brutal deuda pública, que ya han sentenciado eruditos en el tema, como impagable, por cuanto España no puede producir recursos soportables para pagarla… y en vez de haber dimitido hace tiempo y no permitir, “la tirantez actual y que cada vez se acentúa más”… haber disuelto el parlamento y convocar elecciones hace mucho tiempo, se mantiene en su “despotismo o en el, después de mí el diluvio”; y sigue destruyendo lo que aún de sólido pueda quedar en esta esquilmada, robada y devastada España, cuyos nuevos dueños han llegado a ser, una especie de “casta de mercenarios”, que apropiándose de todos los recursos nacionales y manejando igualmente a su capricho los de particulares, han sumido a gran parte de la población española, simplemente en la miseria y sin esperanzas para salir de ella en mucho tiempo; empobreciendo igualmente a los antes considerados, ricos, riquillos, economías medias o clases medias, profesionales, e incluso a los que con su juventud aspiran a nuevos puestos de trabajo digno (universitarios y profesionales múltiples); se han ido (millones ya otra vez y como en los peores tiempos de la dictadura militar de Francisco Franco Bahamonde) huyendo de esta “esterilizada (que no estéril) España actual; cuyos beneficios se han llevado y se siguen llevando, “propios y extraños” a depositarlos en paraísos fiscales, ya que este ejército de miserables, no quiere ni tributar en España, aquí los presupuestos los tiene que sufrir el pueblo residente en España y la deuda pública, que sigue creciendo, por cuanto ningún gobernante en los últimos cuarenta años, se ha preocupado de aplicar una economía “normal y sostenible”; habiéndonos llenado de parásitos inútiles, que van desde el “Zapatero arriba indicado y resto de presidentes y políticos jubilados y cobrando pagas que no merecen en absoluto… a los ejércitos de enchufados, colocados en los infinitos “enchufes” que crearon en una brutal e insostenible nomenclatura oficial, “que ha sido la puntilla, para acabar con este actual toro ibérico, que como suele ocurrir en la fiesta de los toros, muchos de ellos, suelen ser apuntillados cuando no mueren por la estocada con la que los quiere matar el torero”.

Corto aquí, aun pudiendo seguir muchos folios más; y les dejo, el preámbulo de lo que D. Roberto Centeno ha escrito últimamente, “como lapidario texto dedicado a España”; y como les dejo la dirección, lean el resto y juzguen por ustedes mismos; comprobarán que yo y como siempre, me quedo corto. Veamos.

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“El déspota provinciano Rajoy prefirió arruinar el futuro de la nación contrayendo una deuda monstruosa a pedir un rescate que le obligaba a un recorte drástico del gasto político, de las redes clientelares, de las subvenciones a los oligarcas y de la corrupción de la que él y el PP han sido beneficiarios principales, algo a lo que no estaba dispuesto porque constituye la base misma de su poder. “Nos negamos a salir de la crisis a expensas de los pensionistas, de los parados o de la caja de la Seguridad Social”. No cabe más desvergüenza ni mayor miseria moral. A Rajoy le importan un pimiento los pensionistas, los parados, el haber expoliado a la clase media o haber llevado a millones a la pobreza y la exclusión social. (Roberto Centeno 02-03-2015 “El Confidencial)…

¿Por qué nadie puede confiar en Rajoy?
El actual presidente del Gobierno ha llevado a España al borde del abismo político, económico y social, lo que será su fin, pero el daño que ha hecho durará generaciones
http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2015-03-30/por-que-nadie-puede-confiar-en-rajoy_746619/

Rajoy es un presidente, además del más inculto de Occidente (1), al que importan un pimiento los ciudadanos y la nación. No es un líder político, sino un mero jefe de aparato de poder estatal a quien solo le interesa conservar el mando, y cuyos pilares son el mantenimiento de una gigantesca red clientelar y el favor de los oligarcas. A Rajoy le cayó del cielo –no por mérito propio, sino por el desastre de su predecesor y la nefasta Ley d´Hont, que con solo un 5,2% más de votos le dio casi un 20% más de escaños– la mayor cuota de poder autonómico, local y estatal de la que jamás ha gozado un presidente de Gobierno desde la Transición. Todo estaba en su mano: la regeneración política y moral, la reducción drástica del despilfarro y la corrupción, la creación de empleo (el de verdad, no los empleos basura de 600 euros) o la recuperación de competencias como la educación y la sanidad, que nunca debieron perderse.

No solo no ha hecho lo debido cuando todo, absolutamente todo, estaba a su alcance, sino que ha hecho justo lo contrario. Durante los más de tres años de legislatura ha echado la culpa de su desastrosa gestión a la herencia de Zapatero y a lo que se encontraron al llegar, que “no sabían que existía”. De todas sus mentiras –Rajoy no ha dicho una sola verdad desde que tomó la primera comunión– esta es la mayor con una gran diferencia. En septiembre de 2011, en el programa de Carlos Cuesta La vuelta al mundo, coincidí con Cristóbal Montoro (Ministro de Hacienda), que siempre me recuerda los tiempos en que le enseñaba Estructura Económica. Me hizo un análisis claro de la situación, y lo que es más importante, las medidas que iban a tomar para darle la vuelta –que eran las adecuadas–.
Sabían que el déficit era mucho mayor que el que decía Zapatero, y concretamente del 9,4%; que el gasto autonómico y local estaba fuera de control; que había que cerrar la mitad de las empresas públicas, algo que Rajoy prometió también falsamente durante la campaña; que de los 3 millones de empleados públicos solo 700.000 lo eran a través de unas oposiciones limpias y transparentes, etc. etc. Lo sabían todo; no hubo, como falsamente afirmaron después, sorpresa alguna. Y Montoro sabía lo que había que hacer. Bajar los impuestos sería lo primero para incrementar la renta disponible de las familias y dinamizar el consumo. Acabar con el despilfarro y la corrupción sería lo segundo. “Enviaré a los hombres de negro –me dijo Montoro– a todas aquellas CC.AA. que no cumplan el déficit”.
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“El precio de desentenderse de la política es el de ser gobernado por los peores hombres”: Platón
Hobbes dejó escrito, que si una realidad no se encara puede tener perturbadoras consecuencias. "Las obligaciones del súbdito con el Estado duran lo que dura la capacidad de éste para protegerle. Ni un minuto más", sugería el filósofo inglés.

Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder. (Abraham Lincoln)
“Está claro que la gente no entiende el sistema monetario y bancario, porque si lo entendiese creo que habría una revolución mañana por la mañana”. (Henry Ford lo dijo en 1922)
POLÍTICA Y JUSTICIA: "La ley es como una red que atrapa las moscas y deja pasar a los pájaros". La política se creó para "legalizar" la corrupción. (Anacarsis. siglo VII a.C.)

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

(1) "Ese (Rajoy) no ha leído un libro en su vida, ¿alguna vez lo has visto en un acto cultural? ¿En un estreno teatral? ¿En la ópera?". Arturo Pérez Reverte en su última novela, Hombres buenos.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Petróleo y el EI: el enemigo a las puertas
La única forma de evitar un atentado yihadista radica en las acciones preventivas. Pero nuestra legislación no facilita a la policía esta prevención
Roberto Centeno El Confidencial 13 Abril  2015

Resulta inaudito cómo el Gobierno y sus medios nos mantienen desinformados –como en casi todo– del creciente peligro que representa la fulgurante expansión en el Norte de África del Estado Islámico (EI), pues significa que tenemos el enemigo a las puertas. La gente pensaba que esta organización despiadada y salvaje era algo lejano, aunque el que los yihadistas detenidos en Cataluña planeasen secuestrar a una persona, ponerle un mono naranja y decapitarla ante las cámaras quizá les haga comprender qué les puede pasar a ellos o sus hijos aquí y ahora. Sin embargo, el Gobierno silencia que, al contrario que Al Qaeda –que es únicamente una organización terrorista–, el EI es una poderosa organización militar de 45.000 fanáticos que no solo se ha mostrado capaz de atentar donde quiere y cuando quiere, sino que también está conquistando vastos territorios donde impone a sangre y fuego su régimen de terror, y que España es su objetivo esencial.

Miles de franceses, alemanes, belgas, españoles, suecos, ingleses, y de decenas de países de Europa y Asia, por no hablar de libios, marroquíes, tunecinos, etc., están siendo atraídos por los éxitos militares del EI como un gigantesco imán. Ven en el Estado Islámico la organización que puede dar sentido a sus vidas y por la que merece la pena luchar y morir, una fuerza capaz de ocupar territorios y con una estrategia y unos objetivos claros de restablecer el Califato desde Persia a los Pirineos. Al-Andalus (es decir, nosotros) es su meta final, después de haber destruido política y físicamente los regímenes que hoy gobiernan los diferentes países musulmanes. Y hoy está atrayendo a tantos miles de europeos –3.500 según fuentes de la inteligencia norteamericana, entre los cuales hay unos 100 españoles– que en algunas de sus brigadas nadie habla árabe.

Los desastrosos errores de EEUU
El general Wesley Clark, excomandante en jefe de la OTAN, provocó un escándalo brutal hace dos meses cuando denunció que el EI fue una creación de EEUU para equilibrar a Hizbulá. Junto con Francia, EEUU los ayudó también con todo su poderío aéreo a derribar a Gadafi y lo intentó con Assad, que solo resistió gracias a Putin. Pero los éxitos militares del EI lo han convertido, como Frankenstein, en un monstruo fuera del control de sus creadores. Los peshmergas kurdos son hoy la principal fuerza terrestre de contención, dado el estado caótico en que se encuentra el ejército iraquí desmantelado por EEUU, aunque este ha empezado a reaccionar en las últimas semanas, y apoyado por 10.000 combatientes tribales ha derrotado al EI en Tikrit y está a punto de recuperar toda la provincia de Ambar. Pero Turquía –que teme más a los kurdos que al EI– está impidiendo que los peshmergas reciban las armas y los suministros necesarios.

En este caos total de todos contra todos, en el que –como señalaba recientemente el Wall Street Journal– Obama ha perdido completamente el control, EEUU ha estado armando desde 2011 a las facciones radicales contrarias a Bashar el Asad. Hace tres semanas la más importante de ellas, el Frente Al Nusra –armado y financiado por EEUU–, después de duros combates con el ejército sirio, tomó el control de la provincia de Idlib, donde pretende instalar un “Emirato” que compita con el “Califato” del EI, y hoy se encuentra a las puertas de Damasco codo con codo con el EI. En Irak EEUU apoya a los iraníes (chiitas) que ahora han empezado a luchar contra el EI (suníes) aparte de a las tribus, y en Yemen a Arabia Saudí (suní), que combate a los hutties (chiítas), que a su vez están apoyados por Irán. Como dice el Wall Street Journal, es la incoherencia total dentro de una región donde la incoherencia es la regla.

Al mando de las fuerzas del EI en Siria está un antiguo general de Sadam Husein, Abu Ali Al-Ambari, cuyas unidades se encuentran a solo 12 kilómetros de Damasco, que de caer en sus manos y producirse el derrocamiento de Bashar el Assad, elevaría el prestigio de los terroristas a las estrellas. En no mucho tiempo estarían a las puertas de Ceuta y Melilla. En Irak las fuerzas del EI están también al mando de otro general de Sadam Husein, Abu Muslim Al-Turkmeni, y aparte de ello existen doce Administraciones territoriales que gobiernan los territorios ocupados de Irak y Siria, todos naturalmente a las órdenes de Abu Bakr al Bagdadi, autoproclamado califa supremo con el nombre de Ibrahim.

En tanto que califa, reclama la autoridad religiosa y política sobre todos los musulmanes del mundo y tiene como objetivo aniquilar a los actuales gobiernos y la “reconquista” de Al Andalus, es decir, de España y Portugal hasta los Pirineos. Su organización se sigue financiando con la venta de petróleo producido en las zonas ocupadas, lo que le supone entre 1 y 3 millones de dólares al día. Aparte de ello, se apropió de todo el oro y las reservas del Banco de Mosul al ocupar la ciudad. Por si fuera poco, los funcionarios iraquíes y sirios que trabajan en las zonas ocupadas están obligados a entregarles la mitad de su sueldo.

La mejor policía de Europa, el peor Gobierno
Dentro de nuestro entorno, el EI controla parcialmente Libia, donde el gran puerto petrolero de Es Sider está en sus manos. Y aquí ya no estamos hablando del petróleo de Irak comercializado por contrabandistas, estamos hablando de petróleo de verdad. En territorio argelino, el EI controla por debajo de Tamanraset (1.900 kilómetros al sur de Argel), y lo mismo ocurre con toda la franja del Sahel y buena parte de Nigeria. Si Marruecos cayera en sus manos –y es el objetivo inmediato–, España estaría en estado de guerra. Mientras tanto, una ola silenciosa de yihadistas está invadiendo nuestro país. Solo en Madrid la policía estima que existen unos 2.000, y un centenar de ellos son muy peligrosos. De las 64 mezquitas que existen en la capital, 7 u 8 parecen considerarse radicales (unas 90 de las 1.300 que hay en España).

En España el Gobierno lo lleva haciendo fatal desde hace tiempo. Tiene que ver con el separatismo catalán, tan generosamente financiado por Rajoy, que prefiere musulmanes a ecuatorianos porque los considera más proclives al independentismo, algo lógico porque una Cataluña independiente estaría a merced de los yihadistas. Tiene también que ver con la Alianza de Civilizaciones de Rodríguez Zapatero; y con el 'no me busquéis líos' del cobarde de Rajoy. Sin embargo, y en opinión de la inteligencia de EEUU, España tiene una de las mejores policías de Europa y desde luego la de mayor experiencia antiterrorista por la larga lucha contra ETA, pero con medios extremadamente precarios (apenas pueden pagar 600 euros a los informadores, que son esenciales). Además, el sistema judicial y legal los ata de pies y manos. Y la pantomima de leyes contra el yihadismo que han aprobado los palmeros del Parlamento no aborda lo esencial, como era previsible.

Si mañana dos o tres 'lobos solitarios' entran en un lugar concurrido y matan a decenas de personas, o secuestran y degüellan a varios rehenes, los culpables tendrán nombres y apellidos: Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Artur Mas y los cientos de diputados que en realidad no son un poder legislativo, sino una panda de palmeros al servicio de un régimen oligárquico. Dirán que han hecho todo lo posible, pero es mentira, no han hecho nada. Lo que es peor, han engañado a la sociedad haciéndola creer que está protegida, cuando en realidad han dejado a España indefensa. No se puede mirar a otro lado. ¿Por qué vamos a mantener activa una bomba que puede explotar en cualquier momento? ¡Deshagámonos de ella! El problema es que tenemos un Gobierno y una oposición de incapaces y traidores.

La única forma de evitar un atentado radica en las acciones preventivas. Pero nuestra legislación no facilita a la policía esta prevención, que podría evitar si se le diesen los medios legales y materiales. Si un imán afirma públicamente que las españolas son unas prostitutas que deben ser lapidadas y que Al Andalus –o sea, España y Portugal hasta los Pirineos– debe ser anexionada por el Califato, ese imán debería ser expulsado del país a las 24 horas. Sin embargo, eso es legalmente imposible, y la izquierda pondría el grito en el cielo si se propusiera, alegando que eso es puro fascismo y violación de los derechos humanos.

Los servicios de inteligencia de la Policía y de la Guardia Civil tienen perfectamente detectados a los yihadistas potencialmente más peligrosos, pero para poder acabar con esta amenaza se necesita modificar la Ley de Extranjería, introduciendo cláusulas de expulsión basadas en la pertenencia, la militancia o la simpatía a organizaciones radicales. Para aquellos que permanecen de forma ilegal en España, y a los que la Policía y la Guardia Civil conocen perfectamente, es prioritario introducir un procedimiento rápido de expulsión. En caso de que tengan permiso de residencia, se debería revocar de inmediato, y si está en marcha un proceso de adquisición de la nacionalidad española, tendría que paralizarse.

Lo que no puede hacerse es, como ocurre ahora, cerrar los ojos ante esta realidad y seguir siendo extremadamente complacientes o cobardes con nuestros enemigos jurados que quieren nuestra destrucción, gentes que son cercanas o que incluso pertenecen al EI o a Al Qaeda, y que acabarán cometiendo cualquier barbaridad. Desgraciadamente, muchos yihadistas de alto riesgo se están nacionalizando, sobre todo en Ceuta y Melilla, con lo que son inexpulsables. Las rutas de entrada principales de yihadistas son Algeciras desde Marruecos y Ceuta y Melilla, pero más recientemente se ha unido otra potencialmente más peligrosa, porque por ella acceden a España individuos adiestrados en Siria e Irak y con experiencia en combate: América del Sur. Los jueces no parecen especialmente sensibles a la gravedad de la situación, aunque el problema mayor viene de la propia ley, ya que al fin y al cabo los jueces solo pueden cumplirla; y modificarla corresponde a la clase política más incompetente, cobarde y corrupta de todo Occidente.

En este año 2015 los éxitos de nuestra policía han sido espectaculares. Han detenido a 39 yihadistas en diez operaciones diferentes: 6 operaciones y 19 arrestados el Cuerpo Nacional de Policía, 3 operaciones y 9 detenidos la Guardia Civil y, la más reciente, una operación con 11 arrestados por parte de los Mossos D'Esquadra, a los que sorprendentemente la Audiencia Nacional cedió una operación de detención a mayor gloria de Artur Mas –a cuyos Nou Catalans se les acusa de fomentar el extremismo–, cuando correspondía al CPN, que lo había investigado desde el principio. Entre todos ellos, en enero se detuvo a cuatro yihadistas dispuestos a cometer un atentado y a inmolarse, y en marzo a dos plenamente preparados y dispuestos a atentar. En cuanto a los 11 detenidos de esta semana, tenían la intención de atentar en Barcelona y degollar a una o varias personas ante las cámaras.

¡Y resulta que a nuestra izquierda partidaria de la rendición preventiva y de devolver la mezquita de Córdoba al islam le parece fatal la cadena perpetua, le parecen fatal las escuchas y las acciones que restrinjan la libertad de los yihadistas para predicar la violencia y para masacrarnos! ¡Y se opone a que EEUU utilice la base de Morón para el despliegue de sus Fuerzas Especiales para intervenir en el Norte de África en apoyo a los 3.000 efectivos franceses que luchan allí contra el yihadismo, defendiendo nuestras fronteras! ¡Y luego tendrán la desvergüenza de ir a dar el pésame a los familiares de las víctimas si se produce un atentado para salir en la tele!

Finalmente, desde el punto de vista militar –porque antes o después tendrá que intervenir el Ejército– y a pesar de que Rajoy ha dejado a las Fuerzas Armadas sin medios -ha reducido el presupuesto de Defensa un 20% desde 2011!- (mientras despilfarra el dinero como si fuera escombro para alimentar a sus redes clientelares y a la oligarquía del IBEX, que cobra cada año 43.000 millones de ueros de ás en los contratos y servicios a las APP - ¡7,5 veces más que todo el presupuesto del Ministerio de Defensa!), de nuevo tenemos una oficialidad de primera clase con experiencia de combate contra el islamismo radical en Afganistán y en Líbano. Llegado el momento, bien podría ayudar con enorme eficacia a las Fuerzas de Seguridad en su lucha contra el yihadismo. Parafraseando el Cantar del Mio Cid: ¡Qué buena Policía y qué buen Ejército si tuvieran un buen Gobierno!

CATALUÑA
Convergentes, conversos y el califato catalán
Pablo Planas Libertad Digital 13 Abril  2015

Treinta y seis ministros de Asuntos Exteriores, los de la Unión Europea más los cancilleres y representantes de Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto, Israel, Jordania, Líbano y los territorios palestinos, formaron el selecto auditorio que aguantó la pedrada del discurso del mandatario regional Artur Mas en la apertura de la cumbre euromediterránea en Barcelona sobre terrorismo, inmigración y energía. En opinión de Arturu, paridas en comparación con el prusés catalán, verdadero punto filipino del orden mundial.

Mas gozó del privilegio de hablar en semejante foro por la gentil invitación de García Margallo, nuestro titular de Exteriores y experto en el tema catalán porque se llevaba bien con Junqueras en el parlamento europeo (le llamaba Junqui, con eso está dicho todo). Y Mas aprovechó su turno para referenciar al descuido el origen del primitivo "Estado" catalán en el imperio carolingio, de modo que lo de Juego de Tronos al lado de las teorías de Mas es un prodigio de precisión cronológica, rigor histórico, investigación forense y técnica científica.

A saber y según Mas, Cataluña es fruta mediterránea que madura con Carlomagno, "cordón umbilical" eurocatalán que ha impedido que los catalanes de pura cepa olviden sus raíces y puedan mantener viva la llama de su personalidad diferenciada y tralarí and tralará. Parece ser que el ministro argelino daba cabezadas y el francés cabezazos ante el folclórico mitin, que venía a ser algo así como invitar a las delegaciones árabes a una degustación de perniles y un vino español antes de afrontar la chorrada de que hay gente que muere y gente que mata en nombre de Alá.

La perorata masiana demuestra hasta qué punto es cierto el peligro del terrorismo islámico en Cataluña. Los Mossos, por orden de la Audiencia Nacional, llevaron a cabo la semana pasada una redada para desarticular una franquicia del Estado Islámico en Barcelona y alrededores. Pretendían volar una comisaría de la Guardia Civil, otra de los Mossos, para no discriminar, y degollar a un particular al objeto de difundir el vídeo. Sólo les faltaba el mono naranja para la víctima, que es difícil de encontrar y cuya búsqueda puede levantar las lógicas sospechas entre los tenderos.

Cinco de los detenidos eran españoles y residentes en Cataluña, conversos radicalizados en las mezquitas polvorín, garajes convertidos en oratorios del odio. Otros cinco eran marroquíes y completaba el once de la yihad local un paraguayo. En paralelo, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, incidía en las conexiones islámicas de Convergencia, el partido, a través de una fundación llamada Nuevos Catalanes cuyo objeto es captar para la independencia el voto islamista.

Peccata minuta, como que un alto cargo de Nuevos Catalanes fuera expulsado por espía o que otro de sus líderes se fotografiara con un AK-47 en un ignoto paraje paquistaní. Una nonada, como Junqueras en el rezo de los viernes en la mezquita de Molins antes de propagar su participacipación en las procesiones católicas de Semana Santa a través de las redes sociales. ¿Qué hacia Junqueras ahí? Lo que le sale del magín y en su derecho está, pero dedicándose a la política es más fácil suponer que estaba intentando convertir a los fieles mahometanos al nacionalismo en vez de al catolicismo, del que se dice practicante, o al budismo, que implica no pisar la hierba, o a la democracia, que consiste en no degollar a los vecinos.

Dicen los islamistas que han hablado con ERC o Convergencia, sean conversos o pata negra (si es que se puede hablar en esos términos y en este caso), que una Cataluña independiente sería friendly con el islam en versión cafre, el islam de la sharia, el burka y la lapidación de las adúlteras. Y de eso es de lo que no dijo ni pío el carolingio de Mas, de que la semana pasada cayó en Barcelona una célula del Estado Islámico dispuesta a reconocer la independencia de Cataluña, pero no dentro de la federación de repúblicas ibéricas sino del Califato.

Autocrítica o autoengaño
JOSEBA ARREGI. EL CORREO. 13 Abril 2015

· Si el Gobierno vasco no analiza su discurso sobre ETA, el camino seguirá siendo erróneo por mucha ingeniería social y de lenguaje que proponga en sus documentos

Nadie diría que vivimos una época laica, contrapuesta a otras épocas dominadas por la religión pública. Parece que algunos responsables políticos siguen confiando en la magia de las palabras. Si aparecen problemas para llevar a cabo sus proyectos, o si surgen situaciones en las que pueden plantearse debates que no interesan, recurren a palabras con capacidad de evocar ecos positivos para ocultar los problemas reales, o para evitar los debates que importan.

Tras la renuncia de ETA a su actividad terrorista, el Gobierno vasco publicitó su plan para la paz y la convivencia, cuando más de uno esperaba que la renuncia de ETA debiera haber abierto un tiempo para discutir, con la libertad negada por los terroristas, sobre la democracia en Euskadi y sobre la adecuación a la democracia del proyecto político radical nacionalista definido por ETA con su violencia terrorista. Pero esto no ha sucedido porque el debate, incómodo sobremanera para los nacionalistas, se ha ocultado tras las palabras de paz y de convivencia.

En el contexto de palabras ‘velo’ como paz y convivencia en lugar del debate sobre la democracia y el nacionalismo, y su capacidad de democracia, se ha impuesto a la sociedad vasca el debate sobre el futuro de los presos, un debate en el que los partidos nacionalistas reclaman una movilidad del Gobierno central en su política penitenciaria que siempre termina con alguna concesión a los presos de ETA, que lo son en el doble sentido del genitivo: presos que pertenecen a ETA y presos de la estrategia de ETA.

En el mismo sentido ha incidido la importancia concedida a dos términos que, probablemente sin intención ni conciencia, han relativizado y minimizado el significado político de las víctimas –que no es otro que el de que el proyecto político de ETA ha quedado deslegitimado en cada asesinado–, como son el del perdón y la reconciliación. Ambos términos, muy nobles, pertenecen básicamente a la moral privada, pero no poseen sentido en el espacio público de la política democrática. Y en lugar de analizar las consecuencias de haber vinculado estructuralmente el proyecto político de ETA con sus acciones de terror –el mismo PNV abandonó su tradicional explicación de la violencia de ETA por sus referencias marxistas y revolucionarias y apostó por su derivación del conflicto vasco–, se ha hablado de la necesidad de reconocer el daño causado, sin que nadie apunte a que el daño causado, además de arrebatar la vida a los asesinados para negar su derecho a la libertad de conciencia, es un daño al bien público fundamental y más frágil que ningún otro, el bien de la libertad de conciencia garantizado por el Estado de Derecho: nadie ha exigido a los miembros de ETA que reconozcan al Estado de Derecho como única garantía de la libertad de conciencia, que es lo que han tratado de eliminar con todas sus fuerzas en cada asesinado.

Y ahora seguimos con un nuevo documento del Gobierno vasco con el título de ‘Zuzendu’, ‘Corregir’ –¡cómo recuerda esta nueva entrega a la costumbre de ETA de publicitar documentos de estrategia, o de cambio de estrategia, con títulos simbólicos!–, en el que, sin cambiar para nada la estrategia inicial, constata que su plan está funcionando en la sociedad, pero que ofrece problemas en las relaciones entre partidos políticos, y ofrece como solución para superarlos y profundizar en la apuesta inicial del Gobierno vasco la autocrítica, pero que casualmente no incluye la puesta en cuestión de la propia apuesta inicial y la de sus presupuestos ideológicos.

Como todo está planteado según el método de la ingeniería social, que incluye la ingeniería del lenguaje, es decir, la manipulación de las palabras, se trata de seguir en el camino del método: hacer ver que no existe ningún presupuesto ideológico, sino la mejor intención del mundo como lo avalan las palabras biensonantes elegidas –qué buen material hubieran supuesto todos estos documentos para el inteligente análisis de Viktor Klemperer, autor de la ‘Lingua Tertii Imperii’ y referido a la ingeniería de lenguaje de los nazis–; reconducir el terror de ETA a la violación de derechos humanos, colocarlo al mismo nivel de todas las violaciones de derechos humanos habidos en la historia vasca desde que existe ETA, pero incluyendo la Guerra Civil, que también fue civil en Euskadi aunque se oculte, e incluso a las guerras carlistas si hiciera falta; afirmar la igual legitimidad de todas las memorias y exigir ahora la autocrítica necesaria de todos, menos la del que lo exige de los demás, anulando así el significado político de las víctimas y evitando el reconocimiento de que el terror de ETA haya contaminado el proyecto nacionalista aunque sea mínimamente. Y como todo ello es imposible en un plano racional, se exigen las virtudes del perdón y la reconciliación que, por su carga religiosa, pueden producir el milagro que la política no puede ni debe.

Pero no cuela. Los asesinatos de ETA son algo más que meras violaciones de derechos humanos. También son violaciones de derechos humanos, pero son algo distinto a la violencia de género, son algo más que un asesinato por celos o por interés económico, por odio o por avaricia. Dañan el bien público y común más frágil que existe, el de la libertad de conciencia y su garantía, el Estado de Derecho. Y la historia de Euskadi, y por desgracia del conjunto de España, en los últimos cincuenta y cinco años está caracterizada de forma determinante por ETA y su terror, como no lo está por ninguna otra violación de derechos humanos. No se trata de ocultar nada, sino de poner cada cosa en su sitio sin hurtar a los hechos de su significado.

Si el Gobierno vasco no empieza por analizar las bases sobre las que ha construido su discurso tras la renuncia de ETA al terror, el camino seguirá siendo equivocado por mucha ingeniería social y de lenguaje que proponga en sus documentos. El método no sustituye al contenido y siempre esconde un interés ideológico.

Andoáin, pueblo maldito

Vicente Torres Periodista Digital 13 Abril  2015

Del mismo que quienes condenaron a muerte a Sócrates le tienen ahora por un sabio y casi un santo, llegará el día en que quienes ahora desprecian a Joseba Pagazaurtundúa le dedicarán una plaza, pues lo considerarán como el héroe que fue.

Sobre la alcaldesa, Ana María Carrere Zabala, caerá toda la ignominia y el bochorno que merece por su actitud de denegar el permiso a la familia para que coloque en la plaza en la plaza en la que fue asesinado El buzón de Joseba, para que quienes callaron cobardemente ante el asesinato puedan descargar, de forma anónima si lo desean, sus conciencias.

Pero quienes callaron entonces votaron luego a Bildu, y callarán ahora ante la negativa de la alcaldesa a permitir el buzón. Las conciencias de quienes callaron siguen negras, del negro más feo.
La ignominia y el bochorno seguirán manchando el nombre de Andoáin, y el de tantas otras poblaciones en las que el apelativo 'humano' les viene ancho a sus habitantes.

Los nacionalismos sacan el lado más feo de la gente. Quienes creen que son de una raza superior a la de los demás siempre acaban demostrando que en realidad son unos mierdas. Las moscas revolotean a su alrededor.

Tiempo atrás me quité de mi lista a todos los que votan a Bildu, o comprenden a Bildu. Entre ellos y yo hay algo personal. Me consta que esos tipos cuando han de recibir una transfusión sanguínea, no preguntan si la sangre viene de Cádiz o de Marruecos. Tienen miedo a la muerte, pero no les importa matar a otros.

En el fondo, y también en la superficie, son unos envidiosos. Puesto que no son capaces de alcanzar la condición humana por sí mismos, 'comprenden' que los terroristas maten a otros, que muchas veces sí que han conseguido ser personas. Joseba Pagazaurtundúa fue uno de ellos, y somos muchos los que lo admiramos.

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