AGLI Recortes de Prensa   Lunes 20  Abril 2015

El orate Pedro Sánchez asusta a las multinacionales extranjeras en España
S. MCCOY El Confidencial 20 Abril  2015

En un reciente acto en la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España, el candidato socialista arremetió contra las multinacionales. No está este país para jugar con fuego de esa manera

La Cámara de Comercio de Estados Unidos en España, que gobierna Jaime Malet, está integrada por compañías que facturan 240.000 millones de euros, esto es: más o menos una cuarta parte de nuestro producto interior bruto. ¿Es esa la presencia de firmas norteamericanas en nuestro territorio? No, la cifra tiene truco. Realmente, los intereses estadounidenses en España suponen un 7% del PIB, que tampoco está mal. El 17% y pico restante procede de empresas nacionales presentes en la primera potencia económica del planeta, buena parte de ellas integrantes del selectivo bursátil Ibex35.

Cualquiera que hubiera hecho los deberes mínimos debería haber sido consciente de esta realidad a la hora de acudir a un acto auspiciado por AmCham. No fue el caso del líder del PSOE, Pedro Sánchez, que, en un reciente encuentro con sus integrantes, desperdició la ocasión para fomentar la presencia de estas grandes corporaciones en nuestro país y asustó a la audiencia con sus continuos alegatos contra los beneficios fiscales de las multinacionales, el trato de favor que reciben desde el Gobierno y la necesidad de desmontar cuanto antes su estatus privilegiado. Un mensaje que se encargó de remachar a los pocos días en un evento más reducido un miembro destacado de su equipo.

A los asistentes a ambas citas, patrios y foráneos, se les encendieron las alarmas. Contaban con la radicalidad, impostada en ocasiones, procedente de la izquierda más populista, caso de Podemos. Pero no se esperaban, ni mucho menos, este grado de iracundia contra ellos y sus actividades de lo que se supone es la representación de la socialdemocracia moderada en nuestro arco parlamentario. Si algo preocupa al capital extranjero es la inestabilidad política y la inseguridad jurídica. Pues bien, no encontraron en el discurso del dirigente socialista motivo para la tranquilidad en ninguno de ambos aspectos. Causa de justificada preocupación. Del impacto en los nacionales, mejor no hablar: las fronteras a día de hoy son muy laxas.

Parecen olvidar nuestros gobernantes lo difícil que es para los ejecutivos de estas compañías, en su gran mayoría españoles, atraer inversiones a la piel de toro. No en vano, no se cansan de recordar a quienes tienen a bien escucharles -menos, seguro, de los convenientes- que ellos, con quien verdaderamente compiten es con otros centros productivos o corporativos de sus sociedades alrededor del mundo, dada la limitación de recursos existente. Han de realizar un ejercicio interno de persuasión sobre las bondades en términos de eficiencia, logística o fiscalidad del emplazamiento local y es evidente que intervenciones como las de Sánchez caen como un jarro de agua fría.

No solo eso. Estas multinacionales son, de hecho, las que pueden ayudar a cambiar el modelo productivo de España, gran asignatura pendiente en la gestión de esta crisis. No en vano, cimentan a su alrededor un entramado de firmas auxiliares que se pueden beneficiar del know-how de su cliente principal. Competir en diseño y posventa y no en bajo coste como vía para la sostenibilidad. Por si fuera poco, la Cámara de Comercio USA en España es especialmente activa en la elaboración de propuestas en tal sentido, que no son sino el compendio de lo aprendido por las empresas que la integran durante años y años. Menudo desperdicio.

No está este país como para jugar con fuego de esta manera, la verdad. La recuperación se sostiene sobre pilares de barro, con pocas reformas estructurales y muchos elementos circunstanciales caso del petróleo, el euro, los tipos de interés o el impacto del riesgo geopolítico en otras naciones del arco mediterráneo en nuestro turismo. Es precisamente la bonanza de este entorno de corto plazo la que debiera propiciar ajustes a largo. No será, desde luego, desincentivando a quienes puedan impulsarla como se va a llevar a cabo.

Buena semana a todos.

Ni barcos ni honra
Javier Orrico Periodista Digital 20 Abril  2015

Se preguntan en el Gobierno de Rajoy, obtusos y asombrados, por qué están siendo abandonados por los españoles. Y por supuesto, entre los españoles, muy especialmente por los catalanes. No es sólo la presencia de la brillante Alicia Sánchez Camacho, siempre tan audaz en sus pulsiones de cuasi con-fusión con el mas-pujolismo, sino, sobre todo, la imagen de ´firmeza´ del Gobierno popular con el nacionalismo. Ya no sólo los financian con el Fondo de Liquidez Autonómica, que aquí usamos para la sanidad, y allí para pagarse una buena independencia. Es que, encima, les ofrecen plataformas para la propaganda de la secesión, el desdén hacia España y la chulería más hortera.

Y eso es a lo que los españoles han dicho ¡prou! (basta), al cornudos y contentos que el rajoyismo viene interpretando desde hace casi cuatro años frente a la desvergonzada operación de Mas. Los cobardes de CiU jamás se habrían atrevido a llegar tan lejos si no hubieran olido a descomposición. La última muestra es descacharrante. Organizan en Barcelona la Cumbre del Mediterráneo, en vez de habérsela llevado a Valencia, a Málaga o a Cartagena al día siguiente de la puesta en marcha de lo que allí se llama, con mucha guasa, el 'prusés' (procés), el proceso separatista, vamos. Y, no contentos, ese dúo tristérrimo de Margallo y Rajoy le ofrecen a Mas la tribuna de la Cumbre para que el genares se despache con un discurso de ninguneo de España.

Le han dejado que se ría de ellos, y de todos nosotros, ante los ministros de Exteriores de treinta países europeos y norteafricanos. Eso, inmediatamente después de haber afirmado en EE UU que España es el lastre que les impide ser aproximadamente la primera potencia mundial. O sea, el mismo discurso, más de cien años ya, que viene sosteniendo el catalanismo desde que se perdió Cuba por primera vez.

Rajoy no se reivindica por haber afirmado, tras la afrenta de Mas, que Barcelona es la ´capital española del Mediterráneo´. Es precisamente el haber dado pie a tener que decirlo lo que desnuda toda su política sobre Cataluña: ni barcos ni honra.

LOS QUE PERMITEN “ESTOS ROBOS” QUIEREN QUE LOS REELIJAMOS
Antonio García Fuente* Periodista Digital 20 Abril  2015

La batalla política va en aumento cada día que pasa, puesto que cada vez más, se van dando cuenta los que nos explotan y han explotado, que “el rebaño” no está por la labor (salvo en la insólita Andalucía que como “supermercado controlado y monopolizado tiene clientela asegurada mediante la compra del voto”) y cada vez, las encuestas y sondeos, dan un único resultado… “que estamos hartos en demasía y que no queremos más de lo mismo”. Por otra parte los que aspiran a “repartirse el botín”, que es para ellos ese eufemismo de “la gobernabilidad”, sus mensajes los dirigen hacia los oponentes donde pueden sacar tajada, mediante las alianzas que sean menester… “tú que me ofreces si yo te vendo los votos que necesitas, puesto que sin mí, el mangoneo que pretendes no será posible, puesto que yo no te dejaré que hagas lo que quieras”… ¿el pueblo? El pueblo y como rebaño indefenso, tendrá que tragar con “lo que tú y yo acordemos puesto que lograda la mayoría haremos lo que mejor nos plazca”… así es que desembucha y suelta todo lo que yo quiero. Más o menos serán las conversaciones que “a puerta cerrada sostendrán los que a nuestros ojos aparecen como contrincantes pero que no lo son, si la panza y el bolsillo funciona a tenor con los apetitos de los bandos que contienden”.

¡Esa es la política… aquí y en Vladivostok… dinero, dinero y dinero; es el máximo y más apetecido engrasador de todas las tuercas y tornillos para que se aflojen y cedan!

El indefenso, manoseado, engañado vilmente siempre, al que de vez en cuando nos dicen esa gran mentira de que somos “el pueblo soberano”; no podemos esperar nada, puesto que han llegado a tal grado de “estrangulamiento de recursos”, que harán lo que sea, menos quitarnos las verdaderas cargas que nos han echado encima, y que pese a que son parasitarias y de todo tipo de abusos, persisten en ellas, puesto que tal y como se ha conformado la política de intereses múltiples… “el que gobierne no tendrá más remedio que mantenerlos… o lo echan… o lo pasan por la plancha”.

Veamos algunas de esas cosas que “como enfermedad incurable ya nos tienen echadas encima”…

“Si se toman la molestia de analizar el recibo de la luz con que cada mes las familias y empresas españolas experimentan el mayor expolio de toda la UE, donde en muchos países la electricidad cuesta ya la mitad o menos, verán como casi el 50% del mismo corresponde a conceptos tales como “subvenciones a las renovables”, pago del “déficit de tarifa” –originado precisamente por las renovables–, o las redes de transporte, un concepto “nuevo”, porque siempre ha estado dentro del precio del kwh y su cálculo es más que discutible.

Simplemente, no es de recibo que pudiendo generar electricidad mediante los ciclos combinados de gas a menos de 30 euros el MW/hora, con los precios de gas ajustados al nivel medio europeo (no al que el Gobierno del PP les permite a los monopolistas), tengamos que generar con prioridad energía solar a 430 euros el MW/hora, y subvencionar con 400 euros por MW a los oligopolistas, especuladores o inversores engañados, y energía eólica a 85 euros MW hora y subvencionarla con 55 euros MW. El desprecio absoluto del Gobierno del PP –que no solo carece de empatía, sino que hace gala de ello por los millones de personas humildes que no pueden encender la calefacción, por la clase media que tiene que afrontar unos recibos de la luz monstruosos o por las empresas que no pueden competir con una energía que les cuesta el doble que sus competidores internacionales (cuatro veces más que en EEUU)– es tan pavoroso que resulta inaudito que todavía existan millones de personas capaces de creerse la recuperación que propugna el PP y la creación de trabajos basura de 645 euros al mes, a lo que esta clase política despiadada llama eufemísticamente empleo. Y en cuanto a los monopolios petroleros y gasistas, su abuso de posición dominante resulta escandaloso. El precio del petróleo ha bajado en 50% desde mediados del año pasado y los precios de las gasolinas y los gasóleos en esta Semana Santa de 2015 se encuentran prácticamente al mismo nivel que entonces. Es una vergüenza. La gente se moviliza y sale a la calle por un partido de fútbol o para pedir generalidades como trabajo digno, y no es capaz de hacerlo contra el robo masivo del que diariamente es objeto. ¿De qué sirven multas de 30 o 40 millones de euros, que además las petroleras no pagan jamás porque las recurren y pasan años antes de que acabe un proceso que al final se queda en nada? ¿Pero qué burla es esa hacia los ciudadanos?”
http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2015-04-06/el-acuerdo-con-iran-hara-caer-aun-mas-el-petroleo_753886/

Lo reproducido que antecede, es “sólo el principio” de un trabajo mucho más extenso y doloroso; el resto lo pueden leer en la dirección que les dejo; después piensen si votamos no votamos o a quién votar, “en este desierto estéril”.

“El precio de desentenderse de la política es el de ser gobernado por los peores hombres”: Platón

*(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Jugando sin papeles
El ensueño nacionalista de una catalanización del Islam relativiza la posible aparición de un banderín de enganche de soldados para el Estado Islámico
Valentí Puig. El Pais Cataluña 20 Abril 2015

Con la detención de Alí el peluquero como presunto organizador de un intento de atentado yihadista en Barcelona ha ocurrido al igual que en otras tantas veces desde aquellos tiempos épicos en que la causa de los inmigrantes sin papeles pasó a ser una asunción simbólica de la Barcelona más progresista que nadie. Siempre preferimos mirar para otro lado. No es que exista una relación causal entre la presencia de inmigrantes sin papeles y el yihadismo, ni entre los enrolamientos yihadistas y unas políticas inmigratorias tan incoherentes como laxas, ni tan siquiera entre el sermón de un imán salafista y la conversión al radicalismo islamista hasta el punto de enrolarse en las filas del Nuevo Califato. No, no son relaciones de causa y efecto, pero sí ilustran un proceso de interacciones por el que factores inicialmente inconexos acaban haciendo saltar algún fusible. Y mientras tanto la opinión pública no expresa abiertamente sus recelos porque el peso de lo políticamente correcto —un arcaísmo manifiesto— sigue identificando recelo con xenofobia, temor a la concentración yihadista en Cataluña con islamofobia, sospecha y prevención con linchamiento.

De una parte el buenismo de la izquierda —o más bien del progresismo— y por otra el ensueño nacionalista de una catalanización del Islam relativizan las circunstancias en las que puede aparecer un banderín de enganche de soldados para el ejército del nuevo Estado Islámico. Ocurre en otros países europeos, y por causas equiparables. No todos los salafistas son yihadistas, cierto, pero la gran mayoría de yihadistas son salafistas. Según el Departamento de Interior, el nuevo converso Alí —habitual de la mezquita de Terrassa— había constituido una célula operativa con voluntad de atentar en Cataluña. La gestión de la diversidad solo es posible en el cauce de la ley.

El multiculturalismo se perfila equívocamente como un extraño compañero de cama del fundamentalismo islamista de modo fácilmente constatable en aquellas zonas en las que el efecto de saturación inmigratoria de origen musulmán lleva tiempo generando una reacción social. El multiculturalismo ha fracasado en el Reino Unido o en Holanda, por ejemplo, del mismo modo que al asimilacionismo francés le están reventando las costuras. De forma específica, en Cataluña se ha producido una concentración de detenciones de yihadistas, por no cuantificar las actuaciones policiales que han sido efectivas y se mantienen en la confidencialidad. Cataluña encabeza la franja de Levante, al tiempo que en Andalucía el Nuevo Califato llevaba tiempo echando raíces. Mientras tanto, sigue siendo tabú el impacto de la inmigración en el sistema educativo o en la sanidad pública, tanto como en el censo penitenciario, tal vez porque el multiculturalismo todavía ampara ese doble lenguaje que como hemos podido ir constatando acaba por alterar los estados de opinión pública y las tendencias electorales.

Tras el multiculturalismo de 'prêt à porter' , el angelismo ha conocido el tacto áspero de un cierto Islam que se opone a las leyes y usos del país de acogida

Un puñado de ayuntamientos fueron los precursores del multiculturalismo que, indefectiblemente, acaba generando guetos desafectos al sistema jurídico y hostiles al mínimo consenso de la sociedad que acoge al inmigrante. ¿Existen otros métodos de integración factible mientras sectores de la inmigración musulmana sean totalmente refractarios a integrarse? Comenzamos jugando sin papeles, luego se creyó que el multiculturalismo era la solución y ahora no podemos entender que Alí el peluquero estuviera ahí, durmiente y dispuesto a cometer atentados. Tras el multiculturalismo de prêt à porter, el angelismo ha conocido el tacto áspero de un cierto Islam que se opone a las leyes y usos del país de acogida. Es posible que pronto necesitemos de nuevo mano de obra pero seguimos en la imprevisión y en la falta de un sistema de control efectivo de los flujos de inmigración y de si su cualificación profesional encaja o no con lo que aquí se necesita.

Los guetos de inmigración son fragmentadores y es esa fragmentación la que hace posible que, en una sociedad tan desvinculada como relativista, personajes como el peluquero Alí busquen la certeza delirante de un fanatismo que puede llevar incluso a tomar las armas para luchar en Siria o almacenar explosivos para atentar en Barcelona. La existencia de cuarenta mezquitas salafistas en Cataluña da más valor a la distinción que Sartori hizo entre el multiculturalismo relativista y fragmentador y el pluralismo que, a pesar de las crisis morales de nuestro tiempo, es unificador y cohesivo. En el caso del derecho de asilo, por ejemplo, existe un factor humanitario que es parte de lo que entendemos como una sociedad civilizada, pero al mismo tiempo tanto los guetos del multiculturalismo como la masa de la inmigración ilegal de los sin papeles pueden acabar representando un menoscabo de la ley, en fin, de las normas mínimas de convivencia. Significa la erosión de una idea de ciudadanía que es una de las grandes conquistas de la humanidad. Desde luego, hay un Islam moderado y un Islam radical pero precisamente por eso, ¿no tiene su lógica que nos inquiete la versión salafista que no asume hechos tan fundamentales como la separación de la Iglesia y el Estado, la libertad religiosa, el valor de la individualidad o los derechos de la mujer? En realidad, ¿quién segrega?

Valentí Puig es escritor.

islamwatch.eu
“Gestión de la barbarie”: libro de cabecera de los islamistas
Paula Bulladé. Minuto Digital 20 Abril  2015

“Gestión de la barbarie” pretende ser el perfecto manual del yihadista. Esta “biblia” del terrorista musulmán ha pasado desapercibida, o casi, en Occidente. El libro está escrito en árabe, ha sido publicado en Internet en 2004 y ha sido traducido a varios idiomas. Su autor es Abu Bakr Naji, uno de los teóricos más leídos entre los jefes yihadistas, tanto en el seno de la organización Estado Islámico como en Al-Qaeda o en Boko Haram.

En 248 páginas, Abu Bakr Naji describe la estrategia del caos necesario para sometar Occidente al islam. El método es sencillo: atacar a los turistas occidentles en los países árabes, asesinar a periodistas, secuestrar a empleados de compañías petrolíferas, cometer atentados de manera repetida para crear un sentimiento de miedo.

El otro objetivo de “Gestión de la barbarie” es hacer del mundo árabe un gigantesco califato islámico. Para llegar a eso, Abu Bakr Naji dice que hay que apoyarse en la violencia y la misería padecidas por las poblaciones locales para ganar su confianza: prometer seguridad, protección y la aplicación de la sharia. Abu Bakr Naji tiene la intención de hacer que Jordania, Arabia Saudita, Yemen, Turquía, Pakistán y Marruecos, entre otros países, se unan a su califato.

El libro fue publicado en Francia por Éditions de Paris, una editorial especializada en el islam, y está en venta libre. En Amazon está en el puesto 56 de las mejores ventas en la categoría “terrorismo”. El editor de la obra la presenta así: “Este documento halucinante da un sentido a las informaciones de la prensa. Hay que leerlo y darlo a conocer para que nadie pueda decir: “¡No lo sabía!”. Es una buena fórmula para justificar la publicación de este método de empleo del yihadismo, y al mismo tiempo aumentar las ventas.

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Crecer según Rajoy: por un solo euro de subida del PIB, 7,3 de deuda

El Gobierno anuncia la recuperación a bombo y platillo, pero la realidad es muy otra. El PIB, por ejemplo, es del 0,9%, no del 1,4% oficial
Roberto Centeno El Confidencial 20 Abril  2015

Imaginen un padre de familia reuniendo a sus hijos alborozado y diciéndoles: "Este año hemos mejorado nuestra renta en 10.000 euros, pero para ello he tenido que endeudaros en 73.000". La primera reacción de sus hijos no podría ser otra que inhabilitar a ese padre insensato antes de que los arruine definitivamente, y la segunda someterle a tratamiento psiquiátrico por dar tan visibles muestras de demencia. Claro que también podría ocurrir que este padre de familia fuera un pérfido mentiroso que ocultara a sus hijos la realidad para que siguieran obedeciéndole. Este desalmado padre de familia se llama Mariano Rajoy y administra las vidas y haciendas de 46 millones de hijastros que se llaman españoles.

El año 2014 la riqueza nacional o PIB a precios de mercado, es decir, medida a los precios a los que los bienes y servicios realmente vendidos y no a unos precios ficticios, ascendió según la Contabilidad Nacional a 1.058.468 millones de euros, lo que comparado con el dato de 2013 (1.049.180 millones) da un crecimiento de la riqueza de 9.288 millones, esto es, el 0,9%, no el 1,4% oficial. Aunque de esa cantidad, la agricultura, la industria y la construcción pierden dinero, crecen sobre todo los servicios financieros, las Administraciones Públicas y los impuestos netos sobre los productos, que también forman parte del PIB. O sea, bancos, impuestos y gasto corriente.

Pero para conseguir ese crecimiento Rajoy nos ha endeudado en 67.676 millones de euros, lo que significa que, por cada euro de riqueza creada en 2014, este presidente insensato ha empobrecido a los españoles en 7,3. Cada español en 2014 se vio endeudado en 1.471 euros, y la mayoría no se ha beneficiado de un solo euro. Al contrario, el salario hora de los trabajadores españoles se vio reducido un año más y se sitúa ya en un 18,4% menos que la media de la UE-28, donde más de la mitad de los países son pobres de solemnidad. La caída con Rajoy ha sido tan brutal que somos el tercer país con menor salario hora de la UE.

El Gobierno del PP ha liquidado así el proceso de convergencia salarial de años precedentes para convertirlo en divergencia. Y es precisamente esta auténtica ignominia lo que Rajoy –"haré la misma política económica que Rato", afirmó campanudamente este ignorante– y su Gobierno están vendiendo como un éxito rotundo. Peor aún, según la EPA la reducción salarial ha sido tanto mayor cuando menores eran los salarios, sobre lo que versará mi próxima columna. El Gobierno no está formado sólo por ineptos, sino que además carecen totalmente de empatía y se jactan de ello. Hasta un niño de primaria se daría cuenta de que esta espiral diabólica no lleva a superar la crisis, sino al desastre.

Los colaboradores necesarios
Sin embargo, no es solo el Gobierno: en este gigantesco engaño a los españoles sobre la situación real de la economía colaboran activamente el BdE, el INE y los servicios de estudios bancarios, que son despreciables hasta la náusea, y se hacen interpretaciones parciales o falsas del FMI y la Comisión Europea. El primero estima un crecimiento del PIB 2015 a precios constantes del 2,5%, y, como la previsión de inflación es de -0,7%, la riqueza que se crearía sería del 1,8% (2,5 -0,7). Pero, y estos tramposos lo han ocultado, estiman que el PIB a precios constantes caerá al 2% en 2016 y la creación de riqueza, al 1,3%, y que el PIB será inferior al 2% entre 2017 y 2020. O sea, la “gran recuperación” de Rajoy supondrá 19.000 millones de euros en 2015 y 11.000 en 2016, en total, 30.000, que compara con los 50.000 millones que recibirán las comunidades autónomas más despilfarradoras y corruptas en esos dos años, de los cuales 20.000 millones irán a la Cataluña. Por decirlo de otra forma: dos tercios del crecimiento del PIB de España se lo entregará Rajoy a la Generalitat.

Respecto a la Comisión sucede lo mismo, se destaca lo que conviene al Gobierno y se oculta lo que no. En el caso del BdE, vale que utilice el PIB a precios constantes como referencia, pero que a partir de ahí construya todo un discurso de recuperación es una estafa a los españoles. Su más reciente engaño ha sido utilizar el crecimiento del cuatro trimestre de 2014 –que fue del 0,8%– a precios constantes, y construir sobre él todo un cuento de la lechera. Porque como el deflactor del PIB fue del -0,6%, la riqueza creada fue solo del 0,2% (0,8-0,6). Este tipo de engaños que arruinan a familias y empresas deberían estar en el Código Penal.

En el caso del INE la manipulación de la Contabilidad Nacional ha sido masiva. En 2008 Miguel Ángel Fernández Ordóñez y el INE falsificaron la cifra de crecimiento del cuarto trimestre de 2007, publicada dos semanas antes de las elecciones de marzo de 2008 para ayudar a Zapatero a ganar las elecciones, “demostrando” que aunque el resto de países se hundía, España crecía porque ZP era un genio. A partir de ahí sobrevalorarían el crecimiento tanto que el PIB oficial de 2014 es igual al de 2007, algo imposible. Todos los análisis independientes muestran que el PIB real es al menos un 20% inferior al oficial. Esto lo explicaré en detalle en uno de los cinco artículos que publicaré antes del 24-M para demostrar y cuantificar la dimensión del desastre económico, social y moral iniciado por ZP y culminado por Rajoy. Como dice Paul Krugman, “cualquier gobierno de imbéciles puede bajar salarios y subir impuestos”.

Y en cuanto a los servicios de estudios bancarios, vienen mintiendo en todo desde el principio. Negaron la existencia de una burbuja inmobiliaria, negaron que los pisos pudieran bajar de precio, negaron la crisis, afirmaron que teníamos el sistema financiero más sólido de la galaxia, y ahora mienten sin rubor hablando de “recuperación” y ocultando el endeudamiento brutal. Y no solo mienten, es que son más papistas que el Papa. Según el BBVA Research el crecimiento será del 2,7% en 2015 y 2016 –apañados van los clientes que se dejen aconsejar en sus inversiones– y FUNCAS lo cifra en el 2,6% también. Ni pío de las bajadas de 2016 a 2020, y menos que pío de que la deflación reduce la riqueza real algo absolutamente inaceptable.

Los autónomos, sentenciados a muerte
Uno de los temas más graves y que hacen imposible una recuperación sostenida, aparte del tamaño de este Estado tan disparatado como ineficiente y corrupto –y que supone un despilfarro anual de unos 100.000 millones de euros respecto a un Estado descentralizado–, es que Rajoy y Guindos no solo no han rescatado, sino que han sentenciado a la muerte empresarial a dos millones de autónomos. Eso a pesar de que sí han dedicado ingentes recursos a rescatar a los bancos y a devolver hasta el último euro a las insensatas cajas alemanas.

Rajoy anunció a bombo y platillo la ley de segunda oportunidad, según la cual todas las deudas incurridas por los autónomos como consecuencia de la crisis –con la Seguridad Social, con los propios bancos, etc.– no serían obstáculo para acceder a nuevos créditos y rehacer sus empresas. Nada más lejos: se han echado atrás en todo lo que dijeron, mantienen una lista de morosos que automáticamente les impide no solo recibir un crédito, sino que además la Seguridad Social les prohíbe abrir un negocio hasta que no liquiden las deudas con ella, y cualquier ingreso que tengan se lo embargan en el acto. Están condenados.

De los préstamos directos concedidos a la banca por el FROB, se dan ya por perdidos 51.000 millones de euros, y no se incluyen aquí los 10/15.000 millones que se perderán con SAREB, ni el coste de los esquemas de protección de activos, ni por su supuesto los avales –que suman más de 160.000 millones de euros–. Pues bien, con menos de la mitad del dinero ya perdido, unos 25.000 millones de euros, dos millones de autónomos o pequeños empresarios podrían rehacer su trayectoria empresarial. Rescatar bancos que nunca debieron ser rescatados y no hacerlo a cientos de miles de autónomos de pequeñas y de medianas empresas es algo que nadie ha hecho en el mundo. Es, sencillamente, de locos.

Pero hay algo mucho peor aún. Comparen el coste del rescate a dos millones de autónomos con los casi 20.000 millones que le habrá entregado Rajoy a la Generalitat entre 2014 y 2015. El tema trasciende con mucho el disparate económico: entra en el terreno de la colaboración con la sedición por parte de Rajoy y su Gobierno. Porque... ¿qué significa esto? Pues sencillamente que el presidente de Gobierno está financiando íntegramente la separación de Cataluña promovida por Artur Mas con cifras que, de un lado, habrían rescatado a cientos de miles de personas esenciales en el tejido productivo del país y, de otro, superan la creación total de riqueza que tanto nos vende este Gobierno.

Los medios separatistas catalanes, las embajadas, las instituciones educativas, sanitarias, científicas, culturales, deportivas y artísticas animadoras de la secesión están siendo comprados para la sedición con el dinero de todos los españoles. Incluso la Asamblea Nacional Catalana, de carácter privado y civil, que está asumiendo el papel de 'gastadora' de la independencia de Cataluña y del odio a España, también se está financiando con nuestro dinero.

Así las cosas la dinámica político-económica del país parece entrar en una fase de caos absoluto, que agrava la crisis económica, política y moral a niveles insostenibles. El caso Rato, un auténtico 'bluff' en lo económico e 'invitado' a marcharse del FMI, ha demostrado que en España no existen ya garantías jurídicas, y que la casta política coreada y acuciada por una auténtica patulea mediática –que exige para obtener sangre la supresión de todos los derechos de garantías individuales–, nos está abocando junto con Podemos a la entrada triunfal en una república bolivariana. Sea porque Bankia exigió a Rato que aportara los 133 millones de fianza exigida y se temiera un levantamiento de bienes, sea porque Rajoy, arrastrado por su incapacidad y su pasividad, decidiera ponerse al frente de la procesión liquidando a Rato en vivo y en directo, o sea por lo que fuere, se han cargado por lo derecho la credibilidad de España como país.

De repente parece que en el PP ya no controlan nada, ni siquiera a los fiscales. Ni a los jueces, ni a la Agencia Tributaria. Cada autoridad actúa por su cuenta y el día menos pensado a alguien le puede dar por investigar las actividades de equipo económico (ex-'Montoro Asociados'), lo que les ha sumido en un estado de pánico. La flagrante irregularidad de la detención de Rato, con la prensa avisada e incluso con gestos como el de sujetarle la cabeza como si lo hubieran esposado, fue sencillamente infame y propia de una situación de desintegración del Estado. ¿Qué autoridad queda en España para llevar a cabo una política económica racional, para luchar contra la corrupción que lo inunda todo o paralizar la traidora acción por omisión de Rajoy y cortar en seco el creciente movimiento separatista catalán?

De momento, nadie. El PP no ha dudado en incluir a presuntos corruptos en sus listas para el 24-M e incluso les encarga redactar los programas de regeneración. Mientras, los 260 corruptos de los ERE están en la calle, sin que nadie haya devuelto un solo euro del dinero público robado, y Chaves y Griñán se burlan de los jueces y de los españoles. Por lo que, liquidada la esperanza reformista que despertó UPyD, no queda más que la baza de Ciudadanos como débil posibilidad de regeneración nacional. Pero no se hagan ilusiones, los españoles somos un pueblo con moral de rebaño en el sentido de Nietzsche, ignorante e incapaz de asumir códigos distintos a los impuestos. Vean lo ocurrido en Andalucía y algunos sondeos: el PP y el PSOE tienen mayoría para salvar los muebles y los oligarcas del IBEX, los que mandan de verdad, ya han decidido: gobierno de “centro-izquierda” en las generales. Corruptos unidos jamás serán vencidos.

Bien, pero tarde
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 20 Abril  2015

De Andrés, Diputado General de Álava y, nuevamente, candidato del PP al cargo en las elecciones forales, dice que reclama las competencias de política lingüística tras cuarenta años de discriminación de los alaveses por el filtro que supone el euskera para el acceso a los puestos de trabajo de las administraciones públicas. Así mismo, De Andrés, acompañado del dirigente del PP, Iñaki Oyarzábal, “fueron los encargados de arremeter contra la imposición del euskera en Álava”, según refleja la prensa escrita.

Bueno…, bienvenidos al club. Ya era hora.

Pero llegan tarde y devalúan la posición política porque tiempo han tenido… y no vale que cuando tocan a rebato porque las expectativas electorales son penosas por causas, entre otras, de la corrupción, se recurra a este tipo de reclamos. Por ejemplo, podrían haber apoyado mis proposiciones de norma foral para adaptar las políticas lingüísticas a la realidad sociolingüística de Álava, reiteradamente rechazadas por el PP durante la legislatura 2003-2007, o admitir una iniciativa mía para reconocer el castellano como lengua propia de los alaveses, como atestiguan los ya reconocidos hallazgos de los primeros testimonios escritos de la lengua romance (castellano) descubiertos en el valle de Valdegovía en Álava. Las cosas dichas a humo de paja tienen poco significado creíble.

Ciertamente, es evidente que las políticas lingüísticas que pretenden imponer contraviniendo las realidades sociolingüísticas tienen un déficit de legitimidad, incluso en el plano legal, pues soslayan lo que establece la propia Ley de Normalización del Uso del Euskera. Y esas son las políticas nacionalistas aplaudidas hasta con las orejas por los dos principales partidos políticos españoles que no han hecho nada para impedir los abusos que en grado de continuidad se han realizado durante cuarenta años; incluso por el Partido Socialista, gobernando en coalición con el PNV, o en solitario con el respaldo del PP. Los nacionalistas han pretendido dos cosas:

-Socializar culturalmente a la población para llevarla al redil nacionalista, sobre todo a través de la educación, o más bien adoctrinamiento.

-Tener un funcionariado, en toda su extensión, adicto y al servicio de las estrategias de control y pleno dominio de los nacionalistas, como ya anunció el prohombre nacionalista, discípulo fiel del racista Sabino Arana, en 1914, Luis Eleizalde.

De todo este periplo, lo más denigrante y corrupto –no solo es corrupción el llevarse el dinero de todos a los paraísos fiscales para uso particular- es lo que se está haciendo con nuestra infancia y juventud durante este tiempo.

Veamos lo que se dice en el ámbito internacional para analizar cómo en España se han permitido barbaridades, siendo el Estado el responsable último de que se hayan cometido:

INSTRUMENTOS NORMATIVOS DE NACIONES UNIDAS Y OTROS ORGANISMOS INTERNACIONALES:
-La Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada en 1948, formula un principio básico contra la discriminación por motivos de idioma: “Artículo 2: Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de […] idioma […]”

-En el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966 y la Declaración sobre los derechos de las personas pertenecientes a minorías nacionales o étnicas, religiosas y lingüísticas de 1992 se reafirman los derechos de las personas pertenecientes a minorías. En el caso que nos ocupa, minorías son las personas originarias de territorios como Álava en el seno de la Comunidad Autónoma del País Vasco, u otras zonas de Vizcaya o Guipúzcoa, como, por ejemplo, las Encartaciones, a las que se les ha pasado el cepillo de carpintero y se les ha eliminado todas sus peculiaridades y especifidades, como por ejemplo la absoluta prevalencia del castellano como lengua de uso y de cultura. Se puede esgrimir que también se debe respetar a las minorías de vascohablantes en el ejercicio de su derecho a hablar en euskera, pero es evidente que ese derecho no solamente ha sido protegido sino superpuesto a los otros derechos, como sujeto único de amparo.

-El pacto Internacional de Derechos Civiles y políticos de 1966 hace una mención explícita al tema del idioma en el ámbito de la educación de esta guisa y tenor: “[…] las personas pertenecientes a minorías pueden tener oportunidades adecuadas de aprender su idioma materno o de recibir instrucción en su idioma materno” Cosa que impunemente se impide a los castellanohablantes en Cataluña y País Vasco, pues se ha generalizado la inmersión lingüística con la falaz excusa de que en esta forma de enseñanza también se aprende castellano.

-La Declaración sobre los derechos humanos de los individuos que no son nacionales del país en que viven, de 1985, estipula en su Art. 5 que “los extranjeros gozarán […] del derecho a conservar su propio idioma, cultura y tradiciones”. ¿Si los extranjeros tienen ese derecho, cómo es posible que los autóctonos que tienen una lengua determinada, sea castellano o euskera, como lengua materna se vean obligados a estudiar en el otro código de comunicación que se desconoce y ni aún es de uso dominante en el entorno en que vive?

Y es más… dice que los Estados deberán “establecer planes especiales de enseñanza en la lengua materna de los hijos de los trabajadores migratorios” cosa que no se hace con el resto de españoles que o son transeúntes, o llegan a esta Comunidad desplazados o con servicios específicos, etc, impidiendo de esta forma, en la práctica, la libre movilidad que garantiza tanto la Constitución como la normativa en el ámbito europeo.

-La Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 se detiene en otro aspecto del tema de los idiomas en la educación. Hace hincapié en que el idioma debe considerarse también un valor educativo. En el Artículo 29 se enuncia que “la educación del niño deberá estar encaminada a […] inculcar al niño el respeto a […] su propia identidad cultural, de su idioma y sus valores [...]”

-La Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en la esfera de la enseñaza de 1960, relacionada más específicamente con la educación, establece los derechos de las personas pertenecientes a minorías. En el Art. 5 se menciona expresamente el tema de los idiomas: “Los miembros de las minorías nacionales [tienen] el derecho a ejercer actividades docentes que les sean propias, entre ella la […] emplear y enseñar su propio idioma, siempre y cuando […] ese derecho no se ejerza de manera que impida a los miembros de las minorías comprender la cultura y el idioma del conjunto de la colectividad y formar parte en sus actividades.”

-En la Recomendación relativa al desarrollo de la educación de adultos de 1976 se refuerza la función de la lengua materna, ya que se recomienda explícitamente su uso como lengua de enseñanza y se adopta una perspectiva más amplia sobre el aprendizaje de los idiomas. Veamos: Art. 22, “[…] educarse y hacer educar a sus hijos en su lengua materna, desarrollar su propia cultura y aprender otros idiomas además de la lengua materna”

-En la Declaración y Plan de Acción integrado sobre la Educación para la Paz, los Derechos Humanos y la Democracia de 1995 se promueve el respeto de los “[…] derechos a la educación de las personas que pertenezcan a minorías […] así como de las poblaciones indígenas […] a fin de forjar el entendimiento entre los diferentes grupos de la sociedad” (Art. 29).

-En la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural, aprobada en 2001, se destaca el respeto a la lengua materna, la diversidad lingüística en todos los niveles de enseñanza y el fomento del aprendizaje de varios idiomas desde la más temprana edad.

-John Daniel, Director General Adjunto de Educación en la UNESCO, hace aproximadamente un lustro, decía que “[…] El lenguaje y la identidad se encuentran vinculados al término “lengua materna […] Una comunidad expresa parte de su identidad a través de sus idiomas de instrucción, en tanto que una sociedad sana toma decisiones que producen comunidades armónicas y personas con confianza en sí mismas. Años de investigación han demostrado que los niños que inician su educación en la lengua materna tienen un mejor comienzo y exhiben un mejor desempeño que aquellos que son expuestos a un idioma nuevo al ingresar a la escuela.[…] Si bien esta conclusión ha recibido amplia aceptación, aún se sabe de gobiernos que insisten en imponer un idioma extranjero (el euskera lo es en la práctica para muchos vascos que durante generaciones solamente han hablado castellano) de instrucción a niños de corta edad, ya sea en un equivocado intento por modernizarse o para expresar la preeminencia de un grupo social dominante (¿nacionalistas?) La UNESCO, que continúa difundiendo los resultados de estas investigaciones, ha publicado en forma reciente el informe de posición” (en “Educación en un mundo multilingüe”)

-La Conferencia Internacional de Educación (CIE) destaca que la enseñanza en la lengua materna al principio de la educación formal es importante por razones pedagógicas, sociales y culturales.

Disculpen ustedes la extensión, pero aún me he dejado declaraciones y resoluciones que afianzan esta idea preponderante a todas luces en el ámbito internacional. Sin embargo, conculcando el espíritu de la Constitución que nace de esas fuentes, los diferentes gobiernos de España han consentido el abuso y el atropello, sin poner los medios para que sus ciudadanos puedan hacer uso de la lengua común en territorios dominados por banderizos de corte medieval. Y eso tiene una sola explicación: la necesidad de los dos grandes partidos de Estado de ganarse la confianza de unos chantajistas cuyo voto necesitaban para establecer mayorías. ¿O quizás la cobardía para no tenerse que enfrentar a sublevaciones al estilo de Zumalacárregui?

Es triste y denigrante para la calidad democrática de España, pero esa es la verdad. Y si no, que demuestren lo contrario.

Contra el laberinto de la ley de lenguas (II)
Antonio Robles Cronica Global 20 Abril  2015

En mi primera contestación a la propuesta de Merçè Villarrubias de impulsar una ley de lenguas que conviertan al Euskera, gallego y catalán en lenguas oficiales en todas las instituciones del Estado argumenté sus inconvenientes con razones y datos. Aquí constan: “Contra el laberinto de la ley de lenguas (I)”. Dejé de lado, para no enturbiar los razonamientos empíricos, el análisis de la atmósfera coactiva en que se han desenvuelto sus mentores. No es problema menor, pues a menudo distorsiona nuestra mirada sobre la realidad. La de todos, también la propia.

¿Es importante reparar en esos condicionamientos? ¿Es preciso sopesar la impronta que tiene la presión ambiental en la configuración de ideas y actitudes? ¿Influye la verdad de época, lo políticamente correcto, el qué dirán, en las propuestas planteadas? ¿Las premisas de las que parten ese grupo de críticos están bien fundadas, o son la consecuencia de la atmósfera asfixiante que nos ahoga?

Lo explicaré con una anécdota histórica: Johannes Kepler se pasó 7 años, ¡siete!, de su vida, encerrado en su estudio buscando una explicación matemática al modelo cosmológico inspirado en los postulados platónicos y la armonía de las esferas celestes de Pitágoras. El principio de autoridad, una edad media obscurantista y un Renacimiento dominado aún por la Iglesia aplastaron la ciencia e hicieron posible que llegáramos al siglo XVII con ese erróneo modelo cosmológico, a pesar del envite de Copérnico cuestionándolo en el siglo XVI con el heliocentrismo.

Pues bien, Johannes Kepler, filósofo, matemático, astrónomo y astrólogo del S.XVII arruinó 7 años de su vida buscando lo imposible por culpa de la creencia en premisas que el principio de autoridad y la verdad de su época habían impuesto. Su genialidad no le libró de errar por confiar en el prestigio del mundo Aristotélico-Tholemaico. Fue en el instante que toma conciencia de estar basándose en premisas falsas implantadas por las creencias infundadas de su época, cuando tiene el valor de prescindir de ellas y comenzar de cero. A ese golpe de intuición mezclado con su carácter atrevido le debe la ciencia tres leyes básicas del universo actualmente en vigor.

Traigo a colofón esta anécdota para justificar el giro que daré a mis argumentos. Sospecho, que al igual que en su tiempo Kepler, podemos estar dando hoy un crédito inmerecido a premisas falsas impuestas por la atmósfera asfixiante de esta época de ficciones nacionalistas.

De antemano admito que es un terreno más subjetivo, lleno de juicios de intenciones y con tesis que podrían ser catalogadas, con razón, de argumentos ad hominem. Temerarias e ilegítimas si tales elucubraciones son infundadas, pero imprescindibles si explican las fuentes emocionales que las explican. En todo caso prefiero arriesgar a ser desmentido que acomodarme a lo políticamente correcto y dejar en el tintero lo único que quizás pueda explicar tanta genuflexión ante el nacionalismo, o si lo prefieren, lo único que explica tanta intromisión del nacionalismo en las convicciones de nuestra época. Y a fuerza de ser coherente aunque resulte descortés, lo considero fundamental para explicarnos por qué nos complicamos la vida con tal ley de lenguas en lugar de tener el coraje de enfrentarnos a las causas reales del malestar actual: el incumplimiento de la ley por parte de los nacionalistas, la manipulación de la realidad por parte de sus políticos y medios, y la dejación del Estado.

Asumido el riesgo, la cuestión es saber de dónde nace la necesidad de extender las lenguas regionales a todas las instituciones del Estado, si de una concepción basada en un fin necesario en sí mismo, o de la necesidad de dotarnos de medios para dejar sin argumentos a los nacionalistas.

El dilema es central, pertinente, inaplazable. Es preciso aclararlo desde el principio. Porque si es necesario en sí mismo, habrá que dar razones de sus virtudes más allá de la conveniencia coyuntural de dejar fuera de juego a los nacionalistas, quitarles su monopolio sobre la lengua catalana o dar razones a los equidistantes para que no acaben sumándose a ellos. Y hasta ahora no se han dado. Y si no lo es, si no es un fin en sí mismo, la propuesta nace de una vergonzosa pleitesía al acoso moral del nacionalismo. O a simples ocurrencias de sectores políticos en decadencia como medio para no desaparecer.

Lo plantearé de forma aún más directa: ¿Si los nacionalistas no fueran tan exigentes con la imposición exclusiva del catalán, si no nos dieran la vara a diario con la amenaza de la secesión, hubieran planteado la necesidad de extender las lenguas regionales a todas las instituciones del Estado? ¿Hubieran percibido un problema lingüístico allí donde no lo hay? Cuanto más leo la cadena de argumentos esgrimidos por sus defensores, más me convenzo que son las condiciones que operan y ejercen presión sobre quienes han planteado esta salida, las que han propiciado este debate, y no los supuestos beneficios para la paz lingüística.

Vayamos al cuarto artículo de Mercè Villarrubias, “El catalán también es una lengua española”, artículo surgido contra las objeciones realizadas por Marita Rodríguez a su propuesta ( “¿Hace falta oficializar las lenguas españolas?”).

En general, su último artículo concreta sin matices lo que en los tres primeros era una propuesta vaga de intenciones políticas y veladas autorías. Ahora ya sabemos con certeza en qué consiste la ley de lenguas y quienes la defienden. Al menos, en parte. Es de agradecer.

Aclaradas las intenciones y hechas las propuestas, poco me queda por rebatir que no hiciera en el anterior artículo. A excepción de dos temas, el origen emocional de la propuesta y la concepción nacionalista que muestra del Estado. Veamos el primero.

Casi no hay párrafo en el artículo que no se dedique a justificar que las intenciones de la ley de lenguas no se deben a la necesidad de apaciguar a los nacionalistas, ni párrafo alguno dónde su negación, lo desmienta. Tanto Marita como yo se lo habíamos criticado porque era una nueva concesión que en modo alguno modificaría su comportamiento excluyente de los derechos castellanohablantes en Cataluña. Por lo que sea, ha querido separar la propuesta, de esa sospecha: “se piensa erróneamente - sostiene - que la Ley de Lenguas Oficiales busca apaciguar a los nacionalistas. No es así en absoluto”.

Eso es lo que dice en este cuarto artículo de mil maneras distintas, pero lo cierto es que no hay párrafo donde no dé razones de lo contrario. Señalemos algunas referencias:

El “Estado debe intervenir pero intervenir de una determinada manera que no signifique hacerles el juego a los nacionalistas”.

Esta referencia, como el resto del texto, está pendiente de la mirada nacionalista, o dicho de una manera más cruda, secuestrada por la hegemonía cultural y moral del nacionalismo.

“La razón está en que lo que buscamos es que los nacionalistas dejen de ser los únicos que hablan en nombre del catalán y sus hablantes”.

Fin instrumental, pura concesión a la presión nacionalista, la ley de lenguas no parece ser un fin en sí mismo.

“Esto provocaría una gran inquietud en el nacionalismo porque si uno pierde la exclusividad sobre algo, si emerge un nuevo discurso, éste puede ganarse las preferencias de los ciudadanos”.

Nuevo argumento instrumental basado en la mirada del nacionalismo, una manera de erosionar su hegemonía cultural en la gestión del catalán.

“Ya que no podemos integrar el español junto con el catalán en Cataluña, empezaremos por integrar el catalán y las demás lenguas españolas junto con el español, creando con ello un nuevo discurso lingüístico en España”.

Clave, deja claro que el extender las lenguas regionales a todas las instituciones del Estado no se debe a un fin en sí mismo, sino a un medio para apaciguar o dejar en fuero de juego a los nacionalistas. Y ello, ya estuvo suficientemente rebatido en el anterior artículo.

“lo [que] queremos es ganarnos a la opinión pública catalana, dar razones a los miles de ciudadanos que desaprueban la política lingüística catalana pero saben que van a ser tildados de españolistas y fachas si se expresan”.

¿En esto queda la cosa? ¿En librarnos de que nos llamen fachas? ¿En que nos traten como ciudadanos de primera?¿Todo queda en una escusa para soportar a diario la presión nacionalista en nuestro trabajo? ¿O hay una apuesta política interesada detrás, con intereses electorales inconfesables.., por el momento?

“El hecho de que esta propuesta sea independiente de la aprobación o desaprobación con los nacionalistas es una de las claves de nuestro proyecto”.

Párrafos como éste son pruebas fehacientes de la incoherencia, de la sumisión al lenguaje imperante impuesto por el catalanismo. ¿En qué quedamos, en que la propuesta de la ley de lenguas no pretende apaciguar a los nacionalistas, o a que con ella los nacionalistas ya no podrían llamarnos fachas?

Es una constante, cada una de las referencias están pendientes de la mirada nacionalista. Lo cual me reafirma en que esta propuesta no tiene su origen en un bien en sí, en una necesidad basada en la simetría de derechos, sino en la presión, influencia, chantaje o hegemonía moral del nacionalismo. Es paradójico, que todo un artículo destinado a desmentir su influencia, la hacen más evidente, cuanto más la niegan. Es como aquel que quería negar el lenguaje, hablando.

Por si no quedaba claro, el último artículo en Crónica Global apoyando esta misma tesis, “Entender las lenguas, entender España”, de Rafael Arenas García, dedica la totalidad del texto a demostrar que la propuesta no se debe a la necesidad de contentar a los nacionalistas, ni caer en sus objetivos, para soltar en el último párrafo el artículo entero de Mercè Villarrubias. Aunque sin dar una sola razón de por qué la ley de lenguas es beneficiosa.

En el fondo, el lenguaje chantajista del nacionalismo está tan interiorizado, que de sus afirmaciones se podría deducir que el actual Estado Social y Democrático de Derecho español no está respetando a las lenguas regionales. Me remito a las palabras de la propia Merçè Villarrubias:

“¿Cuál es este nuevo discurso? Un discurso y una práctica de integración de todas las lenguas españolas, el catalán, el vasco y el gallego, junto con el español; un reconocimiento simbólico de ellas; una actitud de cercanía y complicidad hacia ellas y sus hablantes. Este es el posicionamiento de un Estado moderno, abierto e inclusivo, que acepta y reconoce la realidad de la diversidad lingüística del país y es capaz de orientarla hacia la convivencia y el interés ciudadano”.

Es decir, que el Actual Estado, no es un “Estado moderno”, ni “abierto”, ni “inclusivo”, que el actual marco constitucional no acepta “la diversidad lingüística”, cuando son sus instituciones las únicas que respetan tal diversidad allí donde existe más de una lengua oficial; ni promueve “la convivencia” ni “el interés ciudadano”. No es que exista un reconocimiento simbólico, es que el artículo 3, apartado 2 y 3 de la Constitución las reconoce y el Tribunal Constitucional en su sentencia 337 de 1994 sostiene que catalán y castellano son lenguas oficiales y docentes sin que ninguna de ellas pueda ser exclusiva ni excluyente. Para qué queremos a nacionalistas pudiendo contar directamente con predicadores de su causa sin que se note el cuidado. No digo que la propuesta tenga mala fe, no hace falta cuando el discurso está tan interiorizado. El juicio de intenciones no es premeditado, se me impone a la razón. Si no lo expresase estaría escamoteando lo que mi sentido común y experiencia me muestran. Otra cosa es que mi sentido común sea realmente lúcido, o, por el contrario, el menos común de los sentidos.

La consecuencia que se saca de tales deslices es la sospecha, que detrás de propuesta tan poco beligerante contra la inmersión, contra el incumplimiento de sentencias lingüísticas; y sin embargo, tan empecinada en cuestionar la tolerancia del Estado, se vislumbra la apuesta por la confederación en cuestiones nacionales, culturales y lingüísticas como medio de evitar la secesión, sí, pero con el peaje de asegurar el blindaje en todos esos campos, incluida la inmersión escolar. Y esto ya no sería debido solamente al “Síndrome de Catalunya” que se adivina en la manera de plantearlo, sino a salidas electorales interesadas. En todo caso, no sería honesto presentar como un simple debate, lo que tiene la pinta de ser una estrategia para volver a colar tesis nacionalistas en nombre de la convivencia lingüística. Consciente o inconscientemente. El tocomocho de la normalización nos debería advertir de tales artimañas.

Voy por el segundo tema, la concepción nacionalista que muestra del Estado. Dice el texto:

“La Ley de Lenguas Oficiales se circunscribe a las instituciones del Estado: los ministerios, el Congreso y el Senado, el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo, las embajadas, los museos e instituciones culturales estatales importantes, los medios de comunicación públicos estatales, etc. Son las instituciones del Estado las que deberían ser plurilingües, no las autonómicas. ¿Por qué? Porque las instituciones autonómicas sirven a la autonomía, y en las comunidades bilingües, el Estado ya es bilingüe. En las monolingües, obviamente, no. Pero las instituciones del Estado son de todos, el Estado es compartido por todos los ciudadanos, y por eso en ellas deberían tener cabida todas las lenguas, permitiendo que los ciudadanos escojan la lengua en la que se quieren relacionar con la Administración estatal”.

Mal empezamos si confundimos el Estado únicamente con las instituciones dependientes directamente del Gobierno central. El Estado es todo lo que depende de la soberanía Española, y por tanto, la Generalidad de Cataluña, su presidente y cada una de las instituciones de cada una de las autonomías, son Estado, tan Estado como el Museo del Prado o el Congreso de los Diputados. Si así es, las cinco medidas que expones incluirían “exigir ser atendido en euskera en un hospital de Jerez de la Frontera”:

“La Ley de Lenguas Oficiales propone hacer del catalán, el gallego y el vasco lenguas oficiales del Estado, junto con el español. Algunas de las medidas concretas que contiene son éstas: (i)la posibilidad de dirigirse oralmente y por escrito a los organismos estatales en catalán, gallego y vasco, (ii) la disponibilidad de todos los documentos e impresos importantes en estas lenguas (iii) su presencia en actos y ceremonias de Estado (iv) la obligación de rotular el exterior de todos los edificios estatales en las otras lenguas españolas (v) posibilidad de hablar en todas las lenguas españolas en el Congreso y en todas las actividades del Senado (vi) catálogos permanentes en las cuatro lenguas en todos los museos estatales”.

Y esa extravagancia, como ya sostuve en el primer artículo, en lugar de solucionar problemas, los multiplicaría. Por mucho que ahora se acote el alcance de la oficialidad únicamente a las instituciones del Estado que no dependen de las autonomías. Mal si se extienden a todas, peor si se acotan. Por decir algo.

Arrastrando esa concepción nacionalista del Estado, acota la aplicación del plurilingüismo a determinadas instituciones del Estado, que curiosamente, excluyen a las autonomías, a las que les basta con ser bilingües. Curiosa simetría, no quiero para mí lo que te impongo a ti; lo mío, mío y lo tuyo de los dos. O sea, un gallego puede exigir poder dirigirse al ministerio de agricultura en gallego, un catalán en catalán, y un vasco en euskera por ser una institución del Estado con una sola lengua, pero no podría hacerlo en la consejería de agricultura de la Generalidad de Cataluña o la del País Vasco porque es una comunidad bilingüe. ¿Por qué? Mercè Villarrubia nos lo dice:

“Porque las instituciones autonómicas sirven a la autonomía, y en las comunidades bilingües, el Estado ya es bilingüe. En las monolingües, obviamente, no.”

O sea, realmente la autonomía ya es un Estado aparte sin obligación alguna de atender su plurilingüismo lingüístico, y solo España y sus instituciones no autonómicas, son comunes. ¡Mándale carajo!, como diría el gallego. Esto debe ser el federalismo asimétrico, que llevado al refranero consagraría la ley del embudo, lo ancho para mí y lo estrecho para ti. El error de no considerar Estado a las comunidades autónomas lo arrastra hasta crear un problema donde no lo hay, y se inhibe dónde sí existe. ¿No crees Mercè y todos los que proponéis esa ley de lenguas dónde hoy no hay problema alguno, que deberíais denunciar sin contemplaciones los abusos que a diario se dan en Cataluña? El último ejemplo, “Activistas secesionistas se 'plantan' para que el catalán sea la única "lengua común" de una Cataluña independiente”. Así titulaba ayer Crónica Global las intenciones de esa pandilla de racistas culturales para el día después de la independencia. Con la falangista Carme Forcadell a la cabeza. Lean la noticia, vean las fotos. Parecen adultos…

Y sigue argumentando el por qué:
Pero las instituciones del Estado son de todos, el Estado es compartido por todos los ciudadanos, y por eso en ellas deberían tener cabida todas las lenguas, permitiendo que los ciudadanos escojan la lengua en la que se quieren relacionar con la Administración estatal”.

¿Qué pasa, que las instituciones del Estado en Cataluña no son de todos? Eso explicaría muchas cosas. Efectivamente, el Estado, allí donde debe ser bilingüe (en las autonomías) ya lo es, ya es respetuoso con todas las lenguas españolas en sus respectivas comunidades autónomas, pero no así los gobiernos autonómicos, que ni rotulan en las lenguas oficiales, ni permiten estudiar en lengua distinta a la que consideran como propia, ni los medios de comunicación públicos son plurilingües, ni las instituciones políticas son respetuosas con la lengua común española, ni con las del resto de comunidades bilingües. Fíjense en el inmenso error de proponer la oficialidad de todas las lenguas regionales al Estado al no prever que el Estado es todo el territorio soberano. Circunscribir el Estado al territorio o a las instituciones que no son las autonomías es un acto fallido nacionalista imperdonable. “Las instituciones del Estado son de todos”, asegura con buen criterio, pero nefasta lógica; ¿quiere decir - siguiendo el acto fallido -, que las autonomías, no? ¿Qué las instituciones autonómicas no son de todos? Un desliz conceptual imperdonable fruto de la confusión de estos tiempos donde el propio presidente Zapatero llegó a soltar: “España es una nación discutida y discutible”. Las frivolidades tienen consecuencias en un espacio político con tendencia a la barbarie. Y en este tiempo que nos ha tocado vivir, todos somos responsables de las nuestras.

Los senderos del laberinto me han llevado a vuestra conclusión: como los nacionalistas son los únicos que hablan en nombre del catalán y de sus hablantes, es preciso extender la oficialidad de las lenguas regionales a todas las instituciones del Estado para dejarles sin excusas que les permitan seguir imponiendo una visión cultural, lingüística y política excluyentes de Cataluña.

Con todos los respetos, no es cuestión de buscarse coartadas para dejar de hacer lo que miles de ciudadanos responsables con los valores democráticos hemos hecho durante los últimos 34 años: reivindicar el derecho a la libertad lingüística, ejercer nuestro derecho constitucional a oponernos a la exclusión cultural y reivindicar la porción de soberanía nacional que a cada español nos corresponde. Sin renunciar a nada. Sin caer en la tentación de exportar al resto de España las obsesiones étnico-lingüísticas del catalanismo, que sólo crearán problemas donde no los hay.

La salida al laberinto hace ya muchos años que la emprendimos. De manos de Acción Cultural Miguel de Cervantes, la Asociación por la Tolerancia, Foro Babel, Convivencia Cívica Catalana, España, Constitución de Ciudadanos, Iniciativa no nacionalista, hasta llegar a C’s, un partido que después de nueve años de esfuerzos está a las puertas de llevar al Gobierno español la solución a este problema: El imperio de la ley.

Dejémonos de atajos, dejémonos que nos siga marcando la agenda el catalanismo, dejémosnos de complejos, atrevámonos a pensar sin el chantaje moral del nacionalismo.

P.D. La necesidad de una ley de lenguas no es la primera vez que sale a la palestra. La resistencia al nacionalismo en Cataluña, Galicia, Baleares, País Vasco…ya llevó a cabo una iniciativa bajo el nombre de “Una Ley para todos” que se concretó en el proyecto de la “Ley Orgánica de los Derechos Lingüísticos en España”. Os invito a daros un paseo por sus ideas.

El catalanismo político y la ley de Leibniz
La defensa de la idea independentista ha dejado de ser común en el último lustro
José Juan Moreso. El Pais 20 Abril 2015

Durante más de 100 años el catalanismo político ha sido un proyecto incluyente, un proyecto que pretendía abrazar todo el espectro político en Cataluña: desde los sectores más conservadores en la derecha, anclados en las tradiciones como las que condujeron a las Bases de Manresa en 1892, hasta los más liberales y progresistas en la izquierda, con Valentí Almirall impulsando los dos Congressos catalanistas de 1880 y 1883. A comienzos del siglo XX la obra de la Mancomunitat estuvo impulsada fundamentalmente por los sectores conservadores de la Lliga; en la época de la Segunda República el protagonismo mayor fue para los líderes de Esquerra Republicana.

Después de la dictadura franquista, en el periodo democrático que va desde la Transición hasta 2010, el protagonismo ha estado más repartido: mayoría clara de Gobiernos de centroderecha en la Generalitat, compatible con una fuerte presencia de las izquierdas en la política municipal y, también, una presencia en los Gobiernos de izquierda en Madrid. Se trató de un proyecto intrínsecamente plural, en el cual convivían regionalistas, autonomistas, federalistas e independentistas. El espacio fue siempre un espacio común y, como decía al comienzo, incluyente. Este es un síntoma de madurez democrática, el catalanismo político fue la casa común de todos los demócratas en Cataluña.

En los últimos cinco años este espacio tiende a desvanecerse. Tres fuerzas políticas, Convergència Democràtica, Esquerra Republicana y las CUP, han decidido defender el independentismo como la única solución política deseable para los catalanes. Obviamente, se trata de una opción legítima en la medida en que las tres fuerzas han defendido esa opción siempre con instrumentos democráticos. Sin embargo, lamentablemente esta decisión acaba con el carácter inclusivo que caracterizó al catalanismo político; ahora este espacio aparece claramente escindido, dividido entre aquellos que comparten esta visión (también los hay en otras formaciones políticas, como es sabido, y algunos incluso las han abandonado por esta razón) y aquellos que, también legítimamente, no la comparten.

Entre los que no la comparten hay algunos que la rechazan de plano porque prefieren que los catalanes sigamos formando parte de la comunidad política española, pero hay también otros que no la comparten porque no la ven accesible, no ven que se den ninguna de las dos condiciones que parecen necesarias para llevar un proceso de secesión a buen puerto, aparte de la voluntad claramente expresada por la mayoría clara de los catalanes (que tampoco es, según dicen las encuestas, para nada obvia): en primer lugar, una esperanza de pronta negociación con el Gobierno de España y, en segundo lugar, una disposición en algunos de los Estados más importantes en el mundo de reconocer dicho proceso.

La división del espacio catalanista creo que, a corto plazo, no tiene remedio. Una vez tomada esta vía las posiciones devienen irreconciliables. No obstante, creo que sería exigible del Gobierno actual de la Generalitat, y de su presidente, que recuperaran el espacio común al menos en una cosa: en la generación de un debate abierto, plural, incluyente de todas las posiciones, recuperando así el espíritu del catalanismo político. El Gobierno es de un color político, como es natural, pero es el Gobierno de todos y, por dicha razón, está obligado a generar este diálogo y a ampararlo.

Desafortunadamente, mucho del comportamiento de los medios de comunicación públicos de la Generalitat tampoco caminan en esta dirección, creo que el Gobierno y el president tienen el deber político de enderezar esta situación, de procurar que los medios públicos asuman este cometido para proveernos de una deliberación democrática de calidad. Es en los asuntos de esta naturaleza que más lo precisamos. Fuimos capaces de generar un debate plural y amplio antes de que el Parlament tomara la decisión de acabar con las corridas de toros en Cataluña, ¿no deberíamos amparar un debate, al menos de la misma amplitud y pluralidad, antes de decidir si deseamos o no separarnos de España?

Estos son, según creo, los males internos que el fin del catalanismo político ha traído consigo. Pero hay también males externos, aunque estos ya no son debidos solamente a la actuación de algunas fuerzas políticas catalanas, sino que van acompañados de la acción política de otros. Me refiero a la suerte que le espera a la lengua y a la cultura catalanas en los territorios de fuera del Principat, la cultura centenaria de las tierras valencianas y de las islas Baleares, y de una pequeña parte de Aragón (pensemos en la situación de la lengua y la cultura catalanas en el sur de Francia). Otra de las virtudes del catalanismo político era la de abrazar a tantas personas de estos lugares que, de este modo, se sentían incluidas también. Algo de esto creo que quiso decir el cantante Raimon cuando hace unos meses hizo unas declaraciones mostrando sus dudas hacia el proyecto secesionista. La primera reacción ha sido la del legislativo valenciano aprobando una esperpéntica ley acerca de sus señas de identidad, en donde protegen, y desamparan a los que se opongan, cosas como los toros, las fallas o la lengua valenciana, como distinta de la catalana.

Se trata de una enorme estupidez. Yo mismo soy de Tortosa, en el sur de Cataluña, y desafío a los votantes de esta ley a que reúnan a cuatro personas, por ejemplo un hablante autóctono de Tortosa, otro de Vinaròs, otro de Morella y otro de Vall-de-Roures (el primero catalán, los dos siguientes valencianos y el último aragonés) y sepan distinguir en qué lengua hablan. No podrán porque hablan igual. No se trata únicamente de un atentado contra todos los conocimientos de lingüística y contra todos los pronunciamientos de los académicos más relevantes de todo el mundo, se trata también de una negación de una de las leyes filosóficas más pacíficamente aceptadas. Me refiero a la ley de Leibniz, el gran filósofo alemán del que el año próximo celebraremos el tricentenario de su muerte. Esta ley dice que si un objeto A tiene las mismas propiedades que otro objeto B, entonces A y B son idénticos, se trata del mismo objeto. Por eso se conoce también como el principio de identidad de los indiscernibles. Dado que no podemos discernir el habla de un morellano de la de un tortosino, entonces se trata sin duda ninguna de la misma lengua.

Ahora bien, por esta misma razón a algunos se nos haría extraño pasar a formar parte de un Estado distinto del de nuestros amigos, desde la infancia, de Vinaròs, Morella y Vall-de-Roures. Otro elemento que debería ser integrado en la deliberación plural, abierta y continuada que ya no podemos rehuir y que deberíamos comenzar sin más demora.

José Juan Moreso es catedrático de Filosofía del Derecho de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona

El dificultador
Manuel Montero. El Correo 20 Abril 2015

· El planteamiento zen de la Secretaría de Paz y Convivencia es una cuestión de fe, pues no explica cómo de la autocrítica se derivará el advenimiento de la concordia

En los años de plomo floreció en el País Vasco un argot que se asociaba a lo que se llamó ‘proceso de pacificación’ y la variada nomenclatura creada para no llamar a las cosas por su nombre ni decir terrorismo en vez de lucha armada. Emergieron, entre otros, términos como ‘mediador’ o ‘facilitador’, este último venido de la teoría de la dinámica de grupos, bien que encarnó entre nosotros con una concepción ininteligible. Propaganda hubo en la que se invitaba al común a hacerse facilitador. A más alto nivel el paisaje se nos llenó de personajes ‘internacionales’ a los que se llamaba mediadores, facilitadores, verificadores… La jerga que nos trajo Elkarri/Lokarri, la madre de este cordero, fue pintoresca y daba un aire evanescente al posicionamiento social frente al terror (‘expresiones de la violencia’, según este lenguaje escapista).

Toda esta parafernalia no contribuyó en nada al final del terrorismo, que no llegó por la presión de la equidistancia. La pléyade de mediadores, facilitadores y verificadores, que todavía pululan por ahí, tuvo la única función de dar una pátina de presentabilidad a ‘la organización’ y sus secuaces, reconocidos implícita o explícitamente como bando beligerante de naturaleza distinta pero equiparable al Estado. El terror y la democracia quedaban en un sorprendente pie de igualdad. Las figuras de mediadores, facilitadores, etc., no contribuyeron nada a mejorar esto y es posible que dificultaran las cosas, al otorgar una suerte de credibilidad al terror.

Aquel maremágnum de términos lokarrianos, solo aptos para especialistas, nos ha dejado una herencia. La encontramos en la Secretaría General de Paz y Convivencia, cuya dirección actual tiene esta procedencia. Pues bien: su programa Zuzendu, ‘Programa de divulgación de una pedagogía de la autocrítica en derechos humanos’, supera las tradicionales cotas de ambigüedad moral. Por decirlo suavemente: es pretencioso, pueril, ñoño y está repleto de vaciedad, si vale el oxímoron. Utiliza un lenguaje que quiere ser técnico pero que parece salido de un curso de autoayuda por correspondencia no asimilado. La redacción de las ventajas de la autocrítica (resumiendo: la autocrítica repara el daño injusto, genera confianza, facilita la autocrítica ajena, etc.) produce sonrojo. Extraña que un texto de este nivelito pueda estar refrendado por el Gobierno vasco.

No merece la pena perder el tiempo en este sinsorguismo institucionalizado. Solo un ejemplo de la redacción peregrina: invita a la «autocrítica porque en el pasado se produjeron actuaciones contradictorias con un compromiso contraído con los derechos humanos». ¡Llama al asesinato y la extorsión o al apoyo al terrorismo «actuaciones contradictorias con un compromiso contraído con los derechos humanos». Por favor, que alguien repare la estupidez. De este derroche de banalidad hay más ejemplos, pero se los ahorro.

Su gran ‘aportación’: la autocrítica nos salvará. Aparece como la panacea, el talismán, el mecanismo por el que el pueblo vasco dará un nuevo salto. Así las cosas, conviene no discutir la excelencia del invento. Por sacar algún pero, no predica con el ejemplo. No sugiere una autocrítica de la actitud sobre la que se basa toda esta tramoya, la costumbre de equidistanciar. Menos los equidistantes, todos los demás quedamos invitados a autocriticarnos, excepto las víctimas que han recibido un sufrimiento injusto, lo que sugiere la eventualidad de víctimas que han sufrido justamente, también conminadas a autocriticarse, pues algo habrán hecho: haber mirado a otro lado, haber sido equidistantes, concluirá su autocrítica.

De la autocrítica se esperan grandes mejoras de la convivencia, el advenimiento de la concordia. Lástima que se olvide de establecer la relación causa-efecto, cómo del pueblo vasco en estadio autocrítico se derivarán tan fenomenales cambios espirituales. Los planteamientos zen de la Secretaría de Paz y Convivencia son una cuestión de fe. Lo peor: una lectura atenta del texto permite concluir que al margen de tantas bondades místicas, la alabanza de la autocrítica persigue sobre todo el acercamiento de los presos. Que Bildu autocritique el pasado de apoyo a la ‘lucha armada’ y sus pecados serán perdonados. En otras palabras: el PNV podría en ese caso meterse en la reivindicación que le viene del radicalismo nacionalista. Eso es todo. Para eso han desmadrado la prosa de formas pacifistas, acudiendo a una literatura ramplona que se hace rara en instancias gubernamentales.

El resto es ridículo. Se nos anuncia que habrá un gran congreso internacional sobre la autocrítica. A coger el rábano por las hojas no nos gana nadie. No solo eso: para 2016 augura una exposición sobre la autocrítica en el arte, la literatura, la política, etc. Habida cuenta de que el concepto es una creación del ámbito comunista, cabe esperar sesudos ensayos sobre cómo Stalin invitaba a la autocrítica a sus disidentes: lo hacía de forma persuasiva. Si la Secretaría de Paz y Convivencia nos permite identificar autocrítica y arrepentimiento, cabría que la exposición pictórica sobre la autocrítica incluya el retrato ‘San Pedro arrepentido’ de Goya, en el que el apóstol implora el perdón al Altísimo, o alguno de los cuadros de Judas colgándose del árbol, quizás la mejor expresión de lo que nos ocupa. Sobre la importancia de la autocrítica en el pasado: ha servido más para exigírsela a los demás que para practicarla. De nada.

Si en la naturaleza no está facilitar la convivencia, convendría al menos no dificultarla con frivolidades.


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