AGLI Recortes de Prensa   Martes 21 Abril 2015

Una denuncia que afianza las sospechas sobre los líderes de Podemos
EDITORIAL El Mundo  21 Abril  2015

El discurso difuso y simplón de Podemos ha obtenido un notable éxito desde su irrupción en las europeas, presentándose como un movimiento ciudadano ajeno a la política profesional. Hay que reconocerle el mérito de haber sabido trasladar esa creencia a su potencial electorado, principalmente porque los hechos son tozudos y desacreditan ese pretendido amateurismo: la cúpula de Podemos es, desde hace ya bastantes años, un equipo de profesionales de la política que ha vivido de su actividad de proselitismo del régimen chavista de Venezuela, una de las naciones más corruptas según los índices de Transparencia Internacional.

Su instrumento más productivo ha sido la Fundación Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPS), que desde hace más de una década ha cobrado del Gobierno bolivariano una cifra superior a los cuatro millones de euros por ayudarle a extender su influencia. Su actual vicepresidente es Alberto Montero, el profesor que enchufó en la Universidad de Málaga a Iñigo Errejón, que también forma parte de su patronato. Y a ella han estado estrechamente vinculados Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero o Luis Alegre, autor a su vez de un panegírico zafio sobre el pensamiento político de Hugo Chávez por el que Caracas le premió con 150.000 euros, que recibió de manos del mismísimo Nicolás Maduro. CEPS y Podemos mienten cuando se defienden afirmando que nada tienen que ver el uno con la otra. Ésta es la realidad.

El diputado opositor venezolano Julio Montoya denunció ayer que CEPS -y, por tanto, al menos Montero y Errejón- sigue asesorando a Maduro y cobrando de Venezuela en la actualidad, y lo sostuvo aportando profusa documentación que la fundación no se atrevió a desmentir. Esto es: que líderes de Podemos colaboran con el régimen mientras decenas de miles de venezolanos tienen que soportar larguísimas colas para acceder a los alimentos básicos, mientras se revela que el Gobierno protagoniza el expolio y la corrupción y mientras su Ejército persigue y encarcela a los discrepantes.

A apuntalar la sospecha de que los líderes de Podemos son lobos con piel de cordero contribuye la ausencia de concreción de sus propuestas maximalistas, la falta de tolerancia hacia las críticas o la semántica política beligerante con la que intentan descalificar como un régimen opresivo la democracia constitucional, auténtica garantía de las libertades. Pero más elocuentes son los hechos, como su negativa a condenar la represión o el pago de 425.000 euros que el Banco del Tesoro de Venezuela le hizo a Monedero sin que se sepa todavía por qué y con el que el ascendente intelectual de Pablo Iglesias cometió un posible fraude fiscal. Mal que les pese, ese dinero sólo tiene una explicación.

El vacío de poder y sus consecuencias
Vicente Baquero www.gaceta.es  21 Abril  2015

La historia nos enseña que toda sociedad en términos generales aborrece el vacío de poder, en cuanto este se presenta, es casi inmediatamente ocupado por un nuevo poder, que puede ser mejor o peor, según los más variados criterios, que aquel al que sustituye.

No es nada nuevo el que en el ejercicio del poder se produzcan abusos, injusticias, incoherencias, latrocinios, inmoralidades y demás lacras propias de la naturaleza humana, sobre todo cuando alguno se ha encumbrado a las cimas del propio poder. Decía un sabio que solo los santos aguantaban el incienso y eso porque eran de palo… Lo esencial es que estas cuestiones se mantengan dentro de unos límites cuya razonabilidad sería discutible para evitar que se desborde el orden social.

Lo que sucede es que de pronto, en algunos momentos de la historia, por múltiples razones: comunicación y conocimiento, ira colectiva, sensación de resentimiento colectivo, difusión interesada, crisis económica, agravios comparativos etc. Se produce el fenómeno del descubrimiento de dichas lacras sociales e individuales en el ejercicio del poder, como si fuera una novedad, y surge entonces el escándalo colectivo, se produce la reacción adversa contra el orden instituido como si este no estuviera reflejando una vez más las profundas deficiencias de la propia naturaleza humana. La situación está madura para que estalle la fibra de cohesión de una sociedad, y se cuestionen todos los principios que informan el sistema.

Cualquiera con años y memoria, sin orejeras ideológicas, recordará los años de corrupción de la era Gonzalez o lo que fue el gobierno de Zapatero, sin ir más lejos basta contemplar el panorama de Andalucía como para invalidar cualquier reclamación o invocación moral del partido socialista, si bien también podemos enumerar casos flagrantes de escándalos en la UCD, “el tráfico de influencias” y las puertas giratorias empezaron entonces, el PP, nacional o regional, Bárcenas, por ejemplo, más notorio, por no mencionar los PNVs, Convergencias con los Pujoles a la cabeza, sindicatos y patronales, todo ello fue tolerado, ignorado e incluso propiciado por unas clases dirigentes que incluían no solo a los políticos sino al resto de la sociedad española, empresarios o funcionarios, instituciones públicas y privadas. Aquí todos participaron, obviamente siempre hay personas honradas, quizá la mayoría, pero esta parte de la población no se movilizó porque la situación general era de abundancia y bienestar. Nadie quería ver más allá de la valla. ¡Ahora no! Surge el escándalo y con el los ataques de nervios intempestivos que reflejan el desconcierto, ¡el circo mediático! que además vende periódicos y venga a alimentar la ira colectiva, como si eso no conllevara riesgos y no fuera más importante mantener la cohesión y coherencia de una sociedad antes de tirar todo por la borda.

Bien es cierto que las clases dirigentes, todas (no solo los políticos) están denigradas, difamadas y asustadas, las principales instituciones del Estado desprestigiadas, desde los tribunales de justicia hasta los parlamentos, regionales o nacionales, las instituciones financieras cuestionadas y condenadas, tanto por grupos ideológicamente enemigos como por colectivos respetables. En términos náuticos se podría decir que el barco está “desarbolado” En fin da toda la sensación de que la autoridad con mayúsculas ha sido puesta a subasta y aparcada por falta de decisiones razonables y coherentes entre estas mismas clases dirigentes y el “pueblo” en general, el poder está ahí para que lo recoja el que más capacidad de convicción mediática tiene para erigirse en un salvador de la patria con ribetes de dictador. Desgraciadamente el momento es propicio para que alcance el poder una fuerza que nos haría añorar con ganas el mundo que hemos vivido y que estamos dejando voluntariamente atrás por no ser colectivamente capaces de hacer un acto de reflexión racional y dejarnos llevar por los impulsos inquisitoriales.

UPyD: refundación o muerte
Carmen Leal Cronica Global  21 Abril  2015

Para el ciudadano medio español, -para el “Juan español”-, es difícil entender los entresijos de la política interna de los Partidos políticos. Tampoco le interesan demasiado si estos problemas no interfieren en su vidas cotidianas, en su igualdad de derechos (sanidad, educación etc), su libertad o su bolsillo. Pero si perciben que esos problemas se alargan e intensifican y que los medios de comunicación los airean y opinan sobre ellos, lo probable es que piensen que ese partido ya no tiene capacidad para resolver los problemas del ciudadano porque las fuerzas se le agotan en el guirigay interno. La consecuencia es que les retiran su confianza, su voto. Me temo que eso sea una de las causas de lo que le ha ocurrido a UPyD, amén de los errores de bulto de la Dirección y demás menudencias -y no tan menudencias- que han inundadolas noticias publicadas, radiadas y televisadas. No entremos más en ello.

Lo notorio para el ciudadano han sido los desencuentros con el partido Ciudadanos. Y es curioso que en las siglas de UPyD la primera palabra sea precisamente “Unión” y que la propaganda electoral de UPyD señale siempre “lo que nos une”. La palabra “unión” se inserta en el nombre de muchos partidos políticos: Unión Mallorquina, Unión cordobesa, Unión del Pueblo Navarro, Convergencia y Unión, además del extinguido Unión del Centro Democrático. La mayoría son partidos con un radio de acción local: Mallorca, Córdoba, Navarra, Cataluña. Solo UPyD ha tenido desde el inicio e inequívocamente un ámbito nacional español. Ha reivindicado siempre que no hay otra Nación política que España y se inscribe entre los Partidos que reivindican la unidad de la nación española sin cuestionar la existencia de otras naciones culturales, aceptadas en la Constitución como “Nacionalidades “, que no Naciones Políticas.

Todos los partidos tiene sus “conflictos internos” especialmente cuando se opina -con razonamientos- sobre las estrategias políticas adoptadas por la Dirección. Una cosa es la desunión y otra la divergencia de opinión que no debe ser causa de desunión, sino de enriquecimiento porque demuestra vitalidad del Partido, aunque desgraciadamente esta divergencia en el caso que nos ocupa haya llevado a la desunión. Precisamente hoy nos encontramos con la exhibición del conflicto de UPyD , un partido que tantos elogios ha merecido por su buen hacer parlamentario, cuya dirección no quiere - al menos por ahora- una unión, pacto, o lo que se acuerde, (que no fusión ) con otro partido Ciudadanos al que se asemeja en muchos de sus postulados. También hay diferencias ente uno y otro partido. Unas son muy visibles y otras de mas calado político. Las mas visibles son las personales de sus respectivos líderes. El ciudadano, -el Juan español-, percibe como “ lo nuevo” al uno y a la otra como “ lo antiguo”, uno como “inexperto”, otra como “experta”, uno como “negociador” otra como “estricta”. Y quizá ahí este el mayor problema, en el choque de personalidades.

Las diferencias políticas ¿son insalvables? . Lo cierto es que ya convergen en el ámbito de acción. Ciudadanos comenzó con un radio exclusivo catalán y UPyD siempre tuvo claro que su implantación era el territorio español, con gran visión política. Las “franquicias políticas”(PSC y PPC ) no han ayudado precisamente a la cohesión de España, ni a la igualdad y libertad de todos los españoles. Las otras diferencias como el hecho de proponer Sanidad, Educación y Justicia en manos del Estado no son absurdas en vista de los problemas que han generado. Por ejemplo:

1º La Sanidad compartimentada ha resultado letal para el ciudadano ubicado en algunos territorios lejos del hospital de su Autonomía.

2º El mal resultado de la Educación ( véase PISA) y los problemas derivados de los 17 sistemas educativos de las 17 autonomías, ademas de la política lingüística de las nacionalidades periféricas españolas.

3º La manipulación de la Justicia por los políticos-caciques de turno ha propiciado el lodazal de la corrupción.

Por tanto las diferencias políticas expuestas son asumibles. La mayoría de los ciudadanos estaría de acuerdo con lo propuesto por UPyD excepto los nacionalistas. Otra cosa es que se negocie en la forma y los tiempos para la realización de esas propuestas. No se trata de renunciar a propuestas esenciales ni de Ciudadanos, ni de UPyD, sino de hallar puntos de encuentro. Se trataba de sopesar de forma seria y responsable lo que es mas beneficioso para el resto de todos los ciudadanos españoles comenzando por el “aquí y ahora”, pero con la mirada puesta en las dos próximas generaciones.

En ambas formaciones políticas se han cometido errores garrafales -políticos y personales- aireados algunos por los medios de comunicación,¿a instancias de parte?. Y no digo más porque El Mundo ya se ha encargado de ello (El Mundo, 12/4/2015 ) y si como apunta el periódico se ha iniciado una Opa hostil hacia UPyD desde Ciudadanos cristalizada en el trasvase acrítico de afiliados de uno a otro partido para desangrarlo y acelerar su muerte , el sistema nos parece inmoral, sin paliativos.

Tanto en UPyD como en Ciudadanos ha faltado finezza política, sutileza, habilidad política. Hoy se habla mucho de la “mediación” en los conflictos de todo tipo, antes de llegar a una ruptura irremediable. Hasta hay estudios Universitarios para acreditarse como mediador en los conflictos. Y en esos estudios la primera premisa es la voluntariedad.

La pregunta es si la hay voluntad política en ambas formaciones. Porque en estos desencuentros pierden todos: UPyD se desangra, Ciudadanos exhibe una prepotencia que esta fuera de lugar, y ambos pierden unos afiliados de lujo, bien formados, serios, inteligentes, con criterio , honestos, cuyo valor como capital humano esta fuera de toda duda. Pero quien mas pierde es España, los españoles, porque pierden la oportunidad de reformar en profundidad este país de trileros que esta pidiendo a gritos un rearme moral, una oportunidad para ilusionarse con y por su país, y recobrar la dignidad perdida.

A esa reforma responde una iniciativa de afiliados de UPyD para refundar el partido, enderezar el rumbo y generar la confianza perdida.

En la próxima legislatura es previsible que se aborden cambios importantes en nuestra Constitución. Quizá un cambio en la estructura del Estado de grandes repercusiones para todos los españoles. Pasar de un Estado de 17 CCAA , burocratizado y con excesivos funcionarios -que no podemos sostener económicamente-, a un federalismo realmente simétrico (UPyD), o asimétrico como el de ahora ( con privilegios fiscales territoriales), incluso a una Confederación (Suiza ) como pretenden los nacionalismos. Cualquier cambio a otro tipo de Estado va a requerir grandes acuerdos entre todos los Partidos que estén presentes en el próximo Parlamento español.

Hay que estar preparados para ello con tiempo y responsabilidad. Una refundación de UPyD más Ciudadanos puede representar una fuerza política liberal determinante. Las cúpulas de UPyD y Ciudadanos han de ser conscientes de que estamos ante una situación compleja y extraordinaria que requiere presentar soluciones posibles y excepcionales, con inteligencia y responsabilidad.

Una responsabilidad que nos concierne a todos

Varoufakis: el dios griego de la comunicación (dual)
María Blanco www.vozpopuli.com  21 Abril  2015

El pasado fin de semana, el programa Salvados de La Sexta nos brindó una larga entrevista a Varoufakis que, con toda seguridad, sorprendió a unos y a otros. A mí me sorprendió la maravillosa voz que tiene, que no es mérito suyo exactamente, pero no por ello resulta menos seductora. Comunica mucho mejor que el 70% de los profesores de economía que conozco (y conozco muchos) y, a buen seguro, sus clases deben ser muy entretenidas.

Como político, también sabe navegar en el proceloso mar de la entrevista periodística. De ahí que, mientras muestra un estilismo de “rock star”, abomina de los políticos que aparecen como rock stars y, mirando los ojos del periodista, le echa la culpa a la prensa.

El Hades: la deuda griega
Que la deuda griega es impagable era claro y notorio. Que todos los políticos juegan a hacer como que no lo saben, también. Y que no se trata solamente de la griega sino que todos sabemos que la nuestra, que casi representaba al cierre del 2014 el 98% del PIB de la nación, tampoco será devuelta totalmente, eso también es sabido. El juego consiste en que si tienes suficiente dinero como para ir pagando los intereses te siguen renovando eternamente, a plazos más o menos largos y a tipos más o menos altos. Pero te renuevan. ¿Qué hizo mal Grecia? No era capaz de pagar ni eso. Y está quebrada.

Lo que propone Varoufakis es reconocer ese impago mediante una quita. La lógica es: “¡Qué más dará! Si no vamos a pagar nunca y sencillamente se trata de reestructurar, pues reestructuremos sobre una deuda menor”. Porque hay varias maneras de reducir una deuda por la vía tremenda. Se puede dejar de pagar parte del principal, se puede pagar más tarde, o se pueden pagar menos intereses. Y luego está el super-combo, que consiste en hacer las tres cosas a la vez. El pasado mes de enero, en plena campaña electoral, los titulares contaban que Alexis Tsipras pedía una "moratoria para todos los países, con intereses nulos hasta que la ratio de deuda haya bajado hasta el 20% del PIB". El domingo, Varoufakis incidía en la idea de que el impago estaba cantado y que piden restructurar la deuda para evitar el desastre social en el que está sumido su país. Como si cada plato de comida que NO puede llevarse a la boca ese vendedor de periódicos ambulante, con quien estuvo hablando, estuviera desconectado de la situación pasada, de los votos pasados, de los fraudes pasados… sin mencionar la rendición de cuentas de todo eso.

La comunicación confusa
Defender “A” y “no-A” en la misma frase es más que posible, pero venderlo como hace Yanis Varoufakis no es fácil.

Jordi . “Hay gente que cree que en los discursos de las reuniones de ministros europeos solamente se piensa en los votos, en qué quieren oír los votantes para mantenerse en el sillón. ¿Es verdad?”.
Yanis. “Yo no pienso en mis votantes. Me dan igual. No pienso en ellos en absoluto”.

(Silencio elocuente)
Jordi. “¿Y en qué piensa?”
Yanis. “Pienso en las personas. Como por ejemplo, en el vendedor de periódicos ambulante que me dijo: “Yo estoy acabado, pero piense en esa gente que está a punto de caer por el precipicio de la miseria”. Y le hago caso, pienso en ellos, y en los trabajadores que no llegan a fin de mes: alemanes, o españoles… “.

Y ahí, en ese preciso instante, vi el brillo del político en la mirada del economista. Vi el postureo. Ese que él mismo reconocía haber mostrado durante la campaña, en una famosa entrevista en la BBC nada más ser elegido ministro de economía. Simplemente lo vi.

Una pena. Porque oírle decir que para los ciudadanos griegos el Estado es el enemigo del pueblo (como en las camisetas de mis amigos rothbarianos); que hay que privatizar los bancos una vez saneado; o que al igual que debería suceder con los presidentes del gobierno y con los ministros, también en las universidades, aquel que se postule como director de departamento o como decano debería ser inmediatamente expulsado, pues me llenó de gozo. Casi me convence y todo. Como el vendedor de crecepelo. Uy.

Grecia
Los nazis griegos
Cristina Losada Libertad Digital  21 Abril  2015

El recién aplazado juicio a la dirección y a decenas de miembros del partido neonazi de Grecia, acusados de dirigir y pertenecer a una banda criminal, es un juicio que tiene interés no sólo por sí mismo, también por una retorcida razón: de creer a muchos comentaristas y a no pocos políticos, esos individuos violentos y malencarados a los que van a procesar pueden llegar a formar el próximo gobierno griego si fracasa el de izquierdas que lidera Alexis Tsipras.

Desde que Syriza ganó las elecciones de enero, esa es la alarma que suena periódicamente. Atención, Bruselas y Berlín, Berlín y Bruselas, viene a decir el mensaje, porque si no dais margen de maniobra a los buenos de Tsipras y Varoufakis y no aflojáis la soga con la que habéis rodeado el cuello de los griegos, lo que tendréis es un gobierno nazi en Atenas. Y tendréis la infame mancha de haber provocado que, por primera vez en Europa, en el seno mismo de la UE democrática, lleguen al poder unos nazis.

Seguramente ése era el sombrío horizonte que quiso proyectar el ministro de Finanzas griego cuando en su primera entrevista con su homólogo alemán, Schäuble, se refirió al partido nazi de su país para pedir la solidaridad de los alemanes. Y, probablemente, tanto Varoufakis como los que dicen que un fracaso de Syriza conducirá a la victoria de Amanecer Dorado quieren evocar el célebre texto que John Maynard Keynes redactó en 1919 contra las condiciones que las potencias vencedoras impusieron a la derrotada Alemania después de la Primera Guerra Mundial, Las consecuencias económicas de la paz.

Si fuera así, si esa fuera la analogía que se quiere poner en juego, y yo pienso que lo es, conviene recordar que no ha habido ninguna guerra en la que Grecia saliera derrotada. No ha habido una guerra ni siquiera en sentido metafórico, que es el más resbaladizo de los sentidos, por mucho que se hable de los rescates a Grecia como se hablaría de las leoninas condiciones impuestas por unos vencedores a unos vencidos, de auténticas actas de rendición que humillan y al tiempo destruyen a un pobre país. Es más, y esta es otra obviedad que las metáforas rehúyen, Grecia no está forzada a permanecer en el euro. Sólo que si está no puede acogerse únicamente a las ventajas. La pertenencia entraña obligaciones.

Luego están los datos. Los matones de Amanecer Dorado obtuvieron un 6,3% del voto en enero. Tres años antes habían tenido un 6,9 % y un 7%. El resultado en las últimas elecciones los ascendió a tercer partido, como se subraya siempre, pero el segundo (Nueva Democracia) tuvo un 27,8% y el primero (Syriza) un 36,3%. Hay distancia. ¿Van a migrar parte de los votantes de derecha, centro o izquierda al partido nazi? Lo veo francamente improbable. Pero lo más improbable es que haya tomado fuerza un partido nazi en Grecia sólo por obra y gracia del duro ajuste que han tenido que hacer los últimos gobiernos griegos. Nada parecido ocurrió en otros países rescatados y ajustados con similar dureza, como Portugal o Irlanda. Claro que en ninguno de esos dos países imperó, en medio de lo más crudo de la cruda crisis, un discurso político nacionalista y victimista por ende.

En Grecia, los partidos que gobernaron durante la crisis no aceptaron la responsabilidad del rescate ni del ajuste: la cargaron sobre las espaldas de la UE. Eran "imposiciones de fuera", era un diktat que no quedaba más remedio que cumplir. Y la principal fuerza de oposición, que era Syriza, combatió el ajuste con las mismas armas: era una imposición y una humillación. Cómo extrañarse de que despegara, en ese contexto, un partido nazi, antes que nada nacionalista, un partido que tiene por lema "Grecia para los griegos". Y ahora quieren cargar a la UE con otra responsabilidad: o le da a Syriza lo que pide o ganarán los del Amanecer. Vaya tropa.

Memoria y olvido
NICOLÁS REDONDO TERREROS El Mundo  21 Abril  2015

He sido y soy un defensor sin fisuras que se siente orgulloso del periodo de tiempo que denominamos Transición. No conozco ningún discurso serio y racional capaz de apearme de la convicción de que la mayoría de la sociedad española realizó una hazaña colectiva sin parangón en nuestra historia reciente. He escuchado a quienes piensan que todo esto es un desastre y que España lleva 30 años en descomposición -en ocasiones la responsabilidad ha caído en las autonomías, otras en ETA y otras en el nacionalismo, reforzado éste último por la debilidad de los partidos nacionales y la fortaleza que les otorga la utilización de los mecanismos institucionales de las comunidades autónomas-; todos éstos no son más que vergonzosos partidarios de un pasado que no se atreven a defender. También he escuchado a los que consideran que la Transición fue una claudicación humillante ante las fuerzas fácticas de España, una suerte de poderosa e indefinida estantigua que con un plan sibilino, de muy largo alcance y con la ayuda de oscuros intereses internacionales, consiguió amordazar a toda la sociedad española, dejando todo como estaba, aunque pareciera que todo era distinto. Cierto es que la contemplación de estos dos fenómenos, a la vez diferentes y coincidentes, provoca una especie de sinestesia que nunca ha sido lo suficientemente poderosa como para hacerme rectificar.

Pero que defienda lo realizado desde 1977 y aun antes, hasta la aprobación de la Constitución del 78, no me impide ver los defectos, los errores cometidos y el envejecimiento de algunas instituciones y de no pocos comportamientos. Lo que me diferencia de los creyentes insobornables del "volver a empezar", de los defensores del todo lo "pasado fue siempre mejor" y de los que se encogen de hombros y exclaman: "¡Da igual, no importa nada!", es que yo apuesto por una vía reformadora que garantice lo fundamental, modifique lo que no funciona y cambie lo que se hace mal o está envejecido.

El problema se plantea inmediatamente al definir lo que es fundamental y debe considerarse invariable, por mucho que haya pasado de moda lo que permanece, separándolo de lo adjetivo, de lo complementario. No pocos, con toda su buena intención, se han atrincherado en la Constitución del 78, intentando combatir, con la razón como instrumento de pacífico combate, a los irresponsables y aventureros de ocasión, que siempre han visto motivos suficientes para arrimar "el ascua a su sardina"; sobresalen entre estos castizos de nuevo cuño y revolucionarios de café, los que esgrimen con contundencia chocarrera el argumento de aquellos españoles que por edad no han votado la Constitución del 78, desconociendo que las sociedades para poder progresar tienen la misma necesidad de cuestionar todo y a la vez preservar una especie de legado anónimo que asegura su propia existencia. Es decir, las sociedades existen porque tienen memoria y progresan porque son igualmente capaces de olvidar: memoria y olvido. De una facultad y de la opuesta, de lo viejo y de lo nuevo depende la armonía en una sociedad que por otro lado se encuentra abigarrada de conflictos, para los que siempre debe tener una solución con las formas adecuadas, con los instrumentos necesarios y en el tiempo oportuno. Hemos visto a lo largo de nuestra historia cómo muy pocas veces hemos sabido conjugar con inteligencia la memoria y el olvido, conjugación que por ejemplo los franceses han sabido practicar con un pragmatismo embellecido con la proclamación de grandes principios; los españoles hemos sido incapaces de equilibrar el pasado y el futuro como han hecho también con magisterio los británicos, que encontraron una forma de evolución pacífica a los ojos de los continentales, acostumbrados a grandes cataclismos políticos desde el Renacimiento y dando grandes saltos en la historia que en ocasiones nos han situado en la nada. Nosotros nos hemos regodeado en el pasado, siempre imperial y soleado, en contraste con los grises del presente, o nos hemos empeñado, en esa búsqueda de acercar el cielo a la tierra, en imponer utopías propias o sustraídas de otras latitudes sin la asimilación necesaria.

Pero, ¿qué es lo fundamental?, ¿qué es lo que no debemos olvidar?, ¿qué pasado debemos preservar? Creo que lo más importante del periodo de la Transición fue la forma en la que se construyó el andamiaje institucional que nos permitió a la mayoría de los españoles sentirnos dueños de nuestro futuro y corresponsables de la marcha del país, aun a pesar de haber renunciado a configurar un marco simbólico y sentimental al que poder recurrir y en el que poder definir nuestra colectividad nacional. La forma consistió en que cada una de las expresiones políticas fueron capaces de renunciar a sus programas máximos por un lado, y llegar a comprender, dándoles el mismo valor que a las nuestras, las razones y motivos del oponente por otro. Todo lo que no sea la forma -la búsqueda de los mayores denominadores comunes para que los españoles puedan convivir en paz y libertad- se puede modificar, se puede adaptar a una realidad más compleja y más exigente como demandan los ciudadanos hoy.

Por lo tanto las cuestiones planteadas desde una perspectiva política positiva serían las siguientes: conseguir un ambiente propicio para el acuerdo, que siempre supone renuncia y retroceso para todos los que están dispuestos a la negociación, y definir una agenda reformista que consiga revitalizar la vida política española, mortecina desde los tiempos del presidente Zapatero, al que se le debe reconocer que sólo hizo visible lo que estaba oculto a la vista de la ciudadanía.

El futuro de los nacionalismos periféricos en España, la redefinición del Estado del Bienestar para hacerlo sostenible, el incremento de la participación ciudadana en los asuntos públicos, la elección y control de los cargos públicos, el aumento de un espacio público libre de la contaminación partidaria, la definición estable de nuestros intereses exteriores, una educación que sin excluir la igualdad social sea de una exigencia suficiente para no quedarnos a la cola en la revolución tecnológica que se desarrolla ante nuestros ojos, etc..., son de manera somera los capítulos que deberían integrar el programa reformista de los partidos políticos. Cada uno desde sus respectivas perspectivas ideológicas, para poder pactar después de las elecciones, si los ciudadanos así lo reclaman en las urnas. Todo lo demás será perder el tiempo, que nunca es bueno, pero que en momentos de grandes mudanzas, al contrario de lo que pronosticaba el Santo de Loyola, es sencillamente suicida.

Como no estoy en la vida pública para dar fe de lo que sucede -esto ya lo hacen los periodistas y lo harán los historiadores en el futuro-, sino para dar mi opinión sin prejuicios ni vanas esperanzas, me atrevo a decir que muy pocos partidos políticos parecen dispuestos a generar ese ambiente para el acuerdo, tan imprescindible para mirar el futuro con confianza y una pizca de ilusión. Y he de decir que observo que sobre todo los dos grandes partidos nacionales se comportan como acusaba Cervantes que actuó el duque de Medina Sidonia tras la retirada del conde de Essex, después de haber saqueado Cádiz a su placer: "Tronó la tierra, oscurecióse el cielo / amenazando una total ruina; / y, al cabo, en Cádiz, con mesura harta, / ido ya el conde sin ningún recelo / triunfando entró el gran duque de Medina". Otros por su parte, se empeñan en acercar el cielo a la tierra, hablando de políticas nuevas y redentoras en contraste con las viejas a las que consideran causantes de todos los males que padecemos. Pero olvidan los avatares biográficos de los que en los primeros años del siglo pasado abogaban con ímpetu juvenil por hacer tabla rasa de todo y de todos, y no saben que la única vía radicalmente nueva y sin precedentes en nuestra historia, que podríamos denominar "revolucionaria", si no fuera un fácil retruécano, es la vía de la reforma.

Nicolás Redondo Terreros es presidente de la Fundación para la Libertad y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.


También el aragonés
Podemos propone declarar el catalán lengua cooficial en Aragón
Los miembros del equipo de Pablo Echenique estudian introducir esta medida en su programa para las elecciones autonómicas.
Libertad Digital   21 Abril  2015

"Modificación del Estatuto de Autonomía para otorgar al aragonés y al catalán el estatus de lenguas cooficiales Aragón", esta es una de las propuestas que se está estudiando en Podemos Aragón para incluir en su programa en para las autonómicas.

Desde el partido de Iglesias en esta Comunidad explican a Libertad Digital que "esta medida se está estudiando en el Consejo Ciudadano" porque "el programa aún no está cerrado", aunque ven posible que está medida se incluya.

Podemos Aragón, liderado por Pablo Echenique, argentino de nacimiento, presentará su programa completo en los próximos días.

Esta medida también incluye la creación de una Academia de la Lengua Aragonesa y otra Academia Aragonesa del Catalán, para que cada lengua tenga su "autoridad lingüística".

Además se propone que el catalán sea una de las asignaturas de los centros educativos en las zonas aragonesas que limitan con Cataluña y que sea optativa en educación primaria y secundaria en el resto de Aragón.

Otra de sus medidas es la "introducción de programas de enseñanza de aragonés y catalán en los ciclos de formación de adultos y formación de trabajadores".

También quiere que parte de la programación de la radiotelevisión aragonesa sea en catalán. Y defienden las subvenciones a periódicos y emisoras privadas de la región para que promocionen el catalán y el aragonés.

Aunque no es una propuesta nueva, como recuerda el texto de la propuesta, su antecedente es la Ley de Lenguas que aprobó en 2009 el PSOE de Marcelino Iglesias con el respaldo de la Chunta e IU. Esa ley fue derogada por el Partido Popular a su llegada al poder.

Se verá cómo sienta esta propuesta en colectivos como la plataforma No Hablamos Catalán que se ha manifestado en numerosas ocasiones contra la imposición del catalán en su comunidad.

Estupidez suprema
Nota del Editor  21 Abril  2015

Si alguien encuentra un caso de estupidez mayor, que haga el favor de difundirlo para que los anteriores pasen al grupo de estupidez suprema pero un poco menos.

Juan Goytisolo: 'Estoy en contra de todos los nacionalismos'
"Es lo que me ha enseñado la vida, la crítica de lo propio y el respeto de lo ajeno", afirma el escritor catalán, premio Cervantes 2014
Redacción www.lavozlibre.com  21 Abril  2015

Madrid.- A dos días de recoger el premio Cervantes 2014, Juan Goytisolo (84 años) ha ofrecido este martes una rueda de prensa en la Biblioteca Nacional en la que ha sido cuestionado por diferentes asuntos de actualidad. Preguntado por el desafío separatista de Artur Mas, el escritor catalán se ha mostrado contrario a "todos los nacionalismos",

"Pretender convertir la Guerra de Sucesión en una guerra de España contra Cataluña es un disparte. Estoy en contra de todos los nacionalismos. El catalán, el gallego, el vasco y el árabe. Es lo que me ha enseñado la vida, la crítica de lo propio y el respeto de lo ajeno", ha dicho.

Por otra parte, sobre la muerte de inmigrantes en aguas del Mediterréno ha señalado que lo que está pasando le parece "absolutamente abominable" y ha calificado como "una vergüenza" que no haya una política común para frenar ese flujo migratorio.

También se ha referido el escritor barcelonés al escándalo que afecta a Rodrigo Rato y ha mostrado su contrariedad con los escándalos de corrupción que sacuden al país asegurando que "hoy en día el notición sería que fulanito, que ha estado veinte años en el Gobierno, sale de él sin haber robado nada".

Goytisolo, que se siente como "un polizón en un transatlántico" antes de recoger el premio más importante de las letras españolas, ha negado que dijera que rechazaría el galardón porque "no se puede rechazar un premio con el nombre de Cervantes, sería rechazarlo a él"

También ha sacado su lado más cómico al ser preguntado por si irá vestido de chaqué para recibir el gardón de manos del Rey Felipe VI. "Iré vestido normalmente. Puestos a disfrazarme, me pongo una chilaba. Es absurdo pedir a un viejo de 84 años que se disfrace", ha dicho el escritor afincado en Marraquech.

Reduciendo los créditos de emergencia
El BCE aprieta a Grecia: amenaza con desencadenar ya el corralito bancario
El BCE estudia reducir la línea extraordinaria de liquidez que mantiene en pie a la banca de Grecia si Atenas no llega a un acuerdo sobre el rescate.
Libre mercado   21 Abril  2015

El Banco Central Europeo (BCE) podría ejecutar su amenaza de restringir aún más la liquidez de la banca griega en los próximos días, debido al creciente riesgo de quiebra que presenta Grecia. Según informa Bloomberg este martes, los expertos de la institución monetaria han elaborado una propuesta para reducir el valor de los colaterales que puede emplear la banca del país para acceder a la líneas extraordinaria de liquidez (ELA) de la que depende su superviviencia.

Este recorte retringiría aún más la liquidez de la banca helena, forzando con ello el temido corralito financiero en Grecia, en caso de que Atenas no llegue a un acuedo con sus socios europeos para acceder a los fondos del rescate internacional. Y es que, cualquier impago por parte de Grecia obliga al BCE a reducir su exposición a los bancos helenos. Sin ese crédito extraordinario, las entidades del país tendrían que cerrar sus puertas.

"Los informes de esta mañana están sugiriendo que el BCE está considerando reducir su ELA para los bancos griegos, una medida que agravaría aún más la ya difícil situación de las entidades financieras griegas", dijo Connor Campbell, analista de Spreadex.

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Por una Ley de Lenguas libre del síndrome de Estocolmo

Francisco Oya Cronica Global  21 Abril  2015

Durante muchos años, en los círculos catalanes de la resistencia al separatismo, se estuvo comentando la conveniencia de que el Parlamento Nacional elaborara una Ley de Lenguas, para poner coto a los abusos de los separatistas periféricos en el terreno de los derechos lingüísticos y culturales de los catalanes de lengua española (cerca del 60 % de la población).

Sin embargo, la propuesta que en este sentido se viene preparando por un grupo de personas vinculado a Sociedad Civil Catalana, encabezado por Mercè Vilarrubias, no resulta satisfactoria para estos sectores, tal como se está comprobando en el debate generado. La impresión suscitada es que esta propuesta ha sido concebida como parte de la estrategia conocida como Tercera Vía: promover la negociación entre el Gobierno de la Nación y los sectores que han puesto en marcha un proceso de secesión de Cataluña, a fin de evitar –supuestamente- males mayores. Negociación en la que inevitablemente, y una vez más, el Gobierno de la Nación debería efectuar concesiones para que los secesionistas se comprometan a aplazar el cumplimiento de su programa máximo.

Es un hecho el desprecio a las leyes y la Constitución por parte del separatismo catalán. La falta de acatamiento a las sentencias de los tribunales y la puesta en marcha de un referéndum ilegal de secesión, utilizando recursos públicos y funcionarios del Estado transferidos –hay que recordar que los profesores de Instituto somos funcionarios del Estado, no de la Generalitat- es de una gravedad tal, que en cualquier país de nuestro entorno sus responsables principales estarían en la cárcel y la autonomía suspendida. También en España hay precedentes históricos en este sentido, cuando el gobierno de la IIª República suspendió la Generalitat y encarceló a su presidente Lluis Companys, tras su abierta rebelión e intento de golpe de Estado en octubre de 1934. A pesar de que la actuación de Companys fue, en cierto sentido, menos grave que la de Mas, pues no proclamó propiamente la secesión, sino una República Catalana dentro de una fantasmal República Federal Española.

En cualquier estado de derecho la base de la libertad de los ciudadanos es el cumplimiento de la Ley. Por el contrario, en la España del Régimen de la Transición parece que aplicar la Ley –al menos a los políticos nacionalistas periféricos- se considera una tiranía. En consecuencia con ello, se pretende recompensar una actitud desleal con una propuesta de negociación. ¡Y qué propuesta de negociación! De entrada, ya antes de sentarnos, convertimos España en un país plurilingüe en el cual todas las instituciones del Estado, en cualquier lugar de España, tendrán que utilizar oficialmente las lenguas regionales.

Ni en sueños podían los nacionalistas catalanes imaginar un regalo semejante. Este estado plurilingüe sería presentado inmediatamente por los secesionistas como un estado plurinacional, arrancado a la España reaccionaria por la lucha secular e indesmayable de la nación catalana conducida por su astuto líder Artur Mas. De hecho, hace años que los manuales de Historia y Geografía de Educación Secundaria Obligatoria usados en Cataluña adoctrinan en este sentido a los alumnos y describen España como un Estado plurinacional. Como muestra un botón: “La Constitució española estableix l’existència de nacionalitats (concepte sinònim de nació) i permet afirmar que l’estat espanyol és plurinacional “(Trepat, C. et al. : Ciències Socials 3º ESO. Ed. Barcanova, 2007. ISBN 978-84-489-2048-7)

Por tanto, semejante regalo reafirmaría a los secesionistas catalanes en la bondad del camino emprendido y les animaría a obtener otras dos concesiones fundamentales para su proyecto: privilegios económicos y blindaje general de competencias –no sólo en el tema de la lengua-, quedando Cataluña como un espacio cerrado a la acción de las instituciones españolas (Defensor del Pueblo, Tribunal Supremo, Tribunal Constitucional, Parlamento Nacional). A partir de aquí, prometerían ser buenos chicos. Hasta la próxima. Porque la máquina del victimismo impostado no se pararía. Enseguida se llegaría a la conclusión de que, en ese estado plurinacional, en realidad se sigue discriminando la lengua catalana, pues no se la trata en igualdad de condiciones con el español, hay funcionarios anti catalanes, etc. Y esta conclusión sería proclamada a los cuatro vientos por medios de comunicación subvencionados, controlados y sumisos. Surgirían voces que proclamarían que los catalanes lo hemos intentado de nuevo, pero España no reconoce la lengua catalana en igualdad de condiciones con el español, por tanto la única solución es la independencia puesto que España ha demostrado una vez más que no nos quiere, nos sigue robando, etc.

El error no consiste sólo ni principalmente en ofrecer ya de entrada lo que, en todo caso, debería ser la concesión final de un eventual proceso de negociación. El problema fundamental es que un estado plurilingüe violentaría la realidad socio-linguística de España y añadiría muchísimos más problemas a la situación actual. Como ya se ha señalado en varios artículos de esta polémica, las lenguas regionales tienen una implantación muy delimitada en el conjunto del territorio nacional, y sólo el español es lengua común, hablada y entendida por la totalidad de los ciudadanos. Este papel del español como lengua común se ve reforzado por el peso internacional del mismo: casi 500 millones de personas hablan español, es el segundo idioma por número de hablantes nativos detrás del chino, con la diferencia de que el chino no es lengua de comunicación internacional. Por más que nuestros nacionalistas periféricos no quieran admitirlo, las lenguas regionales no tienen ni pueden tener el peso del español. Esto no es despreciar esas lenguas, es simplemente describir la realidad tal cual es. El argumento fundamental que expone Mercè Vilarubias para convertir España en un Estado de pluriligüismo oficial es que así los hablantes de lenguas regionales se sentirían reconocidos por el Estado español. De esta manera el victimismo de los separatistas se iría quedando sin argumentos y se abriría un camino al final del cual la Generalitat dejaría de pisotear los derechos de los catalanes de lengua española.

Opino que el Estado español ya ha hecho más de lo que razonablemente debía para reconocer las lenguas regionales. La propia Mercè Vilarrubias enumera las medidas que el Estado ha tomado para que los hablantes de lenguas minoritarias en España se sientan reconocidos: 1, prestación de servicios en sus órganos periféricos en la lengua cooficial; 2, traducción diaria del BOE a todas las lenguas españolas; 3, traducción de las páginas web de los ministerios a las cuatro lenguas principales; 4, uso de las lenguas cooficiales en el Senado; 5, mantenimiento de un circuito de televisión y una emisora de radio en catalán, subsidiarias de RTVE; 6, en el extranjero, oferta de cursos por parte del Instituto Cervantes de catalán, vasco y gallego; 7, apoyo vía subvención a las industrias culturales en otras lenguas españolas; 8, reconocimiento de la excelencia de creadores españoles sin importar la lengua española en la que trabajen; 9, acuerdo con la Unión Europea para costear los servicios de traducción de las comunicaciones escritas en vasco, gallego y catalán de los usuarios con las instituciones europeas.

A ello habría que añadir lo fundamental: la cesión de competencias en educación, consintiendo que la lengua española se vea proscrita en la escuela pública de Cataluña y la lengua regional se imponga, en todos los niveles de la administración, obligatoriamente a ciudadanos que no la tienen como lengua materna. Ahora bien, nada de esto ha sido considerado nunca suficiente por los separatistas catalanes.

Sin embargo, ¿qué otro país, de nuestro entorno o de cualquier otro, ha tomado medidas remotamente parecidas a estas? Creer que dar otra vuelta de tuerca en esta senda –y además de modo unilateral, sin contraprestaciones por parte de los separatistas- puede cambiar las cosas, es de una ingenuidad tal como no puede permitirse ningún Estado. Máxime con el absoluto cinismo que se gastan nuestros secesionistas. ¿Es que no se recuerda cuando, ante las denuncias de que no se podía estudiar en castellano en Cataluña, lo negaban una y otra vez? ¿Qué les costaría negar asimismo cualquier gesto del Estado, o interpretarlo torticeramente como un mero lavado de cara concebido exclusivamente para desarticular su prusés? Hay que sacar de una vez las consecuencias de la insaciabilidad del secesionismo.

Hay un punto en la argumentación de Mercè Vilarrubias que merece recogerse: el Estado español no debe inhibirse de las cuestiones de política lingüística dejándolas en manos de los gobiernos autonómicos. En este sentido, la propuesta de una Ley de Lenguas promulgada por el Parlamento Nacional es pertinente. Pero sus presupuestos, en mi opinión, tendrían que ser muy diferentes, en línea con lo que vamos a esbozar a continuación.

1. En primer lugar, el Gobierno de la Nación debería dejar meridianamente claro que el camino de las concesiones, el apaciguamiento y el disimulo ante los atropellos de los separatistas se terminó definitivamente. Por el contrario, la Ley se aplicará de forma estricta ante cualquier violación de derechos lingüísticos o actitudes que obstaculicen el derecho a la enseñanza.

2. Bilingüismo oficial, de todas las administraciones, en las comunidades bilingües, de modo que el ciudadano pueda elegir la lengua de relación con la administración dentro de su comunidad autónoma.

3. El conocimiento de las lenguas regionales debe ser considerado un mérito laboral, pero en ningún caso un requisito que impida la libre circulación y residencia de los ciudadanos españoles por todo el territorio nacional.

4. Libre elección de lengua de enseñanza en la escuela pública de las comunidades bilingües, en base a tres opciones: A) en español (salvo la materia de lengua regional); B) en la lengua regional (salvo la materia de lengua española); C) modelo de bilingüismo equilibrado, partiendo de la lengua materna del niño durante la Educación Infantil y Primaria e incorporando progresivamente asignaturas en la otra lengua.

5. En las comunidades monolingües que tengan un número importante de ciudadanos residentes hablantes de otra lengua española (en Madrid, por ejemplo, residen unos 80.000 catalanes) se podrían establecer líneas educativas bilingües, según el modelo C.

6. Los extranjeros que se matriculen en la escuela pública deben ser siempre escolarizados en lengua española, según el modelo A. La razón es evitar el abuso –habitual hasta ahora- que supone educar a niños extranjeros en una lengua regional, privándoles de oportunidades vitales y profesionales y dificultando su movilidad e integración. ¿Qué sentiría un ciudadano español que tuviera que trasladarse a Cardiff y allí se le obligara a inmersionar a su hijo en lengua galesa, y no en inglés? Probablemente, una inmensa mayoría consideraría que la satisfacción de unos nacionalistas (galeses en este caso) no justifica semejante perjuicio a sus hijos. Hay que decir que éste es un ejemplo falaz, puesto que en Gales no existe nada parecido a una inmersión lingüística obligatoria y generalizada en galés. En realidad, un modelo en el que no se pueda estudiar en la lengua oficial del Estado en la escuela pública no existe en ninguna parte del mundo más que en Cataluña. Donde ha sido impuesto de modo implacable por los secesionistas, los cuales consideran que la inmersión total en una lengua minoritaria es un método excelente … para los hijos de los demás, mientras ellos llevan a sus hijos sistemáticamente a elitistas escuelas privadas -bilingües o trilingües- en donde el catalán no es más que un complemento.

7. Pruebas estatales al final de Primaria, Secundaria y Bachillerato elaboradas y realizadas exclusivamente por el Ministerio de Educación, iguales para toda España, que evalúen el nivel general de conocimientos y, en relación con la cuestión que estamos tratando, el nivel real de lengua española de los alumnos.

8. Potenciación de la Alta Inspección educativa del Estado, proporcionándole los medios para supervisar y evaluar el sistema educativo en cada comunidad autónoma, recoger las irregularidades así como las reclamaciones de los ciudadanos y sancionar a los funcionarios que violen los derechos educativos.

9. La Ley debe establecer un mecanismo para que si se constata, pasado un tiempo prudencial de aplicación, un gran número de irregularidades y falta de colaboración por parte de la administración autonómica, las competencias educativas sean recuperadas íntegramente por el Ministerio de Educación.

Estas serían las bases de una Ley de Lenguas libre del Síndrome de Estocolmo, que pretendiera solventar los problemas actuales sin crear otros nuevos. Hace falta un acto de fe extraordinario para creer que los partidos del Régimen de la Transición –PP, PSOE y los separatistas vascos y catalanes- vayan a hacerla. Felizmente, los días del bipartidismo con bisagra separatista parecen estar contados.

Ley de lenguas
Nota del Editor

Artículo único: el chino mandarín es la lengua oficial de España. Las demás lenguas del mundo mundial. vivas o muertas, que se las guarden quienes las quieran. Nosotros, los habitantes de España, solo queremos seguir siendo capaces de entender los cuentos chinos.

El “txistu” obsceno del Lehendakari

Editorial La Tribuna del Pais Vasco 21 Abril  2015

El lehendakari Íñigo Urkullu ha tocado el “txistu” (flauta) y el tamboril en un homenaje que se ha celebrado en la localidad de Vendays-Montalivet (Francia) a unos “gudaris” que, agrupados en el “Batallón Guernica”, lucharon en 1945 “contra la tiranía”. Ver vídeo al final de este artículo editorial

El lehendakari Urkullu, mientras tocaba el instrumento y a su alrededor se coreaba el “Eusko Gudariak”, uno de los himnos que etarras y proetarras han entonado felices durante décadas, parecía emocionado recordando, seguramente, a ese puñado de hombres que, al parecer, combatieron en Francia contra Hitler. Por el contrario, y muy probablemente, el Lehendakari, mientras tocaba el flautín en Aquitania, no se acordaba de algunos gerifaltes del PNV que, en aquellos mismos años, trataban de negociar con los todopoderosos nazis una hipotética independencia para el País Vasco.

Hace unos meses, el documental “Una esvástica sobre el Bidasoa” ponía en imágenes públicas lo que algunos historiadores llevaban años diciendo en privado: la existencia de numerosos contactos entre representantes nacionalistas vascos y dirigentes nazis durante la Segunda Guerra mundial. De hecho, abundantes documentos obtenidos en archivos germanos revelan lo que también ha confirmado el exalcalde nacionalista de San Sebastián, Ramón Labayen (PNV): “Había que jugar a ganador por una vez y había cierta esperanza de que los alemanes nos apoyaran frente a Franco".

Es curioso que los sentimientos de los nacionalistas vascos, los mismos que también llevan al lehendakari Íñigo Urkullu a tocar el atabal con mucho desparpajo y muy poco tino, siempre saltan, estallan y se ponen de manifiesto ante un pasado permanentemente manipulado y falsificado. Así, las conmociones íntimas del Lehendakari, que tan bien se transmiten a través del lamento triste y obsceno de la “txirula” aquitana, supuran invenciones y quimeras, y lloran recordando a héroes inventados, patrias inexistentes, batallas que jamás sucedieron, hechos novelados e idiomas inservibles.

Desgraciada y patéticamente, el lehendakari Íñigo Ukullu, y la corte de dirigentes ultranacionalistas que medra a su alrededor, nunca ha llorado por lo que sí ha sido cierto, trágico y siniestro en nuestra más reciente historia: el totalitarismo nacionalterrorista, los crímenes de ETA y el casi millar de víctimas directas que éstos han provocado. No, Íñigo Urkullu nunca ha tocado el “txistu” por las víctimas de los terroristas vascos. De igual modo que él, ni su partido, tampoco ha luchado jamás “contra la tiranía” de los asesinos etarras. De hecho, y al igual que el PNV de hace 70 años trabó fuertes lazos con el Partido Nacional-Socialista alemán, el PNV de hoy también ha trabado, durante demasiado tiempo, intensas relaciones de colaboración, cooperación y amistad con el Partido Nacional-Socialista vasco que se esconde detrás de las siglas de Batasuna, Amaiur, Sortu o Bildu, entre otras muchas.


 


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