AGLI Recortes de Prensa   Viernes 24  Abril 2015

Empleo demasiado estacional y dependiente del sector público
EDITORIAL El Mundo 24 Abril  2015

Los datos del paro nos recordaron ayer que, lejos de caer en la complacencia por la vuelta del crecimiento a la economía española, debemos mantener la prudencia ante la fragilidad que aún presenta nuestro mercado laboral. La EPA (Encuesta de PoblaciónActiva) del primer trimestre arroja una serie de luces y sombras que ponen de relieve el peligro que supone aparcar en este año electoral la senda reformista con la que arrancó la legislatura. Entre enero y marzo, el desempleo bajó en 13.100 personas, pero la tasa de paro aumentó levemente (del 23,7 al 23,78%) ante la caída de la población activa (-127.400 personas) en un contexto en el que se perdieron 114.300 puestos de trabajo.

Como dato que invita al optimismo, hay que resaltar que el primer trimestre del año suele ser negativo para el empleo por el fin de la temporada navideña y, pese a eso, el balance intertrimestral de esta EPA (que no recoge el efecto de la Semana Santa que arrancó el 28 de marzo ) es positivo, ya que el ritmo de destrucción de puestos de trabajo ha sido el más bajo desde el inicio de 2008. Otra de las luces es el hecho de que entre los sectores que generaron empleo destaque la industria, uno de los pilares en los que debe asentarse nuestro futuro económico.También la construcción demostró que sigue recuperándose con 30.300 empleos nuevos, que permitieron compensar el aumento del paro en los servicios.Junto a estos dos motores de la primera EPA del año, el empleo público fue el que permitió salvar los muebles.Y es aquí donde empiezan las sombras.

Ante la proximidad de las elecciones, ayuntamientos y comunidades autónomas crearon cerca de 30.000 puestos de trabajo en tres meses, algo inaceptable para unas administraciones que han sido incapaces de reducir significativamente su tamaño en estos años de crisis. La bonanza del sector público contrasta con los apuros que pasó el sector privado, que destruyó 143.500 empleos. Esto revela que la actividad económica que se está generando es todavía demasiado estacional. Sin embargo, el apartado más oscuro de la EPA son los cerca de 1,8 millones de hogares que ya tienen a todos sus miembros en paro y los 5,4 millones de españoles que siguen sin trabajar.

Los datos de ayer dan aire a Mariano Rajoy para confiar en que es posible lograr su objetivo de acabar la legislatura con una tasa de paro inferior al 22,6% con la que llegó al poder. Pero ese ritmo de creación de empleo no es suficiente para hablar de una recuperación sólida. Eurostat nos recordó el miércoles que las cinco regiones con más paro de Europa son españolas. Corregir esto debe ser prioritario para el presidente.

LA DEUDA PÚBLICA Y LA IMPUNIDAD DE LOS CULPABLES
Antonio García Fuentes Periodista Digital 24 Abril  2015

El mundo va de mal en peor, por cuanto quienes acceden al poder y dicen gobernar, sojuzgan a los gobernados haciéndoles responsables “de todo”, mientras ellos se eximen de toda responsabilidad, se enriquecen y aseguran su vida “de por vida”, muchos de ellos, robando “a cara de perro”; incluso pueden provocar o entrar en guerras, donde mueren en masa los inocentes que sea menester “de propios y extraños” y no pasa nada; como mucho, los que pudieran juzgarlos, les tienden puentes para que desaparezcan y se vayan a los lugares privilegiados que sean, para allí disfrutar del fruto de sus latrocinios… nunca devuelven lo que se han llevado. Es claro que “esa escuela” se mantiene por aquello tan viejo del… “hoy por ti, mañana por mí”.

Ello es tan viejo, como vieja es ya la historia de ese animal al que denominaron “dos veces sapiens”; lo demuestra la confesión de un rey desconocido el que quizá lleno de remordimientos tuvo la valentía de confesar lo que sigue: POLÍTICA Y JUSTICIA: "La ley es como una red que atrapa las moscas y deja pasar a los pájaros". La política se creó para "legalizar" la corrupción”. (Anacarsis. siglo VII a.C.)

Aun cuando el tema que abordo, es “la deuda pública actual y ello afecta a muchos países”, pero yo y como español hablo de mi nación, la nueva y “la vieja” época, puesto que como cuasi anciano que ya soy, viví entera la anterior y todo lo que va de la nueva “y progresista”, que padecemos en la actualidad.

Cuando muere Franco (“el tan criticado dictador militar”) la deuda pública en España (1975) era ridícula, puesto que equivalía al 7,3 % del PIB. La etapa histórica “franquista”, parte de una desolada o devastación nacional (se estableció un ministerio denominado “Regiones Devastadas”) consecuencia de una terrible guerra civil (1936-1939) que aparte de la enorme cantidad de muertos que produjo (antes y después también); nos dejó a la inmensa mayoría de los que sobrevivimos, pobres casi andrajosos y sin apenas pan, de ese pan que dice la oración cristiana… “nuestro de cada día”; por lo que de los aproximadamente veinte millones de aquellos sobrevivientes españoles que quedamos, muchísimos seguirían muriendo, simplemente por falta de alimento y medicinas (“años del hambre y que fueron muchos”). Al morir Franco, la población es el doble o más (39.852.651 habitantes según diario “El Mundo) y “los cubos de basura de cada noche de entonces”, seguro que llevaban desechados, alimentos suficientes como para dar de comer a “media España de la de entonces o más”; lo que demuestra una vez más, que en lo social y económico (no entro en la parte negra de la dictadura, por cuanto hay escrito infinidad para gusto de todos los interesados), Franco supo llevar a la nación a metas ni soñadas nunca en esta España, casi siempre mal gobernada; además en el tesoro público y en el Banco de España, quedaron reservas monetarias, suficientes para pagar aquella deuda, por lo que me atrevo a pensar, que quizá hubiese hasta un superávit… o sea que se gobernó, como cualquier cabeza de familia inteligente y responsable, que se gasta lo que cree necesario y guarda lo demás para imprevistos… “qué era lo que me aconsejó mi abuela siendo yo aún niño”.

Hoy la deuda pública en España, sobrepasa ya en ni sabemos cuánto, el cien por cien del PIB actual, que se estima en más de un billón de euros (un millón de millones en España) y lo que se considera ya impagable, por cuanto la nación no puede generar recursos para pagar tan brutal cantidad… y los intereses de la misma, que por otra parte, estos… ya “lastran como losa de plomo”, la sanidad, la enseñanza, las pensiones y resumiendo… todo el bienestar presente y futuro; no solo para los que hoy vivimos, sino para las generaciones futuras que según eruditos serán varias o “vete a saber”; de esto y como siempre, “se salvarán los políticos, puesto que al disponer del dinero público, y mediante “leyes del embudo”, harán previsiones para su panza y su bolsillo”, o sea lo de siempre.

El gravísimo problema de esas DEUDAS IMPAGABLES, es que nunca se ha responsabilizado a los políticos que las inician, puesto que si al llegar a un límite cómodamente soportable, se metiese en la cárcel al responsable, se le confiscaran todos sus bienes, los del consorte e hijos y nepotes o testaferros; y se le inhabilitara para cargo público, seguro que no ocurría más... la cosa ha llegado al estado en que nos han llevado, POR QUE NO SE CASTIGAN LOS DELITOS COMO DEBIERAN SERLO PARA QUE FUERA EJEMPLARIZANTE. O más cómodo, legislar constitucionalmente que los presupuestos anuales, han de quedar con superávit o “a cero”. Veamos lo que sentenció un presidente norteamericano hace más de dos siglos.

Jefferson (13 de abril de 1743 — 4 de julio de 1826 - fue el tercer presidente de los Estados Unidos de América, ocupando el cargo entre 1801 y 1809) y con una clarividencia envidiable, dijo en su tiempo (1802 creo recordar), lo que sigue y que de haber seguido sus indicaciones, seguro que ni USA, ni el resto del mundo; estaría tan esquilmados como hoy lo están: veamos lo que contundentemente manifestó.

“Deseo que fuera posible obtener una sola enmienda a nuestra Constitución. Estaría dispuesto a depender de ello para la reducción de la administración de nuestro gobierno; me refiero a un artículo adicional quitándole al gobierno federal el poder de tomar prestado” – “Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron".
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“Está claro que la gente no entiende el sistema monetario y bancario, porque si lo entendiese creo que habría una revolución mañana por la mañana”. (Henry Ford lo dijo en 1922).
La brutal y delictiva especulación a que hemos sido sometidos, demuestra la realidad que padecemos, cuyos beneficiarios… ¿Quiénes han sido?
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Ciudadanos o el retorno a la ambigüedad
ERNESTO MILA Minuto Digital 24 Abril  2015

Ciudadanos, “partido de la ciudadanía”, es la muestra de cómo una única idea –el antiindependentismo catalán- puede “cuajar” y convertirse en un movimiento político de alcance nacional por una serie de casualidades inesperadas. En el momento de escribir estas líneas, según algunas encuestas (poco creíbles por lo demás), PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos están “igualados” en intención de voto… En realidad, técnicamente, la Ley d’Hondt está ahí para hacer imposible un resultado de este tipo. Pero es, en cualquier caso, significativo que un partido con un perfil “débil” (soft) como Ciudadanos sea una de las formaciones llamadas a sustituir a la “vieja banda de los cuatro” (PP, PSOE, PNV, CiU). No está, pues, de más componer unas notas sobre esta formación, a modo de “aviso a los navegantes”.

Los errores de otros, aciertos de Ciudadanos
Hasta hace unas semanas, Ciudadanos no era más que un partido implantado relativamente en Cataluña y que no suscitaba excesivos entusiasmos en el resto de España salvo por el hecho de que en aquella comunidad autónoma era el que se había enfrentado más decididamente contra el soberanismo, en un momento en el que el PP chaqueteaba, según su tradición, con CiU.

Hay que recordar que en las elecciones autonómicas catalanas del 2010, Ciudadanos obtuvo tres diputados gracias a esa actitud antiseparatista. Vale la pena recordar que, en aquella ocasión, la ambigüedad de la que hizo gala Plataforma x Cataluña, partido que en aquel momento, estaba en pleno auge, hubiera podido liquidar para siempre a Ciudadanos si, además del anti-inmigracionismo hubiera añadido también a su programa, un decidido antisoberanismo. Pero, en aquella ocasión, PxC, mal dirigida y peor orientada políticamente, cometió el error de dejar el espacio libre para que Ciudadanos pudiera crecer en esa dirección. Hoy, podemos decir con seguridad que si Ciudadanos ha llegado a donde está es porque los errores de PxC en 2010 le dejaron un hueco que aprovechó. El dogmatismo que en aquella ocasión se impuso a PxC en imitación del modelo flamenco del Vlaams Belang costó caro a esta formación.

Sin embargo, en el interior de Ciudadanos aparecieron distintas tensiones que contribuyeron a que, cuando se convocaron las siguientes elecciones autonómicas, el partido distara mucho de estar consolidado en aquella región. Solamente la intensificación del soberanismo hizo que en 2012, Ciudadanos triplicara sus escaños y se convirtiera en el sexto partido en Cataluña. PxC en esa ocasión volvió a equivocarse y siguió cediendo terreno a Ciudadanos: cuando ya distintos sectores dentro de PxC alertaban sobre lo peligroso de no tomar partido ante el soberanismo, justo cuando toda la política catalana basculaba en torno a este tema, los promotores del error de 2010 seguían anclados en las mismas posiciones, cerrándose a una posición favorable a la unidad del Estado. Ciudadanos, ya en ese momento, se estaba nutriendo de sectores decepcionados del PP y del PSC que, sin estar incorporados al partido y, por tanto, ignorar sus problemas internos, estaban concienciados de que enfrentarse al soberanismo era la tarea más urgente del momento. El hecho de que el partido de Rosa Díez no tuviera nunca una presencia excesiva en Cataluña contribuyó a que el voto antisoberanista, mayoritariamente, se decantara hacia Ciudadanos.

Fue después de las autonómicas de 2012 cuando Albert Rivera inició su expansión más allá del Ebro. El éxito le acompañaría en las elecciones europeas cuando obtuvo 500.000 votos y dos escaños. A partir de ahí, y como había ocurrido en Cataluña, no fueron los aciertos de Ciudadanos los que propiciaron su éxito sino los errores de sus competidores más directos.

En efecto, aquellas elecciones UPD había obtenido unos resultados justo el doble que Ciudadanos. Era evidente que ambos partidos se disputaban un mismo espacio político. Era también evidente que daban de sí mismos una definición similar (“de centro-izquierda”). Y era evidente, por fin, que estaban condenados a entenderse. Ciudadanos dio el primer paso, pero se encontró con una Rosa Díaz dotada de una concepción “patrimonialista” de su partido (el partido era ella y ella era el partido) a la que no quería renunciar. La falta de talla política de Rosa Díez –presentida tanto en el momento en el que fue consejera del gobierno vasco con la coalición PSOE-PNV como cuando optó a la secretaría general del PSOE siendo derrotada por un líder de perfil bajo-bajísimo, Rodríguez Zapatero- se evidenció entonces: cortedad de miras, incapacidad para ver más allá de un pequeño partido que acaparara un número suficiente de votos como hacerle jugar un papel como bisagra y, sobre todo, terror ante la posibilidad de que alguien lograra descabalgarla de su creación personal, fueron los elementos que jugaron en contra de Rosa Díaz y de su apuesta por no aproximarse a Ciudadanos. Era evidente que aquel que primero evidenciara debilidad desaparecería tragado por el otro.

Así pues, cuando Sosa Wagner, un profesor universitario y en absoluto un hombre de partido, criticó la actitud de Rosa Díez en relación a Ciudadanos, la suerte de UPyD quedó sellada para siempre. El “partido magenta” era el cántaro de barro que se rompería por la mera proximidad ante el cántaro de bronce que era Ciudadanos. No hubo nada más que esperar a las elecciones autonómicas andaluzas para que Ciudadanos, con una candidatura mediocre, hecha a partes iguales por oportunistas y desconocidos, sin programa, sin propuestas que fueran más allá de los tópicos, obtuvo 370.000 votos y 9 diputados, mientras UPyD se quedaba con 75.000 votos y muy lejos de obtener escaños. A partir de ese momento, Rivera sustituyó a Pablo Iglesias como “estrella ascendente” de la política española.

Tal es la historia de Ciudadanos: corta, irrelevante salvo en Cataluña y que ha podido crecer, no tanto por méritos propios, como por los garrafales errores de terceros.

¿Cuál es el papel de Ciudadanos en los tiempos que se aproximan?
Los éxitos de Ciudadanos contrastan con la pobreza de sus propuestas. A poco que nos fijemos, veremos que no hay nada en este partido que sea verdaderamente ilusionante. Sus propuestas de luchar contra la corrupción se podrán mantener mientras el partido siga “virgen”, pero dentro de poco, cuando sus diputados andaluces se hayan “mojado” o cuando las decenas de concejales que obtendrán participen en gobiernos municipales o, simplemente, se vean obligados a realizar propuestas, comprobarán lo poco que les une y lo vago de los principios que inspiran al partido e incluso es posible que comprueben la facilidad para realizar las mismas prácticas de las que hoy acusan a la “vieja banda de los cuatro”.

Incluso en materia autonómica existen distintas posiciones y, así como en Cataluña, lo fácil y lo lógico es oponerse al soberanismo cleptomaníaco de CiU, en Andalucía la propuesta de que solamente la presencia de Griñán y Chaves en el parlamento les impide pactar con el PSOE, es extremadamente arriesgada: ¿es que la corrupción en Andalucía está solamente representada por estos dos expresidentes atrincherados en su inmunidad parlamentaria? ¿Es que no es todo el PSOE andaluz y la UGT –a la que el propio Rivera está afiliado- un gigantesco sumidero de corruptelas y de nepotismo?

En cuanto al “constitucionalismo” del que hacen gala no es menos contradictorio. ¿Para qué hacerse ilusiones con una constitución que es, por sí misma, la que ha generado los increíbles niveles de corrupción que existen hoy? ¿Se puede defender una constitución en la que está implícito desde el sistema autonómico en el que han colocado sus cuñas los soberanismos catalán y vasco o en donde todavía se encuentran estupideces y arcaísmos progres como la negativa a reconocer la cadena perpetua y se antepone la reinserción del delincuente al resarcimiento de la víctima? ¿Dice algo Ciudadanos sobre la globalización? ¿Algo sobre la inmigración, aparte de aspirar a captar –criaturas- el voto inmigrante? En definitiva: ¿qué propone Ciudadanos? Poco, nada en realidad, solamente una fe ciega en la “convivencia”…

Ciudadanos –y no la constitución o la “banda de los cuatro”- han conseguido detener el ascenso de Podemos, al menos momentáneamente. A fin de cuentas, Ciudadanos es Podemos sin coletas, con camisa y corbata y con un líder de peluquería y manicura, con más “prestancia” que Pablo Iglesias. Hay que reconocer sus valores… El voto de protesta que hasta ahora se decantaba solamente hacia Podemos, incluso el que derivaba del PP, ahora se orienta también hacia Ciudadanos. Pero “protesta”, ¿ante qué? ¿Por qué? ¿De qué? simplemente protesta ante los efectos más visibles y deletéreos del “régimen”: corrupción, paro, crisis económica, despilfarro autonómico… nada más. Podríamos estar incluso de acuerdo en parte con la crítica, pero no con las soluciones, porque lo que propone, a fin de cuentas, Ciudadanos es… tener fe en la constitución. Poco para un problema tan grande.

Pero es que Ciudadanos no puede ir más allá de la crítica a los aspectos más problemáticos del régimen nacido en 1978. Sobre estos, existe casi unanimidad en la sociedad española. Los únicos que siguen negando la realidad son los dirigentes de la “banda de los cuatro” (de la “vieja banda de los cuatro”: PP+PSOE+CiU+PNV) para los que estamos en el mejor de los mundos y salir adelante consiste en votarles a ellos, nada más que a ellos y sólo a ellos. No es raro que todos ellos, en conjunto, vayan de capa caída y prosigan impertérritos su discurso de décadas anunciando el apocalipsis si no se les entrega el voto. Pero cuando, Ciudadanos –o incluso Podemos, y no digamos Sortu o ERC, los componentes de la “nueva banda de los cuatro”- piensa en positivo e intenta aportar alguna solución la tierra se abre bajo sus pies: los miembros de Ciudadanos están unidos por el rechazo a los aspectos más preocupantes del sistema. Por nada más. Ninguna propuesta en positivo les une. Los problemas que han tenido a la hora de enunciar un rudimento de política fiscal, la incapacidad para decir qué harían con las autonomías o, simplemente, la ignorancia en materia internacional, de defensa o de modelo económico, son tan evidentes que hacen sonreír de conmiseración incluso a muchos periodistas que han entrevistado a Rivera y que comprueban que, más allá del discurso anti-soberanista y anti-corrupción, no da para mucho más.

Ciudadanos está llamado, pues, a agrupar el voto de los decepcionados por las políticas del PP. Nada más. Lo más probable es que tenga un ascenso brusco en las próximas elecciones municipales y autonómicas y que se traduzca en un avance en su presencia parlamentaria en las elecciones generales. Pero, en el momento en el que sus diputados y cargos electos se vean obligados a tomar partido, empezarán los problemas interiores y el partido, cogido con alfileres como la formación de Rosa Díez, no tendrá otro destino más que vivir etapas de conflictualidad interna sin fin.

Hay otro elemento a tener en cuenta. En algunos municipios, los que han acudido a Ciudadanos son, literalmente, gentes que no han sabido o podido acomodarse en las candidaturas de la derecha, habitualmente “independientes” en busca de un escaño municipal o segundas filas del PP o del PSOE, muchos de ellos verdaderos aventureros políticos. Cuando no existe ni un programa claro, ni propuestas en positivo, el vínculo de unión no puede ser otro más que el oportunismo: ese mismo oportunismo que está presente desde hace décadas en los partidos mayoritarios y que reaparece en cualquier nueva formación. Ciudadanos, no solamente no es una excepción, sino como demuestra el caso andaluz, es esa constante quintaesenciada. Juan Marín Lozano, su hombre fuerte allí, es un antiguo del Partido Andalucista, pasado a los Independientes por Sanlúcar, para apoyar al PSOE en esta ciudad… Se ignora completamente lo que opina sobre política regional. Estará allí en donde alguien le permita gobernar y en cuanto huela que los vientos soplan en otra dirección, con la misma tranquilidad con la que llegó a Ciudadanos, lo abandonará para instalar sus ambiciones en cualquier otra formación o retornar a la “independencia”… Hay “líderes” que están hechos de esa pasta. La constitución de 1978, esa que con tanto ahínco defiende Rivera, no da para mucho más.

Con este “material humano” –que será mucho más evidente todavía cuando se constituyan los próximos ayuntamientos- quedará evidenciado algo que Rivera y su círculo saben perfectamente (como lo saben en el otro lado de la barrera, los dirigentes de Podemos) que su partido está formado por el mismo “material humano” que ha estado presente en la “vieja banda de los cuatro” y que el oportunismo es su ley, su única ley.

No es que la “vieja banda de los cuatro” sea mejor que la “nueva banda de los cuatro” es que, da la sensación de que desde 1978 se ha producido en la clase política española una “selección a la inversa” y que las “nuevas élites” políticas se forman a partir de residuos de las anteriores: de la misma forma que a Podemos han ido a parar los “segundas filas” de IUA a Ciudadanos ha ido a parar todo el oportunismo del PP (y también algunas escorias del PSOE) que no era suficientemente astuto para competir dentro en el interior de su partido y que han optado por crear una “alternativa” que lo es solo a sus antiguos compañeros de partido, no a la sociedad, ni al Estado tal como ha sido concebido por la constitución de 1978.

Mariano lo sabía
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 24 Abril  2015

Una semana después de que el Gobierno montase el "escrache tributario", "linchamiento civil" o "acogotamiento personal" de Rodrigo Rato, al desánimo creado en las filas del PP por una operación cuya dudosa legalidad sólo es superada por una desnortada improvisación le ha sucedido un convencimiento más desolador: la operación tuvo desde el principio el visto bueno del presidente del Gobierno. Naturalmente, para cualquier observador al margen del PP, eso caía por su peso: el puenteo del juez del caso Bankia y de la Fiscalía Anticorrupción -que se había opuesto a la detención de Rato-, la búsqueda de un juez de guardia y el protagonismo de un fiscal izquierdista de Madrid que se presentó en el acto de la detención, en pleno centro de Madrid y por la Policía de Aduanas de Montoro, acumula tanta arbitrariedad o discrecionalidad que es inimaginable que no haya una voluntad política tras un escándalo políticamente letal para el PP.

Dos días después, el sábado, el presidente dijo que el número de los polis de Montoro le parecía "normal", aunque no haya precedentes, pero tras oír en Valencia esta queja de un militante: "Presidente, ¿por qué sólo nos detienen a nosotros?", ha decidido cambiar su versión de los hechos y filtrar que se enteró de todo por la Prensa, ah, y que estaba muy triste porque Rato es íntimo amigo suyo. Esto último es una mentira tan gorda -nunca tuvieron amistad Rato y Rajoy, que son como agua y aceite- que casi nos hace olvidar la monumental trola precedente: ¿cómo iba a filtrar De Guindos, detener Montoro y dirigir Soraya una operación tan delicada sin consultárselo al presidente del Gobierno? Pase que, como ahora dicen, los ministros de Interior y de Justicia se enterasen el mismo jueves y sobre la marcha de un caso en el que Hacienda se lo ha guisado y se lo ha comido, pero sin saberlo Soraya y Rajoy, el caso Rato jamás se hubiera producido, al menos como toda España lo ha visto. No puede ser y además es imposible.

Pero harto ya de ser el primer malo de la película -el segundo es Montoro- y barruntando una destitución o cancelación de europromesas, De Guindos, se fue ayer a la radio y dijo: "naturalmente que el Presidente estaba informado". Con lo cual, tras una semana terrorífica, en el PP todos se preguntarán: ¿y por qué, Mariano, por qué?

Silencio. El plasma está apagado.

Ensayo de un esperpento
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 24 Abril  2015

Carlos Marx escribió aquello de que la historia se repite dos veces, la primera como tragedia, la segunda como farsa, pero es seguro que no estaba pensando en el PP, un partido que, bajo la presidencia de Rajoy, ha mostrado su incapacidad para aprovechar la enorme fuerza inercial que le dieron los millones de votos que obtuvo tras el desastre Zapatero. Mientras el PSOE consiguió encadenar cuatro victorias seguidas bajo el liderazgo de Felipe González, Rajoy parece condenado claramente a llevar al PP a la derrota tras cuatro años de una política muy escasamente comprensible, totalmente alejada de las intenciones de sus electores, y que amenaza con acabar representando una farsa disparatada y agónica. El PP de Aznar perdió el gobierno, tras ocho años de ejercerlo, bajo la sombra de una tragedia oscura y espesa, y Rajoy, pretende superarlo, una vez más, a la luz de un vodevil escrito por su peor enemigo, aunque Rajoy sea el autor verdadero de tanto despropósito, dejando el record de alternancia en una única legislatura dedicada a la destrucción sistemática del partido que, pacientemente, lo ha soportado, hasta la fecha.

Peleas internas
Nuncaes fácil saber qué es lo que hay exactamente detrás de un espectáculo tan escasamente edificante como la detención simulada de Rodrigo Rato, convertido, al parecer, en una especie de símbolo de los males que el honesto y eficiente gobierno de Rajoy no ha sido capaz de superar, pese a lo que se pregona sobre sus supuestos éxitos en la gestión económica. Lo único que se puede saber con certeza es que el auto inquisitorial del barrio de Salamanca ha sido una pifia desquiciada, una performance más propia de un régimen como el de Maduro que de una democracia mínimamente respetuosa con las formas. Que se sepa, cuando el PSOE quería escarmentar, detenía a Lola Flores, que no era exactamente de la ejecutiva de Ferraz. Poner a Rato a los píes de los caballos, independientemente del juicio que nos merezca el personaje, ha sido una torpeza política aderezada por la estúpida creencia de que el respetable podría acabar vitoreando a Montoro, a Soraya y al propio Rajoy por lo escrupulosos que son en el cumplimiento de las leyes. Ante tan desatinado atropello no escasean las interpretaciones, y hasta hay quien piensa que más que para ganar votos, por la fingida exhibición de acrisolada honradez, se ha tratado de buscar excusas para el inminente batacazo, una especie de ampliación de la original teoría de la mala herencia que inicialmente se utilizó para explicar las razones por las que se continuaba con el programa de Zapatero, y que ahora se reedita para explicar cómo, con la insoportable carga de corrupción heredada, no hay manera de convencer al respetable de que el PP es el partido del ora et labora, como desmadejadamente sugiere su propaganda, les juro que la tienen.

Entre el saneamiento y el saqueo
Las dos grandes damas del rajoyismo andan, al parecer, a la greña. No les faltan motivos, si cada una estima que la otra es la responsable principal de tamaño esperpento, Rajoy vigilante. En esta semana de pasión ambas han contribuido a que el público se divierta con sus apariciones estelares. Cospedal, a la que sería muy difícil aplicar, incluso salvando el género, aquello de vir bonus dicendi peritus, ha alegrado las pajarillas del personal confundiendo el proclamado empeño en sanear el país, por España, con el efectivo empeño en saquearlo. Ni Freud habría podido imaginar un lapsus tan desafortunado, pero el término, el saqueo, se ha instalado en las entendederas de muchos votantes incapaces de entender la rapacidad de Montoro, especialmente en un mes en el que las cifras del paro muestran que el único empleo que mejora es el público. Más madera que diría Marx, esta vez Groucho.

Por su parte la señora vicepresidenta, se ha aprestado a dejar a Montoro con el culo a la intemperie, confesando, de manera paladina, que la chapuza de las regularizaciones fiscales ha sido una amnistía. No ha sido un lapsus, esta señora es un poco menos boquirrota, porque lo ha repetido tres veces, para que no haya dudas. Ahora tendrá que explicar, en cuanto el calor apriete, que, además, ha sido una amnistía trampa, porque casi mil de los que escucharon la promesa de que se miraría para otra parte, como había sucedido repetidas veces, lo que no abona, desde luego, la eficacia de la bondadosa medida, se les va a someter a público escarmiento en las dosis adecuadas. Trillo, desde Londres, ha dicho que algo huele a podrido en Dinamarca, si lo sabrá él, que ha sido el mentor de la doña que se ha hecho con el timón, y acaba de descubrir como el diario preferido de la vallisoletana le ha sacado unas facturas incómodas a las páginas dedicadas a practicar la transparencia selectiva.

El milagro de Rajoy
Discutirán mucho los historiadores de mañana sobre cuál ha sido el mayor portento obrado por Rajoy, tienen donde escoger. Me permitiré apuntar una modesta sugerencia. No ha sido nada fácil conseguir que los españoles se olviden de qué clase de política les administraba Zapatero para que sea posible convertir a su heredero indirecto, al joven Sánchez, en una especie de esperanza. No era fácil, no señor, pero no hay dificultad que venza al que se empeña en equivocarse de medio a medio. La apuesta por el enfrentamiento con Podemos, que no deja de ser una operación de la Moncloa con la colaboración de las televisiones amigas, va a acabar por conseguir que el PSOE se coloque en el centro. Algo de esto ha pasado ya en Andalucía. Hay que reconocer que el éxito completo de la operación todavía no puede darse por descontado, pero si lo que queda del PP persiste en someterse al libreto político que se cocina en Moncloa, no pueden caber muchas dudas de que Sánchez será el gran beneficiado, y no hará falta mucho esfuerzo para que los españoles acaben por acogerse a una esperanza, aunque pueda estar hueca, y abandonen el refugio al que acudieron huyendo de las impávidas pavadas del olvidado Zapatero.

¿Ciudadanos liberales? (III)
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com 24 Abril  2015

Como ya sucediera con el mercado laboral o con las políticas de crecimiento económico, la difusión del programa fiscal de Ciudadanos constata, nuevamente, que no nos hallamos ante un partido liberal, sino ante una formación socialdemócrata que aspira a conseguir una reordenación “sensata” del entramado burocrático e intervencionista actual pero sin reducirlo lo más mínimo. Nótese que mi argumento no está siendo que Ciudadanos no es un partido liberal lo suficientemente radical: no, lo que estoy diciendo es que su objetivo de largo plazo no es reducir el Estado para ensanchar la sociedad civil. En el caso de los tributos, de hecho, esto es muy fácilmente observable.

No bajan impuestos
Ciudadanos no propone una rebaja general de impuestos, sino el mantenimiento de la montoriana presión fiscal actual. En concreto, Ciudadanos proyecta una bajada del IRPF de 4.350 millones de euros (debido a que reduciría los gravámenes a sólo tres tramos, inferiores a los actuales: 18% hasta 22.500 euros; 28% entre 22.500 y 75.000 euros; y 42% a partir de 75.000 euros) que compensará con una subida del Impuesto sobre Sociedades de 4.535 millones de euros (derivada de bajar el tipo al 20% pero eliminando prácticamente todas las deducciones). Y, a su vez, la reforma del IVA (eliminación del tipo superreducido y disminución del reducido al 7% y del general al 18%) tiene como objetivo declarado mantener constante la recaudación, de modo que tampoco por esta vía existe alivio fiscal alguno para la población.

A todas estas modificaciones, neutrales desde un punto de vista recaudatorio, hay que sumarles la instauración de un complemento salarial para las rentas más bajas (articulado a través del IRPF) que, de acuerdo con Ciudadanos, costaría algo más de 8.000 millones de euros. La financiación de semejante medida redistributiva se lograría merced a una reducción de las duplicidades y superfluidades administrativas (fusión de ayuntamientos, eliminación de las diputaciones, evaluación previa del gasto, etc.) cifrada en 5.000 millones de euros, más una armonización nacional del impuesto de Patrimonio y de Sucesiones, cuya recaudación no cuantifican pero que, como mucho, daría para cubrir el restante coste de ese complemento salarial.

En conjunto, pues, Ciudadanos no propone (ni pretende proponer) menores impuestos; acaso los incrementa marginalmente en algunas comunidades autónomas como la de Madrid (debido a la vía de la tributación patrimonial) para incrementar las transferencias estatales. Nuevamente, pues, nos topamos con las bases ideológicas de un partido típicamente socialdemócrata y no con las de uno liberal. Comparen, a este respecto, las promesas fiscales de Ciudadanos con las de otro partido declaradamente liberal como el P-Lib: el Partido Libertario propone abolir Sucesiones y Patrimonio; una progresiva reducción de los impuestos Especiales hasta suprimirlos; un recorte en tres fases de IRPF y Sociedades hasta eliminarlos; y una escalonada rebaja del IVA hasta el 5%.

Es decir, el saludable objetivo a largo plazo del P-Lib es financiar un Estado minimalista con apenas un impuesto sobre el consumo del 5%. ¿Imposible? En absoluto: ésa sería la auténtica revolución liberal que necesita España. Ahora bien, sí es verdad que a muchas personas el liberalismo del P-Lib puede parecerles demasiado radical (a mí me parece pertinentemente radical, esto es, que va a las raíces morales y económicas del liberalismo): lo importante, a este respecto, no es tanto si nos quedamos con un IRPF del 0% o del 10% cuanto la decidida voluntad liberal de reducir los impuestos y de adelgazar el Estado (más allá del gasto meramente redundante). Ciudadanos no aspira a bajar generalizadamente los impuestos ni a disminuir el Estado: no aspira a hacerlo ni de manera radical ni de manera timorata. Al contrario: su objetivo es conservar el Estado tal como existe ahora mismo pero de una manera menos irracional y exuberante. Por eso no pueden ser calificados como liberales y sí como miembros del consenso socialdemócrata que nos rodea.

Ahora bien, tal como también expliqué en los casos anteriores, todo esto no significa que Ciudadanos sea exactamente lo mismo que el PPSOE. Más allá de la no menor circunstancia de que esta formación no ha participado en corruptas tramas de saqueo institucional (veremos qué sucede cuando se afiance en el poder durante varios lustros), sus propuestas se dirigen a modernizar la socialdemocracia y a volverla algo menos destructora de las bases de generación de riqueza. En el caso de la fiscalidad, buscan implantar un sistema tributario más simple y transparente que, además, no penalice la atracción de talento extranjero con un IRPF menos disparatadamente progresivo que el actual. Son mejoras a celebrar pero no en nombre del liberalismo, sino de una socialdemocracia menos descabellada y más moderna.

¿Un futuro de impuestos crecientes?
Pero acaso lo más inquietante de la propuesta fiscal de Ciudadanos no sea el presente inmediato —que, como digo, supondría una mejoría marginal con respecto a la situación presente— sino el futuro. Al menos en el presente documento, el partido de Albert Rivera no parece solucionar el acuciante problema de déficit público que sigue azotándonos: 60.000 millones de euros de agujero presupuestario en 2014.

Tal como hemos expuesto, la reforma fiscal planteada por Ciudadanos es neutral desde un punto de vista recaudatorio y las reducciones del gasto prometidas apenas sirven para cubrir los nuevos programas redistributivos que se pretenden implantar. Entonces, ¿qué hacer con el déficit? Aunque Ciudadanos no afronta directamente la cuestión, parece que se fía todo a un relanzamiento del crecimiento económico —merced a la dinamización de la actividad que pretenden imprimir con sus restantes medidas— y, sobre todo, a la lucha contra el fraude fiscal (que, a diferencia de lo que harían los liberales, no se consigue mediante una sustancial rebaja impositiva que incentive indirectamente a la gente a no defraudar, sino criminalizando y endureciendo más las leyes contra el fraude de lo que ya lo ha hecho el propio Montoro).

Sin embargo, existe una frase en el documento de Ciudadanos que no dejo de leer con cierta preocupación: “Esta reducción del tipo general de IVA y ensanchamiento de la base nos podría dar espacio para luego ir hacia un gran pacto de estado que redujera las cuotas de la Seguridad Social, para incrementar el empleo, a cambio de una subida del IVA, en la línea de las recomendaciones internacionales, y de la Comisión de Expertos. Este pacto no forma parte de nuestra propuesta, pero sería algo a valorar con las demás fuerzas políticas”. Claramente, Ciudadanos está preparando ideológicamente el terreno para futuros incrementos de la tributación indirecta con el pretexto de rebajar en paralelo las cotizaciones sociales: una fórmula que no tendría por qué ser negativa si, de verdad, se recortaran en toda su extensión las cotizaciones a la Seguridad Social.

Mas uno tiende a sospechar que, llegado el momento y habida cuenta del descuadre presupuestario del Reino de España, el IVA subiría mucho más de lo que bajarían las cotizaciones sociales: una treta análoga a la que ya empleara Montoro en 2012 para incrementar el IVA del 18% al 21%. Por supuesto, no deja de ser injusto extender la sombra de la sospecha sobre Ciudadanos por culpa de la gigantesca mascarada fiscal protagonizada por el PP; pero ciertamente no son unos temores del todo infundados: imaginen un partido político en el poder, sin marcadas convicciones liberales, necesitado de más ingresos para mantener un Estado de Bienestar que desea no recortar, que toma como referencia a Dinamarca —país con un IVA del 25%— y que tiene la oportunidad de incrementar la recaudación por IVA modificando la estructura fiscal del país de un modo cuya no neutralidad los ciudadanos no serían capaces de evaluar con precisión. Los incentivos de esa formación —que bien podría ser Ciudadanos en el futuro— parecen más que obvios y no se alinearían con los derechos de las personas.

En definitiva, Ciudadanos promete organizar cartesianamente el Estado gigantesco que padecemos los españoles a imagen y semejanza del resto de europeos, pero no achicarlo para dotar de una mayor autodeterminación a la sociedad civil. En su programa económico, el libre mercado es meramente instrumental a los objetivos de la política estatal; en el caso de la fiscalidad, el libre mercado es meramente instrumental a la maximización de los ingresos del Estado (a través de la promoción del crecimiento económico). No hay una inspiración liberal en sus políticas —aun cuando éstas traten de ser amistosas en muchos aspectos con el liberalismo— y por eso no ven como intrínsecamente problemáticas las relaciones coactivas que constituyen el Estado: por eso, en suma, su objetivo es quedarnos como estamos pero de la manera más sensata posible. Como en el caso de la Comisión de Expertos del Gobierno, la rebaja de impuestos de Ciudadanos se queda en una mera reordenación de los tributos. Y eso no es liberalismo.

ELECCIONES GENERALES
Y tú, ¿a qué izquierda vas a votar?
Emilio Campmany Libertad Digital 24 Abril  2015

Se acercan las elecciones generales y hay que ir pensando qué votar. Veamos las opciones que se le ofrecen a un votante de derechas.

Se puede votar a los comunistas. Se presentan como una moderna extrema izquierda con las siglas de Izquierda Unida, pero es el PCE de toda la vida. Para cualquiera, de izquierdas o de derechas, esto debería bastar.

Se puede votar a la socialdemocracia corrupta. Pero cuando no han sido radicales les ha dado por corromperse. Y a veces han hecho las dos cosas a la vez. Pase que sean de izquierdas, pero lo del GAL no es fácilmente perdonable, y todavía padecemos las consecuencias de la negociación con ETA. Luego están los escándalos andaluces, que son sólo andaluces porque sólo allí gobiernan. Y han puesto a su frente a uno que parece tan espabilado como Zapatero. Podríamos perdonar que son de izquierdas, pero no la amoralidad, inepcia y corrupción con la que han gobernado cuando se les ha dado la ocasión.

Luego tenemos a la nueva extrema izquierda de Podemos. Que sean de izquierdas no basta para descartarlos porque todos son de izquierdas. Su problema estriba más en lo muy demagogos que son. Por lo visto, si ellos gobiernan va a haber dinero para todo. Un delincuente llamado Falciani se encargará de recaudarlo. Sólo pueden votarles quienes crean en las hadas. Y aún a esos les debiera bastar ver qué pasa en Venezuela, su modelo inspirador.

UPyD es una bonita opción, aunque sea sólo porque predica la igualdad de los españoles ante la ley. Sin embargo, padecen una grave afección de cesarismo y encima es muy probable que se vean abandonados por los pocos electores que reunieron en anteriores elecciones. No es que sean de izquierdas, es que votarles puede significar tirar el voto a la basura.

Ciudadanos era una opción interesante cuando creíamos que tenían algo de liberales. Con una honradez insólita, han decidido desgranar su programa abiertamente y han resultado ser tan de izquierdas como cualquiera. No hay en lo que proponen nada contra el Estado elefantiásico que PP y PSOE construyeron. Tan sólo aspiran a heredar el monstruo y racionalizar su gestión para que pueda seguir engullendo nuestra hacienda sin venirse abajo. Algo es algo, pero digamos que, para alguien de derechas, está lejos de ilusionar, mucho más si se tienen en cuenta sus ramalazos anticlericales.

Nos queda el PP, que aunque se dice de derechas es obviamente de izquierda, incluso comunista, si se fija uno en su política fiscal. Pero como el que sea de izquierdas no debería bastar para no votarles, dado que todos lo son, valoremos otros aspectos. Y el problema es que el PP no sólo ha imitado a la izquierda en sus políticas fiscales, sino que también se arruga ante los terroristas, hace política exterior bolivariana, se acula en tablas cuando tiene que defender sus ideas y, en el mejor de los casos, tolera la corrupción como si fuera un mal menor inevitable. Deberíamos tener derecho a una alternativa.

Me dirán enseguida que existe tal o cual partido al que poder votar que de verdad es de derechas. Es cierto, pero el caso es que, por lo que sea, ninguno tiene hoy una posibilidad razonable de conseguir representación parlamentaria. Es lo que hay. Así que escojan la tonalidad de rojo que más les guste y, antes de echarse a llorar, asegúrense de que los niños no les vean.

PLATAFORMA #STOPISISYA
“En Córdoba no hubo convivencia entre las 3 religiones sino un régimen de apartheid despiadado y brutal”
AGENCIAS Minuto Digital 24 Abril  2015

“El mito de las tres culturas” ha sido el título de la conferencia que forma parte del ciclo“Córdoba, ante el reto del multiculturalismo” y que hoy se ha celebrado en Córdoba con la presencia del Catedrático de Estudios Árabes de la Universidad Autónoma de Madrid, Serafín Fanjul, del filósofo y escritor, Gustavo Bueno, y del historiador Fernando Paz. Los tres ponentes han disertado sobre la visión distorsionada que se tiene sobre la convivencia de las religiones islámica, cristiana y judía en Córdoba durante la etapa musulmana en la Península.

En ese sentido, el Catedrático de Estudios Árabes de la Universidad Autónoma de Madrid, Serafín Fanjul, denunció aquellas corrientes más emocionales que científicas o documentadas que convierten ese pasado en un “edén de flores literarias y exquisitos logros artísticos”. Por todo ello, cuestionó el mito de las tres culturas y destacó cómo las comunidades cristiana, musulmana y judía vivían en un régimen de apartheid. En palabras del profesor, “fue un tiempo oscurantista y duro para todos, despiadado y brutal”.

Durante su intervención, el profesor también se refirió a la polémica sobre la Mezquita de Córdoba. A su juicio, esta iniciativa lo único que busca es implantar el culto islámico en el templo. En este punto, Fanjul hizo referencia a la posibilidad de que en la Mezquita de Córdoba pueda haber un culto compartido en este templo, es decir, la posibilidad de que cristianos y musulmanes puedan rezar en la Mezquita. Sobre esto señaló que es imposible ya que la comunidad islámica exigiría la retirada de todo símbolo, imagen o adorno cristiano pues resulta imposible que aceptasen orar en un lugar presidido por signos que detestan.

Por su parte, el historiador Fernando Paz abordó en su intervención el concepto de multiculturalismo y las consecuencias que tiene para la sociedad española. A su juicio, “el multiculturalismo ha sido un fracaso en toda Europa que nos podemos ahorrar en España a la vista de lo sucedido en el resto de nuestro continente. Además supone una pérdida de la identidad nacional”.

Por último, el filósofo y escritor Gustavo Bueno aseguró que “el mito de las 3 culturas, que pregona recuperar un idílico e inexistente pretérito medieval de entendimiento y armonía entre las religiones judía, musulmana y cristiana, supone una reinterpretación falsa y torcida de la historia de España, y propugna actuaciones políticamente imprudentes en el contexto geopolítico del presente”. A su juicio, este mito olvida la incompatibilidad entre los planes de los verdaderos islámicos creyentes, que deben entregarse a la Yihad para liberar al resto de los hombres de sus errores y confusiones, con el resto de culturas y religiones.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
NACIONALISMOS
Piedras contra nuestro tejado
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 24 Abril  2015

Leí en La Vanguardia (5/4) una columna que ofrecía un retrato descarnado de la traición que determinadas fuerzas políticas cometen contra los valores de nuestra civilización: mantienen "un silencio muy sonoro" mientras los bárbaros yihadistas martirizan y masacran a multitudes de seres humanos de todas las edades, sexos, creencias religiosas e ideologías. El texto concluye con una rotunda condena a estos testigos mudos, cuando no cómplices, del exterminio que no cesa:

¿Dónde están los amantes de las pancartas y el griterío en la calle, ahora que mueren palestinos en manos islamistas, o cristianos por su fe? ¿Por qué no hay manifestaciones? Quizá porque no son víctimas de los malos clásicos, ni son homologables a las causas que les gustan. Es un escándalo de proporciones gigantescas el silencio de la progresía ante tanta matanza, como lo es el despiste cósmico que han sufrido ante el avance del islamismo. Todos estos que nos atacaban cuando denunciábamos el auge de este totalitarismo y avisábamos del riesgo, ¿dónde se esconden? Se equivocaron tanto, criminalizaron tanto y ahora callan tanto… Shame!

Las vergüenzas al desnudo
Sí, ¡vergüenza! La estigmatización de los fariseos progres no podría haber sido más justa. Sólo cabe una pequeña, o no tan pequeña, salvedad. La columna la firma Pilar Rahola. Y cabe preguntarse, y preguntarle, ¿por qué los muy activos y eficaces organizadores de las cadenas humanas, de las V (¿de Vergüenza?) callejeras, de configuraciones de banderas en los estadios de fútbol, de montajes teatrales con urnas falsas en espacios públicos, de campañas de propaganda masiva con todos los recursos oficiales… no mueven un dedo ni dicen esta boca es mía para denunciar y combatir a los verdugos? ¡Si ni siquiera conservan la dignidad necesaria para echar a patadas a los mercachifles que vendieron el espacio central de la senyera, rebajada a camiseta del Barça, para estampar allí el nombre del estado salafista y esclavista que financia a quienes planean degollar y dinamitar catalanes!

Los conciliábulos entre CiU, ERC, CUP, ANC, Òmnium y la Associació de Municipis per a la Independència sirven para que se tiren los trastos a la cabeza antes de firmar infumables hojas de ruta, pero jamás para exhibir, o al menos fingir, una muestra de solidaridad con las víctimas y de repudio a los victimarios. Tal vez porque en el contubernio medran algunos colectivos que alimentan tanto odio contra Occidente y sus instituciones democráticas como el que corroe a una parte de esa progresía de la que abomina, con razón, doña Pilar. Y que desahogan ese odio ensañándose con el resto de España y, por su intermedio, con el resto de Europa y Occidente.

Sólo una mente blindada contra los razonamientos más elementales puede resistirse a ver la semejanza que existe entre los desafueros de aquello que Rahola denigra -en este caso la progresía- y los de aquello que idolatra, en este caso la minoría confabulada para conquistar el poder absoluto en una sociedad metódicamente desquiciada. Pilar Rahola es, curiosamente, una experta en convertir sus diatribas en un bumerán. Cuando vapulea el régimen totalitario de Cristina Fernández de Kirchner, enumera ejemplos de autoritarismo y tergiversación de la realidad y de la historia que se pueden aplicar como anillo al dedo a las campañas hegemónicas y maniqueas de su admirado Artur Mas. Son tal para cual: ambos "van por todo". Y cuando arremete contra la progresía deja al desnudo, como acabamos de ver, las vergüenzas del secesionismo.

Cachorros de terroristas
El yihadismo, cuyas atrocidades no movilizan la indignación de los progres, como bien señala Pilar Rahola, llama a nuestra puerta. No pasa un día sin que la prensa informe de que las fuerzas de seguridad del Estado han capturado a cachorros de terroristas que se alistan para combatir en las filas del Estado Islámico o que regresan, fanatizados y entrenados, para colaborar en la reconquista de Al Ándalus. Y Cataluña es uno de los principales focos de reclutamiento. Existen en España 1.264 centros de culto islámico, de los cuales 98 practican la variante salafista, la que aplica más estrictamente las enseñanzas del Corán: 50 de esos centros, que no son sólo mezquitas sino también naves, pisos y hasta garajes, se encuentran en Cataluña (LV, 5/4).

El fundamentalismo que allí predican los imanes es el caldo de cultivo ideal para engendrar nuevos yihadistas. Pero cuando el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, alerta de que la política de captación de Nous Catalans, propiciada por los secesionistas para engrosar sus propias filas, favorece la infiltración de yihadistas, Pilar Rahola reacciona como una progre multiculturalista y lo acusa en tres mensajes de Twitter de ser un "enfermo". Según la panfletista, Nous Catalans, dirigido por su antiguo socio en el fracasado Partido por la Independencia, Àngel Colom, favorece la integración de los inmigrantes musulmanes. Arriesguémonos a imaginar lo que podría pensar uno de estos inmigrantes, presuntamente integrado y simpatizante del yihadismo:

Afortunadamente, los cruzados españoles son más débiles que cuando nos expulsaron. Ahora están divididos. Para cubrirme las espaldas trato de conseguir la nacionalidad española. Un funcionario influyente que vive en mi barrio promete ayudarme, pero me dice que cuando tenga el DNI deberé convertirme en catalán, aunque el documento diga que soy español. También deberé afiliarme a un centro político que dirige un amigo suyo donde hablan pestes de España. Me explica que así me integraré en Cataluña, que no tiene nada que ver con España. Rarísimo. Hoy la prensa informó de que los nuestros ejecutaron a 147 jóvenes infieles en una universidad de Kenia. El funcionario nunca habla de estos temas para no obligarme a mentir diciendo que lo lamento. Se conforma con que diga que odio a los españoles. Lo cual es cierto. Odio a los españoles, a los catalanes y a todos los infieles. Esta gente tira piedras contra su propio tejado. El imán me aconseja que les siga la corriente al funcionario y a sus camaradas mientras cumplo mis deberes de buen musulmán y hago mi contribución al Estado Islámico. No entiendo que mi documento diga una cosa y yo sea otra. Mi primo de Hannover y mi tío de Lyon dicen que allí no toleran tribus como las nuestras o las de los españoles. En Hannover eres alemán y hablas alemán, en Lyon eres francés y hablas francés, y punto. Aquí es más fácil enredar a unos y otros. Todos están peleados con todos. Incluso hablan lenguas distintas. Yo ya no entiendo la que les enseñan a mis hijos en la escuela, así que conversamos y rezamos las oraciones en amazig. Cuando esto vuelva a ser Al Ándalus el califa pondrá orden y obedeceremos la ley del Profeta. ¡Alá es grande!

Fantasías onanistas
Exacto: tiramos piedras contra nuestro propio tejado. Vista la magnitud de la amenaza yihadista, resultan tan patéticas las pantomimas conciliadoras de los adalides del multiculturalismo buenista, por un lado, como alarmantes las fanfarronadas omnipotentes de los secesionistas que creen que el mundo está al servicio de sus fantasías onanistas, por otro. A ambos los aguarda un choque traumático con la realidad. Valentí Puig, vacunado contra espejismos autodestructivos, nos pone sobre aviso ("Jugando sin papeles", El País, 20/4):

De una parte el buenismo de la izquierda -o más bien del progresismo- y por otra el ensueño nacionalista de una catalanización del Islam, relativizan las circunstancias en que puede aparecer un banderín de enganche de soldados para el ejército del nuevo Estado Islámico. (…) De forma específica, en Cataluña se ha producido una concentración de detenciones de yihadistas (…) Cataluña encabeza la franja de Levante, mientras que en Andalucía el Nuevo Califato lleva tiempo echando raíces.

Se miran el ombligo
Es indecente que los secesionistas recluten inmigrantes, cualquiera sea su grado de lealtad, para ponerlos al servicio del contubernio de españoles insumisos alzados contra la inmensa mayoría de quienes son, al fin y al cabo, aunque renieguen de ello, sus compatriotas. Pero es infinitamente más grave, y repercute fuera de nuestras fronteras, el hecho de que se obstinen en fragmentar un bastión de la Unión Europea y de la OTAN como es España, sabiendo que al proceder así debilitan las defensas de Occidente, y dentro de Occidente las de Europa, las de España y sobre todo las de su propia comunidad, despejando el terreno para la embestida de los bárbaros.

La realidad es terca: Cataluña, cada día más anarquizada, es la cabeza de puente ideal para el desembarco de los enemigos… que no son, claro está, ni nuestros compatriotas españoles ni nuestros aliados occidentales. Todo lo cual explica, asimismo, el desprecio con que gobiernos e instituciones tratan, y seguirán tratando, a los sectarios anacrónicos que se conjuran para sabotear premeditadamente, desde dentro, la cohesión y la seguridad del mundo libre. Nada puede ocultar ni remediar la inopia intelectual de los caudillos de opereta que, en medio de esta avalancha de amenazas, se miran el ombligo y creen ver reflejada en él la hoja de ruta que conduce a un nuevo país independiente y próspero, fundado sobre unas ruinas amañadas del siglo XVIII y sustentado por un palo mayor en avanzado estado de descomposición. Lo que urge evitar es que, cegados por sus apetitos de poder político y económico o por el totalitarismo identitario -que de todo hay en la viña del nacionalismo-, estos alucinados nos arrojen al pie de los caballos yihadistas.

El historial clínico, listo para tumbar las fronteras autonómicas
España planea introducir en el sistema sanitario un modelo de información compartida en tiempo real, como permite ya la tecnología, gestionada por cada comunidad
Lidia Montes El Mundo  24 Abril 2015

El sector sanitario se sube al tren del big data. En un país en el que 17 comunidades autónomas gestionan 17 sistemas sanitarios independientes, los ciudadanos se mueven a día de hoy sin garantías de que el profesional médico de una región distinta a la suya de origen disponga de su historial clínico completo. Según José Alberto Maldonado, investigador del grupo de informática biomédica -IBIME- del Instituto Ítaca de la UPV, esto «no nos hace especiales, en países como Estados Unidos sucedía algo parecido, pero necesitamos coordinación», afirma. «Si el ciudadano enferma durante las vacaciones en otra comunidad, el médico no va a poder acceder a su historia clínica completa».

El jefe de informática médica del Hospital Clínic, Javier Pastor, señala que se ha apostado por soportes digitales, pero la información del paciente está fragmentada. Por este motivo, las voces expertas reunidas en el Foro de Interoperabilidad en Salud han puesto de manifiesto que es necesario un cambio de modelo. «El grado de interoperabilidad que ofrecen las tecnologías actuales permite trabajar en tiempo real con datos del paciente», explica Pastor. El Gobierno central ha impulsado un grupo de trabajo para conseguir un modelo compartido de atención primaria y hospitalaria, de forma que se ponga en común la historia clínica completa y se adopten los sistemas y plataformas web que permitan una comparación en tiempo real de los datos.

En una apuesta por renovar el sistema, los expertos miran a otros modelos europeos, concretamente a Suecia, cuyo «sistema es heterogéneo», afirma José Carlos Ruiz, project manager de InterSystems Iberia, «allí hay diferentes sistemas de información y lo que ha hecho el Gobierno es legislar para determinar unos protocolos acerca de cómo enviar información al sistema central». Sin embargo, en este punto, y extrapolándolo al contexto español señala que no se ha cambiado cada uno de sus sistemas de interoperabilidad. ¿La solución? Los expertos apuestan por un modelo sanitario en el que cada sistema establezca su propia estructura de interoperabilidad, pero a la vez se establezcan unas normas del juego que los haga compatibles.

Adolfo Muñoz, investigador en la unidad de telemedicina del Instituto de Salud Carlos III apunta en esta línea que se trata de «dar libertad para seguir actuando como se considere por dentro que se deben seguir haciendo las cosas; pero de cara a afuera normalizarnos y utilizar unos estándares». Según Muñoz, este sistema proporciona muchas ventajas, «supone una serie de oportunidades para las empresas que participan en el desarrollo de unas estructuras comunes». En relación a los pacientes, el nuevo modelo les debe asegurar que las personas adecuadas tienen la información adecuada y en el lugar adecuado. «Eso es lo que se busca» sentencia Muñoz.

Andrea Barbiero, consultora TIC, indica que se trata de una transición entre el sistema CIE9MC, que se venía utilizando como sistema de información, al CIE10ES, un modelo integrado de diagnóstico y procedimientos que se articula como más flexible, posee una mayor especificidad en información clínica y trabaja con terminología estandarizada.

Todo este cambio, vaticina Barbiero, implica una transición en tres dimensiones: en la organizativa de los procesos actuales de trabajo; en la formación que los profesionales requerirán; y en relación a los perfiles de los sistemas de información sanitarios y al gran volumen de datos.

Otro punto importante, señala la consultora, será «garantizar la información económica y asistencial» que involucra a grandes plataformas como la gestión hospitalaria y la atención primaria, herramientas de soporte de codificación, sistemas y operaciones de procesos ETL (extract, transform and load). En última instancia, el proceso debe permitir a las organizaciones mover datos desde múltiples fuentes y sistemas de explotación de datos.

Para llegar a todo esto, los expertos del foro plantean tres fases, que comienzan por consensuar una metodología de trabajo, identificar los sistemas involucrados en la transición y planificar reuniones con los actores involucrados para ver cuál será la repercusión de los sistemas de información.

Se habla, por tanto, es de un modelo basado en el big data, que implicaría activar en el ámbito médico sus cinco uves: volumen, velocidad, variedad, veracidad y valor. La visión del equipo del Hospital Clínic que encabeza Pastor es que el principal problema para poner esto en marcha está en el desconocimiento de quiénes lideran los planes de salud, o incluso el sistema de pago a proveedores. «Si toda esta gente conociera las ventajas de lo que aquí se plantea pensarían de forma diferente».

En relación a los pacientes, el nuevo modelo les debe asegurar que las personas adecuadas tienen la información adecuada y en el lugar adecuado

Según Maldonado, la receta electrónica constituye un claro ejemplo de éxito «ha funcionado muy bien porque trabaja en tiempo real con los datos. Ahora cabe trabajar en el mismo proceso con la historia clínica, que implica transferir responsabilidades apoyado en un servidor».

Raimundo Lozano, consultor de informática médica de Hospital Clínic indica que este cambio hacia la interoperabilidad busca una evolución del modelo actual, cuyo punto de vista es la recuperación de la salud, a un nuevo paradigma que se encamina a la prevención sanitaria. «A fin de cuentas lo que hemos hecho es crear grandes archivos digitales», señalan los expertos, que aclaran que el modelo de interoperabilidad que proponen «rompe con las barreras físicas y organizativas que son condicionantes hoy en día».

Desde una perspectiva práctica la unificación de términos supone un desafío. Maldonado señala que «el primer paso que se ha dado es la definición formal de los conceptos clínicos que se incluyen en los documentos». Como apoyo, Lozano aclara que es un fenómeno que no pasa en la banca: «Todos tienen claro lo que es un fondo o lo que es el saldo, por eso es posible sacar dinero desde diferentes cajeros» y, aunque considera que la situación en el sector sanitario es mucho más complicada, es necesario trabajar para unificar la terminología y ayudar a las comunidades autónomas en esta transición.

Pastor y Lozano coinciden en que ya no se puede «mantener más este esquema de cuatro paredes» y que es necesario construir toda la estructura: el diseño de base de datos y la interfaz. Además se aboga por un modelo en el que «no sirve ya desentenderse de lo que le pasa al paciente al salir del hospital». La tendencia se dirige cada vez más a compartir procesos clínicos de información en diferentes dispositivos, explican los expertos. «Si no entendemos esto no seremos capaces de darle un servicio adecuado al ciudadano. Lo que está en juego es su salud».

El paciente quiere ser activo en la gestión de su salud
Ejemplo de buenas prácticas. Si hubo una constante en el V Foro de Interoperabilidad en Salud, ésta fue establecer una clara diferenciación entre el modelo sanitario estadounidense y el español. No obstante, cabe resaltar que el experto del IBIME, Alberto Maldonado valoraba como caso de éxito el ejemplo norteamericano: «cuando Obama llegó al gobierno, no sólo estableció los criterios a seguir, sino que aportó presupuesto para llegar a esa interoperabilidad». Un caso de éxito que se puede extrapolar al modelo empresarial de HealthShare Personal Community que se articula como una suerte de «plataforma para compartir información de salud», presentaba José Carlos Ruiz la compañía en el contexto del evento. Con base en Boston, 35 años a sus espaldas y el 75% del negocio implantado en territorio norteamericano, esta empresa proporciona a las empresas de salud y redes de información una solución extensible global de apoyo a la creación de comunidades de pacientes participativas.

 «Lleva la interoperabilidad a la conexión de la gente adecuada en el momento adecuado». Un servicio que el hospital de Masachusetts, por ejemplo, viene utilizando como clave para medicina personalizada dentro de un proyecto de investigación genómica. Ruiz considera que HealthShare proporciona acceso a los pacientes a la información clínica en tiempo real y lo hace de una forma intuitiva y segura, con un espacio dedicado a mensajería segura y una sección educativa que promueve hábitos saludables. En base a su experiencia Ruiz explica que existe una demanda de los pacientes de ser partícipes y activos en la gestión de la salud «quieren conocer de primera mano qué medicamentos toman, qué enfermedad tienen, quieren tener hábitos saludables» señala Ruiz haciendo entrever un cambio en el modelo de paciente. «Representa un cambio de filosofía y paradigma y para esto necesitamos nuevas soluciones». Respecto a otros modelos parecidos como portales de hospitales y centros de diagnóstico, señala Ruiz que se diferencian porque «no hay una centralización». Y se refiere a lo que denomina «el fallido Google Health» que requería que el paciente introdujera la información. «Intentamos sustituir todo esto para que el interfaz sea accesible y multidispositivo» aclara Ruiz apostando por los nuevos sistemas de monitorización del paciente.

 


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