AGLI Recortes de Prensa   Sábado 25  Abril 2015

Los tres grandes lastres de España: paro, déficit y deuda
EDITORIAL Libertad Digital 25 Abril  2015

El discurso oficial del PP, instalado en la más absoluta complacencia en los últimos trimestres gracias al crecimiento de la economía, contrasta con el penúltimo aviso que han vuelto a lanzar las instituciones europeas al Gobierno de Mariano Rajoy. El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, ha resaltado este viernes que, pese a que el PIB aumenta y se ha empezado a crear empleo, todavía queda mucho por hacer en materia económica. En concreto, ha enfatizado la necesidad de aprobar nuevas reformas para mejorar el mercado laboral y las finanzas públicas, con el fin de corregir los graves "desequilibrios" que sigue padeciendo el país. "Puede hacerse más", alertó.

Estas declaraciones constituyen un pertinente y muy realista jarro de agua fría a la estrategia del Ejecutivo, consistente en sacar pecho por un avance del PIB que está propiciado, exclusivamente, por el esfuerzo de familias y empresas, en lugar de entonar el mea culpa por incumplir sus promesas, disparar los impuestos y dificultar la recuperación. No en vano, el desplome que ha experimentado la prima de riesgo desde mediados de 2012 no se debe a las escasas e insuficientes reformas de Rajoy, sino al plan de rescate implícito lanzado por el Banco Central Europeo para evitar la ruptura del euro, y, por desgracia, el actual crecimiento de la economía nacional depende más de factores exógenos (política monetaria, petróleo, demanda externa, etc.) que de méritos propios.

El liderazgo que ostenta España en materia de paro, déficit y deuda sigue siendo el grand lastre de la economía, y la triste realidad es que poco o nada se ha avanzado en estos campos durante el mandato popular. Es cierto que la reforma laboral, la mejor y casi única medida positiva a destacar por parte del Gobierno, está facilitando la creación de empleo, lo cual es más que bienvenido. Sin embargo, conviene recordar que la tasa de paro aún ronda el 24%, con más de 5,4 millones de desempleados, una cifra inédita en el mundo desarrollado, a excepción de la desastrosa Grecia. La crisis se ha llevado por delante cerca de 3,3 millones de empleos, y, por tanto, aún queda casi todo por hacer en materia laboral. Con suerte, Rajoy cerrará la presente legislatura con un índice de paro ligeramente inferior al que dejó en herencia el funesto Zapatero.

Y lo mismo sucede en el ámbito de las finanzas públicas. Tras cerrar 2014 con un agujero del 5,8% del PIB, España presenta el segundo mayor déficit de la zona euro, tan sólo superado por la quebrada Chipre tras el colapso de su sistema financiero. Mientras, la deuda pública roza ya el 100% del PIB y, de hecho, el endeudamiento total de España ha aumentado en cerca de 300.000 millones de euros durante la crisis por culpa, precisamente, del sobredimensionado sector público.

Lo único que ha hecho Rajoy durante estos años es lo mínimo e imprescindible para evitar la debacle total del país, manteniendo más o menos intactas las deficientes instituciones y las graves carencias estructurales que sitúan nuestro país a la cola de numerosos indicadores socioeconómicos de la zona euro. El Eurogrupo ha puesto, una vez más, el dedo en la llaga: España avanza, sí, a pesar del Gobierno, pero aún está lejos de la salida definitiva de la crisis. Tal y como ha advertido este viernes el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, "no basta" con crecer al 3% "unos pocos años", se requiere de un crecimiento sostenido a "muy largo plazo" para poder cantar victoria. Y, para ello, se necesitan más y mejores reformas.

El gran desempleador
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com 25 Abril  2015

La machaconería propagandística del Gobierno ha terminado convenciendo a muchos de que las cosas van mejor, de que la recuperación es vigorosa y muy pronto la crisis se conjugará en pretérito perfecto. Si bien es cierto que algunos indicadores han dejado de echar humo, no lo es menos que muchos de ellos siguen ardiendo en silencio. España no ha superado la crisis en la que se precipitó de cabeza durante el primer trimestre de 2008. Para constatarlo no hace falta informe alguno, tan solo es necesario fijarse en el dato de desempleo, ese santo grial estadístico que refleja la buena o mala salud de una economía. La realidad es la que es por más que desde Moncloa se empeñen en inventarse otra. España hoy tiene más parados que hace cuatro años. La legislatura, al menos desde el punto de vista del empleo, podría resumirse en la fabricación intensiva durante el primer año de un millón de parados para que, a continuación, esos mismos desempleados fuesen recolocándose lentamente. Aquí tiene el dato. Al llegar Rajoy al poder la tasa de desempleo era del 22,5%, hoy es del 23,7% y hace dos años rozó el 27%. Han sido cuatro años de máximos históricos. Los números hablan por sí mismos, no hacen falta muchas más explicaciones.

La pregunta que todos, especialmente los votantes del PP, se hacen ahora es por qué Rajoy ha sido totalmente incapaz de reducir el paro. No olvidemos que, en tanto que la principal preocupación de los españoles es y era el desempleo, el mandato expreso que recibió el actual Gobierno a finales de 2011 fue precisamente ese, enfrentar la sangría laboral con medidas de choque efectivas, que invirtiesen la tendencia primero y pusiesen luego los cimientos para que se crease empleo a lo largo de la legislatura. De haber sucedido así hoy estaríamos hablando de un mercado laboral prácticamente recuperado ya que cuatro años dan para mucho, sobre todo cuando las cosas se hacen bien. Rajoy, en cambio, lo ha hecho mal tirando a fatal, ha sido el gran desempleador. Abundó en lo peor del zapaterismo y ha puesto de su cosecha lo que faltaba para que las abultadas cifras de desempleo sigan siendo la vergüenza nacional por antonomasia.

La causa de que cueste tanto encontrar un empleo en España es de orden político. Por un lado el mercado laboral sigue siendo muy rígido, más que el de otros países europeos, de esos “de nuestro entorno” con los que tanto se llena la boca el politiquerío nacional. La reforma laboral de 2012 vino a aliviar la situación, pero, como ya se advirtió en su momento, fue timorata e insuficiente. No abordó las enfermedades de un sistema de relaciones laborales que heredamos del franquismo, que encarece enormemente el trabajo a través de onerosas “cargas sociales” que nadie se ha atrevido a tocar y que ha terminado alumbrando cuatro mercados laborales de facto: uno para los funcionarios, otro para los empleados indefinidos, un tercero para los autónomos y los temporales, y un cuarto y último para los que resuelven en el mercado informal. Los gobernantes no han sido nunca ajenos a esto, pero saben que los privilegios de la parte alta de la pirámide existen porque debajo hay quien los sostiene.

Para que el país mantenga a cerca de tres millones de empleados públicos hay que producir mucho. La nómina pública se come la práctica totalidad de la recaudación conjunta de IVA e IRPF. Esto es algo de lo que no se suele hablar. Dedicamos varios meses de trabajo al año solo para pagar nóminas de funcionarios. Cada año se opera en España una gigantesca transferencia de renta entre los trabajadores del sector privado –cuyos salarios medios son notablemente inferiores– a los del sector público. Todo a cambio de los mismos servicios que recibíamos hace quince años por aproximadamente la mitad de dinero. Esa misma cantidad invertida en otros rubros traería ahorro, inversión y empleo productivo, pero ay, el consenso político es que la administración es intocable, y como es intocable y cada vez trabaja menos gente en el sector privado, hay que subir los impuestos una y otra vez para que el esfuerzo lo mantengan entre menos.

A este fenómeno no es ajeno el hecho de el propio Rajoy sea un funcionario y que básicamente de funcionarios se haya rodeado. La Moncloa hoy es un almacén de opositores que no saben lo que es hacer una entrevista de trabajo y, mucho menos, sacar una pequeña empresa adelante. No tienen ni idea, en suma, de cómo se crea riqueza, de ahí que la expropien tan alegremente.

De manera que, aparte de una reforma laboral que liberalice realmente ese mercado –no muy distinto, dicho sea de paso, a cualquier otro mercado–, es necesario que el Estado se ajuste de una vez y libere los recursos que la economía española necesita para ponerse en marcha de nuevo. Hasta que no entendamos que cada empleo creado en el sector público tiene un coste directo en el empleo privado y productivo no saldremos de esta. A lo más, y con sueldos mínimos como los que hoy se pagan en la mayor parte de empresas, se mantendrá la tónica actual condensada en un desempleo anormalmente alto, salarios bajos, pánico a quedarse en el paro y conflictividad laboral asegurada. Podría decir que eso es lo que viene, pero no, eso es lo que tenemos ya.

El Partido Penélope
Luis del Pino Libertad Digital

Todos ustedes conocen la historia de Penélope, así como la poderosa imagen de destejer de noche lo que se teje de día.

Cuando Ulises parte a la guerra de Troya, deja atrás, en Ítaca, a su esposa Penélope. Acabada la guerra, y al pasar los años sin que Ulises regrese, diversos pretendientes piden la mano de Penélope, en la esperanza de convertirse en reyes de Ítaca.

La reina los rechaza a todos, pero los pretendientes se instalan en la corte de Ulises, dispuestos a no moverse de allí hasta que Penélope elija marido. Ante lo cual, la mujer de Ulises pone como excusa que, antes de contraer matrimonio, quiere acabar de tejer el sudario para cuando fallezca su suegro Laertes. Y durante años se dedica a coser en público el sudario, para luego destejer de noche lo tejido durante el día, con el fin de ganar tiempo hasta que Ulises, cuya muerte se niega a aceptar, regrese.

La historia termina cuando el rey de Ítaca, disfrazado de mendigo, se presenta en la corte y mata a los pretendientes gorrones a los que Penélope, símbolo de la fidelidad conyugal, ha sabido mantener a raya durante veinte años.

No he podido evitar acordarme de la historia al leer ayer la crónica de Libertad Digital sobre la semana negra que el Partido Popular acaba de vivir. Cuenta en ella Pablo Montesinos que la explosión de escándalos de corrupción que afectan al partido ha hecho cundir en el PP el más negro pesimismo. Además de lo relativo al ex-vicepresidente Rodrigo Rato, hemos visto publicar filtraciones o noticias relativas a Vicente Martínez-Pujalte, al marido de Teófila Martínez, al marido de Cospedal, a Rita Barberá, a Federico Trillo, a Cristóbal Montoro, a Rafael Catalá, al yerno de Aznar... Parece que la guerra de dossieres es ya abierta y sin cuartel en el PP, ante la pasividad, o con la complicidad, de un Rajoy que parece haber perdido el control de las cosas. O al que nada le importa nada, siempre que no le afecte a él.

El Partido Popular se habría convertido así en una auténtica marca tóxica de cara a las próximas elecciones, por lo que la intención de los candidatos a alcaldías y comunidades sería resaltar en la campaña los aspectos de gestión más personales. Se intentaría centrar la acción electoral en la buena labor realizada por cada candidato concreto, para evitar, de ese modo, que los votantes le den una patada al partido en el trasero de sus alcaldes y presidentes de comunidad.

Pero, como confesaba a Pablo Montesinos uno de esos candidatos que se juegan el puesto en mayo, "todo lo que ganamos en la calle lo perdemos cuando encienden la televisión". Porque al encender la televisión, lo que el defraudado votante ve es que esos candidatos pertenecen al mismo partido en el que ocupan u ocuparon cargos los que ahora protagonizan el escándalo nuestro de cada día.

Como Penélope, el PP trata de tejer un mensaje que resalte en cada lugar los éxitos de gestión, para luego destejer en prime time todo lo avanzado, gracias a su despiadada guerra interna y a la catarata de casos de presunta corrupción. El PP se ha convertido en un Partido Penélope, que ve aproximarse las elecciones de mayo sin terminar de tejer un mensaje, no ya ganador, sino que permita al menos salvar los muebles.

Aunque hay una diferencia entre Penélope y el PP. Penélope destejía de noche aquel trabajoso sudario de forma voluntaria, intentando ganar tiempo hasta la vuelta de Ulises. El PP, sin embargo, desteje lo tejido sin poder evitarlo, perdiendo un tiempo precioso, mientras el Ulises de la opinión pública se aleja cada vez más de una Penélope a cuyos brazos cada vez tiene menos intención de volver.

El otro lado de la casta<
Gabriela Bustelo www.vozpopuli.com 25 Abril  2015

El jueves 16 de abril todas las miradas estaban atentas a la última cacicada socialista en el parlamento andaluz y poco se esperaba ya de una semana casi caduca. Apenas unas horas después, sin embargo, este periódico se descolgaba con una exclusiva que anticipaba la detención más sonada de la democracia española. Rodrigo Rato, prohombre económico del Partido Popular, era sometido a una vergonzante detención televisada cuya progresión tuvo al país en vilo hasta pasada la medianoche. A partir de ese momento, la prensa española se ha transmutado en un frufrú histérico de grandilocuencias, conspiranoias y neuras sobre la voracidad del Partido Popular y sus secuaces. Ya quisiéramos que los periodistas, comentaristas y agitadores de las redes hubieran desempolvado tan floridos adjetivos con el Caso Pujol, que languidece en el contenedor de los delitos impunes. Porque en España hay corruptos buenos y corruptos malos. Hay corruptos que molan y corruptos que no molan. Rato es un corrupto pijo y chungo, pero Pujol, Chaves y Griñán son corruptos enrollaos. Y amigos de sus amigos, faltaría más.

Los oligarcas catalanes y andaluces
Pujol ‒oligarca regional enquistado durante casi un cuarto de siglo‒ ha engañado a buena parte de los catalanes mientras iba amasando, en comandita con todos sus hijos menos uno, un fortunón que podría superar la obscena cifra de 1.800 millones de euros. Chaves ‒una década presidente del Partido Socialista y dos décadas presidente de la Junta de Andalucía‒ estaba sentado encima del mayor fraude institucional de nuestra historia, el “Caso Edu”, que habría desviado al menos 2.000 millones de euros de fondos de la UE para unos cursos de formación de parados que nunca se llegaron a impartir. Esto se suma a la tristemente famosa “Trama de los ERES”, cuyo monto podría llegar a 1.500 millones de euros. Interrogado hace dos semanas en el Supremo sobre ello, Manolo ‒como llaman sus amigotes a Chaves‒ lo ha zanjado en el Tribunal Supremo con un “no me consta”. Semanas antes Felipe González le ponía como ejemplo nacional de político íntegro. Y por su flamante condición de aforado, nadie le ha detenido al atardecer a la puerta de su casa con las televisiones del país presentes para inmortalizar el momento. Nadie ha detenido públicamente y con escarnio a ninguno de nuestros políticos, ni los detendrá, porque los hemos blindado con nuestra Constitución. Pero el socavón que podrían haber dejado estos caciques autonómicos en las arcas del Estado estaría cerca de los 6.000 millones de euros. En comparación con esta astronómica cifra, los 5 millones que habría defraudado Rato son peanuts, como dicen los ingleses en estos casos. Cacahuetes.

La presión de los partidos nuevos
Pepe Griñán ‒sucesor por dedazo de Chaves en la presidencia del partido y del gobierno autonómico‒ tuvo el cuajo de declarar en el Supremo sobre el pringue de la Junta que no había “un gran plan, pero sí un gran fraude”, frasecita fraudulenta donde las haya. Incapaz de resistir la presión de la pre-presidenta Susana Díaz, acorralada a su vez por los partidos nuevos, Griñán ha anunciado esta semana su retirada de la política. Para despedirle con honores recordemos una de sus actuaciones estelares en el parlamento andaluz, cuando le soltó a Javier Arenas aquello de “Que Zapatero sea malo no les convierte a ustedes en buenos”, haciendo estallar en carcajadas a la bancada del Partido Popular. Pues bien. Demos la vuelta a esta idea tan elemental. El hecho de que el PP esté ahora en la picota no convierte al resto de los políticos en buenos. Chaves, Griñán y Pujol son responsables de millones de euros desaparecidos que ahora intentan justificar balbuciendo incoherencias sobre “ilegalidades e irregularidades”, “fraudes sin plan” y “conciliaciones de intereses”. No son los únicos, por desgracia hay muchos más, pero los dos andaluces y el catalán representan bien las formas y el fondo de cómo se ha desgobernado España durante gran parte de los últimos 35 años, periodo casi tan largo como los 40 años de Franco.

España ya está cambiando
Pero si ha bastado la entrada de los partidos nuevos en el parlamento andaluz para forzar la marcha de dos dinosaurio socialistas como Griñán y y Chaves ‒en otoño‒, parece evidente que las cosas pueden cambiar para bien. Es un ejercicio nostálgico inútil regodearse en el pasado para intentar culpar a estos o aquellos. Estamos aquí ahora. Tenemos la posibilidad de cambiar este país. Mientras tanto nos tocará oír al director de la Agencia Tributaria alardear de la supuesta “lista repera patatera” y a Alfonso Guerra ‒Filesa, Flick, KIO, EXPO, Rumasa, Roldán, GAL, AVE, Juan Guerra‒ recochinearse de que Rajoy vaya a tener “más amigos en la cárcel que el Vaquilla”. El PP y el PSOE, gravemente heridos, están haciendo una campaña electoral agónica. Ciudadanos y Podemos sueltan los dislates correspondientes, por supuesto, pero apenas necesitan decir nada. El argumento de la casta ‒que comparten ambos‒ es un élan vital, un principio creador, una fuerza subconsciente, que sobrevuela todo lo que sucede en España. El PP es la casta de la derecha, como admite el propio Montoro. Pero al otro lado de la casta ‒ahora agazapados y callados mientras la prensa se come a Rato crudo‒ están el PSOE y los partidos nacionalistas. No lo olvidemos.

CÓMO ESTÁ EL PATIO
La invasión de los diputados autonómicos
Pablo Molina Libertad Digital 25 Abril  2015

El surgimiento de nuevos partidos con garantías de obtener una importante representación en las próximas elecciones está poniendo en el candelero a un aluvión de aficionados que, por fin, van a ver cumplido el sueño de trincar un sueldo oficial. Por supuesto, no se presentan a las elecciones sólo para eso; también para "cambiar la sociedad" (Dios nos libre), mejorar la vida de los ciudadanos y, en el caso de los podemitas, el más grotesco desde el GIL, devolvernos la democracia, secuestrada por los mercados y la casta. Los nuevos partidos están viviendo unas semanas de vértigo, dando cabida en las listas electorales a tránsfugas de otras formaciones fracasadas y ofreciendo cursos de urgencia para que los candidatos a los parlamentos regionales y plenos municipales no hagan demasiado el ridículo cuando aparezcan en público.

En España hay 46 millones de seleccionadores nacionales de fútbol. Ahora también sabemos que hay aproximadamente el mismo número de diputados autonómicos, capaces de elaborar las normas más complejas y de dirigir las instituciones públicas a plena satisfacción de todos. Platón hizo en el Protágoras la crítica más mordaz a la democracia realmente existente, esa en la que en cuestiones técnicas solo se atiende a la opinión de los expertos, mientras que sobre "la organización de la República", un negocio mucho más complejo, todo el mundo cree saber cómo se debe actuar. De haber vivido ahora, en lugar de fundar la Academia se hubiera hecho psicopedagogo.

Hemos llegado a una situación en que la ignorancia de un candidato es presentada como una ventaja que el votante no debería desaprovechar. Peor aún es cuando se recurre al argumento sentimental, típica llantina socialdemócrata, según el cual da lo mismo que un candidato se aproxime al retraso mental siempre y cuando muestre en las tertulias una gran preocupación por "la gente que peor lo está pasando". El ministro griego de Finanzas, un bon vivant al que últimamente sólo hemos visto preocupado por la temperatura exacta a la que debe servirse el chardonay, decía este pasado domingo que no dejaba de pensar ¡ni un solo minuto! en los pobres que malviven en las calles de Madrid. Si fuera cierto sería para pedir la salida de Grecia no del euro: del planeta; porque no hay nada más peligroso en este mundo que un político convencido de que su trabajo es, ante todo, una empresa moral.

En la II Guerra Mundial, uno de los bandos estuvo dirigido por un vegetariano abstemio no fumador de costumbres frugales, defensor de los animales y amante de las plantas. El otro tenía al frente a un borrachín mujeriego y fumador empedernido. Afortunadamente para todos, la guerra la ganó el putero. Una enseñanza que haríamos bien en no olvidar.

Dicen que se van....
Vicente A. C. M. Periodista Digital 25 Abril  2015

Por supuesto que nadie se cree que ni José Antonio Griñán ni Manuel Chaves hayan dado un paso al frente y abandonen su fortaleza del aforamiento si no ha habido presión por parte del partido, o lo que puede ser más probable, por parte del Tribunal Supremo que puede que tome pronto la decisión de acusar formalmente a los dos por el caso de los falsos ERE's. Lo que parece también claro es que este simple anuncio de su renuncia en diferido a mantenerse en la política y por tanto dejar su privilegiado estatus, va a servir de coartada y de excusa a Ciudadanos y a Podemos para permitir la investidura de Susana Díaz como Presidenta del Junta de Andalucía. Eso sí que es hacer un acto de fe y confiar en la palabra de quienes han dado sobradas muestras de que carece de valor.

Tampoco deja de ser curioso el que Podemos, al más rastrero estilo de la casta a la que critica, haya saltado apuntándose su victoria por haber “obligado” al PSOE andaluz a cumplir con sus exigencias que Ciudadanos fue el primero en manifestar. Eso de apuntarse “plumas ajenas” solo es un síntoma más del verdadero yo de ese partido y de sus dirigentes. Pero en este caso, a nadie se le escapa que este futuro anuncio de abandono de la vida política solo tiene que ver con un acuerdo e imposición del PSOE-A para evitar el mal trago a quien apadrinaron de tener que cumplir con su palabra en aras del “bien general de los andaluces y la gobernabilidad de Andalucía”. Un mantra que solo convence a los más incondicionales de este régimen socialista que lleva mangoneando esa comunidad desde hace décadas. Y como en todos estos casos, se les ha dado la oportunidad de salir de una forma más decorosa con aquello de “me voy voluntariamente, nadie me echa”.

En cualquier caso, no deja de sorprender la rapidez de la respuesta de Ciudadanos y Podemos que de seguro, en el caso de esta última formación puede llevar una contra prestación de coalición de gobierno y puedan finalmente “pisar moqueta” y manejar presupuesto público por primera vez. Se les nota demasiado el ansia por ir tomando posesión de ese cielo que lleva asaltando incluso desde antes de su fundación formal. Por otro lado, la decisión de postergar hasta el fin de la legislatura la dimisión real de sus cargos políticos y aforamiento, lo que nos colocaría a finales de este año tras las elecciones generales, es demasiado tiempo y puede que los acontecimientos fuercen lo que ahora se trata de evitar. El juicio oral es la clave.

Sinceramente no me creo el cambio tan poco espontáneo de esta pareja de ex presidentes de la Junta de Andalucía que siguen negando su responsabilidad y su participación en el desvío de fondos públicos sin control. Pero lo peor es descubrir que otros sí que están dispuestos a creerles, a reconsiderar su postura intransigente y a mostrarse más asequibles a unos acuerdos. El poder ante todo y sobre todo. Cada uno deberá responder de sus actos ante sus electores y asumir las consecuencias a un mes del grueso de las elecciones autonómicas y locales.

Sólo el 31% trabaja en el sector privado
Insostenible: hay más españoles con nóminas públicas que privadas
Algo más de 14,6 millones de españoles percibe una nómina pública, mientras que el sector privado apenas ocupa a 14,5 millones.
Libertad Digital 25 Abril  2015

La larga y profunda crisis económica que ha sufrido España no solo se ha traducido en una destrucción laboral histórica, tras desaparecer cerca de 3,3 millones de empleos desde mediados de 2007 -casi exclusivamente en el sector privado-, sino que también ha cambiado por completo la estructura de la población nacional.

La última Encuesta de Población Activa (EPA), correspondiente al primer trimestre de 2015, permite actualizar dicho organigrama y sacar algunas conclusiones preocupantes. Uno de los datos más alarmantes es que el número de españoles que percibe una renta pública supera a los trabajadores del sector privado, lo cual resulta insostenible financieramente a medio y largo plazo.

España contaba con una población total de 46,77 millones de personas el pasado marzo, pero de esta cantidad tan sólo 22,9 millones son activos (personas en edad y disposición de trabajar), el 48,9% del total. A su vez, dentro de la población activa, cabe distinguir entre parados, cuyo volumen asciende a 5,44 millones (11,6%), y ocupados, con 17,45 millones (37,3%).

Así pues, poco más de 37% de la población española trabaja, pero, si se diferencia entre sector público (2,96 millones) y privado (14,5 millones), se observa que el conjunto del país se sostiene sobre los hombros de apenas el 31% de la población, puesto que la financiación del empleo público (vía impuestos) depende directamente de la riqueza que genera el sector privado. El siguiente cuadro, elaborado por @Absolutexe, resume la estructura actual de la población española.


Estructura de la población española | EPA

Un análisis más detallado de los datos revela la delicada situación financiera que sufre el país, puesto que, hoy por hoy, hay más gente viviendo del sector público que del privado.

En concreto, un total de 14,61 millones de personas (31,2% del total) percibe una nómina pública a fin de mes frente a los 14,5 millones (31%) que trabajan en el sector privado. La población dependiente del sector público se divide de la siguiente forma:

  • Pensionistas: 9,28 millones (19,8% de la población total)
  • Empleados públicos; 2,96 millones (6,3%)
  • Parados con prestación de desempleo: 2,37 millones (5%)

Esta imagen explica, en gran medida, por qué el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, insiste tanto en la necesidad de elevar la población ocupada hasta el umbral de los 20 millones de personas, el nivel existente antes del estallido de la crisis.

El problema de fondo es que si no se alcanza ese objetivo a corto o medio plazo, es decir, si España no logra crear empleo de forma intensa y sólida, la actual estructura poblacional es, simplemente, insostenible desde el punto de vista financiero

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¿Quién paga la fiesta?
Joseba Arregi. EL CORREO 25 Abril 2015

· Dado que la dimensión del gasto público en Euskadi no está en relación estricta con nuestra mayor riqueza, la comparación con el resto del Estado no es tan gloriosa.

En este mismo periódico, en su edición del día 13 de abril, se daba cuenta de un estudio gestionado por la Comisión Europea y la ONU denominado IEA-Índice de Envejecimiento Activo, y materializado en Euskadi por el Departamento de Empleo y Políticas Sociales del Gobierno vasco, y merecía un titular a toda página en primera que rezaba así: «Los mayores vascos se sitúan a la cabeza de Europa en calidad de vida», por encima de Alemania por ejemplo.

El índice se basa, según la información del periódico, en cuatro dimensiones: empleo, participación (voluntariado, cuidado de familiares…), vida independiente y capacidad para cumplir años en buena forma. Para recabar datos, el citado departamento ha realizado 2.500 encuestas a personas mayores de 55 años que no viven en residencias, a lo que se añade el nivel de ingresos de los mayores de 65 años.

En la entrevista hay dos aspectos que son objetivos: el empleo y el nivel de ingresos. En cuanto al empleo, la situación de los mayores de 55 años de Euskadi no es para enorgullecerse y los responsables del Departamento lo achacan a la crisis, aunque no se añade el dato objetivo que sí debiera interesar de si Euskadi cumple con el objetivo marcado por la Comisión Europea de alcanzar un empleo de los mayores de 55 años superior al 50% para una fecha determinada. El otro dato cuantificable, el de los ingresos, es objetivo en lo referente a las pensiones, dato ofrecido cada año por la Seguridad Social.

En el estudio, sin embargo, parece que no se recurre a esa cuantificación sino que se elabora la tabla, comparativa entre el año 2010 y el año 2014, a partir de las respuestas de los entrevistados, y los responsables de la encuesta presentan la cautela de que el 30% no ha contestado y que las diferencias que ofrece la comparativa no se explican a partir del aumento que han tenido las pensiones en esos años.

El resto de datos del estudio, según el reportaje periodístico, no son objetivos en el sentido de cantidades, sino que son más percepciones. Se refieren a la actividad, al estilo de vida, a la participación en la vida social o en la vida familiar. Las percepciones son siempre subjetivas, lo que hace la homologación de los datos de distintas sociedades siempre algo complicado. Pero no cabe duda de que la situación general económica y el grado de gasto público de todo tipo en cada sociedad contribuyen a una elevada sensación o percepción de bienestar.

Lo que el estudio no dice, al parecer, ni el reportaje apunta, es que uno de los más importantes datos objetivos a los que se refiere, el ingreso mensual que depende en gran medida de la pensión, en el caso vasco refleja un déficit de aproximadamente 1.800 millones de euros año. Es decir: uno de los elementos básicos para que los mayores vascos estén a la cabeza de Europa se debe a lo que el resto de españoles aportan a nuestro bienestar.

A ello habría que añadir que si Euskadi es aproximadamente un 33% más rico que la media española en PIB, el gasto público por habitante se sitúa muy por encima de la media española, cercano al 60%. Seguro que parte de esos alrededor de treinta puntos de diferencia se deben a una mejor gestión en la recaudación de impuestos. Pero resulta bastante improbable que el total de la diferencia se deba a esa explicación. Pero esa diferencia entre la mayor riqueza y el mucho mayor gasto público redunda sin lugar a dudas en la percepción general de bienestar de los mayores en Euskadi. En este sentido, la pregunta del título debiera ser una pregunta obligada.

Esta pregunta no es obligada solo porque a alguien debemos algo, sino porque una sociedad que vive por encima de sus posibilidades reales medidas en la riqueza que realmente produce tiene consecuencias nada halagüeñas para su futuro. Sobre todo en relación a lo que está implicado en dos términos que tanto emplean nuestros políticos, la innovación y la creatividad. Tanto la una como la otra resultan muy difíciles en un contexto en el que el dinero abunda no gracias a los esfuerzos propios, sino a otras razones. Un conocimiento riguroso de lo que uno se puede permitir, de lo que uno puede conseguir en virtud del rendimiento de su propio esfuerzo, es condición necesaria para desarrollar una cultura de innovación y creatividad. Vivir de aportaciones de fuente distinta al esfuerzo propio siempre tiene consecuencias esterilizantes.

La cultura del autobombo en la que estamos inmersos, el cúmulo de titulares de prensa del estilo de ‘somos pioneros’, ‘estamos por encima de la media de’, ‘somos los mejores en’, ‘somos los primeros (en casi todo)’, además de crear una atmósfera de mirar por encima del hombro a todo lo que nos rodea, impide ver la realidad y los problemas que encierra, que no son pocos, empezando por nuestras escuelas, siguiendo por nuestro sistema universitario, continuando con el sistema sanitario y un largo etcétera. En todos estos campos somos sí primeros en gasto, pero no necesariamente primeros en rendimiento. La realidad reconocida en sus problemas es condición de innovación y creatividad. El autobombo es la peor droga porque impide reaccionar ante lo que se opta por no ver, por desconocer.

A ello contribuye también en gran medida el término de comparación que elegimos: países enteros, y no entidades comparables a la nuestra, tanto en poder político como en número de habitantes. ¿Por qué no nos comparamos con la ciudad-Estado Hamburgo en lugar de compararnos con Alemania en su conjunto? Podríamos compararnos con la ciudad de Munich y su entorno, o con el Estado de Baden-Württenberg, capital Stuttgart. Quizá entonces veríamos con algo más de realismo nuestra situación. Y si además interiorizamos el hecho de que la dimensión del gasto público por habitante en Euskadi no está en relación estricta con nuestra mayor riqueza, la comparación con el resto del Estado sería menos gloriosa.

El miedo ha cambiado de bando
Mas reconoce por primera vez la posibilidad de un fracaso del ‘procés’ por chocar con enemigos insalvables
Manuel Cruz. El Pais 25 Abril 2015

La consigna del soberanismo es que nada ha variado desde que se inició el procés. Tanto da que en poco tiempo se haya producido el relevo al frente del primer partido de la oposición español, que hayan irrumpido nuevas fuerzas políticas que, según todos los indicios, amenazan con alterar por completo el tablero político del país o, incluso, que haya un nuevo Jefe de Estado. Minucias. Calderilla política. Ningún cambio sustancial. En consecuencia: no nos moverán.

En público esto es lo que los soberanistas repiten de manera constante. Pero, realmente, quienes no dejan de proclamar a voz en grito no serem moguts, ¿no se han movido en absoluto? No parece que se sostenga tan rotunda afirmación. Por lo pronto, como han señalado diversos analistas, en la hoja de ruta publicitada hace escasas semanas parece haberse renunciado precisamente a la reivindicación que había constituido el eje fundamental de la estrategia soberanista, la consulta. No puede decirse que se trate de una renuncia menor. De hecho, durante meses una de las pancartas que más podía verse en balcones de pueblos y ciudades de Cataluña rezaba (dicho sea sin el menor asomo de ironía) así: “Votar és normal en un país normal”.

Pues hete aquí que, tal vez para evitar que ningún guasón (tipo Ramón de España para entendernos) pudiera afirmar que los precursores del eslogan de Rajoy “el PP es el partido de las personas normales” están donde menos cabía imaginar, han decidido variar la estrategia argumentativa. Se ha resuelto dar finiquito al argumento, tan falso como extendido entre nosotros, de que “en cualquier país democrático del mundo” el gobierno correspondiente autoriza sin poner el menor inconveniente, plantear resistencia alguna o ni tan siquiera torcer el gesto con leve contrariedad, un referéndum de secesión de una parte de su territorio. En su lugar, se ha optado por abrazar la tesis de la absoluta excepcionalidad del caso catalán y aparecer como pioneros absolutos (ojo: a nivel planetario, ahí es nada) en la forma de acceder a la independencia a través de unas elecciones autonómicas.

Pero lo llamativo de esta mudanza ha hecho que pase casi desapercibida otra, sobre la que vale la pena llamar la atención. En la magnífica entrevista que Xavier Sardá le hizo a Artur Mas en el programa Pla Sardá, de BTV, hace algunas semanas, el president, ya hacia el final de la conversación y a modo de resumen, reconoció que, de fracasar el procés, ello se debería al hecho de que hubiera encontrado enfrente enemigos insalvables y perfectamente identificables, que solo podían ser dos. Uno, previsible del todo, era el Gobierno de España. Pero el otro, nunca reconocido hasta ahora, era nada más y nada menos que la mismísima Europa.

Lo dijo sin pestañear, como si nunca hubiera existido la famosa pancarta del “Catalunya, nou Estat d´Europa”, que guió la movilización de la Diada de 2012, y cuyo masivo seguimiento incluso llevó a Mas, según propio testimonio, a cambiar de opinión en relación con la independencia. O como si durante dos largos años los medios de comunicación públicos catalanes (con la inestimable colaboración de algunos privados afines) no hubieran bombardeado por tierra, mar y aire a la ciudadanía con el mensaje de que nuestra permanencia en Europa era incuestionable porque, ¿cómo podrían los europeos permitirse el lujo de prescindir de nosotros?

Creí percibir un cierto estupor en el entrevistador ante la desenvoltura con la que Mas aceptaba dicha posibilidad, hasta ahora rechazada de plano. Le trasladó a éste su sorpresa, y la respuesta vino a ser que ya no quedaba más remedio que perseverar en lo iniciado, por más riesgos que pudiera tener (“el camino es incierto”, “no tiene salida fácil” fueron algunas de sus frases) o por más perjuicios a los ciudadanos que pudiera causar. ¿Por qué no cabía otra opción que continuar el camino emprendido? Porque “no hacerlo nos lleva a quedar arrasados”. Parecidas palabras, por cierto, a las que pronunció el viernes de la semana pasada en un acto electoral de CiU en Mataró, donde señalo que si se pierde la esperanza en el proyecto secesionista, “estaríamos muertos”.

Siempre es de celebrar que se clarifiquen las propuestas. Siempre es bueno saber si la ilusión tiene algún fundamento material o, por el contrario, no representa otra cosa que puro ilusionismo al servicio de los intereses de algunos. De momento lo que se puede constatar es que, en trance de agotamiento dicha ilusión, desenmascarada la mentira de que una Cataluña independiente permanecería en Europa sin problemas o, en su defecto, se reincorporaría de inmediato y por la puerta grande, con lo que nos encontramos ahora es con que el argumento del miedo, tan denostado en su momento por el soberanismo, parece haber cambiado de bando. No es una buena noticia. Entre la mera ilusión vacía y el catastrofismo apocalíptico más desatado, mejor harían los soberanistas en dedicarse a presentar argumentos y a debatir acerca de los mismos en la plaza pública.

Manuel Cruz es catedrático de Filosofía Contemporánea en la UB.

Estudiantes ejemplares
Santiago González El Mundo 25 Abril 2015

Gorka Maneiro, estrella solitaria en el Parlamento vasco, preguntó ayer al Gobierno vasco en el pleno de control acerca de la denuncia penal que Covite ha presentado contra cinco miembros de ETA por falsedad en los expedientes académicos que les permitieron acceder a rebajas de sus condenas por estudios.

Los cinco etarras fueron excarcelados en virtud de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que se cargó en octubre de 2013 la aplicación retroactiva de la doctrina Parot, dando la razón a la terrorista Inés del Río Prada en su recurso al Tribunal de Estrasburgo.

Las falsedades en los expedientes académicos de los denunciados son de lo más vistoso: uno de ellos, Biguri Camino, realizó el examen de selectividad, preceptivo para cursar una carrera universitaria, diez años después de haber iniciado sus estudios universitarios.

El orden de los factores no altera el asunto, cualquier cocinero chino dará razón de que en el pato a la pekinesa se come primero el pato con su piel crujiente y luego una sopa elaborada con los huesos, que se sirve con verduras y tofu. El cocido maragato se empieza por la ingesta de las carnes, después los garbanzos con la verdura y por último, la sopa. ¿Qué hay de malo en el hecho de que un etarra se presente a la Selectividad después de haber terminado la carrera, incluso después del doctorado? Es más: el etarra Biguri es un precursor.

La Universidad del País Vasco debería alterar el protocolo y colocar las pruebas de acceso al final de todo. Los resultados de la Selectividad mejorarían de manera espectacular y nuestra universidad podría codearse con centros de excelencia: Eaton, Harvard y por ahí, que fama si tendrán, pero nunca han conseguido formar a un lehendakari, que se sepa, no como Deusta o Sarriko, por poner sólo dos ejemplos. Sus compañeros, Solana Arrondo y Akaiturri Irazábal empezaron sus estudios universitarios sin preocuparse de aprobar previamente la selectividad. Los dos restantes Gómez y Aguinalde, no debían de tener Bachiller y COU porque deberían haber entrado en la Universidad por la puerta de los mayores de 25 años. El tal Gómez no lo hizo y Jon Aginalde parece que tampoco. En su expediente aparece un DNI falso y una fecha del examen de acceso rotundamente imposible, según figura en el expediente, porque aquel día era festivo.

La primera beneficiaria de la sentencia de Estrasburgo fue Inés del Río Prada, que había alcanzado una rebaja notable en su condena, gracias al cómputo de los beneficios penitenciarios que podían alcanzar los presos (y las presas) mediante redención de penas por el trabajo o por estudios, en el Código Penal franquista, porque el de Belloch, de 1995, los suprimió. Inés del Río nunca había trabajado en la cárcel. En rigor, tampoco había estudiado; es uno de los casos que se matriculan en la UPV,-en lugar de hacerlo en la Universidad a Distancia-, para aprobar con notas brillantes cualquier carrera gracias al Departamento de Mercedarios Batasunos. Cometió fraude, al matricularse con dos DNI, (99.999.177 y 15.831.964), ninguno de los cuales era el correcto. Estuvo siete años, entre 1989 y 1996, cursando Periodismo «en grupos presenciales», cuando llevaba presa desde su detención en Zaragoza en 1987.

Maneiro va a recabar apoyo de los demás grupos para que la Cámara vasca investigue la posible existencia de irregularidades en los expedientes académicos de los etarras. Que no se lo diga a Jonan Fernández, que le va a dar un disgusto de muerte.

EL PNV TAMBIÉN APROBÓ LOS PRESUPUESTOS DE MARTIN GARITANO PARA EL TERRITORIO
El PNV dice ahora que la Hacienda de Guipúzcoa es ETA, pero este partido dejó la Diputación de este territorio en manos de Bildu
www.latribunadelpaisvasco.com 25 Abril 2015

EGI, la organización juvenil del PNV, ha colocado en San Sebastián unos carteles en los que, con más o menos acierto, traza un paralelismo entre la Hacienda de Guipúzcoa, que gestiona Bildu, con la banda terrorista ETA. La protesta de los jóvenes del PNV llama la atención porque ha sido este partido el que, tras negarse a pactar con el PSE o el PP un acuerdo de Gobierno, permitió que los proetarras gobernaran el territorio más pequeño del País Vasco. No hay que olvidar también que ha sido el propio PNV quien ha facilitado a Martin Garitano la aprobación de los presupuestos de la provincia.

Ante la aparición de los carteles, la Diputación de Guipúzcoa ha explicado que sus servicios jurídicos están estudiando medidas legales contra EGI al entender que existen "claros indicios de delito". Concretamente, los anuncios contienen una ilustración en la que un hombre trajeado, encapuchado, vestido con una boina y con un maletín lleno de dinero (en el que figura el escudo de Guipúzcoa) apunta con su mano -a modo de pistola- a un ciudadano que levanta los brazos. Junto a esta escena, un joven sostiene la leyenda “Del impuesto revolucionario a hacer la revolución con nuestros impuestos”.


EN SU WEB, LA POLICÍA DE LA GENERALIDAD UTILIZA TAMBIÉN EL INGLÉS, PERO NO EL ESPAÑOL
Los Mossos d’ Esquadra incumplen la ley al comunicarse únicamente en catalán
www.latribunadelpaisvasco.com 25 Abril 2015

Los Mossos d’ Esquadra (Mozos de Escuadra), la policía oficial de la Generalidad de Cataluña, incumple la legalidad vigente que obliga a todas las instituciones del Estado a comunicarse en español. Su página web oficial está publicada únicamente en catalán e inglés, y en buena parte de sus comisarias, carteles, folletos y documentación se ofrecen a los ciudadanos exclusivamente en el idioma regional.


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