AGLI Recortes de Prensa   Domingo 26  Abril 2015

El español, lengua sin fronteras
EDITORIAL El Mundo 26 Abril  2015

EL ESPAÑOL es, con el inglés, la lengua más hablada en países alejados de su región de origen y el tercero con mayor presencia en internet. Un idioma que no entiende de fronteras geográficas: más de 540 millones de personas lo utilizan como lengua nativa, segunda o extranjera, lo que se traduce en que el 6,7% de la población mundial es hispanoparlante. Pero todavía debe hacer frente a varios retos y amenazas, pues el prestigio de una lengua no sólo es consecuencia del número de personas que la comparten, sino de la situación política, económica y social de los países en los que se habla.

Hoy se cierra en Madrid el Foro Internacional del Español 2.0, una cita mundial que reivindica el papel de nuestro idioma como patrimonio cultural y económico y en cuya organización participa Unidad Editorial, empresa editora de EL MUNDO. En él se ha debatido, a lo largo de cuatro jornadas, sobre la salud de la que goza el español. El foro lo inauguró el director de la RAE, Darío Villanueva, quien explicó que "el español se hizo global por las independencias americanas". Ése fue el germen de nuestro idioma como lengua internacional y es allí, en América, donde se juega gran parte de su futuro.

En EEUU, los hispanohablantes son casi el 15% de la población, más de 50 millones de personas, y su repercusión política es ya tan fuerte que el voto hispano es determinante electoralmente. Pero este poder institucional contrasta con su consideración social: el inglés goza de mayor prestigio intelectual. Ahí está el principal reto, en acabar con un complejo de inferioridad que o caerá por falso o por su propio peso: según datos demográficos, en 2050 EEUU será el país con mayor número de hispanohablantes y se estima que en tres generaciones lo sean el 10% de la población mundial.

Pero lo que sigue resultando incomprensible es que la segunda lengua más importante del mundo se siga marginando en comunidades dentro del territorio nacional. Es denigrante, por ejemplo, que ciudadanos catalanes tengan que acudir a los tribunales para intentar que sus hijos ejerzan el derecho de ser educados en castellano, viendo cómo autonomías gobernadas por partidos nacionalistas vulneran sistemáticamente la legislación con el consentimiento implítico, por su inacción, del Gobierno central. Sólo cuando esos derechos legales sean garantizados conseguiremos que, como mantenía Miguel Delibes, el español sea un idioma que "viene del pueblo y al pueblo busca, porque el pueblo es el verdadero dueño de la lengua".

“Su soberbia, su altivez, su arrogancia….”
CARLOS SáNCHEZ El Confidencial 26 Abril  2015

Los viejos fantasmas de la derecha española han estallado. El PP es hoy un partido a la deriva, alejado de la realidad social, por falta de un proyecto reformista más allá de la coyuntura económica

Fue Ortega, necesariamente tenía que ser Ortega, quien hizo la mejor definición de Antonio Maura: “Nunca hizo esfuerzo alguno por convencer al que no estuviese ya convencido. Su soberbia, su altivez, su arrogancia, su incapacidad para admitir un error le hacían antipático para muchos”.

Rajoy no es Maura, ni la España actual es la de principios del siglo pasado. Pero sí hay una constante que se repite.

Como han puesto de relieve ilustres historiadores contemporáneos, es paradójico que detrás de cada dirigente del tortuoso siglo XX español se escondiera mejor o peor agazapada una tragedia. La imposibilidad casi radical de la realización de un ideario.

El fracaso de Maura, como el de Rajoy, es el paradigma de la frustración del político conservador en el sentido transcendente del término. El naufragio del hombre del sistema. Maura -como el presidente del Gobierno- se presentaba como la respuesta que el país necesitaba, como el poseedor del bálsamo capaz de provocar el descuaje del caciquismo con su célebre propuesta de hacer la revolución desde arriba (la revolución audaz, la revolución temeraria desde el Gobierno). Los ‘otros’, viene a decir Rajoy, como Maura, son el desorden y el caos. Yo soy, en palabras bíblicas, el camino, la verdad y la vida.

La realidad, sin embargo, es que nunca hubo descuaje -en el sentido que le da a este término la Academia- ni nada que se le pareciera. De hecho, los caciques de antaño siguen hogaño campando por sus respetos, como pone de relieve la reciente imagen -no es la única- del presidente del Gobierno con el llamado lobby del Puente Aéreo (antes lo fue con el fantasmagórico Consejo Empresarial para la Competitividad). Una muestra absurda de vanidad, jactancia y ostentación. Unos (con muchas de sus empresas arruinadas) para representar de forma petulante y obscena que están cerca del poder; otros, para mostrar que la aristocracia económica está detrás de su Gobierno para acreditarlo ante Alemania.

“¿Cómo han de querer, se preguntaba hace más de un siglo La Defensa, el órgano de una asociación de agricultores, si cabalmente al abrigo del caciquismo se forman y nutren los partidos, crecen y se encumbran los políticos hasta alcanzar con sus llanos la Gaceta, que es el manantial inagotable de sus prosperidades y bienandanzas? ¿Cómo es posible que quieran, si, en una palabra, el caciquismo es la rueda maestra que pone en movimiento toda la maquinaria del sistema?”

Paro y desigualdad
Valientes palabras –hijas de lo que en su día se denominó la literatura del desastre- que hoy retumban sobre amplias capas de la sociedad hartas de tanta mediocridad y que observan como el sistema es incapaz de cambiar desde dentro. Ni siquiera de evolucionar.

Esa es, en última instancia, la gran desgracia de Rajoy: no entender que detrás de un país que acumula ya cinco años con una tasa de paro superior al 20% y con un repugnante aumento de la desigualdad económica se encuentra un problema de naturaleza política y no sólo de carácter económico. Es la política, no la economía. Es la cuestión social, que se decía hace un siglo.

Aznar, tras el ‘dedazo’ de Fraga, entendió bien la realidad de la España de los 90 -en su segunda legislatura perdió el juicio-, y eso explica los años de poder conservador, pero el liderazgo débil de Rajoy ha llevado al partido a un callejón sin salida. El PP es hoy una formación amorfa, carente de alma, a la que sólo une el control de los resortes del poder. Si no fuera porque la vieja Gaceta sigue en sus manos, es muy probable que muchos dirigentes que hoy callan de forma cobarde (y a los que el cronista observa ufanos presidir comisiones parlamentarias) hubieran decidido dignificar su profesión de políticos.

El último número de la revista de Faes, editada por el propio PP, identifica de forma acertada este proceso de degradación cuando analiza la crisis del conservadurismo británico en tiempos de John Major. “Los conservadores aparecían como the nasty party, un partido excluyente, que se negaba a integrar en su discurso a las minorías en una sociedad cada vez más tolerante con la diversidad. Un partido que se alejaba de las preocupaciones reales de los ciudadanos, enredado en sus peleas internas. Un partido que había perdido el pulso a la sociedad, incapaz de ofrecer un proyecto de futuro”.
La respuesta que dio Cameron a esa realidad fue construir una nueva mayoría, un ‘conservadurismo compasivo’ lo llamó el primer ministro británico (concepto heredado del Partido Republicano de EEUU), capaz de superar la vieja y rancia posición tory.

Políticas públicas
El nuevo proyecto se articuló a través de un documento, el llamado Built to Last, que hacía suyas las nuevas prioridades de la sociedad: eliminación de la pobreza a través de la mejora de la calidad de vida, lucha contra la desigualdad social, atajar las amenazas medioambientales, mejora de los servicios públicos… En una palabra, se trataba de ‘compadecer’ a quienes lo necesitaban con políticas públicas y no colmar de prebendas al statu quo imperante. Esas viejas élites que compadrean con el poder y que influyen de forma decisiva en la elaboración de las leyes. Antes con González o Zapatero y ahora con Rajoy.

¿Alguien ha oído en los últimos años un debate de ese calado dentro del PP? Seguramente, nadie. Simplemente porque hoy el Partido Popular -alejado del parlamentarismo liberal consustancial a las democracias consolidadas- es un cascarón vacío que se presenta a las elecciones sin proyecto político -más allá de la recuperación cíclica de la economía por el sacrificio de familias y empresas-, y cuyos dirigentes callan cuando aparecen a la luz pública escándalos como los de Trillo o Martínez-Pujalte. ¿Qué habrían dicho los portavoces del PP si se hubieran revelado los negocios privados de algunos diputados socialistas? ¿Dónde está la democracia cuando los candidatos son hijos del ‘dedazo’?

El drama, sin embargo, va mucho más allá. El PP ni siquiera dispone de instrumentos internos de debate -quién va a hablar cuando su puesto de trabajo depende de aparecer en una lista electoral- para enfrentarse al despertar cívico de las clases medias. Un movimiento surgido, precisamente, como consecuencia de la crisis económica y de la subida de impuestos. El PSOE ya está pagando cara su desidia y su alejamiento de las clases medias por su incapacidad para dar respuesta a los nuevos desafíos.

La causa de esta imposibilidad regeneracionista probablemente tenga que ver con que el PP se ha atrincherado en la vieja idea del ‘jefe’, tantas veces puesta de manifiesto en la derecha española, y que explica su fracaso histórico. Con razón decía San Agustín: “Desconfiad de los matemáticos y de todos esos que hacen profecías vacías: existe el peligro de que hayan pactado con el diablo…”

La verdadera epidemia.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 26 Abril  2015

Cuando lo obvio se hace noticia solo demuestra lo ciegos que hemos estado de ver la realidad ante nuestros ojos. Hoy esa noticia aparece en Libertad Digital y nos avisa del peligro de la actual estructura laboral de España. Resulta que existen más ciudadanos que dependen de un salario público que los que dependen del sector privado. Las cifras son bastante similares pero la balanza se decanta por la parte pública en unos cientos de miles de personas. Este análisis solo pone de relieve el que España está en una situación de quiebra estructural por causa del elevadísimo paro. Una situación que hace peligrar e inviable algo tan esencial como el pago de las pensiones.

Resulta curioso el que justo este preocupante panorama quiera evidenciarse justo a un mes de las elecciones autonómicas con la intención más que tendenciosa de poner en valor las propuestas de creación de empleo y postularse como la única opción capaz de cumplirlas. Por supuesto que me refiero al PP y su brindis al sol de alcanzar los 20 millones de masa laboral efectiva para recuperar el nivel de los años de bonanza económica antes de la crisis. Pero como el resto de las demagógicas propuestas del arco político, no explican cómo lograrán ese objetivo. ¿Impulso público de la inversión?¿optimización del sector público y racionalización de los servicios?¿favorecimiento del crédito a las empresas para su desarrollo?¿ aumento de la deuda nacional en esa carrera suicida de hipotecar a generaciones futuras?

Lo realmente preocupante es que las recetas aplicadas por los que ahora prometen el cielo no son creíbles por haber actuado en la dirección contraria. Esto es, mantener e incluso aumentar el gasto público en la estructura sobre dimensionada de las Administraciones, mientras han ido saqueando el fondo de reserva de las pensiones previsto para emergencias puntuales de liquidez, usándolo como fuente principal de recursos. No se crea riqueza ni estructuras de crecimiento y se sigue incidiendo en el despilfarro y en eludir las reformas necesarias y urgentes que se nos reclaman desde los diferentes organismos internacionales como el FMI y la UE.

Dicen que se ha hecho mucho para superar la crisis y la única realidad es que endeudándonos hasta las cejas, y no me refiero a las de ZP, era la peor de las opciones posibles. La otra gran mentira es la de habernos puesto como ejemplo de superación, siendo la realidad el que nuestra posición es mucho más vulnerable y seguimos padeciendo el déficit estructural y el económico. No es de extrañar que esa política de el mundo al revés haya premiado a las comunidades autónomas más despilfarradoras en detrimento de las cumplidoras con el déficit. O que el Estado haya hipotecado a España en el vergonzoso rescate del sector bancario de las Cajas de Ahorros mangoneadas por toda la casta política, bajo la excusa de ser el pilar de la economía cuando la realidad fue que eran el sostén del entramado político y de los partidos en una administración desleal que permanece impune.

No nos vengan ahora con milongas, ni con más mentiras ni con más amenazas de apocalipsis como si acabasen de descubrir la enfermedad infecciosa y anunciar que tienen la vacuna. Ustedes, la casta política son la epidemia.

DE DOMINGO A DOMINGO
Ciudadanos: sin propiedad no hay libertad
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 26 Abril  2015

De todas las noticias políticas de las últimas semanas, en las que parece haberse acelerado locamente el lánguido declinar de la sociedad española, la más deprimente, desde el punto de vista liberal, es el anuncio en cupones del programa económico de Ciudadanos, último refugio de los que hasta la traición búlgara de Rajoy en 2008 votábamos al Partido Popular como mal menor para defender las libertades individuales y la propia nación española. No es que el PP de Aznar defendiera del todo la nación ni respetado todas las libertades, pero comparado con el PSOE, IU y los nacionalistas, era un voto-refugio prácticamente ineludible.

Con Rajoy la traición al PP clásico fue tan evidente que dos partidos de centro-izquierda, UPyD y Ciudadanos, y uno de derecha, VOX, han empezado a recibir, en oleadas, el voto del PP anti-rajoyano. De los tres, la suerte, el liderazgo o las infinitas circunstancias que de pronto cristalizan en una idea, han hecho del partido de Albert Rivera el heredero natural de esa parte esencial, troncal, de España, que votaba al PP. Que es, grosso modo, la que trabaja y la que paga impuestos, la que cree que su propiedad es o debería ser sagrada, la que cree que los políticos no tienen derecho a saquearla fiscalmente (PSOE, PP, IU) o robarla (Podemos), la que, en fin, esperaba que Ciudadanos entendiera que la defensa de su propiedad es una parte esencial de la defensa de la libertad individual, uno de esos derechos sagrados que como españoles deberíamos tener y que Ciudadanos defiende casi heroicamente frente a la dictadura colectivista del separatismo catalán.

El viejo programa económico de C's
Sin embargo, sintiéndose heredero de ese voto desengañado del PP, que puede llevarle a la Moncloa antes de fin de año, Ciudadanos ha debido pergeñar un programa de gobierno. Y hay que decir que, en lo económico, muestra hacia la propiedad un recelo, una ambivalencia tan semejante a la de los socialistas que es imposible que resulte buena para España y harto dudoso que resulte atractiva para el votante del PP, que es el que, solo o en compañía de otros, le llevará o no al Poder en las elecciones de Noviembre.

La parte buena no es nueva: reducir tramos y bajar el IRPF al 40%, limitar exenciones y dejar el impuesto de Sociedades en el 20%, y limitar el IVA a dos tramos básicos, lo que supondrá la subida de ciertos productos considerados de primera necesidad, hoy indirectamente subvencionados. Esas tres cosas -reducción de la presión fiscal, simplificación de tramos y fin del boscaje de las deducciones- pertenecen al acervo de los grandes proyectos reformistas liberales exitosos, desde el de Reagan-Stockton de 1980-82 hasta el de Aznar de 1996-2002, cuando decidió no reformar más.

Pero la parte nueva del programa económico de C's no es tan buena. En rigor, es tan vieja como todas las que el socialismo europeo y americano ha puesto en marcha como alternativa al reformismo genuinamente liberal. El afán antiliberal se ve en esa especie de cheque de renta básica por defecto, cuya prolijidad lo hace intransitable y sólo burocráticamente descifrable, y, sobre todo, en la recuperación de dos impuestos que creíamos a punto de extinguirse: el de Patrimonio y el de Sucesiones.

La rebaja que nos anuncia en el IRPF –y que casi todos los partidos nos anuncian, el último el PP- no debería engañarnos. La imposición en toda España del impuesto de Patrimonio –llamado, como en Francia, "de las grandes fortunas", cuyo ruinoso efecto en la clase media ha obligado a abolirlo a Manuel Valls- y el de Sucesiones que, pese a la brutal presión de Montoro, ya habían desterrado varias autonomías, con la de Madrid a la cabeza, tienen una carga antiliberal muy superior a la que pudiera suponer una rebaja del IRPF o del Impuesto de Sociedades. En el caso de que se produjeran, claro, y dudo de unos números que incluyen la cantidad de miles de millones de euros que se van a conseguir luchando contra el fraude fiscal. De esas cuentas de la lechera se ríen hasta los niños de teta.

Por qué son peor Patrimonio y Sucesiones que el IRPF
¿Por qué creemos los liberales más grave un impuesto, aunque sea bajo, sobre Patrimonio y Sucesiones, que rebajar, aunque sea mucho, el IRPF? Pues porque ataca de lleno el derecho de propiedad, sin el que no puede existir una libertad real y efectiva, protegida por la Ley y a salvo de los abusos del Gobierno. No hay libertad sin propiedad, porque la libertad, que estriba en la propia dignidad de la condición humana -para los creyentes, por estar hechos a imagen y semejanza de Dios; para los ateos, por la integridad de nuestro cuerpo, ideas y principios- es inseparable de lo que, en uso o como fruto de esa libertad tenemos o podemos tener.

Dice Rothbard que "la libertad es el derecho a hacer lo que se quiera con lo que se tiene". Y dirá cualquier tontiprogre que, según eso, puedo matar a mi vecino o quitarle una maceta a mi vecina con mis propias manos. Pues no, porque, desde el punto de vista liberal, la vida de mi vecino es suya, no mía, y la maceta de mi vecina es parte de su libertad, que es su propiedad. La oposición académica entre Tener y Ser es una estupidez. Nadie es sin tener algo, aunque sólo sea la vida. Y con la vida, la libertad de ser o de intentar ser lo que uno quiera, incluso rico, no lo que otros quieran que sea, que seguro será pobre, o más pobre de lo que mi trabajo me permitiría.

El pestífero prestigio del socialismo ha llegado en la sociedad española a tal extremo que la mayoría de los votantes de Ciudadanos considerarían irrenunciable la libertad de religión, ideas, reunión, asociación y expresión, amén del habeas corpus y otros elementos del Estado de Derecho. Pero aceptarían como algo natural que se les prive de la libertad de conservar y legar el fruto de la libertad de trabajar, comerciar, crear o inventar algo, una capacidad tan ligada a la libertad básica del individuo que cualquier merma o limitación nos parece intolerable. Pues bien, la propiedad es la base de la libertad, porque para ser libre uno tiene que ser propietario de sí mismo, en lo físico, en lo moral y en lo material. Y aunque los socialistas de todos los partidos, incluidos los garicanos de Albert Rivera, nos quieran convencer de lo contrario, ningún Gobierno tiene derecho a multarnos vivos por haber conseguido un Patrimonio tras pagar impuestos y, menos aún, a multarnos muertos impidiéndonos legarlo en su integridad a los hijos o a quien sea. Ni el 5% ni el 10%, ni nada. Tienen, como dirían ellos, cero derecho a tocar lo que es nuestro, que es nuestra propiedad, que es, lo repito, nuestra libertad.

La descomposición de un partido llamado a refundarse o desaparecer
Jesús Cacho www.vozpopuli.com 26 Abril  2015

"La mejor historia de España en los últimos años está toda ella teñida, determinada, por una vieja tradición de melancolía que en forma muy visible reaparece en los mayores historiadores del momento. A la contemplación de la historia se le inyecta el deseo de que hubiese sido de modo algo distinto de como fue, no por capricho o sentimentalidad de estos sabios, sino porque la historia de España hace siglos que viene consistiendo -entre otras muchas cosas- en un anhelo de desvivirse, de escapar a sí misma. Las ideas de grandeza y de decadencia no sirven aquí para mucho". El párrafo pertenece a La realidad histórica de España, el célebre ensayo de Américo Castro enmarcado en el debate intelectual acerca de la identidad nacional española, el "Ser de España" o el "Problema de España" que, surgido a finales del XIX, se prolongó durante décadas y de algún modo aún sigue vivo.

De nuevo la melancolía, el sentimiento de fatalidad que a lo largo de la historia suele acompañar a los españoles cada vez que se frustra, por mil y un motivos, la ocasión de convertir este viejo país ultramontano a veces, cainita otras, tan apasionado como inconstante siempre, en una de esas democracias con las que siempre nos hemos querido comparar. La melancolía se ha hecho carne de nuevo entre nosotros al socaire del fracaso aparente de la Transición, ese periodo histórico que se abrió tras la muerte de Franco y que durante años hizo pensar a millones de españoles que sí, que esta vez sí, que a caballo entre el tormentoso siglo XX y el prometedor siglo XXI había llegado el momento de la redención de nuestras miserias y la conversión de la vieja atrabiliaria España en un país definitivamente moderno, incluso ejemplar. Aquel proyecto por el que valía la pena apostar, se ha visto arrastrado por el fango por culpa de la corrupción, la sed de dinero y la falta de escrúpulos morales y éticos de las elites políticas llamadas a defenderlo y engrandecerlo.

Casi solapado con el escándalo Rato, la última desgracia que nos ha caído encima atiende a los nombres de Federico Trillo y Vicente Martínez-Pujalte, de quienes ahora sabemos que cobraron de una empresa especializada en la construcción de parques eólicos en Castilla y León 354.560 euros en el caso de Trillo y 75.000 en el de Pujalte. Cobraron por "asesorar" y lo hicieron mientras se sentaban en el Congreso de los Diputados. La Agencia Tributaria dice no haber encontrado informe alguno que justifique los cobros. Ambos son gente muy principal. Trillo ha sido ministro, presidente del Congreso y en la actualidad representa a España como embajador en el Reino Unido. Es de suponer que a estas horas del domingo 26 de abril habrá abandonado el cargo por vergüenza torera, si no por dignidad democrática. Pujalte es el portavoz del PP en la Comisión de Economía en el Congreso. Y de nuevo Juan Español se mira perplejo sin entender nada, o comprendiéndolo todo de golpe: todo está podrido, todo agusanado, porque una generación entera de políticos, los beneficiarios de la Transición, se han entregado a la adoración del becerro de oro del dinero sin ningún tipo de escrúpulos.

Las explicaciones que llegan de la ribera popular sólo consiguen aumentar la congoja de quienes no pueden sino sentirse avergonzados ante semejante espectáculo de rapiña. Pujalte ha reconocido que los cobros existieron y que, "aunque no parezcan éticos, son legales", argumento en el que también ha insistido Trillo. Y el PP ha considerado "suficientes" las disculpas. Más aún, el presidente del Congreso, Jesús Posada, ha venido a justificar la faena asegurando que los sueldos de nuestros parlamentarios "son de los más bajos de la UE", por lo que no ve mal que sus señorías puedan completar su estipendio haciendo lobby en sus ratos libres. "¿Será cierto, como algunos benévolamente afirman, que la masa de nuestro pueblo está sana y que solo la hez es la que sale a la superficie?", escribía Menéndez Palayo en junio de 1882. Y es entonces, viendo a la tercera autoridad del Estado endulzar la tropelía y pervertir el lenguaje, cuando llega el momento de aceptar resignadamente que todo está perdido y que esto no tiene arreglo: ha llegado el momento de hacer borrón y cuenta nueva, pasar página, para, ordenada y democráticamente, buscar un nuevo marco de convivencia entre españoles.

Es el final del PP de José María Aznar
Es el final del viejo PP de José María Aznar, podrido, agusanado hasta el techo. Todos, o casi, se han rendido al vil metal. Todos, o casi, han querido "pillar". Ante tamaña evidencia, la teoría de la conspiración, la tesis de la guerra fratricida que divide al Gobierno y al partido en dos o más frentes, no deja de ser una anécdota para los millones de españoles que apuestan por el cambio. Guerra o conspiración, el caso es que de las sentinas de la Agencia Tributaria no paran de salir nombres manchados, y todos pertenecen a la vieja guardia del PP. "Es el nuevo PP de Soraya & Cia quien quiere enterrar en el barro al viejo PP de Aznar, a la guardia de corps de Aznar", cuentan los exegetas. Pero, ¿quién es ese nuevo PP y qué raíces tiene en la historia y en la estructura territorial del partido? ¿Con qué prestigio cuenta? ¿Qué proyecto tiene para España, si alguno?

El PP es hoy lo más parecido al ejército de Pancho Villa. Un partido roto, desmoralizado, en el que impera el sálvese quien pueda y que se mueve en el terreno pantanoso donde crece la delación, la filtración interesada, porque todo el mundo está en expectativa de destino y ha llegado el momento de abandonar la nave que se hunde y tender puentes nuevos. Con el 24 de mayo a menos de un mes, Cospedal sigue manteniendo que si pierde la presidencia de Castilla-La Mancha, esa misma noche abandonara la secretaría general del partido, mientras Núñez Feijóo se declara en situación de "disponible", de modo que su desembarco en la calle Génova parece inevitable si el lunes 25 de mayo la derrota que auguran las encuestas fuera una realidad con proporciones de catástrofe. ¿Para hacerse cargo de un barco que navega a la deriva, y cuyo rumbo difícilmente logrará enmendar el buen desempeño de la Economía? Y el ministro Montoro cabreado, profundamente ofendido al descubrirse en el desierto predicando desde la tribuna del Congreso la lucha sin cuartel contra los corruptos sean quienes fueren, mientras sus conmilitones miran hacia otro lado. Y Soraya retranqueada, escondida, ¿esperando su oportunidad? Y Rajoy en silencio.

Imposible ignorar las consecuencias para el inmediato futuro del más que aparente hundimiento del partido que agrupa a la derecha política española. "Yo asistí en primera fila al derrumbe de la UCD y no pasó nada", afirma un veterano político popular. "No pasó porque la Constitución del 78, tan vilipendiada por tantos, permite que a partidos tan importantes como aquél se los trague la tierra sin que tiemblen las columnas del templo, y ello porque entonces había dos alternativas: AP por la derecha y el PSOE por la izquierda. Siempre pensé que al PP nunca podría pasarle cosa parecida, algo que hoy veo muy posible, entre otras cosas porque también ahora hay reemplazo: está Ciudadanos por la derecha, y vuelve a estar el PSOE, muy malito, eso sí, por la izquierda. De modo que el problema no es la Constitución, que naturalmente se puede mejorar; los que están muertos son los dos partidos mayoritarios en los que desde el 78 se ha basado la alternancia, por lo que hay que tener cuidado con arremeter contra una Constitución que ha dado a España muchos años de paz y prosperidad. En todo caso, se puede poner en cuestión el régimen, no el sistema, porque para el sistema democrático no hay alternativa, a menos que esa alternativa sea la que nos ofrecen los Podemos de turno".

De nuevo el "problema de España" sobre la mesa
Es la mala suerte histórica de España con sus élites. "No es la menor desventura de España la escasez de hombres dotados con talento sinóptico suficiente para formarse una visión íntegra de la situación nacional donde aparezcan los hechos en su verdadera perspectiva", escribe Ortega en su España invertebrada. ¿Es posible refundar un PP despeñado en la sentina de una corrupción escandalosa, como el propio PSOE, como el propio rey Juan Carlos I, figura emblemática de la Transición, o hay que darlo por muerto para pensar y repensar una nueva derecha libre de adherencias franquistas, una derecha laica, tolerante, culta y sobre todo honrada, firme en la defensa de los valores liberales, radical con la separación de poderes y constante en el proceso de liberalización económica? La descomposición del PP, en todo caso, viene a certificar el final de la entelequia del cambio del régimen desde dentro, una idea que se ha revelado el sueño de una noche de verano. Tendrán que ser otros los protagonistas del cambio y la regeneración democrática. Vuelta a la melancolía.

¿Es Ciudadanos el germen de esa nueva derecha democrática española? "Es algo que, ante la inoperancia de Rajoy, han captado con rapidez los señores del Ibex. Ellos sí han sabido reaccionar, apoyando en cuestión de meses la consolidación de una alternativa de centro derecha capaz de llenar el vacío provocado por el previsible derrumbe del PP; es una cuestión capital para la estabilidad del país", asegura un empresario madrileño. De nuevo el viejo problema de España, una España que "en cuanto empresa nacional y sin mengua de tal o cual acierto aislado, no ha sabido resolver de un modo armonioso y continuo las varias antinomias operantes en el cuerpo mismo de nuestro país", según Laín Entralgo en su España como problema. Terminemos con un hilo de esperanza, en palabras de gran Sánchez Albornoz y su España, un enigma histórico: "No estamos condenados por implacables leyes de herencia a seguir la misma senda que hemos seguido hasta hoy. Todos los pueblos han cambiado en el curso de su historia y seguirán cambiando en el mañana. Las inclinaciones temperamentales de una comunidad histórica no son eternas. Pueden ser superadas por la inteligente acción de los hombres. Siempre que la conciencia histórica de la colectividad ponga tensos los resortes de la voluntad nacional".

¡Dios mío! Me he vuelto nacionalista
Mercè Vilarrubias Cronica Global 26 Abril  2015

Dedicado a Antonio Robles, con aprecio.

Hace unos meses me desperté con una extraña sensación en mi cuerpo. Temblaba y me agitaba sin saber por qué. Mi familia, preocupada por mí, me preguntó qué me pasaba. Este año se cumplen 100 años de la publicación de La Metamorfosis. ¿Me había sucedido a mí lo mismo que a Gregor Samsa? ¿Me había convertido en un insecto? Me costó mucho pero finalmente pude hablar: lo que me pasa, les dije, es que me he transformado y me he convertido en ¡nacionalista!

En mi nueva condición, quiero contribuir a la causa nacionalista. Ahora he visto la luz, después de tantos años de auto-engaño. ¿Cómo puedo contribuir a fortalecer a los nacionalistas, como puedo hacer para que estén contentos? ¡Ya lo sé! Eureka, lo he encontrado, he hallado la manera de complacerles como nunca habían sido complacidos. Ni Mònica Terribas, ni Toni Soler, ni Salvador Cardús han llegado tan lejos como voy a llegar yo para complacer a mis nuevos amos: voy a idear una Ley de Lenguas Oficiales que haga del catalán, el gallego y el vasco lenguas oficiales del Estado junto con el español. En realidad, a mí el gallego, el vasco y el español, me dan igual, yo lo único que quiero es que brille el catalán. Y como no brilla suficiente en Cataluña, quiero que brille en las instituciones del Estado. ¿Del Estado, solo? No, el Estado es todo, un hospital en Jerez de la Frontera y una escuela en Zamora, en todos estos sitios va a brillar el catalán. ¿Estarán contentos los nacionalistas? ¿Les habré complacido suficiente o aún querrán más?

No hay nada más progresista que el Catalan-only. No cambiemos esto, al contrario, yo lo que quiero es una vuelta de tuerca, please, más catalán, catalán en todas partes. Y al español, ni agua
Querrán más, recuerdo vagamente, de cuando era opositora al nacionalismo, que son insaciables. Pues nada, allí estoy yo en mi nueva condición. Ya no quiero que se cumpla la Ley. ¿Resoluciones de los tribunales para introducir asignaturas en español? A mí, plin. Que no se cumplan las sentencias, vaya ataque al catalán. ¿Una administración bilingüe? Para nada. No hay nada más bello que el monolingüismo. ¿Unos medios de comunicación bilingües? No, por favor. No hay nada más progresista que el Catalan-only. No cambiemos esto, al contrario, yo lo que quiero es una vuelta de tuerca, please, más catalán, catalán en todas partes. Y al español, ni agua.

Mi familia está preocupada, ya lo veo. No me lo dice claramente pero ven que he sucumbido. La presión ambiental es tan fuerte que he sucumbido. La causa de mi transformación está en que tengo miedo del nacionalismo. Pueden acabar conmigo y he decidido defenderme. Voy a complacerles pidiendo la oficialidad del catalán en las instituciones del Estado. Ya no soy la que era, ahora la presión ha podido conmigo. Me he convertido en nacionalista y me he arrimado al sol que más calienta. ¡Qué bien se está así! Y además, dentro de poco, el catalán llegará al último rincón de España con mi propuesta de Ley de Lenguas Oficiales. ¡Qué aportación! ¡Qué lista soy! Mi propuesta servirá para que los derechos lingüísticos de todos aquellos que quieren utilizar libremente el español en Cataluña queden muertos para siempre. Solo habrá derechos para los de siempre, para los que desean utilizar la Lengua-Única de Cataluña. Como debe ser.

Sé que hay antiguos colegas a los que no les va a gustar mi transformación. Me van a criticar. ¿Criticar? ¿Qué digo yo? Criticar no es nada. Van a cargar contra mí con saña. Es normal, me he vuelto una traidora. Yo antes era diferente. Yo escribía a favor del bilingüismo. Entonces no quería complacer a los nacionalistas pero esta posición es tan heroica, tan valiente; es solo para algunos: los fuertes, los decididos, yo no soy así. Yo he sucumbido.

Mi familia me dice que encuentre un punto medio. Un punto medio entre complacer a los nacionalistas y hacer un brindis al sol. ¿Brindis al sol? Sí, ahora recuerdo. Tenía esta sensación a veces cuando escribía a favor del bilingüismo. Me pasaba como le sucede a algunos de mis ex colegas ahora mismo, que escriben largos y enrevesados artículos que se pueden resumir en una frase: ¡que se cumpla la ley! Y ¿qué pasa si la ley no se cumple? ¿Qué pasa si llevamos tres décadas en las que el único actor lingüístico es el nacionalismo? ¿Qué pasa si por más que digamos y denunciemos no cambia nada? Pues no pasa nada. ¿Cambiar de estrategia? Jamás. Porque este es un país donde lo que cuenta son solo las intenciones y no los resultados. ¡Que se cumpla la ley! Nada iba a pasar, ninguna ley se iba a cumplir pero ¡qué placer decirlo! Me sentía bien así, atrevida, fuerte, me enfrentaba a los poderosos. Estos me ignoraban y ridiculizaban, sí, es verdad, pero nadie me quitaba a mí la autosatisfacción de sentirme rebelde y crítica.

Pero ahora me siento incluso mejor, mucho mejor. Estoy en un estado de euforia. Voy a llevar el catalán por toda España. En consecuencia, el español quedará cada vez más como una lengua menor. Será una lengua regional, lo que siempre ha sido, una lengua de las comunidades monolingües y ya está. En cambio el catalán, será la luz que brille en todo el país. ¡Cómo mola mi transformación! Esto sí que es vida y no lo de antes…. Espero la llamada del Molt Honorable ofreciendo un cargo, no puede tardar, está al caer; compito con el juez Vidal, en el grupo de los sobrevenidos, pero seguro que algo para mí hay, después de la gran aportación que he hecho a la causa nacionalista con mi propuesta de Ley de Lenguas Oficiales…

¿AUSTERIDAD?
Las CCAA gastan hoy 20.000 millones más que en plena 'burbuja'
Solamente cuatro regiones registran en 2015 un gasto total inferior al que presupuestaron en el año 2006.
DIEGO SÁNCHEZ DE LA CRUZ Libertad Digital 26 Abril  2015

Si tomamos las cifras oficiales del Ministerio de Hacienda y comparamos los presupuestos autonómicos de 2006 con los de 2015, podemos comprobar que, a lo largo de la última década, los desembolsos de las Administraciones regionales no solamente no han bajado sino que han experimentado una subida de casi un 14%.

Concretamente, las diecisiete Comunidades Autónomas españolas gastaban en 2006 unos 146.482 millones de euros, mientras que en 2015 presupuestaron un total de 166.566 millones. Hablamos de un aumento del gasto público aprobado por los gobiernos regionales equivalente a la friolera de 20.084 millones de euros.

A la cabeza en el crecimiento del gasto están las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana, con un repunte que, en ambos casos, se coloca por encima del 45%. Para el primero de los dos territorios, el salto fue de 2.700 a 4.030 millones, mientras que el segundo pasó de 11.850 a 17.400 millones. El 'top 3' lo cierra el País Vasco, donde el aumento registrado fue de casi el 40%, pasando de 7.600 a 10.600 millones de euros.

Cuatro CCAAs gastan menos hoy que en 2006
En el extremo opuesto están las cuatro regiones que hoy gastan menos que en 2006: es el caso de Andalucía, Castilla y León, Galicia y Castilla-La Mancha:

En la comunidad gobernada por Susana Díaz, los desembolsos han caído un 7%: de 27.000 a 25.500 millones.
Para Castilla y León, el recorte es del 2%: de 9.030 a 8.870 millones.

En el caso gallego, la rebaja también ronda el 2%: pasa de 9.910 a 9.740 millones.
Por último, el gobierno castellano-manchego ha ajustado sus presupuestos casi un 1%, recortándolos de 7.470 a 7.400 millones.
Cerca de este grupo está Aragón, donde se dio un ligero aumento del gasto autonómico: subió de 4.802 a 4.811 millones, un leve aumento del 0,2% para el periodo comprendido entre 2006 y 2015.

The Economist critica a Rajoy por el 'desempleo astronómico'
CARLOS FRESNEDACorresponsal Londres El Mundo 26 Abril  2015

The Economist critica duramente la recuperación económica de España, destaca el "desempleo astronómico" en comparación con otros países europeos y asegura que el bache creciente entre los números oficiales y la realidad social explica la caída de la popularidad de Mariano Rajoy.

"Los números son buenos y deberíamos celebrarlo"... El artículo que se publica en el nuevo número de The Economist arranca con las palabras del presidente del Gobierno a la luz de los datos sobre la recuperación económica del 23 de abril, con la creación de casi medio millón de empleos.

La revista económica por excelencia señala sin embargo que los españoles no han recibido la noticia con aire "festivo" y destaca cómo el nivel de paro (que ha bajado del 27% al 23,8%) sigue siendo el más alto de Europa, en perpetua rivalidad con Grecia desde que arrancó la crisis (y en contraste con el 5,6% en el Reino Unido).

The Economist viaja hasta el corazón de Vallecas y relata la situación de la familia de Elsa Carmona, 39 años, que subsiste gracias a la pensión del abuelo, como tantos otros hogares españoles. Su marido, albañil, dejó de cobrar el paro hace un año y ahora trabaja por horas como jardinero. La familia lleva dos años sin poder hacer frente a la hipoteca y recurre a un banco de alimentos para poner la comida en la mesa. El mayor de sus dos hijos se ve en la tesitura de renunciar a la universidad para ayudar a la familia.

'Guardar las apariencias'
El artículo destaca cómo a pesar de la grave situación, los españoles hacen un esfuerzo por guardar las apariencias. "Muchos de los vecinos de Elsa están demasiado avergonzados para admitir la pobreza", destaca el artículo. "Esa es la razón por la que no es visible en las calles", puntualiza Elsa.

The Economist destaca como las cinco regiones con más paro del viejo continente, según el Eurostat, están en España, con Andalucía a la cabeza (35% de desempleo). La gravedad del problema se refleja en un dato: la mitad de los parados no han podido trabajar en los últimos dos años. La revista destaca también el número de trabajadores en precario que viven por debajo del salario mínimo de 9.080 euros año

"El crecimiento económico ronda el 3%, pero no es aún suficiente", sentencia The Economist, que recuerda que el Fondo Monetario Internaciona (IMF) ha advertido que España tendrá que esperar hasta el 2017 para que su economía vuelva a la dimensión que tenía en el 2008.

"Rajoy y el PP esperan que el crecimiento y el empleo puedan ayudarse a emerger en las encuestas frente a los socialistas, los "liberales" de Ciudadanos y la nueva izquierda de Podemos", concluye el artículo. "Pero la reputación ganada por la gestión de la economía ha resultado herida por el amiguismo y la corrupción".

The Economist recuerda la detención temporal de Rodigo Rato, entre otros episodios recientes, y aventura que la recuperación económica de Rajoy "ha llegado demasiado tarde para salvar al partido" de cara a las elecciones locales y regionales del 24 de mayo... "El futuro del Gobierno es ahora tan incierto como el futuro de los trabajadores españoles".

******************* Sección "bilingüe" ***********************
La gran losa del gasto público que lastra a España

“El contribuyente es la única persona que trabaja para la Administración sin tener que aprobar oposiciones” Ronald Reagan
Miguel Massanet www.elsemanaldigital.com 26 Abril  2015

Cuando los partidos políticos españoles se postulaban ante los ciudadanos para buscar su apoyo en las elecciones del 20N del 2011, todos hablaban de contención del gasto público, si bien diferían en las partidas sobre las que pensaban establecer los recortes. A poco menos de un año de las próximas legislativas ya podemos afirmar que, el problema, sigue siendo el mismo y que nada se ha hecho en el sentido de reducir el peso excesivo que supone, para España, el tener que soportar una mega Administración central y una no menos mastodóntica administración territorial, integrada por los gobiernos autonómicos y sus diputaciones y municipios. Ni el PSOE del señor Rodríguez Zapatero cuando gobernó a lo largo de dos legislaturas, ni el actual, el PP del señor Mariano Rajoy, han sido capaces de coger la podadora administrativa para aliviar al país de este enorme peso burocrático; la mayor parte del cual es evidente que sobra y que, en lugar de servir para aliviar los trámites de los ciudadanos ante la Administración, lo único que han logrado ha sido multiplicar los ya existentes y, en muchos casos, solaparlos con los de la Administración Central.

La realidad ha venido demostrando que las autonomías no han podido, no se les ha permitido o, todavía peor, se han tomado por su cuenta, en muchos casos, la libertad de engordar de una manera desmesurada el número de instituciones y sociedades públicas que dependen de ellas, con el fin de ir haciéndose con más poder regional. Estos procedimientos han resultado más evidentes en el caso de comunidades autónomas, como Catalunya, que siguen empeñadas en la construcción de un “estado paralelo”, para ir preparando su utópica separación de España; empeño que, por mucho que pueda sorprender a quienes piensan que la solución separatista ya es cosa del pasado, sigue persistiendo, en una parte importante del pueblo catalán, en estado larvado, esperando el momento propicio que les permita volver a presentar sus exigencias; algo que, con todo probabilidad, pudiera tener lugar después de las elecciones catalanas del 27S, si es que antes, el Estado, no toma cartas en el asunto para impedir que se conviertan en lo que se ha dado en denominar, impropiamente, “pleblicitarias”.

En todo caso, si bien es cierto que el actual gobierno del PP ha metido la tijera, o ha intentado meterla en los gastos autonómicos, fijándoles límites de déficit público y endeudamiento, en lo que no se ha conseguido el menor éxito ha sido en la disminución del funcionariado, no hablemos de aquellos que tienen la plaza en propiedad sino, incluso, en todos aquellos miles de trabajadores públicos, con contratos de interinos o eventuales, que no sólo los encontramos en los municipios y Administraciones públicas sino incluso en entidades paralelas, sociedades creadas para hacerse cargo de funciones auxiliares o servicios públicos que les están vedadas a los organismo administrativos públicos.

Un artículo firmado por el economista, M.Llamas, insiste sobre este tema y da datos lo suficientemente explícitos para demostrar que, la cuestión de las cargas públicas, de los costes de aquellos cuyas funciones se centran en la administración de los impuestos de los ciudadanos, tanto para cubrir los PGE como para financiar los Presupuestos de cada una de las autonomías y de los municipios, han adquirido tal dimensión que están poniendo en tela de juicio la posibilidad de que, el Estado, en caso de no tomar medidas para reducirlos con la celeridad precisa, se puede encontrar ante la imposibilidad de poder mantenerlo financieramente a medio y largo plazo, con los subsiguientes efectos que, para los españoles, pudieran tener en cuanto a su calidad de vida y el mantenimiento de pensiones, sanidad pública y ayudas sociales.

Por lo visto más de 14’6 millones de españoles percibe nómina pública, cuando en el sector privado apenas trabajan 14’5 millones. Dicho de una manera fácil de entender: el trabajo de 14`5 millones de personas en edad de producir ha de ser el que, con sus impuestos, sirva para que se le den las prestaciones públicas a las que debe atender el Estado y, además, para pagarles el sueldo a los otros 14’6 millones de funcionarios, de los cuales una parte importante no producen nada por ocupar plazas especialmente creadas para que, los partidos políticos, puedan enchufar en ellas a los paniaguados (familiares, amigos, políticos retirados, colaboradores y demás personal innecesario que vive a costa de los que trabajan en el sector privado). Es evidente que casi tres millones de funcionarios, en tiempos de la ofimática, del mundo digital, de los robots y de las ciberoperaciones, pueden parecer demasiados.

¿La explicación? Pues es fácil de encontrar. Todos los partidos políticos, sin excepción, han utilizado la posibilidad de pagar favores a sus afiliados y simpatizantes proporcionando empleos, en ocasiones eventuales, pero que se eternizan en sus puestos. Ninguno se atreve a poner orden y hacer una limpieza, saneamiento, reestructuración y modernización de oficinas, departamentos, empresas auxiliares, contratas, informes a terceros que pudieran realizarse por los mismos funcionarios o aquellos sobre temas sin el más mínimo interés para la Administración porque ello supondría mandar al desempleo a muchos de sus protegidos. La crisis, como es natural, ha disparado los costes en algunos apartados como, por ejemplo, en el caso de los Parados con prestación por desempleo (2.37 millones) los Pensionistas (9.28 millones, a lo que han contribuido las famosas jubilaciones anticipadas como un medio de reducir la partida del desempleo) y Empleados públicos (2.96 millones) Es evidente que hay funcionarios como médicos, jueces, guardias etc. que es necesario mantener, pero estamos hartos de ir por las oficinas públicas, las de Hacienda por ejemplo, donde es palmario que el trabajo no justifica la cantidad de personas que transitan por ellas, máxime cuando parte del trabajo se lo han endosado a los contribuyentes.

Si la mera existencia del sistema autonómico ya representa la creación de un gobierno y una asamblea para cada uno de ellos, con toda su parafernalia de funcionarios; el hecho de que, junto a ellos, existan oficinas dependientes del Gobierno Central, con la consiguiente duplicidad o triplicidad de funciones, sólo sirve para establecer una burocracia entre la cual el ciudadano de a pie se pierde cuando precisa consultar u obtener permisos de dos o tres agencias o consejerías involucradas, cada una de ellas, en el mismo tema sobre el que requiere información o el simple permiso para instalar un negocio nuevo. Retrasos de seis meses en la tramitación de documentos que deberían facilitarse en uno o dos días, son la señal evidente de que el sistema falla y falla, precisamente, por el hecho intolerable de que las Administraciones deben justificar unos trabajos para mantener viva unas plantillas a todas luces innecesarias.

Un país moderno, una nación que está empezando a salir de una grave crisis, o una nación que sufre la lacra de tener más de 4’5 millones de desempleados no puede permitirse mantener una población no productiva que tenga que ser subvencionada por otra, inferior en número, que sea la que verdaderamente produce. Esto, como dice el articulista al que me he referido, es evidentemente insostenible y, de seguir por esta camino, no tardaremos en llegar a un punto de inflexión en el que, la masa burocrática sea tan grande, que no le será posible, al país, soportar el gasto público generado por ella y la nación se despeñará, una vez más, en la crisis.

O así es como, señores, desde el punto de vista de un ciudadano de a pie, cuando vemos que los hay que pretenden aumentar la participación del Estado en la economía y en la actividad privada, se nos ponen los pelos como escarpias, pensando en los resultados nefastos de una locura semejante.

EN LA CUERDA FLOJA
Podemos Batasuna, o todos contra Navarra en unas elecciones imposibles
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 26 Abril  2015

Laura Pérez Ruano es la cara y la voz de Podemos en Navarra. Aunque más bien parece la de Bildu, y los de Pablo Iglesias le están teniendo cada vez más miedo.

Laura Pérez Ruano, a las pocas semanas de ser consagrada líder de Podemos en Navarra (contra la opinión del grupo más cercano a Pablo Iglesias) y candidata de Podemos en las elecciones forales de mayo, acaba de ser condenada en los tribunales por su intervención en la huelga general de 2012. Y es que la dama, por su perfil, por lo que va diciendo y por lo que se va sabiendo de lo que hace, está más cerca del estilo de Bildu-ETA que del que en su momento hizo atractivo a Podemos entre el votante enfadado, cansado o harto.

Hace unas semanas una encuesta oficial u oficiosa daba a Podemos 18 diputados y a Bildu 11, sobre los 50 en juego el 24 de mayo. Ahora mismo todas las encuestas y tanteos dan a Podemos-Navarra en neto descenso, aunque es difícil saber hasta qué punto. Y si consideramos que será un Parlamento muy repartido, con múltiples fuerzas de izquierda, extrema izquierda e izquierda rabiosa, con variedad de nacionalistas y de no-nacionalistas, qué resultados consiga Pérez Ruano y qué haga después con ellos es decisivo para saber qué futuro podrá tener o no Navarra.

Laura Pérez Ruano, como nueva secretaria general en Navarra ya ha dejado claro que, ante ese previsible Parlamento dividido, no habrá pacto de gobierno de Podemos ni con PP, ni con PSN, ni con UPN, ni con Ciudadanos. Así las cosas ¿con quién podría pactar el Podemos de Navarra? Con IU, si logra no desaparecer, que no descarta y nunca ha descartado una anexión de Navarra a Euskadi. Con Geroa Bai, etiqueta navarra del PNV, que quiere lo mismo intentando endulzar la cosa con la cara de Uxue Barkos. Y con Bildu por supuesto, el entorno de Adolfo Araiz y sus comandos con los que Pérez Ruano nunca ha dejado de tener vínculos.

Para que nos entendamos todos: si Podemos y Pérez Ruano consiguen un resultado que les permita sumar 26 escaños junto a sus amigos, su meta común es la incorporación de Navarra a la Comunidad Autónoma Vasca. Facilitada, por supuesto (y en todo caso facilitada una época de máxima tensión entre navarros) por la Transitoria Cuarta que la nefasta UCD nos legó en la Constitución antes de su muerte política, material y moral.

Por supuesto, según algunas encuestas, UPN, PP y Ciudadanos podrían sumar hasta 25 diputados juntos, con lo cual todo podría seguir sin cambios. Que tampoco es Jauja, visto lo visto y olido lo olido, pero en fin. Los que no llegan solos a 25 son los nacionalistas (Bildu y Geroa Bai), que obtendrían entre 13 y 15. Es decir, los abertzales necesitan en el mejor de los casos la ayuda de la extrema izquierda marxista (Podemos y hasta IU) para soñar con su sueño de siempre. Lo llamativo es que, según avanza la precampaña a Podemos se le van dando resultados cada vez peores, ahora mismo quizás 5 escaños. Y empeoran según el perfil de Pérez Ruano es más conocido y sus intenciones políticas más evidentes.

Podemos-Navarra ha jugado sólo medianamente bien sus cartas. Pérez Ruano ha ilusionado con el cambio socialista-nacionalista incluso y especialmente a votantes a los que IU aburre y los hijos de ETA no terminan de gustar siempre. Pero a la vez Pablo Iglesias se puso suavemente en contra de la candidatura de Pérez Ruano, con lo cual fuera de Navarra no se le podrá acusar demasiado de acostarse con los abertzales y en Navarra Podemos podrá hacer lo que quiera, dentro de los números que resulten de las elecciones de mayo.

Desde el punto de vista nacional, a Podemos–Iglesias no le conviene demasiado, de cara a noviembre, que se les identifique con Bildu y con la entrega de Navarra a los abertzales. Seguramente hay bastantes votantes dispuestos a no votar a Bildu ni a IU y a votar a Podemos con este horizonte, pero fuera de Navarra Podemos podría perder a medio plazo más de lo que gane a corto. Análisis que seguramente no importa mucho a Pérez Ruano, pero sí a sus jefes (que no amigos) de Madrid.

Dicho a la inversa: cuanto más cercano a Bildu parezca estar el podemos de Laura Pérez Ruano, más fácil será para la UPN de Esparza hacer su campaña de "cuida qué votas, que pueden venir los malos". Una Podemos entregada al nacionalismo es la que conviene a UPN. A Ciudadanos le conviene también, porque puede beneficiarse del voto que sí quiere cambio y renovación, pero no sumisión a Bildu. Al PP, suponiendo que logre escaños, lo único que le importa es que puedan ser útiles o necesarios en una formación de Gobierno (es decir, que a UPN le vaya bien, pero no demasiado bien, y a Bildu-Podemos mal, pero no demasiado mal) .

Ahora que me acuerdo: ¿no había antes un partido importante en Navarra al que solía llamarse Partido Socialista? Tengo la triste impresión de que a María Chivite se le ha perdido el perfil político claro. ¿Tendrán otra vez la tentación de conseguir poder en alguna combinación alquímica con IU, Geroa Bai o quién sabe qué?

La boca de la verdad
Fernando Savater. EL CORREO 26 Abril 2015

El único objetivo del ‘proceso de paz’ es diluir a los agredidos y los agresores en una nube inconcreta de ‘dolor’ generalizado y mucho ‘problema vasco’

En la iglesia romana de Santa Maria in Cosmedin, cerca del Circo Máximo, se encuentra una de las esculturas más famosas de la ciudad eterna: es una enorme máscara de mármol que representa un rostro barbado con la boca abierta y hueca. Se la conoce como la Bocca della Veritá y tiene la reputación de morder la mano del mentiroso que se atreva a introducirla en sus fauces. Ni que decir tiene que siempre hay cola de turistas muy ufanos de sacarse una foto metiendo la diestra en el peligroso agujero…

El buzón que los familiares y amigos de Joseba Pagaza colgamos de un árbol en la plaza de Andoain no pretendía morder a nadie. Solo aspiraba a ofrecer la oportunidad a quien quisiera usarlo de aliviar su conciencia y decir lo que hasta entonces había callado por miedo o vergüenza. En Andoain fue asesinado Joseba, como José Luis López de la Calle y otros: allí había sufrido amenazas, agresiones, allí alguien había informado de sus hábitos a los asesinos, allí muchos vecinos cerraron sus ventanas el día de la manifestación que clamaba contra su asesinato, solidarizándose así con el criminal y no con la víctima. Allí hubo y sigue habiendo muchos cómplices activos o pasivos de esa atrocidad y de las demás. Nosotros creemos que ya ha pasado la hora de los lamentos y de reunirse dócilmente para recordar a los difuntos. Por eso ofrecimos ese buzón para que, aunque fuese anónimamente, hicieran un acto de contrición quienes realmente tienen motivos para ello, los que saben que por miedo en el mejor de los casos o por odio en el peor se comportaron de manera indigna ante sus vecinos hostigados y ejecutados. Es la mínima reparación humana que pueden exigir los familiares de Joseba de quienes formaron parte de la jauría o se vieron arrastrados por ella.

En el poco más de un mes que ha permanecido el buzón en el árbol de Andoain, se han recibido bastantes mensajes, a veces conmovedores por su sencillez y sinceridad. Pero ahora el Ayuntamiento del municipio, sin dar ninguna explicación justificativa, ha decidido que el buzón debe ser retirado, sea por quienes lo pusieron o por la guardia municipal –los compañeros del propio Joseba– pero con los costes a cargo de los que lo colgaron. Esa retirada forzosa no va a acabar con los mensajes contritos o solidarios de quienes quieran enviarlos, porque sigue abierto un ‘buzón de Joseba’ virtual al que pueden remitirse, pero es sin duda un síntoma. Al Ayuntamiento de Bildu le molesta que se les recuerde que el arrepentimiento sigue pendiente y no como fórmula general y colectiva sino como declaración personal de cada uno de los que se refugiaron en la brutalidad anónima del ‘pueblo’ para abdicar de su condición de ciudadanos. El buzón en el árbol era una llamada a la conciencia, molesta naturalmente para aquellos que la tienen bien pringada o muy anestesiada. De modo que ¡fuera con él!

La retirada del buzón es una ducha de realismo para los que de verdad se creen los exorcismos del ‘proceso de paz’, cuyo único auténtico objetivo es diluir a los agredidos y los agresores en una nube inconcreta de ‘dolor’ generalizado y mucho ‘problema vasco’. Las almas bienintencionadas insisten en que hay que establecer un relato verídico de la memoria sobre lo que pasó, de modo que quede claro quienes asesinaron, extorsionaron e hicieron la vida imposible a los que no pensaban como ellos, expulsándoles de sus puestos de trabajo, de sus casas, de su vida normal como ciudadanos normales de España, que es lo que eran. Ese propósito está muy bien, claro, pero aún más urgente es repetir el relato de lo que está pasando ahora mismo: o sea, cuál es la situación actual en la universidad, la televisión, la empresa, el mundo laboral y el mundo político, todo ese universo del que tuvieron que irse a la fuerza los que estorbaban los planes de los más desaprensivos del lugar.

O lo que ocurre con el euskera, convertido en cachiporra para acogotar a la disidencia allí donde asome y mermar los derechos educativos y laborales de quienes resultan distintos a la uniformidad totalitaria que intentan imponer –en nombre de ‘este pueblo’, desde luego– los herederos políticos de la banda criminal. Por no hablar de la indecente falsificación de méritos ‘académicos’ y de otros tipos no menos fraudulentos con los que ganan beneficios penitenciarios quienes sufren el ‘exterminio’ de las cárceles españolas, presos ‘políticos’, faltaría mas, cuya actividad política fue la bomba y el tiro en la nuca a quienes se les oponían. Hablemos de hoy, no de ayer, porque hoy como ayer sigue siendo aquí muy difícil ejercer como ciudadano español, que es lo que somos hasta nueva orden.

A quienes siguen dándole vueltas y proponiendo nuevos requisitos al ‘plan de paz’, cuyo único objetivo real es sacar a los condenados de las cárceles cuanto antes y sin contrapartidas, les aconsejo que si van a Roma no metan la mano en la Bocca della Veritá: seguro que a ellos sí les muerde.

Claridad, claridad, claridad
Si una mayoría inequívoca de catalanes vota el 27-S por la independencia, hay que iniciar las reformas legales para un referéndum
Javier Cercas. El Pais 26  Abril 2015

Lo diré sin rodeos: tras lo ocurrido en los tres últimos años, si una mayoría clara e inequívoca de catalanes vota en las elecciones del 27 de septiembre por la independencia de manera clara e inequívoca, hay que iniciar las reformas legales necesarias para que los catalanes podamos pronunciarnos cuanto antes, en un referéndum con todas las garantías, en favor o en contra de la independencia. Sé que hay argumentos poderosos contra esta propuesta, el principal de los cuales sostiene que la soberanía no es divisible, que España es jurídica y políticamente un todo y que una parte no puede decidir por el todo, lo que explica que casi ninguna democracia del mundo acepte el derecho a la secesión. Aunque atendibles, tales argumentos me parecen insuficientes: una democracia no puede retener contra su voluntad a la mayoría de los ciudadanos de uno de sus territorios, entre otras razones porque es peligroso hacerlo.

De este hecho parte la Ley de Claridad canadiense, que se basa en la idea de que, aunque la parte (Quebec) no puede decidir por el todo (Canadá), el todo no puede hacer oídos sordos a las reclamaciones de la parte y debe permitirle expresarse con libertad incluso acerca de su pertenencia al todo, siempre y cuando exista una clara mayoría que lo exija y se respeten las leyes. Si los gobernantes españoles se convencieran de que España sólo merecerá la pena, al menos mientras esperamos su feliz disolución en Europa, en la medida en que resulte atractiva para todos los que la integramos (el famoso “proyecto sugestivo de vida en común” de Ortega) y si los gobernantes catalanes quisieran en serio la independencia de Cataluña y no la usaran sólo como instrumento para perpetuarse en el poder, pronto gozaríamos de una ley semejante a la canadiense, que yo sepa la única capaz de canalizar de manera civilizada los anhelos independentistas en una parte de un Estado democrático.

¿Existe en Cataluña una mayoría independentista? Lo veremos el 27-S. O no. De momento, en el actual Parlament los diputados con un mandato clara e inequívocamente independentista no suman – dura veritas sed veritas, amigos independentistas– ni un 20%: ERC más CUP. ¿Irá CiU a las elecciones con un programa independentista? Hasta ahora no lo ha hecho, porque CiU es maestra en el galimatías y el eufemismo, instrumentos del engaño: a las pasadas elecciones se presentó con una exigencia de “Estado propio” (¿Federal? ¿Confederal? ¿Independiente? ¿Líquido? ¿Gaseoso?); también con el llamado derecho a decidir, un derecho no sólo desconocido en el mundo entero y parte del extranjero, sino imposible, puesto que se basa en la aberración lingüística de convertir un verbo transitivo en intransitivo: no se puede decidir a secas; hay que decidir algo. Algún día los catalanes nos recuperaremos de la vergüenza de haber tolerado que nuestra vida política gire durante años en torno a una fantasmagoría, pero sospecho que será mucho antes de que CiU se presente a las elecciones con un programa independentista: primero, porque se rompería; y, segundo, porque Mas ha sufrido en carne propia la evidencia de que en Cataluña no existe una mayoría independentista y sabe que perdería aún más votos de los que ha perdido ya, y por tanto no gobernaría.

¿Qué ocurrirá, entonces? No lo sé, pero me temo que lo mismo que hasta ahora: el 27-S no aclarará nada, CiU seguirá fomentando la confusión, dirá que está por la independencia pero a medias, o lo dirá en la letra pequeña, o se inventará otra forma de decir sin decir, otro engaño, de modo que, si se da el caso, pueda llevar Cataluña a la independencia sin haberse presentado a las elecciones pidiendo inequívocamente la independencia. Sólo así me explico el acuerdo que ha firmado con ERC y que ha escandalizado a algunos independentistas que son demócratas antes que independentistas, porque prevé la proclamación de independencia sin un referéndum sobre la independencia. Y es que la clave aquí no es la independencia o la dependencia, sino la democracia; la clave es que, para romper un Estado y construir otro, o para obtener beneficios de esa hipotética ruptura, una minoría en el poder está intentando cambiar las reglas que todos nos hemos dado, de mala manera y sin tener la mayoría necesaria para hacerlo. No deberíamos permitírselo.

elpaissemanal@elpais.es


Recortes de Prensa   Página Inicial