AGLI Recortes de Prensa   Lunes 27  Abril 2015

El empleo de Rajoy: la mayor caída salarial de Europa
ROBERTO CENTENO El Confidencial 27 Abril  2015

Tras el fraude de la "recuperación", llega lo último: el fraude del "empleo de Rajoy”. El maquillaje de las cifras oficiales de este Gobierno ya ha alcanzado niveles tercermundistas

Antes de analizar el “empleo de Rajoy”, el último de sus grandes fraudes después del de la “recuperación”, quiero ponerles el ejemplo más reciente de manipulación por parte de este Gobierno de tramposos: la cifra de comercio exterior de febrero. La noticia triunfal es que “las exportaciones crecieron un 2,8% en febrero, el valor máximo en dicho mes desde el inicio de serie histórica en 1971”. Aunque los datos mensuales son muy erráticos, la cifra es correcta, pero el significado para la economía y el crecimiento es justo el contrario del que dan a entender, porque ocultan que las importaciones han crecido mucho más, el 4,5%, y el resultado conjunto es un saldo comercial muy negativo: -2.037 millones.

Pero si ahora consideramos los dos primeros meses de 2015, la situación pasa de negativa a desastrosa. Las exportaciones han crecido un 0%, y lo que es esencial: el comercio exterior está frenando el crecimiento. En lo que va de año el saldo exterior ha empeorado un 37% respecto al último trimestre de 2014, lo que significa dos cosas. La primera, que nuestro endeudamiento exterior, que era de 1,12 billones de euros a finales de 2014, el mayor del mundo desarrollado con el 106% del PIB, sigue disparado, y la segunda, que el crecimiento previsto no se cumplirá si el comercio exterior sigue restando en vez de sumar. La verdad en España es siempre lo contrario de lo que afirman Rajoy y su Gobierno.

Una EPA decepcionante
Y paso a la segunda gran estafa: la creación de empleo. La calificación más optimista de la EPA del primer trimestre de 2015, conocida el jueves, es la de decepcionante. ¿Dónde está el crecimiento al 3% del que alardean Gobierno y servicios de estudios de los oligarcas? Porque una destrucción de nada menos que de 145.500 empleos privados es radicalmente incompatible con el crecimiento oficial, y no digamos con las memeces de De Guindos de que el país con la mayor deuda exterior del mundo desarrollado y creciendo, con una deuda pública imposible de devolver y creciendo, con la mayor desigualdad social de Europa, con una tasa de paro del 23,78% y con la Seguridad Social quebrada, somos “un ejemplo para el mundo”. O este señor es tonto de solemnidad o toma por imbéciles a los españoles.

Sin embargo, las estadísticas de paro registrado nos han venido contando triunfalmente cómo descendía cada mes hasta totalizar 156.000 desempleados menos en el trimestre, y aunque pueden existir diferencias porque la EPA es una encuesta y el paro registrado una estadística administrativa, jamás de los jamases puede alcanzar la dimensión de lo que estamos contemplando. Es una auténtica tomadura de pelo. Hasta 2004, cuando ZP comenzó a manipular todas las estadísticas nacionales, el paro registrado daba cifras superiores a la EPA y luego inferiores, que llegaron al esperpento de diferir en más de un millón cuando su elaboración se transfirió a las CC.AA., que ponen cada mes lo que políticamente más les conviene. ¿Pero qué clase de basura de sistema estadístico de empleo tenemos en este país?

Pero vayamos a la EPA, un pinchazo en toda regla al que se le buscan mil explicaciones para hacernos ver que no es un pinchazo, sino una maravilla. “Los datos son muy buenos y más esperanzadores que nunca”, afirmó Rajoy, que vive instalado en la mentira y no se entera de nada de lo que pasa en este país, algo que mueve a risa o a las lágrimas. ¿Pero en manos de quién estamos? Luego han maquillado la pérdida de 145.500 empleos privados con la contratación de 29.000 enchufados, todos ellos en CC.AA. y Ayuntamientos, lo que es una auténtica vergüenza en un país donde hay dos millones de empleados públicos innecesarios en su mayoría, todos nombrados a dedo o con oposiciones a medida.

Pero hay un maquillaje mucho más grave del que nadie parece haberse hecho eco. La EPA afirma que el paro se ha reducido en 13.100 personas, pero justo debajo de la cifra de parados aparece la de inactivos, y estos han crecido nada menos que ¡121.200 personas! ¿Qué significa eso? Pues que son parados desencantados a los que la metodología del INE clasifica como inactivos, porque durante la semana de referencia (de la EPA) no han buscado activamente empleo. Por lo tanto, el número de desempleados reales se ha incrementado en 108.100, lo que es un retroceso en toda regla de la supuesta reducción del paro. En línea con ello, el número de hogares con todos los miembros sin trabajo ha crecido en 27.300, y el de hogares con todos sus integrantes ocupados se ha reducido en 18.700. Un éxito rotundo.

Y ahora vayamos a otro tema que afecta al empleo público que el jueves denunciaba aquí Carlos Sánchez: el creciente proceso de externalización de servicios de las AA.PP. En sí mismo, el proceso de externalización es altamente deseable, puesto que añade eficacia y reduce los costes fijos, pero una cosa es eso y otra muy diferente el caso de nuestro país, donde una clase política totalitaria y corrupta ha llevado el nepotismo al máximo nivel de Europa y de toda nuestra historia, colocando a dos millones de familiares, amigos y correligionarios sin preparación alguna, por lo que deben ser contratados terceros para que hagan el trabajo que estos inútiles no saben hacer. Eso significa que hay decenas de miles de ocupados que figuran como privados y son públicos.

En los 12 últimos meses el empleo privado ha aumentado en 468.000 personas y el público en 36.200, lo que, como he dicho, es de escándalo. Y si analizamos la estructura, 174.800 son empleos a tiempo parcial y 40.700 por cuenta propia, la mayoría falsos empleos, pues muchos parados se dan de alta como autónomos pero no ejercen actividad alguna; es decir, de lo que estamos hablando es de 252.000 empleos reales, la mitad de los anunciados, y a esos habría que restarle los empleos públicos externalizados. El INE no dice cuántos, pero son decenas de miles. Ellos lo saben bien porque están externalizando un número cada vez mayor de sus trabajos estadísticos.

Y luego, lo que es mucho más importante. ¿Con que niveles salariales? La respuesta a esta pregunta es sencillamente devastadora. Los trabajos creados son en su mayor parte indignos trabajos basura. Mientras, se destruyen decenas de miles de trabajos dignos. La degradación salarial es tal que la política de empleo de Rajoy nos lleva directamente al tercermundismo.

Hacia el tercermundismo laboral
Una de las pocas veces en que el BdE ha diferido radicalmente del INE es en las estadísticas salariales. Según el BdE, los salarios están cayendo el doble de lo que dice el INE, afirmación que basan en la evolución de las cotizaciones sociales. Si cogemos la evolución de las cotizaciones sociales de 2014, en la que el número de ocupados creció en 433.900, resulta que las cotizaciones a la Seguridad Social hasta noviembre son exactamente iguales a las de 2013 –90.210 millones vs. 90.890–. Por tanto, o los nuevos trabajadores no pagan Seguridad Social, o ganan tan poco que, unido a las bajadas salariales del conjunto de ocupados, del orden del 1% en 2014, no hacen crecer los ingresos, lo que aparte de que acelerará la quiebra del sistema de pensiones demuestra la ínfima calidad del empleo creado por Rajoy.

Según acaba de publicar Eurostat, el salario por hora en la España de la recuperación se aleja cada vez de la media de la UE-28 y, por supuesto, de la Eurozona. En concreto, en 2014 el salario medio por hora en España fue de 15,7 euros, cifra que compara con una salario medio de 18,6 euros para la UE-28, donde más de la mitad de los países son pobres de solemnidad, o con 21,6 euros para la Eurozona. Esto significa que el salario medio en España es un 15,6% inferior al de la UE, y un 27,3% menor que el de la Eurozona. Desde que gobierna Rajoy ha caído en 3 puntos porcentuales respecto a la UE-28, y 3,2 puntos porcentuales respecto a la Eurozona, y la tendencia se está acelerando como consecuencia de la creación de trabajo tercermundista por parte de Rajoy. Los trabajadores españoles, de media, son los peor pagados de Europa, solo mejor que Grecia y Rumanía.

España tiene un PIB per cápita que representa un 94% del promedio de la UE-28, mientras que los salarios representan el 84%. El Gobierno del PP ha liquidado así el proceso de convergencia salarial de años precedentes para convertirlo en divergencia. Las nóminas de los nuevos empleos han caído hasta un 17% en cinco años, según un estudio de la Fundación Fedea. Y según la Agencia Tributaria, el 34% de los asalariados gana menos de 645 euros mensuales, y un 46,4% están por debajo o muy por debajo de los mil euros. Y al lado de eso, seguimos batiendo récords en el crecimiento del número de millonarios, y tenemos tres millones de empleados públicos con salarios medios que casi doblan los del sector privado, algo insólito en el mundo. Se trata de una inmensa red clientelar que la casta política no está dispuesta a recortar. Cada puesto de trabajo público destruye 2,5 privados.

El nivel de degradación económica, social y moral es ya insostenible, y si este proceso de expolio masivo a todo un pueblo no se revierte, acabará produciéndose una revuelta social. La pobreza avanza a pasos agigantados y son tan despiadados que medidas como la renta de 400 euros a quienes no tienen nada llevan tal cúmulo de condiciones y letra pequeña que solo uno de cada doce acaba recibiéndola. Están condenando a la pobreza a millones de personas, y una clase media aplastada por los impuestos y empobrecida prefiere creer en una falsa recuperación que pueda salvarles en lugar de echar de una vez a los responsables de su ruina.

En el PP y economistas afines defienden la necesidad de tener salarios bajos para ser competitivos mientras permiten a los monopolios mantener los inputs esenciales para la productividad a los precios más elevados de Europa. Pero es que estos inútiles, que no tienen ni idea de economía, ignoran que solo la industria, que representa menos del 15% del PIB, está sometida a la competencia internacional, mientras que a los servicios, que representan los dos tercios del PIB, apenas les afecta el comercio internacional. Como explica Paul Krugman, “las relaciones entre los empresarios y sus empleados son mucho más complejas que una simple relación de oferta y demanda, y esta complejidad hace que exista un gran margen para fijar los salarios; de hecho, podemos subir los sueldos considerablemente si queremos”. Un empleado con un sueldo digno tiende a trabajar mejor, lo que compensa de largo el posible efecto negativo sobre el empleo.

Pero lo que ya supera todos los límites de la indignidad es que mientras el Gobierno defiende la política de salarios bajos y el recorte de la cobertura por desempleo, que este año dejará a 500.000 parados más tirados en la cuneta sin prestación alguna, según acaba de hacer público la CNMC, las AA.PP. pagaron en 2014, como consecuencia de la falta de competencia, 48.000 millones de euros de más a los oligarcas del Ibex por los sobreprecios, que estiman en el 25% de los suministros de bienes y servicios respecto a una situación de competencia. Esto, en una democracia, haría caer a cualquier gobierno, pero aquí ni se menciona porque la oligarquía beneficiaria controla férreamente los medios.

Añadan a esto la corrupción generalizada de altos cargos políticos, como las conversaciones grabadas durante años de alcaldes, diputados y cargos del PP en Valencia, que demuestran que en lugar de un partido eran una asociación de malhechores dedicados al saqueo de los gobernados, o cómo dos primeros espadas del PP, Trillo y Pujalte, asesorando a una constructora que trabaja para las AA.PP., algo explícitamente prohibido, y sin haber realizado trabajo alguno que justifique los pagos. Y el PP no solo los defiende: es que tiene la desvergüenza de pedir que se amplíen las compatibilidades de los diputados, algo inexistente en una democracia.

Con esta filosofía no es de extrañar que el programa electoral del PP en la Comunidad de Madrid para la “regeneración y la tolerancia cero con la corrupción” se lo hayan encargado a un presunto corrupto denunciado formalmente en sede judicial y admitido a trámite por el sindicato de funcionarios de Manos Limpias por una trama de concesión de licencias municipales, cuya única habilidad conocida es la de trocear contratos para burlar la Ley y poder adjudicarlos a dedo, una burla increíble a los votantes. ¿Pero es que no hay una sola persona honrada en la cúpula del PP? ¿Pero cómo estos mediocres, amorales y corruptos pueden gobernar España?

Triste España: un país de sospechosos, unas instituciones de pacotilla
S. MCCOY El Confidencial 27 Abril  2015

No se pueden aceptar como normales los agujeros del sistema, por mor de los cuales se producen filtraciones de quienes deberían poner el mayor de los celos en la privacidad de sus actuaciones

España es un país en la picota. No hay día en el que no nos desayunemos con un escándalo nuevo relativo a personajes relevantes de la vida pública nacional. Se está empezando a convertir en peligrosa costumbre, tanto más en la medida en que incide en la negativa percepción de las instituciones por parte de los ciudadanos y, por ende, en su acelerado proceso de desapego respecto a las mismas. Italianización de la política con relevantes efectos sobre la gobernabilidad del país y sobre la capacidad futura de encontrar consensos que permitan corregir los defectos de fábrica que tiene nuestra democracia. La mayoría absoluta de Rajoy puede pasar a la historia como la gran oportunidad perdida para reconducir el modelo de la Transición.

Sin embargo, sería bueno que reflexionáramos como sociedad sobre lo que está sucediendo, toda vez que en la aparición y tratamiento de los sucesivos casos se está aceptando lo que no deja de ser una doble perversión.

En primer lugar, dar por válido que se puede vivir sin seguridad jurídica entendida no tanto como estabilidad normativa cuanto como la necesidad de que investigaciones, instrucciones, inspecciones o revisiones se mantengan en privado hasta que no emanen de ellas conclusiones que pongan de manifiesto irregularidades de consecuencias civiles, penales o administrativas para los investigados, inspeccionados o revisados. No se pueden aceptar como normales los agujeros del sistema, por mor de los cuales los medios reciben de manera sistemática filtraciones de quienes deberían poner el mayor de los celos en la privacidad de sus actuaciones.

Lo que en su día ocurría de manera generalizada en alguno de los juzgados de la Audiencia Nacional –y que curiosamente desapareció tan pronto salieron de los mismos sus jueces estrella, qué casualidad– se ha extendido a casi todos los organismos encargados de analizar, estudiar, contrastar datos y documentos a fin de identificar si hay visos de delito en determinados comportamientos financieros o fiscales. No deja de ser una tragedia en un estado que pretende ser desarrollado y de derecho tolerar que se lleve al ‘patíbulo’ de la condena social a quien, simplemente, está siendo objeto de estudio y puede quedar finalmente absuelto sin llegar a recibir imputación alguna.

Ocurre además –y entramos de este modo en la segunda de las reflexiones– que una vez que existen ya unas sospechas preliminares y se procede a abrir las correspondientes causas judiciales, el mero hecho de figurar en ellas convierte automáticamente al probable en cierto, al potencial delincuente en reo culpable a ojos de la opinión pública con enormes consecuencias para la reputación de aquellos que, afectados directamente por tales acusaciones, acaban demostrando con el tiempo lo infundado de las mismas.

Un tema crítico en el que los mass media debemos, sin duda, asumir nuestra parte de culpa: pecamos, en demasiadas ocasiones, por exceso de sensacionalismo y por defecto de conocimiento técnico. Sobre todo cuando la irrupción de internet ha convertido errores que antes morían con el tiempo en referencias permanentes cada vez que se busca información en la red sobre un caso concreto o un personaje determinado. En la medida en que lo publicado es, como regla general, ‘eterno’, prescindir de juicios precipitados de valor o de condenas anticipadas injustificadas se hace aún más relevante.
Actuar sobre lo segundo se antoja más complicado, si bien es evidente que entre unas cosas y otras España se está convirtiendo en una nación de ciudadanos bajo sospecha. Es imperativo hacerlo sobre lo primero si no queremos un deterioro adicional de unas instituciones que, en cierto modo, ya son de pacotilla. Construidas sobre los frágiles cimientos de un consenso trasnochado, encierran entre las paredes de su pomposidad semántica –pura fachada– intereses políticos y corruptelas serviles que poco bien hacen al conjunto de la sociedad... y a ellas mismas.

Podríamos terminar esta entrada pidiendo su erradicación, la purificación de sus intenciones y la ortodoxia en sus actuaciones, pero, a estas alturas de la película, creer en la actuación milagrosa de nuestra clase dirigente se antoja complicado, ¿verdad?
Buena y corta semana a todos.

ANDALUCÍA
Larga vida al régimen
Pedro de Tena Libertad Digital 27 Abril  2015

Contemplando las increíbles secuencias de la peli parlamentaria andaluza El golpetazo en la Mesa jamás contado, casi anonadadas ya por el caso Rato, la Feria de Sevilla y la violencia escolar, habría que fijarse especialmente en Podemos y Ciudadanos y el comportamiento de sus respectivas bancadas. Lo que ocurrió no fue una pelea por las sillas del bipartidismo decadente, como lo calificó la cada vez más asombrosa por superficial y obtusa podemisa Teresa Rodríguez (habrá que oírla cuando a Podemos le quiten siquiera un cojín). Lo que sucedió fue que un presidente de mesa por edad perteneciente al PSOE, nada menos que un ex alto cargo del PSOE de Manuel Chaves y exconsejero, se atribuyó funciones ilegales, ignoró el voto de 33 diputados del PP, lo silenció y distribuyó los puestos de la mesa según convenía a Susana Díaz. Esto es, incurrió en un delito, lo que se comprobará cuando ya no sea menester, y humilló a la democracia.

La explicación de Podemos es la que conviene al régimen que se dé. Dado que es una bronca del perverso bipartidismo, Podemos no interviene. Eso es precisamente lo que le hace falta a Susana Díaz para mandar en toda la legislatura y en todas partes. De hecho, a pesar de que podría haberse articulado una estrategia de todos los que quieren un cambio para Andalucía para arrebatar, al menos, la presidencia del Parlamento al PSOE, Podemos se ha negado para "no contaminarse" con el olor del PP, al parecer muchísimo más horrible, en España y en Andalucía, que el del PSOE. De hecho, nadie ha escuchado a Iglesias pedir la dimisión de Susana Díaz, Pedro Sánchez y demás cohorte.

Pues sí, seguimos en el Tinell, en el frente anti PP, en el todo está permitido contra el PP, el mal absoluto, la gran cosa mala. Es el sucedáneo de frentepopulismo impulsado por las izquierdas en este país, que cabalga de nuevo en cuanto ha aflorado la debilidad de un PP que ha perdido importantes banderas que nunca debió perder: la de España, la de la coherencia intelectual y moral, la de la honestidad de la política y la de la libertad de los ciudadanos ante la dimensión casi satánica del Estado. Ya sabemos que Podemos, pase lo que pase, surja la mierda que surja de las cloacas socialistas, nunca aceptará como prioridad el acabar con un régimen infecto e ineficaz. Aspiran al mismo régimen, pero mandando ellos y seguramente mandando muchísimo más.

Pero ¿y Ciudadanos? ¿Vale la explicación a posteriori de un líder andaluz, Juan Marín, diciendo con la boca pequeña que en realidad el PP tenía razones de peso para actuar como actuó? No, no vale porque después diluyó el punto central de su argumento en un galimatías sobre el diálogo y llegó a decir que la Mesa nombrada es la que tenía que haber, a pesar de lo ocurrido. Si este es el cambio que propugna Ciudadanos para Andalucía, aviados vamos, arrieros somos y en el camino nos encontraremos.

El señor Marín parece no saber mucho de democracia ni haberse leído el reglamento o no haberlo querido leer. Lo que sí sabe es poner cara de pastelero sanluqueño con el resultado final del relamido del PSOE y del régimen.

Qué distinto espectáculo hubiera sido, con un presidente por edad vergonzoso en forma y fondo y un presidente electo con graves manchas en su expediente, si el PP andaluz se hubiera levantado de sus asientos y hubiera abandonado la sesión seguido, al menos, de Ciudadanos. Pero ocurrió de todo menos el acto de dignidad democrática que era de esperar. De lo de IU no quiero hablar porque me da fatiga. Y hablar del PP me da cada vez más pena.

¿Pardillos en manos de los zorros del régimen o astutas raposas aprendices de hazañas más vergonzosas? El tiempo lo dirá, pero uno ya intuye cuál es el color del futuro: larga vida al régimen.

Del bipartidismo simple al bipartidismo compuesto
Félix de la Fuente. Cronica Global 27 Abril  2015

Si hay un término que esté actualmente estigmatizado por antonomasia en España, ese es la palabra “bipartidismo”. “Acabemos con el bipartidismo, y habremos resuelto todos los males”. Conviene, sin embargo, que no nos hagamos demasiadas ilusiones, os lo dice una persona cuyo partido tiene como lema “ciudadanos ilusionados por cambiar la política”, es decir una persona optimista. Pensar que vamos a vivir grandes cambios en España, esos cambios profundos que todos los españoles estamos esperando y que esos cambios llegarán el día que desaparezca el bipartidismo, es vivir en la inopia. Y ¿por qué? De momento basta con saber que los políticos que nos van a gobernar tienen unas servidumbres, tienen unas hipotecas a favor de quien paga sus campañas electorales y de quien les perdona los intereses de sus créditos, cuando no les perdonan incluso sus créditos. O ¿es que pensáis que alguien deja gratuitamente el dinero? Nosotros tampoco lo haríamos. Los ciudadanos hipotecamos nuestros pisos o nuestras casas a cabio del dinero que recibimos, pero los que nos gobiernan o nos van a gobernar hipotecan sus ideas y sus programas a cambio de quienes lo entrevistan en sus periódicos o los sacan en la tele. Hipotecan su libertad y, con ello, la libertad de sus representados, que somos los ciudadanos.

Todos los partidos, excepto el PP y el PSOE, lógicamente, están diciendo que el origen de todos los males de España está en el bipartidismo. ¿Y qué nos presentan como alternativas? Unos programas y unas promesas que luego no van a cumplir, como todos sabemos. Si se pudiera llevan a los tribunales a los partidos políticos por incumplimiento de contrato, condenándolos a no poderse presentar a nuevas elecciones, otro gallo nos cantaría. Los ciudadanos cumplimos dándoles nuestro voto, pero ellos pueden saltarse impunemente su compromiso. No, no estoy a favor del bipartidismo, entre otros muchas razones, porque ambos partidos son los principales responsables del paro en España y porque han desprestigiado terriblemente la función del político, que es representar y defender los intereses del ciudadano que los ha elegido como apoderados suyos, dedicándose a defender los intereses de su partido, cuando no sus propios intereses. Pero ni el tripartito, ni el cuatripartito ni el pentapartito van solucionar los problemas del paro ni los problemas sociales del España, porque el problema no es el número de partidos, el problema son los propios partidos en la forma absolutamente antidemocrática en que están organizados y en la nula empatía frente a los problemas de la sociedad.

¿Qué ejemplo de austeridad y democracia interna están dando los partidos políticos que quieren regenerar a España? ¿Es lógico que se gasten los partidos sumas ingentes de dinero en campañas electorales, algunas de ellas innecesarias, como en Cataluña y Andalucía, cuando hay muchos miles de familias que no perciben ningún ingreso y ninguna ayuda social? ¿Y qué decir de esa pseudodemocracia interna de los partidos políticos? ¿Cómo se pueden llamar elecciones primarias unas elecciones en las que hay un solo candidato que con ayudas del apartado del partido acapara innecesariamente todos los avales, para que no pueda haber un segundo candidato? Luego, ante la prensa se alegará que los demás candidatos no han conseguido avales suficientes, pero se omitirá que los demás candidatos no tuvieron avales suficientes porque era imposible que los tuvieran, pues los había acaparado el primero, y precisamente para esto, para que el segundo o el tercero no pudieran presentarse. Esto es lo que ocurrió en las primarias de del partido socialista en Andalucía, cuando salió elegida Susana Díaz, y esto es lo que ocurre normalmente en las primarias de todos los partidos. Podría dar fe de algunos casos concretos. ¿Y estos partidos son los que van a traer la regeneración de España? El mal no está en el bipartidismo, está en la partitocracia que sufrimos en España. Dudo mucho de que los grandes partidos existentes actualmente en España superaran un auténtico control de calidad democrática.

Pero, además, el bipartidismo no va a desaparecer. Estamos asistiendo al nacimiento de un bipartidismo compuesto, que probablemente sustituya al bipartidismo simple. No nos hagamos ilusiones. Los partidos quieren que todo cambie, menos ellos. Los pequeños partidos se unirán a los grandes para participar en la tarta, y nuevamente tendremos el bipartidismo servido, un bipartidismo compuesto.

Estas líneas no pretenden desanimar a nadie, sino todo lo contario, pero fomentando el espíritu critico dentro y fuera de los partidos. No habrá renovación democrática en España, mientras los partidos políticos se nieguen a renovarse. Y esto exige muchísimo más que un pacto anticorrupción.

No debemos olvidar, sin embargo, que están surgiendo movimientos auténticamente democráticos, a los que no conviene ahogar con nuestra indiferencia y que necesitan del apoyo ciudadano. La regeneración no nos va a venir llovida del cielo, no nos llegará de unos partidos que viven de las abundantes subvenciones que todos pagamos, mientras permanecen inmutables ante los innumerables recortes que tiene que sufrir el ciudadano de a pie. Las opciones que actualmente se nos ofrecen como alternativa dudo de que puedan aportar algo a la mejora de nuestra calidad democrática por la simple razón de que, como dice el proverbio latino, “nadie da lo que no tiene”

El totalitarismo de la izquierda y su cordón sanitario
“Vivimos en una sociedad que no es más que una pura conspiración. Desde un mundo imaginario colectivo, ha crecido un monstruo, y la conspiración es la única ideología viva”. Henning Mankell
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 27 Abril  2015

Nadie en su sano juicio se atrevería a negar la veracidad de aquella frase latina de M.T. Cicerón: “Historia magistra vitae est”. Y, como ejemplo más cercano, podemos referirnos al sistema empleado por los partidos de izquierdas que, cuando se ven incapacitados para derrotar a sus enemigos políticos por medio de la razón, los argumentos, las pruebas y la dialéctica, en los foros del Estado donde se tratan los asuntos de la nación, recurren a otros ardides, a procedimientos menos democráticos y a contubernios oscuros con la intención de conseguir, por medio del juego sucio, lo que no tienen asegurado lograr por los medios legales establecidos por el Estado democrático. Nada nuevo, por supuesto, porque durante la legislatura del señor Rodríguez Zapatero, ya se inventó la frase “cordón sanitario” fruto de la ocurrencia de un actor ( de la farándula, por supuesto, este criadero de progresistas donde, el clientelismo del PSOE e IU, ha logrado crear el foco mayor de antisistemas e inconformistas que, por desgracia para España, hoy constituyen uno de las lacras mayores que enturbian nuestra inestable democracia) Federico Luppi , quien fue al que se le ocurrió parir semejante despropósito.

En realidad, se trata de una conspiración para aislar a un determinado partido, en este caso el PP, cuyas ideas resultan non gratas para la izquierda, por medio de acuerdos preelectorales entre varias formaciones políticas, cuya única coincidencia es impedir que el PP, por ser de derechas, tenga posibilidad de gobernar en aquellos lugares en los que saque mayoría, aunque fuere simple. Es obvio que no están dispuestos a que la evidente atomización del voto de los ciudadanos, motivada por los numerosos partidos de nueva factura que han invadido el mapa electoral, pudiera favorecer al partido de centro derecha si el resto de formaciones de izquierdas, por sus evidentes diferencias entre ellos, no consiguieran las alianzas precisas para poder gobernar. Ni gobernar ni dejar que se gobierne, una magnífica fórmula para sembrar el caso administrativo en cualquier lugar en el que se pudiera producir tal situación.

Resulta descorazonador que el PSOE, del señor Pedro Sánchez, se haya prestado, si es que no es el organizador de tal antidemocrática conspiración, a una maniobra tan antiestética, tan rastrera y tan carente de ética. Hemos de decir que si, en un principio, llegamos a pensar que el partido socialista había acertado en la elección de su Secretario General que, de alguna manera, salvando las distancias, pudiera recordarnos a la época de Felipe González; no hemos tardado mucho tiempo en percatarnos que la patina de hombre de Estado, capaz de anteponer los intereses de partido al bien de España y de los españoles, se ha desprendido con suma rapidez de la persona del señor Sánchez, para dejar al desnudo a un sujeto dispuesto a recurrir a los métodos más indignos y partidistas con tal de conseguir dos objetivos: alcanzar el poder, aunque para ello tuviese que pactar con el propio Satanás y, en segundo lugar, deshacerse de la derecha, como si en España no existieran suficientes ciudadanos que forman parte de estas ideas aunque, por la incuria del gobierno actual, no parezcan dispuestos a votarle si no hay una renovación de su cúpula. En todo caso no se les puede imponer la mudez política, sin incurrir con ello en la destrucción de la calidad democrática

La idea de dejar huérfana a la derecha o centro derecha si se prefiere, no puede ocurrírsele más que a quienes sólo hablan de democracia cuando se trata de subirse a las poltronas del gobierno, como está sucediendo a todas estas naciones de Sudamérica, que se han ido convirtiendo en meras apariencias de democracia cuando, en realidad, sus gobernantes practican una política a todas luces totalitarias, absolutistas y, en muchos casos, convirtiendo a los Parlamentos en meras marionetas sometidas a la voluntad omnímoda de dictador en cuestión.

La experiencia del famoso “cinturón sanitario” que las izquierdas establecieron en contra del PP durante las legislaturas de Rodríguez Zapatero, dejaron al PP como mero convidado de Piedra en los escaños del Parlamento y del Senado, durante los más de siete años en los que consiguieron torpedear y dejar sin efecto todas las propuestas que venían del PP. Los resultados, no hace falta ser un gran cerebro para saber cuales fueron: una serie de leyes, pretendidamente de mejoras sociales, pero que acabaron con las reservas del Tesoro y, la mayoría, no pudieron llegar ni a implantarse con carácter general, como fue la de Dependencia. La llegada de la crisis y la resistencia a reconocer que éramos de los más afectados por ella; condujeron, junto a la mala praxis del gobierno socialista, al gran desmoronamiento de la economía y el empleo en nuestra nación, lo que fue el principio del camino hacia lo que acabaría por ser la antesala de una quiebra soberana, que sólo se pudo soslayar gracias a las medidas excepcionales que tuvo que implantar, en contra de sus deseos, el nuevo gobierno del PP y a los recortes que se vieron obligados a soportar todos los españoles.

El caso “piloto” que parece que ha tenido lugar en Murcia, del que, inteligentemente, se han apartado los de Ciudadanos ( sin duda que, juntarse con las izquierdas extremas con un fin tan poco democrático, les hubiera restado los votos de las personas sensatas que han decidido apoyarlos), mucho nos tememos que sólo sea el principio de una práctica que puede que se extienda a toda España, si es que el pueblo español no reacciona en masa ante una actitud tan poco digna y antidemocrática, de modo que los haga desistir de seguir por esta línea. Lo contrario, pensamos que sería el medio de precipitar los acontecimientos, situarnos claramente en la línea de los griegos de Syriza, si no en algo todavía peor, y poner al país en la peor situación si se llegaran a poner en práctica las propuestas de Podemos, IU (o lo que quede de ella) y el propio PSOE del señor Sánchez, cada vez más propicio a la demagogia; algo que, difícilmente, puede casar con una política sensata que es lo primero que demanda la economía y que es una condición sine qua non para que el resto de países sigan confiando en España y los inversores mantengan la confianza que nos demuestran actualmente en ella.

Los errores que cometió la II República española, cuando formó el “frente popular” para eliminar al partido de Gil Robles y establecer el régimen que llevó a la nación al levantamiento del 18 de Julio de 1.936; no puede volverse a cometer porque, ni las circunstancias ni el resto de naciones que forman parte de la UE y el pacto económico que nos ha proporcionado el euro, permitirían que el mal ejemplo de Grecia y su gobierno filocomunista, se extendieran a otro país europeo de modo que pudiera marcar una tendencia que muchos países y, por supuesto, los más influyentes, no estarían dispuestos a tolerar. Los resultados para nuestra nación serían los mismos o muy parecidos de los que obtendrían los catalanes con su pretensión de constituirse en una nación independiente de España, fuera del amparo de la CE, ¡desastrosas para España y los españoles!

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos como volvemos a las andadas y las izquierdas, encabezadas por los más radicales, intentan repetir aquellos errores que nos llevaron a estar a punto de quedar excluidos de Europa y fuera de la moneda común. Ut sementem feceris ita et metes .Cicerón (Según como hayas hecho la sementera, así será la cosecha).

PREMIO CERVANTES
Goytisolo, en compañía de otros
Mario Noya Libertad Digital 27 Abril  2015

Con su fatal arrogancia insoportable, la infecta modestia impostada y cuatro folios mal escritos vino Goytisolo a recoger el Cervantes que jamás aceptaría y la pastizara, 125.000 euracos que tampoco ha rechazado.

Qué huevos hay que tener, unos huevos reventones de hipocresía, para venir desde Marruecos a hablar en mesiánico de ¡niños pobres!, "paro, corrupción, precariedad, crecientes desigualdades sociales y exilio profesional de los jóvenes", ¡y a imaginar a Don Quijote "socorriendo a unos inmigrantes cuyo único crimen es su instinto de vida y el ansia de libertad"! Esos inmigrantes que prefieren morir a quedarse en Marruecos, feudo de Mohamed VI, a quien Don Julián Goytisolo no ladra, más bien con sus silencios le baila el agua.

Allí, en el Marraquech que tiene que aguantarle su "incómoda" vejez, el rastreador de "centinelas del canon nacionalcatólico" no le dice al Comendador de los Creyentes ni una mala palabra sobre nacionalislamismos, inmigrantes afligidos, niños pobres, paro, corrupción, precariedad, saharauis despojados. Mucho menos le asesta el verbo poder en primera persona del plural y en nombre de la sacrosanta indignación popular.

Igual es que Jotagé no tiene los huevos reventones de hipocresía sino de esa suerte de racismo inverso que lleva a la izquierda estupenda a negar el derecho a los derechos a sus, los hay con suerte, protegidos. ¿"Paro, corrupción, precariedad, crecientes desigualdades sociales y exilio profesional de los jóvenes" en Marruecos? ¿Pobres niños pobres? Y qué quieres, si son una manga de moros. Y a los homosexuales como yo que les vayan dando. Que se hubieran pedido ser occidentales. O reyes.

Goytisolo, súbdito voluntario y consentido del caudillo de Marruecos por la gracia de Dios, apoya a Podemos, que tiene por comandante en jefe a un tipo a sueldo de la República Islámica de Irán. Nos ha jodido, pues claro. No iba a simpatizar con Ciudadanos.

ORIENTE MEDIO
Qué implica el acuerdo nuclear con Irán
Pablo Molina Libertad Digital 27 Abril  2015

El pasado 31 de marzo los seis poderes mundiales (los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania), liderados por la Casa Blanca, alcanzaron un acuerdo preliminar con la República Islámica en torno al programa atómico que viene desarrollando ésta desde hace más de treinta años. Los términos tendrán que fijados antes del 30 de junio, fecha en la que se hará público el acuerdo definitivo.

Vendido por Washington a la opinión pública como un pacto histórico que garantizará la paz y la estabilidad de Oriente Medio para las próximas décadas, lo cierto es que este acuerdo marco sólo limita sobre el papel la posibilidad de que Irán cuente con la bomba atómica. Los compromisos arrancados a Teherán son tan modestos y la capacidad de ocultación del régimen de los ayatolás tan constante en el tiempo (en 2002 se descubrió que los iraníes tenían un programa atómico secreto desde 1984) que la creencia de que la firma de este documento vaya a erradicar el riesgo de un Irán con armamento nuclear exige grandes dosis de ingenuidad.

Pero ¿en qué consiste este acuerdo de las superpotencias con Irán?
En virtud del entendimiento alcanzado a finales de marzo, Teherán se compromete a limitar su capacidad de enriquecimiento de uranio, lo que no implica necesariamente el desmantelamiento de las instalaciones que en estos momentos tiene en funcionamiento. Irán mantendrá más de 6.000 centrifugadoras –necesarias para producir el combustible radiactivo empleado en la industria energética y en el armamento nuclear–, y además podrá contar con un modelo más sofisticado (IR-8), capaz de producir 20 veces más uranio enriquecido que los existentes en la actualidad.

Las autoridades iraníes llevan años asegurando que sólo quieren hacer un uso pacífico de la energía nuclear. Sin embargo, como señalan los expertos de Acción y Comunicación en Oriente Medio (ACOM), el combustible radiactivo que quiere procesar Teherán -que dispone de descomunales reservas de petróleo y gas natural- no sirve para los reactores destinados a la producción de electricidad, lo que convierte la argumentación iraní en un pretexto para seguir trabajando en su programa nuclear, con fines muy distintos, previsiblemente.

Por otra parte, el acuerdo preliminar limita las restricciones al programa atómico iraní a un plazo de 10 años. Por tanto, con el transcurso de una década la República Islámica será libre de utilizar su tecnología nuclear como estime oportuno… salvo que se inicie una nueva ronda de negociaciones, similar a la que se está desarrollando ahora.

En esencia, lo que tratan de hacer las potencias occidentales con este acuerdo es establecer ciertas limitaciones al desarrollo de la tecnología nuclear por parte de Irán, de manera que necesite como mínimo un año para construir una bomba atómica, en el caso de que esa sea su intención, en el entendido de que ese es el plazo que Occidente necesita para reaccionar adecuadamente a la amenaza. En contrapartida, las sanciones económicas que pesan sobre Teherán por sus reiterados incumplimientos de las normas internacionales serán levantadas de forma progresiva, aunque el régimen de los ayatolás ya ha dejado dicho que tendrán que ser anuladas en su totalidad en el mismo momento en que se firme el acuerdo.

El acuerdo de marras no es sólo una medida puntual para solucionar un problema concreto de limitación armamentística. Sus implicaciones afectan dramáticamente a los equilibrios geoestratégicos de Oriente Medio, donde Irán está acumulando cada vez mayores cuotas de poder. La catastrófica gestión de Barack Obama de los asuntos de la región está mermando sensiblemente el crédito de EEUU entre sus aliados tradicionales, entre los que se cuenta Arabia Saudí, cuyos dirigentes no quieren ni pensar en un Irán –nación chií– convertido en potencia nuclear. Otro tanto cabe decir de Israel, el socio principal de EEUU en la zona, cuya completa destrucción es el principal objetivo de la política exterior iraní, como se han encargado de proclamar innumerables veces sus dirigentes.

Con una ingenuidad inaudita, la diplomacia estadounidense confía en que un acuerdo con Irán permitirá a la facción considerada moderada del régimen de los ayatolás, liderada por el expresidente Rafsanyaní, conquistar mayores cuotas de poder y hacer evolucionar el país hacia una democracia homologable con los usos occidentales y respetuosa con sus vecinos. El problema es que el moderado Rafsanyaní ya pedía a finales de 2001 la bomba atómica, "que arrasaría Israel, aunque también produciría daños en el mundo musulman".

El levantamiento de las sanciones económicas permitirá a Teherán incrementar su apoyo a sus agentes en Oriente Medio, como Hezbolá en el Líbano, Hamás en Gaza, Bashar al Asad en Siria o los huzis en el Yemen. La posibilidad de que todas estas organizaciones terroristas y poderes locales estén amparados en el futuro inmediato por un paraguas nuclear está cada vez más cercana, gracias a unas negociaciones que, precisamente, se habían planteado para lograr todo lo contrario.

© elmed.io

Generalidad: plan B para la destrucción de la sanidad y contra el Parlamento autonómico
Continuidad en la voluntad de la Generalidad de destruir la sanidad pública: del plan A, al plan B. Insólita complicidad del rector de la UB, Dídac Ramírez. La sanidad, una realidad decisiva en el marco de una corrupción generalizada. Boi Ruiz osa ser optimista y los políticos se atreven a distraerse, mientras el Parlamento autonómico pierde el norte.
Alfons Quintà. Cronica Global 27 Abril  2015

El consejero de Salud, Boi Ruiz está radiante, después de haber estado deprimido durante unos días. Cree que su plan B de destrucción sanitaria funciona, tras fracasar el plan A. El nuevo plan implica la colaboración política determinante (se calle lo que se calle) de la Universidad de Barcelona (UB). Ruiz cree que esto va viento en popa. A día de hoy parece que tiene razón. El Parlamento autonómico vuelve a hacer un triste papel, marginal e incomparable al propio de todas las democracias.

Todos los partidos catalanes, excepto CiU, votaron en contra de que pudieran prosperar aquellos planes, tanto el A como el B. Ahora parece que los políticos no están nada angustiados, sino que más bien continúan distraídos y algunos sufriendo. Creen que plan de destrucción sanitaria deberá pasar por el Parlamento autonómico. Olvidan que la estrategia de CiU es evitarlo, que es lo que intentan hacer y para lo que tienen una inefable línea de actuación.

Desinterés de políticos en sanidad
Lo iré explicando con detalle. Pero los propios políticos deberían tomarlo en consideración, desterrando un desinterés en sanidad que tiene mínimas excepciones y ninguna justificación, a pesar de ser temas jurídica y organizativamente complejos. Hay que entrar en su lógica interna, no introducir consideraciones, prejuicios y preocupaciones de base política.

El Parlamento autonóico pidió en concreto que la propia Generalidad efectuara un informe de la clínica privada BarnaClínic, creada y dirigida desde el Hospital Clínico de Barcelona, donde está situada. Precisó que, mientras se efectuaba el informe, BarnaClínic cesase su actividad. Ese informe ya está terminado, sin que, mientras se ha efectuado, se parara ninguna actividad en BarnaClínic ni se haya dado a conocer el resultado. Sospecho que las anomalías que se puedan haber encontrado serán debidamente barnizadas. Es lo que siempre ha ocurrido. Ya sucedió con un magnífico informe de la Sindicatura de Cuentas, respecto del Hospital Clínico.

No será una empresa pública
Ahora he sabido que CiU evitará crear una nueva empresa pública respecto del Hospital Clínico porque debería ser aprobada por el Parlamento autonómico y precisamente CiU quiere todo lo contrario. Quiere privatizarlo, entregando toda la gestión a su actual dirección y sobre todo eliminar los controles propios del Derecho Administrativo.

Mas quiere seguir adelante como si se trataran de meros acuerdos entre la UB y el Hospital Clínico, metiendo una asociación, básicamente de médicos, interna del Clínico, que no tiene nada de pública. La dominan los médicos privatistas, que son un poder de hecho, sin un milímetro cuadrado de base jurídica. Pero necesitan un segundo ente público. Será la Universidad de Barcelona, titular de los terrenos del Clínico y de la Facultad de Medicina de la UB, ubicada en el mismo edificio. Sin la UB no se podría constituir un consorcio. Las razones por las que la UB lo acepta ya se sabrán.

La Universidad de Barcelona no es la de Lérida
El plan A fue liquidado por la voluntad de la digna Universidad de Lérida de no querer crear un consorcio sanitario en las Tierras de Ponient. Hubiera implicado suprimir el Derecho Administrativo en la gestión del dinero público sanitario, favoreciendo, por tanto, la arbitrariedad (hermana de la corrupción) así como haciendo imparable la muy deseada, por Mas, degradación y marginación de la sanidad pública, convertida en beneficencia.

Atento a los deseos del 'sector de negocios sanitarios' de la propia CDC, todo ello es el supremo objetivo de la actual Generalidad, que quiere finalizar la destrucción final de la sanidad pública catalana, con carácter general y como sea, en estos tiempos de necesidades preelectorales de CDC.

El caso fallido de Lérida convierte al Clínico en el modelo pionero a introducir, para hacer dominante la sanidad privada, a todos los niveles, empezando por toda la asistencia hospitalaria. El uso de consorcios de forma tan peculiar, incomparable a la concebida en su momento por el legislador, permite recordar la figura jurídica del fraude de ley. No hay duda de que hay base para acciones legales, mientras que una investigación fiscal del singularísimo BarnaClínic podría resultar bien justificada.

Grandes necesidades económicas de Mas
Mas quiere beneficiar a la concertada y a toda la sanidad privada ya vinculada, por poco que sea, a la Generalidad. Estos cambios, o acentuaciones de cambios, están siendo impuestos en un momento de grandes necesidades económicas preelectorales por parte de Artur Mas, que acaba de vender la faraónica sede central de CDC en Barcelona. La amenaza de Mas de no convocar elecciones el 27S solo se entiende teniendo esto en cuenta. Quien no lo vea tiene un problema de cognición.

Ruiz ha tenido un encuentro con dirigentes territoriales de la Consejería donde expresó su radical optimismo respecto al plan B. Ahora sus dos aliados tácticos supremos e imprescindibles son el director del Hospital Clínico de Barcelona, Josep M. Piqué, militante o muy próximo de CDC, desde siempre, y el rector de dicha universidad, Dídac Ramírez, que incomprensiblemente es militante de UGT y quizás también del PSC. ¿UGT asume la actitud de tan singular militante? Si es así, hay que empezar diciendo: ay, caramba. ¿Y el PSC? El atrevimiento de Ramírez puede tener repercusiones respecto a UGT.

Posición del comité de empresa
Así, ya en junio de 2013, el Comité de Empresa del Clínico requería que "la nueva forma jurídica que adopte el hospital debe garantizar la titularidad pública en los ámbitos orgánico, administrativo y de gestión". ¿Lo sabe Dídac Ramírez? ¿Le da igual? Si fuera así, ¿por qué?

Todo este revuelo viene del lejos. En efecto, todos los hospitales clínicos, de todos los lugares de España donde los había, fueron transferidos hace muchos años por el Estado a las Comunidades Autónomas. Estas los integraron en las redes públicas (como aquí los ocho del ICS) a las que ahora pertenecen, como todos los demás transferidos. En Barcelona se obró de forma diferente. En vez incorporar el Clínico a esa red, la Generalidad asumió, en 2008, unos estatutos internos provisionales que le dejaban en el limbo jurídico.

Tomar a los ciudadanos por oligofrénicos
Ahora el inefable director del Clínico, Josep M Piqué, dice que "no se puede hablar de privatización cuando se reserva la titularidad pública del patrimonio, se mantiene el acceso público al ciudadano de acuerdo con el contrato con el CatSalut y se plantea que la mejora de resultados revierta en la propia institución". Unos resultados económicos que, vistos los beneficios de unos pocos privilegiados a BarnaClínic y el desorden organizativo de este, con actividades cruzadas con su padre, el Clínico, siempre han tenido poco o nada que revertir. Ya se sabe: los beneficios son privados y las pérdidas públicas.

Lo que afirma Piqué equivale a tomar a los ciudadanos por oligofrénicos, cosa inmanente en Piqué y en Ruiz. Pretenden, con la insólita complicidad del rector Ramírez, convertir el Hospital Clínico de Barcelona en la punta de lanza de la destrucción de la sanidad pública. El Clínico también sería un regalo a médicos que no pagarán ni un euro. Pero que han sido enriqueciendo con cobros estratosféricos en el privadísimo BarnaClínic.

El rector Ramírez
Todo ello ha llegado demasiado lejos. Lo han hecho en el mundo de la salud, donde la tranquilidad y la ponderación son elementos básicos del buen trabajo y del éxito final. La demagogia grotesca de Piqué y de Ruiz, el utilitarismo político de Mas (por decirlo angelicalmente), el secretismo probablemente interesado del rector Ramírez, especialista en gestión autocrática, no pueden triunfar. Será muy fácil si los políticos intentan entender un poco los temas de gestión sanitaria y su lógica trascendencia en términos sociales generales.

Se deben ocupar, con serio afán reformador, por no decir refundador, de algo determinante respecto a todos los ciudadanos y a toda la gestión de la Generalidad. Poniendo tanta maldad y tantas necesidades políticas opacas en la sanidad, Mas cometió un gran error. Equivocarse ha sido y es un vicio muy lesivo. Es el peor presidente de la Generalidad.

Sanidad y la corrupción generalizada
He escrito que el perverso escándalo Pujol no fue solo un tema familiar. Solo se puede entender describiéndolo como un mal que se generalizó en Cataluña bajo el pujolismo y por el pujolismo. Existe la fuerte posibilidad de que la existencia real y efectiva de aquel sistema -con una vertiente familiar, pero solamente una vertiente- acabe acreditándose, mediante el tipo de gestión generalizada de la sanidad catalana. No lo escribo por escribir.

Personas implicadas lo admiten en privado. Los profesionales sanitarios honestos -que son mayoría- deberían ser los primeros en no querer ser manchados, sino en poder llevar a cabo su trabajo sin estar rodeados de los que ahora los dominan, en unos lugares más que en otros y siempre desde unas cúpulas que no valen nada.

El concepto de consorcio criminal
Hace muchos meses que mencioné el concepto del derecho positivo español de consorcio criminal. También me gustaría añadir el concepto de redención y de reinserción social, bien constitucionales. Pero los personajes que hoy dominan la sanidad hacen difícil olvidarlos o perdonarlos.

En todo caso, tengo la certeza de que el inmenso escándalo sanitario acabará en un baile de bastones que afectará a un sistema que no hay por donde cogerlo. Ya está dañando a un personal sanitario y a unos pacientes que no tienen ninguna culpa, sino al contrario.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

 


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