AGLI Recortes de Prensa   Martes 28  Abril 2015

Hay que escoger...
VICENTE BAQUERO www.gaceta.es  28 Abril  2015

No cabe refugiarse en realidades ideales, no es posible escoger entre el bien y el mal absolutos, este es un principio básico de cualquiera que tenga que decidir entre una opción u otra de gobierno en una sociedad democrática. En el mundo real existen grados de corrupción y desgobierno, entre otras cosas por la capacidad de gestionar de unos equipos directivos al margen de su mayor o menor inmoralidad. Creo que a estas alturas Maquiavelo no debería sorprender a nadie. Cuando oigo a los socialistas criticar impúdicamente a miembros del PP, no puedo más que recordar su propia trayectoria pasada y presente, por no pensar con seguridad en la futura.

Es cierto que el mecanismo de financiación de los partidos políticos ha pasado por aprovechar el poder para a través de licencias y demás prebendas mantener sus propias estructuras, en otros países eso está institucionalizado, en España hipócritamente se rechazo dicha idea quedando así abiertas las puertas a la necesaria financiación ilegal de sus estructuras. ¡Quien se puede creer que tanta gente pueda ser mantenida únicamente por las concesiones que le otorga legalmente la constitución! Por ello están todos hasta las cejas. Lo malo es que dentro de esas organizaciones siempre hay los que se aprovechan para que se les quede “algo” entre los dedos.

Para decidir a quién hay que votar siendo egoístas y lógicos debemos analizar fríamente entre los futuros candidatos tres aspectos fundamentales, el primero: analizar cifras, es decir cantidades “distraídas y desviadas del curso político y económico normal” para determinar a la hora de escoger quienes son menos perjudiciales para el conjunto de la ciudadanía, pues no es lo mismo tener 38 de fiebre que 42, y ver que es sostenible, tapándose la nariz si se quiere, siendo realistas a la hora de estudiar los problemas evitando demagogias. Quien más “distraiga peor” sí vale, desde un punto de vista práctico, no moral, lo de “y tú más” no nos engañemos hay grados… La corrupción en el PP se mide en cientos la del PSOE y los nacionalistas en miles. Es duro pero los números cantan. En cuanto al desgobierno y la quiebra del país sobran comentarios.

Dos: Ver propuesta realistas, por ejemplo: no será mejor el copago sanitario que la ausencia de servicio público sanitario, una educación más cara y de mejor calidad que ninguna, unas pensiones aunque reducidas pero existentes, pagar impuestos y disfrutar de servicios públicos, tener seguridad, aunque nos vigilen un poco, todo el mundo aspira a lo máximo, pero eso no es posible, materialmente imposible, no seamos infantiles si sistemáticamente gastamos más de lo que se ingresa y demagógicamente se sueltan las amarras lo que ocurre es que todo el sistema acaba por derrumbarse y “se acabó lo que se daba” que dirían los castizos y luego el llanto y crujir de dientes. Pregunten por el fin de los regímenes basados en propuestas incluso sinceramente utópicas.

Tres: la capacidad de gestión que viene determinada por la calidad de los gestores. Un Estado no solo son tres dirigentes en la cúspide y ni aun así, se requiere un aparato político y económicamente competente en el sentido más profesional y estricto de la palabra, basta ver el desastre de las cajas de ahorros. Los bancos lo habrán hecho mejor o peor dirigidos por profesionales ¡pero las cajas por políticos y aficionados hay que ver el agujero que nos dejaron! No cabe duda que al margen de las simpatías el PP tiene mejores equipos de gestión, lo han demostrado en dos ocasiones. Cada vez que los del PSOE se hacen cargo del país lo hunden.

Es verdad que el PP ha engañado a sus votantes, y no vale la disculpa de que ignoraba lo que se le venía encima, aparte de que controlaba muchas autonomías, todos los analistas económicos lo tenían perfectamente claro. También es cierto que pasaron de muchas medidas, actitudes, posturas ante el separatismo y principios, que no tenían coste económico. Bájense del pedestal, reconozcan que se han equivocado, pidan perdón y aprendan la lección de una vez por todas. ¡Rectifiquen emocionalmente! Solo así podrán recuperar a una parte del voto perdido. ¡Céntrense en el pensamiento de sus electores, olvídense de intentar convertir a los contrarios! En España los partidos son como los clubs de futbol, aunque al país le guste románticamente jugar a las izquierdas hay que apelar a las carteras, descaradamente, eso moviliza y hace sanar muchos resentimientos y convierte a muchos teóricos.

Pues es vital para España, no vuelvan por tercos a decepcionar a su electorado, si el país vuelve a caer en un frente popular, en un arrebato justiciero, (no del todo imposible dada la irracionalidad política de un amplio sector de la población española) todo lo conseguido se perderá y pasaremos a una situación de desgobierno que nos puede sacar literalmente del mapa.

Masoquismo Pro Pro
Nota del Editor  28 Abril  2015

En el diccionario de la academia aparecen las siguientes entradas
1. m. Perversión sexual de quien goza con verse humillado o maltratado por otra persona.
2. m. Cualquier otra complacencia en sentirse maltratado o humillado.

Así que cualquier sujeto al que se le ocurra apoyar  o votar al PP está claramente incurriendo en masoquismo.

El clientelismo no es corrupción
JAVIER CARABALLO El Confidencial  28 Abril  2015

¿Es el tiempo de permanencia en el poder el que determina la existencia de un régimen, aunque sea en democracia? No, no es el tiempo el que marca la línea, sino algo más tangible, los comportamientos

¿Cuándo se puede considerar que un partido político gobierna en democracia con modos de régimen, con argucias de régimen, con comportamientos de régimen? Podría pensarse que la mera permanencia en el poder de un solo partido político, durante varios decenios, es la que delata la existencia de un régimen político. El ‘modelo mexicano’, digamos, que mientras gobernó el PRI no esperaba siquiera al escrutinio de las urnas para proclamar al nuevo presidente. O el PSOE en Andalucía, otro ejemplo. El 23 de mayo de 1982 ganó las primeras elecciones, aunque ya gobernaba desde antes en la preautonomía, y desde entonces siempre ha sido así porque siempre estaba claro que iba a gobernar.

¿Es el tiempo de permanencia en el poder el que determina la existencia de un régimen, aunque sea en democracia? Habrá quien lo piense, que si en una democracia no hay alternancia se quiebran los principios básicos, pero no es así. No es el tiempo el que marca la línea, sino algo más tangible, los comportamientos. Está en las formas, en los modos, el abismo de degeneración por el que se despeñan los partidos mayoritarios que transforman la mayoría en hegemonía, la ideología en una grosera maquinaria de poder. No es el tiempo, no.

Hace unas semanas, justo después de conocerse la nueva victoria del PSOE en las elecciones andaluzas, trascendió la grabación de una delegada de Empleo de la Junta de Andalucía, Irene Sabalete, en la que aleccionaba a los trabajadores de la Administración andaluza para que, durante la campaña electoral, se dedicaran a un solo fin, un solo objetivo: que el Partido Socialista volviera a gobernar. Reunió a los trabajadores para contarles que venía de una reunión con el consejero de Empleo en la que se había decidido que, si los trabajadores públicos querían conservar su trabajo en la Junta, tenían que volcarse en el apoyo del PSOE durante la campaña electoral.

De aquella conversación, que ya se difundió en El Confidencial, lo mejor, a mi juicio, era el final, por el desahogo absoluto de la señora: “¿Cómo lo vamos a hacer? Os quiero en la calle, que nadie esté en la oficina. Y si no podéis meter los datos, si no podéis, la gestión la dejáis un poquito aparte… Un poquito no, aparte. Os quiero a todos en la calle”. El desahogo, traducido en gestión, viene a significar que si hay ciudadanos esperando que les resuelvan alguna gestión, algún papeleo administrativo, todo eso puede esperar. Todos a la calle, con el sueldo público, a hacer campaña a favor del PSOE. “Si os comprometéis con este proyecto y con la continuidad personal vuestra; os quiero a todos haciendo campaña electoral. Esto es así de simple”.

Así de simple. ¿Podría servir la osadía de la delegada de la Junta de Andalucía como ejemplo palpable de clientelismo? ¿Que sí? Pues no. La fiscalía de Jaén acaba de archivar la denuncia que pusieron contra Irene Sabalete por un posible delito de amenazas y tráfico de influencias al considerar que “la presión moral ejercida no se dirige a la consecución de una 'resolución' beneficiosa sino al desarrollo de una actividad de propaganda electoral a favor del partido gobernante, hecha además con la advertencia de 'si queréis y os comprometéis con este proyecto'”.

No existe, a juicio del fiscal, un delito de amenazas porque, a fin de cuentas, lo que hace la delegada de la Junta andaluza es advertirles de lo que puede pasar si gana el Partido Popular: "Más que conminarles con un mal cuya realización no depende de ella, les advierte de las consecuencias para su puesto de trabajo de que las elecciones no las ganara el PSOE". Y tampoco existe tráfico de influencias porque lo ocurrido no se incluye en lo que se recoge en el Código Penal para ese delito, ya que 'deja fuera del ámbito de este tipo delictivo aquellas gestiones que, aunque ejerzan una presión moral indebida, no se dirijan a la obtención de una ‘verdadera resolución’, sino a actos de trámite, informes, consultas o dictámenes'”.

El error, a mi juicio, después del archivo de la denuncia por parte de la Fiscalía, radica en culpar al fiscal. Habrá quien se acoja al mantra reiterado que considera a los fiscales como un eslabón servil de los Gobiernos, de los partidos que están en el poder. Pero esa lectura, además de un error, es una barbaridad; un insulto a los miles de fiscales independientes que nada tienen que ver con esas miserias.

La cuestión es que, a pesar de lo mucho que se proclama, la lucha contra la corrupción no está tipificada debidamente, con lo que una actuación tan soez como la de la delegada de la Junta de Andalucía en Jaén no encuentra sitio en el Código Penal. El fiscal, como los jueces en su mayoría, se limita a aplicar las leyes existentes. Y esas son las leyes contra la corrupción política que tenemos en España.
Pero más allá de lo que digan las leyes, lo fundamental es la sociedad. ¿Cómo es posible que un hecho así no haya provocado una tormenta política en Andalucía? Ahí siguen todos, con los cálculos sobre la investidura de Susana Díaz. ¿Cómo es posible que los máximos dirigentes del PSOE no se hayan visto obligados a dar ni una sola explicación? ¿Cómo es posible que no exista un rechazo social en las calles, de gente hastiada, asqueada?

Puede que no haya una condena penal, porque no esté tipificado, pero cuando ni siquiera existe un reproche moral, entonces es cuando nos encontramos delante de un Gobierno democrático con modos de régimen, con argucias de régimen, con comportamientos de régimen. No es el tiempo, la permanencia en el poder, lo que determina un régimen, sino la corrupción moral que se genera. Y una vez más, se citará aquí como guía la obra de un escritor gallego, Xosé Alvilares, referida a la Galicia de Fraga, en la que establecía los límites de la dignidad social. “La clase política puede también corromper una sociedad. La mentalidad de vasallo crea el cacique, pero la política del cacique crea la mentalidad de vasallo. La corrupción política es también corrupción de las conciencias”. Pues eso.

El consenso socialburócrata
Javier Benegas www.vozpopuli.com  28 Abril  2015

Se ha instalado en los sectores liberales de la sociedad española, que, dicho sea de paso, son pequeñas tribus dispersas y heterogéneas, la idea de que hace tiempo la línea que separaba las ideologías de izquierda y derecha se ha difuminado en favor de lo que se ha venido en llamar “consenso socialdemócrata”. Tal idea se sustenta en que todos los partidos, sean progresistas o conservadores, han migrado sus disputas tradicionalmente ideológicas hacia cuestiones mucho más finalistas, todas ellas basadas fundamentalmente en modelos de gestión a los que, en todo caso, se les añade algunos matices de orden moral meramente cosméticos. De esta forma, el debate político se limitaría a contraponer modelos de planificación sustancialmente muy similares, donde el Estado sería la piedra angular del orden social.

Dicho “consenso socialdemócrata”, que ha llevado incluso a que los partidos emergentes se ubiquen más o menos a la izquierda del espectro ideológico, nunca a la derecha y menos aún dentro de ese nicho secularmente abandonado que es el sector liberal, adolece sin embargo de una concepción convencional que no se ajusta del todo a la realidad, pues, en el fondo, el llamado consenso socialdemócrata parecería que se asienta sobre preceptos ideológicos clásicos, cuando en realidad hace ya tiempo que estos fueron reemplazados por otros meramente prácticos.

En efecto, en los partidos políticos actuales, los viejos o los nuevos, el núcleo duro ideológico ha sido sustituido por un peculiar pragmatismo, difuminándose los nexos de unión con las ideologías clásicas, de tal forma que lo que hoy vertebra a todos ellos es la idea de que el Estado ha de ser el gran motor del progreso, y que no solo ha de prevalecer por encima de la sociedad, sino que debe tender a sustituirla.

Sin embargo, por más que fuera en su día una forma de dulcificar el viejos socialismo y darle algún atractivo en los años de vino y rosas del capitalismo, el concepto “socialdemócrata” tiene pese a todo un claro sesgo ideológico. Por lo tanto, ese otro concepto más amplio que es el “consenso socialdemócrata” tendría a su vez unas connotaciones ideológicas que ya no se corresponden con la realidad. Y es que si bien, de una u otra forma, los partidos actuales comparten la visión de que el Estado ha de ser una colosal plataforma para las grandes transferencias de rentas, la reglamentación del orden social y la prevalencia del colectivismo por encima de los derechos individuales, no hay ninguna base ideológica sino un interés meramente corporativo.

Por lo tanto, el “consenso socialdemócrata” habría devenido en “consenso socialburócrata”; esto es, un acuerdo entre los grandes agentes políticos y económicos para que el Estado, con independencia de quien gobierne, sea el Gran administrador o, si se prefiere, el Gran planificador social y, por ende, el gra expoliador. Así se explicaría que el debate sobre política fiscal que tiene lugar en estos días se esté abordando desde el punto de vista de la eficiencia, es decir, de cómo recaudar más y mejor, y en ningún caso desde el punto de vista de si tal extracción de rentas es lícita o pertinente. Y es que, aunque ésta pueda proporcionar lo que en el argot estatista se ha dado en llamar “beneficios sociales”, estaría atentando contra derechos individuales que deberían ser fundamentales y que, desgraciadamente, no lo son. Prueba de ello es que, a partir de 60.000 euros de ingresos, se aplique el tipo máximo de tributación, que es el 47%, ¡prácticamente la mitad de lo ganado!

Otros signos que evidencian el fin de las ideologías tradicionales en favor de esa nueva ideología gelatinosa que es el consenso socialburócrata es que, desde el comienzo de la crisis, el número de personas que trabajan en el sector privado haya descendido un 14,5%, mientras que ha aumentado el 8.7% en las administraciones públicas. En efecto, cada vez son más los que viven de la Administración o, lo que viene a ser lo mismo, cuyas nóminas dependen de la recaudación de impuestos. Y esta tendencia va en aumento. De hecho, todos los empleos destruidos entre enero y marzo de 2015 pertenecían al sector privado, que ha experimentado un retroceso de la ocupación de 143.500 personas (-0,98%), mientras que el empleo en el sector público aumentó en este mismo periodo en 29.200 personas (+1%).

Por si esto no fuera suficiente, la diferencia salarial entre quienes trabajan en la Administración y quienes lo hacen en el sector privado es del 31% en favor de los primeros, siendo el salario medio anual en las Administraciones Públicas de 25.900 euros frente a los 19.390 euros de la empresa privada. Dicho de otro modo, los funcionarios y empleados públicos vienen a cobrar 6.500 euros más de media. Evidentemente, se puede matizar que tal cosa se debe en parte a que en el sector privado muchos trabajos son a tiempo parcial y, por lo tanto, su remuneración ha de ser por fuerza sensiblemente menor. Sin embargo, este matiz lejos de modificar lo sustancial pone de relive otro aspecto negativo: la precariedad del sector privado.

Lamentablemente, es de temer que el nuevo “consenso socialburócrata”, mutación inevitable del viejo “consenso socialdemócrata”, se prolongue en el tiempo, pues si algo caracteriza no ya a las viejas formaciones políticas, sino a las nuevas que aspiran a reemplazarlas es, precisamente, que sus cuadros están integrados mayoritariamente por personas que provienen del sector público en cualquiera de sus vertientes. Y en todos ellos prevalece la visión del Estado como Gran planificador. Será difícil, pues, que España experimente una verdadera transformación que nos aleje definitivamente de la crisis. Muy al contrario, cada vez se hace más evidente que dicha transformación solo podrá producirse por la vía de un shock. Entretanto llega o no ese momento, y sea cual sea el resultado de las diferentes citas electorales, estamos abocados a una pérdida cada vez mayor de riqueza y, sobre todo de, libertad.

¡Has estao cumbre, Vicesecretario!
Vicente A. C. M. Periodista Digital   28 Abril  2015

Sr. Arenas, España no tiene ningún problema y sí lo tienen el PP y usted. Por lo pronto parece que en breve se le va a acabar el chollo de volver a ser nombrado Senador autonómico por parte de su Comunidad, ya que el PSOE-A, con sus socios de gobierno y de legislatura, está dispuesto a cubrir los puestos con otros más afines a sus intereses. Al fin y al cabo usted, Sr. Arenas,candidato por excelencia, incluso ganador destronado, decidió dar un paso atrás y colocarse camuflado en unas listas por Almería sin dar la cara electoral ni ningún tipo de apoyo al que le sustituyó como candidato a la Presidencia de la junta, un tal Moreno Bonilla. En cuanto al PP andaluz ha visto también cómo el PSOE-A le ha dado un soplamocos en la elección de la Presidencia de la Mesa del Parlamento de Andalucía, por mucho que bramaran contra la “falta de proporcionalidad”.

En cuanto al PP a nivel nacional, deberán asumir su completa e indiscutible responsabilidad en la pérdida de confianza de los ciudadanos tras el fiasco de actuaciones e incumplimientos escandalosos del programa electoral que les llevó a obtener la mayoría absoluta y que les llevará ahora a relegarles a un papel secundario y sin relevancia a la hora de decidir las políticas y el futuro de este país. España no paga traidores y ustedes han traicionado las esperanzas que depositaron los ciudadanos. Así que no sean pretenciosos y dejen de confundir los intereses de España con los suyos de partido y personales.

Ya sé que es difícil explicar a los miles de dependientes de su partido que en menos de un mes van a perder el poder y pasar a una irrelevante oposición, y que muchos otros miles deberán buscarse la vida fuera de Ayuntamientos, Diputaciones, asesorías diversas y demás carguitos que el poder pone a disposición de quien lo obtiene. ^Pero usted Sr- Arenas piense que siempre le quedará el PP para mantener su actual estatus de privilegio. O quizás no y tras la debacle que se avecina piensen en hacer un ERE y librarse del lastre de la “vieja guardia” y del costo asociado. Eso sí, igual tiene la pequeña o gran satisfacción de ver cómo otros también pasan a engrosar las listas de ese ERE, incluyendo al máximo responsable ese al que usted no ha dejado de aclamar y decirle siempre que “has estao cumbre, Presidente”.

Pues nada, Sr. Arenas, vaya pensando en abandonar su muelle vida en Madrid y regresar a su querida y añorada Andalucía para disfrutar de una merecida jubilación y retomar viejas amistades y relaciones familiares tras tantos y tantos años de comisión de servicio en la Central del PP y en su Ejecutiva Nacional. Y no se preocupe por España que es una gran nación cuyas gentes han sabido capear temporales más fuertes que los que ahora padece. Lo que está meridianamente claro es que en el timón no van a estar ninguno de ustedes. Su tiempo ha pasado y solo ha quedado la huella de su absoluta incompetencia. Preocúpese por sus camaradas que pronto engrosarán las listas del paro y comiencen como el PSOE a buscarles acomodo en la UE como asesores de su Diputados hasta el máximo que les permitan, ya saben eso de 5 por uno.

¡Cómo debe estar la cosa para que se vean obligados a emigrar a la UE en busca de empleo público! Eso sí, manteniendo la tradición del “dedazo” y sin concurso de méritos. ¡Faltaría más!

11-M
El silencio es la respuesta
Gabriel Moris Libertad Digital  28 Abril  2015

El año pasado, concretamente el 29 de abril, y con ocasión del décimo aniversario de las matanzas de inocentes en los trenes de Atocha, envié una carta a las tres instituciones que, según la Constitución, conforman nuestro Estado de Derecho.

Nunca imaginé que los acontecimientos sobrevenidos en el fatídico 2004 me impulsaran a formular una petición a tan altas instituciones, a exigirles el estricto cumplimiento de sus deberes institucionales. Transcurridos diez años y ayuno de verdad y justicia, exigibles en cualquier acto criminal, resulta lógico que un padre al que se le han negado durante tantos años los más elementales derechos ciudadanos se dirija con tanta razón como energía a aquéllas con el respeto que aún le merecen.

Con dicha petición pretendía reclamar la investigación de los atentados del 11-M para 1) pedir la justicia pendiente y la regeneración de las instituciones; 2) evitar otro crimen de lesa humanidad como éste.

Los acuses de recibo de Presidencia del Gobierno, Congreso de los Diputados y Audiencia Nacional los recibí como habitualmente sucede con este tipo de envíos. El Congreso de los Diputados respondió indicando que cursaba mi escrito a la Comisión de Peticiones.

Un año después, sigo sin recibir respuesta por parte de ninguna de las tres instituciones. El Estado, representado por ellas, guarda el más absoluto silencio ante la misma. Me resulta incomprensible. Esta actitud, mantenida durante un año, me hace pensar y hacer conjeturas sobre las razones que puedan tener para mantener este mutismo.

Nuestro rey, nada más ser investido, recibió en audiencia a las víctimas del terrorismo; supongo que con ese gesto quiso que todos los españoles visualizáramos que las víctimas, y todo lo que representan de deseo de justicia, respeto a las leyes y a las instituciones, etc., constituían para el Estado una prioridad durante su reinado. Si no fuera así, ese tipo de gestos no servirían a las víctimas ni al conjunto de los españoles.

Frente a la actitud del monarca, los tres representantes de las instituciones desoyen el fundado clamor de una víctima que apoyan con sus argumentos 56.013 personas, utilizando como palabras clave en sus peticiones verdad, justicia y víctimas.

La verdad de aquel crimen sólo la conocen los autores y quienes la encubren. Si no fuera así, nuestros representantes legales y formales no se mantendrían durante once años en esta actitud silente y esquiva.

Si los autores y los encubridores siguen siendo anónimos oficialmente, hablar de justicia en este caso parece una burla macabra, además de un grave insulto a la inteligencia. ¿Quién puede admitir como justa una sentencia como la dictada el 31-10-2007? ¿ La admitirían como tal nuestros representantes electos si entre los asesinados en aquella matanza hubiera hijos suyos? Sospecho que no, pues en el caso contrario se definirían.

La corrupción es el segundo problema de España, según las encuestas. En mi opinión, el no ajusticiar a todos los autores del 11-M, sea por acción o por omisión, puede ser considerado como el más alto grado de la misma. ¿ No es urgencia de primer orden regenerar las instituciones que dicen luchar contra esta lacra? Si se atajara la corrupción que supone la impunidad del 11-M, seguro que, por simpatía, desaparecerían muchas de las corrupciones que nutren a diario los informativos de los medios de comunicación.

La lucha por la prevención que pedimos algunas víctimas desde hace años, o no se ha puesto en práctica o se ha hecho en sentido contrario, como en el caso Faisán. Parece que las autoridades españolas sólo se han sensibilizado en esta materia a raíz de los atentados de Francia. ¿ No han advertido que los atentados de los trenes de Cercanías, siendo los más graves de Europa, no han suscitado las medidas que aplican ahora? Bienvenidas sean, no obstante, llevamos once años de retraso.

Como somos buenos amigos de una virtud que se llama esperanza, seguimos confiando en que nuestras instituciones atiendan algún día nuestra petición. Eso sí, sería lamentable que, en un año en el que tenemos elecciones por doquier, tuviéramos que sufrir de alguna forma otro atentado tan nefasto como el del 11-M.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
El dispendio del euskera
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com  28 Abril  2015

La actual crisis económica comenzó, aproximadamente, en el año 2008, siguiendo la depresión de EE.UU, aunque con factores propios como la crisis inmobiliaria y la hecatombe bancaria producida por el apalancamiento piramidal de las finanzas.

Por tanto, como modelo de lo que ha sido una tremenda aberración con la que llevamos más de treinta años, voy a coger como ejemplo el año anterior a la crisis, el 2007, entre otras cosas porque representa fielmente lo que es una legislatura nacionalista, tan fielmente desarrollada por el lehendakari Ibarretxe, con el Acuerdo de Lizarra con ETA entre otras lindezas, además de su plan independentista.

Si tomamos como referencia ese año (2007), uno de cada cien euros de los Presupuestos de la Comunidad Autónoma se fueron a políticas, programas e iniciativas referidas al euskera, ascendiendo a un montante de 121 millones de euros, representando el 1,41 % del total de las cuentas públicas vascas.

Por ejemplo, en Cultura, se consignaron 1,2 millones de euros para subvenciones a películas en euskera y al doblaje. (678.000 euros y 400.000 respectivamente, quedando 13.000 euros para la campaña “Cine en euskera”).

El Departamento de Educación se llevó otro buen bocado, con 48,1 millones de euros para la promoción del euskera. La práctica totalidad de este dinero se repartió en diferentes iniciativas y políticas dentro del programa “Euskaldunización del Sistema Educativo”.

El tercer lugar se lo llevó el Departamento de Hacienda y Administración Pública, con 16,6 millones de euros, dirigidos al IVAP, es decir a atornillar al funcionariado para cumplir los requisitos del Régimen.

Después venía en el orden de gasto en el comisariado ideológico, el Departamento de Sanidad, con 700.000 euros para euskaldunizar a su personal. Es decir, para cribar al personal sanitario, de tal manera que no era –ni es- tan importante alcanzar un doctorado en las diversas especialidades médicas sino hablar en euskera, como si así se curara a los enfermos.

Después, Interior, con 240.000 euros para más euskaldunización, en esta ocasión les tocaba –y les sigue afectando- a los ertzainas, para lo mismo, es decir, no sé bien para qué.

Tras ello, venía Medio Ambiente, con 55.000 euros para reciclaje en euskera. Es decir, no sé muy bien si para el reciclaje de residuos o para poner al humo una boina.

Y, finalmente, Presidencia, con 27.810 euros a los efectos de la subvención de una ikastola en Francia. Ya se sabe… Euskal Herria.

Y aquí no incluyo a las Diputaciones, ayuntamientos, cuadrillas, juntas administrativas, concejos, cada una de cuyas instancias tiene los correspondientes presupuestos para premiar a los adictos al “Sistema”.

Eso fue el año anterior a la llegada de la crisis. Pero lo peor no es que entonces se estuviera en una bonanza falsa, caracterizada por el derroche sin cuartel. Lo peor es que luego, tras la crisis, se ha seguido con esa tónica de gasto disparatado, e, incluso, se ha aumentado.

Pasemos al tema de la educación, que es lo que a mí más me preocupa, pues es la raíz de los males si se practica mal, como también puede ser la raíz de la riqueza, como demuestra la profesora Clara Eugenia Núñez en su libro “La fuente de la riqueza, Educación y desarrollo económico en la España Contemporánea” (Ed. Alianza Universitaria).

Todo ese dinero va con el objetivo de extender la inmersión lingüística en las aulas, cosa que ya se ha hecho en la práctica totalidad del sistema.

En esta ocasión, no voy a dar mi opinión fundada en criterios científicos. Voy a limitarme a reflejar a modo de cita lo que dice el profesor de la Universidad Complutense, Francisco Mora Teruel, en referencia al desarrollo cognitivo desde un enfoque neurológico-cerebral y el lenguaje:

“[…] Ante todo esto, se me ocurre que debiera haber más voces levantadas entre lingüistas, científicos, escritores y poetas que expliquen a esos políticos, muchos sólo obedeciendo a una emoción hoy vacía, que están enarbolando una bandera errónea, aquella de la inmersión completa en una lengua minoritaria, sin conocer lo que ello significa. O quizá pensando que ello es un bien para su comunidad frente a la de los demás. O quizá pensando que esa ‘emoción profunda’ de la lengua diferenciadora representa lo que en otros tiempos, milenarios, representaba, sin darse cuenta de que hoy es una desventaja profunda la que ‘sumergen’ en los cerebros de los niños. El mundo ya no es pedazo de tierra cerrado frente a otro, sino pedazos que se abren a pasos agigantados unos a otros. Y la llave, el instrumento que abre esos pedazos geográficos, son las lenguas y la emoción y la concepción del mundo que con ellas se adquieren. Es una lástima que ante la ceguera de algunos pocos, otros tantos, también ignorantes, apoyen ‘inmersiones’ que suponen en esencia la construcción de la barrera más dura que se pueda imaginar” (en ABC el 22/12/05).

Pero ya se sabe… “Todo por la patria”

El vascuence, lengua oficial de Almería
Javier Orrico Periodista Digital  28 Abril  2015

Al señor Garitano, entrenador de un equipo hasta ayer muy simpático para todos los españoles, le sentó muy mal que en Almería no entendieran el vascuence. Y se lo dijeran, claro. Si se hubieran callado, como venimos haciendo desde hace cuarenta años ante la bravuconería nacionalista, entonces todo habría marchado como siempre, en el silencio cobarde a que la estrategia del contentamiento nos ha condenado desde la Transición. La asimetría, pues. Esa por la que nos obligan, legalmente, con la aquiescencia de las Cortes españolas, a decir ‘Yirona’, ‘Yeida’, A Coruña, Ourense u Hondarribia, traicionando a nuestra propia lengua, mientras ellos escriben Murtzia, por ejemplo, Kantabria, Kanariak, Balearrak; y Saragossa, Terol, Osca o La Corunya, que los catalanes usan su lengua sin complejos, o la Bartzelona de los vascos.

La reacción de Garitano ha sido, vaya, pues, la más lógica. No están acostumbrados a que se les plante la menor objeción a su arrogancia . Dar una rueda de prensa en una lengua que nadie entiende, teniendo todos una lengua común, es incomprensible en cualquier país del mundo, una falta de respeto a los que no hablan esa lengua y una muestra del desprecio que nos dispensan. Las lenguas, se supone, son instrumentos de comunicación y para eso nacieron, para que los hombres se entendieran. Pero Garitano, y todos los garitanos, lo que quieren es marcar la distancia, la frontera, la exclusión de los que no pertenecen al núcleo de los elegidos, a la nación inventada o a la raza milenaria y milenarista. Si quería hacer unas declaraciones exclusivas para un medio en vascuence, al final y una vez terminada la rueda de prensa.

Así pues, todo sucedió de la manera absolutamente contraria al dictamen políticamente correcto del pobre jefe de prensa del Almería, que achacó falta de respeto a los periodistas almerienses que no se enteraban de nada. Es obvio que la única falta de respeto fue la de quien pudiendo usar una lengua que todos conocían, se lanzó a hablar con el amiguete vasco en la lengua que excluye a todos los demás. Lo que pretenden, siempre, es parecer extranjeros, de esa otra nación que dicen ser como fuente de privilegios políticos y económicos. Y hasta futbolísticos, que hay que ver los arbitrajes villarianos del Barcelona y, mucho más acentuados, los que recibe el Atlético de Bilbao, el equipo del PNV.

Lo peor de esta anécdota, tantas veces repetida, fue la reacción del coro de los grillos hispánicos que de inmediato se pusieron del lado del bueno de Gaizka. Un periodista en Ondacero se disculpó en nombre de los almerienses por el espectáculo cateto que acababan de dar algunos de sus informadores. Y el conductor del programa de Radio Marca estableció doctrina afirmando que el gallego, catalán y vascuence son oficiales en el Estado español. Y para rematarlo, una señora que dice ser periodista, más bien actriz, la catalana Samanta Villar, se suma al coro con un 'tuit' en el que demuestra no ya que no sabe escribir, sino que no sabe ni redactar. Además de hacer pública su imperial ignorancia sobre las lenguas de España, y sobre lo que hoy significan los términos castellano y español, que para ella deben de ser cosas del estranger, se lanza a desdeñar el español de los almerienses sin saber de lo que habla. Como si nosotros descalificáramos el catalán occidental frente al oriental. La filóloga. Gran nivel.

Para empezar por el final, en el Estado español la única lengua oficial, así fijada en la Constitución de 1978, heredera de la Constitución republicana que lo estableció por primera vez, es la lengua española que en el texto legal fue jibarizada como castellano. Esa fue la primera muestra del contentamiento que nos ha llevado a la brillante situación actual: ahí, al renunciar a su nombre verdadero, comenzamos a ceder y menospreciar su condición de lengua común, de lengua de comunicación y cultura entre españoles desde cinco siglos atrás. Las demás lenguas de España son cooficiales en sus respectivos territorios, pero sólo allí. En Almería, querido colega de Radio Marca, no puede ser oficial una lengua que no habla nadie, salvo, quizás, algunos exiliados vascos que se fueron huyendo del terror hasta una tierra abierta y luminosa donde nadie les hiciera análisis de sangre.

Pero sobre todo, y en segundo lugar, es que la verdadera lengua de los vascos no es el vascuence –que es como se dice en español, y no euskera ni euskara-, sino la lengua española, que allí arriba llaman castellano. Me gustaría saber en qué lengua habla Garitano con sus jugadores. Aunque lo sospecho. Ninguna excusa, por tanto. Teatralización política de unas diferencias que no son, en absoluto, aquellas de las que alardean con estricta finalidad xenófoba en el caso de los nacionalistas, da igual batasunos que del PNV. Dos de cada tres vascos son de lengua materna castellana, la misma que es materna también del 54% de los catalanes. La verdadera lengua ‘propia’ de la mayoría aplastante de los vascos es, pues, el español. La lengua que están, en fin, intentando expulsar, sin éxito, del País Vasco y de Navarra. La lengua en la que cada día es más difícil estudiar, reservada ya casi sólo para inmigrantes. La lengua en la que no se dignan rotular en sus carreteras o administraciones. Si el señor Garitano quería, con su gesto, encarnarse en adalid de los vascos, entonces, digámoslo de una vez, no estamos más que ante alguien que sólo representa a una minoría. Eso sí, la minoría dominante, la que controla todo el poder en Euskadi, la que ya ha empezado a marcar en Guipúzcoa a los que no hablan 'euskara'.

Este domingo en Almería sólo el señor Garitano faltó al respeto a alguien: a quienes habían acudido a escuchar sus manifestaciones y no pudieron hacerlo. Que algo así no hubiera ocurrido antes, con Guardiola o con cualquier otro nacionalista confeso, no muestra sino nuestra cobardía y la renuncia a defender lo común frente a los que sólo buscan separarnos. Y el único cateto, querido colega de Ondacero, lo siento, pero eras tú.

Un mal negocio
El llamado "problema catalán" ha pasado, de momento, a segunda fila, hoy los focos de atención son otros
Francesc de Carreras. El Pais 28 Abril 2015

A primera hora de la mañana de este lunes, en el programa de RAC1, el de mayor audiencia de las radios catalanas, se aventuraba la noticia de que Mariano Rajoy anunciaría en rueda de prensa aquella misma mañana que adelantaría las elecciones generales al 27 de septiembre, precisamente el mismo día previsto por Artur Mas para celebrar las autonómicas. El globo se deshinchó a las pocas horas: la noticia era sólo un deseo de CiU. El nacionalismo catalán, del que este programa radiofónico es un referente emblemático, siempre se ha considerado el ombligo del mundo y todavía piensa que la mayor preocupación del Gobierno central es la independencia de Cataluña.

Pero ya no es así. El llamado “problema catalán” ha pasado, de momento, a segunda fila, hoy los focos de atención son otros. En especial, aparte de los agudos problemas sociales que se arrastran desde comienzos de la crisis, la complicada estabilidad gubernamental que se planteará tras las próximas elecciones generales si, como indican ahora los sondeos, se quiebra el bipartidismo y pasamos a un sistema político con cuatro partidos preponderantes.

Todavía es pronto para hacer juicios definitivos sobre las posibilidades de esta importante transformación, aún hay que pasar por el cedazo de las próximas elecciones locales y autonómicas para dar una opinión solvente. A siete meses de las generales, los nuevos partidos en liza pueden cometer errores que les resten confianza, como ya parece suceder con Podemos, tal como analizaba Ignacio Urquizu en su magnífica Cuarta del pasado lunes en este periódico. Pero todo parece indicar que, en más o en menos, el cambio del sistema de partidos español es ya una realidad. Es precisamente este cambio el que produce una profunda y razonable inquietud en el nacionalismo catalán.

Hasta ahora, una de las ventajas de CiU era su posición de partido bisagra en el Congreso de los Diputados, así facilitaba Gobiernos del PSOE o del PP. Todo eso está en peligro. Por un lado, tanto Podemos como C’s restarán votos a los nacionalistas en Cataluña. Por otro, y más decisivo, es muy probable que estos partidos sean suficientes para conformar mayorías parlamentarias en España. Hasta ahora los nacionalistas eran dominantes en Cataluña y, a cambio de garantizar la gobernabilidad, ejercían de grupo de presión, de lobby, de los intereses catalanes en Madrid. De ahí su fuerza entre el mundo empresarial.

Pues bien, con el cambio en el tablero político español, todo esto se les acaba. CiU y ERC (y el PNV y Bildu) pasarán a ser simples partidos regionales y el Gobierno de España estará sostenido por partidos nacionales, no por partidos nacionalistas, los intereses generales primarán sobre los particulares. El independentismo, a la postre, habrá resultado ser un mal negocio.

Convivir en libertad
Carlos Urquijo, delegado del Gobierno en el País Vasco (*) www.latribunadelpaisvasco.com   28 Abril 2015

Me preocupan, como a toda la gente normal, las pésimas noticias que estamos conociendo sobre los casos de corrupción de personas que pertenecen o han pertenecido a mi partido, casos que no son exclusiva del PP sino de todas aquellas formaciones políticas que han tenido la oportunidad de gobernar alguna institución. Pero hoy, después de tanto tiempo ausente del blog, quiero hablar de la falta de libertad que todavía hoy seguimos padeciendo en el País Vasco aunque ETA ya no asesine y pueda existir la idea de que somos una arcadia feliz. Desgraciadamente no es así y quería ilustrarlo con un ejemplo que me parece significativo.

La semana pasada recibí carta manuscrita de un funcionario de la Diputación Foral de Guipúzcoa en la que me da cuenta de su interés porpresentarse a una plaza de promoción interna para acceder a una plaza de técnico superior de hacienda. Pese a tener el perfil 3 de conocimiento del euskera, considera que su nivel de exigencia en las bases del concurso y el modo de acreditarlo, es contrario a derecho. Me lo comunica a efectos de que las estudiemos y presentemos, caso de considerarlo oportuno, el correspondiente recurso contencioso-administrativo.

Me disponía a contestar a la carta cuando al dar la vuelta al sobre observo que no tiene remite. Desgraciadamente no es la primera vez que me ocurre un caso similar. Ciudadanos asfixiados por las imposiciones o hartos de que se incumpla la ley se dirigen a la Administración General del Estado como último recurso para ver defendidos sus derechos. La razón del anonimato, resulta evidente, no es otra que el temor a ser identificados y castigados por su “rebeldía”.

Mientras ocurren casos como el que acabo de relatar, altos cargos de las instituciones gobernadas por partidos nacionalistas siguen presumiendo de lo magníficamente que se ha construido nuestra normalización lingüística y de lo maravillosamente bien que se vive en el País Vasco. La carta del ciudadano que acabo de mencionar es una evidencia de que todavía deberán pasar muchos años y cambiar muchas actitudes para que en nuestra tierra la libertad se abra paso de manera definitiva. Hasta entonces, a pesar de la crítica y la descalificación permanente, algunos seguiremos poniendo nuestro grano de arena para conseguirlo.

(*) Artículo publicado inicialmente por Carlos Urquijo en su blog “El Microscopio vasco”

CATALUÑA
La ANC, el brazo incorrupto de Terra Lliure
Pablo Planas Libertad Digital   28 Abril  2015

El cívico, festivo, familiar y pacífico nacionalismo catalán se despereza del letargo invernal con gritos a favor de la banda Terra Lliure. Apología del terrorismo en el estrado de la rentré de la Assemblea Nacional Catalana (ANC). No pasa nada; nunca pasa nada. El suflé sube y baja y la violencia es un ingrediente emulsionante, un componente implícito del ismo. Visca, visca, visca..., visca Terra Lliure!, brama el público que asiste al úlltimo acto de la ANC.

David Fernàndez, el chófer de Otegi que preside la comisión Pujol en el Parlament, sonríe. El excelentísimo alcalde, Xavier Trias i Vidal de Llobatera, directamente se carcajea. La primera fila de la política catalana aplaude hasta con los carrillos de las posaderas en la zona cero del área vip. Visca Terra Lliure...

Vuelta a las esencias, al verbo inflamado y la acción directa. 24 de abril, viernes noche, el separatismo se reagrupa. Acto de apoyo a los alcaldes por la independencia. CiU, ERC, Podemos (con cien marcas) y las CUP, el independentismo antistema original, emplazan a sus caciques locales en los lugares de privilegio del mitin de la ANC. Comienza, again, el asalto a la república de los cielos en versión visca visca.

El nacionalismo catalán ha integrado en su disco duro el software político que sostenía el terrorismo etarra. Dicen que ya es historia, pero la historia se repite. Las clases acomodadas gritan Visca Terra Lliure!, agua para la semilla del odio.

La prensa del régimen en Cataluña anuncia cambios en la cúpula de la ANC, IV Asamblea. La comisaria lingüística de ERC Carme Forcadell cesa al frente del aparato de masas. La sustituirá con toda probabilidad Jordi Sànchez, adjunto al Defensor del Pueblo catalán, el ecocomunista Rafael Ribó. Sànchez, como Fernàndez y en breve Garcìa, el primero de los ocho apellidos catalanes. Al tal Jordi le asiste el mérito de haber sido dirigente de primera hora de la Crida a la Solidaritat en Defensa de la Llengua, la Cultura i la Nació Catalanes (Llamamiento a la solidaridad en defensa de la lengua, la cultura y la nación catalanas), lo que vulgarmente dio en llamarse la Crida, respuesta intelectual al Manifiesto de los 2.300.

Prehistoria. Años ochenta. Los 2.300 estaban a favor de la libertad y el bilingüismo. La Crida, no. La Crida estaba a favor del terrorismo y el idioma propio, loaba la violencia, el secuestro y el asesinato, los crímenes de los suyos y los de ETA también. Aun después de la matanza de Hipercor, esa Crida, dirigida por Colom (el contacto proislámico en el califato catalán) y este Sànchez, pedía el voto para Batasuna en las elecciones europeas y se negaba a condenar tiros y bombas.

Con esos antecedentes, Sànchez es adjunto al defensor del pueblo regional, el Síndic de Greuges, de los agravios en la Generalidad. Y con esos antecedentes se perfila para el cargo de portavoz del pueblo, interlocutor preferente y audímetro ciudadano. No es un tipo incapaz de condenar un atentado, es un tipo capaz de justificarlo el que va a dirigir la ANC, la vanguardia revolucionaria de Artur Mas y Oriol Junqueras, el pueblo catalán, la vía independentista en la Europa albano-kosovar. El defensor del pueblo y el enemigo de los ciudadanos. Cataluña se jodió cuando a un tipo así estuvo a la altura de un cargo público sin tener que renunciar al terrorismo.

PD. La Crida fue fuente de inspiración para organizar el tejido de asociaciones culturales, humanitarias y pacifistas vinculadas a ETA.
 


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