AGLI Recortes de Prensa   Martes 5  Mayo 2015

¡Salvemos Madrid!
LUCIO A. MUÑOZ www.gaceta.es   5  Mayo  2015

En virtud del deterioro que ha sufrido nuestra pseudo democracia, el derecho que tenemos todos los españoles a votar se ha convertido en un ejercicio de dudosa moralidad, puesto que se trata, en definitiva, de elegir al partido que “mejor nos desgobierne” y a los políticos menos corruptos y cuya ineptitud sea menor.

Del mismo modo, España adolece de una gravísima enfermedad, que únicamente afecta a las naciones más pobres del planeta, denominada socialismo. La misma es absolutamente mortal en su versión más extrema (comunismo), y siempre conduce a las naciones que la padecen a la quiebra ética, social y económica.

Aunque, uno de los mayores riesgos que puede presentar la mencionada enfermedad radica en se contagia infecciosamente a través de un camaleónico virus, que adopta una engañosa y difícilmente identificable postura socialdemócrata.

Y debido a que este dantesco entorno político ha conducido a España al punto de inflexión en el que actualmente se encuentra, las próximas elecciones, que se celebrarán durante el presente año tanto a nivel municipal y regional como en clave nacional, adquieren una vital relevancia. Porque las mismas son probablemente más significativas que otras citas electorales celebradas con anterioridad.

En este sentido, los españoles tenemos una doble responsabilidad. Y aunque dispongamos de más alternativas electorales que en otras elecciones, contradictoriamente, todas ellas son, cuanto menos, deficientes.

El corrupto “capitalismo de amiguetes”, la politización de la Justicia y la burbuja de la Administración (cuyo coste de mantenimiento ha derivado tanto en el récord de deuda pública que ha batido España en los últimos años como en el actual parasitismo que ejerce el sector público sobre la economía productiva) del PP-PSOE han llevado a España al actual desastre político-económico y social.

Y los partidos regeneradores, Ciudadanos, VOX y UPyD, a los cuales muchísimos españoles venimos apoyando desde hace tiempo y que deben representar la alternativa a la corrupción institucionalizada del tradicional bipartidismo, quizás tengan que reposicionarse adoptando estrategias políticas más consistentes y a largo plazo. Sobre todo, Ciudadanos, que es el único de ellos que tiene posibilidades de éxito.

En cuanto a las marionetas españolas del ventrílocuo Maduro, es decir, a los dirigentes de Podemos, ellos mismos están auto desacreditándose progresivamente. Y, aunque estén intentando girar al centro, hace tiempo que se quitaron la careta y descubrieron, por tanto, su verdadera identidad expropiatoria, dictatorial y anti democrática.

Consiguientemente, los españoles tendremos que reflexionar profundamente la noche antes de las elecciones.

Y centrándonos en Madrid, el panorama es “ligeramente” menos desalentador. Porque el PP de Madrid, que aunque también tiene grandes manchas de corrupción, es un partido que no ha aceptado las imposiciones socialistas-zapateristas del PP nacional y, en función de ello, ha tratado de mantener una línea político-económica de corte semi liberal, reitero, a pesar de la oposición de Rajoy, Montoro, Soraya... (Una de las pruebas que confirman las divergencias existentes entre el PP de Madrid y el PP nacional es que la dirección nacional de este partido presionó a la banca para que no financiara la deuda de Madrid).

Si Madrid sigue siendo el motor económico, aunque algo averiado, de España es, en parte, gracias a que el socialismo no ha invadido totalmente y en las últimas legislaturas esta comunidad. (Si descontamos al nefasto gestor público y súper despilfarrador Gallardón).

Por tanto y en base a lo anterior, ¿merece otra oportunidad el PP de Madrid? En otras palabras, ¿votar al PP de Madrid es el mal menor? ¿Votar al PP de Madrid equivale a posicionarse en contra del PP de Rajoy? ¿Votar al PP de Madrid significa volver al verdadero y auténtico PP? ¿Madrid es la única ciudad-región en la que se puede votar al PP?

En el caso que los madrileños vuelvan a confiar en el PP de Madrid (considerándola la opción menos mala), la primera medida ejemplar que Esperanza Aguirre y Cifuentes deberían adoptar es la relativa a adelgazar la Administración y, sobre todo, expulsar a toda la legión de enchufados, asesores políticos, etc.

Y Ciudadanos ha cometido el error en Madrid de hacer juegos malabares con la política fiscal, insinuando a los madrileños que este partido se plantea subir el IBI y volver a instaurar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. (Recordemos que, en Madrid y actualmente, está bonificada la cuota de este impuesto en el ámbito familiar en un 99%).

¿Ciudadanos, que está cumpliendo una labor política valiosísima, no sabe que la mayoría de los madrileños apoyan una reducción radical de impuestos e, igualmente apuestan por una Administración que no se entrometa en sus vidas ni les robe las carteras?

Andalucía, paraíso del empleo de calidad
JAVIER CARABALLO El Confidencial 5  Mayo  2015

Chaves, Griñán, Díaz... Todos los presidentes de la Junta han prometido siempre luchar por el "pleno empleo" y sin embargo la comunidad andaluza es la región de Europa con el paro más elevado

Andalucía mantiene una relación peculiar con el empleo. Tantos años, que son decenios, lleva esta región conviviendo con el paro que ya se han borrado los conceptos y se ha olvidado el significado de las cosas. El empleo en Andalucía se contempla con la misma fascinación con la que se conoció el hielo en Macondo. Como aquella vez que José Aureliano Buendía se acercó a la tienda de los gitanos que guardaban en un cofre un enorme trozo de hielo. Por cinco reales, José Aureliano Buendía pudo tocarlo: “Puso la mano sobre el hielo y la mantuvo puesta por varios minutos, mientras el corazón se le hinchaba de temor y de júbilo al contacto del misterio”. Andalucía mantiene una relación peculiar con el empleo, sí, y como se han olvidado los conceptos, como nadie recuerda otra cosa que unas tasas de paro que parecen consustanciales con la tierra, endémicas, el empleo se exhibe en los discursos políticos en un cofre metálico, y sólo se puede tocar unos minutos, porque el cofre se vuelve a cerrar, y quedará sólo un extraño escalofrío de júbilo.

Por ese extraordinario ejercicio de misterio y de olvido, se puede entender que en Andalucía, la región con más paro de Europa, nadie sea capaz de encontrar el origen de las promesas de “pleno empleo” y “empleo de calidad”. Se pierde la vista en los discursos que se ofrecen para inaugurar cada legislatura, que ya son diez, y nada se encuentra. En cualquier otro lugar del mundo en el que no se hubieran borrado los conceptos, en el que sus habitantes supieran de verdad qué significan esas palabras, no se podrían repetir hasta el infinito esas promesas, como anuncios de un maná bíblico que llegará algún día y caerá del cielo.

Lo que ayer prometió Susana Díaz en el Parlamento es una repetición casi exacta de lo que ya dijo en esa misma tribuna cuando Griñán se dio el piro y la dejó de presidenta. Era el mes de abril de 2013, su primer discurso de investidura. “Quiero empleo de calidad porque da libertad y nos hace ciudadanos iguales”. Cuando pasó un año y llegó el debate del Estado de la Comunidad, volvió a repetir lo mismo, pero esta vez acompañado de un ‘nuevo paquete’ de 25 medidas contra el desempleo, porque cada promesa va acompañada siempre de su correspondiente ‘plan de choque’. “Quiero propiciar un cambio en Andalucía que sea, al mismo tiempo, profundo y duradero", dijo enfática. Y a los pocos meses, disolvió la legislatura y convocó elecciones.

Mucho antes que ella, el “empleo de calidad” ya fue el gran abanderado de la reforma del Estatuto de Autonomía. En el Estatuto primigenio, el de 1981, ya figuraba el “pleno empleo” entre los derechos de los andaluces. Cuando se hizo la reforma, en 2007, con tasas de paro en torno al 15 por ciento, se pasó de “la consecución del pleno empleo” a la consecución del “pleno empleo estable y de calidad”.

Lo que vino después fue el mazazo de la crisis y el aumento exponencial del desempleo en Andalucía, hasta llegar hasta el 34,23 por ciento actual, según la Encuesta de Población Activa. Y fue precisamente en esa última EPA de marzo, en la que se incluían algunos datos positivos para Andalucía, como una bajada del número de parados en 10.737 y un aumento de la afiliación a la Seguridad Social en 44.158; fue entonces, hace un mes, cuando Susana Díaz proclamó: “Andalucía está tirando del carro de la creación de empleo en toda España”. Le faltó invocar el empleo de calidad y redondear la frase, con la ilusión mayúscula: ‘Andalucía es el paraíso del empleo de calidad’.

Rafael Escuredo, al principio de todo, en los 80, ofrecía trabajo para todos con el discurso recio de ‘la tierra para quien que la trabaja’. Cuando la Reforma Agraria se quedó varada en los tribunales de Justicia, por los recursos que trababan cada expropiación, y desahuciada políticamente por los dictados europeos, llegó José Rodríguez de la Borbolla, que prometió convertir Andalucía en la “California del Sur de Europa”. Manuel Chaves, que estuvo casi veinte años en la Presidencia de la Junta de Andalucía, se envolvió en un lema, ‘Andalucía Imparable’, que se colocaba en el pecho como las bandas de un general. “Nuestra prioridad será la lucha contra el paro. No habrá otra por encima de esta”, dijo Griñán en las dos ocasiones que fue investido presidente de la Junta de Andalucía.

Susana Díaz ha hecho tres grandes discursos desde que llegó a la Presidencia andaluza y en los tres ha repetido la misma promesa del “empleo de calidad”, sabedora de que la reiteración obrará el milagro de convertirlo en un rasgo distintivo de su mandato, sin que la realidad pueda llegar un día a estropeárselo. Así les ocurrió a sus mayores. Y así parece que seguirá siendo, porque se han borrado los conceptos.
Andalucía tiene con el empleo aquella fascinación ignorante y mágica de José Aureliano Buendía con el hielo, cada vez que llegaban los gitanos con inventos nuevos. “En marzo volvieron los gitanos. Esta vez llevaban un catalejo y una lupa del tamaño de un tambor, que exhibieron como el último descubrimiento de los judíos de Ámsterdam”.

Díaz pretende armar un imposible puzle ideológico para gobernar
EDITORIAL El Mundo 5  Mayo  2015

Susana Díaz enhebró ayer un discurso de investidura buenista, deslavazado y sin coherencia programática que fue muy revelador de la encrucijada en la que se encuentra la dirigente andaluza, obligada a contentar a dos partidos de vocación tan diferente como Ciudadanos y Podemos para obtener al menos su abstención, pero evitando al mismo tiempo la asunción de renuncias que para ella representen un coste demasiado alto. A los primeros, les prometió que bajaría los impuestos directos; a los segundos, que aumentaría el gasto público. La ambición de la candidata socialista a la Presidencia de la Junta la empuja además a intentar conseguirlo cuanto antes, para evitar que la incertidumbre que provoca la inestabilidad política lastre la campaña del PSOE andaluz a las municipales y para eludir asimismo el desgaste que ella interpreta que supondría acabar dependiendo del PP para no repetir las elecciones. No es extraño que todas las fuerzas de la oposición coincidiesen en valorar negativamente su alegato: tratar de complacer a todos es la mejor forma de no satisfacer a nadie.

La alocución de Díaz estuvo centrada fundamentalmente en la corrupción, lo que ya constituye de por sí un logro que hay que atribuir al hartazgo de la ciudadanía, materializado en el creciente apoyo electoral a las formaciones emergentes. Lo que hizo fue aceptar parte de las propuestas de Ciudadanos y Podemos, descafeinando algunas e intentado directamente dar gato por liebre en otras. El resultado fue una combinación de medidas muy positivas, como la que obligaría a los partidos a hacer pública su configuración orgánica y la remuneración de sus dirigentes; otras que son demagógicos brindis al sol, como la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción, que con toda seguridad sería inconstitucional, y, finalmente, algunas claramente insuficientes, como la reducción de un escaso 10% del número de altos cargos y contratados eventuales en una administración, como la andaluza, con una estructura elefantiásica. Capítulo aparte merece que no se haya comprometido a impulsar, como le pedía Ciudadanos, la responsabilidad civil subsidiaria de los partidos políticos en los delitos cometidos por sus dirigentes, con los ERE y el fraude de la formación como elocuente telón de fondo, o la contradicción de prometer que los imputados por corrupción serán inmediatamente apartados. Y eso lo dice quien mantuvo a José Antonio Griñán (al que debe gran parte de su proyección política), quien defendió a Manuel Chaves y quien blindó el aforamiento de varios altos cargos colocándolos en la Diputación Permanente días antes de disolver el Parlamento. Ése es el problema de Díaz: que contra la corrupción no basta con las palabras para resultar creíble. Y su pasado no la avala. En este sentido, hay que advertir a la formación de Albert Rivera de que la presidenta ha soslayado ya aspectos muy importantes del acuerdo anticorrupción que sellaron el fin de semana.

Con todo, donde la candidata socialista incurrió en contradicciones más evidentes y más difíciles de salvar fue en sus propuestas económicas. Sin dar ninguna explicación de cómo se las va a arreglar para financiar esas medidas, Díaz ofreció con una mano a Ciudadanos una rebaja del tramo autonómico del IRPF y de la base imponible de Sucesiones mientras, con la otra, obsequiaba a Podemos con un incremento del gasto público que incluye un aumento de unos 1.000 funcionarios en Sanidad y Educación, la compra de inmuebles para destinarlos a alquiler social, por si el parque de viviendas de la Junta fuese pequeño, y un remedo de renta básica universal.

La política pierde su fundamento de servicio público cuando se fija como principal objetivo el poder, o su conservación, a cualquier precio. Díaz no tiene reparos en jugar con las aspiraciones de Podemos y Ciudadanos, como ya hiciera con las de IU, para resistir en la Junta aun a costa de los intereses de los andaluces.

Susana Díaz y el acabose
Javier Benegas www.vozpopuli.com 5  Mayo  2015

Ayer, Susana Díaz, con su primer debate de investidura nos reveló con una nitidez cristalina la sagrada misión del político profesional de nuestros días: no dejar nada sin tocar, ni recoveco alguno donde derramar generosamente el presupuesto, ese dinero público que no es de nadie, y menos aún de quien lo presta movido por la avaricia.

Así, la señora se dio un homenaje intervencionista de aúpa. No se dejó en el tintero ni una idea por increíble que fuera. Desde rescatar el socorrido I+D+i y “promover” un cambio de modelo productivo (cada vez que un político promete ambas cosas, en algún lugar muere un gatito), pasando por las ayudas al empleo y la educación bilingüe a mansalva, hasta enarbolar la bandera de la lucha contra pobreza energética, la irrenunciable vivienda social y el altruista mecenazgo del cine. Y todo, claro está, a golpe de talonario. Que esa es la gracia, la alegría de hacer política en España.

Para cada uno de sus sagrados proyectos, rescató Susana los planes quinquenales de la extinta Unión Soviética, pues el calendario propuesto para tantos logros será de cinco años (de 2015 a 2020), quizá porque cuando se acabe la legislatura, y el dinero tal y como siempre sucede se haya evaporado sin ofrecer ningún fruto, podrá esgrimir la falta de tiempo. Y es que, misterios de la política, cuatro años dan para muy poco, por más que los millones vuelen. En cambio, cinco son milagrosos, además, permiten el reenganche entre una legislatura y la siguiente, que es el primer mandamiento de nuestros políticos patrios: no soltar la poltrona.

Por si todo lo anterior no fuera suficiente, en un alarde de egocentrismo, o quién sabe si víctima de un coma legislativo, prometió Díaz elevar "el emprendimiento" a la categoría de derecho mediante la ley correspondiente. De tal suerte que los andaluces, y andaluzas, no solo podrán exigir una vivienda digna, sino que serán los primeros habitantes del planeta que también tendrán derecho a una empresa propia sufragada por el gobierno.

Todo, absolutamente todo, estará controlado por el futuro gobierno susanesco, dando por hecho, claro está, que Ciudadanos o el propio Partido Popular se prestarán a que Susana Díaz sea investida Presidenta, cosa que está ya más o menos decidida. Porque aunque Cospedal discrepe, el señorito Arenas lo tiene claro. De lo contrario no habrá sillones ni prebendas que repartir entre la tropa pepera andaluza. Y entonces, adiós a la baronía virtual de la que don Javier disfruta desde hace décadas. Una putada, sin duda.

En resumen, el discurso de Díaz fue el ejemplo palmario, descarnado, de cómo la política española y los pocos escogidos que la practican son hoy por hoy el principal obstáculo para la transformación de la sociedad española, condenada como está, y al parecer, con gusto, a vivir en la minoría de edad permanente, en esa subvención perpetua y cutre del Estado y las diferentes administraciones territoriales, dentro de las cuales la parte del león del presupuesto se la come la burocracia y demás entes intangibles.

Pero esto ya lo sabemos. Me refiero a que somos plenamente conscientes, o al menos deberíamos serlo, de que para que el tiovivo de la política siga girando y los BOE de esta nación de naciones pequeñas y cabreadas echen humo, hacen falta 17 Susanas dispuestas a meterse en todas las parcelas de la vida y quemar el presupuesto al ritmo acostumbrado. Como también es imprescindible un presidente del Gobierno postizo atento a enjuagar con más y más deuda el despiporre de las huestes autonómicas, oligarcas nacionales y caciques locales incluidos, por supuesto. Así se explica la obsesión de todos los partidos, los viejos y los nuevos, por subirnos los impuestos. Al fin y al cabo, las infinitas políticas públicas y los ejércitos que, supuestamente, han de llevarlas a cabo necesitan como mínimo extraer de nuestras venas el 40% del Producto Interior Bruto cada año, es decir, nunca menos de 400.000 millones de euros. Porque ese es el precio tasado del Estado postmoderno. Dinamarca nos señala el camino.

Este es el drama, la tragedia, que nadie, por más que endulce sus amenazas a nuestro bolsillo con la palabra eficiencia y haga juegos malabares con los distintos modelos impositivos, está dispuesto a cuestionar el invento, no ya el territorial, que a todas luces habría que darle una vuelta, sino ese otro que bajo el enunciado de Estado de bienestar se ha convertido en un cajón de sastre donde cabe cualquier disparate.

Así que tomen nota, porque esta es la “sociedad igualitaria” de la que hablaba ayer una tal Susana Díaz Pacheco, cuyos méritos nadie conoce, pero que si Dios no lo remedia será investida Presidenta de esa Junta que hace tiempo habría que haber disuelto en favor de una gestora. Un hito más de la corrupción galopante, política, económica y moral, en la que todos los que aspiran a pilotar nuestro Titanic les importa un bledo retratarse. Y así todo. Suma y sigue hasta que el cuerpo aguante.

Patética subasta con Rivera al fondo
MELCHOR MIRALLES www.republica.com  5  Mayo  2015

La política española, más ahora en esta campaña electoral permanente que vivimos, se ha convertido en una patética subasta en la que se retratan todos para regocijo de los que mandan en las grandes corporaciones llenando su billetera sin remilgos morales. Escribo estas líneas antes de que se vote en el Parlamento andaluz, donde ayer se vivió una sesión para la historia.

Susana Díaz, que tiene un cuajo formidable, se marcó un discurso de investidura que será analizado en las facultades de políticas. Ofreció de todo y a todos, porque no hay ideas, no hay programas, no hay deseo de gestionar la cosa pública con eficiencia y excelencia, sólo hay un objetivo, el poder, a cualquier precio, y para conseguir lo que se pretende vale todo, todo vale.

Díaz, que en la anterior legislatura en la que aterrizó a mitad de camino prometió casi veinte leyes y solo aprobó dos, ofreció ayer casi veinticinco textos legislativos. Había de todo: leyes que serían deseables, otras incumplibles, algunas inconstitucionales, varias contradictorias con lo que ha practicado desde que llegó, buena parte de ellas inasumibles para Andalucía y fuera de su alcance porque han de aprobarse en el Parlamento español, otras ridículas e insuficientes y la mayoría sin ningún tipo de concreción presupuestaria. Una campeona, Susana Díaz.

Y al final, la clave: “La corrupción es un problema de todos y si todos queremos acabaremos con ella”. Me parto la caja. De todos, dice Susana Díaz. La duda ahora es si Albert Rivera y los palmeros de Pablo Iglesias entran al juego y facilitan con su abstención (hoy no, pasado mañana en la segunda votación) que Díaz sea entronada. Sobre todo Rivera, Albert, que pueda acabar en cuarenta y ocho horas con todo lo que ha construido con sensatez durante años.

Como bien apuntaba en esta república de las ideas nuestro director, Pablo Sebastián, el discurso de la “responsabilidad política” de Rivera alarma y supone un cambio radical de sus compromisos iniciales que puede terminar siendo una trampa mortal para el y, por ende, para quienes hemos confiado en su política.

La corrupción no es un problema de todos. Es un problema de los corruptos y de quienes desde los gobiernos nacionales y autonómicos (PP, PSOE, CiU, PNV y compañía) han cobijado, amparado y protegido a los corruptos. Que pacten el PP y el PSOE si quieren mantener el chiringuito junto a los popes del Ibex 35 y Cebrián el palmero de turno, bombero o pirómano de guardia para obtener rédito de cualquiera. Si Albert Rivera se deja embaucar por Juan Marín y posibilita el gobierno de Díaz, puede acabar con la esperanza de que Ciudadanos juegue un papel esencial en la regeneración de España.

Y el PP, ¡ay el PP!, una subasta permanente también de ocurrencias de desayuno en desayuno. El partido que desde Aznar vende que es el único que tiene un solo proyecto para España se ha convertido en un ejército disparatado de Pancho Villa en el que cada líder local o autonómico se inventa sui propio proyecto en un festival de disparates que no se sostiene.

El último ha sido Monago, del que venimos advirtiendo aquí que está desbocado. Ayer en Madrid anunció un referéndum en Extremadura para saber si los extremeños están de acuerdo en que gobierne la lista más votada. Y anunció su voluntad de ser punta de lanza para que en esta España una, grande y libre que siempre ha defendido el PP cada Comunidad Autónoma tenga su propia ley electoral. Y todo ello en un desayuno en el que le presentó el presidente de la Junta de Galicia, y presunto delfín de Rajoy, Alberto Núñez Feijoo, y en presencia de la vicetodo Soraya Sáenz de Santamaría. Y ambos se mostraron eufóricos en el aplauso.

Está bien saber que el PP se ha convertido en fan de las consultas populares. Me imagino hoy mismo a Alicia Sánchez Camacho alentando el referéndum en Cataluña. Consultar al pueblo es sano. Viva las consultas. Y me imagino ya al PP presto a apoyar en Navarra un referéndum para ver si se quieren anexionar al País Vasco, que es lo que se avecina si en las urnas se consuma lo que avanzan las encuestas. Y quizá esté bien consultar en Madrid si la peña quiere seguir siendo la capital de España, y si no, se llevan la Moncloa a Galicia, donde el registrador de la propiedad se encuentra en su salsa y lee el Marca más tranquilo.

Yo lo que haría es un realitie en televisión. O un concurso. Podría presentarlo Jordi Hurtado. O no, mejor Wyoming o Ferreras, que queda mejor, más en sintonía con los nuevos tiempos del PP. Con el nuevo PP que lucha contra la corrupción. Seguro que hoy en Valencia Rajoy anuncia alguna consulta popular para ver si los valencianos quieren contar los millones que roban sus políticos en castellano o en valenciá. Y que se lleve de telonero a Rus, que es muy gracioso y canta que da gusto. Y más si hace caloret.

Así está lo patio. Con Albert Rivera al fondo pensándose si ayuda a hacer presidenta a Susana Díaz. ¿Y mañana a Rajoy si fuera preciso? Sería la guinda para quedarnos como Dante a las puertas del infierno, desahuciados también de toda esperanza. Patética subasta que veremos como termina.

Una sentencia que evidencia que el PP quiso comprar el silencio de Bárcenas
EDITORIAL El Mundo  5  Mayo  2015

Que el partido que sostiene el Gobierno de España había mantenido un fabuloso sueldo a su ex tesorero Luis Bárcenas para intentar comprar su silencio y evitar que revelase las pruebas de su financiación ilegal y de la entrega de sobres en efectivo era una escandalosa evidencia que la resolución del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que pone fin al contencioso entre las dos partes, contribuye a aquilatar definitivamente. «Bajo la apariencia de un negocio normal se oculta otro propósito negocial», dice la sentencia, y a buen entendedor, pocas palabras bastan: ¿qué otro «propósito negocial» puede justificar el abono de 21.300 euros mensuales durante casi tres años al guardián de sus peores secretos, sin percibir a cambio ninguna prestación de servicios? Los abonos cesaron precisamente al día siguiente de que se conociera la contabilidad paralela del ex tesorero. ¿Qué otra explicación puede dársele a ese salario si también el gerente Cristóbal Páez cobró del PP una sospechosa recompensa de 350.000 euros tras haber ocultado durante meses los papeles de Bárcenas?

No había, pues, una «indemnización en diferido» ni un finiquito simulado, como intentó defender en falso la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en aquella intervención que le perseguirá durante el resto de su vida política. Lo que había era un fraude propuesto por la formación y aceptado por Bárcenas y por el que han sido denunciados por los jueces ante la Seguridad Social, la Agencia Tributaria y la Fiscalía. La propia Cospedal responsabilizó al presidente del Gobierno en persona, Mariano Rajoy, de haber acordado con Bárcenas «las condiciones de su salida».

Éstos son los hechos. Resulta difícil que sobre la cúpula del PP no planee la duda más que fundamentada de hasta dónde llegaba su conocimiento de los secretos que escondía Bárcenas. Una adecuada concepción de la cultura democrática debería obligar al partido, al menos, a ofrecer alguna explicación. Sólo saliendo al paso, enfrentándose a su responsabilidad y asumiendo una necesaria renovación podrá el PP obtener alguna mínima credibilidad como fuerza comprometida con la regeneración institucional que la sociedad demanda.

El cuñadísimo de Mas
Pablo Planas Libertad Digital  5  Mayo  2015

La experiencia demuestra que cuanto más grita un nacionalista, más tiene que esconder y más debería callar. Los golpes en los pectorales de Pujol en sus tiempos de bancos y honra eran de gorila alfa, pero no en pos de una penca de bananas sino para dar el queo al clan y levantar al pueblo en guadañas. Todo mentira, una enorme, tosca, grosera, evidente y eficaz mentira que no se ha desgastado con el uso. Al contrario, cuela como el primer día. Ahí está Mas para demostrarlo.

El presidente de la Generalidad catalana ha quebrantado todas las leyes y sentencias que ha querido; ha incumplido órdenes y mandamientos constitucionales; pretende consumar la división de los catalanes en dos comunidades, tarea emprendida por su padre político; y amenaza con una declaración unilateral de independencia mientras va por ahí como un orate explicando que el ejército catalán será el de la OTAN más veinte mil mozos en plan soldado universal, que en vez de pelotas tienen granadas.

Mas está tan encrespado y genera tanta crispación que no parece un presidente autonómico sino el mariscal Grouchy a punto de meter la pata en Waterloo. No lee discursos. Pronuncia arengas cuarteleras que dejan a Maduro como un tiranillo de medio pelo. Y por lo demás le importa un bledo la fuga masiva de empresas. Seguro que alguien se está forrando con ello.

Cambian las caras, a veces los apellidos, pero se mantienen los procedimientos. Todo el griterío y los supuestos agravios, los desfiles de antorchas y las Diadas del rencor, las estructuras de estado, la épica y los mitos; todo remite a un cuñado de Mas, Juan Antonio Rakosnik, a sueldo de una empresa que consigue trincar los contratos informáticos de la Administración catalana. Según ha desvelado Esteban Urreiztieta en El Mundo, el Sepblac -o Servicio de Prevención de Blanqueo de Capitales del Banco de España- investiga el asunto, la operación Maná. La empresa, que son muchas sociedades, iba mal, fichó al cuñado y se proyectó desde Vich hasta la estratosfera de los millones de euros por cientos, a capazos, a punta de fla o Fondo de Liquidez Autonómica.

A este Rakosnik, hermano de doña Helena, esposa de Mas, le llaman "el cuñadísimo". Su hermana es más de fulares que de collares y además Serrano Suñer era cuñado de Carmen Polo y no de Franco. En cualquier caso, Rakosnik es lo que se llama un cuñata, el típico conseguidor de gangas, el que sabe dónde sirven las mejores gambas y la contraseña de la informática a la catalana, un negocio redondo con derivaciones en los ciberespacios fiscales. Juan Antonio, no Joan Antoni, porque entre ellos se llaman como les da la gana y si las leyes españolas no les afectan, menos las catalanas, que son suyas. Pujol tiene familia y Mas, pues también

Boko Haram y la ceguera voluntaria de Occidente
EDITORIAL Libertad Digital  5  Mayo  2015

Según el Fondo de Población de Naciones Unidas, al menos 214 niñas liberadas por el Ejército nigeriano de las manos de Boko Haram están embarazadas, fruto de las violaciones a las que han sido sometidas durante meses por los miembros del grupo terrorista islamista.

Las organizaciones humanitarias cifran en más de 2.000 las mujeres que todavía permanecen en poder de los criminales: su destino es la esclavitud sexual o el matrimonio forzoso. Boko Haram, que significa "la educación occidental es pecado", actúa como los demás grupos terroristas de inspiración islámica, como queda de manifiesto en el trato que otorgan a las mujeres de otras religiones.

Esta última es precisamente una cuestión básica que la clase política occidental intenta disfrazar en sus condenas, que suelen hacer referencia a hechos espantosos cometidos por extremistas ajenos a las verdaderas enseñanzas del islam. Para los políticos de Occidente, la religión islámica y las acciones de estos grupos terroristas no están vinculados, a pesar de que los terroristas musulmanes y los que los apoyan insistan en que sólo cumplen los mandatos de su religión.

De hecho, si por algo se distinguen el Estado Islámico, Boko Haram, etcétera es por refrendar en el plano teológico todas sus acciones, por sanguinarias que puedan parecer a los infieles occidentales.

Los terroristas de Boko Haram en Nigeria, como los del Estado Islámico en Irak y Siria, violan a las niñas de otras religiones, toman a sus mujeres como esclavas sexuales y las ponen en venta aduciendo razones religiosas. Los hombres del Estado Islámico, la organización islamista más poderosa en este momento, a cuyo máximo dirigente –el califa Abubaker al Bagdadi– Boko Haram ha jurado obediencia, citan con profusión el Corán y la sharía para justificar sus atrocidades. Negar esa evidencia es cerrar los ojos a una realidad que tarde o temprano acabará por estallar también en suelo europeo.

Una adecuada respuesta de los poderes occidentales a esta política de limpieza étnica y religiosa emprendida por los grupos terroristas islamistas no puede reducirse al terreno militar. Es necesario que haya una disposición firme a denunciar a los Estados teocráticos que financian y difunden en suelo occidental estas interpretaciones radicales del Corán y a reconocer el peligro que la difusión irrestricta del islamismo está representando en nuestras sociedades.

Musulmanes en Europa: la gran sustitución
 www.gaceta.es 5  Mayo  2015

Ninguna democracia puede sobrevivir si la comunidad política no comparte un mínimo horizonte de principios, de identidad común.

El 7 de mayo hay elecciones generales en el Reino Unido. Los analistas prestan expectante atención al comportamiento del voto musulmán. Los musulmanes representan en Gran Bretaña sólo un 5% de la población total: unos 2,8 millones de habitantes. Pero su concentración en unas pocas ciudades (Londres, Birmingham, los grandes centros industriales del norte) hace que su voto resulte decisivo en numerosas circunscripciones. La comunidad islámica británica suele votar al Partido Liberal; no porque los musulmanes sean muy liberales, sino porque este partido es uno de los principales defensores de las políticas “multiculturalistas” que permiten a los grupos no europeos mantener su identidad sin asimilarse a la sociedad de acogida. En los últimos veinte años, este multiculturalismo ha terminado convirtiéndose en un factor de ruptura social: de la no asimilación se ha pasado con frecuencia a la hostilidad manifiesta. Ocurre, además, que el clima de opinión entre la comunidad musulmana se ha radicalizado ostensiblemente: una encuesta reciente señalaba que el 80% de los musulmanes de Londres aprueba las acciones del Estado Islámico. Añadamos el dato de que la población musulmana británica es en general muy joven: en el conjunto del Reino Unido los menores de 15 años son el 19% de la población, pero entre los musulmanes esa proporción asciende al 33%. Se entenderá que, en estas condiciones, haya surgido la alarma.

En líneas generales, Gran Bretaña está experimentando el mismo proceso que se vive en otros lugares de Europa: la incorporación masiva de población inmigrante extraeuropea, combinada con la dramática reducción de la natalidad entre los europeos de cepa, está produciendo un auténtico reemplazamiento demográfico. En Francia se ha denominado a este fenómeno “la gran sustitución”: la población autóctona pierde su carácter abrumadoramente mayoritario y surgen nuevos segmentos de población caracterizados por su origen extranjero. Lejos de buscar la asimilación –cultural, social, etc.-, estos grupos tratan de integrarse en el orden político manteniendo su identidad propia.

Muchos observadores de corte progresista, alineados sobre el discurso de la condena de las identidades tradicionales europeas, consideran positivo este proceso y lo estimulan sin cesar. Ninguno de ellos parece haberse preguntado si de verdad es posible mantener un sistema democrático en sociedades que albergan en su interior varios códigos culturales diferentes. Porque ninguna democracia puede sobrevivir si la comunidad política no comparte un mínimo horizonte de principios, de identidad común. Así la afluencia de población extranjera, lejos de ser un elemento de progreso, se ha convertido en una amenaza para las democracias europeas. Ahora el problema es cómo salir de aquí.

El axioma de María San Gil
EDUARDO GARCÍA SERRANO www.gaceta.es  5  Mayo  2015

'Nunca tan pocos traicionaron tanto a tantos durante tanto tiempo"... y con tanto éxito electoral, por cierto. En eso se ha convertido el PP de Arriola y de Rajoy como acaba de denunciar, en un axioma político, María San Gil.

María San Gil es una rara avis de decoro personal y de decencia política en el PP. El discurso que acaba de pronunciar denunciando la oquedad ideológica y el desierto moral o, lo que es lo mismo, el vergel amoral en el que Rajoy, Arriola, Soraya, Monago, Oyarzábal, Samper y demás saltimbanquis ideológicos han convertido al PP, no es una parábola, ni una metáfora ni una hipérbole. Es un axioma político. Y como todo axioma, no necesita demostración. Se evidencia por sí mismo.

Sólo con ánimo descriptivo, nada más, y embridando las legítimas emociones que nacen siempre en la víctima de una felonía, parafraseando a Churchill hoy podemos afirmar del PP que "nunca tan pocos traicionaron tanto a tantos durante tanto tiempo"... y con tanto éxito electoral. Que es lo único que al relativismo moral del PP le importa. No hay principios. No hay valores. No hay verdades permanentes: la Vida, la Religión, la Patria, la Tradición y la Justicia se ponen en almoneda en los escaparates del relativismo moral del PP, en los que, con los viejos mandiles de Rousseau y las estúpidas consignas del mayo francés del 68 manufacturadas por Monago, Arriola y Rajoy silban el tango Cambalache mientras se hacen trampas en el solitario con los votos de la derecha sociológica.

Nada es verdad. Y cuando nada es verdad, es que todo es mentira. Cuando todo es negociable, es que nada merece la pena, salvo el Poder... al precio que sea. En eso se ha convertido el PP: en la nada. Con Poder, pero en la nada. En esa nada en la que la mentira y la traición son bienvenidas si hay consenso y si dan votos.

INICIATIVA DE VARIAS ASOCIACIONES CIUDADANAS
Proponen una nueva ley para evitar la discriminación del español en diferentes comunidades autónomas
www.latribunadelpaisvasco.com 5  Mayo  2015

Cinco asociaciones de diferentes regiones, preocupadas por el hecho de que en España se está produciendo una grave discriminación por razón de lengua “que perjudica la formación de nuestros niños y jóvenes y restringe la libertad de los ciudadanos”, han puesto en marcha una iniciativa, denominada “Una ley para todos”, con la que pretenden garantizar la igualdad de derechos lingüísticos de todos los españoles.

La Asociación por la Tolerancia (Cataluña), Galicia Bilingüe, Fundación Círculo Balear, Plataforma por la Libertad de Elección (País Vasco) y la Plataforma Valenciana por la Libertad Lingüística, señalan que la discriminación que se está sufriendo en España con relación a la lengua “no nos afecta sólo a quienes vivimos en estos lugares, nos perjudica a todos porque limita la efectiva libertad de circulación y residencia de los ciudadanos españoles por todo el territorio de su país”.

Por este motivo, se explica desde este nuevo foro, se necesita una nueva ley que garantice la libertad hablar en español sea cuál sea el lugar en el que se viva y el partido político que gobierne en cada momento. “Por ello, las asociaciones que defendemos la libre elección de lengua de cinco comunidades autónomas con más de una lengua oficial hemos elaborado una ley para todos cuya redacción está inspirada en la legislación de las democracias con más de una lengua oficial en todo o parte de su territorio, lugares donde ya han resuelto esta cuestión hace mucho tiempo de la única forma posible: respetando los derechos de todos”.

Estos son los principios que la ley desarrolla: elección de la lengua vehicular en la enseñanza; bilingüismo en la rotulación, información y documentación de los organismos oficiales; libertad de uso de lengua para los particulares; acceso a las ayudas públicas en igualdad de condiciones, sin aranceles lingüísticos.

Esta ley se ha redactado al amparo de lo establecido en el artículo 149.1.1 de la Constitución Española para la regulación de las condiciones básicas que garanticen la igualdad de todos los españoles en el ejercicio y en el cumplimiento de los derechos constitucionales, y del artículo 150.3 concebido para armonizar las disposiciones normativas de las Comunidades Autónomas y garantizar la igualdad de derechos, además de una efectiva libertad de circulación y residencia de los ciudadanos españoles por todo el territorio nacional.

Caballo de Troya
Nota del Editor 5  Mayo  2015

¿ Que bonito ! Nos quieren regalar un caballo. A los español hablantes que ya tenemos una constitución que establece el deber de conocer el deber de conocer el español y no establece deber de conocer lengua regional alguna. ¿ Pero que hay dentro del caballo ? Pues sin entrar en el caballo, está claro, "respetando los derechos de todos" es como la cuadratura del círculo, que al final se reduce a que los español hablantes tendremos que aguantar las lenguas regionales y seguir siendo esquilmados por el gobierno despifarrador de turno para que los regional hablantes de pata negra tengan empleos por su inestimable conocimiento de alguna la lengua regional además de en sus regiones, en el resto de lo que va quedando de España.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
El rodillo lingüístico en la escuela
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com 5  Mayo  2015

Tradicionalmente se nos ha vendido la moto de que lengua y cultura están interrelacionadas y son lo mismo. Es decir, que quien adquiere la lengua vasca (yo defiendo que también es lengua vasca el castellano) se integra en la cultura vasca. Sin embargo, eso es un tótem carente de base científica desde una visión antropológica.

Por ejemplo, en Europa existen muchísimas lenguas, y sin embargo compartimos una cultura muy similar que hace que digamos que pertenecemos a la civilización occidental. No hay diferencias sustantivas en los modos de vida, en las tradiciones, en la cosmovisión vital, en los orígenes de nuestra civilización, en la religión, etc. Se puede decir que hay una transversalidad cultural.

Pongamos otro ejemplo. Si vamos a la ciudad de Lima, nos entenderíamos perfectamente. Los peruanos hablan la lengua española con sus peculiaridades, pero de forma perfectamente comprensible.

Captaríamos sin dificultad los mensajes orales y los escritos. Y, sin embargo, nos sentimos en una cultura totalmente diferente, apenas tenemos puntos en común en las formas de ocio, en las costumbres, en el régimen de vida, etc. Todo lo contrario que si visitamos Londres sin conocer el inglés. No nos entendemos por la lengua pero apenas nos hace sentirnos ajenos a las formas de vida en ese ámbito, nos hace percibir que somos afines en ese sentido. La construcción mental es similar, las estructuras lógicas están en el mismo dial del pensamiento, pese a que las lenguas sean diferentes.

Por tanto, podríamos decir que la lengua condiciona cognitivamente pero no crea diferencias culturales. Esas estructuras lógicas superan a las lingüísticas.

Luego, la conclusión es que no se puede decir que lengua y cultura sea lo mismo, y que alguien que no conozca el euskera no entiende nuestra cultura, y menos que haya diferencias sustantivas entre la cultura vasca y la de otras regiones de nuestro espacio geográfico.

Siguiendo este hilo de pensamiento, es una manipulación impresentable querer sembrar la idea de que no conocer el euskera es tanto como no ser vasco, cuestión que ha sido repetida hasta el hartazgo por los partidos nacionalistas, e incluso por otros partidos que no siéndolo se comportan como los primeros.

Pero lo peor de todo es la pertinaz idea de querer crear una simetría entre lengua e identidad, que podríamos asimilarlo al empeño de los nazis de hacer corresponder raza aria con la identidad alemana, llegando al extremo de excluir del derecho a la vida de aquellos no arios, con la paradoja de que Hitler era la antítesis morfológica del ario, por lo que él debería haber sido el primero en autoexcluirse.

Todo este tipo de cosas lleva a un infantilismo social muy peligroso en el que hemos estado inmersos como si de un caldo protofascista se tratara. Es lamentable, pero la falta de capacidad crítica a nivel social y político ha hecho que cayéramos en este tipo de tópicos típicos que no resisten el más mínimo análisis lógico, ni etnográfico, ni antropológico, y menos histórico.

La lengua, tanto en Cataluña como en el País Vasco, ha sido un clarísimo instrumento de control social, como ya he repetido hasta el hartazgo en anteriores artículos.

Quiero reiterar el pensamiento de un tal Luis Eleizalde, buen discípulo de su maestro Sabino Arana, que ha marcado la estrategia nacionalista durante más de cien años, pero que es el paradigma que explica la deriva que hemos llevado los vascos durante décadas, en un sinsentido que los historiadores en el futuro analizarán como fenómeno sin parangón:

“Las etapas que debe recorrer todo nacionalismo normal, y por tanto el nuestro, son tres, y por este mismo orden cronológico: Primeramente, la etapa social y cultural, en la que se va despertando y arraigando la conciencia de la nacionalidad renaciente. Esta es la etapa fundamental, la etapa de las escuelas, de las academias y ateneos, de las publicaciones científicas y literarias, de las cooperativas obreras, de los Congresos de Estudios, de las Semanas Sociales, etc. Viene a continuación, aunque sin cerrar la primera que sigue subsistiendo, la etapa política, durante la cual el Nacionalismo, por medio de sus representaciones parlamentarias y administrativas, trata de incorporar a la vida pública el conjunto de soluciones estudiadas y elaboradas durante la etapa anterior. Esta segunda es la etapa de las elecciones, de los mítines políticos y de todo el movimiento que esta clase de actuación trae consigo. Finalmente y subsistiendo de las dos primeras etapas llega la final, la del triunfo completo y pleno dominio”

Este texto es suficientemente revelador de todo el entramado estratégico que ha desarrollado el nacionalismo a través de la escuela nacionalista, con la lengua como telón de fondo, para controlar y dominar a la sociedad, controlando y dominando la escuela, convirtiendo su objeto primario que es la educación en adoctrinamiento, cribando al profesorado y expulsando del sistema al no adicto a sus planteamientos, teledirigiendo a las asociaciones de padres, a los sindicatos, y a toda estructura social que se moviera en torno a los centros de enseñanza, etc. Y como herramienta para ello, siempre aparece lo mismo, el euskera. Por ello se ha destinado durante décadas un montante de dinero abrumador, aprovechándose de las posibilidades de la hacienda propia y el privilegio fiscal que nos proporcionaba el Concierto Económico, que podría haberse optimizado en otros propósitos más nobles y convenientes para el bienestar colectivo y la generación de riqueza.

Todo esto sería ridículo e incluso cómico si no fuera porque en este proceso se han arrasado derechos individuales, y ha existido una colectivización de las vidas particulares, una sovietización de las decisiones de cada uno de los ciudadanos y ciudadanas vascos. Y eso no tiene nada que ver con la democracia, más bien con un totalitarismo consentido por intereses mezquinos por los grandes partidos nacionales.

En lugar de proteger los derechos de los hablantes, que son los detentadores de los derechos fundamentales protegidos por la Constitución, se inventó lo del “derecho del euskera” que es lo mismo que si dijéramos “el derecho de mi ordenador”, el “derecho de mi bici” o el de las piedras.

En Cataluña pasa lo mismo, pero con agravantes, pues existe un claro diferencial o desviación típica estadística del fracaso escolar con respecto a los estándares del conjunto de España, sin que nadie ponga el acento en ello, salvo una Asociación ejemplar que es “Convivencia Cívica Catalana”, que lo demuestra con rigurosos estudios estadísticos.

En lugar de haber actualizado lo que los constituyentes de la II República fijaron en la correspondiente Constitución del 31, hemos creado las bases para arrasar los derechos ciudadanos.

En la República, el Estado garantizaba tener un circuito de enseñanza en español en todo el territorio nacional independientemente de las políticas educativas o de los poderes autonómicos. Es decir había unas instituciones educativas entrelazadas entre lo estatal y lo autonómico en lengua común. Y la decisión de aprender en lengua catalana o vasca era potestativa. De tal manera que un escolar que se matriculara en Barcelona o Bilbao podría instalarse después sin dificultades en Sevilla o La Coruña, o en Buenos Aires, por conocer perfectamente la lengua de Cervantes que dominan hoy 400 millones de habitantes del mundo, lo que debería enorgullecernos. La lengua española es un gran tesoro y todos los españoles deberían acceder no solo a los registros de uso coloquial de esa lengua sino también a los cultos de la misma.

José María Aldaya
Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco 5  Mayo  2015

El 8 de mayo de 1995, hace veinte años, la banda terrorista ETA secuestró al industrial guipuzcoano José María Aldaya. El propietario de la empresa de transporte Alditrans permanecería 341 días en manos de los criminales y, durante su captura, algunos de quienes hoy, bajo el logotipo de "Bildu", gobiernan en la Diputación Foral de Guipúzcoa y en el Ayuntamiento de San Sebastián, se paseaban por las calles de la capital guipuzcoana coreando gritos de "Aldaya, calla y paga". Este artículo lo publiqué en "El Diario Vasco" de San Sebastián pocos días después del secuestro de José María Aldaya, cuando se había conocado ya una manifestación de repulsa y de condena del atentado.

Sé que Euskadi es una tierra compleja, plural y en permanente ebullición que, como otras muchas sociedades, crepita mientras se pone en marcha para acceder a los nuevos retos de un futuro cada vez más cercano y más cargado de incógnitas.

En este sentido, la amplitud de los puntos de vista, la diversidad de las opiniones y la riqueza ideológica que generan los diferentes proyectos políticos, sociales y económicos que en el País Vasco se dan, puede supurar en muchas ocasiones la impresión de que la polémica aquí es algo constante, que el consenso es una palabra que no contemplamos en nuestro diccionario y que jamás alcanzamos acuerdos globales desde un punto de vista social. Pero nada más lejos de la realidad, porque todos estos debates, intensamente crispados en muchos momentos, se llevan siempre dentro del más estricto marco democrático, en el interior del cuadro delimitado por las esencias del juego político y teniendo muy en cuenta cuáles son los límites que señalan la frontera básica que divide lo éticamente tolerable de lo moralmente reprobable.

El riquísimo magma ideológico que convive en el País Vasco actual se encuentra debidamente representado en las variadas candidaturas electorales que aceptan el marco democrático y que respetan debidamente estrategias y voluntades contrarias a las que ellas mismas defienden. Ciudadanos nacionalistas, no nacionalistas, foralistas, estatalistas, independentistas, conservadores o progresistas, pueden verse representados en el amplio abanico político que se ha generado en Euskadi. De esta fecunda pluralidad, y en colaboración o ejercitando el juego Gobierno-oposición, saldrán las individualidades que tomarán las decisiones necesarias para el mayor bienestar, la prosperidad y el desarrollo de nuestro país.

Así las cosas, el problema del País Vasco de hoy no surge de su presunta inestabilidad institucional ni del caos social que parece brotar muchas veces de la situación convulsa que atraviesa esta región; el auténtico drama de esta tierra radica en la contaminación permanente que sufre por las estrategias perversas que fluyen desde ese nido fascista que toma forma y se alimenta en los alrededores políticos de ETA. De ese foco intoxicador y vírico manan las órdenes que acabarán con la vida inocente de uno de nuestros vecinos, surgen las líneas del pavor callejero que aterrorizarán a los ciudadanos de a pie, nacen las bravuconadas verbales que indignan los corazones democráticos y brotan las directrices cobardes que llaman a justificar cualquier tipo de crimen y a apoyar cualquier forma de acción sangrienta.

El día en el que nos paremos a pensar que somos muchos los que nunca hemos conocido una Euskadi en paz, en el instante en el que comprendamos que este pueblo jamás ha celebrado unas elecciones democráticas sin muertos o secuestrados sobre la mesa y cuando, superando el miedo al horror, entendamos que esta es la única región del mundo donde primero se asesina a una persona y luego se profana su tumba, será cuando apreciemos definitivamente las altas montañas de miseria que los violentos de hecho y de derecho han alzado, durante mucho tiempo y sin piedad, en las entrañas de nuestra tierra.

En este ambiente, los comportamientos dictatoriales y sangrientos generados por los que en este país nunca aprenden a vivir en paz, han colocado a la sociedad vasca, nuevamente, ante la necesidad de salir a la luz para expresar el rechazo que en toda persona bien nacida provoca el secuestro de un ciudadano inocente, de una persona trabajadora y de un empresario honesto.

Estamos acostumbrados y, por ello, hoy estaremos otra vez en la calle. Para decirles a los torturadores del empresario José María Aldaya y a los asesinos de tantos cientos de personas que siempre nos van a tener delante, que ya no nos engañan más con su fantasmal palabrería pseudopolítica y para dejar bien claro, ante todo aquel que quiera oírnos, que la inmensa mayoría de los ciudadanos de esta región también sabemos proteger los principios básicos de paz, tolerancia y libertad que otros ciudadanos, mucho tiempo antes, defendieron igual que nosotros. Iremos unidos en nuestras profundas diferencias, juntos en las distintas formas de sentirnos miembros de nuestro país y enriquecidos por nuestros variadísimos puntos de vista, pero, formando un todo social, le gritaremos a ETA que debe rendirse, a Herri Batasuna que debe cambiar y a los secuestradores de José María Aldaya que deben poner a esta persona en libertad.

Los más pesimistas, los que piensan que los acontecimientos no pueden ser alterados y los que, en el fondo, no acaban de comprender las raíces del problema mafioso que contamina esta tierra, suelen afirmar, no sin algo de razón, que ETA nunca ha hecho caso de este tipo de manifestaciones colectivas. Puede ser. Pero no debemos olvidar nunca que, como las olas acaban convirtiendo en polvo las rocas del mar, la sociedad vasca terminará por desterrar de este rincón del mundo todos esos comportamientos infrahumanos e incivilizados que nos han colocado, a las puertas del siglo XXI, en un desierto en el que solamente parece primar la ley del más fuerte y las infamias de los más brutos del lugar. No será fácil pero sí será, a buen seguro, una tarea de todos por encima de ideologías, de objetivos, de creencias e, incluso, por encima de todas las distintas concepciones de país que en nuestro suelo, por suerte, se debaten.

Hoy, más que nunca, por el bien de los vascos, por el futuro de nuestra sociedad y por la vida de José María Aldaya, debemos permanecer unidos. Y en la calle

ESPAÑA
El Estado rechaza siete informes que vetan la residencia por no saber catalán
MARÍA JESÚS CAÑIZARES ABC Cataluña 5  Mayo  2015

El Gobierno se opone a que desconocer el catalán sea el único motivo para la denegación de un permiso de residencia

El Estado ha revocado siete informes del Gobierno catalán contrarios a conceder el permiso de residencia a inmigrantes por arraigo, debido al desconocimiento de la lengua catalana. La Generalitat tiene competencias para elaborar informes sobre el grado de integración de los inmigrantes con objeto de que estos puedan conseguir el permiso de residencia por arraigo social.

Desde marzo de 2012, fecha en la que entró en vigor la instrucción 1/2012 de la Dirección General para la Inmigración, el Ejecutivo de Mas exige el conocimiento mínimo de catalán y castellano para realizar un informe favorable al arraigo. No obstante, este documento no es vinculante y la última palabra la tiene el Gobierno de España, que a lo largo de 2014 rechazó en la provincia de Barcelona siete informes tramitados por la Generalitat porque el inmigrante no pudo acreditar que dominaba la lengua catalana.

Para el soberanismo, que los inmigrantes dominen la lengua catalana es fundamental de cara a la construcción de un «nuevo estado». De ahí el proselitismo secesionista que una asociación como Nous Catalans, vinculada a Convergència Democràtica (CDC), ejerce entre personas de origen extranjero.

«Valorar la voluntad»
«Nosotros valoramos más la voluntad de integración de quien solicita el arraigo», explica a ABC Elena Nieto, jefa de la Oficina de Extranjería de Barcelona. Recuerda que el arraigo es una de las circunstancias excepcionales por las que se concede la autorización de residencia (existen otras razones, como las humanitarias o por violencia de género). Dentro de esa categoría, los tres supuestos más comunes son el arraigo laboral, el social y el familiar (por nacimiento de menor en España).

Dentro del arraigo social «acreditar el dominio de las dos lenguas oficiales solo es un documento más», precisa Nieto, pues además de esa demostración de integración social, también es necesario acreditar la permanencia continuada en España durante un período mínimo de tres años, carecer de antecedentes penales, contar con un contrato de trabajo firmado por el trabajador y el empresario en el momento de la solicitud para un período que no sea inferior a un año, y tener vínculos familiares con otros extranjeros residentes.

Por ello, el Gobierno se opone a que el desconocimiento del catalán sea el único motivo de rechazo por parte de la Generalitat a la hora de emitir un informe favorable. En esos casos se valora el resto de los requisitos y, si se cumplen, se concede el permiso de residencia.

Cifras de la inmigración
Sin embargo, fuentes de la Dirección General de Inmigración -dependiente de la Consejería de Bienestar y Familia de la la Generalitat- consultadas por este diario explican que «no podemos saber cuántas solicitudes han obtenido el informe desfavorable por desconocimiento del catalán, del castellano o de las dos lenguas porque, sencillamente, consta por "desconocimiento lingüístico"». En los siete casos referidos, ABC constató que esos informes desfavorables eran por desconocimiento del catalán.

Desde 2014 y hasta el mes de abril de 2015, la Generalitat ha tramitado 13.487 informes favorables a la residencia por arraigo y 663 desfavorables. De éstos, un total de 475 se emitieron por «motivos lingüísticos» (castellano o catalán), sin precisar a qué lengua se refiere. Es decir, un 70% del total de casos desestimados.

En el transcurso de una entrevista personal, y en el caso de que el inmigrante no hable mínimamente una de las dos lenguas, la Generalitat pide al demandante que haga un curso de 45 horas en la lengua correspondiente. «Si demuestra que lo ha hecho, se valora positivamente el informe, aunque no hable todavía la lengua en cuestión porque se reconoce su esfuerzo de integración».

Este número de horas se ha aumentado, pues en el momento de aprobarse la instrucción solo era necesario recibir 20 horas de clases obligatorias para obtener un informe favorable. El modelo, pactado entre la Generalitat y las dos asociaciones municipalistas de Cataluña, se basa en la ley de Acogida de las personas inmigradas, aprobada en abril de 2010 por el anterior gobierno tripartito y posteriormente desarrollada por el ejecutivo de CiU.

ELECCIONES AUTONÓMICAS
Podemos descarta que el catalán sea lengua cooficial en Aragón
PABLO ECHENIQUE CONSIDERA QUE NO TIENE "NINGÚN SENTIDO" PLANTEARLO PORQUE NO SE HABLAN EN TODA LA COMUNIDAD AUTÓNOMA
 www.lavozlibre.com 5  Mayo  2015

Madrid.- El candidato de Podemos a la Presidencia del Gobierno de Aragón, Pablo Echenique, considera que no tiene "ningún sentido" plantear una cooficialidad del catalán y el aragonés en su comunidad porque no se hablan en todo Aragón, pero sí apuesta por "defender el derecho de los hablantes" en determinados territorios de la comunidad.

En una entrevista en 'Espejo Público' (Antena 3), ha explicado que la información sobre la defensa del bilingüismo en Aragón que aparece en la web de Podemos es una propuesta ciudadana que no ha sido aprobada por la dirección de la formación que lidera Pablo Iglesias en esa comunidad. "Nosotros lo que decimos es que el gobierno en Aragón es el que menos gasta en la protección de sus lenguas propias en toda España", ha detallado.

En este sentido, ha subrayado que la inversión del Gobierno aragonés para proteger estas lenguas es de "dos céntimos de euro por persona y año, mientras que en Asturias, penúltima comunidad que menos gasta, es 80 veces más".

"El gobierno de Aragón ha abandonado a los hablantes de lenguas propias y nosotros vamos a proteger ese patrimonio y ese derecho", ha insistido Echenique. Preguntado cómo llama su formación a esas lenguas, ha contestado que aragonés y catalán, aunque entiende que otras personas quieran llamarlas de otras maneras y le parece "muy bien", en alusión velada a la Ley Autonómica del 2013 en la que se llamaba 'lapao' al catalán y 'lapapyp' al aragonés.


Recortes de Prensa   Página Inicial