AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 6  Mayo 2015

Cuando Suecia era España
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com  6  Mayo  2015

Una gigantesca marea de corrupción inunda el sistema político mostrando nítidamente la profunda podredumbre del Régimen. La ciudadanía, indignada, no divisa con claridad el final del túnel ¿Acabará la pesadilla o estamos condenados a revolcarnos por siempre en el lodo? ¿Se trata de nuestro sino, del inevitable destino, o existen opciones de cambio? ¿Son los nuevos partidos una garantía de regeneración? ¿Saldremos del círculo vicioso de favoritismo y corrupción? Sencillo no es. Pero tampoco imposible: Suecia lo consiguió.

En un reciente artículo, B. Rothstein y J. Teorell analizan en profundidad los cambios que transformaron completamente el marco político sueco durante el siglo XIX, una inusitada evolución desde un régimen patrimonialista, de intercambio de favores, hacia un Estado objetivo e imparcial. Hacia 1800, Suecia era uno de los países más corruptos del mundo. La omnipresente podredumbre había alarmado en 1771 al recién llegado embajador francés, Charles Gravier de Vergennes, quien describiría en sus cartas la tremenda arbitrariedad y el desafuero que imperaban en ese reino. Según Vergennes, los dirigentes y servidores públicos mostraban un extremado grado de deshonestidad, envilecimiento y degradación. Una situación muy similar a la de la España actual.

La catastrófica derrota ante las tropas rusas en 1809 privó a Suecia de un tercio de su territorio, generando un poderoso revulsivo en la conciencia de la clase dirigente. Muchos atribuyeron la responsabilidad del desastre a la corrupción, al sistema patrimonialista que otorgaba los grados en el ejército, no a los más formados y capaces, sino a quienes pagaban por ellos. En efecto, los cargos oficiales se compraban y vendían. Comenzó a extenderse la percepción de que la propia existencia de la nación se encontraba en peligro. Sólo una catarsis podría evitarla.

Reformas profundas, intensas, radicales
Los cambios comenzaron poco después, entre ellos la sustitución de la dinastía reinante. Jean-Baptiste Bernadotte, general del ejército de Napoleón, es proclamado rey. Las reformas continúan y ya no cesan, acelerándose entre 1855 y 1875 de manera tan profunda y radical que transforman completamente la faz del país. Y alteran drásticamente la conducta de los gobernantes, la actitud de los servidores públicos y la mentalidad de las gentes. En medio siglo, Suecia abandona la corrupción generalizada para convertirse en uno de los países más limpios. Por supuesto, no necesitaron cambiar la base étnica o cultural, esa esencia que, según algunos, determina el destino de los países. Bastó con reformar profundamente las instituciones.

Para salir de un régimen de latrocinio generalizado son inútiles los cambios parciales o timoratos. Absurdo es el pretendido pacto anticorrupción entre partidos, un ridículo gesto de cara a la galería. Las reformas deben ser profundas intensas, radicales, continuadas. Deben transformar las expectativas de la gente, su percepción del comportamiento de los demás. Es la conocida teoría del Big Bang, el colosal impulso, la volea capaz de vencer la enorme inercia, superar la fuerza gravitatoria y lanzar el sistema a una órbita distinta. Aun así, ésta solo es la parte sencilla. Se conocen bien las reformas necesarias para superar la corrupción sistémica, la putrefacción, los regímenes patrimonialistas, pero mucho peor las condiciones que impulsan a un país a llevarlas a cabo. ¿Cuáles son las circunstancias que conducen a dirigentes y ciudadanos a acometer con seriedad y disposición los cambios? El verdadero enigma no es cómo sino por qué lo hicieron. "Lo difícil no es saber dónde está el alcohol sino encontrar a alguien dispuesto a enfrentarse a Al Capone".

El caso sueco es ilustrativo por su excepcionalidad: los sistemas cerrados raramente evolucionan. Un marco institucional como el español, corrupto, personalista, basado en privilegios e intercambio de favores constituye un equilibrio muy robusto, un potente círculo vicioso que se refuerza constantemente: ninguno de los participantes posee incentivos individuales para impulsar el cambio. Las élites por motivos obvios. El sistema extractivo las protege de la competencia, permite a sus integrantes, sean políticos o grandes empresarios, repartirse rentas de mercados cautivos, aprovechar retorcidas leyes en beneficio propio. Para Rothstein y Teorell fue la visión del abismo el factor que pudo empujar a las clases dirigentes suecas a renunciar paulatinamente a sus privilegios para evitar el hundimiento de la nación. No parece el caso de España, donde unas clases gobernantes retrógradas, miopes, ocupadas en contemplar su ombligo, no suelen mover un dedo ante un perspectiva catastrófica.

La fuerza de las ideas
El ciudadano de a pie tampoco posee grandes motivaciones para enarbolar la bandera del cambio. Desde una perspectiva de cálculo individual, no compensa incurrir en los costes y riesgos que implica organizarse para impulsar la regeneración, una acción cuyo beneficio, en caso de éxito, ser repartirá entre todos. Ya lo señaló con agudeza Mancur Olson: resulta bastante más fácil organizar grupos que persiguen intereses particulares que aquellos que promueven el interés general. Cada sujeto juzga mucho más rentable dedicar los esfuerzos a colocarse adecuadamente dentro del sistema, buscar un puesto de privilegio, que a intentar cambiar el marco político.

Quizá por ello, no todos los que hablan de regeneración lo hagan por motivos puramente altruistas. El discurso ha servido en ocasiones como elegante disfraz, estrategia de marketing o vía para medrar, ascender en el escalafón. Desgraciadamente, los nuevos partidos atraen arribistas como un potente imán al ritmo de las perspectivas electorales. Y los recién llegados descubren rápidamente que no resulta tan fácil renunciar a la dulzura de los privilegios.

La regeneración política es imprescindible para la sociedad pero muy costosa para aquellos que intentan sinceramente impulsarla. Ésa es la verdadera tragedia. Sólo la fuerza de las ideas, la convicción, la generosidad, los principios, son capaces de romper el fatídico círculo vicioso, generar esa voluntad que mueve montañas, que impulsa a muchos ciudadanos a actuar de forma desinteresada en pos de aquello que consideran justo y conveniente. Si Suecia fue capaz... nosotros también. Pero hace falta una actitud mucho más activa, consciente y generosa.

El ratón y los gatos.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  6  Mayo  2015

¡A buenas horas se acuerdan de Santa Bárbara! Solo cuando truena. Y desde luego que la tormenta ha llegado al PSOE-A y a su lideresa Susana Díaz. Su especial calvario empezó la misma noche de las elecciones autonómicas que ella y su equipo adelantaron pensando que con ello obtendrían mejores resultados. No fue así, aunque la especial idiosincrasia de los andaluces y el clientelismo arraigado durante toda la democracia hicieron posible el que el PSOE-A fuera el partido más votado a pesar de los múltiples casos de corrupción institucionalizada. Una mayoría insuficiente para formar Gobierno y que obliga a Susana Díaz a buscar apoyos de gobierno en otras formaciones si quiere alcanzar la Presidencia y no verse obligada a repetir las elecciones en los próximos dos meses. Es por ello que estamos asistiendo a una teatralización de esos escarceos de seducción en los que se intenta dar publicidad a propuestas difíciles de aceptar o de rechazar, según el caso, por quien las recibe sin entrar en contradicciones ante sus propios electores.

Susana Díaz intenta desesperadamente convencer con la palabra sin tener que recurrir a hechos concretos o cesiones formales con luz y taquígrafos. Hasta ahora las respuestas oficiales no parecen haber aceptado ese guante de cesiones a la carta de las exigencias de los diferentes grupos, antagonistas en sus fines, o como en el caso de IU, con una lapidaria acusación de “no creer nada de lo que dice” avalado por los años de compartir gobierno y complicidad en la gestión de la junta de Andalucía. Y realmente no es muy creíble este sorprendente cambio de actitud por el que Susana se postula como la adalid de la lucha contra la corrupción, ni su intento inútil de presentar al PSOE-A como algo nuevo y regenerado sin haber realizado cambio alguno ni depuraciones en sus filas, comenzando por ella misma como heredera de los principales responsables de esta vergonzosa situación.

Pero aun siendo esto algo nauseabundo, no deja de ser lo tópico y típico del juego político donde sin ningún rubor se defiende una cosa y la contraria con la misma convicción. Lo malo es cuando el famoso listón ético se ha puesto tan alto que resulta imposible sobrepasarlo. Así que en ese juego hay que rebajarlo hasta hacerlo practicable intentando distraer la atención mientras se procede al cambio. Pero para su desgracia hay demasiada gente observando y es imposible que no se note la maniobra. El PP, sin luz ni taquígrafos, espera que otros den el paso y se quemen a lo bonzo mientras pacta en secreto con el PSOE de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales. PODEMOS con su peculiar desmadre organizativo fruto de su propia generación como partido, ha estado en un tris de ceder al engaño. CIUDADANOS con menos representación ha visto una oportunidad única y aún está por ver si al final triunfan las ambiciones personales sobre la estrategia a nivel nacional.

El caso es que en dos días todos deberán retratarse con sus votos en el Parlamento de Andalucía. Lo lógico es que si no se consigue la investidura de Susana Díaz, mientras no se cambie la ley electoral y se facilite con una segunda vuelta la gobernabilidad, se procediese a realizar nuevas elecciones. La única esperanza que puede tener Susana Díaz es que esa opción no interesa a nadie, dado que no existen razones para pensar que se obtendría un resultado muy diferente y más definido de cara a formar mayorías estables. Así que ya está instalada la trampa saducea, se haga lo que se haga algunos partidos deberán posicionarse, aunque sea con su abstención, para facilitar que el PSOE-A siga gobernando esa comunidad sin ninguna contraprestación.

Creo que en este caso el ratón, contra todo pronóstico, no va a ser cazado por los gatos.

¿Cuál es el verdadero rostro de Ciudadanos?
Emilio Campmany Libertad Digital  6  Mayo  2015

Tengo la impresión de que lo que está pasando en Sevilla no es más que la representación de una comedia que tiene por finalidad ocultar la realidad de lo que ocurre. Nos están contando que Susana Díaz está desesperada por ser investida presidenta de la Junta de Andalucía, temerosa de que en unas segundas elecciones sus resultados sean aún peores de los que obtuvo en marzo. Que pretendió que la oposición la invistiera a cambio de nada en consideración a la estabilidad y fracasó. Que el PP le ofreció el pacto de la lista más votada y que lo rechazó porque eso garantizaría la continuidad del PP en la mayoría de los grandes municipios andaluces. Que luego negoció con Podemos y tampoco llegó a un acuerdo por las disparatadas exigencias de los nuevos comunistas. Y que finalmente, tras ceder en lo de Griñán y Chaves, está a punto de alcanzar un acuerdo con Ciudadanos comprometiéndose a ejecutar una serie de medidas contra la corrupción impuestas por este partido. Con esto, Albert Rivera espera ganar votos en futuras elecciones demostrando que es un partido que facilita la gobernabilidad imponiendo la regeneración desde dentro.

Esto es lo que nos cuentan. Y no hay quien se crea una palabra. Para empezar, ¿tiene sentido que Susana Díaz proponga una reforma legislativa que favorezca a la lista más votada cuando acaba de rechazar un pacto en ese sentido? ¿Hasta dónde se ha apeado Ciudadanos que no se haya apeado Podemos? Las exigencias de los dos se parecen mucho al humo y son bastante evanescentes. La única real diferencia entre pactar con unos o con otros es que con Podemos basta su abstención, mientras que con Ciudadanos es necesaria también la de IU. Y que el PSOE haya cedido en lo de Griñán y Chaves lo dirán de broma, porque todavía no les he visto perder el aforamiento y desfilar por el juzgado de la juez Alaya. Y si no es para eso, ¿para qué pedían los nuevos partidos regeneradores aquella dimisión? Y luego está la evidencia de que apuntalar al PSOE andaluz en el poder equivale a desmentir cualquier voluntad de regeneración. Los votos que obtuvo Ciudadanos son votos contra la casta. ¿Cómo puede esperar Albert Rivera que sus votantes se alegren de ver cómo salva al PSOE andaluz, casta quintaesenciada, y a su sistema clientelar?

Lo único que cabe imaginar que pueda estar ocurriendo detrás de bambalinas, focos y tramoyas es que Ciudadanos no ha venido a regenerar nada sino a evitar a toda costa que gobierne Podemos. Es decir, a salvar a la casta de sí misma. Apoyará al PSOE o al PP según sean los resultados donde sea necesario tras ofrecer a los indignados que no son de extrema izquierda una opción de centro que no pretende, como Podemos, subvertir el sistema. Y justificará su colaboración diciendo que gracias a ella el sistema se ha limpiado y los dos grandes partidos se han regenerado. ¿A que huele fatal?

24-M: el día del consenso
Almudena Negro www.vozpopuli.com  6  Mayo  2015

El próximo 24 de mayo se celebran en España elecciones administrativas, que no políticas puesto que no elegimos a nuestros representantes, sino que lo hacemos de entre los designados por los jefes de los partidos estatales. Se vota ese domingo a quién le corresponde dirigir el consenso los próximos cuatro años en municipios y varias autonomías. Consenso político que nada tiene que ver con la voluntad del pueblo y es la negación de la democracia.

Lo peor es que no hay alternativa o la que hay es muy rácana. Todos los partidos con posibilidad de alcanzar cotas de poder sin excepción ofrecen recetas socialdemócratas, estatismo puro y duro, más de lo mismo. Es verdad que Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, acaso las únicas que están marcando diferencias, prometen bajadas reales de impuestos, pero no es menos cierto que el PP, cuya marca parece achicharrada, está dirigido por un tal Mariano Rajoy, 50 subidas impositivas le contemplan. Que no querías caldo, pues toma dos tazas pero con cara amable. Y luego está, según dicen las encuestas, que tendrán que depender del partido Ciudadanos, al frente del cual en Madrid hay personas inexpertas que aún no han demostrado nada en política, a diferencia de buena parte de los candidatos catalanes. Liberland.

Asolados por la corrupción, consecuencia del propio sistema, PP y PSOE a duras penas resisten los embates de quienes se sienten llamados a sustituirlos en la prolongación del régimen establecido en 1978. En realidad no pretenden cambiar nada, sino mantener lo hasta ahora conocido. Sólo así se explica que Ciudadanos se esté planteando abstenerse en la investidura de la jefa del régimen clientelar andaluz, lo que es de facto un sí en toda regla a la PESOE S.L., esa empresa de colocación de amiguetes y familiares, como la llaman los cachondos en Sevilla. Podemos ya no cuenta. Monedero voló, los círculos están a tortazo limpio entre ellos. El PSOE de Pedro Sánchez resiste gracias a las siglas; eso sí, siempre y cuando no pretendan formar un Frente Popular que acabe de alejar para siempre de la formación del puño y la rosa a las clases medias moderadas. Albert Rivera y los suyos esperan. Podemos, repito, ya no cuenta. Se ha quedado en un cambio de marca de Izquierda Unida.

Es cierto también que la elección a segunda vuelta de alcaldes y presidentes como propone Susana Díaz, empeñada en su guerra contra Pedro Sánchez, es una buena iniciativa. Pero siempre y cuando vaya acompañada de elección de concejales, diputados y demás por circunscripciones uninominales lo más pequeñas posible. Eso no interesa. A casi nadie. Sería el fin de los partidos estatales. El fin del poder de los jefes del partido. De todos los partidos. También de los caciques locales. Como Susana.

Mientras, se conocen escándalos que deberían ocupar las portadas de todos los diarios y las horas televisadas de las tertulias políticas. La todopoderosa Soraya Sáenz de Santamaría, de quien a diferencia con Narcís Serra no se conoce afición al piano aunque sí a las rumbas, habría utilizado al Estado para las batallitas internas de su partido. La confusión entre Estado, gobierno (entre estos dos conceptos apenas nadie distingue) y partido es absoluta y pasa desapercibida, como consecuencia del pésimo sistema educativo, por una parte, de la mentalidad estatista por otra.

Y el miedo, que es libre. Más en un país en el que desde las instituciones se descuelgan teléfonos para pedir a las empresas la retirada de publicidad privada hacia medios de comunicación desafectos con el poder oligárquico. Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado. Sobre todo, nada fuera del Estado, que viene a instaurar el reino de Dios en la tierra. Hacienda no somos todos, sino ellos, los oligarcas. Por nuestro bien. En esas andamos y de ahí el mercadeo que se traen todos los partidos con el dinero que con nuestro esfuerzo nos ganamos y ellos quieren saquear, sin darse cuenta que sin clases medias, y cada vez hay menos, no hay libertad, no hay propiedad, no hay nada. El colmo, el injustísimo impuesto de sucesiones. O los discursos en que los candidatos a alcalde hacen campaña-demagogia prometiendo más competencias impropias, sin pedir que las administraciones artificiales, las creadas para sostén de las oligarquías locales, pierdan las suyas. Luego presumen muy ´pichis´ de estar contra las duplicidades y triplicidades. Pero las promueven.

Los ciudadanos españoles son súbditos, amordazados y maniatados por el único Derecho aún existente: el fiscal. El resto ha desaparecido de la mano de la profusión legislativa, como recomendara Gramsci. Las más de 100.000 leyes promulgadas por los 18 parlamentos existentes hacen imposible no estar todo el tiempo incumpliendo una norma y pudiendo, por tanto, ser sancionado por la oligarquía en cualquier momento. Contra esto nadie protesta.

Y la tan cacareada regeneración ni está ni se la espera. Y es que al final, todos quieren formar parte del consenso. El nuevo fascismo, que decía la autora de origen ruso Ayn Rand.

Imposición lingüística en las aulas
El Gobierno impugna las inscripciones en los colegios catalanes para garantizar la enseñanza en castellano
La Abogacía del Estado pide al TSJC, como medida cautelar, que ordene abrir un nuevo periodo de matriculación
 www.lavozlibre.com  6  Mayo  2015

Madrid.- La Abogacía del Estado ha presentado un recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) contra las normas de preinscripción que ha dictado la Generalitat para el curso que viene en los colegios catalanes. Le pide, como medida cautelar, que ordene abrir un nuevo periodo de matriculación con el fin de que los padres puedan hacer efectivo su derecho a pedir para sus hijos enseñanza en castellano.

Tal y como publica este miércoles el diario ‘El Mundo’, el recurso, presentado a instancias del Ministerio de Educación y que ha sido admitido a trámite por la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJC, denuncia que la solicitud de preinscripción para 2015/2016 en los centros de Infantil, Primaria y la ESO de los centros públicos y concertados catalanes vulnera la ley en dos cuestiones.

Por un lado, no incluye la casilla que facilitaría que los padres pudieran pedir que sus hijos recibieran la enseñanza en castellano. El impreso tan sólo pregunta por las “lenguas que entiende” el alumno (castellano, catalán o ambas), pero no por la lengua en que sus padres quieren que aprenda.

Por otro lado, recoge como solución la fórmula de la “atención individualizada” para los alumnos cuya lengua materna sea el castellano en el primer curso de Infantil. Esta medida, que defiende la Generalitat, no satisface el derecho a recibir enseñanzas en castellano, según han considerado tanto el Tribunal Constitucional como el Tribunal Supremo.

Estas polémicas hojas de inscripción, que todos los años son iguales (sólo cambia la fecha), ya fueron recurridas hace años por la asociación Convivencia Cívica Catalana y el propio TSJC instó en su día al Departamento de Educación de la Generalitat a dar a los padres de los alumnos la opción de elegir el idioma en que quisieran aprender sus hijos. Sin embargo, es la primera vez que el Gobierno toma cartas en el asunto en esta cuestión y directamente emprende acciones legales contra Cataluña para garantizar el derecho de los alumnos a recibir enseñanza en castellano.

UN MÍNIMO DE 25% DE HORAS EN CASTELLANO
El objetivo del Gobierno no es que se dé toda la enseñanza en castellano en las escuelas catalanas, sino que sea utilizado junto al catalán como lengua vehicular en "una proporción razonable", como indica la jurisprudencia existente.

Y aquí es cuando el Gobierno se moja de verdad, porque por primera vez concreta en su recurso lo que se considera "una proporción razonable". Esto es, un mínimo del 25% de las horas lectivas, lo que supone en la práctica una asignatura troncal o análoga, además de la de Lengua Castellana y Literatura. Actualmente, los centros catalanes suelen limitarse a dar en castellano la asignatura de Lengua Castellana.
 

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Una buena iniciativa para obligar a la Generalitat a cumplir la ley

EDITORIAL El Mundo  6  Mayo  2015

Hay que felicitarse de que el Gobierno, por fin, haya decidido actuar contra la política de inmersión lingüística impuesta por la Generalitat de Cataluña para impedir la enseñanza del español en las escuelas. El recurso presentado ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por la Abogacía del Estado, a instancias del Ministerio de Educación, es la primera iniciativa gubernamental para combatir una política de hechos consumados que margina a los alumnos que quieren recibir su enseñanza en castellano.

Actuando de manera que bordea la prevaricación, el Ejecutivo soberanista de Artur Mas viene impidiendo el uso ordinario del español en las aulas catalanas sustituyéndolo por una atención individualizada que, además de discriminatoria, incumple la obligación legal de garantizar la utilización del castellano como lengua vehicular en una proporción razonable. A diferencia de lo que ocurre en otras comunidades autónomas en las que existen dos lenguas cooficiales, en los colegios públicos y concertados de Cataluña no está garantizado el bilingüismo, ya que sólo se imparte en español la asignatura de Lengua Castellana, que recibe el mismo trato que un idioma extranjero. Por esta razón, el recurso pide al Tribunal que actúe de forma cautelar para hacer efectivo el derecho de los alumnos matriculados para el próximo curso a poder elegir la lengua en la que quieren estudiar.

Pero la iniciativa del Gobierno, que marca un punto de inflexión en su hasta ahora tolerante política frente a la provocadora actitud de la Generalitat, recoge expresamente que se imparta en castellano al menos un 25% de las horas efectivamente lectivas en cada curso, como ya estableció en anteriores sentencias el TSJC, incumplidas reiteradamente por la Generalitat. Ese porcentaje del 25% obligaría a los centros educativos a impartir de manera colectiva, no individualizada, en español una asignatura troncal, además de la Lengua Castellana y la Literatura. El pasado mes de enero, el mismo TSJC ya resolvió que la Generalitat indemnizase con 3.000 euros a una niña a la que se impidió durante dos cursos de Primaria recibir las clases en castellano. Ninguna indemnización puede resarcir de la privación de un derecho fundamental, sobre todo cuando se ha hecho de manera consciente y por motivos ideológicos, pero aquella sentencia, igual que este recurso, suponen un espaldarazo moral para quienes quieren impedir el rodillo nacionalista en Cataluña.

En 2010 el Constitucional fijó que se debía garantizar la «presencia vehicular del castellano», pero el Govern eludió el fallo: primero dejando en manos de los centros la estimación de esa «proporción»; después, ofreciendo una «atención individualizada», decisión tumbada por el Supremo en 2013; finalmente, dilatando la resolución de cada caso con la interposición de recursos. Mas ha demostrado su voluntad expresa de hacer de la lengua un pieza clave de su proyecto independentista. Aunque tarde, movido por la urgencia electoral y espoleado por los buenos réditos que le da a Ciudadanos la defensa del castellano en Cataluña, el Gobierno parece dispuesto a poner fin a una política más propia de regímenes que anteponen la identidad a la libertad.

PARA TODOS LOS GUSTOS
Navarra se merece otras elecciones… u otros políticos
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com  6  Mayo  2015

Navarra tiene muchas miserias comprobadas: el IVA de Volkswagen, la Caja saqueada, los millones a Osasuna, el AVE sin rumbo, el urbanismo bandolero. Pero la gente duda a quién dar el poder.

Palabra de la presidente Yolanda Barcina, puede llegar a haber unas segundas elecciones en Navarra si los resultados del 24 de mayo no permiten la formación de Gobierno. Aunque al proetarra Adolfo Araiz no le gusta, la verdad es que la Ley lo prevé, y alguna vez se ha estado al borde de hacerlo. Nunca desde 1979 ha habido una mayoría absoluta en las urnas de un partido o coalición respaldando la investidura de un Presidente de la Diputación Foral. Está previsto que si se intentan una, dos, tres, cuatro, cinco sesiones de investidura y no se consigue, simplemente se vuelva a llamar a las urnas a los navarros.

Es verdad que esto ha sido motivo de chalaneo, más o menos sórdido en tiempos de Gabriel Urralburu (pero también antes y después), como por lo demás lo fue la reforma de Miguel Sanz rebajando la barrera del 5% al 3% para complicar aún más las cosas. Pero hay que jugar con las cartas que hay. Con el voto que se prevé, la fragmentación marcará el próximo Parlamento de Navarra. El 2011 hubo 6 siglas en la Cámara. En 2015 puede haber 8 o más. Será imposible un Gobierno con menos de tres partidos. Si el tripartito de 1995 (PSOE/CDN/EA contra UPN) o el bipartito de 2011 (UPN/PSOE) son recordados como ejemplos de caos y desorden, y de peligro para Navarra, qué diremos de lo que viene.

Ha habido hasta ahora al menos 9 grandes encuestas, y nada está claro. Se prevé la presencia de hasta ocho fuerzas políticas, o quizá más, entre las que destacan la entrada de Podemos y también de Ciudadanos. De ellos depende el futuro, en gran parte. Las encuestas retratan la fragmentación del mapa político prevista. En la legislatura de 2011 fueron seis los partidos y coaliciones que entraron en el Legislativo: UPN obtuvo entonces 19 escaños, el PSN un total de 9, Na Bai obtuvo 8 (Aralar con 6 y Geroa Bai con 2), EH Bildu 7, el PP 4 e I-E/IU 3. Han sido los años del caos, con Yolanda Barcina abandonada por partes de su propio partido y por su socio el PSOE, y teniendo que gobernar en minoría. Como caos fue el Gobierno de coalición de 1995, con el socialista Javier Otano acusado y dimitiendo (y con Urralburu ya en la cárcel y Luis Roldán… en Laos) .

A Navarra le sientan mal los multiparlamentos. O quizá le sienten mal, sin más, los parlamentitos provinciales. Y le sientan peor las coaliciones con participación abertzale o de izquierdas: con ellos se pone en peligro lo que la mayoría de navarros más valoran, que es la Navarra foral y española (una mayoría aplastante y creciente según todas las encuestas… aunque les duela reconocerlo). Y la economía suele ir peor o mucho peor, además. Pues estamos según parece al borde de un Parlamento con muchos partidos, sin mayoría y con muchos riesgos.

Harán falta, según todas las encuestas, coaliciones de entre 3 y 5 partidos, salvo que los no-nacionalistas consigan movilizar a los desencantados, que somos suyos. Lo que pasa es que es muy complicado para UPN convencernos de nuevo de su eficacia y limpieza en la gestión, al PSOE de su lejanía de toda corrupción y de toda tentación abertzale, y al PP de su talla política en la provincia.

Si vamos por partes, el juego es complicado. Los abertzales, que hoy tienen todos juntos 15 escaños, conseguirían solos en el mejor de los casos 16. Es decir, nunca podrían ni remotamente gobernar solos, pues les faltarán 10 o más escaños. Y lo saben, aunque Araiz está contento de mantener el estándar batasuno y Barkos, poniendo cara a veces de no ser lo que es, consigue subir un poko.

La izquierda tiene ahora mismo 12 escaños (socialistas y comunistas). Ahora, con ambos en caída libre y entrando Podemos en el Parlamento, llegaría a 13 ó 14, es decir también muy lejos de toda opción de Gobierno ellos solos (solos relativamente, porque hablamos de 3 partidos en coalición).

El centro, que no derecha (líbrenos Buda), tiene ahora mismo 23 (UPN más PP), y con las previsiones podrían ser 21 (pero entre tres: UPN, PP y Ciudadanos). El hecho es que, por bloques, el centro no-nacionalista es mayoritario, aunque desde luego NO ilusiona a sus bases sociales por muchas cañas que ofrezca, y en conjunto el primer partido en cualquier caso será UPN. Lo cual no aclara nada, porque no se llega a 26 salvo combinando fuerzas de diferentes bloques.

Vamos a pensar una opción "de progreso", anti-UPN. Haría falta la suma GeroaBai+PSOE+Podemos+IU para llegar a los 22-23 diputados. No les basta. Si quieren formar un Gobierno con UPN fuera de él necesitarían o convertir a su programa a Ciudadanos o aceptar la amable compañía de Bildu-Batasuna.

A la inversa, el centro coaligado se queda en 21 y para gobernar necesita más votos. Es decir, o un milagro o el apoyo del PSOE, cuyo precio y consecuencias ya se conocen y aún se huelen. Moraleja (nunca mejor dicho): a) el votante navarro tiene que elegir entre una coalición dirigida por UPN y una coalición dirigida por Bildu-Batasuna, b) el PSOE, que electoralmente está en caída libre, en su nivel más bajo de la historia, sin líder claro y al borde de la mendicidad, es necesario para los dos bloques… y no resistirán la tentación de entrar y cobrárselo.

Así las cosas, las dos campañas parecen claras. Como "vienen los malos", UPN pedirá el "voto útil", con seguridades que PSOE y menos PP no pueden dar. Aunque sí Ciudadanos. Y Bildu dirá, porque es verdad, que quien quiera cambio les tiene que votar a ellos. O a Podemos. Menudo cambio.

¿Y quiénes son estos políticos que nos van a salvar?
Todos ellos. Son los que han multiplicado el paro, la deuda y la depresión colectiva; son los que pagan los abortos y el desorden social. Son los que, gobernando, han dejado sin suprimir la Transitoria Cuarta. Son los que, controlando la Administración, la han llenado en puestos de confianza y libre designación de personas leales al enemigo. Son los que, en plena ruina, han gastado el dinero público en fomentar el vascuence en Ablitas, Cortes y Fitero, siempre sumisos a sus peores enemigos. Son ellos.

Son los que durante décadas han conocido y cobrado la estafa del IVA de Volkswagen (1513 millones de euros sólo del último tramo), y luego se han salvado de pagar apelando al "eso pone en peligro Navarra". Son ellos. Son los que usan el dinero público para financiar un club como Osasuna, deportivamente fracasado y dirigido por gente que, además de robar, tenía como prioridad financiar grupos violentos. Son los que han dinamitado una Caja de Ahorros provincial que funcionaba bien y ahora ya ni existe, y no por la crisis, pero no sin llevarse sus regalitos ellos. Son gente capaz de montar un TAV no por su necesidad o utilidad, sino por su impacto en caja y en la caja de ciertas constructoras. Las mismas que nos han dado un circuito inútil, un aeropuerto proporcionado a Nueva York y un pabellón Navarra Arena ni siquiera inaugurado. Y lo mismo en cada barrio y en cada pueblo. Son ellos.

Las dos campañas apelarán al peligro y harán chantaje moral. Pero, con ese curriculum, se merecen que votemos a alguien nuevo y sincero, o que, de verdad, haya otras elecciones. Con otras opciones y caras más limpias. Es lo que piden Navarra y España.

El traje de baño invisible
Jaime Romero Sampayo Cronica Global  6  Mayo  2015

De igual forma que a los labios les gustan los besos, y a la espalda los masajes, y al ombligo que todo el día lo mire su dueño, asimismo a los ojos de la mente les encanta poder distinguir dos cosas que al principio parecían ser una sola, o descubrir que es una sola cosa, lo que parecían ser dos distintas. Para ellos eso es como si les hicieran cosquillitas con burbujas de champán.

El verano pasado salió la noticia de una modelo sueca bañándose desnuda en una playa de Mallorca donde no estaba permitido. La joven vivaz alegó, en su descaro, que en realidad ella no iba desnuda, ni desnudita, sino que llevaba encima una túnica invisible suya.

¿Puede un ciudadano ser independentista sin ser nacionalista? ¿Cuál es el límite de velocidad sofístico en las playas de Baleares? Sea cual sea el tamaño, forma o frecuencia de una falacia, si ella versa alegremente sobre esencias, terruños y banderas, en Cataluña hoy es aceptada inclusive con mayor convencimiento que si se tratara de un teorema de la geometría resuelto con lápices de colores. Por eso a uno a veces le reconcomen las ganas de pagar con la misma moneda y, así, a la delicuescente velocidad de la mano del trilero que pregunta dónde está la bolita, alcanzar de una nuestra línea de meta. En ella, en lugar de <<Finish>>, se lee lo siguiente: <<Todos los nacionalistas son independentistas, y todos los independentistas son nacionalistas>>.

Pero, no, porque así no y no nos gusta. Aquí, al igual que le contestó Marilyn Monroe a Arthur Miller y su propuesta de pasar la luna de miel haciendo el amor y leyendo libros: <<vamos por partes>>.

Todos los nacionalistas quieren la independencia. Ese es su factor definitorio distintivo: a toda nación, un Estado propio independiente. No es lo mismo el <<celibato>> que la <<soltería por feo>>. Sin la querencia independentista, el nacionalismo se reduciría, en el mejor de los casos, a puro folclor, y, en el peor, a sentimientos fijos acerca de las diferencias étnicas, culturales o de clase social.

Sin embargo, antes de poder hablar de nacionalismo, habría que definir el concepto de <<nación>> (¿Qué sería de los oculistas sin el concepto de <<culo>>?), pero esa es una tarea de verdad tan brava, bravísima, que a Hércules se la propusieron a cambio de sus 12 trabajos míticos, y salió huyendo. La definición de nación identitaria, los lunes es contradictoria, los martes es circular, los miércoles es esencialista, los jueves peticiona principios, y ya el viernes se coge el puente completo haciéndose más y más ininteligible, a menos que sea descifrada con un código supremacista.

Pero no sólo de esencias vive el hombre. Imaginémonos un país democrático compuesto por tres regiones: la C, la A, y la T. La región C es la más rica y, adivina adivinador, cuál de las tres es la que se quiere independizar de las otras dos… Sí, porque uno nunca se independiza en abstracto, sino en concreto, bajo concretísimas condiciones. Pero imaginemos, también, que el destino puñetero desvela en la región T, la más pobre, unas reservas de petróleo arábigas elevadas a la bolivariana potencia. ¿Cuántos años habrían de pasar entonces para que el número de independentistas de la región C se reduzca ahora a su quinta parte? Como dijo Cantinflas: <<Ahí está el detalle>>.

El otro detalle, y de mucho misterio, es el de la desaparición subrepticia de centenares de miles de nacionalistas en Cataluña. Hasta hace dos o tres años se les veía por todas partes. Pero, el día menos pensado, desaparecieron. Nada por aquí, nada por allá, ¿dónde está la bolita? No, que ahora ya no son nacionalistas, y que nunca lo fueron; que independentistas es lo que siempre han sido, de toda la vida… ¿Eso con qué se come, con cuchara, trinche o a mano pelada?

Los estadounidenses tienen un gracioso refrán: <<Si parece un pato, camina y grazna como un pato, y nada en el agua igual que un pato, eso seguro que es un pato>>. Y antes que un nacionalista de un independentista, es más fácil distinguir a un chimpancé con un caramelo dentro de la boca, de otro chimpancé que sólo está haciendo muecas: enuncian las mismas proclamas, se tragan las mismas falacias, y los delata igual sentimiento ante la bandera. Pero aquí, además de señalar similitudes, esgrimiremos que los independentistas por fuerza son nacionalistas, que son una y la misma cosa y no dos distintas, y que la modelo sueca de Mallorca en realidad iba desnuda, bien desnudita.

De Suecia era también la novia de un amigo mío. Fue una relación de luces y sombras. Las sombras tenían el perfil exacto de unos cuernos. Al final rompieron y ella volvió a su país. Meses después, mi amigo soltó en el bar que quería mudarse a Estocolmo. <<¡No seas tú tan bobo! ¿Vas a dejar todo por ella?>>. Pero, entonces, ahí fue que él negó rotundamente que todavía estuviera enamorado, no se iba por eso. ¿Entonces por qué? Porque le encanta Estocolmo.

Son dos cosas distintas. Hay una coincidencia en los objetivos, pero no en las causas: a Estocolmo por amor, o a Estocolmo por bonita.
Pero la cosa no quedó ahí. Con el trajín de las copas lo forcé a que me dijera lo que de verdad le gustaba de Estocolmo: <<su gente>>. Más copas todavía y lo acabé de acorralar: <<¿Pero qué gente tú dices?>>. Lánguidamente, por fin confesó: <<Ella…>>.

Así también pasa con los independentistas renegados del nacionalismo (al fin descubrieron que en los lugares más chic de París, Londres o Berlín los labios se quedan sin besos si uno confiesa esa obscura debilidad de espíritu). Aducen una causa distinta, pero, si se rasga un poquito en ella, resulta que siempre remite a la causa primera. Todo el truco se desmorona ante la pregunta fundamental por los criterios de demarcación, tanto externos, como internos: 1) ¿Dónde trazar las nuevas fronteras? 2) ¿Quiénes y por qué serán ciudadanos totales, y quiénes en cambio habrán de <<integrarse>>?
Ahí ni Dostoievski podría ingeniar un circunloquio con escapatoria final: siempre se vuelve al concepto cojo de nación identitaria.

Pensemos en la veracidad de la siguiente expresión: <<Todos los puritanos eran prohibicionistas, y todos lo prohibicionistas eran puritanos>>. Falso: además de los puritanos, existía otro grupo que también era prohibicionista: los mafiosos de Al Capone, que se enriquecían con ello. Ambos grupos coincidían en el objetivo, pero divergían notoriamente en sus motivaciones: las de los unos eran morales, y las de los otros eran económicas.

La situación de los independentistas no es similar a la de los mafiosos y los puritanos, sino a la del amigo mío enamorado. No es por un motivo independiente al nacionalismo, un motivo aséptico, racional e ilustrado que les gusta Estocolmo, sino que les gusta Estocolmo precisamente porque allí vive la Dulcinea de sus desvelos esencialistas e identitarios.

Si Humpty Dumpty cocina una paella vegetariana, hay elementos que no pueden aparecer en el plato sin que Alicia lo refute: pollo, ternera, cerdo, marisco. Asimismo, los ingredientes prohibidos para la cazuela sólo independentista deberían ser: <<Pueblo>>, <<Lengua>>, <<Historia Mítica>>, <<Grados de Catalanidad>>, <<Hechos Diferenciales>>, <<Identidad Cultural>>, todos ellos en mayúscula romántica y trascendente. Pero el hecho incontestable es que el discurso independentista, aunque algunas veces eluda las palabras prohibidas clave, no puede evitar que los subyacentes conceptos anteriores —uno, varios o todos ellos— sean su base y fundamento. La paella independentista no sólo no es vegetariana, sino que además de las comunes, también contiene presas de animales fantásticos: de unicornio azul y de dragón atravesado por espada.

Que no, que no es la nación identitaria, sino la nación política. Bien, pero es que la nación política catalana no existe, y precisamente se lucha es por conseguirla: ¿De dónde nace esa extraña querencia? ¿Con qué otros criterios, si no, podrían proponerse la ubicación de las nuevas fronteras? ¿Los Països Catalans…? ¿Por qué a la lengua materna de la mayoría de catalanes, y común a todos, se la enfrenta a <<La Lengua de Catalunya>>?

Que no, que <<la pela es la pela>>, y nuestro criterio es netamente económico. Falso: ¿Por qué la rica Barcelona ha de cargar con la modesta Lleida, y los barrios ricos con los barrios pobres? ¿Quién paga impuestos, y cómo se estratifican: en función de esencias del terruño, o de la cuantía de ingresos de cada ciudadano?

Con poco que se pregunte, no hay escapatoria: el independentismo a secas no es más que un traje de baño invisible para cubrir, no a una joven y bella nórdica, sino la fea desnudez del vetusto nacionalismo de toda la vida.

El amigo mío finalmente sí que fue a Suecia, pero ella no le hizo ni caso. Al mes y medio volvió arrepentido y diciendo que ya no le gustaba Estocolmo, porque es una ciudad fría y oscura, y la gente se la pasa encerrada, todo el día mirándose el ombligo.

El Gobierno recurre la norma que regula las matrículas en colegios catalanes
efe / madrid ABC  6  Mayo  2015

El objetivo es que la Generalitat incorpore en su oferta y planificación educativa el uso del castellano en una proporción razonable

La Abogacía del Estado ha presentado un recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) contra la resolución de la Generalitat por la que se aprueban las normas de preinscripción y matrícula de alumnos en centros catalanes para el curso 2015-2016.

Según ha informado en un comunicado el departamento que dirige José Ignacio Wert, el recurso, presentado a instancia del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, ha sido admitido a trámite por la sección quinta de la sala de lo contencioso administrativo del TSJC.

El objetivo es que la Generalitat, en el ejercicio de sus competencias, incorpore en su oferta y planificación educativa el uso del castellano como lengua vehicular en una proporción razonable.

El Gobierno solicita que cautelarmente se haga efectivo el derecho de los alumnos a recibir, si así lo solicitan sus padres o tutores, una enseñanza en la que el castellano sea utilizado junto con el catalán como lengua vehicular, y que para ello se fije provisionalmente como mínimo de referencia un 25% de las horas efectivamente lectivas.

Wert lleva a la Generalidad al TSJC por "erradicar el uso del castellano"
Educación pide que la Generalidad incluya en su oferta el castellano como lengua vehicular.
Olivia Moya Libertad Digital  6  Mayo  2015

La Abogacía del Estado ha presentado un recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) contra la resolución de la Generalidad por la que se aprueban las normas de preinscripción y matrícula de alumnos en centros catalanes para el curso 2015-2016.

Según ha informado en un comunicado el departamento que dirige José Ignacio Wert, el recurso, presentado a instancias del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, ha sido admitido a trámite por la sección quinta de la sala de lo contencioso administrativo del TSJC.

El objetivo es que la Generalidad, en el ejercicio de sus competencias, incorpore en su oferta y planificación educativa el uso del castellano como lengua vehicular en una proporción razonable.

El departamento dirigido por Wert señala que la resolución recurrida "evidencia que la Generalitat actúa una vez más en contra de la doctrina constitucional de la jurisprudencia, al no establecer mecanismo administrativo alguno que posibilite el uso del castellano como lengua vehicular"

El Gobierno solicita que cautelarmente se haga efectivo el derecho de los alumnos a recibir, si así lo solicitan sus padres o tutores, una enseñanza en la que el castellano sea utilizado junto con el catalán como lengua vehicular, y que para ello se fije provisionalmente como mínimo de referencia un 25% de las horas efectivamente lectivas, porcentaje fijado por el TSJC en sus sentencias.
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