AGLI Recortes de Prensa   Viernes 8 Mayo 2015

Muerte anunciada.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 8  Mayo  2015

Lo malo de ser un presidente plenipotenciario y rodeado de aduladores es que se pierde la percepción de la realidad. Mariano Rajoy ha llegado al punto de no admitir su propio fracaso y creer, como el conductor borracho del chiste en la autopista al oír el aviso por radio del conductor suicida, que todos los demás son los que van en sentido contrario. Lo peor es que ha llegado a creerse sus propias fantasías y a pensar que los ciudadanos ven en él al héroe de la recuperación de las cifras macroeconómicas, cuando la cruda realidad es que le perciben como el mayor culpable del empobrecimiento,del endeudamiento , de no luchar contra el déficit, del aumento escandaloso de impuestos, de su torpeza y cobardía ante ETA y el separatismo catalán y de haber mantenido el vergonzoso privilegio de la casta auténtica que son los políticos actuales, mangoneando Instituciones Judiciales y convirtiéndose como el PSOE en una agencia de colocación de afines, familiares y allegados.

Así que no es de extrañar que el PP vaya en caída libre y eso que en el momento de realizar las encuestas no se habían producido los casos de corrupción de cada semana con el esperpento de Rus en Valencia y la amenaza incesante de Bárcenas con sus famosos "papeles". Si a eso añadimos los “despistes” de Esperanza Aguirre en las televisiones enemigas y su torpe rectificación al negar que llegó a certificar con su “exactamente” las declaraciones de Eduardo Inda sobre el cobro de sobresueldos, tenemos que la credibilidad del PP anda no por los suelos, sino camino del profundo y oscuro abismo donde puede llegar a desaparecer de la vida política española.

Y ha sido exclusivamente el empecinamiento de su líder Mariano Rajoy que ha llegado a creer en su soberbia y egocentrismo supino que el PP podría disfrutar del favor de los ciudadanos y que “entenderíamos” su sacrificio al tener que tomar medidas tan drásticas en su “hice lo que había que hacer”. Y en eso me recuerda la historia relatada en la canción “My way” interpretada por “la voz”, Frank Sinatra, donde el autor reflexiona sobre la propia vida sintiéndose próximo a la muerte y se reafirma en que no se arrepiente de nada de lo hecho. En efecto, Mariano Rajoy todo lo ha hecho a su manera y los ciudadanos así lo van a juzgar en estas elecciones.
Publicidad

Solo los incondicionales pueden creer que la presencia de Mariano Rajoy en sus mítines regionales les va a ayudar en su campaña electoral reforzándola con una imagen de apoyo gubernamental, cuando ese futuro apoyo está más que cuestionado en estos momentos, o como en el caso de la Comunidad de Madrid, ha sido inexistente durante varias legislaturas debido a la inquina personal entre sus líderes nunca disimulada. Valencia fue donde Mariano Rajoy accedió al poder absoluto y comenzó su especial purga apartando a quienes le desnudaban de su cambio radical en la defensa de la vida y en la lucha anti terrorista. Y Valencia será la que certifique su fracaso como símbolo de la corrupción, siempre negada, que ha salpicado a todo el PP.

Millones de votantes se sienten defraudados y especialmente engañados en esta legislatura. Pero que no espere que pase como en Andalucía que a pesar de todo, o quizás gracias a la política de clientelismo organizado y delictivo propio de organizaciones mafiosas, ha habido una mayoría relativa pero muy importante que ha ratificado esa política. Así que si dentro de un mes o mes y medio, tras los resultados de las elecciones autonómicas y municipales se vuelve a realizar una encuesta por el CIS, seguro que el panorama que ahora es desolador y dramático para el PP, será de auténtico terror. Lo malo es que Mariano Rajoy ya ha dicho que “pase lo que pase” él sería el candidato a las elecciones generales y no hay tiempo para bajarle del pedestal donde se ha encumbrado.

Y la verdad es que no siento ninguna empatía por ese partido, ni por ninguno de sus dirigentes ya que por acción u omisión son cómplices de la deriva ética y política y de la traición a sus votantes, simpatizantes y a todos los ciudadanos que en algún momento llegamos a depositar nuestra confianza en su gestión. ¡Sr. Rajoy, váyase!

Vox y la enmienda del PP
Guillermo Dupuy Libertad Digital 8  Mayo  2015

Tienen razón algunos amigos y amables lectores al reprocharme que, en mi último artículo, "A qué partido votar para regenerar al PP", sólo contemplara la posibilidad de votar a Ciudadanos como forma de castigar y tratar de enmendar lo que en su día llamé la corrupción ideológica del PP.

He de decir, no obstante, en mi descargo que el mismo día de su aparición ya mostré la enorme simpatía que me producía Vox, partido con el que tengo más afinidad política que con la extinta UPyD y con la rampante formación que lidera Albert Rivera. Lo que me preocupaba entones y, en menor medida, ahora era el riesgo de dispersión del regeneracionismo entre estas tres nuevas formaciones políticas, cuyas diferencias ideológicas me parecían y me siguen pareciendo de relevancia menor ante la crítica situación de nuestro país y la degradación de los dos grandes partidos supuestamente nacionales.

Aunque las elecciones europeas pasaron factura a ese empecinamiento del regeneracionismo por presentarse en tres candidaturas separadas, Albert Rivera ha sabido en buena medida reunir bajo las siglas de Ciudadanos lo que Rosa Diez quería mantener por separado. Sigo sin entender qué impide que personas como Vidal-Quadras o Santiago Abascal no puedan estar en el mismo partido o en coalición con un Albert Rivera o un Juan Carlos Girauta; pero, en cualquier caso, a lo que aspiramos algunos no es tanto a que Ciudadanos o Vox sustituyan al PP como a que le obliguen a regenerarse y a recuperar sus traicionadas señas de identidad.

Desde este punto de vista, digamos que terapéutico, creo que el castigo al PP a través del voto a Vox ilustra mucho mejor por dónde debe ir la enmienda del partido de Rajoy que el voto a Ciudadanos. El problema está en que liberales y conservadores podemos castigar de forma mucho más severa a este PP envilecido votando a Ciudadanos que haciéndolo a Vox. Con poco castigo, habrá en el PP poco propósito de enmienda.

Si viviera en Madrid votaría a Aguirre en las municipales y muy probablemente a Abascal en las autonómicas. Reconozco, sin embargo, que la especificidad de Madrid y la enorme admiración que siento por ambos dirigentes políticos pueden ser malos consejeros de cara a hacer lo mismo en otros municipios y comunidades autónomas, donde creo que el voto más útil contra el PP desnortado es el dirigido a Ciudadanos.

No sé qué pensarán ustedes. Pero yo a lo que aspiro es a que el PP de Rajoy sufra un revés lo suficientemente grande como para provocar una catarsis que haga posible la vuelta a su seno de personas tan valiosas como Santiago Abascal, Ortega Lara, Vidal-Quadras y tantos otros que se han ido o fueron defenestrados. Sólo entonces consideraré que Ciudadanos ha dejado de ser lo que ahora es: un partido absolutamente necesario.

Rebelión Ciudadana
Agustín Rosety Cózar www.gaceta.es 8  Mayo  2015

Apenas acaban de nacer y ya vemos en ellos muchos de los vicios y errores de la vieja política.

El otro día me contó un amigo que la candidata de Ciudadanos a la alcaldía de Getafe es limpiadora de profesión. Yo pensaba que el partido de Albert Rivera, que presume reunir tanto talento, presentaría a la alcaldía de una ciudad de 200.000 habitantes a alguien con una experiencia más relevante. Aunque pensándolo bien, en los partidos autodenominados progresistas ha sido frecuente la presencia de políticos de escaso currículum académico, como lo fueron en su día los ministros Corcuera o Montilla, o lo es la actual líder de UPyD, Rosa Diez.

Además Ciudadanos es un partido en el que los candidatos se eligen por las bases. Así que, me dije para mí, seguro que la candidata de Getafe se trata de una persona muy capaz y con grandes dotes de liderazgo que ha sido elegida en primarias por sus vecinos. Democracia en estado puro. Sin duda, el mejor antídoto contra la corrupción. Nada más lejos de la realidad. Para empezar, la candidata a la alcaldía de Getafe por Ciudadanos no vive en Getafe, sino en Illescas, municipio en el que reside desde hace 10 años y en cuyo ayuntamiento ejerce su labor profesional.

Y no ha sido elegida en primarias. La Junta de la agrupación de Getafe fue disuelta y la candidata a la alcaldía fue designada por el “hombre fuerte” de Madrid, un oscuro funcionario de partido de apenas 30 años, cuyo primer trabajo serio ha sido el de Coordinador de la Agrupación de Madrid. Según me cuentan, en la elección ha influido notablemente ser parte del “clan de Valdemoro”, una pujante familia política liderada por la antigua portavoz del PSOE de la citada ciudad que figura ahora como flamante número tres de la lista Ciudadana a la Asamblea de Madrid.

Que quieren que les diga. Apenas acaban de nacer y ya vemos en ellos muchos de los vicios y errores de la vieja política: Ni-nis que no han trabajado nunca y que encuentran en la política un medio para ganarse la vida, candidatos con escasa preparación aspirando a ser gestores públicos, políticos profesionales que llegan rebotados de otros partidos, familias y clanes que aseguran a sus miembros puestos en una lista electoral, gestoras, dedazos…

Debajo del impecable marketing político y el liderazgo carismático de Albert Rivera comienzan a aflorar todas las miserias que han hecho que la política se haya convertido en algo tan detestado por los españoles.

Desgraciadamente esta Rebelión Ciudadana me empieza a recordar demasiado a la famosa fábula de Orwell, Rebelión en la granja. Como muchos de ustedes sabrán, la obra comienza con los cerdos liderando una revolución animal contra la dominación humana. Al final de la historia los cerdos, convertidos en la nueva clase dirigente, viven en la casa de los humanos, visten la ropa de los humanos y azotan a los animales aún con más saña que el viejo granjero Jones

Ojalá la irrupción de los nuevos partidos suponga una auténtica regeneración de la vida política española y no la sustitución de la actual casta por una nueva casta aún más corrupta, incompetente y desvergonzada que la que actualmente padecemos.

Espero que no tengamos que escuchar una nueva versión de la famosa frase que cierra la novela: “Todos los animales son iguales, pero unos animales son más iguales que otros”.

Podemos: el efecto trinquete del PP
Adrià Pérez Martí www.vozpopuli.com 8  Mayo  2015

Suele decirse que uno de los errores más graves del Gobierno del PP ha sido el de traicionar a sus votantes y haberles engañado aplicando medidas económicas contrarias a las que propugnaron para acceder al poder. O el haber perdido la oportunidad histórica de, con todo el respaldo de la población, realizar las necesarias reformas liberalizadoras de la economía y de reducción del mastodóntico Estado.

Siendo esto así, hay todavía otra grave consecuencia de la política económica del PP y ha sido la de protagonizar lo que el último premio Juan de Mariana, Robert Higgs, describe como efecto trinquete (ratchet effect): el Estado crece en épocas de crisis o emergencia nacional y se contrae cuando esa amenaza disminuye o se disipa, pero sin llegar nunca al nivel anterior a la emergencia, de tal manera que cada crisis desplaza al Estado no sólo hacia un mayor tamaño, sino hacia un mayor alcance y poder.

Las alternativas al Gobierno del PP son partidos políticos que ofrecen al votante (con sus matices) ese mismo pensamiento único de un Estado más grande, con más alcance y con más poder. Y por ello, el efecto trinquete se presenta ante nosotros de manera más acusada: de superarse la crisis, no se vislumbra reducción alguna del tamaño del Estado (que apenas ha sufrido variación) sino un incremento de su alcance y poder. Y un ejemplo de ello es Podemos, alumno aventajadodel PP en lo que apolítica fiscal se refiere.

Con su propuesta impositiva de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales, Podemos aspira a una fuerte reinstauración e incremento de multitud de impuestos (Patrimonio, Sucesiones y Donaciones, Actos Jurídicos Documentados, el tramo autonómico del IRPF y los impuestos medioambientales, etc.) no sólo a través de la elevación de tipos impositivos, sino ampliando las bases imponibles (un argumento utilizado por otros partidos), limitando y restringiendo mínimos exentos, deducciones y bonificaciones. Una de las maneras en la que se observa la visión fiscal de este partido es su uso estatalizador del lenguaje (aquí a partir de 1:06:02): el Estado o la Comunidad Autónoma "se gasta", "regala", las deducciones o exenciones. Es decir, nuestra propiedad es en realidad del Estado, que generosamente nos deja poseerla… por el momento.

La armonización fiscal también suele ser habitual entre las propuestas fiscales de los partidos, pero Podemos va más allá. Pretenden armonizar todos estos impuestos para evitar una competencia fiscal "desleal" de las Comunidades Autónomas "no cooperativas". Es decir, igualarlos todos al alza (el mismo estilo que la UE, por cierto, en su proceso de crear un supra gobierno europeo), evitando la posibilidad de que las administraciones ofrezcan un entorno institucional diferente para atraer actividad económica y prosperidad, y erradicando la idea de que se puedan reducir los impuestos, por ejemplo, por un gasto público más productivo y eficiente.

Pero para conocer en mayor medida las propuestas fiscales que Podemos trataría de implantar en las Comunidades Autónomas o Ayuntamientos en los que gobernara, es necesario acudir al programa fiscal elaborado por uno de sus círculos más influyentes (el Círculo 3E). En este programa, Podemos no sólo contempla enormes subidas fiscales, sino un mayor poder fiscalizador del Estado. Es decir, no sólo se propone eliminar deducciones o bonificaciones y subir o reinstaurar impuestos, sino que la propuesta más importante de Podemos –de lo que deriva todo lo anterior– es la esencia misma de un Gobierno Omnipotente: incrementar la autoridad del Estado. Esta es la propuesta fundamental de Podemos, y por eso, la vía para hacerlo no consiste sólo en subir los impuestos, sino en incrementar el poder fiscalizador y controlador del Estado, a costa de un mayor control del individuo y, por tanto, de la sociedad.

A pesar de que el Gobierno del PP ha logrado la triste hazaña en plena Gran Recesión de incrementar la recaudación a través de las inspecciones y sanciones hasta llegar al 1% del PIB (en torno a 10.500 millones de euros), y a través de innumerables medidas fiscalizadoras y restrictivas, Podemos va más allá. No sólo se propone mantener la prohibición a las transacciones en efectivo superiores a 2.500 euros, sino la "restricción de todo pago en efectivo". Se propone igualmente prohibir el uso de los billetes de 200 y 500 euros. También se propone incrementar el tiempo que duren las inspecciones tributarias (hasta dos años y medio); ampliar el número de años en los que puede inspeccionarse al obligado tributario (la prescripción), hasta 10 años; agravar las penas de cárcel para el delito fiscal, delito cuya cuantía (importe no ingresado al Fisco) quieren reducir a 50.000 euros, al mismo tiempo que se proponen sancionar con dureza las conductas cuyo único fin sea la búsqueda del ahorro fiscal.

Son todas ellas medidas de control que siguen la misma inercia restrictiva que las emprendidas por otros Gobiernos o las propuestas por otros partidos, en ese intento por parte de todos ellos de incrementar el control del Estado. En definitiva, el efecto trinquete en el plano fiscal (o, el efecto "trinque" dicho más llanamente) no solo se observa en el avance de medidas evidentes como las subidas de tipos impositivos o la creación de impuestos, sino en otras más difusas destinadas a fortalecer el sistema de control del Estado sobre los ciudadanos. Al igual que en los impuestos, en donde más que redistribución de ricos a pobres se impone una redistribución de todos sobre todos, en el control tributario que Podemos pretende no consiste en controlar a los ricos evasores, sino en ampliar el control al conjunto de la sociedad.

¿Ley de lenguas, o derechos lingüísticos?
Santiago Trancón Cronica Global 8  Mayo  2015

He seguido con interés el debate sobre la Ley de Lenguas que Marita Rodríguez, Mercè Vilarrubias y Antonio Robles han mantenido en el CRÓNICA GLOBAL. Me uno a la discusión, no tanto para hablar de esa Ley, sino para desvelar lo que la propuesta en sí misma encierra, que es lo que de verdad importa y preocupa. Antonio Robles ha sabido situar el debate en este terreno, algo que Vilarrubias no ha entendido (o no ha querido entender) saliéndose por peteneras (o virolais)en su último artículo, donde la ironía, freudianamente, acaba diciendo lo que dice.

Empecemos por aclarar algunos principios:

Cuando hablamos de leyes hablamos de derechos objetivos y obligaciones de los ciudadanos, no de sentimientos, ideologías, identidades, agravios o reconocimientos.

Ni las lenguas ni los territorios tienen derechos, sino las personas y los ciudadanos.

Las lenguas no emanan de los territorios ni echan raíces en la tierra. Los españoles tienen una lengua común que es el español, no porque así lo establezcan o impongan las leyes o la geología, sino porque la mayoría lo habla, lo entiende y lo usa como medio eficaz de comunicación.

El Estado español, como hacen todos los países del mundo, adopta como lengua oficial aquella que es mayoritariamente hablada por sus ciudadanos, a los que, en consecuencia, ofrece medios para poder conocerla, hablarla y entenderla.

En aquellos territorios donde la lengua común coexiste con otra lengua utilizada por un importante número de ciudadanos, el Estado considera también esa lengua cooficial, asumiendo la obligación de ofrecer medios a todos los que lo deseen para conocerla, hablarla y entenderla.

Es tan incorrecto decir que el Estado es plurilingüe como que es políglota. Bilingües, plurilingües o monolingües sólo lo pueden ser los hablantes.

Otra afirmación semánticamente absurda es la de España plural o Estado plural. Lo singular no puede ser a la vez plural, salvo en el misterio de la Santísima Trinidad. Que el todo incluya a las partes no convierte al todo en plural (palabra que puso de moda Zapatero y se ha extendido como la peste). El todo puede ser homogéneo o heterogéneo, pero nunca plural. Por más que se utilice, esa España o Cataluña plural es una aberración gramatical.

El Estado es uno, no plural. En ningún lugar del mundo existe un Estado que sea una Nación de Naciones. El Estado Federal es otra cosa. Ni EEUU ni Alemania son una Nación de Naciones. La unidad política, económica, legislativa y administrativa de estos dos Estados Federales es incluso mayor que la que hoy existe en España. A ninguno de ellos se les ocurriría promover una de Ley Lenguas Oficiales, aunque en su territorio exista una mayor diversidad lingüística que en España. No digamos en Francia. Que algo tan evidente genere tanta confusión pone de manifiesto el grado de intoxicación política y mental a que nos ha llevado el nacionalismo catalán.

Las Autonomías son gobiernos del Estado, no son un poder paralelo y opuesto al Estado, por más que así lo proclamen los nacionalistas. El Estado es uno, y se organiza como Gobierno General o Nacional, Gobiernos Regionales o Autonómicos y Gobiernos Locales o Municipales, cada uno con sus competencias. No se oponen unos gobiernos e instituciones a otras: se coordinan, complementan y refuerzan mutuamente.

España no es hoy ningún Estado centralista ni antidemocrático. Existe una separación de poderes, ampliamente descentralizados. El Estado Español es una estructura organizativa y de poder, no un conjunto de edificios y funcionarios. Como tal está presente tanto en Madrid como en la Coruña, Gerona o Cádiz. Confundir la geografía con el Estado, su función con la ubicación de sus instituciones, es una de las manipulaciones más perversas del independentismo. ¡Oh, Madrit, Madrit!

Bien, pues si analizamos la propuesta de Vilarrubias veremos que se aleja por completo de todos estos principios, porque:

-Nunca habla de derechos lingüísticos objetivos, sino de lenguas, agravios y reconocimientos: “Los niveles de enfrentamiento, intolerancia y visceralidad a los que se ha llegado en España en materia lingüística llevan a pensar que es necesaria una intervención clara y decidida para intentar reconducir las cosas. Hay un acuerdo generalizado en que las lenguas son una cuestión que sigue sin abordarse satisfactoriamente y que es éste uno de los escollos más grandes que tenemos para avanzar juntos como país”, escribe en El País.

El procedimiento es claro, lo han usado hasta la saciedad los nacionalistas: primero invento un problema, dramatizo y luego propongo la solución. Ejemplo: La mayoría de los catalanes quiere la independencia, luego debemos hacer un referendum para que ejerzan su derecho a decidir. ¿Dónde habrá visto Vilarrubias esos niveles intolerables de enfrentamientos lingüísticos viscerales a los que hemos llegado en España, y que se han convertido en uno de los escollos más grandes para avanzar juntos? ¿Dónde ese acuerdo generalizado sobre un diagnóstico tan arbitrario? El problema lingüístico, por lo dicho, no lo tiene Cataluña, lo tiene España y los españoles, que somos intolerantes y viscerales e impedimos que los catalanes puedan avanzar con nosotros.

-Vilarrubias habla siempre del Estado como algo que no tiene nada que ver ni con las Autonomías ni los Municipios. La extensión de la tetraoficialidad (catalán, gallego, vasco y español) que propone, afecta sólo a “España” y al “Estado”. Desaparecen de esa España y ese Estado, Galicia, el País Vasco, Cataluña y etcétera, cuyos gobiernos autonómicos no tendrían que aplicar esa Ley de Lenguas Oficiales. Allí donde precisamente hay un problema, que es la exclusión del español de la enseñanza y la vida pública, allí, como se ve, no hay ni enfrentamientos, ni visceralidad, ni intolerancia, ni escollos. Allí no hay nada urgente que reconducir. ¡Manda carallo!

-Todo su discurso no cuestiona para nada el poder y la actuación lingüística del nacionalismo catalán; más aún, lo legitima y disculpa, porque “gracias al diseño constitucional, los nacionalistas han podido elaborar la política lingüística que les ha convenido”. Vamos, que los nacionalistas “se han convertido en los amos del catalán” gracias a la Constitución. Vilarrubias, para arrebatarles ese monopolio, quiere “posibilitar la emergencia de un nuevo actor lingüístico, el Estado”, que elabore “un discurso de reconocimiento pleno de la diversidad lingüística de España” y, entre otras extravagancias, obligue a “rotular en las cuatro lenguas en el exterior de todos los edificios estatales”, o a que se usen “todas las lenguas oficiales de España en actos de Estado”. La enseñanza del catalán, el vasco y el gallego debe extenderse a todas las escuelas de “España” o del “Estado” (pero no a Cataluña), ofreciendo a todos “la posibilidad de valorar y vivir estas lenguas como propias”!..; la administración del Estado ha de ser cuatrilingüe, nuestro pasaporte, escrito en las cuatro lenguas..., etc. De este modo construiríamos un “Estado moderno, abierto e inclusivo”. Lo que ahora tenemos, por lo visto, no es moderno, ni abierto, ni inclusivo. Qué es entonces, ¿facha?

Sorprende que semejante despropósito estrambótico y asimétrico sea promovido por un sector supuestamente no nacionalista y que esté metiendo (y usando) a la SCC en este turbio debate. Los independentistas no lo harían mejor, maestros consumados en el arte de Troya, o sea, en introducir caballos disgregadores bajo capa de modernidad y progresismo. Exigen a la España monolingüe que sea oficialmente cuatrilingüe, y aceptan que la Cataluña bilingüe sea oficial y prácticamente monolingüe.

Vamos a ver: las lenguas son entidades abstractas, no existen fuera del uso que de ellas hacen sus hablantes. Nadie es ni puede ser dueño del catalán ni del español ni del chino. Lo único de lo que tiene que ocuparse el Estado es de que se respetan los derechos lingüísticos de los ciudadanos. Los españoles de Cataluña tienen derecho a recibir la enseñanza en español y/o catalán, a ser atendidos en las instituciones públicas en catalán o español según prefieran y a usar la lengua que se les antoje en su vida cotidiana, sus negocios o en la cama. Y fuera de Cataluña, a que les atiendan en español en los organismos públicos. En otros sitios, y en todo lo demás, allá cada cual. Cada uno puede usar la lengua que quiera, para lo que quiera y como le dé la democrática gana.

Como expresión humana, no existen lenguas superiores a otras, ninguna tiene más derechos que otra. No son iguales, sin embargo, como instrumentos de comunicación. El hecho de que una lengua tenga mayor número de hablantes, o que sea más usada para las comunicaciones internacionales, el comercio, la ciencia o la cultura, convierte a esa lengua en más útil, más necesaria, más eficaz. Hoy la lengua de comunicación más extendida y eficaz en España es el español. Este hecho es lo que les resulta intolerable a los catalanistas. Como ellos identifican la lengua con la patria, la nación y el estado, no pueden aceptar que el español sea la lengua común de España. Por eso intentan por todos los medios desmoronar cualquier conciencia de unidad que este hecho evidencia. Primero nos imponen que llamemos al español castellano, empeñados en territorializar las lenguas y reducir el ámbito lingüístico del español a “Castilla”, como si no se hablara, no sólo en toda España (incluida Cataluña), sino en toda Hispanoamérica. Ahora van más allá: quieren que se diluya el español como lengua común y oficial en el mapa de la tetraoficialidad. Quien no lo acepte, por supuesto, es que es un intolerante que se niega a reconocer “la diversidad lingüística del Estado”.

Mucho me temo que cualquier día Pedro Sánchez, abducido por el PSC, acabe defendiendo el tetraoficialismo como la fórmula mágica para que los nacionalistas se sientan cómodos en España y el “Estado Español” deje de ser franquista. La prueba definitiva será cuando un jubilado catalán se vaya a residir a Cádiz y al ser detenido por una infracción de tráfico, un guardia civil políglota, que haya adquirido su plaza después de demostrar su dominio de las cuatro lenguas oficiales, se dirija a él amablemente hablándole en catalán. En ese momento los independentistas se sentirían tan a gusto, tan reconocidos, que renunciarían definitivamente al procés. Pero puestos a ser abiertos e inclusivos, ¿por qué no hacer lo mismo con los españoles gitanos, chinos, árabes, rumanos, ingleses (hay más de 300.000), alemanes (más de 100.000) o senegaleses? ¿No tienen también derecho a ser atendidos en su propia lengua? ¿O es que acaso es inferior a la de catalanes y vascos? ¡Pero si son españoles, lo son de pleno derecho! ¡Ah, y se me olvidaba! ¿Qué hacemos con el bable, la fabla aragonesa, el leonés, el aranés o el caló? ¿Los estatalizamos también para que sus hablantes se sientan cómodos e integrados en la “España plural? Más aún: ¿a qué modalidad del catalán hacemos oficial, a la catalana, la valenciana o la balear? Yo no veo mejor salida que proclamar el Estado Babélico: la Federación de (unas) Treinta Repúblicas Plurilingües y Multilingües Independientes. ¡Solucionábamos el paro!

Los partidos buscan el poder más que el bien común
Los que gobiernan siempre lo hacen mal
Francisco Rodríguez www.diariosigloxxi.com 8  Mayo  2015

Los partidos políticos tienen, a mi parecer, el objetivo de alcanzar el poder y disfrutarlo en forma de sueldos, prebendas e influencia de los militantes, que designados por las cúpulas dirigentes, lleguen a ocupar puestos de representantes o gobernantes, consejeros o cargos de confianza o a formar parte de los mil y un organismos inventados para colocar a sus leales.

Un buen amigo me ha hecho notar que los que gobiernan siempre lo hacen mal, en opinión de la oposición, que asegura tener soluciones para todo, pero cuando el gobierno cambia de signo pasa exactamente lo mismo: los que gobiernan son torpes, malos o vendidos y la oposición es la que sabe lo que habría de hacerse.

Preocupados por ganarle a los contrarios, no son capaces de proponerle a los ciudadanos ideas sobre lo que nos pasa para buscarle soluciones. Quizás es que no tienen ideas que proponer, salvo aburrirnos con datos económicos y estadísticos, echarle la culpa a los ricos o a los bancos o a los sindicatos, al gobierno de Bruselas, o al de Estados Unidos y denunciar la corrupción de los contrarios y olvidar la propia.

Al mismo tiempo unos y otros destruyen el tejido humano y social que nos ha constituido como personas a lo largo del tiempo con ideologías disolventes, sexualidad malsana, familias inestables, envejecimiento de la población, disminución criminosa de la natalidad. Realidades pre-políticas que había que defender y conservar a toda costa, pero han sido vulneradas en nombre de no sé qué progresismo que inventa nuevos derechos con olvido de los auténticos y manipula a los ciudadanos desde la guardería a la Universidad.

Se han creado muchas universidades pero el saber no aumenta, aumenta el número de matriculados, pero no sé si aumenta el número de los que se esfuerzan y estudian. El abandono escolar es preocupante y los titulados no consiguen trabajo.

No veo a los partidos políticos preocupados por el bien común, ni decididos a estudiar las soluciones que otros países hayan aplicado con éxito. Cada parcela educativa, sanitaria, científica o funcionarial defiende a capa y espada sus derechos o sus egoísmos corporativos, sin que puedan presumir, por lo general, de estar en cabeza de cualquiera de las clasificaciones de excelencia internacionales que se publican.

Ningún partido ofrece una reducción de la enorme carga organizativa de nuestra demencial administración. Por el contrario, los que intentan llegar, al parecer, piensan en aumentarla.

Los viejos planteamientos socialistas, comunistas o capitalistas resultan incapaces de organizar la producción y distribución de los bienes con eficacia y justicia en un mundo globalizado. ¿Hay algún partido al que preocupen los problemas de la globalización?

Si la alternancia imperfecta de dos grandes partidos ha sido incapaz de resolver nuestros problemas, que quizás ellos mismos han creado, ¿podrán resolverlo los partidos nuevos o resultará un país ingobernable?

El objetivo de cualquier partido no debería ser alcanzar el poder a toda costa, con buenas o malas artes, sino aportar ideas, soluciones, estudios para el bien común… pero mientras se pueda vivir de la política con buenos sueldos e influencias, para qué complicarse la vida ¿verdad?

El nacionalismo apela al victimismo para rechazar el bilingüismo escolar
La Generalidad, los partidos nacionalistas (junto al PSC) y algunos medios (encabezados por El Periódico) salen en tromba a defender el actual modelo de inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán, que excluye al castellano como lengua vehicular. Para ello, no dudan en utilizar argumentos falsos ni en presentar el bilingüismo escolar como un 'ataque' contra el catalán.
Alejandro Tercero Cronica Global 8  Mayo  2015

El nacionalismo catalán no descansa en su permanente estrategia de victimización. A la orden de la consejera de Enseñanza de la Generalidad, Irene Rigau, ha salido en tromba contra el Gobierno por intentar defender el bilingüismo escolar en Cataluña y le ha acusado de "atacar" al catalán.

Nada más lejos de la realidad. El recurso que ha presentado el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte pretende que se cumplan las leyes y las sentencias que ordenan garantizar el bilingüismo en el sistema escolar catalán, lo que incluye los derechos lingüísticos de los castellanohablantes (los únicos que actualmente se vulneran en el sistema escolar catalán).

Y para ello se centra en dos aspectos: por una parte, hacer efectivo el derecho de los padres a elegir la lengua vehicular en la primera enseñanza (esto es, el último ciclo de educación infantil y el primer ciclo de primaria); y, por otra, garantizar que el español sea lengua vehicular -"en una proporción razonable" junto al catalán- durante toda la enseñanza obligatoria.

La inmersión obligatoria nunca ha sido avalada por los tribunales
De hecho, el derecho de los padres a escoger la lengua vehicular -de entre las dos oficiales- en la primera enseñanza viene avalado por una ley del Parlamento autonómico. En concreto, el artículo 21.2 de la Ley de Política Lingüística: "Los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea ésta el catalán o el castellano. La Administración ha de garantizar este derecho y poner los medios necesarios para hacerlo efectivo. Los padres o tutores lo pueden ejercer en nombre de sus hijos instando a que se aplique".

Y el derecho a recibir la enseñanza obligatoria con el castellano como lengua vehicular -junto al catalán- ha sido establecido en innumerables sentencias (algunas de ellas del Tribunal Constitucional, como la 6/1982, la 337/1994 y la más reciente 31/2010, entre otras; además de incontables sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña). En enero de 2014, el TSJC fijó en el 25% del horario lectivo el mínimo razonable que debía impartirse en castellano. En este sentido, el actual modelo de inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán jamás ha sido avalado por ningún tribunal, pese a que así se afirma en ocasiones.

No hay 'ataque al catalán', sino defensa del bilingüismo
La LOMCE no hace más que recoger lo que dicen la sentencias, en cuanto a que ambas lenguas -catalán y español- deben ser vehiculares de forma proporcional. En todo caso la norma peca porque, en vez de establecer mecanismos para simplemente obligar a la Generalidad a su cumplimiento, ofrece caminos alternativos a los padres (subvencionando la escolarización en centros privados bilingües, mediante un procedimiento engorroso que desincentiva acogerse a esta opción) en previsión de que el Gobierno autonómico incumpla la ley. Algo jurídicamente insólito

En definitiva, el recurso del Gobierno ni es un ataque al catalán, ni introduce ningún elemento jurídico novedoso; simplemente es un nuevo intento para que se garantice el bilingüismo escolar en Cataluña.

Generalidad, partidos nacionalistas y PSC tergiversan la realidad
A pesar de ello (o precisamente por ello), la respuesta del nacionalismo catalán ha sido la misma de siempre: tergirversar la realidad para aparecer como víctimas de un ataque "españolista". Las palabras de Rigau acusando al Gobierno de pretender con el recurso "la desaparición de la lengua catalana" difícilmente serían aceptables en cualquier país democrático occidental. Hay que recordar que incluso el Consejo de Europa ha denunciado en diversas ocasiones el modelo de inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán que aplica la Generalidad.

Tampoco serían admisibles las críticas de los partidos nacionalistas y del PSC, que han tildado al Gobierno de "cafre", de intentar cometer "un golpe de Estado" y de actuar contra la "convivencia" por tratar de garantizar los derechos lingüísticos de los castellanohablantes.

Cabe destacar de forma especial el caso del PSC. La diputada autonómica socialista Rocío Martínez-Sampere ha asegurado que el recurso del Gobierno en defensa del bilingüismo escolar es "una barbaridad en términos de cohesión civil y social". No hay ni un solo estudio que señale que, en una comunidad bilingüe como es el caso de Cataluña, impartir una proporción razonable de las clases en cada una de las dos lenguas perjudique a cohesión social. Sin embargo, ese es otro mantra que se repite una y otra vez.

La prensa nacionalista adopta el discurso de que 'el bilingüismo mata'
Igual de lamentable es el posicionamiento de algunos medios de comunicación catalanes. El Punt Avui abre la portada de este jueves con un significativo 'Vuelven, nuevo ataque al catalán'. Mientras que El Periódico titulaba a media tarde del miércoles con "Otra de Wert contra el catalán". Por "contra el catalán" se refería, obviamente, a la defensa del bilingüismo planteada por el recurso del Ministerio.

Una posición que entronca perfectamente con las recientes declaraciones del presidente del Instituto de Estudios Catalanes (IEC), Joandomènec Ros, cuando señaló que "el bilingüismo mata y el trilingüismo aún más", seguramente tomando como referencia el libro del filólogo Pau Vidal 'El bilingüismo mata'.

El Periódico, adalid de la exclusión del castellano como lengua vehicular
En su editorial de este jueves, el diario del Grupo Zeta insiste: "Wert reactiva la cruzada contra el catalán". Según El Periódico, el Gobierno no tiene "legitimidad" para exigir que se cumplan la leyes y sentencias que ordenan impartir enseñanza bilingüe, considera que se trata de un "conflicto artificial" y advierte de que Wert "juega con fuego".

Además, tilda la inmersión obligatoria de "modelo" de "convivencia" -dando a entender que un sistema bilingüe no lo sería- y asegura que "ha demostrado gran eficacia para garantizar que los catalanes sepan el catalán y el castellano -como si una enseñanza en catalán y castellano no lo garantizase-.

Finalmente, acusa al Ministerio de "actuar por motivos político-ideológicos" y recuerda que Wert en 2012 "se propuso 'españolizar a los niños catalanes'". Pero la citada intervención del ministro -en respuesta a un diputado del PSC en el Congreso- toma otro sentido cuando se recoge entera:

"Por ejemplo, en segundo de bachillerato, lo que en el decreto de enseñanzas mínimas común y de aplicación en toda España se llama Historia de España; en Cataluña, según un decreto de ustedes, de un consejero que entonces era de su partido [PSC], se llama Historia. Y en él, la Historia de España tiene menos rango que la de Cataluña. Y la señora Rigau, que es de otro partido al suyo, de CiU, ha dicho el otro día que nuestro interés es españolizar a los alumnos catalanes. Lo ha dicho no con ánimo de elogio. Pues sí, es que nuestro interés es españolizar a los alumnos catalanes y que se sientan tan orgullosos de ser españoles como de ser catalanes, y que tengan la capacidad de tener una vivencia equilibrada de esas dos identidades porque las dos les enriquecen y las dos les fortalecen, y en esa línea vamos a continuar".

Unos meses antes, Rigau había asegurado que el objetivo de la escuela en Cataluña era "catalanizar" a los niños, sin que estas declaraciones generasen ningún tipo de crítica:
"Solo mediante la escolarización podremos realmente catalanizar, hacer miembros de pleno derecho, tener sentido de pertenencia a nuestro país, a los hijos de los que han venido de fuera. [...] La escuela pública funde diferentes grupos étnicos en un solo pueblo; cuando lo podamos mirar con cierta distancia, quedaremos admirados y orgullosos del trabajo hecho. [El ejemplo más evidente es] cómo catalanizamos el sistema educativo. [...] Si Cataluña es como es, siendo una nación sin Estado, y mantiene su lengua, cultura e idiosincrasia, es gracias al hecho de que siempre ha creído en la escuela, y de generación en generación nos hemos traspasado lo que está implícito en la educación, que es traspasar la tradición y generar la historia".

El islam transforma a los conversos en terroristas
Salem Ben Ammar Minuto Digital 8  Mayo  2015

Que el copiloto del Airbus 320 de Germanwings, Andreas Lubitz, presentado como un depresivo, se haya convertido o no al islam y haya actuado bajo el influjo de esa poderosa droga que halaga los instintos más primarios, me parece secundario, incluso superfluo.

En realidad, la verdadera pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿Por qué la primera pregunta que se le vino a la mente a la opinión pública y que estaba en la punta de todas las lenguas era si el piloto se había convertido al islam?

Es como si el hecho de convertirse en musulmán fuera en sí una prueba de su culpabilidad en esa tragedia aérea que le ha costado la vida a 149 personas. Nadie puede negar hoy las aprehensiones y los miedos provocados por las conversiones al islam en el seno de la opinión pública, que relaciona inmediatamente con el terrorismo.

La opinión pública manifiesta cada día más inquietudes en cuanto a esta manía entre los nuevos musulmanes de sentir tanto odio y hostilidad destructora contra sus sociedades de origen. El islam sería para ellos una arma asesina para arreglarles las cuentas a los suyos, castigarlos, aniquilarlos por no haberlos querido, por haberlos excluídos del banquete y puestos al margen de la sociedad.

Para ellos, el islam les ha dado una oportunidad de salir de su estado de miseria psicosociológica, los ha dotado de confianza, los ha valorizados, les ha procurado una fuerza que no pensaban tener y gracias a él han podido adquirir un nuevo estatus de ganadores, cuando son en realidad más bien exterminadores.

No es exagerado afirmar que en Fancia existe, como en otras partes, una verdadera psicosis relacionada con las conversiones al islam. ¿Por qué conversión equivale a peligro? ¿Por qué las conversiones a las demás religiones no engendran esos monstruos inhumanos? ¿Por qué unos jóvenes presentados a menudo por su entorno como personas sociables y no violentas caen en la ultraviolencia después de su conversión al islam? ¿Acaso las conversiones al islam producen verdaderas transformaciones psicológicas y psíquicas en los sujetos convertidos y modifican sus personalidades para transformarlos en mutantes?

Los gobiernos occidentales que se enfrentan a la plaga mortal de las conversiones deben considera el islam como una sustancia alucinógena de naturaleza neuropsicológica y clasificarla como droga dura de la cual hay que proteger a los cuidadanos frágiles, inmaduros, desprovistos de discernimiento, suicidarios, afectados por disturbios psíquicos y desestructurados. Es urgente condicionar las conversiones a unos exámenes psicomedicales previos.

Nos preocupa menos la conversión del copiloto que las relaciones de causalidad entre conversiones y terrorismo. ¿Cuál es la relación entre el islam y la violencia? ¿Por qué los conversos caen en el terrorismo? ¿Será que el islam es un modo de empleo del suicida?

Las cosas ocurren como si al convertirse al islam se hundiera uno en la nada y el nihilismo, cuando se pensaba que al prestar juramento de lealtad al islam convirtiéndose en un sometido, un esclavo consintiente, se iba a colmar un vacío en la vida.

La opinión pública en Francia debe preocuparse de las malas influencias del islam sobre su juventud. Esos jóvenes, que presentan a menudo un perfil de borderline, acumulan los fracasos aun en los casos de provenir de medios sociales favorecidos, y cuando se convierten se vuelven un peligro para la sociedad. Esos conversos se vuelven personas “sin límites”, pierden todas sus referencias para acabar por parecerse, en sentido tanto real como figurado, a bestias salvajes.

¿Es que el islam les libera del peso de los tabúes y les quita todas las prohibiciones que los paralizan, antes de someterse a sus leyes dándoles un marco místico y ideológico, dándoles sentido a sus delirios narcisistas, explotando su estado de desasosiego haciéndoles creer que con el islam la luz se encuentra al final del túnel y que ya forman parte de la casta de los señores?

Podemos pensar que hay mucho de verdad en todo ello, y que el islam es un excelente especialista en materia de manipulación de las masas que lidian con su sufrimiento psíquico, sin horizontes, sin perspectivas ni presente, rumiando su rencor y su venganza contra la sociedad. Para ellos, el islam es un sustituto de un nuevo género, un paliativo a sus carencias, un ideal que alimenta sus fantasías y recompensa sus hazañas mortíferas. Es un poderoso catalizador y una caja de resonancia a las frustraciones y a las exacerbaciones del odio de sí mismo, de la sociedad y del otro, ese enemigo imaginario responsable de todas nuestras desgracias.

También están los enemigos del islam que deben pagar por su insumisión y su insolencia: los judíos, los cristianos, los apóstatas, los incrédulos, todos los chivos expiatorios del Corán.

La respuesta a la pregunta acerca de la correlación entre las conversiones y el terrorismo (que para ellos es un acto de lucha llevado a cabo en la via de Alá, puede encontrarse en la sura 4, V. 95: “Los creyentes que se quedan en casa, sin estar impedidos, no son iguales que los que combaten por Alá con su hacienda y sus personas. Alá ha puesto a los que combaten con su hacienda y su persona un grado por encima de los que se quedan en casa. A todos, sin embargo, ha prometido Alá lo mejor, pero Alá ha distinguido a los combatientes por encima de quienes se quedan en casa con una magnífica recompensa.”

Los conversos no son más papistas que el Papa: simplemente eligen la vía de la yihad, única vía que les permite responder al perfil del verdadero musulmán: aquél que mata y se hace matar por Alá. Así dice la sura 9, V. 111: “Alá ha comprado a los creyentes sus personas y sus haciendas, ofreciéndoles, a cambio, el Paraíso. Combaten en el sendero de Alá: matan y les matan. Es una promesa auténtica que Él ha tomado en la Torá. en el Evangelio y en el Corán. ¿Y quién respeta mejor su promesa que Alá? Regocijaos por el trato que habéis cerrado con Él !Ése es el éxito grandioso!”

Locura natalista africana y locura religiosa musulmana: la verdadera amenaza contra Europa
Alain Nueil Minuto Digital 8  Mayo  2015

Desde hace 50 años, denunciar la sobrepoblación del planeta es un tabú absoluto. Cada vez que la población de nuestro pobre planeta aumenta de mil millones de habitantes, Le Monde celebra el “feliz” acontecimiento. Cuando se alcanzaron los 9.000 millones, la última página presentaba un montaje de 200 o 300 fotos festejando la diversidad de esta espantosa muchedumbre. ¿Acaso una voz valiente se ha alzado para gritar: ¿”Es eso razonable?” Ninguna. En todo caso ninguna que haya podido traspasar la barrera construida por el silencio de los medios.

En los años 70, todos temían la sobrepoblación del planeta y se recomendaba el control de los nacimientos. Desde entondes la mordaza se ha impuesto. Hoy ya no se puede hablar en negativo del fenómeno. ¿Por qué? Porque la primera causa de la sobrepoblación es africana. La delirante sobrenatalidad de este continente (7,6 hijos por mujer en Niger, por ejemplo) se ha vuelto un tabú antirracista. El antirracismo funciona como un antibiótico del pensamiento: mata a todas las ideas que tengan relación con la teoría cuya sola mención es un crimen. Hablar de la explosión demográfica africana convierte a cualquiera en un racista, el crimen mayor de nuestra época.

El “invierno árabe” ha caído sobre Medio Oriente. “Nieva” en El Cairo, “se esquía” en Yemen… El balance de la “primavera árabe” es desolador. Egipto ha recuperado su mariscal habitual después del intermedio nefasto de los Hermanos Musulmanes, en la Siria en ruinas Bashar Al-Assad se defiende como gato panza arriba, varios países de la zona se han hundido en el caos de guerras interétnicas, interreligiosas, intertribales… Esperemos que nuestro gobierno no acoja a refugiados chiítas en Francia, sino tendremos una guerra entre suníes y chiítas en los suburbios de Paris… Todos los que decían que el mundo árabomusulmán podía transitar por el camino de la democracia apartando a la vez a sus tiranos y a sus fanáticos se han equivocado.

Con estos dos fracasos mayores (locura natalista africana y locura religiosa musulmana), el “Campamento de los Santos” se está insalando en Sicilia y amenaza a toda Europa. En lugar de rechazar la invasión, los gobiernos denuncian a los traficantes. Acusan al termómetro de ser culpable de la fiebre. Sin demanda de inmigrantes no habría traficantes. El comercio humano de inmigrantes ilegale florece precisamente porque nuestros gobiernos están llamando a esos invasores. Y eso es tan cierto que hasta mandan barcos de salvamento para recoger en alta mar a los candidatos a invadir Europa.

Con los gobiernos que tenemos, dentro de pocos años Paris se llamará Migrantopolis. No nos queda más remedio que elegir a aquél (o a aquella en este caso: Marine Le Pen) que nos propone los medios eficaces para luchar contra esta invasión.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Cruzada contra el catalán

Antonio Robles Libertad Digital 8  Mayo  2015

Un simple requerimiento para que la Generalidad respete el derecho a estudiar en castellano en un insignificante 25% ha bastado al catalanismo para salir en tromba a descalificar, insultar y acusar al Gobierno de España "golpista" y "cafre". Una respuesta tan extravagante solo puede ser descifrada desde la psiquiatría. O directamente desde el racismo cultural. ¿Cómo se puede sostener que pedir un 25% de clases en castellano sea "una cruzada contra el catalán"? (El Periódico). ¿Cómo se puede acusar de "golpista" (CUP) a un Gobierno por pretender que la Generalidad disponga en las instancias de inscripción de principio de curso una casilla para que los padres que lo deseen puedan indicar en qué lengua quieren que estudien sus hijos? ¿Cómo se puede sostener que es "un nuevo ataque al catalán"(El Temps/Avui) exigir que se cumplan las sentencias judiciales de conjunción lingüística, para que catalán y castellano sean lenguas vehiculares sin que ninguna sea exclusiva ni excluyente? ¿Es de recibo que el PSC considere el bilingüismo escolar un atentado contra la "cohesión civil y social"? ¿Cómo es posible considerar "un acto de imposición españolista" el derecho de un niño a estudiar una sola asignatura troncal distinta del castellano? ¿O asegurar (Irene Rigau, CiU) que el Gobierno busca “la desaparición de la lengua catalana? ¿De qué pocilga moral puede surgir tanto sinvergüenza capaz de catalogar de facha al Gobierno de España por no permitir el derecho a decidir la independencia, y a la vez negar a unos niños su derecho a decidir en qué lengua quieren estudiar?

La mentira al servicio del poder. Hemos permitido mucho. Excesivamente y durante demasiado tiempo. Políticos y periodistas en Cataluña actúan como niños consentidos. Viven del mismo pesebre. Unos son casta y otros sicarios. Ninguno hace honor a su condición profesional. Acostumbrados a vivir a su antojo, a imponer arbitrariamente sus caprichos sin oposición, han acabado por confundir sus delirios con el derecho de todos. Se sienten únicos, son los amos de la masía, la esencia de Cataluña. En nombre de agravios pasados, justifican todas sus fechorías y nos dan lecciones democráticas desde la cueva de Alí Babá del Palau de la Música. Quince sedes más de CDC embargadas. Un hedor a corrupción cuyo vértice son las coimas de obra pública y la base estructural, la cultura catalanista. He ahí la gran coartada. Pujol ha muerto, pero el símbolo de la corrupción moral sigue intacto. Esa es la tarea, desenmascararlo.

En El orden del discurso Michel Faucault nos muestra cómo el poder puede imponer un relato y dominar toda la casuística para que la sociedad entera lo acate sin cuestionarlo. La voluntad de verdad impresa en gestos, posiciones, sanciones, límites o invitaciones de los amos del discurso acaba por imponer la hegemonía del poder sancionador. Pura ficción, pero eficaz contra la disidencia a su voluntad de verdad. Seguiremos respetando tanta miseria moral y a tanto miserable mientras sigamos creyendo en su relato resentido y victimista (Nietzsche dixit). Perdámosles el respeto, viven a nuestra costa. Sólo son una cáscara parapetados tras la lengua catalana, el derecho a decidir, la construcción nacional. Los nuevos opios al uso del pueblo. Maneras renovadas de control social desde el púlpito de TV3, la falsa hegemonía parlamentaria o la representación clasista en el control de la Administración autonómica. Solo un 13,5 % de la población catalana la ocupa. Alrededor de 400 familias. Ninguno de sus apellidos, sin embargo, consta entre los 25 más comunes. La lengua del poder, la cultura del poder, los apellidos del poder son una minoría demográfica. Eso es lo que se propuso cambiar C's hace 9 años. Y acabará por hacerlo. En la última encuesta del 2 de mayo de La Vanguardia, C's alcanzaba la segunda posición, por delante de ERC y a solo 3,5 puntos porcentuales de CiU.

Si este Gobierno no tiene agallas para defender a la mayoría de la población del abuso, lo harán los excluidos durante estos últimos 30 años. Dios ha muerto, aunque todavía no se hayan dado cuenta. Y somos más.

Con el pinganillo en la oreja

Eduardo Goligorsky Libertad Digital 8  Mayo  2015

Me sentí frustrado cuando leí el artículo "El caballo de Troya del federalismo asimétrico" (LD, 1/5) de Antonio Robles. Mi amigo y colega me había arrebatado un tema que yo pensaba desarrollar y lo había hecho con su rigor habitual, que no dejaba margen para añadidos. En él impugnaba la propuesta de dictar "una ley de lenguas para España cuyo objetivo es hacer oficial en todas las instituciones del Estado el catalán, el euskera y el gallego". Robles aludía, concretamente, a varios artículos y un libro firmados por la profesora catalana de inglés Mercè Vilarrubias y, añadía Robles:

El disparate iba envuelto convenientemente con la defensa del bilingüismo y el no a la independencia.

Contra toda lógica, la iniciativa cuenta con el aval de destacados dirigentes de Sociedad Civil Catalana, aunque esta entidad, como tal, no se pronuncia oficialmente al respecto. Lo cual, a su vez, merece un paréntesis. SCC recibió merecidamente el premio Ciudadano Europeo 2014 del Parlamento Europeo por "promover valores tan importantes como la concordia, la convivencia, el respeto, la tolerancia, la libertad de expresión y el diálogo". De lo cual se desprende que las discrepancias con algunos de sus dirigentes o incluso con la entidad no pueden derivar en la fractura del frente antisecesionista. Los cismas derivados de las luchas intestinas por el poder o por la pureza ideológica son patrimonio de los nacionalismos rapaces y de las izquierdas dogmáticas. En el campo de la defensa de la cohesión de España hay espacio para todos los que se someten a los dictados de la racionalidad, ya se trate de partidos políticos, de movimientos sociales o de ciudadanos independientes.
Martillo de herejes

Una prueba de la confusión generada en torno de este tema la encontramos en las jeremiadas que dispara desde las páginas de El País el crítico literario transmutado en martillo de herejes Ernesto Ayala-Dip. Ya en su artículo "Ah, esta Barcelona tan provinciana" (29/4) se burló de los miembros del CLAC (Centro Libre de Arte y Cultura), culpables, a su juicio, de reunirse en torno a lo que, para decirlo con las palabras que él atribuye a los descarriados, es el sano anhelo de sacar a Barcelona de su enfermizo provincianismo. Nuestra ciudad sigue empecinada en seguir [¡vaya repetición de verbos en la que nunca incurrirían los herejes!] encerrada en sí misma y negarse rotundamente a beber de los encantos del cosmopolitismo.

El crítico literario repetidor de verbos opina que el provincianismo enfermizo no existe, y se indigna porque ese "renovado grupo de amigos intelectuales" no se ciñe a la temática que él considera prioritaria y en cambio acoge a algunos contumaces que han firmado manifiestos "francamente inquietantes, como aquel en que se conminaba a Rajoy a ser severamente intransigente con los independentistas". Si leyera Historia de la Resistencia al nacionalismo en Cataluña, de Antonio Robles, se enteraría de que los muchos manifiestos que firmó ese "grupo de amigos intelectuales" que él desprecia condensan un valioso testimonio de la lucha por la dignidad ciudadana y las libertades públicas, empezando por la de enseñanza, frente a los abusos de la élite autoritaria, obstinada en aislarnos dentro de un gueto monolingüe.

Ayala-Dip afirma haber dejado clara su oposición a la independencia de Cataluña, pero esto no lo disuade de compilar listas de firmantes de manifiestos que lo inquietan, cuando por lo menos debería juzgarlos con tolerancia. Agraciado con el don de la ubicuidad que lo ayuda a vigilar a los intelectuales díscolos, este pesquisa dice saber cuáles de ellos concurren o, sobre todo, dejan de concurrir a museos, teatros, conciertos, exposiciones y demás eventos, olvidando que estos no bastan para devolver a Barcelona el esplendor de aquel boom cultural que fue sistemáticamente desmantelado por la endogamia de matriz pujolista. Incluso comete la torpeza de mencionar entre los lugares no visitados ese receptáculo del odio cainita que es el Born. Se le escapa, sin embargo, un detalle: toda la cultura oficial, desde la escuela hasta la radio, la televisión, y los espectáculos y medios de comunicación subvencionados, lleva la impronta totalitaria de la propaganda monolingüe secesionista. Lo cual hace indispensable la existencia del Centro Libre de Arte y Cultura, con énfasis en la palabra libre, que a él, según confiesa, le intriga. Los nacionalismos identitarios son, históricamente, los peores enemigos de la libertad, el arte y la cultura. Y de muchos otros valores: un titular de La Vanguardia confiesa, en primera plana (5/4):

Catalunya, a la cola en gasto sanitario y educativo.
Muy tiquismiquis

Ayala-Dip se suma en "Justicia lingüística" (El País, 29/4) a la campaña que desenmascara Antonio Robles:
No hace mucho escuché a un miembro de una asociación contraria a la independencia sugerir que el Estado debería garantizar conocimientos generales de sus lenguas en todo su territorio. Me pareció una buena noticia, aunque viniera de una agrupación con la que me cuesta ponerme de acuerdo con la mayoría de sus propuestas.

Por lo visto, el crítico literario que afirma haber dejado clara su oposición a la independencia de Cataluña es muy tiquismiquis a la hora de entenderse con otros opositores. Se solidariza, en cambio, retrospectivamente, con Gerard Piqué, evocando el incidente que tuvo con un jugador del Real Madrid, Sergio Ramos, por hablar, Piqué, en catalán. Y vuelve a solidarizarse ahora con el entrenador del Éibar, Gaizka Garitano, que abandonó una conferencia de prensa cuando algunos asistentes le reprocharon que intercambiara preguntas y respuestas en euskera con sus paisanos, desdeñando al resto de los periodistas. Según Ayala-Dip, escucharlos en silencio y sin enterarse de nada habría sido un "gesto de deferencia hacia la pluralidad lingüística de España". Y acusa:

Dominó la mala fe, la falta de sensibilidad con las otras lenguas de tu propio país, o sencillamente la ignorancia. O una lamentable mezcla de las tres.

Habría sido una prueba de auténtica preocupación por la pluralidad lingüística que el sedicente defensor de las libertades denunciara, como un caso flagrante de mala fe, de falta de sensibilidad o de ignorancia, o de una mezcla de las tres, la proscripción que padece la lengua común de todos los españoles en el sistema escolar de Cataluña, proscripción que choca con las sentencias de todos los tribunales y con la esencia misma de la Constitución, y que convierte a los niños y jóvenes en víctimas de un experimento de ingeniería social retrógrado y segregacionista. Y se llega al colmo de la insensatez identitaria cuando se pierde el tiempo enseñando al niño una lengua estrictamente local, como el aranés -patrocinado también por SCC-, aunque ello implique descuidar otras, como el español, el inglés, el francés, el alemán, el ruso, el mandarín o el árabe, infinitamente más útiles para progresar en sociedades hermanadas por la globalización.

Conglomerado de feudos
No es cierto que, como afirma el sedicente defensor de las libertades, muchos españoles crean que cuando alguien habla delante de ellos en catalán, euskera o gallego, y ya no digamos en astur, es para ofenderlo o, peor todavía, insultar a España.

Lo que pretenden imponer los salvapatrias es el fenómeno inverso: que el catalán, el vasco, el gallego, el asturianoleonés y -¿por qué Ayala-Dip los omite, discriminándolos?- el aragonés de la Franja y el aranés se sientan ofendidos ellos e insultadas sus comunidades cuando alguien les habla en castellano.

Este intríngulis es producto del afán de despojar a la lengua de su valor práctico como medio de comunicación, deshumanizándola y poniéndola al servicio de inconfesables maquinaciones políticas. Maquinaciones que en este caso se encaminan a la creación de un conglomerado de feudos con súbditos insolidarios y condenados a vivir con el pinganillo en la oreja para entenderse entre ellos.

Cataluña, atacada

José María Albert de Paco Libertad Digital 8  Mayo  2015

La reacción de la prensa catalana contra el ministro Wert ha vuelto a poner de manifiesto que la publicación de editoriales únicos, lejos de ser una estrategia excepcional, es un arraigado automatismo en la región. El Periódico de Catalunya habla de "ataque de Wert al catalán" y "nueva maniobra de Wert contra el catalán"; Ara, de "nuevo ataque judicial de Wert contra el catalán";Vilaweb, de "ataque contra la inmersión lingüística", y La Vanguardia, de vuelta "a la carga contra el catalán". La gran mayoría de los diarios, televisiones y radios locales, en efecto, no sólo asumen al unísono el victimismo del Govern; además, califican de "cohesión social" lo que en verdad es seguidismo, acaso para no verse abrumados por la vergüenza.

Wert, aclarémoslo de una vez, no ha atentado contra la convivencia en Cataluña ni ha atacado a los catalanohablantes. Lo que sí ha hecho es reclamar el cumplimiento de la Ley Orgánica de la Mejora de la Calidad de la Educación (Lomce). ¿Y qué dice esa ley en lo referido a lenguas y enseñanza? Básicamente, lo que han establecido el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo y el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña: que los formularios de preinscripción escolar deben incluir la casilla de castellano, que, además, y en virtud de su condición de lengua vehicular, ha de emplearse en un porcentaje "razonable", fijado por el TSJC en un 25% de las materias. Lo que el frente nacionalista presenta como un ataque a la convivencia es, así, un recatado intento por parte del Estado de velar por los derechos de los castellanoblantes y, en última instancia, garantizar la vigencia de las leyes.

De forma accesoria, la prensa catalana ha vinculado el recurso con el arranque de la campaña electoral. El ataque tendría, a juicio de los cohesionados, un trasfondo electoralista. Curiosamente, ayer mismo, a primera hora de la mañana, los Mossos d'Esquadra desplegaron una redada antidroga en el Raval que se saldó con 55 detenidos. Ni que decir tiene que ninguno de esos medios que tan avispadamente ha gritado "¡electoralismo!" ante el recurso de Wert se ha atrevido siquiera a insinuar la posibilidad de que el arresto masivo de lateros paquistaníes a 15 días de las elecciones también lo sea.

El Supremo exige que las escuelas catalanas impartan un 25% de clases en castellano

 www.vozpopuli.com 8  Mayo  2015

El alto tribunal ordena al Ejecutivo liderado por Mas que las escuelas catalanas impartan un 25% de las clases en castellano y fija, además, que deben darse en este idioma no sólo las asignaturas correspondientes a esta lengua sino también alguna de las materias troncales, algo que actualmente el gobierno catalán se niega a garantizar.


El Tribunal Supremo ha dictaminado este viernes dos resoluciones judiciales en las que impone al gobierno catalán –gobernado por CiU y apoyado por los independentistas de ERC- que imparta un 25% de las clases en las escuelas públicas catalanas en castellano si así lo solicitan los padres. Actualmente, la Generalitat viene incumpliendo reiteradamente las resoluciones dictadas desde el año 2010 en este sentido bajo el pretexto de que menos de 100 familias en toda Cataluña pedían el aumento de la enseñanza en castellano.

Sin embargo, el Tribunal Supremo vuelve a insitirle al Ejecutivo que preside Artur Mas para que cumpla con la legislación vigente: si las familias lo solicitan, el 25% de las clases en los colegios catalanes deberán impartirse en castellano. Esto en ningún caso supone la equiparación de ambas lenguas cooficiales, pero desde la Generalitat y los partidos nacionalistas de Cataluña se vuelve a despertar el “fantasma” de la agresión del “Estado contra la inmersión lingüística” en la comunidad, que prioriza el catalán frente al castellano en las aulas.

Fuentes del gobierno catalán aseguran a Vozpópuli que “las sentencias judiciales no pueden cambiar la normalización lingüística en Cataluña porque apenas decenas de familias pidan un aumento de la escolarización en castellano en las escuelas públicas”. Las mismas fuentes añaden que “defenderán el actual sistema de normalización que se aplica en el sistema educativo catalán, que es propio”. Pese a que las sentencias del Tribunal Supremo llegan en plena campaña electoral, tanto CiU como ERC confían en que, dado que son "un ataque al catalán", acaben traduciéndose "en un aumento de votos nacionalistas".

La Sala de lo Contencioso Administrativo ha avalado en dos sentencias el porcentaje que fijó el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, en ejecución de las resoluciones del alto tribunal, que reconoce desde el 2010 que el castellano debe ser lengua vehicular en los colegios.

El Supremo reprocha incumplimientos a la Generalitat
Los magistrados de la Sección Cuarta del Tribunal Supremo no sólo no dan la razón al Govern sino que le reprochan su "incumplimiento" de las decisiones del alto tribunal que se remontan a hace cinco años. Los jueces destacan que la Generalitat ha hecho dejación de su potestad y ha venido desatendiendo los sucesivos requerimientos efectuados para que se aplicasen las sentencias. Por ello, la decisión del TSJ de fijar el porcentaje "no constituye una inaplicación de los preceptos correspondientes al Estatuto de Autonomía y la ley catalana de educación, sino que da cumplimiento a los mismos".

El Tribunal Supremo recuerda que el TSJ de Cataluña otorgó al gobierno catalán de CiU "varias y reiteradas oportunidades para que llevara a efecto lo ordenado en las sentencias para que adoptara las medidas que garanticen el establecimiento del castellano como lengua vehicular". En el último requerimiento, de auto firme de 14 de noviembre de 2013, los tribunales catalanes insistieron en la necesidad de que la Administración fijara el criterio y le anunciaron que, en caso contrario, la propia Sala efectuaría la proporción.

Las nuevas resoluciones precisan que el porcentaje fijado es "proporcionado, razonable y ajustado a la consecución de la enseñanza del castellano". La condición de lengua vehicular no puede alcanzarse si se reduce su uso "a una asignatura más" por lo que debe incluirse en otra materia de carácter troncal, agrega.

Los padres pidieron aumentar las clases en castellano
La decisión del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña fue también recurrida por dos padres de alumnos que demandaban un incremento del porcentaje al 50%. El alto tribunal les dice que el baremo del 25% se ajusta a su decisión de reconocer el castellano como lengua vehicular y rechaza el argumento de los demandantes de que no es necesario favorecer la lengua catalana en las escuelas porque el objetivo de normalización lingüística ya se ha alcanzado plenamente.

Las resoluciones desestiman una vez más la "atención individualizada" para cada alumno que propone la Generalitat porque, en su opinión, conduce a una situación de discriminación "idéntica a la separación en grupos por razón de la lengua habitual".

 


Recortes de Prensa   Página Inicial