AGLI Recortes de Prensa   Sábado 9  Mayo 2015

La doble moral de la izquierda
EDITORIAL Libertad Digital 9  Mayo  2015

Lo mínimo que se le debería exigir a un político es coherencia y respeto hacia los principios y valores que propugna. Pero esta regla, siendo bastante endeble en la clase política española, resulta inexistente entre los grandes adalides de la izquierda nacional. De hecho, lo que abunda en las filas del neomarxismo y socialismo patrios es justo lo contrario, es decir, una profunda hipocresía y una deleznable doble moral, que, entre otras muchas cosas, demuestra la falsedad de su argumentos y la mezquindad de sus propósitos. El último ejemplo de dicha hipocresía es Manuela Carmena, la candidata de Ahora Madrid, la plataforma ciudadana que apoya Podemos, quien, lejos de defender a los trabajadores y proteger a los más débiles, tal y como enfatiza en público, aceptó el traspaso de bienes con el que su marido pudo declararse insolvente tras la quiebra de su empresa, dejando a la intemperie a sus antiguos empleados.

Los extrabajadores de i3 Consultores se sienten engañados y no dudan en denunciar las "dos caras" de la candidata, ya que, en principio, fueron contratados como "falsos autónomos" y, posteriormente, trabajaron un año sin cobrar para, finalmente, ser despedidos sin cobrar un euro, mientras que el marido de Manuela Carmena "no dejaba de viajar a China en primera y se paseaba por la ciudad con un Lexus de alta gama". Su doblez es aún mayor si se tienen en cuenta sus feroces críticas hacia la empresa privada y el afán de lucro, siendo su marido un empresario de tal cariz.

No es el único ejemplo y, por desgracia, tampoco será el último. La lista de desvergüenzas abunda entre las filas de la izquierda política. Ahí está el hoy denostado Juan Carlos Monedero, antiguo número tres de Podemos, sospechoso de fraude fiscal por usar de forma torticera su sociedad para facturar más de 400.000 euros procedentes de regímenes bolivarianos con el fin de pagar menos impuestos de los debidos, pese a que buena parte del discurso de Podemos ha consistido en denunciar la evasión fiscal y la escasa tributación de las empresas. Igualmente, destaca el caso de Íñigo Errejón, sancionado por la Universidad de Málaga tras descubrirse que había incumplido todas sus obligaciones laborales, pese a beneficiarse de una generosa beca, siendo, además, un enchufado a dedo. Errejón, el mismo al que se le llena la boca a la hora de denunciar a la "casta" y renegar de los "privilegios" de los que gozan unos pocos a costa del dinero de los demás.

O qué decir de Pablo Iglesias, el líder supremo de Podemos, defensor de los pobres y azote de los ricos, pese a disfrutar de unos suculentos ingresos anuales que le sitúan, directamente, entre el 1% de la población con mayor renta de España, esos mismos a los que acusa de antipatriotas y culpables de la crisis por el mero hecho de ser "ricos". Lo mismo se podría decir de José Bono, cuyo extenso patrimonio no casa en absoluto con su presunto discurso socialista, o de la mayoría de candidatos del PSOE a las autonómicas, quienes, por un lado, critican la acumulación de riqueza y, por otro, disfrutan de elevadas rentas sufragadas por los contribuyentes.

Asimismo, en el recuerdo queda ya la imposición del catalán por parte del expresidente de la Generalidad José Montilla y su cerrada defensa de la enseñanza pública, mientras, al mismo tiempo, matriculaba a sus dos hijos en el privado y muy elitista Colegio Alemán de Barcelona, así como el bochornoso desvío de fondos públicos por parte de los sindicatos en Andalucía, aprovechándose de los EREs que sufrían miles de trabajadores, por citar tan sólo algunos de los casos más sonados. Ejemplos de hipocresía y doble moral en la izquierda hay muchos, sin duda, pero vergüenza, lo que se dice vergüenza, es evidente que no tienen ninguna.

El sur realismo y ridículo de la sultana.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 9  Mayo  2015

Estoy de acuerdo con Susana Díaz cuando dice que la situación suya es sur realista porque representa muy bien la realidad del sur que representa Andalucía en España y en la UE, paro crónico, subvenciones escandalosas y clientelismo sectario de una parte importante de la población andaluza. Un coctel que es el caldo de cultivo idóneo para que haya florecido la corrupción, la picaresca y la permisividad con el fraude. Un realismo que evidencia la falta de evolución de una parte importante de la sociedad española moldeada por décadas de gobierno socialista, principal promotor de un modo inadmisible de gestión de lo público, haciendo realidad lo del célebre “cortijo andaluz”. Y esa misma Susana es la que acusa a los demás de hacer el ridículo porque se muestran reacios a seguir manteniendo al PSOE-A en el poder otros cuatro años.

Lo realmente ridículo es pretender exigir ahora un comportamiento político que ella misma negó hace solo unos meses cuando se le ofreció un gran pacto para permitir que gobernara la opción más votada. Eso que ahora ella aduce como “la voluntad de los andaluces” cuando solo le ha apoyado el 30% con derecho a voto. Pronto se olvida del veto rotundo en el año 2012 a que gobernase el PP de Rafael Arenas que obtuvo también mayoría relativa con tres esaños más que ella ahora y finalmente, aduciendo la coalición de izquierdas igualmente como la “voluntad de los andaluces” formó gobierno y cargos con IU. Entonces esa situación no le pareció surrealista y mucho menos que ellos estuvieran haciendo el ridículo, sino seguir la voluntad de los electores. Una curiosa doble moral a la hora de analizar el mismo asunto.

Hay un refrán que dice “donde las dan, las toman” o “quien a hierro mata, a hierro muere”. Cualquiera de las dos sería aplicable a la situación que la misma Susana Díaz ha provocado al convocar elecciones autonómicas anticipadas, aduciendo presiones de gobierno de su socio y otras lindezas, en las que esperaba obtener una mayoría absoluta suficiente para reafirmarse ella misma en el poder y proyectarse como la gran esperanza del PSOE a nivel nacional. Lejos de eso ahora se ve, aunque sea por unos meses, relegada a un papel de pedigüeña, de mendicante de pactos para seguir en la poltrona con las mismas políticas. Una táctica que solo busca ganar tiempo para minimizar los daños que los casos de corrupción de los falsos ERE’s y de los cursos de formación va a lastrar al PSOE-A en los juzgados y en el tribunal Supremo mientras sigan aforados los encausados.

Es evidente en este caso quién ha hecho el ridículo y, si la política de España no fuera tan desastrosa como lo que es, obligaría a realizar unas nuevas elecciones con un resultado impredecible por el hartazgo de los ciudadanos. Desgraciadamente creo que al final alguno de los actores secundarios llegará a un pacto que venderá como un triunfo y una acción responsable para devolver la normalidad a las Instituciones de Andalucía y su “gobernabilidad” (como si ahora fuese ingobernable). Mi apuesta personal es que es pacto será con el heredero de IU, es decir con PODEMOS y su refulgente estrella Teresa Rodríguez (lo de este apellido es recurrente ¿no creen?), porque es evidente que sería para ellos el estandarte de su apuesta de gobierno a nivel nacional que es su verdadero objetivo.

En cualquier caso solo hay que esperar los resultados de las elecciones autonómicas en el resto de España, salvo Galicia, Cataluña y EL País Vasco, para ver el nuevo mapa político y las estrategias poselectorales. Todo apunta a que se van a producir movimientos en todos los frentes en lo que se llaman “opciones transversales”, que es la forma de alcanzar pactos anti natura en un beneficio mutuo ajeno a los intereses de los ciudadanos. Porque nadie se crea que lo que persiguen es el bien general, sino algo mucho más prosaico como el bien propio.

Las dos Españitas posmodernas
Gabriela Bustelo www.vozpopuli.com 9  Mayo  2015

Tras apencar con 40 años de dictadura franquista y habiendo dejado morir a Franco en la cama tranquilamente, los españoles nos hemos pasado otros 40 años votando, con una cachaza admirable, a una plétora de políticos corruptos que, como estamos viendo, eran canes intercambiables con distintos collares. Sobornos, donaciones ilegales, fraudes fiscales, malversaciones de fondos, tramas institucionales, estafas autonómicas, enjuagues familiares… Los presuntos casos se extienden desde Cataluña al norte hasta Andalucía al sur, cubriendo casi todo el espectro de la administración. En España parece imposible desayunar sin estomagarse con el correspondiente culebrón sobre algún político fundiendo o distrayendo cientos de miles de euros.

La legislatura del silencio
Y ahora en 2015 ?¿nunca es tarde si la furia es legítima??, estamos al fin oreando un cabreo latino monumental y ya no damos respiro a la clase política, que busca en vano donde guarecerse de la tormenta diaria de indignación civil. Cualquier otro presidente de Gobierno hubiera salido a la palestra en reiteradas ocasiones a compartir el enfado con los españoles, situándose en el bando de “los trabajadores honrados”, para desmarcarse de las manzanas podridas del PP. En vez de dejar esto bien patente, Mariano Rajoy ha presidido la legislatura del silencio. En un inaudito gesto de empatía popular, en otoño de 2014 el presidente ofreció “a todos los españoles” algo parecido a una disculpa por el comportamiento de su partido. ¿Sospecharía Rajoy que seis meses después se iba a estar jugando la reelección no solo con el PSOE, sino con dos formaciones jóvenes a las que considera, por usar sus palabras, unas simples “pandillas de amigos”? Recordemos que sus acólitos ninguneaban a Podemos por ser unos frikis y que él mismo ha intentado desairar a Ciudadanos comentando que andaban buscando candidatos por las cafeterías.

El inaplazable relevo generacional
Pero mientras los dos partidos nacionales daban ?y siguen dando? un espectáculo tan indignante como patético, las jóvenes generaciones españolas, hartas de la decadencia nacional, se han organizado para ofrecer nuevas opciones al martirizado votante español. Si Podemos fue el epicentro de un movimiento tectónico ya imparable, Ciudadanos ha aprovechado la coyuntura para imponerse en el escenario político como una opción auténtica. En estos momentos de noqueo de Podemos tras la aparatosa salida de Monedero, Ciudadanos se perfila, apuntalado de nuevo por las encuestas, como un partido español con futuro.

El votante español: ¿víctima o verdugo?
¿Lograrán estos políticos jóvenes frenar la rampante pandemia de corrupción? Tan llamativa como la propia corrupción en sí es la aparente incapacidad de los votantes para castigar a los políticos culpables donde realmente importa: en las urnas. Los casos de Andalucía ?la gran trinchera socialista? y Valencia ?bastión del Partido Popular? demuestran el terco empeño de muchos miles de españoles en regalar su voto y el dinero de sus impuestos a las mafias tradicionales. Estos días estamos viendo en directo que el merecido castigo al partido socialista andaluz por sus tres décadas largas de desgobierno no se lo han dado los votantes, que acaban de confirmar en las urnas su apoyo a la corrupción, sino los demás partidos ?PP, Podemos y Ciudadanos? que encabezan (unos por principio, otros de rebote) la cruzada regeneracionista.

Ganan los sospechosos habituales
Algunos políticos locales salen escarmentados de las elecciones, pero en las generales los sospechosos habituales son reelegidos sin el menor cargo de conciencia, como demostró Felipe González con una constancia digna de mejor causa. Una potente cobertura mediática de un escándalo de corrupción afecta de inmediato a las encuestas sobre intención de voto, pero esto no se refleja necesariamente en las urnas. Haciendo honor al topicazo del temperamento latino, el español medio se lleva un sofocón con el telediario y despotrica sobre los políticos ladrones a todas horas, pero cuando llega a la urna vota mecánicamente a los de siempre, sin siquiera plantearse cambiar de opción. “En casa siempre hemos sido del PP” o “Mi familia entera, del PSOE” son latiguillos que sirven para justificar la inmoralidad de votar a sabiendas a candidatos corruptos.

La polarización española
Es indudable que la prensa nacional es parcialmente responsable de esta situación, ya que en España se tiende a hacer un periodismo de consignas basado en denunciar los escándalos de corrupción que afectan al “bando enemigo”. Al fin y al cabo, nuestra prensa es el fiel reflejo ?tal vez incluso exagerado en sus aristas? de uno de los países más politizados de Occidente. En España el abismo entre la derecha y la izquierda es tan profundo que buena parte del electorado parece dispuesto a taparse la nariz y seguir apoyando fielmente a su viejo partido corrupto. Superar la brecha izquierda-derecha es, para muchos votantes españoles, algo sencillamente imposible. ¿Se puede considerar España una democracia plena en estas condiciones? La respuesta es obvia: No.

La Guerra Civil posmoderna
Ochenta años después de estallar la Guerra Civil, el resentimiento entre las dos Españitas se conserva intacto: “conmigo o contra mí”, maniqueísmo buenos/malos, conspiranoia como filosofía de la vida, impunidad auto-concedida y eterna posesión de la verdad. Las palabras desilusionadas ladran como balas ?Dylan dixit? en esta Guerra Civil posmoderna tan cruel, inútil y paleta como la verdadera Guerra del 36.

El bipartidismo en un balancín
Javier Somalo Libertad Digital 9  Mayo  2015

Ciudadanos todavía no hace perder votos al PP; es el PP el que hace ganar votos a Ciudadanos porque la causa es previa al efecto. Ciudadanos –Albert Rivera– nació para ocupar un vacío indiscutible, el del PP en Cataluña. Cuatro millones de firmas, cuatro millones, recabó el PP contra el Estatuto catalán. Fue en el año 2006 desde la oposición, ese lugar donde la derecha española cultiva sus principios hasta que llegan al pudridero del poder.

Ese fue el origen de esta historia, se pongan como se pongan algunos politólogos. Ciudadanos nació en Cataluña pero porque fue ahí donde empezó a jugarse el destino de España con la incomparecencia de los que antaño pedían firmas. La Generalidad catalana pisó el acelerador separatista exhibiendo cada día con más grosería el incumplimiento de la Ley y provocando desde esa ilegalidad a un Gobierno de mayoría absoluta que jamás se dio por aludido.

La inercia hizo el resto. Esa misma sensación de abandono se hizo notar en la política antiterrorista. En este caso el primer paño de lágrimas fue UPyD y, sobre todo, Rosa Díez. La contundencia de la política vasca en el Congreso siempre era inapelable, incisiva y brillante. Pero la caída en desgracia de este partido –tan súbita como el nacimiento de Podemos o el ascenso posterior de Ciudadanos– provocó que al final toda la carga de desengaños fuese a parar poco a poco al partido de Rivera. Sin embargo, el gran ojo seguía pendiente del fenómeno populista ensayado en tiendas de campaña y precocinado bajo los focos de los platós de televisión. Pablo Iglesias podía convertirse en un serio problema. ¿Solución? No mencionarlos para que no existan. Pero existían y crecían y mientras los políticos –del PP, sobre todo– decían chulescos mira cómo tiemblo, en la calle prendía la idea de un "Podemos de derechas" o al menos un contrapeso no populista al trasnochado duopolio.

Para cuando el PP quiso darse cuenta sólo encontró una receta en el cajón: llamémosles Chutatans. No son de aquí, son una formación catalana, ¿qué pretenden? Resultó grotesco escuchar tal argumento a un partido que tuvo que negociar sus gobiernos con Jordi Pujol y que siempre quiso tener un ministro de CiU.

Como las dos tácticas resultaron fallidas, el PP tiró por elevación: Podemos y Chutatans, al mismo saco; los nuevos son un riesgo frente a la estabilidad. Cuenta Julio Feo en un libro de memorias políticas y otras maldades que en la campaña de las generales de 1979 Suárez dijo algo parecido a "yo o el caos, el marxismo o la paz". Según Feo, entonces jefe de campaña del PSOE, cuando Felipe González escuchó el eslogan espetó: "Nos ha jodido un millón de votos". Y, efectivamente, tuvo que esperar al 82. Huelga decir que el buscado maniqueísmo del 79 en boca del actual presidente del Gobierno no surte el mismo efecto.

De un plumazo, todo lo que a Mariano Rajoy se le escapaba de las manos a Rosa Díez se le caía e iba a parar a Albert Rivera.

Después, el caos propio de un crecimiento exponencial ha empezado a mostrar flancos mal cubiertos y contradicciones, algunas graves, que son efectos secundarios del estirón. Pero el simpatizante que todavía duda si escoger la papeleta del "naranjito" –otra pifia bumerán del PP contra Rivera– ya se pregunta por las coordenadas políticas de Ciudadanos: ¿liberales, centro izquierda, centro derecha? O ultraseptentrionales, qué se yo. Pero, ¿se hacen esas mismas preguntas los votantes del PP? Porque es Mariano Rajoy, y sólo él, el que ha borrado toda ideología en su partido pretendiendo volver a la época de Suárez, pero no a la de UCD o a esa campaña del 79 sino a la de aquel primer presidente del Gobierno después de Franco que no tenía todavía partido, sólo poder, porque no lo necesitaba. Y claro, ni son momentos ni personas comparables. Andar deprisa, como hace Rajoy, ni es andar ni es correr. Eso sólo lo hacía Fraga y no era por deporte.

El caso de Podemos respecto al PSOE presenta algunas diferencias. El primer voto que capta la formación de Pablo Iglesias es similar al del fatídico 14-M de 2004, es decir, el de los antisistema, que en ese caso favorecieron el ascenso de Zapatero al poder o, mejor dicho, impidieron que ganara el PP. Algunos de esos apoyos se consolidaron como voto socialista, pocos, pero mantuvieron al PSOE en La Moncloa una legislatura más. La debacle socialista, merito indiscutible de Zapatero, hizo que las acampadas de la Puerta del Sol fraguaran como opción de extrema izquierda válidas. Tras la sorpresa europea en la que Pablo Iglesias encarnó esa opción, Podemos exhibió su poderío: plazas a rebosar, dominio absoluto de redes sociales y los medios de comunicación y un mensaje directo e incendiario. Pero en este caso, el estirón asoma ya efectos letales, al menos en las encuestas que muestran una caída tan pronunciada como su auge. Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón, el propio Pablo Iglesias y, desde este viernes también Manuela Carmena pueden ser la puntilla al entusiasmo bolivariano.

Es verdad que los desengañados del PSOE y los decepcionados con Podemos pueden quedarse en casa en unas elecciones generales. Pero hay otro porcentaje de electorado de izquierdas que quizá vuelva al refugio socialista por mucha casta que sea y además recoja por el camino a algún votante sintecho de IU que necesite amparo.

Sigo sin poder imaginar a Pedro Sánchez como candidato a La Moncloa. Nunca, desde que sacó la cabeza, he podido verlo como presidenciable. Es verdad que Zapatero tampoco era un dechado de virtudes pero en ese caso la ruptura era con Felipe González y lo que se presentó fue precisamente el contraste. Supongo que visto el experimento, una y no más. Sin embargo, Andalucía trae novedades que hacen impredecible para el PSOE el supuesto beneficio de la caída de Podemos. Susana Díaz está recalculando la ruta como hacen los navegadores GPS cuando uno no obedece las indicaciones pero da la impresión de que ya no llegará a tiempo a su destino. Algo de razón tiene la baronesa andaluza en funciones cuando califica de "surrealista" la situación ya que cabe la posibilidad de que se formen antes los gobiernos que salgan del 24 de mayo que el suyo. Habrá que estar muy atentos pero si la cosa llegara sin resolverse hasta julio el horizonte del susanismo se pone negro zaino ese mismo mes: primarias del PSOE, salida de cuentas de su embarazo e imposibilidad de convocar nuevas elecciones hasta septiembre por esas cosas que marcan las leyes electorales.

Entre los que apostaban por la andaluza estaban Felipe González, Rubalcaba y, según parece, algún ex ministro del PP. De momento, el ex presidente ya se ha apeado –o eso ha dicho– y es de suponer que Rubalcaba también, pues lo acompañaba en el apeadero o desayuno especulativo celebrado hace unas horas en Madrid. Aún así, me resisto a creer que Pedro Sánchez tenga ahora el plácet imperial socialista. Más bien creo que a mitad de camino entre cualquier postura, siempre alerta pero aparentemente despistado, aparecerá el headhunter socialista por excelencia, José Bono. Hoy, Pedro Sánchez saca pecho pero, como diría Felipe González, es "de hojalata".

El caso es que PP y PSOE están sentados cada uno en su balancín: la caída de Podemos hace subir al PSOE así como la subida de Ciudadanos hace caer al PP aunque en este último caso sea más bien viceversa. Lo del CIS es sólo una encuesta pero los políticos son los primeros en creérselas y tratar de remediarlas o confirmarlas, más aún en el arranque oficial de la campaña electoral.

Bienvenidos pues, al tiempo tasado, al discurso a gritos y posterior afonía; al lenguaje gestual robótico, a las encuestas fugaces y los besuqueos callejeros; a los brazos en alto, las camisas con cerco y las consignas imposibles pero en vaqueros. Bienvenidos al periodo más inútil para el ciudadano indeciso ante uno de los periodos electorales más importantes de los últimos tiempos y que se clausurará con la tradicional e insultante jornada de reflexión. Como siempre, sigamos atentos a las portadas y los telediarios, que el balancín sube y baja también por eso.

Ciudadanos sin Vox, UPyD sin transhumantes
Nota del Editor  9  Mayo  2015

Hay por ahí mucho masoquista suelto que pretende sustutuir a los "convergentes" por los " ciudadanes" para que parezca que algo cambia y todo siga igual.

Además de silenciar a Vox, pretender machacar a UPyD porque unos cuantos transhumantes han cambiado de chaqueta. Y digo transhumantes y no tránsfugas porque se van para seguir pastando en los verdes prados de la política profesional.

Pues, no
miquel porta perales ABC Cataluña 9  Mayo  2015

Para el nacionalismo catalán, el Estado y el gobierno españoles son una fábrica de independentistas

Para el nacionalismo catalán, el Estado y el gobierno españoles son una fábrica de independentistas. Según dicen, los recursos de inconstitucionalidad contra el «proceso», así como las críticas al «derecho a decidir», fortalecen la causa independentista. Y se muestran muy satisfechos por ello. Pues, no. Lo contrario es cierto: el independentismo es una fábrica de no nacionalistas.

Un repaso a las encuestas recientes muestra diversas cosas. Por ejemplo: que el «no» a un hipotético referéndum de autodeterminación gana la partida al «sí»; que prácticamente la mitad de los ciudadanos no está de acuerdo con la hoja de ruta pactada entre Artur Mas y Oriol Junqueras; que para negociar la independencia no basta -como sostiene Artur Mas- con una mayoría absoluta de escaños, sino que sería necesaria una mayoría reforzada de dos tercios como requiere la reforma del Estatuto.

¿Los motivos del voto? En primer lugar, la crisis y la ocupación. En segundo lugar, el castigo a la corrupción. En tercer lugar, la independencia con un 33, 9 por ciento. ¿Quién dijo que las elecciones autonómicas del 27-S serían un plebiscito pro independencia? Para quien albergue dudas: el 52 por ciento cree que son elecciones convencionales y el 38 por ciento plebiscitarias. Por lo demás CiU perdería quince escaños y ERC únicamente ganaría seis. Juntos, no suman. Las encuestas también detectan un detalle interesante: que el estancamiento y descenso del independentismo, así como el aumento del no nacionalismo, se aceleran después del proceso participativo del 9-N. Pero, ¿acaso no se vendió el 9-N como la prueba irrefutable de la creciente vitalidad del «proceso»? ¿Acaso no se dijo que el recurso del gobierno español contra la votación, así como la querella contra los organizadores, robustecía el «proceso»? Pues, no. Según parece, el 9-N ha conseguido que buena parte de los indecisos digan «no» a la independencia. Todo lo dicho, avala la hipótesis del independentismo como fábrica de no nacionalistas. Pues, sí.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

De ETA al PNV
Vicente Torres Periodista Digital 9  Mayo  2015

ETA ha propuesto un diseño compartido de desarme y a primera vista parece imposible que alguien quiera compartir algo con una banda terrorista. Pero, como desgraciadamente sabemos todos, sí que es posible.

Hay gente 'trabajando por la paz', y gastando dinero de los impuestos en el empeño, lo que significa, en la práctica que esta gente colabora con ETA en su intento de burlarse de la sociedad, a la que tanto ha condicionado y tanto daño ha hecho a lo largo de su existencia.

A los delincuentes hay que cazarlos y ponerlos a disposición del juez y eso es lo único que se puede hacer por la paz: evitar el crimen y si éste se produce perseguir y atrapar al criminal.

ETA y PNV tienen similitudes. ETA es totalitaria y el PNV también. Los partidos nacionalistas son incompatibles con la democracia. Necesitan imponer sus criterios y para ello emplean todos los recursos a su alcance, incluso el manejo de las masas para saltarse la ley.

Quizá los etarras piensen que el PNV, con respecto a los terroristas, cínicamente dirá: son unos hijos de puta, pero son nuestros hijos de puta. Está el precedente del árbol y las nueces.

Lo de ETA y el PNV viene a ser algo así como un juego de trileros, en el que también participa Bildu y quizá todos intenten engañarse unos a otros, pero sobre todo intentan engañar a los ciudadanos decentes.

La prueba de esto último viene dada por el modo en que se ha ido arrinconando a las víctimas, cuando no se las ha manipulado abiertamente, y en este menester han participado todos los partidos excepto UPyD, que mantiene su compromiso con las víctimas y su memoria.

Covite es una asociación que no se deja manipular por nadie, y hay pruebas evidentes de ello. Ha emitido un comunicado, mediante el cual se defiende la dignidad de las personas de bien.

«Estamos desolados y engañados tras diez años de litigios en los tribunales»
j.guil, n. villanueva / barcelona/madrid ABC 9  Mayo  2015

El Tribunal Supremo avala que solo un 25% de las clases en las aulas de Cataluña se impartan en castellano. No considera «razonable» exigir el bilingüismo como reclamaban las familias demandantes

Consuelo, una de las madres litigantes, exhibe uno de los fallos del Supremo sobre las clases en castellano en las aulas catalanas

«Después de estar litigando desde 2004, mi sentimiento ante esta nueva sentencia del Supremo es de desolación. Me siento engañado por todos, por los políticos y los jueces, y masacrado por el nacionalismo». Así de contundente se expresaba ayer a ABC Enrique López, uno de los padres catalanes que recurrió al Tribunal Supremo (TS) para pedir una enseñanza bilingüe, con igual proporción entre castellano y catalán, para sus hijos.

Casi cuatro años después de la sentencia del TS que instaba a la Generalitat a adoptar las medidas necesarias para garantizar el uso del castellano como lengua vehicular en los colegios de Cataluña, el Alto Tribunal ha vuelto a pronunciarse al respecto. En sendas sentencias con fecha de 23 y 28 de abril, pero difundidas ayer. Y lo ha hecho avalando el porcentaje del 25 por ciento del uso del castellano que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) se vio obligado a fijar el 30 de enero del pasado año, tras los sucesivos incumplimientos de la primera resolución del Tribunal Supremo y la negativa de la Generalitat a establecer un porcentaje razonable para garantizar el derecho a la enseñanza en castellano.

Solo 14 colegios
Desde entonces, sólo catorce centros escolares, obligados por el TSJC, han dispuesto de este porcentaje de clases en castellano. Una medida que se aplica por mandato judicial sólo si un padre así la solicita, y que se hace extensiva a toda la clase del alumno solicitante. Pese a que el Tribunal Constitucional ya dictó en 2010 que el castellano es lengua vehicular de la enseñanza en Cataluña.

Las últimas sentencias del TS no contentaron a nadie, aunque dejan al Gobierno de la Generalitat con moral de victoria, pese a los gestos de indignación exhibidos ayer. «No es justo, honesto, ni útil forzar al derecho para alterar consensos», afirmó el «president» Artur Mas ante un público de juristas. Fue durante la presentación de la memoria de Comisión Jurídica de la Generalitat. De un golpe, Mas respondió así a las sentencias del TS y a la decisión del Gobierno de recurrir el decreto de matriculación catalán por no informar a los padres de su derecho a pedir educación en castellano para sus hijos. Además, también criticó que Fiscalía le haya denunciado por la consulta secesionista del 9-N.

Rechaza el recurso de la Generalitat
En sus dos últimas sentencias, el Supremo rechaza el recurso que la Generalitat presentó al 25% decretado por el TSJC alegando que el alto tribunal había suplantado a sus competencias. El TS le responde que si los tribunales han tenido que establecer este porcentaje es porque la Administración autonómica ha hecho dejación de esa potestad y ha venido desatendiendo los sucesivos requerimientos de la Sala para ejecutar la sentencia.

Sin embargo, el Supremo tampoco acepta los recursos al 25% en castellano que presentaron dos padres, Enrique López y Consuelo Santos, que reclamaban para sus hijos un bilingüismo al 50 por ciento. En la práctica, el citado fallo del 25%, que exigía que las asignaturas en castellano fueran troncales, se ha acabado aplicando de una manera que indigna a los padres solicitantes. Impartiendo en castellano unas ocho horas sobre el total de 25 semanales. Las tres de la asignatura de castellano y otras tres, o cinco, con asignaturas como Matemáticas o Informática. Aunque sin libros de texto en castellano.

Es el caso de la hija de Consuelo Santos, que viene reclamando la educación bilingüe desde el año 2005. «No va a cambiar nada. No me extraña que haya padres que desistan de pedir educación bilingüe para sus hijos», explicaba ayer a ABC. Peor lo tiene Enrique López. Las sentencias del pasado abril del TS le llegan cuando su hijo ya ha cumplido la educación obligatoria. Está en primero de Bachillerato.

«Una sentencia política»
«Es una burla, una sentencia política. Dictada por jueces a los que eligen los políticos. No hay división de poderes en este país», se lamentó a ABC el presidente de Convivencia Cívica Catalana, Francisco Caja, quien criticó que los gobiernos «no han hecho nada» para garantizar un derecho que reconoce la Constitución, la educación en castellano como lengua vehicular.

A juicio del Supremo, el porcentaje de 25% de clases en castellano es «razonable». Y se ajusta al contenido de la sentencia del año 2010 de este mismo tribunal. En ella, se dejaba a la Generalitat la potestad de seguir otorgando al catalán un trato diferenciado sobre el castellano, aunque en una proporción razonable, «si estimase la existencia aún de un déficit en el proceso de normalización lingüística en detrimento del catalán».

En su recurso, Enrique López, pidió el 50% alegando que «es un hecho notorio la evidente implantación de la lengua catalana». Sin embargo, el Supremo, apelando al juicio que ya hizo en su sentencia de 2010, considera que el objetivo de normalización del catalán no se ha alcanzado aún.

El TS ve razonable fijar en un 25% el uso del castellano en los colegios catalanes
nati villanueva / madrid ABC Cataluña 9  Mayo  2015

Avala el porcentaje fijado por el TSJ catalán y rechaza el recurso de los padres que querían un 50 por ciento

El Tribunal Supremo considera razonable fijar en un 25 por ciento el uso del castellano en las escuelas de Cataluña y que incluya una asignatura troncal y no solo la de lengua castellana. La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Alto Tribuna avala así el porcentaje que fijó el TSJ de Cataluña al ejecutar las sentencias del Supremo que ya desde el año 2010 vienen reconociendo el uso del castellano como lengua vehicular en las escuelas catalanas.

Ese porcentaje fue recurrido por dos padres de alumnos, que solicitaban que se fijara en un 50% y por la Generalitat de Cataluña que entendía que el TSJ, cuando fijó ese criterio, estaba suplantando una potestad que le correspondía a la administración catalana. Sin embargo, ahora el Supremo, en dos sentencias de fecha de 23 y 28 de abril rechaza tanto los recursos de los padres como el recurso de la Generalitat.

No tiene por qué ser la misma proporción
A juicio de los magistrados, ese baremo del 25 por ciento de horas klectivas en castellano (lo que incluye necesariemante áreas o asignaturas de carácter troncal) se ajusta al contenido de la sentencia que reconoció este derecho a impartir clases en castellano, «pues de la misma no se sigue, como pretende el recurrente ( uno de los padres) que el objetivo de normalización lingüística haya sido alcanzado plenamente en Cataluña ni que, por tanto, ambas lenguas vehiculares hayan de serlo en idéntica proporción».

Según el Supremo, la decisión adoptada por el TSJ de Cataluña ha de entenderse proporcionada, razonable y ajustada a la consecución de la efectividad de la enseñanza del castellano, derivada de su carácter de lengua vehicular, que es lo que la sentencia dispuso en su fallo.

Pide al Estado de derecho que disuelva a la banda “de una vez por todas”
www.latribunadelpaisvasco.com 9  Mayo  2015

Las víctimas del terrorismo consideran insólito que ETA siga intentando sobornar a las instituciones públicas

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo, COVITE, ha censurado los intentos de ETA de manipular a la sociedad a través de comunicados con los que pretende sobornar a las instituciones públicas para que estas acepten su modelo de paz por presos, de paz a cambio de concesiones.

A juicio de COVITE, la organización criminal volvió ayer a alejarse de lo único que se espera de ella –un anuncio de disolución y que miembros no arrestados que integran la banda se entreguen a las autoridades– para volver a perfilarse como un agente con derecho a exigir. Todo ello, ha añadido el Colectivo, resulta inaceptable no solo para las víctimas del terrorismo, sino para toda una sociedad que está cansada de escenificaciones propagandísticas.

Que ETA condicione su desarme a que éste sea consensuado a partir de la denominada “Vía Vasca para la Paz” de EH Bildu y de la propuesta del Gobierno vasco “Zuzen Bidean” pone de manifiesto que la banda pretende sobornar a las instituciones públicas para que promover la entrega de armas a cambio de un modelo de paz por presos; a cambio de concesiones.

COVITE insiste: los únicos pasos que los demócratas debemos dar para lograr el desarme y disolución de ETA son operativos policiales que pongan a disposición judicial a todos los terroristas de ETA y a quienes colaboren con la organización criminal.

El Colectivo, en este sentido, se ha preguntado hasta cuándo la ciudadanía va a tener que aguantar la humillación generada por los chantajes de ETA. A este respecto, COVITE reclama al Estado de derecho que disuelva a la banda terrorista de una vez por todas.

El Síndic de Greuges anuncia actuaciones de oficio contra el bilingüismo escolar
Ribó sale en defensa del sistema de inmersión lingüística escolar obligatoria y exclusivamente en catalán. De nuevo, el 'defensor del pueblo' de Cataluña se posiciona a favor de la Generalidad y en contra de los padres que llevan años litigando para conseguir que se respeten los derechos lingüísticos de sus hijos.
Redacción Cronica Global 9  Mayo  2015

El Síndic de Greuges, Rafael Ribó, vuelve a la carga contra el bilingüismo escolar y en defensa del sistema de inmersión lingüística obligatoria exclusivamente en catalán que desde hace años viene aplicando la Generalidad de Cataluña ilegalmente.

En dos comunicados emitidos este jueves y este viernes -con motivo del recurso del Gobierno para garantizar el bilingüismo en las escuelas, y de las sentencias del Tribunal Supremo que confirman que el español debe ser lengua vehicular en, al menos, un 25% del horario lectivo-, Ribó ha anunciado medidas de oficio para evitar que el castellano sea lengua vehicular junto al catalán.

Así, y de forma inaudita, el 'defensor del pueblo' de Cataluña ('el defensor de las personas', reza el lema de la institución), cuya función es fiscalizar la actuación de la Administración autonómica para evitar posibles abusos contra los ciudadanos, ha decidido ponerse de parte de la Generalidad y no de los padres que -tras muchos años litigando contra esta- siguen sin conseguir que se respeten los derechos lingüísticos de sus hijos.

Acusa al Gobierno de tener "motivaciones político-administrativas"
Ribó ha calificado de "imposición" el recurso del Gobierno para que la Generalidad informe a los padres de que sus hijos tienen derecho a recibir la primera enseñanza en catalán o en castellano. Una medida que tilda de "muestra de una mala práctica administrativa" por parte del Gobierno.

Y ha puesto en marcha una "investigación" sobre lo que considera "motivaciones político-administrativas" por parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a la hora de reclamar que se aplique el bilingüismo en las escuelas públicas de Cataluña.

La inmersión, "un tesoro que debemos preservar"
Por otra parte, el Síndic ha criticado la sentencia del Tribunal Supremo que avala otra sentencia previa del TSJC en el sentido de que el castellano debe ser lengua vehicular de, al menos, el 25% del horario lectivo de los alumnos.

Según Ribó, el modelo de inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán "es un tesoro que debemos preservar", y ha señalado que "es desgraciado el país que entra a plantear el modelo educativo en clave de conflicto judicial".

Dice que la inmersión fue avalada por el TC, cuando no es cierto
Pero Ribó ha ido aún más allá y no ha tenido ningún problema en faltar a la verdad. El Síndic ha asegurado que el Tribunal Constitucional "ha avalado en reiteradas ocasiones el sistema de inmersión lingüística en Cataluña", cuando en realidad este modelo nunca ha sido respaldado por ningún tribunal.

Basta con recordar las sentencias 6/1982, 337/1994 o 31/2010 del Tribunal Constitucional, entre otras incontables sentencias del Supremo y del TSJC, siempre ordenando un bilingüismo escolar equilibrado.

El mantra de la cohesión social
Ribó también ha indicado que la inmersión obligatoria en catalán "funciona en Cataluña hace 32 años con toda con normalidad y serenidad, ha garantizado la cohesión social, la igualdad de oportunidades", dando a entender que un modelo bilingüe no garantizaría la cohesión social ni la igualdad de oportunidades, pese a que ni un solo informe sustenta esa afirmación.

El Síndic ha insistido en que la inmersión obligatoria en catalán "ofrece buenos resultados académicos de conocimiento tanto del catalán como del castellano, comparables e incluso superiores a los de otras CCAA con una única lengua". Sin embargo, no se realizan exámenes idénticos del nivel de español en todas las CCAA -ni si quiera las pruebas PISA son comunes en toda España-, por lo que no es posible comprobar esta aseveración. De hecho, la Generalidad se opone rotundamente a las pruebas comunes para todas las CCAA que establece la LOMCE, en las que se podría comparar el nivel de castellano de los alumnos de toda España.

Apela a la "atención individualizada", rechazada por los tribunales
Ribó ha apuntado que ya se ofrece "atención individualizada" a los niños que piden recibir la enseñanza también en castellano con la excusa de "hacer compatible el pertenecer al grupo con la especifidad de los aprendizajes de estos alumnos".

Pero los tribunales han dictaminado en reiteradas ocasiones (la última en las sentencias conocidas este mismo viernes) que la 'atención lingüística individualizada' no sustituye el derecho de los alumnos a recibir enseñanza en español. Y, además, en ningún caso se trata de separarlos por razón de lengua, sino de que toda la clase reciba una educación bilingüe.

Un inexistente aval internacional a la inmersión
Finalmente, Ribó ha señalado que la inmersión obligatoria "es un modelo que responde a todos los tratados internacionales suscritos por el Gobierno español, como la Carta de Lenguas" del Consejo de Europa, y que "ha sido destacado internacionalmente como ejemplo a seguir".

Nada más lejos de la realidad. El propio Consejo de Europa ha denunciado en varias ocasiones el sistema de inmersión lingüística escolar obligatoria exclusivamente en catalán que aplica la Generalidad.

Larga trayectoria en defensa de la inmersión obligatoria y exclusiva en catalán
En todo caso, el posicionamiento de Ribó al servicio de la Generalidad y no de los ciudadanos no es nuevo. Tanto en su larga etapa como Síndic -cuyo nombramiento y renovaciones en el cargo siempre han contado con el apoyo de CiU (incluso cuando estalló el escándalo de sus viajes injustificados por todo el mundo a cargo del erario público)- como en su amplia etapa al frente del PSUC y de ICV, Ribó ha sido uno de los principales adalides en defensa de la inmersión lingüística obligatoria en catalán.

De hecho, en 2010 fichó como su 'número dos' de la Sindicatura a Jordi Sànchez, candidato a sustituir a Carme Forcadell al frente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y uno de los fundadores y máximos dirigentes de La Crida, entidad que durante años exigió la supresión del castellano como lengua oficial en Cataluña.

Arregi en homenaje a Lacalle

Santiago González santiagonzalez.wordpress.com  9  Mayo  2015

El pasado día 7 se cumplieron 15 años del asesinato de José Luís López de Lacalle, un domingo de lluvia en ese pueblo donde matan a los demócratas a la hora del desayuno. José Luis venía de desayunar en el bar Elizondo, como solía los domingos. Tres años después, fue Joseba Pagaza, mientras desayunaba en el bar Daytona. El asesinato de José Luis fue analizado por Arnaldo Otegi: “ETA pone sobre la mesa el papel que, a su juicio, los medios están planteando: una estrategia informativa de manipulación y de guerra en el conflicto entre Euskal Herria y el Estado”. Ayer, en el acto de homenaje que se le rindió en Zarauz, intervino Joseba Arregi, el intelectual vasco que seguramente ha reflexionado con más provecho sobre el terrorismo y sus víctimas. He aquí su intervención:

ZARAUTZ: José Luis López de la Calle oroimenean
Eskerrak gonbidapenagatik. Bi gizon elkartzen zaizkit: Mario eta Jose Luis. Niretzat bi eredu. Ibilbide nahiko ezberdinak eginik biak askatasuna helburu izaten amaitu zuten, askatasuna ikusten baizuten arriskuan. Biak dira niretzat aberri: euren oroimenean, euren ondoan, euren ibilbide berdinean sentitzen dut nire burua etxean. Ez beste inon.

Pocas veces me he sentido tan inseguro como hoy, sin tener nada claro lo que voy a decir. Siento lo que quiero decir. Pero no veo con claridad cómo decirlo, cómo articularlo, cómo formularlo.

Creo evidente que la sociedad vasca no sufre de desmemoria, sino que ha apostado voluntariamente por la desmemoria. También creo que a la desmemoria se le une la frivolización: parece que la historia de terror de ETA es algo así como una tormenta que ya ha pasado, una tormenta que ha dejado algunos daños, pero que no impide que miremos confiadamente al futuro. La historia de terror comienza a quedar enterrada en un sinfín de palabras, planes, encargos de trabajos, estudios, estadísticas, teorías, discursos y más discursos..

Ninguna de ambas cosas me dejan, sin embargo, satisfecho. No termino de quitarme de encima la sensación de que estamos escamoteando lo que realmente ha sucedido, que quizá no lo hemos sabido nunca, que nunca nos hemos parado a mirar de frente, sin tapujos, sin orejeras, sin el velo de teorías y pre-concepciones a los tremendos actos de terror que hemos vivido, que han sido el pan nuestro de cada día. Aunque al escribir, al decir estas palabras yo mismo me sorprenda y me pregunte si será verdad lo dicho: tremendos actos de terror que han sido el pan nuestro de cada día.

Jose Luis L. de LacalleEs como si al decirlo estuviera dando pie a quienes (nos) critican por no alegrarnos suficientemente por la derrota de ETA, porque ETA haya dejado de matar(nos). Como si al recordar los tremendos actos de terror que han sido el pan nuestro de cada día estuviéramos cometiendo un crimen de lesa majestad contra la alegría obligatoria que nos debiera embargar, contra el mandato de mirar al futuro, contra la obligación de reconciliarnos, contra el perdón, y sí, contra el olvido que es la verdadera alegría: no ha pasado nada, o ya ha pasado y ahora estamos en un nuevo momento, ahora estamos inmersos en el proceso, de lo que sea, pero más allá de lo que ha pasado, en definitiva como si no hubiera pasado. Ya sólo hablamos de víctimas y de lo que les debemos, siempre que ese débito no incluya el recuerdo de los verdugos.

Pero sin el recuerdo de los verdugos –se llaman, perdón, victimarios y no verdugos- no puede haber memoria debida a las víctimas. Y sí, son víctimas a las que llamamos víctimas, los familiares de los asesinados. Pero ellos, los asesinados fueron las víctimas primarias, víctimas que ya no pueden hablar y que nos gritan desde su silencio impuesto que nosotros hablemos en su nombre, con cuidado, pero en su nombre, pues ellos ya no lo pueden hacer.

Si los verdugos son victimarios, y las víctimas son sólo los familiares y amigos a los que se les puede terminar dando un abrazo, las distancias se van borrando, la distancia radical entre quienes deciden matar y quienes sufren la condena a muerte. En el discurso de las violaciones de derechos humanos, de la historia del conflicto, de todos los derechos de todas las personas en (casi) toda la historia de Euskadi los asesinatos concretos se pierden, se pierde la noción de que ha habido una organización que se da a sí misma el permiso –e incluso la obligación- de matar para construir y conseguir la Euskadi que ellos y todos los nacionalistas radicales sueñan, que matan en nombre de esa Euskadi que ha sido víctima de la España opresora.

Y en este esfuerzo discursivo aparece siempre con necesidad la referencia a Franco, a la dictadura, a la guerra civil, a las violaciones de derechos humanos llevadas a cabo por el régimen de Franco, por la policía y la guardia civil, como queriendo decir: no hubo más remedio, ETA era producto del franquismo, vamos a olvidar todo conjuntamente, vamos a superarlo todo juntos.

Los dos nombres citados son un desmentido a este absurdo teatro del ocultamiento. Mario luchó contra Franco, fue torturado y condenado a muerte. Quiso que ETA se sometiera a la guía política. Y terminó luchando contra ETA en defensa de la libertad al igual que lo hizo contra Franco. Franco no legitima a ETA: es ETA la que ha sido y es como Franco: enemiga de la libertad de los vascos, de muchos vascos.

José Luis también luchó contra Franco. Es mentira que no había más remedio que luchar contra Franco como lo hizo ETA: José Luis lo desmiente. Luchó contra Franco como comunista y como sindicalista creador de Comisiones Obreras. Fue condenado a prisión. Y apostó por la transición, por la libertad. Pero volvió a ver en peligro la libertad por culpa de ETA, y volvió a luchar. Y lo condenaron a muerte –Franco sólo lo condenó a prisión!. Y lo asesinaron por la espalda por defender la libertad. Como aviso a navegantes.

Había, pues, alternativa a ETA. Y si a alguien se parece ETA, si a algo se parece ETA es a Franco y a su régimen y a su dictadura, porque hizo que dos personas, ejemplo de otras bastantes –no me atrevo a escribir a decir que muchos- volvieran a luchar como lo hicieron contra Franco, a favor de la libertad contra Franco y contra ETA, aunque como Mario viniera de la tradición de ETA.

Lo único que une a la dictadura de Franco, su régimen, y la democracia posterior a la transición, al Estado de derecho, es la historia de terror de ETA. ¿Cómo no va a ser posible y necesario centrar la memoria en la historia de terror de ETA, sin por ello tener que negar ni el GAL ni las torturas? Pero es ETA la que da unidad y sentido a la historia antes y después de la transición con su historia de terror para la materialización de su proyecto político de Euskadi y socialismo.

Es tremendo tener que repetir estas frases una y otra vez contra la maquinaria de propaganda de quienes mandan y de los medios de comunicación que los secundan. Si alguna vez escribí, en referencia a Ibarretxe y su plan, que pretendía hacer política como si ETA no existiera, ahora parece que la sociedad vasca –ésa en la que el plan de paz y convivencia del Gobierno vasco, según Jonan Fernández, está funcionando- ha decidido vivir como si ETA no hubiera existido.

Esto significa que borramos nuestra historia reciente de un plumazo. No es que no sepamos qué nos ha sucedido. Es que pretendemos vivir como si nada hubiera sucedido, nada que merezca ser recordado, nada que necesite de una reflexión muy profunda. Para saber de dónde venimos, para saber quiénes somos. Para recobrar nuestra humanidad perdida. Si Franz Fanon escribió aquello de que la violencia era la mediación real del hombre hacia su propia humanidad, es decir, que el colonizado sólo podía llegar a su propia humanidad usando violencia, asesinando al colono, a la inversa debemos decir que sólo asumiendo seriamente lo que ha sucedido en cada asesinato, asumiendo lo que grita desde el silencio impuesto cada asesinado, su significado –que el proyecto político que causó su asesinato es ilegítimo- encontraremos el camino hacia nuestra propia humanidad.

Siento la necesidad de rebelarme ante la frivolización de la historia de terror de ETA que se está produciendo. Parece que sólo se ha producido algún daño, como cuando hay vientos huracanados, como cuando hay algún incendio, cuando hay inundaciones, también en estos casos hay muertos-. Parece que todo es cuestión de encuentros restaurativos, de ceremonias de reconciliación, de abrazos de perdón. Parece que todo es cuestión de monumentos, de días de conmemoración, de procesos de paz, de planes y más planes, de estudios y más estudios.

Todo con tal de no enfrentarse a cada acto de terror, a cada asesinato, a lo que implica cada uno de los asesinatos e intentos de asesinato, a lo que implica el miedo de los grupos a quienes se pretendía amedrentar por medio de esos asesinatos discriminados. Todo con tal de no mirar al abismo por el que desaparecía la humanidad de todos nosotros en cada unos de esos asesinatos.

Es cierto que quizá sea exagerado pretender que la historia de terror de ETA pueda ser presentado como genocidio. Es cierto que es desmesurado comparar lo llevado a cabo por ETA con el holocausto. Es cierto que la masacre de Ruanda fue mucho mayor. Pero ello no impide que veamos la insidia que significa cada uno de los asesinatos de ETA, tanto más insidiosos cuanto más discriminados, tanto más terroríficos cuanto más dirigidos a sembrar el terror entre los que pertenecían al mismo grupo del asesinado.

Pensando en lo que podía decir hoy me acerqué a algunas lecturas de hace bastantes años, a lecturas en las que se refleja el terror vivido durante la segunda guerra mundial, el terror vivido en persona por las víctimas del holocausto. Porque independientemente de la dimensión de la tragedia, quería encontrar palabras que indican el terror en su desnudez, en su dimensión más cruda, más fáctica, en su dimensión más brutal.

Comenzaré por citar un párrafo de un escritor muy poco conocido, Hans Erik Nossack, quien vivió la destrucción de Hamburgo el año 1943 por la fuerza aérea aliada. Dejo de lado sus descripciones de lo que significa haberlo perdido todo, el significado de las cosas, de haber perdido el pasado, de las masas que la guerra puso en movimiento, fuera del espacio y del tiempo, la pérdida del tiempo, de los conflictos entre refugiados y quienes los acogían, quizá porque éstos intuían en aquellos lo que les esperaba. Dice lo siguiente: ¿O es que no era correcto vivir así, después de todo? ¿Hicimos un uso abusivo de las cosas para escondernos tras ellas de la dureza de la realidad? Pero las cosas que nos defendían han sido destruidas, y ahora estamos desnudos y sin ningún refugio ilusionarlo. Es preciso formular esta pregunta. Hay que confesar u olvidar, no hay tercera opción.

¡Olvidar! Unos pocos de los que quedaron estaban tumbados en el suelo desnudo del mundo. Estaban alrededor de un fuego, hombres y mujeres. Estaban vestidos con harapos, pero no conocían otra cosa. Era noche. Había estrellas, las mismas de siempre. Entonces, alguien empezó a hablar en su sueño. Nadie podía entender lo que decía. Pero todos empezaron a intranquilizarse. Se levantaron, se alejaron del fuego, escuchaban ansiosamente la fría oscuridad. Patearon con sus pies al que soñaba. Entonces éste despertó. “Estaba soñando. Debo confesar lo que he soñado. Estaba con lo que hemos dejado atrás”. Cantó un canto. El fuego palideció. Las mujeres comenzaron a llorar. “!Confieso: éramos humanos”! Entonces los hombres se dijeron unos a otros: “Si lo que ha soñado fuera verdad quedaríamos helados de muerte. Matémoslo!” Y lo mataron. Entonces el fuego se reavivó, y todos estaban contentos. (El fin, de Entrevistas con la muerte, p. 46).

Siempre hay alguien que rompe la obligación del olvido, la pócima que permite sobrevivir. No mirar al pasado. Mirar al futuro. Empezar de nuevo. La vida misma. Vivir. Dejar atrás lo muerto, el pasado, la memoria que nos liga a todo ello. Y por eso el que recuerda debe morir. Para no estropear el futuro, para no cargar la conciencia con la muerte. Para aligerar la conciencia que sólo puede vivir la vida sin sombras, ni recuerdos, ni cargas del pasado.

Pero el pasado existe y no se deja eliminar sin más. No es sólo lo que contiene el dicho de Santayana –quien no recuerda el pasado está condenado a repetirlo-. Es que la ruptura con el pasado es fruto de la violencia desatada –en el caso de Erik Nossack, la destrucción total de su ciudad, Hamburgo-. Y es que mantener esa ruptura con el pasado requiere una nueva violencia, matar permanentemente el recuerdo, la memoria, y eliminar a los que se dedican a recordar. Porque lo que ha sucedido es terrible: si el soñador de Nossack dice haber estado con lo que había antes, y lo que había antes se resume en su grito éramos humanos!, romper con el pasado, matarlo, significa renunciar a ser humanos de nuevo.

Para captar algo de lo que carga el pasado, de lo que hay en esa pérdida de humanidad, de lo que hace terrible lo que ha ocurrido, salvadas todas las distancias, me he acercado a un escritor nacido en Austria (Voralberg), judío, huido a Bélgica, detenido como miembro de la resistencia por la Gestapo en Bélgica, torturado, en especial por una nazi flamenco, encerrado en Auschwitz, y que sobrevivió, como uno de los muy pocos, al campo de exterminio, y que después de un largo silencio, escribió su experiencia: Jenseits von Schuld und Sühne/Más allá de la culpa y de la expiación (en inglés: At the Mind’s Limits, Contemplations by a Survivor on Auschwitz and its Realities/En los límites de la mente, Consideraciones de un superviviente sobre Auschwitz y sus realidades).

La primera experiencia que cuenta Jean Améry (Hans o John Maier) es la del intelectual en Auschwitz, y la del intelectual en comparación con el no intelectual. Explica cómo el intelectual estaba en radical desventaja. Cómo el no intelectual, por su costumbre práctica y no teórica, era más capaz de adaptarse a la nueva situación y de sobrevivir mejor, pues no de otra cosa se trataba en el campo, de sobrevivir. Pero también el intelectual tiene que aprender a sobrevivir. Sobrevivir significa que el concentracionario debe aprender a asumir que está reducido a su simple realidad física, que no es otra cosa que vida sin significado. La persona no es, en el campo de exterminio, otra cosa que un viviente, pero sin espíritu. El espíritu sólo estorba. No sirve para nada. Lo que cuenta es la realidad física.

-Los aficionados a la filosofía realizarán enseguida la conexión con la idea del homo sacer de Giorgio Agamben, el hombre sagrado que en la cultura romana no significaba hombre consagrado, sino el hombre que no servía ni para ser ofrecido como víctima ritual a los dioses. Vida física en toda su radicalidad, sin más aditamentos de significado, de espíritu, de sentido ni nada parecido. Por eso utiliza Agamben esta realidad del homo sacer, del hombre privado de toda significación humana como símbolo de la situación de los seres humanos en el capitalismo tardío-.

El hombre reducido a simple realidad física, sin ningún añadido, desprovisto de todo, de derechos, de cultura, de lengua, de libros, de vestidos, de zapatos, de dignidad, de espíritu. Desnudez completa. Deshumanización total y radical. En esa situación, cuenta Améry, la preocupación no es la muerte. La muerte es realidad presente. Los prisioneros saben que van a morir. No es una cuestión de si van a morir o no. Por eso a la preocupación de la muerte en abstracto le sustituye la preocupación concreta del morir: cómo, electrocutado en el intento de huída, de hambre, de sed, de cualquier enfermedad que se convierte en mortal, de una patada o un golpe de un soldado nazi, de un vigilante polaco o ucraniano, en la cámara de gas, de un tiro en cualquier momento. Las circunstancias concretas de una muerte inevitable y segura se convierten en tema, no hay sitio para la pregunta abstracta sobre la muerte. Campo de concentración: lugar sin espacio para la mente, para el espíritu, para el sentido, para el pensamiento, vida física pura y dura, sin sentido, sin significación, vida y morir indignos, puramente físicos, vivos físicamente pero ya muertos y liquidados como personas.

Es evidente que nada comparable a un campo de exterminio se ha dado en Euskadi a no ser que declaremos al conjunto de la sociedad vasca campo de concentración. Pero esto no puede querer decir que la historia de terror no tiene nada que ver con esta reducción de determinadas personas a su realidad física exclusivamente, a simples medios o cosas para conseguir determinados fines, como si fueran raíles de tren o medios de transporte o mecanismo físicos para obtener determinados rendimientos.

Los asesinados por ETA y los sometidos al terror de poder ser los siguientes de ese grupo concreto reducidos a su simple realidad física, desnudados de toda significación humana, excluidos del reino de la promesa de la Euskadi del futuro, fuera del espacio social y político prometido por el proyecto de ETA.

Cuando Améry habla de la tortura repite una y otra vez que la experiencia es la de que el torturado, el sometido a su desnudez física, dice dos cosas importantes: estar sometido a la soberanía total del otro, y la desaparición de lo que él denomina la mano protectora, la confianza social de que los otros pueden ayudar. Escribe: Para Georges Bataille, el sadismo hay que entenderlo no a la luz de la patología sexual, sino a la luz de la psicología existencial, en la que aparece como la negación radical del otro, como la negación del principio social al igual que del principio de realidad…(El torturador) pretende realizar su soberanía total. El otro es transformado en carne, y en esa transformación es llevado al límite de la muerte…es conducido más allá del límite a la Nada…De esta forma la tortura se convierte en la inversión total del mundo social en el que podemos vivir sólo si ofrecemos a nuestro co-humanos vida, si les aliviamos en el sufrimiento, si limitamos el deseo expansivo de nuestro ego. Pero en el mundo de la tortura el hombre sólo existe arruinando la otra persona que está delante de él (p. 35).

Y no hay mayor tortura que la de haber sido señalado como potencial sujeto de asesinato y tener que vivir la vida diaria con esa condena potencial de muerte, no hay tortura mayor que la de pertenecer al grupo que ha sido definido como enemigo, como obstáculo a eliminar en el camino a la materialización del proyecto prometido y deseado, y no saber si uno será el elegido para ser asesinado dentro del grupo denunciado para abrir las puertas a la promesa. No hay mayor tortura que el saber que uno pertenece al mundo que debe desaparecer para que surja desde la violencia y el terror, desde el asesinato por la espalda, el nuevo mundo.

Améry es, según su confesión, un patriota, añora su patria, una patria a la que no niega el derecho a ser estado. La patria, para él es la vivencia de niñez y juventud, es el traje regional que vistió, es el dialecto que habló y que habla. Améry no se presenta como cosmopolita. Dice que todo el mundo necesita patria, Heimat/homeland, y analiza en qué consiste la morriña, la falta de patria, lo que en inglés se llama la homesickness, la enfermedad de la nostalgia de la tierra que le vio nacer. El verdadero sufrimiento para Améry radica en que La nostalgia genuina de la tierra natal no consistía en auto-compadecerse, sino más bien en autodestruirse. Consistía en desmantelar nuestro pasado trozo a trozo, algo que no se podía llevar a cabo sin despreciarse a uno mismo y sin odio para con el yo perdido. El mundo hostil era destruido por nosotros, y al mismo tiempo borrábamos la parte de nuestra vida asociada con él. La combinación de odio hacia nuestra patria y odio hacia nosotros mismos dolía, y el sufrimiento aumentaba hasta límites insoportables cuando, en el esforzado cometido de la auto-destrucción, de vez en cuando aparecía la nostalgia tradicional y reclamaba su espacio…La única terapia que podía existir era la historia puesta en práctica. Quiero decir: la revolución de Alemania y con ello el deseo fuertemente expresado de la patria por nuestro retorno. Pero la revolución no se produjo y nuestro retorno no fue otra cosa que algo embarazoso para nuestra patria cuando al final el poder nacional socialista fue aplastado desde fuera.

En los años del exilio nuestra relación con nuestra patria fue semejante a la relación a nuestra lengua materna. En un sentido muy específico hemos perdido también ésta y no podemos iniciar ningún proceso de restitución (p. 51)

Son palabras muy fuertes. Hace años leí en una revista alemana, Der Spiegel, la recensión de una ópera de un músico israelita en la que prácticamente no había palabras hasta que al final de la obra el protagonista, un anciano abuelo, recupera su lengua, el alemán, gracias a su nieto. Son múltiples los testimonios de supervivientes del holocausto que hablan de esta dificultad de servirse de la lengua que lo fue todo para ellos: su lengua materna y la lengua de la cultura que para ellos era la cultura universal, la cultura de la civilización a la que se habían integrado como nadie. El nazismo convierte a todos los judíos perseguidos en pura carne, en pura y radical realidad carnal, sin espíritu como ya lo hemos dicho. En ello se pone de manifiesto la radical soberanía del grupo ario-alemán que constituye al otro como otro desnudo, deshumanizado, sobre quien cae la soberanía absoluta y lo desnuda de toda relación social, le rompe todas las amarras sociales, incluso las de la lengua materna, incluso las de las vivencias de infancia que constituyen su patria.

Améry cuenta una anécdota que expresa con claridad esta brutal contradicción: siendo resistente en Bélgica, se encontraba en casa de una chica miembro del grupo resistente, una chica que albergaba en su casa también a soldados nazis, como mejor cobertura de sus actividades resistentes. Un día estaban algunos del grupo resistente reunidos en esa casa, y charlando más alto de lo normal, perturbaron el descanso de los soldados nazis que trataban de conciliar el sueño pues habían tenido servicio toda la noche. Los nazis subieron a la habitación en la que se encontraban los resistentes y comenzaron a quejarse. La lengua que utilizó el que formuló la queja era el dialecto que hablaba Améry. Y éste estuvo a punto de contestarle en el mismo dialecto, tal era la fuerza de atracción de su lengua materna y la ilusión que le produjo escucharla. Si lo hubiera hecho se hubiera puesto al descubierto y la atracción de la patria lingüística hubiera supuesto su camino a la destrucción. Y contestó en francés que tratarían de ser más cuidadosos.

Améry habla de la desposesión total a la que sometió el nazismo a los judíos. Es algo que formula también el poeta Paul Celan cuando cuenta la historia de dos judíos que se encuentran en los Alpes, sin ojos para la belleza natural, para las flores, para los pliegues de las montañas, ellos, el judío grande y el judío pequeño, que eran tan urbanos. Y uno de ellos le dice en un momento determinado al otro: Pues, qué tiene un judío que no le haya sido presado. Ni la sombra! No tiene el perseguido del nazismo, el superviviente del holocausto nada suyo, ni sombra, ni lengua materna, ni realidad espiritual, ni realidad personal porque aquello que le pudiera constituir, la mano de la sociedad que le protege le ha sido retirada. Y el campo de exterminio, la tortura, todo no es más que expresión de esa desposesión absoluta a la que ha sido sometido.

Pero quizá si le queda algo, aunque sea imposible. Lo acabamos de ver cuando nos ha dicho que la única terapia hubiera sido la revolución de Alemania, que no se produjo. Améry reclama el derecho al resentimiento, que no es la venganza. Pero defiende el resentimiento contra toda conciliación y perdón facilotes . Critica éstos de manera radical. Citando nombres como el de Martín Buber. No quiere ni oír hablar de reconciliación. Dice que eso no es posible. Que lo que el superviviente del holocausto tiene que reclamar es su derecho al resentimiento, derecho que sólo se puede satisfacer si se da la revolución, es decir, si se da la restitución del momento ante, volver a situarse y obligar al torturador, al nazi, al régimen, a la sociedad alemana a situarse en el momento anterior a que comenzara toda la historia de terror, aunque sea para decir “todo esto no debiera haber ocurrido y asumo mi culpa y el destino que me corresponde”. La reconciliación impide esta revolución. Las palabras bienintencionadas de aquellas personas que le reconocían, años después de la liberación, y le decían que comprendían su dolor, pero que había que mirar adelante, que Alemania se había reformado, aunque hubiera otros que decían que ya estaba bien de culpabilizar a todos los alemanes, que también otros pueblos habían cometido atrocidades, que no era para tanto, producían asco a Améry, y frente a ello reclamaba el derecho al resentimiento, un derecho que exigía asumir que los pocos que pudieran haberse opuesto al nazismo habían quedado engullidos en el conjunto de la sociedad alemana, que Hitler y sus hechos van a continuar siendo una parte de la historia alemana y de la tradición alemana…con la esperanza de que mi resentimiento –que es mi protesta personal contra el antimoral proceso natural de la curación que acompaña al paso del tiempo, y por el cual planteo la genuinamente humana y absurda reclamación de que el tiempo sea vuelto atrás- puede cumplir una función histórica…Pues el problema podría ser resuelto permitiendo al resentimiento permanecer vivo en uno de los campos y, provocado por él, desconfianza hacia sí mismo en el otro (p. 77).

Es preciso apuntar algunas ideas: la revolución no es cosa del futuro, sino algo del pasado. El tiempo debe ser devuelto al pasado. El superviviente del holocausto protesta contra el paso del tiempo, contra la historicidad natural, contra el aumento simple del tiempo sin sentido ni significación alguna, y la reclamación de arreglar los descosidos del pasado, las tragedias y los terrores del pasado, o al menos, mantener la desconfianza para consigo mismo al que obliga el resentimiento de los sufrientes a los causantes del mismo.

¡Cuán distinta es la situación entre nosotros! Tasio Erkizia puede gritar bien alto que si ETA ha podido dejar de matar es gracias a que su lucha ha tenido éxito y lo ha hecho posible –y no se produce un terremoto político, ni social! Y Hasier Arraiz puede reclamarse de toda la historia de la Izquierda Radical nacionalista, y todo termina en si esa afirmación es enjuiciable o no. Y Bildu gobierna en San Sebastián y en Guipúzcoa, porque El TC legaliza sus listas electorales, al igual que el nuevo (¿) partido SORTU, pero sobre todo porque el resto de partidos políticos lo permiten sin ninguna necesidad, pues Bildu no alcanza, ni en San Sebastián, ni en Guipúzcoa, la mayoría absoluta. Sobre todo lo permite el PNV, que luego se escandaliza. Pero ¿de qué se escandaliza sobre todo? ¿De que la amoralidad de la historia que lo tapa todo aparezca como legítima gobernando, de que el proyecto que causó los asesinatos de ETA aparezca legitimado institucionalmente, de que las víctimas familiares de los asesinados se vean relegadas ante la historia reivindicativa del terror de ETA que reflejan los líderes de ese partido en las instituciones guipuzcoanas? No: se escandalizan de las consecuencias que la política fiscal y económica de ese partido en las instituciones pueda tener o haya tenido en el entramado económico de Guipúzcoa!

ETA deja de matar y la gran preocupación del PNV y de su gobierno son los presos de ETA. Y el gran debate político en el parlamento vasco es si BILDU/Sortu se incorpora o no a la ponencia de paz, el gran debate en el parlamento vasco es si BILDU y el PNV se ponen de acuerdo en la fecha para convocar un referéndum de autodeterminación, como si ETA no hubiera matado precisamente por eso! Todo lo contrario de la mano protectora de la sociedad que Améry esperó en balde. Reafirmación de la soledad de los asesinados, reafirmación de la desnudez de los perseguidos, más desposesión de los liquidados, más subrayar que los que no son del grupo de vascos de verdad son pura y radical realidad física sin significado social, personal, político alguno, a no ser como apéndices legitimadores de la versión supuestamente pragmática de la misma exclusión –y el que quiera entender que lo entienda!

Y mientras tanto se pone en marcha la liturgia de los encuentros entre víctimas y victimarios, la celebración de la reconciliación, los abrazos de la convivencia que no restauran nada porque no reconocen la crudeza de los hechos de terror. Todo con la debida bendición eclesiástica.

Y mientras tanto la sociedad vive a lo suyo: consumir, sobrevivir, compararse con el entorno que convenga para salir guapos en la foto, creerse mejor que las sociedades del entorno, no mirar hacia atrás, dedicarse al autobombo, sumergirse en el circo del deporte, especialmente del fútbol, y procurar que las víctimas y sus familiares no les fastidien la fiesta.

Tres apuntes breves: Avishai Margalit escribe –The Etics of Memory- que el perdón puede ser entendido de distintas maneras. Una de ellas es el borrar lo sucedido, poder reservado, dice a Dios. A los demás nos/les queda una versión mucho más limitada de perdón: o tratar de restaurar la situación anterior al hecho, al asesinato, y/o no dejar que ese hecho causado y la reacción a él sea lo que dirija la conducta de la víctima en el futuro, siempre que exista disposición por parte del causante del hecho a restaurar la situación anterior al hecho, es decir, volver a colocar en su humanidad al asesinado, a la víctima, con su derecho a la diferencia y con la exigencia de la defensa y garantía de ese derecho, que no otra cosa es el Estado de derecho. Pero nada de esto vale para la sociedad vasca y sus instituciones y para quienes las gobiernan.

Segunda referencia: Walter Benjamin dice que la historia del historicismo, la historia que simplemente sigue pasando, la historia acumulativa debe ser rota por la interpretación de la historia del materialismo histórico, por la revolución, la ruptura de ese simple devenir, para, por una vez, dejar paso como actores a los vencidos, a los oprimidos, a los perdedores. Y dice que esta interpretación materialista de la historia se da la mano con el mesianismo, con la idea de que es preciso romper con la continuidad de la historia si debe haber salvación.

Tercera referencia: la visión de la historia de Benjamin es la del ángel que camina hacia el fin de la historia, pero de espaldas a ese fin, de forma que ve todo lo que queda detrás, que no es más que un cúmulo de desastres, de víctimas, de sufrimientos, de perdedores. ¿Quién y cómo restaura un poco de decencia y de humanidad en ese apilamiento de desastres? ¿Cómo será posible salvar un mínimo de humanidad si ni siquiera se permite que se pueda formular la pregunta? Améry sabe que no se produjo la revolución alemana, sabe que no se producirá ninguna revolución que restaure el momento ante, y por eso reclama el derecho al resentimiento y por medio de él el derecho a fastidiar la necesidad de buena conciencia que atormenta a los que no quieren ni mirar hacia atrás, siempre que los perdedores griten su resentimiento. No hay más fuerza en esta situación que la de negar la ayuda para alcanzar la buena conciencia a todos aquellos que han decidido que la memoria del pasado de terror es mala para la salud social.

Como judío Améry no puede dejar de reflexionar sobre el tema. El no creyente Améry, el Améry que desconoce la tradición judía y no se interesa por ella. El Améry que no piensa en ir a Israel, ni cree que le deba importar el futuro de ese estado judío. El Améry que, sin embargo sí se reconoce en el dialecto alemán de la zona austríaca en que nació, sí se reconoce en el traje regional que vistió cuando niño y joven. Pero le han arrebatado la posibilidad de volver a serlo. Y le han impuesto ser judío, al tiempo que percibe y experimenta con toda claridad la imposibilidad de serlo. ¿Qué le queda entonces al judío que no puede volver a ser austríaco y para quien el ser judío impuesto le resulta una imposibilidad? Escribe: Si la sentencia que la sociedad había formulado contra mí tenía algún significado, sólo podía ser la de que a partir de ese momento yo era una cantera de Muerte. Bien: antes o después la muerte se reclama de todos nosotros. Pero el judío –y ahora era uno por decreto de ley y de la sociedad- estaba más firmemente prometido a la muerte ya en medio de la vida. Su vida no era más que un período de falsa gracia que podía ser revocada en cualquier segundo (p. 85).

Y Améry experimentó en su propia persona reducida a mero cuerpo, a mera realidad física, despojada de cualquier realidad social, personal, humana que su segundo había llegado, que debía extraer de su cantera la porción de muerte que le fue asignada por los nazis alemanes. Por eso afirma que ser judío no es otra cosa que vivir entre la rabia y el miedo, a la espera siempre de la catástrofe. Esta situación del ser judío, que es lo único que puede ofrecer al mundo y a la humanidad porque su ser está definido en los seis números inscritos en Auschwitz en la piel de su brazo, no la describe como un malestar metafísico, sino como malestar social: No es el Ser el que me oprime, o la Nada, o Dios, o la Ausencia de Dios, sólo la sociedad. Pues ella, y sólo ella, causó el desequilibrio en mi balanza existencial, a lo que trato de oponerme con mi andar erguido (p. 100) .

Améry describe una forma de ser extraño en el mundo, de ser extranjero que está vinculado a decisiones sociales, a decisiones de grupos sociales, y de las respuestas de la sociedad a esas decisiones, compartiéndolas, justificándolas, explicándolas, ignorándolas, decisiones de grupos sociales y comportamientos sociales que crean esa forma de ser extraño, de ser excluido, de ser alguien a quien no le queda más que rabia y miedo, la conciencia de la catástrofe inminente que puede irrumpir en cualquier momento y de lo que da testimonio, de lo que dan testimonio aquellos que han decidido no agachar la cabeza y caminar erguidos para recordar a los demás la farsa en la que están inmersos.

El filósofo francés Jaques Derrida recuerda en la oración fúnebre que dedica a Emmanuel Levinas en la hora de su enterramiento unas palabras de este filósofo judío que dicen: Ante la ofensa al hermano no hay tierra que valga, por muy santa que sea esa tierra, y quien –Levinas- titula una de sus lecturas talmúdicas con las palabras: La tierra prometida no es (necesariamente) tierra permitida. Parafraseando: ante la ofensa al hermano, ante el asesinato del miembro de la sociedad, ante la exclusión del vasco, ante la reducción a mera realidad física sin significado porque se le ha excluido de toda relación social, se le ha desposeído de todo lo que le pudiera constituir en ser humano, no hay tierra, ni patria, ni lengua, ni proyecto político que valga.

Pero en la farsa social política, institucional y eclesiástica que vivimos estas palabras no es que no puedan ser dichas, sino que no pueden ser escuchadas. Pero volveremos a decirlas, a gritarlas, aunque no sea más que releyendo los versos que escribió Anna Akhmatova en memoria de su hijo encarcelado por Yezhov bajo Stalin, y llevado a la muerte.

Epílogo
I Ahora sé cómo caen las personas,/cómo, debajo de los párpados, asoma el miedo,/cómo el sufrimiento pone en las mejillas/duras páginas de escritura cuneiforme./Cómo los rizos negros o cenicientos/se tornan plateados de repente,/la sonrisa se desvanece en labios obedientes,/y en la risa marchita tiembla el pavor./Y no ruego por mí sola,/sino por todos los que allí estuvieron conmigo,/en el frío glacial, y en el calor de julio/en los ciegos muros de color rojo.

II De nuevo se acerca la hora de conmemorar./Te veo, te oigo, te siento:// Y aquella que apenas pudo llegar a la/ventana,/Y quien no pisa su tierra nativa,// Y aquella, que sacudía su hermosa cabeza,/ha dicho: “Vuelvo aquí como a mi casa!”// Quisiera llamarlas a todas por sus nombres,/pero se han robado la lista y no hay donde/buscar.// Les he tejido un ancho manto de las pobres palabras que les escuché.// De ellas me acuerdo siempre, en todas partes,/y no las olvidaré en una nueva desgracia,// y si amordazan mi boca atormentada, por la que cien millones de vidas gritan,// que así ellas me rueguen y me rememoren/en la víspera de mis funerales.// Y si alguna vez este país decidiera/erigirme un monumento,// Doy mi venia a este honor,/pero sólo con una condición –que no lo planten// junto a la costa donde nací:/rotos están mis últimos lazos con el mar,//

Ni en el jardín del Zar, cerca del árbol truncado, donde una sombra incosolaabale me busca,// sino aquí, donde pasé trescientas horas/y no me abrieron los cerrojos.// Porque en la bienaventurada muerte temo/olvidar el mugido de las negras furgonetas,// la odiosa puerta cerrada con estrépito,/y el alarido de la anciana como una bestia herida.// Y ojalá que de mis inertes párpados de bronce/fluyan las lágrimas, como nieve derretida.// Y que la paloma de la prisión arrulle a lo lejos/y en silencio naveguen los barcos por el Neva (Marzo -1940- Casa Fontanka)

Barkatu zerbait oker esa badet, eta eskerrak zuen pazientziagatik.

Recortes de Prensa   Página Inicial