AGLI Recortes de Prensa   Domingo 10  Mayo 2015

Calidad democrática y calidad del gobierno
Mejorar la democracia y el gobierno es un desafío al que debemos responder desde la raíz: el ser humano debe ser el principio y el fin de la acción de los poderes públicos y privados
Jaime Rodríguez-Arana El Confidencial 10  Mayo  2015

Una polémica que suele presentarse en el estudio de las relaciones entre Gobierno y Democracia se refiere a si la calidad de vida de la población es proporcional a la calidad del ejercicio del Gobierno y a la calidad de la Democracia. En relación a esta cuestión tan relevante encontramos sustancialmente tres posiciones que me parece que tienen interés para enfocar algunos problemas derivados de la recesión democrática de este tiempo y de la crisis económica y financiera que vivimos, así como sus proyecciones sobre el empeoramiento de las condiciones de vida, materiales e inmateriales, de las personas. Se trata de diferentes maneras de afrontar una cuestión que, a mi juicio, debe partir inexorablemente de la centralidad de la dignidad del ser humano y de sus derechos fundamentales. En efecto, en una democracia el Gobierno ha de basar sus políticas públicas, desde el respeto y promoción de las libertades solidarias, hacia la mejora continua e integral de las condiciones de vida de los ciudadanos. Algo que, en general, en el mundo que habitamos, hoy brilla por su ausencia.

Por un lado están las tesis de Bo Rothstein, director del Instituto para la calidad de los Gobiernos de la Universidad de Gotemburgo, por otro lado nos encontramos con las posiciones del premio Nobel Amartya Sen y, en tercer lugar, tenemos el último libro del Francis Fukuyama, politólogo norteamericano famoso por su tesis del fin de la Historia y la decadencia política. Los tres pensadores plantean diferentes argumentos, todos ellos relevantes, en orden a la mejor comprensión del problema sobre la relación entre la calidad democrática y la calidad del ejercicio del gobierno. Un problema que debe partir de la base, del solar, del humus, de los principios de la separación de los poderes, del reconocimiento de los derechos fundamentales de la persona y del control pleno de las actuaciones de los distintos Poderes Públicos. Es decir, sin Estado de Derecho ni hay Democracia ni puede haber calidad en la acción del Gobierno. Veamos.

Para el economista indio Amartya Sen las hambrunas se producen en sistemas políticos sin libertades. Sostiene el premio Nobel en Economía que una democracia con libertades reales facilita la mejora de las condiciones de vida de la población. Por eso, primero, una sociedad de personas libres y, a renglón seguido, los males materiales que aquejan a las poblaciones menguarán en la medida en que las personas disfruten de mayores cotas de libertad. En efecto, para Sen las hambrunas no se deben a la falta de producción de alimentos o a las catástrofes naturales, sino a fallas en las estructuras sociales -falta de democracia o de libertad de prensa- que impiden el control político de la ciudadanía sobre los Gobiernos. Según Sen, el hambre no ha afligido nunca a ningún país que sea independiente, que convoque elecciones con regularidad, que tenga partidos de oposición y que permita que los periódicos informen libremente.

Si no hay elecciones ni espacio para la crítica, las autoridades no sufren las consecuencias políticas de su fracaso en la prevención de hambrunas. Y, sobre todo, porque cuando se conocen a tiempo los primeros síntomas de estas crisis alimentarias se puede reaccionar con diligencia. Un caso paradigmático lo encontramos en China en la hambruna de los años 60 del siglo pasado, donde fallecieron 29 millones de personas. Como ahora sabemos, la falta de libertad de prensa confundió al Gobierno comunista del gigante asiático, preso de la propaganda y de los informes de las autoridades dóciles y sumisas. En efecto, existen datos que demuestran que cuando la hambruna llegó a su cénit, las autoridades chinas creían que tenían 100 millones de toneladas más de cereales de las que tenían en realidad. Por eso, una democracia de calidad es aquella en la que se puede conocer la realidad porque hay separación cierta de los poderes, porque no existen ámbitos exentos o al margen del control y porque los derechos humanos se preservan y protegen como piedras angulares del sistema político.

El profesor alemán Bo Rothstein, por su parte, señala -así lo confirma en sus escritos e intervenciones- que el bienestar de la población no depende tanto de la Democracia como de la calidad del Gobierno. Para Rothstein, la calidad de la salud, de la educación, la esperanza de vida, la mortalidad infantil y otros parámetros de bienestar material dependen de la calidad del Gobierno. De la calidad de la Democracia, dice, dependen los valores del pluralismo, los niveles de corrupción, la igualdad entre hombres o mujeres, el respeto a las minorías o la igualdad de condiciones para el acceso a determinados servicios generales, el llamado bienestar inmaterial. Según su tesis, podríamos concluir -quien escribe no lo comparte- que es posible que Gobiernos fuertes, autoritarios y paternalistas puedan alcanzar, sin libertades ciudadanas ni participación social, a partir del ordeno y mando, una mejora de los indicadores materiales de la vida de la población.

Sin embargo, los indicadores inmateriales, los que hacen a la dimensión espiritual de la persona, a la libertad de expresión, la libertad de pensamiento, libertad educativa y libertad de circulación podrían reducirse notablemente incluso hasta su práctica desaparición. Por eso, la clave de la cuestión está en que los Gobiernos en las democracias promuevan los valores de este sistema político en orden a la mejora de las condiciones integrales de vida de los ciudadanos. Democracia y Gobierno deben estar unidos, son realidades complementarias. La Democracia es la base sobre la que debe trabajar el Gobierno. Cuando se separan o desligan aparecen las tentaciones autoritarias, los personalismos, el ejercicio destemplado e inmoderado del poder. Y, por tanto, la calidad de los derechos y libertades se reduce considerablemente. El bienestar en sentido amplio incluye el material e inmaterial. Un bienestar material sin libertades no es realmente bienestar. Hablar de bienestar material, por un lado, y valores democráticos por otro, no tiene mucho sentido en un Estado que se define social y democrático de Derecho. El bienestar material y el inmaterial no son inescindibles, están inseparablemente unidos. Al menos desde postulados esencial y materialmente democráticos.

El conocido politólogo norteamericano Francis Fukuyama, profesor de la Universidad de Princeton, acaba de publicar un interesante libro sobre el orden político y la decadencia política en el que plantea que las causas de la recesión democrática que aqueja al sistema estadounidense, y por extensión a muchos sistemas democráticos occidentales, se encuentran en el anquilosamiento de las instituciones y en la privatización sistemática del interés general.

Por otra parte, Fukuyama parte de que la culpa de la recesión democrática que se vive en muchos regímenes políticos actuales tiene mucho que ver con la falta de interés del común de los ciudadanos por el interés general. En parte, debido a la instalación de ese consumismo insolidario inoculado por las terminales tecnoestruturales financieras, mediáticas y políticas que, a través de la privatización del interés general, está desnaturalizando el concepto de Democracia expresado por Lincoln: gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. En efecto, el fenómeno de la vetocracia, que Fukuyama explica en su libro, refiere a ese peligroso y sinuoso proceso de captura y apropiación del interés general a manos de los grupos de presión. Así, de esta forma, la democracia acaba siendo de hecho, a pesar del hábil y sutil manejo de la opinión pública, el gobierno de una minoría, por una minoría y para una minoría. Es la consecuencia de la alianza estratégica entre poderes financieros, poderes políticos y poderes mediáticos orientada a obtener los máximos beneficios económicos, y políticos, en el más breve plazo de tiempo posible.

El problema de la calidad de la Democracia y de la calidad del Gobierno hoy se presenta de nuevo ante nosotros de manera inquietante. Un desafío al que debemos responder desde la raíz: mientras el ser humano no sea el principio y el fin de la acción de los poderes públicos y privados, poco se podrá hacer. Se podrán poner parches, remiendos, pero nada más. Igual que los derechos fundamentales de la persona son individuales y también sociales, hoy las exigencias del pensamiento abierto y complementario invitan a propuestas y formulaciones más equilibradas, más humanas, más éticas. Propuestas y formulaciones que hagan posible que la democracia sirva de verdad para el desarrollo real de las libertades solidarias de las personas. No para consolidar, de forma más o menos sutil, el gobierno de una minoría, por una minoría y para una minoría. Nada más y nada menos.

*Jaime Rodríguez-Arana es catedrático de Derecho Administrativo y miembro de la Academia Internacional de Derecho Comparado de La Haya. @jrodriguezarana

Con Rajoy, ni Rivera nos salva del Frente Popular
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 10  Mayo  2015

Las únicas elecciones que puede ganar Rajoy son aquellas a las que no se presente; por ejemplo, las británicas. Pero cualquiera que observe los datos del CIS, que subrayan y actualizan la evolución marcada no sólo por todas las encuestas desde las elecciones europeas, sino aquellos resultados y los de las elecciones andaluzas, tendrá que admitir que el PP de Rajoy va camino de sufrir una derrota en las Generales a la altura de sus méritos, que son colosales. Decir que Cameron ha ganado gracias a la economía, cuando los conservadores -a mi juicio, equivocadamente- han hecho política hasta más allá de la política, por ejemplo promoviendo el referéndum escocés, muestra la mezcla de estupidez y desvergüenza que caracteriza los amenes del PP oficial, a punto de entonar el gori gori del PP real el próximo 24M.

Aunque el día 25M entremos en detalles y matices, la evolución general de la opinión pública es inequívoca: hay dos bloques de electorados comunicantes: PP-Ciudadanos y PSOE-Podemos, y el cambio que parece producirse es que en el bloque de izquierdas Podemos empieza a bajar y el PSOE empieza a recuperarse levemente, lo suficiente para recuperar la primacía; en cambio, el PP no deja de bajar mientras C’s no deja de subir. El resultado es que Podemos ha dejado de tener la victoria electoral al alcance de la mano, como hace apenas tres meses, mientras que Ciudadanos, reacción espontánea a la amenaza de Podemos que el propio PP propició para conseguir el voto del miedo en las Generales, no deja de crecer a costa del PP. Y sí, parece posible que Rivera gane las elecciones.

Pedro Sánchez, el nuevo Zetapé
Sin embargo, a diferencia de Pablo Iglesias, que hubiera llegado a la Moncloa de ganar Podemos, aupado por los votos socialistas, comunistas y separatistas, es casi imposible que Rivera, incluso ganando las elecciones, pueda gobernar, porque la ruina de un PP con Rajoy como candidato hace casi imposible la victoria de un bloque de centro-derecha nacional. Lo que se ve venir, de ahí que el viejo zorro González y el faisán Rubalcaba hayan descartado la coalición PP-PSOE, es un gobierno del PSOE con el apoyo de Podemos, comunistas y separatistas. El neozetapé Pedro Sánchez es el tipo de líder gaseoso idóneo para pactar el desguace del régimen constitucional del 78 con Podemos, Convergencia, ERC, PNV y, por supuesto, la ETA.

Si bien se mira, lo que verosímilmente tenía que acaudillar Pablo Iglesias -tropezando con el separatismo si se empeñaba en la forja de un régimen a la venezolana, con el supuesto patriotismo español como excusa para instaurar el despotismo comunista- puede presidirlo más fácilmente Pedro Sánchez, que, a la vista de sus propuestas, no cree en España, en la revolución, en el socialismo, en la democracia, en la libertad, en la nación ni en nada. Lo suyo sería un sectarismo guerracivilista al estilo zetapoide, con una demolición pactada del régimen constitucional en lo que tiene de Estado Español: la nación española como base de legitimidad y la libertad e igualdad de los ciudadanos ante la ley como base de la Nación.

Ese PSOE, de nuevo abierto a la liquidación del régimen liberal-democrático del 78, no hubiera sido el de Susana Díaz, y por eso la apoyaba Felipe González. Ahora bien, si el precio de llegar al Poder es volver al zapaterismo, nadie dude de que el PSOE estará encantado de pagarlo. Su historia demuestra que, salvo la ruptura de Besteiro con el guerracivilista Largo Caballero en 1933, siempre ha estado dispuesto a aliarse con cualquier fuerza política, por muy comunista o antiespañola que sea, con tal de llegar al Poder. Y si en el camino cae la monarquía constitucional o la república democrática, le da igual. Como los sandinistas y Sendero Luminoso, los socialistas podrían decir: "Salvo el Poder, todo es ilusión". Y sus 130 años de historia de golpismo y oportunismo lo prueban.

La experiencia de UCD y AP
El PSOE ha respetado las reglas del juego cuando enfrente ha tenido una fuerza política lo suficientemente sólida para obligarle a respetarlas. Hasta hace unos meses, con el PP de Rajoy y la fuerza complementaria y en ascenso de Ciudadanos, esa fuerza existía. De hecho, podía decirse que era mayoritaria en el electorado y podría forjar alianzas de Gobierno. Pero la ley electoral y la propia dinámica de disolución de un partido nacional, llámese UCD, PSOE o PP, acarrea la derrota de su bloque político-social. En 1982, la UCD en el Gobierno se negó a pactar con la AP de Fraga, que ya le había ganado en las elecciones regionales de Galicia y Andalucía. En apenas cuatro meses, del Mundial de fútbol al mes de Octubre, UCD pasó de tener "absolutamente seguros" 60 escaños a 13. El PCE, autor de la Transición con UCD, quedó también deglutido por el PSOE, que llegó a los 202 escaños frente a los 106 de Fraga. Pero con los dos millones y pico de votos de UCD unidos a los 6 de AP y medio millón regionalista de derecha frente a los diez millones de votos del PSOE habría habido nueve. Y no hubiéramos padecido trece años de hegemonía aplastante de izquierdas.

El hundimiento del PSOE con Almunia y Rubalcaba facilitó las mayorías absolutas del PP en 2000 y 2011. Pero la Izquierda y el nacionalismo siguió teniendo una presencia en la opinión pública mucho mayor que su representación parlamentaria, gracias a una hegemonía en los medios que no ha dejado de aumentar desde 1982. Si la Izquierda política pierde, la izquierda social no queda desamparada. Si la derecha política pierde, antes ha dejado desamparada a la derecha social. La traumática derrota de 2004 pudo resistirla la derecha española durante la primera legislatura de ZP gracias a la COPE y El Mundo, que se enfrentaron a la alianza del PSOE con los separatistas y la ETA, amén de facilitar –la COPE sobre todo- gigantescas movilizaciones en la calle que permitieron la recomposición del PP en 2007. Tras la derrota de 2008, Rajoy prefirió salvarse a costa de destruir el PP. Y pese a que ZP le sirvió en bandeja la mayoría absoluta de 2011 nunca se ha recuperado el PP de aquella traición, que llevó aparejada la persecución de medios y periodistas que por haberle ayudado tanto en los peores años éramos testigos indeseables del cambiazo.

Lo ocurrido en la COPE y El Mundo va de la mano de la privanza absoluta de PRISA con el Gobierno de Rajoy, en especial su vicepresidenta y protodelfina. Si el predominio audiovisual de la izquierda es aplastante, es gracias al PP. La espectacular irrupción de Podemos se produjo en la televisión por la propia naturaleza del medio y el respaldo del Gobierno. La de Ciudadanos, respuesta espontánea al auge de Podemos, ha sido idéntica, gracias a un líder architelegénico. Pero el PP, con la excepción de Aguirre, no tiene nada parecido. Su forma es como su fondo: nulidad. No "comunican" porque nada tienen que comunicar, salvo las ganas de seguir en el Poder. ¿Para qué? Para administrar la economía, como el Opus en el franquismo. Pero Montoro y de Guindos no son López Rodó, y Rajoy, obviamente, no es Franco. Sin jugársela, ya le hubiera gustado, pero no.

En resumen, con Rajoy en el PP, ni Rivera nos salva del triunfo del Frente Popular. Ciudadanos puede neutralizar el peligro podemita. Lo que no puede es cambiar el rumbo suicida del PP. Y con él, del centro derecha que es lo único que garantiza, electoralmente, la supervivencia del régimen constitucional. Algo mucho más importante que el PP y Ciudadanos juntos.

Cortinas de humo
Nota del Editor 10  Mayo  2015

No voy a cansarme de repetir, quienes quieran que algo cambie para que todo siga igual, solo tienen que votar a los "ciudadanes", y así tendremos que aprender lenguas regionales y el paro desaparecerá debido a la ingente cantidad de traductores de lenguas regionales que enchufarán.

Lo que no llego a enteder es el afán de muchos de levantar una cortina de humo sobre UPyD y Vox, empeñados en que desaparezcan. Muchos critican a UPyD por razones igualmente aplicables a los "ciudadanes", ya que de sus tres congresistas fundadores, dos ya hace muchos que se largaron del barco, además como señores, sin hacer ruido: Robles y Domïnguez. Otros tambien se han ido de Vox, aunque no de muy buenas maneras. Yo espero que los españoles, entre programa y partido basuras, se den cuenta de que siguen tratando de tomarnos el pelo para que parezca que algo cambia y que todo pueda seguir igual, los catalanes cortando el jamón y reescribiendo la constitución (anti)española.

Valencia: pelotazos, despilfarro y escasa contrición
EDITORIAL El Mundo 10  Mayo  2015

LA COMUNIDAD Valenciana es hoy el triste paradigma de esa corrupción y despilfarro que han caracterizado los gobiernos de demasiadas administraciones españolas estos últimos años. El elevado número de altos cargos imputados -150-, el fuerte endeudamiento de la región hasta el punto de haber tenido que ser intervenida por el Estado, y la visible obscenidad de las obras faraónicas que salpican el territorio, tan inservibles como gravosas -sus millonarios sobrecostes los heredarán varias generaciones-, hacen de la Comunidad Valenciana un ejemplo alarmante de lo que nunca debió ocurrir y, sobre todo, de lo que jamás ha de repetirse.

Si las encuestas no fallan, en las inminentes elecciones municipales y autonómicas la corrupción va a ser un factor determinante para los valencianos, quienes, hastiados por la catarata de casos como 'Gürtel', 'Brugal', 'Imelsa' y tantos otros, van a fragmentar enormemente el voto e infligirán un duro castigo al Partido Popular, que lleva gobernando ininterrumpidamente dos décadas la comunidad. Aunque seguirá siendo la fuerza más votada, el sondeo del CIS de esta semana le atribuye un 30% de los votos, casi 20 puntos menos que hace cuatro años. Pero más allá del resultado electoral y del subsiguiente juego de alianzas partidistas, resulta lamentable constatar que sigue sin haber una verdadera conciencia en buena parte de la clase política valenciana y en ciertos sectores sociales y empresariales de lo que ha ocurrido estos años. Como si sólo vivieran una pesadilla que se disipará al despertarse para poder volver a lo mismo, no se aprecian en ellos los síntomas de una lección bien aprendida ni mucho menos de la necesaria regeneración. En este sentido, como hoy publicamos, los dirigentes del PP valenciano reniegan de los imputados en sus filas, y justo es reconocer que el presidente Alberto Fabra ha cumplido esta legislatura con su compromiso de expulsar a todos los implicados por corrupción; pero mantienen una incomprensible justificación de la gestión de Francisco Camps, responsable en buena medida de la herencia envenenada actual, y líderes como el presidente de la Diputación de Castellón, Javier Moliner, siguen defendiendo la necesidad del polémico aeropuerto sin aviones construido. Es justamente esa falta de contrición respecto al modelo de actuación pública y del ladrillazo de los últimos años lo que impide a los populares presentarse ante los valencianos con un proyecto creíble de verdadera renovación.

Más escandalosas aún son las declaraciones del empresario Enrique Ortiz, imputado por los casos 'Gürtel' y 'Brugal', quien reconoce que seguirá actuando como hasta ahora: "Me da igual quién esté. Voy a pelotear igual al PP, al PSOE, a Podemos...". La desfachatez de este empresario, cuando menos símbolo de la Valencia del pelotazo, nos sitúa en ese escenario de falta de ética y escrúpulos en el que se han movido políticos, constructores, intermediarios y toda clase de comisionistas y beneficiarios hasta llevar a la región a la bancarrota: la deuda superará los 40.000 millones de euros a finales de este año.

Sin ir más lejos, esta semana la Comisión Europea ha impuesto a España la primera multa comunitaria por falsificación de estadísticas -de unos 19 millones de euros- tras considerar probado que la Comunidad Valenciana ha manipulado sistemáticamente los datos de déficit y deuda pública, omitiendo considerables gastos sanitarios. Una grave y sonrojante negligencia que se remonta al menos a 1988, con el socialista Joan Lerma al frente de la Generalidad, y ha continuado con todos sus sucesores, perpetuándose una práctica intolerable que recuerda al falseamiento de las cuentas en Grecia que han llevado al país heleno a su situación de emergencia nacional actual.

Por si fuera poco, no hay día en que no surja un nuevo caso de presunta corrupción de dirigentes o cargos en activo. Tras la fulminante expulsión por parte del PP del presidente provincial de Valencia Alfonso Rus al conocerse las grabaciones que le implican directamente con una trama, es ahora la alcaldesa Rita Barberá la señalada por unas escuchas que, como mínimo, revelan que conocía el amaño de unos contratos de los que se benefició su sobrino. Con estos mimbres, la regeneración que exigen los ciudadanos se antoja imposible.


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Arriar la bandera roja

Luis del Pino Libertad Digital 10  Mayo  2015

"No soy independentista. Ni catalana, ni española". Así se expresa Ada Colau en una entrevista publicada ayer en el diario El Mundo.

¿Independentista española? ¿Qué narices quiere decir eso? ¿Podría señalarnos la señora Colau algún independentista español, para saber a qué se refiere? ¿De qué quieren independizarse los independentistas españoles, dado que España ya es un país independiente?

La frase, por supuesto, no tiene ningún sentido. Y la señora Colau es perfectamente consciente de ello. Se trata de una fórmula ritual más, una de tantas, para expresar una supuesta equidistancia entre el nacionalismo y el no nacionalismo en Cataluña. Como aquella otra frase hueca de "yo no soy ni separatista, ni separador", "yo no soy nacionalista, ni catalán, ni español", etc...

Y lo malo de esa fórmula ritual expresada por Ada Colau no es su absoluta falta de contenido lógico, su vaciedad... sino que la equidistancia que expresa es una simple farsa.

El de la izquierda catalana es un fenómeno curioso. Es Cataluña uno de los lugares de España donde la izquierda, también la radical, ha tenido más desarrollo y más pujanza, desde las postrimerías del franquismo. Y no es raro que se hayan hecho desde el poder los más ímprobos esfuerzos para desactivar y neutralizar esa izquierda. Lo verdaderamente sorprendente es que esa izquierda se haya dejado neutralizar con tanta facilidad.

Ya desde antes de la Transición, se hizo lo posible y lo imposible, lo legal y lo ilegal, para destruir el anarquismo catalán y para reconducir hacia el nacionalismo al resto de corrientes de izquierda, desde la socialista hasta la comunista.

El método era sencillo: dando por hechas la pujanza de la izquierda catalana y la imposibilidad de desarticularla, se trataba de redirigirla para que abandonara la reivindicación social y se centrara en otra cosa. En otras palabras: para evitar que la izquierda catalana fijara su objetivo en la revolución social, era necesario darle algo con lo que entretenerse. Y ese algo fue la reivindicación nacionalista. En el terreno simbólico, podríamos decir que la operación consistía en hacer que arriaran las banderas rojas y las sustituyeran por las catalanas. ¿Qué mejor manera de tener entretenido a un activista, que hacerle centrarse en cosas que no significan ninguna amenaza para los que se reparten el poder político y económico?

¡Y vaya si la operación tuvo éxito! El anarquismo catalán, el único sector que hubiera sido imposible llevar del ronzal hacia el nacionalismo, fue neutralizado mediante una serie de episodios turbios y turbulentos. El socialismo y el comunismo catalanes, por su parte, fueron directamente puestos al servicio de la oligarquía nacionalista, utilizando el voto obrero y castellanohablante para consolidar el poder de las familias tradicionales de la burguesía barcelonesa.

Y fue con la complicidad de los dirigentes de la izquierda catalana como se instauró un sistema donde el idioma mayoritario de las clases populares es proscrito, mientras se impone el de la clase alta catalana; donde la abundancia de Pérez y Martínez entre la población general no se ve reflejada en una igual abundancia de Pérez y Martínez entre la clase política; donde estructuras de poder mafiosas se reparten el pastel político y económico con total descaro y casi total impunidad; y donde esa estructura de dominio de la oligarquía catalana se justifica y racionaliza en nombre de la reivindicación nacional.

Y la farsa se mantuvo hasta que llegó la crisis y, con ella, la contestación social, en forma de 15M. Resulta sintomático que, durante el periodo álgido del 15M, en la prensa madrileña se descalificaba a los manifestantes tildándolos de peligrosos elementos de extrema izquierda y filoetarras, mientras que en la prensa barcelonesa se tildaba al 15M de españolista y filonazi.

De repente, las caretas habían caído y los manifestantes barceloneses amenazan con arrojar al suelo las banderas nacionalistas, para volver a izar las banderas rojas. Urgía evitar que eso sucediera, y una de las razones del pulso soberanista planteado en estos años fue, precisamente, reconducir de nuevo la indignación social por los cauces del nacionalismo, para evitar que discurriera por los del socialismo.

Y otra vez son los dirigentes de la izquierda catalana los que vuelven a desempeñar el papel crucial, como encargados de apacentar el rebaño de votantes de izquierda, encaminándolo hacia los pastos inocuos de la reivindicación nacional.

¿Cómo hacerlo? Desde luego, no de forma directa y clara. Para separatismo puro y duro ya están ERC y las CUP, que tienen el mercado que tienen: más bien limitado. El problema son todos esos otros votantes de izquierda que no se sienten en absoluto nacionalistas y cuyo voto hay, de todas formas, que secuestrar. Y para eso es necesario disfrazar el mensaje y recurrir a las equidistancias: "yo no soy independentista, ni catalana, ni española", etc., etc., etc.

Son los farsantes como Ada Colau los principales responsables de la traición a la izquierda catalana, los principales artífices de su sumisión lacayuna a la oligarquía formada por las cuatrocientas familias de siempre.

Si los votantes de la izquierda barcelonesa piensan que Ada Colau va a llevar adelante un verdadero proyecto social, que pierdan toda esperanza. La misión de Colau no es otra que volver a engañar a la levantisca izquierda catalana y ponerla al servicio, como tantas veces antes, de un statu quo donde los Pérez y los Martínez no tienen cabida.

Tosquedad, insolencia y chabacanería en Pablo Iglesias; terquedad, fanatismo y deslealtad en Artur Mas

¡En qué manos estamos!
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 10  Mayo  2015

“Era inepto para hablar y no podía estar callado” Epicarmo.

"Se le nota el pelo de la dehesa". Verán, si hay algo que me saca de quicio es esta mala educación que, por desgracia, se ha convertido en algo demasiado habitual entre las modernas generaciones de españoles. Hay que decir que, una parte importante de que esta mala costumbre, esta falta de respeto por los demás o este egocentrismo que parece que se ha apropiado de nuestros jóvenes, consistente en anteponer todo, incluso la consideración hacia quienes forman parte de su entorno; en atención a la propia comodidad, al egoísmo, a la falta de comedimiento o a la más elemental cortesía hacia nuestros prójimos; la tenemos, sin duda, aquellos que no hemos sabido corregir a tiempo a quienes han estado a nuestro cargo para que los educáramos.

Vale decir que, en honor a la verdad, las corriente relativistas, una exagerada “protección” de los poderes públicos a los menores ( privando a los padres de todos los mecanismos para corregir y castigar a los hijos, confundiendo un castigo de un cachete o un golpe en la nalga con un maltrato a menores) que, influidos por aquellos que entienden torcidamente lo que son libertades y lo que es educar a un niño que no entiende de razones lógicas ni de largos sermones sobre comportamiento; pero que han venido buscando romper el estamento familiar como un medio de convertir a la juventud en algo ingobernable, fácilmente atraíble hacia adoctrinamientos libertarios y presuntos antisistema, verdaderos tumores para la sociedad, que han ido proliferando en una sociedad sin principios y enferma, como es la nuestra, en la que fácilmente se extienden doctrinas comunistas y laicas, que siembran el rechazo a la potestad de los padres, fomentan los comportamientos incívicos y alaban las actitudes rebeldes ante cualquier orden establecido; todo ello como parte de las medidas revolucionarias previstas para desbancar la democracia de España..

Así no nos extraña que, un individuo como el señor Pablo Iglesias ( adviertan que mi educación me impele a concederle este trato a quien, es posible, que no se lo merezca), no se haya sabido controlar en un mitin o quizá, y esto sería peor, haya exagerado aposta para tocar la vena irracional de los asistentes al acto, y conseguir excitar aquellos instintos que convirtieron a miembros de la CNT y la FAI, en tiempos de la I República, en asesinos de cientos de patronos y personas de derecha o cristianos, simplemente por tener ideas distintas a las suyas. El caso es que, a pesar de su doctorado académico, se ha portado como un patán cuando ha faltado al respeto, ha insultado y ha demostrado su condición de indeseable, al tratar a doña Esperanza Aguirre, la candidata del PP a la alcaldía de Madrid, de “corrupta, ladrona y gentuza”, seguramente por haber conocido las encuestas últimas del CIS en las que, como era de esperar, su formación política ha empezado a descender, a medida que los españoles hemos conocido “el percal” que se esconde detrás de una fachada engañosa de falsos defensores de los menos favorecidos por la fortuna.

Aparte que estos improperios tienen un trato penal por si, la señora Aguirre, decidiera interponer una querella contra el líder de Podemos; es evidente que a cualquier persona civilizada, que sabe que en una democracia esta clase de comportamientos no tienen cabida y que todos tienen opción a exponer sus ideas, libremente, siempre que se guarde el debido respeto por los adversarios políticos. El hecho de romper deliberadamente las reglas del juego, de ser incapaz de discrepar de las ideas del adversario con argumentos y pruebas y no con insultos o amenazas, ya demuestra que estos “universitarios” puede que sacaran algún título, pero es evidente que la universidad que los cobijó, no supo enseñarles principios éticos, respeto por aquellos que difieren en la manera de pensar y un cierto grado de educación, que siempre resulta útil en las relaciones con los demás, si es que no queremos encontrarnos algún día con uno que no admita el insulto y te ponga una cara hecha una coliflor. En todo caso, estos insultos puede que, en lugar de atraer a presuntos votantes en su favor, puede que produzcan el efecto contrario y también el concepto que la sociedad tenía de su grupo. Seguro que habrá muchos ciudadanos que no tolerarán estos comportamientos y que no querrán ser gobernados por semejantes sujetos.

Don Artur Mas parece que no se da cuenta de la situación en la que el mismo, solito, se ha metido. Cuando protesta de la sentencia del Tribunal Constitucional obligando a que en Catalunya se imparta un 25% de clases en español, no hace más que hacer la chiquillada de aquel niño que patalea porque le han quitado el chupa chup. Veamos si empieza a discurrir. El decir que el Estado español quiere dominar a Catalunya a través de los tribunales y no de los votos no tiene otra explicación que su nerviosismo ante la cada vez más intrincada situación de Catalunya. Puede que le preocupe de que, un 54% de catalanes, no compartan su idea de independizar al país de España.

Sin embargo lo que no dice es que, precisamente en este país catalán, lo que se está practicando es una caza de brujas, al estilo del senador americano MacKarthy, en la que se coacciona a quien pretende estudiar en su lengua vehicular; se sataniza a los padres de alumnos que exigen el derecho a que sus hijos estudien en español y, en el caso de que la ley les obligue a cumplir con la Constitución, relegan a los niños, apartándoles de sus compañeros para que reciban la enseñanza aparte. Ahora el TC, pese a lo que intenta hacer creer la consellera de Ensenyament señora Rigau (experta en saltarse las sentencias de los tribunales y las leyes referentes al castellano), con algunos problemas con la Justicia pendientes, cuando insiste en que la sentencia hace referencia sólo a aquellos casos en los que los padres lo pidan directamente. No es así, porque el alto Tribunal a decretado de que esta norma debe regir en todas las escuelas catalanas haya o no peticionarios que lo exijan.

Y es que, señores, parece que la intención de los separatistas del señor Mas y de su apoyo, el señor Junqueras, de ERC, es ir poniendo escollos en el camino, lamentándose de cualquier decisión, tanto provenga de los tribunales de justicia como del Legislativo o el Gobierno, con la intención de ir ganado tiempo esperando que, de las elecciones legislativas de finales de año, surgiera un gobierno de coalición de izquierdas del que pudieran conseguir, con más facilidad, arrimar el ascua a su sardina para conseguir, si no una independencia, al menos un estatuto especial (como es posible que consiga Escocia después del resultado electora que han obtenido los nacionalistas). La diferencia entre uno y otro caso es evidente porque, estos mismos señores votaron seguir perteneciendo al RU. Y es que hay que saber distinguir con claridad cuales son las situaciones: Una cosa es pedir mejoras en el ámbito de financiación y ayudas públicas y otra muy distinta es levantarse ante el Estado y amenazar con la independencia, cuando esta solución no está prevista en ninguna ley y mucho menos en la Carta Magna.

En uno y otro caso se está atentando directamente contra los intereses de España y de los españoles obligados a vivir una situación en la que es muy posible que pudiera producirse un daño irreparable para la economía, la imagen de nuestra nación ente el resto de Europa y la confianza de los inversores, que han ayudado a que el coste de nuestra deuda haya disminuido y la prima de riesgo bajado notablemente. Un viraje a la izquierda nos situaría en la misma o peor situación que la de los griegos, con Tsipras al frente, una nación que está en peligro de caer en quiebra soberana.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, debemos protestar ante tanta intemperancia, falta de patriotismo y el pasotismo imperdonable de quienes pudiendo ven como se hunde el país sin hacer nada para evitarlo. Cuando quieran hacerlo será tarde.

La lengua maltratada
La ofensiva contra el catalán no sale de unos siniestros designios exterminadores sino de miserables cálculos electorales
Lluís Bassets El Pais Cataluña 10  Mayo  2015

1.— No hay conflicto lingüístico en Cataluña, como puede comprobar cualquier observador con pasear por las calles y plazas de sus ciudades con los ojos abiertos y sin orejeras ideológicas. Es difícil aportar pruebas fehacientes y relevantes de que haya algún tipo de opresión lingüística en el sentido que sea, por una razón muy sencilla, porque no existe y son multitud las personas que usan libremente el catalán y el castellano cuando quieren y como quieren, alternativamente y a veces aunque parezca mentira simultáneamente. Desconozco dónde están, si no es el imaginación de algunos, esos castellano hablantes despreciados y marginados. También es difícil encontrar a esos catalanes perseguidos por la lengua que hablan y a la que un enemigo secular localizado en Madrid quiere literalmente aniquilar.

2.— Sí hay un conflicto político que tiene el uso de la lengua como campo de combate e incluso como objetivo. Lo demuestra la propaganda de unos y otros, los que nos quieren ilustrar sobre el pretendido exterminio de una lengua en manos de la otra o de la otra en manos de la una. Pero este no es un conflicto catalán sino español, fundamentado en la perniciosa y obsoleta identificación entre nación política y lengua o, lo que es peor, entre nacionalismo y militancia lingüística. Esa identificación, al contrario de lo que muchos piensan, no es exclusiva de nadie, sino que se practica en las dos direcciones, del nacionalismo español respecto a la lengua castellana y del nacionalismo catalán respecto a la catalana. Con la curiosa característica de que cuanto más intensa es la identificación en un lado más lo es en el otro. Los nacionalismos se retroalimentan y como consecuencia las lenguas se excluyen y combaten.

3.— Cataluña ha conseguido con su lengua, su lengua propia según la jurisprudencia constitucional, algo similar a un milagro en comparación con casi todas las lenguas de similar tamaño y potencia. El francés de Canadá es parte de la francofonía y tiene siempre a Francia detrás. El flamenco de Bélgica tiene al neerlandés. Las tres lenguas más habladas de la Confederación Helvética tienen sus correspondientes estados vecinos. Sin estos contrafuertes es difícil pensar cuál sería el destino de estas lenguas. ¿Qué es lo que tiene el catalán para explicar su travesía del trágico siglo XX no tan solo sin retroceder sino incluso avanzando de forma ostensible hasta entrar en el XXI en el punto más alto de su historia? Este milagro es catalán, por supuesto. Nada se entendería sin la voluntaria transmisión de la lengua de padres a hijos y sin los esfuerzos institucionales y políticos, en las tres etapas de su moderno autogobierno (Mancomunitat, Generalitat republicana, Generalitat actual). Pero es también un milagro español: cada una de las etapas corresponde a momentos democráticos, de diálogo y entendimiento con los gobiernos del conjunto de España. Y sin embargo, este milagro español anda huérfano porque ahora nadie quiere atribuírselo, sobre todo en épocas de demagogia electoral, cuando lo que corresponde es soplar sobre las brasas de esas identidades y esos nacionalismos que se necesitan unos a otros no para trabajar juntos sino para excluirse.

4.— España, a diferencia de Canadá, Bélgica y la Confederación Helvética, tiene una dificultad histórica, incapacidad quizás, para reconocerse a sí misma como la nación plural que ha sido siempre, una nación de naciones en expresión tan comprensible por todos como rechazada por algunos de uno y otro bando. En las tres etapas antes mencionadas ha realizado pasos destacados que han permitido revertir los destrozos históricos del uniformismo lingüístico. Pero esos pasos han sido siempre de normalización y reconocimiento internos de cada una de las comunidades de hablantes, que son los que han permitido mantener las lenguas y no dejarlas perecer como ha sucedido en otras latitudes. Siempre ha faltado, sin embargo, el paso decisivo, definitivo, del reconocimiento nacional, nacional de la nación de naciones, claro está, el que convierte las lenguas de unos pocos en el patrimonio de todos, incluso los que no las hablan.

5.— Hubo consenso en su día para el primer paso, el que ha salvado al catalán y en general a las otras lenguas españolas, pero no lo hay para este segundo paso, el decisivo y definitivo, el que las convierta en lenguas de todos. Y no solo no hay consenso, sino que hay disenso creciente. Los catalanes, no los nacionalistas, no los soberanistas, no los independentistas, simplemente los catalanes tenemos serios argumentos para sentirnos vejados por el maltrato de nuestra lengua en Baleares, Comunidad Valenciana y la zona fronteriza de Aragón donde se habla y escribe catalán. Y más todavía cuando sabemos que los móviles que alientan la ofensiva contra el catalán no son unos siniestros designios exterminadores sino vulgares y miserables cálculos electorales.

6— La última y más perniciosa manifestación del disenso es la utilización de los tribunales para resolver los conflictos políticos que se plantean a propósito de la lengua. Los políticos transfieren a los jueces primero el arbitraje en el conflicto político, con el riesgo permanente de oponer la legitimidad democrática a la legalidad, y más tarde incluso la responsabilidad de las decisiones técnicas, pedagógicas. Se les obliga a sustituir al legislador y luego incluso al ejecutivo, hasta suplir las incapacidades del ministro de Educación a la hora de ponerse de acuerdo con los consejeros de Educación. El colmo del oportunismo, que debiera provocar sonrojo a todos, gobernantes, legisladores y jueces, es que las sentencias así sonsacadas presidan el arranque de las campañas electorales, para que quede claro que todo vale, lenguas, nacionalismos, identidades, sentimientos, agravios, vejaciones, a la hora de la sucia pelea por el poder.

Percepciones, sueños y realidades
Nota del Editor 10  Mayo  2015

Hay que ver lo enfadados que estan los chinos conmigo porque no hago esfuerzo alguno para aprender su lengua. Hasta creo que han enviado de China a un grupo para que me vigile e informar al supremo lingüista de mi falta de afán para aprenderla. Pero, claro, como hay tantos chinos, no me extraña que algunos se dediquen a estos menesteres.

Lo que ya ha pasado de disparate es el afán de los iluminados por el ser supremo con el conocimiento de alguna lengua regional para que los demás dejemos de ser unos incultos y perdamos el tiempo para convertinos en más incultos en cualquier lengua regional y así ellos tengan mas bultos para pastorear y aumenten sus emolumentos que salen ademas de nuestros bolsillos.

Si no hubiera dinero el el tinglado de las lenguas regionales, no habría ni ruido ni rumor, y los que ahora gritan, amenazan, se aprovechan tendrían que buscarse las habichuelas como todos los demás, relizando trabajos productivos para la humanidad.

Legalidad frente a insumisión
MARÍA JOSÉ GARCIA CUEVAS – EL MUNDO  10  Mayo  2015

En un Estado de Derecho, los poderes públicos deben respetar la legalidad, y cuando no lo hacen se les puede obligar a través de la actuación de los tribunales. La garantía de los derechos individuales no es un tema de urnas cuando ya están reconocidos en la Constitución, es una cuestión de responsabilidad por parte de las administraciones competentes, que los deben proteger, y cuando no lo hacen es normal y legítimo que intervengan los tribunales.

Estas cuestiones, básicas para cualquier demócrata, todavía no parecen estar asumidas por la Generalitat de Catalunya. Y nos quieren vender como ataques y ofensas lo que no es más que normalidad democrática en favor de la gente, de sus derechos y sus libertades, que lógicamente están por encima de lenguas (las que sean), pueblos y quimeras separatistas.

Nadie más que el Gobierno de la Generalitat tiene la culpa de lo que está pasando, por utilizar la lengua como herramienta política, imponiéndonos a todos su modelo lingüístico en la enseñanza: la inmersión universal y obligatoria en catalán, que no está avalada por ningún informe europeo, por ningún tribunal, por ninguna ley.

Porque la inmersión obligatoria y universal en catalán no es el modelo legal de escuela catalana. Quien tenga duda puede consultar la Ley de Normalización Lingüística del 1983, o la de Política Lingüística del 1998, la LEC o el Estatut, junto con la sentencia del Constitucional que las interpretan, la 31/2010. ¿Cómo si no se explica que la Generalitat pierda todas las demandas en todos los tribunales?

La inmersión puede ser una opción, pero no una imposición.
Nos dicen que hay un 15% de colegios que ofrecen castellano vehicular, pero no nos quieren decir cuáles. Sospechoso que la consejera no nos de la lista al grupo parlamentario popular, ni al Ministerio, ni a los padres que piden enseñanza bilingüe... La duda, razonable, es que la lista no existe, una mentira más para engañar a la opinión pública.

También nos dice, el jueves el president que el nivel de castellano de los estudiantes catalanes al acabar la ESO es igual o superior a la media española. ¡Qué atrevida es la ignorancia! Porque este dato es desconocido: no hay una prueba de nivel, la misma, que pasen todos los alumnos españoles. Y curiosamente la prueba general que propone la Lomce la rechaza contundentemente la Generalitat.

El gobierno del Partido Popular ha actuado con prudencia, legitimidad y responsabilidad, porque el Estado es el garante constitucional de los derechos lingüísticos, que según todas las sentencias se están vulnerando en Cataluña.

El recurso interpuesto evitará que los padres, a título personal y con su dinero, tengan que enfrentarse judicialmente a la Generalitat, y resolverá definitivamente el problema que tenemos los catalanes que no compartimos la imposición de las lenguas ni la vulneración de derechos individuales.

Por eso la interposición de este recurso es una buena noticia para los que defendemos la libertad y la convivencia en el marco de la legalidad frente a una Administración incumplidora. Porque tergiversar y falsear la realidad, conculcar derechos, jugar con la insumisión debe tener consecuencias en democracia.

María José García Cuevas as diputada por el Grupo Popular en el Parlament de Catalunya.

Arrepentirse, única vía para los etarras

EDITORIAL El Mundo 10  Mayo  2015

Iñaki Rekarte, ex miembro de ETA condenado a 203 años de cárcel por el asesinato en 1992 de tres personas, goza desde hace dos años de una libertad de la que él privó a sus víctimas. Una paradoja que admite puesto que, mientras estuvo en prisión, manifestó y probó su arrepentimiento sincero. Condenó la violencia e hizo pública su repulsa hacia lo que significó y significa todo lo relacionado con la banda armada: «No me arrepentiré lo suficiente el resto de mi vida. Otegi no es un hombre de paz, es un cobarde», declara hoy a Crónica.

Rekarte ingresó en ETA con 19 años. En poco tiempo fue nombrado jefe del comando Santander que perpetró su atentado: tres personas fueron asesinadas al errar de objetivo cuando intentaba hacer volar un furgón de la Policía. Fue detenido y encarcelado meses más tarde. Ya en prisión, su relación con una trabajadora social -su actual mujer- produjo el cambio moral en el terrorista. Ella, tras enamorarse, sorteó no pocos obstáculos hasta ayudarle a conseguir que él repudiara la violencia. Su ruptura con ETA se vería recompensada con un progresivo acercamiento al País Vasco antes de salir en libertad, tras cumplir 21 años de pena.

Ninguna condena será nunca suficiente para reparar el daño que los terroristas han causado. Pero este caso demuestra que el arrepentimiento es posible, aunque, por desgracia, sigue siendo excepcional entre los etarras. Ymarca el único camino a seguir. La sociedad española ha demostrado una enorme generosidad estas décadas. Ahora bien, el Estado acierta al señalar como línea roja de la política penitenciaria y de reinserción la sincera contrición, que pasa por desmarcarse y repudiar definitivamente a ETA, pero también por la colaboración para esclarecer los crímenes. Hechos, no palabras

Gobernada por el Partido Popular de Alberto Nuñez Feijoó
La “Xunta” prepara un plan de intervención para “galleguizar” tiendas, despachos de abogados, hoteles, gestorías y corporaciones empresariales
www.latribunadelpaisvasco.com 10  Mayo  2015

La organización Galicia Bilingüe ha denunciado que tras la reciente publicación de unos datos del Instituto Gallego de Estadística que reflejan un acusado descenso del número de hablantes de gallego, y que tres de cada cuatro menores de catorce años tiene en la actualidad el español como lengua materna, determinados sectores políticos de esta comunidad están intentando agudizar las políticas de imposición del gallego.

Desde Galicia Bilingüe se señala que “probablemente para alejar su atención de la educación, dado el rechazo que ello podría generar, el gobierno gallego (PP) está elaborando un plan centrado en el área socioeconómica, en la creencia de que incrementando la presencia del gallego en ese ámbito, se producirá un efecto multiplicador en el resto de la población. El plan se encuentra en este momento en la fase de consultas con los agentes sociales”.

Galicia Bilingüe explica que ha tenido acceso a la versión inicial de este plan de intervención y revela que entre las 61 medidas previstas y objetivos estratégicos que este plan contempla, ha apreciado varias, “como mínimo, discutibles”.

“El plan está básicamente encaminado a crear una ficción de uso del gallego a través de incentivar, incluso pagar, su presencia en cartelería, campañas publicitarias, páginas web, imagen corporativa, presupuestos, hojas de pedido, albaranes, no´minas y otros”.

Además, añade Galicia Bilingüe, el proyecto trata de “ejercer una coerción indirecta en las empresas a las que se califica como empresas buenas y responsables si están “galleguizadas”. Se propone la concesión de premios e incluso la promoción de sus productos por parte de la Xunta”.

Finalmente, también trata de “contentar a sectores y entidades que obtienen beneficios de la ‘normalización’ al crear la necesidad de poner en marcha cursos de gallego para los empleados, asesoramiento lingüístico, creación de recursos lingüísticos, etc”.
 


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