AGLI Recortes de Prensa   Lunes 11  Mayo 2015

España va al colapso, no a la recuperación
España es capaz de hacer milagros cuando la dirige gente competente. En solo tres años Rajoy ha aumentado él solo la deuda tanto como en los últimos 33 años
Roberto Centeno El Confidencial  11  Mayo  2015

En la historia contemporánea de España (dos últimos siglos), nunca se había conocido una situación económica y moral tan desastrosa como la que enfrenta el país en estos momentos, sin una guerra o una revolución de por medio. De hecho, ha habido revoluciones y guerras que no han llevado a la economía nacional hasta este punto. Ningún Gobierno ha endeudado tanto al país a espaldas de los intereses de los gobernados. Ningún Gobierno ha deformado tanto la realidad a la hora de informar a los ciudadanos, y ninguno ha sido tan carente de empatía con el sufrimiento ajeno. Incluso los socialistas intentaron siempre defender mínimamente los intereses de sus caladeros de votos. El PP, desde el primer día, ha agredido y expoliado a sus votantes, y todo para financiar sus redes clientelares y los intereses de los oligarcas del Ibex, a quienes ahora exige su apoyo incondicional.

El martes la rentabilidad del bono español a diez años experimentaría un vuelco espectacular con una subida del 19% en un solo día, lo que demuestra que la estabilidad de nuestra economía no es que penda de un hilo, es que vivimos literalmente en tiempo de descuento. Una situación de pánico que, de repetirse, puede hacer estallar nuestra burbuja de deuda mucho antes de lo previsto, lo que nos recuerda dónde estamos en realidad: en un nivel de endeudamiento exterior y de las AA.PP. inasumibles que llevarán a España a la suspensión de pagos antes o después. Una salida de Grecia del euro, por ejemplo, elevaría la prima de riesgo a 400, y eso sería el final de este engaño masivo a una nación, al que se la está vendiendo una recuperación irrisoria sostenida por ríos de deuda y especulación.

En 1975, después de 15 años de desarrollo fulgurante que nos convirtió en la octava potencia económica mundial, y después de haber realizado más inversiones públicas que en toda la historia anterior, la deuda era cero, lo que demuestra lo que España es capaz de hacer cuando su economía la dirige gente competente y honrada, y lo que ocurre cuando está en manos de indocumentados y corruptos cuya única patria es el dinero. Al final del PSOE de González, después de haber saqueado 250.000 millones de euros de las cotizaciones sociales (entonces no había cajas separadas) para financiar gasto corriente y desmantelar la industria nacional, la deuda de las AA.PP. era de 410.000 millones de euros. Al final de Aznar, que vendió a precio de saldo todas las grandes empresas públicas, 478.000 millones. Con Zapatero 956.000, y a fin de 2014, ¡1.526.000 millones!

En solo tres años Rajoy ha incrementado la deuda total en 570.000 millones de euros, el 145% del PIB oficial, equivalente al endeudamiento de los 33 años de 1975 a 2008. Y lo que es para procesarlos: en esos tres años no ha habido creación, sino destrucción de riqueza: el PIB a precios de mercado de 2014 fue inferior en 17.000 millones de euros al de 2011. ¿Y en qué han despilfarrado estos inútiles esa deuda monstruosa? La mitad en pagar los agujeros de la oligarquía del Ibex, que en agradecimiento nos cobran 48.000 millones de euros anuales de más por los bienes y servicios que suministran a las AA.PP., y la otra mitad para financiar la gigantesca red clientelar, que en agradecimiento, desde los grandes capos hasta el último concejal con poder para adjudicar o recalificar, se lo están llevando crudo. En 1975 la renta per cápita de Irlanda era igual a la nuestra: hoy es un 38% más.

El resumen es que España está mucho más cerca del colapso que de la recuperación, porque no es solo que lo debido es ya imposible de devolver, es que la deuda sigue creciendo sin pausa porque el modelo territorial hace imposible nivelar las cuentas. Y así seguirá hasta que todo este entramado de despilfarro y corrupción como jamás ha existido ni en España ni en Europa acabe saltando por los aires. El peor de los males que un gobierno, incluidas las dictaduras totalitarias, puede causar a la sociedad gobernada consiste en el sacrificio consciente de las generaciones futuras. Ese sacrificio no solo incluye la ausencia de perspectivas económicas para nuestros hijos y nietos, sino también la más absoluta miseria moral. Rajoy está consiguiendo lo que parecía imposible: que la opulencia de unos pocos se logre con la miseria actual y futura de toda una nación.

Una situación insostenible
Pero vayamos a las cifras concretas. En 2014, el “año del inicio de la recuperación”, la riqueza nacional o PBI pm, según el BdE se incrementó en 9.380 millones. La deuda total de las AA.PP. aumentó en 167.000 millones de euros, y la exterior en 30.000, lo que lleva a la necesidad de refinanciar cientos de miles de millones de euros anualmente –250.000 millones en 2015– que, en cuanto la confianza internacional se retire, lo que puede suceder de golpe, nos llevará a la suspensión de pagos. Solo el río de dinero del QE, sin control alguno, que está creando otra nueva burbuja financiera, permite financiar este dislate a una nación que como España está quebrada, y que en el colmo de los despropósitos nos lleva a pagar unos tipos de interés inferiores a los del Tesoro de los EEUU: realmente de traca. Si alguien piensa que esto es sostenible, no es que no sepa economía, es que no sabe sumar.

Y además esto va a más y no a menos. El déficit 2014, después de las mil y una manipulaciones del Gobierno, fue de 61.000 millones de euros. Pero además Rajoy, que no ha parado de saquear la hucha de las pensiones, tuvo que sacar 15.300 millones para cubrir el agujero de la Seguridad Social (7.003 en 2012, 11.648 en 2013, y una estimación de 20.000 para 2015), lo que significa que, lo pinten como lo pinten, el déficit de las AA.PP. superó los 76.000 millones, con independencia de donde haya salido el dinero para cubrirlo. La deuda sigue creciendo sin pausa, con el gasto de las CC.AA. totalmente fuera de control.

Ningún gran partido de los que se presentan el 24-M plantea una reducción drástica del gasto público, solo paños calientes en el mejor de los casos y en el peor, como Susana Díaz, más gasto, menos impuestos, y más de todo. ¿Pero en manos de quien está España? Es como si pensaran que esta orgía de gasto no tiene fin. Se equivocan radicalmente: los ganadores de las elecciones culminarán la quiebra de España, porque es obvio que este disparate no podrá durar otros cuatro años, aunque antes nos arruinarán a impuestos, llevarán a la miseria y al hambre a más millones aún, degradarán los sueldos miserables de los nuevos empleos, si es que antes no nos meten en un corralito y se quedan con nuestros ahorros.

No existe en el mundo ningún modelo de Estado cuya estructura territorial suponga un despilfarro anual del 10% del PIB. Cuyo nivel de nepotismo y corrupción, tanto institucional como personal, alcance los niveles de nuestro país. Cuyas regiones se hayan erigido como auténticos Estados independientes, con decenas de miles de leyes diferentes, lo que hace más difícil el movimiento de mercancías y la instalación de empresas entre los países de la UE, y dotándose con todas las instituciones propias de un Estado de verdad, desde parlamentos a todo lujo a servicios meteorológicos. Todo multiplicado por 17. Y para nuestra desgracia, ni uno solo (excepto UPyD, que está desaparecida) propone un cambio radical de esta situación, lo que hace totalmente imposible nuestra supervivencia.

Solo más y más impuestos, como si ello fuera a servir para financiar lo infinanciable. Aparte de que hemos llegado al límite de exacción fiscal sobre las familias y la pymes, estamos en el máximo de toda la OCDE, y donde la fantasía de “acabar con el fraude fiscal”, “que aportará decenas de miles de millones”, es exactamente eso, una fantasía. Las bases imponibles son las que son y de donde no hay no se puede sacar. El problema de España no son los ingresos, son los gastos desaforados de un modelo de territorial disparatado y corrupto hasta la médula; y todos los partidos están por mantener el modelo y el gasto y robar al pueblo hasta que todo el sistema salte por los aires, que saltará, no lo duden.

Las nuevas grandes mentiras de Rajoy
La imagen el martes pasado en Valencia de un Rajoy que comenta “emocionado” que los datos del paro de abril son los mejores de la historia, “ni los quintos ni los cuartos sino los primeros”, le dejan a uno atónito. Atónito porque las cifras de paro registrado elaboradas por las CC.AA., es decir, por ellos mismos, no tienen valor ni credibilidad alguna. Para que entiendan ustedes por qué, sepan que el total de demandantes de empleo en el Servicio de Empleo en abril ascendió a 5,66 millones, de los cuales han restado 1,33 millones, lo que deja a los políticos autonómicos margen de sobra para sacar cada mes la cifra que deseen.

Pero es que, además esta cifra, que superaba siempre a la del paro dada por la EPA, porque es lo lógico, ahora es inferior en 1,1 millones. Hasta tal punto carece de valor que nunca se utiliza a efectos externos (en Bruselas, en el FMI), donde el paro de España es de 5,4 millones y no 4,3. Y además el 8,2% de los “nuevos empleos” fueron fijos y todos los demás temporales, y algunos de una sola semana. Y sin embargo lo que sí es tan real como dramático, porque afecta a la vida de millones, es que las prestaciones por desempleo hayan caído un 18%, con millones de parados tirados en la cuneta y un gasto mensual por persona miserable de 792 euros que se ha recortado en 46, porque como dice Nadal, el gran asesor de Rajoy, el subsidio de desempleo fomenta que la gente no quiera trabajar.

La siguiente gran mentira, infinitamente más gorda, es el Plan de Estabilidad 2015-2018, un auténtico insulto a la inteligencia que supera todo lo imaginable en voluntarismo y falsedad. Las mentiras están en todas y cada una de sus afirmaciones, pero es en el cuadro macroeconómico que sustenta su historia fantástica donde se encuentra el corazón mismo del engaño. Según este, el PIB nominal pasa de golpe, sin base alguna, del 0,9% en 2014 al 3,6% en 2015, es decir, el crecimiento se multiplica por 4, algo que no ha sucedido jamás en Europa. De la irrisoria riqueza creada en 2014, 9.400 millones, se pasa a 38.800. Y la acumulada a 2018 asciende a casi 200.000 millones. No tienen vergüenza.

Porque, de momento, ¿qué tenemos? Pues que en el primer trimestre de 2015 el PIB pm ha caído en 1.058 millones en lugar de crecer en 9.954, como afirma la fantasía delirante del citado Plan. Afortunadamente, no habrá que esperar mucho para pillar a estos tramposos, porque para cuando lleguen las elecciones generales la evidencia de sus mentiras será abrumadora. Y luego un hecho merecedor del Nobel: el consumo privado sube de forma fulgurante a pesar del mayor nivel de paro, del empeoramiento de las rentas salariales y de la subida de impuestos. Es decir, por primera vez en la Historia de la Economía el consumo crece cuando las rentas de la mayor parte de la población empeoran.

Y todo lo demás va a juego. Solo menciono la cifra clave del mercado de trabajo, el empleo medido en miles de horas trabajadas, algo que no ha parado de caer hasta mediados de 2014. Fíjense en lo que nos cuentan: que su ritmo de crecimiento pasará del 0,6% al 2,8% en 2015 –¡multiplican su crecimiento 4,7 veces!–. Ya puestos, podrían haberlo multiplicado por 10 o por 20. Y la pregunta es: ¿van a tragarse los españoles este rosario de patrañas a la hora de votar? Parece que no. A pesar del control abrumador de los medios, el 77,4% de los ciudadanos cree que la situación económica es peor que hace un año y un 57,2% que será peor en un año. En cuanto a la gestión del Gobierno, un 87,7% la califica de regular, mala o muy mala. Esperemos que eso se refleje de verdad en las urnas, porque Reino Unido, con un 5% de paro, no es España, ni el 80% de su población ha perdido renta, ni tiene un Gobierno que es todo un festival de expolio y de corrupción.

¿Nos engaña el PP comparando a Rajoy (el clon de ZP) con Cameron?
Lucio A. Muñoz www.gaceta.es  11  Mayo  2015

A Rajoy lo votarán únicamente los españoles que tienen “algo que ganar” bajo la sombra del PP y aquellos que tienen miedo de que venga otro partido todavía mas destructivo.

La reciente victoria electoral por mayoría absoluta del partido Tory y su líder conservador, David Cameron, en Reino Unido ha sido celebrada por el Partido Popular español en clave de “premonición comparativa”. Y en función de ello, el PP se ha atrevido a lanzar otra de sus falsas y ambiguas estrategias electorales.

En este sentido, el PP está tratando de proyectar un paralelismo político-marketiniano entre la gestión de Cameron y la de Rajoy, y este mensaje lo está dirigiendo al “electorado indeciso” de nuestro país, sobre todo, a través de los medios de comunicación afines.

En otras palabras, el ejecutivo de Rajoy cree que puede engañar a los españoles comparando el éxito gerencial de Cameron en Reino Unido con la nefasta anti gestión del PP en España.

Porque la única coincidencia existente entre estos dos partidos radica en el contenido del discurso desarrollado por ambos en sus respectivas campañas electorales, puesto que tanto los conservadores británicos como los “prozapateristas del PP” españoles han basado el mismo en la recuperación económica y en la desastrosa herencia recibida por los anteriores gobiernos. (Laboristas en UK y socialistas en España).

Tanto es así, que las diferencias respecto a las cuentas de resultados que dejan estas dos formaciones políticas en sus respectivos países son abismales.

Puesto que el partido conservador británico ha terminado la legislatura con pleno empleo en Inglaterra (4,2%), y rozando el pleno empleo en Reino Unido (5,6%). Además, el crecimiento del PIB británico en 2014 estuvo cercano al 3%. Y, por supuesto, el gobierno de Cameron ha reducido en más de la mitad el ruinoso déficit que dejó el partido laborista, (del 11,5 al 5,4% del PIB).

Pero, sobre todo, Reino Unido se ha convertido, bajo el mandato de Cameron, en el motor de creación de empleo de la UE.

Y estos objetivos los ha podido cumplir Cameron gracias al desarrollo de una política económica que ha concedido el protagonismo de la economía al sector privado, reduciendo el intervencionismo estatal y la presión fiscal.

Por el contrario, el nivel de desempleo en España está actualmente en niveles similares a noviembre de 2011 (cuando el PP accedió al poder), y aunque la tendencia es progresivamente a la baja, el nuevo empleo creado por el PP es, en su mayor parte, “seiscientoeurista”, precario, temporal y turístico.

Debido a que el actual modelo de mercado laboral español no permite la creación de un empleo de calidad en el sector privado. Todo ello es a causa tanto del “capitalismo de amiguetes” como del parasitismo que ejerce la casta político-sindical, y todas sus macro redes clientelares, sobre la economía productiva.

Igualmente, mientras los abusivos y confiscatorios impuestos de los españoles, además de nuestra impagable deuda pública, vayan destinados en primer término a sostener las estructuras político-administrativas de nuestra económicamente insostenible Administración, no se creará empleo privado de calidad en España.

Aunque la principal herencia que dejará el PP, heredada a su vez del PSOE, a los españoles será un modelo político-económico y social injusto y desigual, en el conviven dos diferenciadas clases de ciudadanos:

Los privilegiados que se encuentran bajo la mafiosa protección de los dos principales partidos políticos, los dos sindicatos de clase y el corrupto círculo del poder económico (conexión economía-partitocracia).

Y los “nuevos pobres”, es decir, el resto de españoles, que cada vez se sentirán más excluidos al haberse mal posicionado en la cara oscura del sistema.

Y es que las políticas del PP de Rajoy, al igual que las del PSOE de Zapatero, han servido para beneficiar económicamente a los oligopolios y monopolios de la energía, el petróleo y el gas, a los dos grandes lobbies del IBEX-35 y a la casta político-sindical.

Y al mismo tiempo, las mismas han provocado la práctica aniquilación de las pymes, los autónomos y la clase media española, potenciando con ello la tercermundista desigualdad existente actualmente en nuestro país.

Por no hablar de la corrupción institucionalizada del PP-PSOE, en sobres y en diferido o a golpe de ERE´s y cursos de formación, dos partidos podridos que dejan a España en una profunda crisis política, económica, laboral, social, moral...

Antes de las elecciones en Reino Unido, las encuestas no mostraban un triunfo claro de Cameron, no obstante y finalmente, muchos electores indecisos se han decantado por el voto conservador. Y este es el “clavo ardiendo” al que se quiere agarrar el PP de Rajoy.

Pero el PP no puede considerarnos tan ignorantes a los españoles como para tratar de engañarnos, insinuándonos que la gestión de Cameron es similar a la de Rajoy.

Muchos ciudadanos británicos han votado a Cameron en función de sus exitosos resultados económicos. Pero a Rajoy lo votarán únicamente los españoles que tienen “algo que ganar” bajo la sombra del PP y aquellos que tienen miedo de que venga otro partido todavía mas destructivo. Sin duda, una diferencia relevante.

Mal de muchos, consuelo de tontos.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  11  Mayo  2015

No hay nada más patético que engañarse uno mismo. Algo parecido le está pasando al PP que no acepta ni las encuestas cocinadas que realiza la Agencia Estatal que el Gobierno controla, el CIS, y se apunta a unas supuestas encuestas internas que manejan que les dan como ganadores, y como en el caso de María Dolores de Cospedal incluso con mayoría absoluta. Y es que el que no se consuela es porque no quiere. Pero ¿de qué sirve engañarse si el final está ya escrito? No deja de ser igualmente patética la actitud de un eufórico Mariano Rajoy que sigue insistiendo en que se va a dar otra oportunidad como candidato en las elecciones generales. No, si él se dará la oportunidad de presentarse, lo que no se dará es su triunfo ni la confianza de los ciudadanos y mucho menos con él como cabeza de cartel.

Los del PP, salvo los irreductibles de Génova 13 y palmeros en general que pululan por sus pasillos, andan angustiados ante las perspectivas reales que sí coinciden, aunque de modo menos optimista, con las encuestas del CIS y discrepan profundamente de esas supuestas encuestas internas que distribuye la Dirección del Partido para calmar cualquier intento de rebelión y de cuestionar al futuro candidato Mariano Rajoy. Claro que aunque lo cuestionen, haría falta un Congreso extraordinario para elegir una nueva cúpula directiva y al candidato alternativo, eliminando los poderes plenipotenciarios otorgados al actual Presidente del partido como árbitro y juez único para la elección de candidatos, incluido él mismo.

La realidad es que el PP tiene muchas posibilidades de sufrir un varapalo histórico solo atribuible a errores propios no forzados, como se dice en el argot tenístico. Ha sido determinante su prepotencia al aplicar medidas exageradas fiscales y de expolio de las clases trabajadoras, PyMES y sectores vulnerables de la sociedad, mientras mantenían e incluso aumentaban los gastos y privilegios en la súper estructura administrativa, permitiendo el despilfarro y gestión insolidaria de algunas autonomías como Murcia, Valencia, Andalucia, etc. Igualmente lo ha sido su obstinación en salvar a las Cajas de Ahorros de cuya irresponsable gestión eran parte fundamental junto a sindicatos, así como el elevar la deuda nacional hasta límites históricos. Y sin duda, en lo político, su desvergonzada injerencia en los Poderes del Estado manteniendo la dependencia política obscena con la designación y reparto de Jueces, fiscales, etc.

Y las encuestas del CIS solo reflejan parcialmente una realidad que será aún más rotunda y que en breves días se hará definitivamente visible, Ese será el momento en que si tuvieran algo de dignidad y decencia política debieran convocar ese Congreso extraordinario y presentar su dimisión irrevocable junto a una petición de perdón por su falta de modestia y de asunción de responsabilidades en el pasado. Al menos con ese acto póstumo de servicio al partido y a los ciudadanos podrán comenzar una nueva experiencia vital allí donde no puedan hacer más daño y se dediquen a realizar una profunda reflexión de su anterior etapa en la política.

Las mentiras tienen las patas muy cortas. ¡Dejen de engañar, de engañarse y de hacer el tonto! Hay cosas que no tienen remedio.


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Cambiar de voto, cambiar de equipo

 www.gaceta.es  11  Mayo  2015

El PP ha faltado gravemente al contrato suscrito con sus votantes en 2011. Si aquí alguien ha cambiado de equipo, no ha sido el votante, sino el PP.

El ministro Soria, en el tráfago de la campaña electoral, ha amonestado a los votantes del PP que ahora quieren “cambiar de equipo”. Curiosa manera de entender la relación entre ciudadano votante y cargo electo. ¿Puede el Gobierno, sea cual fuere su portavoz, exigir lealtad al votante? La circunstancia se asemeja a la del adúltero que después exige fidelidad a su esposa. Porque, en efecto, si aquí alguien ha cambiado de equipo, ese ha sido el Gobierno del PP.

La democracia consiste, entre otras cosas, en que uno pueda cambiar de equipo. Un voto no es una profesión de fe. Un voto, esencialmente, es un contrato: el ciudadano presta su apoyo a un partido que se compromete a hacer ciertas cosas. Si el partido no hace esas cosas, o hace las contrarias, entonces el contrato se rompe y el ciudadano no sólo queda libre de obligaciones, sino que además puede –y debe- exigir responsabilidades a quien ha mentido sobre sus propósitos. El PP ha roto el contrato. ¿Cómo no cambiar de equipo?

El Partido Popular ha faltado gravemente al contrato suscrito con sus votantes en 2011: no ha bajado los impuestos, sino que los ha subido; no ha cambiado la economía española, sino que se ha limitado a remendar los descosidos de gobiernos anteriores; no ha parado la excarcelación de etarras, sino que la ha aumentado; no ha reformado la ley del aborto, sino que la ha refrendado sin otro retoque que una vergonzosa y vergonzante puntualización; no ha transformado la insostenible estructura del Estado, sino que la ha mantenido; no ha frenado el acoso separatista, sino que ha contemporizado con él; no ha defendido los derechos de los ciudadanos catalanes que quieren enseñanza en español, sino que se ha enfangado en litigios de tribunales que no van a llevar a ningún lado; no ha tocado la ley de matrimonios homosexuales, no ha tocado la ley de memoria histórica, no ha tocado las políticas de ingeniería social del zapaterismo… Si aquí alguien ha cambiado de equipo, no ha sido el votante, sino el PP.

Por desgracia, el desdichado votante de la derecha española, flagrantemente traicionado por el PP, se encuentra además con la calamidad de que cambiar de equipo le va a resultar muy difícil. La mayoría mediática le está empujando a pasarse a Ciudadanos, lo que es tanto como abandonar la derecha para pasarse a un centro-izquierda difuso. Y la alternativa natural, que sería VOX, permanece oculta bajo el denso manto de censura que sobre ella han extendido los medios gubernamentales, que son casi todos. En otras condiciones, muchos pensarán que es preferible, a pesar de todo, taparse la nariz y votar PP. Ahora bien, taparse la nariz una vez más sería tanto como suicidarse por asfixia.

Iglesias 'el asimétrico'
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  11  Mayo  2015

Desde que liquidó a Monedero, no sabemos si en calidad de Trotski o de Bujarin, Pablo Iglesias actúa a la vez como representante de la línea moderada -dentro de lo que cabe- de Podemos, o de la radical, según el medio y la ocasión. Pero aunque ha decidido prodigarse muy poco en la campaña -si el resultado es malo, que no parezca cosa suya-, cuando se sube a un escenario a dar un mitin no se puede controlar, le sale la mujer pantera dentro del telegatito y actúa como un verdadero energúmeno.

O sea, lo que siempre ha sido el 'escrachador' de Rosa Díez en la Complutense, pero disimulaba tras los cursos de musitado televisivo pagados por los petrodólares de Venezuela, que tan caros le han salido al correo del 'Zar Rojo'.

"Diríase que las encuestas han enloquecido a Iglesias y lo han abonado al exabrupto"

La catarata de injurias personales contra Esperanza Aguirre, que es como supongo que piensa volver a conectar con sus amoscados seguidores, carece de precedentes incluso en los mítines batasunos y no sólo vulneran medio Código Penal sino las formas más elementales de conducta cívica. En quien tanto habla de democracia, aunque luego la 'escrache', exigirla a coces no parece la mejor manera de convencer a los indecisos. Diríase que las encuestas han enloquecido a Iglesias y lo han abonado al exabrupto.

La estridencia es un recurso electoral de todos los políticos. Pero Iglesias -que presumía de no ser "casta"- ha hecho este fin de semana en Barcelona algo más que subir el tono: renunciar a un discurso nacional. Podemos debía presentarse allí como un partido comunista bolivariano a la española, que ataca la falta de "patriotismo" de los ricos, o como un viejo partido ultraizquierdista más, que asume un discurso separatista, carca hasta la náusea, que exige privilegios fiscales y persigue el derecho a usar la lengua común, el español.

E Iglesias ha dicho que Cataluña debe tener un tratamiento fiscal distinto y que la única lengua que necesita protección es el catalán, "que se habla en Cataluña, Valencia y Baleares". Como Jon Nieve, Pablo no sabe nada; es el típico analfaprogre de Madrid que se gusta cantando 'L'estaca'. Pero en esas tres comunidades hay una mayoría castellanohablante discriminada por CiU, la Esquerra o el PP, privada de unos derechos que agravan su desigualdad social. ¿Y le da igual? Iglesias ha inventado el igualitarismo asimétrico... de Maragall.

El problema es el castellano
Nacho Martín Blanco Cronica Global  11  Mayo  2015

La inmersión lingüística es el paradigma de lo que los nacionalistas llaman “líneas rojas”, que en la práctica quiere decir que se trata de un territorio vedado al debate racional. La inmersión no se toca, y punto. La última prueba la hemos visto estos días con la reacción apocalíptica de los partidos nacionalistas (con la inestimable colaboración del PSC y de ICV-EUiA) ante el recurso del Gobierno para que se abra un nuevo periodo de matriculación escolar que garantice el castellano como lengua vehicular el próximo curso. El nacionalismo lingüístico toca a rebato, y yo me dispongo a escribir al respecto. Lo hago convencido de que hoy en día la inmersión obligatoria en catalán nos empobrece como sociedad. Ojalá pudiera cruzar la línea roja sin que los nacionalistas me tildaran de enemigo de Cataluña y de la lengua catalana. Ojalá fuera posible el debate racional sobre la inmersión.

El PP y Ciutadans proponen un modelo de enseñanza en el que catalán y castellano, como principales lenguas propias de los catalanes, tengan igual presencia por lo que hace al número de horas semanales. Es decir, defienden que el catalán deje de ser la única lengua vehicular de la escolaridad pública en Cataluña y que comparta esa categoría con el castellano. Ni más ni menos. No pretenden ni hacer desaparecer el catalán, ni perpetrar un genocidio lingüístico ni ninguna otra de las maldades que los nacionalistas les atribuyen habitualmente. Así pues, atáqueseles si se quiere por lo que pretenden, el bilingüismo en las aulas, pero no por lo que otros dicen que pretenden.

¿Qué necesidad tienen los nacionalistas de distorsionar la propuesta del PP y de Ciutadans? ¿Por qué no la critican sin desnaturalizarla? ¿No será porque en el fondo les parece de lo más razonable? ¿Acaso porque se corresponde con lo que los propios nacionalistas quieren para sus hijos? ¿Cómo iba a criticar Artur Mas una propuesta que coincide con el proyecto educativo del colegio de su prole? Pues bien, en lugar de admitir que le gusta y comparte la propuesta y que precisamente por eso ha llevado a sus hijos a un colegio cuatrilingüe en el que el castellano es una de las lenguas vehiculares, Mas y otros defensores de la inmersión ajena deforman la realidad para presentar la generalización de la propuesta como una amenaza para la supervivencia del catalán. Su actitud recuerda a la del movimiento NIMBY, acrónimo de Not In My Back Yard (No en mi patio trasero) popularizado en la década de 1980 por el político conservador británico Nicholas Ridley para describir la actitud de quienes se oponen a la instalación en su entorno inmediato de ciertas actividades o instalaciones, tales como aeropuertos o prisiones, que son percibidas como peligrosas. No se oponen a la instalación en sí, sino a la posibilidad de que se ubique cerca de su casa. Es más, a menudo la aplauden siempre que se sitúe lejos de su entorno y sean otros quienes sufran los consiguientes perjuicios. El colmo del egoísmo. Para los NIMBY de la inmersión, esta es buena para todo el mundo menos para los suyos.

Hace unos días el ex primer ministro de Quebec Jean Charest estuvo en Barcelona, invitado por Sociedad Civil Catalana para hablar de los riesgos de la secesión. Tras un interesante coloquio con Josep Borrell, Charest mostraba su perplejidad cuando un empresario catalán le explicaba el paradójico hecho de que los mismos políticos que imponen la inmersión en la escolaridad pública catalana lleven a sus hijos a colegios plurilingües en los que el castellano es tan vehicular o más que el catalán. “En Quebec eso no se entendería”, respondió Charest.

Se da la circunstancia de que los nacionalistas catalanes suelen utilizar el ejemplo quebequés para justificar la inmersión lingüística obligatoria, como si en Quebec existiera un régimen lingüístico idéntico al de Cataluña. Sin embargo, las diferencias entre ambos casos son considerables. De entrada, en Quebec el número de angloparlantes está en torno al 11% de la población, mientras que en Cataluña el número de castellanohablantes se sitúa alrededor del 55%. Es verdad que en Quebec la lengua oficial es el francés, que como tal es la lengua habitual de la enseñanza, pero no es menos cierto que los supuestos en los que los quebequeses que tienen el inglés como lengua materna pueden exigir por ley la enseñanza en esa lengua son tan amplios (basta con que uno de los padres haya recibido la mayor parte de la enseñanza en inglés) que en la práctica cabe decir que en Quebec los niños anglófonos tienen derecho a recibir la enseñanza en su lengua materna. Nada que ver con la suerte de los castellanohablantes en Cataluña.

Eso sí, por desgracia la lógica excluyente del nacionalismo lingüístico está presente en ambos sistemas, puesto que ni uno ni otro contemplan la posibilidad de una educación bilingüe en la que las dos lenguas concurrentes en el territorio tengan una presencia equilibrada. ¿Acaso no deberían tener los quebequeses francófonos el mismo derecho que sus conciudadanos anglófonos a ser educados también en inglés? En todo caso, el Estado canadiense reconoce y protege el derecho de la minoría francófona radicada en Quebec a recibir la enseñanza no universitaria en francés, mientras que el modelo quebequés reconoce mal que bien el derecho de la minoría anglófona radicada en Quebec (ese 11%) a recibir la enseñanza no universitaria en inglés. Quid pro quo. En Cataluña, por el contrario, la inmersión en catalán es obligatoria tanto para los niños castellanohablantes como para los catalanohablantes (por cierto, el término “inmersión” resulta perfectamente aplicable a los primeros pero no así a los segundos, que ya tienen como lengua materna el catalán, por lo que en este caso más bien cabría hablar de “ahogo lingüístico”, que diría mi amigo Joan Milián, diputado del PP en el Parlamento autonómico de Cataluña).

Claro que seguir la pista quebequesa resulta útil hasta cierto punto, porque allí el debate se plantea explícitamente entre dos comunidades lingüísticas claramente diferenciadas. Los francófonos son minoría en el conjunto de Canadá, mientras que los anglófonos lo son en Quebec, y como tales ambos grupos son objeto de la protección que merecen las minorías. Por su parte, los castellanohablantes son mayoría tanto en el conjunto de España como en Cataluña, no obstante lo cual no tienen derecho a recibir la enseñanza no universitaria en su lengua materna, y eso es precisamente lo que convierte el caso catalán en un caso único en todo el mundo. Así, no solo España es el único Estado con una lengua común a todo el país en el que no es posible estudiar en esa lengua en un determinado territorio, Cataluña -en el resto de las comunidades bilingües sí que es posible estudiar en castellano en mayor o menor medida-, sino que además Cataluña es el único territorio del mundo occidental en el que la mayoría de la población es escolarizada íntegramente en una lengua diferente de su lengua materna. Pas mal.

A tal respecto, Will Kymlica, uno de los principales teóricos del multiculturalismo canadiense, lo tiene claro: “Si una minoría nacional constituye la mayoría en la unidad o subunidad pertinente, puede decidir que dicha unidad adopte su lengua materna como lengua oficial. Pero puede decidirlo porque existe una mayoría local, no porque el Estado la haya reconocido oficialmente como ‘nación’”. De ahí que la perplejidad de Charest se disparara cuando supo que en Cataluña existía un modelo de inmersión en catalán a pesar de que el 55% de los catalanes tiene el castellano como lengua materna.

Los partidos nacionalistas catalanes, apoyados por el PSC y por ICV-EUiA, defienden el actual modelo monolingüe en catalán en el que el castellano, la lengua de la mayoría de los catalanes, queda relegado a la friolera de ¡dos horas! a la semana. Ni más ni menos. PP y Ciutadans anteponen los derechos individuales de los ciudadanos de Cataluña, mientras que los partidarios de la inmersión priorizan el proyecto de construcción nacional basado en la idea decimonónica de que a cada nación le corresponde una sola lengua. Curiosamente, los constructores nacionales suelen justificar su posición a favor del monolingüismo apelando a la cohesión social, lo cual no deja de resultar chocante cuando el 55% de los catalanes tiene el castellano como lengua materna. Resulta difícil de explicar la idea de que incrementar el exiguo número de horas de castellano en las aulas tendría efectos nocivos sobre la cohesión de una sociedad en la que el castellano es la lengua materna mayoritaria. ¡Lo que hay que oír!

Así, la consejera de Educación, Irene Rigau, dice que el modelo de escola catalana -el término ya es de por sí inquietante por lo excluyente que resulta la idea implícita de que solo una enseñanza exclusivamente en catalán merezca tal nombre- “es garantía de ciudadanía, de cohesión social y de futuro”. Será del futuro de los hijos de quienes defienden la inmersión lingüística para todos menos para sus propios retoños. Los hijos de Montilla, Mas y tantos otros políticos nacionalistas y sucedáneos en materia educativa, que han tenido la suerte de que sus padres hayan podido permitirse llevarlos a colegios privados como el Aula o el Colegio Alemán, donde la presencia del catalán es en el mejor de los casos equiparable a la del castellano. La inmersión, para quien no pueda pagarse otra cosa.

En cuanto a la cohesión social los nacionalistas, como de costumbre, plantean el debate en términos dramáticamente dicotómicos: o inmersión lingüística en catalán o descohesión social. La virtud aristotélica del justo medio no la conocen ni por el forro. La cohesión social es posible con un modelo de inmersión lingüística en catalán, pero también lo sería con un modelo de inmersión lingüística en castellano. Ahora bien, ¿qué necesidad hay de arrinconar una de las dos lenguas propias de los catalanes relegándola en el mejor de los casos a la condición de lengua extranjera? Porque esa, la de lengua foránea, es la posición que a lo sumo ocupa el castellano en el actual sistema educativo de Cataluña, en el que el 34% de los colegios públicos y concertados ya utilizan -según datos del departamento de Educación- el inglés como lengua vehicular en alguna asignatura no lingüística. Y todo ello, mira por donde, sin que la cohesión social se haya ido al traste. Ese 34% contrasta ignominiosamente con el ridículo 13% de centros educativos que, según Rigau, imparten alguna asignatura en castellano. Queda claro que el castellano es el problema.

Las mentiras de la lengua
josé garcía domínguez ABC Cataluña  11  Mayo  2015

Primera trola: en Cataluña se da un gran consenso social en torno a la inmersión, razón última acaso de que la Generalitat se niega en redondo a consultar a la gente sobre el asunto

Lo de Quebec también era mentira. Otra más. Ocurre en parte alguna del planeta Tierra, salvo en Cataluña, existe la inmersión lingüística obligatoria; en ninguno. La inmersión en francés es allí voluntaria para los hijos de canadienses anglófonos, el veinte por ciento de la población. Sí, sí, voluntaria. Ergo, nadie que no tenga por verbo materno el francés termina escolarizado a la fuerza en ese idioma. Huelga decir que en Finlandia, país que blasona de poseer el mejor sistema educativo del mundo, la población de habla sueca recibe la instrucción en su primer idioma. A nadie se le ha ocurrido jamás sumergirlos en el finés. Únicamente aquí suceden esas cosas.

Cuatro palabras, cuatro mentiras. Así solía definirse a la difunta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Entre nosotros son seis las trolas, un par más. Las inventarió en su día la catedrática Mercè Vilarrubias. Mas enunciémoslas. Primera trola: en Cataluña se da un gran consenso social en torno a la inmersión, razón última acaso de que la Generalitat se niega en redondo a consultar a la gente sobre el asunto. Segunda trola: el sistema garantiza que todos los alumnos obtengan una notable pericia en el manejo del castellano pese a estar proscrito su uso, de ahí que en los pueblos de Girona los jóvenes se expresen en un español que recuerda tanto al de Góngora y Cervantes. Tercera trola: estudiar en la lengua materna carece de la menor importancia pedagógica, por eso ellos predicaban obsesivamente lo contrario cuando el perseguido era el catalán. Cuarta trola: disponer de una doble línea de escuelas supondría “segregar” a los alumnos… como en el resto del mundo habitado. Quinta trola: la inmersión obligatoria contribuye a la “cohesión social”, razón última tal vez la dispersión social reinante en el resto del Universo. Sexta trola: quien cuestione las cinco trolas anteriores es un catalanófobo irredento, poco menos que carne de psiquiátrico. Esta última, en fin, ni a trola llega: solo es una soberana – y soberanista – estupidez.

Síndrome de Estocolmo en la Guipúzcoa de Bildu
JORGE BUSTOS El Mundo  11  Mayo  2015

Los fracasos de gestión de Bildu como partido de gobierno en San Sebastián no le pasan factura en las encuestas
El legado de Izaguirre se compone de subidas de impuestos, aumento del gasto y subvenciones a su entorno

Hace cuatro años que ETA anunció el cese de la violencia, los mismos que lleva la izquierda 'abertzale' gobernando en las principales instituciones guipuzcoanas: el Ayuntamiento de San Sebastián y la Diputación. La suya ha sido una gestión fallida, plagada de subidas de impuestos, aumento del gasto y subvenciones a su entorno, pero eso no parece afectar a sus expectativas electorales, que se mantienen intactas.

A la paradoja de que un callejero atestado de nombres monárquicos sea gobernado desde hace cuatro años por la izquierda 'abertzale' no se acostumbra el visitante, pero quizá ya sí el donostiarra, según todas las encuestas. San Sebastián, gloria del urbanismo burgués, recreo estival borbónico y republicano antes que franquista, cayó en manos de Bildu en 2011 gracias a una escueta mayoría de ocho concejales con la que ha gobernado mediante pactos, con el PNV de socio preferente y su angosto marco identitario como programa. La marcial disciplina de su base y el efecto propagandístico de la reciente legalización hicieron posible el primer Gobierno 'abertzale' en la historia de Donosti, por cuyas hermosas calles no puede uno caminar mucho trecho sin pisar la sangre borrada de 102 asesinados. La ciudad más castigada por ETA junto con Madrid, empezando por Begoña Urroz: el bebé de 22 meses al que una bomba reventó en 1960.

En cumplimiento de una moción municipal en la que su partido se abstuvo, Izagirre concedió el pasado 8 de abril la Medalla de Oro de la ciudad a la familia de la niña asesinada, aunque no permitió el acceso de los medios al homenaje. Así se dan aquí los pasos hacia la reconciliación: con lentitud y cálculo. La equidistancia entre el requisito de la ley (y la moral) y la ortodoxia de los fanáticos. No hay que premiar a ETA por dejar de matar, se enfatiza a menudo, incluso por boca del ministro del Interior. Pero el hecho es que dejar de matar tiene premio. Por ejemplo en los sondeos, que mantienen intactas las posibilidades de Izagirre de revalidar el cargo, más allá del ascenso de Eneko Goia (PNV) por la caída de PSE y PP, cuyo respaldo a Goia se antoja probable para lograr el desalojo de Bildu a cambio del mal menor jeltzale. Podemos no se presenta: Pablo Iglesias entendió que aquí el cupo antisistema lo cubre Bildu. Y con eficacia, porque ocupa las principales instituciones del sistema: la Alcaldía de la capital y la Diputación de Martín Garitano.

Más allá de que Bildu logre o no retener Donostia finalmente, el hecho es que no recibe voto de castigo pese a los fracasos de su gestión. Y éste no es el único premio con que el síndrome de Estocolmo parece distinguir el silencio de las pistolas

Capitalidad Cultural
Fue durante el alto el fuego declarado por ETA en junio de 2011 -que culminaría en octubre con el anuncio del "cese definitivo de la violencia"- cuando San Sebastián resultó elegida Capital Cultural de Europa 2016. Que la decisión se tomó por razones políticas ni se molestó en ocultarlo el propio presidente del jurado, Manfred Gaulhofer: "Todas eran grandes candidaturas pero San Sebastián tenía algo más. Seguramente uno de los aspectos fuera el gran compromiso en contra de la violencia y la idea de usar la cultura para ello".

Ramón Gómez Ugalde, concejal del PP y azote de Izagirre a lo largo de la legislatura, recuerda que en la ciudad guipuzcoana todos daban por hecho en la mañana del fallo que sería Córdoba, con la que Donosti puede competir -y ganar- en muchas cosas, pero no precisamente en cultura. "El proyecto había sido de Odón Elorza; Bildu no creía en él", cuenta Gómez. "Pero cuando heredan el Ayuntamiento se convencen de que pueden sacarle partido y de paso colocar a su gente usando una fundación pública. Y ponen al frente a Igor Otxoa, que lo acaba dejando. Ponen también a dedo a Itziar Nogeras, una mujer que sabe mucho euskera pero nada de inglés, que también se termina yendo. Ahora el proyecto está tan manipulado que en Bruselas dudan de que vaya a llegar a buen puerto".

El colmo de la analogía marina lo aporta la nao San Juan, la réplica a tamaño real de un ballenero vasco que debía ejercer de embajador itinerante de la Capitalidad Cultural. Su construcción se encomendó a la Fundación Albaloa, pero 1,3 millones de euros públicos después sólo ha terminado la quilla. Y reconocen que no habrán llegado a la popa como mínimo hasta 2019. Por no hablar de la concesión directa de 480.000 euros para Kontseilua, un ente próximo a la izquierda 'abertzale' que agrupa a las asociaciones de fomento del euskera, para que participe en la cumbre de diversidad lingüística vinculada a San Sebastián 2016. Una adjudicación a dedo que evitó los canales reglamentarios y que está en los tribunales. O las subvenciones a productoras de cine para que rueden películas amables con la visión etarra del "conflicto". O la cesión de una villa señorial donostiarra a los cachorros herederos de Jarrai para "actividades culturales".

Para Ramón Gómez, estos son sólo algunos ejemplos del estilo de gestión de Bildu, incapaz de gobernar para todos o de sustraerse al clientelismo de txapela ancestral y amistad peligrosa. Él tenía 19 años cuando acompañó a Gregorio Ordóñez a un mitin en Portugalete el 21 de enero de 1995; dos días después Txapote saltaba la nuca del candidato popular de un disparo. Así empezó el compromiso político de Gómez, casado con una concejal del PP en Lasarte, dos niños, 16 años con escolta y un futuro en la empresa privada tras ser descabalgado de la candidatura a la Alcaldía por Arantza Quiroga (y Génova), que optó por una desconocida Miren Albistur. Las encuestas no avalan este cambio de última hora, fruto de la rivalidad entre Borja Sémper y Quiroga, y dejan en cuatro concejales los seis que hoy sienta el PP en el Ayuntamiento donostiarra.

Más allá de la inevitable sombra del terror, el 24 de mayo Bildu rinde balance de su gestión como partido legal, al que se confió una ciudad de 180.000 habitantes: la mayor responsabilidad de gobierno que haya tenido la izquierda 'abertzale' junto con la vara de la Diputación. Durante años, los radicales reclamaron una licencia de demócratas; una vez concedida y aupados al poder por las urnas, ¿qué han hecho con él?

Gestión 'abertzale'
"Han sido un desastre -afirma Gómez-. Para empezar, todavía no ha condenado los asesinatos de ETA. Se lo pedía en todos los plenos. Como mucho enmascara la condena en la socorrida apelación a 'todas las violencias'. Tuve que ponerle una querella por acusarnos a los del PP de 'recibir a tiros a la gente': ¡y lo decía uno de Bildu! Luego en el juzgado quiso matizar. Le he denunciado por concesiones a su mundo, por el uso partidista del Ayuntamiento para favorecer actos antisistema o conciertos de rock radical vasco que acaban en soflamas proetarras. O por la prohibición de los toros en San Sebastián, que está pendiente de sentencia y que podemos ganar".

Un Consistorio no tiene muchas competencias para hacer ingeniería social, pero Bildu aprovecha las que puede con celo ejemplar. Para los ayuntamientos vascos, las principales herramientas de financiación son los contratos de limpieza, de recogida de basuras y de mantenimiento urbano. Y no es que hayan incurrido en comisiones ilegales. Se financian subiendo impuestos (en torno a un 10% en San Sebastián) y, para buscarle colocación a su gente -y financiar a la izquierda 'abertzale'-, han montado una cooperativa llamada Garbitania que se encarga de recoger puerta a puerta los residuos en todos los pueblos gobernados por Bildu. "Ellos lo venden como conciencia ecológica, pero a mí me parece una cerdada que te revuelvan en la basura, aparte de un mecanismo de control social: asignan un número a cada bolsa y así saben a qué vecino corresponde cada contenido. Y en nuestra basura se hallan muchos datos sobre nuestra vida", explica.

A Bildu le ha gustado la moqueta. Y nos equivocaríamos si pensáramos que sólo lo vota el proletariado radical, proetarra o antisistema. En tal caso no sumarían lo que suman. El candidato socialista, Ernesto Gasco, explica que en los barrios obreros de Donosti no gana Bildu: "Hay un sector de clase media, funcionarios o trabajadores del gremio de la educación, que como aquí se exige un nivel tres o cuatro de euskera (nivel especializado) para determinados puestos, han sido captados para un proyecto ideológico basado en señas étnicas: el folclore y el idioma. Este sector es fuerte en Guipúzcoa y en entornos urbanos. Y tienen un cierto poder adquisitivo: nada de perroflautas. Pero vamos, aquí son ocho de ¡27! concejales. Lo triste es que una opción tan minoritaria gobierne sobre todo por culpa del PNV".

En la capital de Guipúzcoa ya no hay asesinatos, ni autobuses incendiados, ni manifas con carga, ni apenas pintadas -¿para qué, si quienes las pintan y quienes deben limpiarlas son hoy los mismos?-, ni tanta cartelería proetarra como hasta hace nada espesaba la atmósfera en los aledaños de esa calle 31 de Agosto que hoy premia el 'New York Times' y ayer albergó el crimen de Ordóñez. ETA ya no mata pero la calle sigue siendo suya. Mandaba porque mataba y ahora ni mata ni roba ni quema cajeros. ¿Qué más se puede pedir?
¿Qué quieres, que vengan los rusos?

Aldeanismo. Bildu se opone a la planificación de una estrategia ambiciosa para una ciudad en pleno boom turístico: "Aquí sólo hay un hotel de cinco estrellas: el María Cristina. Cuando les propuse hacer otro con vistas a San Sebastián 2016, me contestaron: '¿Pero qué quieres, que vengan los rusos?'", cuenta Gómez Ugalde. Bildu es la única fuerza política del planeta que contempla con terror la posibilidad de que sus calles se les llenen de millonarios. Prefiere a mochileros pernoctando en la playa para un concierto de Manu Chao. No por nada su alcalde proviene del movimiento por la desanexión de Igeldo: un independentista de barrio dentro del independentismo vasco. Piensa tan en corto que en verano va en bermudas al despacho. Y en sandalias.

Covite coloca 73 placas en memoria de las víctimas del terrorismo en San Sebastián
Consuelo Ordóñez pide al alcalde de San Sebastián que no las retire, como hizo con las dos primeras que colocaron
el correo    11  Mayo  2015

La asociación de víctimas Covite colocó durante la madrugada del pasado domingo en San Sebastián, de forma ‘clandestina’ 73 placas en los lugares de esta ciudad donde 96 personas fueron asesinadas por ETA y otros grupos terroristas.

La presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez, envió además una carta al alcalde donostiarra, Juan Karlos Izagirre, en la que le dice que si decidiera retirar estas placas, como ha hecho en otras dos ocasiones con las instaladas por esa asociación en memoria de Elena María Moreno y Miguel Paredes, «al menos tendrá que informarse de dónde se produjeron cada uno de los asesinatos que han ocurrido en esta ciudad».

«Eso es, quizá, bastante más de lo que saben muchas de las personas que aún hoy se niegan a condenar el terrorismo. Y en ese caso, me daré por satisfecha», afirma en su misiva la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco.

Ordóñez y la vicepresidenta de Covite, Laura Martín, recorrieron junto a otros miembros del colectivo durante la madrugada del domingo las calles de San Sebastián para colocar estas placas, como parte de la campaña que iniciaron el pasado 21 de septiembre en Bilbao «Una víctima, una placa».

En cada una de ellas figura el nombre o nombres de las víctimas de cada atentado y el de la banda terrorista que las mató, en este caso 94 asesinadas por ETA, una por el Batallón Vasco Español (María José Bravo del Valle) y otra atribuida al grupo antifranquista DRIL (la niña Begoña Urroz).

«Desobediencia civil»
Covite define su iniciativa en San Sebastián como «una acción de desobediencia civil» por «la negativa» del gobierno de Bildu «de cumplir el acuerdo municipal aprobado en abril de 2014 que obliga a recordar a los asesinados en los lugares que fueron asesinados», destaca la asociación de Consuelo Ordóñez en un comunicado.

Recuerda que tras la retirada de la placas en recuerdo de Paredes y Moreno, que colocaron en octubre y diciembre en la calle San Lorenzo, en la Parte Vieja donostiarra, Covite ya anunció que volvería a colocarla. «Además de cumplir nuestra palabra, hemos colocado también las 72 restantes que el consistorio tendría que haber instalado hace meses», destaca.

Con esta campaña, que también se ha desarrollado Errenteria con la colocación de otra placa, que el gobierno municipal de Bildu no ha retirado, Covite pretende «desterrar del País Vasco el olvido y la desmemoria».

En su carta, Ordóñez dice a Izagirre que comprende que «las múltiples tareas que conlleva dirigir un Ayuntamiento como el de San Sebastián, y más en los meses previos a unas elecciones, le hayan impedido cumplir con el compromiso que adquirió en el pleno, pero Covite no podía esperar más».

«Nuestra actuación es una cuestión de responsabilidad: cada día que pasaba sin que las víctimas fueran recordadas en los lugares donde fueron asesinadas era un día más en el que privábamos a las nuevas generaciones de conocer las consecuencias de la mayor conculcación de derechos humanos que ha sufrido este país, y esta ciudad, en democracia. Compartirá conmigo en que se trata de una cuestión de máxima urgencia», subraya Ordóñez.
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