AGLI Recortes de Prensa   Jueves 21  Mayo 2015

De cómo el monstruo autonómico devoró al doctor Frankenstein
Las sucesivas reformas del sistema de financiación autonómica han creado un monstruo territorial. Los problemas siguen ahí tres décadas después de iniciarse el ambicioso proceso descentralizador
Carlos Sánchez El Confidencial 21  Mayo  2015

Lo confesaba con cierta ironía hace algunos años un reputado economista. En su faceta académica, había escrito “tres o cuatro libros” sobre financiación autonómica. Pero dicho esto, admitía su tremenda frustración porque era incapaz de entender con toda su complejidad cómo funcionaba el sistema. Y no era, precisamente, porque fuera especialmente torpe. Al contrario. Sus publicaciones académicas lo acreditan.

Sí estaba convencido de una cosa. La inmensa mayoría de quienes tienen algo que decir sobre el modelo de financiación de las comunidades autónomas no entiende nada. O muy poco, como se prefiera. Básicamente, por una razón que Churchill, con su ingenio habitual, describió con sarcasmo cuando hablaba de la Unión Soviética: "Es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma". O lo que es lo mismo, España cuenta con un modelo de financiación tan complejo y poco transparente –tal vez por eso está ausente de la campaña electoral– que es ininteligible. No sólo para los ciudadanos, sino también para los propios doctores Frankenstein que han creado a la criatura.

En realidad, ha nacido un monstruo que, al contrario de lo que hizo Prometeo (que creó un hombre a partir de la arcilla), no tiene sólo dos patas (las regiones del régimen común y las forales); ni siquiera tres (las peculiaridades del régimen fiscal canario), sino 17. Exactamente igual que el número de comunidades autónomas.

Fundamentalmente, porque cada modelo de financiación –inspirado por ese concepto tan etéreo como es la ‘suficiencia financiera’– ha tendido a crear un menú a la carta en función de la capacidad de presión de cada jefe autonómico y de la correlación de fuerzas parlamentarias. Así es como se ha creado una estructura amorfa sin paragón a nivel internacional.

Lo cruel, sin embargo, es que cuando han venido mal dadas (con la crisis económica) el sistema ha revelado sus miserias. Hasta el punto, como sostienen los profesores Lago Peñas y Jorge Martínez-Vázquez (Universidad de Vigo), que las comunidades autónomas (pese a su estructura federalizante) “siguen siendo muy dependientes de las decisiones fiscales de la Administración central”.

Recentralización por detrás
Es decir, que el monstruo no sabe apenas andar tres décadas después de su creación, lo que explica el nacimiento de algunos instrumentos (FLA o Plan de Pago a Proveedores) para garantizar la liquidez. Al menos, han podido paliar la anemia financiera, pero en el fondo suponen una especie de ‘recentralización’ por la puerta de atrás.

Se trata de un hecho verdaderamente singular si se tiene en cuenta que el proceso descentralizador ha sido tan acusado que nada menos que el 73% de los recursos autonómicos procede de los tributos cedidos; un 23% de transferencias del Estado, y el 4% restante de los impuestos propios. Es decir, que, en teoría, la solvencia financiera de las regiones es la misma que la del Estado, que es quien mayoritariamente recauda debido a que las Administraciones tributarias autonómicas tienen escasa potencia.

Entre otras cosas, porque casi ningún presidente del Gobierno regional ha querido asumir el coste político de cobrar impuestos, lo que ha anulado la corresponsabilidad fiscal, tan cacareada cada vez que se firma un nuevo modelo de financiación. En palabras de los profesores López Laborda y Zabalza, “los ciudadanos, todavía hoy, siguen pensando que pagan sus impuestos al Estado central y que es este el que les presta los principales servicios públicos, incluidos algunos tan relevantes como los educativos y sanitarios”.

El sistema es tan variopinto –el viejo Fondo de Compensación Interterritorial es cada vez más residual– que ni siquiera es capaz de premiar a las comunidades autónomas con mayor capacidad de generar recursos fiscales, algo de lo que se quejan Madrid y Cataluña (en esto están a partir de un piñón); mientras que, por el contrario, incentiva la dependencia del Estado a través de los numerosos fondos creados ad hoc para colmar las reivindicaciones de cada autonomía (población, envejecimiento, dispersión, insularidad o inversión pública). De hecho, el último modelo (año 2009) metió al sistema 9.197 millones de euros adicionales que pretendían repartirse con criterios objetivos.

Modelo desequilibrado
¿Qué ha pasado? Pues que, según un trabajo publicado por el profesor Xoaquín Fernández Leiceaga en Papeles de Economía, los nuevos recursos han corregido parcialmente la situación previa, pero alejando ligeramente del índice de necesidades de gasto de Madrid, Cataluña o Andalucía. Es decir, que por tapar con la manta del Estado a unas regiones, se ha vuelto a poner a la intemperie a otras.

El resultado, como sostienen Lago y Martínez-Vázquez es un sistema “descentralizado y desequilibrado” que por no romper el statu quo ni siquiera ha sido capaz de resolver las siempre complejas relaciones entre comunidades y municipios por una cuestión de competencias.

La base del sistema, en todo caso, se asienta sobre la solidaridad interregional. Y en verdad que este criterio se cumple. El problema es que se producen distorsiones demasiado intensas al aplicar ese principio, penalizando sobremanera el esfuerzo fiscal por habitante. O dicho de otra manera, la capacidad de generar bases imponibles en cada territorio en función de su nivel de renta.

Para abordar este problema, en algunos países (entre ellos España) se ha optado por la fórmula de la ‘población ajustada’ (el tótum revolútum en el que enmascaran los pactos políticos), mientras que en naciones como Alemania se utiliza la población, simple y llanamente, como variable casi única.

El hecho de que el reparto se haga teniendo en cuenta la población ajustada es, sin duda, algo más que una necesidad en un país con enormes diferencias territoriales, lo que explica que el coste de la prestación de un mismo servicio sea muy diferente. No es lo mismo garantizar la sanidad en Madrid, donde la superficie es muy limitada, que en Castilla y León, donde los pequeños municipios se dispersan por su vasto territorio. O una población envejecida, como la de Aragón o Asturias, que un territorio insular.

¿El resultado? Como sostiene Fernández Leiceaga, el modelo vigente es un híbrido, que no respeta el orden de las autonomías según su capacidad fiscal, no se ajusta bien a las necesidades de gasto ni tampoco aproxima intensamente sus recursos por habitante. Pues bien, pese a ello, y que se trata de elecciones autonómicas, nadie –o casi nadie– habla de qué hacer con las autonomías. Será porque no interesa.

¡A buenas horas!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 21  Mayo  2015

Dice el afamado periodista Luis María Anson en su artículo de ayer en su periódico digital “El Imparcial”, que “la ciudadanía debe depositar su voto también pensando en la gobernabilidad”. Se preocupa de lo que las encuestas vaticinan para muchos importantes municipios y comunidades autónomas con el auge de pequeños partidos emergentes, el declive del bipartidismo PSOE-PP y la fragmentación de Ayuntamientos y de parlamentos autonómicos. Es decir, apela al consabido mal menor como salida a una situación de la que precisamente la menos culpable de que se produzca es la ciudadanía, esa cosa que nos engloba a todos los ciudadanos. ¿Y qué es eso de la gobernabilidad? ¿Se refiere a tener las manos libres de compromisos y de servidumbres para hacer lo que a uno le viene en gana apoyado en su mayoría? ¿Ha sido esa gobernabilidad la que España lleva sufriendo con las mayorías absolutas de PSOE en la época de Felipe González o la del PP en la segunda legislatura de Aznar y en la de Rajoy?

Está bien el que alguien se plantee la jaula de grillos en que se pueden convertir los plenos de los Ayuntamientos y las sesiones de los Parlamentos. El ejemplo ya lo estamos viendo con el asunto de la investidura de Susana Díaz que al no obtener los apoyos suficientes ve cómo una oposición compacta le hace padecer en sus carnes el famoso “cordón sanitario”, aunque sea temporal y anti natural, que el PSOE lleva haciendo al PP en toda la geografía española. Sin embargo a nadie parece preocuparle en exceso ni la burla de la Constitución con la inexistente democracia interna de los partidos políticos, ni una Ley Electoral tremendamente injusta basada en una atomización en circunscripciones, en listas cerradas y en establecer una injustificable forma de ponderación de los votos con la famosa Ley D´Hont. ¿Por qué mi voto en Madrid vale menos que el de otro ciudadano, por ejemplo en Soria?¿Cómo se puede permitir el que el Presidente de un partido tenga plenos poderes para designar o vetar candidatos?
Publicidad

Para poder reclamar poderes para gobernar – eso que algunos llaman gobernabilidad-, lo primero es dar ejemplo de democracia interna y de respeto a las reglas del juego. Nada de eso se da en la política ni pasada ni actual de España. Los dos principales partidos políticos PSOE y PP si han demostrado algo ha sido su falta de sentido de Estado, su afán revanchista y su falta absoluta de escrúpulos a la hora de pactar con quienes tenían y tienen como objetivo la destrucción de España con la secesión territorial. Y todo ello en aras de la “gobernabilidad”, la excusa para mantener el poder aunque sea a costa de vender la soberanía, la libertad y el patrimonio de los españoles. Esa gobernabilidad es la que nos ha llevado a la fragmentación y a la radicalización. Una situación que es obra exclusiva de los dos partidos principales PSOE y PP generadores de la mayor fase de corrupción generalizada e institucionalizada de nuestra historia.

Sé que a D. Luis María Anson a sus 80 años solo le mueve el altruismo en su bien intencionada llamada a la responsabilidad a la hora de votar. Sin embargo, creo sinceramente que llega tarde y que su voz se perderá en el estruendo de esa jaula de grillos que conforma el panorama político de España. Muchos hablamos de que se necesita una regeneración en profundidad a todos los niveles porque el mal es endémico y está firmemente incrustado en toda la sociedad española. Esa famosa “ciudadanía” premeditadamente manipulada y adormecida para que no tenga conciencia de sí misma ni de su poder real. La mayor mentira es hacernos creer en esa utopía de la “Soberanía” y que el poder reside en el pueblo. Falso, El poder reside en los que siempre lo han tenido y se sirven de fieles lacayos que se encargan de administrar y preservar sus bienes. El mundo moderno feudal donde la justicia, la policía y los ejércitos miran para el interior de las fronteras para sofocar cualquier intento de sublevación.

Esa es la gobernabilidad que siguen pretendiendo, la de la sumisión, la de la complicidad, la de la corrupción mancomunada. Otros a esa gobernabilidad absoluta le llamamos dictadura.

LA RUINA DE ESPAÑA TAPADA CON MONSTRUOSA DEUDA
Antonio García Fuentes Periodista Digital 21  Mayo  2015

Anda “Rajoy y Cía.” Presumiendo de que “salvaron España de un rescate”; lo que de haberse producido, presumo hubiese sido mucho mejor, puesto que entonces “los de fuera”, hubiesen saneado gran parte de la pudrición que devoraba España y que la ha seguido devorando (continua como si tal cosa, por cuanto la deuda sigue creciendo) en todos los recursos con que contábamos la población española. Aunque bien visto, igual y por pactos secretos, en realidad “fuimos rescatados”; ya que los gobiernos tuvieron que hacer lo que el resto de, “socios, solventes y mandantes en la UE”, les ordenaron y aún siguen ordenando, puesto que siguen exigiendo que nos empobrezcan aún mucho más, para que ellos cobren las inmensas cantidades prestadas y los intereses consiguientes, todo lo cual ha eliminado, lo indecible del bienestar con que contaba España, hace sólo unas décadas, concretamente desde que murió Franco.

Esto es lo que se desprende de lo que más abajo reflejo, copiado de un trabajo mucho más extenso y del que dejo dirección para que lo puedan leer; por tanto hemos sido estafados de tantas formas y maneras, que habría que abrir tribunales especiales, para averiguar donde fue a parar toda la riqueza española, puesto que España, no es que haya sido robada, es que ha sido saqueada de forma criminal. Quizá es lo que temen los que seguro van a perder el mando “dictatorial” que han empleado en ello, y pueden temer el que se les pida rendición de cuentas por los nuevos gobiernos que antes o después, tendrán que enfrentarse a la realidad de los saqueos referidos.
Veamos y meditemos, con lo que a continuación reflejo:

“En solo 3 años, Rajoy ha incrementado la deuda en 570.000 millones de euros, el equivalente al endeudamiento de los últimos 33 años: En la historia contemporánea de España (dos últimos siglos), nunca se había conocido una situación económica y moral tan desastrosa como la que enfrenta el país en estos momentos, sin una guerra o una revolución de por medio. De hecho, ha habido revoluciones y guerras que no han llevado a la economía nacional hasta este punto. Ningún Gobierno ha endeudado tanto al país a espaldas de los intereses de los gobernados. Ningún Gobierno ha deformado tanto la realidad a la hora de informar a los ciudadanos, y ninguno ha sido tan carente de empatía con el sufrimiento ajeno. Incluso los socialistas intentaron siempre defender mínimamente los intereses de sus caladeros de votos. El PP, desde el primer día, ha agredido y expoliado a sus votantes, y todo para financiar sus redes clientelares y los intereses de los oligarcas del Ibex, a quienes ahora exige su apoyo incondicional. El martes la rentabilidad del bono español a diez años experimentaría un vuelco espectacular con una subida del 19% en un solo día, lo que demuestra que la estabilidad de nuestra economía no es que penda de un hilo, es que vivimos literalmente en tiempo de descuento. Una situación de pánico que, de repetirse, puede hacer estallar nuestra burbuja de deuda mucho antes de lo previsto, lo que nos recuerda dónde estamos en realidad: en un nivel de endeudamiento exterior y de las AA.PP. inasumibles que llevarán a España a la sus pensión de pagos antes o después.

Una salida de Grecia del euro, por ejemplo, elevaría la prima de riesgo a 400, y eso sería el final de este engaño masivo a una nación, al que se la está vendiendo una recuperación irrisoria sostenida por ríos de deuda y especulación. En 1975, después de 15 años de desarrollo fulgurante que nos convirtió en la octava potencia económica mundial, y después de haber realizado más inversiones públicas que en toda la historia anterior, la deuda era cero, lo que demuestra lo que España es capaz de hacer cuando su economía la dirige gente competente y honrada, y lo que ocurre cuando está en manos de indocumentados y corruptos cuya única patria es el dinero. Al final del PSOE de González, después de haber saqueado 250.000 millones de euros de las cotizaciones sociales (entonces no había cajas separadas) para financiar gasto corriente y desmantelar la industria nacional, la deuda de las AA.PP. era de 410.000 millones de euros. Al final de Aznar, que vendió a precio de saldo todas las grandes empresas públicas, 478.000 millones. Con Zapatero 956.000, y a fin de 2014, ¡1.526.000 millones!” http://blogs.elconfidencial.com/economia/el-disparate-economico/2015-05-11/espana-va-al-colapso-no-a-la-recuperacion_791663/

Sobre todo esto, nadie habla y menos profundiza, en esos “necios discursos de políticos que creen hablar para sólo idiotas o afines interesados”; puesto que los políticos en liza, sólo hablan tonterías, para desorientar, crear “el río revuelto que están creando” y sacar de todo ello, los votos que les permitan continuar, bien en el negativo y bochornoso “bipartidismo” (que en realidad fue un partido solo, dividido en dos mitades, en una especie de toma y daca) o bien en “estudiadas coaliciones”, donde logren meter a los que necesitan y liándose todos “la manta”, proseguir en este infernal camino, que no puede terminar nada más que en una ruina y quiebra total, puesto que la limpieza, orden y disciplina que necesita España, no la emprenderán nunca; puesto que todo se fraguó en mentiras que han acumulado tan monstruosa situación, que sólo leyendo lo que ha escrito el Sr. Centeno, la entiende cualquiera que quiera pensar un poco… solo un poco, no se necesita tener “muchas luces inteligentes en su caletre”.
Publicidad

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Cuando no hay amparo judicial
JESÚS MARÍA SILVA SÁNCHEZ El Mundo 21  Mayo  2015

En su día, el Tribunal Supremo estadounidense sentó la doctrina del denominado efecto desaliento (literalmente, efecto congelante) para referirse a los desincentivos que, pese a su garantía teórica, produce en el ejercicio de un derecho fundamental la amenaza de su imposible realización práctica. Pues bien, tengo para mí que en este momento es el propio sistema de protección de derechos fundamentales en España el que está generando un efecto de desaliento entre quienes, padeciendo la lesión de uno de estos derechos, se ven en la tesitura de intentar ser amparados por el Tribunal Constitucional.

Todo empezó seguramente cuando el Tribunal, tras 25 años de actuación, pasó a constatar, por un lado, que el crecimiento del número de recursos de amparo llegaba hasta el punto de ocupar casi todo el tiempo y los medios materiales y personales del Tribunal. Y, por otro lado, que los procedimientos que se desarrollaban ante el Alto Tribunal adolecían de un exceso de lentitud. Ello condujo a la promulgación y publicación de la L.O. 6/2007, de 24 de mayo, de reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (y de la Ley Orgánica del Poder Judicial). Mi personal balance del sistema instaurado en dicha Ley es que, desde luego, el exceso de lentitud no parece haber sido corregido. A su vez, el modelo de acceso al amparo constitucional se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos en la que, por regla general, uno acaba cayéndose; y, lo que es peor, sin saber por qué. A continuación aludiré a las que, a mi juicio (y a juicio de todos, según creo), constituyen las tres vallas fundamentales en las que se estrellan frustrantemente buena parte de las esperanzas de quienes creyeron, quizá ingenuamente, que la existencia de un recurso de amparo podía constituir el contrapeso de la vulneración de derechos fundamentales en los procesos judiciales. Éstas son: la exigencia de previo planteamiento del incidente de nulidad de actuaciones; la justificación de la especial trascendencia constitucional del contenido de la demanda de amparo; y el carácter inmotivado e irrecurrible de las providencias de inadmisión de este recurso. Veámoslo con algo de detenimiento.

En efecto, el Tribunal Constitucional -parece que haciendo de la necesidad virtud- pasó a subrayar que el sistema de garantías de los derechos fundamentales ha sido encomendado por el legislador a los jueces y tribunales ordinarios, como guardianes naturales y primeros de dichos derechos. Precisamente por eso se trataría de lograr que «la tutela y defensa de los derechos fundamentales por parte del Tribunal Constitucional sea realmente subsidiaria de una adecuada protección prestada por los órganos de la jurisdicción ordinaria». Así las cosas, si se considera vulnerado un derecho fundamental por una sentencia de un Juzgado o Tribunal, la nulidad que de ello se deriva debe alegarse mediante los recursos ordinarios (básicamente, el recurso de apelación y el recurso de casación) de modo que el órgano superior proceda a la anulación de la resolución del órgano inferior, reparando así la lesión producida. Ahora bien, ¿qué ocurre si la vulneración o agravación de la lesión del derecho fundamental tiene lugar en una resolución contra la que no cabe recurso ordinario alguno: por ejemplo, en la sentencia de apelación dictada por una Audiencia Provincial o en la sentencia de casación dictada por la Sala Penal del Tribunal Supremo?

En tal caso, procede la interposición del viejo «incidente de nulidad de actuaciones» que había experimentado ya una singular reviviscencia mediante leyes modificadoras de la LOPJ durante la década de los 90 del pasado siglo. La citada L.O. 6/2007 volvió a reestructurar la figura, dando una nueva redacción al art. 241.1 LOPJ. La reforma estableció la posibilidad excepcional de que quienes sean parte legítima en un proceso o hubieran debido serlo pidan por escrito que se declare la nulidad de actuaciones fundada en cualquier vulneración de un derecho fundamental de los referidos en el artículo 53.2 de la Constitución, siempre que no haya podido denunciarse antes de recaer resolución que ponga fin al proceso y siempre que dicha resolución no sea susceptible de recurso ordinario ni extraordinario. Hasta aquí, todo parece razonable. La sorpresa viene dada por el hecho de que la competencia para la resolución del incidente no recae en un órgano distinto (un órgano superior, una Sala diferente o especial), sino precisamente en «el mismo juzgado o tribunal que dictó la resolución que hubiere adquirido firmeza».

La protección de derechos fundamentales quedaba, pues, encomendada al mismo juzgado o tribunal que, presuntamente, los violó. Ahora bien, si se entiende por jurisprudencia consolidada, sin ir más lejos, la de que el instructor en una causa penal pierde su imparcialidad para formar parte posteriormente del órgano enjuiciador, ¿cómo ha de ser considerado imparcial quien previamente ha dictado la resolución cuya nulidad se solicita? En manifiesta vulneración del art. 24.2 de la Constitución y del art. 6 del Convenio Europeo de Derechos Humanos se establecía que un órgano judicial no imparcial fuera ni más ni menos que el garante último, en la jurisdicción ordinaria, de los derechos fundamentales. Sentado esto, no resulta extraño que el viacrucis (en la acepción quinta del DRAE) a que se somete al sufrido postulante de la protección de sus derechos fundamentales se salde, en esta primera estación, con la inadmisión a trámite del incidente (o, en el mejor de los casos, con su desestimación), con la condena en costas y hasta con la imposición de una multa por infracción de la buena fe procesal. ¿De verdad era necesaria esta tomadura de pelo y de dinero, que en ocasiones se torna en auténtica humillación no exenta de cierto encarnizamiento, para lograr que «la tutela y defensa de los derechos fundamentales por parte del Tribunal Constitucional sea realmente subsidiaria de una adecuada protección prestada por los órganos de la jurisdicción ordinaria»?

La L.O. 6/ 2007 fue más allá. Superada, con mayores o menores costes económicos y de dignidad, la prueba del incidente de nulidad de actuaciones, se trataba de colocar un obstáculo más. Un obstáculo que, prácticamente, liquidara la viabilidad de los recursos de amparo hasta el punto de que Garberí Llobregat llegó a entonar, sin más, un réquiem por tal figura. Para agilizar el trámite de admisión de las demandas de amparo no bastaría con que en éstas se expusiera la lesión de uno o varios derechos fundamentales. Además, se pasaba a exigir al recurrente la carga de acreditar que el contenido de su recurso justificaba una decisión sobre el fondo por parte del Tribunal mediante la exposición la «especial trascendencia constitucional» de lo planteado en su demanda, atendiendo «a su importancia para la interpretación de la Constitución, para su aplicación o para su general eficacia, y para la determinación del contenido y alcance de los derechos fundamentales» (arts. 49.1 y 50.1 b) LOTC).

Al peso de la carga se añadía la incertidumbre acerca de qué quería indicarse con las expresiones reproducidas. Una incertidumbre que el Tribunal Constitucional tampoco se apresuró a despejar. Después de algunos Autos sobre el particular, fue -salvo error u omisión por mi parte- en 2009 cuando la Jurisprudencia empezó a establecer un listado de indicadores de la especial trascendencia constitucional del contenido del recurso (STC 70/2009, de 23 de marzo; especialmente, STC 155/2009, de 25 de junio). La cuestión es que el listado de indicadores es, a su vez, lo suficientemente ambiguo como para que no se sepa, con cierta probabilidad ex ante, en qué casos la expectativa de obtener la admisión sería razonable y en qué casos no. El desaliento cunde ante la famosa lista de siete criterios que, por ejemplo, reproduce la sentencia del Pleno 216/2013, de 19 diciembre. Permítaseme, a mero título de ejemplo, transcribir uno: «que (el recurso) dé ocasión al Tribunal Constitucional para aclarar o cambiar su doctrina, como consecuencia de un proceso de reflexión interna (...)o por el surgimiento de nuevas realidades sociales o de cambios normativos relevantes para la configuración del contenido del derecho fundamental, o de un cambio en la doctrina de los órganos de garantía encargados de la interpretación de los tratados y acuerdos internacionales a los que se refiere el art. 10.2 CE».

Al final, tras el humillante trago del incidente de nulidad de actuaciones y las incertidumbres de la justificación de la especial trascendencia constitucional, la última estación es, las más de las veces, la Providencia de inadmisión a trámite de la demanda, dictada por la Sección correspondiente, que especifica -sin motivación alguna del porqué- el «requisito incumplido» por aquélla. Y que no es recurrible por la parte, obviamente. Falta de motivación e imposibilidad de recurso que, sin duda, constituyen el colofón ideal para tanto desatino de nuestro sistema de protección (¿?) de los derechos fundamentales.

Jesús-María Silva Sánchez es catedrático de Derecho Penal y abogado.

Yo acuso a Rajoy
Juan Laborda www.vozpopuli.com 21  Mayo  2015

Rajoy afirma, vuelve a afirmar, repite, y vuelve a repetir, en campaña, en cada mitin, erre que erre, que con su llegada al poder nadie habla de rescate, nadie habla de recesión, nadie habla de paro. La indignidad de algunos llega a ser ya insoportable. Simplemente un anhelo, pongamos democráticamente fin a tanta ignominia. Porque la realidad económica que dejará Rajoy, su herencia, es inasumible. Desequilibrios galopantes ­--deuda pública y deuda externa neta en máximos históricos--­, activados como auténticas llamaradas especulativas por su ejecutivo. Empobrecimiento masivo de la población, vía salarios, vía impuestos y tasas, vía rescate a terceros con dinero de todos, vía recortes en gasto social, vía desigualdad. Falta de ilusión, ausencia de anhelos de mejora y cambio de nuestra realidad. Debemos aspirar a ser algo más que mano de obra barata, algo más que un país de camareros, de crupieres.

Parafraseando a Emile Zola y a Pablo Neruda, yo acuso a Rajoy de endeudarnos como nadie en nuestra historia reciente

Permítanme parafrasear a Emile Zola y a Pablo Neruda. Yo acuso a Rajoy de endeudarnos como nadie en nuestra historia reciente. Yo acuso a Rajoy de aumentar la pobreza de sus conciudadanos a niveles insoportables. Yo acuso a Rajoy de crear un mercado laboral donde trabajar ya no garantiza salir de la pobreza. Yo acuso a Rajoy de repartir miseria, con contratos temporales, parciales, con precariedad extrema. Yo acuso a Rajoy de continuar con la tradición patria de alimentar oligopolios, lobbies, grupos de poder. Yo acuso a Rajoy de no aprovechar “ayudas” exógenas para cambiar nuestro modelo productivo e impulsar uno nuevo.

Rajoy es el rey desnudo del cuento que hizo famoso Hans Christian Andersen, pero que algunos ubican en una de las múltiples historias del Conde Lucanor, obra del infante Juan Manuel. Sin embargo, mientras abunden aduladores, supuestos “expertos” que aún a fecha de hoy siguen sin entender qué es una crisis de deuda, y escaseen quienes se atrevan a disentir, la actual crisis sistémica continuará y se extenderá más allá de lo necesario. Si con ello además se mantiene el statu quo de la “superclase”, mejor.

Deuda y perfil de vencimientos
La principal herencia que nos va a dejar Rajoy, una deuda pública y externa inasumible por el resto de las generaciones sucesivas patrias. Lo que empezó siendo un problema de deuda privada ha acabado contaminando definitivamente a la deuda pública. El montante de deuda de las administraciones públicas, si atendemos a las cuentas financieras de Banco de España, supera los 1,4 billones de euros, lo que supondría un incremento de más de 610.000 millones de euros, bajo Rajoy “el austero”. Detrás de la brutal expansión de nuestra deuda soberana no se pretende sostener el empleo, los ingresos, las pensiones, la seguridad de una vivienda, tener unos estándares salariales mínimos, o el derecho a una educación digna como elemento de mejora social. No hay nada de eso. Sólo se está incrementando la deuda pública para financiar a terceros, sanear los negocios de la superclase. ¡Qué manipulación de la política fiscal como herramienta de la lucha contra la crisis! Estos datos se ven corroborados con lo que los distintos sectores deben al resto del mundo, 1,125 billones de euros, récord histórico, el 107% del PIB español. Si al principio de la crisis el 54% de nuestra deuda externa correspondía a las entidades financieras, ahora el 44% de la deuda externa pertenece al sector público.

¿Por qué no aprovecha el ejecutivo actual el entorno de tipos de interés cero para cambiar el perfil de vencimientos de nuestra deuda pública?

Por cierto, un hecho del que nadie comenta, ¿por qué no aprovecha el ejecutivo actual el entorno de tipos de interés cero para cambiar el perfil de vencimientos de nuestra deuda pública?, ¿por qué no traslada deuda de corto plazo a largo plazo?, ¿por qué sigue emitiendo deuda vinculada a inflación? Además de la herencia en volumen, dejará un perfil de vencimientos que ante cualquier aumento de la aversión al riesgo global atará de manos a cualquier nuevo gobierno.

Repartiendo miseria
Ante el brutal incremento del paro, en vez de repensar que es lo que queríamos para nuestra querida España, las élites decidieron definitivamente repartir miseria. La búsqueda de un nuevo modelo productivo, asociado de manera ineludible a una profunda reforma y catarsis colectiva, requiere tiempo. Además, sus efectos no serían inmediatos, y las actuales élites perderían privilegios. Ante tal disyuntiva, enésima patada hacia adelante; que paguen los de siempre. Por eso, impusieron una reforma laboral diseñada exclusivamente con la intención de abaratar los salarios, amedrentar a la clase trabajadora, seguir con las barreras a la participación y a la entrada de nuevas ideas, nuevas propuestas, nuevos grupos. Objetivo, mantener el statu quo de los oligopolios patrios. Y para terminar, rizando el rizo, fomentaron más consumo privado, sin generación de rentas, con más deuda externa.

El total de trabajadores en precario se aproxima a los 11 millones, frente a los 6,7 de 2007

En este contexto, ¿cómo responde el mercado laboral? Repartiendo miseria, con contratos temporales, parciales, con precariedad extrema. Para cuantificar la penuria siempre me remito a los datos y análisis de Francisco Felgueroso del colectivo Nada es Gratis. A partir de la EPA, si sumamos a los parados, por un lado, los desanimados y los que desean trabajar, y por otro, todos los trabajadores temporales involuntarios y subempleados, el total de trabajadores en precario se aproxima a los 11 millones, frente a los 6,7 de 2007.

Bajo todos estos mimbres, ya saben ustedes mi preocupación. Cuando aumente la aversión al riesgo en mercados financieros y se reactive la desaceleración global, en nuestro querido país se activará una crisis de deuda soberana, continuará la recesión de balances privados, se avivará una crisis de balanza de pagos, y todo terminará en una profunda crisis social.

Mientras llegan las generales
Antonio Robles Libertad Digital 21  Mayo  2015

Seguramente las elecciones menos municipales de todas cuantas se han realizado en España desde la Transición del 78 sean las que se celebrarán el próximo domingo. Los líderes nacionales han suplantado a los alcaldables; y el hartazgo de la corrupción, la quiebra del sistema bipartidista, la crisis territorial y el populismo, a los programas municipales.

¿A quién votar ante estos cuatro retos? Empecemos por el primero. La corrupción económica es endógena al sistema, forma parte de la gestión del poder. El clientelismo, el capitalismo de amiguetes, el 3% y la cadena de favores y cuñados están tan arraigados y extendidos como la metástasis de un cáncer. Cirugía. O se van todos cuantos representan esa sociología tóxica o el cuerpo social asumirá como una fatalidad la asociación entre política y mangoneo. Solución, dar un severo castigo a los partidos mayoritarios y a sus bisagras nacionalistas. La honestidad ha de volver a dar prestigio social.

Pero la corrupción no solo es económica, es también política. Las reglas democráticas se han utilizado torticeramente para mangonear la separación de poderes: con la elección de jueces han pretendido convertir el poder judicial en una correa de transmisión de las mayorías parlamentarias. Un tremendo abuso de la casta que ha debilitado el alma democrática del Estado de Derecho. La misma tendencia a controlar el poder que han hecho en el interior de sus partidos políticos. Todos, los instalados en el dedazo y los que con una mano agitan las primarias y con otra mangonean las candidaturas. Mal asunto. Este tipo de abusos suele quedar justificado por el éxito. Antídoto: recuperación de la coherencia como virtud cívica.

La quiebra del bipartidismo es el segundo cataclismo que los partidos mayoritarios quieren evitar y los nuevos están empeñados en conseguir. No ganarán ni unos ni otros, pero ya nadie gobernará sin sentir el aliento en el cogote de los otros tres. Será bueno para España, malo para PSOE, PP y partidos nacionalistas. Estos últimos no volverán a ser bisagras. El chantaje económico, cultural y lingüístico y sus aspiraciones secesionistas ya no dependen de ellos, sino de los recién llegados. Ante ello, ¿a quién votar? Desde luego, no al PP, al PSOE y a los nacionalistas, tampoco a Podemos, pues en el terreno territorial es lo más parecido a una caja de Pandora sin candado. Quedan C's, UPyD y Vox. Con diferencias cada vez más acusadas, pero todos ellos constitucionalistas y con capacidad para marcar a fuego a los instalados desde la Transición.

Tercero, la crisis territorial. Artur Mas y el resto de secesionistas que buscan la quiebra del Estado han puesto en las elecciones del 24-M el inicio de la insubordinación en cuantos municipios catalanes tengan mayoría para preparar la secesión unilateral en las elecciones autonómicas del 27-N. El disparate puede parecer infantil, pero nada inocente y es muy tramposo. Pretenden suplantar el número de votos por alcaldías conquistadas. Despreciar esta amenaza es no advertir que quien nos quiere despeñar en su caída fundamenta su delirio en la alianza entre la ignorancia de sus votantes y su perversión política: "La democracia está por encima del Estado de Derecho", ha dejado dicho Artur Mas. ¿Qué demonios entenderá este botarate por democracia? Si hoy podemos disfrutar de Estados Democráticos de Derecho es porque todos, incluidos nuestros dirigentes e instituciones, están limitados por la ley. O sea, la auténtica diferencia entre el despotismo y la civilización democrática.

Y cuarto, el populismo. Es la enfermedad de las sociedades infantiles. Prometer al pueblo lo que desea oír es una calamidad. No me importaría que se presentaran candidatos corruptos a condición de disponer de ciudadanos ilustrados, conscientes, autónomos y libres. Nos sobrarían criterios para detectarlos a tiempo.

Podrá ser importante el alcantarillado de los camarotes, las hamacas de cubierta o la sanidad de los comedores, pero más aún la integridad del barco que nos mantiene a flote. Así que, en espera de autonómicas y generales, el voto a partidos constitucionalistas es nuestra revolución pendiente.

Nada cambiará sin los abstencionistas
Manuel Muela www.vozpopuli.com 21  Mayo  2015

Si nos atenemos a la versión oficial de la campaña electoral, encuestas y medios de comunicación, no parece que las cosas vayan a mejorar en España: participarán los votantes habituales y los votos se repartirán un poco más que antes sin que los nuevos invitados sean determinantes, lo que irá en beneficio de quienes sostienen que no hay alternativas al modelo vigente. Un modelo que se siente seguro con la no participación de alrededor de diez millones de electores con derecho a voto que, si lo ejercieran, tendrían la llave para mover las ruedas de cualquier cambio. Y da la impresión de que eso no va a ocurrir, porque ningún discurso ni propuesta se plantea seducir a esa inmensa bolsa de votantes entre los que se encuentran cientos de miles de damnificados por la política y que no esperan nada de ella. Salvando las distancias, son como aquellos que se dan de baja de las listas del paro porque no confían en el INEM. Si no hay sorpresas, la noria política seguirá girando con cangilones parecidos, aunque algunos estén menos relucientes.

El poder no cambiará de manos
Debajo del pluralismo aparente que predicen los voceros oficiales, el núcleo duro del poder doméstico y europeo podrá mantener sus posiciones, dejando pocos pelos en la gatera. De esta manera, una vez que pasen los fuegos fatuos electorales, continuará la adaptación al modelo de país low cost, que se permite prescindir de sus mejores hijos que buscan el porvenir en otras tierras y que aspira a mantener sus estructuras jurídico-políticas sin revisar el coste de las mismas. Todo ello contando con el manto “generoso” de los prestamistas y de las políticas monetarias del Banco Central Europeo. Este acaba de decidir dar un nuevo impulso a las compras de bonos, por si acaso. Al fin y al cabo, España es demasiado grande y complicada para que la Unión Monetaria haga con ella experimentos a la griega que ya se ve los quebraderos de cabeza que producen y las dificultades que plantean para continuar con el paripé de los rescates y de las reformas estructurales. Son el cuento de la buena pipa que entretiene al Eurogrupo y a la parafernalia mediática que lo acompaña.

Por la cuenta que les trae, la bicicleta española tiene que seguir pedaleando, lo que garantiza que habrá hilo para la cometa a mayor gloria de la ingeniería financiera y de la burbuja de deuda soberana. En teoría, esa constante huida hacia adelante del endeudamiento debería preocupar a quienes les interese el futuro a medio y largo plazo del pueblo español. No dudo de que haya muchos españoles a los que eso preocupe, sin embargo tengo grandes dudas de que suscite la atención de los que quieren repartirse la administración y disfrute de los presupuestos públicos.

Se podrá argumentar que las preocupaciones expresadas son más propias de unas elecciones generales y no de las locales y regionales del domingo próximo en las que se ventilan cuestiones de otro orden. No lo creo, porque, dada la situación de España, los contendientes las han convertido en la primera vuelta de las generales de otoño, como ya hicieron con las europeas de hace un año. Por otra parte, el voto autonómico despoja a la convocatoria de su carácter administrativo para incluirla de lleno en una consulta claramente política, puesto que las Comunidades Autónomas tienen una capacidad decisiva en el desarrollo de las políticas y servicios públicos. En todo caso, es digno de subrayar que los proyectos nacionales brillan por su ausencia y en lo demás se mantienen las inercias despreocupadas por los importantes déficits educativos y cívicos que tanto influyen en la calidad democrática de la nación.

La actitud de los abstencionistas resolverá el arcano
Ya es posible constatar que el inventario de daños de la catástrofe sufrida por España ha quedado para mejor ocasión y se ha desvanecido la idea de analizar sus causas para corregir el rumbo. Aunque sea triste reconocerlo, no hay más cera que la que arde y, como muestra paradigmática de esa apreciación, se acepta que el paro estructural que hasta en los mejores tiempos de las burbujas era de dos millones de personas pasará a ser de cuatro millones, con las consecuencias que ello tiene en términos de equilibrio social y de coste para las arcas públicas. Arcas de las que, según algunos, seguirá manando leche y miel para atender los gastos de siempre y otros añadidos, sin que se explique cómo una economía tan débil y endeudada podrá subvenir a los mismos, porque subir impuestos sin ordenar los gastos es sencillamente echar dinero bueno sobre el malo que es lo que en España se lleva haciendo durante décadas. Cualquier balance así lo acredita.

Nuestra historia electoral desde los años 30 del siglo XX indica que los cambios, para bien o para mal, se producen cuando se mueve la bolsa de la abstención. En estos días se dice en las encuestas que los indecisos alcanzan porcentajes muy elevados y que el abstencionismo sigue entre el 30/35 por 100 del censo electoral. Por otra parte, como ocurrió hace un año, desconocemos qué está pasando en la campaña que se desarrolla fuera de los cauces tradicionales, me refiero a las redes sociales y cosas por el estilo, cuyos efectos nos sorprendieron a todos en las europeas. Lo único que se puede aventurar es que, si votan entre 2 y 3 millones de abstencionistas, cambiará el cuadro político.

Estamos en la mitad del ciclo electoral abierto hace un año y los problemas españoles siguen ahí, aunque ahora sean preteridos con demasiada ligereza por tirios y troyanos. Debe ser la astenia primaveral. En fin, al freír será el reír y que la Providencia ilumine al maduro pueblo español.

El premio Nobel augura la derrota del nacionalismo catalán
Mario Vargas Llosa: "Barcelona ha pasado a ser la zona cero del populismo"

El genial escritor alerta contra los nacionalismos de todo tipo, también contra aquellos aparentemente "pacíficos" que entrañan una "violencia potencial"
Periodista Digital  21  Mayo  2015

No hay que engañarse, estos nacionalismos benignos y civilizados defienden una doctrina que a la corta o larga produce violencia

Advertir sobre los peligros que entraña el populismo para la democracia, identificar el nacionalismo como el peor de los populismos y alentar contra la desmoralización política.

Como recoge Laura Fàbregas en 'Crónica Global', estos fueron los tres ejes de los ponentes de la cena-coloquio que el movimiento cívico Libres e Iguales ha organizado este miércoles en el Círculo Ecuestre de Barcelona.

El coloquio, titulado 'Democracia ante populismo', ha tenido como gran protagonista el premio Nobel de Literartua, Mario Vargas Llosa, quien ha agurado el fracaso del nacionalismo catalán:

"El nacionalismo catalán no prosperará porque España y también Cataluña ya han avanzado demasiado como para retroceder a un sistema de coexistencias que traería desgracias a España, Cataluña y Europa".

El escritor ha alertado contra los nacionalismos de todo tipo, también contra aquellos aparentemente "pacíficos" que, sin embargo, entrañan una violencia potencial:

"Es verdad que no todos los que nos rodean son lo mismo. Hay algunos muy pacíficos que aparentemente respetan la diversidad, pero no hay que engañarse, estos nacionalismos benignos y civilizados defienden una doctrina que a la corta o larga produce violencia".

Vargas Llosa, quien residió durante cinco años en Barcelona, ha argumentado que "lo que el nacionalismo representa en el fondo es un esfuerzo para regresar a la tribu", para sacar a los ciudadanos de la situación en que puede elegir ser diferentes a los demás y ser respetados.

"Esto es un regreso a la barbarie, al rechazo a la civilización, donde todavía el individuo no existia, era una parte de la comunidad".

El nacionalismo es "un acto de fe"
El premio Nobel ha definido el nacionalismo como "un acto de fe" que constituye "una religión que no quiere decir su nombre” e insistió en la idea de que no tiene más alternativa que el fracaso como prueba el hecho de que "no ha sido capaz de producir una obra intelectual o filosófica con vigencia e intelectualmente respetable en todo el mundo".

Finalmente, el escritor ha señalado que la equivocación fundamental en Barcelona fue creer que el nacionalismo es una fuerza progresista, y ha considerado que los "abusos" que se hayan podido cometer contra Cataluña a lo largo de la historia son corregibles dentro del Estado democrático surgido de la Transición, cuyo valor defiende lejos de la banalización o descrédito tan en boga en los últimos tiempos.

Álvarez de Toledo: "Barcelona ha pasado a ser la zona cero del populismo"
En el acto también ha intervenido la portavoz de la plataforma Libres e Iguales, Cayetana Álvarez de Toledo, quien ha hecho un llamamiento a que España defienda su democracia, recupere la autoestima y combata los populismos nacionalistas y de izquierdas.

La diputada del PP también ha lamentado que Barcelona "haya dejado de ser el centro de la libertad en España y se haya convertido en la zona cero del populismo en España".

Como prueba de ello ha esgrimido que a partir del domingo -una vez celebradas las elecciones municipales- la ciudad estará gobernada o por Ada Colau (BComú) o por Xavier Trias (CiU), a los que acusó de representar este populismo de izquierda y nacionalista respectivamente, cuyas "similitudes son evidentes".

Álvarez de Toledo también ha recordado el acoso que sufrió una familia de Mataró por reclamar educación bilingüe instando al Estado y sus instituciones a llevar a caboa una “política de calidad” y estar presentes para que el ciudadano no tenga que ser un "héroe":

"Una democracia que funciona correctamente no necesita que los ciudadanos sean héroes, porque ya están los políticos".

En esta línea, la portavoz de la entidad alertó de que en estos momentos "la identidad lo justifica todo, incluso el atropello de la igualdad de la ciudadanos".

Arcadi Espada: "Para el populismo la política solo es justicia"
El periodista Arcadi Espada ha sido el encargado de presentar al premio Nobel de Literatura reivindicando que España necesita hoy más que nunca a personas inteligentes e intelectuales que estén en política de algun modo u otro.

Espada ha criticado que el populismo entienda "que la política y los intelectuales son algo así como el agua y el aceite", y ha recordado cuando el populismo nacionalista recibió la aparición de Ciudadanos en 2005 al grito de "fuera intelectuales".

El periodista se ha sumado a la idea expuesta por la portavoz de la entidad de recuperar una política de calidad y contra la "política tecnoemocional que se practica en las televisiones".

De este modo, ha concluido que "para el populismo la política sólo es justicia. Su justicia. La de los tribunales mediáticos".

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Trampantojos cínicos

Eduardo Goligorsky Libertad Digital 21  Mayo  2015

Es un prodigio del arte. Quien contemple el óleo Escapando de la crítica (1874), de Pere Borrell del Caso, no podrá librarse de la impresión de que el niño allí retratado está saliendo verdaderamente del cuadro, con un pie y una mano apoyados en el marco. Fue un pintor amigo quien me introdujo en el misterio de esta ilusión óptica denominada trampantojo. No tardé en darme cuenta, esta vez sin ayuda ajena, de que los trampantojos también proliferan en política, y de que hay auténticos expertos en la deformación de la realidad, pero no en clave artística sino cínica. ¿Qué son, si no trampantojos –toscos, es verdad, a diferencia de los pictóricos–, lo que nos endilgan, un día sí y otro también, los prebostes del secesionismo?
Burdas patrañas

Basta con que el ciudadano desmenuce con ecuanimidad la retórica torticera de estos embaucadores para que descubra, como el admirador avispado del cuadro, dónde está la clave del engaño. Sólo necesitará cotejar cifras y hurgar en el trasfondo de las proclamas espectaculares para descubrir los trucos del falsario. Ya se ha demostrado hasta el hartazgo que las "mayorías excepcionales" que se adjudican los salvapatrias no son tales sino burdas patrañas. ¿En qué trampantojo el 33 por ciento del censo electoral, repetido en cada consulta, se puede disfrazar de mayoría, deformando la realidad?

Las últimas encuestas dejan en minoría de votos a la suma de los partidos secesionistas. En minoría de votos pero con una posible –no segura– mayoría de parlamentarios… gracias a una ley electoral tramposa que privilegia el voto rural sobre el urbano. La misma ingeniería demográfica que practica el sátrapa Nicolás Maduro para arrinconar a la oposición venezolana (LV, 5/5). Aun así, en Cataluña esa mayoría de parlamentarios estaría a una distancia sideral de los 90 indispensables para aprobar un amago de secesión. Y ni el más despistado secesionista sueña con rebañar los votos de más de la mitad de los 6.228.531 ciudadanos inscriptos en el censo electoral. ¿3.114.266 votos a favor de la secesión? Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.

Hablando de leyes electorales tramposas, veamos lo que acaba de suceder en Escocia, una región del Reino Unido que da tantas alegrías como disgustos a nuestros levantiscos. El resultado del referéndum escocés fue una ducha fría para sus forofos secesionistas: 55% para el no y 45% para el sí. En cambio, en las elecciones parlamentarias los nacionalistas sumaron 56 diputados sobre 59. ¿Una victoria incontestable? No. Otro trampantojo. Rafael Jorba explica (LV, 16/5) los intríngulis del sistema electoral británico, con escrutinio uninominal mayoritario a una vuelta que otorga el escaño al candidato que vence en cada una de las 650 circunscripciones electorales, aunque sea por la mínima diferencia:

Baste decir que el SNP ha obtenido 56 de los 59 escaños escoceses en Westminster con 1.454.436 votos (50%), mientras que los laboristas (24,3%), los conservadores (14,9%) y los liberaldemócratas (7,5 %) han sumado 1.369.919 votos (46,7%) y sólo tres diputados, es decir, un ínfimo resultado electoral que un sistema proporcional hubiese amplificado.

Si se repitiera el referéndum en Escocia, los independentistas volverían a perder. Y en Cataluña el trampantojo consiste en inflar la representación de Gerona y Lérida en perjuicio de la de Barcelona y Tarragona.

Ofensiva sin tregua
Trampantojos hay muchos en las galerías de arte. También en la política catalana. La última triquiñuela de deformación de la realidad se escenificó cuando todos los partidos subordinados al poder local, incluidos –¡ojo!– los fariseos de Unió, los socialistas y los postcomunistas, se sublevaron contra la sentencia de la Audiencia Nacional que obliga a dictar un mezquino 25 por ciento de horas de clase utilizando el castellano como lengua vehicular y contra la ponderada decisión del ministro de Educación de hacer cumplir dicha sentencia y muchas otras anteriores con idéntico contenido. La pantomima de los insumisos los retrató de cuerpo entero.

¿Qué observador extranjero, de los muchos que pululan por Cataluña vigilando la evolución de los acontecimientos tanto desde el punto de vista político y económico como desde el de la lucha contra el yihadismo, dará un margen de credibilidad al conglomerado que se enroca contra la enseñanza de un escaso 25 por ciento de horas de la lengua que se habla en todo el país y en América Latina? ¡Apenas un precario 25 por ciento y se amotinan! La lectura de los sofismas que vierten los servidores del régimen para justificar el rechazo convencerá a los observadores de que están asistiendo a una ofensiva sin tregua contra la sociedad abierta. No los disuadirá la deformación de la realidad practicada por los profesionales del trampantojo.

Con rigor totalitario
Cuando la Generalitat moviliza a sus huestes para blindar con rigor totalitario el monolingüismo en la escuela, ninguneando el castellano y a sus hablantes, la cada día más histriónica Pilar Rahola clama contra España y el ministro Wert y exhibe nuevamente las fobias de su propio bando atribuyéndolas al adversario (LV, 15/5):

¿Por qué esta obsesión enfermiza por imponer un idioma y monopolizar identitariamente un Estado? (…) Y tocar el idioma es tocar la fibra sensible, la médula de una nación que hace mil años que habla una lengua a la que ama y a la que, demasiadas veces, tiene que salvar de las fauces de los intolerantes.

Tamaña diatriba como reacción contra la tímida tentativa de introducir un exiguo 25 por ciento de castellano como lengua vehicular en el currículo revela que son ella y sus cofrades quienes alimentan la "obsesión enfermiza por imponer un idioma y monopolizar identitariamente un Estado" y quienes cultivan el desprecio por la lengua de quienes son, mal que le pese, sus conciudadanos españoles. Los cuales tienen derecho de sobra a amarla y a enseñarla y aprenderla como "fibra sensible y médula" de su nación.

La tenacidad con que Pilar Rahola recurre a los "mil años" de antigüedad como argumento para justificar sus fobias y sus filias la convierte en émula de los totalitarios que mitifican el pasado para exacerbar la irracionalidad de las masas: los nazis con su genealogía aria, los fascistas con sus legiones imperiales, los estalinistas con sus ídolos Iván el Terrible y Alejandro Nevski, los franquistas con Don Pelayo, los preconciliares con las misas en latín, los islamistas con el Califato Universal, Marine Le Pen con Juana de Arco. Puro racismo, desembozado o, en Rahola y los suyos, encubierto.

Un 'casus belli'
El predicador militante Francesc-Marc Álvaro va mucho más lejos que su cofrade Rahola. Para él, la lengua catalana es tan débil que bastará un 25 por ciento de lecciones en castellano para aniquilarla, y convierte su defensa en un casus belli (LV, 16/5):

El neocentralismo necesita romper la columna vertebral del idioma para tratar de provocar el conflicto civil. Animar a los padres a salir de la inmersión es exactamente eso. Implicar los tribunales todavía lo es más. Es –soy preciso– un acto de guerra.

Aunque a continuación pone al descubierto, con la mayor desfachatez, los componentes del trampantojo:

Obviamente, todo esto tiene poco que ver con la cultura y la instrucción. Es una batalla de poder.

Imposible ser más explícito. A los secesionistas les importan un rábano la cultura y la instrucción, tanto en castellano como en catalán o urdu. Su objetivo es conquistar la suma del poder político en un miniestado donde puedan dictar las leyes que más convengan a sus intereses endogámicos. Es por esto que también les importa un rábano, e incluso los regocija en secreto, la amenaza de dejarlos fuera de las instituciones de control externo: ONU, UE, FMI, OTAN y cualesquiera otras cuya autoridad pueda poner límites a sus desafueros.

Humillar a la plebe
Afortunadamente, es Antoni Puigverd quien, en uno de sus típicos vaivenes entre las vísceras y el cerebro, penetra en la realidad que el trampantojo deforma (LV, 11/5):

Cada vez que las instituciones catalanas se oponen a la introducción de la lengua castellana como vehículo de aprendizaje escolar están no sólo contradiciendo a un ministro leñador (sic), sino también hurgando en la sensibilidad de los castellanohablantes de Catalunya. Y más cuando, leyendo la programación de muchas escuelas de élite (Aula, por ejemplo, de la que fue alumno el president Mas), se constata que, con respecto a las lenguas, funcionan exactamente como propone C's.

Visto lo cual, cuando Artur Mas proclama (LV, 17/5) que Ciudadanos "nació hace ya años con una sola misión como ideario político, cargarse el modelo de inmersión lingüística de las escuelas catalanas", confirma su voluntad de perpetuar un modelo privilegiado para él, su familia y el resto de la oligarquía autóctona, y otro premeditadamente empobrecido para humillar a la plebe.

Estas elecciones y todas las que las sigan serán otras tantas oportunidades para que el Partido Popular y Ciudadanos acaben con la realidad totalitaria que se oculta detrás de estos trampantojos cínicos.

Podemos y la euskaldunización de Navarra
EDITORIAL Libertad Digital 21  Mayo  2015

De la misma forma que ahora camuflan su condición de comunistas, que hasta hace nada ostentaban puño en alto, los dirigentes de Podemos tratan últimamente de maquillar su antaño nada maquillada complicidad con la ultraizquierda nacionalista vasca. Buen ejemplo de ello es el borrador del programa que hace escasamente un mes la formación de Pablo Iglesias en Navarra colgaba en internet: eran 102 páginas en las que se denunciaba la "putrefacción insoportable" y la "corrupción orquestada por los partidos del régimen del 78: UPN, PSN y PP", se apostaba abiertamente por promover un "proceso constituyente" que afrontase "la institucionalización de Navarra en el contexto de Euskal Herria" y se llamaba a promover la "euskaldunización de la Administración".

En el programa actual de Podemos Navarra, la "euskaldunización" pasa a denominarse "convenio de colaboración con comunidades limítrofes", mientras que "el contexto de Euskal Herria" se convierte en “incorporación de Navarra a la Eurorregión (sic) que en este momento conforman Aquitania y la Comunidad Autónoma Vasca”. Además, mantienen la reivindicación de ese eufemismo que es el “derecho a decidir”, así como la “reconciliación” entre víctimas y verdugos.

Es evidente que este cambio de lenguaje no es más que una maniobra de ocultación de la confluencia de objetivos entre los correligionarios de Pablo Iglesias y los proetarras de Bildu. Otro tanto se puede decir de la reciente y publicitada exigencia de Podemos a Bildu de que condene a ETA, desde el mismo momento en que la negativa de los proetarras no ha llevado a la formación de Iglesias a ningún compromiso de no pactar con ella. O de la entrevista que Pablo Iglesias acaba de conceder a la televisión venezolana, en la que el líder de Podemos se ha mostrado a favor del "derecho a decidir" y de "otra política penitenciaria" para contribuir a la "normalización en el País Vasco".

Son muchos los españoles que podrían pedir una "política penitenciaria distinta" a la que permitió la escandalosa excarcelación de Bolinaga y la de decenas de etarras con ocasión de la sentencia de Estrasburgo referida a Inés del Río. Son muchos los españoles que podrían reclamar el fin de anormalidades como que no se respete la vigente Ley de Partidos, que el PP no haya cumplido su promesa de que los vascos y los navarros forzados a abandonar su tierra puedan votar en los comicios autonómicos y locales, que aún haya gente que tenga miedo físico a llevar la contraria a los nacionalistas o que en muchos ayuntamientos vascos y navarros no quieran o no se atrevan a poner la bandera nacional.

Es evidente, sin embargo, que "la otra política penitenciaria" y la "normalización" por las que Pablo Iglesias aboga no son estas, sino las que, con el mismo lenguaje, han venido reivindicado los proetarras desde los tiempos de Herri Batasuna.

Lo que no es normal es que eufemismos como el de la "normalización del Pais Vasco", para referirse al olvido de las víctimas y a la impunidad de sus verdugos; el del "conflicto", para referirse al terrorismo, o el del "derecho a decidir", para atentar contra la soberanía nacional, se extiendan a una clase política dispuesta a pactar con quienes todavía no han condenado un solo asesinato. A esa falsa normalización puede conducir la jornada electoral del próximo domingo, sobre todo si salen de ella victoriosos quienes consideran normal la euskaldunización de Navarra.

El torpedo Rita Barberá y su PP @ritabarbera @ppcv @PPopular #Masby ?
Juan Vicente Santacreu Periodista Digital 21  Mayo  2015

Todos los males de España proceden tan sólo en un nido de traidores. – JV Santacreu

Las Traiciones del PP y Rita Barberá
No sé si es más torpe que torpedo o viceversa, pero después de tantos años gobernando con mayoría despilfarradora el Ayuntamiento de Valencia, Rita Baraberá ha conseguido sorprenderme una vez más. En plena campaña electoral anuncia a bombo y platillo –lo del bombo va sin coñas- que si sale elegida pondrá en marcha una serie de ayudas sociales. Pues bien, al margen de que esté de acuerdo o no con el chorrito incesante de ayudas que reciben muchos “necesitados”, de esos que poseen, incluso, un móvil mejor que el mío, la pregunta es: Doña Rita, ¿y todos estos años con mayoría absoluta por qué no ha hecho lo que ahora promete, quién se lo ha impedido?

Yo le diré lo que ha hecho todos estos años en Valencia, una mariconada detrás de otra. Y por cierto, “mariconadas” nada tienen que ver con su condición homosexual, en todo caso tiene relación con su condición traidora, típico del PP. Véase la RAE, Mariconada: “Mala pasada, acción malintencionada o indigna contra otro”. En este caso contra España.

Veamos: Doña Rita ha cambiado los nombre de todas las calles al valenciano en una gran ciudad de España donde nadie, absolutamente nadie nombra una calle en valenciano. Rita Barberá, con todo su peso que no es poco, se ha gastado más de 3 millones de euros en traducir y cambiar todas las placas de las calles de Valencia.

Ha traducido nombres imposibles y topónimos españoles obligando, incluso, a Google Maps a reeditar el callejero. Todo un plan imbécil que sólo sirve para despilfarrar el dinero que nos roban en forma de impuesto y lo más grave, para alimentar al enemigo, los mismo que pronto la degollarán políticamente. Y ahí estaremos todos de testigos para verlo.

Ahora podemos ver la Alameda de toda la vida convertida en Passeig de l ‘Albereda, o la calle Santo Domingo Savio por Sant Domènec Savio, o la calle Alcañiz por d’Alcanyís, etc. Nombres irreconocibles para los valencianos pero muy rentables para los nacionalistas “catalanes”. Un plan perfecto y silencioso para crear un cisma irreversible en la sociedad española.

Pero Rita a lo suyo, a carajillear, a mamar y a mariconear. Por cierto, ya que le gusta tanto imponer el valenciano que ella no habla ¿sabrá Rita, por lo menos, cómo se dice Carajillo y Cubata en valenciano?

Así lo pienso y así lo digo.

Presentadme a un español que no piense como yo en el tema lingüístico, y yo os mostraré un imbécil o un traidor. O las dos cosas. – JV Santacreu

Acto de Libres e Iguales
Vargas Llosa advierte de que todo nacionalismo acaba produciendo violencia
El escritor ve Barcelona "dominada prácticamente por esa visión estrecha, provinciana y profundamente inculta"
Europa Press www.lavozlibre.com 21  Mayo  2015

Barcelona.- El escritor peruano Mario Vargas Llosa ha advertido este miércoles de que todo nacionalista "defiende una doctrina que inevitablemente, a la corta o a la larga, produce violencia", incluso el que se presenta bajo una aureola benigna y civilizada asegurando que respeta la diversidad y persigue sus objetivos con elecciones.

En una cena-coloquio de la plataforma Libres e Iguales en el Círculo Ecuestre de Barcelona bajo el lema 'Populismo frente a Democracia', ha argumentado que "lo que el nacionalismo representa en el fondo es un esfuerzo para regresar a la tribu" y sacar a los ciudadanos de la situación en que puede elegir ser diferente a los demás y ser respetado.

El Premio Nobel de Literatura -que vivió cinco años en Barcelona, donde nació su hija- ha dicho que esta ciudad fue capital de la cultura pero es "ahora un recinto dominado prácticamente por esa visión estrecha, provinciana y profundamente inculta que representa el nacionalismo", y ha llamado a combatir ese tipo de populismo con argumentos y ejemplos.

"Hay que combatir el nacionalismo si creemos en la democracia; con ideas, fundamentalmente, y sin ocultar una verdad esencial: el nacionalismo no es una cultura; es una subcultura", según Vargas Llosa, quien ha esgrimido que el lugar de nacimiento y la lengua que se habla no pueden entrañar un valor por sí mismos.

Vargas Llosa opina que la equivocación fundamental en Barcelona ha sido creer que el nacionalismo es una fuerza progresista, y cree que los "abusos" que se hayan podido cometer contra Cataluña a lo largo de la Historia son corregibles dentro del Estado democrático, como evidenció la Transición, a su juicio.

"Eso no puede ser una justificación de un nacionalismo que en Cataluña, el País Vasco o Galicia sólo traería empobrecimiento, retroceso y, en última instancia, subdesarrollo y violencia", alerta, aunque vaticina que el nacionalismo no prosperará en Cataluña ni en ninguna parte de España.

LIBRES E IGUALES: CONTRA TRIAS Y COLAU
La diputada del PP en el Congreso y portavoz de Libres e Iguales, Cayetana Álvarez de Toledo, ha llamado a que España defienda su democracia, recupere la autoestima y combata los populismos nacionalistas y de izquierdas, y ha lamentado que Barcelona "haya dejado de ser el centro de la libertad en España y se haya convertido en la zona cero del populismo en España".

Como prueba, ha esgrimido que a partir del domingo -una vez celebradas las elecciones municipales- la ciudad estará gobernada o por Ada Colau (BComú) o por Xavier Trias (CiU), a los que ha acusado de representar este populismo de izquierda y nacionalista respectivamente, cuyas "similitudes son evidentes".

El periodista Arcadi Espada ha criticado que el populismo entienda "que la política y los intelectuales son algo así como el agua y el aceite", y ha reivindicado que España necesita hoy más que nunca a personas inteligentes e intelectuales que estén en política del modo que sea.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial