AGLI Recortes de Prensa   Lunes 25  Mayo 2015

Mariano Rajoy debe marcharse
Editorial www.gaceta.es 25  Mayo  2015

No ha sido la política municipal y autonómica, sino la nacional, la que ha golpeado al PP privándole de sus mayorías absolutas y favoreciendo la formación de mayorías de izquierda.

Aquella calamidad llamada José Luis Rodríguez Zapatero dejó al PSOE hundido en un abismo del que aún no se ha recuperado. En consecuencia, se le quitó de en medio. Mariano Rajoy, después de poco más de tres años de ejercicio del poder, ha dejado al PP herido de muerte, con dos millones y medio de votos perdidos y casi 11 puntos menos. En consecuencia, Rajoy se debe marchar. La política tiene reglas muy claras y una de las más transparentes es la conquista y conservación del poder. Rajoy, que conquistó el poder gracias al feroz deterioro del PSOE, ha demostrado que es incapaz de conservarlo. Todo apunta a que este feroz descalabro se repetirá en las próximas generales. Por eso el PP debe prescindir cuanto antes de Mariano Rajoy.

Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría y toda esa singular cúpula de ineptos que ha venido rigiendo a la derecha española ha logrado lo que parecía imposible: dilapidar en muy poco tiempo la mayor concentración de poder que jamás ha tenido el PP. Desde las elecciones de 2011, su arraigo municipal y autonómico era apabullante. La buena gestión de numerosos alcaldes y presidentes autonómicos –en Málaga, Sevilla, Aragón, La Rioja, etc.- permitía augurar mayorías sólidas. Sin embargo, la política de Rajoy ha conducido a todos a recibir un castigo frecuentemente inmerecido. Este dato es crucial: no ha sido la política municipal y autonómica, sino la nacional, la que ha golpeado al Partido Popular privándole de todas sus mayorías absolutas y favoreciendo la formación de mayorías de izquierda, extrema izquierda y separatistas en todas partes. Nunca tanto poder sirvió para tan poco.
Las causas del desastre

¿Por qué ha caído el PP? Primero, porque ha traicionado a su propio electorado aplicando políticas contrarias a su programa en impuestos, tribunales, terrorismo, separatismo, gasto público, derecho a la vida, etc. Segundo, porque la coartada para su traición, que eran las exigencias de la recuperación económica, ha terminado viéndose como una gran mentira, pues la recuperación tarda en llegar y la clase media, mientras tanto, ha quedado desmantelada. Tercero, porque la corrupción ha debilitado su prestigio: sin ser el partido más corrupto –los casos que afectan al PSOE o a Convergencia son objetivamente más graves-, Rajoy y compañía han conseguido que el icono de la corrupción sea precisamente el PP, y ahora habría que preguntarse quién y con qué objeto ha estado filtrando datos de la Agencia Tributaria. Añádase a todo ello una política de comunicación descabellada que, sumariamente, ha consistido en alimentar al enemigo y aniquilar al amigo.

Como en Génova y La Moncloa no ignoraban el rápido deterioro del PP, algún talento de pizarrín imaginó la vistosa estrategia de inventar un “coco” que diera mucho miedo: Podemos, un fenómeno marginal clamorosamente engordado por las cadenas de televisión del duopolio sorayiano. Nadie reparó en que la sociedad española, largamente adoctrinada desde hace cuarenta años en la superioridad moral de la izquierda, tiene menos miedo al rojo bermellón que al azul desvaído, y que, para muchos, Podemos no iba a ser el “coco”, pues ya lo era Rajoy. El resultado es lo que ahora tenemos en la mesa: el PP sigue siendo el partido más votado, pero sin opción real de poder frente a un arco de izquierda cada vez más radical. Enhorabuena, Mariano.

Ahora la cuestión es qué debe hacer la derecha social española para sobrevivir; qué deben hacer los españoles que creen en la unidad nacional, la libertad personal, el sentido cristiano de la existencia, la iniciativa privada, etc. Las alternativas al PP han quedado igualmente tocadas. VOX, sometida a un feroz bloqueo mediático, queda obligada a replantear su estrategia. E incluso Ciudadanos, artificialmente convertido en alternativa de centro en los últimos meses, ha demostrado que su techo es muy bajo. En este momento, y al calor de las urnas, la única solución razonable pasa por un congreso extraordinario del PP que recomponga las cosas, reordene sus prioridades y designe para las próximas generales un candidato distinto a Rajoy. Sería, en efecto, lo razonable. Pero lo peor es que también es lo menos verosímil.

Los españoles están hartos de Rajoy
EDITORIAL Libertad Digital  25  Mayo  2015

El resultado del PP en estas elecciones municipales y autonómicas es indefendible: no hay nada que permita a los populares encontrar consuelo, ni una mayoría absoluta, prácticamente ninguna gran ciudad en la que se puedan estar seguros de seguir gobernando y un resultado global que se resume en una cifra: los casi dos millones y medio de votos que ha perdido respecto de las elecciones municipales de 2011.

En estas circunstancias, y con los populares despidiéndose con toda probabilidad de ciudades como Madrid, Valencia o Sevilla; de comunidades como la Valenciana, Castilla-La Mancha, Extremadura, Aragón, Baleares… y de mayorías absolutas históricas como las de Castilla y León, Murcia o La Rioja, resulta casi insultante que la reacción oficial de los populares sea presumir de haber ganado unas elecciones en las que efectivamente han sido la fuerza más votada, pero con sólo dos puntos de ventaja sobre el inexistente PSOE del no menos inexistente Pedro Sánchez, y con una victoria que, en la práctica, es una debacle histórica.

Se hace imposible recordar un panorama tan negro para el centro derecha español, al menos, desde la derrota de UCD en las elecciones generales del año 82. Nunca se había perdido tanto poder en una sola noche electoral, nunca la derrota había sido en todos y cada uno de los frentes.

Y hay, sin duda alguna, un gran culpable de esta situación: Mariano Rajoy y buena parte de su Gobierno, especialmente ese dúo siniestro que forman Cristobal Montoro y Soraya Sáenz de Santamaría. Es obvio que los distintos problemas de corrupción han lastrado a los populares en muchas regiones, pero lo que sin duda ha hundido a los muchos buenos candidatos que el PP presentaba a alcaldías y presidencias autonómicas han sido los tres años de mentiras y el abandono de todo lo que representaba el Partido Popular desde hace décadas.

Los españoles entregaron una amplísima mayoría a Mariano Rajoy para enderezar el rumbo del país tras ocho años de zapaterismo. Pero la primera legislatura de este PP ha sido en realidad la tercera del PSOE de Rodríguez Zapatero: más impuestos, ningún giro en asuntos esenciales desde el punto de vista ideológico, una justicia todavía más politizada y una gestión de la crisis económica que la inmensa mayoría de la población no ha aprobado, entre otras razones porque sus frutos han sido escasos y, sobre todo, tardíos.

El PP de Rajoy, Sáenz de Santamaría y Cospedal decidió no reaccionar tras el serio aviso de las europeas hace ya un año; y tampoco lo hizo tras el nefasto resultado de Moreno Bonilla en Andalucía. Si ahora los populares siguen sin dar ninguna señal de que han entendido el profundo cambio que está experimentando la España, a finales de año se enfrentarán a una debacle definitiva que no sólo acabe con el PP como el partido que representaba a una parte importantísima de la sociedad española sino que, y lo que es todavía peor, dejará a España en manos de un frente popular capitaneado por la extrema izquierda que, como ocurrió en el 82, ocupe el poder por lustros.

Un éxito por el que Rajoy, sin duda, pasaría a la historia… en el lugar que merece.

Una escombrera como reino
Emilio Campmany Libertad Digital 25  Mayo  2015

Al fin Rajoy ha conseguido en poco más de tres años lo que a Zapatero le llevó siete, esto es, destruir su partido. La masa crítica necesaria para que la explosión se produzca se encuentra alrededor del 25%. Un descenso hasta ese infierno significa la muerte. El PSOE está ahí desde 2011. Y el PP apenas lo ha superado en dos puntos en estas elecciones. La terrible noticia para ambos es que sus desfallecimientos no se han traducido en sustanciales incrementos de votos para el otro. En 2011, al PSOE le cabía la esperanza de que el desgaste del PP le devolviera los votantes perdidos. Pues bien, el PP se ha desgastado hasta un punto que podríamos llamar zapateril y el PSOE no ha recuperado ni un suspiro del resuello que perdió. El panorama para el PP es similar. Ha perdido un tercio de los votos que tenía y lo peor no es eso. Lo peor es que no se han ido adonde siempre, el PSOE, un lugar desde el que podían volver, sino a sitios sin fácil vuelta atrás. Porque los electores que han huido del PP no lo han hecho para enviar un mensaje, como decía ingenuamente Esperanza Aguirre en la noche electoral, ni para darle una tarascada y que espabilen, como quizá pudieron haber hecho en las europeas. Los han abandonado por darse el gustazo de mandarles a hacer puñetas, casi con toda probabilidad, definitivamente.

A Rajoy y a Soraya puede haberles salido relativamente bien la jugada desde el momento en que ayer noche no triunfó nadie de los que están en disposición de desafiar al presidente. Las obvias sucesoras de Rajoy que eran Aguirre y Cospedal han dejado abruptamente de serlo. Así que nadie podrá retar al gallego con el aval de haber ganado unas elecciones este 24 de mayo. De forma que, si el inquilino de La Moncloa desfalleciera, cosa a la que parece propenso, no habría más sucesora que Soraya. Ni siquiera Feijóo tiene fuerza para avanzar su candidatura después de que en su región, donde no había autonómicas pero sí municipales, el PP haya pasado de ser votado casi por la mitad del electorado a que lo haga algo más del tercio.

Al menos, el relativo pinchazo de Ciudadanos le ha ahorrado al PP la humillación que en cambio va a sufrir el PSOE en relación a Podemos. Porque quedarse en un 25% de los votos puede parecer un buen resultado si se compara con lo que se esperaba, pero tener que ser en muchos sitios, muy especialmente en Madrid capital, el palafrenero de Pablo Iglesias no puede ser plato de gusto para el partido de Felipe González. Eso, al menos por hoy, el PP no lo tiene que padecer. De todas formas, como en esa escombrera que es Génova, 13 no han quedado más candidatos que Rajoy o Soraya, y están decididos a seguir el mismo camino por el que Zapatero condujo al PSOE, que nadie descarte que más pronto que tarde tengan que beber ese cáliz.

25-M o el día de la marmota #Masby ?
Juan Vicente Santacreu Periodista Digital 25  Mayo  2015

Hay diferencia entre pobreza y miseria, el sistema autonómico nos garantiza ambas – JV Santacreu

Elecciones, el día después 25-M o el día de la marmota
Lo que ocurre en España no es nuevo, de hecho llevamos más de 30 años repitiendo la misma película con el mismo argumento y por tanto, con el mismo final. Ya lo dijo Albert Einstein, “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Los españoles en todas elecciones hemos votado a los mismos partidos políticos pero de distinto color, y en la mayoría de las veces hemos votado al menos malo, quizá por no plantarnos hemos ido engordando un Estado imposible que nos ha devorado el bienestar económico y por tanto la felicidad. Vivimos exclusivamente para mantener esta maquinaria inútil.

Es hora de hacer un alto en el camino y denunciar que este trasto inútil de Estado nos roba el 75% de nuestros ingresos. Sí, he dicho bien, el 75%. A la hora de analizar, los economistas se centran básicamente en el IRPF y el IVA, pero hay miles de impuestos que nos sangran como son la contribución, circulación, matriculación, basuras, sucesiones, actividades económicas, tabaco, alcohol, gasolina, certificación energética, etc. Y otros impuestos disfrazados como la ITV, multas, tasas por DNI, pasaporte, permiso de conducir, etc.

No obstante el mayor robo encubierto viene de los impuestos camuflados que nadie es consciente que nos crujen porque no se ven.

Todo empezó cuando algún hijo de puta se le ocurrió la brillante idea de crear, creo que fue, el céntimo sanitario. ¿Les suena? El mecanismo es sencillo, a cada medicamento se le incrementa un céntimo para pagar cualquier despilfarro autonómico. Pues bien, el hecho no es grave ya que, ¿a quién le duele un mísero céntimo incluido en un medicamento?. Lo grave fue cuando la Casta política descubrió el chollo de robar a los ciudadanos sin que se enteraran y sin que lo contabilizaran como impuestos.

Esta práctica ya es habitual y la utilizan con total impunidad los políticos en todos los artículos que compras en la vida cotidiana. Por ejemplo, cuando cambias los neumáticos de tu coche, cuando compras unas pilas, neveras, aparatos electrónicos, productos de limpieza, plásticos, ropa, cánones y tasas en el recibo eléctrico, agua, etc. Un sinfín de artículos cotidianos donde los fabricantes y/o intermediarios incluyen estos impuestos que recaen, evidentemente, sobre los consumidores. Epítetos que los políticos te han familiarizado como reciclaje, gestión de residuos, contaminación, etc.

Estas elecciones del 24 de Mayo han sido como la famosa película de Bill Murray, El día de la marmota, nos levantamos al día siguiente de las votaciones y se vuelva a repetir la historia porque ningún partido, absolutamente ninguno, ha venido a crujir al Estado y al sistema feudal que nos oprime, todos han venido para seguir mamando de nosotros. Y algunos muy hambrientos.

Lo podre decir en vasco, en gallego, en catalán, pero no más alto, mantener 4 dialectos oficiales cuesta 6.000 millones de euros al año y mantener 17 feudos con sus reinonas cuestan unos 25.000 millones de euros anuales. Y mantener tanto gilipollas no tiene precio. De algún sitio tiene que salir tanta fanfarronada.

Entonces dime, de cada 100 euros que cobras, ¿qué te queda para vivir y para hacer tu vida un poco feliz?
Así lo pienso y así lo digo.

¦ Quizá te interese leer ? Cómo blanquean los impuestos los políticos
http://www.pormi.net/economia/blanquear-impuestos.html

El capitalismo crea pobres, el socialismo los mantiene y el comunismo los multiplica, pero si alguno puede erradicarlos son los mismos que los crean. – JV Santacreu

Una España difícil de gobernar
Editorial La Razon 25  Mayo  2015

El Partido Popular ganó ayer las elecciones municipales y se ha mantenido como la fuerza más votada en sus feudos regionales, pero ha sufrido un castigo de tal magnitud por parte de los electores que, en la práctica, invalida la mayoría de sus victorias, puesto que a priori queda a merced de la formación de los distintos frentes de izquierda.

Sin duda, los populares pagan las consecuencias de la crisis, probablemente la más intensa desde la lejana posguerra, ante un electorado que no comparte las medidas adoptadas por el Gobierno y que, en buena parte, considera que se ha desaprovechado la mayoría absoluta obtenida en 2011 para abordar las reformas en profundidad que necesitaba el país.

Los malos resultados de ayer se explican por la decisión de muchos de los votantes tradicionales del PP de no acudir a las urnas –ha perdido dos millones y medio de votos con respecto a las últimas elecciones municipales– más que por la fuga a otros partidos. Tiene el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, una dura tarea por delante para tratar de recuperar el apoyo de su base electoral de cara a las próximas elecciones generales. La baza sola de la recuperación económica, con ser cierta, no ha sido suficiente. Estas elecciones han traído, por otra parte, una mayor movilización de la izquierda, espoleada no sólo por la crisis económica y los inevitables ajustes, sino, también, por la irrupción de una nueva formación política, radical y populista, si se quiere, pero que ha conseguido movilizar a unos votantes reacios a entregar su sufragio al PSOE, a quien culpan con igual dureza de la situación.

Ciertamente, los socialistas mantienen el tipo y son la segunda fuerza en el conjunto de España, pero no deja de ser un espejismo, por cuanto su gran debelador, Podemos, no ha tenido tiempo de implantarse en todo el territorio, pese a lo cual ha desbordado al partido de Pedro Sánchez allí donde estaban más organizados. El futuro, en lo que se refiere a los intereses generales, es muy poco halagüeño.

Los discretos resultados de Ciudadanos inutilizan al partido de Albert Rivera para hacer de contrapeso con el PP a las nuevas fuerzas de izquierda, que, muy probablemente, con la vista puesta en las generales, se negarán a aceptar el papel dominante en los hipotéticos frentes populares que se quiere arrogar el PSOE. Con lo que, a menos que se respete el gobierno de la lista más votada, que sería lo deseable, muchos ayuntamientos, con las grandes capitales al frente, y la mayoría de las comunidades autónomas entrarán en procesos de inestabilidad política que los harán ingobernables a medio y largo plazo, con el consiguiente perjuicio para todos. Un simple repaso a los programas e ideas de los partidos radicales en alza basta para darse cuenta del difícil panorama que se abre para España.

España castiga las políticas socialdemócratas del PP echándose en brazos de la izquierda reaccionaria
Editorial www.latribunadelpaisvasco.com 25  Mayo  2015

Los resultados de las elecciones locales celebradas en España ponen de manifiesto que para castigar la política socialdemócrata del Partido Popular la práctica mitad de los ciudadanos no ha dudado en apoyar a líderes y opciones radicales y populistas que, a pesar de presentarse como “revolucionarias” y novedosas, solamente simbolizan lo más extraviado, demagógico y extremista de la tradición política española.

Resulta escalofriante que los electores hayan decidido que el merecido castigo que el Partido Popular ha recibido en las urnas deba ser impuesto por un movimiento totalitario pretendidamente de izquierdas que alienta comportamientos aberrantes y guerracivilistas propios de siglos pasados. Tras las votaciones municipales y autonómicas de ayer, las principales ciudades españolas van a quedar, muy posiblemente, en manos de un ingente número de ediles piqueteros, de diputados incendiarios y de parlamentarios autonómicos sectarios y excluyentes siempre listos para servir a las ideologías más reaccionarias, populistas y violentas.

Los casos de Madrid y Barcelona, que eventualmente caerán en manos de integristas de izquierdas como Manuela Carmena o Ada Colau, resultan paradigmáticos, pero lo mismo ha ocurrido en otros numerosos ayuntamientos y parlamentos de España que, en cuanto comiencen a funcionar los fanatizados “cordones sanitarios contra el PP”, quedarán a disposición de un amplio elenco de presuntos progresistas, de nacionalistas montaraces y de independentistas barriobajeros que, en sus mejores momentos, no han dudado en abrazar todo tipo de iniciativas filoterroristas, en jugar a la pose radical con los más incendiarios del lugar, en hacer manitas con los movimientos antioccidentales y por seducir a todo tipo de talibanes doctrinales.

La política errática, insulsa, prepotente y acomodaticia que el PP ha venido desempeñando a lo largo de los últimos meses ha abierto las puertas a la llegada de los bárbaros. Y estos antisistema de libro alumbrarán un paisaje ético desolador en el que, nuevamente, el término diálogo se santificará como una panacea casi mística, en el que se identificará como “fascista” a todo aquel que se atreva a disentir del pensamiento único pretendidamente progresista y en el que las más inmensas necedades morales e intelectuales, a fuerza de repetirse incesantemente en medios de comunicación tan apesebrados como afines, acabarán convirtiéndose en pretendidas verdades colectivas.

A pesar del efector moderador que pueda tener el hecho positivo de que una formación como “Ciudadanos” haya conseguido colocarse como la tercera fuerza política del país, los nuevos líderes que presumiblemente se harán con una parte importante del poder municipal y autonómico arrastrarán a la sociedad española a padecer una realidad purulenta en la que los peores de cada casa serán instalados como líderes del futuro, en la que los ciudadanos simplemente demócratas serán expulsados al rincón de los apestados y en la que, en el colmo de las vilezas, las personas simplemente decentes serán consideradas como peligrosos apologetas de la extrema derecha, del capital y de los poderes del Estado.

Esto, y no otra cosa, es lo que han decidido las urnas.

¡Es la corrupción, estúpido; es la corrupción!
Las municipales y autonómicas han escrito el guion de un desastre para el PP, que ha perdido el 30% de los votos. La estrategia de hablar sólo de economía ha fallado. Ciudadanos se queda como bisagra
Carlos Sánchez El Confidencial 25  Mayo  2015

Merece la pena destacar una observación previa de carácter demográfico. Las elecciones han afectado al 100% de municipios españoles (8.122 ayuntamientos), pero sólo el 56% de los electores ha participado en las elecciones autonómicas. Por lo tanto, una primera conclusión obvia. Las proyecciones de voto que se puedan hacer de cara a las próximas elecciones generales sobre la base de los resultados autonómicos deben tener en cuenta que el 44% de los electores (los de Galicia, País Vasco, Cataluña y Andalucía) ha estado ausente de los comicios del 24-M.

Es cierto, sin embargo, que el 100% de los electores ha podido participar en las elecciones municipales (y esa es una encuesta de extraordinario tamaño), pero de nuevo hay que tener en cuenta otro factor. Casi el 84% de los municipios españoles tiene menos de 5.000 habitantes, y eso significa una penalización para los partidos pequeños (o nuevos), que carecen de infraestructura para llegar a todos ellos. Por lo tanto, analizar los resultados en función de quienes ha obtenido más alcaldes carece de sentido porque tiene un claro sesgo en favor de los partidos que han gobernado en España desde 1977.

Lo representativo, por lo tanto, son los porcentajes globales de voto en las municipales. Básicamente por una razón. Más de 50% de la población española vive en municipios con más de 50.000 habitantes, lo que significa que la ‘tostada’ política se come en menos del 2% de los ayuntamientos, que son los verdaderamente representativos. El resto es menos relevante en términos electorales, toda vez que sus resultados (mucho más heterogéneos) responden más a correlaciones de fuerzas de ámbito local que a tendencias de fondo en el mapa electoral.

A la luz de estas observaciones se puede sacar una primera conclusión: el bipartidismo sale malherido de la plaza del 24-M. El Partido Popular se ha dejado en el envite el 30% de los votos respecto de las municipales del 2011 (entonces llegó a los 8,4 millones y hoy ha superado con apuros los seis). Sin duda, la economía pesa mucho menos en las elecciones de lo que quiere creer Rajoy. ¡Es la política, estúpido; es la política!, le hubiera aconsejado el célebre asesor de Clinton.

El bipartidismo sale malherido de la plaza del 24-M. El Partido Popular se ha dejado en el envite el 30% de los votos respecto de las municipales del 2011

El PSOE, por su parte, que ya obtuvo unos malos resultados en 2011, ha perdido incluso otro millón de votos, hasta los 5,5 millones con el escrutinio casi cerrado (99%). Entre los dos partidos, por lo tanto, 11,5 millones. Tan sólo algo más de los que obtuvo Rajoy en 2011 (10,8 millones) o los 11,2 millones que consiguió Zapatero en 2008, con una participación en este caso algo menor.

Podemos –y sus múltiples marcas– ha dado un rejonazo al PSOE de indudables consecuencias que dejan a Pedro Sánchez como un líder todavía más débil de lo que era. Lo que está en juego ahora no es, ni más ni menos, que la hegemonía de la izquierda. Y, si Podemos se consolida como primera fuerza en plazas políticamente muy importantes, es muy probable que pueda capitalizar el voto útil en las elecciones generales de noviembre. Eso sí, con un indudable desgaste para una parte de su electorado, toda vez que tendrá que pactar con la ‘casta’ que representa el PSOE.
‘O ellos o nosotros’

Esto proceso, en todo caso, encaja perfectamente con la estrategia declarada de Pablo Iglesias, que siempre ha querido plantear las elecciones en términos antagónicos: ‘O ellos o nosotros’, ‘O la casta o la renovación’.

De cara a las generales, este sería el peor escenario político para el PSOE, que sería víctima de una campaña tensada artificialmente por los dos extremos. Ciudadanos también sufriría si se embarra el partido. La ciencia política sabe desde hace años que, cuando se polarizan las posiciones, quienes pierden son los partidos del centro. Y lo que ha quedado claro tras estas elecciones es que Ciudadanos se sitúa muy lejos de los tres partidos de arriba. El ‘tetrapartidismo’ ha muerto antes de nacer. Ciudadanos ha emergido como un partido bisagra, no de Gobierno.

Aguirre ha estimulado el voto progresista (a favor de Manuela Carmena) con el objetivo de impedir que la expresidenta madrileña sea alcaldesa

La estrategia de la polarización es, precisamente, al margen del desgaste por años de recortes y por el crecimiento de la desigualdad, lo que explica el fracaso del Partido Popular. No sólo en Madrid, sino también en otras ciudades.

El caso de la capital de España es significativo porque el PP (aunque ha obtenido mejores resultados que en la media nacional) se equivocó al presentar como candidata a Esperanza Aguirre, la bestia negra de la izquierda. Aguirre ha estimulado el voto progresista (a favor de Manuela Carmena) con un solo objetivo: impedir que la expresidenta madrileña sea alcaldesa. De hecho Podemos ha obtenido bastantes mejores resultados en el ayuntamiento que en la Comunidad.

Se ha producido una especie de ‘todos contra Aguirre’ que pone de manifiesto el error que significó su nombramiento. Una candidata quemada para un partido chamuscado por la crisis. Es verdad, en sentido contrario, que Aguirre puede movilizar el voto clásico de derechas, pero hoy es insuficiente para frenar la marea del cambio, que pasa por llevar caras nuevas a la política que no escondan cadáveres en el armario. Y aunque Aguirre tenga más tirón en Madrid, es una mala marca para el resto del país. La política, una vez más, cuenta más que la economía. Como se ha demostrado también en Barcelona o Extremadura o la Comunidad Valenciana o Extremadura…

La victoria del PP durará muy poco
Victoria Prego El Mundo 25  Mayo  2015

El partido ganador de estas elecciones ha perdido, sin embargo, la mayoría absoluta que le permitía gobernar en casi toda España. Ahora depende de que Ciudadanos le preste un apoyo que no tiene garantizado

Con razón insistía el Partido Popular en alcanzar con el PSOE un acuerdo para que en las elecciones que estaban por venir gobernara la lista más votada.Lo sucedido ayer demuestra que, si ese acuerdo se hubiera alcanzado, el PP se habría presentado como claro vencedor de las elecciones municipales y autonómicas ahora celebradas. Porque es verdad que ha sido la fuerza más votada en la mayoría de comunidades y en la mayor parte de los ayuntamientos de las grandes ciudades. Pero de ahí a que el efecto de la victoria dure más allá del 13 de junio, que es cuando se constituyen los consistorios, hay un mundo. Porque la dura realidad es que los populares han perdido la mayoría absoluta en toda España, lo cual significa que, en el mejor de los casos, podría aspirar a ocupar el poder si alcanzara pactos con Ciudadanos, la única fuerza que en principio estaría dispuesta a tratar con ellos el asunto, lo cual no quiere decir que estuviera también dispuesta a facilitar al PPlos gobiernos a los que este partido aspira en múltiples municipios.

Esperanza Aguirre decía ayer noche que su partido debería acceder al poder -se refería a Madrid pero su razonamiento vale para todo el país- siempre y cuando no hubiera pactos entre otras fuerzas que lo impidieran. Pero eso es exactamente lo que va a pasar porque, dado el peso enorme de Podemos en determinadas localidades como la propia Madrid y no digamos en Barcelona, el Partido Socialista no va a desdeñar, no puede de hecho desdeñar, la opción de llegar a acuerdos con la formación de Iglesias.

Por no hablar de las opciones de gobiernos pentapartitos o incluso hexapartitos que asoman en el horizonte. De tal manera que, por mucho que haya ganado las elecciones, y eso es un hecho, el Partido Popular queda en manos de Ciudadanos, que calculará al milímetro a quién da su apoyo y a quién se lo niega porque, aunque su éxito es indiscutible en estas elecciones, su objetivo está puesto en los comicios generales del mes de noviembre y tiene que preparar muy bien su estrategia y huir de la imagen de que es la muleta del PP. Por lo tanto, la victoria de los populares corre el riesgo serio de convertirse en derrota en cuanto se abran las mesas para las negociaciones. Y entonces se hará evidente lo que ahora mismo no es más que un mal augurio: que el PP pierde el poder de una manera masiva o, por lo menos, muy importante. Y en sentido contrario nos encontraremos muy previsiblemente con un Partido Socialista que, habiendo quedado como segunda fuerza en el mejor de los casos, cierra pactos con Podemos y con otros pequeños partidos de izquierda y se hace con el poder en ayuntamiento y en comunidades autónomas. Y entonces sí que cobraría su auténtico sentido aquella frase tremenda que Alfonso Guerra pronunció en 1996 y en la que hablaba de «una amarga victoria» y de «una dulce derrota». La situación puede volver a darse ahora pero esta vez con una directa traducción en la realidad, lo cual no ocurrió en aquella ocasión.

Podemos ha logrado un éxito indiscutible en ciudades tan simbólicas y de tanta importancia como Madrid o Barcelona. En Madrid es segunda fuerza pisándole los talones a Esperanza Aguirre. Y puede hacerse con la alcaldía con sólo sumar sus 20 concejales con los escasísimos nueve conseguidos por el socialista Carmona. Y así veríamos como el PSOEse convierte en subsidiario de una fuerza nueva, la que antes se llamaba emergente y que ha emergido ya con toda sus fuerzas.

Si el PP está pagando con su amarga victoria el comportamiento mantenido en el reciente pasado frente a la corrupción y la aparición constante de nuevos casos hasta las mismas vísperas de las elecciones -y eso se ha visto en Madrid con claridad- en Barcelona y, en general en Cataluña, ha sido Artur Mas el que ha pagado con su derrota en la capital, en Tarragona en Lleida y en muchos otros grandes municipios, su apuesta por convertir estas elecciones en una suerte de avance de referéndum por la independencia. Pero la operación le ha salido rematadamente mal porque ni siquiera ERC ha recogido masivamente los votos que CiU ha perdido. Y, con esto, el soberanismo, que es su gran apuesta, su gran reto, su obsesión, ha quedado seria y gravemente tocado.

El Partido Socialista puede acabar siendo el más beneficiado de unos resultados electorales que le dan mayoritariamente por perdedor. Y Pedro Sánchez tiene motivos para sentirse reforzado. El primero de ellos es que acaba de recuperar Extremadura para el PSOE con la ayuda de Podemos y esa es una hazaña que se apunta en su favor. Y el segundo motivo es que, si llega a alcanzar pactos con otras fuerzas políticas de izquierda, y tiene dónde elegir aunque la más destacada es Podemos, podrá hacerse con un buen número de ayuntamientos y gobiernos autonómicos incluido el simbólico de Castilla La Mancha, donde María Dolores de Cospedal se ha quedado a un escaño de la mayoría absoluta. Lo mismo que le ha sucedido a Cristina Cifuentes, a la que le ha faltado un escaño para la mayoría absoluta y puede perder por lo tanto, la posibilidad de gobernar si no logra pactar con los de Albert Rivera. E incluso aquí, el acuerdo PSOE- Podemos- Ciudadanos podría dar el gobierno a los socialistas aunque esa opción es improbable. Con este panorama, que es extensible a toda España, el secretario general del Partido Socialista saldrá reforzado dentro y fuera de su formación. El poder se tiene cuando se gobierna y no se tiene cuando se está fuera del gobierno por mucho que se haya ganado en votos. Y eso es lo que le va a suceder al Partido Popular si no consigue el apoyo de Ciudadanos.

Esta formación y la de Pablo Iglesias se han convertido en los árbitros de la vida política española. En sus manos están las decisiones que permitirán gobernar a uno de los dos grandes partidos y sus condiciones tendrán que ser acatadas en su gran mayoría. Las que plantea Ciudadanos son bastante razonables si excluimos su pretensión absurda de imponer el sistema de primarias a los partidos que requieran su apoyo. Esta es una cuestión que no se puede imponer, que se debe proponer en el Congreso y que es conveniente negociar entre partidos para intentar incluirla en la legislación. Pero el resto de condiciones es aceptable. Otra cosa es lo que plantee Podemos porque el programa que presentaron antes de la campaña incluía propuestas que difícilmente podrá aceptar el PSOE so pena de desdibujar su identidad, algo que no le conviene sobre todo si fijamos la vista en las próximas elecciones generales.

¿Han sido los comicios de ayer una primera vuelta de la convocatoria de noviembre? No es probable pero, si así fuera, esta es la oportunidad de que los electores asistan al ejercicio de lo que los partidos emergentes llaman «la nueva política» que consiste, según Podemos, en que ahora se gobernará «para la gente», como si hasta ahora se hubiera gobernado «contra la gente». Será de un alto interés ver a AdaColau y a su equipo conducir y gestionar una ciudad como Barcelona, la más importante de España junto con Madrid. Porque en la acción municipal no todo se resume en evitar los desahucios y en subir los impuestos. Y porque los políticos recién llegados a la política pueden cometer graves errores de principiantes si no asumen con humildad que de esa tarea que los ciudadanos les han encargado no tienen experiencia alguna y, por lo tanto, tiene poca idea.

Ha llegado el momento de que demuestren con los hechos, no con las protestas ni las acusaciones, lo que es esa «nueva política» que nos va a hacer a todos más demócratas y más libres además de más igualitarios y más honestos. De esto último no tiene por qué haber dudas porque los recién llegados a las cercanías del poder no han tenido hasta ahora ocasión de administrarlo y por lo tanto no han tenido tampoco ocasión de mancharse con él.

Pero de aquí a final de año veremos cuál es el juicio ciudadano sobre los nuevos gobernantes y si ese juicio se impone positivamente al juicio que merezca a los electores el balance del éxito económico que el Gobierno de Mariano Rajoy presentará como sus credenciales.

Victoria Prego es Adjunta al Director de EL MUNDO.

Rajoy ha matado al PP
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 25  Mayo  2015

Cuando se pierde un ayuntamiento, por importante que sea, la culpa puede ser del candidato. Cuando se pierde cualquier comunidad autónoma, la culpa puede ser del candidato, de la campaña electoral o de un escándalo imprevisto. Pero cuando se parte de una situación de Poder casi absoluto, el Congreso, el Senado, la mayor parte del poder municipal y del autonómico, la Policía, los servicios de inteligencia y muchos medios de comunicación y, pese a todo ello, un partido pierde prácticamente todos los ayuntamientos y comunidades autónomas, quedando, en el mejor de los casos, a expensas del rescate por una fuerza política, Ciudadanos, a la que viene atacando en la campaña como si fuera más enemigo que Podemos, es evidente que lo derrotado no es un candidato, una ciudad o una región sino todo el partido a nivel nacional. Y eso, exactamente eso, simplemente eso, trágicamente eso, porque era el último partido nacional, es lo que le pasó ayer al PP de Rajoy.

En los recuentos puede arañar alcaldías, alguna comunidad o alguna alianza que localmente le permita conservar algo del mapa azul de 2011, pero el balance general es y sólo puede ser uno: el PP de Rajoy ha muerto. No está malherido, sino muerto. Y no cabe esperar que resucite un partido que lo ha fiado todo al disfrute del Poder, que ha confiado en una visión gallinácea de la economía para prescindir de la política. Y este es el resultado: ni economía, ni política, ni presente, ni futuro. Con la ideología de la nómina, el PP está condenado a deshacerse si antes no se deshace de quien lo ha llevado a esta situación, la de puro polvo, sombra, humo, nada.

Ayer se hizo realidad la fantasía de Rajoy que aquí comentamos ya hace años: que no quedara nada del PP para que él pueda presentarse en las Generales como último valladar ante un Frente Popular -Podemos, PSOE, IU y los separatistas, incluida la ETA- cuyo programa es acabar con el régimen constitucional del 78 y abrir la fosa del 36, la desintegración del Estado y la ruina de España. ¿Y puede este prodigio de doblez, ese archivo de necedades y traiciones, pensar en sí mismo o en su vicesombra, la torva Soraya, como remedio de un desastre del que es único responsable? Claro que puede, y si le dejan, lo hará. Tras matar al PP, aún lo dejará sin enterrar.

Un Parlamento andaluz al ralentí que cuesta un millón de euros al mes en sueldos
La parálisis del Gobierno de Susana Díaz impide a los diputados ejercer sus funciones, pero no mengua los gastos en nóminas y dietas de sus señorías, que cobran sin acreditar actividad
Isabel Morillo. Sevilla El Confidencial 25  Mayo  2015

El Parlamento andaluz funciona a ralentí. El bloqueo a la investidura de la socialista Susana Díaz impide a la Cámara autonómica ejercer sus funciones con normalidad. No se celebran plenos, no hay control al Gobierno y todavía no se han constituido las comisiones parlamentarias. El Hospital de las Cinco Llagas es un desierto cualquier día laborable. Los 109 diputados andaluces no han tenido actividad en los dos últimos meses más allá de las tres ocasiones que han sido llamados a votar a la candidata socialista. Se supone, eso dicen, que siguen trabajando en sus circunscripciones electorales, pero esa actividad en sus provincias ni se puede controlar ni es cuantificable. Sin embargo, cobran su sueldo sin recortes. Esta próxima semana esperan su segunda nómina.

En total, 799.925,33 euros mensuales en concepto de asignaciones fijas y variables para cada uno de los cinco grupos parlamentarios –PSOE, PP, Podemos, Ciudadanos e Izquierda Unida–. A esta cantidad hay que sumar las nóminas de sus señorías, incluyendo los extras de los miembros de la Mesa del Parlamento y los portavoces. Un total de 351.287,22 euros mensuales, según los datos sobre el régimen económico de los diputados ofrecidos por el Parlamento andaluz. Descontando gastos corrientes y nóminas de personal de la Cámara, los partidos políticos y sus diputados reciben un total de 1,15 millones de euros al mes.

No es todo. A esta cifra millonaria habría que sumar el devengo semanal en dietas, que no kilometraje, que sí cobran como indemnizaciones. Este cálculo no lo ofrece la Cámara. La diputada de Podemos, Teresa Rodríguez, sugirió que si los diputados trabajan a “medio gas deberían cobrar también a medio gas” y se quejó de la desgana que ve en la Cámara andaluza. Fue solo una reflexión. Podemos no ha promovido ninguna iniciativa formal en este sentido. El resto de partidos políticos consideran que es una apreciación “demagógica”. El socialista Mario Jiménez recuerda que fue precisamente este grupo parlamentario el que más presionó para que la asignación económica a los grupos parlamentarios se decidiera y librara cuanto antes. Para cumplir el acuerdo económico de grupos del Parlamento se aprobó ampliar el presupuesto 268.635,43 euros este año y 352.245,54 euros el próximo. Entonces, nadie se quejó y sí hubo acuerdo unánime.
Informe de 18 folios

La polémica se ha instalado en el Parlamento andaluz con el bloqueo a la investidura de la candidata socialista, Susana Díaz. Los socialistas, el grupo mayoritario, esgrimen que si no hay Gobierno no hay actividad en el Parlamento. Es un arma de presión. Han defendido que no se constituyan las comisiones parlamentarias hasta que no se vote a favor de la socialista. Aseguran que esto sólo conllevaría más gastos, habría que sumar los pluses para los presidentes y portavoces de las comisiones, sin que en realidad estos órganos puedan trabajar a pleno rendimiento. Ante este laberinto, se encargó un informe a los letrados, que a lo largo de 18 folios analiza cuál puede ser el funcionamiento de la Cámara hasta que culmine la investidura. La conclusión es que la actividad está limitada, pero cabe la posibilidad de legislar y controlar al Gobierno en su gestión ordinaria. Anima, además, a constituir las comisiones “sin mayor dilación”. Respecto a los sueldos, deja claro que están blindados pese a la situación de interinidad y lo considera como “la lógica contrapartida a un riguroso sistema de incompatibilidades”.

El hecho de que no se hayan constituido las comisiones parlamentarias ha impedido, por ejemplo, comprobar las declaraciones de bienes e intereses y los currículums de sus señorías y tampoco se han fijado incompatibilidades con otras actividades profesionales de los parlamentarios. Toda esta regulación está en un limbo. Si el futuro Gobierno andaluz cambia de estructura y de consejerías, advierten los letrados, las comisiones parlamentarias se adaptarán y se les modificará sus nombres y competencias. Este es otro de los motivos que alega el PSOE para no constituir estos órganos de trabajo.

Podemos ya ha estrenado el registro del Parlamento en esta décima legislatura con una proposición de ley que exige que las cuentas de las Junta de Andalucía sean transparentes y accesibles a los ciudadanos. Todavía no se sabe si la norma podrá tramitarse. Necesita el visto bueno del Consejo de Gobierno antes de pasar por un pleno y estos no se celebran ni convocan hasta que no haya investidura. El Ejecutivo de Susana Díaz alega que es “paradójico” que la oposición pueda legislar y esa facultad esté restringida para un Gobierno en funciones.

Los diputados se ofenden cuando se les pregunta sobre cómo llevan eso de cobrar sin trabajar. Aseguran que sus agendas son frenéticas. Ninguno la hace pública. Efectivamente, el ritmo de sus señorías ha sido muy alto estas semanas pero no por la actividad parlamentaria, sino por la campaña electoral. Los funcionarios del Parlamento asisten divididos a la polémica. Algunos aseguran que tampoco hay tanta diferencia de actividad entre los diputados ahora y cuando están a pleno rendimiento. Otros entienden que es una situación reglada y prevista en el Estatuto de Autonomía que no podrá alargarse por más de dos meses. La polémica es volátil. Todos los partidos dan por hecho que tras las elecciones de ayer la investidura de Susana Díaz no se hará esperar más de 15 días. Mientras tanto, sus 109 señorías cobran, al igual que han percibido sus dietas por gastos en función del lugar de residencia se desplacen o no a la Cámara e incluso en sus meses de vacaciones

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El porvenir de España

R. Centeno / A. García Trevijano El Confidencial 25  Mayo  2015

La pasada semana fue prohibida la conferencia que bajo el título “El porvenir de España” iba a pronunciar el prestigioso pensador político Antonio García Trevijano en un colegio mayor de Madrid. Prohibida porque “en este año estamos en periodo electoral, y su repercusión en los medios puede alterar el resultado (sic)”, pero sobre todo porque “la ha prohibido la superioridad”. Uno –que a pesar de haber recibido el año pasado el premio de Economía de la Asociación de Periodistas Extranjeros por su contribución al conocimiento de la realidad económica, ha sido vetado por Moncloa en todas las tertulias televisivas y radiofónicas en las que participaba, y hasta se permiten amenazar en su diario semioficial El Semanal Digital que como “ya no saben qué hacer” me han “tomado la matrícula”– ya no se extraña de nada.

Pero precisamente por ello, tengo que destacar y agradecer en toda su dimensión el impagable servicio a la verdad y a la libertad que personas como José Antonio Sánchez, Alberto Artero y Nacho Cardero están realizando. Hombres buenos, en el sentido empleado por Arturo Pérez-Reverte en su última novela, para designar a personas que respetan la verdad y sienten la necesidad de defenderla, ofreciendo las páginas de su magnífico diario, El Confidencial, a todas las opiniones por diferentes que sean, a pesar de las presiones a veces casi insoportables del poder, que trata de anular a quienes no estamos dispuestos a aceptar en silencio la indignidad y las mentiras masivas de un Gobierno y un sistema político corrupto que están llevando España al colapso económico y moral. Este es el resumen de la conferencia prohibida.
El poder a cualquier precio: la Gran Coalición

“El título de mi intervención era ‘El porvenir de España’, y lo primero que quiero aclarar es que el porvenir no es el futuro, en este siempre interviene lo imprevisible o el azar. La ciencia política no debe predecir acontecimientos futuros porque no puede hacerlo, ya dijo Chateaubriand (1768-1848) hablando de la Restauración en sus Memorias de ultratumba, que no es posible ni reproducir el pasado en las restauraciones ni basarlas en hechos impredecibles, pues aunque las restauraciones pretendieran volver a reproducir el pasado sería imposible que lo lograran pues en cualquier caso las ideas habrían cambiado.

Lo que yo pensaba desarrollar era la concreción del porvenir de España, es decir, el por llegar, donde siempre hay un factor de novedad que altera indefectiblemente el orden pasado. ¿Y cuál sería entonces esa novedad que va a definir en el inmediato el porvenir del orden o el desorden hasta ahora conocidos de España? Pues la novedad es que la alternancia de gobierno, que no alternativa de poder, puesto que el verdadero poder en este régimen corrupto de partidos es el de las élites empresariales y financieras reinantes, que ha sido el mismo con el PP que con el PSOE, ya no podrá repetirse en forma de distinto disfraz, para seguir defendiendo los mismos intereses. Esto no es una revolución, sino una contrarrevolución reaccionaria ante el peligro de que nuevos elementos emergentes trastoquen políticamente el orden reinante desde la Constitución monárquica del 78, y aplazar cualquier intento de reforma política y de regeneración moral e institucional, y digo aplazar porque al final no podrán detener el cambio.

PP y PSOE, que en conjunto seguirán siendo la fuerza dominante, deberán quitarse la careta de aparentar la defensa de dos visiones políticas y económicas diferentes, y mostrar que son las dos caras de la misma moneda. Aunque ellos mismos nunca reconocerán la identidad política de sus rostros. El objetivo de los dos partidos unidos en la Gran Coalición es el disfrute del poder, porque el verdadero poder ellos no lo detentan. Digo con precisión disfrute del poder, porque no tratan de servir mejor los intereses de los gobernados, sino solo repartirse la gigantesca canonjía que representa el Gobierno de España con sus enormes redes clientelares. De este modo pueden ofrecer conjuntamente a los oligarcas del IBEX el verdadero poder que los mantiene en el Gobierno en un escandaloso intercambio de favores y corrupción a gran escala.

¿Y qué es lo que desea el verdadero poder? Pues que siga la fiesta, que no se pierda el control del Gobierno de la nación, para seguir teniendo el BOE a sus servicios y poder así seguir financiando su expansión internacional con el expolio y el endeudamiento de los españoles, y con el empobrecimiento masivo de la clase media y trabajadora. El IBEX es el único índice bursátil del mundo donde todas sus empresas menos una (Inditex), están reguladas y casi no pagan impuestos, es decir, sus resultados dependen de la continuidad de la depredación de la nación española. La idea de los oligarcas es que para cuando la burbuja de deuda estalle, algo que saben cierto, y se lleve por delante el futuro y la hacienda de los españoles de hoy y de mañana, tengan los dos tercios o más de su cifra de negocios fuera de España y les importe cero la miseria, el sudor y las lágrimas de toda una nación. Sus euros estarán seguros e incluso volverán de ‘salvadores’ a comprar a precio de saldo lo que quede de España.

En cuanto al régimen corrupto de partidos, lo que quiere es justo eso, mantener el océano de nepotismo y corrupción, el mayor de nuestra historia y algo inimaginable en las democracias. Primero los dos millones de parientes y amigos que han enchufado en las AAPP, con sueldos que doblan la media de los del sector privado, algo escandaloso inédito en el mundo, y las 3.500 empresas públicas improductivas. Lo segundo la defensa de la corrupción misma donde solo pillan a unos pocos, los más tontos y los más prepotentes que ni se molestan en disimular lo que roban. De esta mínima parte la mayoría solo sufre pena de telediario, porque luego una Fiscalía en manos del Gobierno diluye los cargos sin consecuencias punitivas. Y desde luego nadie, ni los tres que van a la cárcel ni la mayoría que no va, devuelven un solo euro de lo robado, con lo que la corrupción es la actividad política más rentable del país.

Para defender este estado de cosas, la opinión dominante creada por los poderes oligárquicos en todos los medios de comunicación y en todas las esferas políticas, es que debe gobernar el partido que haya obtenido sin mayoría absoluta un voto más que cualquiera de sus partidos competidores. Que significa volver a la corrupción de los pactos de gobierno entre partidos distintos. Retornar a lo que pedantemente se llama cultura del pacto, aunque podrían tratar de vestirlo bien a la griega o bien copiando el reciente modelo italiano que sostiene al partido demócrata de Renzi, es decir, un premio al partido que consiga más votos que sus rivales, consistente en el regalo del número suficiente de diputados para que sumados a los que obtenga en la votación de las listas proporcionales de partido alcance la mayoría absoluta.
Las otras certezas

Las élites empresariales y financieras, que están utilizando todos los medios a sus alcance para imponer la Gran Coalición, igual que el régimen corrupto de partidos nos fue impuesto en 1978, hacen completa abstracción de la personas, es decir, la coalición es PP/PSOE pero no necesariamente Rajoy/Sánchez, eso dependerá de los resultados del 24-M. Si Pedro Sánchez sale malparado, p.e., no consigue arrebatar Extremadura y Castilla-La Mancha al PP, y sobre todo pierde la apuesta por la Comunidad de Madrid, es probable que sea sustituido por Susana Díaz, a quien pondrán la alfombra roja en los próximos días para ser investida, lo que le permitiría hacerse con el control del partido.

"Díaz es la preferida de los oligarcas del IBEX, a quienes ella ha pedido su ayuda directamente, algo a lo que están más que dispuestos como se verá inmediatamente, y además, sea dicho esto en su honor, es una clara defensora de la unidad de España, al contrario que Rajoy, un auténtico traidor y principal responsable junto con Zapatero del inaudito auge del separatismo catalán, permitiendo que incumplan la Ley y la Constitución como les viene en gana y salvándolos de la quiebra al entregar a la Generalitat 40.000 millones expoliados a los españoles, a interés cero y que no devolverán jamás, lo que le convierte en colaborador necesario con la secesión. Y para rematar este macrodisparate político de Rajoy, los separatistas van a experimentar muy probablemente un retroceso espectacular a pesar de todo lo que les ha ayudado".

En el caso de Rajoy el tema es más complicado, porque sea cual sea el resultado del 24-M no está dispuesto a irse. Y sin embargo su repetición como jefe de Gobierno es absolutamente inaceptable. Ha completado los cimientos iniciados por Zapatero para la destrucción económica, política y social de la nación española para no menos de dos generaciones, y el daño infligido a la clase media y sobre todo a los más débiles es intolerable. Su tan cacareada ‘recuperación’, donde por cada euro de riqueza creada eleva la deuda total en 18, es el camino cierto a la perdición. La deuda pública y exterior están en niveles que hacen imposible su devolución, los déficits de las CCAA y de la Seguridad Social están fuera de control, el empobrecimiento masivo de una mayoría de la población, reduciendo salarios, recortando gasto social, y elevando impuestos al mayor nivel de nuestra historia y al nivel máximo para familias y pymes de toda la OCDE, ha elevado la desigualdad al mayor nivel de Europa.

“De momento varios ministros y un número muy superior de altos cargos ya han anunciado su abandono del Gobierno, y han pedido a los oligarcas del IBEX acomodo adecuado por sus favores y desvelos, aunque el premio gordo es para De Guindos que ha exigido que Merkel y Hollande le compensen comme il faut el haber devuelto hasta el último euro de los enormes préstamos que tan insensatamente realizaron sus cajas a los corruptos que el PP/PSOE habían colocado al frente de las nuestras, algo que no ha sucedido en ningún otro país y que nos lleva costados ya más de 70.000 millones –“no costará ni euro al contribuyente” diría sin sonrojarse–, la poltrona de De Guindos será la más cara de la historia. Y ante tanto latrocinio y tanta ignominia, la única certeza es que, pase lo que pase, gobierne quien gobierne, subirán los impuestos, reducirán más aún los salarios y continuará la liquidación de la clase media, que según acaba de publicar la Caixa Research, se ha reducido ya en un 35% desde 2008”.

*Antonio García Trevijano es pensador político. Sus obras, traducidas a varios idiomas, son las únicas existentes de un pensador español vivo en la Biblioteca del Congreso de los EEUU.

El fracaso autonómico de PP y PSOE

Alejandro Inurrieta www.vozpopuli.com 25  Mayo  2015

Los españoles habrán votado el día 24 de mayo en 13 Comunidades Autónomas y más de 8.000 municipios para elegir sus representantes en un ambiente muy crispado y polarizado, fruto del largo periodo de duopolio político entre PP y PSOE. Más allá de filias y fobias, la campaña electoral no ha permitido un debate sosegado, realista y riguroso, ya que el partido más amenazado, el PP, ha preferido la trinchera antes que la palabra, y el insulto y la injuria, como Esperanza Aguirre, antes que las propuestas.

Por todo ello, las sucesivas noticias económicas, políticas y sociales, han pasado desapercibidas, ya no se habla del paro según el Presidente del Gobierno, lo que sin duda nos ha hecho más pobres intelectualmente hablando, manteniendo intactos los numerosos problemas inherentes a la economía española.

Dada la estructura territorial que nos hemos dado, fruto del consenso del 78, hoy por hoy son las Comunidades Autónomas las que deciden y gestionan buena parte del grado de bienestar que padecemos, ya no lo disfrutamos, aunque los ciudadanos todavía no se hayan dado cuenta políticamente hablando. Los resultados que arroja Eurostat sobre el PIB per cápita en España son realmente desoladores y revelan, sin paliativos que gran parte de los Gobiernos Autónomos en España han fracasado estrepitosamente.

Globalmente, el PIB per cápita, ajustado por poder de compra, en España está por debajo de la media de la UE, un 94%, lo que sin duda refleja la situación tan negativa en la que se encuentran buena parte de los territorios. De hecho, trece Comunidades Autónomas están entre las más pobres de la UE, destacando Extremadura, con un nivel equivalente el 65% de la media (base 100). Le sigue Andalucia con un 70%, Castilla la Mancha con un 76%, Murcia con un 77% y Valencia y Canarias con un 82% y 81% respectivamente. En el siguiente percentil estarían Galicia, Cantabria y Asturias y ligeramente por encima Castilla León con un 89%.

En la parte positiva, al margen de Madrid que lidera el ranking, aunque habría que descontar el plus de capitalidad, hay que mirar la situación en Euskadi, Navarra y Cataluña, con una holgada posición superior a la media comunitaria. Estas cifras claramente se explican por un modelo productivo muy diferente, por un grado de inversión en capital físico y humano superior, y a pesar de malas praxis políticas, como es el caso de Cataluña. El ranking del Noroeste se completa con la Rioja y Aragón que también se sitúan por encima de 100.

El corolario a esta grave situación del Sur y Este de España hay que centrarla en el fracaso de la acción política de los dos grandes partidos, PP y PSOE que llevan gobernando en esas zonas más de 20 y 30 años respectivamente. Especialmente dantesca es la situación de Extremadura que, tras toda una vida gobernada por el PSOE de Rodríguez Ibarra, quien dejó su puesto a Fernandez Vara, y tras el paréntesis folclórico de Monago, presenta unos números que deberían hacer reflexionar a los gobernantes y a sus votantes.

La ausencia de un proyecto económico solvente, la gran diferencia de dotaciones iniciales de capital con el resto del Estado y la falta de industria que permita un catch up con el norte, inducen a pensar que el éxodo poblacional ya iniciado no ha hecho sino comenzar. ¿Qué futuro les espera a los jóvenes en Extremadura? La realidad es que, a pesar de los esfuerzos de cohesión mediante políticas públicas, es casi imposible que Extremadura, poco poblada y con población muy dispersa, pueda alcanzar los niveles de riqueza de sus homólogas españolas y europeas. Otro caso paradigmático es Andalucía, territorio con mucha población, con importantes infraestructuras de transporte, tanto ferroviario como aeroportuario, educativas, con varios focos turísticos muy relevantes, pero que adolece de una estructura política y empresarial que permita cambiar el rumbo.

El caso andaluz es particularmente grave. La corrupción imperante en la Junta, la nula capacidad de selección de profesionales que le dieran lustre al enorme poder institucional del PSOE, tal vez porque carecía de mimbres adecuados, han sembrado de grandes zonas oscuras la gestión política a lo largo de estos últimos años. El gran desprecio a miles de pequeños empresarios, autónomos y sociedad civil han convertido la Junta de Andalucía en un cortijo de personal adosado al poder político, y cuya única misión ha sido preservar las prebendas alcanzadas. El daño realizado, al margen de problemas exógenos heredados de la dictadura, puede llegar a ser irreversible y con ello, las diferencias de renta en España, y la amenaza de la pobreza continuará acechando de forma estructural. Sorprende que, con tasa de paro superiores al 30% y con tasas de actividad y empleo por debajo del 48%, nadie haya salido a explicar las razones de por qué el gobierno andaluz es incapaz de atajar esta situación, que tanto daño ha provocado en la sociedad y en la clase empresarial.

En el lado opuesto están Valencia y Murcia. Aquí es el PP el que domina y abduce a la población desde hace más de 20 años. Con numerosos casos de corrupción, el modus operandi es similar al de Andalucía y Extremadura. Con algo más de industria, especialmente el automóvil gracias a Ford, estas dos zonas se han especializado en ladrillo, turismo barato, obras faraónicas y agricultura de temporada. El patrón ha sido muy parecido. El partido único ha extendido sus redes clientelares a lo largo de la geografía, y con ello ha logrado prácticamente dinamitar la oposición política, algo similar a lo ocurrido hasta ahora con el PP de Andalucía. El resultado es el ya conocido. Los niveles de deuda en máximos, con respiración asistida por el FLA, y con una propuesta de sanción por parte de Bruselas por falsear las cifras oficiales, Valencia es un ejemplo de incompetencia política y social, incapaz de despojarse del fatalismo de tener a personajes como Camps, Barberá, Fabra o Ricardo Costa, con los suplentes de lujo como Rus o el infante Urdangarín, algo muy similar a los casos en Murcia, aunque con mucho menos glamur.

Todo ello, configura un panorama en el que en un modelo dicotómico, nos explica que el tener un gobierno del PP o PSOE en estas zonas es responsable de algo más del 60% de la varianza del nivel del PIB per cápita en dichas regiones. El resto podría ser explicado por factores exógenos, política nacional y condiciones iniciales.

Es momento, sin duda, de que la sociedad expulse el cáncer que supone estos gobiernos autonómicos, aunque Andalucía ha vuelto a dar la confianza al mismo equipo, un PSOE liderado por Susana Diaz, que los que la sufrimos empresarialmente, sabemos que seguirá hundiendo a Andalucía. Nos queda la esperanza que las nuevas fuerzas emergentes, en coalición con una sociedad civil muy harta, pueda dar un vuelco y revertir el fatalismo histórico de tener muchas de las regiones más pobres de Europa, casi como elemento consustancial a nuestro ADN.

SÍMBOLO DEL CAMBIO
Navarra vota como Rajoy ha querido y va hacia el caos
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com  25  Mayo  2015

Los abertzales ganan y cuentan con Podemos. UPN gana pero no manda. El PSOE hundido ya no es decisivo. El PP apenas agoniza. Ciudadanos podía salvarlos, y lo anularon.

Navarra es más que una provincia. Durante dos generaciones esta comunidad ha sido el botín ansiado todos los abertzales, y la moneda de cambio de todos los que querían la amistad de nacionalista. Tras todo tipo de componendas, las elecciones municipales y forales deciden gracias a las nuevas fuerzas el futuro de Navarra. Es un símbolo del cambio en toda España, el cambio que culmina esta legislatura.

Navarra tendrá un Parlamento muy fragmentado, con 7 fuerzas (habiendo 14 candidaturas y más de un 70% de participación), sin mayorías claras y muchas opciones incluyendo la repetición de los comicios. O quizá no. Con mucho más del 90% escrutado, UPN de Javier Esparza ganaría las elecciones con 15 escaños, Geroa Bai de Uxue Barkos sería la segunda fuerza con 9, Bildu-Batasuna la tercera con Adolfo Araiz y 8. Cuartos Podemos con 7, quintos (¡quintos!) los del PSOE con otros 7, y en la cola PP e IU con 2 por cabeza, que no tendrían si estuviese en vigor la barrera del 5%.

Aunque no es lo habitual, hay que entender estos resultados empezando por abajo. Cuando el PP se refundó en Navarra en 2008-2009 su aspiración era cambiar Navarra y gobernarla. Hoy, simplemente y después de hacerse la gestión que Génova quiso, agoniza. Tenemos este panorama por voluntad de Mariano Rajoy, es decir un centro (que no derecha) acomplejado, dividido y con rencillas. Tantas que una gran parte de las fuerzas de UPN, PP y el Diario de Navarra se han dedicado en campaña a denunciar la escasa "foralidad" de Ciudadanos. Muy bien, ahí lo tienen: no hay Ciudadanos para aliarse, ni suma que dé mayoría.

Nadie puede gobernar en solitario ¿Qué alianzas podrían tener mayoría? Las mayorías con 26 o más diputados implican de un modo u otro cruzar barreras ideológicas entre los tres campos (constitucional, izquierda, abertzale). El PSN-PSOE, acostumbrado a ser objeto de subasta en coaliciones, ya no es necesario: ni con UPN y PP llega a los 26 de la mayoría, ni los abertzales y extrema izquierda lo necesitan para los 26, salvo por mera cortesía.

Decían las encuestas que un 45% de los votantes del PSN preferían un pacto UPN-PSN-PPN-Ciudadanos frente a un 29% que apostaba por el pacto PSN-Bildu-GeroaBai-Podemos-IU. El hecho es que el PSOE en Navarra, además de estar en su mínimo de todos los tiempos, no es necesario para nadie. Adiós, Chivite.

UPN tiene un examen de conciencia que hacer. No tienen un Rajoy ni un Cervera ni un Zalba a los que culpar como los del PP: Esparza pagará las culpas acumuladas de Miguel Sanz (y sus equipos) y de Yolanda Barcina. Es el precio de la crisis, es el desgaste… hombre, y también es la CAN malvendida, Volkswagen y sus impuestos, Osasuna y sus chanchullos, el AVE, el Arena, el circuito, las dietas, qué se yo… esas cosillas. Pero hoy el rostro de la derrota lo pone Javier Esparza.

Nacionalistas, Podemos e Izquierda Unida, sin necesitar siquiera la abstención del PSOE, pueden gobernar. Sólo el miedo del PNV, o sea de Geroa Bai, podría moderar el experimento. O los cálculos de Pablo Iglesias para noviembre, claro, porque Navarra es un símbolo. No sólo para ellos, pero especialmente para ellos. Lo que se avecina es la continuación de la construcción nacional (pero los que empezaron y continuaron con el vasco en la Administración, con el modelo D, con la masa de funcionarios incapacitados y/o sólo lingüísticamente capacitados, y tantas cosas, fueron justamente los que desde hoy van a empezar a lloriquear) .

Hace muy pocos días mi amigo Fernando José Vaquero Oroquieta explicaba en la competencia que estas elecciones podrían imponer "Un quinto criterio". ¿Por qué "quinto"? Porque hasta ahora los cuatro criterios imaginados para formar Gobierno en Navarra eran 1) el acuerdo económico patrocinado siempre por los poderes fácticos, "evitar que accedan al gobierno partidos que pongan en peligro la recuperación económica", 2) el acuerdo identitario-foral, "no apoyar a aquellas formaciones que pongan en cuestión la Constitución del 78", 3) el católico-libertario, "votar a los partidos han favorecido más claramente la libertad de educación, y 4) la "renovación". La "quinta opción" de Vaquero, que sería el patriotismo español, no ha tenido ni intento de representación, y sin embargo es la única respuesta positiva y firme al frente de extrema izquierda y abertzale que se avecina. Por lo tanto, ahora mismo, o prevalecen las componendas interesadas entre los políticos profesionales o prevalece un realismo de servicio a los navarros, que hasta ahora ha faltado.

Balance apresurado de los resultados
Para el nacionalismo vasco, esto es una gran victoria, y también una advertencia. Nunca han pesado tanto en la política navarra sin necesitar subir en votos (de hecho, la gente los valora como siempre). Conociendo la blandura de los centristas por el lado de la cartera y la ternura de los socialistas por el lado de volver a mandar, será un camino duro pero muy posible. Eso sí: que noten, como debe notar el PP, aquí y en Madrid, que la abstención se ha multiplicado justo donde la identidad nacional española está más marcada. O los partidos de ´centro´ van a cambiar, o surgirán nuevas fuerzas que paren a los afines a la ETA y a todos los enemigos de España. Y así será.

Para la izquierda no abertzale es una hecatombe, pero también una oportunidad. El PSOE queda reducido al penúltimo suspiro, pero sus votos serán subastados a alto precio en el parlamento de Navarra y más en algunos Ayuntamientos. Subasta, literalmente, conociéndonos. Para Izquierda Unida es la supervivencia, al precio que sea, y ya es más de lo que esperaban en su soviet. Para Podemos, en cambio, esto es la gloria misma. Sus votos en Navarra son necesarios para casi cualquier cosa que los abertzales vayan a hacer. Con eso se consolidarán y terminarán de erosionar a PSOE e IU, hasta la yugular. Y eso sin tener un partido montado.

Para el ´constitucionalismo´ fuerista de ´centro´ esto es una derrota, y también una humillación. Doble. UPN ha jugado al miedo a Podemos y Bildu y al desprecio navarrista y fuerista contra Ciudadanos. Estos son los resultados de semejante estrategia: la destrucción de toda la obra de don Jesús Aizpún. Muchas gracias, ya analizaremos nombres y momentos que explican éste. UPN consigue salvar los muebles, pero no hay con quién aliarse ni apoyos que conseguir. Y del PP ya hemos hablado: el PP de Navarra ha sido lo que Mariano Rajoy ha querido desde 2008. Pudo querer un gran partido nacional, para el que había y hay espacio; pero no quiso, y se limitó a hacer un recinto pequeño de profesionales pacatos y sobre todo sin grandes horizontes. Aquí tienen el maravilloso resultado, una Navarra que se arriesga a no ser ni foral ni española, que sobrevive por los pelos y sólo gracias al cambio de la Ley electoral de Miguel Sanz. No se me ocurre el nombre de nadie que no deba dimitir ya y dejar espacio a personas que de verdad crean en esto. Y no, no hablo del pobre derrotado de la jornada, Javier Esparza; él mismo se lo agradecerá en su momento a todos los Sanz, Goñi, Artajo y Catalán (Antonio, no Alberto, obviamente) .

Y por supuesto, hay un espantajo que se agita ya mucho; si no hay acuerdo, no hay gobierno; y sin gobierno, hay nuevas elecciones. Tampoco es una tragedia griega, ya que supuestamente estamos en una democracia… por ahora, claro, vistos los resultados.
 


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