AGLI Recortes de Prensa   Viernes 29  Mayo 2015

Las nuevas repúblicas bolivarianas de España
LUCIO A. MUÑOZ www.gaceta.es  29  Mayo  2015

Ya están aquí los hijos políticos e ideológicos de Zapatero. Los mismos a quienes Rajoy, creyendo que se dejarían apadrinar por él, maleducó por mediación de unas leyes creadas por su antecesor en el Gobierno y que asumió como propias el PP.

Ya están aquí los bolivarianos de Podemos, Ganemos, Ahora Madridemos, “arruinemos”...
Pero la culpa de que hayan llegado tan pronto, si bien llevan anunciando su llegada desde hace tiempo, es del PP de Rajoy, Arriola & Compañía, que les ha tendido una alfombra “roja” para que puedan avanzar, si no lo remedian los españoles en las próximas elecciones generales, hacia el palacio de La Moncloa.

Y, por supuesto, en este disparatado proyecto neo comunista no podía faltar el PSOE, el partido que dejó a España en la quiebra económica, política, ética, etc., y que se puede reenganchar nuevamente al poder, convirtiéndose en el socio de gobierno de Podemos (y sus filiales) en muchas de nuestras ruinosas y deficitarias autonomías, así como en numerosos ayuntamientos y diputaciones.

¿Podremos denominar a los cargos públicos y representantes de Podemos, en cuanto terminen de configurarse los nuevos acuerdos de poder en las distintas regiones (y municipios) españolas, con el término de “nueva castuza del PSOE-Podemos”?

¿Tras el refrendo de los citados pactos, descubriremos verdaderamente que Podemos solo renegaba de la casta del PP?

Aunque, en realidad, se trata del nuevo frente popular del SXXI y como no podía ser de otra manera también formará parte del mismo IU, no de forma institucional, puesto que Podemos ha reducido, vía fusión por absorción, a esta formación política a la práctica irrelevancia. Pero si de manera representativa, debido a que muchos ex-militantes de este tradicional partido español de ultra izquierda se convertirán en nuevos cargos públicos representando a la marca Podemos.

Y centrándonos en la nueva república bolivariana de Madrid, la señora Carmena, representante de Ahora Madrid y con casi total seguridad nueva alcaldesa de la capital, ha transmitido a los medios de comunicación algunas perlas relativas a su plan antieconómico, y entre las mismas destaca su intención de crear un banco público municipal-regional.

¿Quiénes “gestionarán” este utópico y económicamente inviable banco público, la castuza de Podemos?

¿Los economistas que mal diseñaron el programa económico de Ahora Madrid no le han explicado a la señora Carmena el “caso de las antiguas cajas de ahorros de España” (rescate financiero, erradicación del modelo social de las cajas, enriquecimiento de la casta & asociados, impuestos confiscatorios, ruina de los ciudadanos...)?

¿No es consciente la futura alcaldesa de Madrid, máxime y tanto en cuanto ha ejercido como vocal del CGPJ, que al objeto de no saturar las cárceles españolas con los “anti gestores” de las extintas cajas de ahorros (en su mayor parte, políticos y sindicalistas autonómicos-municipales), el Gobierno tuvo que reforzar el vendaje que lleva en sus ojos “La Dama de la Justicia”?

¿La castuza de Podemos-PSOE ha olvidado los recientes errores de la casta del PP-PSOE o ya están planificando llenarse los bolsillos a través de la implantación de un “nuevo capitalismo de amiguetes neo comunista”?

El PSOE mató económicamente a España. Y el PP la ha rematado. Pero quien piense que el nuevo frente popular de SXXI, representado por el binomio Podemos-PSOE, es la solución es un ciudadano desesperado o un aspirante a formar parte interesadamente (para lucrarse) del nuevo sistema.

Tanto es así, que las ya de por sí económicamente insostenibles autonomías españolas, que tengan la desgracia de ser desgobernadas por el PSOE-Podemos, se convertirán en las nuevas repúblicas bolivarianas de España, más endeudadas, más deficitarias, más corruptas, más parasitarias, más antiespañolas...

Porque para llegar a esta conclusión únicamente es necesario analizar las propuestas económicas (y de toda índole) que están formulando aquellos que serán los nuevos dictadores de estas mini repúblicas bolivarianas.

Y nos quejábamos de que a nuestro querido país lo pudieran gobernar desde Bruselas. ¿Acaso es mejor que nos desgobiernen desde el narco-estado de Venezuela?

Contra hechos
Nacho Martín Blanco. Cronica Global  29  Mayo  2015

No es verdad que España haya dejado atrás la recesión, ni que estemos saliendo progresivamente de la profunda crisis que llevamos siete años conllevando a duras penas. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, nunca ha puesto al Gobierno de Mariano Rajoy como modelo de Gobierno reformista en pro de la recuperación, ni ha ensalzado jamás la reforma laboral del PP. Ni que decir tiene que no es cierto que esa reforma laboral haya servido para aumentar significativamente la competitividad de la economía española, así como las exportaciones de las empresas españolas.

Obviamente, es mentira que la reforma laboral haya beneficiado sobre todo a las pymes, el eslabón más débil de nuestra economía y el más castigado por la anterior normativa laboral. Es falso que la economía española encadene siete trimestres consecutivos de crecimiento, con una importante creación de empleo. No es verdad que España se financie hoy en día más barato que antes de la crisis. Por supuesto, la economía española no va a crecer al 3%, ni España creará un millón de puestos de trabajo entre 2015 y 2016. No es verdad, por tanto, que España esté hoy en mejor situación que hace cuatro años. Todo falso.

A pesar de la realidad, nada de eso puede decirse aquí y ahora sin que a uno lo tachen de partisano, y ya decía Larra que lo que no se puede decir, no se debe decir. Quizá más valdría callar. La autocensura. “Nada de eso es verdad. ¡Todo es propaganda progubernamental!”, te recriminan los guardianes de la crisis. Propaganda, curiosamente, emitida no por el propio interesado -se supone que el Gobierno de Rajoy- sino por la Comisión Europea, el FMI, el BCE -¡la perversa troika!-, en connivencia con los mercados y las grandes corporaciones empresariales y financieras, cuyo único objetivo, claro está, es apuntalar el Gobierno del PP y evitar así la inexorable llegada al poder de los indignados. ¡Claro que sí! Digan lo que digan los datos objetivos, estamos fatal. Y eso no tiene vuelta de hoja. Dice el adagio clásico que contra los hechos no caben argumentos, pero supongo que eso ya debe de haber quedado desfasado. Parece que ahora lo correcto es reconocer disciplinadamente que contra los argumentos no caben hechos, y que es infumable la propaganda que el PP, con su mayoría absoluta, ha impuesto no solo a los españoles sino al mundo entero, que yace a los pies de Rajoy. Nunca una mayoría fue tan absoluta. Ríanse del poder de Felipe II o de Napoleón Bonaparte, entre otros.

Ese es el arbitrario punto de partida, la norma que preside el debate público en Cataluña y en parte del resto de España. Cuestionar la norma, aun con los datos en la mano, te convierte ipso facto en un paniaguado del Gobierno, en un estómago agradecido, cuando no en un agente del CNI consagrado a la unidad de España. La aceptación de la norma como verdad absoluta implica necesariamente la negación de nuestra opinión personal y su sustitución por otra que no es la nuestra, pero que es “la correcta”. Y en este país, como en otros, lo correcto es vilipendiar por sistema al Gobierno, sobre todo cuando gobierna el PP. Piove? Porco Governo! Y no porque la inquina de los socialistas hacia los populares sea superior a la de estos hacia aquellos, sino porque cuando gobierna el PP los socialistas no pierden ocasión de confluir con nacionalistas, comunistas, ecologistas e incluso con partidos antisistema, en contra del PP. El último ejemplo lo tenemos, precisamente tras las elecciones del 24M, en Badalona, donde va tomando cuerpo la posibilidad de que el PSC llegue a un acuerdo con ERC, ICV y Guanyem Badalona, que integra a la CUP, para desbancar de la alcaldía a Xavier García Albiol, que ganó las elecciones con el doble de votos y de escaños que el segundo partido más votado, Guanyem Badalona. Todos contra el PP. La aberración antidemocrática del Pacto del Tinell se normaliza.

En Barcelona, Collboni (PSC) solo descarta pactar con el PP, y Colau presenta como un “fraude electoral” cualquier acuerdo que la deje sin alcaldía. Tal vez también considere un “fraude electoral” dejar sin la alcaldía de Madrid a Esperanza Aguirre, cuya victoria en la capital fue tan ajustada como la de Colau en Barcelona, y lo de desalojar a Albiol en Badalona, directamente le parecerá una estafa. Aunque es probable que, más allá de su ombligo, las palabras de Colau se las lleven los vientos frentepopulistas que recorren España desde el pasado domingo.

Desde luego, este no es un momento fácil para defender la gestión del PP, tras su desplome de más de dos millones de votos en las elecciones del pasado domingo. A mí, que no soy ni un paniaguado ni un estómago agradecido del PP, ni tampoco un agente del CNI dedicado a defender la unidad de España -cosa que por otra parte hago siempre de mil amores-, me resultaría mucho más fácil escribir hoy sobre la coherencia de Ada Colau, que insiste en que ella no es independentista pero que no solo fue a votar el 9N, sino que para colmo votó sí-sí. El PP, si aspira a seguir gobernando otros cuatro años, tiene que hacer autocrítica, tratar de corregir los errores que sin duda ha cometido, sobre todo en relación con la corrupción, y, en última instancia, expiar sus pecados. Y desde luego que el Gobierno de un país con una tasa de paro del 23% no puede estar satisfecho con la situación. Pero lo que no me parece de recibo es que muchos de los que en privado reconocen que efectivamente perciben la mejoría de la situación general se acomoden, por no desentonar, a la opinión prevaleciente en el debate público.

Sin ir más lejos, anteayer cené con dos amigos empresarios en un conocido restaurante de Barcelona. A la sobremesa se incorporó el dueño del restaurante, también amigo. Perdón, pero uno no elige a sus amigos. Los tres mostraron cierta preocupación por el triunfo de Colau en Barcelona, aunque los dos primeros convinieron en que preferían a Colau antes que a Trias. Como se suele muy mal decir, “cosas veredes que farán fablar las piedras”: dos jóvenes empresarios de cierta entidad bendiciendo, como mal menor, el triunfo de una activista altermundista. Paradojas del procés.

Hablamos de Barcelona, Cataluña, España. Entre bromas, repartimos críticas a diestro y siniestro. Lo dicho, Piove? Porco Governo! O mejor, porci politici en general. Eso sí, tras la crítica de rigor llega la hora de valorar la situación general del país, y los tres empresarios coinciden en que la mejoría económica es evidente. Uno lo nota en las ventas de su empresa distribuidora, con sede en Barcelona, que da trabajo a más de trescientos empleados. Los otros dos, en sus respectivos restaurantes. Su impresión coincide con el repunte del consumo interno que reflejan los datos macroeconómicos, tan a menudo denostados como si no tuvieran nada que ver con la economía real. Los tres coinciden en que el Gobierno central lo está haciendo bien, y no solo en lo económico, sino también en su respuesta templada ante el proceso imaginario. Las cosas como son.

¿Quién pa


El damero encarnado
Emilio Campmany Libertad Digital  29  Mayo  2015

De la misma manera que el PSOE no puede dedicarse a redondear mayorías de Podemos allí donde eso sea posible sin arriesgarse a ser engullido por los radicales en la próximas elecciones, tampoco Podemos puede completar las mayorías del PSOE donde le sea necesario como otrora hiciera Izquierda Unida sin aceptar el riesgo de correr la suerte de ésta. En España se da la peculiaridad de que, cuando quiere un partido contra la casta, a la izquierda no le gusta que sea moderado, como de hecho era UPyD, sino que lo quiere radical. ¿Por qué? No tengo ni idea. Es como si teniendo un BMW de ya muchos años y estando harto de que se rompa, uno prefiere cambiarlo por un Trabant en vez de por un Mercedes. El caso es que ser un partido de extrema izquierda y a la vez opuesto a la casta tiene la complicación de que, fuera de los casos en que logre tener mayoría absoluta, para gobernar tan sólo tiene como posible aliado al PSOE. Difícilmente podrá mantenerse el discurso de que se ha venido a oponerse a la casta si luego lo que se hace es apoyarse en el PSOE, o peor, auparlo.

Dicen los de Podemos que su fin primero es desalojar al PP del poder. Está muy bien. Pero ése no es un programa regenerador. Eso lo viene queriendo Izquierda Unida desde que Julio Anguita se jubiló. Podrán alegar que en su imaginario el PP es más casta que el PSOE, que los socialistas no dejan de ser unos rojos casi tan rojos como ellos que un día cayeron en la tentación de la corrupción, pero que son básicamente recuperables y que el PP en cambio es la derecha, intrínsecamente corrupta y mala de nacimiento. Estupendo, pero no deja de ser un fraude a la cuna indignada donde a Podemos le cambiaron los primeros pañales. Es verdad que la mayoría de sus votantes no son más que los mismos extremistas que, teniendo tendencias abstencionistas, en 2008 salvaron el trasero a Zapatero y luego lo abandonaron a su suerte, cuando dos años más tarde se bajó los pantalones ante los mercados. Es comprensible que, en trance de tocar poder, tenga prioridad lo colorado frente a lo regeneracionista. Pero los votantes de Podemos no salen sólo de la extrema izquierda. Muchos de ellos se han creído de verdad que Podemos quiere dar a España una democracia más representativa. Éstos no entenderán que ese viaje pueda emprenderse en el mismo vagón donde viaja el PSOE que un día montó el GAL y luego robó el dinero de los parados.

La única ventaja que puede tener para Podemos formar un bloque de izquierdas con el PSOE es que podría así aparentar que está dispuesto a integrarse en el sistema dándole la razón a Margallo y quitándosela a Esperanza Aguirre. Pero aun eso tan sólo serviría para tranquilizar momentáneamente a quienes no le votan, si como el ministro de Exteriores se dejan engañar, y defraudar a quienes sí lo hacen. En fin, ellos sabrán.

Echaré de menos a UPYD
Pedro Fernández Barbadillo Periodista Digital  29  Mayo  2015

El Establishment que decretó la aparición de Podemos en todas las televisiones y luego la de Ciudadanos para convertir a Albert Rivera en el San Jorge que mate el dragón ya se ha cargado a UPYD.

Al paso que se suceden los acontecimientos en España, que es el galope de los cosacos del zar contra las hordas rojas, ya no nos acordamos de que UPYD hace sólo un par de años era el partido que monopolizaba el discurso y la esperanza regeneradoras. Ahora se acerca a su extinción.

En las elecciones locales de 2011, obtuvo 464.000 votos y penetró en numerosos ayuntamientos y parlamentos autonómicos. En las del domingo 24, bajó a casi la mitad, 232.917 votos, y salió de instituticiones como el Ayuntamiento y la Asamblea Regional de Madrid. Su candidato al Ayuntamiento madrileño, David Ortega, desarboló en los debates a Manuela Carmena (que parece que hubiera ganado las elecciones, cuando ha quedado segunda) y a Begoña Villacís, y además los cinco concejales obligaron a dar explicaciones Ana Botella y su equipo de gestión. El resultado de su trabajo ha sido bajar de 120.000 votos a menos de 30.000.

UPYD ha sido fundamental en agrietar el discurso complaciente del Régimen, cuando Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa y Juan Carlos Monedero estaban de viaje en Venezuela o de tertulia en La Sexta... o montando escraches en la Complutense contra todo bicho viviente.

El partido magenta presentó en 2012 la querella contra todo el consejo de Bankia y su matriz por estafa, cuando el PP, el PSOE e IU, más los sindicatos de clase, tocaban el violón. Y de ella vienen la imputación de Miguel Blesa y Rodrigo Rato, más los detalles de las tarjetas black. ¿Qué hacían mientras tanto don Pablo Iglesias y su panda?, ¿donde estaban los votantes de Podemos?, ¿todavía en el PSOE?

No quiero omitir las responsabilidades de Rosa Díez y sus mastines, Carlos Martínez Gorriarán e Irene Lozano en la caída de UPYD, pero estoy convencido de que el Establishment ha preferido volcarse con Ciudadanos en vez de apoyar una realidad ya existente y asentada y lavarle la cara, porque el programa y los hechos del partido magenta perjudicaban a la tildada de Casta.

Los ejemplos son la citada querella y la legitimación por parte de un grupo de izquierdas (en España una idea o un discurso sólo son legitimados cuando los recoge y propaga alguien de izquierdas) del discurso contra los partidos nacionalistas como PNV y CiU, dos pilares del Estado de las Autonomías y la Monarquía de Partidos. Sólo por criticar los atropellos y el racismo inherente a los nacionalismos catalán y vasco, la izquierda idiota y antiespañola y los nacionalistas insultaron a Rosa Díez acusándola de ser falangista (¿verdad, Pilar Rahola?)

Sólo por ello echaré de menos a UPYD, aunque nunca le habría podido votar. Ojalá Ciudadanos se olvide de federalismos y complejos, y adopte parte de ese discurso, como ya hecho con la derogación del concierto vasco y el convenio navarro.

Después del desastre electoral del domingo 24, UPYD ha anunciado que se retira de todos los procesos judiciales en que está personado, incluido Bankia, por falta de dinero.

Algunos estarán muy contentos. Y no sólo los ricos gordos de puro y gafas negras que pinta el pobre Forges, sino muchos ciudadanos (con minúscula) que han pasado del PSOE y de IU a Podemos, aumentando su fanatismo y odio en el trayecto.

Snchz s Pdms
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  29  Mayo  2015

Tras asegurar que nunca, bajo ningún concepto, jamás, jamás, jamás pactaría con Podemos, "porque quiere convertir a España en Venezuela", el líder del PSOE (a.k.a. Snchz) quiere que Madrid se convierta en Caracas. Se niega a que Carmona sea alcalde, da los votos del PSOE a la segunda candidata más votada -treinta y tres mil votos menos que Aguirre- y regala una gigantesca Pasarela Cibeles de propaganda a la que en Noviembre podría ser la ministra de Checa y Justicia del Gobierno de Pablo Iglesias.
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Carmona, un candidato disparatado cuya frase más conocida era "pim, pam, programa", llevaba, curiosamente, un programa muy serio, del género socialdemócrata inteligente: bajada generalizada de impuestos, control del gasto público y apoyo a los autónomos y a la pequeña y mediana empresa, o sea, a la propiedad de la machacada y 'montorizada' clase media. Era, desde hace años, el más razonable de los proyectos de izquierda, muy parecido al del PP y al de Ciudadanos, basado en lo más lógico: asegurar la aún frágil reactivación económica consolidando los aspectos más dinámicos de la economía de servicios que ha hecho del antigua y absurdamente llamado "poblachón manchego" la ciudad más rica, habitable y próspera de España. Son tan parecidos los programas del PP, PSOE y Ciudadanos que, si se aplicasen, podríamos cambiar cada año de alcalde y sólo cabría discutir sobre quién aplicaba mejor esa política de limpieza moral y alivio fiscal.

En el programa de Pablo Iglesias que paga Irán, dictadura antisemita que lapida adúlteras y ahorca homosexuales, Carmena dijo hace sólo dos años que hay que sacar de la cárcel al 94% de los reclusos, salvo "el terrorista que con una bomba mata a 10 o 15 personas o el policía que asesina a una persona" (los terroristas matan, la policía asesina). Si Snchz la hace alcaldesa -con medio millón de votos; PP, PSOE y C's tienen más de un millón-, Carmena y sus impuestos salvajes, huertos urbanos, banco municipal, adiós a la construcción y fin de los alquileres (sin poder desahuciar, nadie alquilará) será el mejor anuncio electoral de un PSOE reducido a nueva Izquierda Hundida de Podemos. El último mensaje de Yehzov, jefe de la NKVD, antes del tiro en la nuca, fue: "Díganle a Stalin que muero con su nombre en los labios". El del PSOE será más breve: Snchez s Pdms.

Un equilibrio inestable.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  29  Mayo  2015

El giro copernicano de Pedro Sánchez en su propaganda electoral respecto a su rotundidad en “no realizar pactos con populistas y con quienes quieren imponer un régimen bolivariano en España”, no es sino la constatación de la ruindad y podredumbre del sistema político español. Los grandes principios son rápidamente aparcados y olvidados para acomodarse a las circunstancias coyunturales. Es decir, se confirma la falta total de escrúpulos de una casta política cuyo único objetivo es tomar el poder como sea y a costa de lo que sea. Se está en una estrategia cortoplacista que solo busca el interés partidista y optimizar las rentas electorales en la forma que más beneficie a los dirigentes de los partidos. Y este es el caso de Pedro Sánchez y su derrota electoral. Unos resultados que le llevan a ser en muchos casos la fuerza “bisagra” para formar un frente popular que desbanque al verdadero y pírrico ganador, el PP.

En España la izquierda radical representada por IU cuyo núcleo principal era el PCE, se ha visto relegada y casi anulada por la irrupción de otro grupo de extrema izquierda aún más radical como es PODEMOS. Sus objetivos aunque bastante similares son diametralmente opuestos en cuanto a los resultados. Unos aspiraban al poder para crear una República de corte Federal. Mientras que los otros a lo único que aspiran es a tomar el poder para instaurar la dictadura bolivariana y terminar con las libertades. Una extrema izquierda de partido único al más puro estilo bolchevique del que extraen lo peor de sus métodos y estructura.

Y cuando analizamos el otro espectro político encontramos a la izquierda al PSOE transformado de partido homogéneo y con un mensaje claro y sin matices, a una amalgama inconexa pseudo federal con franquicias regionales de corte nacionalista y secesionista como el PSC en Cataluña o el PSE en El País Vasco, e incluso el PSV en la Comunidad de Valencia. A su lado y como un apéndice extirpado tenemos a la ya casi extinta UPyD, un partido que no ha conseguido el apoyo de los ciudadanos a pesar de haber adoptado el mensaje de la defensa de la Unidad de España abandonado por el PSOE. Y casi en el perfecto centro ideológico de la balanza nos encontramos a un partido emergente de raíces regionales que ha conseguido mantener un discurso moderado que recoge tanto aspectos propios de la social democracia, como otros no menos definitorios de la derecha conservadora liberal. Aún no está claro si esa ambigüedad llegará a convencerá una mayoría suficiente como hizo en su día durante la transición la extinta e instrumental UCD de Adolfo Suárez.

En cuanto al lado contrario ideológico aparece de forma exclusiva el PP. Un partido que refundado logró reunir a una diversidad de sensibilidades de la derecha más conservadora, moderada y liberal. El estar reunido así tenía la ventaja de ofrecer una homogeneidad del mensaje dentro de esa diversidad con matices en la ideología. Sin embargo, el paso del tiempo y la falta de firmeza a la hora de llevar a cabo las propuestas electorales y de defensa de la Constitución y de la Unidad de España, han llevado a que muchos votantes no se sientan identificados con ese partido. Sobre todo, porque a raíz de la crisis económica el Gobierno de Mariano Rajoy con el apoyo de la más amplia mayoría absoluta y poder local y regional que ningún otro partido ni Gobierno hayan tenido en la democracia, ha priorizado actuaciones de corte económico sobre las ideológicas. Unas actuaciones sobreactuadas, desproporcionadas y discrecionales con especial ensañamiento con las clases medias, granero del voto de derecha y moderado.

Y más a la derecha lo que existe no merece ninguna reflexión, porque los escasos grupos de corte extremista son grupúsculos inconexos y rescoldos de una ideología, que comienza a reaparecer con fuerza en países vecinos. Y la pregunta es ¿qué pasaría si en ese hueco ideológico hubiera una formación similar a PODEMOS en cuanto a radicalidad y cuyo objetivo fuera instaurar una dictadura? ¿Cuál sería la actitud de partidos como el PSOE, IU si el PP decidiera apoyar sus candidaturas si se produjera una situación similar? Creo que esa pregunta ya tuvo una respuesta y no precisamente moderada.

Así que el PSOE debería tener mucho cuidado a la hora de “vender” sus apoyos o sus pactos de Gobierno con formaciones radicales. La sociedad española está en el cambio, pero no a cualquier precio ni con determinadas propuestas de corte radical. Ya se sabe que a toda acción corresponde una reacción. La tentación de equilibrar la balanza es muy alta.

Podemos: camino al Poder
Asís Tímermans Libertad Digital  29  Mayo  2015

En agosto de 2014, un periodista con aldabas me confesó que una amiga suya vicepresidenta del Gobierno –¡no me dio más señas!– confiaba aún en el miedo a Podemos como estrategia política. No lo podía creer: a esas alturas, el camino y posibilidades de crecimiento del grupo de Somosaguas eran fácilmente previsibles. No hacía falta ser un genio: bastaba saber un poco de historia, conocer las carencias y debilidades de la sociedad española… y leer y escuchar las abundantes explicaciones y propuestas que las nuevas estrellas de las tertulias habían grabado y difundido durante años por internet en tesis, artículos, foros, charlas y celebraciones etílico-revolucionarias.

Lo que documenté entonces en mi libro ¿Podemos? –publicado pocas semanas después– no ha hecho más que confirmarse. Y no por la brillantez del grupo de Iglesias, confeso admirador de Lenin: como su emulado socialdemócrata, don Pablo fue sorprendido una y otra vez por la contumacia de sus adversarios. Pese a la torpeza de Monedero y los aún sucios trapos de los amigos venezolanos e iraníes –Iglesias justificaba su generosa ayuda en razón de tener enemigos comunes, denominándose a sí mismo "el tren sellado"–, el líder de Podemos contemplaba asombrado el empeño del Partido Popular en ser representado por personajes rancios, cuando no por alguno de los más traicioneros mercenarios de la información. El PSOE deambulaba entre la crisis de identidad, la nada existencial y la lucha por liderarlas. Izquierda Unida, por último, era dirigida por quienes estaban al servicio del poder emergente. Así se las ponían al Rey Felón.

De las semillas de la estafa arriolista, sembradas en el fértil campo del maniqueísmo zapaterista, nacieron bajo la sombra de Podemos criaturas de toda forma y color, más o menos agraciadas. Y es que, aun en el caso de que no alcanzase sus objetivos, la promoción de la flor y nata de los movimientos radicales dejará huella en España durante muchos años. Ya explicaba en 2013 Pablo Iglesias que lo esencial de personas como Ada Colau no era evitar desahucios, sino conseguir que los españoles cuestionasen la propiedad privada, clave del capitalismo. Socavar nuestro escasamente libre mercado, la ya frágil unidad de España, la irreconocible democracia liberal o la tambaleante monarquía era atender en lo posible la queja de Jaime Pastor, fundador de la Liga Comunista Revolucionaria y de Podemos, que denunció la aceptación de tales bases por la izquierda radical como una "traición histórica".

Esos personajes y planteamientos han accedido por el momento a un poder y unos recursos que, con la excusa de servir a "los de abajo", contribuirán a deteriorar las ya endebles bases de nuestra libertad y prosperidad.

La decisión de Podemos de presentarse con sus siglas solo a las elecciones a comunidades autónomas no solo le permitió controlar casi por completo sus propias candidaturas, también distanciarse de las derrotas y asumir las victorias de las candidaturas de unidad popular. No se trataba de dominarlas, sino de capitalizar sus éxitos de cara a la única cita importante para sus líderes: las elecciones generales.

Aunque hoy acepte la posibilidad de un escenario alternativo, Iglesias ya explicó en 2013 a sus seguidores que el radicalismo que se enorgullece de encarnar solo puede conquistar el poder a la disfrazada manera leninista –ofreciendo paz y pan en vez de comunismo– y en condiciones excepcionales. Esta ventana de oportunidad podría no durar, y por eso es tan relevante el asalto electoral de 2015. La clave de todas sus decisiones.

A ello se subordinará su política tanto de pactos como de programas de gobierno local o regional. Son estas las administraciones que con más facilidad pueden llegar al ciudadano empleando menos recursos. Personajes como Colau o Carmena dedicarán en los próximos meses toda la publicidad y los pocos recursos de unos ayuntamientos y comunidades autónomas con presupuestos aprobados y casi ejecutados a mostrar su sensibilidad, fiabilidad y eficacia social. Les bastará mostrar muchas intenciones y algún logro: planes para subsidiar unas semanas o meses el alquiler o préstamo de personas amenazadas de desahucio, parches a la pobreza enérgetica, gestos públicos hacia los comedores sociales de todo tipo que calladamente cubren la más básica necesidad, usos sociales de emergencia de recursos municipales como escuelas infantiles o centros de educación primaria, altavoces para la gente a la que nuestros nefastos políticos ha ignorado siempre… Tal es el hartazgo político que a Kichi le bastará mantenerse sobrio para llegar a diciembre con una legitimidad aún mayor que la que la izquierda se atribuye solo por serlo.

La política de pactos es la otra pata de la estrategia de Podemos. En este erial ideológico, Iglesias justifica sin escándalo su sectarismo en esta materia. Fingirá ignorar o confundir a Ciudadanos, porque es la única formación que le disputa el voto de la regeneración. Impedirá que gobierne el PP, porque la derecha es malvada solo por serlo. Gobernará con el PSOE donde Podemos sea fuerza mayoritaria, pero no en el caso contrario porque sería reforzar al partido que pretende absorber. En justa correspondencia, el PSOE hará lo que Podemos precise para fagocitarle. Pero su relación será distinta y privilegiada –así lo ha anunciado Pablo Iglesias– con grupos radicales o independentistas. Para entenderlo basta retrotraerse a la oferta de acción concertada que, poco antes de constituirse Podemos, hacía Iglesias a todos los enemigos del sistema o de la nación. En su famosa charla en la herriko taberna de Pamplona, en 2013, el líder radical invitó a cada una de las fuerzas que cuestionaban las bases del sistema –el capitalismo, la democracia burguesa o la unidad de la nación española– a colaborar para conseguir todas ellas sus objetivos con ocasión de la crisis económica y política. Ahora saben que hablaba en serio.

Aun si toda esta estrategia fracasase, los daños serían enormes. Es cierto que la nueva situación estimula la regeneración de las grandes fuerzas políticas que han monopolizado la representación política, tolerado la corrupción y despreciado a la gente. También que impulsa a los ciudadanos a apoyar a quienes encarnan de forma creíble la regeneración. Pero la renuncia del Partido Popular a defender, difundir y aplicar valores y principios conservadores o liberales y el veto efectivo a que éstos se defiendan dentro o fuera de él ha llevado a la perversa situación de que la única alternativa exitosa a un partido de centro-derecha sea una formación socialdemócrata como Ciudadanos. Es el corrimiento al rojo de la política española, cuyo culpable es una derecha que renunció a ideas, principios y valores aunque dispusiera de un ilimitado poder para defenderlos. El peor crimen del arriolismo será desacreditar durante décadas las políticas conservadoras o liberales sin haberlas aplicado o defendido jamás.

Mientras Iglesias prepara la verdadera batalla, comienza el buenismo y adoctrinamiento de quienes, desde las administraciones locales, serán sus aliados objetivos. Manuela Carmena, que cree indiscutible su derecho a la alcaldía pese a haber perdido frente a Esperanza Aguirre, ha manifestado ya que "hay colectivos que se niegan al cambio porque tienen miedo, porque no tienen seguridad en sí mismos o porque no se les ha enseñado a ser valientes", y que su tarea será "seducirles".

Tal es la fe de quienes emplearán los recursos públicos –nuestro dinero– en seducirnos y atraernos hacia la Verdad que algunos nos resistimos absurdamente a aceptar. Frente a ello, Ciudadanos –único obstáculo simbólico entre Iglesias y la Redención– carece de tiempo, estructura y brújula, como poco. El Partido Socialista, en clara actitud totalitaria, tiene como único principio no pactar jamás con los populares. Y el Partido Popular, manejado de forma autoritaria por un presidente cuyo índice de aceptación es aún menor que su esfuerzo por aumentarlo, se dispone a liquidar a quienes le estorban y en sacar en la televisión un poco más a Pablo Casado y un poco menos a Floriano. Algo es algo.

Los siete errores de Mariano Rajoy
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com   29  Mayo  2015

La espectacular catástrofe experimentada por el PP el pasado domingo no admite un análisis local, es un mensaje de fondo que expresa el descontento de muchos electores, de antiguos votantes del PP y de nuevos votantes de lo que sea, con tal de castigar al PP. Salvo que se confunda la política con las artes del disimulo no hay otro remedio que afrontar ese resultado como una censura muy de fondo al partido e, inevitablemente, a quien lo lidera. Es el precio de la política, una personalización, quizás excesiva, de los resultados, en la victoria y en la derrota.

La pendiente resbaladiza
Hay muchas maneras de minimizar el resultado del pasado domingo, pero ninguna de ellas logra ocultar el hecho decisivo: que desde la mayoría absoluta de noviembre de 2011 hasta hoy, el partido de Rajoy no ha hecho otra cosa que retroceder electoralmente, llegando a su práctica desaparición en algunos distritos especialmente importantes para un partido que se pretende nacional. Encuesta tras encuesta, elección tras elección, el PP de Rajoy se precipita al abismo y nada indica que vaya a ser capaz de frenar ese vertiginoso desliz hacia la aniquilación de la gran fuerza política heredada de las manos de Aznar.

Rajoy, seis errores y uno a la espera
Se pueden enumerar de muchas maneras los despropósitos de la política de Rajoy, pero podrían quedar minimizados en su alcance si hubiese manera de evitar que cometa el que aún puede ahorrarnos. Vayamos, primero, a los que ya no tienen enmienda:

Rajoy empezó por no entender el alcance de su mandato. Nadie ha tenido nunca un poder político mayor que el suyo frente a una izquierda tan desprestigiada como desmoralizada y con un electorado sobradamente consciente de que iban a ser necesarias reformas de calado, muy duras de soportar. En lugar de actuar consecuentemente con ese panorama, Rajoy se dedicó a poner paños calientes y olvidó puntos absolutamente esenciales de su programa, esperando obtener la comprensión de los electores por atenuar, supuestamente, los efectos más dolorosos de la medicina pendiente. A cambio, ha obtenido el desafecto de sus electores, la oposición radical de sus adversarios, que no habría sido mayor con medidas realmente sanadoras, y, lo que es peor, sin alterar el cuadro de fondo de la pésima situación heredada.

Rajoy ha desconocido lo que es la política entregándose a una especie de ideología de la gestión absolutamente inane e incapaz de convencer a nadie. Ha gastado ingentes energías en comunicar supuestas verdades de la macroeconomía, sin prestar la menor atención a la realidad cotidianamente percibida por todos, sin la menor sensibilidad, y tratando de convencer a quienes la soportan que se ha superado una crisis que sigue maltratando el consumo, el bienestar y las expectativas de millones de españoles. Ha presumido hasta la saciedad de haber evitado un rescate que pudo haber sido más beneficioso para el común, aunque hubiese sido letal para su ego.

Ha despreciado el enfado de los electores con las conductas corruptas y ha mirado sistemáticamente para otra parte cuando era señalado por todas las evidencias como responsable político del caso más doloroso para sus votantes. Se ha excedido en sospechosas atenciones con los corruptos y, cuando ya no ha podido hacer más, ha pretendido presentarse como víctima de hechos en los que le ha cabido una responsabilidad indudable.

Ha jugado a hacer reformas aparentes en materia de corrupción y trasparencia ignorando la poderosa demanda de renovación que emerge de la sociedad española. Pretende seguir gobernando su partido como un cortijo, ignorando que es su presidente, no su propietario, olvidando que el poder no le pertenece sino por delegación, y que las bases políticas de esa legitimidad se están resquebrajando de manera inexorable.

Ha pretendido convertir una singularidad de carácter, su impavidez, en una virtud política de alcance universal, cuando sus cuadros, sus electores y los ciudadanos estaban demandando una actitud no de prepotencia sino de comprensión, una determinación sincera de corregir unos defectos políticos a los que ha sido completamente insensible al refugiarse en una legitimidad que, aunque no se discuta, sólo podía llevarle a un bunker suicida en cualquier democracia, por imperfecta que sea.

Ha dado por válidas e inmutables unas estructuras políticas manifiestamente sobresaturadas e ineficientes, unas oligarquías que sólo generan gasto público inútil y favores políticos. El personal al servicio de las administraciones, esto es, los libremente designados, sigue sin disminuir, y solo sirve para nutrir la troupe de palmeros que le halaga el gusto con el que nos conduce a la ruina.

El último, pero no el menor
Esta envidiable tabla de aciertos está a punto de coronarse con una pifia colosal, que podría evitarse. Tras transformar un partido mayoritario en un partido perdedor, Rajoy se apresta a consumar su labor inmolando al PP en el altar de una imagen supuestamente coherente y responsable. Para ello bastará que persista en su insensato intento de encabezar la candidatura del PP a las próximas elecciones generales. Cualquier análisis imparcial descubrirá que en ese propósito hay más de ambición personal, o de miedo, que de interés patriótico o de partido. Rajoy se apresura a desperdiciar su última oportunidad de pasar a la historia de manera digna en la medida en que se empeñe en mantener su débil posición al frente del PP y no haga uso de la saludable costumbre democrática de dimitir, cuando se aprecia, sin el menor temor a equívoco, que ya no representa una oportunidad para los suyos, sino un lastre. No se trata de que abandone la presidencia del gobierno, sino de que reconozca que el partido necesita una renovación que él no ha sabido capitanear y convoque de manera inmediata el Congreso del PP, ya pasado de fecha según los Estatutos, para que escoja un nuevo presidente y un nuevo candidato, mientras él se dedica en cuerpo y alma a tratar de ultimar su labor de gobierno.

No bastará con eso, pero es absolutamente imprescindible hacerlo. Liberado ya de la carga de dirigir el partido, no vendría mal que pidiera disculpas por su insensibilidad frente a la corrupción, por su débil empeño reformista, por su excesiva acomodación a un ritmo cansino y pobre de hacer política. No sé si Rajoy está rodeado de pelotas que le gritan a todas horas que él es el mejor, pero sólo una soberbia desmedida puede ignorar el hecho de que sus compañeros de partido, sus electores y todos los españoles respirarán tranquilos el día que vean que ha comprendido cuál es su destino y se disponga, como cualquier persona decente, a hacer lo que le dicte el sentido del deber, a procurar que el PP se refunde, se desperece, se limpie y empiece a ser un partido de verdad, con debate, con tensiones, con limpieza y democracia interna, pero con capacidad de convencer a los españoles de que nuestros males tienen remedio, algo que Rajoy es ya completamente incapaz de hacer, por mucho que se empeñe en apuntarse los méritos que, pese a su repetitiva retórica, se deben, sobre todo, al bajo precio del petróleo y a la mano suelta del BCE. Le queda bastante menos de un mes para hacer lo único que le cabe con audacia y con acierto. ¡Dios le ilumine, falta nos hace!

España se levanta y Rajoy se acuesta
José Luis Ortín. www.vozpopuli.com   29  Mayo  2015

Emula a su paisano gallego Casares Quiroga cuando el 18 de julio de 1936, jefe del gobierno entonces, le alertaron de que los militares se habían levantado en Marruecos contra la República: “¿Qué se ha levantado el ejército? ¡Ah!, pues yo voy a acostarme”; dijo más o menos.

Segundo aviso
Igual de insensato, aunque en una situación afortunadamente en absoluto parecida a aquella, Rajoy desoye por segunda vez en un año la llamada de atención de los españoles, y más concretamente de sus votantes de 2011, envuelto en la maltrecha bandera de la estabilidad con ribetes económicos para decir que no piensa hacer ningún cambio hasta las generales. Autoproclamándose, además, como el mejor candidato de su partido, para pasmo generalizado de los suyos, incluidos la mayoría de sus barones.

Cinco millones de indolencia
Desde las municipales y generales de aquel año tan victorioso para el PP, los teóricamente conservadores, cuyos dirigentes realmente son socialdemócratas de remedo y tapadillo — a sus hechos de gobierno me remito—, y en la peor de sus versiones porque no tienen ni el valor de reconocerlo; han perdido la mitad de sus votantes: un cuarto en las pasadas europeas y otro cuarto en las municipales y autonómicas del pasado día 24. Es decir, cinco millones de votos en tres años de mando omnímodo en España.

Hay que ser muy malo para conducir a su partido desde su inmenso poder a tal desastre, y, por ende, poner a España al borde de una situación inquietante.

Pero como les ocurre a los mediocres con sus silencios, su nefasta gestión no es escandalosa porque sigue la vieja escuela de los indolentes: lo mejor para no equivocarse es no hacer nada. Y tiene la suerte, además, de que cientos de miles de españoles aún se creen la inmensa mentira que ha propalado junto a sus secuaces de que estafó a sus votantes por la herencia recibida de Zapatero, haciendo todo lo contrario de lo prometido en su programa electoral. O que salvó a España del rescate. ¿Y lo de las Cajas qué fue?

Mentiras como mantras
Como hemos reiterado, es un insulto a cualquier inteligencia mantener esas falacias tras un año, el 2011, asegurando conocer el remedio para sacar a España adelante y gobernando ya ese tiempo e incluso decenios en la mayoría de Autonomías y Ayuntamientos, donde estaban los mayores pufos. Y, para mayor desfachatez, lo argumentan con que era de todos sabido que España estaba en quiebra con el anterior gobierno. ¿Pero en qué quedamos?: ¿sabía usted, señor Rajoy, que la cosa estaba tan mal, o no?

Solo hay tres respuestas posibles: que lo sabía, en cuyo caso mintió y miente mucho; que lo sabía a medias porque luego encontró culebras en los cajones, en cuyo caso le engañaron no solo los socialistas sino sus mandos en los ayuntamientos y comunidades, demostrando ser todos de poco fiar; o que no lo sabía, en cuyo caso sería muy tonto, circunstancia descartable por mucho que sea lo que él y sus adláteres han proclamado a todos los vientos.

Mi conclusión es que prometió en su programa algo coherente con su partido, que estaba contrastado y sonaba bien, para conseguir la victoria electoral, y luego, fiel a su forma de ser, optó por lo más fácil: subir los impuestos en lugar de meter la tijera en el gasto superfluo, que indudablemente le iba a suponer un mayor costo social a corto plazo, aún a costa de defraudar a la inmensa mayoría de sus votantes. La misma pauta de no afrontar los riesgos de cumplir su programa, que hubiera sido lo honesto y valiente: despolitización de la justicia, reforma de la Administración Pública, mercado único, política territorial y antiterrorista, aborto, etc.

Y las consecuencias de tantos despropósitos, junto con la misma laxitud respecto a los casos de corrupción, con el tema Bárcenas como máximo exponente y el propio Rajoy en primer e implicadísimo plano, son esos cinco millones de votos perdidos en tan poco tiempo.

Duda, sospecha y una leche
España se desperezó en las europeas y se ha levantado en las municipales pero Rajoy sigue durmiendo. Tiene tanta mersa, porque ya se acaban los calificativos, que quiere aguantar hasta que los ciudadanos le tiren al río con cama y todo; y con él a su partido. Y lo que es peor, también las esperanzas y la confianza de millones de españoles que de tan buena fe al final pasarán por tontos; ellos sí.

Queda una duda. Quizás cuente con que Ciudadanos apoye al PP de alguna manera en los Ayuntamientos y Comunidades para conservar algún poder y tirar hasta noviembre con palos y cañicas. Pero mal haría Rivera si se prestara a un juego tan suicida para sus propios intereses, que no creo.

Y también una sospecha. Tal vez cuente Rajoy con que la situación tras las municipales provoque un desgobierno tan notorio que le convierta a final de año, de nuevo, en la esperanza de los millones de votantes que le han dado la espalda. Pero si esa fuese su esperanza es que no ha entendido el momento actual de España ni acepta la realidad de su desprestigio ni ha aprendido nada de sus revolcones.

Pero lo más grave para la mayoría es su apariencia de que con tal de mantenerse en el palmito le importa una leche todo, empezando por las “hostias” de Rita Barberá y semejantes.

24-M. Riesgo político para la economía
Susana Criado www.vozpopuli.com  29  Mayo  2015

¡Mira que es cobarde el dinero! Tras el 24 M un tropel de analistas, casas de valores, bancos de inversión y agencias de rating han alzado la voz de alarma. ¡Esto se desmorona!

Moody´s dice que el riesgo en España se ha incrementado; Citi que lo más deseable es una gran coalición para encarar los enormes retos de España; RBS señala que la amenaza de fragmentación política hace más atractiva la deuda italiana que la española. Hablan también los empresarios. Villa Mir, presidente de OHL, dice que si triunfan las tesis de Podemos, se pondría en peligro la recuperación. Oliú, presidente del Sabadell fue más allá al calificar a Colau de personaje folclórico que va a estar en las instituciones. Y así hasta una larga lista de nombres conocidos e influyentes en el mundo de la empresa y del dinero: Rosell, Bonet, Antonio Catalán, Antonio Huertas… Todos ellos muestran abiertamente su inquietud y piden acuerdos entre los partidos.

Piden que no se frene el calendario de reformas. Avanzar en la laboral, liberalizar servicios, eliminar burocracia, bajar más los impuestos. Piden seguridad jurídica e institucional. Los bancos tiemblan ante algunas propuestas antideshaucios; las eléctricas tiemblan ante el populismo que abandera Podemos; las constructoras y las concesionarias dicen que hay 5.000 millones en juego por los contratos públicos de Madrid y Barcelona. Pero hay mucho más: si los nuevos gobiernos alzan la bandera de lo social y prometen más prestaciones, mejores pensiones, más funcionarios… Miedo me da el gasto en el que puedan incurrir. Más gasto es sinónimo de más impuestos. Más gasto podría tirar por la borda los esfuerzos realizados para reducir el déficit y podría frenar la confianza, la recuperación y el empleo.

¿Dramatizamos? Espero que sí. Creo que todas las declaraciones, avisos y previsiones se han realizado muy precipitadamente. Habrá que esperar a ver qué pactos se alcanzan y qué medidas se van aplicando. Pero, seamos sinceros, una cosa es hacer campaña y otra cosa es gobernar.

Sinceramente creo que al final la sangre no llegará al río y que se impondrá la cordura y la sensatez. La fragmentación política no es un riesgo en sí mismo, aunque sí que es cierto que supone más dificultades para hacer cosas. La recuperación de la economía española es todavía frágil y necesita de inversión extranjera. ¿Y eso cómo se consigue? Sin demagogia y con acción: medidas destinadas a reducir la deuda, a impulsar el consumo interno y las exportaciones, a mejorar la competitividad... La música me suena y la letra es por todos conocida. Falta que ahora nadie desafine.

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España vota mirándose el ombligo
“Nunca es tan terca la obstinación como cuando mantiene una creencia equivocada” P.Brulat
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com  29  Mayo  2015

Cuando contemplamos el panorama surgido de las pasadas elecciones municipales en España y observamos los resultados que se han producido en las grandes capitales de reino y los que se han registrado en el resto de los municipios españoles, no podemos menos que recordar uno de los episodios más trascendentales de nuestra historia, cuando, el 12 de Abril de 1.931, tuvieron lugar las elecciones municipales, de las que salió la derogación de la monarquía, la huída de Alfonso XIII a Italia (inducida por sus cortesanos liberales : el conde Romanones y el general Berenguer) y la subsiguiente proclamación de la II República el día 14 de Abril. El ganador en número de votos fue el partido monárquico, que consiguió 40.324 concejales, seguido de la Conjunción Republicano-socialista con 36.282 concejales y Ezquerra Republicana de Catalunya con 3.219 ediles, seguidas por otras formaciones con menos votos. La victoria, clara victoria de los monárquicos, no les sirvió de nada ya que en las grandes capitales ganaron claramente los republicanos que, antes de que concluyera el recuento total de votos, ya se proclamaron vencedores invadiendo las calles y los edificios públicos, en los que se colgaron las banderas republicanas.

Las ciudades de Sahagún (León), Éibar (Guipúzcoa) y Jaca(Huesca) fueron las tres únicas ciudades que proclamaron la República un día antes de la fecha oficial, el 13 de abril de 1931, a las que les siguieron, el 14, las principales capitales españolas, incluyendo Valencia, Barcelona y Madrid, en las que las candidaturas republicanas obtuvieron mayorías muy holgadas, donde las masas republicanas salieron a las calles dando por hecha la victoria de la República.

El PP ha sido el claro vencedor en número de votos, sin embargo, la coalición de izquierdas, incluyendo a Podemos, el PSOE, y los restos de IU, los partidos catalanes separatistas y demás formaciones, como la de Ada Colau en Barcelona; han dejado claro que van a volver al “cinturón sanitario” al que sometieron al PP durante las legislaturas del señor Rodríguez Zapatero. Ya se puede esforzar la señora Aguirre, ya pueden hacer ofrecimientos de llegar a acuerdos los barones del partido de Rajoy; que la suerte está echada y no va a haber municipio, autonomía o diputación que puedan gobernar, salvo en el caso de que hayan conseguido la mayoría absoluta. Y ello nos lleva a una consideración sobre las causas de esta animadversión, rechazo, exclusión y desplante por parte del resto de partidos políticos hacia la única formación política del país que se declara de derechas, que afrontando la oposición del resto de partidos ha mantenido una línea política recta, encaminada a salvar al país de la quiebra o, en su caso, de tener que acudir al rescate de la UE como consecuencia de la situación en la que esta España cuando los socialistas abandonaron el poder después de las elecciones del 20N del 2.011.En realidad se trata de que las izquierdas no son demócratas y sólo usan las urnas para hacerse con el poder del que nadie consigue descabalgarlos.

Como es habitual, muchos periodistas y medios de comunicación que se mostraron diametralmente opuestos a la llegada de Podemos y los acusaron de antidemocráticos, secuaces de Maduro y un grave peligro para nuestro país; ya están empezando a encontrarles justificación, ya los consideran demócratas y se admite que los otros partidos, de izquierdas o separatistas, se presten a pactar con ellos, aunque todos, sin excepción, los habían excluido ( salvo el señor Pedro Sánchez, que ya cometió la torpeza de enseñar su ramalazo totalitario al excluir, de antemano, cualquier pacto con el PP y con Bildu, estableciendo una comparación odiosa entre una formación democrática elegida por más de 10 millones de votantes y una formación separatista representante de una banda terrorista, ETA) de posible acuerdos futuros para gobernar en autonomías o municipios. A rey muerto rey puesto, algo en que, los señores del grupo Godó son verdaderos expertos desde el régimen de Franco al que ensalzaron hasta el día de hoy que apoyan al separatismo.

Cuando pensamos que la señora Colau puede aspirar a alcaldesa de Barcelona o cuando una extremista (ex jueza), Manuela Carmena, se postula para dirigir la capital de España o un chiquilicuatre se postula para la alcaldía de Cádiz, ofreciendo fiestas y jolgorio para todo el año; sentimos que se nos eriza el vello y empezamos a pensar que hemos entrado en el túnel que nos va a conducir, irremediablemente, a la misma situación o peor de la que nos dejó el señor Zapatero. El señor Pedro Sánchez, no sabemos si en las grandes capitales, pero sí en pueblos y ciudades en las que, para gobernar, necesite ayuda, ya ha dicho que va a pactar con Podemos; lo que no sabemos es si quien se va a llevar el gato al agua en cuanto a autonomías, alcaldías o diputaciones, van a ser los socialistas o, más bien, los secuaces del señor Pablo Iglesias. Sin duda que, esta vez, los españoles han votado mirándose al ombligo; más pendientes de castigar, de excluir, de dejarse guiar por sus rencores u odios o por su ojeriza a aquellos que gozan de un nivel de vida mejor; que teniendo en cuenta el bien común, lo que favorecía más al pueblo español, lo que convendría a España, lo que nos llevaría a una situación más desahogada o lo que nos uniría más los unos a los otros. Grave error del que tendremos que lamentarnos.

España no es una isla perdida en la Antártica, independiente del resto de países, sin lazos económicos con nuestros vecinos, si compromisos ni obligaciones contraídas con la CE. Por consiguiente, el adoptar un régimen político anticapitalista, una postura económica intervencionista o unas relaciones de amistad con países que se pudieran considerar de la órbita comunista, con medidas estatales de supresión de las libertades individuales, la propiedad privada, el control por parte del Estado de la vida de los ciudadanos o las restricciones en el uso de las cuentas bancarias (corralito); sin duda que nos pondría en una situación difícil respecto a poder seguir perteneciendo a la UE. A simple vista, vamos a empezar a notar que, tan pronto como discurran los meses próximos, los inversores extranjeros van a empezar a desconfiar de la estabilidad y de nuestra solvencia para garantizar el pago de nuestras deudas y comenzarán a retirar sus inversiones; las multinacionales, que ya llevan tiempo vigilando el movimiento político de estos partidos filocomunistas, en el momento en el que perciban la posibilidad de un aumento de impuestos, una restricción a las facilidades de adecuación de plantillas o de imposiciones de tasas especiales, van a liar el petate, dejándonos para instalarse en otros países en los que se les den más facilidades y les causen menos inconvenientes.

Lo cierto es que convendría que comenzáramos a pedirles a estos “profesores” dispuestos a instaurar el reino de “jauja” en nuestro país ¿cómo se las van a arreglar para pagar nuestra deuda de más de un billón de euros, si los inversores dejan de invertir?, ¿cómo van a conseguir recaudar impuestos de los ricos o las grande empresas si deciden trasladarse de España a otra nación, llevándose consigo a su empresas?, ¿cómo van a pagar las pensiones a los pensionistas, o el coste de la atención sanitaria pública o la prestación por desempleo, si la situación económica vuelve a la crisis, España deja de crecer y el PIB desciende y la prima de riesgo y los intereses de nuestra deuda vuelven a crecer como, de hecho, viene sucediendo desde que se conocieron los resultados de las pasadas elecciones municipales?

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, nos sentimos atrapados en la ratonera a la que nos han conducido todos aquellos a los que, el ministro de AA.EE, señor Margallo, no considera peligrosos, en una más de las boutades a las que nos tiene acostumbrados; y que todos sabemos que son enviados directos del sistema comunista bolivariano, para exportar su régimen de totalitarismo comunista a nuestra nación. Y esto no es una broma ni un juego, porque nos jugamos el porvenir de todos los españoles y de España.

El libro gallego y el idioma

Celso Ferreiro. La Opinion  29  Mayo  2015

El libro gallego acude de nuevo a la Feria Internacional de Buenos Aires, en la que siempre tuvo presencia testimonial, certamen considerado como uno de los grandes acontecimientos anuales de América del Sur. La feria tiene un carácter didáctico y ofrece cada día, gráfica y exponencialmente, cómo la lectura es la mejor terapia para conservar la salud. El libro es libertad, conocimiento y estímulo de la actividad cerebral, porque aumenta la reserva cognitiva del propio cerebro. Deseamos al libro gallego mucho éxito en Buenos Aires. Para lograrlo se hace imprescindible una acertada campaña publicitaria, que trascienda en los medios de comunicación. Nuestra experiencia, en una veintena de ferias del libro en la capital argentina, nos indica que la traducción es la mejor vía para la comercialización.

En línea con la actualidad gallega, el responsable de Política Lingüística niega que el vernáculo esté en vías de extinción. Asegura que supera los 100.000 hablantes, cifra que pone como límite la Unesco. ¿Le falta apoyo social? Cultural, ninguno, a tenor de las numerosas instituciones que lo impulsan como universidades, Consello da Cultura Galega, Instituto da Lingua, Asociación de Escritores, Real Academia Galega, Mesa de Normalización, etc. Extraña la andanada del presidente académico al PP, porque s.e.u.o. fue el partido político que logró establecer una consignación anual en los presupuestos del Estado para la Academia. Ninguno de los gobiernos de los socialistas Touriño y González Laxe, ni el actual de Núñez Feijóo, superó en ayudas a fomentar el gallego al de la dilatada etapa de Fraga. En los sistemas democráticos prima la libertad y la libertad de expresarse no se puede imponer por razones simples: las lenguas no prosperan aunque se intente utilizarlas políticamente o como ingeniería social. "Nada hay más inviolable, ni más santo en la conciencia humana, que el nexus secreto en el que viven la palabra y el pensamiento" (Menéndez y Pelayo).


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