AGLI Recortes de Prensa   Sábado 30  Mayo 2015

¿Qué hacer en la España del cambio?
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com 30  Mayo  2015

Lo peor vendrá porque la izquierda siempre ha entendido la cuestión social en términos marxistas y de lucha de clases. Por eso quieren solucionar la crisis hundiendo a las empresas.

Las últimas elecciones municipales han acelerado a España hacia el caos. Un caos que tiene un responsable principal: el Partido Popular. Gracias a este partido supimos que la economía era "lo único importante". Como ellos eran "buenos gestores" había que confiar en ellos, más aún a la vista de la desastrosa gestión socialista anterior.

Llegó la crisis y todo se hundía. Para paliar la crisis, se hacía necesaria, decían, la "austeridad". Es decir, que para atajar el cierre de empresas en cascada y la destrucción de empleo, con la "austeridad" se le ponía la cosa más difícil a las empresas. Se empeñaron en las "reformas" –algo que nadie sabe muy bien en qué consiste y menos aún por qué es beneficioso- y nada más: ha tenido que ser el BCE quién ha salvado un poco la situación, haciendo uso de su capacidad de proveer de crédito ilimitado. Él y solo él, no Luis de Guindos ni Rajoy, ha sido quién ha hecho bajar la deuda pública desde los 400 puntos hasta 100 o incluso menos.

Pero resulta que eso es suficiente para impedir la llegada a los 10 millones de parados pero no para que los 6 que hay desciendan a niveles razonables. ¿Por qué? Pues porque España necesita un plan de choque en el que la financiación llegue de verdad a los que crean empleo. Y para eso hace falta que la banca privada actúe con la responsabilidad social que debería tener, no como buitres con exclusivo ánimo de lucro.

Así las cosas, va el señor presidente del gobierno y se pregunta en plena campaña electoral: "¿Quién habla hoy de la recesión, del rescate y del paro?" Ante el estupor ciudadano, ha sido el Instituto Nacional de Estadística quien le ha respondido para que el señor Rajoy comprenda por qué es hoy tan fácil decir que los políticos son una casta aparte. Sin que cesen por un momento los escándalos de corrupción y con la precariedad avanzando por doquier, la izquierda ha puesto a pleno rendimiento su eficacísima y pragmática maquinaria propagandística –la única cosa que saben hacer bien- y han desplazado el debate político nacional en bloque hacia sus tesis. Incluso el problema soberanista ha quedado sobrepasado por la polarización izquierda-derecha, planteada ahora en los términos –caricaturizados y adaptados a la propaganda- que la izquierda impone: democracia-poderosos, poder popular-casta política, etc.

Una vez que el PP ha renunciado a discrepar en todos los temas impuestos por el zapaterismo, si ni siquiera la economía marcha, ¿qué les queda para ser creíbles? La respuesta es nada. De manera que se ha hecho una cruda realidad lo que ya avanzamos en nuestro artículo de marzo -La gran expulsión- y el PP ha obtenido más votos por miedo que por conciencia. Jamás en unas elecciones había funcionado tan bien aquello del "voto útil".

Naturalmente, la ceguera pacata del PP, según la cual solo la economía importa, únicamente en apariencia es una ceguera fruto de la estupidez. En el fondo, el "centro-derecha" comparte con la izquierda muchas de sus tesis: de ahí el cinismo y la hipocresía del PP en torno a los asuntos de la "teoría de género", el invierno demográfico –en su triple vertiente de ataque a las familias, aborto e inmigración-, la "memoria histórica" y demás asuntos con los que la izquierda construye su propio imaginario y asegura la dictadura sobre las conciencias de todos.

Por otro lado, es la médula liberal del PP la que le dicta que solo la economía importa. Y es que el Homo oeconomicus del marxismo nunca se ha diferenciado gran cosa del de Adam Smith y demás. Para ellos "la libertad" es la libertad económica, del bienestar y del consumo; esa misma que Podemos quiere para toda la "población"

Así que cabe felicitar a la cúpula del PP por hacer posible esta reedición del Frente Popular, un Frente Popular que en políticas sociales no va a avanzar mucho más de lo que ya ha avanzado el PP. Quizás persiga a la Iglesia, le haga pagar el IBI –exonerando a partido políticos, sindicatos y ONGs, claro está- y corte la financiación a la enseñanza concertada, pero eso es todo.

Lo peor vendrá porque la izquierda siempre ha entendido la cuestión social en términos marxistas y de lucha de clases. Ambos son distorsiones ideológicas de la realidad, que imponen el sofisma de que todos los obreros son buenos y todos los patronos son malos, cuando el mundo es infinitamente más complejo. Por eso quieren solucionar la crisis hundiendo a las empresas a base de impuestos confiscatorios –"que paguen los ricos" y simplezas por el estilo- y hacen el caldo gordo al capital con la inmigración ilegal.

Y todo por culpa del PP, que ya no sabe qué hacer para que no le llamen "facha". La última astracanada en esta línea es la expulsión de la concejala de Rafelbunyol, del PP de Valencia, que se ha empeñado en calificarse "de derechas" en los términos más primarios y paleoreptilianos que quepa imaginar. Esta chica no se ha enterado que para ser lo que ella es, el PP es el último lugar en el que hacerlo. Y si no que se lo pregunten a Ynestrillas, hoy votante de Podemos.

¿Que qué va a pasar? Pues que la izquierda, siempre pragmática y para la que no hay enemigo a la ídem, tripulará con sensatez –desde su punto de vista- la transición del poder hacia sus manos. Que luego arreglen el país está por ver pues, de manera axiomática, no hay gobierno de izquierdas que no arregle un problema sin abrir otros tres o cuatro.

Pero lo que me importa, a este que escribe, no es qué es lo que van a hacer ellos. Eso quizás nadie pueda evitarlo y desde luego no está en mi mano. Lo que me importa es lo que puedo, debo y voy a hacer yo porque eso es lo que me gustaría compartir con todos aquellos a los que la izquierda y el PP quieren meter en un gueto para hacer realidad su termitera gris y triste –ya la viví en la DDR-, tan a gusto del capitalismo.

Llegados a esta tesitura, para los que quieren otra cosa puede que el inminente hundimiento del PP sea una noticia mejor de la que nos pensamos. ¿Un avance? Sencillo: interés nacional primero, patriotismo económico, asegurar nuestra frontera, construir la comunidad nacional y rebelión dentro de la UE.

Para lo demás están los otros.

CARTA AL PRESIDENTE
Querido Mariano
Antonio R. Naranjo www.elsemanaldigital.com 30  Mayo  2015

Si tanto le importan sus ideas no será capaz de sacrificarlas por vanidad personal. Igual cree que esto es recuperable, que sacrificados los capitanes el general ganará la batalla. Se engaña

Intuyo que a usted no le parece justo nada de lo que está pasando y que se siente un poco como ese socorrista que, tras salvar a una señora de ahogarse, recibe el reproche de sus hijos por haberle rozado una teta.

No le veo tan pecho lobo como para que la gente visualice la metáfora, pero sospecho que usted al menos sí lo hace: como dice hasta la saciedad, con alguna razón, cuando llegó a La Moncloa España iba a ser rescatada (dije y digo que, tal vez, hubiera sido mejor vista la resistencia patria a reformarse, la tendencia de su Gobierno a llamar reforma al recorte y la apuesta infantil de resto por decirle al ciudadano lo que quiere oír en lugar de lo que puede hacer), la prima de riesgo estaba hecha una tía-abuela y, creo recordar, José Luis Moreno iba a volver a TVE.

De todos esos peligros, sólo el último se confirmó, y no es mal balance para tres años viniendo de donde veníamos: de un presidente cuya mendaz visión de las cosas animó como nada el nacimiento de Podemos –ese partido conservador que considera progresista decirle a un joven que no tiene futuro en lugar de animarle a descubrirlo- y que se dedicó a conducir a su país con la destreza del capitán del Titanic.

El problema, lo tengo dicho y escrito en un sinfín de artículos y tertulias donde la frase hizo fortuna –no van a ser ustedes y los humoristas los únicos que recurran a eslóganes-, es que una vez a pique el trasatlántico, usted se dedicó a rescatar… al iceberg.

Me explico: había dos caminos posibles para empezar a cuadrar las cuentas y un tercero, el que está triunfando, que en realidad conduce al precipicio. Ya sabe, hacer como si la viabilidad del Estado de Bienestar dependiera de los principios y valores de quien gobierna y no de las existencias del país que lo sostiene: si todo se arreglara por ley, y con un poco de poesía, ya estábamos tardando en enviar a prestigiosos juristas y emotivos rapsodas al Tercer Mundo para arreglar en tres minutos la hambruna, las plagas y las guerras por decreto ley o, mejor, imponiendo por Constitución en Somalia o Afganistán Los Estatutos del Hombre de Thiago de Mello y por himno cualquier temita de Isma Serrano, con un par de Prozac a mano para que no se nos vaya la ídem, mundo cruel.

Pero entre los dos caminos realistas, usted optó por el peor de los posibles: sí, ha logrado ir pagando la deuda y con ello mejorar la financiación del Estado y por tanto el sostenimiento de casi todo; pero lo ha hecho por el inaudito camino de incrementar el gasto en la Administración mientras reducía sus prestaciones, aumentaba la presión fiscal, fundía a las pymes y a las clases medias y auspiciaba el terrible mensaje de terceros según el cual encima éstas tenían la culpa: quién demonios va a crear un puesto de trabajo en este país si ustedes agotan el crédito en sí mismos, succionan al empresario medio con más pasión de la que pone Falete en un self service y auspician que el beneficario potencial de su esfuerzo –el parado o el empleado- compre la estúpida idea de que su patrón juega en la misma división que la "casta" de las multinacionales o los golfos tipo Blesa o Díaz Ferrán.

Añádale a eso la corrupción, que no es privativa del PP pero al PP se le perdona peor: sí, Andalucía es a este mal lo que los Lakers a la NBA, pero Susana Díaz no hace peinetas en el aeropuerto al volver de esquiar ni remite whatsapp solidarios a Griñán o Chaves. Esto no va de que sea justo o no; va de que al final todos somos lo que piensan de nosotros aunque sea injusto y falto de matices: y usted es el señor que pedía paciencia y ofrecía calor a un tipo con aspecto de consiglieri de Tony Soprano.

Era, y perdóneme mi tendencia a las metáforas torpes, como si en el mejor de los casos un policía le hiciera una mamada a un violador para que tuviera ocupada su arma: nadie creería que está evitando un delito.

Un último punto al respecto de su currículo: quizá no le quedaba más remedio, pero ha blandeado en el fin del terrorismo, obviando que una cosa es valorar que ya no maten y otra agradecérselo; no ha sido claro con Cataluña; ha meneado el debate del aborto para luego abortarlo –bien hecho, ¿pero entonces por qué no se quedó quieto desde el principio?- y no ha tenido un relato alternativo, político, intelectual y social, al abrumador pero eficaz despliegue de demagogia del llamado populismo: cuando más falta hacía un Padre de la Patria, usted ha hablado y se ha comportado como el supuestamente eficaz gerente de una mercería. Ese papel lo ha ejercido, y no se enfade, Pablo Iglesias, lo que dice mucho de la patria, de los padres y de las madres que nos alumbraron.

Por resumir su itinerario en esta legislatura, el dinero lo ha sacado de donde no había para seguir gastando en lo que no debía; con la transparencia le ha pasado como a Edurne en Eurovisión y se le ha visto todo pese al esfuerzo por no enseñar nada y con los principios, todo ha sonado cuartelero más que sólido: muy burros con las formas, muy tibios en el fondo y muy torpes a la hora de elegir dónde ser tibio y en qué ser burro.

Se lo digo yo, que veo cómo la defensa de lo sustantivo en decenas de tertulias queda a menudo en manos de sus delegados más zafios, incapaces de explicar con contundencia conceptual, educación formal y modernidad lo que está en juego y de reflexionar con solvencia sobre ello, pero raudos a la hora de encarnar todos los tópicos más casposos sobre la derecha en asuntos en realidad irrelevantes: es verdad que en España padecemos una izquierda paleolítica que vive fenómeno del pasado o contra el pasado y le adjudican al PP hasta los muertos de la cuenta; pero sus portavoces se comportan a menudo como si les hubieran pillado con la pala de excavar fosas comunes en las manos. Otra metáfora, ya sabe.

Y no le eche la culpa a la televisión. Es verdad que Cuatro y La Sexta han encumbrado a monjas tertulianas, bomberos toreros cántabros, brasas universitarios que hasta ayer sólo podían pontificar con grafitis en los retretes de la facultad y una recua de vendedores de crecepelo que en el mejor de los casos perpetran gansadas y en el peor siembran tempestades; pero ya podrían darle el triple de canales a Floriano y a Hernando juntos y nada cambiaría: son como el general Patton, chulo y bocazas como pocos, pero a diferencia de él, sus segundones libran siempre las batallas equivocadas y disparan a los civiles en lugar de al enemigo.

Siendo ustedes de lo más melifluo en lo estructural (han preferido cobrar a una vieja por las muletas que prohibir el pago del dentista y las gafas en cientos de convenios municipales; han criminalizado el talento, el esfuerzo y el riesgo; han avalado la queja y el victimismo como lenguaje social al no saber responder con hechos y palabras a los paladines de la protesta; han tolerado que Cataluña se sienta Escocia; han pedido disculpas por todo lo que hacían en lugar de hacer otra cosa mejor y defenderla; han prolongado el analfabetismo intelectual y educativo de una sociedad taruga y gremial necesitada de una reforma profunda que, sin embargo, aceptó y casi reclamó a voces al darles a ustedes una mayoría tan absoluta; han aceptado que la paz merece la pena aunque acabe con un empate entre muertos y asesinos que en lugar de avergonzar a los segundos les da más votos que a los primeros y, en fin, han resultado de lo más casposo, antiguo, cursi o pijo en lo superfluo: un crucifijo en las aulas por aquí, un insulto al pobre Bardem por allá.

Han echado cojones donde debían poner cabeza y no han puesto ni cojones ni cabeza donde hacían falta ambos, y perdone la expresión. Por eso un señor que anteayer aspiraba a unas pelillas como tertuliano, una ex jueza simpática pero de ideas antiguas, imposibles o contraproducentes rodeada por Erasmus llorones o una activista rumbera les han mojado la oreja a pesar de que, bien mirado, hablan como una Miss –"Mi sueño es la paz en el mundo"- tras dar un cursillo de demagogia impartido a la vez por Marine Le Pen, Jesús Gil y Evita Perón: no son ningún peligro para la democracia, sino la respuesta lógica al peligro que supone un Gobierno empeñado en demostrar que la alternativa a la muerte sólo puede ser el susto: al final tendremos susto y muerte, si seguimos así.

Todo esto se ha llevado por delante o se llevará o dejará maltrechos a gente que, le guste o no al respetable, acumula trienios de gestión y puede exhibir resultados: Rudi, Bauzá, Aguirre, Feijoo (de Valencia me olvido; allí el caloret ya era insoportable), Cospedal y un sinfín de respetables alcaldes han caído por razones ajenas a su propia gestión, expulsadas a nada sutiles pero muy hábiles patadas por Iglesias tras amortizar en sus traseros la coz que en realidad iba dirigida a usted.

Y se lo habrán ganado si, consumado el estropicio, siguen callados para ganarse un futuro personal y emular a ese Javier Arenas que, con tal de no bajarse del coche oficial y mangonear en el partido, le da igual si tiene tres millones de votos más o menos: mientras la empresa le haga un hueco, da igual que venda menos lavadoras.

Así que, por terminar, señor Rajoy, piense en dejarlo: si tanto le importan sus ideas, no será capaz de sacrificarlas por vanidad personal. Herrera le ha dicho que se mire al espejo y decida, pero me temo que eso lo hace a diario y no le quita el sueño: tal vez crea que esto es recuperable, que una vez sacrificados los capitanes el general ganará la batalla, que no pasa nada por provocar esperpénticos episodios como el de Aguirre explicando de manera hilarante un problema real –sin dramatismos, sin insultar a nadie, sin dudar de que Carmena es un respetable cordero aunque lleve un lobo al lado-, pero se estará engañando.

Lo de Podemos y el PSOE tiene pinta de durar o acabar con el segundo engullido por el primero (cortesía de Sánchez, dispuesto a coger poder territorial para disimular sus derrotas y frenar así a Susana Díaz), CiU y el PNV difícilmente le darán un vaso de agua y hasta a Ciudadanos empiezan a temblarle las piernas por la asfixiante presión de la izquierda y el contagioso mal olor que ahora mismo ustedes emiten. Son cada vez menos, y cada vez más solos.

Agárrese a esta cifra: desde que en 2011 les votaran 10.8 millones de personas, ha perdido usted más votantes que parados hay en España y, en esas circunstancias, preguntarles a ellos qué demonios quieren hacer con su partido es la única salida decente. Tiene otra, pero se parece demasiado a la historia del reverendo Jim Jones, responsable en Guyana del suicidio colectivo más masivo de la historia reciente: la ingesta de cianuro fue al final el único billete al paraíso prometido.

Deje, en fin, que sus militantes y simpatizantes decidan qué hacer con su partido, que pese a todo sigue siendo fundamental para entender España y básico para perfeccionar su democracia sin caer en aventuras griegas. Permita que Cifuentes, Casado, Alonso, Semper, Soraya, Feijoo y quienes quieran y sepan den un paso al frente y se midan consigo mismo y con sus alicaídos seguidores para hacer una propuesta nueva y planteársela a la sociedad, sin la tediosa capa del asamblearismo orwelliano ni el infumable tapón del nepotismo vertical de los grandes partidos.

Y quizá le elijan a usted, una ocasión estupenda para rearmarse y dejar de pensar que cualquier operación de maquillaje que tenga en mente será suficiente: no lo será, mientras el primer responsable en todo siga comportándose como si fuera el único inocente de todo.

Piense en ello. Asuma que lo está haciendo lo suficientemente mal como para que "la gente" empiece a creer que la resaca se cura con más güisqui servido por camareros borrachos. Eso es Grecia; pero ustedes no dejan de ser Sodoma. Ya me entiende, y no le hago más metáforas.

Salude a Pedro Sánchez, que tiene un pulso también como para robar panderetas.

¡Qué razón tiene Soraya!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 30  Mayo  2015

Desde luego que qué razón tiene la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría al decir que “a los gobiernos los eligen para que resuelvan los problemas de todos los ciudadanos”, justo precisamente lo contrario de lo que el PP ha venido haciendo los últimos tres años, en los que se ha dedicado a agravar los problemas y a generalizar el rechazo y el descontento. Eso sí, a base de aumentar hasta el 100% del PIB la deuda nacional ha conseguido salvar a unas Cajas de Ahorros de las que la casta política, de la que forman parte, gestionaba como si fuera su banca particular. Basta ver el descontrol del gasto con los estratosféricos salarios,el suplemento sin fondo de las “tarjetas black”, la proliferación de ofertas tan escandalosas como las “preferentes”, las fusiones tuteladas y la desfachatez de la creación de “los bancos malos” como vertedero de la basura acumulada por esa desleal y pésima gestión. Eso sí, sin que los responsables directos de tales desmanes, tanto por parte del controlador e interventor, el Banco de España, ni los Consejeros de esa "banca", hayan sufrido hasta ahora el peso de la Ley y sigan impunes sin ser siquiera juzgados ni obligados a devolver lo robado.

Un Gobierno dedicado a realzar la ruindad de un sistema corrupto y corruptor donde es inexistente la separación real de poderes del Estado. Un Gobierno apoyado por una amplia e histórica mayoría parlamentaria que solo ha servido para que el PP sea cómplice necesario de la traición continuada a sus electores y a todos los ciudadanos. Y todo amparado en la gran mentira de atribuirse el mérito principal de haber “parado” la quiebra de España, su intervención económica por la UE y de haber logrado una recuperación de la macroeconomía cuyos pilares son tan endebles y coyunturales como haber tenido siempre el viento a favor en cuanto al comportamiento a la baja del Euro respecto al dólar, un precio anormalmente bajo del petróleo en origen y el incremento histórico del turismo debido a conflictos bélicos en áreas geográficas del Mediterráneo y de Oriente medio. Sin embargo, esa recuperación minima de empleo, tras la resaca de la detrucción histórica hasta los 6 millones de desempleados, se basa en la precariedsd y multiplicidad intolerable de los contratos que son calificados oportunamente de "basura" y en salarios de autentica vergüenza en una relación laboral injusta y arbitraria.

Y es ahora, cuando los ciudadanos han dictado sentencia a nivel autonómico y municipal, aunque con un castigo que me resulta sorprendentemente insuficiente para el mal hecho, cuando el PP a través de su portavoz en el Gobierno se atreve a usar la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros como altavoz propagandístico en su “llamada a la no exclusión” y petición de “responsabilidad” al resto de partidos y fuerzas “con opciones de poder”. Es curioso y hasta grotesco el que esa responsabilidad no haya existido en su gestión a la hora de haber llegado a pactos de Estado, sobre todo con quienes deberían estar obligados ya que por su ineptitud y sectarismo fueron responsables de haber dejado pudrirse la situación de crisis económica hasta el límite de la quiebra. La famosa herencia del PSOE del nefasto José Luis Rodríguez Zapatero.

Pero aún resulta más grotesco el que el mismo responsable de esa herencia junto a uno de sus lacayos, esté instigando a espaldas de los lideres del partido a una alianza con la nueva fuerza emergente de extrema izquierda, el fagocitador de IU, PODEMOS. Una actitud que ha sido asumida de modo entusiasta por Pedro Sánchez y escenificada con una llamada a Pablo Iglesias para “romper el hielo” y avanzar en futuros acuerdos y pactos de gobierno. Y es que era demasiado pedir a unos partidos PSOE y PP que, a lo largo de estas décadas desde la Transición, han demostrado su falta de altura política a la hora de llegar a verdaderos pactos de Estado y antepuesto sus propios intereses a los de todos los ciudadanos. No se puede sacar agua de un pozo seco.

Esta llamada desesperada y suplicante de Soraya Sáenz, además de ser un ejercicio de gran hipocresía y cinismo, es un “brindis al sol” sin valor. El PP por sus propios deméritos ha caído en el pozo del desprecio y abandono de los ciudadanos. Su soberbia, su prepotencia y su falta total de auto crítica sigue siendo el mayor lastre que le impide sacar fuerzas para ir trepando y alcanzar la luz. Es un hecho el que su planteamiento de hacer “un análisis y reflexión serena” es a todas luces insuficiente y nada creíble. Su intento de acallar la mínima autocrítica llamando a la “serenidad” y a la “prudencia” a quienes dicen las verdades del barquero, solo contribuye a corroborar la falta arrepentimiento y propósito de enmienda.

El PP y el Gobierno de Mariano Rajoy tienen razón en lo que ahora piden a los demás, pero les falta convicción para asumirlo como propio. No resulta ni creíble ni aceptable. Y ya se sabe que siempre se cumple la famosa Ley de Murphy “si algo puede ir mal, saldrá mal y lo hará de la peor manera, en el peor momento y en la forma en que cause más daño”. Así que ustedes mismos señoras y señores del PP.

PACTOS Y COMPONENDAS ¿Más de lo mismo otra vez?
Antonio García Fuentes Periodista Digital 30  Mayo  2015

Como era de esperar, “hierven las ollas políticas que les faltan los garbanzos y substancias para completar el cocido que desean todos para mangonear los presupuestos dinerarios oficiales, que es de lo que tratan todos” (dejemos a los nuevos el beneficio de la duda, hasta que se les vea el plumero) y ya hasta se descubren los que fueron socios “en el reparto” de tantas décadas como lleva enterrado Franco; puesto que los del PP ya lanzan “cables” hacia sus antiguos socios (“los califiqué de partido A y B por aquello que tan perjudicial resultó para los españoles, en “lo de alternancia”).
Y digo lo de socios, puesto que si nó, ¿qué fueron “las condecoraciones” que nada más entrar Rajoy, otorgó al indeseable Rodríguez Zapatero y resto de ministros, cuando lo que merecían era haber sido denunciados y puestos en manos del juez, para que aclararan las devastaciones que en España hicieron en su mangoneo…? por tanto y reitero, “socios y muy bien avenidos, puesto que no ha habido críticas dignas de los hechos que hemos padecido los españoles” y unos y otros se limitan a taparse, con fraternal complicidad, en el expolio y empobrecimiento del “españolito en masa”.

Y empleo la palabra “componendas”, por cuanto es ajustada en grado sumo a lo que han hecho siempre, puesto que la autoridad de la lengua española la define así… “Arreglo o transacción censurable o de carácter inmoral”. Recordemos a simple memoria, cuántas de ellas nos vengan a la mente, incluidos “perdones e indultos a delincuentes de todo tipo y condición, algunos de ellos inauditos”. Y también las largas diligencias judiciales para los altos “dignatarios que se han forrado, sobre la base de unas impunidades que se notan a simple ojo de buen cubero”.

Ahora y en esas reuniones secretas, con o sin testigos, estarán ofreciéndose los intercambios de siempre… “yo te voto si a cambio me das esta concejalía (o consejería), me mantienes los enchufados que tengo de mi partido y además quiero que me coloques a cien o ciento cincuenta más y aparte de ello tenemos que hablar del dinero que se va a asignar a cada partido para gastos de mantenimiento, etc. etc.: “el negocio es el negocio y a ello venimos, lo demás nos importa un cojón”.

No se ha hablado nada, ni creo que se hable de ello, de lo que verdaderamente nos interesa a los expoliados españoles; o sea, de la eliminación de todos esos, “asesores de pacotilla y miríadas de enchufados de la cuerda de cada cual”, que junto a sueldos y demás prebendas abusivas, son los que nos han cargado hasta llegar al estado de quiebra (mi ayuntamiento – Jaén, lo está) en que se encuentran en la actualidad, vete a saber cuántos, entes o entidades menores, ya que incluso España en su conjunto como nación, es la que está económicamente quebrada, por la descomunal deuda que pesa sobre todos nosotros, puesto que España, somos sus habitantes que pagamos impuestos y sobre los que carga esa deuda que habrán de ir pagando los que aún ni han nacido, lo que ya es el máximo de los abusos que un político puede cometer

Lo que nos interesa es saber qué impuestos nos van a quitar de encima, (donaciones, patrimonio, sucesiones, por lo confiscatorios que son) los que van a reducir a mínimos aceptables (IVA, IBI, electricidad, gas y carburantes, agua, teléfono y otros muchos, que nos hacen pagar a precios mucho más altos que países de nuestro entorno) y en fin, reestructurar un régimen tan abusivo, que es aún peor que aquellos impuestos que imponían los señores feudales y de “horca y cuchillo”.

Lo que esperamos es que de una puñetera vez, el terrible y destructor padrinazgo político desaparezca y que llegue al puesto que sea, el más inteligente y preparado para realizar el mismo en bien y beneficio de la sociedad… o sea y mucho más claro, que desaparezca esa enfermedad que en España es el nepotismo de todo tipo y condición.

Que igualmente desaparezcan los privilegios y aforamientos, que de verdad y como debe figurar en la constitución, que todos seamos sometidos a unas leyes iguales para todos y que de verdad nos garanticen que los señores feudales han desaparecido de esta España “de los privilegios para minorías dominantes”.

Que podamos elegir a personas y distritos y no a listas cerradas por un dictador, que en la sombra nos coloca “servidores a su servicio e incondicionalmente sometidos a lo que su dedo señale en cualquier momento”; o sea que queremos una democracia digna de ser denominada así… “y no el potaje infecto que nos colocaron”.

En definitiva, que queremos ver vías de verdadero progreso y que nos prepare para las próximas elecciones, que es en verdad la meta definitiva, para un verdadero progreso, o un “más de lo mismo” que nadie en su sano juicio desea.

Reiterando lo ya dicho, que a los españoles en general, nos da lo mismo “monarquía, que república, que el consejo de ancianos de la tribu”; lo que queremos es mantener a muchos menos indeseables como venimos manteniendo, incluso en sus vicios o abandonos irresponsables. Amén.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

El desastre del Partido Popular
Enrique Domínguez Martínez Campos www.gaceta.es 30  Mayo  2015

-No, no fuimos.
-¿Y vosotros?
-Yo tampoco.
-Mi mujer me dijo que ella no volvía a hacerlo mientras esta gente siguiera haciendo después con su voto lo que le diera la gana. Así que no fuimos a votar.
-Por tanto, no os quejéis ninguno de lo que ha pasado.
-¿Quejarnos? ¿Pero es que estos tíos no se daban cuenta desde hace mucho tiempo de que sus votantes ya no les querían ver ni en pintura?
-¡Hombre!...

-¡Que no, que no! Que esto ha sido una tomadura de pelo como la copa de un pino. ¿Pero tú te crees que se puede justificar toda una legislatura y sacar pecho diciendo que nos han salvado de ser intervenidos gracias a sus estupendas reformas y al sacrificio que han hecho por nosotros? ¡Aquí los únicos que hemos hecho el gran sacrificio hemos sido nosotros, que hemos sido exprimidos como limones pagando impuestos y más impuestos!

-Además, ¿qué han hecho en relación con despolitizar la justicia, o con lo del aborto, o con lo de la ETA, lo de Cataluña, con la corrupción y Bárcenas, o con suprimir Diputaciones, el Senado, el Tribunal Constitucional y un montón de cosas que nos cuestan un ojo de la cara y no sirven sino para colocar a los amigos y a quien ellos, a todos ellos, les interesa?

-Y, encima, ayer por la mañana, cuando se reunió el Comité ese del PP, al Rajoy no se le ocurrió otra cosa que decir, después del desastre, que él estaba cómodo y satisfecho y que no iba a cambiar a nadie ni en el Partido ni en el gobierno. ¡Pero si lo que tenía que haber hecho, por vergüenza torera, era haber dimitido en el acto porque él es el máximo responsable de lo que ha pasado y de lo que va a pasar en las próximas elecciones generales!

-No hubo nadie allí que le cantara las cuarenta. Esta gente, además de sorda, está ciega y muda. Creo que uno, no sé quién, fue el único que ha dicho que se mirara en el espejo antes de presentarse a las generales. ¿Mirarse al espejo? Allí tenía que haberle puesto a parir y haber exigido la dimisión de quienes más han mentido y, además, nos han sacado los cuartos y vete a saber hasta cuánto tiempo seguiremos así.

-Pues, si no queríais votar al PP, teníais otras opciones…
-¿Cuáles? ¿Ciudadanos, UPyD, o el PSOE que ya ha demostrado que nos puede llevar a la ruina cada vez que gobierne?
-También estaba VOX, o…

-Mira, Enrique, este sistema está podrido y quienes se han encargado de acabar con él han sido el PP y el PSOE durante todos estos años. A VOX, como tú dices, le han tapado la boca y no lo conoce en España casi nadie. Por eso han surgido los de la extrema izquierda –que se han merendado a IU- y los de Ciudadanos, que todavía no sabemos dónde están. Y, ¿por qué se les conoce a éstos? Porque determinados medios, respaldados por determinados intereses, les han facilitado durante meses salir en ellos, jalearlos y que pudieran hacerse toda la propaganda que quisieran.

-Éstos sí que son los grandes vencedores y de los que ahora dependen el PP y el PSOE. Por eso ya les están haciendo la pelota unos y otros. Así que, nuestro voto, ¿quién se lo lleva ahora? Yo ya te dije hace tiempo que esta ley electoral es un fraude y que conduce a la partitocracia. ¿Por qué no las segundas vueltas? Por eso, ni mi mujer ni yo fuimos a votar.

Esta conversación, que fue real, la mantuve con tres amigos tomándonos un café. Los tres me aseguraron que conocían a mucha más personas que habían hecho lo mismo, esto es, no ir a votar el día 24 de mayo. No ir a votar, precisamente, al PP, partido del que eran habituales simpatizantes. Pero que este PP, desde luego, no era el PP que ellos conocían, en el que había conservadores y liberales para conformar un partido de centroderecha, no un partido como éste, indefinible, sin referentes políticos, sin ideas-fuerza, sin nada que atraiga a quienes depositaron en él en 2011 toda su confianza para acabar con el desastre al que nos condujo un PSOE anclado en los años treinta del siglo pasado y que utilizó una ingeniería social abominable para satisfacer a sus minorías vociferantes o de la extrema izquierda, que ahora lo van a conducir por donde ellos quieran. Y, además, causó un desastre económico cuyas consecuencias van a perdurar en el tiempo por no se sabe aún cuánto tiempo.

Lo más indígnate, en mi opinión, no es el hecho de que este PP de Rajoy haya perdido en la práctica estas elecciones, y las andaluzas, y las europeas. Lo que no tiene nombre es que, después de tanto éxito consecutivo, no exista en el seno del partido una corriente de opinión seria, rigurosa, exigente, con ideas, valores y convicciones, que exija a quien corresponda un cambio de rumbo lo suficientemente significativo como para que este PP recupere su identidad y sea, de verdad, un partido de centroderecha, es decir, lo que desea representar VOX, compuesto por una serie de personas que, asqueadas, se han tenido que ir de este PP de Rajoy políticamente indefinible. A pesar de que las izquierdas sigan empeñadas en asegurar que este PP es el partido de la derecha española.

E indignante y grave es que, en ese Comité ejecutivo del partido que se celebró el lunes por la tarde, día 25 de mayo, todos sus miembros se quedaron, al parecer, calladitos y mudos, cuando su señor presidente, utilizando los tópicos de siempre, dijo que el PP había ganado las elecciones (a costa de perder casi todo su poder territorial), que se sentía cómodo, que se sentía satisfecho, que seguiría trabajando para que España saliera definitivamente de la crisis (económica) y que, por supuesto, pensaba presentarse como líder (?) del partido a las elecciones generales.

¿Dónde estuvo la autocrítica? ¿Cómo es posible que, después de perder unos 2,5 millones de votos, nadie pidiera explicaciones por ello? ¿Cómo es que nadie en ese Comité analizara, con frialdad pero con sentido común, semejante batacazo? ¿De qué pasta están hechos estos políticos del PP rayoyano? ¿Qué los mueve o les anima? O, lo que es mucho peor, ¿qué les importa, si es que les importa algo, por defender ideológicamente y políticamente?

Toda la derecha española está estupefacta. ¿Es que nadie en ese partido advirtió que nunca sería suficiente tratar de salvar la economía y evitar siempre un discurso político mucho mejor definido, incluso agresivo –como siempre lo ha hecho los socialistas y comunistas, o los nacionalseparatistas- para dar cumplimiento a unos compromisos electorales que han resultado un fraude?

Tengo para mí que ya es demasiado tarde para el PP. Dicen algunos que estos resultados de estas elecciones autonómicas y locales se repetirán o empeorarán en la “segunda vuelta” de las próximas elecciones generales. Sin una estrategia general perfectamente diseñada y definida, sin políticas concretas sobre asuntos esenciales que afectan a toda la sociedad, y con sólo un programa económico para salvar a España de la crisis a base del sacrificio de las clases medias, es ya prácticamente imposible que el centroderecha español pueda confiar en nadie en el futuro inmediato. ¡Qué forma tan terrible de derrochar y tirar por la borda las ilusiones de tantos millones de españoles que votaron en el año 2011 con la vista puesta en la derecha! Se calcula que unos dos millones de ellos no fueron a votar el 24 de mayo por las razones apuntadas.

Y, cuando terminamos el café, uno de mis amigos cogió una servilleta de papel y, como profesor de matemáticas, escribió y me dijo: “mira, Enrique, ésta es la igualdad”:
Rajoy / Zapatero = Desastre del PP / Desastre del PSOE.

La quinta columna
Luis del Pino Libertad Digital 30  Mayo  2015

El término "quinta columna" es de origen español: en 1936, al principio de la Guerra Civil, el general Emilio Mola describió a un periodista los planes para la toma de Madrid por parte de las tropas nacionales. Según el general Mola, había cuatro columnas de tropas convergiendo sobre la capital - desde Toledo, desde Extremadura, desde la Sierra y desde Sigüenza -, a las cuales se añadía una "quinta columna" formada por los simpatizantes del bando nacional que vivían en el Madrid republicano y que, llegado el momento, ayudarían a conquistar la ciudad.

La expresión hizo fortuna en España y pasó con rapidez de nuestro idioma al inglés, probablemente gracias a que Ernest Hemingway escribió en 1938 una obra de teatro ambientada en el Madrid republicano y a la que puso como título "The fifth column" ("La quinta columna").

Hoy en día, el término "quinta columna" se usa habitualmente en casi todos los países del mundo, para referirse a cualquier grupo u organización que trabaja para el enemigo desde dentro de las filas propias. Por ejemplo, hace no muchos meses, Nigel Farage, el líder del partido británico antieuropeísta UKIP, utilizaba la expresión "quinta columna" para referirse a los musulmanes que habitan en Europa.

Andan las aguas estos días un tanto revueltas, a raíz de las elecciones municipales y autonómicas, que han supuesto para el Partido Popular un descalabro aún mayor de lo esperado.

El PP se ha dejado dos millones y medio de votos, ha perdido las mayorías absolutas que había conquistado en 2011 y tendrá que dejar paso a gobiernos de izquierda en muchas comunidades y ayuntamientos. En el resto de lugares, el PP tendrá que convencer a Ciudadanos de que pacte, si quiere aspirar a gobernar.

También el Partido Socialista ha perdido más de medio millón de votos con respecto a las elecciones de hace cuatro años, pero ha tenido la suerte de que podrá volver al poder en algunos lugares, con el apoyo de Podemos, y de que su bajada ha quedado eclipsada por el monumental castañazo del PP.

A pesar de haber sido el partido más votado, la imagen de derrota de los populares es tan patente, resulta tan imposible de ocultar, que ya han empezado las dimisiones y las bofetadas de todos contra todos dentro del partido. Y por primera vez se alzan voces y dedos señalando al culpable último de la catástrofe electoral, que no es otro que Mariano Rajoy. Porque si pierdes una alcaldía, la culpa puede ser del candidato a alcalde, pero si las pierdes todas, está claro que lo que falla es el partido en su conjunto.

Y no será porque no hubiera avisos. Somos muchos los que venimos advirtiendo, desde distintos medios de comunicación, de que el PP estaba traicionando a sus electores y de que eso iba a tener un alto coste electoral. Y los propios votantes lo dejaron claro por dos veces: primero en las europeas, donde el PP perdió un 40% de sus sufragios, y luego en las andaluzas, donde la formación de Rajoy cosechó el peor resultado de los últimos 25 años.

Pero ninguno de los avisos sirvió para que la actual dirección del PP rectificara. Y, lo que es peor, tampoco sirvió para que nadie dentro del PP alzara la voz para exigir esa necesaria rectificación. Rajoy es el responsable último de la catástrofe, pero tampoco pueden eludir su responsabilidad todos aquellos que, habiendo debido hablar, optaron por guardar silencio. Ahora no vengan con lloros aquellos que han dejado que Rajoy llevara al partido hacia el abismo.

Porque el juego de Rajoy y su círculo más cercano estaba claro desde hace mucho tiempo: si entregas los medios de comunicación y propaganda al enemigo; si te dedicas a machacar a tus propias tropas y a alimentar a las contrarias; si aplicas todas las medidas que el enemigo sugiere; si vas entregando al enemigo posición tras posición y si negocias en secreto con el enemigo... la lógica dice que es que estás trabajando para el enemigo. Y lo de menos es si lo haces consciente o inconscientemente.

Todos los miembros del Partido Popular han consentido que el partido fuera tomado por una quinta columna que lo ha conducido a la catástrofe. Una quinta columna que ha mantenido todas y cada una de las leyes ideológicas que Zapatero aprobó; una quinta columna que ha continuado la política de negociación con ETA, la liberación de terroristas y el blanqueamiento de sus terminales políticas; una quinta columna que ha entregado los principales medios de comunicación a la izquierda; una quinta columna que ha dado alas a Podemos para que ahora pueda darle los gobiernos autonómicos y municipales al PSOE, mientras machacaba a cualquiera que intentara montar algo a la derecha del PP; una quinta columna que ha financiado con generosidad a los nacionalistas para que éstos pudieran continuar con su proceso de sedición...

En noviembre, el Partido Popular desaparecerá a efectos prácticos. Porque Rajoy, como buen quintacolumnista, no va a rectificar. Le da igual que el Partido Popular se hunda. Ni siquiera tiene como objetivo repetir de presidente. Sabe que va a perder las elecciones y no le importa. Su misión es, simplemente, entregar el poder a la izquierda, una vez destruida la derecha.

El único problema es que a la quinta columna se le ha acabado la impunidad. Porque muchos habitantes de la ciudad se han dado cuenta de que algo no cuadra, de que no es normal que alguien abra descaradamente las puertas de la ciudad al enemigo. Y han empezado a desenmascarar a los quintacolumnistas, retirándoles el voto.

¿Servirá de algo esa rebelión de los votantes o es ya demasiado tarde? Ya lo veremos. Por lo pronto, siempre es más fácil luchar contra un enemigo que se presenta a cara descubierta, que contra aquel que trabaja para el enemigo desde dentro de tus propias filas.

Hasta nunca Mariano
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com 30  Mayo  2015

Acaba de cerrarse el ciclo político más corto de la democracia. Cuatro años exactos ha durado. Ya hay que ser inútil para dilapidar tanto capital en tan poco tiempo y de un modo tan tonto. La hemeroteca está ahí para quien quiera consultarla. En mayo de 2011 el PP era el amo indiscutible del mapa municipal y autonómico. Unos meses después se haría con el Gobierno de la nación poniendo 186 diputados y 160 senadores encima de la mesa. Una mayoría tan aplastante que hasta referir los datos sonroja. En el Senado el siguiente partido tras el PP es el PSOE con cien senadores menos. Desde la primera legislatura de Felipe González no se recordaba algo similar. A Felipe la gasolina le duró cuatro legislaturas y 13 años que a muchos se les hicieron eternos. De no ser porque el morritos tenía la manía de adelantar las elecciones, el felipismo hubiese durado casi veinte años.

La vigorosa hoguera del 82 fue apagándose lentamente hasta que su última ascua se extinguió en marzo del 96. En esos años el país cambió, en unas cosas para bien y en otras para mal, pero de lo que hay duda es que, como había advertido Guerra al llegar a la poltrona, a España no la conocía ni la madre que la parió. Con Rajoy todo ha sido diferente. El fogonazo de noviembre de 2011 estaba ya muy consumido solo unos meses después y, para el segundo aniversario de la victoria, todos le daban por amortizado. Lo que ha venido después, los sucesivos fiascos electorales, no han sido más que la consecuencia de los despropósitos sin tregua de los dos primeros ejercicios. Y no será porque no lo habíamos advertido con tiempo. No se debe traicionar a todos durante todo el tiempo. No se debe cabrear por puro gusto a todos los votantes un día sí y al otro también. A cambio, en lugar de las gracias por recordarles lo obvio, lo que nos cayó fue una manta de palos.

Rajoy y su prole de gañanes relamidos, paridos todos durante el congreso búlgaro de Valencia en 2008, no supo asimilar la victoria. Quizá porque no la mereció. Mirado ahora, con la perspectiva que dan los años, vemos con claridad que se limitó a esperar debajo de un árbol a que le cayese la fruta madura y cuando la tuvo entre las manos no supo que hacer con ella. Pensó que aquello le iba a durar por siempre y, en su absoluta simpleza, creyó que con que la economía remontase un poco bastaría para lograr sin esfuerzos la reelección. Fue algo más que un error de apreciación. Rajoy siempre ha despreciado a sus votantes. No hay más que detenerse un poco para observar esa muesca a medio camino entre el asco y la conmiseración que pone involuntariamente en los mítines. Soberbio y pagado de sí mismo como es, cree que los españoles somos tontos del culo. No exagero, realmente lo cree. Que con un trabajito cualquiera y una dosis de fútbol y lectura matinal del Marca alcanzamos la felicidad suprema. ¿Principios? Si él, registrador por la gracia de dios desde los veintipocos años no los tiene, ¿por qué habrían de tenerlos esa pobre gente que hace cola en la oficina del paro?

Este menospreciar sistemáticamente a sus electores ha desencadenado la mayor y más extendida desafección hacia el partido de toda su historia. Nadie, ni Fraga, ni Hernández Mancha ni, naturalmente, Aznar, perdieron tantos votantes en los muchos vaivenes que ha dado el PP desde su fundación durante los años de la Transición. Ganar un votante es complicado, perderlo también, volverlo a ganar es una tarea titánica solo al alcance de auténticos genios de la política. Rajoy no está entre ellos. Pedro Sánchez tampoco, de manera que todo lo que cabe esperar de aquí a las generales es que la sangría continúe, acelerándose incluso porque la alternativa ya es algo más que alternativa, ahora es una realidad con poder contante y sonante y la cuchara bien metida en el presupuesto.

Podría argüirse que el PP rajoyano ha dilapidado su capital electoral en un espacio de tiempo asombrosamente corto porque se ha sacrificado aplicando reformas fundamentales en el sistema al estilo de lo que hizo Suárez. Pero no, la España de Rajoy es a grandes rasgos idéntica a la de Zapatero. No solo no ha cambiado ninguna de las leyes netamente zapateristas, sino que las que son de su propia cosecha han venido a apuntalar el consenso socialdemócrata del que él, inexplicablemente, se siente deudo. El Estado nunca había sido tan elefantiásico como ahora. Y para financiarlo ha echado mano de la fiscalidad más dura de nuestra historia. Todo, dicen, para poner coto al déficit, y ni eso ha conseguido. El déficit sigue disparado y, como añadido, la deuda pública está en máximos históricos. Cada décima de supuesto crecimiento en estos cuatro años ha costado una fortuna en endeudamiento. Quiso, en definitiva, hacer viable el zapaterismo y lo único que ha logrado es demostrar su endemoniada lógica: no hay almuerzos gratis, no se puede gastar más de lo que se produce, el sistema clientelar imperante es injusto, imposible de financiar y lo llena todo de incentivos perversos, el Estado, en suma, no crea riqueza, la dilapida. No veo necesario recordar que el experimento que se han traído estos dos entre manos ha corrido a nuestra cuenta.

El legado más perdurable de este desastre será la entrega del país con sus 47 millones de rehenes a la nueva izquierda podemita y la desactivación práctica de la derecha durante un par de legislaturas. Una derecha que tendrá que reconstruirse con calma. Quizá ya no en torno al PP, unas siglas malditas a las que nadie quiere acercarse. Pero lo importante no es el partido sino las ideas que lo mueven. Las hay malas y buenas. Hay que ser muy cuidadoso a la hora de elegirlas. Del funesto rajoyato se pueden extraer muchas lecciones, la primera y más importante es que sin principios no hay nada. Pablo Iglesias los tiene, equivocados, pero los tiene, y bastante firmes. Toca preguntarse si Albert Rivera tiene vocación de remolque o de tractor. Si es lo primero estamos apañados.

El motín de los orfebres
Jesús Laínz Libertad Digital 30  Mayo  2015

En aquel tiempo hallábase Pablo de Tarso sembrando la palabra de Dios en Éfeso, ciudad de la señora Artemisa, diosa de los muchos pechos. Mas, a pesar de su divina inspiración, su prédica no conseguía acariciar los oídos de los efesios, sobre todo en el barrio de los orfebres, dirigidos por el platero Demetrio. Bien se sabía desde hacía muchas primaveras que los hábiles artífices de Éfeso obtenían no poca ganancia de la venta de reproducciones en plata de su sin par templo de la diosa, que incluyera entre las siete maravillas del mundo Antípatro de Sidón. Pues Pablo, tanto en dicha ciudad como en toda el Asia, estaba persuadiendo y llevando tras sí a una gran multitud diciendo a quien quisiera escucharle que Dios sólo había uno y que no eran verdaderos dioses los ídolos hechos por manos de hombre.

Alzáronse, pues, en tumulto los orfebres bajo las palabras del platero Demetrio, quien les hizo ver que lo dicho por el impío Pablo no sólo iba en descrédito de la diosa Artemisa, que vendría a quedar despojada de su majestad, sino que representaba un enorme peligro para sus monederos. Al oír esto, aunque muchos de los presentes no sabían por qué se habían reunido, llenáronse de ira y, rechinando los dientes y alzando los puños, comenzaron a gritar: "¡Grande es la Artemisa de los Efesios!". Y no corrieron a gorrazos al impío Pablo y sus discípulos por milagrito de Jehová.

Dos mil años después, en la otra orilla del Mare Nostrum, se alzan gritos y puños hacia los sacrílegos que ofenden a los dioses de cada necionalidad histérica, a las creencias de sus adoradores y a las ganancias de sus regidores. ¡Ay del que ose poner en peligro los puestos, prebendas, colocaciones, títulos, honores, sueldos y beneficios derivados de los sacrosantos hechos diferenciales y del intocable, inmutable, imprescindible, incuestionable, insustituible, inmejorable, insuperable, inalienable, imprescriptible e inembargable Estado de las Autonomías! Pues al grito de "¡Grande es nuestra comunidad autónoma, o nuestra nacionalidad, o nuestra realidad nacional, o nuestra nación, así como su autogobierno y su derecho a decidir!", aunque muchos no sepan ni lo que significan las palabras que pronuncian, el impío será corrido a boinazos, a barretinazos, a chapelazos o a lo que manden los dioses del lugar.

Los cómplices de la verdadera Transición
Gabriela Bustelo www.vozpopuli.com 30  Mayo  2015

“Tú y yo lo sabíamos” –el mantra del gran locutor Joaquín Luqui– nos serviría para describir lo que está sucediendo en España, porque todos sabíamos que iba a haber un antes y un después del 2015. Las municipales de mayo han sido un claro aviso de lo que puede esperarse en las generales que Rajoy deberá convocar después del verano. La mole bipartidista flaquea ya, seriamente dañada por el obús de los partidos nuevos. El Partido Popular se ha dejado por el camino dos millones y medio de votos, conservando tan solo Galicia como bastión. Abundan las comparaciones con la implosión de UCD, que desapareció de la noche a la mañana, como lágrimas en la lluvia. Pero el PSOE ha perdido 700.000 votos desde aquel 2011 que fue el peor año electoral de la historia del socialismo español. Es interesante recordar que cuando el PSOE se desmoronó obtuvo el 27% de los votos, el mismo porcentaje obtenido por el Partido Popular en estos comicios.

Las alcaldables podemitas
¿Lo más relevante del 24M? Los resultados de las dos grandes alcaldías españolas, donde las coaliciones integradas por Podemos obtuvieron una sorprendente cantidad de votos. Las dos grandes urbes acusan de modo claro la irrupción de los llamados “emergentes” en la política municipal frente a los partidos tradicionales que, no obstante, se mantienen como las dos fuerzas más votadas. Pese a la reacción algo melodramática de los candidatos conservadores y socialistas, conviene recordar que un pacto PP-PSOE permitiría al bipartidismo gobernar en todas las comunidades autónomas –salvo una– donde se han celebrado elecciones el 24 de mayo. Solo en Navarra la suma de los escaños conseguidos por los dos partidos tradicionales (9) ni se acerca a los 26 necesarios para la mayoría absoluta.

La crisis justiciera
Para hacer una reflexión postelectoral conviene volver la mirada sobre la última década, que abarca los siete años largos de Zapatero y los tres de Rajoy. Diríase que España comenzaba por fin a superar la dura prueba del crash económico, sin confrontaciones callejeras ni demasiado agit-prop. Nuestra democracia parecía haber logrado empezar a revertir la crisis y regresar al mapa europeo, cumpliendo los acuerdos pactados y demostrando al mundo que España no es un fracaso periférico como el griego. La crisis, indudablemente, nos ha dado una bofetada de realismo, señalando a los culpables y prometiendo justicia a los inocentes. Desenmascarados los farsantes, estafadores, arribistas y serviles, aspirábamos a ser una democracia occidental imperfecta pero digna. Una democracia en la que había que volver a creer.

El delirio de la hiperlegitimización
Pero bajo las brutales cifras de desempleo nacional (24%) y juvenil (52%) late una lógica frustración social, espoleada neciamente por la desatención del Gobierno de Rajoy. Mientras todos los presidentes de las democracias occidentales bombardean a sus ciudadanos con apariciones casi constantes en los medios de comunicación, Rajoy ha dado dos ruedas de prensa en toda la legislatura. Es inútil sacrificar todo el programa electoral para solventar la crisis si esa dedicación exclusiva no se comunica de manera clara y reiterada. La política sordomuda de Rajoy ha sido letal no solo para su propio partido, sino para España entera, porque es la justificación perfecta del proyecto de hiperlegitimación de la izquierda que, como estamos comprobando en estos días posteriores a las municipales, tiene como delirante objetivo eliminar a la derecha española del mapa político.

Las dos Españitas guerracivilistas
En España, por desgracia, pocos grandes proyectos políticos son en formato positivo. Los proyectos negativos, en cambio, funcionan bien. No suelen unirse los españoles –de uno u otro signo político– a favor de ideas nobles que puedan beneficiar a todo el país, sino en contra del bando enemigo al que buscan hundir y aniquilar. Es trágico que la izquierda española, en bloque, se plantee esta regeneración política –que podría convertirnos en una verdadera democracia occidental– como una nueva batalla contra la derecha. Y los tics políticos de la derecha también son fanáticos y defensivos. Por increíble que pueda parecer, las dos Españitas guerracivilistas siguen enzarzadas en la paleta disputa que ha impedido a este país llegar a ser una verdadera nación moderna.

La (ir)responsabilidad de la prensa
Las coordenadas funestas que han mantenido viva la corrupción en España no se habrían prolongado durante casi cuarenta años sin la aquiescencia de gran parte de los poderes nacionales, incluidos los mediáticos y de creación de opinión. Nuestra democracia es un simulacro lleno de ángulos muertos donde anidan los vampirismos autonómicos, los nacionalismos extremos y la corrupción. A la hora de atribuir responsabilidades, la prensa apenas hace esa autocrítica que exige machaconamente a las fuerzas políticas. El papel crítico del cuarto poder ha sido esencial, pero también estamos comprobando estos días la parcialidad y falta de profesionalidad de buena parte del sector mediático.

¿Otro retroceso?
El proyecto de regeneración de nuestro país puede convertirse en otro retroceso histórico de esos que tan bien se le dan a España. No estamos jugando aquí a ver quién se pone antes la camiseta morada o la naranja, ni a ver quién es más cool en las tertulias, porque en una república bananera es fácil molar. Lo que nos jugamos aquí es que España regrese –o no– a la historia mundial. Y la historia mundial es eso que sucede mientras aquí estamos llamando friki fachorra a Esperanza Aguirre y perroflauta apestoso a Pablo Iglesias. En un país serio, los medios deben ser, por tanto, los vigías cómplices de esta auténtica Transición recién emprendida. Y huelga decir que los países serios viven en concordia, no en discordia.

El FMI sugiere que el próximo Gobierno tendrá que recortar el gasto público en 2016
La política fiscal neutral toca a su fin. Eso es lo que piensa el FMI, que estima que en 2016 el consumo público volverá a caer. Sugiere, sin embargo, no reducir la inversión pública y hacer nuevas reformas
Carlos Sánchez El Confidencial 30  Mayo  2015

La política fiscal ‘neutral’, como la califica el Fondo Monetario –ni expansiva ni restrictiva–, toca a su fin. Al menos, eso es lo que sugiere el FMI en su informe de perspectivas de primavera. El documento prevé que el gasto público en España vuelva a tasas de crecimiento negativas el año próximo. En concreto, el consumo público se reducirá un 1,1% frente al actual ejercicio. Tanto en 2015 como en 2014 el consumo público volvió a crecer (aunque fuera de forma moderada) tras años de caídas en medio de la recesión.

Ahora, sin embargo, el FMI estima lo contrario. Y aunque no ofrece previsiones concretas sobre el volumen de déficit público en el caso español –se limita a las previsiones que ha elaborado el Gobierno–, sí sugiere que el margen de maniobra es estrecho. Entre otras cosas, porque los estímulos económicos derivados de la caída de los precios del petróleo, de las menores tasas de interés tras la expansión cuantitativa del BCE y de la depreciación del euro tendrán un efecto menos positivo para las arcas públicas.

Este escaso margen de maniobra se manifiesta en el hecho de que el déficit ajustado al ciclo (es decir, el que tiene carácter estructural y no meramente coyuntural) se mantiene todavía en niveles elevados. En concreto, se situará el año próximo en el 2,3%, y en el 1,5% el siguiente. Incluso el balance primario (que excluye el pago de intereses) no registrará superávit hasta 2018.

Eso quiere decir que el endeudamiento público (debido también al escaso avance de la economía en términos nominales por la escasa inflación) seguirá creciendo hasta representar el 100,1% del PIB en 2016. A partir de ahí, volverá a decrecer hasta el 96% del producto interior bruto en 2020. Por lo tanto, 60 puntos de PIB más (unos 600.000 millones de euros actuales) con que comenzó la crisis.

Ahora bien, el FMI no parece estar del todo de acuerdo con esta estrategia. En palabras de los redactores del informe, “los países con un espacio fiscal limitado deben utilizar la mayor flexibilidad que contiene el Pacto de Estabilidad y Crecimiento para realizar inversiones públicas y aprobar reformas estructurales con el fin de reequilibrar sus economías”. Por lo tanto, sugiere, hay que huir de recortes en los sectores con mayor capacidad para aprovechar los multiplicadores fiscales de crecimiento.

¿Y qué pasa con los países que tienen mayor margen de maniobra? Pues en este caso se sugiere que “los países con espacio fiscal, especialmente en Alemania, podrían hacer más para fomentar el crecimiento, especialmente mediante la realización de la inversión pública”. Se apunta directamente, por lo tanto, al corazón de la economía europea, en pleno proceso de consolidación fiscal, lo que afecta al potencial de crecimiento.

Políticas procíclicas
¿Quiere decir esto que hay que hacer políticas procíclicas? En un reciente estudio del FMI, su autor sugiere que los Gobiernos pueden usar la política fiscal para reducir la volatilidad del PIB con el fin de potenciar el crecimiento a medo plazo.

En esencia, se dice, esto significa que “el Gobierno tiene que ahorrar en los tiempos de vacas gordas” de manera que pueda usar el presupuesto para estabilizar el producto interior bruto “en los tiempos de vacas flacas”. Se estima que, en las economías avanzadas, la adopción de políticas fiscales más estabilizadoras podría reducir la volatilidad del producto en alrededor de un 15%, con un aumento del crecimiento de aproximadamente 0,3 puntos porcentuales anuales.

El FMI, sin embargo, vuelve a poner una vela a Dios y otra al diablo. Y en concreto, sostiene, existen “riesgos para la sostenibilidad de la deuda pública”. El endeudamiento, asegura, “sigue siendo una preocupación clave dada la elevada deuda pública”. Y de ahí que proponga una “estrategia creíble a medio plazo” con medidas específicas para mantener la confianza de los mercados”.

En el caso español, el equilibrio presupuestario no llegará de la expansión de los ingresos públicos. El Fondo estima que hasta el año 2020 el peso de la presión fiscal se mantendrá en el entorno del 38% del producto interior bruto. Por el contrario, el gasto público no bajará del 40% del PIB hasta 2020. La diferencia es lo que explica la evolución del déficit.

Más positiva es la evolución de la balanza de pagos, una de las históricas restricciones de la economía española, que siempre ha limitado su crecimiento. El FMI considera que la balanza por cuenta corriente arrojará un superávit del 0,3% este año y un 0,4% el próximo, todavía insuficiente para reducir de forma significa la imponente deuda externa de España (Posición de Inversión Internacional), muy próxima al billón de euros.

El auge de Podemos ya pasa factura
EDITORIAL Libertad Digital 30  Mayo  2015

El buen resultado electoral que han cosechado las filiales de Podemos a nivel municipal, con Manuela Carmena y Ada Colau a la cabeza, ya se ha traducido en la paralización de inversiones en Madrid y Barcelona, así como en una preocupante incertidumbre política, cuya factura será, sin duda, muy onerosa conforme se prolongue en el tiempo. El saneamiento del sector inmobiliario y el favorable contexto de crecimiento y creación de empleo que se venía registrando en los últimos trimestres podría sufrir un cortocircuito en caso de que el auge electoral del partido que lidera Pablo Iglesias vuelva a subir en las encuestas de cara a las próximas elecciones generales.

Por el momento, la mera opción de que puedan hacerse con las alcaldías de Madrid y Barcelona ha levantado, como es lógico, el nerviosismo entre inversores y empresarios, con el consiguiente freno de importantes proyectos para la generación de riqueza y empleo, a la espera de lo que pueda pasar a corto plazo. No es de extrañar si se tiene en cuenta que los programas de Carmena y Colau constituyen un compendio de absurdos e inútiles despilfarros públicos, abusivas subidas fiscales y, sobre todo, un ataque directo contra la propiedad privada y la seguridad jurídica.

Por un lado, Ahora Madrid tiene la firme intención de suspender todos los proyectos urbanísticos en marcha, comprometiendo así decenas de miles de puestos de trabajo en la construcción, justo en el momento en el que sector inmobiliario empezaba a levantar cabeza. Además, pretende impagar la deuda municipal, cuya cuantía supera los 5.000 millones de euros, en una flagrante violación de la ley, más allá del importante agujero que podría acabar causando a los bancos españoles. Por si fuera poco, aspira, igualmente, a recuperar los servicios municipales externalizados, con el consiguiente coste en términos de ineficiencia y aumento del gasto público. Sin embargo, lo más preocupante es el nulo respeto a la propiedad privada que desprende todo el proyecto de Carmena, ya que pregona la paralización indiscriminada de desahucios y la imposición de fuertes sanciones a los pisos vacíos, entre otras muchas perlas de nefastas consecuencias a nivel económico y jurídico.

Por otro lado, la plataforma de Ada Colau, Barcelona en Comú, le ha declarado la guerra al sector turístico, auténtico motor de la Ciudad Condal, mediante la paralización de todas las licencias de actividad, la imposición de nuevas tasas y una fuerte restricción de la actividad comercial. Si a ello se suman los cambios que pretende llevar a cabo en el ámbito del orden público, con la eliminación de los Antidisturbios y la legalización de la okupación, el panorama que pinta Barcelona resulta muy preocupante.

Habrá que ver si, finalmente, Podemos se hace o no con el control de ambas ciudades, pero la simple posibilidad de que gobierne es una pésima noticia para el interés de sus ciudadanos y, especialmente, para el conjunto de la economía nacional. La implementación de su profundo ideario colectivista asestará un duro golpe al crecimiento de Madrid y Barcelona, pero el impacto que sufrirá la imagen exterior de España será mucho mayor en caso de que esta terrible radicalización política no logre corregirse en los próximos meses. Los extremismos siempre pasan una elevadísima factura, y el caso de Podemos, tanto en Madrid y Barcelona como a nivel general, por desgracia, no será diferente.


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¡Ahora los empresarios caen del guindo y se lamentan del engaño!

“Cuando un hombre se mira mucho a si mismo, llega a no saber cuál es su cara y cuál su careta” Pío Baroja
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 30  Mayo  2015

Es algo entendible y, por supuesto, en ello confían los políticos que, en periodo electoral, el vulgo, las gentes sencillas, los que lo están pasando mal y aquellos que se sienten agraviados por los gobernantes, tengan la tendencia a dejarse convencer, a ser fácil pasto y caer en la demagogia, los engaños, las medias verdades y las promesas que los políticos suelen usar para captar adeptos para su causa. Las personas inteligentes suelen huir de mítines, de conferencias o de las habituales encerronas que los directivos de las campañas electorales tienen programados para explicarle, a la audiencia, aquello que quieren oír, que puede satisfacer a sus intereses personales o que descalifica a aquellas formaciones por las que los oyentes sienten una particular ojeriza. La naturaleza humana es así y los que buscan votos saben muy bien como explotar los defectos y credulidad de aquellos a los que se dirigen.

No obstante, en España existe una “casta”, como diría Pablo Iglesias, que se mueve por estímulos, impulsos o señuelos distintos de los que suelen afectar al resto de los ciudadanos. En efecto, hay en nuestro país quienes han sabido dejar aparte los sentimientos, los ideales políticos, las conveniencias del país o el propio y explicable amor por su terruño, supeditándolo todo a la economía, al progreso de su negocio o industria, a ganar dinero, aunque para ello deba sacrificar otros valores morales, sentimentales, de amistad o, incluso, familiares. Estamos hablando, ustedes ya lo habrán sospechado, de los comerciantes, de los banqueros, de los industriales o de los especuladores; una especie humana que se rige por un afán, podríamos decir que enfermizo, de conseguir atesorar riqueza y que, ante tal desafío, poco cuentan sus tendencias políticas o sus compromisos con la sociedad en la que están instalados y de la que participan

No tengan ustedes la menor duda de que, ante un problema de tipo político; ante una situación de inseguridad o una amenaza de crisis, sea económica, financiera o social, siempre enfocan su análisis desde la contemplación de la repercusión que, aquella situación, pudiera tener en la marcha de su negocio, en sus pedidos y en sus ganancias; valorando las posibles opciones que se le presentan para no salir perjudicado o, al menos, lo menos posible, por las consecuencias de aquella anomalía. Sin embargo, en ocasiones, su propia cerrazón, su egoísmo y su fijación excesiva en sus propios problemas, le impiden abarcar en toda su amplitud, los otros ámbitos en los que pudieran incidir aquellos y sus consecuencias globales para el país; más allá de sus intereses particulares y que, desde otros ángulos, también pudieran repercutir en su vida y la de sus familiares.

En las reuniones que, el líder del PSOE, ha tenido a lo largo del periodo preelectoral, con distintos colectivos, también, cómo no, las tuvo con los empresarios en distintas convenciones en las que, como era de esperar, los quiso tranquilizar, les vendió las excelencias de su partido, les prometió ocuparse de sus problemas y les aseguró, para su tranquilidad, que, de ninguna manera pactaría alianzas para gobernar con el partido de Podemos. Recordemos, antes de seguir por este camino, que en la comunidad autónoma de Catalunya también estuvieron reuniéndose para analizar las consecuencias de la postura separatista del señor Mas y del señor Oriol Junqueras, con los que se reunieron, recibiendo de dichos señores seguridades de que Catalunya seguiría perteneciendo, como Estado independiente, a la CE, recibiendo de ella las mismas subvenciones que vienen obteniendo ahora y que, el nuevo estado catalán, se convertiría en la séptima potencia económica de la UE.

Muchos picaron y se decantaron por apoyar la propuesta de Mas de independizarse de España. Luego ha venido el desencanto, han recibido informaciones de personas solventes, de las que han deducido que de todo lo dicho nada se sustentaba de pie y que, lo más probable, fuera que se encontraran aislados en una pequeña nación, rodeada de fronteras, obligada a pagar cánones y tasas por su importaciones y exportaciones y con la evidencia de que, su entrada en la CE por muy rápido que fuera necesitaría la aprobación de todos los países que la forman. El tiempo ha desmentido a Mas y ha dejado su plan independentista en sus justos límites, con la consiguiente pérdida de adeptos que no están convencidos de que esta utópica separación sea lo más conveniente para sus intereses.

Ahora, los empresarios que confiaron en el señor Sánchez se rasgan las vestiduras ante la evidencia de que fueron engañados por el líder del PSOE. Los pactos de los socialistas con Podemos, seguramente van a producirse en muchos municipios y, posiblemente, en algunas comunidades, lo que supone que los bancos van a tener que mirar con lupa las hipotecas que concedan ante la posibilidad, como ha anunciado la señora Colau, futura alcaldesa de Barcelona, de suprimir que se pueda desahuciar a los que no paguen o que les obliguen a poner en alquiler todos aquellos pisos que tengan en sus balances, sin alquilar. Y no olvidemos que, para estos señores de Podemos, la palabra de expulsar a los inquilinos que no paguen no existe en su particular concepto de la propiedad priva… la de los otros, por supuesto, porque la suya la tendrán a salvo en Venezuela o en Ecuador, las naciones que los vienen financiando.

Como siempre, las lamentaciones tienen lugar cuando ya los hechos no tienen remedio, cuando, aunque digan lo contrario los periodistas de izquierdas, vamos, ineludiblemente, a entrar en un periodo en el que, como ha dicho el señor Guindos, es posible que suframos un retroceso, en el que se pierda una gran parte o todo, lo que se ha conseguido a través de 4 años de sacrificios y trabajo. Todos los empresarios o industriales que se hayan fiado de las promesas de estos partidos de izquierdas, que hayan pensado que, en el caso catalán, iban a conseguir una mejora para su autonomía o, incluso, su independencia o que obtendrían un mejor trato fiscal desde Madrid si CIU accedía, como pensaban, al poder; van a tener que replantearse sus objetivos, van a ser sometidos a una presión fiscal mayor y, con toda probabilidad, van a ver como sus negocios van decayendo a medida que la inversión extranjera ( algo que ya viene ocurriendo) vaya disminuyendo; las multinacionales se vayan ubicando en otros destinos y los ciudadanos reduzcan el consumo, ante la posibilidad de que sigamos la senda del ejemplo griego; en estos momentos con un gobierno gemelo al que los señores Iglesias y Errejón, tienen planeado para nuestro país.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos como estamos inmersos en un caos total, en el que la sensatez brilla por su ausencia; los rifirrafes entre partidos demuestran su falta de voluntad de llegar a acuerdos; los personalismos y la resistencia a asumir las responsabilidades que les competen, impiden que en los partidos se tomen las medidas adecuadas para regenerarlos, aunque falten unos pocos meses para las legislativas, puesto que, de no hacerlo y continuar emperrados en “no enmendallo” antes de los comicios, lo probable sea que el batacazo sea tan grande que nos veamos en manos de extremistas de izquierdas durante muchos años. Y esto sería el hundimiento definitivo de España.

 


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