AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 3 Junio 2015

La revolución desde arriba
Juan M. Blanco www.vozpopuli.com  3  Junio  2015

"España entera necesita una revolución en el gobierno radicalmente, rápidamente, brutalmente; tan brutalmente que baste para que los que estén distraídos se enteren, para que nadie pueda ser indiferente y tengan que pelear hasta aquellos mismos que asisten con resolución de permanecer alejados". No, no fue Francisco Largo Caballero, ni Dolores Ibárruri, quien pronunció esta frase. Ni siquiera Manuel Azaña. La cita corresponde a Antonio Maura, líder del partido conservador, presidente del gobierno a principios del siglo XX, una de las grandes figuras de la Restauración.

Consciente de la gravedad de la crisis de 1898, Maura abogó por una revolución desde arriba, una fuerte iniciativa de las élites políticas para reformar profundamente el sistema, moralizar la vida pública y despertar a amplios segmentos sociales, ajenos e indiferentes a esa política elitista, caciquil, lejana a las preocupaciones de la población. Había que propiciar una movilización de amplios sectores de la ciudadanía fuera del marco del clientelismo, unas gentes movidas por principios e ideas que se integrasen en el proceso político. Descuajar el caciquismo y transformar profundamente un Parlamento al que definió, sin pelos en la lengua, como "asilo de la politiquería, refugio de caciques y mangoneadores, tribuna de charlatanes, tertulia de chismosos, trampolín de vividores, plataforma de mediocridades". A pesar del siglo transcurrido, los calificativos describen bastante bien los parlamentos actuales, nacionales y autonómicos.

Algunos políticos de la época sabían que el sistema se encontraba muy alejado de las necesidades de la sociedad, que era imprescindible una profunda regeneración que permitiera a España alcanzar el tren de la modernidad. Pero el anquilosado Régimen se mostró incapaz de evolucionar hacia un sistema abierto, objetivo, de libre acceso. Las reformas propuestas por el político mallorquín, y otros, toparon con fuerte resistencia de los grupos de intereses: nunca se llevaron a término. Y los conflictos larvados desembocarían en la dictadura, la república y la guerra civil.

La Restauración "juancarlista"
Demasiadas similitudes, rasgos comunes, comparte el régimen de la Restauración canovista con el régimen de la Transición, o Restauración "juancarlista". Dos regímenes cerrados, basados en un turno de partidos, fuerte clientelismo, reparto de favores, extensas estructuras caciquiles y una prensa comprada por el poder. Pero existen enormes diferencias en la calidad de sus líderes. Hace un siglo existían dirigentes que, aún alejados del juego limpio y cercanos a la corrupción, poseían cierta altura intelectual. Y una visión de España, de sus problemas, de los cambio necesarios para garantizar el futuro.

Hoy, los perversos mecanismos de selección han generado una clase política insustancial, incapaz de trascender lo inmediato, refractaria al debate de ideas, solo preocupada por su permanencia en el poder, por mezquinos intereses particulares. Unos sujetos que sólo conocen el color del dinero. Las maquinarias partidistas favorecieron a los individuos carentes de escrúpulos, estilo o elegancia, excluyendo a quienes mostraban ideales, visión de futuro. Y la élite transformó la política en un cambalache donde todo era negociable, donde el mantenimiento del puesto justificaba cualquier aberración, la más flagrante arbitrariedad. Ahora los trapicheos reciben el nombre de pactos postelectorales.

Maura no acertó de pleno pero percibió los graves problemas, esos peligros que amenazaban a España. Era consciente, como algunos de sus coetáneos, de la necesidad de cambiar radicalmente el rumbo. Los dirigentes actuales carecen de visión, principios o proyecto de futuro. Se revuelcan el lodo de las conspiraciones partidarias, en la política del gesto, de la imagen sin sustancia. En el siglo transcurrido, la calidad de los dirigentes ha degenerado hasta extremos inconcebibles. La política actual es un potente imán para pícaros, arribistas e indocumentados. Y las formas y estilos de los nuevos partidos no auguran nada bueno.

Cuando Mariano Rajoy llegó al gobierno, muchos albergaban la esperanza de que emprendería urgentemente la reforma política imprescindible en una etapa tan crítica de la historia de España. O, al menos, que se lo plantearía. El Régimen se hallaba en un avanzado estado de descomposición; solo unos cambios profundos y radicales podrían salvarlo. Había que restaurar la separación de poderes, los controles, los órganos independientes, la fiabilidad de las instituciones. Limitar las relaciones personales, el intercambio de favores, fomentar la objetividad la neutralidad de los órganos del Estado, las normas universales e iguales para todos. Aunque Rajoy no se moviera por convicción o principios, lo haría por absoluta necesidad, para garantizar la estabilidad, la supervivencia del Régimen. Y el futuro de la hipertrofiada clase política.

Rajoy: abúlico, indolente y... miope
Pero Mariano dejó pasar el tiempo, se limitó a atender lo inmediato. Desperdició la ocasión que le brindaba la mayoría absoluta y un público golpeado por la crisis, muy receptivo a los cambios. Pensó que el crecimiento económico aplacaría la ira de las gentes, que las aguas volverían a su cauce y los ciudadanos regresarían al redil, devolviendo su confianza a los partidos tradicionales. Incluso alimentó a un movimiento como Podemos para privar de una porción de tarta electoral al PSOE. Seguía anclado mentalmente al desdibujado esquema izquierda-derecha. Y a ese triunfalista y falso relato de la Transición, a la imagen de un Régimen político perfecto, envidia y modelo para otros países, ejemplarizado nada menos que ¡en la figura de Juan Carlos! Quizá Rajoy consideraba que el latrocinio generalizado, la extrema putrefacción, el reparto de prebendas a granel, constituían el cauce normal de la política, su única y exclusiva expresión.

Rajoy no sólo es abúlico e indolente. También miope, falto de esa visión profunda, de largo plazo, que caracteriza a los grandes estadistas. Una carencia extensible a toda la clase política actual y, por lo visto, a la que llega. Aunque los dos regímenes muestren similitudes, los líderes actuales distan mucho de los Silvela, Maura o Canalejas. De esos hombres convencidos de que el verdadero político no podía ser un mero conspirador, un tipo conocedor de todas las argucias, tretas y triquiñuelas para alcanzar el poder y aprovecharse de él. Debía combinar la astucia con un proyecto de futuro, principios y perspectiva de largo plazo. Y permanecer atento a los anhelos y necesidades de los ciudadanos. Eran plenamente conscientes de que, sin ello, sin las adecuadas reformas, el sistema acabaría naufragando, hundiéndose, abriendo el camino a una era de gran inestabilidad. Lo malo es que acertaron.

Antes de llegar al poder ya se manchan las manos
De azote de la 'casta' a enfangados en la corrupción
Guillermo Moreno www.gaceta.es  3  Junio  2015

Iñigo Errejón, Juan Carlos Monedero y Tania Sánchez se han visto envueltos en escándalos más propios de la casta contra la que luchan que de unos políticos que se presentaban como adalides de la pureza democrática y la buena conducta.

Pregonaban la decencia, la pureza democrática, los bolsillos de cristal y la austeridad sobre todas las cosas. Era su punto de partida y el banderín de enganche para que los ciudadanos, tremendamente decepcionados con la clase política, les apoyarán para derribar a la casta, a los corruptos, a los que llevan años llevándoselo muerto.

Podemos llegaba para limpiar la democracia y para ser el azote de la corrupción, venía para abrir las ventanas y ventilar el estercolero de la miseria moral de unos políticos que se lo llevaban muerto. Ellos eran unos aspirantes a políticos distintos, eran trabajadores, humildes y pertenecían a la clase obrera, gente ordinaria, común y decente, sin ningún rastro de indecencia y limpios de pelo y paja. El dinero no estaba entre sus prioridades y sí darle una vuelta a España, regenerarla a su manera.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, a finales de 2014 aún no estaba abducido por Pablo Iglesias y hablaba de Podemos con los siguientes términos: “Veo bastante oportunismo ideológico en Podemos, porque se levantan siendo de Izquierda capitalista, comen siendo no sabemos de qué y cenan diciendo que son socialdemócratas” o “Pablo Iglesias, Iñigo Errejón y Monedero van de castos, de puros y de vírgenes”. Ahora, medio año después, Sánchez se lanza a sus brazos para tocar un poco de poder o por el mero hecho de expulsar al PP de las instituciones.

Pero las cosas parece que no eran tan maravillosas como nos querían vender y las sospechas empiezan a cernirse sobre los cabezas visibles de Podemos con acusaciones tan graves como tráfico de influencias o prevaricación por un lado, becas ‘black’ y facturas falsas por otro e ingresos millonarios por asesorar a países sudamericanos.

A mediados de noviembre de 2014 se publicó que Iñigo Errejón tenía un contrato con la Universidad de Málaga por el que cobraba 1.825 euros al mes por 40 horas mensuales de trabajo. Era una especie de ‘beca black’ que chocaba con la Ley de Incompatibilidades del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas, que le impediría compatibilizar trabajos remunerados de Podemos y percibir a su vez un sueldo como investigador de una Universidad.

En medio de un gran revuelo mediático, la rectora de la UMA suspendió cautelarmente de empleo y sueldo a Errejón. Desde Podemos se habló de una “campaña de difamación” contra el joven político por ser un miembro destacado del cada vez más en alza Podemos.

Errejón también facturó a Podemos un mínimo de 6.000 euros por asesoramientos. Lo hizo en un documento en el que, aunque aparece la palabra factura, no consta por ningún lado el NIF. Y sin ello, según las normas de la Ley del IVA, no se puede considerar como una factura.

A renglón seguido salió a la luz pública el escándalo de los 425.000 euros que cobró Juan Carlos Monedero por asesorar a los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. El cofundador de Podemos cobró esta astronómica cifra por unos trabajos para implantar una moneda común y desarrollar la unidad financiera en Latinoamérica.

El dirigente podemita arremetió contra el propio Cristóbal Montoro manifestando que no le tenía miedo y que sus cuentas eran legales. Sin embargo, quedó demostrado que el profesor de política en la Complutense facturó estos trabajos de consultoría a través de la empresa Caja de Resistencia Motiva 2 Producciones, una mercantil sin empleados ni estructura. Y de tres años después de que fuesen realizados.

Monedero no pudo soportar la presión y, viendo la deriva que estaba tomando Podemos, anunció su dimisión el pasado 30 de abril. Se marchó reclamando una vuelta a los orígenes del partido, a las etapas del 15M, en vez del giro dado hacia posturas más socialdemócratas e institucionales.

Por último, Tania Sánchez, ex novia de Pablo Iglesias y ex diputada de la Asamblea de Madrid por Izquierda Unida, ha sido imputada por tráfico de influencias, prevaricación y malversación de fondos públicos en unos contratos adjudicados a su hermano en Rivas cuando ella era concejal de dicha localidad madrileña.

La ex política de IU, formación que abandonó en febrero de 2015 por desavenencias con la dirección de la federación madrileña con la intención de fundar un nuevo partido, se había acercado en las últimas fechas a Podemos y había apoyado públicamente a Manuela Carmena como candidata a la alcaldía de Madrid. La propia Tanía había confirmado que ya trabajaba para Podemos y que dejaba las puertas abiertas para poder formar parte de sus listas de cara a las próximas elecciones generales.

En rueda de prensa se ha defendido como lo hacen el resto de políticos que ella tanto ha criticado, alegando que noi hay nada que sustente las acusaciones y que no va a dimitir ni huir del país

La 'operación Púnica' revela la extensión de la corrupción del PP...
EDITORIAL El Mundo  3  Junio  2015

La imputación de los consejeros de la Comunidad de Madrid, Salvador Victoria y Lucía Figar, junto con otros tres cargos públicos del PP por la 'Operación Púnica', es una prueba más de que la corrupción es un mal endémico del partido en el Gobierno.Que el juez llame a declarar a los responsables en Madrid de áreas como Presidencia y Educación por la supuesta trama de comisiones ilegales demuestra hasta qué punto las malas prácticas han calado en las instituciones madrileñas. No se puede seguir negando la realidad, como se ha venido haciendo hasta ahora, con el argumento de que los corruptos son manzanas podridas y casos aislados. El Partido Popular tiene que cambiar su actitud aunque sólo sea por su propia supervivencia. Los ciudadanos ya han dejado claro que no van a premiar en las urnas los buenos datos económicos si antes el Gobierno no depura responsabilidades. Y los partidos emergentes han tomado buena nota. En este contexto, la imputación de dos consejeros en funciones puede complicar el pacto de Gobierno en Madrid con Ciudadanos, pese a que Cristina Cifuentes se apresuró a recordar ayer que ni Figar, ni Victoria figuran en su lista.

La investigación del 'caso Púnica es elocuente'. La supuesta trama que encabezaba el ex número dos del PP de Madrid, Francisco Granados, cuenta ya con más de medio centenar de imputados, que se suman a los políticos y empresarios investigados o detenidos por su implicación en otras redes de corruptelas, como Gürtel. A estas alturas nadie podrá discutir que los controles han fallado a todos los niveles. Desde hace más de una década, la corrupción se ha institucionalizado en los gobiernos autonómicos y municipales que han repartido concesiones, servicios y suelo de forma ilegal y opaca. La cultura del pillaje y la picaresca está instalada en los partidos políticos que han llevado las riendas del país en los últimos años. Los 'papeles de Bárcenas' o el 'caso Pallerols' en Cataluña ponen en cuestión el sistema de financiación de PP y CDC, mientras el 'caso de los ERE' de Andalucía prueba que el PSOE también es cómplice de un sistema viciado.

Los hechos son muy graves y es lógico que Ciudadanos o Podemos se empeñen en marcar como línea roja de sus pactos cualquier indicio de corrupción en las listas de los candidatos a los que van a dar la llave del poder. También es comprensible que las nuevas formaciones pongan el foco en el aforamiento de los investigados. De hecho, el magistrado del caso, Eloy Velasco, no podrá tomar declaración a Victoria y Figar hasta que se disuelva la Asamblea de Madrid.

Sorprende que a estas alturas el Gobierno siga enrocado en su teoría de que hay una conspiración contra el PP. Uno de los cargos públicos imputados ayer, el consejero de Industria de Murcia, Juan Carlos Ruiz, dimitió tras la noticia. Pero Figar y Victoria no asumieron sus responsabilidades políticas y el ministro de Justicia, Rafael Catalá, respaldó su decisión de seguir en funciones al frente de las consejerías.El PP no quiere ver que los ciudadanos ya no perdonan esa imagen de laxitud. Sólo así se explica la debacle electoral de un Gobierno que ha tenido una gestión económica estimable. Los datos de paro de ayer respaldan a Mariano Rajoy a quien nadie puede rebatir que ha logrado doblegar el desempleo (la caída de paro en mayo es la mayor de la historia) y devolver a España a la senda del crecimiento (a un ritmo que podría ser del 4% y batir las previsiones).

El presidente debe entender que los cambios que prepara deben ser consecuentes con este nuevo tiempo en el que la ciudadanía ha dejado de mirar para otro lado con la corrupción. Los votantes del PP demandan una catarsis para devolverle su confianza.

... mientras la Justicia sigue sin actuar contra el clan de los Pujol
EDITORIAL El Mundo  3  Junio  2015

"Una red organizada de tipo familiar para el cobro de comisiones". Así de contundente se muestra la Udef para referirse a los miembros del clan de los Pujol, que, juntos o por separado, llevan años manejando una fortuna considerable en paraísos fiscales. A pesar de las evidencias incriminatorias, lo único que ha reconocido el patriarca de la familia es que no pagó impuestos por la herencia de su padre. Ello queda en entredicho por la investigación del Servicio de Blanqueo de Capitales, que cifra en más de 500 millones el dinero que han movido a través de cuentas opacas en sucesivas operaciones. Y el hecho es que no sólo no se ha efectuado ninguna detención sino además que ni tan siquiera se han tomado medidas cautelares contra ninguno de ellos.

En el informe de la Policía que publicamos el lunes quedaba acreditado que Jordi Pujol Ferrusola, el hijo mayor del clan, recibió, entre 2006 y 2009, 710.000 euros en comisiones de FCC a través de su testaferro londinense. Y ayer nuestro periódico revelaba la existencia de facturas falsas cobradas por el mismo fiduciario bajo la rúbrica de «asesorías sanitarias». Que sepamos, la Justicia sigue sin reaccionar ante estas revelaciones. Es cierto que Pujol Ferrusola está imputado por la Audiencia Nacional por blanqueo de capitales y delito fiscal, y que Oleguer, el menor de los hermanos, fue detenido fugazmente durante el registro de su domicilio, pero el tratamiento privilegiado que la Justicia les está dispensando, tanto a los hermanos como a la madre, Marta Ferrusola, empieza a ser escandaloso. Otros imputados como Bárcenas, Rodrigo Rato, Francisco Granados o, recientemente, el delegado del Gobierno en Valencia, Serafín Castellano, con delitos de menor entidad que los de los Pujol, han pagado ya un precio bastante más alto que ellos.

FCC, cuya cotización lleva dos días cayendo en contraste con la subida del conjunto del Ibex, ha reconocido los pagos y ha abierto una investigación interna para determinar si se trata de comisiones o de trabajos auténticos de asesoría, lo cual es inverosímil.

Todo ello debería servir para que la Audiencia Nacional acabara con la impunidad de la que han gozado hasta hoy Jordi Pujol y su familia, que siguen apelando a lo que representan en Cataluña para obstaculizar la acción de la Justicia.

En los límites de lo desconocido
JUAN IGNACIO CRESPO El Mundo  3  Junio  2015

Desde que se inició la crisis los principales bancos centrales de todo el mundo (Reserva Federal de EEUU, Banco Central Europeo, Banco de Japón y Banco de Inglaterra) han inyectado siete billones de dólares en el sistema financiero con propósito de mantenerlo con vida. Y, por ahora, lo han conseguido.

A pesar de que, visto desde Europa, puede resultar sorprendente, la economía global se recuperó de la crisis aguda de 2008-2009 gracias en buena parte a esa inyección de liquidez y a los esfuerzos fiscales de los diferentes gobiernos, sobre todo en los dos primeros años. Pero nadie está satisfecho con los resultados conseguidos. Ni siquiera en EEUU, donde acumulan ya seis años seguidos de crecimiento económico, están contentos: ni con el ritmo de crecimiento; ni con la creación de empleo (a pesar de que una tasa de paro del 5,4%, se pone el acento en que la tasa de participación de la población en la fuerza laboral está en niveles muy bajos); ni con la expectativa de que eso vaya a cambiar pronto.

Y, sin embargo, el reloj de la recuperación sigue latiendo para ellos (EEUU) con lo que cada día que pasa hace que esa expansión sea más madura y se acerque el momento de que se termine. Para entonces, si las cosas no han cambiado mucho, el banco central de EEUU (Reserva Federal) se puede encontrar con que carece de una herramienta de la que podía disponer en el pasado: la bajada de los tipos de interés como medio de combatir una recesión. Pero el problema ahora es que el tipo de interés de intervención del banco central se encuentra ya en 0%.

De ahí la ansiedad que se ve que preside las reuniones del Comité de Mercados Abiertos (que es quien decide la política monetaria en EEUU) acuciados por la necesidad de subir los tipos de interés para disponer de esas herramienta cuando llegue una nueva crisis pero, a la vez, carente de motivos para hacerlo puesto que las tensiones inflacionistas están contenidas. Se podría decir coloquialmente que la Reserva Federal quiere subir los tipos de interés sólo para poder bajarlos después, cuando la ocasión lo requiera. Y de ahí la ansiedad provocada por ese mismo hecho: aunque sería bueno subir los tipos para poder bajarlos después, el peligro es que se provoque, precisamente con esa subida, la recesión que preventivamente se trataba de combatir.

Faltos de esa herramienta de la bajada de tipos de interés (no solo en EEUU sino también en Europa o Japón) los bancos centrales sólo tienen los otros recursos que también han estado utilizando en esta crisis: préstamos a los bancos comerciales para que a su vez ellos presten o compren activos o, como está haciendo el BCE desde mediados de marzo, compra directa por ellos mismos de deuda pública y activos privados.

La situación es a estas alturas, pues, pasmosa: según lo dicho, los bancos centrales han comprado activos de todo tipo e incrementado la suma de sus balances en unos siete millones de dólares desde 2007. Y si hubiera una nueva recesión, no tendrían previsiblemente más remedio que seguir comprando. Es más, esos activos que, normalmente, en el pasado eran deuda pública y préstamos a los bancos comerciales, desde hace pocos años se han comenzado a ampliar al sector privado no bancario: desde cédulas hipotecarias hasta bonos procedentes de otro tipo de titulizaciones de préstamos o, en el caso de Japón, incluso acciones que cotizan en Bolsa. En esto, el Banco de Japón ha sido pionero: se estima que, en la actualidad, hay en su balance el equivalente en yenes a unos 100.000 millones de dólares (un 2% del PIB japonés) que están invertidos en acciones de empresas nacionales o internacionales, bien compradas directamente o bien a través de fondos cotizados (lo que en inglés se conoce por las siglas ETFs). Esto explica en parte, la fuerte subida de la Bolsa japonesa que ha multiplicado por tres su valoración desde mediados de 2009.

Parece que el resto de los bancos centrales no ha ido tan lejos (aunque, puede que sí, en el caso del banco central de Suiza) pero es fácil imaginar que, si se produce una nueva recesión global, muchos serán los que darán ese paso. En el límite, podría pensarse en que los bancos centrales no van a tener más remedio que seguir inyectando liquidez ante cualquier crisis por vía del sistema de comprar activos de todo tipo, lo que podría llevarles, tras una serie de crisis recurrentes a convertirse en los propietarios de todos los agentes económicos con cotización en algún mercado organizado. O incluso más.

Esta perspectiva (en buena parte disparatada porque no está ni de lejos claro que vayan a producirse esas crisis en cadena, sin tiempo para que los bancos centrales se deshagan de lo comprado en la recesión anterior) sirve al menos para que se sea consciente de hasta qué punto las autoridades, monetarias y no, están navegando por aguas sin cartografiar y en qué medida, tras ir salvando situaciones muy complicadas, se van encontrando poco a poco en un callejón sin salida.

Esa perspectiva lejana de los bancos centrales como principales accionistas de buena parte de las empresas del país llevaría al sistema capitalista a una de sus formulaciones más extremas: el capitalismo de Estado. De modo que todo Occidente estaría caminando en la dirección contraria a la que transita China, que intenta convertirse mediante un proceso político controlado, en un país capitalista convencional. Aunque también aquí con matices: en estos días, el Gobierno central chino está haciéndose cargo (por vía de avalarla) de parte la deuda inmensa (superior a tres billones de dólares) contraída por los gobiernos locales del país.

La descripción anterior tiene tintes algo apocalípticos, no porque lleve asociada necesariamente una catástrofe sino porque es un viaje a lo desconocido. Parece una huida hacia los límites del sistema. A lo que Piketty, en su famoso libro El Capital en el siglo XXI, plantea que sería una contradicción extrema, aunque él lo plantee de otra manera: el aumento desproporcionado del patrimonio de una minoría frente al aumento de la renta nacional. O, yéndonos hacia atrás 100 años, al debate furioso que libraban las diferentes tendencias marxistas, principalmente en Alemania: la posibilidad de que el sistema capitalista se derrumbara por su incapacidad para garantizar una revalorización permanente del capital con o sin necesidad de que interviniera un movimiento revolucionario.

Pero también, la perspectiva transitoria sería la de los bancos centrales concentrando todo el poder económico del sistema (una variante del sueño colectivista) hasta que los mecanismos de mercado volvieran a imponerse y se procediera a la reprivatización.

la economía norteamericana cumple ahora seis años de expansión. Normalmente es muy difícil que supere los siete años y medio (90 meses). De ahí que la probabilidad de que se inicie una recesión en EEUU (y, por tanto, global) antes de finales de 2016 es muy elevada. Hay además numerosos elementos coyunturales que apuntan en esa dirección: desde la caída del comercio mundial hasta la pérdida de pulso económico de los países emergentes o, muy importante, el comportamiento de las materias primas que recuerda el de los años que preceden a las recesiones o a los cracs de Bolsa.

La situación de alarma la han señalado recientemente numerosas luminarias del firmamento financiero internacional: desde George Soros hasta Stanley Druckenmiller, Ray Dalio, Jeremy Grantham y un largo etcétera. El problema es que sus argumentos sobre cómo se podría producir una nueva crisis son demasiado poco concretos, algo que no es raro si se tiene en cuenta lo novedoso de la situación y si se piensa que los bancos centrales siguen ahí, con su capacidad de evitar la caída permanente del precio de los activos.

En medio de este panorama, el Gobierno español ha enviado a Bruselas una propuesta para que se avance en la unión fiscal y política. Algo que, para evitar tecnicismos, se podría resumir en que lo que se propone es avanzar hacia un Tesoro Único Europeo.

Ante la perspectiva de cualquier nueva crisis, no cabe duda de que si la Eurozona dispusiera ya de ese Tesoro único estaría mucho mejor pertrechada que en 2008 y que en 2010-2012. Por eso es una propuesta que merece ser jaleada, aunque, por provenir de un país con un peso político moderado podría tener el mismo poco futuro que las propuestas que, desde el Gobierno español de 1992, se hicieron sobre la posible definición de la moneda única.

Todo está en el aire. Todo abierto y posible. Aunque lo más probable es que las economías acaben recuperando un pulso normal tras pasar por esa eventual nueva recesión mencionada de 2016-2017. Sin necesidad de que los bancos centrales lleguen a convertirse en ese Juggernaut irrefrenable que concentre todo el poder económico. Aunque el riesgo de que sea así, exista.

Juan Ignacio Crespo es estadístico del Estado y autor del libro Cómo acabar de una vez por todas con los mercados.

Carmena nos lleva al huerto, Colau al jardín de infancia
Tomás Cuesta Libertad Digital  3  Junio  2015

Si la política es el arte de lo posible -tal cual la definiera el gran Von Bismarck, un hombre que no hablaba a humo de pajas-, cabe pensar que su ejercicio no se aviene con quienes no distinguen entre lo irrealizable y lo hacedero. O, dicho de otro modo, y apeándole al "dictum" el marbete académico, la gestión de lo público no es un juego de niños porque lo propio de los niños (ya sean niños grandes, o, incluso, niños viejos) es obstinarse en negar que lo real limita y condiciona los deseos.

La cosa viene a cuento de que ahora y aquí, en un país tronzado tras el tantarantán del 24-M, una horda de niñatos (y niñatas) de todas las edades y todas las raleas se encuentra en condiciones de emplear el poder como una varita mágica con la que alcanzar sus sueños y, al mismo tiempo, acrecentar la pesadilla de los que aún sigan despiertos. A nadie se le oculta que en ese jardín de infancia que pretenden vendernos, los que habrán de pagar los platos rotos, si no la vajilla entera, serán aquellos que no transijan con los párvulos ni con los maestrillos que sacan lustre a su inocencia. Los que objetan que, al cabo, "lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible", puesto que en la espaciosa y triste España el aforismo de Guerrita (atribuido, por supuesto) tiene el mismo valor que el del canciller de hierro.

Sucede, sin embargo, que en esa turbamulta de augures de café y politólogos de barra que han sometido el veredicto de las urnas a los rigores del polígrafo mediático, la mayoría se ha volcado en anunciar el hundimiento de los grandes partidos durante las generales, mientras que casi nadie -exceptuando este diario- ha hecho hincapié en que la peste cárdena acabará siendo letal si es que se enquista en las ciudades. Y ahí es donde el dedo se zambulle en la llaga. Madrid y Barcelona se encuentran sólo a un paso de transformase en escenario de un desquiciado experimento de ingeniería social que aspira a subvertir de arriba abajo el entramado que sostiene lo más elemental y cotidiano.

Si Ada (o el ardor) ha pregonado que las leyes únicamente obligan a los alienados por la casta, la jueza Carmena calla (calla luego otorga, si no de iure, de facto) minimizando el exabrupto de la jovenzuela en armas. ¿Qué iba a decir si ella -en un tiempo, ¡ay Carmena!, demasiado lejano- también era capaz de echarse al monte en plena calentura revolucionaria? Así andan las cosas antes de que se cumplimente el pacto del PSOE con la legión de espectros que habrán de devorarle y del PP… ¿Con quién? Consigo mismo; a los efectos, con nadie.

Bien es verdad que el panorama podría ser peor; que en este erial agónico en el que declinamos, sólo la ley de Murphy resulta inapelable. Pero si Pablo Iglesias se sale con la suya y logra llegar indemne a la estación Finlandia, los Eurofigthers de Bruselas (los trajeados, no los cazas) le afeitarán las ínfulas y le dulcificarán las garras. Por el contrario, Madrid y Barcelona alumbrarán un nuevo clásico en el que disputarse el título de capital del disparate.

¿El arte de lo posible? Déjese usted de historias y despeje la cátedra. Hoy por hoy, lo posible, si la martingala cuaja, es que Carmena nos lleve al huerto y Colau al kindergarten.

Podemos guardería
Almudena Negro www.vozpopuli.com  3  Junio  2015

Fuera campos de golf burgueses, que vivan los huertos ecológicos y las granjas escuela. Que los productos ecológicos, siendo seguros, lo sean menos que los que no portan tal etiqueta qué importa. Que se lo digan a los familiares de los fallecidos a causa del brote de e.coli de hace unos años en Alemania, país en donde la Ersatzreligion ecologista de raíz nacional socialista todo lo invade.

¿Alguien le ha explicado a la ex magistrada que si se extendiera su obsesión pseudocientífica al resto del país no quedaría una farmacia abierta?

Como además los creyentes de la religión sustitutiva verde, guardianes de las esencias de las creencias más disparatadas de la extrema izquierda del siglo pasado, se tragan cualquier sapo que presenten los caraduras de Greenpeace, los huertos y patatales que lo sean libres de transgénicos. Que es como quiere declarar a Madrid Manuela Carmena: “ciudad libre de transgénicos”. Pero no de bobadas pseudocientíficas. ¿Alguien le ha explicado a la ex magistrada que si se extendiera su obsesión pseudocientífica al resto del país no quedaría una farmacia abierta? ¿Alguien le explica que, por ejemplo, los medicamentos contra la diabetes que permiten al enfermo llevar una vida normal se basan en los transgénicos? Y a ellos qué les importa. La batalla contra los transgénicos es, en el fondo, una batalla reaccionaria en contra del progreso. Y si me apuran, con la excepción de los iPhone, contra la tecnología.

Carmena también propone reducir la velocidad de los coches en Madrid a 30 kilómetros por hora. Una excusa como otra cualquiera para multar mezclada con la adoración al Dios verde. Gallardón, pero a lo bestia. Faltaría más. Carmena, como es de izquierdas, lo hace por nuestro bien.

Son quizá estas propuestas las más extravagantes que la gente de Podemos disfrazada de Ahora Madrid lleva en su programa electoral. Pero no son, ni mucho menos, las más peligrosas.

Mucho peor es la pretensión de esta antigua militante del PCE de paralizar todos los desahucios, es decir, de arruinar a cientos y cientos de familias que con mucho esfuerzo compraron un segundo pisito que tienen alquilado. Muchos de los propietarios, por cierto, son jubilados que viven gracias a este complemento. Después de soportar durante lustros a políticos, presuntos y dizque liberales inclusive, que se vanagloriaban de construir VPO para ponerlas en alquiler, es decir, hacerles la competencia desleal, si la gente de Podemos se saliera con la suya el mercado del alquiler en Madrid, sencillamente, desaparecería. Afortunadamente el Tribunal Constitucional se lo acaba de complicar con una sentencia que afecta a la Junta de Andalucía y que le recuerda a esta señora que no tiene competencia en la materia.

Que la paralización de numerosos proyectos por parte de los inversores suponga la pérdida de miles de posibles puestos de trabajo, qué más da. Nada de tranquilizar al malvado capital, a “los mercaos”.

Desde 1978 casi todo por parte de casi todos son ataques contra la propiedad privada. Cosas del consenso socialdemócrata

Peligrosa es también la propuesta de penalizar los pisos, solares y locales vacíos, como si uno con su propiedad privada, base de las sociedades abiertas y que desaparece o es controlada en las dictaduras, no pudiera hacer lo que le viniera en gana. Pretenden hacerlo subiendo la carga impositiva sobre los inmuebles vacíos. En realidad no puede sorprender, puesto que desde 1978 casi todo por parte de casi todos son ataques contra la propiedad privada. Cosas del consenso socialdemócrata.

Siguiendo con las propuestas extravagantes, que no son fruto de la reflexión y los consejos de especialistas, sino de asambleas del “yo opino de que”, que nada tienen que ver con la democracia, la palma se la podría llevar el candidato a alcalde de La Coruña, quien lleva en su programa la creación de un totalitario “carnet de buen ciudadano”. En el colmo del despropósito, tal carnet no sería para los vecinos, ¡sino para sus perros! Como lo leen. Además se expropiarán viviendas vacías y se paralizará el proyecto de smart city, que es de lo más moderno y por eso no mola. El candidato de Santiago de Compostela, por su parte, propone la creación de una “universidad popular”, al modo y manera marxista, muy peculiar: cualquiera, independientemente de su formación, podrá ser docente. El fin de la educación pública. No está mal.

Les cuento todo esto porque pone de manifiesto la realidad: la terrible infantilización de la sociedad española que se ha venido produciendo en las últimas décadas y sin la cual la destrucción de las libertades individuales y el triunfo del populismo serían imposibles. Podemos no es un partido. Es una gran guardería para menores de edad incapaces de asumir su responsabilidad.
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PD. La demagoga Ada Colau ha afirmado que desobedecerá las leyes que ella considera injustas. Nadie le ha explicado que el derecho de resistencia no es posible cuando hay Estado, puesto que es éste y solo éste quien decide contra qué se puede uno resistir.
PD. Tania Sánchez ha sido imputada por prevaricación y malversación. El alcalde de Rivas Vaciamadrid también. Pero la culpa dicen, lo que denuncia a los de la casta, es de Rajoy.

La amenaza de los impolutos
Pablo Molina Libertad Digital  3  Junio  2015

La existencia o no de imputados en las listas de los partidos es el eje central sobre el cual está girando todo el proceso de acuerdos para formar gobiernos municipales y autonómicos. Los proyectos políticos, los programas económicos y las decisiones sobre el uso del dinero público quedan en segundo plano frente a la existencia o no de imputados en las listas de los partidos con aspiraciones a alcanzar una alcaldía o la presidencia de una comunidad autónoma. Tantos años de tertulias televisivas con monjas peronistas y caciques rebotados de FE y de las JONS impartiendo lecciones de democracia han acabado surtiendo efecto.

La política española está en una situación tal que el requerimiento de un juzgado comarcal puede decidir quién gobierna en una región. El PSOE y Podemos se frotan las manos confiando en que este chorreo de imputaciones a políticos del PP impida un acuerdo de los populares con Ciudadanos, llave capaz de abrir las puertas de la presidencia de cuatro comunidades autónomas y varias decenas de importantes ayuntamientos. La consecuencia es que los partidos dispuestos a depredar hasta el último euro del castigado bolsillo del contribuyente para poner en pie su delirante proyecto de tintes totalitarios pueden acabar gobernando gracias a los votos de gente que quiso simplemente dar un merecido castigo al PP.

En este proceso vertiginoso de diálogo-imputación-escandalera-dimisión y vuelta a dialogar, el PSOE ve cada vez más cercano su objetivo de recuperar las poltronas perdidas hace cinco lustros, aunque el precio a pagar sea la irrelevancia definitiva de Pedro Sánchez, que en el pecado podemita llevará la penitencia en forma de batacazo espectacular en las próximas elecciones generales.
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¿Existe alguna garantía de que un partido sin imputados no pueda provocar un desastre sin paliativos allí donde gobierne? ¿O de que algunos de sus miembros, hoy limpios como la patena, no se lancen a robar dinero público como si no hubiera un mañana? Por supuesto que no. Expulsar a los candidatos incursos en procesos judiciales tiene únicamente un efecto simbólico. Que está muy bien, sí, pero a la hora de permitir gobernar a unos o a otros igual merecería la pena atender a otros razonamientos. Sobre todo cuando los que aspiran a sustituir a los imputados se abalanzan sobre las arcas públicas con hambre atrasada de 20 años.

Dimisión de Aguirre o Gestora en Madrid
Pablo Sebastián www.republica.com  3  Junio  2015

Como quien hace una gran concesión a la galería el presidente Rajoy ante la pregunta de si hará cambios en el Gobierno y el PP antes del verano ha respondido: ‘sí, sí, ya, ya…’. Como diciendo no insistan demasiado no vaya a ser que me enfade y que todo se quede como está. Mientras tanto los casos de corrupción en el seno del Partido Popular de Madrid no cesan de crecer sin que nadie dimita o asuma responsabilidades lo que está poniendo en serio peligro la posibilidad de que Ciudadanos apoye la investidura de Cristina Cifuentes como presidenta de la Comunidad de Madrid.

Ayer fueron imputados en la trama corrupta de las Púnicas -por la que continúa en la cárcel Francisco Granados- dos de los consejeros de la Comunidad de Madrid, Salvador Vitoria y Lucía Figar, lo que aumenta el número de casos detectados en el equipo que construyó Esperanza Aguirre en esa Comunidad. Lo que la debe obligar a dimitir como la presidenta del PP de Madrid, o ser cesada por la cúpula del PP que debería imponer una Gestora en la dirección regional del PP madrileño.

Pero Rajoy y Cospedal, máximos dirigentes del PP siguen tomándose a broma la corrupción de su partido y se muestran incapaces de tomar una decisión. Lo que sin duda daña seriamente en Madrid las expectativas de Cristina Cifuentes de alcanzar un acuerdo con Ciudadanos para lograr su investidura. Y ello por más que Cifuentes -que tiene un problema en su lista con el diputado Ballarín- no se dé por aludida por estos dos últimos casos que ella imputa al terreno de la responsabilidad de Esperanza Aguirre y del actual presidente en funciones de la Comunidad madrileña, Ignacio González.

La corrupción pues crece y se enseñorea en el seno del PP sin que nadie se moleste en asumir responsabilidades políticas ni en dimitir. Lo que es peor los nuevos imputados, Vitoria y Figar, siguen en sus cargos y los amparan desde el Congreso de los Diputados el portavoz Rafael Hernando que cada vez que habla propicia un disparate monumental, lo que debería incluir su cese fulminante en los próximos cambios que anuncia Rajoy. Aunque está claro que el Presidente del Gobierno se toma con mucha calma y desprecio la situación.

En cuanto a Esperanza Aguirre ya es hora que Rajoy se atreva con ella, y de manera muy especial tras su fracaso electoral del 24-M. Fracaso porque ha perdido la mayoría absoluta -el 33 % de los concejales- que durante anteriores elecciones habían logrado Álvarez del Manzano y Gallardón. Un fracaso que es consecuencia de la que fue la sucia y bronquista campaña electoral de Aguirre, que además ha contaminado al PP en toda España.

Y todavía ha tenido Aguirre la desvergüenza política de ofrecer al que era primer candidato del PSOE Antonio Miguel Carmona, al que ella misma calificó de ‘totalitario’, la Alcaldía de Madrid. E incluso de proponerle a Manuela Carmena -de la que ha dicho un sin fin de barbaridades- que se integre en un gobierno madrileño presidido por ella, lo que ha provocado escarnio en toda España y sonrojo en el seno del PP.

Ahora han aparecido dos nuevas imputaciones, de Figar y Vitoria -y está pendiente la investigación del ático marbellí de Ignacio González,- en el gobierno de la Comunidad de Madrid. Las que se añaden a las de Granados y López Viejo, y a un sin fin de diputados, funcionarios y exalcaldes todos ellos nombrados por el ‘dedito mágico’ de Aguirre, lo que ha desbordado el vaso de la indecencia en el PP madrileño sin que se haya producido ni una sola decisión. Y falta por ver lo que está por salir bajo las alfombras de la Puerta del Sol si finalmente Ángel Gabilondo logra la presidencia.

Motivos todos ellos por los que el representante de Ciudadanos acaba de declarar, con vista a la pretendida investidura de Cifuentes, que en vista de lo ocurrido dicho pacto está cada vez más difícil porque, dice, ‘no podemos despertarnos cada mañana con un nuevo caso de corrupción’. A lo que se añade desde Podemos que el problema no está en las manzanas podridas sino en el cesto del PP.

Unos pactos de investidura en Madrid -la primera Comunidad de España- que han sido objeto de negociación en las conversaciones que Albert Rivera mantuvo ayer en la capital con Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, ambos interesados en lograr los votos favorables de Ciudadanos. Lo que empieza a ponerse complicado para el PP porque esta corrupción se está homologando con la de Valencia que se ha convertido en una auténtica Cueva de Alí Babá. Lo que debería llevar a Cifuentes a proponer, si es elegida presidenta, la creación de una comisión de investigación de todos los casos de corrupción madrileña y de los que salgan en la Asamblea de Madrid y con el control mayoritario de los partidos de la oposición. Lo que pondría los pelos de punta a Aguirre y González y puede que también al propio Mariano Rajoy.

Cambiar todo para que nada cambie
Isidro Carpio Cronica Global  3  Junio  2015

Parece que lo que venimos llamando algunos regeneración política, otros la entiende como "quítate tú, que ya me pongo yo para seguir haciendo lo mismo". Posiblemente esté muy equivocado, pero lo que se le debe de pedir a un político, entre otras cosas, es sinceridad en los planteamientos, claridad ideológica y sentido de responsabilidad, para consigo mismo y para sus votantes o electores.

Un político electo no tiene un cheque en blanco, para hacer con él lo que le venga en gana, más bien lo que tiene es una responsabilidad ante sus electores de hacer aquello que prometió, llevar a buen término aquella ideas que explicó y sobre todo no hacer aquello que prometió que jamás haría.
Que nuestro sistema electoral permite comercializar con los resultados obtenidos es una realidad, y por eso, entre otras cosas, hay que cambiarlo. Sobre todo porque los políticos sin escrúpulos, no es que comercialicen con los resultados, es que se venden al mejor postor con tal de obtener una Alcaldía o una Presidencia de una Comunidad Autónoma. ¿Y qué es lo que venden? lo que venden en realidad no son escaños o concejales, lo que venden es ideología su propia ideología, hasta hacerla desaparecer diluyéndola en otra que le dé soporte, muy posiblemente esta esté en las antípodas de la predicada y manifestada a los ciudadanos para conseguir el voto. Así empieza la corrupción, esa que todos en campaña han prometido erradicar.

Esto permite que los que decían que nunca pactarían con la "Casta" se echan en brazos de los casposos, los que se declaraban no independentista, abrazan la estelada como cualquier converso, y algunos no solo se cartean con los casposos, sino que también abrazan las banderas independentistas. Pero aquí no para la cosa, los corruptos ofrecen gobiernos de unidad nacional, a los que han formado candidaturas sin las más mínimas reglas de juego democrático. La injerencia de otros en la vida política interna de los partidos adversarios son constantes, unos les exigen primarias, otros pureza de sangre para que obtengan su apoyo.

Aquí no se trata de contrastar "programas" a ver qué es lo que en común pueden realizar, aquí se trata de subyugar al adversario y mantenerlo en vilo todo el mandato, ya que si retiran el apoyo los mandan a la oposición y muy posiblemente al pacto del hambre. Esos son los gobiernos en la sombra que habrá que alimentar.

Hambre, que palabra tan odiosa y tan presente en nuestros días. La necesidad de costear los gastos de los grandes partidos que han sufrido una debacle electoral les hace perder los principios y no les importa cambiar su ideología. Así les va, dentro de cuatro años el ciudadano se habrá olvidado y vuelta a empezar. Todo esto se podría corregir, ¿es tan difícil que el pueblo democráticamente elija directamente a su Alcalde o Presidente de su comunidad autónoma? En absoluto. Solo hay que cambiar la ley Electoral, pero así llevamos 37 años y nadie, aunque todos la comentan en determinadas circunstancias, nadie hace nada por cambiarla.

En el fondo se encuentran a gusto con ella porque ello les permitirá seguir negociando, sus prebendas, mantener sus roles, aunque el voto del ciudadano se convierta en moneda de cambio y prisionero de los partidos una vez emitido. A partir del trece de junio, veremos lo variopintos de las composiciones de los Ayuntamientos o de de los gobiernos de las Comunidades Autónomas, todos en su retórica de justificación tendrán razón formal y será hasta creíble para unos cuantos, fundamentalmente para los militantes de las formaciones que se han prestado a los cambalaches. Hasta las defenderán en público, aunque en privado mantengan aquello de que para este camino no hacía falta alforjas.

La desafección a los partidos escribirá otro capítulo inefable de nuestra historia democrática, no acaban de entender aquello de la pérdida constante de votos, y su motivo, los nuevos que se han aprovechado de esa pérdida con de un discurso trasnochado, pero creíble a simple vista, caerán en la red de araña del juego del poder por el poder, ellos ya formarán parte del sistema.

Siempre me he resistido y me resisto a entender el alcance de aquella frase de Felipe González "qué más da que el gato sea blanco o negro lo importante es que cace ratones". En ocasiones he escrito que este legado de Felipe, me pareció siempre como el inicio de la decadencia de las ideologías. Hoy tengo que manifestar que mis afirmaciones sobre la misma se muestran como una realidad incuestionable, para algunos es la base de su existencia en la política. El resto, las campañas, el hablar con la gente, el decirle lo que quieren oír hasta llegar al voto, no es más que adorno y la parafernalia, lo que importa es el poder.

La subsistencia para determinadas formaciones políticas es más importante que la propia democracia, o lo que es lo mismo, que el significado de los resultados electorales, aunque se sienten en el banquillo por corruptos.

La venta de soberanía y la desaparición del estado del bienestar como consecuencia de esa pérdida de soberanía, no importa, lo importante es estar sentado a la mesa de los poderosos, donde los maltrechos ciudadanos pueden sobrevivir de las migajas, convertidas en subvenciones o subsidios de caridad, mientras se les expolia sus exiguos salarios.

Aquellos otros que se hicieron eco de la indignación lógica de la ciudadanía, hoy con un determinado éxito electoral, han venido para quedarse, ya no se acuerdan cuando decían que no querían ser partidos políticos, que no querían hacer política. Pues bien, ya están acomodados a la mesa, se han acicalado y están prestos a exigir su parte de poder, aunque sean la tercera fuerza política y no hayan ganado ni un primer puesto en ninguna comunidad. Se saben necesarios para cambiar de signo determinados gobiernos, pero también saben que no son necesarios para que las cosas continúen igual que antes. Es por ello que prefieren dar gobiernos a la derecha, y dejar las cosas como estaban, si la izquierda socialdemócrata no accede a sus exigencias.

Ellos, sin embargo, bajo una pretendida manifestación a favor de los Derechos Humanos, no condenan el mantenimiento de presos políticos en los países que los han financiado. Prefieren mantener la ambigüedad a la condena del terrorismo de ETA o sencillamente se manifiestan contra los símbolos constitucionales de este nuestro país. Pero eso si han venido para quedarse, ya no para encabezar los movimientos ocupas, sino para obtener su parte del pastel.

Castilla siempre pierde
Pedro de Hoyos Periodista Digital  3  Junio  2015

Una vez más, como casi siempre después de treinta años, los partidos que defienden una solución política para Castilla han sido desechados por los electores. La representación castellanista en los comicios que atañen más de cerca a los ciudadanos ha sido mínima, agravando la situación política, económica y social de una región dividida en varias administraciones autónomas que son, sin variación histórica, la última preocupación territorial de España.

Aún tenidas en cuenta las dificultades económicas y de acceso a los medios de organizaciones políticas minoritarias algo habrán estos partidos de rectificar. Su mensaje después de décadas no llega a los electores, sus postulados son rechazados y sus aportaciones son dejadas de lado. Quiero como aquel político (¿quién fue?) afirmar sin duda que los votantes también se equivocan, pero que cuando se equivocan una y otra vez, votación tras votación, año tras año, la equivocación no solo es suya, sino que están enviando un mensaje muy claro a quien lo quiera oír. Tener los sentidos despiertos y tomar nota de lo tan reiteradamente sucedido es obligación de todo aquel que quiera representar la voluntad del pueblo. Y sacar las consecuencias pertinentes.

Querer equiparar a Castilla, su opinión, sus gentes y su idiosincrasia con otros pueblos de España es un error repetido hasta la saciedad. Obsérvese las urnas y cómo en plena debacle de los dos grandes partidos han obtenido éstos sus mejores resultados en las Castillas. Derrotado el PP por doquier su reserva espiritual sigue estando en esto que un día UCD decidió llamar Castilla y León. Cerrar los ojos a esta realidad es la primera torpeza a evitar.

Ninguna opción que no tenga en cuenta la idiosincrasia castellana, para luego invitar a trasformarla si fuere preciso, podrá abrirse paso sin más. Lejos de mí la idea de pontificar o abrogarme la esencia de Castilla o del castellanismo, ni mucho menos quiero cargar sobre mis espaldas la responsabilidad de creer que Castilla piensa como yo, pero estoy convencido de que a muchos castellanos solo se les puede ganar si se les habla desde España y no contra España.
Las alianzas que el castellanismo ha mantenido habitualmente con partidos separatistas no solo jamás ha calado entre la población, sino que supone de entrada un rechazo de difícil superación, tan difícil como las divisiones internas y las traiciones más dolorosas.

No solo muchos castellanos están convencidos de ser primero españoles y después de su provincia, olvidando que éstas son un invento postizo y artificial, dejando en último lugar su comunidad autónoma, también postiza y artificial, sino que se creen los primeros españoles o más españoles que nadie, pues eso es lo que han aprendido en la escuela además de haberlo mamado del ambiente durante mucho tiempo. Sin generalizar creo fácil aceptar que la situación esta o muy próxima.

Hablarles desde España no supone, no debe suponer, ocultar los graves daños que el Estado nos está causando (emigración, desertización, empobrecimiento) sino hallar la vía de hacerles llegar nuestra oposición a esta configuración de España y no a España. No es España la enemiga de Castilla sino una organización del Estado que los castellanos hemos de cambiar en la mejora de una nación más justa y equitativa, con otro reparto del poder que nos conceda la misma importancia que a otros gobiernos autónomos. Ponerse en la piel de la mayoría de castellanos, acercarnos a su forma de pensar, nos guste ésta o no, y aceptarla como punto de partida debería ser la alternativa a tantos años de fracaso del castellanismo. Solo desde dentro, como un sincero y honrado caballo de Troya, se puede modificar una situación que tanto perjudica a Castilla, las demás vías están ya exploradas con los resultados conocidos.

La City, tras leer el artículo de Pablo Iglesias: "Ahora sí que estamos preocupados"
Libre Mercado habla con Daniel Lacalle y otros analistas radicados en Londres que manifiestan su preocupación con las ideas de Podemos.
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital  3  Junio  2015

¿Qué efecto ha tenido el artículo en New Left Review tras su difusión entre las grandes instituciones financieras internacionales? ¿Ha conseguido disipar las dudas sobre sus planes económicos o el esfuerzo ha sido en vano? Libre Mercado ha pulsado la opinión de distintos profesionales de la City londinense para abordar esta cuestión.

Uno de ellos, gestor de un fondo que maneja casi 4.000 millones de dólares, reconocía a este periódico que su miedo ha ido a más tras leer la misiva del líder de Podemos. "La recibimos sin estar tan nerviosos por el tema, pero ahora sí que estamos preocupados...", reconoce.

Daniel Lacalle, el prestigioso inversor español radicado en Londres, también se pronuncia en este sentido. "Podemos se identifica con Syriza y eso no tranquiliza a nadie, sobre todo porque hemos visto el desplome de depósitos que ha sufrido Grecia a lo largo de los últimos días...", explica el gestor madrileño.

En opinión de Lacalle, "si lo que quieres es tranquilizar a la comunidad inversora, lo que hay que hacer es comprometerse con las reglas de juego que existen a nivel internacional. Esto significa respaldar la estabilidad presupuestaria, la seguridad jurídica, el marco impositivo, el entorno inversor...".

Según el autor de Nosotros los mercados (Editorial Deusto), "Podemos ha perdido una oportunidad de oro para demostrar que su modelo es el nórdico, como afirmaron en su día. Si ese fuese su modelo, se comprometerían a llevar a España al mismo nivel de libertad económica y de facilidad para hacer negocios que tienen países como Suecia o Dinamarca. Eso sí que tranquilizaría a todo el mundo, no la pretensión de absorber al PSOE y de seguir los pasos de Syriza".
"Ni un solo compromiso de estabilidad"
Esta opinión la comparte otro inversor de la City, que subraya la ausencia de propuestas serias en la carta de Iglesias. "En todo el documento no hay ni un solo compromiso de estabilidad, solamente se dice que hay unos que son muy buenos y hay otros que son muy malos, nada más", se queja.

Otro profesional financiero afirma que "la carta de Iglesias comete un gran error al asumir que la comunidad inversora acepta un entorno volátil a la hora de desarrollar sus proyectos. Igual no se dan cuenta de que somos personas reales que financiamos inversiones reales".

En esta línea se manifiesta otra fuente consultada por Libre Mercado:
Podemos no entiende que el proceso constitucional que siguió España en los años 70 es algo muy valorado fuera de España. Para muchos analistas, aquello diferenció a España de otros países y ha convertido a vuestro país en una opción muy interesante a la hora de invertir. Despreciar el régimen democrático y de libertad que ha generado aquel proceso tiene un impacto muy negativo para los inversores internacionales.

Más crítico aún se muestra otro gestor que apunta, indignado, contra la "retórica anticuada" que desprende la carta de Pablo Iglesias. "Todo el documento está lleno de ideas superadas, no tiene posibilidad alguna de calmar a los inversores porque no ofrece seguridad alguna para esas inversiones. Es la inestabilidad pura y dura", afirma.

La dispersión fiscal autonómica dispara el «turismo de herencias»
javier tahiri / suplemento empresa ABC  3  Junio  2015

Despachos y asesores, expectantes ante la posible equiparación del impuesto de sucesiones
Consulta por temas fiscales en un despacho de expertos

De Asturias a Cantabria hay pocos kilómetros de distancia en carretera. Pero bajo tierra las diferencias se miden en miles de euros. El Impuesto sobre Sucesiones, que grava las herencias, ha dibujado una frontera invisible entre comunidades autónomas. Asturias y Cantabria, dos comunidades vecinas, representan el infierno y el paraíso fiscal en este tributo. Si un soltero de 30 años recibe una herencia de 800.000 euros y vive en Oviedo, pagará al Fisco más de 160.000 euros en impuestos. Si la sucesión se produce en Santander, la factura se reduce a poco más de 1.200 euros. Pocos metros de distancia y más de 150.000 euros de diferencia.

Esta dispersión entre comunidades ha provocado una diáspora de residentes que pretenden sortear el impuesto en sus regiones de origen, en vistas del futuro deceso, para pagarlo en otras fiscalidades más amables. Murcia, Andalucía, Asturias, Extremadura, Canarias así como Castilla y León, son las regiones donde más se paga. Al otro lado, Cantabria, La Rioja y Madrid bonifican un 99% del gravamen. Y la futura reforma del sistema de financiación, que pretende reordenar los impuestos autonómicos, aumenta las consultas a asesores y despachos, ante la posibilidad de que se equiparen los impuestos en todo el país, al contrario que en la actualidad.

El primer aviso de esta equiparación llegó el año pasado. El informe del comité de sabios para la reforma fiscal contemplaba la homogeneización de los impuestos a las herencias entre comunidades, de forma que se bajaran a un tipo que oscilase entre el 4 y el 10%. En la actualidad los tipos son progresivos, van del 7 al 34% y tienen un mínimo exento de unos 15.956,87 euros, que pueden aplicarse más o menos reducciones según el grado de parentesco del heredero y las diferentes bonificaciones autonómicas. El comité liderado por el catedrático Manuel Lagares proponía unificar los mínimos a pagar y establecer unos tipos que oscilaban entre el 4% y el 10%.

«A principios del año pasado hubo una avalancha de donaciones de padres a hijos en Madrid ante la publicación del informe Lagares y la posibilidad de pagar más por sucesiones. Ahora, con la posible reforma del sistema de financiación, muchos clientes nos están pidiendo estudios», corrobora Paula Satrústegui, directora de Planificación financiera de Abante en Madrid.

Finalmente el Ejecutivo postergó la reforma de la financiación territorial para 2016. Cuando se formen los gobiernos autonómicos, planea comenzar las negociaciones para el futuro modelo autonómico. «Los residentes en Andalucía están expectantes ante la posibilidad de que la reforma del sistema de financiación de las comunidades pueda suponer la vuelta a una cierta homogeneización en la carga tributaria entre unas regiones y otras», asegura Jorge Sánchez, director del Departamento de Fiscalidad Internacional de Montero Aramburu en Sevilla.

Elecciones autonómicas
En las últimas semanas se añade un nuevo factor de incertidumbre ante los posibles cambios de gobiernos en las comunidades autónomas. Algunas de las regiones con menor Impuesto sobre Sucesiones, como La Rioja, Castilla-La Mancha, Baleares, Aragón, Cantabria o Comunidad Valenciana, tienen un panorama político de pactos complejos.

PSOE, Ciudadanos y Podemos proponen la armonización del impuesto, aunque con diferencias. El PSOE recomienda el establecimiento de un mínimo exento «más elevado», por debajo del que las comunidades no puedan bajarlo aún más. Ciudadanos pretende armonizar fiscalmente la exención de la primera vivienda, de la empresa familiar y de un millón de euros por hijo, además de un único mínimo exento. Por encima, el partido presidido por Albert Rivera, sugiere fijar una horquilla de tipos entre comunidades. En cuanto a Podemos, propone eliminar las deducciones autonómicas en el impuesto.

Dentro del Plan de Estabilidad remitido a Bruselas, el Gobierno prevé que las regiones aumenten su recaudación en más de 1.500 millones de euros este año. Entre las posibles fuentes de ingresos, el texto destaca subidas del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, así como de la fiscalidad del juego y medioambiental y la creación de tributos propios.

En los últimos años, cada vez más comunidades han introducido bonificaciones y reducciones en el Impuesto sobre Sucesiones. Ello ha disparado las diferencias entre comunidades autónomas al heredar. «Cada vez hay más personas que se cambian de residencia a Madrid, donde sus herederos no pagan impuestos», describe desde Avilés (Asturias), Jesús Sanmartín presidente del Registro de Asesores Fiscales de España (REAF).

Sin embargo, sortear el impuesto, post mortem, es más complicado de lo que parece. A efectos de Sucesiones, los herederos tributarán en la comunidad autónoma donde más tiempo hubiera residido el fallecido en los cinco años inmediatos anteriores al deceso. Esta regla trata de evitar que una persona muy anciana o gravemente enferma decida cambiar de residencia para que sus herederos paguen menos.

Por ello, normalmente los cambios se producen con antelación, a cinco años vista, y con una vivienda habitual establecida, que puede ser de algún familiar o conocido. En caso de recibir en herencia inmuebles se tributará en la comunidad donde está radicada la vivienda.

«El cambio de domicilio fiscal va más allá del empadronamiento en un lugar u otro, dado que requiere un traslado efectivo, real, de la residencia habitual. La normativa prevé un procedimiento específico para que la Inspección de la Agencia Tributaria compruebe el domicilio fiscal. Ese proceso, que puede ser iniciado a instancia de una comunidad autónoma, y está siendo utilizado para perseguir los cambios ficticios, incluye la visita al domicilio del contribuyente, o la revisión de los consumos de agua, electricidad y gas», explica Jorge Sánchez.

Desde que en 2005, la Comunidad de Madrid introdujo la bonificación casi completa del impuesto, el goteo de contribuyentes que han ido cambiando de residencia por este motivo ha ido aumentado. La posterior bajada de impuestos en IRPF o en Patrimonio -Madrid es la única comunidad donde no se paga el tributo a la riqueza- aumentó este tránsito fiscal hacia la capital. El nuevo mapa político y la reforma de la financiación pueden poner fin a esta situación fiscal privilegiada.

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Horizonte PPenal
F. JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo  3  Junio  2015

La última ocurrencia del rajoyismo es que, como Rivera se niega a presentarse como líder del centro-derecha -cosa que, para los más agudos, acredita su origen pepero y, por ende, maricomplejinero-, los dos millones y medio de votantes que han abandonado al PP el 24-M pero no han votado a C's, volverán en noviembre a Mariano espantados por el frente podemita. Aunque Rivera se recrea demasiado en la indefinición ideológica y salvo que entregue Madrid al PSOE, yo dudo de que alguien vea un liderazgo más vigoroso en Rajoy que en Rivera para afrontar el peligro comunista-separatista-pedrosanchista. Algo que, para los que creemos en España y la libertad, es, si aún se nos permite decirlo, sencillamente terrorífico. Y ver a tanto periodista aplaudiendo a Podemos al modo bolivariano, lo confirma.

Dudo de que alguien vea un liderazgo más vigoroso en Rajoy que en Rivera para afrontar el peligro comunista-separatista

Pero el pancismo monclovita no cuenta, además, con lo que, algo tarde, ha empezado a aterrar a Rajoy: el martilleo mediático a costa de los casos de corrupción que afectan al PP. En su día (antes de arrepentirse y denunciar a Antonio Herrero, Pedro Jota y otros indeseables mediáticos), Anson habló del «horizonte penal» de Felipe González. Pues bien, aunque los GAL y la corrupción a mediados de los 90 eran infinitamente más graves que la corrupción del PP actual (menor que la del PSOE, CiU y Podemos), su «horizonte penal» es, por la aplastante mayoría mediática configurada por la sucesora in vitro de Rajoy en torno a PRISA y la Sexta, mortal de necesidad. La colza judicial del PP en 2015 sea peor la colza de UCD en 1982.

Aparte de los casos Gürtel, Púnica o Bárcenas, en los que el mero hecho de ser imputados -diabólica situación de perfecta indefensión- condenará ante la opinión pública a muchos políticos del PP, aunque sean absueltos, como lo serán, en su inmensa mayoría un par de años después, nos aguarda una batahola mediática al estilo del Nou Camp a cuenta del alzamiento de alfombras en los ayuntamientos y autonomías tomadas por la Izquierda. El modelo será el mismo de Soraya y Montoro en el caso Rato, la filtración contra Aguirre y otras fechorías del PP contra el PP: filtración, escándalo, denuncia, acusaciones fiscales y bochorno público. Eso sí: los jueces y periodistas bolivarianos lo harán aún con más entusiasmo. De ese horizonte mediático-penal no salvan al PP ni Macbeth ni Baby Macbeth.

El odio
Rafael Núñez Huesca www.gaceta.es  3  Junio  2015

La afrenta se planeó, se anunció públicamente, se repartieron los diez mil silbatos y se llevó a cabo. Sin impedimentos, como en las dos ocasiones anteriores.

Ya se silbó cuando el speaker ofreció las alineaciones en castellano, la lengua que compartían las dos masas –en el sentido orteguiano del término- de aficionados. Se escupieron decenas de miles de insultos cuando el Rey apareció en el palco de honor, si es que tal cosa existe en el Camp Nou. Los acordes del Himno Nacional desataron, como es sabido, una orgía de hostilidad, ira y frustración como pocas veces se había visto en un grupo humano así de numeroso. Rostros desencajados y escenas patéticas de familias enseñando a odiar sus hijos en la prensa del día siguiente.

El psicoanálisis freudiano define el odio como un estado del yo que desea destruir la fuente de su infelicidad. Destruir. Porque nada se construye desde el odio; nada sano, al menos. El odio es, a la vez, causa y consecuencia del miedo. El odio destruye pero a la vez autodestruye. El odio, según decía Ernesto Guevara, “impulsa al ser humano más allá de sus limitaciones naturales y lo convierte en una eficaz, violente, selectiva y fría máquina de matar”. El odio como factor de lucha, como motor que activa los engranajes atávicos de la violencia. El odio.

Enric Prat de la Riba, padre del nacionalismo catalán, reconoció explícitamente la necesidad de odiar a España –“lo castellano”- como factor movilizador:

“Había que acabar de una vez con esa monstruosa bifurcación de nuestra alma, había que saber que éramos catalanes y que no éramos más que catalanes (…) Esta segunda fase del proceso de nacionalización catalana, no la hizo el amor, como la primera, sino el odio (...) tanto como exageramos la apología de lo nuestro, rebajamos y menospreciamos todo lo castellano, a tuertas y a derechas, sin medida”

La entrega de la educación a las élites nacionalistas catalanas y vascas ha supuesto la realización del sueño de Prat de la Riba (de Arana en el caso vasco). Hoy existe un nacionalismo ambiental en aquellas regiones que ha empujado a muchos ciudadanos a buscar refugio en otros lugares de España. Al exilio. En las provincias vascas, muchos ni siquiera tuvieron la oportunidad: los mataron antes.

La pedagogía del odio, vista la nula reacción del Estado, ha ido haciéndose cada vez más explícita, menos disimulada. Recientemente TV3 equiparó, a través de un documental, a España con un maltratador. Directamente. Y al presidente del Gobierno y varios ministros con dirigentes nazis. Directamente. Durante la cadena humana, la televisión pública mostró cómo una niña de no más de diez años advertía, visiblemente alterada, que había que “derrotar a España”. La acompañaban decenas de niños de capas esteladas que repetían consignas políticas en bucle. Consignas de rechazo “al invasor”. El odio.

El periodista francés Frédéric Hermel señalaba, sólo unos minutos después del partido, la causa que explicaba el aquelarre del Camp Nou:

“¡Qué error ha cometido la democracia española dejando la educación a nivel local! Esto es lo que está matando a este país. Llevo muchos años aquí pero todavía me asombro viendo estas cosas. A lo mejor porque no he nacido aquí y no lo entiendo. [...] Es alucinante. Criamos a los niños en el odio hacia España, y así está".

Mas la educación supone solamente uno de los engranajes de la fabulosa maquinaria de ingeniería social puesta en marcha hace cuarenta años. Porque se celebran congresos, con apoyo público de la Generalidad, cuyo fin es explicar “cómo España ha ido contra Cataluña”. Porque se queman fotografías del Jefe del Estado y banderas de España como ceremonia habitual para cerrar manifestaciones. Porque se profieren gritos a favor de Terra Lliure durante los actos de la llamada Asamblea Nacional Catalana. Desde el propio escenario.

Porque ya todo vale, la apatía institucional ha tolerado sistemáticamente la humillación de los símbolos nacionales y ha ofrecido barra libre de odio a cualquier hooligan que, como el diputado Joan Tardà, le apetezca gritar “¡Muera el Borbón!” con total impunidad.

La tragedia de España es que se ha normalizado la hispanofobia, que ésta alcanza ya carácter ambiental y está tristemente arraigada en el imaginario colectivo de millones de catalanes. Manifestaciones populares como un carnaval sirvieron hace unos meses para animar “a matar españoles”, con señal de televisión en directo para toda Cataluña. La normalización del odio, su aceptación como algo cotidiano, no ha de sorprender cuando es el propio presidente de la Generalidad quien habla de “una España subsidiada frente a una Cataluña productiva”; cuando es el propio presidente de la Generalidad quien se ríe del acento de gallegos o andaluces en sede parlamentaria; quien celebra tours internacionales en los que denuncia “el déficit democrático del Estado Español” y pide “ayuda” a otras naciones; quien esconde el retrato del jefe del Estado detrás de cortinas negras; quien emplea términos como “expolio” o “robo” para referirse a la relación con el resto de españoles o quien, en definitiva, sonríe mientras se humilla a España en un estadio de fútbol. El odio.

Cobardía Sine Die.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  3  Junio  2015

Dice el PP que “quieren cambiar la Ley para evitar pitadas al himno”. Y por otro lado, tras largas horas de sobremesa los componentes de la Comisión anti violencia del CSD (Consejo Superior de Deportes) han concluido que en primer lugar: "Condena enérgicamente todos los incidentes acecidos durante la final, especialmente la pitada, ofensas verbales y gestuales que se produjeron durante el himno. Asimismo se condena la utilización de un espectáculo deportivo para realizar una ofensa contra los sentimientos de millones de españoles. Unos hechos de extrema gravedad desde el punto de vista de la prevención de la violencia en el deporte y en el fútbol". Además van a abrir expediente informativo a las personas ¿? Que hayan promovido la pitada y pedir a la RFEF(Real federación Española de Fútbol) y los clubes de fútbol Barça y Athletic de Bilbao información sobre las medidas adoptadas para prevenir las conductas ilícitas.

A ver si me entero, ¿es o no delito actualmente quemar la bandera de España o no mostrar respeto durante la emisión del Himno de España? Que se sepa de acuerdo con la Constitución en su artículo 25 punto 1 se indica que “Nadie puede ser condenado o sancionado por acciones u omisiones que en el momento de producirse no constituyan delito, falta o infracción administrativa, según la legislación vigente en aquel momento.” Así que es crucial saber si estamos ante la comisión de un delito o como otros defienden ha sido una manifestación, bastante ruidosa por cierto, de la libertad de expresión y que la pregunta que habría que hacerse no es si pitan, sino por qué pitan, "Xavi Hernández dixit". A esta pregunta es muy fácil responder, porque les mueve su odio hacia España y todo aquello que la representa. Según los secesionistas vascos y catalanes serían considerados como ciudadanos y patriotas ejemplares ejerciendo su derecho a rebelarse contra la opresión de España y su negativa a concederles el derecho a obtener la independencia.

En cuanto a la Ley en vigor y a falta de que el Ejecutivo y el legislativo aprueben la tan publicitada Ley de Seguridad Ciudadana, la única referencia es la que existe en el Código penal en su artículo 543 que dice:” Las ofensas o ultrajes de palabra, por escrito o de hecho a España, a sus Comunidades Autónomas o a sus símbolos o emblemas, efectuados con publicidad, se castigarán con la pena de multa de siete a doce meses”. Parece poco discutible el que una sonora pitada y abucheo que alcanzó la nada despreciable cifra de 110 dB(decibelios), equivalente al vuelo rasante de un avión actual de combate , se trata de un intento de acallar la transmisión por los altavoces del estadio de fútbol del Himno Nacional de España como marca el protocolo. Así que sin dudar se debe calificar el hecho como un ultraje, con la agravante de haber sido publicitado y fomentado profusamente con anterioridad desde diversos estamentos políticos y civiles.

El expediente informativo que anuncia el CSD suena a dilación y falta de compromiso a la hora de calificar los hechos, aunque estos estén tan claramente definidos en el Código Penal en vigor. Desde luego que si la citada Comisión anti violencia ha sido capaz en otras ocasiones de sancionar con la máxima dureza a los clubes de fútbol como responsables subsidiarios de los desmanes de parte de sus aficionados como lo de tirar una cabeza de cerdo, o un plátano hacia un jugador de fútbol de piel ligeramente tostada, o gritos xenófobos, no es comprensible el que ahora se muestre tan remisa a la hora de valorar unos hechos que curiosamente parecen haber querido ser minimizados u ocultados. Es preocupante el que al parecer figure como “normal” en el Acta del árbitro del encuentro la calificación del comportamiento del público , como si comportarse como energúmenos sin educación cívica y desprecio por la ley, fuera lo más normal del mundo. Resulta igualmente curioso el que ahora se exija el Acta del Delegado de Información del partido que la RFEF dice no disponer como es preceptivo.

En resumen, un inicial castillo de fuegos artificiales con tanto o más ruido y decibelios que la pitada, en la que se anunciaron “medidas urgentes” por parte del Secretario de Estado para el Deporte, presente en el Camp Nou en el palco de autoridades junto al Rey de España. Todo parece indicar que va a quedar en nada tangible, concreto y mucho menos en consecuencias penales, ni quizás tampoco en el ámbito estrictamente deportivo con medidas ejemplarizantes del tipo de cierre durante x jornadas del campo y prohibición a ambos clubes de participación en el siguiente (o siguientes) Campeonato(s) de España (anteriormente denominada Copa del Generalísimo, Copa de la República, Copa del Rey) del fútbol español.

Queda solo por conocer los siguientes pasos que el CSD va a dar una vez concluya el plazo de cinco días que ha exigido para “informarse” debidamente y tomar resoluciones. Debe ser la misma firmeza que el Gobierno de Mariano Rajoy ha demostrado con los constantes desafíos y vulneraciones de la Constitución y de las Sentencias Judiciales por parte del Gobierno secesionista de Artur Mas y su secuaces de la ERC, CUP, o la actitud renuente del PNV, de Urkullu, BILDU, y demás chusma al mando de ayuntamientos y pedanías en toda la comunidad autónoma de Cataluña y en el País Vasco y Navarra que llevan años de insumisión y violando la Ley.

España ha entrado en vía muerta previa al descarrilamiento (I de II)
ERNESTO MILA Minuto Digital  3  Junio  2015

El resultado de las elecciones del pasado 24–M ha sido, de todos los posibles, el más perverso y problemático para el futuro de nuestra nación. Cuando aún ni siquiera se ha resuelto el entuerto soberanista catalán; cuando Andalucía lleva dos meses sin gobierno y cuatro desde que Susana Díaz disolvió el parlamento andaluz y convocó nuevas elecciones; cuando ya las elecciones catalanas se anuncian en el horizonte y, pocas semanas después, las generales; cuando la situación económica sigue sin resolverse, España da muestras de cansancio en todos los sentidos, absentismo electoral creciente, el gobierno cierra acuerdos que aumentan la colonización político–militar por parte de los EEUU, prosigue acelerada nuestra pérdida de influencia en Europa, sigue llegando más y más inmigración improductiva, inasimilable y subsidiada, aumentan las bolas de población próxima al umbral de la pobreza (una cuarta parte del país) y la presión fiscal solamente sirve para pagar, a duras penas, los intereses de la deuda, pero en absoluto para disminuirla… es ahora, con una coyuntura internacional extremadamente desfavorable, cuando las urnas dan un resultado que convierte el país en una olla de grillos extraordinariamente inestable, prácticamente imposible de gobernar y decepcionante para todas las partes, incluso para aquellas nuevas que han conseguido avanzar e implantarse.

Lo verdaderamente terrible no es que durante casi cuarenta años nuestro país haya sido presa de bandas de desaprensivos que, amparados en el voto, lo han saqueado y hayan hecho que, desde la Corona hasta el último ayuntamiento, la corrupción se haya hecho el rasgo principal del ciclo histórico iniciado en 1978. Lo terrible es que mucho antes de que la unidad del Estado se declare oficial e irreversiblemente rota, ya lo estaba virtualmente desde hace décadas. Lo terrible no es que se hayan acumulado errores en política económica encadenados (el tratado de adhesión a la UE firmado por el felipismo, el modelo económico de Aznar, el endeudamiento como solución torpe del zapaterismo, o la presión fiscal sobre las clases medias y los salarios de Rajoy), o que no existan luces que indiquen el final del túnel, ni siquiera la sensación de que las que podrían verse son las que percibe quien ha caído en el fondo de un pozo del que puede salir… sino que precisamente, a medida que pasan los días, da la sensación de que ese pozo va ganando en profundidad y de que cuantos más días pasan más difícil resulta remontar todos los problemas.

Enumeración de “catástrofes” que tenemos por delante
Porque la característica de nuestro tiempo y lo que estamos viviendo es, a fin de cuentas, una convergencia de catástrofes que actúan en sinergia a modo de barreno que cada vez aumenta más la profundidad del pozo en el que nos encontramos. Aun a riesgo de parecer catastrofistas, nos parece demasiado evidente que estamos atravesando el peor momento de nuestra historia. Intentaremos resumir las catástrofes que convergen:

Catástrofe política: que ha atravesado cuatro fases y que es el resultado, en buena medida, de la crisis económica iniciada en 2007 que pronto se transformó en crisis social, para devenir, finalmente, crisis política. Estas cuatro fases son:

1) Agotamiento del modelo constitucional de 1978 a causa de la identificación de sus actores con los diarios casos de corrupción y con la crisis y con los problemas no resueltos de nuestro país,

2) Esperanza en la posibilidad de que nuevas opciones aparecieran en el horizonte para sanear y aportar aire fresco al país,

3) Estupor al contemplar que estas nuevas opciones, no solamente no han logrado imponerse, sino que, una vez avalados por los votos en Comunidades Autónomas y municipios optan por pactar con las viejas opciones a fin de apuntalarlas (tal es la fase en la que nos encontramos ahora),

4) Perspectivas de inestabilidad permanente por decepción de las nuevas opciones, persistencia de las antiguas y pactos, realizados no para regenerar el sistema, sino para mantener al régimen.

Catástrofe económica: después de casi un año de afirmar por activa y por pasiva que la crisis económica ha remitido, que se están creando nuevos puestos de trabajo, lo cierto es que solamente las cifras macroeconómicas mejoran (y por circunstancias muy concretas), pero no mejora en absoluto la situación económica de los ciudadanos. El empleo–basura es el único que se crea, las desigualdades aumentan, el coste de la vida está muy por encima de las subidas salariales (si es que existen), se falsean los datos reales del PIB considerando las actividades ilícitas como “movimiento económico” (cuando lo son pero, como en otro terreno el capital especulativo, no crean riqueza, ni generan puestos de trabajo de calidad, a menos, naturalmente que el de prostituta o de narcotraficante se consideren como tales) y nuestra “prosperidad” depende, no de nosotros, sino de la bondad de la coyuntura internacional… que está cambiando especialmente en Iberoamérica y tomando un sesgo negativo que está ya afectando a nuestras exportaciones. Mientras, seguimos sin modelo económico más allá del turismo y la hostelería y sin que los dos últimos hayan sido capaces de establecer uno.

Catástrofe social: la creciente precariedad de las condiciones de vida en España, y las políticas de inmigración del PSOE y del PP han tenido consecuencias irreversibles para la sociedad española: 8.000.000 de inmigrantes llegados dese 1996 de los que algo más de 2.000.000 tienen ya nacionalidad española, y hundimiento de la natalidad en nuestro país, imposibilidad de constituir nuevas familias e imposibilidad para la mayoría de las que se constituyan de tener más de un hijo, con lo que en apenas una generación se está experimentando un vuelco étnico–cultural y demográfico sin precedentes en la historia. A esto hay que añadir que las políticas de los gobiernos que se han ido sucediendo desde los años 80, al golpear fiscalmente a las rentas procedentes del trabajo y a aligerar la presión sobre las rentas procedentes del capital, ha generado:

1) Compresión de las clases medias que son las que están pagando este país,

2) Fin del Estado del Bienestar (del que nos beneficiábamos todos) devorado por el Estado de las Autonomías (del que se benefician especialmente las burocracias partidocráticas regionales),

3) Aumento de las desigualdades de renta y consiguiente de las bolsas de pobreza,

4) Inseguridad en toda la sociedad ante los contratos–basura, el aumento del coste de la vida, que impiden a la mayoría hacer proyectos de futuro,

5) Exilio económico de medio millón de jóvenes perfectamente formados que no se resignan a salarios de miseria y condiciones laborales abusivas y los últimos gobiernos socialista y popular han expulsado de la tierra que les ha visto nacer.

Catástrofe cultural: desde hace más de dos décadas el sistema educativo español ha dejado de funcionar correctamente, ha renunciado a formar jóvenes limitándose a ser un sistema de almacenaje de los niños y adolescentes durante unas horas al día, dando por sentado que se les educará en el hogar y en el seno de la familia. Los padres, por su parte, están renunciando a ejercer las tareas educativas creyendo que el Estado cumple esa función con el sistema de enseñanza. Al haber sido víctima nuestro sistema educativo de los modelos “progresistas”, se ha disuelto todo rastro de autoridad del profesor, los valores finalistas han sustituido a los instrumentales y los niños se han convertido, no sólo en “reyes de la casa” sino en “emperadores de la escuela”. La noción de esfuerzo, sacrificio, constancia, han desaparecido de nuestras aulas. A esto hay que unir un empobrecimiento cultural generalizado en todos los sectores de la sociedad caracterizado por la sustitución de lo real por lo virtual, el repliegue a lo personal, el aumento del analfabetismo estructural y, especialmente, por la renuncia del Estado a hacer triunfar un modelo humano, un modelo de educación y un modelo cultural concreto, necesario para el país… Para colmo, las drogas y cualquier tipo de “enganche”, se han generalizado en una sociedad en la que proliferan cada vez elementos más despersonalizados, modas culturales progresivamente de peor calidad y de más bajo nivel, modelos de comportamiento miserables, ante un Estado que prefiere jóvenes sumisos, pasivos, “colgados” y apáticos antes que vigilantes y en guardia, culturalmente formados y maduros. El índice de la crisis cultural lo da los bajos índices de lectura, la bajada en las tiradas de los libros convencionales, la poca lectura de e–books, un actividad cultural cada vez mas empobrecida que redunda en la ignorando de nuestro pasado, de nuestra cultura y de nuestras tradiciones y por tanto en una pérdida global de señas de identidad. Y, por supuesto, el figurar como farolillo rojo en la UE en materia educativa.

Catástrofe internacional: la crisis económica iniciada en 2007, no fue una crisis coyuntural, sino la primera gran crisis estructural de la globalización, ese modelo económico que satisface solamente los intereses de las grandes fortunas y de las acumulaciones de capital y perjudica al resto de la población mundial. El estallido de esta crisis no ha hecho reflexionar a los gobiernos (que comen de la mano de los “señores del dinero”, les temen y no están dispuestos a ponerles ninguna traba para evitar el desencadenamiento de campañas contra ellos) que, contra toda lógica, en lugar de poner límites a la globalización, la ha facilitado más y más. El resultado ha sido un sistema en el que la aparición de una crisis en cualquier parte del globo, inmediatamente afecta a todo el resto. La crisis argentino–brasileña que está larvando en estos momentos volverá a desequilibrar el sistema mundial. En este contexto, los EEUU intenta mantenerse como potencia hegemónica. Se trata de un gigante con pies de barro, infraestructuras avejentadas, una sociedad cada vez más “soft”, obsesionada por el “terrorismo internacional”, pero despreocupada de que sus cimientos de vayan socavando cada vez más, ansioso por mantener (especialmente en Europa) su sistema de alianzas que le garantizan el que el viejo continente seguiría siendo escenario de una conflagración con Rusia y aplicando la “doctrina del caos” en Oriente Medio (cuanto más caos exista en los Países Árabes más se garantiza la seguridad del Estado de Israel) y preocupado por mantener una hegemonía militar que compense la debilidad mundial del dólar. La UE, siempre a remolque de los EEUU, acepta sancionar a Rusia, hacer causa común con los EEUU en nombre de “Occidente”, manteniendo ese engendro de la guerra fría, la OTAN, que nos sitúa en permanente riesgo de vernos envueltos en un conflicto que ni hemos iniciado, ni queremos, ni nos puede reportar satisfacción alguna o garantía de paz duradera. Mientras nuestro alineamiento en política internacional nos sitúe en el bando de los EEUU, como comparsas en las aventuras desestabilizadoras del Pentágono en todo el planeta, el gobierno de turno enviará a nuestros soldados, sin explicaciones, a morir por nada en los teatros más alejados de nuestro país y que nada tienen que ver con nuestra soberanía y defensa nacional.
Pues bien, todos estos elementos coinciden fatalmente en el tiempo y ponen en entredicho nuestro futuro, justo cuando las urnas nos han hecho pasar de cuatro actores principales (la “vieja banda de los cuatro”, PP+PSOE+CiU+PNV) a ocho actores principales (con la “nueva banda de los cuatro”, Podemos+Ciudadanos+Bildu+ERC).

La coincidencia de todos estos frentes de crisis con unos resultados perversos que hacen ingobernable e inestable el país, indican que la crisis tiene unas dimensiones desconocidas en nuestra historia y va más allá de lo político o coyuntural: es una crisis estructural de nuestro país y de nuestra sociedad que corre el riesgo de precipitar su liquidación.

Los grandes riesgos del momento
Consideramos que un sistema con todos estos frentes abiertos de crisis y en el que el mapa político es extraordinariamente inestable y volátil, es inviable a medio plazo. La implantación de este nuevo mapa político podía preverse desde las pasadas elecciones europeas, pero ha sido ahora cuando ha llegado la hora de la verdad y las próximas semanas marcarán la hora de las decepciones:

Es cierto que la vieja clase política está desgastada, cubierta con el alquitrán maloliente de la corrupción, y es la responsable solidaria de todo lo que ha ocurrido en España en los últimos 38 años, sin excepción. Su balance es desolador; así pues, bienvenido sea cualquier cambio… Que se hundan las dos columnas del antiguo régimen nacido en 1978 (PP y PSOE) y “muera Sansón con todos los filisteos”…

Pero el gran problema, el verdadero problema es que las opciones que “suben” han demostrado en apenas unos meses: capacidad para decepcionar a buena parte de sus votantes, tendencia a cambiar el discurso una vez han recibido el voto, a moderarse hasta convertirse en “marcas blancas” del régimen y, finalmente, están demostrando que ni tienen el valor para afrontar los verdaderos problemas del país (ni mucho menos el temple para alertar sobre los riesgos de la globalización), ni van a generar reformas en profundidad, ni siquiera tienen conciencia del conjunto de problemas que deberían encarar (y que hemos definido al mencionar las cinco catástrofes que nos amenazan aquí y ahora).

La nueva clase política que asciende hace tal gala de amateurismo e inconsciencia, su mediocridad e incluso bajeza es tal que no dejan presagiar que la sensatez se haya instalado de una vez por todas en el poder. Si están donde están, si han alcanzado resultados buenos (pero no tanto como ellos pretendían) no es tanto por el carisma de su gente, por sus promesas electorales indefendibles y que se van modificando cada día que pasa, como por la crisis de confianza en la gestión del centro–derecha y el recuerdo demasiado cercano del destrozo zapaterista. Amén, por supuesto, de los favores mediáticos.

El resultado ha sido el que anunciamos repetidamente desde hace un año, el que podía preverse tanto en municipios como en la mayoría de comunidades autónomas y que se ampliará en las próximas elecciones generales: ha terminado la era de las mayorías absolutas, se gobernará a base de pactos entre las distintas fuerzas políticas y las coaliciones serán siempre inestables y procurarán no comprometer a ninguna de las partes en los fracasos, mientras que la paternidad de los éxitos se disputará a navajazo limpio.

En este contexto de debilidad de los gobiernos, es previsible:
Que se redoblen las ofensivas soberanistas ante la progresiva debilidad del Estado.
Que se formen coaliciones y más coaliciones contra natura y que pequeños partidos jueguen papeles que no les corresponden ni por su consistencia, ni por sus diputados, ni por su peso político real.

Que se reproduzcan los mismos comportamientos de la vieja casta en las nuevas formaciones políticas, en buena medidas con clases dirigentes formadas por oportunistas sin escrúpulos, aventureros políticos o, simplemente, piratas desaprensivos, segundas filas hasta hace sólo unas semanas del PP y del PSOE o de IU, con hambre atrasada y ganas de tocar el “complejo PMP” (poltrona – moqueta – presupuesto).

Que este juego de oportunismos, componendas, alianzas provisionales seguidas de rupturas clamorosas (como ha ocurrido en Andalucía dando paso a las elecciones anticipadas), con cambios bruscos en las intenciones de voto, dé lugar a gobiernos débiles ¡justo en el momento en el que tenemos sobre nuestras cabezas la convergencia de las catástrofes! Y cuándo hace falta un gobierno y un Estado fuertes.

Por todo ello hay que definir la hora actual, sin duda, como la más crítica que ha vivido nuestro país y nuestra sociedad hasta el punto de que cabe preguntarse si tendrá remedio o viviremos el final de España como Nación, la desintegración de nuestro pueblo y una situación de atomización política creciente, ruina material, presión atenazadora sobre las clases medias y todos los que vivimos de un salario, bastardización cultural, catástrofe económica previsible y paralización de las instituciones.

Lo que ha ocurrido desde las elecciones andaluzas es síntoma de lo que va a pasar en los próximos años en el país. Los partidos esperan que se agote el ciclo electoral municipal y de las generales, para enseñar sus cartas… de lo contrario, tanto si el PSOE pacta con Podemos (perdiendo el voto centrista y Podemos su virginidad), tanto si el PP (para paliar su caída) pacta con Ciudadanos (que se ofrecerá al mejor postor, perdiendo, no sólo la virginidad, sino su credibilidad), como si se genera una “gran coalición” PP+PSOE (que estabilizaría durante cuatro años el Estado… pero decepcionaría a votantes de ambas formaciones y exacerbaría el afán depredador de ambos y el resentimiento de la “nueva banda de los cuatro”), en cualquier fórmula que se dé, todas las partes implicadas están calculando lo que pueden ganar y lo que van a perder. A nadie, absolutamente a nadie, parece importarle lo que ganará y lo que perderá el país y la sociedad. Ellos, ganarán el poder durante cuatro años. Perderán cualquier resto de credibilidad que pueda quedarles, especialmente cuando se demuestre que ninguna de estas ocho fuerzas políticas cuestionan lo esencial, ni están dispuestos a realizar grandes reformas, sino simplemente a repartirse la tarta esos cuatro años… sin importarles lo más mínimo lo que ocurra luego y, como máximo, tratando en los últimos meses de la legislatura hacer todo lo posible para poder extender su presencia en el complejo PMP durante otro ciclo electoral en el que inevitablemente donde antes había ocho partidos, sin duda habrá todavía más. Y hoy lo que es preciso en España es ¡planificar a largo plazo! (para lo que hay que unir al cuerpo social… no fracturarlo en autonomías, ni en partidos).

Hemos entrado en una época de atomización: los partidos y el electorado se están volviendo progresivamente más volátiles, gaseosos, gozan de buena salud un día, suben como la espuma, otro día empiezan a caer en picado, sin saber ni porqué suban, ni porqué se produce su inflexión, aparecen otras fuerzas, otros rostros, hasta el punto de que resulta difícil saber quién está ahora en Podemos, quién lo dirigen, incluso si es que hay alguien que lo dirija, y quien hay en Ciudadanos además de Albert Rivera. Pero lo peor es que detrás de estas siglas no hay proyectos sólidos acompañados de una voluntad inquebrantable de llevarlos a la práctica. Todavía estamos esperando una declaración de Podemos o de Ciudadanos contra la globalización, denunciando su inviabilidad, reconociendo que es responsable de la crisis iniciada en 2007. Todavía esperamos que alguna formación de nuevo cuño aborde la nacionalización de las compañías eléctricas, ponga condiciones a la banca, castigue la economía especulativa y libere de cargas fiscales a las clases trabajadoras. Por no decir, que todavía esperamos que alguno de estos “nuevos líderes” reconozca que la inmigración es un grave problema, que la falta de natalidad está generando un vuelco demográfico, y nos hagan saber qué modelo cultural y de enseñanza aspiran a implantar…

Ciudadanos y Podemos: el reemplazo, complemento y puntal de la partidocracia
A estas alturas, las nuevas opciones en busca de un espacio electoral amplio, están decepcionando a quienes pensaban que iban a contribuir a generar una nueva dinámica política: no son el anuncio de las reformas del mañana, sino la garantía de que el sistema nacido en 1978 prolongará su agonía. Estas posibilidades de supervivencia se reducen a dos:

O bien, después de las elecciones generales, Ciudadanos pacta con el PP y Podemos lo hace con el PSOE para compensar las pérdidas del centro–derecha y del centro–izquierda y seguir manteniendo el sistema político, en la práctica, sobre dos opciones.

O bien, PP y PSOE aceptan, más o menos a regañadientes, la “fórmula alemana” de “gran coalición”, a la vista de que la irrupción de Podemos y de los soberanistas de ERC–CUP y Bildu–Sortu, están en estos momentos deteniendo en seco las inversiones extranjeras.

En el momento de escribir estas líneas, ambas opciones están tomando cuerpo y es inútil preguntarse cuál de las dos terminará imponiéndose, aunque sí sabemos por qué se impondrá una u otra: para garantizar la supervivencia de la partidocracia con la misma configuración que tuvo en 1978.

Porque el problema –y es esto lo que hace falta transmitir al pueblo español– es la partidocracia, el sistema en el cual los partidos políticos ocupan todas las parcelas de poder, a pesar de su descrédito, a pesar de la abstención del 51% del electorado, a pesar de la endeblez de sus cifras de afiliados, a pesar de su ausencia completa de doctrina, ideas y su constante tendencia a traicionar e incumplir sus propios programas. Todo esto –la ausencia completa de principios y la búsqueda del poder como una alternativa personal para enriquecerse sin excesivo esfuerzo– es lo que ha hecho que la corrupción se adueñara del terreno político, lo que ahora mismo está generando la atomización del panorama político y el que hayan aparecido cabezas de ratón necesarias para que los “leones” de siempre puedan seguir gobernando. Es decir, para que nada esencial cambie.

El éxito de Podemos se debe a haber popularizado su mensaje contra “la casta”… pero se equivocan: “la casta” se reconstruye en cualquier partido que opere dentro del actual marco constitucional, pensado e ideado para que los partidos puedan seguir actuando a su antojo y preocupándose solamente del ciudadano una vez cada cuatro años. Unas pocas medidas cosméticas no bastan para destruir el poder de la casta que deriva de la misma constitución, que está grabada a fuego en su alma tal como han demostrado 38 años de “democracia formal”.

En el Código Penal existen artículos suficientes para perseguir la corrupción política. Más leyes no van a hacer desaparecer la corrupción (insistimos: la principal característica del régimen nacido en 1978, unido a la fragmentación del país en 17 taifas autonómicas y a la destrucción de las clases medias) porque la estructura del poder, las interrelaciones entre los tres poderes, la ineficacia del legislativo, unido a la dependencia y subordinación del judicial, hacen imposible luchar eficazmente contra la corrupción.

No es contra “la casta” contra quien hay que apuntar las baterías: sino contra la partidocracia. El tiempo en el que los partidos eran expresiones de corrientes de pensamiento hace décadas que ha quedado atrás. Los partidos, como su nombre indica, son hoy nada más que la concreción de intereses de parte, de fracciones de la clase política que ni siquiera son independientes, sino que comen de la mano de los grupos económico–mediáticos. Todo lo que no implique la sociedad española apunte sus baterías contra los partidos, es un error que pagará y pagará caro.

¿Resistirá España la vacuna contra el progresismo?
“Hay comunistas que sostienen que ser anticomunista es ser fascista. Esto es tan incomprensible como decir que no ser católico es ser mormón”. J.L Borges
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com  3  Junio  2015

Louis Pasteur (1822-1895) fue un químico francés que realizó importantes descubrimientos en el campo de las Ciencias Naturales, específicamente en química y microbiología. En sus experimentos con animales descubrió que, las cepas debilitadas de un virus (en aquel caso del virus de la cólera) inoculadas a animales y, más tarde en personas, tenían la virtud de inmunizar a aquel ser contra la enfermedad virulenta del mismo virus en todo su apogeo. El fue el que descubrió la vacuna contra la rabia, que en aquellos tiempos estaba extendida por todos los países y contra la cual no se conocía remedio alguno. Se puede decir que él fue el primer inventor de lo que actualmente denominamos vacunas.

Puede que esta cita histórica no tenga nada que ver con mis habituales comentarios sobre política, pero sí sirve de ejemplo para tener una visión lo suficientemente clara de lo que nos puede suceder en España si, como parece, este virus político que empieza a extenderse peligrosamente por toda nuestra geografía; en el que se han conjugado dos tipos letales de virus, el del separatismo excluyente y antiespañol y el de un neonato comunismo bolivariano procedente de Venezuela y Ecuador. Juntos parece que, ayudados por los virus residentes representados por la izquierda española y el mismo PSOE; ante la situación de anemia representada por un PP en horas bajas, corroído por la corrupción y dirigido por políticos gastados y carentes del más mínimo carisma; van a someter a España y a sus ciudadanos a una de las pruebas más peligrosas, más destructivas y posiblemente deletéreas de su Historia.

Es evidente que si, por error, un científico inyectara una dosis de vacuna equivocada, en la que la cepa que se quiere combatir no estuviera convenientemente atenuada y debilitada, lo más probable sería que la persona que la recibió, en lugar de quedar inmunizada, se contagiara y sufriera los efectos de la dolencia, con el peligro de perecer de ella. Vulgarmente se emplea una frase para los inventos que puedan salir mal, que se le atribuye a don Eugenio D´Ors. El filósofo, impulsor del Novecentismo, recriminó a un joven que quería presentarle un invento para abrir botellas de champagne, con tan mala fortuna que derramó todo el líquido de la botella; entonces el filósofo, molesto, le espetó: “Los experimentos con gaseosa”. Lo mismo se puede decir de todos estos partidos que han entrado a formar parte de el arco político español, dispuestos a acabar con el sistema de gobierno actual por procedimientos que, no por conocidos y ensayados anteriormente, pueden considerarse como la solución para la pobreza, el remedio para la vitalización de nuestra economía o la panacea para sacar al país ( precisamente cuando ya empieza a dar muestras de recuperarse y recuperar el empleo) de la delicada situación en la que lo dejaron quienes emplearon sus mismos métodos ineficaces, cuando comenzaron a detectar el poder.

Estos días empezamos a comprobar lo que nos espera a los españoles durante los años próximos. Todos estos partidos de izquierdas que, mintiendo, se atribuyen haber derrotado a la derecha y proponen acabar con ella aislando al PP e impidiéndole gobernar en aquellas localidades o autonomías en las que ha sido más votado; andan a la gresca intentando, cada uno de ellos, situarse en la posición más ventajosa de cara a las próximas elecciones del mes de noviembre. El PSOE pretende presentarse como el relevo del PP; Podemos se jacta de los resultados de sus marcas blancas en Madrid, con la señora Carmena o en Cataluña con Ada Colau o en Valencia con Comprimís, sacando pecho y presentándose como el verdadero catalizador del pensamiento de izquierdas.

Si Manuela Carmena ya ha manifestado su intención de paralizar el proyecto madrileño de Castellana Norte, con una inversión prevista de 6.000 millones de euros y 120.000 nuevos empleos; la señora Ada Colau ya ha hablado de reducir las fuerzas antidisturbios y meterse con los propietarios que no alquilen sus pisos, amenazándoles con más impuestos y expropiaciones. Y esto es sólo una pequeña parte de sus proyectos, entre los cuales se habla de dejar de apoyar al circuito de coches de Montmeló (algo que proporciona a aquella comarca del orden de 188 millones de euros al año). Si, ya antes de haber llegado a alianzas, todos se enzarzan en discusiones para decidir quien va a mandar ya nos podemos imaginar como coaliciones de dos, tres, cinco o seis partidos de distintas propuestas políticas van a poder gobernar de forma eficiente. El triste ejemplo del Tripartito en Catalunya y el, no menos infumable, del Exapartido en Baleares con personajes como la señora Munar, que tuvo que salir del gobierno balear para ser juzgada por corrupción.

Y ante una situación en la que los hay que ya dan por hecho que se van a apropiar de las calles (¡Cuánto nos recuerda la situación del Frente Popular!) y otros, como la señora Colau ya dicen, sin empacho alguno, que “ las leyes que no les gusten no las van a cumplir” con lo que entramos en una dinámica en la que cada español, siguiendo su ejemplo, podría dejar de pagar impuestos, de cumplir con sus compromisos o de circular en coche en contra dirección, simplemente argumentando que el circular por la derecha no le gustaba. El caos, señores, es lo que nos proponen estos lobos que se presentaron con piel de cordero y que, después del 24M, ya están empezando a enseñar las uñas como depredadores totalitarios que es lo que, en definitiva, son.

Es seguro que ( tenemos ejemplos como los de Venezuela, Bolivia o Ecuador y otras naciones americanas) cuando tengamos la experiencia de los efectos que, para el país, van a tener la aplicación de sus políticas basadas en dilapidar el dinero en subvenciones, asustar a los empresarios, intervenir en las cuentas de los bancos, acosar a los propietarios de viviendas o volver atrás las medidas laborales que se nos impusieron desde Europa y que han contribuido a que, desde hace ya muchos meses, el desempleo descienda ( 117.000 personas en marzo y 213.000 personas más cotizando en la Seguridad Social) , la actividad industrial mejore y las perspectivas de futuro vayan mejorando; puede que muchos piensen que se equivocaron en votarles, que no era esto los que esperaban de esta izquierda extremista y que se den cuenta de que, el camino propuesto por Podemos o el señor Sánchez, es inviable y sólo conduce a la quiebra de la nación.

Veamos algunos datos. La inquietud empresarial por los resultados de las elecciones del 24 de mayo no para de crecer. El despacho del abogado Cuatrecasas, en Madrid, cobijó una asamblea financiera en la que más de dos centenares de profesionales ligados a fondos de inversión dejaron claro “su nerviosismo ante el auge de la izquierda radical”. El Banco de España avisó que los inversores sacaron de España, durante el pasado marzo, cerca de 20.000 millones de euros. Firmas como Goldman Sachs o UBS preparan un informe sobre el creciente “riesgo del país” y RBS advierte que “un pacto entre PSOE y Podemos hará que los mercados cuestionen el compromiso de España con las reformas y la estabilidad fiscal” ¿Se entera usted, señor Sánchez, de quiénes son los que generan inestabilidad en España? Lynch y J.P Morgan sugieren un acuerdo PP-PSOE para evitar la inestabilidad del país (algo que, visto lo visto, resulta imposible dada la postura del señor Sánchez) Fitch ha declarado que “pone en riesgo el cumplimiento de los objetivos de déficit” y Moody’s habla de “elementos de incertidumbre”. Lo dicho, una vacuna demasiado cara para España y los españoles, que llevaría al país a una situación todavía peor que la de Grecia, de consecuencias impensables. Mientras, la prima de riesgo ya supera los 140 puntos básicos, hace un mes no pasaba de los 100 y, la deuda a 10 años ha subido al 2% cuando estaba en el 1%.

O así es como, señores, desde la óptica del ciudadanos de a pie, sentimos que el pueblo español, si no rectifica, con sus utopías de “cambio” y sus cuentos de la Lechera de mejorar su nivel de vida, se encamina directamente hacia el gran Armagedón de su economía.

Mas se gasta 24 millones en publicidad y sigue sin pagar a las farmacias
Gaceta.es  3  Junio  2015

La Generalitat, presidida por Artur Mas, ha aprobado el concurso de medios de publicidad institucional.

Los medios de comunicación catalanes van a estar regados con 24.200.000 euros, procedentes de las endeudadas arcas de la Generalitat.

En la página de la autonomía se detalla que el presupuesto básico es de 20 millones de euros, que sumado el IVA alcanza los 24,2, en contratos que durarán dos años, prorrogable por uno más, si hay “acuerdo entre las partes”. Está dividido en tres lotes, uno multimedia, otro impreso y un tercero de internet. Los medios de comunicación se podrán presentar a uno o dos lotes, pero no a los tres.

Esta partida presupuestaria se aprueba menos de cuatro meses antes de la celebración de las elecciones catalanas, si se cumple el anuncio de Artur Mas según el cual tendrán lugar el próximo 27 de septiembre, con el día 11, la diada, como inicio de campaña.

Esta liberalidad con el gasto público contrasta con las deudas que acumula la Generalitat, como por ejemplo las que tiene con el sector farmacéutico. Sólo en intereses, el gobierno regional les debe a las farmacias 22 millones de euros.

Agreden a militares al grito de 'Gora ETA, españoles de mierda'
 www.gaceta.es  3  Junio  2015

Los presuntos agresores escucharon una conversación por la que pudieron saber que se trataba de militares, momento en el que comenzaron a increparles.

Dos personas han sido detenidas en Pamplona acusadas de agredir a un grupo de jóvenes militares, ha informado la Policía Municipal.

Los hechos ocurrieron en la madrugada del día 31 de mayo, después de que en un primer momento los militares y un grupo numeroso de jóvenes se enfrentaran verbalmente en el barrio de Iturrama, que celebraba sus fiestas.

Al parecer, los presuntos agresores escucharon una conversación por la que pudieron saber que se trataba de militares, momento en el que comenzaron a increparles.

Los militares decidieron marcharse, porque el grupo que les increpaba era muy numeroso, unos veinte según figura en la denuncia, pero fueron perseguidos por el grupo que profirió algunos gritos como "Gora ETA, españoles de mierda".

Ya a la altura de la Vuelta del Castillo se produjo la agresión física, por la que al menos dos de los militares, de 21 y 25 años, fueron atendidos en centros sanitarios por lesiones como fractura nasal, puntos de sutura, hematomas en zona orbital y policontusiones, según los partes médicos adjuntados a la denuncia.

Las mismas fuentes han indicado que avisado el 092, el primer coche patrulla que llegó al lugar pudo arrestar sobre las 02:44 horas a dos de los presuntos agresores, de 21 y 22 años, mientras que el resto consiguió escapar.
 


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