AGLI Recortes de Prensa   Jueves 4 Junio 2015

Grecia y la interinidad española
Manuel Muela www.vozpopuli.com 4  Junio  2015

Desde enero de este año la Unión Monetaria Europea tiene como asunto prioritario el caso de Grecia. Allí cambió el gobierno y los nuevos gobernantes pretenden cambiar el marco en el que se venían desarrollando las políticas derivadas de los rescates financieros de aquel país, iniciados en la primavera de 2010. En los meses transcurridos las noticias de la negociación se parecen a una montaña rusa o ducha escocesa, según se prefiera, porque la devastación griega es de tal naturaleza que no hay forma de encubrirla: su deuda es impagable y el Estado griego es un armazón cuarteado sin apenas capacidad para generar recursos e impulsar el crecimiento de la economía. Aquello es el ejemplo de la pescadilla que se muerde la cola y la demostración de los errores mayúsculos de las mal llamadas políticas de rescate. No creo que haya que insistir sobre esa realidad que, a mi juicio, debería servir para cambiar el paso en las instituciones europeas y en los gobiernos endeudados con economías recesivas o debilitadas, como es el caso de España. Otro asunto que está en la agenda europea, aunque se pretenda hacer creer que se encuentra en vías de arreglo. Se pretende, aunque las dudas sobre ello aumentan por la interinidad abierta en la gobernación del país a raíz de las elecciones del 24 de mayo.

Demasiados esfuerzos para tantos fracasos
Las políticas de rescate financiero practicadas con diferentes países estaban centradas en el pago de la deuda y no concedían espacio alguno a la viabilidad social y económica de las naciones deudoras. No existían proyectos de reconstrucción ni de promoción del tejido productivo, que pudieran garantizar el pago ordenado de los créditos y el crecimiento económico con unas condiciones de vida dignas para los ciudadanos. Si se hace un repaso de las realidades de Grecia, Portugal, Irlanda y la propia España, las circunstancias generales en materia económica y social son bastante mediocres y en algún caso, como el de Grecia, dramáticas. Y ello tiene consecuencias políticas si no se logra el cambio de rumbo en un plazo razonable. Eso es lo que pasó en Grecia a primeros de este año y está empezando a suceder en España, porque los pueblos aguantan hasta que se hartan de hacerlo.

En la historia tenemos ejemplos de reacciones populares para todos los gustos y Europa está llena de ellos. Lo positivo del momento actual es que la rebeldía o la insatisfacción se van encauzando en el marco democrático con el uso del sufragio universal. Por eso, creo que a todos conviene que siga siendo así y evitar que el marco actual pueda convertirse en un corsé para las aspiraciones de cambio de un estado de cosas que produce disfunciones de todo orden. Porque la realidad acredita que ese marco no es el instrumento adecuado para corregir los daños causados por las políticas expansivas del crédito de los primeros años del siglo XXI y las que les han seguido después del estallido financiero del otoño de 2008 con la quiebra de Lehman Brothers. Concretamente, en la Europa comunitaria llevamos siete años inmersos en una burbuja de deuda que no para de engordar, que tiene prisioneros a los gobiernos y a los responsables de las instituciones monetarias. Hasta ahora, no han sido capaces de domeñar el problema y Grecia es el caso paradigmático: más deuda, más paro y mayores desequilibrios sociales.

En cinco años la troika, ahora transformada en las instituciones, no ha acertado en nada, y eso que medios no le han faltado para atender los problemas de una economía que representa poco más del 2% de la Unión Monetaria. Cualquiera se puede imaginar lo que sucedería con una economía como la nuestra, cinco veces mayor, también lastrada por la deuda y el paro. El experimento ha fallado en todos los frentes y causa un hondo temor seguir oyendo a los patrocinadores del mismo que hay que perseverar en el error, sin importarles las consecuencias, que no son sólo económicas.

Aprender la lección para promover cambios
En este sentido, el caso de Grecia es desesperado: tanto las instituciones comunitarias como el propio gobierno griego tendrán que apañarse para encubrirlo, mientras encuentran alguna medicina para reconstruir en serio al país. Eso explica la última reunión en Berlín de los mandamases europeos para buscar el apaño. Desde luego, apretarle las tuercas a Grecia para provocar su salida del euro sería un disparate mayor que el que se produjo con la quiebra de Lehman Brothers, porque no comparto la opinión de los que sostienen que la Unión Monetaria esta vacunada ante esa eventualidad. Eso sería cierto si los problemas de deuda y de crecimiento estuvieran resueltos, pero no es así ni lo va a ser en unos años. En España lo sabemos y a todas luces nos interesa que lo de Grecia no vaya a mayores, pero sí se debe tomar nota de lo que ocurre para defender correcciones en las políticas practicadas, con el fin de no meternos en un callejón sin salida como en el que se encuentran los helenos.

Los gobiernos españoles, primero el del PSOE en mayo de 2010, seguido por el del PP en noviembre de 2011, asumieron sin chistar las políticas de rescate, cuyas consecuencias están a la vista y son, en gran medida, las razones de los descalabros sufridos por ambos. El PSOE dice que su proyecto es el de la socialdemocracia, cuyas banderas fueron arriadas después de Maastricht en 1992. Por su parte, el PP, por boca de su presidente, no quiere oír hablar de cambios en esa materia. Ante eso, la pregunta es si el Partido Socialista, ahora socialdemócrata confeso, estaría en condiciones de convencer al PP para cambiar las prioridades y, de común acuerdo, llevar a las instituciones europeas los cambios adecuados, junto con los proyectos de modificación de nuestro Estado hipertrofiado y mal administrado, aunque eso no parece interesar ni a estos partidos ni a los nuevos. De la respuesta a esa pregunta, deduciremos si hay propósito de enmienda o si la interinidad que nos preocupa y preocupa allende nuestras fronteras continuará.

Síntomas de “pre-crash” financiero
Juan Laborda www.vozpopuli.com 4  Junio  2015

Los mercados financieros de riesgo se encuentran fuertemente sobrevalorados. Si aumentara la aversión al riesgo de los inversores, los tipos de interés a largo plazo repuntarían con fuerza, las bolsas caerían, los diferenciales de crédito se ampliarían, las materias primas se debilitarían aún más, y la volatilidad se dispararía. En ese escenario emergerían los problemas subyacentes no resueltos de la economía global, una descomunal deuda, privada y pública, y la insolvencia bancaria.

Como consecuencia se activaría un círculo vicioso que se iría retroalimentando: crisis de deuda-crisis bancaria-deflación por endeudamiento. El crecimiento económico global se ralentizaría bruscamente, y en algunos países, los más endeudados, como el nuestro, la recesión se intensificaría con fuerza. Como la mayor parte de activos financieros están sobrevalorados, es cuestión de tiempo esperar a que se desate la siguiente fase de venta masiva de los mismos. La herramienta táctica que utilizamos para anticipar aversión-propensión al riesgo de nuevo nos da una señal corta, es decir, de aversión al riesgo.

La pregunta, en definitiva, es si se avecina la tormenta perfecta, que en nuestro país se materializará en un ciclo perverso que se retroalimentará: crisis soberana, crisis de balanza de pagos, crisis bancaria y deflación por deuda. Bastaría solo con que aumente la aversión al riesgo de los mercados, que recordemos, es una variable que no controla nuestro gobierno.

Condiciones actuales de mercado
Las condiciones actuales de los mercados financieros recogen uno de los momentos extremos históricos de mayor sobrevaloración de la historia, utilizando una serie de métricas de valoración que permiten prever y anticipar rendimientos ex-ante anualizados a largo plazo. Sin embargo ello no tiene por qué ser suficiente para provocar un nuevo ciclo bajista en los mercados de activos de riesgo –bolsas, bonos corporativos, primas de riesgo, materias primas…–. La sobrevaloración extrema es una condición necesaria pero no suficiente para activar un colapso en los mercados financieros.

Va a ser necesario además analizar las dinámicas internas de los mercados. Las valoraciones son enormemente informativas sobre posibles rendimientos del mercado en horizontes temporales de medio y largo plazo -5-20 años-, pero no me dicen nada sobre posibles dinámicas de corto plazo. Sabemos que los mercados financieros se hundirán, pero la clave es cuando. Para ello las dinámicas internas de los mercados transmiten una gran cantidad de información acerca de las preferencias de riesgo prevalecientes de los inversores, y es ahí donde nuestros indicadores empiezan a dar nuevas señales de alerta.

Los inversores se han visto forzados por la política monetaria actual a buscar y aceptar más riesgo. El aumento del apetito por el riesgo se ha generalizado tanto a nivel de activos -bonos, bolsa, materias primas,..-, como de áreas geográficas y estilos de inversión. Ello permite que mercados sobrevalorados se conviertan en persistentemente más sobrevalorados. En el momento actual, los mercados sobrevalorados son tremendamente vulnerables a caídas verticales en los precios, alimentados por procesos de pánico, en definitiva, a un “crash”.

La sobrevaloración de los activos de riesgo, unido al deterioro de las condiciones internas del mercado nos permite anticipar que estamos muy cerca de repetir episodios similares a 2000-2002 y 2007-2009. Cuando en un mercado claramente sobrevalorado, surgen posiciones excesivamente alcistas y optimistas por parte de los inversores, ello debería forzar a los inversores disciplinados a tomar una postura claramente defensiva. A lo largo de la historia, los síntomas de mercados sobrevalorados, sobrecomprados, e inversores demasiado optimistas, iban acompañados, posterior y regularmente, de fuertes descensos en los precios de los activos de más riesgo. La idea de que la Reserva Federal o el Banco Central Europeo, vía flexibilización cuantitativa, evitan pérdidas de mercado no se ajusta a la realidad. Bastaría una revisión superficial de los dos últimos colapsos del mercado como elemento recordatorio. Fueron ambos precedidos por una excesiva laxitud monetaria.

En la actualidad, la mediana del universo de activos de riesgo se encuentra más sobrevalorada que en cualquier otro momento de la historia de los Estados Unidos

La bolsa estadounidense la más cara
El mercado más caro del mundo en el momento actual quizás sea el estadounidense. Tomando el S&P 500, diversas métricas muestran que su sobrevaloración se encuentra aproximadamente entre un 10% y 20% del máximo del 2000, el período de máxima exuberancia irracional de la historia. En aquel año recordemos que la sobrevaloración se concentraba especialmente en una serie de activos financieros –bolsas occidentales, valores de gran capitalización y crecimiento–. En la actualidad, sin embargo, la mediana del universo de activos de riesgo se encuentra más sobrevalorada que en cualquier otro momento de la historia de los Estados Unidos, incluyendo el año 2000.

La Reserva Federal o el Banco Central Europeo no han creado una máquina de hacer dinero perpetuo. Lo que la Fed y el BCE han hecho es “animar” a los inversores a buscar rendimientos y especular, hasta el punto que las acciones están ahora tan sobrevaloradas que no ofrecerán rendimiento absoluto alguno durante la próxima década. En definitiva, cuanto más alto es el precio que un inversor paga por una corriente dada de flujos de efectivo esperados futuros, menor será el rendimiento posterior que el inversor podrá disfrutar. Aquellos que ya hayan vendido habrán materializados los beneficios correspondientes, mientras quienes sigan manteniendo el papel verán como tales beneficios se desvanecen.

Rajoy o el capitán pirata
Miguel Angel Rodriguez Caveda  www.elsemanaldigital.com  4  Junio  2015

La postura del Gobierno de España en general -y la del PP y Mariano Rajoy en particular- frente a los constantes casos de corrupción en el partido del poder no se entiende. Tras unos comicios en los que los populares han perdido millones de votos y han sufrido una sangría de concejales y diputados, en lugar de aceptar los problemas que corroen su partido desde dentro se han centrado en destacar que son la fuerza más votada por los españoles en número total de votos. Como si eso sirviera para algo, teniendo en cuenta que son la única fuerza de centro-derecha en España, mientras que la izquierda está mucho más fraccionada. Es, por tanto, lógico que como partido aglomere más cantidad total de sufragios, al no tener rival en su ´zona de influencia´ política.

Lo peor de todo, sin embargo, no es que el presidente se niegue a entonar el mea culpa. Lo que no se puede comprender de ningún modo es que, viendo la fuga de votantes que han sufrido, los máximos responsables del partido sigan manteniendo y apoyando a los corruptos –ya sean condenados o supuestos- que militan en sus filas. El último escándalo de este tipo puede costarle a Cifuentes la Comunidad de Madrid. Y con razón. No puede ser que un partido en el poder tenga más de cien imputados, hombre. Ya está bien de tomarnos el pelo a todos los españoles.

Aquellos que hemos defendido la gestión económica del Partido Popular o hemos entendido y aceptado la necesidad de aplicar medidas impopulares para evitar la quiebra del país (o en su defecto el rescate) no podemos comulgar con el atropello de proporciones gigantescas que estamos sufriendo los ciudadanos por parte de los secuaces de Rajoy. Que en PP habrá políticos muy buenos, seguro. Pero es que los malos no dejan de salir, como si fuera una plaga de ratas escapando de un barco que se hunde... Y que no tiene pinta de salir a flote.

El barco que comanda Mariano Rajoy hace aguas por todas partes. Y en lugar de capitanearlo hacia la salvación echando a los piratas que lo sabotean desde dentro, el presidente prefiere quedarse impasible, como si nada ocurriera. Como si las olas fueran a llevarle, calmadamente y sin hacer nada, a buen puerto. Algo que, por supuesto, no va a suceder.

Y es aquí donde asalta la mayor duda: ¿por qué el capitán no se desmarca de los piratas? ¿Qué poder tienen sobre él? No hay mayor problema para un político que la falta de credibilidad. Y al capitán Rajoy cada vez le queda menos. Como a un capitán pirata.

@rodriguezcaveda. www.miguelangelrodriguez.net

Cuando los votos no cuentan y unos pocos deciden en secreto
EDITORIAL El Mundo 4  Junio  2015

DURANTE la Transición, como las instituciones democráticas no estaban afianzadas ni se habían desarrollado las prácticas del parlamentarismo, los dirigentes políticos se reunían en domicilios privados, cafés, fundaciones y otros lugares variopintos para pactar decisiones que afectaban a la arquitectura del Estado.

Casi cuatro décadas después y tras una campaña en la que todas las fuerzas han incidido en la importancia de la regeración ética y la transparencia, volvemos a los usos y costumbres de aquella lejana etapa de los conciliábulos entre los prohombres de UCD, los democristianos, el PSOE, los tiernistas y el PCE para pactar las reglas de juego. Aquellas formas de actuar podían tener su justificación en aquel contexto histórico, pero lo malo es que los políticos de ahora vuelven a repetir las mismas conductas que entonces, como si la democracia fuera cuestión de unos líderes que se reúnen en secreto para dirimir qué hacen con los millones de votos que han recibido en las urnas.

Veáse lo sucedido en los dos últimos días: Albert Rivera se cita durante tres horas con Pedro Sánchez y luego se va a ver a Mariano Rajoy durante dos horas. Explicaciones no da casi ninguna y se limita a articular unos cuantos tópicos que a nada le comprometen sobre lo hablado. Pero mientras Rajoy guarda su habitual e inmutable silencio, Pedro Sánchez come en La Moncloa con el presidente del Gobierno y, por la noche, se entrevista con Pablo Iglesias para discutir los posibles pactos postelectorales. Sánchez calla y oculta el encuentro con Rajoy en una rueda de prensa y luego el PSOE reconoce que ha existido el cara a cara, pero precisa que se ha debatido "la hoja de ruta" hasta las generales. Y para rematar los despropósitos, Podemos afirma que la reunión de anoche entre Sánchez e Iglesias se iba a celebrar en un «lugar neutral», como si estuvieramos en una guerra.

Es evidente que los ciudadanos tienen derecho a saber cuándo y cómo se reúnen y de qué hablan nuestros líderes políticos, que presumiblemente no es de fútbol ni de Eurovisión sino de los pactos postelectorales. Para ser justos, por lo menos Albert Rivera ha explicado los criterios con los que va a negociar Ciudadanos, pero Podemos mantiene una opacidad absoluta que corrobora el leninismo que impregna la cultura de su dirección.

Lo que está ocurriendo en estos últimos días es una auténtica tomadura de pelo y es justamente lo contrario de lo que se debe hacer en una democracia. Recomendamos a Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias que estudien cómo negociaron en Alemania el acuerdo de coalición la democristiana Angela Merkel y el socialdemócrata Sigmar Gabriel.

Lo que está pasando estos días demuestra que los partidos -los nuevos y los viejos- no han entendido nada. Los aparatos siguen a lo suyo, administrando la voluntad de los electores como si fuera un negocio privado. No debería hacer falta decir que, si siguen así, van a perder definitivamente la confianza de unos ciudadanos que no merecen ser tratados como menores de edad.

Pasar a la ofensiva
 www.gaceta.es 4  Junio  2015

Evalúa hoy nuestro periódico la posibilidad –algo más que un rumor, según parece- de que Rajoy decida adelantar las elecciones generales y hacerlas coincidir con las autonómicas catalanas. ¿Para qué? Para frustrar el show separatista, neutralizar el “efecto plebiscito” de Mas, pasar a la ofensiva y convertir la cuestión nacional (española) en bandera de los próximos comicios, revitalizando así el ya gastadísimo mensaje electoral del Partido Popular.

En verdad al PP le quedan muy pocas más oportunidades para recuperar la iniciativa. La maltrecha cúpula del PP está dispuesta a abortar cualquier proceso de regeneración a fondo. Proceso que, por otra parte, probablemente exigiría más tiempo que el disponible de aquí a noviembre, fecha límite para convocar elecciones generales. De las palabras de Rajoy se deduce que va a hacer cambios sólo cosméticos en el gobierno y en el partido. Y eso, al mismo tiempo, obliga a adelantar el calendario electoral, porque cabe prever que el desgaste mediático y judicial del PP va a ser especialmente duro a la vuelta del verano. Tácticamente, pues, la hipótesis de unas elecciones en septiembre, coincidiendo con las catalanas, el altamente probable.

¿Con qué argumento de peso podría el PP aspirar a que sus votantes vuelvan al redil? Con el de la unidad nacional, precisamente. Argumento que lleva implícita la defensa del orden constitucional. Las negociaciones de Ciudadanos con el PSOE en numerosos ayuntamientos y comunidades han empujado violentamente al partido de Albert Rivera hacia la izquierda a ojos del electorado. El miedo a Podemos se ha disparado después de las municipales. En ese paisaje, el PP se convierte en la única alternativa del centro-derecha para frenar a ese singular Frente Popular que abarca desde los “pijos” de Ciudadanos hasta los “hipsters” de Podemos, por utilizar las categorías –ciertamente, poco científicas- que emplea Monedero. Así la atmósfera de victoria que se ha apoderado de la izquierda y de los separatistas después del 24-M serviría como palanca para mantener al PP en el poder. De algún modo, Rajoy imitaría al zar Alejandro I cuando quemó Moscú ante la llegada de Napoleón, dejando en manos del enemigo una victoria inútil.

¿Inconvenientes? En términos estratégicos, pocos. En términos prácticos, muchos. La “operación nación” –llamémosla así- exigiría de Rajoy una capacidad de iniciativa política, un sentido del Estado y un patriotismo que el actual presidente del Gobierno nunca hasta hoy ha demostrado. Queda, por otra parte, convencer a un electorado hastiado, asqueado, cansado, de que vale la pena seguir confiando en quienes han defraudado toda confianza. Y luego, además, habrá que reconstruir Moscú. Al zar Alejandro le llevó muchos años.

No se fue a Yuste
Eduardo García Serrano www.gaceta.es

Hace un año el Rey emprendió el camino de Yuste para tratar de impedir que España se acostase mornárquica y se levantase republicana, fiando en su heredero que la diana del 14 de abril, que ya suena en la calle y en las instituciones en las que vivaquean la izquierda y los separatistas, no gallease más alto que la retórica y la nostalgia de la tricolor. Un año después no ha aparecido por Yuste, donde el Emperador le aguarda con el catón de la Monarquía Hispana.

El Rey abdicó porque la pérdida de prestigio de la Corona tiene los mismos grados de inclinación que la rampa que conduce a los Juzgados de Palma de Mallorca, en los que late el sumario de la corrupción íntima y doméstica que nació de la voluntad de convertir un vínculo familiar regio en un negocio cuyos beneficios han arrojado una pátina de mugre, sospecha y duda sobre los oropeles de la Corona, y de la ya malherida y cojitranca independencia del Poder Judicial. Hoy, sobre un paisaje colonizado por la pobreza y el paro en el que sí se pone el sol pero los manteles no, la memoria colectiva de los españoles sobre la Monarquía se evoca con un apellido: Urdangarín, que como una guirnalda de lodo ensucia, para los españoles a los que la Transición y el 23-F les suenan tan lejanas como la lista de los Reyes Godos, el presente y el futuro de la institución que ha vertebrado España desde Covadonga a la Zarzuela.

El Rey abdicó porque la amenaza separatista ha salido de los sótanos y de los zulos de la Historia y ha sentado plaza parlamentaria para acabar con la Patria que es la única razón de ser de la Corona. Las urnas de septiembre esperan en la Rambla de Barcelona sin más respuesta a la amenaza separatista que los balances económicos, el debe y el haber que reduce a la usura y al rencor el debate sobre el futuro de España. El Rey emprendió el camino de Yuste antes de que la izquierda y los separatistas le asfalten la carretera de Cartagena para tratar de impedir que España recorra el camino de los Balcanes, osario de la penúltima nación europea que dejó de serlo. Un año después, el Rey no ha aparecido por Yuste y Cataluña está más cerca de Kosovo que de la Zarzuela.

Pactar no es claudicar.
Vicente A. C. M. PD

Es triste pero cierto. El PP no sabe o no quiere dejar de mirar para otro lado y barrer su casa de la corrupción. Porque lo quieran reconocer o no, la corrupción lleva tiempo incrustada en su organización y a todos los niveles. De hecho es impensable no reconocer que en un colectivo tan grande de cargos electos, de asesores, de afiliados, todos sean tan impolutos, virginales y con la fuerza de voluntad y convicciones suficientes como para vencer a todas las tentaciones que se les presentan en el ejercicio de sus funciones. La realidad es que como en cualquier colectivo que se analice, el del PP no es excepción y siempre existen manzanas podridas en el inmenso cesto. Y esa verdad es la que se debe imponer a la hora de tomar medidas y apartarlas definitivamente.

No son admisibles las excusas de establecer una distinción del grado de implicación en las causas judiciales. Ni tampoco acudir a la ya cansina fórmula de la “presunción de inocencia”. Porque de ser así, los jueces instructores no tendrían dudas a la hora de citar a declarar en calidad de imputados a quienes consideran con indicios más que razonables de haber cometido algún tipo de delito. La investigación de los indicios desde luego que no es una acusación formal, salvo que las declaraciones o silencios de los implicados no alcancen el grado de convencimiento que les lleve, en opinión del juez instructor, a exonerarles de la acusación formal e imputación en el posterior juicio.

En los partidos políticos parece que el listón de la pulcritud de las listas se ha puesto de una forma variable y harto compleja. Lo que para unos bastaría con la simple sospecha, para otros se establece en el grado superior de la acusación formal. Y así, no hay quien pueda entenderse. El caso es que en España hasta ahora la única cultura de pactos o acuerdos de gobierno se ha establecido en formas muy heterogéneas y bajo la cultura del oportunismo político. Los apoyos se han basado en una falsa estabilidad siempre sujeta al chantaje de la ruptura en caso de conveniencia para las aspiraciones políticas de quien ofreció su ayuda condicionada. No existe una cultura de pactos de Estado, sino una cultura de revanchismo y de anulación política del contrario en un quítate tú que me pongo yo.
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Lo malo es que los ciudadanos no aprenden y suelen dar su voto a formaciones que no dudan en usar su fuerza para pactos que en conciencia esos electores nunca harían. Las izquierdas, como las derechas, suelen tener un amplio arco de ideología desde el más puro centrismo hasta el extremismo más radical, y su integración resulta tan compleja e imposible como intentar mezclar agua y aceite. Los objetivos pueden parecerse, pero nunca los medios para conseguirlos. Unos basan su ideología en la democracia, los otros en usar la democracia para acabar con ella, imponer su ideología e instaurar la supremacía del pensamiento único.

Los ciudadanos hemos estado sometidos a un estrés límite consecuencia de haber sido arrastrados a una situación de profunda crisis económica y social, donde los valores han desaparecido en una ciénaga de corrupción y de despilfarro basado en una gestión desleal. Y en ese desolado erial han aparecido fuerzas nuevas que prometen “conquistar el cielo”. Falsos profetas de la renovación política que señalan a los zombis supervivientes del antiguo orden político a los que tienden la mano para marcarles el camino de salvación y que solo les llevará a su desaparición. Es la hora de los pactos, pero no a cualquier precio ni abandonando las propias convicciones. Claro que para ello lo primero es asumir que lo que ha provocado el caos es que en alguna parte del camino recorrido las han perdido y deben retornar para recuperarlas y emprender el nuevo viaje.

Pactar sí, claudicar no.Lss líneas rojas son las de la propia dignidad,

Antonio Burgos ABC
Apasionante España

Cada vez cierran más librerías, porque la gente compra menos novelas y los que lo hacen las piden por Amazon. Cada vez cierran más cines, aparte de que muchos les hemos echado la cruz a las películas españolas desde que los vimos en toda su salsa del «No a la Guerra» en los premios Goya, porque las salas ya no están en el centro de las ciudades, sino en las grandes superficies del extrarradio. Algo así como si el león de la Metro se hubiera colocado de cajera en Carrefour. Todo eso es lógico y natural. ¿Para qué queremos novelas de aventuras ni películas de intriga teniendo aquí la apasionante España? No hay en Hollywood guionista tan imaginativo ni en la cuadra de Planeta o Alfaguara novelista tan creador que sea capaz de crear una trama entre humor del absurdo y suspense para no dormir como la propia realidad de esta España tan rarita con la que nos estamos asentando en el siglo XXI. Ahora, ahora es cuando no la conoce ni la madre que la parió, y no cuando con traje de pana y mayoría absoluta recién ganada anunciaba terrores del milenio ese hermano de Juan Guerra ya septuagenario que se ha retirado como diputado y recibido el homenaje habitual que se les da a los jubilados en las empresas, quizá hasta con reloj grabado y dedicado.

Apunta, nene, apunta, lo divertida y acongojante que está esta España entre camarote de los hermanos Marx, hundimiento del Titanic y acoso de los pájaros de Hitchcock, menudos pájaros. Así que pones TVE y asistes cada tarde a la exaltación y elogio de la población reclusa española, y al aplauso público a quienes cumplen condena por delitos de la corrupción. Y hay gente a la puerta de las cárceles, aplaudiendo. Como cuando entraban en la de Guadalajara los dos protohéroes de la mangoleta sociata a los que despedía Felipe González. Pero ahora en plan folclórico. Ni Berlanga hubiera hecho un guión mejor.

¿Y la pitada separatista a la Marcha Real y al Rey? ¿Se imaginan a la Reina de Inglaterra en Wembley oyendo una pitada orquestada a lo Von Karajan mientras suena el «God save the Queen», con silbatos comprados con dinero público y repartidos con la complacencia de Cameron, que sabiéndolo no movió un dedo? Pitos de pitorreo que vienen a decir con su estridente sonido que a la señora reina la va a salvar su puñetero padre, que nosotros no queremos ser súbditos del Reino Unido de la Gran Bretaña. Pues eso ha ocurrido en España. Y No Passsa Nada. ¿Qué se creía usted, que esto es Estados Unidos, donde los americanos se emocionan con su bandera? Es que los americanos y los ingleses son unos fachas, a ver si se entera usted bien del guión de esta apasionante película española...

Pero es que, además, la mejor novela negra es la información de los periódicos sobre el futuro municipal de ese Eje del Bien y del Mal que se está creando. El Eje Barcelona-Madrid-Cádiz. ¿A que suena a compañía antigua de ferrocarriles, a MZA, Madrid-Zaragoza-Alicante? Pues veremos qué ocurre con el eje, si no parte el modelo democrático de la Transición por el ídem y si no acaban al final yendo a por la Monarquía. ¿Saben en qué consiste lo apasionante de ese Eje? Pues que como España es diferente, que decía Fraga en sus carteles como ministro de Información y Turismo, quizá sea pronto la única nación del mundo donde el sistema está gobernado por los antisistema. Esto es algo así de contradictorio como si el Sacro Colegio Cardenalicio estuviera integrado por miembros de la Asociación de Ateos o como si los carteles de San Isidro los torearan antitaurinos de la asociación protectora de animales. Va a ser estrictamente apasionante ver qué pasa en Madrid con la Carmena, qué pasa en Barcelona con la Colau, qué en Cádiz con el Kichi. ¿Cómo se pisa moqueta al modo antisistema? ¿Cómo se pelan los langostinos según Podemos? Porque no corrompe el poder, como dicen: corrompen la moqueta y los langostinos. Pasar, las vamos a pasar canutas, pero ¿y lo que nos vamos a divertir contemplando el espectáculo?

La foto de Soraya: eso es la política
Daniel Rodríguez Herrera Libertad Digital 4  Junio  2015

Durante la última semana de campaña circuló una imagen de El Mundo de Cantabria: una niña con una inmensa cara de cabreo mirando a la vicepresidenta del Gobierno, que le había quitado su lupa. El fotógrafo, David S. Bustamente, publicó más tarde la secuencia completa de imágenes, que contaba la historia con detalle. Soraya se empeñó en cogerle la lupa a la niña, presumiblemente para hacerse una foto con ella. Al ver su enfado, le ofreció a cambio una pluma, pero la pequeña Usue, de tres años, no queda conforme y la mira con un odio que quedó inmortalizado para siempre como la mejor metáfora de lo que son el Gobierno y la política.

Porque sí, los españoles todos, de izquierdas y derechas, compartimos la famosa foto en las redes sociales, pero no creo que muchos advirtieran que la escena que representaba era muy similar a la relación que todos y cada uno de nosotros mantenemos con el Estado. Porque al final, por muy fanáticos que algunos digan ser de los servicios públicos, la labor de los políticos es quitarnos aquello que sí queremos para darnos a cambio lo que les parece, disfrutando de prerrogativas que en la vida normal consideraríamos inmorales en el mejor de los casos e ilegales en casi todos los demás.

Que sí, que pueden aducirse todos los matices que se quieran. Al fin y al cabo todos queremos que nos curen, nos mantengan en nuestra vejez y nos enseñen de niños, por ejemplo. Pero el Estado nos pone a todos una de esas gorras one size fits all al margen de lo cabezones que seamos, ofreciéndonos unos servicios iguales para todos sin posibilidad de elección ni, sobre todo, de no pagarlos y contratarlos a otro proveedor. Y todo esto sin entrar a discutir sobre asuntos que tantos debates llenan, como la poca eficiencia de un sistema público en régimen de monopolio. Que los funcionarios escojan masivamente proveedores sanitarios privados no es una anécdota: son los únicos que pueden hacerlo sin que les cueste más. Si todos tuviéramos esa opción, la Maravillosa Sanidad Pública Española™ tendría previsiblemente los días contados.

"¡Me quitó mi lupa!", le insistía Usue a su madre. Se ha puesto siempre como sinónimo de político sinvergüenza que roba los caramelos a los niños, y lo de Soraya estuvo muy cerca. Pero, francamente, veo bastante peor que eso quitar a una familia sus medios de subsistencia para, por ejemplo, pagar sueldos a periodistas y técnicos de los medios de propaganda del partido del Gobierno. Cuando recordamos que los impuestos no son moralmente algo distinto a quitar a una niña una lupa es más fácil ver cuánto gasto público no es sólo innecesario: es algo muy parecido a un crimen.

Una curiosa pasión
Agapito Maestre Libertad Digital 4  Junio  2015

La política española va más rápida que las palabras. Los periódicos no consiguen tomarle el pulso a la actualidad política. Las tomas de posiciones políticas de los diferentes partidos van por un lado y los periódicos y sus intelectuales, por desgracia para la democracia, van por otro. No hay opinión pública política fuera de la agenda de los partidos emergentes. Pero los creadores de opinión pública política carecen de criterios para mirar con los mismos ojos a los derrotados y a los victoriosos, a los amigos y a los enemigos. El asunto es serio, muy grave, cuando se pierde el mínimo grado de imparcialidad para analizar lo real. Es tan dramático el problema que, precisamente, por eso nacen viejos los periódicos. Abundan editoriales destrabados de la nueva situación política que han traído las elecciones del 24-M, son legión los periodistas e intelectuales incapaces de hacerse cargo de las aportaciones de los nuevos discursos políticos y, en fin, dominan los falsos cínicos que creen saberlo todo porque, en realidad, no saben nada.

Un ejemplo extremo de idiocia política, o peor, de diplopía intelectual sobre la política española la leí el martes en El País; uno de sus más conocidos columnistas, un intelectual de la cuadra de Prisa, Félix de Azúa, decía que "de Podemos sólo conocemos su impulso negativo, pero nada de lo afirmativo, si lo hay. De Ciudadanos sabemos un poco más, pero es insuficiente". Nadie estaría más en desacuerdo que yo con esta opinión. Es cierto que Podemos tiene el estro clave de su programa en la ira, la rabia y el odio a un sistema político basado en el bipartidismo, pero de ahí no se deriva que no conozcamos su fuerza afirmativa. Claro que está a la vista de quien tenga mirada limpia para descubrir la afirmación en la negación. Es obvio su impulso afirmativo en la crítica radical de un sistema político que trae, por un lado, terribles desigualdades sociales y, por otro lado, es incapaz de regenerar y limpiar de corrupción la vida democrática a través de la transformación de algunas de sus reglas básicas. Si eso no lo vemos en Podemos, por mucho que despreciemos su ideología y su forma de hacer política, entonces hemos perdido completamente el sentido de la imparcialidad homérica a la hora de relatar lo real. Estaríamos perdiendo uno de los logros más grandes de nuestra civilización: la pasión de la objetividad.

Y de Ciudadanos también sabemos mucho, muchísimo, o acaso no es sabiduría que, durante diez años, hayan mantenido una misma idea sobre la unidad de España a través de su impulso negativo, o sea, su crítica contundente a los nacionalismos vasco y catalán, partidos con los que han estado negociando, durante más de treinta años, el PSOE y el PP. Sólo por eso, por esa voluntad negativa, ese nihilismo extremo practicado por Ciudadanos contra el independentismo nacionalista, merece ser votado este partido, llamado Ciudadanos, en toda España.

Las exclamaciones impostadas y las hipérboles comparativas nunca son buenas fórmulas para combatir esa curiosa pasión, como la llamaba Hannah Arendt, que se conoce en Occidente con el nombre de "objetividad por la integridad a cualquier precio. Sin ella jamás habría nacido ninguna ciencia". Sí, queridos lectores, me parece hiperbólica e impostada la conclusión de la columna de Azúa: "¡Qué bien, ya estamos un poco más cerca de Grecia!".

De CiU a CiUdadanos ("Ciutadans" donde el español es lengua impropia)
Nota del Editor 4  Junio  2015

Y dale con aparentar que algo cambia para seguir igual. Hay algunas personas que tienen momentos de lucidez y otros en los que parecen charlatanes vendiendo pociones mágicas en su recorrido en carromato por el oeste americano.

Una cosa es informar, presentar toda la información sin ocultar parte, para que cada cual decida y otra muy distinta es subirse al púlpito disfrazado de seglar y vender la pócima milagrosa para que parezca que algo cambia y que todo empeore porque cada segundo que perdemos en tonterías con ocasiones perdidas para aplicar las reformas que nos permitan gestionar mejor la riqueza de España, esa riqueza que sale del bolsillo de algunos españoles y pasa al bolsillo de otros ("más" españoles (compradores de votos), vendedores de votos y extranjeros listillos que se aprovechan de la estupidez que abunda en España).

El Tribunal Constitucional sigue sin pronunciarse
Cinco años del recurso de inconstitucionalidad del PP contra la ley Aído
Gaceta.es 4  Junio  2015

El presidente del Tribunal Constitucional achaca el retraso a un "ejercicio de responsabilidad institucional".

El PP recurrió el 1 de junio de 2010 ante el Tribunal Constitucional ocho preceptos de la ley del aborto de Aído, entre los que figuraba el aborto libre hasta la semana 14 de gestación, el régimen de regulación de la objeción de conciencia y el aborto de las menores de 18 años y mayores 16 años sin el consentimiento y el conocimiento paterno. Cinco años después, el tribunal sigue sin pronunciarse al respecto y su presidente, Pérez de los Cobos, justifica el retraso apelando a la "responsabilidad institucional". ¿Qué quiere decir con eso?

Mariano Rajoy se presentó a las Elecciones Generales de 2011 con el compromiso de derogar la Ley Aído. Tras ser aprobado el anteproyecto de ley por el Consejo de Ministros en diciembre de 2013, el 23 de septiembre de 2014 confirmó su retirada por "falta de consenso". Solo se ha modificado la ley para que las menores de 16 y 17 años necesiten el consentimiento paterno para acabar con su embarazo. La inacción de Gobierno y Justicia, a debate:

¿Qué es la yihad?
'El Estado Islámico reproduce exactamente la letra del Corán'
Rosa Cuervas-Mons www.gaceta.es   4  Junio  2015

"Cada vez hay más lectores jóvenes", dice José Javier Esparza, autor de Historia de la Yihad, que este jueves y el próximo domingo firma ejemplares de su última obra en la Feria del Libro de Madrid.

En diciembre de 2014 el Estado Islámico secuestró a 21 cristianos coptos en Libia. Su decapitación la conoció el mundo en el vídeo que el grupo terrorista islamista difundió el 15 de febrero de 2015. A ellos está dedicada la última obra del periodista y escritor José Javier Esparza 'Historia de la Yihad. Catorce siglos de sangre en nombre de Alá'.

"Salid a combatir sea cual fuere vuestra condición. Contribuid por la causa de Allah con vuestros bienes y luchad". Esta frase del Corán (sura 9:41) explica en buena parte el porqué de este libro. "Hace catorce siglos -explica Esparza- el islam nacía bañado en sangre y a día de hoy no parece que esto haya cambiado mucho. Si bien no todos los musulmanes son islamistas —aquellos que quieren adaptar la vida política a los preceptos del Corán—, ni todos los islamistas son yihadistas —los que quieren imponerlo por la fuerza y el terror—,sí es un hecho que estos últimos se han convertido, a ojos de muchos musulmanes, en la vanguardia de la religión". "Es necesario conocer la historia de la Yihad para poder comprender lo que está ocurriendo en la actualidad", dice el autor. Gaceta.es charla con él.

-Catorce siglos de sangre en nombre de Alá. ¿Es eso la Yihad?
No sólo es eso. Yihad designa a todo género de esfuerzos o lucha por la fe, y eso incluye también, a veces sobre todo, el esfuerzo pacífico: la predicación, la persuasión, el proselitismo, la propia búsqueda personal... Pero es un hecho que el término tiene, desde su origen, un significado también bélico, de imposición violenta de la fe musulmana, y eso nunca ha dejado de ser así.

-Lo que está pasando con el Estado Islámico ¿es la peor representación de la Yihad, o esto ya se ha vivido antes?
El estado Islámico es un grupo salafista, es decir, fundamentalista, y como tal trata de reproducir exactamente la letra del Corán y de los hechos de Mahoma y sus compañeros. Todas esas barbaridades que vemos son en realidad réplica literal de escenas narradas en las fuentes originales del islam, repetidas al pie de la letra (decapitaciones, esclavización, destrucción de "ídolos", etc.), como si viviéramos perpetuamente en el siglo VII. Y esto tampoco es sólo cosa de ahora, sino que siempre, a lo largo de toda la historia de la yihad, ha habido réplicas del mismo carácter. Eso es precisamente lo que cuento en este libro, entre otras cosas.

-¿Defienden todos los musulmanes la yihad? ¿Cree en la alianza de civilizaciones?
Todos los musulmanes defienden la yihad y todos defienden que presenta un aspecto bélico irrenunciable. Eso forma parte de su corpus doctrinal. Otra cosa es su interpretación en términos bélicos ofensivos, o su interpretación como un deber personal que todo musulmán debe realizar. En realidad es aquí donde está la gran polémica histórica y doctrinal en el seno de la comunidad musulmana. Y no, no creo en la alianza de civilizaciones: creo en su diálogo, que es otra cosa. Y sé, porque la Historia lo enseña, que con frecuencia el conflicto se impone al diálogo.

-Este jueves está firmando ejemplares de su libro en la Feria del Libro. ¿Tendrá una cola de adultos esperando saludarle o la Historia interesa también a las generaciones jóvenes?
En estos días atrás he tenido la alegría de ver a multitud de jóvenes acercándose a las casetas donde he firmado. Entre los jóvenes hay un renovado interés, y muy intenso, por la historia de España. Y es lógico, porque el sistema de enseñanza les ha robado su identidad colectiva.

-¿Por qué es importante conocer la Historia?
Precisamente, porque conocer la historia es una buena forma de recuperar la identidad. Los hechos son los hechos. Caben, por supuesto, numerosas interpretaciones, y todas son legítimas mientras respeten la verdad, o la parte de ella que podemos descubrir. Ninguna persona puede vivir sin identidad: sería una patología. Con los pueblos ocurre lo mismo.

José Javier Esparza firmará ejemplares de su libro este jueves de 19 a 21 horas en la caseta de la librería Salamanca (número 332) de la Feria del libro de Madrid. También estará el próximo domingo, a las 19 horas, en la caseta de la librería Neblí (134).

1.800.000 nacidos en 2014 en Argelia y Marruecos
La explosión demográfica en el Magreb preocupa en Europa
G. Moreno www.gaceta.es 4  Junio  2015

La explosión demográfica de los países del norte de Africa puede suponer un problema para la europa mediterránea ya que el exceso de población provocará que los flujos migratorios hacia Europa, controlados por ISIS, se acrecienten.

Los países musulmanes viven una explosión demográfica fuera de lo común y Argelia es un claro ejemplo de ello. El país norteafricano tuvo 1.104.000 nacimientos durante el año 2.014 para una población de 39 millones de habitantes, lo que supone una media de 2.700 nacidos por día.

Como publica www.minutodigital.com, en España durante 2013 se registraron 425.000 nacimientos para una población de 46,5 millones de habitantes. Esta cifra es un 6,4% menor que la del año anterior y demuestra la tendencia a la baja en cuanto a natalidad en nuestro país, que suma un descenso desde el año 2008 de un 18%.

Estos datos, que proceden de la oficina de Salud de la Procreación y de la Planificación Familiar, dependiente del ministerio de Salud, Población y Reforma Hospitalaria de Argelia, demuestran que la tasa actual de natalidad del país magrebí casi triplica la española.

Pero Argelia no es el único país que tiene una alta tasa de natalidad. En Marruecos se produjeron 750.000 nacimientos en 2014 para una población de 34 millones de habitantes.

Con estos datos se llega a una conclusión clara: mientras España sufre un retroceso demográfico preocupante que pone en peligro hasta el reemplazo generacional, en nuestros países vecinos del norte de África ocurre lo contrario y tiene un crecimiento constante de nacimientos.

Analizando esta dinámica demográfica de Argelia y Marruecos, países que alimentan el flujo migratorio hacia países europeos como Francia, Italia y España, ese exceso de población de los países magrebíes puede terminar en algún momento en Europa.

Hay que valorar que los yihadistas controlan los flujos de inmigración hacia Europa de miles de ciudadanos del norte de África que llegan a las costas europeas. El punto de partida más importante es la ciudad libia de Derna, conquistada por la Brigada Al Battar del Estado Islámico, que se ha convertido en clave para la expansión del yihadismo por toda la costa mediterránea.

Derna se ha convertido en una referencia para la llegada de subsaharianos para su paso a Europa. Desde esa ciudad se envían grupos de inmigrantes del norte de África a las otras ciudades costeras controladas por ISIS, especialmente Bengasi y Nofaliya, desde la que se está cumpliendo la amenaza de los integristas de invadir Europa sirviéndose de la inmigración ilegal

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Mucho más que una pitada

JORGE DE ESTEBAN El Mundo 4  Junio  2015

No existe ninguna democracia en el mundo, y con mayor razón ningún régimen autoritario, en donde millones de personas a través de la televisión asistan al denigrante espectáculo de contemplar cómo 100.000 espectadores, al inicio de la final de un campeonato, pitan al himno nacional y al jefe del Estado. Pero en España esto sí es posible; caso único, por tanto, en el mundo.

¿Cómo hemos podido llegar a esta situación tan deplorable? Por supuesto, se pueden tomar medidas sancionatorias contra unos u otros, pero una ley de hierro de la política establece que no se puede resolver un problema creando otro mayor. Lo que sucedería, por ejemplo, en el supuesto de suspender el partido, sur-le-champ, según una ley que se aprobó en Francia en tiempos del presidente Sarkozy, por la sencilla razón de que España no es Francia. Si el mandatario galo pudo hacer algo así es porque Francia es un país unitario, sin amenazas separatistas, y con unos símbolos nacionales que todos comparten por encima de sus ideologías. Pero esto no ocurre aquí a causa de dos motivos que paso a exponer y que son los que explican el lamentable suceso del pasado sábado.

Por una parte, se comprobó una vez más que el Estado de las Autonomías ha fracasado si tenemos en cuenta que todo su entramado se aprobó para resolver el llamado problema catalán y, consecuentemente, también el vasco; es decir, para superar los excesos nacionalistas de esas dos regiones españolas. Pues bien, sin tener que recurrir a más razonamientos, basta contemplar el panorama resultante de las recientes elecciones autonómicas y locales. Sus resultados son desalentadores en este aspecto, pues junto a los tradicionales nacionalismos de vascos y catalanes ha emergido también una mayoría abertzale en Navarra y un potente nacionalismo valenciano, bajo el nombre de Compromís -del que no sabemos cuál es su auténtico objetivo-, aderezado todo ello con la poliédrica naturaleza de Podemos que todavía no ha definido su modelo es Estado, si es que lo tiene.

En otras palabras, tras las elecciones del pasado día 24, España se contempla como un país desintegrado cuyo futuro es cada vez más incierto. Sin embargo, a pesar del inmenso error que fue la adopción del sistema autonómico de la II República, se podía haber enderezado el entuerto mediante la reforma de la Constitución a fin de dejar zanjado el modelo definitivo de Estado que necesitábamos. Sin embargo, todo se dejó abierto, elevando a principio constitucional básico el llamado principio dispositivo, mediante el cual cada región podía iniciar su proceso de autogobierno cuando quisiera y solicitar, sin tiempo límite, las competencias que deseara. Semejante regla, que conducía a la inestabilidad y al desbarajuste del Estado, ha sido elogiado por muchos y alguno ha llegado a decir que «constituye la característica más destacada de nuestra Constitución, que la distingue de todas las demás del mundo, hasta el punto de ser considerada las más original aportación de los constituyentes de 1978 al constitucionalismo universal...».

Los resultados de tamaña filigrana desintegradora se han comprobado en el Nou Camp: los catalanes y vascos nacionalistas no quieren este Estado ni a sus símbolos, empezando por el jefe del Estado. Pero lo grave es que nuestros gobernantes de UCD, del PSOE o del PP no han hecho nada para impedir esta aberración constitucional, cuando se hubiese podido solucionar hace años mediante la oportuna reforma constitucional.

Pasemos ahora a la segunda razón de lo que pasó en Barcelona el sábado. Es sabido que España es el primer país europeo que alcanza su unidad como Estado, a pesar de ser una nación plural que se unificó por encima de basarse en varios reinos, varias culturas y varios idiomas. Esa unificación se hizo a través de un solo Estado y de la Monarquía, la cual llegó en una primera fase hasta la I República, en una segunda, desde 1874 hasta 1931, y de una tercera, desde 1975 hasta nuestros días. Sea como fuere, el caso es que para haber logrado un Estado sólido, por encima de los regímenes políticos, era necesario que hubiesen existido unos símbolos del Estado fuertes, compartidos por todos.

Como señala Balandier, «el poder no puede ejercerse sobre las personas y las cosas, más que si recurre, junto a la coerción legítima, a los medios simbólicos». Porque, en efecto, los símbolos del Estado que necesita cualquier organización política, ejercen cuatro decisivas funciones. En primer lugar, sirven para exaltar al propio Estado, porque se considera que es la primera y principal institución del país. En segundo lugar, tratan de instruir a los ciudadanos sobre la Historia común a todos. En tercer lugar, tienen como fin primordial mantener cohesionado el grupo, favoreciendo la lealtad individual hacia los intereses generales del conjunto. Y, por último, sirven para despertar emociones positivas en el seno de la población, fomentando el sentimiento de pertenencia y de identidad.

Así las cosas, España nunca ha tenido símbolos totalmente admitidos por todos, por lo que es difícil, si no imposible, que cumplan la función principal que éstos deben ejercer en toda sociedad, logrando el sentido de pertenencia de los ciudadanos a un territorio, a una cultura, a una lengua... De cualquier modo, los símbolos materiales más importantes en España -la bandera, el escudo, el himno y el Día nacional- no han sido fomentados por nuestros gobernantes. Comenzando por la bandera es ridículo que se siga considerando la roja y gualda como franquista, por lo que muchos recurren a la que adoptó erróneamente la II República, pues la I República mantuvo la que procede de la época de Carlos III. A nadie en Francia, por ejemplo, se le ocurrió cambiar de bandera tras cada cambio de régimen. Lo mismo ocurre con el escudo o emblema nacional que a veces se incluye en la bandera y que aquí también se modifica en cada cambio de régimen, en lugar de mantener el mismo.

En cuanto al himno, teniendo en cuenta que es una partitura que procede también del reinado de Carlos III, hay que destacar principalmente dos cosas. Por una parte, que no es un himno franquista, aunque muchos lo creen así y prefieren el himno de Riego adoptado por la II República. Y, por otra, es también una originalidad mundial que no disponga de una letra, lo que debilita su fuerza integradora en eventos como, por ejemplo, los deportivos, en los que suelen usarse a veces los himnos regionales que sí tienen letra. Y, por último, la fiesta nacional, que es el día de la patria común, es otro error que cometieron nuestros dirigentes, pues en lugar de haber establecido una fecha aceptada por todos como, por ejemplo, la del 15 de junio -las primeras elecciones democráticas-, se escogió el 12 de octubre, que tiene otra significación y que algunos rechazan como fiesta nacional.

En definitiva, tras lo que acabo de exponer no resulta sorprendente que los asistentes al partido de la final de la Copa rechazasen el himno español, porque no se ha hecho gran cosa en España para fortalecer los símbolos del Estado, a fin de que fuesen asumidos por todos o, al menos, por la inmensa mayoría de ciudadanos. Aquí no se ha pensado en decisiones como, por ejemplo, la que se tomó en Francia con la Ley Fillon que estableció en 2005 la obligación de que los escolares aprendiesen de memoria La Marsellesa con el objeto de que desarrollasen su sentimiento de integración y solidaridad en una sociedad común para todos. Aquí, por el contrario, lo que rige es el localismo, lo que separa a los españoles, en lugar de buscar lo que nos une a todos tras varios siglos de Historia. Y así vamos.

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Señor Rajoy, 'si us plau'
Pablo Planas Libertad Digital 4  Junio  2015

La osadía del tipo que preside la Generalidad es proporcional a la desidia del Estado y del inquilino de La Moncloa, cuya estrategia de let it be no acaba de funcionar. Va para cuatro años ya que los consejeros regionales de Cataluña se jactan de desacatar las sentencias, las lingüísticas y las que no lo son. Las leyes de los españoles no rigen en Cataluña, que no es un Estado pero funciona como si lo fuera. Tanto da que las arcas estén vacías. La propaganda es constante, se riega generosamente a las entidades separatistas, se habilitan haciendas paralelas (este mismo miércoles, el pleno del Parlamento autonómico aprobaba la creación de 186 plazas de L'Agència Tributària) y hasta se ha ideado un servicio de inteligencia en los Mozos de Escuadra. Nada es poco para las "estructuras de Estado". Y si no hay un euro, ¿cómo es posible?

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sostiene que el Estado debe asistir financieramente a la Generalidad porque los ciudadanos de Cataluña merecen los mismos servicios que el resto de los españoles. Tal vez no le hayan informado de que el dinero del Fondo de Liquidez Autonómica se dedica a implantar protesis caducadas, a no pagar la deuda con los farmacéuticos, a organizar actos de acoso contra los padres que solicitan la escolarización bilingüe de sus hijos, a reforzar el discurso del odio a la nación desde las guarderías a las universidades, a sufragar medios de comunicación que difunden el "Espanya ens roba", a montar referéndums ilegales y, como asunto marginal, a comprar silbatos.

A lo mejor creía Rajoy que los recursos públicos que graciosamente destina el Estado a Cataluña a interés cero y sin plazo de devolución cubrían los gastos importantes y urgentes. Pues no. Es raro que no se lo hayan comentado, pero el individuo que preside la Generalidad y sus cuates consejeros se lo pulen en montar un golpe de Estado, en hacerse las víctimas y en insultar a los españoles, incluidos los residentes en Cataluña.
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En España, la traición, la prevaricación, la estafa, el robo, la xenofobia, etcétera, son considerados delitos. En cambio y en la práctica, en Cataluña todo eso y más está permitido y es la posición dominante. Señor Rajoy, el dinero con el que su subordinado Montoro inunda la Generalidad nos está matando. Señor Rajoy, ya que no les hace ni caso a los suyos en Cataluña atienda al menos lo que diga Rivera, que viene a ser lo mismo. Señor Rajoy, si us plau.

Miriam Tey: "En la escuela catalana no educan, crean 'maulets'"
Sergio Fidalgo Cronica Global 4  Junio  2015

La editora Miriam Tey (Barcelona, 1960) es la impulsora principal de CLAC, al que se podría definir como la 'Sociedad Civil Catalana' del ámbito de la cultura. Confiesa que "el catalán no me interesa especialmente", de la misma manera que no le interesa "la cultura del Bajo Egipto". Define el nacionalismo como una "religión" y muestra su preocupación porque cree que en la escuela pública "adoctrinan a los niños desde muy pequeños" en el nacionalismo en vez de difundir conocimiento. No es partidaria del proyecto de Ley de lenguas en su actual formulación, pero está dispuesta a debatir con sus promotores para acercar posiciones.

¿Qué le pareció el 'escrache' de Mataró, en contra de la familia que se limitó a pedir judicialmente sus derechos?
Infame. Es vergonzoso que se le haga algo así a una familia. Sobre todo es de un gran cinismo que los nacionalistas vayan diciendo que los padres no reclaman que se dé formación en español, como una lengua más, en los colegios. Con esa presión hay que ser un héroe para exigir estos derechos mínimos para tus hijos en las aulas.

¿Considera que ha sido una acción puntual, o un 'aviso' para otras familias?
No tendría justificación en ninguno de los dos casos. Que se haga esto a un niño es imperdonable.

¿Por qué se ha llegado en Cataluña a esta situación?
Soy poco dada al victimismo, a culpabilizar al otro de lo que vivo. Pienso que en lo que está pasando ahora tenemos responsabilidad todos los que residimos en Cataluña, porque hemos estado callados mucho tiempo.

Ha sido más sencillo no darse cuenta...
En general hemos estado mirando hacia otro lado y admitiendo que se pisotearan nuestros derechos. Y tenemos que ser nosotros los que tomemos cartas en el asunto. No basta con reclamar al Estado que actúe, y menos cuando el PSC se une a los nacionalistas y dice que 'España' viene en plan 'cafre' a 'descohesionar' la 'cohesión' social que tenemos. Lo que se da en Cataluña es una 'cohesión' ficticia, está basada en la imposición y como vemos en algunos casos hasta en la coacción.

¿Qué le sugiere el argumento que justifica la inmersión lingüística en aras de esta 'cohesión social'?
Que esto no ocurre en ninguna parte del mundo, que la primera norma de la cohesión social es la que se basa en el respeto al otro. Y supone que si uno tiene una lengua materna, y es una lengua oficial, ha de poder usarse en la escuela. No puede haber cohesión sin respeto al otro.

Cree que en Cataluña no se respetan los derechos de los ciudadanos...
No se respetan, y no solo los derechos, tampoco se cumple la ley, los nacionalistas son absolutamente antidemocráticos. Y además engañan a los jóvenes con una estrategia pseudorevolucionaria.

¿Pseudorevolucionaria?
Sí. Les intentan convencer que están luchando contra la autoridad, como si ésta fuera algo malo, y les dan alas para que se 'revolucionen' contra una situación que venden como 'injusta'. Y es preciso recordar continuamente que vivimos en un país democrático y que el respeto a las normas es la base de la democracia y de la convivencia.

Manipulan a los jóvenes...
Utilizan tácticas revolucionarias, que es algo que a los jóvenes les motiva. A esa edad se tiene un sentido de la justicia muy acentuado, entre otras cosas porque no se tienen compromisos. Y con este disfraz aparente de 'libertad' y 'lucha' intentan movilizar a muchos jóvenes para que se enfrenten a la democracia y a la ley.

Ha asegurado que los catalanes han estado inactivos. ¿Qué se puede hacer a partir de ahora?
Lo que están haciendo algunos es lo que deberíamos hacer todos los catalanes que estamos por el proyecto común y en contra de la secesión. Denunciar los excesos, exigir que se cumpla la ley y apoyar a entidades como Sociedad Civil Catalana, que está haciendo una gran labor en este sentido.

Entonces el primer paso es dar testimonio...
Efectivamente. No callarse y no someterse al miedo y a la discriminación. Comprendo que los que lo tienen más difícil son los padres que están sufriendo más directamente esta situación. Una cosa es luchar por tus derechos y no poner en riesgo a nadie más que a ti mismo. Pero cuando pones en riesgo a tus hijos...

Entonces es otro cantar.
Es que someter a tus hijos a que estén aislados o acosados en un colegio es muy difícil para un padre.

Hace unos días, en una charla con una candidata de C's por Sabadell nos comentó que su entrada en política se debió a que en una guardería pública, cuando le pidieron a la maestra que si su hijo, de dos años, no entendía algo en catalán, se lo repitiesen en castellano, se negaron. ¿Cree que este ejemplo está cundiendo?
Ojalá fuera así, porque frente a la injusticia muchas veces ponemos a nuestros hijos como escudo. Unas veces porque no queremos que les 'disparen' a ellos y otras veces por un poco de cobardía personal y nos excusamos con eso. Que haya gente que tenga la valentía incluso de hacerlo por sus hijos, que aunque los niños puedan sufrir en un momento determinado crean que la justicia está por encima de la circunstancias, para mí son héroes.

Ha hablado de Sociedad Civil Catalana. ¿Qué es lo que están haciendo bien?
Denunciar. Y por otra parte hacen una cosa muy útil en Cataluña: están dando espacio a mucha gente que no tiene referentes, que no tiene argumentación, que no tiene apoyo y les está dando cobijo.

Sociedad Civil llevó a cabo hace unas semanas una campaña para promover el voto de los catalanes no secesionistas. ¿Pueden iniciativas así cambiar el mapa electoral en Cataluña?
Creo que ya está cambiando. Hay gente que está empezando a tomar conciencia. Muchas personas, como yo y tantos otros que habíamos batallado para reivindicar el catalán y el español como dos lenguas nuestras y para que el catalán, que había estado discriminado durante años, tuviera mayor protagonismo, estamos cambiando de posición vista la deriva que ha tomado la política en estos años en Cataluña. Somos muchos los que valoramos nuestra libertad, muchos los que no queremos que nos impongan una identidad o una lengua.

Más manipulación...
Es que hay un régimen que está llevándonos a construir la Cataluña que ellos quieren y a hacer que los catalanes sean lo que ellos quieren que sean. Y los catalanes somos lo que somos, no lo que nos quieren imponer.

¿Se ha usado la lengua como instrumento para fines políticos?
Sin ninguna duda.

¿Entonces es un nacionalismo de corte lingüístico?
Es un régimen y una religión. Hay un fanatismo que no tiene sentido. De hecho esto está despertando a mucha gente de buena fe que ha visto que se ha llegado a un punto que no se sostiene con ninguna argumentación razonable. Y se están saliendo de la 'secta'.

Desarrolle la comparación del nacionalismo con una religión...
Es cuando unos pocos te dicen lo que está mal y lo que está bien, cuando se crean tabúes, cuando las opiniones de uno se presentan como si estuvieras faltando al respeto a los demás, y no es así. Por ejemplo, no puedo decir que no me interesa el catalán, como no me interesa la cultura del Bajo Egipto. Y esto no tiene por qué ser una ofensa, no es un desprecio a esta lengua.

Explíquese.
Como ciudadana puedo escoger mis inquietudes culturales y como pienso que con el español nos entendemos, me basta. Hubo un momento en el que me interesó el catalán, pero ahora ha dejado de hacerlo. ¿Por qué ha de ofender a nadie decir eso? Es una lengua que en principio no me interesa, salvo que tenga una relación de afecto con alguien.

¿Entonces?
Entonces sí hablo en catalán porque me parece que es una forma de acercarme al otro y comunicarme mejor. Pero salvo en estos casos no es una lengua que me interese porque pienso que me abre más al mundo el inglés o el español. Respeto a los hablantes, pero las lenguas viven, mueren tienen sus ciclos naturales... Me parece fantástico que haya gente que la quiera defender, e incluso les puedo apoyar para que lo hagan. Pero no es de mi interés.

Algunos sectores no nacionalistas están promoviendo una 'Ley de lenguas'. ¿Qué le parece?
Sobre este tema he escrito un artículo crítico para CRÓNICA GLOBAL. Pero tras hablar con sus promotores pienso que quizás deberíamos debatir sobre ella, porque están dispuestos a perfilarla. Y si se matiza quizás hasta podría apoyarla. Pero tal y como está ahora no puedo hacerlo, aunque creo que es una propuesta bienintencionada con su voluntad de respeto a todas las lenguas de España, no me parece adecuada.

¿En qué falla?
Me parece que está mal formulada y es poco precisa. Tiene aspectos que me parecen absurdos y que se omiten cosas que se deberían mencionar. En este proyecto se habla del respeto a todas las lenguas, pero no se menciona la defensa que también merece el español en las Comunidades bilingües.

Es la acusación que le hizo Antonio Robles en este mismo medio...
Exactamente. O Trancón. Entre otros.

¿Se teme que sea una herramienta de 'contentamiento''?
Es que si lo es, sería un error. Una ley no puede ser nunca una herramienta de contentamiento, tiene que ser un instrumento para que se cumpla lo que es justo, para defender los derechos de los ciudadanos. Y esta ley no creo que lo sea, me parece que está redactada con cierto complejo moral, con cierto sentimiento de estar en deuda, que evita hacer planteamientos claros por si los nacionalistas los mal interpretan. Por otro lado, si creen que con una ley van a contentar a nadie, se equivocan, no lo conseguirán.

¿Por?
Si hay un grupo de gente que no quiere formar parte de nuestra comunidad por muchas concesiones que hagamos, ellos no se bajarán del burro. Que además, a mi modo de ver, es lícito. Entiendo que haya gente que quiera que Cataluña sea independiente, y es algo a discutir y no tengo ningún problema en que alguien piense distinto a como yo veo las cosas. Faltaría más, además creo firmemente que a las minorías hay que respetarlas. Pero siempre que utilicen los mecanismos democráticos que tenemos establecidos en nuestra sociedad.

¿Y qué le gusta del proyecto de Ley de lenguas?
Me gustan más cómo están formuladas otras, como la de Galicia. O las notas que propuso Trancón para mejorarla. Veo bien que se pueda fomentar, aunque no creo que la Ley sea el instrumento adecuado para que desde el Gobierno se cultive la conciencia de que en España tenemos varias lenguas, que hay que respetarlas, valorarlas y fomentarlas. Que esto se imponga por ley... No lo veo. La cultura se propone, se ofrece, se facilita pero no se impone.

¿Es el mundo cultural catalán clientelista?
Absolutamente.

Cuando SCC u otra entidad similar intenta organizar actos contra el secesionismo les cuesta conseguir personalidades de este mundillo. ¿Es por este clientelismo?
La cultura vive de los 'clientes' que la consumen, sean libros, teatro, pintura, música... Hay muchos autores que para defender su trabajo, su obra, no pueden posicionarse porque les cierra puertas o les hace perder subvenciones en Cataluña.

Quien se mueve, no sale en la foto.
El otro día hablaba con una persona que me comentaba que los traductores catalanes al castellano no pueden recibir ayudas públicas del Ministerio de Cultura porque están transferidas a Cataluña. Y tampoco las pueden pedir aquí porque solo apoyan la traducción en catalán.

Usted es la cara visible de CLAC. ¿Cuáles son los objetivos de la entidad?
El objetivo principal es construir un espacio físico o virtual, en el que se pueda dar el debate en absoluta libertad, sin ningún tipo de doctrina, sin saber, como decía Félix Ovejero, cuál es el final del camino que se emprende en las actividades culturales que propongamos. Si se plantea una reflexión, que no sepamos cual es la tesis final, que surja a partir del debate que se plantee.

¿Qué más?
Que se dé testimonio que existe una cultura, y unos catalanes, que no somos lo que nos han dicho que tenemos que ser, sino que somos lo que somos. Abrirnos a las propuestas internacionales. También es importante que queremos divertirnos, que en Cataluña nos lo pasemos bien que con esta disciplina nacionalista que estamos sufriendo a veces es difícil disfrutar. La diversión no tiene reglas.

¿Cree que les falta sentido del humor a los nacionalistas?
Sí. Hay muchos nacionalistas que lo tienen, pero en el nacionalismo, como en toda religión, el humor no cabe. Cuando se trata de transgredir las reglas, las normas, ironizar, tomar distancia, tener perspectivas diferentes, todo eso se rompe cuando lo que tienes que hacer es meterte en una estructura previa, como te exigen las normas del nacionalismo.

¿Si el nacionalismo catalán es una religión, quién sería el 'Papa'?
Jordi Pujol.

Pero es un ángel caído.
Es igual, sigue siendo el 'Papa'.

¿No le subirán de nuevo a los altares?
Más que un ángel caído, es un hombre caído. Creo que hay muchos nacionalistas que perdonan al 'padre' que ha cometido un error. Han visto que es 'humano'. En el fondo esta situación les ha acercado a él, justifican sus errores.

Todo por la patria.
En un acto que organizó CLAC en el Círculo Ecuestre una asistente contó cómo diversas amigas suyas pensaban que Pujol había cogido ese dinero "para devolverlo a Cataluña cuando sea independiente". Uno puede interpretar la realidad como desee, pero si escuchar cosas así no nos provoca risa, es para morirse.

¿Qué proyectos tiene CLAC?
Hace poco organizamos en la librería +Bernat, con Ernesto Cardenal, una ponencia sobre el manifiesto de los 2.300. Nos pareció interesante que treinta y cinco años después un chico joven, de 24 años, que es de Madrid, nos dijera como se ve desde allí aquella iniciativa, a tiempo pasado.

¿Qué más?
Tenemos entre manos un proyecto divertido que estamos perfilando. Es la 'Universidad clandestina', en colaboración con Montse Serrano, de esta misma librería, en la que se provocarán encuentros a lo largo del año entre profesores de universidad y los alumnos que quieran apuntarse.

Un foro de debate...
Esa es la idea, porque cuando decimos 'alumnos', nos referimos a todos aquellos que quieran acudir, sin límite de edad o sin mirar que graduación tengan. Buscamos que se establezca entre ellos una relación directa. Por ejemplo, estamos preparando cursos sobre Dante, la Biblia para agnósticos, Shakespeare y la Cábala. Rafael Pinto, Andreu Jaume o Carlos Feliu son algunos de los profesores. Es una forma de acercar conocimiento a la gente interesada sin una programación cerrada.

¿No hay ninguno previsto sobre la historia de la estelada?
De momento no, pero si hay algún profesor que quiera hacerlo nos parecerá bien. En CLAC estamos abiertos también a que independentistas puedan organizar un debate sobre cualquier tema. No nos importa que se cante el 'Virolai' dentro de nuestros actos. Es un espacio abierto. Pero no hemos conseguido todavía convencerles, y eso que tengo amigos independentistas a quienes se lo he propuesto. Supongo que tendrían muy difícil justificar entre los 'suyos' esta colaboración.

¿Les podrían acusar de 'colaboracionistas', usando su lenguaje?
Exactamente. Y es una pena.

¿Los nacionalistas utilizan las instituciones académicas y la universidad para 'vender' su visión?
Sin duda. Y no solo en la universidad, también en los colegios, desde la guardería. Adoctrinan a los niños desde muy pequeños. Es algo que me hace pensar en Corea del Norte, que a los chavales no los eduquen en libertad. Que en vez de proporcionarles conocimiento y cultura busquen crear 'maulets'.

¿Perderán los nacionalistas la batalla?
Sí, sin duda.

¿El 'procés' es un timo?
Sí.

¿Cómo acabará la situación, a corto plazo?
Si por el corto plazo hablamos de las elecciones, no lo sé, pero tendremos un tramo amargo hasta el 27 de septiembre. Al final los buenos siempre ganan. Los pueblos a veces se fanatizan y se inclinan hacia un lado por una cuestión de péndulo, porque ha habido muchos años de injusticias por una parte. Y ahora estamos en el otro lado del péndulo. Pero al final, por caída, se vuelve al punto medio. En Cataluña el seny, que ha sido algo que nos ha caracterizado durante muchos siglos, volverá a imponerse. Y volveremos a vivir en libertad y la sociedad civil, que ahora se está moviendo de nuevo y que ha sido muy activa en Cataluña, pondrá las cosas en su sitio.

El Supremo respalda que Cataluña devuelva a Aragón más de 130 obras de sus iglesias
F. Velasco. La Razon 4  Junio  2015

El Tribunal Supremo ha respaldado que más de 130 obras religiosas pertenecientes a la diócesis de Basbastro-Monzón, y que actualmente se encuentran en el Museo de Lérida, diocesano, puedan regresar a las parroquias de Aragón de las que salieron a finales del siglo XIX y principios del XX, para proteger esos bienes de su «deterioro y expoliación», quedando «en depósito» en la diócesis de Lérida, de la que entonces dependían esas parroquias. Una vez que, en 1955, la Santa Sede constituye la diócesis de Basbastro-Monzón es cuando empieza la disputa por esas obras; hasta que en septiembre de 2005, las autoridades eclesiásticas determinan las obras que debían regresar a sus orígenes.

Sin embargo, la Generalitat de Cataluña los catalogó como bienes del Patrimonio Cultural Catalán, con lo que se pretendía evitar que las obras regresaran a Aragón. Ello influyó en que esta última comunidad autónoma dictara varios decretos en los que se establecía que las parroquias de la diócesis de Barbastro-Monzón eran las titulares de los bienes. Estos decretos fueron confirmados por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón y, ahora, por el Tribunal Supremo.

En cinco sentencias del Supremo, a las que ha tenido acceso LA RAZÓN, se viene a dejar claro, en primer lugar, que el Gobierno, de Aragón tiene plenas competencias para «adoptar iniciativas de recuperación y retorno del patrimonio aragonés localizado fuera de su territorio».

Además, el Alto Tribunal recuerda a la Generalitat que estas obras están en Cataluña «provisionalmente, a la espera de su devolución a las parroquias aragonesas propietarias, en virtud de lo resuelto en sede eclesiástica, que los entes eclesiásticos sujetos a la misma –en este caso, la diócesis de Lérida– deben cumplir».

Esa «provisionalidad» viene a confirmarse por la citada decisión de la Generalitat, que catalogó unos bienes que la diócesis de Lérida, «pese a que no era propietaria, sino poseedora, adscribió al Museo, es decir, bienes que deben reintegrarse a sus propietarios, por ser ésa su voluntad».

Por estos motivos, la actuación del Gobierno de Aragón se ajustó a sus competencias, ya que esos decretos –los impugnados por la Generalitat– se dictaron «sobre la base de que los bienes litigiosos se ajustan a la definición de Patrimonio Cultural Aragonés, y sobre la base de que se trata de bienes cuyo destino es que retornen a Aragón, por haberlo así acordado la autoridad esclesiástica».

De esta forma, el Supremo refuerza la postura de Aragón para reclamar la devolución de esas obras que legítimamente pertenecen a la diócesis de Barbastro.
 


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