AGLI Recortes de Prensa   Martes 9  Junio 2015

Mayorías, pactos y tirano
Javier Benegas www.vozpopuli.com  9  Junio  2015

Si la Democracia ha de enfrentarse recurrentemente a una falacia que pretende cuestionar de manera negativa su naturaleza, ésta no es otra que aquella que alude a la imposición de la tiranía a través de la propia democracia. Un ejemplo citado hasta la saciedad es lo sucedido en Alemania en 1930, cuando Adolf Hitler se valió de las instituciones y procesos democráticos de la renqueante República de Weimar para, a través de las elecciones, desembarcar en el Reichstag. Y desde ahí conspirar hasta instaurar una dictadura, aprovechando hábilmente la fragmentación del espectro político, las diferencias ideológicas irreconciliables entre los diferentes partidos y facciones, que imposibilitaba mayorías suficientes y estables para gobernar, la terrible crisis económica y el caos general en que se hallaba sumido el país.

Sin embargo, de otra parte, con el fin de negar que lo sucedido en la Alemania de la década de 1930 tuviera una base realmente democrática (obviando, por supuesto, la agitación y la violencia paralela practicadas por los nazis), se suele argumentar que en realidad el Partido Nazi, en el mejor de los casos (elecciones parlamentarias de julio de 1932) solo obtuvo el 38% de los votos frente al 62% que fue a parar al resto de opciones políticas. Lo que evidencia que el nazismo no fue una opción mayoritaria.

Lamentablemente, aunque ambas posturas parecen ser antagónicas, están de acuerdo en lo fundamental: que la democracia es el gobierno de la mayoría y nada más. Esa sería la única unidad de medida. Por lo tanto, ambas estarían dando por válido que si el pueblo decide abolir la democracia e instaurar una tiranía, esta decisión, aun cuando acarree consecuencias terribles, puede ser escrupulosamente democrática y legítima. Craso error.

De la dictadura a la tiranía blanda
Si bien es cierto que hoy está mal visto que todo el poder recaiga en un único tirano, sin embargo no sucede así con otras formas de tiranía. Por ejemplo, antes que un solo tirano, aquellos ciudadanos que estén gobernados por un dictador aceptarán de buen grado, como síntoma de apertura, cambiar a un gobierno formado por 30 prohombres bienintencionados. Y si en vez de 30 son 300, aún con más razón. Yendo de menos a más, distribuir a todos los “prohombres” en organizaciones opacas llamadas partidos y que, al amparo de un sistema electoral ad hoc, concurran a elecciones con listas cerradas, donde los candidatos son previamente seleccionados por tres o cuatro cabecillas, tal cual es el caso español, puede resultar el colmo de lo democrático. Y que, por añadidura, una vez elegidos los gobernantes se sitúen al margen de la jurisdicción de los tribunales ordinarios a nadie debería extrañar, pues tan solo sería la guinda del pastel.

Es en base a esta idea de tiranía mayoritaria que los españoles han asumido como legitimas las decisiones más delirantes y dañinas de los sucesivos gobiernos que en España han sido. Y no ha quedado línea roja por traspasar, ingeniería social sin experimentar, tributo por inventar y estafa por perpetrar. Al fin y al cabo, al ciudadanos común se le ha inculcado que, bien sea de forma directa o bien posteriormente mediante pactos, nuestros gobiernos son fruto de la elección de la mayoría. Lo cual les otorga una legitimidad incuestionable. Y he aquí la perversión fundamental: la liturgia del voto atropellando los principios democráticos­.

Que los gobernantes amparados en esa mayoría se hayan dedicado con entusiasmo a restringir sistemáticamente la libertad individual, violentar de una y mil maneras el sagrado ámbito privado de las personas, articular un sistema de reparto de rentas discrecional que ha terminado por necesitar una máquina confiscatoria increíblemente sofisticada y capilar, limitar el acceso a la creación de la riqueza, conculcar la separación de poderes e imposibilitar la auténtica representación política serían a lo sumo daños colaterales de la tiranía de la mayoría, que, lógicamente, necesita legitimar el abuso para garantizar la gobernabilidad… y el reparto de la tarta.

El burro, la zanahoria y la democracia en el cajón
Como bien explicaba Karl Popper, es evidente, o al menos debería serlo para el ciudadano mínimamente ilustrado y consciente de los peligros que le acechan, que la democracia no se basa en el principio de que debe gobernar la mayoría, sino en el de que los diversos métodos igualitarios para el control democrático, como son el sufragio universal y el gobierno representativo, han de ser considerados sobre todo salvaguardias institucionales contra cualquier tipo de tiranía. Y puesto que este sistema institucional de salvaguardias tiende con el tiempo a corromperse y a no cumplir cabalmente su función, hay que reformarlo y perfeccionarlo constantemente. No hacerlo, por más que se argumente lo contrario, acarrea tensiones e inestabilidad. Ni que decir tiene que si tal sistema institucional está sometido en origen a reglas del juego perversas no hay otra solución que cambiar las reglas del juego y reformar el sistema por completo.

Así pues, si los políticos, sean cuales sean sus bondadosas intenciones, vituperan las reformas institucionales, anteponiendo ocurrencias economías, políticas finalistas e ingenierías sociales diversas, lejos de ser prudentes y sensatos; cualificados y altruistas, evidenciarán que o bien no comprenden la gravedad del problema, o bien, por razones que a estas alturas todos conocemos, prefieren preservar la tiranía de la mayoría. Lamentablemente, para nuestra clase dirigente, que parece encontrarse a medio camino entre el flautista de Hamelín y los hijos de Pisistrato, la mayoría lo es todo, mientras que la democracia no es más que un engorroso problema. Y así piensan seguir hasta que ustedes quieran.

El icono de la corrupción
 www.gaceta.es 9  Junio  2015

Hoy, en España, uno dice "corrupción" y la mayor parte de la gente piensa en el PP de Valencia o de Madrid. Y a la hora de los pactos post-electorales, al PP se le está exigiendo una limpieza que nadie pide al PSOE.

Los casos de corrupción política que sacuden al socialismo andaluz son los más gruesos, desde el punto de vista cuantitativo, de la Historia de España. Nunca nadie había desviado tanto dinero público para forrar sus propios bolsillos. La suma de los EREs fraudulentos y de los falsos cursos de formación alcanza cifras que quitan el aliento. Ha existido, además, corrupción política en sentido estricto, pues se ha desplegado a través de una red clientelar orientada a sostener a perpetuidad el voto socialista con su apoyo sindical. La vigente fase de la Operación Edu, que prevé hasta 200 detenciones en tan sólo esta semana, implica por igual a funcionarios de la Junta y a ciudadanos privados que han actuado como instrumentos para la estafa. Y al fondo, en todos casos, emerge la estructura de poder del socialismo andaluz.

Sorprendentemente, muchos ciudadanos ignoran la existencia de este nido de podredumbre o, lo que seguramente es peor, actúan como si la ignoraran. La corrupción galopante, que ha llevado a la imputación a dos presidentes autonómicos (y del PSOE), no ha pasado a los socialistas factura electoral. En el plano mediático, pocas son las cabeceras que otorgan al caso la atención que objetivamente merece. Las cadenas de televisión hegemónicas -las mismas a las que el gobierno del PP salvó la vida- prefieron mirar hacia otro lado. Miran, curiosamente, hacia el PP. Hoy, en España, uno dice "corrupción" y la mayor parte de la gente piensa en el PP de Valencia o de Madrid. Y a la hora de los pactos post-electorales, al PP se le está exigiendo una limpieza que nadie pide al PSOE.

No se trata de minusvalorar la corrupción del PP invocando la del PSOE. Ni lo contrario. Se trata de que la corrupción, en España, es transversal y estructural, afecta a todas las instancias de la vida pública sea cual fuere su color, y si esto no se entiende, el problema no tendrá solución. Ciudadanos debería pensar en ello en estas jornadas de pactos.

RAJOY EL EMPECINADO
Antonio García Fuentes Periodista Digital 9  Junio  2015

La noche del pasado cinco de junio, los noticieros de las televisiones, nos mostraban a un Mariano Rajoy cabreado en demasía y clamando “al viento”, el que la política tal y como se iba presentando no iría bien ni para España ni para los españoles; o sea que según este nuevo fracasado, caminaríamos hacia nuevos desastres si los nuevos se apoderaban de un poder que antes le pertenecía a él, como “ser iluminado y llamado a salvar la patria”; cosa que a algunos nos hace reír y mucho. Veamos el porqué de ello.

Quede claro y bien claro, que el que esto escribe, ya no cree en ningún político; los “viejos” de la nueva era por cuanto en conjunto han fracasado espantosamente y los nuevos, porque hasta aquí, sólo sabemos sus declaraciones de intenciones y cuando empiecen a operar o incidir en las líneas generales, ya veremos si de verdad vienen a gobernar España, o son unos sectarios más que vienen como vinieron los demás, a defender sus intereses propios y los de los que apadrinan o apadrinaron; el pueblo hemos sido exprimidos hasta grados inimaginables y de ahí, el vuelco de la intención del voto en las dos elecciones celebradas ya; que es lo que lleva al Sr. Rajoy “a rajarse las vestiduras sin haber hecho examen de conciencia”.

Rajoy (y no digo su partido por cuanto el partido “es el”) ha recibido el pago a su actuación como tal dictador y puede recibir mucho más en las próximas y vitales elecciones generales que han de celebrarse dentro de este año, puesto que sigue empecinado en ser él “el baranda” y por tanto seguir encabezando el PP; al que ya ha dañado lo suficiente como para haber dimitido y marchado a lugares donde no vuelva a aparecer nunca más en política; pero es claro que aquí nadie “reconoce “sus pecados o culpas” y todos quisieran salir de la política, como salió Franco, “con la política puesta y calzando las botas más altas y duras que puedan calzar”.

A Rajoy se le dio una mayoría absoluta en las pasadas elecciones, no para que hiciera lo que ha hecho, sino para que de verdad, hiciera una renovación, una regeneración política; y limpiara de parásitos España, que es en general el motivo o enfermedades que nos han llevado hasta donde hoy estamos.

Ha tratado de convencernos, el que ya había dominado la recesión económica, cosa discutible por demás, puesto que lo que ha hecho, es tapar con una enorme deuda creada por él, las carencias económicas que encontró a su llegada, creando en total tan brutal deuda global, que es ya considerada impagable por quienes como técnicos capacitados, dan este dictamen.

Y el monto o montante de esa deuda, simplemente se deduce tomando la que había cuando entró y la que hay cuando sale o lo echan, puesto que dudo mucho el que este político, vuelva a encabezar el gobierno en las próximas elecciones. Y no lo encabezará por muchos pactos que haga, puesto que ya ha dejado de controlar lo que antes con el “maldito” bipartidismo y “los regionalistas-separatistas”, dándoles a cada cual lo que han querido y más; han mangoneado a España y los españoles, cobrándonos impuestos hasta casi “por respirar”. Afortunadamente todas esas fuerzas negativas y de alguna manera “mercenarias”, han sido situadas en lugares donde ya su fuerza se diluye de tal forma que… “a lo mejor tenemos suerte y con el nuevo potaje político que a la vista hay, España puede marchar mejor”; cosa que de alguna manera ya llevan setenta años haciéndolo los italianos, que inteligentes como son, ya acuñaron la frase de que… “Italia cuando mejor funciona es cuando el gobierno está dimitido”; o sea que en activo destruyen más que todo lo contrario, pues sabido es que los italianos en esos setenta años, han soportado casi otros setenta gobiernos y aún existe la nación italiana con una sola bandera y un solo idioma oficial.

Por todo ello, convendría estudiar el sistema político que allí impera, para de alguna manera copiar a los italianos, que pese a sus mafias, camorras y demás satélites, siguen siendo y manteniéndose entre las primeras potencias económicas del mundo.

Además el italiano se sigue mostrando como un ser jovial, divertido, con ganas enormes de vivir, cantando sus bellas canciones y sencillamente, sabiendo sacarle provecho a todo y cada día, en contrapartida con el ya mustio español, amargado casi siempre, lleno de rencores y que incluso es capaz de pitarle al himno, al rey y al “Sursuncorda”… y algunos seguirían siendo capaces se dejarse “sacar un ojo, si a su envidiado vecino, lo dejaran ciego”; culmen de “esa mala leche española” que, ningún gobierno ha hecho nada por reducirla o eliminarla, para bien de toda la nación en su conjunto y para eliminar de verdad, a tanto parásito dañino como soportamos aquí, desde mucho antes de “Viriato”.

Puesto que conviene resaltar que aquí no es sólo lo económico lo que nos hunde, hay algunas otras enfermedades por curar, de unas epidemias ya lejanas en el tiempo y que enquistadas en los genes nacionales, siguen destruyéndonos; por lo que hasta aquel emperador alemán dijo lo que sigue y que pasó a la historia.

“España es el país más fuerte de los de todo el mundo; los españoles llevan siglos tratando de destruirla y no lo consiguen” (Otto von Bismark). Lo que bien claro quedó que el verdadero enemigo de España, siempre ha estado y sigue estándolo, dentro de sus límites geográficos.

“El precio de desentenderse de la política es el de ser gobernado por los peores hombres”: (Platón). La política nos afecta a todos y por ello no debemos dejarla sólo en manos de los políticos.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

Conejo Blanco, futuro negro.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 9  Junio  2015

Mariano Rajoy se está comportando como el personaje del Conejo Blanco del cuento de Lewis Carroll de Alicia en el País de las Maravillas. Y además, comienza a exclamar nerviosamente aquello de ¡ Ay Dios ¡ Ay Dios ! ¡Voy a llegar tarde! Y en efecto, tras más de tres años de haber disfrutado de la más amplia mayoría parlamentaria sin haber realizado modificaciones de calado político como la prometida reforma de la Ley electoral, ha llegado el momento crucial de las elecciones en las que se ha producido una inmensa fragmentación del voto y en la que se pone en evidencia la endeblez de un sistema basado en la pura aritmética y no en la lógica. No es la primera vez que se saca a debate el manido asunto de la doble vuelta electoral como filtro que favorezca un gobierno estable en las Instituciones.

Sí, llega tarde, demasiado tarde para rectificar y como en el cuento, la reina de corazones podría mandar que “le corten la cabeza”. Nadie ha sido tan engreído, tan incompetente y tan ciego para haber dilapidado en tan poco tiempo la esperanza y la confianza de millones de españoles. Y lo peor es que su falta de auto crítica sigue nublándole el intelecto pensando que solo hizo lo correcto y lo mejor para España. Una falacia que se contradice con la frialdad de los resultados. Porque aun siendo verdad el que existen indicios de una recuperación en cuanto a datos macroeconómicos, esta visión se convierte en espejismo al haber sido sustentada en un brutal endeudamiento de España que en este corto plazo ha llegado desde el 60% al 100% del PIB, con un déficit alejado de las cifras que la UE había impuesto y con una creación de empleo que sin duda debe calificarse de basura. Todo ello resultante en un empobrecimiento de las clases medias y en el aumento del desequilibrio del reparto de la riqueza.

No deja de ser un grotesco espectáculo ver cómo este PP va mendigando apoyos para poder salvar aunque sea mínimamente una parte del poder municipal y autonómico que dispuso hasta hace dos semanas. Es una vergüenza ver como el PSOE desesperado en su propio hundimiento intenta revivir el mezquino pacto del Tinell creando el infame “cordón sanitario” para aislar al PP y anularle en todas las Instituciones. Es simplemente bochornoso el espectáculo de revanchismo de unos y de talibanismo inquisitorial de otros que solo contribuye a acrecentar la desconfianza en el exterior y pone en serio peligro la endeble recuperación de España.

Como por desgracia lleva pasando desde la Transición, la clase política, transformada en casta no está a la altura de los tiempos. Su egocentrismo y falta de valores han sido los culpables de la deriva de insolidaridad entre las diferentes regiones de España y entre sus gentes. Las comunidades autónomas transformadas en reinos de taifas han sido refugio de caciques sin escrúpulos que han basado sus gobiernos en el fomento de la sumisión mercenaria y de la corrupción. Y esto solo podía acabar de la peor manera que es el final al que nos dirigimos, eso sí enarbolando la bandera de una falsa democracia.

Este Conejo Blanco parece haberse escapado de la chistera de un mago de feria, pero su destino inexorable es ser cazado y acabar en la cazuela.

El mito de la regeneración democrática
Amando de Miguel Libertad Digital 9  Junio  2015

La regeneración fue una voz muy manoseada en el último tercio del siglo XIX. Se tenía entonces una creencia firme en el carácter orgánico de la sociedad. Más tarde esa palabra perdió vigencia. Solo la conservó el presidente Azaña, tan antiguo él en todo. Ahora se resucita con el adjetivo de democrática. La manejan sobre todo los caudillos de los partidos dizque "emergentes". No nos dicen bien en qué va a consistir la regeneración democrática, más allá de cómo se van a elegir los políticos y cómo van a evitar la corrupción (otro término organicista).

Un criterio del nuevo talante es el entusiasmo por las primarias, se entiende, las elecciones de ese tipo para elegir a los candidatos de cada partido. Es una institución específicamente estadounidense, porque en ese país los partidos no tienen sedes permanentes, solo se organizan para las elecciones. Las primarias de USA se basan en la constitución previa de un registro o censo electoral para los simpatizantes de cada partido. Pero en España, donde esa condición no existe ni puede existir, las miméticas primarias son solo una especie de asambleísmo. Es más, en el PSOE se ha dado el caso varias veces de que el elegido en unas primarias resulte en seguida defenestrado por la autoridad del partido.

La regeneración democrática se traduce también en eliminar de las candidaturas o de los puestos políticos a los corruptos, los que han distraído fondos públicos. Pero los nuevos inquisidores no se satisfacen con la acción punitiva de prescindir de los corruptos tras sentencia firme de los tribunales; basta con que hayan sido imputados. Ahora se dice "investigados". Se trata de un monumento a la arbitrariedad, pero todo sea por el nuevo aire de pureza.

La verdadera regeneración de la vida política debería empezar por reducir el secretismo, el oscurantismo. Nada de eso ocurre. Qué tiempos aquellos en los que el auténtico Pablo Iglesias, el fundador del PSOE, obligaba a sus adeptos a reunirse solo en los locales del partido para convenir pactos con otras fuerzas. Ahora se estila más el reservado de hoteles y restaurantes. La factura la pagamos todos.

Hablando de dinero. La verdadera regeneración democrática debería pasar por la condición de que los partidos, sindicatos y patronales renunciaran a todo tipo de subvención pública directa o indirecta. Deberían mantenerse con las cuotas de los afiliados y simpatizantes más las donaciones adicionales, siempre limitadas en cantidad, transparentes al Fisco y desgravables. No hay ningún indicio de que los partidos (los viejos o los emergentes) estén por la labor. En cuyo caso la sedicente regeneración no pasa de una buena intención, esa que sirve para asfaltar el camino del Infierno.

No estaría mal que en las medidas regeneradoras se impusiera alguna exigencia de formación y experiencia para dar entrada a los candidatos. Es algo que se estipula para cualquier puesto directivo en una empresa. No parece mucho pedir en el campo político, dado que nuestros representantes manejan en conjunto el gasto de más de la mitad de lo que producimos todos los españoles.

Contacte con Amando de Miguel

Los nuevos escándalos de la Junta afectan a Susana Díaz
Pablo Sebastián www.republica.com 9  Junio  2015

Mientras la policía ha comenzado a detener a decenas de altos funcionarios de la Junta de Andalucía, implicados en el fraude multimillonario de los cursos de formación, la presidenta en funciones de la Junta, Susana Díaz, mantiene la exigencia de que los partidos de la oposición andaluza le faciliten la investidura para una nueva legislatura a cambio de difusas promesas.

Una pretensión que debía ser aplazada a la vista de este nuevo y gigantesco escándalo que la afecta a ella personalmente, porque algunos de los contratos fueron realizados bajo su mandato, motivo por el que los partidos de la oposición andaluza, y especialmente Podemos y Ciudadanos, deberían pensarse y mucho su decisión antes de dar un paso al frente a favor de Díaz.

La que, por otra parte, dice que ella no acepta un cambio de apoyos o cromos con otros partidos en los Ayuntamientos que se han de constituir antes del próximo sábado día 13, porque lo que quiere es quedarse ella con todos los cromos, la Junta y las Alcaldías de Sevilla y Córdoba entre otras, y muy a pesar de que el PP consiguió ser la lista más votada en ambas ciudades.

Ayer Díaz volvió a recibir la negativa del líder del PP andaluz Juanma Moreno, quien le volvió a pedir un acuerdo de respeto a las listas más votadas en ayuntamientos y en la Junta, a lo que Susana respondió que no. Y hoy le toca el turno negociador a Ciudadanos, Podemos e IU que llegan a su encuentro con Díaz en medio de la avalancha de detenciones policiales de muchos altos cargos de la Junta.

La estrategia de Díaz pasa por conseguir el acuerdo de investidura antes de que el día 13 se constituyan los nuevos Ayuntamientos y advierte y amenaza con un nuevo adelanto electoral si para esa fecha no ha logrado los apoyos. Como el que podría ofrecerle Ciudadanos, si los de Albert Rivera finalmente deciden apoyar al PSOE en Andalucía y al PP en la Comunidad de Madrid -donde al menos Cristina Cifuentes está luchando contra la corrupción del PP- para presentarse como partido centrado que facilita la investidura de las listas más votadas. Pero el nuevo escándalo de Andalucía le puede pasar factura a Albert Rivera quien, por otra parte, sigue dudando que hacer en Madrid a la vista de las revelaciones del caso de las tramas Púnicas de corrupción del PP.

En cuanto a Podemos parece que podría existir un acuerdo secreto entre Susana Díaz y Teresa Rodríguez para permitir que el candidato de Podemos en Cádiz, José María González, ‘Kichi’ -que es la pareja sentimental de Teresa- logre la Alcaldía de esa ciudad, a pesar que el PSOE local no está de acuerdo y preferiría que la candidata del PP, Teófila Martínez, repita como alcaldesa de la ciudad.

A la espera de las reuniones que hoy mantendrá Díaz con los representantes de Podemos, Ciudadanos e IU, lo más sorprendente es el silencio de la oposición andaluza ante el nuevo estallido de la corrupción en la Junta de Andalucía. Lo que debería ser motivo de revuelo y más exigencias a Susana Díaz. Incluso de diálogo entre los opositores a la candidata del PSOE para formar un gobierno de transición, presidido por un independiente o un candidato neutral, para que durante un año limpie la Junta de corrupción, abra una comisión de investigación en el Parlamento andaluz, se colabore con la Justicia, se acabe con el nepotismo y el clientelismo del PSOE en la Junta que dura más de 30 años, y posteriormente se convoquen elecciones.

Eso es lo que ocurriría en una democracia que se precie de serlo. Y parece ser, curiosamente, el argumento que Ximo Puig candidato del PSOE a la Presidencia de la Comunidad de Valencia ha planteado a sus posibles socios de gobierno de la izquierda, ante la insistencia de Mónica Oltra de Compromís de ser ella la nueva presidenta valenciana, a pesar de tener menos escaños que los del PSOE pero con el argumento de que cuenta con el apoyo directo de Podemos.

Lo de los gobiernos de limpieza en aquellos sitios marcados por la corrupción no sería una mala noticia como alternativa novedosa a los pactos. Pero en el vigente momento español y vistos los enfrentamientos ideológicos entre los distintos partidos, no parece que algo así pueda ser viable.

De esa manera se acabaría de un plumazo la soberbia de Susana Díaz en Andalucía y quedaría en evidencia su pretensión de que no hay alternativa a su candidatura a la Presidencia de la Junta y de que solo ella puede volver a convocar las elecciones, lo que no es verdad en ninguno de los dos casos.

Bastaría que IU, Podemos, PP y Ciudadanos, que sí representan a la gran mayoría del pueblo andaluz, presentaran a la Presidencia del Parlamento un candidato neutral para que se acabaran de una vez los malos modales altaneros de Susana Díaz y sus descalificaciones y toda clase de amenazas a los líderes de la oposición, y sobre todo para levantar y airear las alfombras de la Junta bajo las que se oculta la corrupción. Ahora que tanto se habla de la cultura de los pactos no estaría mal que se exploraran todas las alternativas que emanan de las urnas sobre todo si de lo que se trata es de acabar con la corrupción.

En defensa de la libertad de expresión
Geert Wilders. Minuto Digital  9  Junio  2015

La libertad de expresión está amenazada. No sólo en Europa, que es de donde procedo, también en América.

La última vez que estuve en Estados Unidos fue hace menos de dos semanas. Estuve en Garland, Texas, dando el discurso de apertura en un concurso de caricaturas de Mahoma.

El concurso tuvo lugar en un centro de congresos donde, después de los asesinatos Charlie Hebdo en París, una organización islámica se reunió para exigir que se restrinja la libertad de expresión y se prohíban las caricaturas de Mahoma. El concurso de Garland se organizó para plantar cara a esta demanda. Nunca deberíamos dejar que nos intimidaran.

El ganador del concurso de Garland fue un exmusulmán. Hay algo muy simbólico en el hecho de que se tratara de un apóstata. Según la ley islámica, la apostasía se castiga con la muerte. Bajo la misma ley, hacer ilustraciones del profeta Mahoma también está penado con la muerte.

El ganador del concurso dibujó un Mahoma feroz blandiendo una espada y diciendo: “¡No puedes dibujarme!”. En la parte inferior del dibujo, el artista escribió: “¡Por eso te dibujo!”.

Ese es el auténtico espíritu americano. Este caricaturista es un ejemplo para todos nosotros.

Según la ley islámica, representar a Mahoma es un crimen. Pero este artista americano no vive en un país islámico. Vive en América, donde usted puede hacer retratos y dibujos con independencia de lo que diga la ley islámica. Y también puede cambiar de religión y convertirse en apóstata. No deberíamos permitir que nadie nos privara jamás de estas libertades. Si América se rindiera ante la ley islámica, ya no sería América. Sus valores judeocristianos se perderían. Su civilización se perdería. Sus libertades se perderían.

Los enemigos de nuestra civilización intentan imponernos la sharia. Apenas unos minutos después de que pronunciara mi discurso en Garland, dos yihadistas atacaron el certamen. Dispararon a un policía en la pierna, pero afortunadamente los mataron antes de que pudieran hacer más daño. Mediante la violencia y el terrorismo, esos dos yihadistas intentaron imponer la sharia en América. Gracias a unos valerosos policías americanos, no lo consiguieron.

Jamás deberíamos permitir que los terroristas venzan. Si ante las amenazas dejamos de hacer caricaturas, los terroristas habrán ganado. Pero si, por el contrario, dibujamos y exhibimos aún más caricaturas, la señal será clara: el terror no nos afecta. No seremos intimidados por el terror y la violencia, haremos exactamente lo contrario de lo que quieren los terroristas. De tal forma, perderán.

Es por esto que he propuesto que la muestra de Garland sobre Mahoma se exponga en el Parlamento de los Países Bajos. Deberíamos exhibirla en todo el mundo libre. En Europa y en América, Canadá, Australia, en todo el Occidente libre debemos defender la libertad y plantarnos ante el islam.

Antes de continuar, déjenme hablarles un poco de mí.

Soy un político electo, miembro de la Cámara de Representantes de los Países Bajos. Soy el líder del Partido por la Libertad. En las últimas elecciones generales obtuvimos el 10% del voto nacional. Hablo en nombre de casi un millón de personas. Mi partido no es un fenómeno marginal. Incluso es el partido más grande según un reciente sondeo televisivo.

Sin embargo, estoy letalmente marcado. Me encuentro en la lista negra de Al Qaeda y otras organizaciones islámicas, como el Talibán pakistaní y el ISIS. Desde hace diez años vivo bajo protección policial las 24 horas del día, los siete días de la semana. He vivido con mi mujer en barracones del ejército, en celdas y casas refugio, simplemente para poder estar a salvo. Dondequiera que vaya, me acompañan policías armados para protegerme.

Los yihadistas quieren matarme, pero otros quieren silenciarme. No asesinándome, sino acosándome judicial y políticamente. Pretenden condenarme o proscribirme. Todo esto que les cuento no está pasando en dictaduras del Tercer Mundo, como podrían ustedes suponer, sino en democracias occidentales.

En mi país, los Países Bajos, hace unos años tuve que comparecer ante los tribunales porque di mi opinión en contra del islam y de la islamización de mi país. Afortunadamente, fui absuelto. Pero ahora he sido acusado de nuevo. Y la única razón es que he expresado mi opinión. Llaman a mi discurso “discurso del odio”, pero no hago nada más que defender los valores judeocristianos de mi civilización y decir la verdad sobre el islam.

Hace dos meses estaba en Austria, donde hablé –en el Hofburg de Viena– sobre la amenaza de la islamización de Europa. Organizaciones musulmanas pidieron que las autoridades austríacas me persiguieran por mis palabras. El mes pasado estuve en la ciudad alemana de Dresde, donde me dirigí a 15.000 personas que participaban en una concentración pública. El fiscal envió gente al mitin para saber lo que decía, por si pudieran acusarme de incitación.

¿Hay algún espía o fiscal en la sala? No creo. América no silencia a la gente.

Hace dos semanas estaba en Washington DC para un encuentro con miembros del Congreso, invitado por congresistas que querían informarse sobre la situación en Europa. Dos congresistas musulmanes, Keith Ellison y André Carson, sin embargo, quisieron silenciarme. Trataron de prohibirme la entrada en el país, pero no lo lograron. Porque en América la gente aún es libre para expresarse. No tengo dudas de que los americanos jamás entregarán esa libertad.

¡Porque es la esencia de lo que hace a América ser lo que es! Lo que le hace única.

Hay más cosas en juego, aparte de nuestra libertad de expresión. Es nuestra mera existencia lo que está en peligro. Si nos censuramos a la hora de hablar sobre el islam, pronto empezará el islam a decirnos cómo vivir, vestir y respirar.

Perderemos incluso el derecho a la vida si no nos sometemos a los mandatos de la sharia. Si sucumbimos ante el totalitarismo, perderemos todo, incluso nuestras vidas. Así es como las civilizaciones se hunden. Así es como las democracias perecen.

Es nuestro deber asegurar que esto no suceda jamás.

Por supuesto, me doy cuenta de que, aunque hoy en día la gran mayoría de los terroristas son musulmanes, no todos los musulmanes son terroristas. Evidentemente, entiendo que los terroristas son sólo una minoría. Pero son muchos.

Un estudio de la Universidad de Ámsterdam mostró que el 11% de los musulmanes de los Países Bajos están dispuestos para emplear la violencia a la mayor gloria del islam. Como son un millón en total, estamos hablando de 100.000 personas en un país de 17 millones de habitantes.

Puede que los terroristas sean sólo una minoría, pero los sondeos sugieren que tienen el apoyo de la mayoría.

Según sondeos, el 73% de la población musulmana de los Países Bajos considera unos héroes a los musulmanes que van a Siria a librar la yihad. Y el 80% de los jóvenes turcos residentes en los Países Bajos piensa que no es mala la violencia de grupos como el Estado Islámico contra los no creyentes. Cuatro de cada cinco.

Pregunto: ¿dónde están las manifestaciones de los musulmanes que no están de acuerdo con la violencia en nombre del islam y su profeta? No he visto ninguna, ¿y usted? La mayoría no ejerce la violencia, pero tampoco se opone a ella.

No podemos esconder la cabeza bajo el ala y hacer como si estos hechos no existieran. Tenemos que afrontar la realidad.

En la Alemania nazi también era sólo una minoría la que cometía las atrocidades. Pero la mayoría permitía que sucedieran. En la Unión Soviética era sólo una minoría la que cometía los crímenes horribles, pero la mayoría dejaba que así fuera.

Edmund Burke, el gran filósofo de la libertad, dijo en una ocasión: “Lo único necesario para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada”.

Este es el primer paso para proteger nuestras libertades: asumir los hechos, decir la verdad, sacar las conclusiones pertinentes y obrar en consecuencia. Si no actuamos, estamos condenados a sucumbir.

En estos tiempos, en los que nuestros débiles líderes cierran los ojos ante la peligrosa amenaza del islam totalitario, en los que la tarea de dar la señal de alarma ha recaído sobre el ciudadano común; en tiempos así, la libertad de expresión es más importante que nunca.

George Orwell dijo en una ocasión: “Cuanto más se aleje una sociedad de la verdad, más odiará a los que la digan”. Por eso la Primera Enmienda es tan importante. Es especialmente necesaria para proteger la libertad de expresión de quienes dicen la verdad y son odiados por ello.

Las palabras “discurso del odio” tienen hoy un significado muy específico. Hoy, criticar el islam es considerado incitación al odio. Puede usted sumergir un crucifijo en un orinal o calificar a Israel de Estado nazi. Eso no se considera incitación al odio. Pero si dibuja una caricatura de Mahoma, expresa una opinión contraria a la islamización o dice la verdad sobre el islam, se le tendrá por un extremista, un agitador o un provocador.

La cuestión es que cuanto más islam tenemos, menos libres son nuestras sociedades. En las últimas décadas nuestros políticos permitieron que millones de inmigrantes musulmanes se asentasen en nuestros territorios. Vinieron con su cultura y su sharia. Y ahora intentan imponérnosla. En lugar de “Si viene a nuestro país, tendrá que adaptarse”, nuestros líderes políticos dijeron: “Preserven su cultura, nosotros respetamos el islam y sus sensibilidades”. En ningún sitio se pidió que los inmigrantes se asimilaran.

Ahora, las naciones europeas han caído tan bajo que imponen los tabúes islámicos en sus propias legislaciones. Hablan de delitos de odio cuando los amantes de la libertad rechazan los tabúes islámicos. Criticar al islam se ha convertido en incitación al odio, algo penado por nuestras propias leyes.

No sólo nos enfrentamos a la islamización, también a la estupidez del relativismo cultural y a la feble mentalidad apaciguadora de nuestros líderes políticos. Esta cobardía tiene que parar. Si esta situación continúa, nos llevará directos a la catástrofe.

Por eso hago lo que hago. No me quedaré de brazos cruzados, dejando que nuestra civilización y nuestra democracia perezcan. Hablo contra el islam y contra nuestros débiles líderes. Amo mi país, amo la libertad, no quiero vivir en la esclavitud, y es por eso por lo que expreso mis opiniones.

Sin una Primera Enmienda, las consecuencias derivadas de pronunciarse son peores. No obstante, nuestro deber sigue siendo el mismo: en nombre de la libertad, tenemos que pronunciarnos, sin que nos importen las consecuencias. Porque estamos por la libertad y la dignidad.

La verdad es nuestra única arma. Debemos usarla. La libertad de expresión es muy frágil y debe ser defendida con valentía. Así que, mientras tengamos libertad de palabra, podremos decir a la gente la verdad y hacer que se dé cuenta de lo que está en juego. El establishment político, académico y mediático de Occidente está ocultando a la gente el verdadero alcance de la amenaza islámica. Debemos expandir el mensaje. Es nuestro primer y más importante deber.

Si los inmigrantes asumen nuestras leyes y valores, son bienvenidos para que se queden y disfruten, como cualquier otra persona, de los derechos que nuestra sociedad garantiza; incluso les ayudaremos a que se integren. Pero si cometen delitos, actos en contra de nuestras leyes, nos imponen la sharia o libran la yihad, debemos expulsarlos.

Tenemos que dejar de fingir que el islam es una religión. El islam es una ideología totalitaria que pretende conquistar Occidente. Una sociedad libre no debería garantizar la libertad a aquellos que quieran destruirla. Como dijo Abraham Lincoln: “Quienes nieguen la libertad a otros no la merecen para sí”.

El islam considera cada tienda halal, cada mezquita, cada escuela musulmana y cada burka un paso más hacia el gran objetivo de nuestro sometimiento.

Por último, debemos recordar que, al tener el islam ambiciones globales, estamos todos en peligro. Deberíamos apoyar a cada país y cada pueblo amenazado por la yihad. Esto incluye a Israel, la única democracia de Oriente Medio, cuyo conflicto con los árabes no es por el territorio; es un conflicto entre la libertad y la tiranía. Debemos apoyar a Israel porque todos somos Israel. Y no debemos confiar en regímenes criminales como el de Irán. Un acuerdo con el Estado islámico de Irán sobre armas nucleares es una farsa y una gran amenaza para la seguridad de Israel y de todo Occidente.

Soy europeo y ustedes, americanos; pero todos estamos en el mismo barco. Deberíamos unirnos contra el adversario común. La oleada islámica es fuerte, pero Occidente ya la ha rechazado antes, y podemos hacerlo de nuevo.

Ronald Reagan dijo: “El futuro no pertenece a los cobardes, sino a los valientes”. Seamos valientes, pues. Aseguremos nuestro futuro.

Nota: Este texto es una versión del discurso que pronunció Geert Wilders en el Gatestone Institute de Nueva York el pasado 12 de mayo de 2015.



******************* Sección "bilingüe" ***********************
El terrorífico guión (de política ficción) de Arriola se está convirtiendo en realidad. Y España, involucionando…

Lucio A. Muñoz Periodista Digital 9  Junio  2015

Finalmente, el guión de política ficción que escribió Arriola coincide casi en su totalidad con la película que estamos viendo los españoles actualmente, y a la que podríamos encuadrar dentro del género de terror político económico.

España se encuentra en una encrucijada política, económica, laboral, social,
territorial, educativa, moral, de identidad nacional… Pero también de índole “guerracivilista” o, al menos, de crispación generalizada.

Debido a ello, muchos españoles se encuentran al borde del colapso en todos los órdenes de sus vidas, puesto que Podemos, junto con su socio el PSOE y a modo de nuevo frente popular del SXXI, convertirá a las, ya de por si deficitarias, endeudadas y económicamente insostenibles, autonomías (y municipios) en las que gobiernen en repúblicas bolivarianas.

Máxime, tanto en cuanto el citado partido neocomunista y bolivariano amenaza con desgobernar España.

Recordemos que desde que se implantó nuestro proyecto de pseudo democracia nunca había acumulado tanto poder autonómico y municipal la izquierda más a la izquierda de la ultraizquierda. En este sentido, y tratándose de la izquierda más radicalizada de Europa, la involución de España a todos los niveles está garantizada.

Y venciendo a los ahijados de Maduro en las elecciones de noviembre de 2015, e interpretando el papel estelar de salvador de España, aparece en la última escena de este “arriolesco” film, titulado “El PP o el caos”, el protagonista del mismo, es decir, el Sr. Rajoy. (Un final feliz que podría no serlo si el público abstencionista de las pasadas elecciones autonómicas y municipales decide abstenerse nuevamente).

¿No hubiera sido más fácil escribir otro guión totalmente diferente y basado en el cumplimiento íntegro del programa por parte del PP?
De esta manera, uno de los actores secundarios del citado largometraje, el Sr. Iglesias, nunca habría podido pasar el casting político nacional y, por ende, hubiera tenido que conformarse con seguir rodando sus bolcheviques clases en la Complutense.

Sea como fuere, las miserias que tiene el PP actualmente no desaparecerán con un hipotético triunfo de Rajoy en las próximas elecciones generales, ni tampoco en el caso que el actual presidente del Gobierno decidiera no volver a presentarse como candidato a las mismas.

Porque en cualquiera de los dos casos, la corriente “arriolesca & rajoyana” ya ha creado escuela en el PP y, por consiguiente, este partido está podridamente conformado por multitud de “arriolitos” y “rajoyitos”.

Y mientras tanto, los españoles tendremos que vivir realmente el macabro guión de Arriola… Una neo anarquista se convertirá en la próxima alcaldesa de Madrid, una “okupa” ocupará la alcaldía de Barcelona, un etarra profanará el Consistorio de Pamplona, etc.

Pero como siempre, la realidad supera a la ficción, en este caso política, y el parasitismo político-clientelar podría llegar, sobre todo, si gobierna Podemos-PSOE (pero también con el PP de Rajoy e, incluso, con Ciudadanos) a un nivel ruinoso para los bolsillos de los ciudadanos.

Tanto es así, que ningún partido con posibilidades de ganar las elecciones generales está proponiendo soluciones a los verdaderos problemas económicos de España, que no son otros que la deuda pública, el déficit y el desempleo. (Provocados por la anti gestión público-política, sobre todo autonómica y local, y sus derivados: corrupción política institucionalizada, malversación de caudales públicos, despilfarro y politización de la justicia).

Alemania, que es el motor económico de Europa, goza de unas cuentas públicas saneadas, roza el pleno empleo, crece de manera sostenida, tiene un potente superávit comercial, reduce progresivamente su deuda pública… Aún así y al objeto de arreglar problemas de financiación entre regiones e, igualmente, reducir costes político-administrativos, el Gobierno alemán se está planteando reestructurar la configuración federal y, por tanto, reducir los 16 Länder actuales a 6.

El camino que quiere emprender Alemania (Francia e Italia también) es el mismo que debería seguir España… Porque esta es la solución política que necesita la economía española.

El PSOE y la radicalidad suicida
EDITORIAL Libertad Digital 9  Junio  2015

El Partido Socialista se las promete muy felices por las cuotas de poder autonómico y municipal que puede lograr con su política de pactos. Parece el final de una travesía del desierto que en algunos lugares ha durado décadas, por ejemplo en Valencia, y que puede transmitir la idea de que el PSOE obtuvo un gran resultado en la cita electoral del pasado 24 de mayo.

Pero no fue así: los socialistas cosecharon su peor resultado en unas municipales en lo que va de democracia, y en las autonómicas el descalabro no fue menor, con porcentajes irrisorios en comunidades como Valencia y Aragón y pérdidas de voto incluso en aquellas autonomías en las que lograron la victoria, como Asturias y Extremadura.

Sólo el descalabro del PP permite al PSOE esa aparente recuperación, que descansa también en una política de pactos desprovista de cualquier consideración que no el desplazamiento de los populares. El PSOE es capaz de entregar Pamplona a los filoetarras de Bildu, Valencia a los ecoloindependentistas de Compromís y Madrid a los comunistas bolivarianos de Podemos. No hay pacto que no les valga a Pedro Sánchez y a los suyos, no hay línea roja que no puedan saltarse: recuérdese que los socialistas se habían comprometido a no pactar "ni con populares ni con populistas". Están demostrando no tener el menor escrúpulo.
Publicidad

Desvergüenzas aparte, el PSOE está cometiendo un error tremendo. No es la primera vez que el partido fundado por Pablo Iglesias se radicaliza y acaba en el despeñadero: lo hizo no hace tanto Zapatero y ahí siguen los socialistas, obteniendo resultados pésimos elección tras elección. También lo hizo en los años 30 del siglo pasado, cuando la facción más razonable, liderada por Besteiro, se escandalizaba infructuosamente por la deriva revolucionaria y guerracivilista de Largo Caballero y compañía.

Las consecuencias de aquella radicalidad fue una terrible guerra civil, la pérdida de las libertades durante décadas y la evaporación de un PSOE que prácticamente no existió en la España franquista, donde la oposición parecía asunto casi exclusivo del PSOE. Las consecuencias de la deriva de Sánchez y los suyos podrían ser también extremadamente graves para España y para el propio PSOE, que puede incluso acabar en el basurero de la Historia mucho más pronto que tarde.

EL ROSTRO DEL TERROR
No condenar, no lamentar, hacia un San Fermín encapuchado
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com 9  Junio  2015

Pamplona para Bildu-ETA, con los votos de Podemos. Navarra para Geroa Bai, con los votos batasunos y los de Podemos. Y no se condena a los terroristas a los que se aplaudió.

Ya es casi oficial. Sergio Pascual, secretario de organización de Podemos, anuncia que van a "apoyar el gobierno de Geroa Bai en Navarra y será Uxue Barkos la que tendrá que liderar ese proceso de negociación. Por lo tanto, le corresponde a ella hacer las exigencias que tenga que exigir a los partidos con los que trate". En resumidas cuentas, Pablo Iglesias da gratis sus votos a los abertzales para que gobiernen Navarra y su capital, donde perdieron las elecciones, y no piden una condena del terror de ETA que los amamantó.

Hace tiempo que Pablo Iglesias dijo que para llegar a acuerdos con Bildu tenía que condenar "el terrorismo de ETA". Ahora se ha vuelto atrás. Lo que antes era condición necesaria, ya no lo es. Tampoco es nada raro, siendo como son dos coaliciones de extrema izquierda marxista. Y a todo esto, ¿qué hace Iglesias apoyando a un doctor en historia local por la Universidad del Opus Dei y subvencionado en sus investigaciones también por los gobiernos de la UPN?

El alcalde in pectore de Pamplona, Joseba Asirón, condenó UN (1) asesinato de ETA, en 1998, diciendo algo así como que "nosotros, euskaldunes navarros en el umbral del siglo XXI, ante el criminal atentado cometido en Pamplona, queremos manifestar nuestra más firme y total condena del injustificable asesinato de Tomás Caballero". A lo cual había y hay mucho que decir, porque, ¿el asesinato de Caballero era injustificable pero otros sí eran justificables? ¿Era condenable en 1998 pero no antes? Falta la condena de Asirón y todo su grupo de todos los asesinatos de civiles y militares, guardias y policías, antes y después, incomparable con nada más, condena que no ha llegado.

Además, en la lista de Asirón, la derrotada, ha sido reelegido concejal José Abaurrea, que en 1998 lo era de Batasuna y ahora de Bildu, y que no condenó el asesinato de Caballero… ni tampoco ningún otro. Bildu es Batasuna, y Batasuna es ilegal por ser parte de ETA. Por si lo anterior no fuese bastante, recordemos que el líder y candidato navarro de Bildu es el batasuno etarra condenado Adolfo Araiz. No hay disimulo, ni nadie se lo pide. Tampoco se han atrevido a llevarlos a los tribunales, y se acuerdan de eso cuando ya es demasiado tarde.

No se trata de que "condenen" sólo lo que les apetezca: o se condena sin matices todos los crímenes de ETA o uno es cómplice de ellos. No basta "lamentar", porque se trata de verdaderos delitos, incluso crímenes contra la humanidad si aceptamos el concepto; y no son comparables a la violencia que legítimamente han ejercido el Estado y la nación en defensa de sus derechos y en cumplimiento de su deber. Esto no es Irlanda, no vale ni de lejos la idea de "todos lo hemos hecho": aquí el terror está hasta ahora sólo en unas manos, y es en esas manos en las que unos por acción y otros por omisión se está entregando el poder en Pamplona.

ETA sigue activa. Legalmente, ETA sólo puede terminar aplastada por las Fuerzas de Seguridad y los tribunales, entregando sus armas, sus recursos y sus criminales y sometiéndose al Estado de Derecho, sin nada a cambio. Y cualquier partido que no exija eso y no condene cualquier acción o la misma existencia de ETA está fuera de la Ley. Por eso, si no cambia, Bildu no es como los demás partidos. No por ser nacionalista, sino por estar manchada de sangre.

Cómo defender muy mal una buena postura
Pablo Zalba y Ana Beltrán, en nombre de un PP que no tiene ni representación en Pamplona, ha expresado junto a UPN su "preocupación" por un Gobierno navarro con Bildu. ¿Hablarán de Patria, de nación, de identidad, de libertad, de defensa de los navarros? Me temo que no, puesto que el fallido concejal pamplonés recae en el error economicista que ha llevado a la agonía al PP navarro, diciendo que un Gobierno con Bildu será "nefasto… para hacer frente a retos como el crecimiento económico y la creación de empleo". Uy, qué miedo.

El hecho es el que es: por acción y omisión de UPN y PP, por reiteradas y acumuladas malas gestiones, Bildu va a presidir los Sanfermines de 2015. ¿Irá el nuevo alcalde a la Misa de sus amigos de su Alma Mater el 26? ¿Con corbata, con pañuelo, con capucha? Aún podría evitarse, desde luego, pero no parece probable que lo hagan si en los años pasados no han querido ilegalizar a Bildu. De modo que si Joseba Asirón es alcalde no será realmente culpa de Podemos, sino de ellos.

Urkullu pide perdón a las víctimas mientras el PNV se reparte Navarra con ETA
Cayetano González Libertad Digital 9  Junio  2015

No dudo de la sinceridad personal del lehendakari Urkullu cuando el pasado viernes, en unas jornadas con víctimas del terrorismo, pidió perdón a éstas diciendo: "Asumimos la autocrítica porque debimos reaccionar antes y hacerlo mejor (…) nos ha faltado inteligencia emocional para transmitir lo que más íntimamente sentíamos: la personalización del afecto hacia cada víctima de la injusticia". Pero a un político se le debe juzgar no por sus palabras sino por sus hechos. Y es ahí donde la petición de perdón del lehendakari empieza a flaquear.

Porque el mismo día en que pronunciaba esas palabras, en Pamplona su partido, el PNV, integrado en la coalición Geroa-Bai, llegaba a un acuerdo con una de las marcas de ETA, EH-Bildu, y con Podemos para que el próximo alcalde de la capital navarra sea un miembro de Bildu, desplazando de esa manera al candidato de UPN, que fue, con gran diferencia, el más votado. Y para la Presidencia del Gobierno de Navarra, que recaerá en la candidata de Geroa-Bai, Uxue Barkos, el PNV tendrá que apoyarse también en Bildu. ¿Es compatible pedir sinceramente perdón a las víctimas del terrorismo en San Sebastián y al mismo tiempo pactar con una de las marcas de ETA en Navarra? Parece evidente que no, aunque seguramente para Urkullu lo sea porque, entre otros motivos, considerará que Bildu no es ETA. El cuento de siempre del PNV.

Aunque a los nacionalistas del PNV les moleste que se recuerde este dato que forma parte de la historia, conviene tener presente que ETA nació en 1959 como consecuencia de una escisión en el seno de sus juventudes, tras considerar ese grupo de jóvenes que los dirigentes del partido no eran lo suficientemente contundentes en la lucha contra la dictadura de Franco. Pero a la muerte de éste, y llegada la democracia, ETA siguió matando, al tiempo que el PNV gozó de un poder casi absoluto en el País Vasco.

Arzalluz: el árbol y las nueces
Eran los años en los que el que fuera todopoderoso líder del nacionalismo, Xabier Arzalluz, resumió perfectamente la situación con aquella miserable frase: "Unos sacuden el árbol, pero sin romperlo, para que caigan las nueces, y otros las recogen para repartirlas". Eran los años en que ETA mataba como a conejos a guardias civiles, policías nacionales, militares o civiles y una parte importante de la sociedad vasca, desde luego la que era nacionalista, permanecía impasible o aducía el "algo habrá hecho". Posteriormente, ETA dio el salto cualitativo –la "socialización del conflicto", lo llamaron ellos– de asesinar a políticos y cargos públicos, eso sí, de los partidos españolistas, PP y PSE –antes lo habían hecho con UCD y AP–, nunca del PNV, para suerte de estos.

El PNV no ha apoyado nunca, así de claro, nunca, ninguna de las medidas que desde los poderes legítimamente constituidos se han ido tomando a lo largo de estos años para combatir a ETA. Siempre puso palos en las ruedas, no votando en el Congreso de los Diputados esas medidas –por ejemplo, la Ley de Partidos– o criticando públicamente las decisiones judiciales que más daño hicieron a ETA: ilegalización de Batasuna, encarcelamiento de su Mesa Nacional, cierre del periódico Egin, etc.

Asimismo, es muy difícil de olvidar lo que hizo el PNV cuando ETA asesinó en julio de 1997 a Miguel Ángel Blanco y en el seno de la sociedad vasca nació lo que se conoció como "el espíritu de Ermua", que no fue otra cosa que la rebelión cívica contra la dictadura nacionalista: la de ETA con las pistolas y la del PNV con el nacionalismo obligatorio que pretendía imponer desde las instituciones. En esa tesitura, el PNV vio peligrar seriamente su hegemonía y optó por irse con ETA a firmar el Pacto de Estella, en lugar de ponerse al lado de los partidos constitucionalistas que estaban siendo más que acosados por la banda terrorista. Todo esto y más cosas que se podrían recordar enmarcan lo que ha sido una inhibición total y absoluta del PNV en la lucha contra ETA.

En mi quehacer profesional, sobre todo en los años que viví y trabajé en el País Vasco, he tenido ocasión de conocer y tratar a muchos dirigentes del PNV, y quiero dejar constancia de que en la mayoría de los casos siempre encontré en ellos una postura ética y moral de rechazo a la violencia de ETA. El problema era la posición política de su partido cuando llegaban los momentos delicados, en los que había que retratarse. Entre esos dirigentes que nunca dudaron de que ETA era un cáncer para el pueblo vasco tengo una especial buena consideración por José Antonio Ardanza, lehendakari entre 1985 y 1999, y Juan María Atutxa, consejero de Interior entre 1991 y 1998, que, como consecuencia de su arrojo y de enfrentamiento con ETA, utilizando como nunca se había hecho hasta entonces a la Ertzaintza para perseguir y detener a los terroristas, la banda intentó atentar contra él en varias ocasiones, sin que afortunadamente consiguieran su objetivo. Luego es verdad que su propio partido le apartó de esa responsabilidad y le buscó la salida de la Presidencia del Parlamento vasco, donde tuvo actuaciones que desdijeron su trayectoria anterior.
Los hijos descarriados del PNV

Volviendo a las reflexiones de Urkullu, insisto en que éstas no son criticables desde el punto de vista de su literalidad y, aunque tarde, muy tarde, bienvenidas sean. Pero no son para nada suficientes para enmendar una trayectoria política, la del partido del lehendakari, muy alejada de lo que hubiese sido deseable y esperable. El PNV no pudo nunca superar el hecho de considerar a los miembros de ETA como sus hijos descarriados, que en su día se fueron de la casa paterna a malgastar la herencia, albergando la esperanza de que algún día decidirían volver.

Las víctimas no quieren ni esperan sólo cariño, afecto, cercanía de las instituciones y de los políticos. Eso lo agradecen, pero lo que fundamentalmente desean es que la muerte de sus seres queridos como consecuencia de la violencia terrorista no resulte en vano; quieren la derrota total y absoluta de ETA y de todo lo que ETA representa, también la derrota de su proyecto totalitario, que quiere llevar adelante en las instituciones en las que está presente; quieren que los terroristas cumplan íntegramente sus penas; quieren que los más de 300 asesinatos que están sin esclarecer se investiguen; quieren que se deje de hablar de "conflicto", cuando lo único que ha habido es una banda que asesinaba y gente inocente que era asesinada por llevar un uniforme o pensar de determinada manera; quieren que haya vencedores y vencidos; quieren, en definitiva, que se cuente la verdad de lo que ha pasado en todos estos años.

Por todo ello, las palabras del lehendakari Urkullu se quedan muy cortas, insisto, no en su literalidad, sino en su dimensión política. De momento, los acuerdos y entendimientos con Bildu en Navarra suponen una nueva afrenta a todas las víctimas del terrorismo y de manera especial a las 42 que fueron asesinadas en el ámbito geográfico de la Comunidad Foral. Víctimas que lo fueron por ser españoles y por defender la libertad y la democracia en una parte del territorio español que a tenor de los pactos alcanzados tras las elecciones del 24-M entre los amigos de ETA y el PNV podrá iniciar en esta próxima legislatura el camino de la integración en Euskadi, uno de los objetivos prioritarios que siempre han tenido tanto los terroristas como del propio Partido Nacionalista Vasco.
El elogio de Ángeles Pedraza

Una última cuestión: la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, debería haber sido muchísimo más prudente en la valoración tan entusiasta y positiva que hizo in situ de las palabras de Urkullu. El respeto a la memoria de las propias víctimas que forman parte de su asociación así lo hubiese requerido. No se puede hablar de un antes y un después en la relación con el Gobierno vasco, sin tener en cuenta todo lo que ha sido la actitud y la trayectoria del PNV durante tantos años de dolor y de sufrimiento. A la señora Pedraza –ya le pasó con el Gobierno de Rajoy cuando éste ganó las elecciones del 2011– le deslumbran con excesiva facilidad los cantos de sirena del poder, aunque en el caso del actual Gobierno del PP acabó reconociendo su error.

Una asociación de víctimas, y con ella su presidenta, por su propia esencia debe marcar distancias con el poder político, ser independiente, gozar de autonomía total. De lo contrario se corre el riesgo de que ese poder te acabe utilizando, aunque para que eso suceda también es verdad que es necesario que uno o una se deje utilizar.

Hablar o no hablar. ¿A quién beneficia el silencio de los etarras?
¿Deberíamos escuchar a los asesinos de ETA? ¿El silencio de los verdugos está beneficiándoles en el presente? ¿Qué voces necesita la memoria?
Iñaki Arteta Libertad Digital 9  Junio  2015

Hace unas semanas el ex–etarra Iñaki Rekarte era entrevistado en la Sexta en el programa "Salvados" en prime time. Además, ese mismo día salía un reportaje de varias páginas en El Mundo. Así son las promociones de los libros. Pero no se trata de un libro cualquiera escrito por una persona cualquiera. Resulta novedoso, por inédito, escuchar a un ex–terrorista contando sus experiencias en televisión. Cómo fue su "trabajo", lo superficial que le pareció entonces ejecutarlo, cómo se hizo adepto a "la causa", cómo se relacionaba con los suyos, lo que le costó salirse del entramado pro–etarra, etc...

Asesino es la etiqueta de la que no puede desprenderse nadie que haya quitado la vida a un semejante. Mató y no hay nada peor. Como la etiqueta de víctima: se perdió lo que se perdió, no hay vuelta atrás, luego uno lo llevará dentro siempre. Y siempre es siempre.

Un tipo habla, escribe acerca de su horrible pasado y dice estar arrepentido. Ese tipo que hizo tanto daño, que estuvo en un grupo organizado para hacer daño sistemáticamente, cuenta detalles personales, motivaciones, reflexiones, cambios, maduración, reconversión…

Se le puede creer o no, se le puede perdonar o no. Esto depende únicamente de cada uno. Pero pienso que no hay que despreciar que una persona relacionada con algo tan terrible, exprese en público su experiencia, siendo además su relato desmitificador y contrario a lo que le impulsó en su día a hacer lo que hizo. Pensemos, por ejemplo, en Teo Uriarte, aunque es cierto que no mató a nadie, su vida desde los primeros años de la transición ha sido ejemplo de lucha contra la propia ETA y la ideología que la sustenta, bajo amenaza de muerte.

Teaser del nuevo proyecto de documental de Iñaki Arteta. from Leize Producciones on Vimeo.

Escuchar a los miembros de esa cadena que tanto daño ha hecho a nuestra historia reciente es no dejarlos en el olvido, es impedir que pasen a "la reserva" sin explicarse. Son humanos y su humanidad les hizo elegir el mal. Hay que saber lo que pensaron cuando estaban operativos pero también lo que piensan hoy. Sería un buen termómetro para conocer la comodidad o incomodidad con la que se manejan en nuestra Comunidad. Si están orgullosos o si se sienten protegidos, mal asunto…

La comodidad de los "buenos" ("no quiero ni verlos ni oirlos") y el propio silencio de los auténticos verdugos, benefician a su historia y no digamos a su presente.

Aunque sea desagradable e incómodo, escuchándoles entenderemos mejor las raíces del mal que les empujó a hacer lo que hicieron, lo que es una herramienta básica para combatir ese mal y otros similares, sin ninguna duda.

Naturalmente esto es duro para las víctimas. Las víctimas viven la paradoja entre querer olvidar, que no se les recuerde lo que sufrieron y la memoria de los muertos, que no se olvide nunca lo que pasó. Pero la sociedad debe conocerlo todo, no olvidarlo y honrar a las víctimas. Porque lo que ocurrirá es que los familiares de las víctimas morirán, así como los que asesinaron (arrepentidos después o no) mientras la ideología por la que se mató (nos mató a todos un poco) seguirá entre nosotros. Eso me parece lo verdaderamente relevante. El problema no es que un ex–militante terrorista diga en público que se arrepiente o que lo hizo de muy buen gusto y lo volvería a hacer, el verdadero problema es que los buenos hemos permitido (legalizado) en nuestra sociedad la ideología que permitió todo ese horror.

El perdonar sí o no a las personas es asunto de cada cual, lo que no debemos perdonar jamás es la ideología que les llevó a hacer lo que hicieron.

La cuestión no es discutir si diciendo lo que dicen de su pasado en público se están riendo de las víctimas, la cuestión es que se están riendo de todos nosotros (víctimas y no víctimas) todos los días, se ríen desde las instituciones, desde la televisión pública vasca, se ríen los que van a tener más poder en los ayuntamientos, sonríen en la intimidad los que pasaron información para asesinar y no han tenido, ni tendrán probablemente ningún problema por ello, se ríen cuando los niños a los que educan en las aulas, blanqueando su pasado e impartiendo su ideología como una más entre tantas, cantan sus canciones, siguen sus consignas; se ríen a carcajadas en las manifestaciones legales por el centro de las capitales vascas para reivindicar a sus presos (es decir, su pasado), ríen relajadamente mientras beben y pasean tranquilos por los ámbitos seguros y limpios que la democracia ha ido construyendo a pesar de ellos. Ríen porque a pesar del mal que hicieron, los buenos se lo hemos perdonado dejándoles espacio, porque "…es que ya no matan".

Ya empieza a resultar que nadie agitó el árbol de las nueces, que no se sabe quién o si alguien las recogió, incluso se pone en duda que las nueces existieran.

Colabora con Iñaki Arteta en la financiación de su próxima película documental, 300. Su propósito será denunciar los crímenes de ETA sin resolver gracias a la incompetencia y complicidad en el delito, consciente o inconsciente, de instituciones, políticos y sociedad.

Su anterior proyecto fue 1980.


Recortes de Prensa   Página Inicial