AGLI Recortes de Prensa   Domingo 14   Junio 2015

Con el PP liquidado, Rajoy respira aliviado
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 14  Junio  2015

Tras perder todas las grandes capitales españolas –con la única excepción de Málaga y por limosna de los erráticos Ciudadanos-, que en varios casos gobernaba desde hacía dos décadas –Madrid. Valencia, Cádiz, Valladolid- nadie ha dimitido en el PP. Ni el Presidente del partido, ni la Secretaria General, ni los jefes de la campaña electoral, ni los portavoces, ni un solo responsable de la mayor debacle sufrida en sus 35 años de historia. Nadie.

Si nadie dimite ni es destituido después de cosechar el peor resultado de la historia del partido, que además no llega por sorpresa porque ha sido precedido del soberbio batacazo en las europeas y la catástrofe absoluta en y las andaluzas, cabe preguntarse si el propósito de Rajoy era precisamente éste: acabar con el poder territorial del PP para que sólo quedase él como referencia de la derecha española. Y la respuesta sólo puede ser una: sí. El proyecto que no cabe denominar suicida, porque él no pensaba morir, sino criminal porque pensaba matar y enterrar a su partido quedó claro desde el primer año de Gobierno, cuando con Montoro como ariete declaró la guerra a la Comunidad de Madrid, espejo de buena administración y prosperidad en la ruinosa economía española, último baluarte del PP de Aznar, que no a otro se intentaba abatir atacando a Esperanza Aguirre e Ignacio González.

No ha habido reformas sino más zapaterismo
Algunos lo dijimos a comienzos de 2012. No cabía otra explicación racional a la brutal subida de impuestos justo en vísperas de las elecciones andaluzas, a la subvención del separatismo catalán a través del Fondo de Liquidez Autonómica y a la guerra sucia contra la Comunidad de Madrid. Estaba claro, aunque muchos no quisieran verlo, que el Gobierno pensaba sobrevivir a costa del Partido. Pero, como bien ha explicado Lasquetty en Libertad Digital esta semana, no por emprender reformas impopulares que la crisis heredada hacía necesarias, sino por un proyecto de simple y artera supervivencia política del Presidente y su camarilla, encabezada por la hashisina Soraya y rematada por la hashisina Cospedal.

Ni una sola de las reformas que pedía Europa y necesitaba España se ha hecho. Y ninguna de ellas ponía en peligro la supervivencia política del PP, sino al contrario: reducir el gasto público, bajar los impuestos, limitar las atribuciones de las 17 taifas autonómicas, garantizar la independencia judicial como primera medida de lucha contra la corrupción, cambiar la ley electoral y ampliar el pluralismo informativo eran medidas necesarias para que la sociedad española respirase tras el guerracivilismo programado de los siete años ruinosos de Zapatero, pero también para que el PP rehiciera de forma estable y no accidental su relación representativa con la Nación. Es decir, para que la mayoría absoluta de Noviembre de 2011 no fuese el fruto de la cosecha siniestra del socialismo zapaterino sino el resultado de la reorganización de un partido que en 2008 había abdicado de todo lo que había defendido hasta entonces pero que no podría sobrevivir a la sumisión de 700.000 militantes a la ambición personal de uno solo: Mariano Rajoy.

No me extenderé en lo que está a la vista: Rajoy ha protagonizado en materia fiscal, de política con respecto a la ETA y al separatismo catalán o a la independencia judicial la tercera legislatura de Zapatero, más sectario aún que el del PSOE. Además ha protegido descaradamente los imperios mediáticos de ambos, salvando a PRISA y a la Sexta, mientras echaba a Pedro Jota de El Mundo, trituraba a Intereconomía o combatía a esRadio. El resultado es que en estos tres años y medio la relación de la Derecha política con su base social apenas ha existido, porque no es costumbre del votante del PP vivir, como los ministros de Rajoy, instalados en la SER. No es que el Gobierno del PP "no haya comunicado bien sus reformas", como dice, sino que no ha hecho las reformas que debía y se ha empeñado en que toda la comunicación audiovisual estuviera en manos de la Izquierda. Sólo así, con la demagogia anticapitalista y antiespañola más descarada instalada en las televisiones, puede explicarse que Madrid, Barcelona y Valencia, las tres primeras ciudades españolas, estén en manos de grupos comunistas y antisistema que en ningún país europeo gobiernan una sola de sus capitales.

Gracias a Ciudadanos es posible refundar del PP
¿Ha muerto, entonces, el PP? ¿Desaparecerá como UCD, víctima de sus complejos, falta de liderazgo e incomunicación con su base social? Hace tres semanas, todo apuntaba en esa dirección, porque los planes de Mariano no han variado y se reducen a uno solo: la continuidad de Rajoy. Sin embargo, la ridícula, sectaria y maricomplejinada política de pactos de Albert Rivera, especialmente su rendición incondicional al PSOE andaluz mientras se hacía el estrecho y el borde con el PP de Madrid, han logrado quizás que lo que hasta hace poco parecía mero ensueño de los críticos del PP, como Cayetana Álvarez de Toledo o Fernández-Lasquetty, que apuestan por una renovación interna del partido, por el PP después de Rajoy, sea una posibilidad real de perfilar su alternativa.

En definitiva, y por eso en este PP destruido no dimite nadie, Rajoy ha logrado lo que buscaba: presentarse en las Generales de Noviembre –o de Septiembre, depende de Mas- como única alternativa fiable en el centro derecha frente a una izquierda dominada por Podemos, cuya presencia será tan aparatosamente visible como temible en los próximos meses. Pero tanto si Rajoy gana las elecciones y pierde el Gobierno, que lo perderá, como si pierde las elecciones y se encamina al basurero de la Historia, puede haber llegado la hora de refundar con éxito el partido. En realidad, será el milagro de carambola de San Albert Rivera, que hizo el prodigio sin pretenderlo.

El frentepopulismo llega a los ayuntamientos
EDITORIAL Libertad Digital 14  Junio  2015

La constitución de los ayuntamientos tras las elecciones del pasado 24 de mayo ha cambiado por completo el panorama municipal en nuestro país. El Partido Popular, que ha disfrutado en la última legislatura de un poder prácticamente hegemónico, ha sido desalojado de las alcaldías de todas las ciudades de España de más de medio millón de habitantes a excepción de Málaga, y ello gracias al apoyo de Ciudadanos. El legado de Rajoy al frente del PP deja a su partido fuera de la mayoría de instituciones municipales, que hasta ahora controlaba con gran comodidad.

Pero el batacazo electoral de un partido político no tendría mayores consecuencias, si no fuera por la identidad de las fuerzas que han tomado su relevo en los principales ayuntamientos de España. El caso de Madrid es paradigmático, con la llegada a la alcaldía de Manuela Carmena al frente de un conglomerado de movimientos de extrema izquierda que proclaman abiertamente sus intenciones de acabar con nuestro sistema de libertades. Otro tanto cabe decir de Barcelona, donde una candidata de ultraizquierda, con apoyo del separatismo, tiene cuatro años por delante para hacer y deshacer a antojo digan lo que digan unas leyes que, como ya ha dejado claro, no tiene la menor intención de obedecer cuando se opongan a sus designios.

El terremoto político surgido del 24-M sería mucho menos preocupante si el PSOE hubiera hecho gala, por una vez, de un cierto sentido del decoro político y la lealtad institucional. Lejos de ello, los socialistas han alfombrado la llegada a los consistorios de numerosas ciudades a las fuerzas antisistema, con cuyo apoyo han contado también para alcanzar la alcaldía en aquellos lugares donde la suma de fuerzas lo ha permitido. El PSOE de Pedro Sánchez, el dirigente político que afirmaba y una y otra vez "no pactaré con el populismo", no sólo ha accedido a acuerdos de Gobierno con estos grupos populistas sino que, en muchos casos, ha sido el partido que ha impulsado coaliciones tan estrafalarias como peligrosas, con el único afán de desalojar al PP allí donde ha tenido ocasión.
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La necesidad de que los Ayuntamientos se constituyan después de una segunda vuelta se pone de relieve con más nitidez que nunca tras estas últimas elecciones. Es la única manera de evitar que las componendas de los distintos grupos perviertan la voluntad popular. Pero se trata de una reforma que los dos grandes partidos han obviado cuando no les beneficiaba y que ahora, tras su pérdida brutal de poder político, van a tener muy difícil llevar a cabo si es que alguna vez se ponen de acuerdo en algo tan esencial.

Esa segunda vuelta de las elecciones municipales tendrá lugar en la próxima cita electoral para renovar el Parlamento de la Nación. Serán, sin duda, las elecciones más importantes de nuestra historia democrática, en las que comprobaremos hasta qué punto la llegada al poder municipal del frentepopulismo es, o no, el preludio de lo que nos espera a los españoles en un futuro inmediato.

El señor de los pactos

DAVID JIMÉNEZ El Mundo 14  Junio  2015

Cuando el PSOE llegó al poder en Andalucía en 1978, el presidente de Estados Unidos era Jimmy Carter, Sony no había inventado el Walkman y Arconada acababa de debutar como portero de la selección. El futuro líder de Ciudadanos, Albert Rivera, no había nacido.

El mundo cambia y los socialistas siguen gobernando a los andaluces, sobreviviendo incluso a la contradicción de que haya tenido que ser el rostro de la nueva política el que ha terminado por alargar la vida de esa agencia de colocación y clientelismo que es la Junta, donde todo suele cambiar para seguir igual y se cumple la regla de Francis Underwood en House of Cards de que en política «siempre está bien que te deban favores».

Y, sin embargo, no se puede negar a Rivera cierta coherencia dentro de esa supuesta incoherencia, porque las posibilidades de que algo cambie en Andalucía habrían sido mucho menores -nulas, en realidad- sin el pacto con el que Ciudadanos desbloqueó la gobernabilidad. Al dejar de lado siglas y trincheras durante la negociación, en Sevilla o Madrid, poniendo sobre la mesa medidas contra la corrupción antes que cargos, Rivera ha logrado en un par de semanas introducir en ayuntamientos y comunidades más reformas de regeneración que los partidos tradicionales en décadas.

La facilidad con la que populares y socialistas aceptan ahora esas demandas para aferrarse al poder pone en duda su sinceridad -¿tan difícil era?- y va en contra de la naturaleza de un bipartidismo herido por sus propias promesas incumplidas: pido todas las medidas de regeneración posibles mientras cruzo el largo desierto de la oposición y las olvido al llegar al poder. Me quejo de la falta de independencia de la Justicia en la oposición y en cuanto tengo mayoría absoluta cambio para mi beneficio la forma de elegir el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Protesto por el trato que me da la televisión pública y cuando está en mis manos pongo al frente a alguien tan neutral como José Antonio Sánchez («Yo voto al PP y seguiré votando al PP»). Aseguro estar a favor de la democracia interna de los partidos y nombro a mis candidatos a dedo, alejando de la política a cualquiera con aspiraciones de hacer carrera mediante el mérito.

El Gobierno puede propagar todo lo que quiera las mejoras económicas, y es cierto que de los países que estaban al borde del precipicio nos va mejor que al resto, pero no debería confiar en el regreso del electorado que le acaba de dar la espalda hasta que envíe una señal clara de que los sacrificios exigidos a los ciudadanos en estos años servirán para algo más que volver al modelo económico que nos llevó a la ruina en primer lugar. Si vas a exigir impuestos noruegos a cambio de servicios griegos, alegando una emergencia nacional, lo mínimo que puedes ofrecer a cambio es un plan de austeridad política a la alemana y la expectativa de una verdadera regeneración. No se trata de reducir el número de asesores y coches oficiales, que también, sino de demostrar que se pone el interés del país por encima del propio y que se tiene el coraje político para asumir reglas del juego imparciales, incluso cuando no te convienen.

La percepción de que rara vez ha sido así ha permitido la irrupción de Podemos, Ciudadanos y los demás partidos que ayer transformaron el mapa político municipal. Mientras el Partido Popular se lame las heridas de su «victoria» -ha perdido el poder en las 10 principales ciudades del país a excepción de Málaga- y los socialistas buscan justificar la irresponsabilidad de algunos de sus pactos, queda la familiar sensación de que los partidos tradicionales siguen sin entender el cambio que ha vivido el país tras la crisis económica. Con Albert Rivera al menos queda la duda y, en adelante, la posibilidad de despejarla allí donde ha emergido como guardián de la vieja política.

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Jubilación masiva de monos
Luis del Pino Libertad Digital 14  Junio  2015

La historia de los doce monos es una parábola, que algunas veces se utiliza en el mundo de la gestión empresarial para explicar cómo se crea una cultura de empresa.

Imagine que metemos en una habitación a doce monos. En esa habitación hay un racimo de plátanos colgando del techo y una escalera justo debajo del racimo. Además, la habitación cuenta con unos aspersores que permiten arrojar una lluvia de agua helada.

Cuando el primer mono ve el racimo y se apresura a subir por la escalera para coger un plátano, activamos los aspersores y duchamos a los pobres animales con el agua gélida, lo que obliga al mono a desistir.

Después de repetir la operación varias veces, cada vez que un mono intenta encaramarse a la escalera, los simios terminan aprendiendo que no hay que intentar subir por la escalera ni coger ningún plátano.

Ahora que los monos han aprendido la lección, desconectamos el sistema de aspersores, sacamos de la habitación a uno de los doce monos e introducimos a un mono nuevo. El nuevo mono no sabe nada de aspersores, ni de agua helada, por lo que al ver el racimo de plátanos, intenta subir por la escalera. Los otros once monos, viendo que el recién llegado puede hacerles recibir la temida ducha, le impiden a golpes que trate de alcanzar los plátanos. Al final, el recién llegado termina comprendiendo, a base de palos, que aunque él no entienda la razón, esos plátanos son intocables.

Después, vamos sacando uno a uno los restantes monos originales y metiendo cada vez un mono nuevo, y siempre se repite el proceso: el recién llegado no tarda en aprender que por la escalera no se sube, pero no porque se reciba ninguna ducha de agua helada, sino porque sus compañeros le proporcionan una paliza de campeonato si intenta subir.

Al final, una vez sustituidos todos los monos, ya no queda nadie en la habitación que recuerde las duchas de agua helada, pero todos los monos tienen interiorizado que por la escalera no se sube, aunque no sepan por qué. Y a quien trata de escapar de la costumbre, los demás monos lo corren a palos.

Eso es lo que pasa en muchas organizaciones: el tiempo y las experiencias van creando una serie de costumbres y de tabúes, que conforman lo que se llama "cultura de empresa". Muchas de esas costumbres y tabúes no tienen ningún sentido al cabo de los años, pero los miembros de la organización siguen respetándolas, e imponiendo que se las respete, porque existe el convencimiento inconsciente, como en el caso de los monos, de que "algo malo puede pasar" si alguien se atreve a salirse del guión.

Son esos vicios heredados los que impiden, en muchas ocasiones, que las organizaciones se regeneren. Una vez establecido el tabú de que no hay que tratar de alcanzar los plátanos, la única manera de acabar con ese tabú es sustituir a todos los monos a la vez. O al menos a casi todos. Si dejas en la habitación algunos monos que ya han interiorizado la prohibición de alcanzar los plátanos, esos monos se encargarán de enseñar a golpes el tabú a los monos recién llegados.

Lo mismo cabe decir del mundo de la política. El problema que tienen los intentos de regenerar gradualmente cualquier partido político, es el alto riesgo de que las minorías renovadoras terminen asumiendo las costumbres y tabúes absurdos de la mayoría a la que intentan reformar.

Y lo mismo pasa con los partidos renovadores: el peligro al que se enfrentan es terminar siendo absorbidos por el sistema, y que sea el sistema el que les cambie a ellos y no al revés.

Por eso, en ocasiones es mejor hacer tabla rasa y cerrar directamente una organización, o cambiar directamente un sistema, en lugar de intentar reformar lo que no puede ser reformado, porque está prisionero del tabú.

Y quien dice tabú, dice intereses creados, vicios adquiridos, aberraciones ideológicas, prejuicios o complejos.

El PP está a tiempo de evitar 'la tormenta perfecta'
Guillermo Gortázar www.vozpopuli.com 14  Junio  2015

Todo depende de la decisión de Mariano Rajoy. Dado que no hay voluntad ni capacidad de control del grupo parlamentario del PP ni del Comité Ejecutivo sobre la condición de candidato del actual presidente, Rajoy es, hoy por hoy, quien tiene que optar entre hacer cambios cosméticos en el partido y en el Gobierno, o cambiar el rumbo de descenso de apoyo electoral. Descenso continuado que, indefectiblemente, llevará al PP a otros cuatro (u ocho) años de oposición en el Gobierno de la nación. Por favor, de verdad ¿alguien se cree que por cambiar a la secretaria general o nombrar un ministro por otro, se vuelca el estado de opinión?

Fiar la recuperación del PP al bálsamo arriolístico de que viene el populismo y se evidenciará en los próximos meses la inestabilidad de pactos multipartidarios, es desconocer la capacidad movilizadora de la tradición de izquierdas en tiempos de crisis mientras la derecha hace de Don Tancredo. Apelar agónicamente al voto del miedo es el camino a la perdición.

Por ello, se impone recuperar la iniciativa política y dejar de mirar lo que hace el contrario para reflexionar sobre lo que tiene que hacer el PP. Una de las posibles iniciativas, en términos de regeneración política democrática, es abrir un proceso de cambio interno que, manteniendo la estabilidad en el Gobierno y en la presidencia del partido, afecte a la candidatura a presidente del Gobierno del PP y a las listas de diputados de las próximas elecciones generales. A mi juicio, lo más patriótico desde el centro derecha español es persuadir, convencer, a Mariano Rajoy que dé un paso atrás y acepte renunciar a ser el candidato a presidente en las próximos elecciones generales de noviembre.

No se puede convocar un Congreso del PP por falta de tiempo. El próximo Congreso debe abordar un cambio profundo en la cultura política de la derecha española que ponga fin a la cooptación, a la designación a dedo del sucesor del presidente y a todos los nombramientos de los puestos de responsabilidad, en cascada, de arriba abajo. Sin embargo, sí se puede articular una nueva fórmula para elegir candidato del PP a la presidencia. Basta con que el presidente renuncie a serlo y posibilite la elección desde la base, por toda la militancia, e incluso por simpatizantes registrados, en primarias consultivas. Efectivamente, las primarias no están previstas en el PP, pero en los estatutos no se prohíben y, en derecho, lo que no está prohibido está permitido.

El presidente puede anunciar durante el verano que no se presenta y el Comité Ejecutivo puede abrir un proceso de consulta abierto con varios candidatos, que no tienen porqué ser miembros del Comité Ejecutivo, con muy pocos avales, para que se pronuncien los militantes y simpatizantes. El Comité Ejecutivo Nacional, tal y como previene el art. 31.4, propone a la Junta Directiva Nacional al candidato que gane las primarias en primera o segunda vuelta y ocurre como en 2004, que había un presidente del PP, un presidente del Gobierno (Aznar) y un candidato a presidente del Gobierno distinto, designado por Aznar en el “cuaderno azul” (Rajoy). En otras palabras, hay tiempo para que surja de abajo arriba, democráticamente, sin “el dedo divino”, un nuevo candidato hacia la segunda quincena de septiembre.

Mientras no se cambien los estatutos del PP en un nuevo Congreso, en la dirección contraria que ha venido haciéndose desde 1990, se tiene que seguir el procedimiento formal de lo que aquéllos establecen. Pero este es un resquicio estatutario (determinar por primarias consultivas el nombre del posible sucesor) que conjuga democracia interna y cumplimento de lo previsto en caso de renuncia del presidente a la candidatura en las elecciones generales.

Un proceso de primarias abiertas, durante el inicio del mes de septiembre, con debates, nuevos candidatos, propuestas y practicando la democracia, de verdad, en el seno del PP es el mejor (no me atrevo asegurar que me parece el único) camino para variar dos cosas: un mensaje real de renovación y de haber oído los repetidos mensajes del electorado (en las europeas, en las andaluzas y en las municipales y autonómicas) y de modernización democrática del PP, que adolece de “dedocracia” desde su refundación en 1990.

Por otro lado, una iniciativa de este tipo, liderada por Rajoy, pondría al presidente en la dimensión de generosidad y aceptación de cambio de los tiempos presentes. La abdicación de S.M. el Rey Don Juan Carlos, la renuncia del Papa Benedicto XVI y la sustitución de otros líderes políticos españoles, (Rubalcaba, Cayo Lara, Rosa Díez) son un clamor de un tiempo pasado para la generación de líderes del PP instalados desde 1990 y que el electorado, por lo que se ve, está dispuesto a desalojar, ya que no lo ha hecho el partido. Más vale una retirada inteligente, generosa, que abra puertas a nuevas posibilidades, que empecinarse en una deriva que puede llevar no sólo a la pérdida del poder, sino a la emersión de políticas muy radicales de izquierda.

No se trata de discutir el resultado de 2011, de los aciertos o no de las políticas económicas. Se trata de entender el presente y vislumbrar el futuro. Ahora que la vicepresidenta del gobierno tanto pondera el ejemplo británico, habría que seguirlo en otros aspectos, y recordar que los diputados ingleses en la época de Margareth Thatcher, a pesar de su extraordinario liderazgo, se percataron de la caída de la Primera Ministra en la opinión pública y forzaron su dimisión eligiendo a John Mayor. De ese modo, el partido conservador británico mantuvo el poder ocho años más. En el caso del Reino Unido, ese periodo de prolongación de los conservadores en el gobierno permitió consolidar unos valores y principios thatcherianos, que el líder laborista Blair no cuestionó, y que están en la base de la calidad democrática y prosperidad del Reino Unido.

España, en general, y el centro derecha en particular, se encuentra a punto de entrar en 'la tormenta perfecta', de volver a lo peor del zapaterismo, aún más radical y derrochador. Por otra parte, la refundación o redefinición del PP después de las elecciones generales, parece generalmente aceptada. Pero no es lo mismo hacerlo desde un resultado favorable en las elecciones generales a uno desastroso. Está en la mano del presidente Rajoy tomar la mejor decisión en el presente ante el previsible futuro.

Gracias Mariano por seguir mi deseo de hacer desaparecer el PP
Nota del Editor 14  Junio  2015

Hace ya mucho tiempo que se veía la necesidad de que el PP desapareciera y gracias a Mariano, ya está casi.

Pretender reanimarlo es un disparate puesto que ninguno de sus profesionales de la política ha antepuesto los intereses nacionales a los suyos personales, por tanto ninguno merece, porque ni tiene proncipios éticos, ciudadanos ni morales para seguir viviendo del cuento.

Digo antepuesto y en realidad es destrozo de los intereses nacionales y estos tipos son tan inútiles que ahora se tendrán que dedicar a pastorear los verdes prados que aún les quedan: ayer paseaba por Madrid, calle Mayor y allí cerca de la calle Bailén hay un ejemplo: El Consejo de Estado; no muy lejos otro ejemplo, el Senado, y así, y eso sólo en Madrid, y pronto tendrán también las embajadas andaluzas en ciudades exóticas.

Ciudadanos, ¿de bisagra a veleta de PP y PSOE?
Alberto Lardiés www.vozpopuli.com 14  Junio  2015

El apoyo a Susana Díaz y Cristina Cifuentes enerva y descoloca a los votantes del partido naranja. Albert Rivera y los suyos tendrán que trabajar mucho para convencer a sus seguidores e impedir su fuga...

Muchos ven a Ciudadanos como un partido veleta.

No ha sido una semana fácil para Ciudadanos. El partido naranja que tanto vendió que había llegado para cambiar las cosas ha propiciado con sus votos que el PSOE de Susana Díaz siga gobernando en Andalucía. Y mucho tendrán que variar de rumbo las negociaciones en la Comunidad de Madrid para que la formación no apoye también que el PP de Cristina Cifuentes continúe en la poltrona. Dos pactos que ni dentro ni fuera del partido naranja se terminan de comprender y generan una confusión más que preocupante para Albert Rivera y los suyos.

Los dos grandes partidos conservan dos plazas de enorme importancia política gracias al apoyo de Ciudadanos. Esto es un hecho, tozudo e innegable, contra el que es muy complicado pelear. Ahora Rivera y sus correligionarios se afanan por convencer al respetable de la idoneidad de alcanzar estos pactos en ambas comunidades autónomas para garantizar la estabilidad. Esgrimen como principal motivo que tenían dos alternativas: favocerer esa manida gobernabilidad, por un lado, o no mojarse y bloquear las instituciones, por otro. Parece un sólido argumento, en efecto, pero no son pocos en el seno del propio partido quienes lo consideran una simple falacia perfectamente envuelta por el presidente de C's, sin duda hábil en el arte de la oratoria.

Nadie en el partido naranja se atreve, al menos por ahora, a discutir públicamente esta suerte de estrategia de la bisagra que impulsa la dirección. Pero entre bastidores las quejas aumentan. La disensión interna de Ciudadanos sucede, además, en terminales mediáticas que antes apoyaban sin fisuras al partido pero ahora critican su estrategia de pactos postelectorales. Y lo mismo sucede en las redes sociales. Todo ello es un reflejo inequívoco de que la principal consecuencia de los acuerdos con Díaz y Cifuentes es que entre quienes han apoyado, impulsado y votado a C's se multiplican las dudas y los nervios. Y ahí nacen mil y una preguntas.

¿En realidad era tan necesario respaldar al bipartidismo cuando C's podría haberse abstenido en ambos lugares y dejar que el resto de partidos se desgastasen en los pactos? ¿Cómo se puede hablar tanto de "cambio" y después apoyar a las formaciones mayoritarias que llevan tantos años gobernando en esas dos comunidades? ¿No tendrá el votante la sensación de que en Andalucía no se alcanzó un acuerdo con el PSOE hasta después las elecciones del 24-M aunque estaba decidido de antemano? ¿Cómo es posible que en el pacto con los socialistas no se haya incluido la renuncia inmediata de los imputados Chaves y Griñán?

¿Realmente un gobierno de Cifuentes podrá "regenerar Madrid" con su lista plagada de políticos profesionales que pueden acabar salpicados por la Gürtel o la Púnica? ¿Acaso no da la sensación de que Ciudadanos está pasteleando con el PP madrileño cuando el acuerdo ya está cerrado? ¿De verdad es tan relevante haber conseguido que los dos grandes partidos firmen compromisos a favor de la regeneración o ambos pactos acabarán siendo papel mojado? ¿Votará el partido naranja en el mismo sentido en ambas comunidades autónomas u sus respectivos líderes optarán por defender principios diferentes en cada lugar? ¿No pensará la gente, en definitiva, que Ciudadanos ha pasado de ser una bisagra a convertirse en una veleta que apunta a PP o PSOE en función de hacia dónde sople el viento en cada territorio?

Rivera y el resto de dirigentes de C's tienen que saber que la versatilidad que están mostrando para cerrar pactos es harto peligrosa en un país acostumbrado y adicto a los bandos irreconciliables. Mucho, muchísimo, tal vez demasiado van a tener que trabajar para convencer a sus seguidores y evitar su fuga, así como para seducir a otros electores antes de las próximas elecciones generales. De momento, apelan, como ya se ha dicho, a su responsabilidad, sacan pecho porque han obligado a cambiar a PP y PSOE y defienden que van a hacer una oposición implacable. Es tiempo, como dice el propio presidente de Ciudadanos, para "la política con mayúsculas".

Al menos por ahora, C's ha dado la razón a todos aquellos seres perversos que rememoraban al Príncipe de Lampedusa en El gatopardo pronosticando, tan apocalípticos ellos, que Rivera y los suyos iban a apostar por cambiarlo todo para que nada cambiase en realidad. En Ciudadanos van a tener que explicarse muy bien, demostrar con hechos, y no solo con palabras, que no con copias baratas de los vetustos originales y, sobre todo, desbrozar el complejo camino de la centralidad política. Todo ello parece casi un plan suicida, porque este no es un país para matices.

Rajoy y el poder económico no entienden el cambio
Pablo Sebastián www.republica.com 14  Junio  2015

Hace ya más de dos años que la nave de España navega sin timonel, con rumbo incierto y en riesgo de naufragio. Y asombra que nadie desde las altas instancias del poder institucional y económico haya adivinado la tormenta perfecta que tenían ante los ojos- ¿acaso les pareció poco la abdicación del Rey Juan Carlos I?-, tras perder la brújula de la realidad y los puntos de referencia social. Convencidos todos ellos que el poder, en España, es mucho poder y las aguas turbulentas volverían a sus cauces para que todo siga mas o menos como estaba. Pero se han equivocado y corren el riesgo de mantenerse en el error.

Que nadie minusvalore, pues, o desprecie el cambio municipal que se acaba de consolidar en toda España, con un ascenso importante de la izquierda –que se reafirmará en las Comunidades Autónomas- y con presencia en las primeras capitales de España de alcaldes surgidos de los movimientos sociales que se iniciaron el 15 de mayo de 2011 en la Puerta del Sol de Madrid, y que han contado con el apoyo de Podemos, partido también nacido de esas mismas movilizaciones. Nos referimos a las alcaldías de Madrid (Carmena), Barcelona (Colau), Valencia (Ribó), Zaragoza (Santiesteve), La Coruña (Ferreiro) y Cádiz (González), que se van a convertir en centros de referencia de la nueva política y en pura maquinaria electoral.

Estamos pues ante un cambio importante que algunos analistas han querido devaluar al convertir los comicios del 24-M en una mera cita para el castigo al bipartidismo, en la creencia de que estamos ante un episodio pasajero de aquí a los comicios generales de fin de año. Lo que es un pronóstico temerario, porque desde estas plataformas, y otras en las que se acordaron pactos de coalición entre los partidos de la izquierda (y el nacionalismo), se desprende una tendencia y el convencimiento de cambio total y generalizado en las primeras instituciones del país, incluido el Gobierno de la nación, con consecuencias que al día de hoy nadie puede calibrar ni pronosticar.

Y si sorprendente resulta que el presidente Rajoy y su partido no hayan visto venir la debacle general del PP –por la pérdida de votos y la incapacidad de lograr acuerdos con el PSOE-, mayor alarma produce el ver que Rajoy, su Gobierno y su Partido no tuvieran preparada una respuesta política al fracaso electoral con cambios inmediatos e iniciativas de renovación generacional, la regeneración democrática y nuevas políticas y modales, lo que debió hacerse y anunciarse el día 25 de mayo.

Y quien dice esto de Rajoy y su entorno lo mismo puede decir de los poderes fácticos económicos y mediáticos (estos últimos en crisis y desbordados por Internet) que les han acompañado en estos tres años y medio de legislatura. Creyendo todos ellos que iban por buen camino y ahora asombrados, cuando no asustados, por lo que se les viene encima a quienes no supieron analizar ni valorar la situación. Y los graves errores del Gobierno y el mal e inmovil liderazgo de Rajoy. Errores que el presidente oculta tras la excusa de sus políticas para la necesaria mejora de la economía –que ni es tanta ni llega a los ciudadanos-, como si no pudiera hacer al mismo tiempo otras cosas, y mientras abandonaba el campo de la política que ya ha sido ocupado por otros.

Un territorio donde están instalando sus campamentos las tropas de los nuevos partidos y los movimientos sociales de cara a la batalla final de las elecciones generales. La que no será tan fácil para el aún poder establecido como imaginan algunos ilusos del Gobierno nacional. Entre otras cosas porque estos movimientos sociales, instalados en las primeras capitales de España y con presencia en varias autonomías, van a desempeñar un rol fundamental en pos de liderar la victoria final de la izquierda, o se van a convertir en el anclaje de un PSOE controlado por ellos.

Un Partido Socialista al que el PP no le ha dejado –en estos pactos municipales y autonómicos- mas salida que los acuerdos con Podemos y los movimientos sociales, mientras el Gobierno de Rajoy jugaba a pelearse con Podemos con el discurso del miedo y a despreciar al PSOE con el permanente recurso de la herencia de Zapatero. En la creencia el presidente del Gobierno de que sus mayorías absolutas eran eternas o fáciles de renovar.

Una ilusión fallida como cuando, ahora, Rajoy se presenta en España como el único líder que garantiza ‘la estabilidad’ al tiempo que justifica su fracaso electoral con el infaltil relato de su mala política de comunicación -lo que además es verdad, pero no esencial-, y mientras culpa de lo ocurrido a todos los demás. Al PSOE de Pedro Sánchez los llama ‘sectarios’ y a los movimientos sociales los califica de ‘extrema izquierda radical’. Y aunque ahora guarda silencio sobre Ciudadanos -su mas próximo adversario-, por los apoyos que dio al PP -en las Comunidades de Madrid, Castilla León, Murcia y La Rioja y varios ayuntamientos- Rajoy pronto los volverá a descalificar como lo hizo con Albert Rivera durante la pasada campaña electoral.

El cambio que está en marcha se ha producido, entre otras cosas, por el fracaso del propio Rajoy. A quien no le funcionan los discursos del miedo ni de la recuperación económica, como tampoco le ha servido de mucho su permanente mirada hacía el tiempo pasado y fallido de Zapatero. De tanto mirar hacia atrás el marmóreo Rajoy se convirtió, como en el relato bíblico, en estatua de sal. La que ahora empiezan a disolver los pactos y las mareas sociales que dominan el ámbito municipal. Una situación sin duda preocupante para un ‘establishment’, obsesionado por las encuestas y el optimismo oficial, que los aleja permanentemente de la realidad.

El Estado es el principal obstáculo para la recuperación
El 78% de las debilidades competitivas identificadas por Barómetro de los Círculos se refiere a aspectos regulados por las Administraciones.
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital 14  Junio  2015

Acaba de publicarse el Barómetro de los Círculos, una encuesta sobre el clima económico de nuestro país que se elabora a partir de una muestra en la que están representados más de 200 empresarios. De acuerdo con el informe, las ganancias de competitividad experimentadas en los últimos años podrían ser mayores de no existir distintos obstáculos que debilitan la pujanza de la recuperación.

En primer lugar, un 22% de los encuestados cita la burocracia y el mal funcionamiento del mercado interno como un factor que frena la ganancia de competitividad de nuestra economía. En este sentido, cabe recordar los informes del Banco Central Europeo dedicados a esta cuestión. Según los mismos, las Administraciones Públicas de nuestro país son un 20% más ineficientes que las de Japón o Estados Unidos. Reducir a la mitad ese diferencial (10%) ahorraría 40.000 millones a los contribuyentes, lo que equivaldría a reducir a la mitad el IRPF.

Otro 22% de los empresarios consultados para el Barómetro de los Círculos menciona el marco regulatorio e institucional como un obstáculo para la recuperación. Conviene señalar que, año tras año, los boletines oficiales de nuestras Administraciones Públicas emiten más de un millón de páginas con nuevas regulaciones y normativas.
Impuestos y costes laborales

Hay otro 22% que también carga las tintas contra nuestros gobernantes, esta vez por los impuestos y costes laborales vigentes en España. En concreto, el 14% cita el marco fiscal como la principal debilidad competitividad de nuestro país mientras que otro 8% adicional censura lo caro que es contratar.

Sobre este último punto, Libre Mercado explicó en 2013 que las cotizaciones sociales en España son un 35% más altas que en el resto de países de la OCDE. En cuanto al marco fiscal, distintos estudios han explicado que el esfuerzo tributario de nuestros contribuyentes está entre los más altos de Europa.

Pero hay más. Un 12% adicional menciona el funcionamiento del mercado laboral como un obstáculo para la consolidación de las ganancias de competitividad. En este sentido conviene recordar que, a pesar de la intensa creación de empleo que está experimentando España, nuestro país sigue sin darle una nueva vuelta de tuerca a la reforma laboral de 2012, ignorando propuestas como el "contrato único" que han sido respaldadas por numerosos expertos en el mercado de trabajo.
El 78% de las debilidades competitivas, ligadas a la política

Sumando todas estas categorías, vemos que el 78% de las debilidades competitivas de España se explican, de acuerdo con el Barómetro de los Círculos, por decisiones políticas. Hablamos, por tanto, de obstáculos creados desde el Estado que impiden una mayor pujanza del mercado.

Frente a este elevado porcentaje que pone en la diana a las Administraciones Públicas, un 17% se queja del entorno macroeconómico y un 2% menciona la baja cualificación de la mano de obra. Queda claro, por tanto, que las empresas consideran que las principales debilidades competitivas de nuestro país deben solucionarse desde el campo político, ya que se derivan de decisiones tomadas en las Administraciones y no de situaciones aparecidas en el contexto privado.

Presentación de Joseba Arregi
Santiago González El Mundo 14  Junio  2015

La Fundación para la Libertad presentará el próximo miércoles, día 17, el último libro de Joseba Arregi: 'El terror de ETA. La narrativa de las víctimas'.

Día: 17 de junio de 2015, miércoles
Hora: 19:30
Lugar: Hotel Ercilla. Bilbao

Intervendrán:
Teo Uriarte
Santiago González
Joseba Arregi

******************* Sección "bilingüe" ***********************
 

Alcaldes 'low cost' al servicio de la demagogia
CARLOS SáNCHEZ El Confidencial 14  Junio  2015

La demagogia se apodera de la política. Los alcaldes se bajan el sueldo, cuando lo que se les pide es que hagan bien su trabajo. El sistema está expulsando a profesionales que ahorrarían al erario público

La ya alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha anunciado que, en aplicación del código ético de Barcelona en Comú, cobrará 2.200 euros netos al mes, incluidas las dietas. Joan Ribó (Compromís), primer edil de Valencia, ha avanzado, por su parte, que se bajará también el sueldo respecto del que percibía Rita Barberá. Mientras que Manuela Carmena (Ahora Madrid) ha prometido que ganará 45.000 euros al año, menos de la mitad que su antecesora. Otros muchos ediles -la Marea Atlántica ha fijado el sueldo del alcalde de A Coruña en 40.000 euros- han anunciado medidas en la misma dirección.

La política de ajuste salarial no es, sin embargo, exclusiva de los nuevos gobiernos de izquierda. Ni afecta sólo a los grandes municipios. Hacienda aprobó hace año y medio la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local, que pone techo a las retribuciones de los ediles. Como regla general, se toma como referencia lo que percibe un secretario de Estado: 67.055 euros al año. En esta cuantía se incluyen sueldo y los complementos (el de destino y el específico), sin contar la productividad, cuya naturaleza, por definición, es variable y puede duplicar el sueldo.

Según la norma del ministro Montoro, las retribuciones previstas respecto de lo que cobra un secretario de Estado oscilan entre el -10% y el -60%, dependiendo de la población de cada municipio. Tan sólo los alcaldes de poblaciones de más de 500.000 habitantes podrán cobrar lo mismo que un secretario de Estado. El resto, bastante menos.

Detrás de esta política de recortes de los sueldos públicos (los propios funcionarios han perdido, según los sindicatos, un 30% de su poder adquisitivo desde la crisis), se encuentra un proceso de mayor calado e interés estratégico que tiene que ver con la proletarización de las clases medias en países que compiten casi exclusivamente vía salarios en lugar de hacerlo en productividad; pero, sobre todo, con la demagogia, que es, probablemente, el fenómeno político más singular de nuestro tiempo.

Es probable que en el futuro cause escándalo que funcionarios muy cualificados -que han ganado una oposición- cobren más que el alcalde, y entonces más de uno dirá que lo que hay que hacer es igualar. Por supuesto por abajo. Así es el círculo vicioso en el que se ha entrado. España va de cabeza a convertirse, como quieren los demagogos, en un país low cost. No sólo en lo político.

Aristóteles sostenía que las tres peores formas de ejercer el poder eran la tiranía, la oligarquía y la demagogia, a la que consideraba, sin embargo, como el sistema más soportable de los malos gobiernos. Tanto la tiranía como la oligarquía han retrocedido en el planeta con la generalización de sistemas políticos más o menos democráticos. Pero la demagogia, que se presenta como un freno a la codicia de los poderosos, no retrocede, campa por sus respetos. Incluso, en países que se consideraban ajenos a ese discurso. Hoy no hay sistema político que no combine dosis de demagogia y toneladas de populismo, otra variante del mal Gobierno que tanto le gusta al pequeño Robespierre.

Paro y desigualdad
El hecho de que los altos cargos se bajen el sueldo puede parecer recomendable en un contexto económico como el actual. Con un 23% de desempleo y al tiempo que avanzan la exclusión social y la desigualdad hasta cotas inaceptables (sobre todo en el ámbito laboral), parece evidente que los gestores de la cosa pública deben dar ejemplo. El problema, sin embargo, es combinar este necesario ejercicio de austeridad con otro principio repetido estos días de forma cínica: “Mi Gobierno será el de los mejores”.

Es obvio que la reciente historia económica de España ha demostrado hasta el aburrimiento que pagar más no supone necesariamente mejores resultados. Y de hecho, muchos altos cargos han dejado en la ruina a sus municipios. O, incluso, han acabado en la cárcel por corrupción.

Está por ver, sin embargo, qué pasará con los nuevos ediles, pero parece razonable pensar que el progresivo deterioro de los salarios en los niveles altos de la Administración (incluidos los representantes locales y autonómicos) tendrá un efecto inmediato: la expulsión del sistema de expertos y profesionales que podrían ahorrar mucho dinero al contribuyente a través de una buena gestión de los recursos públicos.

Lo mismo que invertir en inspectores de Hacienda es rentable para el Estado (menos fraude fiscal y sistemas impositivos más eficientes), también lo es tener un buen director general de Carreteras o un buen gerente de hospital. Incluso, un buen negociador con las concesionarias de servicios públicos que hoy han hecho su agosto a costa de políticos indocumentados. España, de nuevo, ha resucitado una vieja práctica: cerrar un problema (el sueldo de los políticos) creando otro (la descapitalización del sistema de representación).

Merece la pena rescatar, en este sentido, un artículo publicado hace ya algún tiempo por el economista Jesús Fernández-Villaverde en el blog Nada es Gratis sobre cómo funciona el sistema de selección de alcaldes en EEUU. Fernández-Villaverde vive en una ciudad llamada Lower Merion, situada a las afueras de Filadelfia y con unos 60.000 habitantes. Allí no hay alcalde. El principal gestor es un city manager elegido por los concejales, que sí son nombrados por el pueblo. Son ellos los encargados de redactar las directrices políticas. Es decir, que mientras los concejales constatan la necesidad de construir una carretera o un colegio, el encargado de ejecutar la obra es un profesional razonablemente pagado con criterios de mercado, no en función de la afinidad ideológica con el alcalde de turno.

‘Adanismo’ político
Ni que decir tiene que el city manager no es un político, sino un experto con la suficiente preparación profesional acreditada, en ocasiones, en otros municipios, lo que significa que conoce bien la vida local. Es él quien dirige una Administración profesional seleccionada de acuerdo con los méritos -no por enchufe- por los respectivos departamentos de personal. El resultado es que cuando cambia la composición política del municipio -las elecciones son sagradas- los empleados públicos son los mismos. Tanto el día de las elecciones como el día después. Pocas cosas cambian. Y hasta tienen el buen gusto de que las elecciones sean parciales para no comenzar la legislatura desde cero. Justo al contrario que ese adanismo que se ha apoderado de la vida política en España. La conclusión que saca Fernández-Villaverde es que gracias a ello, su ciudad “funciona como una seda”.

Parece evidente que sería una temeridad trasladar el sistema de EEUU de forma automática a España. Y que incluso ese sistema sería muy discutible en grandes ciudades, donde no sólo hay problemas de gestión, sino también estrictamente políticos. Pero lo que sorprende realmente es la ausencia de un debate en profundidad sobre el progresivo empobrecimiento de la función pública en España. Precisamente, porque la demagogia ha inoculado todo el sistema político. Dando la falsa impresión de que si un alto cargo se baja el sueldo es que es un benefactor de la humanidad, aunque luego deje su ayuntamiento como un solar. Por el contrario, si un municipio se rodea de los mejores con criterios profesionales para ahorrar dinero al contribuyente, es probable que el alcalde sea tachado de arrogante y de mal gestor.

Casi todos los políticos reconocen en privado que la mediocridad se ha apoderado del sistema de representación, pero todos callan porque saben que la demagogia es un arma eficaz en términos electorales.

De esta manera se hace bueno aquello que decía el viejo Aristóteles en su Política: "Quienes creen tener motivo para quejarse de los magistrados, apelan al juicio exclusivo del pueblo; éste acoge de buen grado la reclamación, y todos los poderes legales quedan destruidos. Con razón", concluía, "puede decirse que esto constituye una deplorable demagogia”.

Empobrecimiento de la función pública y bancarrota de la empresa privada
Nota del Editor 14  Junio  2015

Eso de rodearse de los mejores con criterios profesionales suena a clasificar a los ángeles por su sexo. La empresa tiene por objeto generar beneficios para los accionistas y su gestión  puede ser profesional o familiar y en ambos casos hay unas que a ratos van bien, en otros mal y en el caso peor se hunden y desaparecen dejando a los propietarios, accionistas, empleados y clientes en la luna lunera, a los pies de los caballos, y eso que pensaban que tenían a los mejores profesionales porque se forraban con todo tipo de prebendas.

De ahí que sea fundamental disminuir el tamaño del estado, de la abusiva regulación y de los impuestos depredadores.

Y es fundamental que los trámites del estado sean transparentes, que los ciudadanos podamos ejercer el mismo control que aplicamos a nuestros asuntos y no dejar en manos de terceros todo lo que nos afecta. No somos discapacitados intelectuales que debamos ser pastoreados. Somos mayorcitos con mucha experiencia, que sabemos lo que mejor nos conviene con los recursos detraídos de nuestro bolsillo, además en olas sucesivas: cuando los consigues, ahorras, inviertes,  gastas, y quieres/debes legar a tus sucesores. Es el invento del movimiento digo impuesto contínuo sobre nuestra riqueza para traspasarla a los bolsillos de otros a cambio de humo y un papelito que tendría más utilidad en Venezuela donde carecen del  modelo suave de tres capas.

El patrón de las cosas perdidas.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 14  Junio  2015

Hoy se celebra el día de San Antonio de Padua en que es tradición que las mujeres le llevan al santo trece monedas con el fin de obtener marido y crear una familia. Para determinadas formaciones políticas hoy ha sido el día de haber encontrado esa pareja que las lleve al altar del poder. Tal es el caso de las diferentes marcas de PODEMOS, cuyo líder Pablo Iglesias por fin ha reconocido como hijos legítimos y no como bastardos. El caso es que cada uno se ha encamado con aquellos con los que les ha parecido, aunque todos con el mismo objetivo, desplazar al PP allí donde fuera posible aunque fuese a costa de hacer auténticas bandas de Pancho Villa.

El caso es que la ilógica de los pactos por desquite se ha apoderado de las principales capitales regionales de España, incluyendo a Madrid, Barcelona, Valencia, Coruña, etc. Un verdadero aquelarre donde predomina un frente popular de ultra izquierda capitaneado por PODEMOS y con la complicidad mezquina y subversiva del PSOE. Un partido que ha dejado de ser una alternativa de Gobierno para convertirse en una parte más de un movimiento revolucionario que solo intenta pervertir el sistema democrático e imponer a corto plazo un régimen totalitario de corte bolivariano.

Hoy siento auténtica vergüenza como español al ver cómo España se encamina hacia una involución liderada por quienes solo buscan un revanchismo trasnochado y un frentismo en la sociedad, sin importarles ni la Unidad de España, ni su Historia, ni aliarse con quienes solo intentan desmembrarla independizándose de modo unilateral y con absoluto desprecio por la Ley, como es el caso de CiU,ERC, PNV, BILDU,etc. y del actual Gobierno de la Generalidad con Artur Mas a la cabeza. No creo que nadie que haya votado a formaciones como el PSOE,IU, CIUDDANOS, haya pensado ni por un momento en que su voto iba a ser usado para estos fines tan mezquinos. Nadie puede querer destruir aquello que le protege y le proporciona derechos tan caros de conseguir como la libertad.

No espero nada bueno de toda esta cloaca que ha accedido al poder en municipios y comunidades. España se ha transformado en múltiples focos de parlamentos y plenos asamblearios. Una caja de grillos que hará imposible un gobierno sensato. Por desgracia todo esto es legal pero solo porque la ley electoral permite una aberración no tiene por qué ser ni bueno, ni tampoco lo más aconsejable desde el punto de vista de la lógica. Tiempo ha habido para modificar la Ley, pero no ha existido voluntad, quizás por un exceso de confianza en las previsiones que una vez más ha demostrado ser erróneas.

El mal ya está hecho y solo es cuestión de esperar a que los ciudadanos tomen conciencia de su error. San Antonio es también el que nos ayuda a encontrar cosas perdidas. Así que pidamosle que nos ayude a encontrar la sensatez y el camino perdido en estas elecciones municipales y autonómicas.

El PSOE valenciano retrata su deriva radical en un documento

Benjamín López www.elsemanaldigital.com 14  Junio  2015

Ya no es una opinión o una especulación. Se trata de un hecho objetivo que demuestra el acuerdo programático que ha firmado en Valencia con Compromís y Podemos.

La deriva radical del PSOE no es ya una opinión o una especulación. Desde este jueves es un hecho que ha quedado plasmado en el acuerdo programático que han firmado en la Comunidad Valenciana los socialistas, Compromís y Podemos.

Bautizado como el "Accord del Botànic" y escrito íntegramente en valenciano, el documento es un canto al populismo, a la radicalidad de izquierdas y al nacionalismo. Como muestra, un botón. En ningún momento se utiliza la palabra España que es sustituida por términos como "Madrid" o "el Estado". E incluso van más allá. Tampoco nombran a la Comunidad Valenciana (tan sólo una vez), denominación oficial de esta región en su propio estatuto, sino que hablan en todo momento del "País Valenciano", un término con una clara significación nacionalista.

Además, apuestan por unas administraciones comprometidas "especialmente con el papel del (idioma) valenciano". El acuerdo programático apoyado por el PSOE también incluye una serie de puntos que se alejan de lo que hasta ahora era la posición oficial socialdemócrata del partido y le acercan o le meten de lleno en planteamientos propios de la izquierda radical y nacionalista.

Así, por ejemplo, establece la "auditoría ciudadana de la deuda de la Generalitat" y una negociación con los acreedores para reestructurar la deuda. Asimismo, incluye la reclamación al Estado de una supuesta "deuda histórica" con Valencia. Además contempla la creación de un banco público y de una Agencia Tributaria valenciana.

Por si fuera poco también establece como prioritaria la aprobación de una ley educativa propia, así como la adopción de las "medidas necesarias para paliar los efectos negativos que tendrá la aplicación de la LOMCE". Esto es lo que ha firmado el PSOE en Valencia dentro de un acuerdo sobre los ejes básicos que deben regir la acción del próximo gobierno autonómico.

Pero aún hay más. El documento, desprende un aroma a Podemos, a populismo, que echa para atrás. Así, promete una "renta garantizada de ciudadanía" y luz, agua y gas gratis para los que no puedan pagarlos. También se compromete a que todos tengan una vivienda, a ampliar la educación gratuita a los niños de cero a tres años, a reforzar los servicios públicos, a aumentar el número de profesores y reducir el de alumnos por clase y a reabrir la radio-televisión pública, entre otras medidas.

Por supuesto, lo que no dice el documento es cómo se va a pagar todo eso, de dónde va a salir el dinero para hacer frente a todos esos compromisos tan bonitos como irreales. El Partido Socialista ha firmado todo eso y más. Un documento que parece redactado por el mismísimo Pablo Iglesias y, si me apuran, por el guardián de las buenas costumbres de la izquierda radical, Juan Carlos Monedero.

Al parecer, eso es lo que dicen los firmantes del documento programático, esto es lo que han votado mayoritariamente los valenciano el pasado 24 de mayo. Muchos de ellos, los moderados del PSOE sin ir más lejos, quizás estén llevándose las manos a la cabeza en estos instantes.

Otros muchos saldrán de dudas en los próximos meses cuando se den cuenta del disparate que suponen la mayor parte de estas medidas y el disparate que supone confiar el Gobierno a una coalición tripartita en la que, por si fuera poco, uno de sus integrantes, Compromís, es también una coalición de partidos de izquierdas cada uno de su padre y de su madre. Esto es lo que les espera a los valencianos. Ahora toca apechugar.

Yo voté a UPyD
Vicente Torres Periodista Digital 14  Junio  2015

Supongo que habrá quien piense que el mío fue un voto desperdiciado, puesto que este partido ya no pinta nada y, además, Irene Lozano se dispone a entregarlo, cautivo y desarmado, a Ciudadanos.

Pero la cuestión no es esa, sino que mi voto fue para un programa razonable, democrático y enemigo de la corrupción; por tanto, no soy responsable de lo que se avecina.

Los mandatarios surgidos de las últimas elecciones municipales y autonómicas se han propuesto una tarea ciclópea, imposible de conseguir a priori, pero ellos no se arredran ante las dificultades y visto lo visto cabe presumir que lo lograrán. Harán que echemos de menos a Alberto Fabra, Rita Barberá y Ana Botella. ¡Que vuelva Botella!, será el lema. El nuevo concejal de Kultura del ayuntamiento de Madrid, Guillermo Zapata, ha dicho «Echarle un ojo». Quien no respeta al lenguaje tampoco respeta a los demás.

De otro concejal de Madrid, Pablo Soto, son famosos sus tuits sanguinarios. Pobres de aquellos trabajadores del ayuntamiento a los que tome manía. Porque esta gente tan visceral no controla sus manías.

Es un hecho que el nacionalismo es incompatible con la democracia, por lo que el nuevo ayuntamiento de Valencia ya anuncia imposiciones. Se dirigirá a los ciudadanos únicamente en catalán.

¡Queremos 'caloret'!, diremos los que no entendemos el catalán. No es que menosprecie a esta lengua, pero, ¿qué necesidad tengo yo de aprender el catalán? Ni lo sueñen Ribó y compañía. No pienso aprenderlo nunca.

Se puede entender ahora el viraje de la burguesía catalana. La gente no paraba de quejarse de Trias. Los de la çeba han decidido votar a Colau. ¿Os quejáis de Trias?, pues tomad a Colau. Ahora sabréis lo que vale un peine. Colau como aceite de ricino para los que estaban hartos de Trias. Querrán que vuelva.

Repito, por si a alguien se le ha olvidado. Voté a UPyD, el partido que consiguió que muchos recuperaran el dinero de las preferentes.

El poder de los Pujol: intereses en cien empresas y testaferros por medio mundo
La Esfera de los Libros edita 'Pujol & Puig', un libro escrito por el periodista Antonio Fernández que desgrana los secretos de la fecunda trayectoria empresarial del clan familiar de los Pujol
El Confidencial 14  Junio  2015

La familia Pujol ha tenido intereses en un centenar de empresas a lo largo de tres décadas, aunque los miembros más activos, empresarialmente hablando, fueron la matriarca, Marta Ferrusola, y tres de los hijos: Jordi, Josep y Oleguer Pujol Ferrusola. El clan comenzó a trabar fuertes lazos con la Administración catalana en los años 80. En esa década, Marta Ferrusola y Jordi Pujol Ferrusola comenzaron una fecunda trayectoria empresarial. Así se recoge en el libro Pujol & Puig que edita La Esfera de los Libros y que sale ahora a la venta.

La obra -escrita por el periodista Antonio Fernández- relata que en la primavera de 2012, el Gobierno central sospechaba ya del salto hacia posturas independentistas de Artur Mas y puso a seis unidades de diferentes Cuerpos a investigar a la familia de Jordi Pujol y al entorno nacionalista catalán. Explica con detalle también cómo alguien “asaltó la oficina de los dos socios (Jordi Pujol y Jordi Puig) en 2002. Los asaltantes intentaron chantajearlos, pero tras la aparición del entonces Cesid, el escándalo se neutralizó. Una década más tarde, a raíz de su deriva hacia posturas independentistas, se desató una implacable caza.

También se desvelan los negocios conjuntos de Jordi Pujol Ferrusola y de Jordi Puig Godes, a pesar de que el hijo del expresidente catalán aseguró en el Parlamento catalán que nunca tuvieron tratos comerciales excepto en una ocasión. El libro, sin embargo, recoge inversiones millonarias de ambos al alimón en una larga ristra de empresas desde mediados de los 90 hasta bien entrado el siglo XXI.

Detalla, asimismo, que en 1996 crean la sociedad Ibadesa Cat, en la que era socio Ignacio López del Hierro, marido de María Dolores de Cospedal. Dos años después, el madrileño vendía sus acciones, pero en la compañía quedaba José Herrero, sobrino suyo. A través de esta empresa realizaron negocios en Ghana, Djibuti, Yemen, Senegal, Marruecos, Uganda, Angola, Egipto, Turquía, Jordania, Rusia, El Salvador, República Dominicana, México, Panamá y Nicaragua. En Uganda llegaron a construir un hospital militar, en Guinea financiaron barcos de pesca y en Senegal invirtieron cientos de miles de euros en una fábrica de atún. En Marruecos, hicieron negocios con el príncipe Txokotoua, un aristócrata georgiano residente en Mallorca y amigo del Rey Juan Carlos.

En México, Jordi Pujol Ferrusola inició su andadura en el año 1996, cuando cogió como testaferro a José de Alba, un miembro de la gente guapa mexicana y bien conectado con la alta sociedad. Él fue quien le hizo de pantalla en la sociedad Ipromar Ocean para, desde ésta, extender sus tentáculos en el continente americano, donde en 2010 llegó a abrir un hotel de lujo. Además, tenía fuertes intereses en la compañía Tabacos Nicarao y una importante participación en la compañía Deschiss, la principal distribuidora mexicana de café en los Estados Unidos, en la que llegaron a invertir 1,5 millones de dólares para controlar el 4% del capital. En México también tomó como referencia al potentado Raymundo Gómez Flores, una de las mayores fortunas de aquel país y hombre que hizo fortuna a la sombra del PRI.

No fueron los únicos testaferros. Al otro lado del Atlántico, Jordi Pujol Ferrusola firmó en el año 2000 un contrato de fiducia con Fermín Serrano. En Andorra, contaba con Francesc Robert (con él intentó construir en Gran Bretaña la mayor pista de esquí cubierta de Europa), con Toni Zorzano y con Enric Dolça. En Londres, con Herbert Rainford Towning. En Asia, con Zeid Mango…

El Gobierno en la sombra
Durante años, los dos socios barceloneses utilizaron los servicios de José Manuel Fernández Norniella para pedir favores al Gobierno de José María Aznar. Fernández Norniella, sin él saberlo, era uno de los nombres que Jordi Pujol Ferrusola barajaba para promover a presidente de Fecsa e incluso insistió en ponerlo en contacto con Artur Mas. La operación no prosperó porque el PP no la apoyó en aquellos momentos. Con Felip Puig, la ascendencia era similar.

El hijo mayor de Pujol, además, era prácticamente el jefe del Gobierno catalán en la sombra. Desde su despacho de la calle Ganduxer, manejaba los hilos del poder e incluso tenía una total ascendencia sobre Artur Mas en el tiempo en que éste era conseller en cap (consejero jefe) y sobre Felip Puig, de quien era compañero de colegio y que ocupaba el cargo de consejero de Política Territorial y Obras Públicas. Tanta era su ascendencia, que Jordi Pujol Ferrusola fue el encargado de buscar el nuevo delegado de la Generalitat en Madrid cuando Josep Gomis dejó el cargo en 2002.

A finales de los 90, conscientes de que Jordi Pujol podía perder las elecciones frente a Pasqual Maragall, la familia decidió proponer a Josep Pujol Ferrusola como el miembro del clan que representase los intereses de la familia en el terreno político, pero ante la negativa de éste, se decidió preparar a Oriol Pujol, cuya carrera se truncó tras estallar el denominado caso ITV. En esa época, la familia (que años atrás ya había conspirado para arrinconar a Miquel Roca i Junyent) decidió apoyar a Artur Mas como el sucesor del patriarca del clan, esperando que se quemase durante la travesía del desierto. La intención era tener preparado a Oriol Pujol para tomar el relevo en cuanto cayese el Gobierno Tripartito. Pero Artur Mas, con la inestimable ayuda de David Madí, resistió esa travesía y no tiró la toalla.

El libro revela también el primer informe sobre los Pujol donde se detallaban movimientos de cuentas en Andorra, en el año 1997, realizado por un detective privado. Ese informe jamás fue completado.

Curiosidades y anécdotas inéditas
Pujol & Puig hace también un retrato de los diferentes clanes que flanquean y blindan desde hace décadas a la familia Pujol y cómo, en una perfecta simbiosis, todos ellos se han aprovechado del poder para vivir del dinero público. Además, todos los hijos del expresidente catalán (sin olvidar a su esposa), en mayor o menor medida, se han beneficiado de dinero público.

Entre otras curiosidades, la obra destaca cómo ya en los años 80 un joven Pere Esteve hacía negocios con el hijo mayor de Pujol y con otro personaje que a la postre sería muy importante: Carles Torrent, futuro tesorero de Convergència. Torrent y Esteve, además de ser socios de Jordi Pujol Ferrusola, también crearon un entramado de empresas con la familia política del hijo de Pujol. Años después, serían los que diseñaron y ejecutaron la ingeniería financiera que permitiría que llegasen fondos millonarios a Convergència desde el Palau de la Música. Otra curiosidad fue la creación de la empresa Hidroplant por parte de Marta Ferrusola y dos socias en 1979. Dos años más tarde, quebraba. Años después, la familia invirtió en la empresa Jepo, a la que le cambiaron el nombre y volvieron a ponerle Hidroplant.

Otra empresa de Marta Ferrusola y su familia fue comprada por los Prenafeta. Para intentar salvarla, le inyectaron más de 400 millones de pesetas, un enorme capital en aquellos años (finales de los 80). Aproximadamente unos 400 millones fueron, precisamente, los millones que recibió el grupo Tipel, también de los Prenafeta, de fondos públicos que luego no retornó. De lo que no hay duda es de que los amigos de la familia medraban en los negocios y la política. Algunos de ellos fueron colocados en lugares clave. Una de las operaciones clave fue exponer a un hombre de confianza en la presidencia de La Seda, Rafael Español, que luego daría cobijo en esta compañía a Jordi Pujol Ferrusola, Artur Mas o Jordi Vilajoana, actual secretario general de Presidencia de la Generalitat. Además de ocupar cargo en una de las empresas del grupo (es decir, cobrar por ser miembro del consejo de administración), Jordi Pujol Ferrusola y Jordi Puig facturaron cantidades millonarias a la compañía química. El negocio, pues, era redondo.

Pujol & Puig recoge, asimismo, testimonios directos de gente que ha estado muy cercana a Jordi Pujol, desde políticos hasta escoltas, que desgranan anécdotas inéditas que vivieron de primera mano, como cuando los policías que vigilaban su casa particular fueron relevados por falta de consideración hacia el presidente o cuando Pujol birló un subfusil a su escolta.

 


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