AGLI Recortes de Prensa    Domingo 21 Junio 2015

El país de la meritocracia menguante
DAVID JIMÉNEZ El Mundo 21  Junio  2015

En el apogeo de la España incompetente, cuando el Gobierno de Rodríguez Zapatero vaticinaba allá por 2010 el final de una crisis que sigue con nosotros, Leire Pajín definió la meritocracia española con aquella frase en la que dijo que como ministra nombraba a quién le salía "de los cojones". En su caso se trataba de promocionar a una amiga para dirigir el Plan Nacional sobre Drogas, pero podría haberla puesto al frente de una misión a Marte y tampoco se habría sentido obligada a explicar las aptitudes de su candidata.

De las muchas indignidades que viene padeciendo el contribuyente español, quizá ninguna sea más irritante que la de ver cómo sus impuestos sostienen una gigantesca agencia de colocación que permite a miles de políticos mamar del sistema. La mayoría no están preparados para ocupar sus cargos, ni falta que hace: en la meritocracia menguante que es España exigimos inglés al camarero de la Costa del Sol, pero no al presidente del país que debe representarnos por el mundo; comprensión lectora a un auxiliar de enfermería pero no al concejal de cultura; experiencia en gestión al corredor de seguros y no a la alcaldesa de una ciudad de cinco millones de habitantes.

El resultado es un país donde cualquiera puede ser cualquier cosa, en cualquier sitio, para fortuna de tipos como Guillermo Zapata, el fallido concejal de Cultura de Manuela Carmena en el Ayuntamiento de Madrid. Hay países donde mofarse de una víctima del terrorismo o enviar mensajes racistas a través de Twitter le habrían sentado en el banquillo. Aquí, su jefa solucionó el malentendido con una decisión que encaja en la doctrina Leire Pajín: "(Zapata) puede tener otra tarea que no sea concejal de Cultura". Así que ahí está, como cuenta hoy nuestro suplemento dominical CRONICA, estrenando despacho y condición en uno de los distritos más importantes de la capital.

Siempre hay trabajo para el afín a las siglas, el escudero del partido, el que apoyó tu candidatura en un congreso, el que te hizo un favor político o te ayudó a traicionar al rival político cuando más lo necesitabas. Si no hay hueco en el Gobierno central, el autonómico o el municipal, si todos los puestos de las empresas públicas e instituciones están copados, queda la opción de llamar a la puerta de las diputaciones, que tienen una plantilla de más de 60.000 empleados -más que los dos principales bancos del país juntos, según publicábamos días atrás- y capacidad ilimitada para acoger a los enchufados que se quedan rezagados. ¿Que tampoco ahí quedan despachos libres? Una asesoría.

La Alcaldía de Madrid llegó a tener bajo los gobiernos del Partido Popular siete veces más "cargos eventuales de libre designación" que la de París, la comunidad de La Rioja uno por cada 6.500 habitantes y la Junta de Andalucía gasta casi nueve millones al año en los suyos, sin informar ni de su número ni a qué se dedican. Y ese es el problema: porque aunque tanto asesor fuera necesario, tampoco habría manera de comprobarlo con gobiernos que se niegan a informar sobre sus actividades con un mínimo de transparencia. Luego ocurre como en la Valencia que los gobiernos populares llevaron a la decadencia, que con el tiempo hemos sabido que más allá de la corrupción, el problema era que se había establecido un sistema basado en la incompetencia, donde el mérito no tenía nada que hacer frente al parentesco o la militancia.

Tanto enchufismo se hace más difícil de digerir en esta España donde a menudo el mejor talento se tiene que marchar a trabajar al extranjero, los buenos se alejan de la política como de la peste y el servicio público ha quedado desprestigiado, quizá sin remedio, para las próximas décadas. ¿Quién querría dedicarse a un oficio donde sabes que tu avance profesional va a depender del compadreo más que de tus ideas, la conspiración antes que el trabajo y la búsqueda de un padrino ganador más que de una figura brillante o inspiradora?

Las instituciones y los partidos han sido ocupados por conseguidores y sus beneficiarios, dentro de un sistema en el que las formaciones tradicionales se alternan para ponerse al frente de esa agencia de colocaciones que ahora tienen que compartir, a regañadientes, con las nuevas formaciones.

El país se encuentra con que sus problemas son grandes, pero sus políticos pequeños. En un momento donde España necesita recuperar el espíritu de la Transición, y encontrar a líderes que pongan el interés general por encima del suyo, los que tenemos no pueden ponerse de acuerdo ni en algo tan básico como el modelo de educación. Quizá sea un desacuerdo consciente el suyo, basado en su instinto de supervivencia: deben saber que el día que España instaure desde la escuela hacia arriba un sistema basado en el mérito y el reconocimiento de la excelencia, los días de los mediocres estarán contados.

@DavidJimenezTW

El secreto mejor guardado
Luis del Pino Libertad Digital 21  Junio  2015

Mathgen es un curioso programa, diseñado por Nate Eldredge, que sirve para generar artículos ficticios de matemáticas. Basta con que entres en la página web correspondiente, teclees tu nombre o el del supuesto autor que quieres para el artículo y pulses un botón: con eso, el programa generará de forma aleatoria y automática lo que parece ser un complicadísimo artículo de investigación en matemática pura, lleno de fórmulas y de teoremas. Después, puedes descargarte en formato PDF el artículo recién generado y presumir, por ejemplo, ante tus amigos de tener un artículo de investigación con tu nombre, igual que hay guiris que presumen de tener carteles de corridas de toros donde aparece su nombre como uno de los diestros.

Esos artículos generados aleatoriamente por Mathgen están perfectamente formateados, y el lenguaje y estilo que utilizan son los habituales en las principales revistas de matemáticas, pero el contenido de esos artículos es simple basura, carente de todo significado.

Lo de Mathgen no pasaría de ser una mera curiosidad, si no fuera por un hecho que tuvo lugar hace tres años. El autor de Mathgen decidió enviar uno de esos artículos generados aleatoriamente a una revista de matemáticas, para ver si se lo publicaban. Y, para su sorpresa, recibió una contestación en la que le informaban de que los revisores habían aceptado el artículo.

Pueden imaginarse ustedes el revuelo que causó el episodio en la comunidad científica. Porque, más allá de la rechufla generalizada, el hecho de que una revista supuestamente seria aceptara un artículo que no era más que morralla sin sentido, ponía de manifiesto las carencias de todo el modelo de producción de publicaciones científicas.

Porque lo cierto es que lo de Mathgen no es un caso aislado. De hecho, Mathgen es una derivación de otro programa, SciGen, que genera artículos aleatorios sobre ciencias de la computación. Y una investigación hecha en 2013 puso de manifiesto que, hasta la fecha, se había publicado la friolera de 85 artículos generados aleatoriamente con SciGen en revistas científicas de prestigio.

En España no tenemos versión castellanizada de MathGen y de SciGen, pero me comentan mis fuentes en los servicios de información que disponemos de una aplicación secreta llamada PoliGen, que permite generar aleatoriamente acuerdos de gobernabilidad, pactos de investidura y programas electorales.

En realidad, me dicen mis fuentes, no es estrictamente cierto que Rajoy se saltara el programa electoral del PP, ni tampoco es cierto que Podemos y sus marcas blancas prometan tonterías. Lo que pasa es que todos los partidos utilizan en secreto PoliGen para generar programas electorales aleatorios con los que luego concurren a las elecciones.

Como tampoco es cierto, insisten mis fuentes, que Albert Rivera aplique criterios incoherentes a la hora de firmar acuerdos de gobernabilidad en las distintas autonomías. Lo que sucede es que todos los acuerdos de gobernabilidad se generan de manera aleatoria. Y claro, lo que se firma en Madrid no coincide exactamente con lo que se firma en Andalucía. Pero es culpa del programa PoliGen, no de Albert Rivera.

Al igual que tampoco es verdad que el PSOE sea un partido capaz de firmar pactos aberrantes con cualquiera, siempre que ese cualquiera esté interesado en dañar a España y a los españoles. Lo que pasa es - susurran confidencialmente mis contactos en la Cuesta de las Perdices - que Pedro Sánchez tiene mal fario, y los pactos de investidura sugeridos por PoliGen en esta ocasión, no le han dejado en muy buen lugar.

"En fin", me dice mi amigo el espía, "que no te tomes muy en serio los detalles de la vida política. Todo se genera aleatoriamente en un despacho de La Casa. De hecho, el contenido de casi todas las comparecencias públicas de casi todos los líderes políticos se genera también con PoliGen. ¿No te has fijado en que la mayoría de las veces hablan sin decir realmente nada?".

"Pero entonces", le pregunto, "si todos los acuerdos, comparecencias, pactos y programas electorales se generan aleatoriamente, ¿quiere decir que toda la política es una farsa?".

"No", me contesta muy serio. "Lo que pasa es que la verdadera política no tiene lugar a la luz pública. No se puede dejar a la gente decidir sobre las cosas realmente importantes. La democracia es muy entretenida, pero con las cosas de comer no se juega".

"Por supuesto", comenta el espía antes de levantarse de la mesa del pequeño restaurante de barrio donde nos reunimos, "no puedes repetir públicamente nada de lo que te he contado".
"¿Por qué?", le pregunto. "¿Podría ocurrirme algún accidente por revelar el secreto?".
"No", se ríe mi amigo. "Simplemente creerían que estás loco".

Tampoco son de fiar.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 21  Junio  2015

Dicen comentaristas, entre los que me incluyo que CIUDADANOS, es decir Albert Rivera, está siendo demasiado quisquilloso en sus exigencias de pactos con el PP en la Comunidad de Madrid, mientras que en Andalucía solo ha bastado aceptar vaguedades. Y aunque esto sea verdad, el tiempo parece darles la razón y aún me parece poco lo que están exigiendo. El PP es un partido monolítico donde se rinde culto al líder supremo que además goza de poder absoluto para decidir sobre cualquier cosa, sobre todo en la que le afecta personalmente. Sus atribuciones le convierten en un verdadero “dictador” rodeado de lamalibranquios , pelotaris y diversos especímenes de lacayos que llegan a declararse “marinistas leninistas”, lo que no deja de ser una estupidez supina que califica al dicente.

EL PP no va a cambiar, así como tampoco lo va a hacer el PSOE, pero la principal diferencia reside en que el PSOE sabe lo que quiere y el PP lo único que sabe es que no quiere cambiar nada. Uno se apunta al inmovilismo y resistencia numantina de sus posiciones indefendibles, mientras que el otro se lanza a un ataque frontal en coalición con otras fuerzas para anular a su contrario y echarle del castillo donde se ha enrocado. El PP no tiene intención alguna de dar su brazo a torcer, no admitir sus errores ni siquiera cuando se evidencia su inminente derrota.

Así que no me cuesta trabajo rectificar y reconocer que CIUDADANOS está obligado a exigir al PP todo lo que considere como requisitos mínimos para otorgarle el apoyo para que acceda a seguir presidiendo la comunidad de Madrid, sobre todo cuando es harto evidente que Cristina Cifuentes fue designada como candidata desde la sede de Génova, es decir con el visto bueno de Mariano Rajoy y que no es el verso suelto que representa Esperanza Aguirre a la que han intentado y conseguido anular desde su propio partido

Mostrarán a Casado para satisfacer a su electorado natural, pero ya han decidido volver a traicionarlo
El (verdadero) sentido de los cambios del PP: un guiño a su electorado, pero seguir apostando por lo progre y el lobby gay
Rajoy hace cambios en Génova con el difícil objetivo de contener el voto de centro izquierda y, a la vez, volver a engañar al electorado de derechas. Una operación que refuerza a los sectores minoritarios y progresistas que han transformado al PP en la versión tecnocrática del PSOE.
Ramón Narváez www.gaceta.es 21  Junio  2015

El gobierno del Mariano Rajoy ha sido incapaz de elaborar un relato propio en cuatro años. Ha renunciado a dar la batalla de las ideas que identificaban tradicionalmente a la derecha española. El presidente ha creído que una cuenta de resultados más o menos saneada generaría una hemorragia de entusiasmo desatado en sus votantes; pensó que el incremento en seis décimas del PIB lanzaría a las masas conservadoras a las calles, provocando un estado de emoción colectivo.

Pensó que desmontar el legado ideológico del zapaterismo era, como lo de Cataluña, “un lío”. Intentó matizar, tímidamente, la ley del aborto, le sacudieron y volvióse rápidamente a la calculadora y la tabla de Excel. La más amplia mayoría absoluta nunca antes conseguida por el Partido Popular no ha sido suficiente para transformar la narrativa igualitarista, localista y laicista del anterior Ejecutivo. Ahí sigue, por ejemplo, la llamada ley de memoria histórica, que deslegitima a la monarquía y a la transición. Y con ellas toda la estructura de ingeniería social implantada en el zapaterismo, incluida la rendición ante ETA y la sumisión en Cataluña.

Pero la renuncia al discurso propio no se debe a sólo a la apatía, la incapacidad o los complejos: Arriolas y sorayos estarían llevando a cabo una arriesgada estrategia con objeto de dejar sin espacio electoral al PSOE. La asunción por parte del PP de los postulados socialistas ha dejado a los de Pedro Sánchez sin apenas margen de movimiento entre los populares y la gente de Pablo Iglesias. ¿Qué bandera ideológica le ha dejado al PSOE para poder agitar a su electorado? Ninguna. El desplazamiento del eje político hacia la izquierda casi ha obligado a Sánchez a echarse en manos de Podemos, en busca de un discurso que no sea idéntico al de populares como Monago, Celia Villalobos o Alfonso Alonso.

Pero lo que en los despachos de Génova parecía un buen plan no ha funcionado en los colegios electorales. El desplome del partido en las elecciones de mayo ha llevado a Mariano Rajoy a replantear algunos aspectos de la estrategia del perfil bajo. El nuevo objetivo para las generales será, 'grosso modo', conservar el voto centrista y socialdemócrata y, al mismo, tiempo, recuperar, siquiera parcialmente, los dos millones de votos de derecha que prefirieron quedarse en casa o ejercer un voto de castigo el pasado 24 de mayo.

En la presentación del nuevo equipo, Rajoy recuperó, por primera vez en varios años, el concepto “centro derecha” como definición ideológica del PP.

Los cambios
El nombramiento de Pablo Casado -otrora pupilo de Aznar- como vicesecretario de comunicación va en esa línea. En su nueva responsabilidad tendrá que reportar, además de a Cospedal, a Jorge Moragas, jefe de Gabinete de Rajoy y recién nombrado director de la próxima campaña electoral.

Rajoy ha tomado personalmente el mando de la operación en detrimento de la Secretaria General, a la que ni siquiera citó en su comparecencia. María Dolores de Cospedal parece la principal víctima de la operación. Conserva formalmente la Secretaría General pero ha sido despojada de facto de sus funciones; cuenta con un nuevo equipo escogido íntegramente por el presidente. Además de Pablo Casado, ocupan vicesecretarías Javier Maroto, Andrea Levy, Martínez Maillo (que desplaza al único hombre de confianza que le restaba en la organización, Carlos Floriano) y Javier Arenas, que junto con la vicepresidenta es el principal enemigo de Cospedal dentro del partido.

La menguada figura de la Secretaria General vive sus días de mayor soledad. No comparece en Génova antes los medios desde hace medio año y apenas ha hecho declaraciones públicas desde su desalojo como presidenta castellano-manchega. Nadie sabe muy bien qué hará a partir de ahora, ni siquiera si dirigirá los comités de dirección semanales, o si se le ha destinado una muerte dulce en un ministerio secundario.

Algunos han querido ver en la operación la mano de Sáenz de Santamaría, que gana peso interno dentro del partido en tanto lo pierde Cospedal. Soraya ganó el pulso de Moreno Bonilla en Andalucía (Cospedal apostó públicamente por otros candidatos) y ahora vuelve a salir reforzada, aunque habrá que confirmarlo con los cambios que se esperan en el gobierno. La vicepresidenta, no lo olvidemos, es la apuesta de Cebrián y de parte del IBEX para liderar un gobierno de coalición en el caso de que el PP no alcance una mayoría suficiente.

Además, uno de sus hombres de más confianza en el Ejecutivo, Alfonso Alonso, se trae a Madrid al ya citado ex alcalde de Vitoria Javier Maroto. Se le ha creado un cargo 'ad hoc', el de vicesecretario sectorial, que todo apunta tendrá un importante peso político y programático. Maroto se servirá de la ley del matrimonio homosecual que su propio partido llevó al Constitucional para, después del verano, contraer matrimonio con su novio. Maroto reconocía hace unos días su distanciamiento con respecto a algunos sectores del Partido Popular: 'No me gustan ni los guetos gays ni los del Partido Popular'. Otro miembro del poderoso lobby gay, también vasco y también cercano a Alonso, es Iñaki Oyarzábal, que, igualmente, cuenta con su propio cargo en Génova.

Hombres todos de Soraya que ocupan posiciones para la, calculan, inminente era post Rajoy. Y que aportan al partido su experiencia en liquidar organizaciones y romper suelos electorales, porque desde que se hicieron con las riendas del PP vasco no han dejado de perder elecciones, hasta convertirlo en algo irrelevante en la política vasca.

Podemos conquistar el Estado
Manuel Molares do Val  Periodista Digital 21  Junio  2015

El populismo puede conquistar el Estado presentando como candidatos para las elecciones generales a personajes como la exjueza de vigilancia penitenciaria Manuela Carmena, detestada por las víctimas del terrorismo porque le concedía libertades estupefacientes a los terroristas.

Jubilada hace cinco años, era la persona ideal para la izquierda radical. Además, las víctimas, cansadas de protestar contra ella durante su función jurisdiccional, se sintieron definitivamente derrotadas con su resurrección y callaron durante su campaña electoral.

Tras un lavado de cara publicitario resultó una abuelita encantadora, pese a que algunos de sus liberados reincidieron y provocaron enorme dolor.

Podemos puede localizar una buena cantera de personas así. Otro juez, un arquitecto que ya no tiene encargos; un escritor que fue famoso y al que empiezan a olvidar; un médico cansado de estudiar los avances científicos, pero cuyo nombre aún es respetado.

Si es profesor de universidad no necesita mucho currículo. El cargo, como el del antigo maestro nacional, lo hace importante aunque lo sea por enchufe endogámico, como los dirigentes de Podemos.

El caso de la alcaldesa de Madrid es el arquetipo de lo que puede hacerse en toda España si se buscan personalidades frustradas, como por la jubilación.

Se entregan a una ideología afín a la suya, pero más radical. Poco después estarán esclavizados por los halagos del poder, sin salida, y obedientes a lo que les ordene el pequeño Pablo Iglesias.

Millones de personas votarán a gente así sin saber qué programa real tienen –Carmena reconoció que llegó sin ninguno—, porque lo impone el pequeño conducâtor Iglesias, cuyo objetivo es destruir la Constitución de 1978 y alcanzar el chavismo.

En este momento tiene a innumerables terminales por todo el país buscando otras Manuelas Carmena para ganar las elecciones generales.

La mala educación, la zafiedad y la falta de respeto de una izquierda fanatizada
“La civilización es una carrera entre la educación y la catástrofe” H.G. Wells
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 21  Junio  2015

Es posible que los que pertenecemos a otros tiempos, a generaciones pasadas o a culturas distintas nos parezca que hemos entrado en una fase en la que la Humanidad ha decidido prescindir de la sabiduría de los ancianos, del consejo de los mayores o de las enseñanzas de la Historia, como un método eficaz para evitar repetir equivocaciones, para educar el pensamiento o para aprender a no fiarnos de decisiones apresuradas, impulsos poco meditados o calenturas irreprimibles. El gran filósofo español don José Ortega y Gasset, durante los años en los que estuvo residiendo en Alemania para estudiar a fondo las teorías de Kant y del resto de filósofos germanos, seguía desde lejos los acontecimientos de España y sentía preocupación, como buen español, por los compatriotas españoles. El hubiera querido y así lo hizo patente en el año 2007, un nuevo modelo de cultura basado en la política pero también en la estética.

Su obra “La rebelión de las masas” gira en torno a una estructura de la sociedad donde Ortega distingue entre minoría y masa. No se trata, evidentemente, de establecer una distinción de tipo elitista, sino que hablamos de una minoría selecta, que nada tiene que ver con la posición o clase social ni con el tipo de trabajo que se desempeñe, sino que se basa “en la búsqueda personal del esfuerzo y la excelencia en cualquier campo de la actividad humana”. Para Ortega cada individuo tiene la opción de ser minoría o masa o, incluso ser minoría selecta en determinados campos y masa en el resto. En toda sociedad, para el filósofo, se quiera o no, existen minorías y masa y, a la minoría le corresponde la función de ejercer el “liderazgo social” sobre la masa.

Sin embargo, cuando en una nación se produce el fenómeno de que la masa está dividida y las minorías, no siempre selectas, simplemente mejor preparadas para la captación de adictos, instruidas en métodos de influir en las masas, en pintarles un sistema de gobierno en el que las mayorías, pretendidamente, salen favorecidas y los ricos son los que pierden o se les prometen represalias, venganzas o la ruina de las clases habitualmente dominante; lo que en España en boca del señor Pablo Iglesias de Podemos calificó como las “castas” dominantes; se produce una peligrosa rareza consistente en lo que se pudiera definir como “el caos político”, mediante el cual el poder se va fragmentando, la insumisión a las reglas de juego prolifera y la unidad de la nación experimenta los primeros síntomas de división. Todo empieza por intentar erradicar todos aquellos principios, creencias, lazos familiares o costumbres que contribuyan a que los vínculos entre las personas salgan reforzados y las posibilidades del Estado de intervenir en la vida privada de los ciudadanos queden reducidas.

En España los socialistas durante las dos legislaturas de Rodríguez Zapatero supieron erradicar, mediante leyes que impedían a los padres y tutores imponer la disciplina a sus tutelados y aplicar los correctivos necesarios para conseguirlo; rompiendo con ello la autoridad paterna y fomentando la rebeldía de los hijos. Este primer paso fue seguido por establecer un sistema educativo en el que los profesores se ponían a la altura de los alumnos, establecían una conexión de igualdad y rompían el tabú de la autoridad del profesorado sobre los alumnos, su facultad disciplinaria y la distancia necesaria que siempre debiera existir entre profesor y alumno, para que se mantenga la autoridad. La degradación que, en este sentido, ha sufrido la sociedad ha culminado en el cambio de rol entre padres y profesores cuando, en la actualidad, los padres se ponen de parte de sus hijos en contra de los profesores llegándose, en ocasiones, a la violencia física. El ejemplo de semejantes actitudes y el evidente distanciamiento entre padres e hijos originado por el hecho de que ambos progenitores trabajan, están muchas horas fuera del hogar y es muy posible que, en festivos y vacaciones, tampoco se reúnan el tiempo que sería de desear. La necesaria complicidad producida por el contacto diario entre padres e hijos ha desaparecido cuando, en muchas ocasiones, los unos y los otros se organizan independientemente los unos de los otros.

Los que tenemos una edad avanzada, que tuvimos la suerte de gozar de un entorno familiar más acogedor, que fuimos reprendidos e incluso recibimos algún golpe de nuestras madres; sin que nunca, como ahora pretenden hacer creer estos sociólogos de vía estrecha, nos sintiéramos humillados o reprimidos, y que recibimos una educación desde pequeños en la que se nos enseñó a respetar a las personas mayores, a los profesores, a las señoras embarazadas, a las personas con alguna disminución física y, en general, a todas aquellas que representaran una posición jerárquica en la sociedad por encima de la nuestra; no entendemos el grado de mala educación y falta de respeto que hoy en día vemos entre personas jóvenes y no tan jóvenes.

Todo ha cambiado, los padres enseñan a sus hijos a defenderse de los otros a puñetazos; en los deportes ponen de chupa de dómine o agreden al árbitro en presencia de sus hijos; se enorgullecen cuando el hijo se convierte en el matón de la clase o es el más bruto en los juegos etc. Luego se quejarán de que muchos jóvenes se descarrían, se drogan, hacen bulling a sus compañeros se dedican a maltratar salvajemente a los mendigos por las calles o atropellan a las mujeres sin el más mínimo respeto por las personas mayores a las que, una gran parte de esta chusma, los consideran un verdadero estorbo.

Y aquí viene la consecuencia de la falta de preocupación, el exceso de libertades, la politización de las escuelas y, aún más de las universidades donde las izquierdas han sabido establecer el verdadero centro de captación de nuevos militantes, en las que se enseñan a los jóvenes a ir en contra del orden establecido, se mima a los más revolucionarios y se prima con títulos a aquellos a los que se les ve con más posibilidades de convertirse en verdaderos revolucionarios. Manifestaciones, paros, huelgas de estudiantes, salvajadas callejeras donde se juntan profesores y alumnos, y días y días dedicados al adoctrinamiento en perjuicio de los que debería ser su dedicación al trabajo. Y de esta juventud, entrenada para la revolución, están saliendo todos estos grupos antisistemas, okupas, del 15M, Podemos y demás formaciones cuyo único proyecto es conseguir el poder para convertir a España en una reproducción de la Venezuela bolivariana del señor Maduro.

Políticos sin educación, que insultan, injurian, calumnian, cometen vejaciones, descalifican, ofenden, defienden a los delincuentes y atacan las iglesias, impiden a las fuerzas del orden que cumplan con su deber y permiten que, en las calles, los gamberros se desenvuelvan a su antojo, mientras los transeúntes tiene que procurar encontrar un lugar donde guarecerse de tales energúmenos, sabedores de que no tienen nada que hacer para evitar tales desaguisados. Si, señores, este es el panorama de Barcelona, Madrid, Valencia y todas las grandes ciudades de España, que los votos de los insensatos han entregado a estas formaciones de ultras incontrolados, que militan en partidos comunistas y anarquistas, dispuestos a convertir a nuestra nación en un país inhabitable, donde el caos y la delincuencia campen por sus respetos y los ciudadanos se vean obligados a soportar la tiranía de un estado dictatorial.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie valoramos la situación actual de nuestro país desde el temor de que, si no se produce un milagro, pronto vamos a vernos en una situación semejante a los griegos del señor Tsipras y sus seguidores, grande amigos del señor Pablo Iglesias y sus cofrades de Podemos.

Marcha directa de Mas hacia el abismo
EDITORIAL El Mundo 21  Junio  2015

EN UN célebre discurso pronunciado el 20 de noviembre de 1918, Francesc Cambó reclamó enérgicamente la autonomía catalana a las Cortes reconociendo que la minoría separatista en Cataluña "nunca puede ser un motivo para negar acatamiento a la razón y a la justicia". El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ante una audiencia entregada a la independencia, advirtió ayer de que "no se puede aspirar a construir la libertad de un nuevo Estado sin la máxima unidad, no la de los partidos, sino la de las entidades soberanistas". La sima que separa el catalanismo moderado de antaño y la apuesta por la independencia de Mas constata la abrupta radicalización del nacionalismo conservador en Cataluña. La irresponsabilidad del líder convergente supone un desafío a la legalidad constitucional y consolida la cuestión catalana como el principal reto político de España.

Anclado en su papel de mesías del soberanismo y sumido en el aislamiento tras el divorcio con Unió, Mas ha asestado un portazo definitivo al diálogo. El plan que presentó ayer, que ahonda en la fractura de la sociedad catalana, consiste en exhortar a las entidades civiles pro soberanistas a que lideren una candidatura unitaria en las elecciones del 27-S, que sigue identificando con una cita plebiscitaria. Ahora ya no habla de una "lista del presidente", sino de una "lista con el presidente". Se trata de un llamamiento a la desesperada que esconde una OPA encubierta a las organizaciones que sellaron el Pacto Nacional por el Derecho a Decidir. "Los que sí se están agrupando son los del sí se puede", enfatizó en alusión a Podemos. Mas quiere enfrentar el "espacio patriótico" de las fuerzas independentistas con los movimientos como el de Colau que, a su juicio, se conforman con un autogobierno cada vez más "ahogado y mutilado".

ERC se apresuró ayer a rechazar esta fórmula, lo que redunda en la soledad del president. Tanto Mas como Junqueras pactaron en enero una hoja de ruta que recoge, entre otras ocurrencias, las famosas "estructuras de estado": Hacienda propia y creación de una administración electoral y una seguridad social catalanas. Mas blandió la ruptura con Unió -el partido de Duran Lleida aprobó ayer presentarse en solitario el 27-S- como prueba de que va "muy en serio" en su delirio independentista. "Se ha puesto la directa y las consecuencias son las que son", amenazó. La huida hacia adelante de Mas acelera su marcha al abismo. El presidente de la Generalitat, incapaz de asimilar el fracaso de la pseudoconsulta del 9-N de 2014, camina de derrota en derrota hasta el choque frontal con el Estado. Rajoy recordó el jueves que el Ejecutivo defenderá la Constitución "ante la contumacia en el error difícil de superar" que está exhibiendo Mas. El Gobierno tiene la obligación de preservar la soberanía nacional, de la misma manera que el presidente catalán debería abandonar ya la senda del desgobierno, la ruptura y la inestabilidad.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

La comunicación no es el problema
EDITORIAL Libertad Digital 21  Junio  2015

Las reformas que Mariano Rajoy ha imprimido a su acción de Gobierno no pueden calificarse más que de meramente superficiales. El rejuvenecimiento de las caras visibles del PP puede ser un factor positivo, pero sus efectos tienen que ver más con la mercadotecnia electoral que con la profunda renovación ideológica que necesita el partido hegemónico de la derecha española. En ese aspecto, verdaderamente revelador del alcance de una reforma programática, Rajoy ha sido consecuente con su tesis, tantas veces defendida públicamente, de que el problema del Partido Popular es meramente de comunicación.

Según esta teoría, el Gobierno de Rajoy lo habría hecho razonablemente bien -de manera brillante, en materia económica- y sólo algunos casos puntuales de corrupción y la insistencia machacona de unos medios de comunicación intoxicados por la izquierda han impedido al PP reeditar un esplendoroso resultado en las pasadas elecciones autonómicas y municipales. Por tal motivo, el Partido Popular de Mariano Rajoy no necesitaría replantearse las decisiones que han llevado a gran parte de su electorado a abstenerse o votar a otros partidos, como sus medidas en política antiterrorista o las subidas brutales de impuestos aplicadas por el ministro Cristobal Montoro. Sólo hace falta explicarlas mejor.

El argumento ofende la inteligencia del votante tradicional del Partido Popular, mucho más informado y crítico que el de izquierdas. Por más explicaciones que el Gobierno y sus portavoces hubieran hecho llegar a la población, la excarcelación del etarra Bolinaga habría ofendido gravemente a los votantes populares. Otro tanto cabe decir de la decisión de hacer recaer el peso de la crisis en los contribuyentes y no en la clase política, fruto de lo cual la presión fiscal que soportan los trabajadores, las empresas y las familias españolas está ya en niveles confiscatorios. Por más que Montoro hubiera salido todas las noches en las principales cadenas de televisión, dando explicaciones en horario estelar, el votante popular seguiría considerando esta decisión una traición a los principios que el PP siempre había defendido.
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No. El problema no es la comunicación. Lo demuestra el caso del PP de José María Aznar, probablemente el presidente del Gobierno más hosco y con menos dotes comunicativas de la democracia, cuyo desempeño en sus primeros cuatro años de Gobierno, aplicando a rajatabla un vasto programa de reformas políticas y económicas, le llevó a obtener una mayoría absoluta en contra de lo que muchos vaticinaban.

Mariano Rajoy tiene precisamente en una de las caras nuevas que ha incorporado a su equipo un ejemplo de lo que quieren escuchar sus votantes. El discurso de Pablo Casado en un acto de las Nuevas Generaciones de su Partido en 2008 quintaesencia magistralmente todo lo que hizo que el PP fuera visto como el único partido capaz de llevar a cabo con solvencia un programa de Gobierno, basado en la reducción del Estado y la defensa de la libertad individual. Pero para comunicar lo que el PP siempre ha defendido primero hay que creer en ello. Por desgracia para todos, Rajoy todavía está muy lejos de ello.


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