AGLI Recortes de Prensa    Martes 23  Junio 2015

Más allá de nuestro pequeño ombligo
  www.gaceta.es 23  Junio  2015

No entenderemos nada si no somos capaces de ver a la vez la crisis de nuestro sistema político, la crisis del proyecto europeo y el nuevo escenario mundial del poder.

Con frecuencia el torbellino de la actualidad nos impide abrir la mirada y ver los grandes procesos que están determinando nuestras vidas en lo personal y en lo colectivo. Los árboles no nos dejan ver el bosque. Tal vez por eso las propuestas de nuestros políticos permanecen en un ámbito tan doméstico que, al final, resultan irrelevantes. Se echa de menos visión del Estado y visión de la Historia. Ningún líder español está siendo capaz de explicar qué nos pasa y, aún menos, ofrecer alternativas para España. Es como si tuvieran miedo de acercarse a una realidad que les queda demasiado grande.

Esa realidad –ciertamente enorme- descansa sobre tres procesos que han venido a confluir en esta hora.

El primer gran proceso afecta al orden interior: el final del sistema de 1978 con la ruptura de los grandes consensos que han gobernado la vida pública española durante casi cuarenta años, el descrédito de los dos grandes partidos de derecha e izquierda, el empujón separatista de los nacionalismos regionales, el final pactado de la ETA y la aparición de nuevas fuerzas políticas extramuros del orden constitucional.

El segundo gran proceso concierne al ámbito europeo, que desde hace treinta años se ha convertido en el único horizonte de la democracia española (Europa, se nos decía, iba a redimirnos de todos nuestros males) y que ahora se ha colapsado por la suma de diversos factores: la crisis financiera internacional, la progresiva sustitución de las reglas democráticas internas por otras de corte burocrático, el fracaso patente del euro, la irrelevancia de la política exterior de la Unión, la descomposición de las propias sociedades europeas, la presión migratoria, etc.

El tercer gran proceso, en fin, se sitúa en el contexto del poder mundial: los Estados Unidos han impuesto su hegemonía mundial en los planos económico, militar y energético, lo cual ha dado lugar al surgimiento de nuevas zonas de conflicto –desde Rusia hasta el mundo musulmán- y a la conformación de nuevos bloques en torno a Pekín y Moscú. ¿Queda muy lejos todo eso? No.

El español de hoy está metido hasta el cuello en estos tres procesos, por más que nos miremos el ombligo conforme a nuestra pertinaz tendencia a aquella “tibetanización” que denunciaba Ortega. No entenderemos nada de lo que nos sucede si no somos capaces de ver los tres procesos a la vez. Nuestra crisis económica es inseparable de la crisis financiera internacional y del colapso del proyecto europeo, nuestra crisis política es inseparable de la incapacidad de España para fijarse un objetivo nacional al margen del corsé europeo y de nuestra sumisión a la hegemonía norteamericana, y ello por no hablar de nuestra evidente descomposición moral, que hace eco a la de un Occidente que ha perdido el norte.

Estos problemas no son sólo nuestros. En buena parte de Europa, la reacción ha sido reforzar el acento nacional. Por eso los partidos de derecha nacional, hasta hace poco demonizados, determinan ahora mayorías democráticas –véase el caso escandinavo-, y por eso países como Gran Bretaña se replantean su relación con la Unión Europea y otros como Francia abren el debate sobre el euro. Por el contrario, en España, como en Grecia, la respuesta no ha sido esa, sino la eclosión de movimientos de izquierda radical, primaria, propiamente nihilistas, que crean más problemas de los que resuelven. Sería interesante preguntarse por qué. El hecho es que España, desgarrada por la ruptura interior y paralizada por el colapso exterior, ha dejado de ver un horizonte colectivo. Por eso estamos como estamos.

Es preciso retomar el control, sacar a nuestro sistema político de su actual miseria, recuperar la idea de interés nacional, reformular nuestro compromiso europeo, reconsiderar nuestras alianzas internacionales en función del nuevo escenario. Es preciso volver a hacer Política, con mayúscula. De lo contrario, España dejará de existir como agente en la historia universal.

Ciudadanos, entre la política y la impostura
Javier Benegas www.vozpopuli.com 23  Junio  2015

Si hay un punto de inflexión en el reciente devenir del Partido Popular más allá del “caso Bárcenas”, y de todo el marrón de la tesorería popular, o del match ball del rescate; es decir, si hay un punto de no retorno que, aunque menos conocido, ha resultado crucial en el devenir de la crisis política española es el que tuvo lugar poco antes de la pasada Navidad. Fue a mediados de noviembre, cuando las encuestas internas del PP revelaron que Podemos, esa secta que algún asesor genovés decidió atiborrar de clenbuterol para enterrar con ella al PSOE, estaba por completo fuera de control.

Por entonces, los incesantes casos de corrupción, la antipatía que provocaban Mariano Rajoy y sus validos en un ciudadano medio baqueteado sin piedad por la crisis, y la bula concedida al predicador Iglesias para que, con su aterciopelada voz, pudiera impartir sus sermones en la televisión, estaban obrando un efecto no deseado: Podemos estaba laminando al PSOE, sí, pero también al PP. Y esto no entraba en los planes de los burócratas de Génova y menos aún en los deseos del crony capitalism español.

Así pues, en noviembre de 2015 fueron contactados algunos responsables de los mass media para comunicarles que, como primera providencia, el estrellato televisivo de Iglesias, Errejón y Monedero debía concluir, que punto y final a la bula. Cobertura sí, toda la que fuera posible, pero hostil. Había que sacudierles muy duro y airear los trapos sucios de los líderes podemitas, que, por supuesto, los tenían. Siete meses era el tiempo del que se disponía para invertir la tendencia, subsanar los graves errores cometidos y evitar la debacle popular en las elecciones del 24 de mayo. Así que todos se aplicaron a la tarea con la acostumbrada devoción. Al poco la estrategia dio sus frutos y se le puso techo a Podemos. Sin embargo, el PP siguió desplomándose en las encuestas como si el suelo hubiera desaparecido bajo sus pies.

Extinguida cualquier posibilidad de que UPyD y Ciudadanos concurrieran juntos a las urnas y con las elecciones del 24 de mayo a la vuelta de las esquina, la histeria llegó a tal extremo que en el PP de Madrid se contempló rescatar del registro a algún partido político olvidadado para que, una vez provisto de un rostro conocido y del dinero y la propaganda necesarios, pudiera servir de cuña en favor de la tropa popular de Madrid. Demasiado tarde para una maniobra de esta envergadura, así que se desestimó y se pasó al plan B, consistente en desplazar a Ciudadanos hacia el centro-izquierda, porque, al decir de los más avezados analistas, ahí su potencial de crecimiento sería mayor… pero, sobre todo, porque dejaría de pescar en los caladeros del PP.

Una vez Ciudadanos se reposicionó a su manera (“Nosotros somos liberales en lo económico y socialdemócratas en lo social”), las encuestas agrandaron sus expectativas de voto en un intentó de seducir a esos votantes indecisos que de votar prefieren hacerlo a caballo ganador. Encuestas que, como luego se ha podido comprobar, fueron, en efecto, sospechosamente optimistas.

En honor a la verdad hay que decir que no fue preciso insistir mucho para que Ciudadanos se desplazara hacia el centro-izquierda, además de otras razones, la tropa que abandonaba a la carrera a Rosa Díez y se abrazaba a Rivera estaría encantada de sumarse a un partido que finalmente se reconocía socialdemócrata y que, además, a diferencia del malogrado UPyD, iba a gozar de espacio en los informativos y de las bendiciones de los señores del Ibex. El sueño húmedo de todo político arribista: sacar pecho como socialdemócrata y, a la vez, gozar de la protección de quienes manejan la caja.

Lo que sucedió después del 24 de mayo es de todos conocido. De las 20 principales ciudades, el PP solo gobernará en 3. Pedro Sánchez así lo ha querido, entre otras razones porque para mandar en el PSOE algún botín tenía que repartir. De lo contrario, con Susana Díaz dueña y señora de Andalucía –el paraíso de las colocaciones– podía darse por muerto. Para aquellos que pensaban que una coalición PP-PSOE habría sido posible, decir que deberían pensar en jubilarse en Benidorm.

Por su parte, Ciudadanos no ha terminado de eclosionar y ha quedado como partido bisagra, con sus candidatos locales atrapados en decisiones tácticas que muchos de sus votantes jamás entenderán, y con la dirección cada día con mayores dificultades para elaborar ideas-fuerza que trasciendan la política ordinaria y suenen verosímiles a oídos del común. De no romper con esta perversa dinámica, pronto podría convertirse en otra formación residual. Y es que en España las cosas ya no son igual que hace ocho años y la opinión pública, a poco que algo le huela a camelo, lo desecha a gran velocidad. Quizá más le habría valido a Rivera no participar en el precipitado sprint de las elecciones municipales y autonómicas y haber hecho oídos sordos a los cantos de sirena de quienes querían evitar a toda costa que determinados negociados quedaran a merced de Ada Colau, Manuela Carmena y sus mariachis anticapitalistas.

A lo hecho, pecho. Quién sabe, una vez olvidada por todos la regeneración –tal y como era de prever– y vuelta la burra al trigo, es decir, vueltos los españoles al hooliganismo ideológico, a esa leguaje binario de izquierda y derecha, quizá a Albert Rivera se le encienda alguna luz, y comprenda aquello que Mariano fue incapaz de comprender, que en tiempo de tribulaciones por su puesto que hay que hacer mudanza, de lo contrario tarde o temprano otros la harán por ti.

Sánchez ofrece la marca PSOE como valor refugio
Editorial www.vozpopuli.com 23  Junio  2015

El primer acto de la campaña electoral del PSOE ha tenido una puesta en escena clintoniana, con imágenes a la americana para un país, España, cuyo parecido con USA se reduce a que algunos españoles hablan inglés y otros, los que pueden, visitan Disneyworld o Nueva York, de vacaciones o de compras. Lo cual nos induce a pensar que Pedro Sánchez y sus mentores viven en un mundo virtual bastante alejado de la realidad política y social española que, desde nuestra perspectiva, exigiría un análisis serio de las causas de la desafección de millones de votantes, elección tras elección. Y no es la menor de dichas causas la de las políticas ejecutadas por los sucesivos gobiernos socialistas durante décadas. Según Sánchez, casi todo se reduce a la oferta del cambio tranquilo, el viejo latiguillo de Felipe González, uno de sus predecesores, para atraer a los presuntos votantes del centro y, si se tercia, a algunos enrabietados con el Partido Popular. Un eslogan vanidoso y evanescente que, como el de la España federal, se nos antoja un placebo para enfrentar una lista de problemas nacionales que incluye desde la debilidad y el descrédito del Estado, hasta la precaria salud del tejido productivo y de las finanzas patrias.

El candidato socialista, que acaba de arañar algo de poder territorial de forma mendicante, debe pensar que la marca de su partido sólo necesita un poco de imaginería y teatro mediático para recuperar el tono vital que le van negando en las urnas los españoles del otrora nutrido centro izquierda, francamente desnivelado ahora hacia la izquierda por mor de la grave crisis sufrida por el país. Los estrategas del PSOE no parecen haber caído en la cuenta, o tal vez sí, de la responsabilidad que incumbe a su vieja marca en la existencia de un profundo cabreo en la sociedad española, un mar agitado por la ira y el descontento, cuyo alcance es difícil precisar pero en el cual las redes tejidas con la iconografía del madrileño Circo Price poca pesca podrán obtener. Tal vez por eso dirigen la vista hacia aguas que presumen más tranquilas, con un discurso de una levedad asombrosa, un discurso desmentido por los hechos, sin calibrar que los bancos de pesca de esas aguas por las que transitan las clases medias se han encogido como la piel de zapa a cuenta del castigo infligido por sus políticas y las de sus adversarios del bipartito.

La reconstrucción política y moral de España
Repetidamente se habla de la corrupción, entendida como el aprovechamiento irregular de los recursos públicos o privados, en la que el PSOE tiene un largo historial que no vamos a enumerar. Pero hay otra corrupción, quizá tan grave o más que la anterior, que es la de haber convertido la socialdemocracia en una impostura al servicio de ideas e intereses que están desestabilizando gravemente no sólo a España, sino a una parte significada de nuestros socios europeos. De eso, ni una palabra en el Circo Price, como tampoco de Cataluña o del País Vasco, donde el PSOE, lo mismo que el PP, se encamina hacia la marginalidad parlamentaria. Pensar que abandonar tu territorio político te puede reportar réditos en predios ajenos, por no afrontar la molestia de analizar la realidad con rigor y proponer cambios serios –no meramente cosméticos- de los marcos actuales, es reconocer de entrada tu incapacidad para capitanear la reconstrucción política y moral de España. Una bandera que está abandonada en el campo de batalla de la política menor y de las miserias partidarias.

Y hablando de banderas, le cabe a Pedro Sánchez el popular refrán de que dime de qué presumes y te diré de qué careces. Sea el espectáculo de ayer sincero o impostado, ya va siendo hora de que el socialismo español resuelva de una vez por todas sus dudas con España y su bandera, y se deje de milongas izquierdistas que las más de las veces no esconden sino la incuria del desconocimiento de nuestra Historia, que, como todas las Historias, como en botica, tiene de todo: cosas buenas y cosas malas. Nuestro optimismo liberal y de progreso no nos convierte en crédulos parroquianos dispuestos a tragarnos el anzuelo de cualquier mercancía envuelta en el celofán del marketing político; al contrario, nos obliga a ser en extremo exigentes con quienes aspiran a lograr la confianza de los ciudadanos, razón por la cual desazona imaginar siquiera que hoy el PSOE, como ayer el PP, puedan creer que los problemas de España entrarán en vías de solución con unas gotas de colorín y unas cuantas caras jóvenes y agraciadas. Quizá nos equivoquemos, pero los milagros quedan para ese ámbito, tan íntimo como respetable, que es la religión.

Autoconsumo y burbujas energéticas
España pasó de tener uno de los costes de la electricidad más bajos de Europa a tener, tras la planificación de “el coste no importa mientras sea verde”, una de las tarifas eléctricas más caras
Daniel Lacalle El Confidencial 23  Junio  2015

“Caroline says, as she gets up from the floor, you can hit me all you want babe, but I don´t love you anymore” Lou Reed

Les presento un país donde, a pesar de contar con una capacidad excedentaria del 12%, se instalaron 23.000 megawatios de nueva capacidad de generación, y cuando ya superaba el 18%, otros 20.000 megawatios, para crecer, con jugosas subvenciones.

Les presento un país donde el exceso de capacidad de generación es hoy del 40%.

Les presento un país donde los costes fijos regulados, impuestos y subvenciones suponen el 62% de la tarifa eléctrica. Donde se echa la culpa de todo a una “liberalización” inexistente, donde el componente liberalizado no llega al 38% de la tarifa.

Y les presento un país donde se aprobaron 400MW de solar fotovoltaica y se instalaron 4000, con mucha alegría. Paga usted.

Ese país pasó de tener uno de los costes de la electricidad más bajos de Europa (con el mismo “oligopolio” y número de empresas –de hecho menor) a tener, tras la planificación de “el coste no importa mientras sea verde”, una de las tarifas eléctricas más caras de Europa.

En ese país, España, donde la energía renovable ya supone casi el 60% de la energía producida, se dice que “no se apoya a las renovables”. La traducción es “no nos dan más subvenciones”, porque no hay traba alguna a seguir creciendo… Si hay demanda.

En ese país, muchas empresas se lanzaron al sector renovable no desde un modelo energético, sino “constructor-promotor”, es decir, ignorando las necesidades de demanda y suministro, sino solo búsqueda de subvenciones. Porque las que tenían un modelo energético e industrial han sobrevivido admirablemente hasta a recortes regulatorios que, por supuesto, jamás he apoyado.

Pues bien, en ese país, tras llenar la tarifa de costes regulados y subvenciones, tras crear la mayor sobrecapacidad de la OCDE –ningún país de nuestro entorno llega siquiera al 20%- nos queremos bajar del tren. Mientras, esa sobrecapacidad se remunera - paga usted- entre subvenciones al carbón, interrumpibilidad, primas, etc…

Ese mismo país, donde hasta hace cuatro años nos decían que las subvenciones eran “el coste de un café”, que pagar 10 veces más por energías subvencionadas creaba mucho empleo, que cuando la demanda volviera el coste no se notaría y cosas similares, hoy se lleva las manos a la cabeza ante un borrador de decreto ley sobre autoconsumo en el que, Dios nos libre, se incluye un posible cargo por el uso de la red a aquellos usuarios que utilicen la red eléctrica. Impuesto al sol, lo llaman.

Señores, en España el único impuesto al sol que existe es el que ya paga usted por la energía solar casi 10 veces más cara que la media del resto de las tecnologías, por las primas más generosas y peor planteadas de la OCDE. Las que nos han llevado a cargar durante años con la carga de pagar a precio de oro tecnologías nacientes y no beneficiarnos posteriormente de la caída de costes.

Asumir que no se debe pagar una parte de la red de transporte y distribución de electricidad por la energía generada para autoconsumo, cuando se pretende usar la red como elemento de respaldo y verter el exceso a dicha red, es como comprar un chalet y decir que no pagas el alumbrado público y el servicio de recogida de basuras.

Los sistemas eléctricos son todos integrados. Todos. Por eso la red –que es pública y regulada- se costea entre todos.

Desafortunadamente, en este país, el legislador ahora tiene que ser preventivo, y ante el más que probable efecto llamada de otro modelo constructor-promotor, se tiene que legislar para evitar un enorme burbujón de sobrecapacidad adicional.

Pon un panel solar en el techo y vende la electricidad a la red, que te forras y recuperas la inversión sin casi capital y con un préstamo a cómodos plazos. ¿Les suena?. Lo mismo que les vendían a los pobres que participaron de la burbuja de 10 veces más instalaciones solares de las planificadas, diciéndoles que se podían endeudar el 80-90% de la inversión porque lo garantizaba el BOE. Ya sabemos cómo acabó.

El estudio “The Future of Solar” del MIT (5 mayo 2015, presentado por Richard Schmalensee) y el World Energy Outlook de 2013 de la Agencia Internacional de la Energía hablan del problema de pobre competitividad de la energía solar residencial comparada con la centralizada y alertan del subsidio que supone la mala regulación que no impute costes de usos del sistema a los autoconsumidores. De hecho, explican que la generación distribuida aumenta los costes de las redes de distribución al asumir las exportaciones de los autoconsumidores. Vamos, que las inversiones en redes adicionales necesarias las paga el que se queda dentro del sistema.

Soy partidario del autoconsumo, por supuesto. Pero no de dejarle el facturón de nuestra caradura verde y negra-carbón a los que queden. Porque no se puede construir la casa por el tejado. Se tiene que racionalizar el mercado eléctrico, reducir costes fijos, impuestos y subvenciones y dejar que las empresas compitan, no subvencionar el exceso de capacidad. Permitir que se limpie el exceso cometido durante la época de “a crecer a crecer”.

Y soy partidario de que se limpien los sectores ineficientes que se lanzaron a la burbuja, partidario de que se acaben ya las subvenciones al carbón –que no tienen nada de verde y todo de político- y sobre todo de que los errores de planificación no los paguen los consumidores. Que los que se benefician de las subvenciones no le echen la culpa a todo el mundo menos a ellos, mientras cobran el cheque todos los meses.

Quiero autoconsumo cuando tengamos un sistema donde haya verdadera competencia, donde nadie venda su electricidad garantizado por ley, donde no haya primas y sí deducciones fiscales, y donde todas las tecnologías, renovables o no, compitan sin “régimen especial” ni pagos especiales.

Quiero que se permita el autoconsumo, como se va a hacer, no tengo duda. Pero no quiero que bajo el epígrafe “autoconsumo” se me cuele otra burbuja.

Quiero que el consumidor más desfavorecido, el que no tenga el lujo de disponer de varios miles de euros y un chalet individual para instalar un panel en el tejado, no tenga que pagar el exceso que dejaron los de “el coste, mientras sea verde, no importa”.

El consumidor cautivo, el que no puede costearse el lujo de “bajarse del tren” no puede ser el que cargue con las decenas de miles de millones de primas, costes fijos y subvenciones creadas al calor de “creceremos más que Alemania”.

Convertir el autoconsumo en una solución de privilegiados para el exceso creado desde la demagogia, la mala planificación y las subvenciones no es nada liberal. Primero, los cimientos, que si no la factura de la fiesta subvencionada 2004-2010 la van a pagar, como siempre, los pobres.

Situación insostenible
Los bancos griegos hace una semana que deberían haber cerrado
Borja Jiménez de Francisco  www.gaceta.es 23  Junio  2015

La banca griega ha sobrepasado en unos 4.000 millones de euros el máximo que podía pedir prestado según las estimaciones de JP Morgan.

Lo que implica que los bancos helenos deberían haber cerrado la semana pasada. Según la firma estadounidense, ha sido el BCE, quien ha impedido que la banca griega echara el cierre. Aunque, eso sí, en caso de que esta tarde no se alcance un acuerdo, el organismo que preside Mario Draghi no cedería más y podría cerrar el grifo de liquidez, ya que no tendría garantías. Algo que forzaría al gobierno de Tsipras a implementar un corralito. Lo que está claro, tal y como explica Carlos Fernández, de XTB, es que la más perjudicada por un Grexit, sería la propia Grecia: “Eso sin duda. Habría que ver además como vuelve a financiarse, ya que al salir del Euro no tendría el apoyo del BCE inyectando liquidez tanto a los bancos como vía compra de deuda. Por tanto habría que ver, sobre todo, en qué estado queda todo; pero sería muy difícil ganarse la confianza de los inversores de nuevo. Se plantearía un escenario muy complicado para Gracia en los próximos años”.

Según JP Morgan, Grecia sigue siendo el comodín. Creen que no es probable que los inversores se jueguen su dinero mientras aparecen titulares sobre controles de capital, pero su visión es que los controles de capital forzarán a Grecia a buscar un acuerdo, por lo que la incertidumbre, dicen, no durará mucho.

Por su parte, la agencia Moody´s asegura que la banca europea, en general, está en una buena posición para gestionar un eventual Grexit, sin embargo, advierte de que las entidades de los países periféricos no lo tendrán tan fácil. Santiago Carbó, catedrático de la Bangor Business School, explica los motivos. Primero, el efecto contagio, y segundo, un aumento del déficit público. “Claro que nos afectaría porque, primero, habría un contagio debido a que sale un país y se empieza a ver una hipótesis que hasta ahora no existía y, segundo, por las pérdidas que se verán, de algún modo, reflejadas en los déficit públicos y en el nivel de deuda pública del Estado. Que tendría una pérdida que hay que asumir”.

Pero lo cierto es que la banca de la zona euro ha mejorado sus condiciones financieras y se ha estabilizado gracias a la mejora del entorno económico de la región. Hace tres años, explica Moodys, la confianza de los inversores estaba mucho más debilitada.

Sin embargo, Santiago Carbó no cree que los bancos del resto de países europeos puedan estar tan tranquilos. En su opinión, el BCE, países como Alemania, Francia o Reino Unido, e incluso otros como Serbia, también deberían estar con un ojo puesto en Grecia.

Aquí, en España, los bancos han ido deshaciéndose de deuda helena hasta reducir el riesgo en un 53%, si bien es cierto que la exposición de las entidades españolas nunca ha sido muy alta. Alcanzó máximos cercanos a los 925 millones de euros, y ahora se limita a sólo 430 millones de euros.

Juan Ramón Rallo: "Las ideas de Podemos nos arrastrarían a una ruina todavía mayor"
El doctor en economía y colaborador del grupo Libertad Digital Juan Ramón Rallo analiza las propuestas de Podemos para Libre Mercado.
 Libertad Digital 23  Junio  2015

LIBRE MERCADO: ¿Cómo ves el panorama político y económico tras los últimos acontecimientos (irrupción de la extrema izquierda en ayuntamientos y regiones, quiebra de Grecia...)? ¿La situación es tan preocupante como parece?
JUAN RAMÓN RALLO: Hay dos aspectos preocupantes. El primero es que la crisis económica está lejos de haberse superado dado que el Gobierno no ha reducido el gasto o liberalizado la economía cómo debería haberlo hecho: eso nos coloca en una situación de fragilidad que puede estallar por cualquier disrupción profunda que vivamos (por ejemplo, la salida del euro de Grecia).

El segundo es que una sociedad que apoya en masa a dirigentes políticos que apuestan por entregarle un poder total al Estado es una sociedad que ha perdido el respeto a los valores básicos que a largo plazo permiten construir una sociedad libre y próspera: el respeto a la propiedad privada o a los contratos voluntarios, la vigilancia permanente contra los abusos de los políticos o la vindicación de un gobierno estrictamente limitado. Dicho de otro modo: sí, las ideas de Podemos nos arrastrarían a la ruina, pero lo verdaderamente grave es la sociedad que las acoge y las promueve.

LM: ¿Qué decisiones se deberían haber adoptado desde diciembre de 2011 para no haber llegado a este punto?
JRR: Es verdad que en diciembre de 2011 la situación económica era extremadamente difícil, pero debería haberse hecho justo lo contrario de lo que se hizo: bajar impuestos en lugar de subirlos; recortar todas las partidas de gasto público en lugar de mantenerlas a costa de asfixiantes tributos; liberalizar todos los sectores económicos y no tan sólo —y muy tímidamente— el laboral; y no rescatar a las cajas con dinero de los contribuyentes sino convirtiendo deuda en acciones (bail-in).

Pero más allá de preguntarnos qué debería haber hecho el gobierno por nosotros —algo sobre lo que no tenemos ningún control—, quizá sea pertinente plantearse cómo podemos nosotros protegernos frente a los errores y despropósitos de este gobierno y de los que vendrán: formarnos y educarnos para saber capear el temporal que los políticos nos crean.

LM: ¿Qué importancia concedes a las buenas ideas de cara al éxito o al fracaso de una sociedad?
JRR: Las buenas ideas son clave para poder disfrutar a largo plazo de sociedades libres y prósperas. Las buenas ideas —conocer cuáles son las bases de la convivencia y el respeto mutuo, o comprender adecuadamente cómo funcionan los mercados libres— son los pilares de cualquier sociedad funcional.

LM: Incluso en un entorno de tanto desánimo como el que padecemos, ¿es posible revertir la situación?
JRR: A corto plazo es complicado cambiar la mentalidad de millones de españoles que ciegamente apuestan por que los políticos dirijan, controlen y tutelen nuestras vidas. A largo plazo, la batalla de las ideas es fundamental: el consenso socialdemócrata tiene pies de barro y es necesario desarmarlo sin prisa pero sin pausa. Eso sí, para poder librar exitosamente la batalla de las ideas, necesitamos contar con las mejores ideas y con los mejores argumentos posibles: sin ellos, no lograremos socavar suficientemente el consenso del statu quo.

LM: Muchos consideran que el control de la educación es clave para imponer una determinada cosmovisión en la sociedad. Y es indudable que el pensamiento estatista es hegemónico en este sentido (colegios, institutos, universidades)...
JRR: El control estatal de la educación es evidente que se ha convertido en una herramienta básica de dominación política: el sistema está diseñado para crear "buenos ciudadanos" desde la más tierna infancia, entendiendo por "buenos ciudadanos" aquellos que muestren reverencia por el Estado y por la política estatal. Además, este fenómeno se refuerza con la creación de una burocracia educativa que está inserta en esa organización estatal y que, por tanto, normalmente tiene un interés consciente o inconsciente en perpetuarla: cuando tu modus vivendi está absolutamente alejado del mercado y cuando, para más inri, las ideas favorables al mercado podrían poner en jaque ese modus vivendi, entonces resulta hasta cierto punto comprensible que te repelan unas ideas o que no entiendes o que entiendes y sabes peligrosas para tus intereses.

LM: Al contrario de lo que se dice de los liberales, no estás encerrado en una burbuja. Eres un economista mediático, tus libros gozan de una excelente acogida entre el público, codiriges un Máster en Economía que va ya por la cuarta edición... Dada tu experiencia, ¿cuál crees que es la mejor manera de mejorar la sociedad en la que vivimos?
JRR: Formarse e informarse es clave para que no te engañen y para que puedas protegerte de las trampas que continuamente nos colocan encima de la mesa nuestros políticos. Uno puede formarse por vías muy distintas, pero, ya que lo mencionas, diría que el Máster en Economía del Centro de Estudios Superiores OMMA y la Universidad Francisco Marroquín, que tengo el honor de dirigir, es una de las mejores vías que conozco para ello: se trata de un programa de formación en Economía, estructurado con los mejores profesionales del sector (Carlos Rodríguez Braun, Daniel Lacalle, Miguel Anxo Bastos, etc.), que permite a cualquier persona —incluso aquellas que no cuenten con ningún conocimiento previo— alcanzar un grado de formación muy elevado en esta materia y que, para mayores facilidades, es on-line. Es decir, el alumno puede seguir en directo las clases desde casa, puede interactuar con el profesor y con el resto de alumnos por la plataforma del curso, y posteriormente dispone de todos los materiales y de todas las clases grabadas para poder volver sobre ellas tantas veces como quiera.

En octubre arrancamos con la cuarta edición de este máster, así que cualquier persona que quiera formarse e informarse en profundidad sobre una ciencia social tan fundamental como la Economía, va a tener una excelente oportunidad para hacerlo.

TRAS LA RUPTURA CON LOS VALORES TRADICIONALES
Desbandada de miembros del PP rumbo a VOX
Exconcejales, un exvicepresidente provincial y Santiago Abascal Escuza son algunos de los nuevos afiliados de VOX.
Gaceta.es 23  Junio  2015

Tras una semana convulsa en el Partido Popular y de los nombramientos de Mariano Rajoy, varios destacados militantes del PP han decido abandonar esa formación y sumarse al proyecto de VOX. "Serán cada vez más las personas que se sumen a VOX; y en las próximas semanas se conocerán otros nombres", ha asegurado Santiago Abascal, Presidente de la formación.

Es el caso de Luis Miguel Urrechu ex concejal del PP en el Ayuntamiento de Llodio se ha afiliado a VOX “porque lo que importa no es llegar al final, sino estar en el camino correcto, y VOX es el camino correcto para millones de españoles”, ha asegurado.

Una convicción que comparte con muchos de sus compañeros del PP vasco que como Urrechu han dado un paso adelante y han abandonado ya las siglas del Gobierno de Mariano Rajoy para seguir prestando su servicio a España en VOX. Algunos de los cuales han preferido permanecer en el anonimato pese a que participan en los procesos democráticos internos como afiliados de pleno derecho.

Santiago Abascal Escuza, padre del Presidente de VOX, ex diputado nacional y dirigente historico del PP vasco desde hace 35 años, ha sido una de las voces más críticas con las políticas de las que hasta unos días era su partido. “El PP en algunos aspectos y en muchas personas en el País Vasco no es reconocible a los tiempos de Carlos Iturgáiz, de María San Gil o de Jaime Mayor Oreja. No se ha hecho lo correcto en muchos temas, tampoco en materia de terrorismo, señalaba hace unos días en un medio de comunicación. Hoy, Santiago Abascal, padre, ya forma parte del proyecto de VOX como afiliado: “Me incorporó a VOX porque el mejor servicio que puedo hacer a España en estos momentos es ayudar a lareconstrucción de la derecha."

Un pensamiento que han manifestado militantes de distintos puntos del territorio que desde hace tiempo no reconocen ni comparten el rumbo que ha tomado el Partido Popular. Muchos consideran que la formación de Rajoy ha dejado de defender los valores por los que siempre trabajaron. Por esta razón Manuel Martín Montero, ex vicepresidente del PP de Granada se ha sumado a VOX: "Me incorporo a VOX para estar en paz con mi conciencia", ha dicho.

También el exconcejal del PP en Zaragoza, Julio Calvo comunicó hace unos días que se incorporaba a VOX por “discrepancias insalvables” con el PP.

Por su parte, el Presidente de VOX, Santiago Abascal ha dado la bienvenida a estos nuevos afiliados y ha tendido la mano a todos aquellos que compartan los valores de su formación "Nosotros tenemos los brazos abiertos y la mano tendida a quienes quieran sumarse a nuestro proyecto para defender lo esencial: la supervivencia de la Nación española y la libertad e igualdad de sus ciudadanos", ha recalcado.

Una oferta que Abascal ya hizo hace unos meses cuando expreso en un diario digital su deseo de formar “una casa común de La Derecha, en la que podrán convivir, en tensión, liberales y conservadores, patriotas y democristianos, empresarios y empleados, etiquetados y desetiquetados”. Así como una forma distinta “y sin complejos” de trabajar en un proyecto político.

Estos nuevos afiliados de VOX empezarán a participar de la democracia interna de la formación el sábado 27 de junio en la Asamblea Extraordinaria que se celebrará en el Teatro La Latina de Madrid en donde los más de 3500 afiliados podrán votar a su candidato a la Presidencia del Gobierno.

Un acto de unión en el que intervendrán miembros destacados del partido como José Antonio Ortega Lara, Fundador de VOX, y algunos de los recién nombrados concejales de la formación como Maria Ruiz, concejala en Villaviciosa de Odón, y Javier Galue, concejal de Villanueva de la Cañada.

Afiliados de toda España se reunirán en el céntrico teatro madrileño para ejercer su derecho a voto y elegir a al candidato que encabezará la lista de las próximas elecciones generales. Los dos candidatos, Santiago Abascal y Carmelo González, pronunciarán un discurso antes de la votación en el que podrán explicar el proyecto de su candidatura. Con esta Asamblea terminan los 15 días de campaña interna en la que ambos han recorrido España para visitar y charlar con los más de 3500 afiliados de VOX.

UN PRESENTADOR DE TV3 INSULT A LOS ESPAÑOLES
El discurso del odio es 'habitual' en Cataluña
A un presentador de la televisión catalana no se le ocurrió otra cosa a que llamar a los españoles "panda de mangantes sarnosos y cabrones de mierda".
Arturo García  www.gaceta.es 23  Junio  2015

Las palabras de Quim Masferrer, humorista de profesión, colaborador y presentador en TV3, son "muy habituales en Cataluña". Juan Arza, de Sociedad Civil Catalana, explica que este tipo de discursos se realizan "a diario" por toda la región: "Muchos no trascienden, pero son muy habituales".

Al 'cómico', por llamarle de alguna manera, no se le ocurrió otra cosa a que llamar a los españoles "panda de mangantes sarnosos y cabrones de mierda". Para continuar su intervención, Masferrer aseguró que "querían quitar la dignidad a los catalanes" entre los aplausos y vítores del público allí presente.

Desde Sociedad Civil denuncian este tipo de prácticas y alertan de que la sociedad "se está volviendo indiferente ante este tipo de discursos del odio". "Son unas imágenes muy graves, hablan por sí solas", explica Arza que recuerda que Masferrer no es un personaje cualquiera: "Es colaborador y participa en un montón de programas de TV3".

Sin embargo, la exaltación del nacionalismo por parte de uno de los esbirros oficiales de Artur Mas podría tener un motivo: la cadena pública catalana es muy buen cliente de la productora del humorista. Arza cree que Masferrer es "uno de los grandes favorecidos por el régimen gracias a su notoriedad, de la que se aprovecha para difundir sus ideas".

En este sentido, Sociedad Civil señala a varios actores como Toni Albà o Toni Soler a los que "siempre favorece TV3". "Todos ellos son independentistas acérrimos", sentencia Arza.

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¿Más España? ¿Dónde?

Pablo Planas Libertad Digital 23  Junio  2015

Asistimos a una sucesión de extraordinarios acontecimientos cuya comprensión cabal será fruto de la maceración de los años. Los cambios se suceden a un ritmo vertiginoso y lo que era sólido, estable y perdurable ayer se convierte en un resto arqueológico en el tránsito de la noche al alba. Mas y Duran ya no están juntos, Mariano se ha cargado a Floriano y Carmena y Colau llevan un día sin dar la lata. Algo traman.

Lo más sorprendente es el súbito arrebato de españolidad de Pedro Sánchez, designado candidato tras unas arduas primarias en las que sólo él consiguió los avales para presentarse. Sánchez va del Obama style en lo de la mujer y en lo de la bandera, pero lo de las primarias a la americana le queda un poco lejos. Nuestro socialismo, como nuestra política, es más a la búlgara que de los caucus de Iowa.

La exhibición de la bandera nacional en un mitin del PSOE es ciertamente una novedad en el discurso escenográfico del partido, un hito a la altura del congreso en el que Felipe dijo que ya no eran marxistas, gran declinación de intenciones, no menor que la de presentarse a las generales con el lema "Más España", una ocurrencia de Pedro Sánchez embalado tras comprobar el efecto de la oriflama en las portadas.

¿Más España? ¿Dónde? El partido del patriota Sánchez ha pactado en Cataluña, Valencia y Baleares con quienes odian la sola mención de la patria. Zapatero, el PSOE de la filigrana de la nación de naciones y el Estatut del tripartito, son el origen de la fuga en Chernobyl, todo ese buen rollismo posbigotón que tocaba la lira en la Champions financiera mientras la gente se quedaba en el paro y al pairo.

En 2007 se acuñó el derecho a decidir. Ocho años después, los cándidos pueden suponer que el PSOE de Sánchez ha rectificado, que no solo se arrepiente sino que muestra propósito de enmienda. Pena que los hechos contradigan el reflejo de la bandera bicolor, que los compañeros de Sánchez gobiernen el Mediterráneo al grito de cero España, que el PSOE sea el sostén de quienes están dispuestos a poner la nación en almoneda, que la razón práctica arríe el pendón de conveniencia y que todo no sea más que el número del trapecista y la corista, un triple mortal con red y riesgo cero. A fin de cuentas fueron otros los que primero dijeron que España era una marca.

Podemos, al lado de los criminales
EDITORIAL Libertad Digital 23  Junio  2015

Pablo Iglesias ha vuelto a demostrar que, en materia de terrorismo, le preocupan sobremanera quienes han asesinado a 850 personas y destrozado miles de familias españolas. Sus palabras en a un medio británico, donde juzga un "problema político trágico" que haya presos de ETA encarcelados lejos de sus parientes, suponen una nueva ofensa a las víctimas de todos esos asesinos, cuyas familias, al contrario que las de los etarras, ya sólo pueden ir a visitarlas al cementerio.

El desprecio del caudillo comunista por la Justicia democrática llega al extremo de que califica de "prisioneros" a los asesinos de la banda terrorista, como si se tratara de combatientes de guerra capturados en el campo de batalla y no de unos asesinos de la peor especie que cumplen las penas que les han sido impuestas por los tribunales con todas las garantías procesales de un Estado de Derecho, inexistentes en los regímenes que tanto admiran él y los etarras.

El máximo líder de Podemos no es un caso aislado en la formación ultraizquierdista. Al contrario, sus cuadros han justificado o jaleado las actuaciones más bochornosas –y probablemente delictivas– de algunos de sus correligionarios, como ocurre siempre en los movimientos totalitarios.

Sirva de ejemplo execrable el caso que tiene por protagonista a Alfonso Fernández Ortega, alias Alfon, un delincuente con antecedentes por robo con violencia, agresión sexual y tráfico de drogas al que la Policía sorprendió portando un artefacto explosivo durante la jornada de huelga convocada por los sindicatos el 14 de noviembre de 2012. Pues bien, el ingreso en prisión de este criminal ha propiciado que Iglesias, Errejón y compañía salgan a la palestra a defenderlo.

Esta es la verdadera cara de Podemos, por más que sus dirigentes pretendan presentarse como unos jóvenes progresistas inspirados en la socialdemocracia escandinava. El electorado ya ha comenzado a ver de qué basural totalitario procede toda esta recua de fanáticos sin experiencia profesional conocida y dispuestos a cualquier cosa con tal de alcanzar el poder. Esa es la esencia de Podemos, como está quedando de manifiesto pese al silencio clamoroso o la infame complicidad de la mayoría de medios de comunicación, que han alfombrado la llegada a la política de estos antisistema y que fingen escandalizarse por el brillante discurso político de un joven miembro del PP, mientras tratan de ocultar, con toda intención, la defensa de los etarras y otros malhechores que hacen constantemente los neocomunistas.

Lo más preocupante en estos momentos no es sólo que un partido chavista, defensor de criminales, haya alcanzado importantes cotas de poder, sino que el PSOE, el partido que todavía lidera a la izquierda española, se haya rendido ante semejante cáfila liberticida y le haya facilitado el acceso a numerosas instituciones democráticas con tal de dañar al PP.

Pedro Sánchez es el máximo responsable de que el partido que defiende a lo más abyecto de la sociedad esté ocupando amplios espacios en la esfera pública. Mientras el líder socialista no revise su política de pactos y comience a actuar en consecuencia, esa bandera de España que exhibió el pasado domingo como símbolo de su proyecto socialista será sólo un vergonzoso sarcasmo.

Iglesias y su tragedia.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 23  Junio  2015

Usted sí que es trágico Sr. Iglesias, una tragedia para el escenario político español y para cuantos le siguen como el profeta de la ultra izquierda. Porque desde sus inicios su pensamiento ha sido querer imponer la tragedia en España del mismo modo en que ayudó a afianzarla en Venezuela y el apoyo que presta a la que están viviendo los griegos con su partido espejo Syriza. Y eso sí que es una auténtica tragedia griega. Lo que le sucede a los presos de ETA desperdigados por las cárceles de toda España es solo un mínimo signo de sensatez penitenciaria al evitar su concentración y las posibilidades de que formen grupos de presión y desestabilización. Y aún así, el llamado “colectivo de presos” gracias a la labor de letrados sin escrúpulos cercanos a ETA y a su ideología, mantienen una coordinación de acción solo rota por la actitud personal de alguno de los que han reflexionado sobre sus actos y reconocido aunque sea parcialmente su error.

Ya sabíamos de usted, Sr. Iglesias sus nunca ocultadas simpatías y comprensión por la lucha que usted considera política de los etarras. No extraña el que su comprensión sea hasta el extremo de reconocer el derecho a decidir sobre su independencia de los inexistentes pueblos en los que contempla al “pueblo catalán” y al “pueblo vasco” incluyendo la llamada “lucha armada” de una guerra unilateralmente declarada y en la que el campo de batalla durante décadas ha sido todo el territorio nacional, con la excepción de Cataluña defendida por ERC que negoció un trato especial como nación aparte donde ETA no debía atentar. Ustedes desde luego que no comparten el que a ETA se le llame y sea reconocida internacionalmente como organización terrorista y a sus miembros como terroristas y no como “gudariak” o soldados, héroes homenajeados de modo obsceno por ese pueblo vasco. Unos terroristas que si están presos solo ha sido por la eficiencia de las FFyCCSE y la unión de los partidos demócratas en algún momento, que desgraciadamente se rompió traicionando a las víctimas y a los españoles de forma vergonzosa.

Sus intenciones son muy claras y usted mismo Sr. Iglesias se encarga de difundirlas con declaraciones como las dedicadas al líder socialista Pedro Sánchez al que le ha invitado a elegir entre “el cambio o la bandera”. Es decir que se sume a lo que usted y su partido proponen para España, que no es otra cosa que una dictadura bolivariana bajo la bandera de la izquierda radical más absoluta, o que siga a la bandera de España, es decir a la Ley, la Constitución algo que ustedes rechazan y prometen acatar usando la fórmula abertzale de “por impositivo legal”. Porque a usted Sr. Iglesias, le empieza a pasar lo que a otros anti españoles declarados y es que no sienten nada por la bandera de España, es más a algunos les molesta tanto que llegan a quitarla de los edificios y de los despachos oficiales, mientras otros la queman y se dedican a silbar el himno de España.

Sí es una tragedia cuyo final todavía no se ha escrito, aunque usted y los que le siguen ya lo tengan ideado. Desde luego que intentaré que usted fracase en sus propósitos contribuyendo con los mínimos medios que dispongo en este espacio de libertad prestado por Periodista Digital, intentando que mis conciudadanos no permanezcan ciegos ni sordos ante la evidencia que usted no parece querer ya ocultar, quizás por sentirse fortalecido tras sus logros en la obtención de poder, a pesar del fracaso electoral obtenido, gracias a la torpeza y sumisión de un partido socialista desesperado y obcecado por desplazar al PP como sea y a costa de lo que sea.

Podemos debería mostrar más sensibilidad hacia las víctimas del terrorismo
EDITORIAL El Mundo 23  Junio  2015

En una extensa entrevista en la New Left Review, Pablo Iglesias afirma que «el conflicto en el País Vasco ha perdido su centralidad, algo que fue esencial para el régimen» y señala que el abandono de «la lucha de ETA» ha dejado unos «500 prisioneros» que cumplen su condena a cientos de kilómetros de sus hogares. Y luego afirma que estamos «ante un problema político trágico», sin concretar si se refiere a la situación de los presos o a las consecuencias de las acciones de ETA. De una cosa sí que no cabe duda: manifestó empatía hacia los verdugos olvidándose de mencionar siquiera a sus víctimas. Esa falta de sensibilidad en Iglesias es muy censurable.

La traducción del inglés de sus palabras es literal. No sabemos los términos en los que se expresó en español, pero habla del «conflicto» vasco y nada dice sobre las 800 personas asesinadas por ETA, a las que nadie podrá ya devolver la vida. Iglesias emplea el vocablo struggle, que significa lucha, cuando podría haber utilizado «violencia» o «terror». Fuentes de Podemos matizaban ayer que se trata de un problema de mala traducción ya que Iglesias se refería al emplear el término de «trágico» al problema vasco en su conjunto y no a la dispersión de los presos. El texto deja lugar a dudas.

La prueba de ello es que Iñigo Errejón aseguró ayer respecto a la dispersión que las familias de los presos «no deberían pagar una pena adicional» y precisó que ello no forma parte de un razonamiento político sino «humanitario». Sostiene así lo mismo que afirma Iglesias en esta entrevista. El problema es que, cuando lo dijo, no sabía que su compañero daría marcha atrás.

Es verdad que Iglesias y Podemos han condenado en más de una ocasión el terrorismo de ETA. Como también lo es que muchas otras veces han tratado de obtener rédito político y de agitar el debate público jugando al equívoco sobre un asunto tan delicado. Por eso su desmentido no es creíble. No lo es porque tiene una visión absolutamente sectaria de lo que él llama «conflicto», recordando a los presos y olvidando a las víctimas. El lenguaje le traiciona. Iglesias se distancia de la dinámica tradicional entre derecha e izquierda y asegura que Podemos es una formación «transversal» que pretende ocupar «la centralidad» del mapa político. Difícilmente podrá lograr ese objetivo si persiste en su ambigüedad sobre ETA.

No será fácil que Iglesias pueda evitar la larga sombra de la banda terrorista cuando su formación ha sido clave para que Bildu obtuviera la alcaldía de Pamplona y algunas ciudades vascas. Como dice el proverbio, obras son amores y no buenas razones
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