AGLI Recortes de Prensa    Miércoles 24  Junio 2015

Un acuerdo griego que no solucionará casi nada: la fórmula Syriza es parte del problema
La propuesta de Syriza filtrada a los medios y considerada como un “avance” muestra parte del problema. Propone subir el IVA, recortar las pensiones y aumentar los impuestos al trabajo
Daniel Lacalle El Confidencial 24  Junio  2015

“You shaped my life with Technicolor carving knife and now I don't know what to feel” Elliott Murphy

En la serie sobre el culebrón griego que llevamos en esta columna (vean “el laberinto griego” y “el plan B de Syriza”) nos faltaba analizar por qué la Troika no termina de acordar con los países una fórmula que promueva el crecimiento y a la vez solucione los desequilibrios de las economías.

La propuesta de Syriza filtrada a los medios y considerada como un “avance” muestra parte del problema.

Syriza propone subir el IVA, recortar las pensiones y aumentar los impuestos al trabajo. Un ajuste de 1,51% del PIB en 2015 y del 2,87% en 2016.

El mayor recorte es en las pensiones, subiendo la edad media de jubilación de 62 a 67 años y eliminando jubilaciones anticipadas.

La subida del IVA y un impuesto “temporal” del 12% a todas las empresas con beneficios superiores a 500.000 euros es un torpedo a la línea de flotación de lo que queda del barco griego, el consumo y las pymes. Por descontado, no van a recaudar ni de lejos los 680 millones de euros adicionales por IVA puesto que probablemente afectará al consumo y mucho menos los 945 millones por el impuesto “temporal” del 12% a los beneficios. Atención al cálculo de cuento de la lechera que ha tenido que hacer el gobierno de Syriza. Para llegar a esos 945 millones tendríamos que asumir que las empresas griegas con beneficios superiores a 500.000 euros, o se duplican en un año, o en 2015 van a aumentar beneficios sobre 2014 entre un 70 y un 80%. Magia.

Todo muy “social”. Syriza vuelve a imponer las mismas medidas que los gobiernos anteriores. Y conseguirá los mismos resultados.

¿Qué significa esto?. De nuevo, el gobierno griego prefiere atacar la creación de empleo y valor añadido además del consumo antes de atacar el gasto clientelar. El estado griego mantiene cientos de “comités” de “análisis” que emplean a más de 10.000 personas y cuestan alrededor de 200 millones anuales (el doble de lo que quieren ahorrar en 2015 cortando pensiones), según el profesor Michael Mitsopoulos. Más de 70 empresas públicas con una media de empleados que llega a ser un 30% superior a cualquier comparable europea, y la mayoría generadoras de pérdidas. Muchos se rasgan las vestiduras con el gasto en defensa de Grecia y pocos dicen que el 70% son salarios y que Syriza no ha propuesto reducirlos ni despedir a nadie, en ningún momento.

Pues bien, con las medidas anunciadas se pone otro palo en las ruedas de los sectores creadores de riqueza y empleo, se ataca la renta disponible del sufrido ciudadano griego y se incentiva aún más el fraude. Imagínense cuantas empresas van a pasar automáticamente a publicar menos de 499.999 euros de beneficio.

Y dentro de tres años, hablamos de Grecia y su crisis “social” otra vez, mientras le ponen otra piedra en el zapato a las empresas y consumidores.

Siempre se dice en los medios que la Troika “exige” y que la UE “demanda”… Y no deja de ser una falacia. Los países no tienen por qué seguir las recomendaciones, a menos que lo que quieran es seguir endeudándose y gastando muy por encima de sus ingresos. Es el gobierno el que decide cómo ajustar. La Troika solo pide adecuar gastos a ingresos, no la forma de hacerlo. Propone toda una batería de medidas y luego, como siempre, se elige la más cómoda para el aparato de gasto. Oídos sordos a las propuestas de reducir cotizaciones sociales y facilitar la creación de empresas.

¿Y por qué Grecia no hace como Irlanda?

Cuando los medios usan la manida frase de “la Troika exige subir impuestos”, siempre olvidan –convenientemente- todo lo demás que propone…. Y el ejemplo de Irlanda.

Irlanda, país rescatado y con enormes desequilibrios tras el pinchazo de su burbuja inmobiliaria, ha podido salir de la crisis mejor y más rápidamente que Grecia y otros países rescatados con una fórmula: bajos impuestos, alfombra roja e incentivos fiscales a la creación de empleo y facilidades para montar empresas.

¿Qué ocurre? ¿Tenía Irlanda bula para saltarse las “exigencias”? ¿Contaba con enchufe?. No. Son los gobiernos los que deciden, para mantener el gasto político a toda costa, tirar de “ajustes” por el lado de los ciudadanos, no de su último “comité de seguimiento”.

Desafortunadamente, la Troika no se mete en los errores monstruosos que se cometen en estos ajustes de “escollo al crecimiento”. De hecho, si la Troika quisiera fortalecer su imagen y su prestigio, debería rechazar de plano estas propuestas que solo llevan a más gasto inútil, menos creación de empleo, menos riqueza y menos crecimiento.

Todo se fía, de nuevo, a la política monetaria. Se piensa que el gas de la risa monetario va a compensar las zancadillas constantes al consumo y al empleo. Y luego, no pasa. Ni se recaudan las cifras mágicas que proponen ni se promueve el crecimiento.

Dentro de cuatro o cinco años, volvemos a lo mismo. Pero como sube la bolsa, no pasa nada.

Tsipras empieza a pagar el coste de incumplir sus promesas electorales
EDITORIAL El Mundo 24  Junio  2015

El sometimiento de Alexis Tsipras a las exigencias de la Unión Europea ha evidenciado el limitado recorrido que tiene el populismo en los países del euro, que han cedido buena parte de sus políticas económicas. La frustración que sienten hoy los griegos que votaron a Syriza por el incumplimiento de su programa electoral es bien comprendida por los españoles que dieron su confianza en las urnas a José Luis Rodríguez Zapatero en 2008 o a Mariano Rajoy en 2011. Pero es también un aviso a navegantes para los simpatizantes de Podemos, un partido cuyo ideario económico tiene la misma esencia que el de Syriza. La crisis ha puesto en entredicho el valor de la palabra de los gobernantes. Con tal de tocar poder, los políticos europeos han demostrado ser capaces de ocultar la verdad en sus programas electorales con promesas imposibles de cumplir. El caso griego es palmario, pero no único.Lo más preocupante es que esa estrategia para ganar las elecciones ha hecho mella en una ciudadanía que cada vez se siente más distanciada de sus dirigentes y está sumida en una profunda crisis de representación.

El acuerdo que Tsipras va a firmar en Bruselas a cambio de desbloquear las ayudas económicas a su país cruza líneas rojas de su programa en pensiones, impuestos o privatizaciones. El hecho de que su rendición ante la UE fuera previsible no resta lógica a la frustración con la que su electorado y sus diputados han recibido el desengaño programático. La imagen del primer ministro heleno resignado ante la advertencia del ala más radical de Syriza de que no aceptará el acuerdo que va a rubricar enBruselas bien podría ser la de Ulises maniatado al barco y escuchando los cantos de las sirenas mientras pide a sus marineros que lo liberen. Tsipras está a punto de salir de la encrucijada económica, pero a un coste político muy elevado por el desafecto que su viraje va a provocar en el electorado griego que le concedió una sólida mayoría en enero. Sin embargo, éste es un mal menor ante el horizonte que se abría para Grecia si el líder de Syriza se hubiera enrocado en mantener unas promesas electorales imposibles de aceptar para sus socios del euro.

El dilema de Tsipras fue también el de Rodríguez Zapatero en 2010, cuando después de haber sido reelegido presidente del Gobierno tras una campaña electoral en la que negó la crisis económica se vio obligado a rectificar sus políticas y anunciar el que hasta la fecha había sido el mayor recorte de gasto de la Democracia. En una tesitura similar se colocó Mariano Rajoy al comprometerse en su programa a bajar los impuestos y no recortar el gasto en Educación o Sanidad a sabiendas de que la consolidación fiscal impuesta por Bruselas iba a hacer imposible cumplir esas promesas. El PSOE aún no se ha recuperado de la decepción que se llevaron entonces sus votantes.Y el PP ya está asumiendo la factura de aquellos compromisos adquiridos que eran imposible de materializar. Ese ha sido el caldo de cultivo que ha propiciado el éxito de Podemos, un partido que es víctima de la misma trampa. Sorprende el cinismo con el que Pablo Iglesias ha recibido el traspié de Tsipras en Bruselas. El político trató de aferrarse ayer a la idea de que la batalla de Grecia con Bruselas era la de «David enfrentándose a Goliat» para justificar las cesiones del líder griego. La realidad se impone, aunque Iglesias trate de ocultarla.

"Syriza, Podemos, Cederemos..."
Segundo Sanz www.vozpopuli.com 24  Junio  2015

Mientras el ala más radical de la coalición griega ya ha tocado a rebato por plegarse su jefe a los postulados de la Troika, en España el eurodiputado Iglesias sostiene que sus hermanos helenos han retrocedido "muy poco". El "cambio" también se la envaina.

"El cambio en Grecia se llama Syriza, en España se llama Podemos. La esperanza llega. Hasta la victoria Syriza-Podemos", gritó un enfervorecido Pablo Iglesias en el mitin final de la campaña electoral que aupó a la coalición de Alexis Tsipras al poder. Una arenga dirigida a los más de 10.000 simpatizantes congregados en la plaza Omonia de Atenas el pasado 22 de enero. La masa acogió con júbilo la proclama del eurodiputado y contestó con un lema de hermandad: "Syriza, Podemos, Venceremos...". Cinco meses después, el eslogan ha perdido fuerza y vigor tras estrellarse contra el muro de la realidad. El Gobierno griego se ha visto obligado a ceder ante los postulados de la Troika, cuando faltaban apenas dos pasitos para que el país heleno se precipitara por el abismo del grexit.

Sin embargo, los socios españoles de Podemos han recurrido a su particular calidoscopio para extraer una imagen menos cruda, más piadosa, del recular de un Ejecutivo griego obligado a renunciar a sus ambiciosos planteamientos iniciales. Welcome to reality! Para Iglesias, su colega Tsipras ha retrocedido pero "muy poco" y ha conseguido un "buen acuerdo". De la dirección de Podemos no ha salido ningún mensaje crítico con los negociadores griegos, de modo que habrá que esperar a las reflexiones internas que produzcan los no alineados, los teóricos anticapitalistas. En Grecia, sin embargo, el ala más radical de Syriza ya ha tocado a rebato tras ver a su jefe plegarse a las directrices de la Troika, luciendo amplia sonrisa ante la prensa (en contraste con un cariacontecido Varoufakis), después del principio de acuerdo alcanzado, el que enmienda cuestiones clave de su ideario.

El paquete de reformas con el que Atenas busca desbloquear los 7.500 millones de euros que debe pagar al FMI el 30 de junio incluye, entre otras medidas, endurecer las prejubilaciones, retirar el complemento (entre los 57 euros y los 230 euros al mes) a las pensiones más bajas, retrasar la edad legal de jubilación (a los 67 años en 2025), subir las cotizaciones sociales, incrementar el impuesto de sociedades y aumentar el tipo intermedio del IVA (del 11% al 13%), limitando los productos en el más bajo. El Gobierno de Tsipras ha terminado aceptando medidas que en modo alguno cabían hace apenas una semana en su programa económico. Particularmente hirientes para los Syrizos son las decisiones relativas a pensiones e IVA, donde Atenas apenas dejaba antes espacio para el acuerdo.

Aunque está claro que Grecia no es España, Podemos sí ha insistido en mirarse en el espejo de Syriza. Aferrado a sus posiciones maximalistas, Tsipras ha perdido un tiempo precioso que ha deteriorado gravemente las variables macroeconómicas griegas, haciendo aún mas difícil la salida del país del agujero. ¡Es lo que tienen los populismos, que no solo no resuelven nada, sino que agravan los problemas hasta hacerlos inmanejables! ¿Aprenderá Pablito la lección? Difícil respuesta, por más que quepa esperar de Iglesias y los suyos una cierta moderación de planteamientos de aquí a las generales. En buena lógica cabría imaginar que la costalada de Tsipras fuera tenida en cuenta por los estrategas de Podemos, para no caer en promesas imposibles. No nos hagamos ilusiones. Populismo y lógica, populismo y sentido común, son términos antitéticos. La presión de las bases crece. Las voces que, por ejemplo, piden una Renta Básica Ciudadana Incondicional (645 al mes) se multiplican cada día. ¡Papá Estado proveerá! Hasta el huido exsecretario de Programa, Juan Carlos Monedero, es decidido partidario de esta prestación universal.

A Pablo Iglesias se le viene encima un problema. La necesidad que la cúpula de Syriza tiene de evitar el colapso del país plegándose a las imposiciones de la Troika, va a obligar a Podemos a alejarse, tan sigilosamente como le sea posible, de sus antaños entusiastas amigos griegos para no dejarse la credibilidad, no perder la virginidad, en el intento. No hace falta ser adivino, pero ha llegado el momento de empezar a marcar distancias. Tsipras, cuyo triunfo en Grecia del pasado enero quiere imitar Iglesias en España, anda empeñado en parecerse al célebre Pirro, el rey de Epiro, quien, tras valorar sus pérdidas en la batalla de Heraklea frente a las legiones romanas, sólo pudo entender así su destino: "Otra victoria como ésta y seremos destruidos". De momento, el líder heleno no ha conseguido ni una victoria pírrica. El "cambio" también se la envaina.

Indagación moral y racional del Estado de bienestar

Jesús Banegas www.vozpopuli.com 24  Junio  2015

“La retirada de la responsabilidad personal directa puede despojar de sentido a la vida de los jóvenes”
En busca de un mundo mejor
KARL POPPER

La lógica y la moralidad del Estado de Bienestar
Dada la inmoralidad que presiden muchas aproximaciones a la economía pública, es oportuno recordar dos hechos antropológicos acerca de esta rama del saber:

Los fundamentos doctrinales de la economía, tanto los originados en nuestra Salamanca –cuna del pensamiento económico- escolástica como en la Escocia del profesor de filosofía moral Adam Smith, fueron estrictamente morales.

La economía es una ciencia en la medida de que sus teorías o hipótesis pueden estar sujetas a contrastes empíricos que falsean o ratifican sus enunciados.

La naturaleza moral de la economía tiene que ver con el comportamiento de los sujetos económicos, es decir los ciudadanos, que suele generalmente atenerse –y muy particularmente en la órbita occidental– a normas éticas. Se puede afirmar por tanto que las reglas morales condicionan las acciones económicas de la gente dentro de un marco de referencia compartido por la inmensa mayoría de nuestros conciudadanos. Y la gente, de cualquier ideología, raramente gasta más de lo que ingresa ni pide prestado más de lo que puede pagar con sus ingresos ordinarios. Sólo las disparatadas políticas públicas de expansión crediticia que llegaron a ofrecer créditos hipotecarios a tipos de interés reales negativos por importes iguales al valor de mercado inflado de los activos inmobiliarios hicieron descarrilar a mucha gente –en todo caso, una minoría- de sus comportamientos financieros equilibrados.

Por otra parte, desde una óptica racional, el hecho de que la economía sea una ciencia ahorra muchas posibles discusiones, al menos en aquellos ámbitos en los que el contraste empírico de sus supuestos teóricos resulta evidente.

Llegados a este punto, se puede avanzar en el análisis y posibilidades del estado de bienestar y alcanzar muy amplias coincidencias si se abandonan las ideologías políticas y nos atenemos a las conductas morales individuales y las proyectamos sobre la economía pública. (1)

Comencemos por analizar la dimensión económica del Estado. Entre una visión muy limitada del mismo y la que alcanza hoy en España hay un gran trecho. Podríamos comenzar por establecer como límite superior aquel que no disturba el máximo crecimiento económico posible ni frena la libertad empresarial. Es de sentido común –además de estar muy contrastado empíricamente- que un Estado muy grande exige una gran recaudación fiscal que drena recursos a los ciudadanos y empresas a favor de aquél. En un sistema de libre mercado –el único que ha sido capaz de crear consistentemente prosperidad económica y social a lo largo de la historia- son los empresarios quienes crean la riqueza que permite cobrar impuestos, y cuanto mayores son menos recursos e incentivos tienen para arriesgar e invertir en nuevos proyectos. Además, en una economía globalizada una buena parte de las inversiones empresariales pueden localizarse libremente, lo que conlleva obviamente que se dirijan a mercados con menor presión fiscal.

Las limitaciones de la presión fiscal, entendida como el porcentaje de la recaudación impositiva sobre el PIB, quedan de manifiesto por el hecho de que el gasto público –aún creciendo la recaudación fiscal– ha venido siendo tan superior a los ingresos, que la suma de déficits acumulados año tras año ha llegado a superar el PIB.

En esta situación, nuestro crecimiento futuro se encuentra doblemente constreñido: la devolución de la deuda pública obliga a aumentar los impuestos más allá del gasto público, lo que limita las posibilidades de crecimiento y, además, al estar enormemente endeudados con el exterior –por nuestro escaso ahorro-, vivimos dependientes del “humor” de los mercados financieros en cuanto a tipos de interés –que si subieran limitarían también severamente nuestro crecimiento- y exigencias de amortización.

En las circunstancias descritas, es incuestionable tanto desde un punto de vista moral como económico, que el Estado no puede seguir creciendo sin fin como pretenden tantos insensatos políticos. Y cuando tal exageración ha acontecido, como sucediera en Suecia, no ha habido más remedio que dar marcha atrás.

La metamorfosis del Estado de Bienestar sueco
El caso sueco es perfectamente ilustrativo de la crisis y disolución del gigantismo estatal. El famoso Estado benefactor sueco tiene una historia corta y reciente: se instaura a partir de los años 60 del pasado siglo y sufre su crisis final a comienzos de 1990. (2)

En el periodo 1870-1950, Suecia fue junto con Suiza, el país de mayor crecimiento de la renta per cápita del mundo. Sin embargo entre 1950 y 1973 Suecia tuvo junto con el Reino Unido el mas lento crecimiento de Europa Occidental, para continuar en la cola entre 1973 y 1998 esta vez acompañada por Suiza. ¿Qué sucedió para que la economía sueca sufriera su severa crisis de crecimiento y viabilidad de sus finanzas públicas?: su carga tributaria se duplicó entre 1960 y 1989, pasando del 28 al 56% del PIB mientras que el empleo público se triplicaba y el privado se contraía. Además el gasto público se disparó alcanzando en 1993 el 72,4% de su PIB, mientras que la deuda pública se duplicaba.

La desconfianza internacional sobre la economía sueca llevó a una gran especulación sobre su moneda, lo que obligó al Banco Nacional a subir la tasa de interés al 500%. Alguien dijo jocosamente que Suecia se había convertido en una república bananera…sin ni siquiera tener bananas.

La crisis obligó a reformar con éxito su economía que en los últimos tiempos goza de un excelente desarrollo macroeconómico con altas tasas de crecimiento y bajo desempleo. ¿Qué ha sucedido entre tanto?: la carga tributaria se ha reducido un 15%, el gasto público un 20% y la deuda pública un 43%.

La metamorfosis sueca no sólo ha afectado a sus cuentas públicas, también y sobre todo al modo de gestionarlas: el Estado benefactor previo a la crisis de los 90, ha pasado a ser un Estado posibilitador. Veamos en qué consiste en los ámbitos más significativos: la educación, la salud, las pensiones y el desempleo.

Los privilegios de los empleados públicos, en particular la inamovilidad de sus cargos, fue suspendida; salvo para algunas categorías muy limitadas como los jueces. La privatización del sector público no fue obstaculizada por los sindicatos.

Los monopolios estatales en telecomunicaciones, transportes urbanos, infraestructuras, energía, correos, educación y salud fueron desmantelados. La competencia público –privada en la provisión de servicios públicamente financiados, ha generado miles de nuevas empresas privadas que han dinamizado la economía y exportado con éxito sus experiencias.

La educación preescolar, básica y secundaria en Suecia es desde 1992 de libre elección –pública o privada- sin coste para los padres, con libre creación de centros privados, sin oposición sindical, que en el pasado no era posible. Las escuelas privadas (allí llamadas independientes) ven crecer su protagonismo en el mercado al tiempo que el rendimiento promedio de sus alumnos supera ampliamente al de las públicas.

A principios de los años 90 se abrió el sector de la salud a las empresas privadas con gran éxito, como prueba que una de ellas, “Capio AB”, esté exportando con éxito a España, Francia, Reino Unido y Alemania sus experiencias suecas.

El sistema de bienestar sueco combina cada vez más el vale estatal con la provisión privada de los servicios.
Las pensiones en Suecia funcionan con un sistema mixto de reparto y capitalización. La idea central del nuevo sistema es que las generaciones futuras no asuman la carga de un sistema deficitario, protegiéndolas así de una presión tributaria creciente. Así, en el caso de que los pagos llegaran a superar los ingresos, se reduciría el monto de las pensiones pagadas. La pensión individual está determinada por las cotizaciones efectivas realizadas durante toda la vida laboral; de este modo se incentiva fuertemente la fecha del retiro. El nuevo sistema de pensiones sueco se ha transformado en un nuevo producto de exportación.

El mercado de trabajo –fundamentalmente los sectores de salarios más bajos- se ha beneficiado de considerables rebajas de impuestos y cargas sociales. Las percepciones por desempleo están limitadas y descienden en el tiempo, hasta alcanzar un tercio de las mismas asociado al cumplimiento de tareas sociales y, en caso de incumplimiento, se pierde el derecho.

Conclusiones posibles
El Estado de bienestar sin límites que llevó al colapso a la economía sueca y las consecuentes reformas que lo han transformado con éxito en un Estado posibilitador, conllevan algunas obvias conclusiones de orden moral corroboradas por dicha experiencia:

Las futuras generaciones no tienen por qué soportar los excesos de gastos de las actuales.
Los gastos del Estado de Bienestar, fundamentalmente: salud, educación, pensiones y desempleo, deben por tanto financiarse con ingresos públicos –principalmente impuestos-; es decir, no deben generar déficit público.

Los despilfarros públicos, tanto en inversiones –aeropuertos, AVE, edificios públicos, etc- como en instituciones –la mayoría absolutamente innecesarias- que consumen gastos corrientes para pagar salarios a los enchufados políticos, deben eliminarse por completo.

Los impuestos deben estar limitados por dos vías: en el ámbito moral para no castigar y desincentivar la iniciativa privada y en el económico para no presionar a la baja el crecimiento económico; lo único que permite un Estado posibilitador.

Puesto que partimos de supuestos derechos sociales que afectan de manera generalizada a todos los ciudadanos y el coste de los mismos no cesa de crecer junto con el envejecimiento de la población; la fórmula del copago en salud, el vale escolar en educación, las subvenciones condicionadas y variables al desempleo y pensiones ajustadas a las contribuciones sin posibilidad de déficit, no habrá más remedio que introducirlas cuanto antes mejor.

En todo caso sería una verdadera inmoralidad y una sinrazón seguir pensando que el Estado de bienestar es ilimitado y no plantear un debate abierto e intelectualmente honrado sobre los temas citados para buscar una salida, al estilo sueco, antes de que sea demasiado tarde.
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Notas:
Véase, por ejemplo: “Ahorro privado y fiscalidad” de Miguel Sebastián y Manuel Díaz. I Foro David Taguas.
Todos los datos de Suecia están obtenidos del libro “Reinventar el Estado de Bienestar” de Mauricio Rojas, publicado por Ed. Gota a Gota.

Pedro Sánchez: inmensa bandera, gran cinismo
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 24  Junio  2015

S olo en España, extraño solar de anormalidades que, tras casi cuarenta años de democracia, resultan ya por completo incomprensibles, el hecho de que un líder político anuncie su candidatura a la presidencia del Gobierno en un escenario presidido por una gran bandera nacional se convierte en noticia de portada en televisiones, radios y periódicos. Y sin embargo?

Sin embargo, el banderazo de Pedro Sánchez en su mitin de Madrid resulta justificadamente llamativo por la poderosísima razón de que existen motivos más que sobrados para sospechar que detrás de tan repentino amor a la enseña nacional hay una operación de márketing político que no persigue otro objetivo que engañar al cuerpo electoral, tapando con la mano con la que se pone la bandera la política que se hace con la otra.

¿O no es llamativo que el mismo Sánchez que se presenta ante una bandera de España tan rotunda gobierne en cientos de ayuntamientos o vaya hacerlo en varias comunidades autónomas con fuerzas que no quieren ni oír hablar de esa bandera, que la consideran un baldón o no la sienten de ningún modo como suya? ¿No tiene que ver su banderazo con haber hecho alcaldes a militantes del BNG que expulsan de su despacho la bandera constitucional? ¿Es independiente ese gesto de la posición del PSOE facilitando la alcaldía de Vitoria al mismo PNV que solo hace ondear la ikurriña en sus edificios oficiales? ¿Lo es de los acuerdos que los socialistas han firmado con un amplio abanico de fuerzas situadas a su izquierda, que no reconocen más bandera de España que la tricolor republicana?

De un modo tan infantil como oportunista, Sánchez ha echado mano ahora de una enorme bandera creyendo que con ella podría quizá tapar tanta incoherencia y tanto oportunismo y dar una sensación de moderación política y centralidad ideológica que contradicen abiertamente todos sus acuerdos presentes con los nacionalistas y los partidos situados a su izquierda y que contradirán, con toda seguridad, los que tendría que cerrar en el futuro para, si fuera el caso, llegar a la presidencia del Gobierno.

Algunos nos hemos cansado de insistir en que la estrategia del PSOE de competir solo en el campo de la extrema izquierda no ha hecho otra cosa que reforzar el discurso de quienes le han ganado por la mano ese terreno. Ahora, quizá consciente de un error que comenzó con los disparates de Rodríguez Zapatero, Sánchez trata de aparentar un viraje hacia el centro que nadie podrá entender al ver como entrega alcaldías al BNG, al PNV a las Mareas o a Podemos, a costa de quitárselas a quien en ocasiones dobla en votos a los nuevos regidores.

Sánchez ya es suficientemente mayor para saber que se puede engañar a todos una vez, a uno todas las veces, pero no a todos todas las veces. Las banderas, por muy grandes que sean, tampoco sirven para eso.

VUELTA A LAS ANDADAS
Mucha bandera y Sánchez tarda 24 horas en recaer con los nacionalistas
 www.elsemanaldigital.com 24  Junio  2015

El líder de los socialistas lleva desde el domingo recibiendo críticas a su incoherencia, y este lunes la demostró con un pacto firmado en las islas Canarias y un apretón de manos.

Pedro Sánchez tiene su propia versión laica del célebre a Dios rogando y con el mazo dando. Poco más de 24 horas después de envolverse en una enorme bandera de España en su puesta de largo como candidato a La Moncloa, el líder del PSOE cayó en su primera contradicción. Una a la que dio todo el bombo y el platillo además.

El socialista viajó este lunes a Santa Cruz de Tenerife para escenificar el acuerdo que han suscrito con los nacionalistas de Coalición Canaria, por el que gobernarán otros cuatro años las islas de forma conjunta.

Unos y otros se reparten el Gobierno -CC la Presidencia, el PSOE la Vicepresidencia- y, a mayores, los socialistas se quedan esta vez con la Presidencia del Parlamento autonómico.

Sánchez quiso dar toda la solemnidad al acuerdo volando a Tenerife en plena resaca de su posado con la bandera de España, de la que horas antes había afirmado frente a las críticas a su incoherencia: "Es tan nuestra como del resto".

Y allí, en la isla, firmó con el que será el presidente de Canarias, José Miguel Barragán, el sucesor del polémico Paulino Rivero, entre aplausos de los socialistas.

Cabe recordar que CC es un partido que en su última ponencia ideológica, de junio de 2012, señala textualmente: "Coalición Canaria es la única organización que defiende sus intereses priorizándolos ante el Estado español y la UE. Asimismo, persigue como objetivo la consolidación de un proceso de identidad propia para reforzar la Nación Canaria, intentando mantener relaciones de buena vecindad con los países más próximos".

La ideología alucinógena de Podemos
 www.gaceta.es 24  Junio  2015

Esta gente ha construido una ideología ajena a cualquier sentido de la realidad. Y si la realidad no encaja en sus ideas, la golpearán hasta que termine entrando.

España es el segundo país del mundo en número de desaparecidos, después de Camboya. Lo dice Monedero. Como lo dice Monedero, muchos lo creen. A una familia de Cádiz la quieren echar de su casa porque no puede pagar una renta abusiva a un propietario explotador. Lo dice el Kichi. Como lo dice el Kichi, muchos lo creen. Pero nada es verdad. Y lo que encontramos en ambos casos es un bulo elevado a la categoría de dogma ideológico.

Lo de Cádiz tiene su siniestra gracia: resulta que el “propietario explotador” de Cádiz no es un usurero especulador, sino una anciana octogenaria, enferma, que vive de una pensión mínima y cuya única fuente real de ingresos es precisamente el alquiler de esa vivienda –unos 400 euros al mes- que los inquilinos llevaban dos años sin pagar. ¿Quién es aquí el desahuciado? En la mecánica mental de la ultraizquierda, la palabra “propiedad” lleva implícito el pecado de la explotación del prójimo. Esa gente no ha reparado –ni quiere hacerlo- en que, en España, hace mucho tiempo, mucho más de medio siglo, que la propiedad es un derecho popular, no de clase. En eso consistió precisamente la gran revolución social del franquismo: en la creación de una inmensa clase media de pequeños propietarios. Pero eso no entra en la cabeza de las mentes simples.

Lo de Monedero es aún peor, porque el “profe” de Podemos sabe perfectamente que miente. El mito de los desaparecidos de la guerra civil en España es precisamente eso: un mito. Su origen está probablemente en un lamento del sindicalista de la UGT Trifón Gómez a Manuel Azaña –éste lo cuenta en sus memorias- según el cual “si los sublevados ganan la guerra matarán a 200.000 de los nuestros”. Corría 1938. Desde entonces esa cifra de los “doscientos mil desaparecidos” se ha convertido en una obsesión para la mitología republicana. Numerosos “investigadores” siguen buscando sus cadáveres al calor de la Ley de Memoria Histórica. En vano: no aparecen por ninguna parte. Porque, sencillamente, no los hay. Las cifras de víctimas de la guerra civil, tanto en el frente como en la retaguardia, y en ambos bandos, son bien conocidas. Pero el mito sigue actuando en esas hirvientes cabezas por encima de la verdad de los hechos.

Traemos aquí estos dos casos porque revelan de manera elocuente el carácter alucinógeno del fenómeno Podemos. Esta gente ha construido una ideología dogmática ajena a cualquier sentido de la realidad. Pero si la realidad no encaja en sus ideas, están dispuestos a golpearla hasta que termine entrando en ese molde artificial construido a base de prejuicios, mitos y obsesiones. Que es lo mismo, por cierto, que pasó en Camboya. Donde el khmer rojo –porque era rojo- mató a casi el 30% de la población.

La naranja mecánica
JORGE BUSTOS El Mundo 24  Junio  2015

Y LA bisagra naranja se puso a girar a presunta izquierda (Susana Díaz) y a presunta derecha (Cristina Cifuentes) como gozne bien engrasado, cuando hasta hace poco chirriaba ruidosamente. Era un chirrido como de grillo puritano: "¿Cómo vamos a pactar con dos partidos que han amparado cotas inasumibles de corrupción?", preguntaba retóricamente Albert Rivera en las entrevistas, mientras no dejaba de negociar con el bipartidismo, como es su deber. Solo el que negocia puede poner condiciones.

¿Cuál es la razón de este desbloqueo que bisagras añejas como el PNV prefieren llamar, por puros celos, «ritos de apareamiento»? Nos gustaría creer que el sentido de responsabilidad para propiciar la gobernación estable, y no dudo de que algo de eso hay; pero me temo que el catalizador, como siempre, ha sido la demoscopia, que empezaba a reflejar el desgaste de la marca Ciudadanos a causa de su terca indefinición. Y lo que es peor: apuntaban un reflujo de votos hacia el PP, de donde salieron. C's no debe engañarse sobre el origen de su base electoral, en su mayoría voto pepero cabreado con el marianismo, pero tampoco debe aceptar el papel de sucedáneo: su utilidad política es la transversalidad más estricta al servicio de la regeneración, la unidad nacional (de aquí su veto a Compromís) y el reformismo institucional. Dar la llave a Díaz tras requerirle por escrito un compromiso de limpieza es tan coherente, para los de Rivera, como apoyar a Cifuentes una vez expurgada su lista de púnicos y gürteles. O de sospechosos de serlo.

De hecho, si cabe reprocharle algo a C's en su política de pactos (la única que ha hecho de momento) es la interpretación pueril y puramente mediática del principio de regeneración. Que no ha de detenerse en exigir una pica con las cabezas simbólicas de Chaves y Griñán -y ni siquiera, porque Chaves conserva el acta-, sino que Juan Marín se aplique a fiscalizar el desmantelamiento del opaco clientelismo andaluz en la medida de lo posible. Y lo mismo Aguado en Madrid. Rivera ha recibido presiones internas para que cerrase los pactos antes de que el avance de los sumarios empantanase definitivamente el terreno del acuerdo. Eso pasa cuando uno se viste con la túnica inconsútil de la pureza radical: no solo que te acabarán midiendo con el mismo rasero imposible, sino que nunca dejarás de ver vigas en el ojo del otro.

Sin embargo nunca falta en España un esencialista -esa ninfomanía de los principios de imposible satisfacción- que acuse a otro español de prostituirse, y Rivera tiene que lidiar ahora con la acusación de haber apuntalado la longeva cleptocracia sureña por un lado y de haberse diluido en la marca popular por otro, bien que haciéndose el estrecho con Cifuentes bastante más que con Díaz. Ahora bien: un partido instrumental como C's adquiere todo su sentido bajando al barro de la realidad y no dando lecciones desde el alto púlpito al coste de la irrelevancia, como le ha sucedido a doña Rosa. Pero sobre todo es que no advierto diferencias ideológicas entre Susana y Cristina, la verdad. No se lo reprocho, porque de la política uno no espera felicidad sino equilibrio presupuestario, bolsillos cristalinos y servicios eficientes. La revolución, o sea.

El bisagrismo ambivalente de C's obliga a su portavoz a afinar mucho el mensaje, pero la comunicación no es problema para Rivera. Le falta repartir más juego, pero la naranja mecánica se ha puesto en marcha, de momento sobre raíles congruentes.

@JorgeBustos1

El patriotismo cínico y el canallita a todo trapo
Tomás Cuesta Libertad Digital 24  Junio  2015

La primera invectiva que se le viene a uno al teclado luego de ver al candidato Pedro Sánchez reivindicando una bandera que, hasta ayer, ignoraba, es aquella con la que el inefable Samuel Johnson calentó las orejas a sus contemporáneos. Una sentencia que nos resulta tan certera, tan luminosa y tan exacta que se puede esgrimir al cabo de los siglos con el mismo rigor que recién formulada. "El patriotismo -aseguraba el buen doctor, célebre por su ingenio y por la acidez de su carácter- es la última trinchera en la que se refugian los canallas". ¿Acordamos, por tanto, que al convertir el circo Price en el sancta sanctorum de la españolidad cromática, el candidato Pedro Sánchez se comportó como un canalla?

Pues algo de eso hay, qué duda cabe. Pero, a decir verdad, lo chirriante en este caso no era únicamente que a un canallita oportunista se le ocurriese a la carrera una grotesca canallada. Lo peor, lo más cutre, lo que bastardeaba el espectáculo fue ese discurso insulso, desfibrado e inane que despachó el líder del PSOE para justificar que, de improviso, haya salido del armario. Y es que la epifanía en rojo y gualda del candidato Sánchez ha sido, a fin de cuentas, un "outing" patriótico, una patada (o pataleta) en la poterna de nuestro imaginario. Ahí se agolpan los pecios de la memoria transitiva y por desgracia, ¡ay!, demasiado lejana. Los tirantes de Fraga, la imagen de Carrillo posando a contrapelo con la enseña de Franco… E incluso (aprovechando que, hoy por hoy, no se condena a nadie por deslizar chistes infames) podría aparecer, para equipar al oficiante, un slip setentero de marca "Abanderado".

La cosa es que el domingo, el candidato Sánchez, sepultó en el olvido los logros del pasado y se tomó el presente a beneficio de inventario. Aun así, habló de España; o sea, de su España. De una patria mutante que se estira o se encoge a voluntad del usuario y que ni obliga ni define, ni ciñe ni traspasa. ¿Federal? Por supuesto. ¿Y Exprés? Por descontado. Faltaba, sin embargo, la guinda del pastel, el volatín retórico, el requiebro funámbulo, el más difícil todavía del charlatán de parvulario. Y hete aquí, ¡hale hop!, el patriotismo cívico, la palanca de cambio con la que el candidato Sánchez pretende ganar la "pole" del Gran Premio de España.

El patriotismo cívico es un brebaje de recuelo (o una vulgar secuela, lo que mejor les cuadre) de otro patriotismo, el constitucional, que puso en circulación el compañero Jürgen Habermas con el objeto de ayudar a que la sociedad alemana se asomase al espejo después del Holocausto. Un concepto, por cierto, que el ministro Piqué se obstinó en cultivar en estos sombríos páramos sin conseguir siquiera que el palco del Camp Nou le declarara no culpable de españolismo y lesa caspa.

Total, a lo que vamos: si el constitucional de antaño era un ardid teórico, una pulcra y solemne coartada, el cívico con el que se apuntala hogaño esa puesta en escena del candidato Sánchez, es un patriotismo romo, falaz y vergonzante. Resumiendo, un alarde de patriotismo cínico, el último refugio de un canallita a todo trapo.

De elecciones, primarias y banderas de España
Almudena Negro www.vozpopuli.com 24  Junio  2015

Pistoletazo de salida para las elecciones generales que, presumiblemente, tendrán lugar en noviembre. Sin previa crisis de gobierno, por más que los enteradillos asegurasen que se iba a producir un terremoto en Moncloa. No habrá tal. Como no lo ha habido en Génova 13, en donde el eterno perdedor Javier Arenas, siempre Javier Arenas, seguirá haciendo y deshaciendo a su antojo mientras Jorge Moragas representa la continuidad monclovita. El plasma. La salida de González Pons se daba por descontada desde hace un año, en que concurrió a las elecciones europeas. Lo de Pablo Casado, el mejor de los fichajes, se veía venir. Lo que no se entiende es la torpeza de nombrar a quien tiene que declarar en calidad de imputado por la ruina de las cajas de ahorro. No tienen remedio. Y es que Moncloa todo lo fía al miedo a Podemos, al pinchazo de Ciudadanos que anuncian las encuestas y a los regalos de última hora con dinero ajeno.

Para poder gobernar los de Rajoy tienen que movilizar al millón y medio de votantes que se les han quedado en casa estas pasadas municipales. Y recuperar parte de los 650.000 votantes que se decantaron por Ciudadanos. Quizás, quién sabe dada la volatilidad del voto, les funcione. El miedo a la venezolinización y más después de los repugnantes espectáculos ofrecidos por Zapata, Soto, García Castaño y Rita Maestre al tiempo que Pablo Iglesias, a quien las victorias municipales pueden lastrarle el proyecto de toma de poder, defiende las tesis que siempre defendió Batasuna en diarios extranjeros, es cada vez mayor. Con ello no había contado Errejón. Como no había contado con que Manuela Carmena colocase tan rápidamente a la familia en el ayuntamiento de Madrid: ya saben, el marido de su sobrina ha sido colocado como jefe de gabinete. La nueva política también es nepotismo.

Sea como fuere, el caso es que en Moncloa no se enteran, como demuestran los cambios en el Partido Popular, que hace mucho que el problema del PP, no es la marca –vean el resultado de Cifuentes, cara nueva para los votantes-. El problema del PP se llama Mariano Rajoy, al que los votantes populares detestan. No le perdonan sus numerosos incumplimientos, que consideran traición de principios. En realidad, no hay sector del centro derecha que no esté cabreado como una mona con el presidente del gobierno. Un Rajoy que confía en superar el listón de los 150 diputados para poder formar gobierno la próxima legislatura pactando con Ciudadanos.

Pdr Snchz, por su parte, está convencido de que podrá gobernar en 2015 gracias a Podemos. Los pactos alcanzados en las municipales, algunos tan vergonzosos como los de los ayuntamientos de Valencia o Madrid, menuda factura van a pasar, han creado el espejismo. Como espejismo fue la enorme pantalla con bandera de España desplegada por Sánchez durante su proclamación como candidato a la presidencia del gobierno, tan criticada por sus propios compañeros de formación. Y es que bastaba con permitir a la militancia acceder al recinto con banderas de España. Lo de Sánchez, cuyo partido ha perdido votos en las municipales a pesar del batacazo del PP, es purito teatro. Se ha notado demasiado. Están llamados, si siguen así, a ser fagocitados por el chico de la coleta. Un Pablo Iglesias lo creó, quién sabe si otro Pablo Iglesias apagará la luz.

El que no necesita envolverse en la bandera de España, porque lleva defendiéndola valientemente desde hace más de una década en Cataluña, es Albert Rivera, quien también presentará candidatura a la presidencia del gobierno. Se desconoce por el momento quién le acompañará en las listas, aunque el número dos podría ser una persona independiente. Pero Albert Rivera comienza a pinchar en las encuestas. Era lógico. La doble vara de medir utilizada en los pactos municipales, tibieza con Susana, la de la región más corrupta de España, y dureza con Cifuentes, cuando el 60% de sus votantes vienen de las filas del centro derecha ha sido un grave error. En Madrid lo de Ciudadanos, aunque no se diga en voz alta, se ha percibido como un chantaje. La centralidad, no se enteran, no reside en pactar con todos menos con Compromís al tiempo que se trata a Podemos, igual de totalitario que los de Oltra, como a un igual. Tampoco en sustituir la política por el marketing y la democracia por el democratismo, como cuando Rivera se autoproclama “vigilante” y “Gran Hermano”, lo cual en realidad es aberrantemente totalitario.

Además, la percepción del “consejos vendo que para mí no tengo” que comienza a tener el respetable va a resultar muy perjudicial para los naranjas. Ya no es sólo la abrupta salida de Ciudadanos de Jaime Trabuchelli, el rival de Begoña Villacís, la preferida de Barcelona, es que los críticos comienzan a hacerse oír en los medios de comunicación. Las supuestas irregularidades se acumulan. Les está bien empleado por ignorar la ley de hierro y andar pidiendo primarias internas en lugar de representación política, es decir, el cambio de la ley electoral para que los ciudadanos podamos elegir directamente a nuestros representantes.

En todo caso, la campaña ha empezado. De aquí a que tengan lugar los comicios nuestros políticos se van a poner insoportables. Yo no les haría ni caso.


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La ETA y la izquierda
Emilio Campmany Libertad Digital 24  Junio  2015

Los grandes medios de comunicación de la corrección política se hacen cruces cuando ven a Pablo Iglesias defender a los presos de ETA. Les sorprende que un partido como Podemos, respetable por haber sido votado por tantos, se ponga de forma tan llana del lado de los terroristas. Y, francamente, no entiendo la sorpresa. Lo que ha dicho Pablo Iglesias a la New Left Review es lo que habría dicho cualquiera que diera por bueno lo que Zapatero nos vendió y Rajoy nos ha realquilado, esto es, que la ETA está acabada gracias a que han renunciado unilateralmente a la violencia a cambio de nada. Si fuera realmente así sería, como dice Pablo Iglesias, una crueldad innecesaria mantener la política de dispersión de presos y obligar a sus familias a recorrer cientos de kilómetros para verlos. Si ya no hay lucha armada, si el brazo político de la organización puede presentarse a las elecciones, controlar las diputaciones vascas y las declaraciones fiscales de los ciudadanos de esas provincias, ¿por qué han de seguir dispersos los presos?

Cuando Zapatero trató con la ETA, puso fin a ella del único modo aceptable para muchos de sus votantes, negociando. Para los socialistas y los comunistas españoles, los etarras han sido siempre fuente de admiración y de envidia por no haber aceptado el trágala de la Transición, consistente en que en España no hay buenos ni malos sino sólo españoles que tenían que reconciliarse. El PSOE y el PCE lo aceptaron con la boca pequeña y cruzando los dedos a su espalda por temor a tener que esperar otros cuarenta años para tocar poder, pero nunca creyeron en esa reconciliación. Piensan que claro que en España hay buenos y malos. Los buenos son ellos y los malos son la derecha. La ETA fue durante algún tiempo ese grupo de valientes que no quisieron transigir. Luego, a la vista de que ni siquiera pararon cuando gobernaban ellos, los socialistas acabaron montando el GAL y lo que vino después. Zapatero devolvió las aguas de la izquierda a su cauce tratando con la debida indulgencia a unos correligionarios que un día se descarriaron por ser excesivamente intransigentes.

Hoy la ETA no mata, pero amenaza con volver a hacerlo si las cosas no discurren dentro de los límites pactados, que no sabemos muy bien cuáles son. Naturalmente, por eso, acabar con la dispersión de presos en estas condiciones sería un disparate. Lo único que hace Pablo Iglesias es llevar hasta sus últimas consecuencias la mentira construida por Zapatero, y apuntalada por Rajoy, según la cual ETA está acabada. Pero esto no es lo peor. Lo peor es que, sabiendo como sabemos todos, empezando por Pablo Iglesias, que la ETA sigue ahí, prometer indulgencia y comprensión con los etarras da votos. Si no los diera, los de Podemos no defenderían esa política en público. Y es que, a fin de cuentas, unos y otros no dejan de ser de izquierdas, o sea, de los buenos.

La BOP tiene trabajo
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 24  Junio  2015

LA Brigada de Ocultaciones Podemitas (BOP) tendrá mucho trabajo para disimular apoyo de Iglesias y sus cuates de Podemos a la ETA y sus presos. No es admirable, pero impresiona ver a Ana Pastor y, de inmediato, a Susana Griso acudir en defensa de Carmona y sus tuits burlándose de las víctimas del Holocausto, del terrorismo etarra, de las niñas de Alcasser y de Marta del Castillo, esgrimiendo para equilibrar su hemeroteca la vez en que Pablo Casado llamó imbécil a Javier Bardem, que siempre será menos de lo que Bardem ha insultado al PP. Y ese esfuerzo de la BOP, siendo enorme, lo agradece poco Pablo Iglesias. Ayer, en la tertulia de María Casado -no sé si fue ella, con María Escario, la que le dio el famoso curso, pagado con venedólares, de cómo engatusar a las masas por la tele- le preguntaron si condenaba el terrorismo etarra y el podemita se mostró ofendidísimo. Que se ofenda con la hemeroteca, porque ayer ELMUNDO.es repasó la larguísima historia de complicidades de Iglesias con los etarras Y tiene tarea la BOP.

"La dispersión se hizo para eludir el control de la cúpula terrorista sobre los presos, que a veces llevaban a cabo sus abogados"

La dispersión se hizo, con Múgica en Interior y Asunción en Prisiones, precisamente para eludir el control de la cúpula terrorista sobre los presos, que a veces llevaban a cabo sus abogados. Más de un centenar de etarras rompió con la banda. ¿Qué critican ahora Iglesias, Errejón, Monedero y Bescansa: la dispersión o el descontrol?

La hemeroteca de ELMUNDO.es recordaba que los teléfonos de Iglesias y Tania Sánchez eran los contactos en Madrid de Herrira, la organización de presos etarras. O que Monedero dijo que la Policía repartió heroína en el País Vasco para impedir que la juventud combativa se movilizase. ¿Contra el asesinato de Miguel Ángel Blanco? No. De las víctimas de la ETA sólo se acuerdan los podemitas para atacar a los que critican su relación con la banda. Pero lo esencial en el plomazo de la New Left Review no es lo de los presos sino que Iglesias sigue suscribiendo el análisis de la ETA sobre la Transición y la democracia en España, es decir, donde no mata por cientos y exilia por cientos de miles. Resumen: ni hay, ni ha habido, ni habrá libertad hasta que la ETA tome el poder... e Iglesias haga lo mismo. Si puede con el plomazo inglés, esta semana la BOP será BAP: Brigada de Aclaraciones Podemitas. ¡Hércules Ferreras y Ursus Wyoming en los establos de Pablo Augias!

La generosidad de Maite Pagazaurtundúa
Vicente Torres Periodista Digital 24  Junio  2015

Los vecinos de Andoáin, con su impresentable alcaldesa a la cabeza, no son conscientes, del enorme ejercicio de generosidad de Maite Pagazaurtundúa y su familia al poner El buzón de Joseba en la plaza del pueblo.

La lectura de la carta de Maite a la alcaldesa conmueve a los espíritus sensibles, que no son precisamente los de la alcaldesa y vecinos del pueblo que han decidido hacer caso omiso del buzón, cuando no expresar su manifiesto rechazo a su existencia.

Están equivocados la alcaldesa y los vecinos de Andoáin si creen que su infame conducta va a quedar sin castigo. Lo que les ofrece la familia Pagazaurtundúa es la posibilidad de que se reivindiquen ante sí mismos. La conducta que han estado manteniendo durante todos estos años, tan vil y tan cobarde, y siguen en el mismo camino, no es posible que les haga sentirse orgullosos. Han de recurrir al autoengaño, pero incluso con autoengaño, la memoria de Joseba les ha de perseguir.

Pero es que además el nombre de la población, junto con el de su alcaldesa, han pasado a la historia. Joseba Pagazaurtundúa es demasiado grande para ser olvidado. Fue un ejemplo para las generaciones futuras. Además, la historia de su asesinato está registrada en el libro Vidas rotas, que tan poco grato debe de ser para Bildu y sus votantes. Pero ese libro seguirá siendo consultado dentro de cien años. La deshonra de Andoáin es un hecho. De modo que El buzón de Joseba les da la oportunidad de reparar, junto a su honor, el del pueblo.

Si esos vecinos tienen dudas, todavía, de su culpabilidad, pueden entretenerse leyendo otro libro que también es un quebradero de cabeza para Bildu y otros similares. Su título es Mal consentido. Sólo los vascos decentes son capaces de leerlo hasta el final.

La 'abertzalización' de Podemos
EDITORIAL Libertad Digital 24  Junio  2015

Está visto que a Podemos no le preocupa lo lejos que están de la cárcel los autores de más de trescientos crímenes etarras que siguen impunes. Tampoco le inquieta lo lejos que están de la cárcel etarras tan sanguinarios como Josu Ternera o Iñaki de Juana Chaos, aunque todo el mundo sepa que sus correligionarios chavistas hospedan a algunos de ellos en Venezuela. A Podemos no le indigna lo lejos que está de cumplirse la Ley de Partidos, supuestamente vigente, como no le preocupa lo lejos que quedan sus promesas de no pactar con los proetarras de Bildu mientras no condenen la violencia.

A Podemos también le da igual lo lejos que están de su tierra natal los centenares de miles de vascos y navarros que tuvieron que marcharse por el terror de la izquierda abertzale, a los que se les prometió falsamente que podrían participar en las elecciones locales y autonómicas de sus respectivos lugares de origen. A Podemos no le hiere lo lejos que queda de un ideal de justicia la masiva excarcelación anticipada de etarras y de violadores con la excusa de una sentencia del Tribunal de Estrasburgo referida exclusivamente a la etarra Inés del Río.

Lo que a Pablo Iglesias le preocupa es la política de dispersión por lo lejos que mantiene a los presos etarras, que él denomina "prisioneros", de su entorno familiar.

Quizá a Pablo Iglesias le quede un poco lejos el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco. Pero todo el mundo debería recordar que en aras, precisamente, de la reagrupación de los presos etarras la banda terrorista perpetró aquella monstruosidad. La dispersión ha sido una acertada política penitenciaria que sirve para romper la cohesión dentro de una organización criminal, ha sido utilizada en otros países y tiene el beneplácito de las organizaciones europeas que velan por los derechos humanos.

Es cierto que, en algunas lamentables ocasiones, los Gobiernos del PP y del PSOE han reagrupado presos sin estudiar la evolución individual de cada implicado. Pero los errores del pasado no sirven de excusa para la reincidencia. Más aún cuando Iglesias hace referencia a esta política penitenciaria haciendo suyo el discurso etarra no sólo al calificar de "prisioneros" a los criminales encarcelados, también al denigrar la democracia española como si fuera pura continuidad del régimen franquista. Esto es lo que hace Iglesias al denominar "conflicto" al terrorismo etarra, al proponer el mal llamado derecho a decidir como forma de solucionarlo o al fustigar el "régimen" surgido del consenso constitucional del 78.

Quizá Pablo Iglesias comparte la opinión de su correligionaria Manuela Carmena de que el 90% de los presos deberían salir a la calle. Lo cierto es que Iglesias considera que, entre los que "deberían ir saliendo a la cárcel" están los presos etarras. Al escucharle se impone la pregunta de si lo que dice merece o no el aplauso de ETA.

SON LO MISMO
Entre Asiron y Otegi, derecho a decidir entre Bildu y ETA
Pascual Tamburri www.elsemanaldigital.com  24  Junio  2015

Con la anuencia del PSOE y el voto de las minorías, Pamplona tiene un alcalde abertzale, independentista y de extrema izquierda. Al mismo nivel que Otegi, que está en la cárcel.

El nuevo alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, no descansa. El día de San Luis Gonzaga de 2015 (el domingo 21, para los menos letrados), ha participado activamente en los actos que la autodenominada "plataforma Gure Esku Dago" celebra en la plaza de toros de la capital navarra en favor del derecho a decidir. Lo cual de entrada no deja de tener su gracia, ya que Bildu –la sigla de Asiron- es activamente antitaurina, y lo ha demostrado en Guipúzcoa cuando ha gobernado. Pero ese día no había toros en el coso, aunque quizá sí cabestros.

El alcalde de todos los pamploneses –votado sólo por una minoría de ellos-, fue aclamado por los independentistas vascos, venidos de todas las provincias que antes llamábamos vecinas y hermanas. Y ha defendido en público, también en los medios, sus ideas. Ideas que incluyen el "derecho a decidir", un "derecho inalienable de los pueblos" que "como derecho básico hay que reivindicar".

Es totalmente lógico que un hombre de Bildu crea que éste es "el momento en el que hay que defender un derecho que es el derecho a decidir". Para ellos siempre es el momento, porque de hecho nada hay que importe más que eso que llaman "derecho a decidir". Traducido al castellano común eso quiere decir, y lo quiere decir desde eso que llaman aún Transición, derecho a la secesión. Ninguna novedad.

Ninguna novedad. Sin remontarnos a la juventud de Patxi Zabaleta, en 2007 Arnaldo Otegi, portavoz de Batasuna, dijo en el diario Gara "que la posibilidad de solución definitiva está sobre la mesa tras la presentación pública de la Propuesta para un nuevo marco democrático"… En tiempos de Zapatero ETA-Batasuna y Otegi hablaban literalmente del "esfuerzo que hace la izquierda abertzale para encontrar una solución acordada y democrática a los dos nudos que alimentan el conflicto: territorialidad y derecho a decidir" .

Por supuesto que ETA-Batasuna quería y quiere mucho más que el "derecho a decidir", quieren lo que querían desde tiempos de KAS: anexión de Navarra, independencia y socialismo marxista. Pero aplican ahora con menos torpeza que antes un modelo gradual gramsciano: ir paso a paso y conquistar espacios. Por eso Asiron, que no oculta que quiere lo mismo que los terroristas a los que defiende, lo busca con Bildu con otras formas y ofreciendo un "rostro humano". Hablaba por ejemplo el otro día de "ambiente festivo que es de lo que se trata, de hacer cosas que combinen la reivindicación con lo festivo". Pero lo busquen con muertes o con fiestas, buscan lo mismo. Y coincide que la mayoría de navarros no quieren eso, aunque no sean muy conscientes de qué está pasando.

Dice Asiron que "como estamos a favor de los derechos de las personas reivindicamos el derecho a decidir por principio democrático". Lo que tendrá que demostrarme acudiendo la próxima vez que organicemos un homenaje a Jesús Alcocer o al general Atarés, víctimas de una violencia sucia y grosera que no ha pasado página.

Lo que no puede hacerse es acusarlos de torpes ni de mentirosos. Torpes no son, porque han aprovechado perfectamente las torpezas y miserias de los llamados a ser sus enemigos de UPN y PP. Y mentirosos tampoco, porque no ocultan lo que son y consiguen servirse al servicio de su ideal de la codicia ajena. Son al fin y al cabo los mismos que en 1979 dieron con los votos de Herri Batasuna la alcaldía de Pamplona al PSOE de Julián Balduz, y durante años tuvieron su ikurriña en el balcón del Ayuntamiento y la corporación no participó ni en los funerales de los asesinados por ETA. Pues ahí estamos de nuevo. Mande Otegi o mande Asiron, la meta es la misma y la reverencia a los terroristas también. Puede que hasta con alguna bendición canónica. Ahora como entonces.

Catalunya, un Estado... o varios
joan lópez alegre ABC Cataluña 24  Junio  2015

Esto de la independencia ha dejado de ser un problema entre Catalunya y el resto de España, ya no es, ni tan siquiera, un problema entre los catalanes indepes y los no indepes. Ahora es solo un problema entre ellos, los indepes.

Hace unos años, cuando Mas vio la luz y empezó su viaje a Ítaca nos decían que su propuesta era inclusiva. Ahí cabíamos todos, socialistas, ecologistas, democristianos, republicanos, incluso peperos desengañados.

El paso del tiempo desgajo a socialistas y dividió a IC pero Mas, perseverante, volvió a la idea inclusiva y a finales de 2014, en un acto solemne, propuso una lista única en unas elecciones que nos llevaran a todos a la Independencia. Esa lista tendría el apoyo de ERC, CiU y el de las llamadas organizaciones cívicas, o sea el OMNIUM, que en el pasado se dedicó a la preservación de la lengua catalana, la ANC, una especie de Tribunal de Revolución que vela por la conservación de las esencias de la misma y la AMI, asociación de municipios que tiene como fin llenar las rotondas de Catalunya de esteladas.

Finalmente, todo esto se ha ido al traste. El sábado nos anunciaron, a la vez, dos listas independentistas: la de Mas, que el mismo se ofrece en no encabezar, y la de Junqueras. A estas hay que sumar la lista independentista de la CUP y la lista independentista de la monja Forcades que, paradójicamente, aspira a recibir el apoyo de todos los anticlericales de Catalunya. 4 listas, de las que 2 no sabemos quién las va encabezar –la de Mas y la CUP- y otras dos no sabemos quién las va a formar –la de Junqueras y la Forcades, a la que, pobrecilla, nadie quiere de cabeza de lista-.

El colmo ha sido la propuesta de los inefables Ll. Llach y Pilar Rahola sugiriendo que las que listas sean encabezadas y cerradas respectivamente por Pi Sunyer, Forcadell (no confundir por favor con Forcades) y Guardiola (el ex de Fc Barcelona, no el músico). El remate final a la ceremonia de la confusión, no es broma, nos la ha ofrecido el Conseller Homs, que ha apuntado que, en realidad, el que encabece la lista no tiene porque ser Presidente a posteriori de la Generalitat. Dicen que los guionistas de Polonia (TV3) han demando a la casta política independentista por usurpación de funciones.

En definitiva, que desde el día de hoy hasta el 27 de S, las 4 listas organizarán un corralito independentista y dentro del mismo se batirán en duelo a 4 hasta que, como en la película Highlanders, que protagonizaba Christopher Lamber y tenía una excelente banda sonora de Queen, solo quede uno… o no.

Una historia como esta no nos la brinda ni la política italiana de los años 70 y 80 del siglo pasado, cuando los gobiernos duraban de media 3 meses en la Península de la bota. El fin apoteósico de todo este gran espectáculo no puede ser otro que un empate entre la lista de Mas y la de Junqueras a, por ejemplo, 25 diputados y que procedan a reunirse por separado para constituir sendos parlamentos que no sean reconocidos por la otra parte.

Al tiempo.


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