AGLI Recortes de Prensa    Sábado 27  Junio 2015

Grecia, los griegos y la solidaridad
Vicente Baquero www.gaceta.es 27  Junio  2015

Siempre ha sido muy difícil por no decir imposible deslindar adecuadamente las esferas de vigencia de las leyes dentro de un marco geográfico internacional. Las leyes vigentes responden a unos principios que en mayor o menor medida son aceptados por todos los miembros de ese conjunto social que hoy día se corresponden, a groso modo, con las fronteras nacionales de cada territorio soberano. La aplicación de un determinado principio o sistema de reparto de la renta entre los miembros de una colectividad viene dada por la aceptación dentro de esa comunidad de ese modelo de generación y distribución de la riqueza y no es extensible dadas los límites de soberanía de cada estado respectivo. Ese acuerdo colectivo es más o menos fruto de la historia de cada pueblo, alcanzado a través de acuerdos tras conflictos, violentos y pacíficos, a lo largo de muchos años.

Resumiendo: cuando un ciudadano es obligado legalmente a proporcionarle a otro unos recursos para que mantenga un nivel de existencia superior al que podría obtener por sus propios medios, ha de ser en función de unas leyes y sobre todo a unos principios de solidaridad aceptados por ese colectivo. Para que tal sistema sea aceptado se ha de justificar en función, no solo de la conveniencia para que impere la paz social, sino que ha de proporcionar un sistema de control de esos gastos que impida que se abuse de la buena fe del resto de la ciudadanía. Esto en mayor o menor medida se consigue dentro de las estructuras de cada estado nacional que componen la UE, pero como esta unión todavía no es tal y cada estado conserva su soberanía en materias importantes, permite que los votantes griegos elijan un gobierno como el de Xyriza, una elección que produce un conflicto inmediato entre los principios de la soberanía nacional democrática griega y las normas de la Unión Europea.

Lo que el pueblo griego quiere no es que se le perdone la deuda, que prácticamente lo han conseguido, sino que se les mantenga el nivel de vida por ellos escogido a pesar de que para ello, los demás tengan que sufragar sus gastos. En realidad como si fueran un grupo económicamente desfavorecido dentro de uno de los países ricos de la Unión. Esto es imposible mientras subsistan las soberanías nacionales, y no haya una Unión efectiva europea como podría ser la de EE.UU. Por tanto los griegos deberían ser responsables de los gobiernos y las políticas que tales gobiernos elijen y de todas sus consecuencias.

A la larga la realidad debe imponerse: Si estos votantes cuando acudan al banco, ven que no disponen de su dinero, pronto pondrán al actual gobierno en la picota y vendrá un equipo más realista. No entiendo que se le siga proporcionando una línea de liquidez a través del BCE para que sigan sacando billetes a espuertas de los bancos. Llevan transferidos, para que sigan abiertos los bancos, una cantidad cinco veces mayor que la cifra del crédito pendiente y al fin y al cabo, pagarán lo que deben con el mismo dinero que les prestamos…Es absurdo. En realidad el que no le paguen al FMI al ciudadano de la calle no le afecta directamente, el cierre de cajeros sí, y en una democracia basada en el sufragio universal esa es la única herramienta para deponer a un equipo de demagogos.

No acabo de entender las razones que impiden que se proceda a dar una lección de realismo, que además vendría muy bien para inyectar una dosis de sensatez al resto de votantes de la UE. No sea que dentro de un tiempo no tengamos el mismo problema corregido y aumentado en otros países de la Unión.

Los "Cuatro Golfos"
Antonio Pérez Henares Periodista Digital 27  Junio  2015

Cuando el escándalo de los Eres llevaba ya un buen rato caminando y comenzaba a afectar a las alturas del Gobierno y del PSOE andaluces, que viene a ser una unidad de destino, o sea lo mismo, su entonces presidente José Antonio Griñán acuñó como línea de defensa lo que el pasado jueves se convertía en un manchado poker de ases de la corrupción, de reyes de la baraja, entre los que figuraba su propia cara. Era cosa de “Cuatro Golfos” .Premonitoria frase por más que sigamos hasta que haya sentencia en lo presunto.

Pero en efecto, cuatro, ¡y que cuatro!, Chaves, ex presidente de La Junta y del PSOE, Griñan, su sucesor e idem, Zarrias, el mandamás del califato, diputado y Viera, la pinta en bastos, que no quiere dejar el escaño y se aferra al aforamiento. Tras ellos la interminable recua, una reata de ex consejeros, directores generales, cargos del gobierno autonómico, prebostes del partido, conseguidores de la familia sindical, trincones devenidos en empresarios, el que podía asar vaca con billetes y el que se los fundía en coca. La cuenta ser perdió por los doscientos, mientras miles de voceros se desgañitaban contra la juez Alaya, insultándola a las puertas de juzgado, soltando veneno y calumnias por las tertulias o aseverando la doctrina oficial y el último saco terrero detrás del cual se acabaron parapetados los últimos y la sultana Susana: Que en cualquier caso, ellos, los cuatro, los jefes, el padre político y hasta el abuelo, Chaves el de aquella tortilla con Felipe y Guerra, no sabían nada, se la pudieron meter, lo hicieron otros, no les avisó nadie, confiaron en quienes no debían. Como mucho, error, nunca intención, jamás delito. Confiaban en la Justicia, en el Tribunal Supremo, que diría lo que ellos decían, que Alaya era mala y sus autos torticeros y pura insidia política. El que más piaba era Manuel Chaves, seguro de salir limpio de polvo y paja.

Pues ahí están. En el lodo. Y quienes ahora “confiamos” en la Justicia somos quienes como al Juez Instructor, barreiro, no podemos calificar de otra manera que de “absurdas” la pretensiones de defensa y sus excusas de supuesto desconocimiento, cuando hasta su interventor les aviso de la “ilegalidad” 13 veces (y que no le exime de culpa porque debió pasar de ahí, estaba en su mano, y detener los que ahora se define como una trama montada en lo mas alto, dotada de un chorro de fondos publico del dinero para ERES, y parados, con el que se “cebaba sin descanso” lo que luego otros repartían a conveniencia clientelar y algunos en el reparto se lo metían a la saca y al propio bolsillo o al de “compañeros y compañeras”, familia y amigos o votantes a los que mantener cautivos. En suma, prevaricación que es delito, despilfarro, descontrol y calculado capricho, que suponen una tacha ética y política. O sea, casi en su totalidad lo que decía, siempre por escrito, hablando por sus autos, y no contestando al acoso ni a las acusaciones y descalificaciones personales, la juez Alaya.

El PSOE, el nacional y el andaluz, Pedro Sánchez y Susana Díaz han ido retirándose cada vez a una línea de vergonzante defensa ante que afrontar la realidad del enorme y extenso basurero. Primero el auto de la juez no valía. No se exigió ni el escaño y se proclamó y abrazó como inocentes y puros, a los “agredidos”. Luego ya imputados, ante el Supremo, donde únicamente se podía por su privilegio de aforados, se aseguró que era como si no lo estuvieran pues era a “petición propia” y al final, imputados-imputados ya no ha quedado otro remedio. Escaños y aforamiento fuera. Y Sánchez y Díaz reciben algo más que las salpicaduras. El uno se queda sin el argumentarlo anticorrupción que pretendía exhibir como exclusiva de los “otros”. A la otra le golpea de lleno en todo el historial los recuerdos, la memoria colectiva, las declaraciones, las seguridades, las exculpaciones, los abrazos, las mil fotos. La única salida y el definitivo parapeto era que dejaban lo que en realidad ya no podían mantener, el escaño y el fuero privilegiado. A escobazos, tras resistencia numantina, pero lo dejaban.

Hasta Viera, a quien añaden al posible delito de prevaricación el de malversación de caudales públicos, que se plantó y dijo que nones, que el aforado seguía, y en eso sigue y que si se tenía que ir del PSOE, pues se iba. O sea, que el caso, o al menos él o quizás todos, seguiría en el Supremo y no bajaría y todavía no quedarían también ellos en las manos de la juez “enemiga”, de la implacable Alaya, que eso lo suyo, aunque solo por seis meses lo sigue llevando. Pero peor, si Viera deja el partido, ¿por qué a los otros tres no los echan, no los apartan, aunque sea cuatelarmente, de la militancia?. Con la vara de medir aplicada por Sánchez a todos, a los de las blak o a cualquiera. ¡Ay amigo, pero es que estos no son todos, es que estos son quienes fueron los mismísimos presidente del partido!. Pues eso, el PSOE, el sustituto de lo que se pregona como patria, pero que resulta ser sin más, el Partido, y tras cuyo proclamado y campaneado amor por ella se esconde la posesión pura y dura y el poder como único objetivo.

PD En la semana andaluza, la costalada del poker, de los cuatro coincidió con la detención de “guardiana jefa” de la Alhambra y ya parecía que solo faltaba procesar al mismísimo Boabdil en persona. Pero para que no faltara nada los presuntos regeneradores de esta viejuna casta política hacían su entrada triunfal en los ruedos que tan poco les gustan. En Madrid y en Barcelona demostraban que el código ético podemita es de obligado cumplimiento para todos menos para ellos. Van de record, dos concejales imputados en una semana. La alcaldesa y su portavoz, Rita Maestre, apoyaban encendidamente que Zapata no dimitiera. En el caso de la concejal por la muy poderosa razón añadida que de hacerlo él uno no le quedaría otra que seguirlo a ella, pues los dos están en las mismas. Peor la asaltacapillas. Vaya estreno y de postre Il Nipote de Carmena, sobrino en italiano, de donde procede la pabla nepotismo. Y en Barcelona, Ada Colau, para ir abriendo boca a la contratación de cerca de un centenar de asesores, todos de la causa, principiaba por traerse al ayuntamiento al novio. Cobrando claro. Y no me hagan chistes de catalanes, por favor. Eran los de “Stop desahucios” pero ahora son los de “Prioridad enchufes”

El populismo del PP
EDITORIAL Libertad Digital 27  Junio  2015

A pesar de los crónicos problemas de comunicación que padece el PP, Mariano Rajoy ha confirmado esta semana que, efectivamente, tal y como avanzaban las filtraciones, el Gobierno devolverá la paga extra eliminada a los empleados públicos en el fatídico 2012 y, de hecho, no descarta aplicar subidas salariales tras los pasados años de congelación, con el único fin de reconciliarse con sus votantes funcionarios. Asimismo, el PP estudia anunciar nuevas bajadas de impuestos de cara al próximo ejercicio, más allá de las rebajas contenidas en la reciente reforma fiscal, para compensar, al menos parcialmente, los históricos sablazos tributarios de Cristóbal Montoro. Si a ello se añade el más que previsible aumento del gasto público en los Presupuestos Generales del Estado para 2016 y el incremento de la inversión, es evidente que Rajoy tirará nuevamente de chequera para tratar de recuperar el inmenso reguero de votos perdidos.

Esta particular estrategia electoralista no es más que otra deleznable forma de populismo, diferente al que defiende la extrema izquierda, sin duda, pero populismo al fin y al cabo. Por desgracia, el PP se equivoca, una vez más. En primer lugar, porque, si bien las reducciones de impuestos son más que bienvenidas, el aumento del gasto público constituye una pésima noticia para la economía nacional. España sufre el segundo déficit público más alto de Europa tras la rescatada Chipre, con cerca del 6% del PIB, mientras que la deuda roza ya el preocupante umbral del 100%. Subir el gasto a pesar de este brutal desequilibrio presupuestario supone una insensatez y una gravísima irresponsabilidad política, sobre todo si se tiene en cuenta que la recuperación depende más de factores exógenos (petróleo, bajos tipos de interés y favorable coyuntura exterior) que de las fortalezas propias de la economía española. Si este favorable contexto se trunca, España volverá a situarse en el centro de la tormenta, con todo lo que ello supone.

En segundo lugar, el PP se equivoca porque el populismo, consistente en hacer lo que, en teoría, conviene electoralmente al partido y no lo que necesita realmente el conjunto de la sociedad, siempre acaba pasando una costosa factura a la población. Rajoy erró estrepitosamente cuando, al comienzo de la legislatura, decidió disparar los impuestos, en lugar de reducir el gasto, y apenas liberalizó la economía, retrasando con ello el inicio de la recuperación, además de enfurecer a buena parte de sus votantes. Si hubiera cumplido sus promesas, la situación política y económica del país sería hoy muy diferente. Si el Gobierno hubiera bajado los impuestos desde el principio, apostando por la eliminación de la abundante grasa estatal, ahorrándose con ello el recorte de sueldos a los funcionarios, el PP no habría sufrido la actual sangría de votos. Asimismo, si Rajoy hubiera aprobado las profundas reformas estructurales que precisaba -y aún precisa- la economía, en materias tan importantes como el mercado laboral, energía, Administración Pública y liberalización de servicios, el crecimiento del PIB nacional no sólo habría empezado antes, sino que se sustentaría sobre bases mucho más sólidas, acelerando la imperiosa reducción del paro. Sin embargo, el presidente no hizo nada de lo descrito por miedo al desgaste electoral. ¿Resultado? El desgaste ha sido mucho más sustancial y, encima, el país no ha resuelto sus graves problemas económicos.

Y, en tercer lugar, el PP se equivoca porque por mucho que ahora baje impuestos y suba gastos, muchos de sus votantes no volverán. El sentimiento de traición, desconfianza y profunda decepción que desprende el Gobierno de Mariano Rajoy sigue muy presente entre sus bases. Si recupera parte de los votos perdidos será, simplemente, por el miedo que, lógicamente, genera el auge de la extrema izquierda en España, pero no porque el PP transmita ilusión, ni mucho menos. Y, aún así, la posibilidad de revalidar la mayoría absoluta se antoja imposible. Así pues, el particular populismo de Rajoy perjudica tanto a España como al propio PP.

Los unicornios no son rosas (y además no existen)
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com 27  Junio  2015

El culebrón griego promete eternizarse, al menos mientras al Eurogrupo le alcance la paciencia. Tsipras sigue sin querer entender que gobierna un Estado quebrado que sobrevive gracias a la misericordia de los acreedores. Del discurso justiciero y revolucionario de hace seis meses apenas quedan cuatro ecos propagandísticos para consumo interno. La realidad no es que se haya impuesto con el tiempo, es que siempre estuvo ahí aunque los chicos de Syriza –atados de pies y manos a causa de sus promesas imposibles de cumplir– se negasen a verla. Lejos quedan aquellas apelaciones a la soberanía que “los pueblos del sur” habían perdido respecto a los del norte. Ignoraban que solo se es plenamente soberano cuando no se debe nada, y Grecia chapotea en deudas que ni poniéndoselo facilísimo consigue terminar de pagar.

El unicornio que compraron los griegos –no todos, cierto es, solo el tercio del electorado que votó por la izquierda radical– el pasado mes de enero se resumía en dos postulados, a cada cual más delirante. El primero que la deuda contraída por los Gobiernos anteriores era “odiosa” (sic), por lo que no había obligación moral alguna de devolverla. El segundo, emanado directamente del primero, es que el pueblo griego tenía una suerte de derecho divino a disfrutar de los mismos servicios públicos que los holandeses y de más privilegios laborales que los alemanes. Esto implicaba fulminar de un plumazo todos los ajustes de Samaras y abrir hasta el fondo la llave del gasto para que un torrente de dinero fresco inundase a la economía griega. La crisis acabaría en un santiamén y tan solo nos quedaría preguntarnos por qué nadie se había planteado que la solución era tan sencilla, por qué no lo habían hecho antes. En ese momento el unicornio se tiñó de rosa y de su boca comenzaron a manar los colores del arcoíris. El paraíso estaba al alcance de la mano. Tan solo había que cambiar de Gobierno, quitar a unos para poner a otros que tuviesen los arrestos para plantar cara a la malvada Troika.

Sobre esos dos pilares edificaron su programa y ganaron, sin arrasar pero ganaron. La verdad, sin embargo, era muy otra. La deuda de Grecia –tanto la pública como la privada– no son odiosas. El Estado, las empresas y la gente de a pie pidió prestado libre y voluntariamente bajo la promesa de devolverlo. No hubo artificios ni coacciones, cada vez que el Gobierno griego colocaba un bono en el mercado de deuda sabía perfectamente lo que hacía y a qué se obligaba en el futuro. Ese dinero, además, fue pedido por un Gobierno legítimo y democráticamente elegido que se lo pulió mayoritariamente en gasto social y en financiar la monstruosa y sobredimensionada maquinaria del Estado. El problema de Grecia no era de austeridad, sino de todo lo contrario. Atenas lleva décadas gastando más de lo que ingresa, esto no me lo invento, es un hecho, no hay más que echar un vistazo por encima a los números para apercibirse del destrozo que han perpetrado los políticos griegos, todos, los de izquierda, los de derecha y los de centro. La política griega es adicta al gasto y es precisamente esa adicción la que ha hecho de los griegos unos deudófilos pasivos sin propósito de desintoxicación.

Lo más sorprendente de todo es que Tsipras, que se presentaba como el refundador de la república, no traía nada realmente nuevo. Su plan consistía en inyectar una dosis extra y posiblemente letal de la misma medicina que ha conducido a Grecia al colapso. La batalla era, como casi siempre sucede con estos mesías redivivos embutidos en el disfraz de salvapatrias, contra la realidad misma. El problema es que la realidad muchas veces es incómoda de aceptar. La mayor parte de la gente tiene una tolerancia muy baja a lo real. Muchos prefieren vivir en el autoengaño, que si bien es satisfactorio a corto plazo es suicida a largo. Hoy Tsipras se debate entre hacer lo mismo que hizo el denostado Samaras o llevar a cabo sus planes fuera de la eurozona, financiando los recurrentes déficits con dracmas devaluadas que al cabo de un tiempo quedarían para sonarse la nariz.

Este entierro del unicornio lo estamos empezando a ver también en España. Ahí tienen a Manuela Carmena, que cuenta los días por incumplimientos, casi como Rajoy, con la diferencia de que Rajoy no prometió el Edén, mientras que a Carmena solo le faltó asegurar que con ella el Manzanares pasaría a ser navegable y los transatlánticos remontarían el Tajo desde Lisboa, como en aquellos grabados barrocos en los que una fantasmagórica flota de Indias desplegaba el velamen frente al Real Alcázar.

Hasta el discurso de Pablo Iglesias se ha moderado extraordinariamente de un tiempo a esta parte. No es que se vean cerca de la tostada, es que empiezan a intuir que cuando le hinquen el diente a la tostada le van a encontrar el mismo sabor amargo que Tsipras, su antaño compadre de parrandas mitineras que ahora se las ve y se las desea para enhebrar el hilo por el estrecho ojal que le han puesto en Bruselas. Los unicornios rosas quizá sirven para engañar a los bobos que prefieren creer a saber. Para todo lo demás son completa y absolutamente inútiles.

Podemos, el crimen y la risa
Javier Somalo Libertad Digital 27  Junio  2015

La tolerancia ante el comunismo tomada como salvoconducto intelectual ha hecho ya demasiado daño al género humano como para seguir soportándola. Esta semana, la misma en la que conocíamos que al todavía concejal de Podemos en el ayuntamiento de Madrid Guillermo Zapata le hacía gracia el Holocausto o el asesinato de tres niñas o el atentado contra Irene Villa, escuchamos a Juan Carlos Monedero decir esto, en referencia al PP:

"Ellos, que tienen un partido fundado por un tipo que colaboró con Franco, que colaboró con Hitler mandando a la División Azul y que, por tanto, fue colaborador del Holocausto".

No he oído a ningún político del PP preguntarse siquiera: "Vosotros, que tenéis un partido fundado por un tipo que colaboró con Hugo Chávez, ¿de qué sois colaboradores?".

O ir un poco más lejos –más cerca, en realidad– y contestar como merecen esos que se dicen comunistas pero no del Carrillo de la peluca sino del de Paracuellos, el tutelado por Stalin, aquél que masacró a rusos, bielorrusos, ucranianos, polacos… judíos y no judíos pero también en términos genocidas, el que se repartió Polonia con Hitler y que luego barrió y regó con sangre las tierras que ya había encharcado el Führer antes de perder la Guerra.
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Como nadie responde nada, Monedero sigue con su cantinela y compara la situación griega con la invasión nazi de Polonia olvidando adrede que aquella invasión fue conjunta; Stalin parece que también escuchaba a Wagner y le entraba el gusanillo del espacio vital, o sea que fueron socios. ¿Esperan en el PP que algún preboste de FAES, que ahora anda de cursos veraniegos, refresque la memoria al asesor bolivariano o puede algún político pensar por sí mismo y recordarle a Monedero que, además de perverso, tiene más de visitante que de profesor?

Y hablando de "tipos" como Fraga, convertidos por Podemos en paradigmas del mal, ellos profesan declarada admiración por otro tipo que decía –y hacía– cosas como estas:

"¡Camaradas! La sublevación kulak en vuestros cinco distritos debe ser aplastada sin piedad. Los intereses de la revolución lo exigen, porque en todas partes se ha entablado la lucha final contra los kulaks. Es preciso dar un escarmiento:

Colgar, y digo colgar de manera que la gente lo vea, al menos a cien kulaks, ricos, y chupasangres conocidos. Publicar sus nombres. Apoderarse de su grano. Identificar a los rehenes. Haced eso de manera que en centenares de leguas a la redonda la gente vea, tiemble, sepa y se diga: matan y continuarán matando a los kulaks sedientos de sangre. Encontrad gente más dura." (Telegrama de Lenin al comité ejecutivo del soviet de Penza, 10 de agosto de 1918).

Entre los dos bigotes, el grande y el pequeño, se cargaron en los 14 años que van de 1933 a 1945 a 14 millones de personas, amén de los que cayeron una década antes a manos de Lenin. Pero Monedero sostiene que los crímenes del comunismo son "más difíciles de cuantificar", quizá porque muchos de ellos no los considere tales –¿colaterales, necesarios, inevitables?– o queden en el limbo de Katin, paredón boscoso achacado al carnicero alemán pero cometido esta vez por el carnicero georgiano.

Según el proceso deductivo de Juan Carlos Monedero, la formación que él fundó defendería el exterminio del siglo XX. Todo. El de los nazis y el de Stalin, el de Mao, Lenin y Ho Chi Min amén de los crímenes perpetrados por el castrismo y el chavismo. Y no habría que enredar el silogismo falaz sobre Fraga, Franco y Hitler precisamente porque ellos han profesado esa admiración por los suyos de forma directa. Pero la tolerancia ante el comunismo, que no es sino miedo paralizante, impide una respuesta política incluso cuando se sobrepasan los límites.

No sé si hay mejor manera de justificar el Holocausto que la risa, fórmula elegida por el concejal –todavía concejal– Zapata: las víctimas caben en ceniceros. Pero la justicia que sufrimos parece decir que el delito está en negar el Holocausto, no en admitir su existencia para justificarla con la risa. La risa y los Veinte Millones, así se subtitula el libro de Martin Amis Koba el Temible, librito que no cabe en un cenicero pero sí en cualquier neceser para este verano. De él tomo también la figura de los dos bigotes asesinos del siglo XX.

Nadie contesta y Pablo Iglesias se ríe y está de broma hasta que deja de estarlo. Él y sólo él pone los límites como hemos ilustrado esta semana en Libertad Digital. No ofende que su novia sea sospechosa de robo sino que se lo pregunte ¡una mujer! "Ah, eso es machismo". No ofende que su colega concejal –todavía concejal– de Madrid meta a judíos del Holocausto en el cenicero de un 600 o asocie a Irene Villa y las niñas de Alcasser con un desguace. Es broma y se ríe. Pero si alguien entiende lo contrario o busca razones –manía repetitiva entre los periodistas cuando se topan con personajes sencillamente despreciables– entonces…

–¿Entonces condena usted el terrorismo?, preguntó en bajito la periodista María Casado.
–La pregunta ofende, María, respondió con gesto tan amenazante como ensayado Pablo Iglesias.

…entonces es cuando el ofensor se convierte en ofendido y entramos en la segunda parte de la repugnante ofensa del concejal –todavía concejal– Zapata. La risa otra vez, pero ahora a costa de la amputación de una niña a manos de ETA combinada, por si no había bastante, con el triple asesinato de otras tres niñas, las de Alcasser. Sigue siendo broma y el que opine lo contrario contará con el desprecio de Iglesias y tendrá que soportar su infantil impostura.

Y, de nuevo, la justicia que padecemos en vez de atajar el problema lo multiplica, entorpece su solución, cierra la puerta a la víctima y cede el paso al delincuente. Llamar a Irene Villa como testigo no es de recibo. Es verdad que lo pidió Daniel Portero en su querella pero creo que se equivocó. Nada puede reprocharse a una de las pocas personas que lucha a diario para impedir el blanqueamiento de ETA dentro y fuera de España pero no hacen falta testigos para condenar un delito tan flagrante, tan público. Ni ha de servir como eximente y posible causa de archivo el hecho de que la ofensa pueda ser disculpada –sinceramente o para no sufrir más– por los directamente aludidos. A quien sí cabe criticar es al juez Pedraz, por admitir esa declaración innecesaria y, sobre todo, por castigar a Portero con una fianza difícil de asumir, es decir, por hacer casi imposible el ejercicio de acusación.

Ingenuamente, vuelvo a preguntar: ¿dónde están las respuestas del PP y el PSOE? Tanto en defensa propia como del resto. En defensa de sus muertos, los de la Policía, los de la Guardia civil o el Ejército, en defensa de los ciudadanos asesinados y heridos, casi siempre olvidados, y de sus familias, siempre abandonadas, humilladas. Dónde están los argumentos definitivos que rompan de una vez la tolerancia intelectual ante unas ideas cimentadas en los peores crímenes del siglo pasado. En los políticos no las encontraremos. Los que, en uno y otro partido, las defendían con valor ya están retirados por voluntad propia o ajena.

El PSOE ahora monta gobiernos con los del cenicero y con los sobrinos directos de ETA mientras alquilan banderas de España para decorar el circo Price. Y el PP, o gran parte, anda dimitiendo para cumplir el pedigrí de la nueva era regeneracionista de cartón piedra y consintiendo que los de la risa sigan de concejales, colocando a sus familias en el poder y preparando la llegada del mesías, el que más se ríe, el que entorna los ojos y te acecha si no entiendes sus bromas. El más gracioso de todos.

Zapata, el antisemitismo y los ciudadanos libres
Ángel Mas Libertad Digital 27  Junio  2015

Casi podría dar pena Guillermo Zapata. Recién jurado (o lo que sea que hagan estos) concejal en Madrid, nombrado para la importante responsabilidad de la Concejalía de Cultura, que permite repartir dádivas y jobs for the boys…, y ese mismo sábado por la tarde lo exponen al mundo como un antisemita y un tarado.

Las reacciones se desencadenaron: los de Pablo Iglesias (Carmena ni pincha ni corta) buscaban, y siguen buscando, un complot desde algún búnker subterráneo de Jerusalem, una oscura mano que seguro debió de planearlo todo. Son muy dados a las chiquilladas conspiranoicas: en sus parámetros leninistas, todo se rige por un liderazgo que pone a la obediente turba a trabajar en campañas. No podían concebir que en Twitter, un medio que no son capaces de controlar, un grupo de ciudadanos libres coincidieran alrededor de un asunto que les importaba, que les ofendía profundamente, y se movilizaran naturalmente para hacer oír su opinión. Se habían topado con la sociedad civil, esa de la que habían oído hablar a los liberales pero que hasta ahora no había hecho mucho acto de presencia.

Tan acostumbrados a la verborrea sobre la participación ciudadana directa, los asamblearios no salían de su asombro al sentirla en acción sin sus habituales manipulaciones. Tan acostumbrados a la impunidad de sus salvajadas extremistas, buscaban excusas de parvulario. Y tan cómodos ellos en la tarea de ganar la Guerra Civil, en la oposición permanente con complejo de Peter Pan, en la sola responsabilidad de fabricar eslóganes pegadizos, se veían ahora desenmascarados como casta, agarrados al sillón. Ellos, los puros.

Se han sucedido los apoyos incondicionales, prietas las filas, de las mismas a las que Zapata había genéricamente llamado "putas". Escuchamos las justificaciones confusas y contradictorias. Las de los que, siendo expertos en encontrar abuelos franquistas a la gente, explicaban que eso lo escribió hace ya tres años. Argumentaban que se trataba de chistes, como si de lo que se ríe alguien no reflejara de qué está hecha esa persona. Otros sostenían que, claro, "eso lo dijo antes de ser político", dejando así clara la nula credibilidad que merecen sus excusas como político.

Intentaron movilizar a la muchachada, pero con la consigna de evitar el abuso verbal e intimidatorio. Que fueran de buen rollo, que ahora nos leen los tuits. Sin el recurso al berrido y el insulto, sus argumentos dialécticos habituales, los únicos en realidad, era divertido verlos intentando argumentar medio inteligentemente, buscando refugio en el chiste pueril. Criaturas. Probaron las intoxicaciones, los fakes, poner en marcha el ventilador de la mierda, pero es que el tema se les escapaba de las manos: el bruto impresentable no era un caso aislado. Casi toda la lista compartía el perfil de bocazas lamentable. Y la que seguía a Zapata si este dimitía era una autodefinida bollera feminazi. Casi hacía de Zapata candidato a yerno del año.

La verdad es que no sé qué pensarán las personas que se decantaron por la papeleta con los nombres de esta chusma. Porque hay que pensar que la mayoría de sus votantes no compartirán la turbia mentalidad del que participa en foros con chistes sobre millones de personas sacrificadas y reducidas a cenizas. Y sobre niñas torturadas y víctimas despedazadas, que el antisemitismo es una merma que suele venir acompañada de otros fallos de carácter.

Tampoco sé lo que pensarán en el PP y en el Gobierno, pues han permitido que estos desmanes se produzcan durante años sin tomar medidas y ni siquiera exponerlos de modo que la gente al menos optara informadamente. Cálculo o dejación, han vuelto a dejar clara su ya legendaria incapacidad ejecutiva. A lo mejor están esperando que esos tuiteros también les ganen las elecciones mientras se quedan mirando.

Les diré lo que sé acerca de los cinco millones de judíos que Zapata escribió cabían en un cenicero: aquello no era un chiste despreciable. Venía seguido de otra entrada que preguntaba por qué necesitaba Israel tanto espacio si en ceniza ocuparía tan poco. No era un chiste, sino una declaración política que aclaraba que el antisemitismo y el antisionismo de estos macarras que gestionarán Madrid y otras ciudades de España son una y la misma cosa. Que no es aislada, sino compartida por un movimiento que apoya todos los días el boicot al Estado hebreo y a los terroristas que lo acosan. Unos tipos que aspiran a gobernar España. Una amenaza clara y presente. Contra los judíos y contra Israel. Indistintamente. Contra lo que representan. Y, por eso, contra todos nosotros.

La sorpresa, que no esperaban, es que de frente se han topado con un montón de ciudadanos libres, de izquierda, centro o derecha, unidos por la decencia y dispuestos a plantarles cara. Ya era hora.

Ángel Mas, presidente de ACOM.

Fenando Reinares: «El EI demuestra que tiene capacidad para coordinar atentados altamente letales»
Ve en Túnez una triste paradoja porque camina hacia la democracia pero es el país del mundo árabe con mayor movilización yihadista
mariluz ferreiro redacción / la voz 27  Junio  2015

Es una autoridad en el estudio del islamismo radical en España. Fernando Reinares (Logroño, 1960) es director del Programa sobre Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano y catedrático de Estudios de Seguridad en la Universidad Rey Juan Carlos. Además, forma parte del grupo de expertos en prevención de terrorismo de Naciones Unidas y de la junta del programa de estudios sobre terrorismo de la Universidad de St Andrews.

-¿Cree que los atentados terroristas estaban coordinados?
-El mes pasado el Estado Islámico [EI] hizo un llamamiento a los musulmanes de todo el mundo para que llevaran a cabo actos de terrorismo. Su principal portavoz advirtió hace unos días que se producirían sucesos calamitosos que afectarían a cristianos, chiíes y otros infieles. Estamos ante le evidencia de que el EI cuenta con capacidades y recursos para coordinar atentados terroristas altamente letales en distintos países del mundo con propósitos locales distintos en cada uno: azuzar tensiones sectarias entre chiíes y suníes en Kuwait, quebrar el proceso de democratización en Túnez y atacar Europa.

-Otro ataque en Francia, ¿por qué en este país?
-Hay que destacar que no es el único lugar del mundo occidental donde se han producido atentados recientemente. Recordemos lo ocurrido en Canadá, Australia, Dinamarca... Pero Francia es el país de la UE con mayor número de jóvenes mulsulmanes adheridos al Estado Islámico, el más afectado por la movilización yihadista, y nos preguntamos por qué.

-¿Cómo analiza los atentados de Túnez y Kuwait?
-El ataque de Túnez hay que entenderlo en el contexto de la extensión de la influencia y la presencia del Estado Islámico en el norte de África, desde Egipto hasta Marruecos. Kuwait es un país que forma parte de la Coalición Internacional contra el Estado Islámico. Los yihadistas del EI tratan de elevar el coste de participar en la Coalición Internacional de los países implicados. También ocurre en el caso de Francia. El EI pugna por mantenerse y consolidarse. Un año después de la declaración del califato ha tenido pérdidas, pero compensadas con otras ganancias. En determinadas áreas ha impuesto su dominio.

-¿Cree que está en peligro el modelo tunecino?
-Túnez es el país del mundo árabe que, tras el inicio de las revueltas antigubernamentales, ha logrado canalizar el proceso político hacia la construcción de un régimen democrático. Hay factores que dificultan su consolidación. Y hay expectativas de la población por los dividendos que puede traer este proceso. Para los yihadistas los Estados democráticos son inaceptables, no son islámicos. Quieren incidir negativamente sobre la industria del turismo tunecino y crear inseguridad y desorden. En el caso de Túnez hay una dramática paradoja. Progresa hacia la democracia, pero es el país del mundo árabe más afectado por la movilización yihadista. Miles de tunecinos han abandonado Túnez para ir a Siria e Irak. Eso es un indicador de la extensión de salafismo, que ha empezado a ser contrarrestada por parte de las autoridades solo de forma reciente con medidas para prevenir la radicalización de los jóvenes.

-¿Ha tomado el EI el relevo de Al Qaida al frente del terrorismo yihadista?
-En cuanto a la movilización yihadista, el EI obtiene mejores resultados y ha logrado la fusión de organizaciones muy activas y altamente letales, como Boko Haram. El EI busca la hegemonía dentro del yihadismo global, aspira a un Califato panislámico y a imponer su visión del Islam. Pero Al Qaida existe desde 1988 y ha acumulado organizaciones afines. Conserva importantes aliados en Pakistán y Afganistán, mantiene ramas territoriales, como en sucede en el Yemen o en el Magreb y cuenta con la lealtad de Al Shabab en el Este de África.
«Al Qaida y el EI llevan en su seno la semilla de la cooperación»

-¿Hay rivalidad entre el Estado Islámico y Al Qaida?
-Existe rivalidad y ese hecho siempre se subraya. Pero también me gustaría poner énfasis en la eventualidad de una cooperación, en que se estén desarrollando circunstancias que vayan encaminadas más hacia la cooperación y coordinación. De hecho, grupos relacionados con Al Qaida y el EI han operado juntos en países como el Líbano. Y tenemos el ejemplo de los atentados de París esta mismo año, con individuos afines al EI y otros a la rama yemení de Al Qaida. Coyunturalmente podemos estar ante un proceso de competición, pero estar organizaciones llevan en su seno la semilla de una coordinación.
«No debemos relacionar el terrorismo con la pobreza o la marginación»

Fernando Reinares no consiente que se plantee que el auge del yihadismo en Europa tenga su caldo de cultivo en problemas de integración o de discriminación de ciudadanos musulmanes. Al catedrático riojano le parece una conclusión totalmente equivocada.

-Los perfiles demográficos de los terroristas yihadistas que han actuado en Europa revelan que hay casos muy diferentes. Tenemos a jóvenes que han estudiado medicina, a descendientes de familias de clase media que viven en el entorno de la ciudad de Londres... Es un error muy serio culpar a las sociedades europeas de hechos y de valores transmitidos por predicadores de orientación salafista y difundidos también por medios afines que utilizan la religión para justificar actos delictivos. En ningún caso se puede relacionar el terrorismo con la pobreza o con la marginación. No debemos utilizar esos parámetros.

-Usted ha destacado en sus informes que la movilización yihadista en Europa es mayor que nunca.
-Pero hay que señalar que esta movilización incide de manera desigual en los diferentes países europeos. En realidad, los más afectados no son aquellos en los que existe una mayor proporción de musulmanes con respecto a los habitantes totales, como Bulgaria o Chipre. Los más afectados por el yihadismo son aquellos en los que la población musulmana está compuesta por segundas o ulteriores generaciones descendientes de emigrantes. En cambio, la población musulmana que vive en España es, predominantemente, de primera generación. Sirve de contraste con lo que está ocurriendo en Francia.


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Las escorias salen a flote
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 27  Junio  2015

Sucumbió víctima del sida en 1996, a los 28 años de edad. Si no hubiera tenido ese temprano final, hoy quizás ocuparía un escaño en alguno de los ayuntamientos que han copado las alianzas de chavistas, antisistema y secesionistas. Las escorias salen a flote y ganan visibilidad y poder. Sobre todo poder. Y en este trance el Cojo Manteca habría exhibido suficientes méritos para figurar en alguna de las listas.

Gamberrismo crónico
Deben de ser pocos los actuales indignados que sepan quién fue aquel precursor suyo. Sin embargo, los veteranos guardamos la imagen de Jon Manteca Cabañes, apodado el Cojo Manteca, figura icónica en los telediarios, saltando con soltura acrobática sobre su única pierna y rompiendo con su muleta el cartel de la estación Banco de España del metro de Madrid, una cabina telefónica y cuanta farola encontraba a su paso.

Era el 23 de enero de 1987. Multitudes de estudiantes de secundaria y universitarios se movilizaban contra el gobierno de Felipe González y su ministro de Educación, José María Maravall -como si ensayaran lo que harían sus descendientes contra Rajoy y Wert-, exigiendo la reducción de tasas y la supresión de la Selectividad. Para confirmar las analogías con el presente, grupos violentos encendieron fogatas y destrozaron escaparates y mobiliario urbano. La policía disparó balas de goma y de las otras, una de las cuales hirió a una adolescente de 15 años, que afortunadamente se recuperó. Nada nuevo bajo el sol.

El Cojo Manteca, que no era estudiante ni nada parecido sino que pedía limosna en Cibeles, obedeció al estímulo de una combinación de alcohol y adrenalina y se sumó a la muchedumbre enardecida, sin imaginar que las cámaras captaban sus malabarismos con la muleta. Así inició una carrera de gamberrismo crónico que culminó cuando lo condenaron a prisión por irrumpir en la basílica de Nuestra Señora de los Desamparados, en Valencia, y proferir insultos contra las imágenes sagradas.

Bufón obsceno
Lo dicho, una escoria precursora, aunque sus sucesores no practican la mendicidad sino que son remunerados por el erario público. Es el caso de Rita Maestre. La Fiscalía había pedido un año de prisión para esta militante de Podemos y de movimientos feministas y alternativos, pero la idealizada exjueza y alcaldesa de Madrid Manuela Carmena la premió con el cargo de portavoz del Ayuntamiento. Para la exjueza lo suyo había sido una travesura sin importancia: evocar, en menor escala, los desmanes del Cojo Manteca y entrar el 10 de marzo del 2011, con un grupo de camaradas, en la capilla del campus de Somosaguas de la Universidad Complutense, desnudarse de cintura para arriba, corear "Vamos a quemar la Conferencia Episcopal" y "Menos rosarios y más bolas chinas", y blandir fotos del Papa con una esvástica. Peccata minuta.

La ostentación de la esvástica (o de la hoz y el martillo, tanto monta, monta tanto) habría estado justificada, eso sí, en las fotos de otro concejal de Podemos, Guillermo Zapata, el obsceno bufón escarnecedor de las víctimas del nazismo y de ETA, para el que la exjueza tenía reservada nada menos que la poltrona de Cultura. De allí -aunque no de la concejalía- salió despedido en menos de veinticuatro horas, acompañado por la solidaridad de la incorregible farándula progre y las condolencias de su impenitente protectora.

Ciudadanía desprotegida
Una escoria que no tiene inhibiciones para demostrar públicamente que, al salir a flote, ha optado por la alternativa más aberrante sin necesidad de recurrir a la esvástica es el concejal de las CUP (Candidaturas Unitarias Populares) de Barcelona Josep Garganté. Vayamos por partes. Garganté figuró en la lista de Iniciativa Internacionalista en las elecciones al Parlamento Europeo del 2009. Lista que la justicia ilegalizó por tratarse de una fachada de la proetarra Batasuna. Garganté, cuyo fingido internacionalismo no resiste el cotejo con su militancia en el núcleo duro del nacionalismo irredentista de las CUP, asumió la concejalía exhibiendo, junto a los otros dos electos de CUP, sendos carteles por la libertad del preso etarra Arnaldo Otegi.

Pasemos ahora a la consigna que Garganté ha utilizado para escupir a la sociedad su desdén por las normas más elementales de la convivencia civilizada. No le bastó con tatuarse en el antebrazo derecho el retrato del Che Guevara, el psicópata que exhortó al revolucionario a convertirse en "una fría máquina de matar". Para subrayar su fobia irracional recurrió a Harry Powell. ¿Y quién fue Harry Powell? ¿Acaso un oscuro ideólogo que adoctrinó a Bakunin o a Lenin, sentando las bases del anarquismo o el bolchevismo? Negativo. Harry Powell es un personaje de ficción, un falso predicador y asesino desalmado que en la prodigiosa película La noche del cazador (1955), magistralmente dirigida por Charles Laughton, interpretaba un memorable Robert Mitchum. Y Harry Powell llevaba tatuada en las cuatro falanges de la mano izquierda las letras de la palabra hate, o sea "odio".

El concejal Garganté, uno de los pilares que sostienen a la alcaldéspota Ada Colau, lleva tatuadas en las cuatro falanges de la mano izquierda la palabra odio, como cualquiera puede comprobar consultando internet. Hay que agradecerle su franqueza. Es imposible sintetizar con más concisión y claridad el programa de gobierno de las escorias. En Barcelona, la horda de okupas, piqueteros, escrachadores, carteristas, manteros, lateros y trileros se anota, cada día, un nuevo triunfo sobre la Guardia Urbana maniatada y sobre la ciudadanía desprotegida. Sólo falta satisfacer la vieja reivindicación que comparten anarquistas y mafiosos: "¡Los presos a la calle!". ¿Podrá complacerla Podemos… beneficiando a los presos etarras por los que se conduele Pablo Iglesias?

Amenaza truculenta
Las escorias salen a flote y ocupan el puente de mando en muchos ayuntamientos y comunidades autónomas. Como siempre ha sucedido a lo largo de la historia, deben una parte de su poder a la colaboración y desaprensión de los tontos útiles y compañeros de viaje. Quien desempeña ahora este triste papel es un PSOE desnortado, que cuando dice sumarse al cordón sanitario contra el PP lo que hace en realidad es colocarse del lado de la peste. La peste totalitaria.

Algunos de estos despistados se burlan de quienes advertimos el peligro y nos acusan de practicar la política del miedo. Les aconsejamos que antes de burlarse miren ese puño en el que está explícito el sentimiento que mueve a las escorias y lo que nos tienen reservado: "Odio". Y, para reforzar sus defensas, no dejen de ver a Harry Powell/Robert Mitchum en La noche del cazador. Una dosis saludable de miedo puede ser el mejor antídoto para combatir la amenaza truculenta que se cierne sobre todos los no nos sumamos a la cruzada del caos.

55 años del primer asesinato, una niña de 22 meses
La soledad del primer muerto de ETA
Begoña Urroz Ibarrola, de 22 meses, fue la primera víctima de ETA hace 55 años. Murió abrasada tras estallar una bomba incendiaria en la estación de tren de Amara, en San Sebastián
Javier Caraballo El Confidencial 27  Junio  2015

Era lunes, y ya se estaba acabando el día. En la consigna de la estación de tren de Amara, un populoso barrio de San Sebastián, nadie advirtió el momento exacto en el que Jesusa se acercó a su tía y le dijo algo al oído, luego se volvió a un pequeño moisés y comprobó que su hija seguía dormida. “Vuelvo enseguida”, y miró de nuevo a su hija, dormida pese al trasiego habitual en aquel pequeño cuchitril en el que los viajeros guardaban por unas horas sus maletas. Salió de la estación de ferrocarril con alguna prisa, porque quería comprarle unos zapatitos nuevos a su hija antes de volver a Navarra, y los comercios iban a cerrar.

Era lunes, y ya se estaba acabando el día. Una de las maletas que alguien había dejado en depósito contenía una bomba incendiaria que explosionó a las siete y diez de la tarde. En la confusión del momento, entre gritos de pánico, quizá nadie recordó que una niña dormía en su moisés porque su madre había salido a comprarle unos zapatitos nuevos. Se llamaba Begoña Urroz Ibarrola. Tenía 22 meses. Hoy, 27 de junio, se cumplen 55 años y todavía se lucha por esclarecer su asesinato; el asesinato de la primera víctima de ETA.

Cinco artefactos explosionaron ese día en distintos puntos del norte de España, dos en San Sebastián, otro en Madrid, en Barcelona y uno más en el tren correo Madrid-Barcelona, pero sólo el que estalló en la consigna de Amara provocó la muerte de una persona. Pese a ello, el régimen franquista le puso sordina a la cadena de atentados y la publicación de lo sucedido se limitó a una breve nota del Ministerio del Interior. Para colmo, en Amara celebraban las fiestas de final de junio, que aún se siguen celebrando, con lo que la escena posterior del atentado, entre el silencio oficial y la fiesta en la calle, causa dolor y angustia con sólo imaginarla.

“Mi madre nos ha contado muchas veces que el día del entierro de la niña salieron de casa con la cajita blanca mientras la gente cantaba y bailaba por las calles”, recordaba hace unos años la hija de Jesusa, a la que su madre le puso el mismo nombre que el de la niña que había perdido en el atentado. Fue en un reportaje publicado en El País, en enero de 2010, con las únicas declaraciones que se conocen de los familiares de Begoña Urroz, en especial de su madre anciana, Jesusa Ibarrola: “Una tía mía, Soledad Arruti Etxegoyen, trabajaba en la consigna de la estación de Amara, en San Sebastián. Yo solía ir a ayudarla para ganarme unas pesetillas. Aquel día dejé a mi niña con ella mientras yo iba a un comercio cercano a comprarle unos zapatitos para ir a Navarra. Cuando volví, había un lío tremendo. ¡Había estallado una bomba! Mi hija estaba abrasada y otras personas, entre ellas mi tía, heridas. Fue horrible". La pequeña, con graves quemaduras en todo el cuerpo, especialmente en piernas, brazos y cara, fue ingresada en el hospital del Perpetuo Socorro de San Sebastián, donde falleció al día siguiente.

De aquella muerte nada más se sabe hasta que muchos años después, Ernest Lluch, exministro socialista, descubre la miserable propaganda proetarra para esconder aquel asesinato; para que como primera víctima de ETA no figure una niña de 22 meses, sino un guardia civil, varios años más tarde. “¿Fue ETA? -se preguntaba Lluch, en un artículo de prensa-. El Ministerio de la Gobernación lo atribuyó a un genérico ‘separatistas y comunistas’ (…) No hemos encontrado ni en Lazkao ni en publicaciones que ETA se atribuyera la colocación de bombas en 1960. El esperable resultado de una muerte especialmente repugnante debió conducir a una discreción absoluta”.

Lluch comenzó a investigar aquel atentado a raíz de un libro, La ética para la paz. Los obispos del País Vasco 1968-1992, escrito por José Antonio Pagola Elorza, vicario general de la diócesis de Guipúzcoa, en el que se reconocía a Begoña Urroz como la primera víctima. Ernest Lluch terminaba su artículo diciendo: “A la madre de Begoña, que vive, quisiera extenderle toda la ternura desde el 28 de junio de 1960 hasta el final. A sus asesinos, que el remordimiento les devaste. Indigno inicio en el pecado original de ETA”. Lluch publicó ese artículo el 19 de septiembre de 2000; dos meses más tarde, el 21 de noviembre, ETA lo asesinó en el garaje de su casa en Barcelona de dos tiros por la espalda, uno de ellos en la nuca.

Su investigación, sin embargo, no fue en balde. A partir de la aprobación en 2011 de la Ley de Reconocimiento y Protección Integral de las Víctimas del Terrorismo, Begoña Urroz comienza a figurar como la primera víctima de ETA, y en abril de 2012, el Consejo de Ministros le concedió como tal la Gran Cruz de la Orden de Reconocimiento Civil de las Víctimas del Terrorismo a título póstumo.

Quienes difieren de la tesis de ETA sostienen, en base a algunos documentos policiales desclasificados recientemente, que los autores del atentado militaban en el Directorio Ibérico de Liberación. Pero lo más curioso de todo es que donde se encuentran más artículos sobre la conexión de ese Directorio con el atentado de Amara es en el diario Gara. ¿Qué inusitado interés tiene este periódico en esclarecer, precisamente, ese primer atentado? Parece claro que lo único que se persigue es desligar a la banda terrorista del salvajismo en su primera acción, ningún otro interés por recuperar ni la verdad ni la memoria.

Así lo interpreta también Daniel Portero, presidente de la asociación Dignidad y Justicia, en declaraciones a El Confidencial. “Para mí, no hay controversia ninguna. En aquella época, ETA se estaba formando y, hasta el año 71, la banda terrorista la conformaban muchas organizaciones. Incluso el PNV, a través de sus juventudes, tenía algo que ver con ETA. En suma, que en la década de los 60, ETA era un conglomerado, pero en el fondo eran ETA; la esencia de ETA. Lo único que pretende el entorno etarra es desacreditar la vinculación de ETA con el atentado de Amara, que acabó con la vida de una niña de 22 meses, para poder decir: ‘el primer asesinado de la banda terrorista fue un guardia civil, José Pardínes, en 1968, y lo perpetró Txabi Etxebarrieta, uno de nuestros héroes nacionales’. Pero no, a Begoña la mató ETA”.

La asociación Dignidad y Justicia ha elaborado unas sencillas ‘fichas’ con los datos fundamentales de los asesinatos sin resolver de 378 personas, a manos de ETA, para que Naciones Unidas y el Defensor del Pueblo las reconozca y proclame formalmente el sufrimiento padecido por sus familias. Con el reconocimiento de esos asesinatos sin resolver, tanto la ONU como el Defensor del Pueblo se dirigirían oficialmente a los países implicados instándoles a que esclarezcan los crímenes.

De forma paralela, en la Audiencia Nacional se sigue un procedimiento en la actualidad, a instancias de Dignidad y Justicia, para que todos los asesinatos de ETA se declaren de “lesa humanidad”, con lo que de forma paralela se decretaría el carácter imprescriptible de todos esos crímenes, siguiendo también la doctrina de Naciones Unidas. El caso de Begoña Urroz, la primera víctima de ETA, se redondea de mala suerte tantos años después porque de todas las víctimas de la banda terrorista, será ella, precisamente ella, la única que no reciba la consideración de “crimen de lesa humanidad” por ser éste un concepto jurídico que se acuñó años después de estallar la bomba de Amara. “Es triste, sí, pero es así”, admite Daniel Portero. “La Convención de la ONU sobre los crímenes de lesa humanidad son de 1968, y el atentado de Amara se produjo en 1960. Es el único caso que se queda fuera”.

Era lunes, y ya se estaba acabando el día. En la consigna de la estación de tren de Amara, Jesusa Ibarrola salió a comprarle unos zapatitos a su hija, de 22 meses, antes de volver para Navarra. Han pasado 55 años y todavía debemos repetir muchas veces más aquella frase última que le dedicó Ernest Lluch cuando supo de Begoña Urroz: “A la madre de Begoña, toda la ternura desde el 28 de junio de 1960 hasta el final. A sus asesinos, que el remordimiento les devaste. Indigno inicio en el pecado original de ETA”.

¿Es Pablo Iglesias proetarra?
El líder de Podemos ha hecho unas polémicas declaraciones sobre la tragedia que supone la dispersión de los presos etarras soslayando que la auténtica tragedia es la de las víctimas del terrorismo
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 27  Junio  2015

El 27 de marzo de 2013 escribí aquí un artículo titulado El escrache: ¿Es Ada Colau filoterrorista? Lo negaba. Aunque hace poco más de dos años algunos cargos del PP y de otras instancias elaboraban sus críticas a la catalana sobre la errónea suposición de que su activismo se emparentaba con una militancia cercana a las prácticas terroristas. Quién iba a decirnos -y a decirles a sus críticos que la tildaron de amiga de los terroristas- que Ada Colau sería hoy alcaldesa de Barcelona. Reflexión que traigo a colación por las declaraciones de Pablo Iglesias a la publicación New Left Review en la que -la traducción y su sintaxis son muy deficientes- se muestra crítico con la dispersión de los casi cuatro centenares de presos de ETA.

Pablo Iglesias no es un proetarra ni un filoterrorista ni un amigo de los pistoleros. Afirmarlo con cierta banalidad verbal es incierto, imprudente y resulta inverosímil para la opinión pública en general. Confrontar así con la tesis del dirigente de Podemos conduce a planteamientos tan distorsionados que se vuelven contra los que los mantienen. La cuestión consiste en determinar por qué las palabras de Iglesias son más enfáticas hacia los presos de ETA que hacía el problema general del terrorismo y de sus víctimas, sin que este desequilibrio discursivo -tanto ético como político- justifique una brutal adjetivación descalificatoria del dirigente de Podemos.

Y planteada la cuestión en estos términos, la respuesta es relativamente sencilla: se trata de un problema cultural de determinada izquierda extrema y de un apriorismo ideológico. Iglesias analiza la situación del terrorismo etarra desde los puntos de vista de los ámbitos en los que se ha movido: los de la izquierda radical abertzale, pero incluso también de los más moderados y alejados, del nacionalismo vasco gobernante. Una y otro llevan muchos años atacando la dispersión de presos, haciéndolo, además, sin determinadas exigencias como la disolución de la banda, la petición de perdón y la reparación del daño causado. Y la colaboración con la justicia. Ciertamente: el PNV ha iniciado un cambio.

El diagnóstico sobre el País Vasco está distorsionado por una parte de la izquierda -incluso por algunas personalidades del PSOE como Odón Elorza o Jesús Eguiguren- que sigue observando el fenómeno criminal de ETA como una excrecencia del franquismo y su larga continuidad como una muestra de impotencia política del "régimen de 1978". Desde esa perspectiva que sobrepone lo falsamente ideológico a lo ético y lo legal, la dispersión no se contempla como una medida más en el conjunto de la política antiterrorista, sino como una variable vengativa que castigaría a las familias de los terroristas presos cuya lejanía impediría un mayor contacto con ellos.

Es legítimo debatir sobre los efectos adecuados, o no, de la dispersión de los terroristas presos a los efectos de terminar con la banda. Siempre y cuando se tengan en cuenta los siguientes datos todos los cuales dan inteligibilidad y razonabilidad a las sucesivas políticas gubernamentales en esta materia:

1) La banda terrorista ETA ha cesado sus acciones criminales pero no ha entregado los arsenales de armas de los que dispone.

2) La banda terrorista ETA continúa en su intento de internacionalización del "conflicto" con el propósito de elaborar un relato de su trayectoria que considere su "lucha armada" una respuesta "patriótica" al Estado español.

3) La banda terrorista ETA no ha emitido declaraciones ni ofrecido síntomas de su propósito de disolverse y de dejar de proyectarse como una sombra sobre la izquierda abertzale y la sociedad vasca.

4) Los terroristas dispersados por cárceles españolas fuera del País Vasco -entre 300 y 400- son tantos como los crímenes de la banda que aún no han sido judicialmente esclarecidos (se cifran en 347) porque los terroristas consideran una "línea roja" lo que ellos llaman "delación" y que no es otra cosa que colaboración con la justicia.

5) En el País Vasco hay grupos de trabajo que tratan de determinar cómo se ha financiado ETA y cómo se financia ahora, ya que sigue manteniendo una estructura y un grupo dirigente. Por no saber no sabemos cuánto dinero recaudó la banda por extorsiones y secuestros.

6) El entorno etarra está realizando una labor -especialmente audiovisual y en plataformas digitales- de blanqueo de algunas de las figuras dirigentes de ETA, justificando su trayectoria y creando auténticos memoriales hagiográficos.

7) El propio lehendakari ha pedido recientemente perdón a las víctimas de ETA por la falta de "inteligencia emocional" para acogerlas y por la inasistencia institucional a su situación tan crítica.

8) El mundo universitario vasco se está movilizando para redactar y difundir la realidad de la trayectoria del terrorismo etarra que ha asesinado a casi 900 personas, la inmensa mayoría de ellas con la Constitución democrática de 1978 plenamente vigente y vigente también el Estatuto de autonomía vasco de 1979 (véase el reciente Informe Foronda elaborado por catedráticos de la UPV).

Discutamos, en consecuencia, si la dispersión es útil o no lo es a los efectos de una correcta política antiterrorista. Pero hagámoslo desde una cultura de este fenómeno que sea integral y que adjetive de "trágico" lo que realmente lo es: el balance de las víctimas de ETA. Hay que dar por supuesto que Iglesias y sus compañeros dirigentes de Podemos condenan a ETA rotundamente aunque mantengan lazos de cierta complicidad política con la izquierda abertzale de su generación (distinta a la de los años noventa) que dispone de una vertiente izquierdista que les vincula con los planteamientos de Iglesias y los suyos.

Pero con la misma seguridad puede afirmarse que Iglesias y sus compañeros dirigentes de Podemos resultan poco comprensibles cuando plantean la política antiterrorista desde una perspectiva tan parcial y tan tópica. Con este tipo de declaraciones Iglesias y sus compañeros dirigentes de Podemos echan por tierra su pretendida sintonía con la contemporaneidad. Porque ese discurso reduccionista sobre el terrorismo está superado desde hace lustros.
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