AGLI Recortes de Prensa    Lunes 29  Junio 2015

Grecia sin salida y España, ¿cuándo?
Se ha llegado a un punto en que, legítima o ilegítima, la deuda es ya imposible de devolver. Ni Grecia, ni España, ni otros países pueden hacerlo. Nos esperan meses, y tal vez años, de tiras y aflojas
Roberto Centeno El Confidencial  29  Junio  2015

Tsipras mostró el sábado su verdadera cara, la de un demagogo irresponsable incapaz de tomar decisiones y que, con tal de no reconocer que ha mentido a los electores ofreciendo promesas que no podía cumplir, ha reaccionado como un conejo asustado llevando al país a un callejón sin salida. Ha trasladado su responsabilidad de aceptar o no la última y generosa oferta de la troika al pueblo griego en un referéndum que se celebrará el próximo 5 de julio. Tsipras vendió a los electores la falsa idea de que había un camino intermedio entre la aceptación de las demandas de sus acreedores y la vuelta al dracma, algo que era pura fantasía, fruto de su incompetencia y de la ignorancia de las realidades legales y políticas de la eurozona y de la sobrevaloración de la importancia geopolítica de Grecia.

Increíblemente, Tsipras ha rechazado la última oferta de la troika de entregar 15.500 millones de euros en diversos tramos de julio a noviembre, lo que permitiría a Grecia cubrir sus compromisos hasta fin de año y ha dejado el tema en manos de un pueblo desinformado y empobrecido. Les ha recomendado que no acepten, lo que, para empezar, ha dividido gravemente a la sociedad griega, que se encuentra en estado de shock. Y, para seguir, constituye un riesgo mayor porque la salida de Grecia del euro traerá consigo una enorme penalización de la deuda, los bonos y las bolsas. Los ministros de finanzas de la eurozona han rechazado prorrogar la fecha de expiración del rescate que es mañana 30 de junio.

Los griegos hacen ya largas colas para sacar sus ahorros, lo que obligará a implantar un corralito o a declarar “vacaciones bancarias”. Los bancos griegos tienen 143.000 millones de euros en depósitos de residentes y solo 2.000 en efectivo: el resto son activos y préstamos que no pueden ser ni fácil ni rápidamente liquidados. Hasta ahora los bancos han podido operar gracias a la ELA (Emergency Liquidity Assistance) financiada por el BCE. Si la ELA se detiene, los bancos griegos tendrán que cerrar. Este es el precio de estar gobernados por corruptos (los anteriores que permitieron a los oligarcas saquear el país a placer) o por irresponsables, cuya mendacidad y cobardía raya lo criminal, y que se añade a una gestión económica desastrosa, con el país casi paralizado desde las elecciones.
España, el siguiente en la lista

Si en Grecia ocurre lo peor, España será el siguiente país en el foco de atención de los mercados y los especuladores, lo que acelerará la quiebra porque nuestra deuda es imposible de devolver. La deuda total o pasivos en circulación del 148% del PIB o del 131% –la computable más la deuda oculta según Bruselas– es inferior a la griega, pero en todo caso impagable. Nuestro déficit primario es del -4% del PIB si sumamos los 1,5 puntos del déficit de la Seguridad Social, que seguirá creciendo aunque, de momento, se financie con la caja de las pensiones, que desaparecerá en dos o tres años; es mucho peor que el griego, que estima un superávit del 1%.

El PIB crecerá este año un 3% pero el PIB pm, que mide la riqueza creada, será de poco más del 2% porque los precios van a caer en torno al 1%, y el año que viene y siguientes se estima una reducción significativa del crecimiento. Dicho en corto, la deuda y el déficit son insostenibles. Esto, sumado a una brusca subida de la prima de riesgo y con los tipos de interés al alza (EEUU los subirá dos veces este año), nos llevará a la necesidad de un rescate antes o después. Si a eso le añadimos una deuda exterior neta que supera el 100% del PIB, la mayor de la OCDE, y que, además, sigue creciendo porque el saldo del comercio exterior sigue en negativo, nos coloca en la peor situación de toda la zona euro. No hace falta ser economista para ver que, si Grecia cae, España será el siguiente en la lista.

A mediados de 2012, Grecia aceptó un primer rescate en el que, a cambio de importantes recortes de gasto, le fue condonada el 70% de su gigantesca deuda. En sentido contrario, el irresponsable de Rajoy, que no estaba dispuesto a recortar un solo euro el disparatado gasto político, tomó una decisión tan increíblemente insensata que algún día debería responder por ello: optó por la vía del endeudamiento aprovechando la barra libre ofrecida por Draghi, en la que se entregaban ríos de dinero sin control ni condición alguna. Rajoy vendió y sigue vendiendo su disparatada decisión, que ha arruinado a varias generaciones de españoles –la deuda total se incrementó en 590.000 millones de euros desde entonces– diciendo que se había negado a aceptar bajar pensiones o subir impuestos que ya había llevado a las nubes.

Nada más lejos, la exigencia de la eurozona era una reducción del gasto del orden de los 25.000 millones de euros cuando sólo en duplicidades entre Administración Pública se despilfarran anualmente 32.000 millones de euros, la mendacidad de Rajoy resulta inaudita. En cuanto a los impuestos, los seguiría subiendo sin pausa para alimentar a la gigantesca hidra de sus redes clientelares. Llegados a este punto, en Grecia comenzaron de nuevo a gastar sin freno, las élites empresariales y financieras sacaron gigantescas fortunas al exterior, incrementaron a lo insultante su vida de lujo y despilfarro –en España el número de millonarios se ha incrementado en un 40% desde que comenzó la crisis– y el gasto público improductivo volvió a crecer sin freno.

Pero claro, esto solo fue posible porque los nuevos prestamistas, todos institucionales ya que ningún privado prestó un euro a Grecia después del rescate, entregaban dinero sin freno y sin control, exactamente igual que lo que está ocurriendo con el QE del BCE respecto a España. Es obvio que esta deuda es en su mayor parte ilegitima porque no ha sido contraída en beneficio de los pueblos y con pleno conocimiento por parte de los prestamistas de que ese dinero estaba siendo despilfarrado. Moralmente no existe obligación de devolverla; sin embargo, la realidad legal no entiende de ética, máxime cuando los que han prestado ese dinero no están dispuestos a reconocer su incompetencia al entregar ríos de dinero a gobiernos insensatos que sabían que no lo iban a poder devolver.

Solo la historia juzgará estos hechos y su veredicto será indudablemente muy duro para con los responsables, pero de momento se ha llegado a un punto en que, legítima o ilegítima, la deuda es ya imposible de devolver. Ni Grecia, ni España, ni otros países pueden hacerlo, por lo que nos esperan meses y tal vez años de tiras y aflojas que al final no pueden conducir más que a un final: la necesidad de pactar con la realidad. Que sea por las buenas o por las malas es imposible saberlo, pero siempre con hambre, sudor y lágrimas de los no tuvieron culpa de nada. El hecho de que las deudas no podrán ser devueltas más que parcialmente es algo incontrovertible, porque, como decía Lenin, los hechos tienen la cabeza muy dura.

Y esto empieza a afectarnos ya directamente. Algunos de los nuevos equipos de gobierno en los ayuntamientos de las grandes ciudades españolas han explicitado su deseo de renegociar la deuda, lo cual ha levantado oleadas de indignación farisaica ya que el Gobierno del PP, mientras grita en público que los compromisos hay que cumplirlos, en privado, cuando les hablas de la gigantesca burbuja de deuda te dicen sonriendo: “La deuda no nos preocupa porque no vamos a devolverla”. Piensan que podrán seguir incurriendo en déficits indefinidamente presentando falsos escenarios económicos a Bruselas que, de momento, y como sucedió con Grecia, hace como que se los cree. No es posible continuar despilfarrando cantidades ingentes de dinero público por unas AAPP irresponsables y venales, financiado por prestamistas más irresponsables aún, con el BCE como maillot amarillo de la insensatez

El ejemplo del Ayuntamiento de Madrid
El caso del Ayuntamiento de Madrid, donde el nivel de despilfarro, nepotismo y corrupción, de los “grandes gestores del PP” ha sido de tal calibre que hará que los madrileños se queden espantados cuando lo conozcan, es un buen ejemplo. En los próximos días, una delegación de S&P se reunirá con los responsables económicos del Consistorio con la idea de rebajar la calificación de su deuda porque han osado hablar de renegociarla. Que las cuentas vayan viento en popa, porque van a recortar gastos drásticamente y van a corregir decenas de miles de “errores” catastrales, donde torres de oficinas figuran como solares y no pagan un euro de IBI, corrección a la que Gallardón y Botella se habían negado para favorecer a las élites depredadoras, es algo que a S&P parece traerle sin cuidado.

Que Gallardón haya endeudado salvajemente la ciudad realizando obras tan absolutamente innecesarias como las olímpicas –Madrid es la única ciudad del planeta que construyó las infraestructuras olímpicas antes de que le fueran adjudicados los Juegos–, que han costado mucho más de lo presupuestado. O que la remodelación del Palacio de Comunicaciones presupuestada en 40 millones haya costado al final 530, cuando la sede del BCE en Frankfurt –dos enormes torres de cristal de 64 y 62 plantas, costó 300 millones, lo que originó una revuelta pública–, hace completamente ilegítima la deuda y obliga a una auditoría a fondo para conocer las causas. ¿Y a santo de qué S&P pretende rebajar la calificación a quien es solvente y no la rebaja a quien no va a poder pagar?

Y termino el tema Madrid con un hecho insólito que ilustra perfectamente el despilfarro de recursos públicos y que deja en entredicho todo el discurso de regeneración de Ciudadanos, que se presenta como algo nuevo y completamente limpio. Como es sabido, el nuevo equipo de gobierno ha renunciado a la utilización de coches oficiales de uso personal porque, al contrario que en el resto de capitales del mundo civilizado, en las grandes ciudades españolas los concejales tienen coche oficial con chófer, dos “asesores”, es decir, dos enchufados de lujo y todo un sinfín de prebendas. La alcaldesa Carmena no ha querido imponer la renuncia a estos inauditos privilegios a los demás grupos, básicamente porque el PSOE no está dispuesto y necesita su apoyo para gobernar.

Y ahora adivinen quién ha sido la primera persona en exigir su coche con chófer de inmediato y todas las demás prebendas: Begoña Villacís, la número uno de la lista de Ciudadanos. ¿Es este el “cambio sensato” que anuncian a bombo y platillo? Para cuantificar la magnitud del absurdo exigido por esta aprovechada, el coche que está en renting, más la gasolina, etc., cuesta 20.000 euros al año, el chófer 40.000 y los asesores inútiles, porque para eso están los funcionarios, que además están mejor preparados, 150.000. O sea un gasto anual de 210.000 euros que no necesitan para nada y eso sin contar su sueldo –¿acaso esta pretenciosa ignora que el alcalde de Nueva York va en metro a la oficina?–. Este proceder es inaceptable en cualquier otro país, no digamos cuando no hay dinero para la dependencia ni para dar de comer a niños hambrientos.

Esta es la prueba del nueve de que este partido no tiene nada nuevo que ofrecer ni nada nuevo que decir. Son unos oportunistas cuyo único mensaje es quítate tú para ponerme yo, y lo único que tienen bueno es dentro de Cataluña. ¿Van a seguir exigiendo recursos para los electos que no los necesitan en absoluto para realizar su función? ¿Por qué, Sr. Albert, no obliga sus concejales a renunciar a privilegios insultantes en un país crecientemente empobrecido? Ciudadanos tiene 7 concejales en Madrid: si renunciaran a estos privilegios insultantes, el ahorro sería de 1,5 millones. Pues bien, el dar de comer a los niños sin recursos durante el verano cuesta 1 millón. A ver, Sr. Rivera, ¿qué es más necesario e importante, destinar 1,5 millones de euros a los fondos de los necesitados o al lujo y bienestar de su pizpireta concejala y demás secuaces? ¿Eso es lo que, según Ciudadanos, necesita España? ¿Y saben quién fue el segundo en exigir su coche? El inefable Carmona, número uno del PSOE, claro que eso estaba cantado.

El fin de semana en que Syriza suicidó a Grecia
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 29  Junio  2015

Apenas medio año después de llegar al poder, Syriza ya ha abocado a Grecia a un corralito. Lo ha logrado especialmente en las últimas 48 horas, cuando Tsipras decidió levantarse de la mesa de negociaciones y convocar unilateralmente un referéndum aconsejando a los griegos que rechacen el acuerdo con la Troika. Lo hizo con el apoyo de su partido, el de los reaccionarios de Anel y el de los neonazis de Amanecer Dorado. El social-populista y sus socios parlamentarios no querían recortar el gasto (tampoco el militar) ni subir impuestos. Querían, simplemente, seguir haciendo aquello que ha caracterizado a Grecia durante las últimas décadas: vivir de prestado para no pagar. Para ello, nada mejor que quemar los barcos adoptando una postura de fuerza: o nos dais lo que pedimos, o se terminan las negociaciones con el aval del pueblo soberano.

A la hora de la verdad, sin embargo, los ciudadanos griegos no se mostraron demasiado ilusionados con ese festín democrático del referéndum: desde el viernes por la noche, comenzaron a agolparse ante bancos, gasolineras y supermercados para hacer acopio de dinero y bienes básicos en previsión de un corralito que deje desabastecido el país. A la postre, en la actualidad la banca helena pende del hilo del BCE: es Draghi quien, comprometiendo imprudentemente el dinero de todos los europeos, la está manteniendo con vida desde que en enero los griegos comenzaran a sacar su dinero del país para ponerlo a mejor recaudo, esto es, fuera de las garras populistas de Syriza.

Si el BCE se mantenía firme ante el órdago de Tsipras, se acababa el juego para el populismo syriziano. Pero Varoufakis, ese magnífico postureador que siempre ha estado susurrando a los oídos de Tsipras, estaba convencido de que las instituciones comunitarias terminarían cediendo: desde hace años viene repitiendo insistentemente que la UE no puede permitirse dejar caer a Grecia porque eso supondría el fin del euro. Pero esta vez, y al menos hasta el momento, parece que Varoufakis ha metido la pata hasta el fondo. A primera hora de este domingo, el BCE vio el órdago que le lanzaron desde Atenas: si bien no tenía intención de retirar el crédito concedido hasta la fecha a la banca griega, tampoco iba a seguir incrementándolo indefinidamente. Y eso, en una sociedad que sigue retirando masivamente su dinero de los bancos, equivale a dejarlos caer.

A mediodía, Varoufakis seguía en modo negación y, haciendo gala de esa transparencia democrática tan característica de la nueva política, prometía a sus ciudadanos que en ningún caso habría controles de capitales. Dicho y hecho: apenas unas horas después, Tsipras comparecía en televisión para anunciar un corralito que, según nos informan, pretende prolongarse hasta la celebración del referéndum el próximo domingo. Hasta entonces, los ahorros de los griegos permanecerán congelados en los bancos, no sea que más adelante el gobierno necesite confiscarlos para poder sufragar sus gastos unos meses más.

Pero el problema ya no es el referéndum: es que las negociaciones con los acreedores se han roto y no será fácil recomponerlas. Syriza no sólo pide una reestructuración de la deuda actual, sino que el resto de Europa le sigamos prestando más dinero (mucho más dinero): ¿y cómo prestar más dinero a largo plazo a una casta y neocasta políticas que no han dejado de hacer méritos para estafar a sus ciudadanos y al conjunto de los europeos? Difícil rehacer con Syriza la baraja que Syriza ha roto: del mismo modo que Papandreu fue un cadáver político el día en que convocó el referéndum, no queda claro cómo Tsipras puede alcanzar un acuerdo creíble con sus acreedores después de haber dado la espantá con nocturnidad y alevosía. ¿Qué sentido tiene aprobar una nueva quita en la deuda griega y seguir extendiéndoles financiación en condiciones privilegiadas cuando ningún político griego quiere adoptar las medidas necesarias como para poder devolver esa nueva deuda en algún momento futuro? ¿Cómo seguir dándoles cuerda, a costa de los contribuyentes europeos, cuando todos –desde Nueva Democracia a Syriza, pasando por el Pasok– han acreditado mala fe, tacticismo, fraude generalizado y voluntad de seguir viviendo a expensas de los europeos?

No, Syriza acaba de suicidar a Grecia para poder seguir gastando aquello que no tienen (televisión pública griega o gasto militar desbocado incluidos): rotas las negociaciones, finiquitada la financiación extraordinaria del BCE, a corto plazo sólo queda el corralito. A medio plazo, la salida del euro y el regreso a la dracma para poder imprimir moneda a placer del político castuzo de turno: es decir, el robo indisimulado a su población depreciando el valor internacional de su patrimonio. El empecinamiento en mantener un Estado sobredimensionado ha terminado por arruinar a los ahorradores griegos de buena fe.

Las implicaciones para el conjunto de la Eurozona de este paso en falso griego todavía son inciertas. En principio, el que un país que incumple sistemáticamente las normas que hacen viable el euro abandone la divisa común debería reforzar la credibilidad de aquéllas: "O es un socio fiable, o mejor se marcha". Pero, roto el tabú de que un país abandone el euro, la incertidumbre volverá a sobrevolar la Eurozona: si Syriza en seis meses ha impuesto un corralito en Grecia, ¿quién será el siguiente? ¿Acaso no puede reproducirse esto mismo en Italia con el Movimiento Cinco Estrella, en Francia con el Frente Nacional o en España con Podemos? Una vez las dudas se extiendan a los mercados sobre la continuidad del euro como divisa, el miedo puede regresar entre los inversores nacionales e internacionales, dando al traste con cualquier perspectiva de recuperación. Ese es el arma con el que siempre ha jugado Varoufakis: la Troika no iba a consentir la salida de Grecia del euro porque provocaría inmediatamente su ruptura por Italia, España y Francia.

Pero, más allá de las consecuencias a medio plazo para Grecia y para España, sí deberíamos aprender ciertas lecciones básicas del desastre griego. Primero, no podemos gastar indefinidamente aquello que no tenemos: la acumulación indefinida de deuda no es sostenible, ni siquiera falseando las deudas (tal como hizo Nueva Democracia en colaboración con Goldman Sachs). Segundo, una vez se ha sobredimensionado el Estado hasta límites insostenibles, no se puede huir hacia adelante confiando en que desde fuera nos van a rescatar (tal como hizo el Pasok). Tercero, la neocasta no es la respuesta a los problemas generados por la casta: reclamar más gasto, más impuestos y más endeudamiento sólo contribuye a terminar de hundir el país y los ahorros de los ciudadanos (tal como ha hecho Syriza). Y cuarto, no hay que rescatar a gobiernos extranjeros manirrotos: si los dirigentes políticos no quieren cuadrar sus cuentas, debemos dejarles quebrar con su orgullo patriótico intacto (lo que no hizo la Troika en 2010 ni en 2012).

Los políticos griegos nos han dado importantes lecciones de qué camino no debemos seguir, como en 2001 ya nos las dieron los argentinos. No terminemos de convertir a España en Grecia, por mucho que la casta de Nueva Democracia y el Pasok sea un calco de PP y de PSOE y por mucho que la neocasta de Syriza sea la hermana gemela de Podemos.

Los griegos afrontan hachazos y no meros recortes... cuando la solución es sencilla
Mucha palabra 'democracia' para no pagar y poca para gastar. Syriza enmascara con una votación su absoluta incompetencia para negociar. Pone al 'pueblo' como responsable de su estrategia suicida
Daniel Lacalle El Confidencial 29  Junio  2015

El juego suicida de Syriza ha llevado a lo inevitable. Hoy los bancos griegos no abren. Y es previsible que se mantengan cerrados. Corralito y recesión garantizada.

Syriza ha llevado con su incompetencia negociadora al país a caer en el abismo. Podría haber cerrado un acuerdo muy ventajoso hace meses, y con su estrategia va a llevar a Grecia a ser un estado fallido, abocado al impago y a una salida del euro que llevaría a la seguridad social y pensiones –invertidas mayoritariamente en deuda soberana– a la quiebra. Y a la ruina de sus ciudadanos con una moneda devaluada un 50-70%, que nadie quiere, deudas en euros, y un Estado al que nadie financia por no cumplir sus compromisos. Si les parecen las sugerencias de la troika exigentes, esperen a ver a qué tipos se financia, y a qué plazo, un Estado fallido y sin fiabilidad como pagador.

Como el predicador loco que lleva a sus acólitos al suicidio, Tsipras ha convertido un problema de financiación y liquidez manejable en uno de implosión del Estado.

Y las consecuencias son muy malas o mucho peor. Ha jugado al órdago sin cartas con todos los griegos.

Y, de la misma forma que el predicador loco, su única salida es llevarse a todos por delante. Y echar la culpa a los demás. Lejos quedan los unicornios de financiación barata y multimillonaria rusa... y aparece la cruda realidad. Nadie presta a quien te dice que no va a pagar si no le conviene.

Pero perderá. La UE tiene mecanismos para salir adelante. Grecia, sola, no. Los griegos no merecen a estos aprendices de brujo que les vendieron que romper la baraja e incumplir los compromisos les iban a dar dinero fácil y gratis. El cuento se ha convertido en pesadilla. La solidaridad no es donación cuando no hay compromiso. La estrategia de insultar al que te financia es infantil y suicida.

¿Ajustes? Ahora van a saber lo que son hachazos, no recortes, cuando quiebren la seguridad social y las pensiones si salen del euro y hayan de financiarse no caro, sino al doble o el triple que hoy... si encuentran financiación.

El último episodio de la crisis ha sido el engaño del referéndum griego. Muchos se rasgan las vestiduras con la palabra democracia, pero nadie hizo referéndum cuando tocaba gastar como si fuera Navidad y endeudarse como locos. Mucha palabra “democracia” para no pagar y poca para gastar.

La realidad es que Syriza enmascara con una votación su absoluta incompetencia a la hora de negociar. Pone al “pueblo” como responsable de su estrategia suicida y se lava las manos de su propio fracaso. Contando con la voluntad de toda la Unión Europea, han preferido hacer un órdago sin cartas y el contrincante lo ha visto.

El de Tsipras es un gobierno que, por no reducir las pensiones un 2%, prefiere pagarlas devaluadas un 50% o más en dracmas. Un gobierno que, por no reducir el hipertrofiado gasto, prefiere un corralito.

La salida del euro sería el gran fracaso de Europa y de Grecia. La primera habría demostrado no tener un proyecto común. La segunda se vería abocada a una enorme recesión e inflación –como importador neto de bienes que es– y a ver devaluadas las pensiones, los salarios y los ahorros entre un 50 y un 70% mientras las deudas se mantienen en euros. Un dominó de quiebras.

Y para Europa, el precedente de Grecia es peligroso porque pone en riesgo otros países donde se ofrecen soluciones mágicas y comunismo de “gasto yo, paga Merkel”. Aunque afirmen “el compromiso para mantener la estabilidad financiera de la Eurozona”, abre el riesgo del efecto dominó.

Tenemos que aprender de los casos de Chipre y Grecia.
La solución a la Unión Europea no es, como dicen algunos, más integración y ya está. Porque la integración sin responsabilidad y objetivos comunes sólo genera cabezas de turco y excusas.

¿Cómo pueden gobiernos y países que se comportan de manera irresponsable pretender tener el mismo riesgo que los que cumplen? ¿Cómo va a darse integración cuando sólo hay derechos y no obligaciones? Lo triste es que, al final de esta cadena, siempre queda “que pague otro”. ¿Se imaginan una política monetaria expansiva de una UE de irresponsables crediticios? Íbamos a convertir Argentina en un modelo de seriedad económica.

La solución es responsabilidad crediticia
Como ocurre con EEUU, donde Texas no rescata a California.

La Unión Europea se ha construido mal, al imponer un modelo donde los Estados tienen absoluta discreción sobre el gasto y muy poca responsabilidad. Se echa la culpa a otro gobierno o a los alemanes “que nos prestaron” y a correr.

Una integración total a nivel fiscal cuando tantos países se comportan como adolescentes, gastando sin control y luego culpando porque no les dan más, es un suicidio. Nos íbamos a niveles de deuda de Japón, y superiores, en poco tiempo… Y sin japoneses, su tecnología y sus empresas.

Si instauramos el principio inquebrantable de la responsabilidad crediticia, por el que un país cuando incumple simplemente no se le dé “tiempo” o excusas keynesianas de “gastando y relajando el déficit saldrán”, sino que se haga como se forzó Alemania a hacer cuando incumplió el déficit (por cierto, durante un par de años, no siete). Obligar a ajustes superiores o tener que lidiar con el coste y riesgo del incumplimiento.

El problema de Europa no es distinto al de las comunidades autónomas, es un sistema de incentivos perversos por los cuales el que incumple siempre se beneficia, y el que paga siempre es el mismo mientras el que recibe se queja de que le prestaron mal y que le deben dar más. Si Grecia quiere cometer errores económicos, que se responsabilice de ellos. Como Detroit.

Asegurar la estabilidad financiera de la Unión Europea solo puede llegar desde esa responsabilidad. El apoyo que han recibido los portugueses y los españoles no es por su cara bonita o por sonreír en las cumbres. Es por llevar a cabo ajustes que, podremos criticar en algunos detalles, pero han sido ajustes orientados al crecimiento y a apoyar la recuperación.

Ninguna integración va a funcionar sin responsabilidad crediticia total. Y penalización. Porque la integración fiscal no solucionaría los problemas de irresponsabilidad en el gasto, los perpetuaría, como ha ocurrido con todos los procesos de unificación de criterios desde la creación del euro. Crean incentivos perversos.

Grecia se ha lanzado con sus políticas suicidas a convertirse en un estado fallido. Pase lo que pase, lo pagarán los sufridos ciudadanos griegos. Sea con una brutal devaluación y quiebras o cayendo en los mismos errores de gastar y entorpecer al sector privado llevados a cabo desde los 90 partido tras partido.

La construcción de Europa debe venir desde un proyecto de fortalecimiento de todos a través de las cualidades únicas y diferenciadas de cada país. No puede ser una carrera a parecerse al que peor lo hace, o a compararse unos a otros en el gasto pero no en la facilidad para crear empleo y empresas.

Desafortunadamente, el mayor riesgo para Europa son los pactos de perdedores, la alianza de los malos de la clase para obligar a que les aprueben por aburrimiento, la LOGSE crediticia.
Una Unión Europea del gasto está condenada a fracasar. Una Unión Europea de “la culpa es del otro” está condenada a morir.
Para competir y progresar como grandes países como EEUU, nos tenemos que parecer a los mejores, no justificar que somos menos malos que los peores.

Tsipras, un irresponsable que aboca a Grecia a salir del euro
EDITORIAL El Mundo 29  Junio  2015

LA TRAGEDIA se consumó el domingo de madrugada cuando el Parlamento griego aprobó por 178 votos a favor, 120 en contra y dos abstenciones la convocatoria de una consulta popular el próximo 5 de julio para decidir si los ciudadanos aceptan la última propuesta de la Unión Europea. Horas antes, el Gobierno de Atenas y el Eurogrupo habían roto las negociaciones tras cruzar ambas partes duras acusaciones.

Tsipras calificó de «humillantes» los ajustes que exigía el Eurogrupo en su último documento y optó por convocar al Parlamento heleno para llevar a cabo ese referéndum, en el que Syriza va a proponer el rechazo de las condiciones de Bruselas, para lo que cuenta con el apoyo de Amanecer Dorado, el partido de extrema derecha. Antonis Samaras, el líder de Nueva Democracia y ex primer ministro, calificó la iniciativa de Tsipras de «golpe de Estado» sin descartar la presentación de una moción de censura en los próximos días. Los socialistas también votaron en contra por entender que Grecia debe seguir en la moneda única.

La mera convocatoria de la consulta ya es un bofetón a Europa, salga lo que salga, porque supone una decisión unilateral del Gobierno griego que ha roto las negociaciones tras el acercamiento que se había producido hace una semana. Pero, sobre todo, aboca a Grecia a salir del euro si el resultado es el rechazo del plan europeo, avalado por el FMI y el BCE. Tsipras ha lanzado un órdago a las instituciones europeas en vísperas de la finalización del programa de rescate que concluye el martes, fecha en la que vence un crédito del FMI que supone el pago de 1.600 millones de euros. Los ministros de Economía y Finanzas de la zona euro habían ofrecido a Atenas una prórroga del programa para seguir negociando, pero Yanis Varoufakis optó por levantarse de la mesa, según confirmó Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo.

Si no hay un cambio de actitud y no se negocia en las últimas horas, Grecia tendrá serias dificultades no ya sólo para devolver esos 1.600 millones al FMI y otros 3.500 al BCE que vencen el 20 de julio, sino además para evitar el colapso de su sistema bancario, que sufre desde hace meses una hemorragia de depósitos. Por añadidura, Grecia tiene que pagar más de 10.000 millones de euros a sus acreedores hasta finales de septiembre, una pequeña parte de una deuda que asciende a más de 240.000 millones de euros.

De momento, a primera hora de la tarde de ayer el BCE emitió un comunicado en el que aseguraba que, como ha venido haciendo hasta ahora, continuará proporcionando liquidez a los bancos griegos, al menos hasta que concluya formalmente el vencimiento de la deuda el próximo martes. Una medida que se mostró insuficiente poco después de su anuncio para evitar el cierre de las entidades financieras griegas a partir de hoy por un tiempo indefinido, la instauración de un control de capitales y la suspensión de la cotización bursátil confirmadas por el propio Tsipras en una comparecencia televisiva tras un Consejo de Ministros convocado de urgencia ayer por la tarde, en la que apeló al orgullo nacional para superar la situación. El temor a una retirada masiva de depósitos ha obligado a las autoridades del país a decretar este corralito de consecuencias imprevisibles para las empresas, los inversores y los ciudadanos griegos, que anoche se agolpaban ante los cajeros para intentar salvar parte de su dinero.

Tras la ruptura en el Eurogrupo y a lo largo de este fin de semana, los ministros de Economía de la Eurozona han estado diseñando una serie de medidas para evitar las consecuencias de una salida de Grecia del euro, que sin duda tendrá un efecto muy negativo en los mercados. Pero quien realmente va a salir perdiendo es Grecia, que tendría que suspender pagos y volver al dracma. Si los griegos han sufrido un durísimo ajuste desde que estalló la crisis en 2008, la salida de la moneda única sería una auténtica debacle para el país, que se vería obligado a una devaluación del tipo de cambio del dracma que produciría una elevada inflación y la huida masiva de los capitales que aún permanecen en el país.

Por ello, hay que repudiar la actitud de Tsipras, convertido en un aprendiz de brujo que puede causar un daño irreparable a Grecia al empeñarse en unas políticas que son absolutamente inviables, porque el país necesita el apoyo financiero y el anclaje político de la Unión Europea.

Pero lo peor que ha hecho Tsipras es traspasar su propia responsabilidad como gobernante a los ciudadanos griegos, que no están en las mejores condiciones para tomar una decisión en una coyuntura tan dramática y en la que hay tantos factores emocionales en juego. Se elige a los dirigentes para que resuelvan los problemas y no para que los agraven, como ha hecho el líder de Syriza.

En cualquier caso, la 'Grexit' o salida del euro de los griegos que algunos banalizan sería un signo muy negativo para la estabilidad de la moneda europea y no beneficiaría para nada a países como España, que en el futuro podrían sufrir ataques especulativos si la situación económica se deteriorase. Por esta razón, Mariano Rajoy reaccionó ayer urgentemente convocando para esta misma mañana a la Comisión Delegada de Asuntos Económicos para analizar la nueva situación.

Pero lo peor de todo es el grave daño que sufriría la credibilidad del proyecto político europeo, que quedaría muy tocada si los ciudadanos griegos rechazan en las urnas el plan propuesto por sus socios. Esto equivaldría a volver la espalda a una unión que tanto ha costado construir y crearía un peligroso precedente. Grecia es, además, la cuna de la cultura europea, lo que confiere un extraordinario simbolismo a su ruptura con esos vínculos históricos y afectivos.

Todavía hay un pequeño margen para volver a la negociación y buscar una solución a este embrollo, pero ello pasa porque Tsipras tome conciencia del abismo al que se enfrenta, lo cual no parece nada probable.

Si Grecia estalla, nadie va a estar a salvo
José García Domínguez Libertad Digital 29  Junio  2015

Verano de 2010. Unos cuantos banqueros franceses no demasiado inteligentes descubren con horror que han prestado demasiados miles de millones a unos cuantos gobernantes griegos no demasiado honrados. De repente, comprenden que jamás van a recuperar el dinero y comienza el pánico.

Mismo verano de 2010. Un político socialista francés demasiado aficionado a la Viagra preside el Fondo Monetario Internacional, pero no es el único francés bien colocado en el exterior. Sin ir más lejos, otro compatriota suyo dirige en ese mismo instante el Banco Central Europeo. Como su fogosidad, la ambición del político galo tampoco conoce límites. Así, el objetivo que ocupa todos sus afanes consiste en desalojar del Elíseo a su inquilino, cierto Sarkozy, y pasar a ocupar su puesto. Una empresa para la que necesitará apoyos al más alto nivel. Por azar o no, lo cierto es que el director francés del FMI decide en ese mismo momento conceder el mayor crédito de la historia de la institución a Grecia –sí, el mayor de la historia– con objeto de que los banqueros franceses pudieran recuperar su dinero.

Al tiempo, el gobernador francés del BCE procede a enterrar otros 27.000 millones de euros en la compra de bonos soberanos griegos con idéntico objetivo: que los bancos tenedores, sobre todo franceses, logren desprenderse de esa quincalla. Resultado final: los banqueros franceses habían sido felizmente rescatados, los ciudadanos griegos seguían igual de endeudados que antes y los contribuyentes europeos, sin comerlo ni beberlo, acababan de cargar a sus espaldas con un muerto llamado a crearles dolores de cabeza durante lustros. Todo ello, huelga decirlo, en nombre de los supremos principios del libre mercado. Por lo demás, la deuda pública griega alcanza en ese instante el 115% del PIB. La austeridad, se les dice entonces a los griegos, se antoja terapia imprescindible para corregir tan demencial porcentaje. Dicho y hecho: Grecia, su gobierno conservador, pone en marcha un plan radical de recorte de gastos. Resultado cinco años después: la deuda pública de Grecia sobrepasa ya el 180% del PIB. Conclusión de los acreedores: hace falta más austeridad, mucha más.

Verano de 2015. El país, exhausto, hace tiempo que ha quebrado, pero ahora toca convencer a la opinión pública europea de que los culpables de todo son unos comunistas locos e irresponsables que acaban de aterrizar hace cinco minutos. Procede repetir, pues, que esos comunistas locos e irresponsables se están gastando más que nadie, nada menos que un 16% del PIB, en sufragar las fastuosas pensiones de sus vagos abuelos. La verdad, sin embargo, es que sucede justo lo contrario: lejos de subir, las pensiones de los griegos se han desmoronado un 40%. Ocurre que los fondos de pensiones locales perdieron más del 60% de su valor en 2012, cuando la reestructuración de la deuda impuesta por los acreedores (habían invertido en bonos del Estado que pasaron a no valer nada). De ahí su miseria actual. Al punto de que la pensión mediana en Grecia es de 350 euros mensuales, cifra que el FMI exige que se reduzca en 120 euros. A este paso, las pensiones supondrán el 30%, el 40% o el 50% del PIB griego.

Cualquier niño de cinco años lo puede entender: si el PIB de un país se hunde, crece en el acto el porcentaje de ese mismo PIB que representan las pensiones, lo cual no implica que aumente ni un céntimo su cuantía. La desinformación, no obstante, cala. Repárese en que apenas el 9% de los parados accede a alguna prestación por desempleo y se terminará de comprender la importancia capital de las pensiones de los viejos a fin de evitar una revuelta del pan en Grecia. Para el Eurogrupo, sin embargo, ese asunto, el de las pensiones, supone un casus belli: están dispuestos a jugarse a la ruleta rusa el futuro del euro antes de ceder. Cualquiera diría que su verdadero objetivo es desplazar del poder a Syriza, no salvar el euro. Aunque si Merkel y Lagarde están lo bastante locas como para razonar en esos términos, alguien debería explicarles cómo está diseñada esa bomba de relojería que responde por Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (MEEF), el fondo de la UE encargado de reunir el dinero de los rescates.

¿Recuerda el lector los célebres CDO, aquellos activos que mezclaban trozos de hipotecas buenas, regulares, malas y malísimas, cada trozo con un riesgo y un interés diferente? La base del invento era que si el titular de la hipoteca malísima no pagaba, eso no influiría en los pagos de las otras. Pero resulta, ¡ay!, que sí influía. Porque cuando los pobres de Texas empiezan a perder sus casas, los ricos de Texas que venden productos para pobres comienzan a tener problemas para sostener sus propias hipotecas. Bien, pues el MEEF funciona igual. La UE ha vendido a sus bancos otros CDO formados por distintos trozos, cada uno de ellos garantizado por un país diferente. Un trozo lo garantiza Italia, otro Alemania, otro Portugal, otro España… Cada trozo posee un riesgo y tipo de interés diferente. Igual, exactamente igual en las hipotecas basura. Y es que la idea es la misma: si un país no paga, eso no influirá en los pagos de todos los demás. Pero claro que influirá. Varoufakis lo ha comparado con una expedición de montañeros, todos atados entre sí con la misma cuerda. La caída accidental del último, el más débil, lleva a que todo su peso recaiga sobre el siguiente en la cordada, que a su vez terminará también él suspendido en el aire. Y así, uno tras otro, hasta que el primero acabe despeñándose junto a todos los demás, incapaz de cargar él solo con el peso muerto del grupo. Si se disparan las primas de riesgo en el Sur, nadie va a estar a salvo, ni siquiera Alemania. Y pensar que todavía hay quien cree que no pasaría nada si Grecia sale del euro. Cuánto ingenuo.

Podemocracia
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 29  Junio  2015

Le ha faltado tiempo al politburó de Podemos para echarse a la calle en defensa del referéndum de su colega Tsipras para decir «no» al acuerdo con la UE que, hasta ahora, ha permitido evitar el corralito heleno. Para ser precisos, más que echarse a la calle la nomenklatura podemita se echó a la cuesta, la de Moyano, donde venden libros viejos de los que no envejecen. Al anochecer y cuesta abajo, te ahorras marchar por las grandes alamedas donde es más fácil contar los manifestantes que los signos de Twitter, breve stoa filosófica donde suelen orearse los discípulos del gorilato venezolano.

En la concentración de este sábado, Pablo Iglesias, que afronta con esos sus ojos leninosos la contradicción -irresoluble para los reaccionarios- de cobrar de Irán sin inmutarse y financiarse en Venezuela sin explicarse, dijo «apoyar al pueblo griego frente al totalitarismo de mercado». Dijo más: «Frente a los totalitarismos del mundo, nosotros decimos más Europa y más democracia». Columbro que al totalitarismo teocrático iraní Iglesias quiere combatirlo arruinándolo. Cobrando en petrodólares 'Fort Apache' mes a mes, tacita a tacita, podría forzar la suspensión de pagos de Irán -quiero decir la quiebra-, evitando comprometerse como Rita Maestre al asaltar la capilla de la Complu al grito de «¡arderéis como en el 36!». ¿Tendrá Atenas concejalas que asalten blasfemando en top-less monasterios ortodoxos?

Entendámoslo: Pablo tiene ahora responsabilidades internacionales que, temporalmente, le impiden hacer lo que realmente le gusta: escrachar a sus enemigos políticos, como hizo con Rosa Díez en su Facultad junto a la escrateóloga Maestre. De hecho -siguiendo siempre a Lenin, que decía: «La mentira puede ser una herramienta revolucionaria»- Iglesias asegura que Tsipras «ha actuado como hacen los demócratas». ¿«Demócratas con agallas», como llamó al golpista Hugo Chávez, que sacó los tanques contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez? ¿O no había democracia en Venezuela cuando no se votaba en los manipulados plebiscitos de Chávez? ¿Era Tsipras demócrata cuando negociaba préstamos o cuando se niega a pagarlos? ¿Es democrático pedir a la gente que apoye su ruina y no que voten si debería seguir Tsipras, que dijo que no habría corralito? Podemos está a punto de inventar la democracia atómica, al estilo de Teherán.

La estulticia de Tsipras
Pedro G. Cuartango El Mundo 29  Junio  2015

La Historia está llena de dirigentes bienintencionados que llevaron a su país a la catástrofe. Napoleón, por ejemplo, que quiso imponer la libertad por la fuerza y acabó propiciando la restauración de la monarquía absoluta. España tiene una historia repleta de personajes mesiánicos que acabaron en el ridículo o en la horca.

En el descenso a los infiernos, Dante explica a Virgilio que los tontos y los indecisos se hallan en la antesala del reino de Lucifer. A ese lugar se encamina Alexis Tsipras, cuya estulticia va a provocar graves consecuencias para Grecia si no rectifica en las próximas horas.

El primer ministro griego ha tenido la brillante idea de trasladar su responsabilidad a los ciudadanos, a los que pide que le saquen del callejón sin salida en el que les ha metido. Se supone que los líderes son elegidos para resolver los problemas, pero no para crearlos o agudizarlos, como ha hecho este hombre.

Si Tsipras no ha sido capaz de llegar a un acuerdo con la Unión Europea y cree que las condiciones del Eurogrupo traspasan las líneas rojas que Syriza había fijado, lo lógico y coherente es que él asuma el coste de salir del euro y volver al dracma, que sería elevadísimo para su país. Pero ha optado por una consulta en la que su responsabilidad queda disuelta en las urnas.

Tsipras debería dimitir porque lo que ha sucedido era previsible: que Europa no iba a seguir financiando a Grecia salvo que su Gobierno aceptara un nuevo plan de ajuste. Pero el líder de Syriza engañó a los griegos, prometiendo una solución milagrosa que era imposible: dinero sin sacrificios.

El joven primer ministro forma parte de una generación, al igual que Pablo Iglesias, que confía en las recetas populistas y simplistas para resolver problemas de gran complejidad, ignorando la globalización de la economía y los condicionantes que suponen estar dentro de una unión política y monetaria.

Para ellos la realidad no existe y, por eso, están condenados a pegarse un trompazo de grandes dimensiones. Y ello sucede inevitablemente cuando llegan al poder y se dan cuenta de que sus propuestas son inviables por su altísimo coste económico que los ciudadanos o las instituciones europeas se niegan a pagar.

Entonces echan la culpa a los demás y se presentan como víctimas de una conspiración de la que forman parte Merkel, Draghi, el FMI, la banca internacional y el club Bilderberg, que se han puesto de acuerdo para impedir que ellos cambien el mundo.

Parece que el joven Tsipras se ha enterado de repente que sus deseos no son suficientes para transformar la realidad y que nadie va a sufragar sus compromisos electorales porque Grecia está en quiebra y necesita de la ayuda europea.

El daño ya está hecho por la incompetencia de este personaje, que no ha hecho más que agravar el sufrimiento de los ciudadanos griegos sin aportar ni un atisbo de solución a sus graves problemas. Como creo que no ha actuado con mala fe sino guiado por una ideología disparatada y demagógica, quiero pensar que Tsipras es tonto. Cualquier otro calificativo sería mucho peor. Y carece de excusa porque a los gobernantes hay que juzgarles por los resultados y no por sus promesas.

El dilema de Grecia
MANUEL LAGARES El Mundo 29  Junio  2015

En los últimos meses los mercados han sido zarandeados por las idas y venidas de las negociaciones con Grecia en la zona euro. Grecia es un país pequeño (10,99 millones de habitantes), de economía poco avanzada respecto a la de sus socios europeos (24.200 dólares por habitante de PIB en paridad de poder de compra, frente a los 30.700 dólares de España en iguales condiciones) y fuertemente endeudado, pues su deuda pública es del 172,7% de su PIB según datos del FMI (España, 99,4%). Hasta hace poco estaba aplicando un programa de ajuste para lograr un superávit primario en sus presupuestos -es decir, sin computar los intereses de la deuda- que le permitiese hacer frente a sus compromisos exteriores en un plazo largo y con buenas condiciones.

Ese programa implicaba sacrificios que su población no estaba dispuesta a soportar, habituada desde mucho atrás a pocos impuestos, servicios públicos casi gratuitos y elevadas prestaciones sociales, por encima de las habituales en Europa, financiadas durante la Guerra Fría con ingresos derivados de su insustituible cooperación con la OTAN y, en el presente, con préstamos sucesivos de los organismos internacionales y de los países del euro (26.000 millones aportados por España). Con ese programa de ajuste, Grecia había logrado alcanzar un apreciable crecimiento de su producción (0,8% real en 2014 y 2,5 previsto en 2015) y un mayor equilibrio en sus cuentas públicas (superávit primario de un 1,5% del PIB en 2014 y 3,0% previsto en 2015), todo según el FMI. Sin embargo, muchos griegos creyeron que mayores impuestos y menores gastos públicos constituían una ofensa a su país difícilmente perdonable. Ha sido esa creencia, avivada durante mucho por el rencor y la demagogia, la que hizo perder las elecciones al anterior Gobierno en beneficio de un partido (Syriza) que prometía volver al viejo paraíso de los bienes y servicios públicos casi gratuitos y de las pensiones por encima de la media europea. El nuevo Primer Ministro (Alexis Tsipras) aprobó de inmediato lo prometido y los griegos creyeron, al menos por unos días, que sus problemas respecto a la austeridad se habían solucionado.

Pero como dentro de la zona euro no es posible que los Estados miembros emitan moneda, pues sólo puede emitirla el BCE, o bien los euros se reciben de otros países por nuevos préstamos y por exportaciones y ventas de activos reales -inmuebles, empresas, islas u otros bienes- o no habrá dinero para atender las importaciones y el gasto de la deuda externa. Pero tampoco lo habrá para pagar los restantes gastos que superen los ingresos presupuestarios, porque esos gastos tendrán que satisfacerse con euros que nadie proporcionará gratuitamente. Los Gobiernos del euro no pueden gastar cuanto desean sino ajustar sus gastos a sus ingresos o solicitar más préstamos que sirvan para financiar sus déficits a costa de primas de riesgo cada vez más elevadas. Bien lo sabemos los españoles, aunque algunos parece que lo han olvidado.

La bronca entre Atenas, Bruselas, Francfort (BCE) y Washington (FMI) está siendo épica y las tensiones se notan en los mercados. El dilema que se plantea es muy simple: o conceder nuevos préstamos a Grecia para que atienda a sus deudas y pueda seguir en el euro sin comprometerse a ajustar sus gastos e ingresos públicos o, por el contrario, exigirle un serio programa de ajuste fiscal como condición indispensable para recibir nuevos préstamos que eviten su default. Las negociaciones han sido largas y Europa, con tal de mantener a Grecia en el euro, ha puesto grandes dosis de benevolencia en ese proceso. Quizá más de las deseables. Ahora queda por ver si los griegos aceptan seriamente las propuestas europeas; las rechazan de plano, con lo que irían directamente al default, o las aceptan sólo para salir del atolladero e ir tirando otra temporada. Por lo pronto -y eso proporciona una buena pista sobre lo que realmente pretenden- han decidido someter a referéndum popular tales propuestas, lo que no es más que un intento de chantaje a la UE, al enfrentarla a una opinión expresa del pueblo griego. Respecto a tan sorprendente treta, no se olvide que el ministro Varoufakis es un economista altamente especializado en juegos de estrategia.

El coste de nuevos préstamos sin compromiso firme de ajuste fiscal (primera disyuntiva del dilema) puede ser muy considerable para la Unión Económica y Monetaria Europea, no sólo por el mal ejemplo que daría a otros países, mitigado porque pocos Gobiernos querrían enfrentarse a un conflicto como el griego, sino porque los incumplimientos actuales y futuros podrían afectar gravemente a las metas del euro e, incluso, arriesgar su propia existencia. En el otro extremo del dilema, rechazar el acuerdo y sacar a Grecia del euro si no acepta el ajuste fiscal quizá permitiese a este país disponer de una política monetaria propia lo que, unido a una política fiscal más suave pero coherente -pues no se puede vivir permanentemente en el déficit- podría facilitar a la larga el ajuste adecuado de su economía. Otros países que no pertenecen a la zona euro pero sí a la UE lo vienen haciendo sin mayores dificultades. Europa, libre ya del obstáculo para sus fines que representa el comportamiento griego, podría ayudar generosamente al crecimiento de este país impulsando su modernización con subvenciones e inversiones directas.

Esos fines están ya definidos. La Unión Económica y Monetaria Europea (EMU) pretende caminar hacia una unión política y económica, porque la crisis ha demostrado lo difícil que resulta superarla sólo con instrumentos monetarios. Los presidentes de la UE, del Consejo Europeo, del BCE, del Eurogrupo y de la Eurocámara han preparado un importante documento hecho público en estos días en el que proponen la unión política y económica de la EMU para finales de 2025. Los progresos para alcanzarla deberán concretarse en cuatro áreas. La primera incluye las medidas para que la economía de cada país participante tenga las capacidades estructurales necesarias para prosperar dentro de la Unión Monetaria. La segunda se refiere a las medidas que llevarán a una Unión Financiera que garantice la integridad del euro en toda la Unión Monetaria y aumente los riesgos compartidos con el sector privado, completando la Unión Bancaria y acelerando la Unión de los Mercados de Capitales. La tercera pretende caminar hacia una Unión Fiscal que proporcione sostenibilidad y estabilidad presupuestaria y, finalmente, la cuarta busca una Unión Política que proporcione una fundamentación suficiente de los anteriores objetivos mediante procedimientos democráticos que garanticen la legitimidad de las decisiones y refuercen las instituciones comunitarias. Todo eso en tres etapas que comienzan a primeros de julio de este año y que deberán cerrarse a finales de 2025.

El importante conjunto de medidas necesarias para alcanzar esos nuevos objetivos de la EMU permite mantener que una Grecia dentro del euro sin el ajuste y la disciplina fiscal necesarias no sería capaz de aplicar las medidas referidas, constituyendo una fuerte rémora para alcanzar tales objetivos. Ese sería el auténtico coste del dilema griego si se cediera ahora ante Grecia. El caso del Reino Unido, con su referéndum para salir de la UE, no tiene nada que ver con el caso comentado porque, aparte de que su situación económica no admite parangón con la griega, el Reino Unido no forma parte de la EMU, con lo que su posible abandono de la Unión, sin duda muy lamentable, no resultaría decisivo para las nuevas metas propuestas para la zona euro.

Sólo queda volver la vista a España. Constituiría un auténtico desastre que algunos grupos políticos alcanzasen el poder con programas similares a los de Syriza, es decir, fomentando un rencor bien orquestado contra los sacrificios que hemos soportado para salir de los abismos a los que nos llevó la política económica del anterior Gobierno. Estamos ahora en el buen camino y sus resultados se perciben claramente, por más que se intenten ocultar con reiteradas y falaces argumentaciones. Una política económica contraria a la actual nos enfrentaría a parecidos problemas que los de Grecia y a sus riesgos, impidiéndonos alcanzar las grandes oportunidades que se abren a los países del euro.

Manuel Lagares es Catedrático de Hacienda Pública y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Política y Economía: ¿qué pretenden, realmente, los acreedores de Grecia?
Carlos Ruiz Miguel Periodista Digital 29  Junio  2015

La crisis griega adquiere un aspecto cada vez más dramático. Sin embargo, esta presente crisis tiene la virtud de desvelar aspectos que, o estaban ocultos, o pretendían ocultarse. Hay dos cuestiones que se han planteado con singular crudeza: una es la relación entre la política y la economía o, más precisamente, entre la democracia y la finanz; la otra, es la del verdadero objetivo del acoso a Grecia que no parece fácil de explicar en términos puramente económicos.@Desdelatlantico.

I. POLÍTICA Y ECONOMÍA
Es un tema clásico el de las relaciones entre la Política y la Economía. Tradicionalmente, se ha considerado que la segunda se hallaba subordinada a la primera y por eso se hablaba de que LOS GOBIERNOS desarrollaban (o debían hacerlo) una POLÍTICA ECONÓMICA. Ahora bien, progresivamente se ha ido separando lo monetario de ese núcleo atribuyéndolo a una entidad "independiente" del gobierno. Este proceso, iniciado en los Estados Unidos a comienzos del siglo XX, se impuso en Europa a finales de dicho siglo. Por eso, la gran dificultad presente en la teoría política es la de justificar por qué un órgano sin legitimación política democrática puede tener encomendada la POLÍTICA monetaria en un Estado que se dice democrático.
Y si esto es claro en relación con la "política monetaria", similares dificultades se plantean con la "política financiera". Ésta, en principio, sigue siendo competencia de los Gobiernos y no de "órganos" o "agencias" "independientes"... pero el tema no es tan claro. Sirva de ejemplo el caso asombroso de la UE donde los préstamos a un Estado miembro no se han hecho directamente por los Estados sino por ¡¡¡una sociedad anónima!!! cuyos accionistas son los Estados, a saber, el "Fondo Europeo de Estabilidad Financiera".

En este contexto en que lo político se halla cada vez más subordinado a lo económico se ha planteado una de las situaciones más interesantes de la crisis de deuda de Grecia.
Los acreedores de Grecia, básicamente, el Fondo Monetario Internacional (en menor medida) y el "Fondo Europeo de Estabilidad Financiera" principalmente, realizaron unas propuestas al país heleno que su gobierno consideró inaceptables. La aceptación de las condiciones planteadas por los acreedores, a juicio del gobierno griego, implicaban una profunda alteración del sistema político-social de Grecia. Dado que el gobierno griego no consiguió por vía de negociación que los acreedores aceptaran un plan de financiación que no significara una alteración del sistema político-social de Grecia, el gobierno griego ha pedido a su parlamento que autorice una consulta al pueblo. Y así lo ha autorizado el parlamento griego la noche del 27 al 29 de junio, por un resultado de 179 votos a favor y 120 en contra.

Pues bien, si ha habido algo sorprendente con este anuncio han sido dos cosas.
La primera, es la de por qué a los acreedores les ha parecido una "provocación" que el gobierno deudor pida la opinión del pueblo sobre un acuerdo que afecta al pueblo como ninguna otra medida imaginable lo podría hacer.

La segunda, por qué ningún gobierno participante en el "Fondo Europeo de Estabilidad Financiera" ha considerado necesario consultar a su pueblo sobre la posición que debe defenderse en este debate y que tiene consecuencias gravísimas, no sólo para el pueblo griego, sino para todo el proceso de unión europea.
¿Cómo se justifica que haya habido gobiernos que hayan sometido a referéndum la llamada "Constitución" europea de 2004... pero no el acuerdo con Grecia que tiene (insisto, no sólo para Grecia) implicaciones más graves que aquella pseudo-Constitución?

II. ¿QUÉ PRETENDEN LOS ACREEDORES?
Si nos atenemos a lo antes expuesto podríamos concluir que la "política" está subordinada a la "economía".
Pero hay datos que hacen que esta hipótesis sea, cuando menos, discutible.
La primera pregunta cuando se habla del problema de la crisis de deuda sería: ¿qué pretenden los acreedores?
Una respuesta fácil sería: "cobrar".

Pero en el caso griego esta respuesta tiene un problema: aceptando las condiciones que imponen los acreedores ellos nunca podrán cobrar.
No es una hipótesis. Es un hecho.
Es un hecho que desde 2010 el gobierno griego ha puesto en marcha las condiciones exigidas por los acreedores.
Es un hecho que las previsiones de los acreedores sobre la marcha de la economía griega SI Grecia asume sus condiciones NO se han cumplido.
Es un hecho que, objetivamente, la deuda de Grecia NO SE PUEDE PAGAR. Es IMPOSIBLE pagarla.

Ante esto se pueden tomar dos posturas:
1) Una postura ideológica, la de exigir el pago íntegro, sea cual sea la realidad. Esto, evidentemente, sólo llevará a un fracaso total en el sentido de que aplicando similares recetas se obtendrán similares resultados, a saber, que el deudor sea cada vez más pobre lo que evidentemente hace imposible el cobro.
2) Una postura realista, la de reducir la deuda con una quita para aliviar al deudor y permitir que ,recuperándose, pueda al menos pagar una parte de la deuda.
Si DE VERDAD sólo interesara cobrar nadie duda de que la segunda opción, que es la que apoya el gobierno griego, estaría suscrita por los acreedores.
Y sin embargo... ¡los acreedores rechazan esta segunda posición!

¿Hay entonces otra explicación?
Recientemente, el escritor Juan Manuel de Prada, evocaba un pasaje de la importante encíclica "Quadragesimo anno" del papa Pío XI que decía:

A la libre concurrencia sucede la dictadura económica
(...)
106. Dominio ejercido de la manera más tiránica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre él, se apoderan también de las finanzas y señorean sobre el crédito, y por esta razón administran, diríase, la sangre de que vive toda la economía y tienen en sus manos así como el alma de la misma, de tal modo que nadie puede ni aun respirar contra su voluntad.
(...)
108. Tal acumulación de riquezas y de poder origina, a su vez, tres tipos de lucha: se lucha en primer lugar por la hegemonía económica; es entable luego el rudo combate para adueñarse del poder público, para poder abusar de su influencia y autoridad en los conflictos económicos; finalmente, pugnan entre sí los diferentes Estados, ya porque las naciones emplean su fuerza y su política para promover cada cual los intereses económicos de sus súbditos, ya porque tratan de dirimir las controversias políticas surgidas entre las naciones, recurriendo a su poderío y recursos económicos.

O sea, que siguiendo este razonamiento, primero la política se subsume en economía, así los más poderosos económicamente se hacen más poderosos políticamente, y finalmente se dirimen con armas ECONÓMICAS luchas que son POLÍTICAS.

En el caso de Grecia es muy difícil ver una lógica SÓLO "económica" en las posiciones de los acreedores.
Queda así abierta la hipótesis de que lo que se busque por los acreedores sea conseguir un FIN "político" a través de este MEDIO "económico".
Frente a ello, el deudor griego ha propuesto, con el referéndum buscar un MEDIO "político" para conseguir un FIN que es "político".

¿Sería muy exagerado decir que el desenlace de esta contienda va a condicionar la política y, en concreto, la democracia en Europa para las décadas siguientes?

ARTÍCULOS SOBRE ESTE ASUNTO
- Política y Economía: ¿qué pretenden, realmente, los acreedores de Grecia? (29-VI-2015)
- Algunas aclaraciones sobre el caso de la crisis de deuda de Grecia (22-VI-2015)
- Las crisis de Grecia y Ucrania: ¿hacia un entendimiento de Alemania y Rusia? (7-II-2015)
- El capitalismo de Estado: que los contribuyentes paguen las pérdidas de los bancos (21-VI-2011)
- La UE ante sus contradicciones: el "rescate" de Grecia es ilegal (12-II-2010)

A. Tsipras y P. Iglesias achicando agua del barco que se hunde
"El hombre que no medita y obra con precipitación, no podrá evitar grandes fracasos". Confucio
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 29  Junio  2015

Cuando, los que estamos interesados en las cuestiones políticas, aunque sólo sea como meros observadores, vemos lo que está ocurriendo en Grecia, nos percatamos de los graves errores que son capaces de cometer los políticos y la fragilidad de sus promesas a los ciudadanos, cuando era fácil para ellos colegir que, sus posibilidades de éxito eran mínimas y que lo único que iban a conseguir era infundir una vanas esperanzas a un pueblo machacado por las políticas nefastas de gobiernos anteriores, mediatizado por sus necesidades de estar sometidos a una serie de imposiciones y reformas, como consecuencia de haber sido rescatados por Bruselas, cuando ya se encontraban ante la alternativa de la quiebra soberana o aceptar las ayudas, duramente condicionadas, de la CE, para evitar la catástrofe final.

Es cierto que los griegos han estado años acostumbrados, como en cierta manera nos ocurrió a los españoles, a vivir a un nivel superior al que le correspondía a un país cuya principal actividad ha sido siempre el turismo, donde se pagaban pocos impuestos y la productividad dejaba mucho de ser la precisa para que, una nación de ocho millones de habitantes, pudiera generar la riqueza necesaria para sobrevivir en un mundo globalizado.

Lo que ha ocurrido es que, el orgullo de los griegos, el desafío contra de una realidad tardíamente reconocida, el vicio tan extendido de culpabilizar a los otros de los resultados de los defectos propios; el pretender que, mediante políticas de tipo populistas y resucitando la vieja historia del capitalismo en contra del comunismo, se volvería a provocar una revolución del proletariado, que se contagiase al resto de naciones ricas del entorno europeo que iba a tener éxito, una vez más. En resumen, el sueño de Syriza y de sus dirigentes, iba a conseguir doblegar a la CE y hacerla ceder ante las demandas exageradas y descabelladas del señor Farufakis o del señor Tsipras, pidiendo la condonación de una deuda de 250.000 millones de euros o de una importante parte de ella; cuando se han negado a cumplir con una parte importante de las condiciones y reformas que se les impusieron para recibir el primer rescate del FMI y el BCE y ahora, cuando ha llegado el momento de devolver parte de lo recibido, han seguido insistiendo en sus exigencias con la pretensión de que se les diera más apoyos, se retrasaran los pagos pendientes y se pusiera en marcha un segundo rescate, como si el resto de países, que debieran contribuir a ello, estuvieran en una situación boyante que les permitiera aumentar sus aportaciones, cuando la mayoría de ellos, incluidos nosotros, tenemos que afrontar una deuda pública exagerada como consecuencia de la crisis por la que hemos pasado. Y todo ello negándose a hacer los sacrificios que se les han pedido para que permitan a Grecia resucitar de su ruina económica.

La situación actual de las negociaciones de los acreedores y el gobierno griego ha llegado a un punto tal de falta de entendimientos que, en estos mismos momentos en los que escribo estas líneas, es muy probable que se esté deshojando la margarita para poner en práctica un plan B que considere la posibilidad de permitir que Grecia quiebre ante la imposibilidad de atender sus compromisos del día 30 del corriente mes. Pero ¿qué está sucediendo en España, mientras Grecia está sumida en la angustia de las perspectivas de un corralillo al modo argentino? Pues verán ustedes: a la par que en la república griega ganaron las elecciones los de la izquierda griega, los del grupo Syriza, que habían prometido sacar a la nación de las “garras” de los hombres de negro; en España, apoyados por el señor Maduro y su gobierno de Venezuela, se estaban dando a conocer, con la ayuda de determinadas televisiones ( la 4 y la 6ª) y unos politizados presentadores dispuestos a conseguir desestabilizar al país; un grupo, Podemos, dirigido por uno de estos iluminados, Pablo Iglesias, de fácil verbo y sobrada demagogia, dispuesto a sembrar la semilla de la cizaña entre la población más influenciable, los que habían llevado la peor parte de la crisis de la burbuja inmobiliaria y los ilusos que siempre están dispuestos a creerse que, con subvenciones del Estado y sin trabajar o trabajando poco, es posible que una nación consiga sobrevivir. Consiguió en un tiempo récord hacerse con una numerosa audiencia encandilada por sus promesas y convencida de que, en manos de tales sujetos, el paro desparecería y la vida de los españoles volvería a los tiempos de las vacas gordas. Craso error, pero que ha tenido una difusión que nunca hubiéramos esperado que llegara a calar en tal número de ciudadanos.

El señor P.Iglesias siempre se declaró admirador y seguidor del grupo de A.Tsipras. Seguramente pensó que Syriza, en Grecia, tendría éxito en sus planteamientos. Que podría contratar de nuevo a los funcionarios despedidos, mantener las pensiones que, en Grecia en nada se parecen a las nuestras, pues las cobran mucho antes, que Europa cedería y perdonaría la deuda y que la nación griega sería un ejemplo para el resto de las izquierdas de Europa. Nada de eso ha sucedido y, no obstante, nuestros dirigentes de Podemos, con Pablo Iglesias, Errejón y Monedero a la cabeza siguen apoyando a Syriza, mantienen sus postulados y se niegan a reconocer el fracaso de un gobierno, el heleno, que no ha conseguido más que agravar la situación del país y enfrentarse a una situación extrema en la que nadie sabe como va a acabar. Es posible que, como ya anticipamos hace tiempo en uno de estos comentarios, el fracaso Heleno signifique, a la vez, el fracaso de Podemos en España o, al menos, su desprestigio, puesto que ellos fueron los que se hermanaron con los comunistas de Syriza, los que apoyaron las medidas de enfrentamiento de Grecia con la CE y los que siguen manifestándose en apoyo del gobierno griego, que acaba de verse desarbolado y ninguneado por los miembros del Parlamento Europeo y sometidos, una vez más, a la presión de la Comisión Europea, el BCE y el FMI de la señora Lagarde; que pueden ser los que envíen a los griegos al regreso al dragma y a la situación de default.

Ahora deberán explicar bien a los españoles como las políticas económicas y sociales que han venido defendiendo, como la solución a los problemas de nuestra nación, han constituido un sonoro fracaso cuando se han aplicado a los griegos. Deberán, también, dar razón del comportamiento totalmente arbitrario, descorazonador y carente de toda lógica, de algunos de los nuevos ocupantes de las alcaldías y concejalías que, gracias a pactos con los socialistas y otros grupos de extrema izquierda han conseguido ocupar. Los primeros ejemplos de la señora Carmena en Madrid no dejan de ser curiosos, cuando ha tenido que volverse atrás en todas las decisiones de tipo económico y de orden público que había tomado, ante el rechazo unánime del pueblo de la capital de España. Lo mismo se puede decir de la señora Colau de Barcelona que ha iniciado su función de alcaldesa pretendiendo disminuir la vigilancia pública y contratando a su pareja para el importante cargo de portavoz, un nepotismo que nos indica lo que se esconde debajo de su capa de activista antisistema.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, antes incluso de lo que habíamos previsto, ya estamos empezando a ver lo que nos deparaba esta anunciada vuelta a la izquierda de la política municipal y autonómica. Lo malo es que, vean por donde, ahora parece que se dice que los directivos del PP, bajo la égida del señor Mariano Rajoy, en lugar de pretender crear un frente fuerte de centro derecha para contrarrestar la deriva hacia la extrema izquierda – no sabemos si siguiendo las pautas del vudú de las campaña electorales, señor P.Arriola – han llegado a la conclusión de que el partido que dirigen está ¡demasiado escorado a la derecha! Y, en consecuencia, parece que pretenden convertirlo en otro más liberal, más permisivo, menos intolerante; vamos, que no queden en mal lugar cuando se los compare con el PSOE, de Sánchez o Podemos de P.Iglesias. ¡Cosas veredes, Sancho!

TRAS EL CONSEJO DE EMERGENCIA
Grecia cierra sus bancos
El 'corralito' financiero se cierne sobre el país heleno. Tsipras anuncia el cierre de los bancos y ordena el control de los fondos.
Gaceta.es 29  Junio  2015

El presidente de Grecia ha asegurado que los bancos cerrarán la próxima semana, mientras que la Bolsa hará lo propio. Así, se impone el primer corralito en la Eurozona desde su creación. Asimismo, ha afirmado que ha solicitado nuevamente a los acreedores una prórroga del rescate, petición rechazada por el Eurogrupo este sábado.

En un mensaje televisado tras un Consejo de Ministros de emergencia, Tsipras ha señaladode que ha pedido al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y a los líderes de la eurozona una prórroga de unos días.

Tras evitar que los griegos puedan usar su propio dinero, Tsipras ha asegurado que los ahorros "están asegurados". Asimismo, ha usado su discurso para atacar al BCE, al que acusa de "chantajear al país". Además, ha afirmado que los salarios y pensiones "tampoco se verán afectados". "Tratan de bloquear el referéndum convocado para el próximo domingo. Es un insulto", ha afirmado refiriéndose a la 'troika'.

El Banco del Pireo anunciaba el cierre horas antes
El Banco del Pireo no abrirá este lunes tras la retirada masiva de capitales de los cajeros automáticos durante este fin de semana. No obstante, seguirá enganchado a la vía de emergencia del BCE, lo que dará un balón de oxígeno para reponer dinero. El ministro de Finanzas griego,Yanis Varufakis, se ha opuesto al "corralito" y a las medidas de control de capitales, necesarias para no llevar a Grecia al colapso. La Bolsa tampoco abrirá sus puertas este lunes.

El comunicado del primer banco del país llega después de que el BCE asegurara que mantendrá el ELA, el mecanismo de financiación de emergencia, a la banca griega, hasta ahora su única fuente para percibir dinero fresco.

El nivel de provisiones del viernes son unos 89.000 millones de euros, según apunta Financial Times, aunque el BCE "se mantiene preparado para reconsiderar su decisión", por lo que podría recular y dejar seco a un país ávido de liquidez.

"Tomaremos toda medida que sea necesaria para que no haya problemas en la vida cotidiana de los griegos", ha señalado en un comunicado el consejo de estabilidad financiera. Tsipras ha desatado el miedo fundado por la victoria del "no" en el referéndum del próximo domingo. De esta forma se ha lavado las manos y ha evitado tomar decisiones que corresponden al líder de un país.

Europa
Grecia se sumerge en el caos y decreta un 'corralito'
Tsipras anuncia la puesta en marcha de medidas de control de capitales en todo el país, comenzando por el cierre provisional de los bancos
Agencias www.lavozlibre.com  29  Junio  2015

Madrid.- El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, ha anunciado un control de capitales y un cierre de bancos para este lunes, medidas que llegan después de que este sábado los acreedores rechazaran la petición de Atenas de prorrogar el programa de rescate, que vence este 30 de junio. La Bolsa de Atenas tampoco abrirá este 29 de junio.

En un discurso televisado, Tsipras ha asegurado que el Banco Central de Grecia ha sido obligado a recomendar a sus bancos que cierren este lunes y a introducir un control de capitales.

El primer ministro heleno ha culpado al BCE y a otras instituciones de intentar obstaculizar el "referéndum democrático" convocado para el próximo domingo.

Ese control de capitales (corralito) consistiría en:
- Restricciones para retirar dinero de los cajeros. El Consejo de Estabilidad Financiera griego (integrado por el Ministerio de Finanzas y representantes de la banca) ha recomendado establecer un límite de 60 euros a la retirada de efectivo a partir del martes, aunque diversos medios elevan el tope de la retirada hasta los 200 euros. Ciudadanos griegos han informado que creen que la cantidad está entre los 60 y 100 euros, aunque este domingo por la noche persistían las dudas. Las tarjetas bancarias de entidades extranjeras seguirán funcionando con los límites que hayan fijado estos mismos bancos, según el Consejo de Estabilidad Financiera.

- Límites a las transacciones financieras.
- Restricciones en el cobro de cheques.

Aunque Tsipras no ha dado más detalles ni tampoco ha dicho cuánto tiempo va a durar esta situación, medios como el 'Financial Times' también apuntan a que el 'corralito' y el cierre de los bancos podría extenderse toda la semana. El Consejo de Estabilidad Financiera griego ha recomendado el cierre de las entidades bancarias griegas durante los próximos seis días laborables, es decir, que permanecerían cerrados hasta el martes 7 de julio.

Por su parte, el primer ministro heleno ha asegurado en su discurso que "el pago de pensiones y salarios está garantizado", ya que esta medida llega a finales de mes. Tsipras también ha llamado a la calma con un mensaje en Twitter: "En los próximos días, lo que se necesita es paciencia y compostura. Los depósitos bancarios del pueblo griego están totalmente seguros".

COLAS EN LOS CAJEROS
Mientras tanto, los ciudadanos griegos han retirado ya más de 1.000 millones de euros desde el pasado viernes, cuando el Gobierno de Tsipras anunció un referéndum acerca del acuerdo con Bruselas.

Los bancos han registrado largas colas durante todo el fin de semana y este domingo se empezaban a notar los primeros síntomas de escasez de billetes.

EL BCE SACA TODA LA ARTILLERÍA PARA FRENAR EL DERRUMBE
Los mercados tiemblan ante un lunes negro por el inminente impago de Grecia
El escenario está dispuesto para un lunes de pánico en los mercados europeos, aunque quizá no sea tan sangriento. La artillería del BCE y las expectativas de una solución in extremis pueden evitarlo
Eduardo Segovia El Confidencial 29  Junio  2015

La ruptura de las negociaciones entre Grecia y la troika (Comisión Europea, BCE y FMI) el viernes tras el anuncio del referéndum por parte de Alexis Tsipras, la decisión del BCE de no incrementar la liquidez de emergencia para los bancos griegos y las restricciones a la retirada de efectivo por los ciudadanos han acercado mucho el escenario no ya de impago –que se da por hecho–, sino de salida del país del euro. Es decir, lo que más temían los inversores después de que la semana pasada subieran con fuerza descontando justo lo contrario, es decir, una solución al conflicto. Por tanto, todo está dispuesto para un lunes negro en los mercados europeos.

En principio, se prevé un derrumbe del euro frente al dólar y de la deuda de los países periféricos, con la consiguiente subida de las primas de riesgo frente al Bund alemán, que debe actuar como refugio del dinero que huya despavorido de estos países, entre ellos España. Y, por supuesto, se espera un duro castigo para las bolsas, en especial las de estos estados. Y, en especial, del sector financiero, que es el más afectado por el impago griego y la subida de los tipos de la deuda. Aunque también debería extenderse a otros sectores con alto endeudamiento, como eléctricas o constructoras.

Como es sabido, Tsipras anunció el domingo por la tarde el cierre temporal de los bancos, aunque no detalló la duración de este corralito, el segundo que se impone en la Historia del euro tras el de Chipre. Esta medida es la reacción a la decisión del BCE de no incrementar las líneas de liquidez de emergencia para los bancos del país tras la retirada masiva de efectivo en los cajeros durante el fin de semana. Una decisión que a su vez es consecuencia del rechazo de los ministros de la zona euro a prorrogar el rescate después del anuncio del referéndum por parte del Gobierno heleno el viernes por la noche.

Draghi vuelve a sacar el cañón
No obstante, también hay motivos para pensar que, aunque un batacazo es seguro, no tiene por qué ser demasiado dramático pese a todo. El primero y más importante es que el BCE anunció ayer que tomará "todas las medidas necesarias para mantener la estabilidad de la política monetaria en la zona euro". Eso significa que Mario Draghi comprará todos los bonos que hagan falta para frenar el hundimiento de los precios de la deuda periférica, dentro de su programa de compra de activos (Quantitative Easing, QE).

Hace dos semanas, el propio Draghi advirtió de que no pensaba intervenir en el mercado para frenar la caída de la deuda periférica desatada tras las elecciones municipales y autonómicas en España, ya que los inversores debían acostumbrarse a convivir con la volatilidad. Pero la situación de este lunes va mucho más allá de esa "volatilidad", lo que sí justifica, a juicio del presidente de la autoridad monetaria, una intervención masiva en el mercado.

Y ya se sabe lo que significa cuando Draghi dice "whatever it takes". Es la mítica frase que pronunció en el verano de 2012 cuando, tras los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal, España estaba al borde del abismo con la prima de riesgo en 600 puntos básicos y casi se consideraba inevitable su rescate e incluso su salida del euro. A partir de ahí, el mercado dio un giro de 180 grados y las primas de riesgo iniciaron un camino descendente que ha llevado a la española por debajo de los 100 puntos básicos.

Confianza en un acuerdo de última hora
Otro motivo para pensar que la sangre no llegará al río es que ninguno de los implicados en la crisis, tanto las autoridades internacionales como el Gobierno griego, quieren llevar al país al abismo que supondría el default y la probable salida del euro, tal como ha descrito en El Confidencial S. McCoy: fuga masiva de capitales, corralito indefinido, quiebra masiva del sistema financiero, imposibilidad de acceder a financiación exterior y colapso de la economía. Por eso, el analista de Cotizalia considera que es probable una negociación in extremis que permita salvar los muebles, que apruebe el resto del acuerdo y deje sólo una pequeña parte abierta a referéndum.

Beat Siegenthaler, de UBS, añade que es probable que el referéndum del próximo domingo arroje un resultado favorable al acuerdo. A su juicio, aunque la situación en Grecia "probablemente disparará la aversión al riesgo en todos los mercados este lunes, las últimas encuestas indican que la mayoría de la población griega apoya el paquete de medidas propuesto por los acreedores. Por tanto, si el resultado es un 'sí', entonces los acreedores trabajarán duro para mantener a Grecia dentro de la zona euro. Por tanto, puede que no veamos una huida completa del riesgo este lunes, ya que todavía existe una probabilidad de que se evite el 'Grexit' pese a todo".

Una tercera razón para evitar un pánico descontrolado es que el principal perdedor de la situación de Grecia es... Grecia, no el resto de los periféricos. Como recuerda Nick Kounis, de ABN Amro, "la exposición a Grecia del resto de países de la zona euro es mucho menor que en el pasado", por lo que ahora el impago no tendría un efecto devastador ni sobre las finanzas públicas ni sobre bancos considerados sistémicos. Este analista también considera que "los políticos de los demás países intervendrán porque la confianza en el resto de la zona euro se está viendo afectada por la crisis griega, por lo que asumimos que se restablecerá la calma de forma relativamente rápida".

La confesión de Chaves
Pedro de Tena Libertad Digital 29  Junio  2015

Lo ha hecho en una nota de prensa, que se convierte así en prueba de la acusación. Junto a su tigelino, Gaspar Zarrías, el expresidente andaluz y expresidente nacional del PSOE, Manuel Chaves, ha confesado, pero modestamente. Sólo admite con orgullo haber salvado a 6.000 familias de los tiempos más duros de la crisis (que, por cierto, empezó en 2007, mientras sus presuntas prevaricaciones en el caso ERE datan de 2001, cuando menos). Indiciariamente, las familias salvadas por él y su partido han sido muchas más. La suya propia, hijos y hermanos ayudados por la Junta o colocados por ella; las de los empleados públicos admitidos sin oposiciones o con convocatorias trufadas desde 1990, las de la gran mayoría de los componentes de la administración paralela, las de los situados en las cajas de ahorro (conservo la plantilla de Caja San Fernando, que es una joya), los incrustados en todo tipo de entes, desde Canal Sur a la sanidad y la educación pasando por diputaciones (en la de Sevilla aparecieron un día 400 nuevos trabajadores sin que nadie supiera de dónde habían salido; en la de Cádiz, donde IU publicó una lista de enchufados socialistas de alto voltaje; en las de Huelva, Granada, etc.) y ayuntamientos (recuérdese el caso Estepona, o el caso Cazalilla, o el de Sevilla cuando el alcalde Monteseirín, por poner unos ejemplos). No se olviden de las familias de los dirigentes de UGT, CCOO y CEA, a cuyas organizaciones cebó sin descanso con fondos públicos durante años. O sea, que su confesión ha sido modesta, cierto, pero ha confesado.

Su confesión estricta es que salvó a 6.000 familias de la crisis. O sea, que sabía lo que estaba haciendo y para qué, incluso lo había calculado, aproximadamente: 6.000. Nada fue por sorteo o por azar, sino que seleccionó a esas 6.000 familias cuando en Andalucía había alrededor de tres millones de familias según el Censo, todas ellas con los mismos derechos y deberes constitucionales. Todavía es más sangrante. Distinguió a esas 6.000 familias desde 2001 a 2010, cuando en 2001, en datos de la Junta de Andalucía, había 802.000 familias con una persona o más, hasta cinco, en el paro. ¿Y por qué a esas 6.000? ¿Por mérito, por capacidad, por necesidad superior, por menor sufrimiento, por legalidad, por haber cumplido los requisitos exigidos? No. Las seleccionó o permitió que se seleccionaran porque le dio la gana, marginando a todas los demás atendiendo a criterios arbitrarios. Para eso se neutralizó el control de la Intervención. Ayudó a 6.000 hogares y condenó a casi 800.000 o más durante todos esos años al negro futuro de no tener ninguna oportunidad de obtener tales ayudas. ¿Y por qué a esas 6.000? Porque, como se deduce del sumario, iban recomendadas o intermediadas por UGT y CCOO, por Juan Lanzas, por empresas amigas o por los gerifaltes provinciales del PSOE andaluz para servir al interés electoral del partido. Pásese revista a las empresas y plantillas agraciadas, desde Cárnicas Molina, las mineras de Huelva, Dhul o las de la Sierra Norte sevillana (donde se hizo millonarios a dos exconcejales del PSOE, ligados a una gran familia socialista) y se caerá en la cuenta.

Curiosamente, Chaves no debe de saber que ha confesado. No por lo de su tan recurrida dislexia, que nunca ha entorpecido sus propósitos de consolidar un régimen de despotismo blando (por traer a colación a Tocqueville o al PRI mexicano) y la inmensa tela de araña derivada. No lo sabe porque Chaves, como el PSOE que nació en Suresnes, es antes socialista que demócrata y, a pesar de hablar todo el día de igualdad, no cree en la igualdad de los ciudadanos ni ante la ley ni ante las oportunidades ni ante el futuro. Esto es, ser socialistas o afines o ayudantes o contribuyentes de su partido convierte a miles de personas en mejores y más iguales que otras; hace a miles de familias mejores y más iguales que otras, transforma a las empresas amigas en mejores y más iguales que otras, y todos ellos son beneficiados, arbitrariamente a ser posible, y en otro caso se hace posible, en adjudicaciones, subvenciones o contrataciones. Chaves ha confesado, lo sepa o no, cómo se ha erigido y sostenido el régimen andaluz –consecuencia no de gobernar democráticamente, sino de ocupar la mayor parte posible de resortes del poder en la sociedad–, para evitar la alternancia democrática y mantener al PSOE en el poder andaluz y en el poder de su partido. Tal vez no ha reparado en su confesión porque para este PSOE, que él correfundó y que sigue sin ser socialdemócrata y ya no sabe si es español o no, la única patria es el partido. De ahí sus alianzas, nuevas y viejas, sus cordones sanitarios y su incapacidad de fraguar consensos nacionales. De ahí su necesidad de las dos Españas, de los suyos y de los otros, de los bandos y las bandas, de banderías que no de la bandera nacional. De ahí la inevitabilidad de su tendencia a la corrupción, de su inclinación a la hemiplejia moral y política, de su adicción al sectarismo...

Sí, creo que es preciso un partido socialista en esta nación española que defienda con ardor la igualdad, la justicia y la libertad, pero que sea demócrata y español antes que socialista, como ocurre en las mejores naciones de Europa. Tal vez ese horizonte tenga que pasar por la demolición de este PSOE incapaz de regenerar nada de lo que ha generado.

Posdata conjetural. En el momento de escribir estas líneas, ni Chaves ni Zarrías ni José Antonio Viera han renunciado al aforamiento a pesar de las proclamas y promesas de Pedro Sánchez y Susana Díaz. Tal vez lo hagan los dos primeros para evitar que Ciudadanos despierte de su sueño romántico como si fuera una pesadilla y acabe con la tragicomedia andaluza. Pero, conjeturo, ¿y si el último servicio de Viera a la causa del régimen andaluz, y a la suya propia, fuese el de perseverar como aforado en el Grupo Mixto del Congreso de los Diputados hasta el límite para, de tan sagaz y artero modo, mantener a los demás imputados de los ERE en la órbita del Tribunal Supremo aunque renuncien a su aforamiento? Sí, sí, por conexidad, sí, a la espera de que la juez Alaya sea apartada por fin de la médula política de la instrucción o de que, en su caso, alguna sala bacigalúpica del alto tribunal les sea leve. Jo.

Los innegables crímenes de Hamás
Elías Cohen Libertad Digital 29  Junio  2015

Finalmente, y con menos expectación de la esperada, el informe de la comisión independiente de la ONU sobre el conflicto en Gaza del pasado verano se hizo público el pasado lunes.

Previamente, militares americanos reunidos por el Jinsa (Jewish Institute for National Security Affairs) y, por otro lado, un comité de militares, diplomáticos, líderes políticos y expertos organizado por la Friends of Israel Initiative concluyeron que Israel cumplió con las leyes internacionales que regulan los conflictos armados. Por otra parte, en el informe del Gobierno israelí se califica las actuaciones de Hamás de crímenes de guerra.

La comisión independiente de la ONU fue pergeñada por el Consejo de Derechos Humanos del organismo internacional, que desde 2006 a 2015 ha emitido 61 resoluciones de condena a Israel, frente a las 8 que ha dedicado a Corea del Norte y las 5 en que ha condenado a Libia. Países como Yemen, China, Cuba, Pakistán o Rusia no han merecido una sola resolución condenatoria. Si la objetividad de los expertos que han reunido Jinsa y Friends of Israel está cuestionada por las marcas bajo las que han presentado sus conclusiones, la de la comisión independiente de la ONU debería quedar lastrada por el vergonzoso historial del Consejo de Derechos Humanos.

A pesar del sesgo que tiene el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, su informe intenta ser ecuánime, y hace de altavoz, sobre todo, para que la Corte Penal Internacional sea la que se encargue de investigar los posibles crímenes de guerra que se hubieran cometido en el conflicto; no obstante, expone claramente los que Hamás perpetró en esos 52 días.

Así, el informe señala que Hamás lanzó de manera indiscriminada cohetes y proyectiles de mortero sobre ciudades israelíes desde zonas densamente pobladas, como por otra parte atestiguaron varios corresponsales que cubrieron el conflicto. Hamás utilizó instalaciones civiles, como escuelas de la ONU (lo reconoce el director de la UNRWA), mezquitas y hospitales, para almacenar armamento e instalar centros de operaciones y, lo más grave, lanzaderas de misiles; además, torturó y asesinó a supuestos colaboradores de Israel, como denunció Amnistía Internacional en su momento.

A este respecto, si bien la comisión independiente concluye que ha habido violaciones del derecho que regula los conflictos armados y el derecho internacional humanitario por ambas partes, acusa abiertamente a Hamás de cometer crímenes de guerra:

Con respecto a los grupos armados palestinos, la comisión tiene serias preocupaciones con respecto a la naturaleza inherentemente indiscriminada de la mayoría de los proyectiles dirigidos hacia Israel por estos grupos y por los ataques contra civiles, lo que viola el derecho internacional humanitario y puede equivaler a un crimen de guerra. El aumento del miedo entre los civiles israelíes como resultado del uso de túneles era palpable. La comisión también condena las ejecuciones extrajudiciales de presuntos "colaboradores", que suponen un crimen de guerra.

Por lo que hace al Ejército israelí, la comisión observa que le falta información para determinar si sus efectivos cometieron tales crímenes:

Las investigaciones de la comisión también plantean la cuestión de por qué las autoridades israelíes no pudieron revisar sus políticas en Gaza y Cisjordania durante el período objeto de examen por la comisión. En efecto, el hecho de que el liderazgo político y militar no cambió su curso de acción, a pesar del considerable nivel de información sobre el grado masivo de la muerte y la destrucción en Gaza, plantea interrogantes acerca de posibles violaciones del derecho internacional humanitario cometidas por estos funcionarios, que pueden ser crímenes de guerra. Los sistemas de rendición de cuentas actuales pueden no ser adecuados para abordar esta cuestión.

Surgen preguntas sobre el papel de los altos funcionarios que establecen la política militar en varias áreas examinadas por la comisión, como en los ataques de las Fuerzas de Defensa de Israel a edificios residenciales; el uso de artillería y otras armas potentes en zonas densamente pobladas; la destrucción de barrios enteros de Gaza y el uso de munición real por las Fuerzas de Defensa de Israel, especialmente en situaciones de control de multitudes, en Cisjordania. En muchos casos, los soldados pueden haber adoptado una determinada medida, pero puede ser que la propia política adoptada viole las leyes de la guerra.

En toda guerra y en todo ejército, los militares cometen errores, excesos y, a veces, crímenes de guerra. La responsabilidad de investigar, procesar y condenar a un militar que se haya saltado la cadena de mando recae sobre el Ejército al que pertenece y en los tribunales de su país. De hecho, el derecho penal internacional sanciona el principio de subsidiariedad: sólo entra en juego si los tribunales nacionales no actúan. A este respecto, los israelíes dicen estar investigando al menos 120 incidentes tras haber recibido denuncias de ONG y organismos internacionales, o como consecuencia de investigaciones previas del propio Ejército israelí.

El informe de la comisión independiente resalta que las autoridades palestinas (entendemos que tanto de la ANP como del Gobierno de Hamás en Gaza) no tienen ningún protocolo para investigar posibles crímenes de guerra por parte de sus tropas, militantes o efectivos, y les insta a que lo establezcan urgentemente, para acabar con la "impunidad duradera".

En lo que respecta a Israel, no podemos fiarnos mucho de lo que diga el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que ha servido en los últimos años como arma de deslegitimación y presión internacional contra el Estado judío. No obstante, y por ello mismo, el informe denuncia algo que ya nadie puede negar: Hamás cometió crímenes de guerra, utilizó población e instalaciones civiles como parapeto, lanzó cohetes y proyectiles de mortero indiscriminadamente contra ciudades israelíes con el objeto de asesinar a civiles, se dotó de una red de túneles para el mismo fin y torturó y asesinó a supuestos colaboradores de Israel; y además en la estructura judicial palestina no existe procedimiento alguno para fiscalizar el comportamiento de los combatientes en un conflicto, para qué hablar de investigaciones al respecto.

© Revista El Medio

El 20% de las comunidades musulmanas de España está adscrito a corrientes radicales del islam
Los servicios de inteligencia españoles llevan varios años dando la voz de alarma sobre la expansión que está registrando el islam radical
www.latribunadelpaisvasco.com 29  Junio  2015

Alrededor del 20% de las comunidades musulmanas de España está adscrito a corrientes radicales del islam, según datos que manejan los servicios de información encargados del seguimiento y vigilancia de estos movimientos. De las alrededor de mil comunidades islámicas censadas en España, las que se alinean con tendencias radicales (entre las que se sitúan los salafistas, el movimiento Tabligh o Justicia y Caridad, entre otras) representan entre el 18 y el 20%, según las citadas fuentes. La cifra es todavía más alta en algunas regiones, como en Cataluña, donde se estima que las comunidades adscritas a movimientos radicales representan el 25%.

En Ceuta es todavía más alto el porcentaje de mezquitas alineadas con las interpretaciones más extremistas de esta religión. Un estudio realizado en 2010 por el Departamento de Inteligencia del Ceseden señalaba que “de las 41 mezquitas existentes en Ceuta, el 60% está vinculado al movimiento Tabligh, que sin ser una corriente yihadista, pueden ser utilizadas de manera indirecta por éstos, ya que su carga doctrinal hace que, en determinados casos, el salto a la militancia yihadista sea más fácil”.

El movimiento Tabligh (Yama’a At-Tabligh Al-Da’wa) es una organización jerarquizada que compite con los salafistas por la radicalización y captación de los creyentes musulmanes. Ambas corrientes se han enfrentado en Cataluña por hacerse con el control de las comunidades musulmanas. Los tabligh, que mantienen posturas segregacionistas que obstaculizan la integración de sus seguidores en la sociedad española, están asentados en Cataluña y la Comunidad valenciana, pero también tienen una fuerte implantación en Ceuta.

Dos investigadores, José María Blanco Navarro y Oscar Pérez Ventura, en un trabajo realizado para el Instituto Español de Estudios Estratégicos, indicaban que el tabligh “no es un movimiento de carácter yihadista, pero debido a sus características puede ser instrumentalizado por elementos, células o grupos de ese entorno, convirtiéndose en vivero para la captación de radicales”.

Según informa la Agencia Vasco Press, al igual que el Tabligh, la corriente Justicia y Caridad, con especial implantación en la región de Murcia, realiza interpretaciones radicales que dificultan la integración de sus miembros. Por este motivo, precisamente, hace unos días el Supremo negaba la nacionalidad española a un miembro de Justicia y Caridad. Un informe del CNI aportado al procedimiento judicial de este caso señalaba que el objetivo fundamental de Justicia y Caridad es la instauración en Marruecos de un régimen islámico regido únicamente por la ley islámica. “La expansión de su mensaje entre el colectivo musulmán residente en España supone un riesgo de radicalización de esta comunidad y dificulta la integración de los musulmanes en la sociedad española”, señalaba el CNI.

Los servicios de inteligencia españoles llevan varios años dando la voz de alarma sobre la expansión que está registrando el islam radical, en especial el de inspiración salafista. “El salafismo yihadista constituye la base doctrinal de los distintos grupos que practican este tipo de terrorismo -indicaba el informe del Ceseden citado-. Todos tienen en común una misma inspiración ideológica que justifica el empleo de la violencia en nombre del Islam”.

En Cataluña están localizados los núcleos más activos de la corriente salafista y desde esa comunidad realizan un esfuerzo por difundir su interpretación de la religión musulmana y extenderse a otras comunidades.

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Los hilos que conectan a Podemos con Bildu
La oposición de Pablo Iglesias a la dispersión de presos de ETA pone de nuevo el foco en la proximidad ideológica de su partido a la izquierda abertzale, alimentada por la ambigüedad calculada de Podemos
José María Olmo. Iván Gil El Confidencial 29  Junio  2015

Las declaraciones de Pablo Iglesias a la publicación New Left Review denunciando el “problema político trágico” que a su juicio supone que 500 presos de ETA estén lejos de sus familias, adelantadas este lunes por El Confidencial, han vuelto a situar el foco de la opinión pública en los estrechos vínculos que Podemos mantiene con la galaxia asociativa de la izquierda abertzale. La mano derecha de Iglesias, Íñigo Errejón, avivó la polémica unas horas después al afirmar que “las familias [de presos de ETA] no tienen que pagar una pena adicional”.

Los seguidores de Podemos suelen desactivar el debate sobre esa controvertida conexión caricaturizándolo o convirtiendo a ETA en una quimera, pero esas relaciones siguen generando desconcierto en una sociedad que aún no ha digerido el resultado de cinco décadas de terrorismo y que tampoco está dispuesta a aceptar el relato de los verdugos.

En realidad, la simpatía de Podemos hacia la causa abertzale se remonta mucho más allá de que existiera el partido de los círculos. La mayoría de sus fundadores y actuales integrantes, empezando por su cúpula, son antiguos militantes de movimientos de extrema izquierda o izquierda radical, corrientes que en España han venerado tradicionalmente al entorno de ETA y a la propia banda terrorista como máxima representación de la lucha contra el orden capitalista y el esquema constitucional. Para Iglesias, Errejón y Juan Carlos Monedero, la violencia de ETA tiene más que ver con una respuesta legítima del pueblo vasco, desde la óptica marxista, a la supuesta opresión del Estado que a un simple ejercicio antidemocrático continuado de barbarie que se ha cobrado la vida de más de 800 víctimas.

No obstante, la posición de esos dirigentes varió cuando se erigieron en figuras públicas y Podemos se confirmó como alternativa. Ya como secretario general del partido, Iglesias condenó la actividad de ETA y reclamó a Bildu que hiciera lo mismo. Oficialmente, ese es el discurso de la formación.

El arrastre de Bildu
Sus inicios, en cambio, fueron distintos. Podemos no tardó en alinearse con Bildu en puntos clave de su estrategia. El 4 de junio de 2014, sólo dos semanas después de que la formación morada irrumpiera en el escenario político nacional con la obtención de cinco escaños en las elecciones al Parlamento Europeo, su filial en el País Vasco, Ahal Dugu, emitió un comunicado para anunciar su apoyo a la vía vasca por el derecho a decidir que iba a celebrarse unos días más tarde, el 8 de junio. En apariencia, la cadena, un calco de la vía catalana de 2013, fue promovida por una plataforma independiente, Gure Esku Dago. Pero los servicios de información de la lucha antiterrorista sostienen que esa asociación es una marca blanca controlada por la izquierda abertzale para tratar de extender sus aspiraciones independentistas al mayor espectro político posible usando la misma fórmula de la Asamblea Nacional de Catalunya.

El 18 de junio, apenas 10 días después de la vía vasca, Ahal Dugu se sumó a una nueva iniciativa de la izquierda abertzale, una manifestación convocada por Bildu en Bilbao para protestar contra la Monarquía en pleno proceso de coronación de Felipe VI. “No a la monarquía, la ciudadanía decide”, tuvo por lema la marcha.

Estrategia de distanciamiento
Sin embargo, la dirección nacional de Podemos comenzó a marcar distancias con Bildu a partir de ese momento ante la convicción de que su propuesta tenía la fuerza necesaria para transitar su propio camino. Los candidatos oficialistas en las primarias que celebró el partido para elegir a sus candidatos municipales y autonómicos defendieron un modelo territorial alejado del de la izquierda abertzale, aunque la coincidencia era casi total en el plano social y económico. Casi todos lograron imponerse al resto de candidaturas presentadas en País Vasco y Navarra, con la relevante excepción de la presidencia de Navarra, donde se impuso Laura Pérez, que no contaba con el aval de la dirección, entre otros motivos por su proximidad ideológica al entorno asociativo de la banda terrorista.

El secretario general de Podemos en Euskadi, Roberto Uriarte, ha trazado una línea distinta. Ha sido duramente criticado en las últimas horas por sectores de la izquierda abertzale por desmarcarse de las concentraciones promovidas el pasado fin de semana por Gure Esku Dago para tratar de resucitar la estrategia independentista. La actual dirección de Podemos asegura abogar por proyectos más integradores y ha denunciado el escoramiento abertzale de la plataforma por el derecho a decidir.

Alianzas tras el 24-M
Con todo, Podemos ha facilitado tras las elecciones municipales del 24-M el ascenso de Bildu a ayuntamientos de Navarra y País Vasco. El caso más paradigmático es el de Pamplona, donde la marca apoyada por Podemos, Pamplona en Común, ha prestado sus tres concejales para que la formación abertzale pueda hacerse con la alcaldía de la ciudad por primera vez en su historia. Pero también hay otros casos, como los de Estella (Navarra) y Rentería (Guipúzcoa).

Las declaraciones de Iglesias y Errejón sobre la dispersión de los presos de ETA, apoyadas este martes por otra dirigente del partido, Carolina Bescansa, han vuelto a subrayar la proximidad de Podemos con el mundo de la organización terrorista. La ambigüedad calculada en la que se mueve el partido para ampliar su electorado objetivo sólo contribuye a alimentar la controversia.

Puig inicia su mandato con disputas con Oltra por la inmersión lingüística
A. Martí . Valencia. La Razon 29  Junio  2015

El aire festivo que reinó ayer durante la toma de posesión del socialista Ximo Puig como presidente de la Generalitat Valenciana se esfumó cuando PSPV y Compromís retomaron las negociaciones sobre quién debe ocupar la cartera de Educación.

El pacto alcanzado entre ambos partidos para distribuir las competencias en el Consell alcanzó el pasado sábado momentos casi tan tensos como cuando Puig amagó con gobernar con Ciudadanos ante la insistencia de la líder de Compromís, Mónica Oltra, de ocupar la presidencia.

En esta ocasión se señala al Bloc Nacionalista Valencià (Bloc) –el partido mayoritario dentro de la coalición que conforma Compromís– como único culpable, puesto que exige elegir al futuro conseller de Educación, de lo contrario, amenazan con no formar parte del Gobierno. «Hemos sufrido persecución por defender nuestra cultura y ahora que tenemos la oportunidad de ejercer un gobierno, si ha de ser bajo un tutelaje, es que no nos quieren en él», aseguró el secretario general del Bloc, Enric Morera, quien además avanzaba el pasado viernes en público cuál era su apuesta.

Se trata de Gràcia Jiménez, una activista de Escola Valenciana, organización que defiende el valenciano como lengua vehicular en el sistema educativo.

El debate sobre quién debe controlar Educación ha mantenido a Compromís dividido desde el principio. Iniciativa optaba por no protagonizar su designación y como ayer quedó demostrado, el Bloc no pensaba renunciar a ello. Por este motivo, la comisión negociadora formada por representantes de ambos partidos acordó que tanto para Educación como para Sanidad se debería buscar una persona de consenso.

Para los socialistas, Jiménez dista mucho de cumplir esta condición y, además, no están dispuestos a aceptar esta imposición. Morera, quien defendía el sábado en un comunicado su postura, prefirió ayer no hacer declaraciones públicas. En el escrito justificaba esta decisión alegando que su formación «no puede ser alejada por proponer o tomar la iniciativa para encontrar a una persona que lidere una Conselleria donde se deciden cuestiones esenciales de nuestro ideario político, como la promoción del valenciano o nuestra cultura propia».

Oltra, futura vicepresidenta del Consell, tampoco le apoyaba. Le recordó a su compañero de partido que los consellers de Educación y Sanidad debían salir del acuerdo de los 55 diputados que conforman la mayoría que hizo posible la investidura de Ximo Puig como presidente de la Generalitat e incluía así a Podemos, quien no entrará a formar parte del Gobierno.

Por su parte, Puig no pudo más que garantizar que hoy habrá Gobierno y no hizo alusión alguna a esta cuestión. Eso sí, realizó un discurso en el que defendió las señas de identidad y la lengua valencianas.

Se comprometió a mantener una relación con el Gobierno de España que sea «leal, exigente y solidaria, que saque a la Comunitat Valenciana del trato discriminatorio y de la actual marginalidad. Detecto el victimismo,pero aún más la injusticia».
 


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