AGLI Recortes de Prensa    Domingo 5  Julio 2015

La dictadura de los jueces
Eduardo Arroyo El Semanal Digital 5  Julio  2015

¿Por qué se jalea en los medios una medida profundamente antidemocrática, que solo beneficia a una minoría? ¿Por qué Obama no consulta a su pueblo en vez de dictarle lo que tiene que pensar?

La sobrina de Martin Luther King, Alveda King, ha sido clara: "La ley natural –la ley de Dios- siempre vencerá a la ley común". Como descollante líder cristiana en la Norteamérica actual, Alveda piensa que "Dios siempre tendrá la palabra final sobre esta cuestión". La cosa viene al hilo del la reciente sentencia del Tribunal Supremo de los EEUU, que legalizó el pasado día 26 el "matrimonio" entre personas del mismo sexo en todos los estados del país. Por cinco votos a favor y cuatro en contra, el máximo tribunal estadounidense decidió que la Constitución requiere de los estados que lleven a cabo y reconozcan el matrimonio entre dos personas del mismo sexo. Barack Obama celebró la decisión como una "victoria para Estados Unidos", en un nuevo éxito para la Casa Blanca un día después de que la Corte Suprema garantizara la continuidad de su reforma al sistema de salud.

Según Obama, el Tribunal, con su decisión, "reafirmó que los estadounidenses tienen derecho a la protección de la ley, y que todos deben ser tratados como iguales". Desde luego, como iguales no: Barack Obama omite que el matrimonio homosexual ha sido en aquél país, derrotado repetidas veces en las urnas; la decisión del Tribunal Supremo es, por tanto, una resolución de los jueces, no del pueblo norteamericano. Anthony Kennedy nos ha revelado que la aceptación del matrimonio homosexual estaba, contra toda evidencia, en la Constitución de los EEUU. Lo único es que nadie lo había visto antes jamás.

Por eso parece que era necesario que los jueces del Tribunal Supremo nos ilustraran con su clarividente resolución. Y es que, por mucho que los "Dazi Baos" de la progresía nos muestren hombres abrazándose a hombres y mujeres con mujeres, el hecho es que de un total de 32 referendos sobre el matrimonio gay en EE UU, el matrimonio entre un hombre y una mujer ganó en todos ellos. Cuando se vota, parece que en EEUU la progresía no tiene suerte. En algunos casos, la victoria ha sido por el 80% de los votos.

Según Lawrence Jacobs, director ejecutivo del Congreso Mundial de las Familias, en los EEUU, "allí donde hay leyes de matrimonio del mismo sexo es siempre por imposición de jueces activistas, nunca por voto popular. Más aún, a menudo la gente en las encuestas dice estar a favor del matrimonio del mismo sexo, pero luego, cuando vota, gana el matrimonio natural". Por consiguiente, ¿por qué se jalea tanto en los medios de comunicación una medida profundamente antidemocrática, que solo beneficia a una minoría? ¿Por qué el presidente Obama no consulta a su pueblo en vez de dictarle lo que tiene que pensar? Obama pone de relieve una actitud bien "avanzada" y "progresista": la democracia solo existe cuando ganan ellos. El resto resulta sospechosa de "fascismo" y cosas similares.

En España, Zapatero no preguntó a nadie más que a su pequeño círculo de iluminados. De hecho, el Código Penal ya se cuidaba de que el tema no se discutiera en ausencia de presión. Y es que cuando las ideas, la historia o lo que sea queda sujeto al Código Penal, por lo menos hay que sospechar que te están engañando. Ahora Manuela Carmena ha hecho de la capital de España una cosmópolis gay. Carlos Andradas, sin preguntar a nadie y haciendo uso de su poder de rector, ha hecho lo propio en la Universidad Complutense y ha izado la bandera gay en el vicerrectorado de todos.

Lo llamen como lo llamen, el hecho es que el matrimonio homosexual, su soporte ideológico -la ideología de género- y su corolario feminista –no hablo del respeto a la mujer y su dignidad, que eso es otra cosa- van ganando posiciones de imposición en imposición, al menos en España como primero sucedió en los EEUU.

No es de extrañar: en 1973 la "American Psyquiatry Association" consideraba la homosexualidad un desorden mental. Que saliera del DSM-II fue una consecuencia de la presión, cuajada de violencia física e intimidación sobre los profesionales de la psiquiatría. Véase a este respecto el artículo de César Vidal en "La Razón" (31.12.2002). Véase también el escrito "Homosexuality and Sexual Orientation Disturbance: Proposed Change in DSM-II", 6ª edición, página 44. Era el documento de la "American Psyquiatry Association", con número de referencia 730008, hoy retirado de muchas webs. En este documento se concede que si bien la homosexualidad no cumple con los criterios de una enfermedad psiquiátrica ello no implica concederle el estatus de "normalidad" ni de equivalencia a la heterosexualidad. Hoy nadie se hubiera permitido hablar en esos términos porque la policía de lo políticamente correcto daría buena cuenta del interfecto.

Es decir, que como se ve, todo avanza imposición tras imposición y vuelta a empezar. Mientras las familias numerosas –las que renuevan la nación y sostienen el país- se ahogan en el irrespirable medio creado por la clase política, ahora esa misma clase política en bloque concluye que el matrimonio homosexual es "lo mismo". Y para recordarlo lo celebran en las calles. Nada nuevo bajo el sol salvo que pretenden hacer pasar por fiesta lo que no es si no el terror sobre muchos. Si Carmena, los gays y demás nos hablan de un pasado que parece que solo ellos conocieron, cuajado de miedo, de coacción y de amenaza, parece que hoy los papeles se han invertido. Veremos como llevan su nuevo papel de carceleros de la libertad.

La España esperpéntica
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 5  Julio  2015

En Enero de 1920 moría en Madrid Benito Pérez Galdós, el mejor novelista español desde Cervantes. Y el mayor dramaturgo de nuestro siglo XX, Ramón del Valle Inclán, escribía Luces de Bohemia, publicada en la revista "España" de Julio a Octubre de ese mismo año. En ella se vengaba del poco aprecio de Galdós a su adaptación de Marianela y le llamaba "Don Benito El Garbancero", acuñación tan injusta como exitosa. El creador de El doctor Centeno, Miau, Misericordia y otros prodigios de sensibilidad, inéditos desde El Lazarillo, quedaba enterrado así como símbolo de algo chabacano, zafio, indigno de aprecio y memoria.

En realidad, en esa obra genial sobre la última noche de Max Estrella y Latino de Hispalis, por "un Madrid absurdo, brillante y hambriento", en una de cuyas callejuelas, la de Álvarez Gato ("el Callejón del Gato"), Valle acuña el esperpento, la primera figura "grotescamente deformada" según el canon del nuevo género es la de Galdós. Y no es algo anecdótico, Con el gran novelista de la Restauración, el genio del 98 enterraba la idea liberal de España que habita los "Episodios" galdosianos, relegitimando todas las deformidades de la España Negra. Valle dice volver a Quevedo y Goya pero se instala en la idea tenebrosa de España acuñada por Las Casas y Antonio Pérez, para la que sólo entrevé una salida: la destrucción: “¿Dónde está la bomba que destripe el terrón maldito de España" (Escena VI)

Definición política del esperpento
Siempre se cita la definición del esperpento, que no pasa de ser una de las infinitas formas de lo carnavalesco: los héroes clásicos, al pasar por los espejos del Callejón del Gato, quedarían deformados, ridículos. Pero junto a esa fórmula grotesca, semejante a la del Entierro de la sardina de Goya, aparece una ideología política que se basa en el descrédito de lo español frente a lo europeo y que alcanza su más célebre y más estúpida expresión en la frase orteguiana de esos mismos años: "España es el problema; Europa, la solución". En línea con esa majadería, que cursa endémicamente hasta hoy, Valle Inclán presenta el Esperpento como la plasmación estética de una situación ética y política. El nuevo género sería la puesta en escena de la vida pública española, un conjunto de muecas sin sentido, una serie de instituciones sin valor, unos valores que no lo son más que por vía de imitación. En definitiva, el esperpento vendría a demostrar que España no puede ser, ya que no es lo que se supone que es: Europa.

¿Y qué se supone que era, entonces, la España de 1920? Con todos los defectos caciquiles propios de la época –y de todas las épocas, y de todos los países, hasta hoy- ¿no era la monarquía constitucional española una de las fórmulas políticas más civilizadas de Europa? Por detrás de Francia, Inglaterra y Alemania, las grandes potencias de entonces, claro, pero por delante de muchas otras, que además no tenían que recuperarse de la guerra contra Napoleón y las tres guerras civiles de liberales y carlistas.

Desde 1874, el de la Restauración canovista, España llevaba 46 años en paz civil, prosperando más o menos, con los conflictos sociales propios de su tiempo, pero siempre con gobiernos constitucionales que no sólo eran fruto de pucherazos turnantes sino de la adecuación a la democracia de un país en el que la mitad de la población había vivido alguna de las matanzas turnantes desde 1808. De una nación en la que se iba abriendo paso, cada vez con mayor autenticidad, la representación democrática.

Ajenos a la realidad de su país, infatuados por una superioridad de la que ya Larra se burlaba en su artículo "En este país", Valle Inclán, como el último Galdós, convertido en pobre parodia radical de sí mismo, pero sobre todo como el máximo pensador del 98, Unamuno, y casi toda la Generación del 14 -Ortega, Azaña, Madariaga, Pérez de Ayala, Marañón- despreciaban lo mucho que en España valía la pena no sólo reformar sino conservar. Porque la soberbia del 98, acrecida en los del 14, despreciaba a su país no por lo que seguía siendo o aprendía a ser, sino por lo que no era, que solía reducirse a una palabra: París. El radicalismo estético era parejo a la frivolidad política. Nunca tan gran artista como Valle enhebró tantas majaderías como las del belén del Esperpento (Luces de Bohemia. E. XII):

"Max- Latino, la tragedia nuestra no es tragedia.
Don Latino.- ¡Pues algo será!
Max.- El esperpento.
(…)
Max.- "Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento, El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada"

Don Latino.- ¡Miau! ¡Te estás contagiando!
Max.- España es una deformación grotesca de la civilización europea.
Don Latino.- ¡Pudiera! Yo me inhibo.

Max.- Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.
Don Latino.- Conforme. Pero a mí me divierte mirarme en los espejos del Callejón del Gato.
Max.- Y a mí. (…)"

El Esperpento toma los Ayuntamientos
Viendo el grotesco espectáculo de los politicastros extremistas que han tomado posesión (PSOE mediante) de los Ayuntamientos de todas las grandes ciudades españolas, diríase que el Esperpento se ha hecho realidad, al menos municipal. La alcaldesa de Barcelona es una actriz fracasada que se metió a activista contra los desahucios sin haber sido desahuciada nunca. Su portavoz es una dizque actriz post-porno, que se fotografía permiabierta orinando en la Gran Vía de Murcia, se baja los pantalones en la Puerta de Brandemburgo y ejecuta con su compañera Llopis (ojo al sarcasmo yeísta) diversas poses con bigote o sodomizando a un varón, quien sabe si alcalde.

Madrid no se queda atrás en esta actualización del esperpento: su portavoz es una de las asaltantes de la capilla de la Universidad Complutense que, tras quedarse en top-less o en sujetador, gritaban frases como éstas: "¡Vamos a quemar la Conferencia Episcopal!", "¡Arderéis como en el 36!", “¡El Papa no nos deja comernos las almejas!”.

El nuevo concejal de Cultura del Ayuntamiento madrileño, un tal Guillermo Zapata, se había solidarizado con un cómico llamado Vigalondo que, tras decir que "el Holocausto es un montaje", había sido expulsado de "El País". Lo hizo mediante éste chiste antisemita: “¿Cómo caben cinco millones de judíos en un 600? En el cenicero”. Al que añadió éste: “Van a cerrar el cementerio de las Niñas de Alcásser para que Irene Villa no vaya a buscar repuestos”. Y este otro: “Rajoy dice que va a bajar el paro y va a encontrar a Marta del Castillo”.

Pero se ha comentado poco que Zapata, profesor de guionización cinematográfica en Cuba, dijo de la masacre terrorista islámica en las Torres Gemelas: "El 11S fue un acontecimiento internacional del miedo, de la soledad, del horror de las élites del mundo contra sí mismas". O sea, nada que ver con el islamismo (¿quizás, entonces, otro montaje judío?) y muy distinto del 15M madrileño: "un acontecimiento colectivo, para mí casi tan potente como el 11S en términos de acontecimiento internacional sólo que con el signo cambiado" (…) "todo lo que hay por debajo del planeta, y, en nuestro caso, de modo hiperlocal, en Madrid, en Europa y en diferentes nodos del mundo, un momento de alegría, de imaginación, de producción de cosas nuevas, de rehacer la manera de hacer política, de rehacer la vida… incluso de obviar esa cuestión de la política y la vida y juntar las dos cosas para hacer otra vida".

¿Cabe más palabrería cursi, más ensimismamiento logorreico? Cabe. En el Ayuntamiento de Madrid, cabe. El concejal Soto dijo que habría que torturar y asesinar a Gallardón en la Puerta del Sol. Y otro, García Castaño, dijo que habría que "empalar" a Toni Cantó, a la sazón diputado de UPyD. Es verdad que, aunque expresando abiertamente sus deseos de asesinar a los rivales políticos o riéndose de las víctimas de los asesinatos genocidas, no han salido borrachos de la toma de posesión de sus cargos, como los del Ayuntamiento de Zaragoza. Tal vez esperan la reinauguración de la Checa de Fomento-Bellas Artes para brindar por el futuro.

Lo malo de tanto esperpento es que no es episódico, como toda farsa carnavalesca, sino que tiene vocación de continuidad, como el esperpento de Cuba, de Venezuela o de Corea del Norte. En realidad, lo trágico de la esperpentización de la democracia española es que no parece escandalizar a nadie. O nadie se atreve a confesarlo. Ayer, en el desfile del Orgullo Gay, la lucha contra la discriminación se tradujo en no dejar desfilar a los del PP, o sea, en discriminar al partido más votado por los madrileños. Y la figura más aplaudida fue Pablo Iglesias, cuyo gran héroe, el Che Guevara, fue el creador de los campos de concentración para homosexuales en la UMAP. El esperpento ha llegado al arco iris. Parece difícil ir más allá. Pero iremos.

El homosexualismo como nueva ideología del poder
 gaceta.es 5  Julio  2015

En España la reivindicación gay se ha convertido en una especie de ceremonia de Estado, fiestas patronales incluidas.

Existe un hecho de naturaleza que se llama homosexualidad, que consiste en una orientación sexual determinada hacia el propio género y que siempre ha existido y siempre existirá. Y existe otra cosa distinta que se llama homosexualismo y que no es un hecho de naturaleza, sino un producto ideológico. La homosexualidad requiere su propia interpretación en clave antropológica y moral, pero el homosexualismo necesita una interpretación política. Porque es la primera vez que un rasgo de la intimidad personal se convierte en bandera de reivindicación institucional, y eso tiene unas consecuencias imprevisibles.

Históricamente, muchas sociedades han conocido la homosexualidad y le han dispensado un grado variable de tolerancia: Grecia, Roma, la Europa del XVIII, etc. Lo que nunca se le había ocurrido a nadie era convertir la homosexualidad en hecho de ley, en institución social. La causa es fácilmente comprensible: las sociedades organizan su funcionamiento con la mirada puesta en su supervivencia colectiva, no en las pasiones privadas. Desde ese punto de vista, la pauta universal de reproducción del modelo social es el matrimonio entre hombre y mujer, porque da estabilidad legal a la continuidad de las generaciones a través de una fórmula que incluye la realidad antropológica de lo femenino y lo masculino. No se legisla –hay que subrayarlo- en función de los gustos sexuales o la orientación afectiva-, que son elementos que permanecen en la esfera privada, sino en función de la utilidad pública, colectiva, de la institución familiar. Pero lo nuevo en nuestro tiempo es que lo privado, lo afectivo, lo íntimo, lo sexual, se ha elevado al rango de institución colectiva con fuerza de ley. Esto es la primera vez que pasa.

El hecho es de una importancia trascendental porque define el espíritu de nuestro tiempo. En general, el discurso dominante interpreta el fenómeno desde una perspectiva liberadora, como si estuviéramos viviendo una nueva ola de emancipación. La realidad, sin embargo, es la contraria: la proclamación de “derechos en la vida íntima” deja intacto al poder e incluso lo refuerza. Nuestro mundo ha arrinconado la idea de revolución política y social y la ha transformado en una multitud de pequeñas revoluciones en la vida cotidiana… en beneficio del poderoso, que bendice la operación porque su posición queda a salvo. A este respecto es imprescindible traer la reflexión de Pier Paolo Pasolini –homosexual y comunista- después de Mayo del 68. La revuelta de mayo –venía a decir el cineasta italiano- no ha consagrado la revolución, sino que la ha saboteado. ¿Por qué? Porque ha renunciado a la vieja bandera de la reivindicación colectiva, que era la transformación de la propiedad de los medios de producción, y en su lugar ha colocado unas “conquistas sociales” que en realidad se agotan en la esfera privada y en nada perjudican a quienes ostentan el poder real. La reivindicación homosexualista, como la reivindicación feminista u otras del mismo carácter, terminan funcionando como vitaminas para el orden establecido. De hecho, el orden establecido se ha puesto a la cabeza de la manifestación. Y tiene sus razones, porque su poder se mantiene intacto.

En España la reivindicación gay se ha convertido en una especie de ceremonia de Estado, fiestas patronales incluidas. El alborozo oficial llega al extremo de colgar banderas “gay” en los edificios oficiales. No es el único caso: lo mismo ocurre en casi todo Occidente. Es que el homosexualismo es el típico ejemplo de revolución que conforta al poder, porque no pone en cuestión su hegemonía. La izquierda, perdida ya toda capacidad revolucionaria, encuentra en la reivindicación gay un excelente sucedáneo de movilización. La derecha, acomplejada e impotente, ve una oportunidad para parecer progre. El poder, cada vez más alejado de la sociedad, descubre un instrumento para proclamar que él también está “por el cambio”. Todos contentos.

Las consecuencias del homosexualismo no son políticas ni económicas. Son sociales y culturales y su alcance es imprevisible. No es el poder financiero, ni el poder político, quienes ven menoscabado su dominio. Lo que cambia es el modelo antropológico natural, la pauta históricamente aceptada de organización social y sucesión de las generaciones. El sistema tecnocrático que nos gobierna en nombre del dinero no padecerá lo más mínimo. Quien sufrirá las consecuencias será un pueblo al que, al cabo, se le termina privando de un instrumento esencial de autonomía personal como es la familia.

Individuos aislados, homosexuales o heterosexuales, que festejan sus derechos narcisistas con el beneplácito del poder. Todo cambio en la vida pública, neutralizado a través de la puesta en escena de la revolución en la vida privada. Esa es la estampa real del “orgullo gay”. ¿Cómo no van a estar orgullosos los que dominan nuestras vidas?

¿Se puede confiar en el euro?

Ahora el dinero es fiduciario. Esa palabra significa que los billetes ya no son canjeables por oro, pero siguen valiendo porque nos fiamos de quien ordena fabricarlos, el Banco de España
Juan Gómez Bada El Confidencial 5  Julio  2015

Cuando era niño le pregunté a mi padre ¿por qué los billetes valen dinero y otros papeles no? Déjame ponerme un café y ahora te lo explico, me contestó para ganar tiempo y pensar la respuesta. Al volver me dijo que hacía muchos años los billetes valían porque podías ir al banco y te los cambiaban por monedas de oro. Ahora el dinero es fiduciario. Esa palabra significa que los billetes ya no son canjeables por oro, pero siguen valiendo porque nos fiamos de quien ordena fabricarlos, el Banco de España. Entonces, ¿Por qué no fabrica más?, pregunté. Eso es mucho más complicado de explicar, contestó. Y cerró la conversación.

Años después aprendí por qué un banco central no puede imprimir todo lo que quiera y por qué debe ser independiente respecto al gobierno. No obstante, queda en el aire otra pregunta que no es tan sencilla de comprender ¿Por qué nos fiamos del banco central?

Confiamos en un banco central porque tiene un Estado que lo respalda, es decir una organización formada por conjunto de instituciones que crean unas reglas que no se puede saltar nadie ni de manera individual ni colectiva. Se puede seguir el procedimiento establecido para tratar de cambiar esas reglas pero, hasta entonces, hay que cumplirlas. Nos fiamos más si ese Estado gestiona un presupuesto público elevado, tiene capacidad establecer impuestos y recaudarlos, regula un mercado grande y es soberano e independiente para decidir lo que le conviene.

La Eurozona no tiene ni las instituciones necesarias, ni las reglas bien definidas. Utiliza instituciones y tratados que pertenecen a la Unión Europea, que es otra organización con distintos propósitos y países miembros. Por otro lado, las reglas de segundo nivel que se establecieron inicialmente, Pacto de Estabilidad y Crecimiento, ya no son vinculantes y se han demostrado ineficaces. En estas condiciones el euro debería haber descarrilado a las primeras de cambio, sin embargo la creatividad en la reinterpretación de los tratados ha permitido a la divisa sobrevivir hasta la fecha.

¿Qué hay que hacer entonces? Firmar y ratificar unos nuevos tratados que creen las instituciones que necesita la Eurozona (gobierno, parlamento, tesoro público, supervisores de los mercados e incluso agencia tributaria). Para ello los políticos de los países miembros deben hacer enormes cesiones de soberanía a las instituciones de la unión monetaria. Esto no es fácil y no va a salir de ellos si no hay necesidad imperiosa para hacerlo.

Afortunadamente, existen problemas serios para la estabilidad de la Unión Europea que les deben obligar a refundar la Eurozona más pronto que tarde. La dramática situación en Grecia y el referéndum británico nos ofrece la oportunidad a los europeos para repensar la conveniencia y condiciones necesarias que deben darse para que varios Estados compartan una divisa común. Si no se estuviese por la labor de cumplir esos requisitos lo mejor es abandonar el proyecto euro cuanto antes para evitar mayor incertidumbre y superiores costes de salida. Por el contrario, si se quiere apostar por la divisa común se deben acometer las reformas sin dilación.

¿Sería suficiente con esto? Se trataría de un gran acuerdo que generaría mucha confianza en la economía y su divisa, pero seguiría siendo difícil tener la certeza sobre su correcto funcionamiento sin una unión política y fiscal. Por muy bien que se diseñen las reglas y el reparto de poder en las instituciones, si cada país defiende sus intereses en vez de perseguir el bien común de los ciudadanos de la Eurozona es muy posible que a la larga haya que volver a reformar esas instituciones. Solamente alguien elegido directamente por todos podrá igualar en derechos a los habitantes de la unión monetaria.

¿A dónde nos lleva la crisis Griega? A tener que tomar decisiones definitivas de manera inmediata. Unas restricciones a los movimientos de capital como las que se están aplicando asfixian a cualquier economía. Digo soluciones definitivas porque no se puede levantar el corralito sin que los ciudadanos y los mercados entiendan que el problema está totalmente solventado. Si no fuese así, al finalizar los controles de capitales la retirada de depósitos de las entidades sería muy superior a la que hubo con anterioridad al cierre de los bancos.

La forma más rápida para que Grecia levante el corralito es salir del euro y volver a instaurar una divisa nacional. Si los bancos ya no te dan euros sino nuevos dracmas, nadie se apresurará a sacar la nueva divisa para guardarla en el calcetín. La economía se recuperaría rápidamente porque la devaluación del nuevo dracma mejoraría la competitividad del país y se recuperaría la confianza en el sistema. Por el contrario, perderían más los que más dependen del Estado, que suelen ser los que menos tienen. Las pensiones, subsidios sociales y salarios perderían mucho poder adquisitivo.

Si se opta porque Grecia se mantenga en el euro, el corralito durará meses e incluso años. Solamente un acuerdo de fuerte reestructuración de la deuda permitirá a los ciudadanos y mercados volver a confiar en esa economía y los controles de capitales se podrían levantar. Para aceptar ese acuerdo, el resto de socios de la Eurozona exigirá a Grecia unas dolorosas reformas económicas basadas en recortes sociales y en el retraso de la edad de jubilación. A largo plazo, tanto las reformas como la rebaja de la carga de la deuda mejorarán la competitividad y la confianza en economía.

En cualquiera de las dos alternativas, el mercado se hará la pregunta ¿quién es el siguiente? Para evitar esa desconfianza, algunos la llaman especulación o ataques de los mercados contra los países, sólo hay un remedio, firmar nuevos tratados para refundar el euro dotándole de unas instituciones más fuertes en las que poder confiar.

Juan Gómez Bada, asesor de Avantage Fund

Así negoció Varufakis con la UE: 'No filtréis lo de nuestros bancos'
CARLOS SEGOVIA Corresponsal Económico Madrid El Mundo 5  Julio  2015

La última vez que Mariano Rajoy vio a su homólogo Alexis Tsipras antes de esta desastrosa semana fue el pasado día 26 cuando presenció cómo despegaba a toda pastilla de Bruselas el avión oficial del griego. Ya se lo había dicho el primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho: "Para que veas. Yo no tengo avión oficial por los recortes, pero Alexis sí lo mantiene". Lo llamativo esa tarde era la rapidez con que la que Tsipras -que suele propinar largas y mitineras ruedas de prensa-- se largaba. Lo que tramaba era convocar un referéndum para hacer fuerza negociadora que puede terminar siendo su sepultura política.

Rajoy puede recordar ahora el inmenso error cometido apenas siete meses antes, cuando el entonces primer ministro griego, Antonis Samaras, les pedía árnica. Su planteamiento era claro: dadme ya el dinero que falta en el segundo programa de rescate y lo cerramos ya. Así me podrá presentar ante mi pueblo como que hemos salido de lo peor y que, como mucho, tenemos pendiente una línea preventiva de crédito, pero ya sin Troika. Así podré ganar a Syriza las elecciones, porque si gana Tsipras será peor para todos. A Rajoy no le parecía mal el planteamiento, pero sí a otros, empezando por Angela Merkel. El presidente del Eurogrupo, el holandés, Jeroen Dijsselbloem zanjó que "aún hay reformas que el Gobierno griego debe ejecutar". No quisieron soltarle la pasta y si hubieran sido más flexibles con él, nada de lo que está sucediendo ahora habría pasado. Otro error a anotar en la hoja de servicios de la Troika, pero lo que mueve el molino ahora es el referéndum.

La recta final de la tercermundista negociación arrancó una semana antes del despegue de Tsipras en la reunión del 18 del Eurogrupo en Luxemburgo. La atmósfera estaba muy cargada, según ha podido reconstruir este diario, el presidente del Eurogrupo, el ministro holandés Jeroen Dijsselbloem, tuvo que afear esa tarde al griego Yanis Varufakis que hubiera grabado reuniones anteriores. «Eso no se hace», le recriminó entre el malestar general de los ministros grabados por el insólito griego. La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, le reprochó que Tsipras hubiera acusado en la víspera a su institución de "responsabilidad criminal". Pero los más duros para Varufakis fueron el presidente italiano del Banco Central Europeo, Mario Draghi y el consejero Benoît Coeuré. Aseguraron que la situación de liquidez de los bancos griegos era límite y que el grifo de las líneas de emergencia no iba a aumentar si no había un mínimo entendimiento sobre el rescate, por lo que el corralito se avecinaba. Es decir, lo que estaba ocultando Tsipras a su pueblo. "No lo filtréis a la prensa. Como se filtre lo de nuestros bancos, lo consideraremos un acto hostil", se revolvió Varufakis. Hay que saber que aunque pone como prioridad la quita de la deuda futura, lo que le preocupa de verdad es la falta de liquidez presente. Sin el BCEno la tiene, por eso es surrealista pensar ahora que vayan a reabrir los bancos griegos el martes incluso aunque salga el sí.

Volvamos al día 18. Todo iba tan mal que el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, decidió hacer una concesión a Tsipras para enfado de los ministros de Finanzas: convocar una cumbre extraordinaria al máximo nivel el día 22. Empezó una frustrante catarata de reuniones que duró toda la semana y que terminó con la traicionera convocatoria del referéndum. El domingo, el Gobierno griego se dio cuenta de que el BCE no iba de farol. No se aumentaba la línea de emergencia lo que suponía que los bancos griegos no tendrían dinero para atender las retiradas de dinero de los lógicamente asustados ciudadanos. Resultado: Corralito tercermundista en la cuna de la civilización europea. Lunes negro en los mercados para Italia, España y Francia por ese orden y, sobre todo, para la prima de riesgo griega. Varufakis se asustó y comunicó al Eurogrupo pasado el mediodía del martes que el Gobierno iba a ceder y aceptar casi toda la propuesta de la ex Troika. Era a la desesperada porque a medianoche expiraba la última oportunidad de prorrogar el rescate y dar así base al BCEpara dar liquidez. Dijsselbloem convocó un Eurogrupo por teleconferencia y tanto él como el francés Michel Sapin defendieron que era mejor un acuerdo, aunque fuera chapucero, pero Schäuble, Guindos y la gran mayoría, se negaron a pactar en base a una carta de última hora, basándose en que el Eurogrupo no podía ceder al capricho ni a la presión sin perder más credibilidad. Final del vodevil y veremos hoy si Tsipras vuelve a tener avión.

Twitter: @carlossegovia

Syriza, Podemos y la calidad democrática de los Gobiernos de la eurozona
Jesús Cacho vozpopuli.com 5  Julio  2015

Cuentan los estudiosos de la Grecia clásica que una mayoría de atenienses poseía al menos un esclavo. Para Aristóteles, una casa merecedora de tal nombre debía tener hombres libres y esclavos, de forma que no contar con esclavos era un signo claro de pobreza. Aristófanes hablaba incluso de ciudadanos pobres dueños de numerosos esclavos. En el discurso de Lisias Sobre el inválido, un enfermo protesta de esta guisa: “Lo que saco de mi oficio es poca cosa; me apena ejercerlo yo mismo y no tengo forma de comprar un esclavo que me sustituya”. Para Platón, que en el momento de su muerte era dueño de cinco, un ateniense pudiente no podía tener menos de 50 esclavos. Atenas practicó la esclavitud por deudas: un ciudadano que no pagaba su deuda quedaba sometido a su acreedor. Aunque afectó sobre todo a campesinos que alquilaban tierras y no podían pagar la consiguiente renta, el fenómeno también se daba en ciudades. En teoría, el esclavizado por deudas era liberado cuando cumplía sus compromisos. Solón puso fin mediante la seisákhtheia a esta práctica, prohibiendo la venta de un ateniense libre. Muchos siglos después, y aunque de la Grecia clásica no quede en la Atenas actual ni las raspas después de siglos de dominación turca, parece una obviedad decir que los griegos del siglo XXI van a quedar para siempre ligados a la UE por una suerte de “esclavitud de la deuda”, aunque bien podría ser que fueran los ciudadanos de la UE los involuntarios esclavos, los paganos, obligados a mantener el nivel de vida de un país que parece no tener remedio.

Asistimos estos días en España a un curioso fenómeno según el cual los culpables del drama griego no son ellos mismos y sus Gobiernos, sino el resto de países de la eurozona que han sepultado en Grecia algo así como 240.000 millones. La izquierda española, y en particular la radical nucleada en torno a Podemos, viene desplegando una dura ofensiva a través de sus altavoces mediáticos para presentar a los socios de la desvalida Grecia como una pandilla de mercaderes sin escrúpulos, entregados de hoz y coz a los designios de unos mercados dispuestos, cual vampiros, a chupar la sangre del pobres pensionistas griegos. Incluso llegan a sugerir intenciones golpistas en las instituciones europeas. En la cadena SER, a hora de máxima audiencia, se ha podido oír esta semana a una profesora de Derecho Internacional Público decir que “se ha desvelado que lo que había [en Bruselas] es una intencionalidad en un determinado momento de derribar un Gobierno” (sic), afirmación corroborada de inmediato en la misma emisora por un maduro periodista catalán para quien “hay un interés deliberado de hacer caer este Gobierno”. El de Alexis Tsipras, se entiende.

Basta, sin embargo, asomarse a los medios de comunicación de la Unión para darse cuenta de la existencia de una corriente de opinión mayoritaria según la cual no tiene sentido seguir metiendo dinero en un país que no tiene intención de pagar sus deudas; no tiene sentido seguir financiando el estilo de vida de una sociedad acostumbrada a vivir por encima de sus posibilidades que, en algún momento de su reciente historia, se hizo a la idea, a cuenta de su posición estratégica y su condición de cuna de la civilización, de que podía ser posible vivir a cuenta de los demás; no tiene sentido sostener a unos dirigentes que no han mostrado la menor voluntad de cumplir sus compromisos, y que no se recatan a la hora de decir que no van a devolver su deuda y que tampoco van a hacer ajustes, lo que equivale a decir que piensan seguir pidiendo dinero, es decir, quieren seguir viviendo sine die a costa del prójimo y sin apretarse el cinturón.

Para nuestros podemitas, el único Gobierno realmente democrático de la UE es el que preside Tsipras. Es como si los votos que llevaron a la coalición izquierdista Syriza al poder fueran de mejor calidad democrática que los de los millones de europeos que en sus países eligieron a los Gobiernos respectivos, como si los 10,8 millones que apoyaron a Rajoy en noviembre de 2011, los 10,3 que votaron a Hollande en mayo de 2012, o los 18,2 que optaron por Merkel en septiembre de 2013, por citar solo algunos de los de la eurozona, nada valieran frente a los 2.264.064 griegos que en enero de este año hicieron primer ministro a Tsipras. Ellos son quienes fijan la norma y deciden lo que la eurozona debería hacer por Grecia. Porque solo ellos tienen razón. De donde se infiere que la opinión de los contribuyentes europeos, de cuyos bolsillos ha salido el dinero bombeado a Grecia, no debe ser tenida en cuenta, porque nada tienen que decir ni que opinar.

España se juega 28.000 millones en la aventura griega
“No estamos dispuestos a poner dinero para arreglar la situación de un país que paga unas pensiones que nosotros no podemos dar a nuestros jubilados”, aseguraba el primer ministro de un pequeño país báltico estos días en un diario alemán. No está en cuestión la legitimidad del Gobierno de Syriza para hacer política. Ocurre, sin embargo, que esa legitimidad tiene unos límites que los helenos traspasan cuando invaden la de otros Gobiernos a quienes reclaman unas condiciones para renegociar su deuda que esos Gobiernos, tan democráticos como el de Tsipras, no podrían defender ante sus electores.

La exposición directa total de España a la deuda griega se eleva a unos 28.000 millones (por encima de los 25.300 presupuestados en 2014 para el pago del seguro de desempleo), ello sin incluir la deuda del Banco Central griego a través del sistema de compensaciones interbancarias denominado Target2, que se estima en otros 5.000 millones. ¿Alguna vez fuimos consultados los contribuyentes españoles para asumir tales compromisos? ¿Se puede pedir a un país que ha atravesado una crisis de caballo como la española que siga arriesgando dinero en Grecia?

El referéndum de hoy, planteado como chantaje a la eurozona en un consumado ejercicio de trilerismo populista, manifiesta la voluntad del Gobierno Syriza de seguir obteniendo ventaja de las contradicciones de unas instituciones europeas incapaces de tomar decisiones tan meditadas como contundentes en un tiempo razonable. Se trata de una consulta cuya legitimidad democrática está más que en entredicho, como demostró aquí Juan Pina en un brillante artículo esta semana. Un referéndum con una pregunta confusa, incluso falsa (en tanto en cuanto el segundo rescate ya ha expirado) y que no da respuesta a las incertidumbres que sobre el futuro de los griegos se abrirían en caso de triunfar el “no”.

Los de Syriza, expertos en márquetin como sus amigos de Podemos, pretenden, por contra, meter el miedo en el cuerpo de los europeos con las consecuencias que, en su opinión, se derivarían para la UE de la salida de Grecia del euro. Más allá de la volatilidad que cabe esperar en los mercados, lo más probable es que no ocurra ninguna catástrofe en caso de triunfo del “no”. Esto tiene poco que ver la quiebra de Lehman, un acontecimiento que cogió por sorpresa a todo el mundo. Aquí no hay nadie que no haya descontado ya que el Grexit es algo más que una posibilidad, una salida que podría ser buena para el euro en tanto en cuanto serviría para corregir el sinsentido de su entrada en la eurozona y daría a Grecia la posibilidad, devaluación mediante, de poder enderezar su camino hacia el crecimiento, eso sí, a costa de muchos sufrimiento y una aún mayor pobreza.

Las consecuencias del “no” las pagarían, sin la menor duda, los ciudadanos griegos, el 72,9% de los cuales prefiere seguir en el euro, frente a un 20,3% que sería partidario de volver al dracma, según una encuesta de Kapa Research. Hay muy pocos argumentos a favor del abandono de la eurozona, más allá de las ventajas que supondría contar con una política monetaria propia y del estímulo de las exportaciones que se lograría vía depreciación de la nueva divisa. A partir de ahí, todo son adversidades. Empezando por las económicas (la caída del PIB dejaría en mantillas lo ocurrido hasta ahora; las importaciones se reducirían al ser más caras, lo que provocaría un empobrecimiento general de la economía limitando el crecimiento exportador; la previsible inflación -salarial y de bienes de consumo- causaría aumento de intereses, recorte de salarios y depresión aún más acusada de la demanda doméstica). Siguiendo por las sociales (la vuelta al dracma traería pérdida de la confianza y caos; sería preciso cambiar a la nueva moneda todo tipo de contratos denominados en euros –cajeros, sistemas de pago, etcétera-; la renta real disponible se reduciría significativamente). Y terminando por los estructurales (la debilidad institucional, fiscal, burocrática, infraestructuras y de capital humano, caparía el crecimiento de las exportaciones).

Un problema humanitario de dimensiones “africanas”
En realidad hay quien piensa que Grecia podría estar abocada a un problema humanitario de dimensiones “africanas” fuera del euro, entre otras cosas, por una simple cuestión de incompetencia técnica de los Varoufakis de turno a la hora de abordar el cambio de moneda, cambio que, en caso de que a partir del martes la eurozona aceptara volver a sentarse a negociar, podría ir precedido por la emisión de pagarés capaces de funcionar como moneda doméstica paralela (IOUs en inglés), un medio de pago que terminaría inundando el sistema y que se depreciaría constantemente, ahondando en la bancarrota del Estado (el Gobierno ya tenía a primeros de mayo algo así como 5.200 millones de letras impagadas). Esto es lo que ofrece Tsipras al pueblo griego: miseria y caos. Para muchos, la UE está condenada a seguir ayudando a Grecia y ello tanto por razones humanitarias como geopolíticas. Lo dijo ayer el ministro alemán Schäuble, el malo malote de Syriza: “Habrá ayudas a Grecia, pero a cambio de reformas”. Volvemos al punto de partida de esta interminable crisis: la necesidad de que Grecia aborde de una vez sus problemas de fondo: una administración pública demasiado grande, un sector privado excesivamente regulado y una corrupción galopante, consecuencia de esa de idea instalada en el inconsciente colectivo griego según la cual es posible vivir a costa de los demás.

Será difícil que, si hoy triunfa el “no”, los representantes de las instituciones europeas se sienten a negociar un tercer rescate con un Gobierno que se ha dedicado a condicionar el voto de sus ciudadanos mediante informaciones falsas o simples mentiras, cuando no groseras manifestaciones de desprecio hacia sus hasta ahora socios, ello a pesar de las eternas dudas de la señora Merkel, temerosa de que la salida de uno de los socios del Club pueda poner en peligro la irreversibilidad del euro. Un no-acuerdo siempre será mejor que un mal acuerdo que, a la vuelta de unos meses, nos devuelva a la pesadilla de los Varoufakis. Bruselas lleva demasiado tiempo enredada en la mortaja que Penélope teje de día y desteje de noche para su suegro Laertes. La construcción europea necesita cuanto antes dar carpetazo al mito griego para dedicarse a lo capital: salir del marasmo institucional y de crédito por el que atraviesa el proyecto, hoy en el impasse más peligroso de su existencia. Una cosa buena podría tener “lo” de Grecia: la necesidad ineludible que tanto la UE como la propia eurozona tendrían entonces de dar un paso delante de gigante en la armonización de sus políticas económicas y fiscales y en la senda de la construcción de un verdadero Gobierno europeo. Europa ni se puede parar ni mucho menos volver al punto de partida. Con todas sus luces y sombras, la Unión es un proyecto maravilloso que, entre otras cosas, ha dado 70 años de paz a un viejo continente acostumbrado a matarse durante siglos con tanta regularidad como saña. No parece haber otra salida.

La estratagema de Tsipras
Alejo Vidal-Quadras vozpopuli.com 5  Julio  2015

Los últimos movimientos del primer ministro griego han suscitado una ola de comentarios indignados que le han acusado de incoherente, errático y arrogante. En particular, su jugada final de convocar un referendo se ha interpretado como un desafío intolerable a sus acreedores, que han reaccionado cortando la línea de financiación de emergencia a los bancos helenos y haciendo reflexiones en voz alta sobre las medidas a tomar en caso de una declaración de insolvencia de Grecia que conduzca a su salida de la Eurozona. Sin embargo, la jugada de Tsipras podría ser en realidad una operación realmente maquiavélica que oculte sus verdaderos objetivos e intenciones.

Toda decisión, salvo las de los dementes declarados o de individuos en estado de ebriedad aguda, tienen un trasfondo racional y Tsipras no es un loco ni se encuentra bajo la influencia de dosis masivas de psicotrópicos. Por consiguiente, su anuncio y convocatoria de una consulta popular sobre la aceptación o el rechazo de los términos del acuerdo propuesto por las instituciones -antes Troika- para recibir un nuevo rescate han de perseguir un fin concreto que satisfaga sus intereses políticos y sus convicciones ideológicas.

Tsipras no cree en el capitalismo ni en el libre mercado ni en las empresas privadas como motor del progreso económico. Es un marxista convencido partidario del colectivismo y de la estatalización de los medios de producción que abomina de la propiedad privada y por tanto no quiere que Grecia siga en el euro, sino que las negociaciones con sus socios comunitarios fracasen para poder implantar su modelo comunista. De ahí que durante largos meses haya hecho todo lo que ha podido para bloquear una solución al conflicto con el resto de países del euro y con el Fondo Monetario Internacional. Cuando llamó "criminal" al FMI que ha prestado a Grecia una ingente suma de dinero de forma considerablemente benévola no hablaba de cara a la galería o se dejaba llevar por un exceso verbal fruto de la tensión del proceso. Es lo que piensa sinceramente porque percibe al sistema capitalista como algo abominable e inaceptable desde una perspectiva moral.

Por otra parte, sabe que sin la ayuda del Banco Central Europeo, del FMI y de los demás Gobiernos con los que comparte divisa y política monetaria, Grecia va directa a la miseria y que semejante perspectiva le puede ganar el rechazo de sus compatriotas. También es consciente de que no puede plegarse sin más a las exigencias de sus interlocutores sin traicionar a sus principios y perder la adhesión del núcleo duro de su partido y de sus votantes de izquierda. El referendo, aparentemente disparatado, le aporta beneficios en todos los posibles desenlaces. Si gana el no, Grecia se hundirá en el abismo, la Unión Europea la abandonará a su suerte y él tendrá el camino expedito con un mandato democrático del pueblo para establecer el socialismo duro y puro en la Hélade. Si gana el sí, o bien dimitirá quitándose el muerto de encima sin mácula para la pureza de su compromiso ideológico o bien se mantendrá en su puesto, pero sin haber abandonado sus ideas ya que serán sus conciudadanos los que le habrán obligado a tomar un camino que ya ha manifestado que no es el suyo.

La astucia de Tsipras es pues evidente, pero sus triquiñuelas sacuden los mercados y perjudican a millones de europeos que contemplan irritados como sus ahorros se deterioran y como la fragilidad griega contagia al conjunto de la moneda única. Llegados a este punto, hay que desear que gane el sí por el bien de los griegos, aunque el triunfo del no nos liberaría de un peso que ha colgado de nuestro cuello durante demasiado tiempo.

España, en el trasfondo de la crisis griega (II)
Juan Laborda vozpopuli.com 5  Julio  2015

En mi último blog, “España, en el trasfondo de la crisis griega”, deje claro que tanto en el rescate de Irlanda como en el actual drama griego, España estaba y está en el trasfondo de todo. En el caso de Irlanda se trataba de lanzar un aviso a España de no tocar a los acreedores bancarios. En aquel año nuestra deuda externa era básicamente bancaria. Ahora nuestros desequilibrios macroeconómicos son parecidos a los de Grecia, y si ésta consigue una quita de deuda y relajar la austeridad, y lo conseguirá, España iría detrás y el partido actualmente en el poder sería barrido. Pero intentarán que eso no suceda.

Déjenme explayarme en la equivalencia de la situación macroeconómica de Grecia en 2010 y la España actual. España se encuentra inmersa en una recesión de balances. Los últimos datos positivos del PIB solo reflejan una huida hacia del actual ejecutivo, aprovechando la propensión al riesgo de los mercados y las ayudas del Banco Central Europeo. La idea es muy sencilla, solo hay un crecimiento económico financiado con más deuda total y externa, pero que no se canaliza hacia nuevas inversiones productivas que nos permitan garantizar un mayor crecimiento nominal futuro, y de esta manera repagar la deuda sin problemas.

En este contexto, si aumenta la aversión al riesgo y no crece el crecimiento nominal, porque no hay inversión productiva adicional, nuestra deuda sería insostenible. En el año 2015, la carga financiera de la deuda como porcentaje del PIB sigue siendo superior al crecimiento nominal previsto, es decir, de sostenibilidad nada de nada. De esto, los “mass media” patrios, ni idea.

Deuda y más deuda
Por lo tanto, cualquier análisis de la economía española debería partir de un diagnóstico claro. España, como otras economías occidentales, está altamente endeudada y si no crece nominalmente de manera estable en el tiempo se activará un ciclo vicioso: crisis de deuda soberana, recesión de balances privados, crisis de deuda externa, crisis bancaria y crisis de la Seguridad Social. Por eso, lo inmediato es ser conscientes del problema, y, por lo que se puede ver en la prensa patria, de esto, ni pío. Y ello es muy grave, porque cualquier cambio de modelo productivo requiere tiempo y realmente no disponemos de él.

Ahondemos un poco más en las cifras de deuda, su magnitud y su evolución en el tiempo. La explosión del volumen de deuda española en el período de expansión económica previo al pinchazo de la burbuja tecnológica, 2002-2007, se debió en su totalidad al incremento de la deuda privada. En dicho período el volumen de deuda total pasó de los 1,6 billones de euros (213,1% del PIB) a finales de 2002 a los 3,7 billones de euros (338,8% del PIB) de finales de 2007. Sin embargo, el volumen de deuda pública disminuyó en términos absolutos y en relación al PIB. Si en 2002 la deuda de las administraciones públicas alcanzaba los 434.876 millones de euros (58% del PIB) en 2007 se situaba en los 434.274 millones de euros (¡sólo el 40,2% del PIB!).

El problema es que en el período 2008-2014 continuó incrementándose la deuda, y lo que empezó siendo una brutal crisis de deuda privada, acabó incrementando y transformándose, como ya hemos comentado hasta la saciedad, en deuda soberana. Una de las razones fue el rescate de pérdidas privadas, especialmente bancarias, pero no solo, con dinero público. Desde el cierre de 2008 el volumen de deuda de las administraciones públicas sobre PIB ha aumentado más de 90 puntos porcentuales, produciéndose la mayor aceleración en los gobiernos de Rajoy “el austero”. Resumiendo, el volumen total de deuda en la actual crisis sistémica, no solo no ha disminuido sino que ha aumentado. Si en 2008 se situaba en 3,9 billones de euros ahora está alrededor de los 4,3 billones.

No hay inversión productiva
Sin embargo, esta dinámica se complementa con dos notas preocupantes. Primero, la deuda materializada en préstamos y en valores representativos de deuda que debemos al resto del mundo se situó, a cierre de 2014, en los 1,12 billones de euros, 106,3% del PIB, récord histórico, y una de las más altas del mundo. Segundo, casi el 70% de la deuda de las administraciones públicas está en manos de entidades financieras monetarias y acreedores extranjeros. Según la futura normativa sobre capital regulatorio y límites máximos de inversiones según deudor, la banca apenas podría seguir financiando al Estado. Sí además se produce un aumento de la aversión al riesgo en los mercados financieros, el capital extranjero huiría despavorido. Y señores, no hay ahorro interno suficiente para financiar los vencimientos con que el actual ejecutivo “ha obsequiado” al futuro gobierno.

La situación se complica todavía más cuando se observa que todo ese capital foráneo que ha llegado a nuestro país ha ido dirigido a financiar al Tesoro y a las emisiones de deuda corporativa. Pero con ese dinero ni el gobierno ni las empresas están modernizando el aparato productivo, véase la evolución de disponibilidades de bienes de equipo. Simplemente financian consumo público y privado; así como el pago de dividendos, remuneraciones de ejecutivos y la recompra de acciones. Por lo tanto, si aumenta la aversión al riesgo, en un contexto donde no está garantizado un crecimiento nominal sostenible en el tiempo, España entraría en un círculo vicioso: crisis de deuda soberana, crisis bancaria, crisis de deuda externa, crisis de Seguridad Social, y reactivación de la recesión de balances privados. Pero de todo ello, ni una palabra, ¿verdad? Pero eso sí, de Grecia creen saberlo todo. ¡Porca miseria!

Sonrisas y lágrimas.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  5  Julio  2015.

Resulta irónico el que ahora el líder de los escraches, de los abucheos, de los que asaltan capillas, diga ahora que sus correligionarios respondan con una sonrisa cada vez que otros partidos mientan, difamen y apelen al miedo, ya que la sonrisa será el símbolo del cambio. Dice que “no nos tienen miedo a nosotros sino a vosotros” refiriéndose al entusiasmado auditorio al que ha animado a ser sus apóstoles en el bar, en la cola del paro, con la familia, de que el cambio es posible. De paso ha soltado un “arcano indescifrable” en el que dice que “corren tiempos históricos en los que hay décadas en as que no ocurre casi nada y semanas en las que ocurren décadas” Y yo que creía que las décadas eran periodos de tiempo y no sucesos que ocurren como el que aparezcan falsos mesías y profetas que anuncien el cambio que ellos llevan.

Este singular demócrata que impide la disidencia interna y quiere controlar las listas de un partido concebido con los famosos “círculos”, defiende sus nada original forma de totalitarismo como un signo de su espíritu democrático, donde se puede presentar y votar “cualquiera” y con severos correctores de género. Yo que creía que los correctores eran para las dentaduras y que el género lo que necesitaba exclusivamente es que fuese una realidad la pretendida igualdad. Porque si hacen falta fórmulas magistrales para corregir es que existen imperfecciones congénitas en ese partido.

Es indudable que este sujeto anda “sobrado”, sobre todo de auto estima, de prepotencia y de orgullo. Cree que fagocitar al PSOE le va a ser tan fácil como con IU. Claro que ello fue posible gracias a infiltrados sin escrúpulos como su expareja Tania a la que ahora alaba con un “siempre has sido un ejemplo de valor y de dignidad, compañera” o tránsfugas como Alberto Garzón capaz de proponer alianzas, al que irónicamente ahora apartan cual apestado. Alguien capaz de calificar de terrorismo el que la UE intente cobrar unas deudas legítimas a Grecia. Porque cuando se realizaron los préstamos y se aceptaron las condiciones entonces ¿qué sería, una coacción, una imposición o solo un acto de solidaridad con un socio?

Dice no tener miedo a un adelanto de las elecciones generales y que están preparados. Desde luego que lo deberían estar para llevarse una sorpresa mayúscula al comprobar que los españoles no van a caer en su demagogia de charlatanes de feria capaces de soltar arengas como el que los actuales gobernantes de PODEMOS están demostrando gobernar mejor, cuando lo único que están haciendo es bloquear cualquier proyecto de futuro capaz de generar empleo. Será por eso que Manuela Carmena esté “reculando” con sus propuestas estrella para no estrellarse con sus soflamas populistas.

Uno puede llegar a embriagarse de su propio éxito, creyendo que ha sido mayor de lo que realmente fue. La Historia nos da ejemplos de cómo aquellos que se confiaron en su victoria fueron derrotados mientras se embriagan celebrándolo. Aquí el caballo de Troya será el propio orgullo y prepotencia de un líder que desprecia a la disidencia de su partido y que cree que puede imponer su voluntad. Por unos resultados mediocres piensa que se ha convertido en una alternativa para gobernar a España. Puede que su percepción de la sociedad española le induzca a creer en que la mayoría está deseando verle liderar el cambio que ellos proponen, la dictadura y la pérdida de libertades reconvirtiendo a España en una república plurinacional bananera cabeza de puente del bolivarismo más decadente. Pues va dado.

Y ese no va a ser el voto del miedo, sino el de la sensatez, porque sí se puede cambiar el sistema y mejorarlo, pero no como PODMEOS y su ensoberbecido líder suponen y promueven.

El Estado Islámico cumple su primer año bañado en sangre
EDITORIAL Libertad Digital 5  Julio  2015

Hace ahora un año, un ex miembro de Al Qaeda llamado Abubaker al Bagdadi, al frente del grupo yihadista Estado Islámico de Irak y Levante, proclamó el nacimiento de un nuevo califato con el fin de unir a todos los musulmanes bajo una misma autoridad religiosa y civil, a imagen y semejanza de lo que ocurría en el mundo islámico durante la Edad Media. Si la amenaza de los grupos yihadistas y ‘lobos solitarios’ vinculados a Al Qaeda era acuciante, el surgimiento de este califato del terror ha hecho elevar el grado de amenaza hasta límites nunca vistos hasta este momento.

El Estado Islámico se ha distinguido durante este año por el salvajismo de sus métodos, su potencia armamentística, el alto grado de recursos financieros con que cuenta y la voluntad clara de atacar a los que considera infieles, un concepto que no sólo engloba a los no musulmanes, sino también a los que, compartiendo la fe mahometana, discrepan de la línea teológica suní que el grupo considera la única verdadera.

Los ataques de la aviación estadounidense en Irak contra objetivos de esta organización yihadista en agosto del año pasado, que por entonces ya se había hecho con la importante ciudad de Mosul, fueron respondidos con la decapitación de decenas de rehenes, cinco de ellos ciudadanos occidentales ajenos a la lucha antiterrorista. Las imágenes de los periodistas James Foley y Steven Sotloff siendo decapitados ante las cámaras, dieron inicio a una estrategia de magnificación del crimen que horrorizó a las conciencias de Occidente, enfrentadas por primera vez a una organización dispuesta a llevar a cabo sus amenazas de la manera más sangrienta.

El manejo de los recursos de las nuevas tecnologías y su énfasis en la vertiente mediática de sus acciones son otras características que distinguen al Estado Islámico de otras organizaciones de terrorismo islamista. El efecto de estas campañas publicitarias ha quedado demostrado en la oleada incesante de yihadistas procedentes de países occidentales, que no dejan de llegar a Siria e Irak para incorporarse a las filas de la mayor amenaza terrorista contra el mundo libre.

El primer aniversario de este califato del terror ha estado bañado en sangre con la oleada de atentados de Túnez, Francia y Kuwait. Con estas acciones, la organización de Bagdadi demuestra nuevamente que las playas tunecinas, las mezquitas chiíes de Oriente Medio o los polígonos industriales de ciudades como Lyon son lugares en los que los terroristas están dispuestos a actuar cada vez que tengan oportunidad. La fetua del caudillo que dirige este nuevo califato, hecha pública con motivo de su primer año de vida, anima a todos los musulmanes a asesinar infieles especialmente si son "cruzados" (cristianos), cuyo exterminio ocupa el primer lugar en la lista de prioridades de esta organización.

Pero la amenaza que representa el grupo de Bagdadi sería mucho menor si los gobiernos occidentales hubieran actuado decididamente, poniendo en práctica las necesarias medidas de prevención. Paralizados por el complejo de ser acusados de islamófobos, los políticos europeos han hecho gala de una terrible irresponsabilidad, cuya consecuencia más grave es la presencia en nuestras ciudades de miles de terroristas, entrenados en Oriente Medio, cuyo retorno a sus países de origen es en estos momentos el principal quebradero de cabeza de las fuerzas policiales.

El Estado Islámico no es un problema local que tengan que resolver sirios e iraquíes. Es una amenaza global que nos afecta a todos, como hemos visto recientemente con sus últimas acciones terroristas. Los gobiernos de los países europeos y la propia UE tienen que empezar a tomarse en serio el peligro cierto que representa esta organización terrorista, dispuesta a provocar una masacre sin precedentes a la menor oportunidad. El Estado Islámico tiene recursos financieros y capacidad armamentística para hacerlo, pero sobre todo, tiene a miles de hombres dispuestos a inmolarse a mayor gloria de este califato del terror.

El Estado Islámico, a las puertas de Israel
Los últimos atentados y la relación entre los yihadistas y el brazo armado de Hamas hacen saltar las alarmas en Jerusalén
Jana Beris. Jerusalén. La Razon 5  Julio  2015

La cruenta dinámica que envuelve en los últimos años a varios países árabes ha colocado a Israel ante un complejo desafío: no verse arrastrado a guerras que no considera suyas, y garantizando al mismo tiempo la defensa de su territorio y sus ciudadanos de los coletazos de los conflictos a su alrededor. La guerra en Siria ha derivado en más de una ocasión en disparos perdidos o intencionados hacia los Altos del Golán del lado israelí de la frontera y la presencia de rebeldes yihadistas muy cerca del territorio de Israel es un hecho en ese frente desde hace ya mucho tiempo.

Una situación muy similar que se percibe incluso como mucho más peligrosamente cercana es la de la frontera sur: grupos palestinos favorables al Estado Islámico (EI) han disparado cohetes desde la Franja de Gaza hacia Israel, como parte de su lucha de poder con el Gobierno central de Hamas. Pero todo se ha tornado mucho más agudo en los últimos días, a raíz de los atentados simultáneos perpetrados por Uilaiat el Sinaí, la filial local del califato islámico, contra 15 puestos del Ejército egipcio en la parte norte de la península, cobrando la vida de, al menos, 60 soldados egipcios y varios civiles.

El analista de seguridad del portal israelí Ynet, Ron Ben Yshai, recalca que el fortalecimiento del Estado Islámico en el vecino Sinaí constituye un peligro directo para Israel. «No se trata ya de una banda que sabe solamente abrir fuego en forma esporádica a corta distancia y disparar cohetes imprecisos, hacer una emboscada a un autobús civil o a una patrulla militar israelí en la frontera con Egipto», comenta. «Lo que vemos ahora es una organización semimilitar que combina terrorismo con combate militar coordinado» y con armas modernas.

Para Israel, una organización de esta entidad es una seria complicación. Se encuentra en su frontera sur, funciona y se fortalece en el territorio de un país árabe cuyo acuerdo de paz con Israel es de importancia estratégica y sin duda, el EI hará lo imposible para destruir ese tratado. A todo esto se agrega otra pieza del mosaico: la compleja relación entre el Estado Islámico y Hamas, que gobierna en Gaza.

Por un lado, el EI siempre se opuso a Hamas, tanto por la relación de dicha organización islamista palestina con Irán, líder del mundo chií, como por su rechazo de agendas locales, aunque tengan carácter religioso. Para el EI, el califa es Abu Bakr al Bagdadi y debe imponerse en todo el mundo islámico. De fondo, por tanto, se dibuja una clara lucha de poder. En ese marco, Hamas destruyó en mayo una mezquita en Gaza identificada con los partidarios del EI y mató a algunos de sus comandantes. Los yihadistas locales reaccionaron disparando hacia Israel, sabiendo que la política oficial israelí es responder hacia Hamas, a la que consideran responsable, como Gobierno, de todo lo que ocurre en Gaza.

En este contexto, cuando hace unos días miembros del EI en Alep (Siria), publicaron un vídeo titulado «Un mensaje a nuestro pueblo en Jerusalén», no sorprendió su mensaje central: una advertencia al Gobierno de Hamas en Gaza, advirtiéndole de que sería derrocado. Esto, unido a las escaramuzas internas en Gaza, muestran como lógico el reacercamiento que parecía darse en los últimos tiempos entre Hamas y el Gobierno egipcio hermanados por el interés común contra el Estado Islámico. El punto clave fue la apertura más habitual del puesto fronterizo de Rafah que conecta Egipto con la franja palestina y que hasta hace poco Egipto mantenía casi siempre cerrado. Pero los atentados de esta semana del EI en el Sinaí reabrieron la crisis.

El jueves, un general del Estado Mayor de Israel, Yoav Mordejai, afirmó tener pruebas de que miembros del brazo armado de Hamas estuvieron involucrados en la organización de los ataques. El alto oficial habló en forma explícita de «cooperación entre Hamas y el grupo que apoya al Estado Islámico», y aseguró que evacuaron heridos del EI de Sinaí a Gaza, así como «conexiones para la organización de armamento». El mismo día, un informe en el periódico «Haaretz» daba, de fuentes de Inteligencia israelí, la misma información.

Los distintos elementos de este complejo puzle podrían parecer contradictorios: las declaraciones israelíes colocan a Hamas, y al EI del mismo lado, mientras que por otro, la reciente advertencia del EI a Hamas presentaría un cuadro diferente. Pero la lectura de todo esto tiene varias aristas. No necesariamente cada decisión del brazo armado de Hamas, que ha mostrado ser muy independiente, es plenamente avalada por los responsables del Gobierno en Gaza, que en el momento actual no tienen interés en un choque a gran escala que desestabilice más todavía la compleja situación interna en la Franja. Por otra parte, a las consideraciones políticas actuales, puede que se sobrepongan, aunque sea en la clandestinidad, las ideológicas. Cabe recordar que Hamas es parte de la Hermandad Musulmana, enemigo declarado del actual régimen egipcio.

Es justamente en este punto en el que ponen énfasis no pocas voces en Egipto. El conocido periodista Ahmed Mussa dijo por televisión que «¡hay que cerrar para siempre el cruce de Rafah y no abrirlo nunca más!», afirmando que por lo menos 200 terroristas, entre ellos 20 del exterior, habían entrado en el Sinaí desde la Franja de Gaza. Con ello, acusaba directamente al Gobierno de Hamas de estar involucrado en los atentados del Sinaí.

Víctimas suníes
Paralelamente al discurso hostil de los yihadistas contra Occidente y sus valores –y claro que aumentarán los atentados–, el hecho es que la inmensa mayoría de las víctimas de los islamistas son sus propios correligionarios musulmanes. En su mayoría suníes. Israel advierte de que debe debilitarse igualmente a los radicales suníes y a Irán, cabeza del extremismo chií. Lo recalcó el «premier» Benjamin Netanyahu días atrás, señalando que «sería un error fortalecer a uno a expensas del otro». De todos modos, en el terreno, quienes van pagando el mayor precio del avance extremista del islam radical son sus propios hermanos.

Según el Índice de Terrorismo Global elaborado por el Instituto de Economía y Paz, en 2013 murieron en el mundo casi 18.000 personas en ataques terroristas, de las cuales el 82% era de cinco países: Irak, Afganistán, Pakistán, Nigeria y Siria. En los últimos 14 años, solamente el 5% de los asesinatos terroristas ocurrió en los países de la OCDE y desde 2000, el 90% de los ataques de terroristas suicidas tuvo lugar en Medio Oriente, el norte de África y en el sur de Asia (Pakistán y Afganistán, principalmente).

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Cataluña da prioridad al estudio en francés por encima del castellano para el curso 2015/16

L. DE LA OSADA vozpopuli.com

La Consejeria de Educación aplicará el Batxibac para el próximo año académico. El programa consiste en reducir diez horas semanales el catalán para impartirlas en francés y, aunque sorprenda, no ha sido criticado por las diferentes asociaciones proindependentistas, algo que si ocurrió cuando el Tribunal Supremo exigió un mínimo de tres horas a la semana estudiadas en castellano.

El próximo curso escolar estará marcado por polémicas y debates que han generado las distintas leyes de educación repartidas por toda la geografía española, y Cataluña no iba a ser menos. En el siguiente año académico, la Consejería de Educación permitirá que 33 ciudades catalanas -las cuales acogen al 45% de la población- incluyan el francés como lengua vehicular de la enseñanza. La nueva medida reducirá diez horas semanales impartidas en catalán y no ha sido reprochado por ninguna institución catalanista, algo que sí ocurrió con la iniciativa de introducir tres horas a la semana de asignaturas en castellano.

Así, el Gobierno de Cataluña permite la posibilidad de realizar estudios bilingües catalán-francés en centros tanto públicos como privados, mientras sigue incumpliendo el decreto ministerial que obliga a los alumnos a estudiar tres horas a la semana en español. Concretamente, se ofrece a los alumnos de bachillerato la oportunidad de estudiar un 33% de las asignaturas en la lengua gala y el resto en catalán, dentro del marco del programa conocido como Batxibac.

Esta situación sería normal si no fuese porque la oferta de estudios pone en tela de juicio la polémica Ley de Educación de 2009, que establece “el catalán como lengua propia de Cataluña, normalmente utilizada como lengua vehicular y de aprendizaje del sistema educativo. Las actividades orales y escritas, el material didáctico y los libros de texto, así como las actividades de evaluación de las áreas, las materias y los módulos del currículo deben ser normalmente en lengua catalana, salvo en el caso de la lengua y la literatura castellana, y de la lengua extranjera”.

Francés sí, castellano no
“Es surrealista y lamentable que a los padres se les niegue la enseñanza en la lengua oficial del Estado donde viven y ésta pase a tener un peor trato que el de una lengua extranjera”, reza un comunicado de la asociación por la unidad en España Convivencia Cívica Catalana. Y es que esta entidad ha constatado cómo en determinados centros educativos de la región se ha negado dos horas semanales de enseñanza en castellano, alegando que el modelo de inmersión no lo admite, mientras tanto en estos mismos centros a partir del curso 2015/2016 se ofrecerán diez horas a la semana en francés.

Rigau reduce cinco veces las horas lectivas en catalán en beneficio del francés
En este sentido, Convivencia Cívica Catalana denuncia la negativa por parte de la consejera de Educación, Irene Rigau i Oliver, a otorgar al castellano un 25% de las clases para “no perjudicar el aprendizaje del catalán y el modelo de inmersión en esta lengua”, entretanto se quitan cinco veces más horas de catalán en beneficio del francés y es precisamente la Consejería la encargada de promoverlo. Asimismo, otros organismos y asociaciones como Omnium Cultural, CUP, Plataforma por el Catalán en la Escuela o Plataforma de Profesores en Defensa del Catalán en el Bachillerato no plantearon ninguna queja por reducir la presencia del idioma que protegen, algo que sí hicieron con el establecimiento de un mínimo de horas de la lengua oficial en todo el Estado español.

“El prestigio no solo de la asignatura sino también de la lengua catalana en la enseñanza secundaria, que a base de muchos esfuerzo y de muchos años de dedicación el profesorado catalán ha conseguido recuperar, creemos que se verá dañado y el desánimo, la impotencia y la claudicación señorearán en unas etapas decisivas para la formación de un alumnado que seguirá estudios superiores”, afirma una notificación de la Plataforma de Profesores en Defensa del Catalán en el Bachillerato con respecto a la introducción obligatoria del castellano en el 25% de las horas lectivas.

El Batxibac llegará el próximo curso escolar a 33 ciudades -43 centros- de Cataluña, en las que vive más del 45% de la población total de la comunidad autónoma, y no se sitúan únicamente cercanas a la frontera -como podría entenderse en un principio-, sino que los centros están distribuidos por toda la geografía catalana y coincide con poblaciones adscritas a la Asociación de Municipios por la Independencia, como Ametlla de Mar, Cambrils, Figueras, Gerona o Lérida, entre otras.

El castellano está cifrado en un 15,6% del PIB y tres millones y medio de personas tienen un empleo directamente relacionado con el idioma

La Consejería de Educación, consultada por Vozpópuli, no ha querido dar su punto de vista sobre el maltrato aplicado al castellano en Cataluña, que redunda aún más cuando se conoce que el valor económico que proporciona en España está cifrado en un 15,6% del PIB, según un estudio elaborado por el Instituto Cervantes. En la actualidad, tres millones y medio de personas tienen un empleo directamente relacionado con el idioma -un millón más que la pasada década- y los intercambios comerciales con Iberoamérica se han multiplicado por tres.

Asimismo, el turismo idiomático ha crecido en los últimos años más del 140% y deja en el país alrededor de 500 millones de euros anuales, donde la región catalana es uno de los destinos preferidos por los visitantes. La enseñanza de la propia lengua, la industria cultural, la edición de publicaciones, la gastronomía, la ciencia, la arquitectura y el deporte también son factores que incrementan el valor económico del castellano.

Las decisiones tomadas por el Gobierno que dirige Artur Mas hablan por sí solas, más aún cuando se compara su forma de actuar en todo lo que tiene relación con el Estado español. Y es que como dijo Antonio Machado: “En cuestiones de cultura y de saber, solo se pierde lo que se guarda; solo se gana lo que se da”.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial