AGLI Recortes de Prensa    Jueves 9  Julio 2015

La banca griega, ante un panorama negro: quiebras, fusiones, quitas y rescates
El profundo deterioro del sistema financiero heleno hace que se planteen cuatro medidas extremas.
Diego Sánchez de la Cruz Libertad Digital 9  Julio  2015

La situación financiera que atraviesa el país heleno es desoladora. Aunque el Banco Central Europeo ha inyectado 89.000 millones de euros a través de la línea urgente de liquidez (ELA, por sus siglas en inglés), las continuas retiradas de efectivo sumadas a la fuga de capitales han terminado llevando al país a una "vacación bancaria" combinada con un "corralito" que limita notablemente el flujo de capitales.

No obstante, como ya avanzó Libre Mercado, el escenario puede empeorar notablemente en los próximos días. Y es que, haya o no "rescate", la descapitalización que han experimentado las entidades financieras helenas ha puesto encima de la mesa cuatro escenarios que confirman el negro panorama que espera al sector en los próximos meses.

En primer lugar, está el escenario más extremo: aquel en el que los bancos que han caído en una clara situación de insolvencia acaban viéndose obligados a cerrar sus puertas ante la imposibilidad de seguir operando. Hablaríamos, por tanto, de quiebras "controladas" en las que los ahorradores perderían buena parte de su dinero. La agencia Reuters ya ha confirmado que esta posibilidad es real. De hecho, varios medios griegos han ido más allá y, en los últimos días, han apuntado que al menos una de las cuatro grandes entidades financieras del país podría acabar así.

En segundo lugar, se baraja la posibilidad de fusionar bancos para reestructurar el sector de manera efectiva y contundente. En España ya hemos visto que, en cuestión de unos pocos años, un proceso de este tipo ha "borrado" del mapa bancario a decenas de entidades. Está por ver qué modelo de integración seguiría Grecia, pero en Bruselas ya se habla abiertamente de esta vía.

En tercer lugar, también se habla de aplicar "quitas" a los ahorros de los griegos. El Financial Times dejó caer hace algunos días que los depósitos por encima de 8.000 euros sufrirían una merma del 30%. En la memoria de muchos analistas está el caso chipriota, donde el "corralito" bancario también fue de la mano de este tipo de medidas.

En cuarto lugar, cabe la posibilidad de que una parte del eventual tercer "rescate" a Grecia fuese consignada a la recapitalización de los bancos del país mediterráneo. De manera parecida a la observada en España, Bruselas inyectaría dinero para "rescatar" al sistema bancario heleno.

Cayó la bomba: Tsipras ‘atrapado’ y ‘deprimido’ nunca quiso ganar el referéndum
La toma de conciencia de las terribles consecuencias de no pactar con el Eurogrupo le habría llevado a pergeñar una consulta cuya única finalidad era otorgarle una salida airosa
S. McCoy El Confidencial 9  Julio  2015

Sí, han leído bien.

Lo publicó anoche el inefable Ambrose Evans-Pritchard en The Telegraph, con base en fuentes de la propia Syriza, incluido, aparentemente, el díscolo Varoufakis, al que ha frecuentado en los últimos meses.

Es precisamente la autoría de la información lo que justifica dedicarle unas líneas. AEP es el comentarista económico estrella del rotativo británico. Un autor excesivo y apocalíptico –deja a un servidor en palmitas- pero que nunca escribe a humo de pajas. Alguien a quien seguir.

No obstante, en este caso sus afirmaciones rozan el límite de lo increíble.

Así, según él, Tsipras habría convocado el referéndum con la intención de perderlo y salir airosamente del gobierno. Se habría convencido, con el paso de los días, de que no habría otra opción que aceptar la propuesta del Eurogrupo del pasado día 25 que suponía traspasar determinadas líneas rojas que electoralmente había prometido no rebasar, caso de las pensiones. De ahí las filtraciones sobre la cercanía de un acuerdo con pequeños ajustes. La única manera de salir airoso del lance era lanzar una consulta que pilló por sorpresa al conjunto de su gabinete. El objetivo era perderlo y que otro tuviera que hacerse cargo de la patata caliente de la aceptación. La jugada no habría salido como esperaba.

La paralización del país ante la falta de ayuda exterior está poniendo ya de manifiesto la validez de sus prevenciones iniciales y lo imprescindible de un pacto

¿Por qué habría llegado a tal conclusión? Según Evans-Pritchard, por la toma de conciencia de las implicaciones reales de un Grexit unilateral. Una posibilidad que, señala, llegó a estar encima de la mesa cuando el BCE decidió no inyectar liquidez adicional a los bancos griegos obligando al corralito. Salirse de motu proprio de la Eurozona pasaba por intervenir y requisar las reservas del Banco Central de Grecia (17.000 millones de euros), emitir IOUs –reconocimientos de deuda, moneda paralela- denominados en euros a fin de mantener a flote la actividad económica y financiera y, por último, hacer una quita de la deuda helena comprada en su día por el BCE a los bancos alemanes y franceses como una forma encubierta de rescate (27.000 millones).

“Tsipras descartó el plan por excesivamente peligroso”, concluye.

Sin embargo, prosigue, visto el triunfo del ‘no’ “es exactamente lo que se puede ver abocado a hacer, salvo que prefiera, peor aún, una salida voluntaria de la moneda única” que elimine la posibilidad de apelación legal a la arbitrariedad de una expulsión por parte de la Eurozona. Algo que se antoja (aún más) irracional. Claro que, llegados a este punto…

Ahora el Primer Ministro se encontraría atrapado. Atrapado y desorientado. La paralización del país ante la falta de ayuda exterior está poniendo ya de manifiesto la validez de sus prevenciones iniciales y lo imprescindible de un pacto aunque sea malo. Pero dar el poder decisorio al pueblo le ha situado entre la espada y la pared. La posibilidad de mejorar las condiciones es casi nula y volver a su pueblo con las manos llenas de más de lo mismo algo inaceptable democráticamente, motivo para la revuelta social en un estado más polarizado en sus opiniones que nunca.

Ya lo dijimos en su día, entre susto y muerte, Tsipras se había decantado por lo segundo.

Glaps...

Hasta ahí lo publicado en The Telegraph y la interesante interpretación que del artículo hace Naked Capitalism.

Según el periodista Ambrose Evans-Pritchard: Tsipras habría convocado el referéndum con la intención de perderlo y salir airosamente del gobierno

Realmente la forma en la que se ha materializado todo dista mucho de coincidir con el fondo que defiende AEP. No se entiende que siendo esa la intención, todo el mecanismo de la acción pública estuviera orientado a lo contrario. Es lo más chocante de la secuencia de acontecimientos que el analista defiende. Eso y que todo este lío -más bien circo- se montara para que el líder de Syriza saliera airoso con una retirada a tiempo. Demasiado ajo para tan poco pollo, ¿no creen?

De hecho, sólo la designación de un nuevo Ministro de Finanzas, menos beligerante que el anterior pese al aparente ‘triunfo’, podría dar carta de validez a su intención íntima de pactar. Algo que llegaría... ¿demasiado tarde?

Aún no.

Aunque el discurso de los líderes europeos se va endureciendo por momentos y, de una manera u otra, los distintos estados y organismos comunitarios están trabajando en planes de contingencia que incluyen ayuda humanitaria a Grecia en el caso en el que el peor de los escenarios se termine materializando, la opción de un nuevo rescate sigue siendo la más factible tal y como se ha dado a conocer este miércoles a mediodía.

Le costará la cabeza al mandatario griego y pondrá frente a la realidad tanto populismo utópico que hay por ahí.

Pero es eso o el caos.

No lo dude.

Tsipras: ¿Pragmatismo o ruptura?
Casimiro García-Abadillo El Mundo 9  Julio  2015

El comisario para Asuntos Económicos de la UE, Pierre Moscovici, declaró ayer: "Necesitamos utilizar (en Grecia) la ayuda humanitaria pase lo que pase. Los griegos no dieron la espalda a Europa. Nosotros no debemos dar la espalda a los griegos".

"Pase lo que pase". Es decir, que, independiente de que el próximo domingo el Consejo Europeo ampliado a sus 28 miembros decida aprobar el tercer plan de rescate para Grecia, será necesario que la UE ponga en marcha un plan de ayuda humanitaria para los más desfavorecidos, que incluirá en envío de alimentos, medicinas, etc.

¿Es tan grave la situación? En los últimos días se ha percibido no ya sólo que algunos cajeros se quedaban sin dinero, sino que había falta de ciertos productos de primera necesidad. En estos momentos, ningún exportador envía ya mercancías a Grecia si no es con el pago por adelantado.

Una fuente cualificada estima que este año el PIB de Grecia podría caer un 7%. Parece que Alexis Tsipras no midió las consecuencias de tener a la economía griega sometida a controles de capital y sus bancos cerrados durante casi dos semanas.

¿O tal vez sí?

La intervención ayer en el Parlamento Europeo del primer ministro griego (jaleado tanto por el líder de Podemos, Pablo Iglesias, como por los jefes más destacados de la extrema derecha europea), asumiendo responsabilidades y pidiendo "soluciones europeas", tranquilizó un poco a los que todavía no se fían de sus verdaderas intenciones.

Veremos que ocurre cuando se conozcan los detalles de la propuesta para el tercer rescate.

Ante el comportamiento errático de Tsipras, algunos políticos europeos estaban convencidos de que el objetivo último del primer ministro griego no era otro que la salida del euro.

Una información recabada a instancias del MEDE (European Stability Mechanism) durante meses y sobre el terreno en Grecia ponía de manifiesto que dentro de Syriza existe un núcleo duro que representa en torno al 30% de la coalición que está en contra de cualquier acuerdo con la UE .

El organismo dirigido por Klaus Regling hizo llegar esa información a las cancillerías europeas.

Syriza es una coalición electoral formada por trece grupos de distintas tendencias, entre los que destacan agrupaciones trostkistas y maoístas que defienden abiertamente la ruptura con la UE. Uno de los representantes de ese ala radical es el ministro de Medio Ambiente y Energía, Panayiotis Lazafanis (procedente de Synaspismos). El ahora líder de la Plataforma de Izquierdas defiende la vuelta al dracma y ha definido a las instituciones europeas como un "gobierno totalitario".

Si a ese grupo de extrema izquierda se suman los grupos de extrema derecha griegos (Amanecer Dorado) que preconizan la salida de la UE, un movimiento de ruptura de Tsipras contaría con un amplio respaldo entre la opinión pública.

Sin embargo, tanto el planteamiento del referéndum, que nunca se presentó ante los ciudadanos griegos como una ruptura con Europa, como la destitución de Varoufakis (también en el ala izquierda de Syriza) y su sustitución por el moderado Euclid Tsakalotos, han sido valorados por los gobiernos europeos como gestos que apuntan a que Tsipras ha decidido optar por el pragmatismo, aún a riesgo de la ruptura con ese 30% de su coalición que lo que pretende es aplicar en Grecia un programa netamente comunista.

El chantajista
RUBÉN AMÓN El Mundo 9  Julio  2015

Alexis Tsipras ha delineado una estrategia de chantajes sobrepuestos para negociar con Bruselas desde el victimismo. La UE se puede permitir la escisión de Grecia en términos económicos y demográficos, pero no puede hacerlo desde presupuestos simbólicos ni tampoco geopolíticos.

Menos aún cuando acechan a la salud del euro los especuladores financieros y cuando la pujanza del euroescepticismo más el referéndum 'separatista' del Reino Unido amenazan con desmadejar el proyecto comunitario antes de haberse siquiera completado.

Y no son precisamente culpa de Tsipras los amaños de las cuentas entre Atenas y Bruselas, ni tampoco los problemas de cohesión o de credibilidad continentales. El gigantismo, la euroburocracia, el déficit democrático, la desidia pedagógica, el recelo a la cesión de soberanía, han deteriorado la credibilidad de la UE y la han subordinado a la custodia absoluta del euro por encima de cualquier otro argumento integrador.

Se explica así la presión desmedida de Tsipras y su habilidad para manejar sujetos de coacción que sobrepasan el escenario natural del juego.

Pidió el comodín del público para encubrir la negociación desde la "plenitud democrática" de un referéndum. Pidió el comodín de la llamada para convertir a Putin en un estímulo de intimidación. Y pidió el comodín del 50% para transformar la consulta del 5 de julio en un plebiscito personal.

Ungido de la representatividad de los griegos, aunque sea como un epígono de Davis Koresh en Waco, el primer ministro ha convertido la victoria del no y el sacrificio calculado de Varufakis en el cebo para reclamar el tercer rescate, asumiendo además que el alegato de una negociación asimétrica convierte a Tsipras en el evangelista de la resistencia de Grecia frente a los políticas de austeridad inducidas desde Alemania.

España las ha sobrellevado con ejemplaridad, de modo que Mariano Rajoy vincula el desafío de Tsipras al estrambote del podemismo español, forzando una lectura muy provinciana de acuerdo con la cual Syriza, Pablo Iglesias y Pedro Sánchez amalgaman una suerte de trinidad temeraria.

Hubiéramos preferido una visión más sofisticada y menos electoralista, pero las obligaciones propagandísticas de la campaña exigen al jefe del Gobierno convencernos de la ubicuidad de los bárbaros y de su autoridad para espantarlos.

El dilema de Alemania
Manuel Muela www.vozpopuli.com 9  Julio  2015

La rebelión griega ha supuesto una advertencia sobre la viabilidad de la unión monetaria con las hechuras actuales, fundamentalmente por la falta de unión política y fiscal, conceptos ambos que forman parte del objetivo ideal pero que resultan quiméricos en la heterogénea Europa de hoy. Por tanto, parece claro que Alemania, artífice del euro y principal sostenedora del mismo, tiene en su mano una patata caliente de la que desearía desprenderse. Algunos miembros influyentes del conglomerado industrial y financiero germano no tendrían reparos en apoyar la tesis de su ministro de finanzas, partidario de provocar la salida de Grecia, aunque ello pase por cortar el oxígeno a los bancos griegos y causar el colapso del país. Y es probable que una parte significada de la opinión pública alemana, también lo apoyaría, pero esa decisión quirúrgica, no exenta de crueldad, no se puede afrontar en solitario, dados los antecedentes históricos del país germano: se necesitarían aliados del calibre de Francia y de Italia, que son fundadores del proyecto europeo. Sin embargo, no parece que esas dos naciones estén por la labor, según lo oído al inquilino del Elíseo y vista la puesta de perfil de Roma, y, por otra parte, tampoco hay garantías de que consiguiera la pacificación monetaria. Así que es posible que Berlín empiece a valorar el abandono del modelo actual, bien reduciéndolo en el número de partícipes o bien desmontándolo de forma ordenada. En mi opinión, ese es el dilema.

Siete años de crisis de la eurozona
Lo sucedido durante estas últimas semanas era algo previsible, aunque se haya venido negando su verosimilitud: es poco atinado consolidar una moneda única sin unión política y fiscal de países con economías y estructuras políticas diferentes. La prueba de ello es que de los quince años de existencia del euro los siete últimos son de crisis permanente sin que, por mucho voluntarismo que se ponga, se vislumbre su superación. Es cierto que alrededor de éste proyecto monetario se ha creado una importante red de intereses de todo tipo, desde institucionales a burocráticos y financieros, cuyas inercias e influencias son muy poderosas, pero no es menos cierto que la acumulación de problemas y sinsabores están arrinconando las expectativas positivas del euro. El contraste entre el ser y el deber ser es cada vez más agudo hasta el punto de que el ser, es decir la realidad, se va imponiendo crisis tras crisis, sobre todo desde que se ejecutaron los rescates, cuya sublimación es Grecia, convertida en el paradigma de los errores propios y ajenos.

Aquello que se pensaba que no ocurriría, ha ocurrido: impagos y corralito, junto con el enfrentamiento entre socios, traducido en disputa de acreedores y deudores, que supone el reconocimiento de que la unión ha crujido cuando han llegado las vacas flacas.¿Alguien puede pensar en un escenario así entre länders alemanes o comunidades autónomas españolas? Cerrar bancos y controlar capitales en una región o país del euro no requiere mayores exégesis o explicaciones para certificar que la máquina no funciona, por mucho que nos empeñemos en señalar su carácter episódico o meramente disciplinario como respuesta al desafío del gobierno ateniense. Pero ni siquiera eso ha surtido el efecto deseado y ahora, con las urgencias que nos caracterizan, hay que taponar como sea la vía de agua y conseguir pasar el paréntesis veraniego con algunos papeles firmados.

Parálisis institucional mirando a Alemania
Creo que no vale demasiado la pena insistir en lo que es Grecia y en las millonadas que se han enterrado allí. Tanto los responsables griegos como los foráneos han sido conscientes de estar alimentando un negocio fallido que ha quedado al descubierto cuando han aparecido nuevos administradores en el país, que corren también el peligro de ser engullidos por el inmenso desaguisado. Discutir si van o no a pagar sus deudas no deja de ser un ejercicio académico o contable, porque la empresa está quebrada y su viabilidad es prácticamente imposible dentro de la eurozona. Como dice el economista Pedro Montes, autor del ensayo La historia inacabada del euro, el reconocimiento de que la nueva moneda griega quedaría devaluada entre un 30 y un 50% significa que Grecia carece de capacidad para conseguir competitividad con un euro sobrevalorado en esa proporción. Su permanencia en el mismo exigiría transferencia de fondos constantes desde el resto de la eurozona y su salida de ella supondría explicitar las pérdidas acumuladas. Grecia, quedándose, sería a la eurozona lo que Andalucía es a España, con la diferencia de que aquí existe un Estado que vela por el equilibrio y la solidaridad y en la eurozona no hay tal. Si los griegos se marchan o son expulsados, me imagino que para atenuar o digerir el caudal de pérdidas habría que cambiar determinadas normas contables o regulatorias para que los Estados acreedores no incurran en déficits y los tenedores institucionales no vean afectados sus recursos propios. Eso sería una cuestión menor.

Desde mi punto de vista, la situación creada trasciende a la controversia sobre más rescate o menos. Para la eurozona, fabricar 50.000 millones más, a condición de que no haya quitas, no sería problema, eso sí, sabiendo que a esos le seguirían otros, salvo que se produjera un milagro económico imprevisto en aquel país. Y esa caja de Pandora abierta en Grecia, junto con el empobrecimiento y desindustrialización de otras naciones de la eurozona, que están en la sala de espera de más recortes o de cambios políticos indeseados, obligará a Alemania a cavilar ante una cosecha demasiado costosa para cargar con ella, por mucho que sea la primera potencia del continente. Supongo que en esa cavilación de Berlín reside la explicación de la parálisis de las instituciones comunitarias, cuyas reuniones recuerdan cada vez más a las de la Sociedad de Naciones de Ginebra en el período de entreguerras con el conflicto de Abisinia.

Es comprensible que nadie quiera apechar con las consecuencias de un proyecto fallido y extremadamente costoso en términos políticos, económicos y sociales. Por eso, las miradas se dirigen al que manda que, lógicamente, se tomará su tiempo antes de resolver el dilema.

Grecia: dos monedas
RAÚL DEL POZO El Mundo 9  Julio  2015

Fuentes de la Comisión Europea le han dicho a este columnista: "Estamos muy cerca de caer en un escenario de dos monedas paralelas si no hay acuerdo el domingo. Grecia funcionaría durante algún tiempo con el euro para las transacciones y un papel nacional que no sería una moneda propiamente dicha, sino un medio reconocido y aceptado de pago. Este medio cumpliría la función de pago, no las otras funciones de la moneda, la unidad de cuenta o medida de valor y el atesoramiento de riqueza. Pero Grecia no se puede ir. El tratado de la UE no prevé un procedimiento para la salida del euro. Ningún Estado miembro puede expulsar a otro Estado miembro del euro. La expulsión de la UE es sólo posible en caso de violación de los derechos fundamentales".

También ha hablado el Parlamento. Las ideas han circulado libremente por los pasillos de cristal. El edificio recuerda a Babel y, por su aparente falta de cúpula, al Coliseo de Roma. Alexis Tsipras ha entrado al edificio y un diputado ha tuiteado: "Sólo le aplauden Podemos y la extrema derecha". Ha informado a la Cámara de que la ayuda a Grecia nunca llegó al pueblo, sólo sirvió para rescatar a los bancos. Los socialistas dijeron durante el debate que Europa no existe sin Grecia y que ellos no aceptarán nunca un Grexit. El líder de los liberales aconsejó a Alexis acabar con los privilegios de la Iglesia, de los partidos y de los navieros.

La canciller alemana no es culpable, pero sí hay -como dijo un diputado- un nuevo Muro de Berlín que divide a Europa. Angela Merkel interpreta el papel de Catalina de Rusia, llamada La Grande. La mujer más poderosa del mundo tenía en su despacho el retrato de la zarina a la que admira. «Fue un ejemplo de mujer fuerte», declaró. La canciller fue educada como Catalina por un pastor luterano y, también como ella, parece partidaria del Despotismo Ilustrado con todos sus colegas de la Unión. Pablo Iglesias recordó a los dirigentes de Europa que apoyan el totalitarismo financiero: "Lo que destruye a Europa es la arrogancia del Gobierno alemán".

Mi amigo Serafín Quero, profesor en la Universidad de Dresde, me dice que a los alemanes les maravilla nuestra precisión para medir distancias con éste, ése, y aquél. "Pues bien, aquél es el griego. El Bild ha hecho una especie de referéndum y el 95% de los alemanes es partidario de que salgan de Europa".

Un Parlamento débil y un fortísimo poder con la acumulación de todos los poderes ejecutivos no es el canon de una democracia. El pensamiento sarcástico de Bernard Shaw sirve también para Europa: la democracia garantiza que no seas gobernado mejor de lo que mereces y consiste en el gobierno de una minoría corrupta apoyada por una mayoría incompetente. Pero, como pensó Paul Valéry, Roma aportó a Europa las leyes y Grecia consideró que el hombre es, en sí mismo, el sistema de referencia al que todas las cosas deben orientarse. No hay Europa sin Grecia, dicen los socialistas.

Tsipras: un sofisma como estandarte
José Javaloyes www.republica.com 9  Julio  2015

Al aire de lo que fue ayer el clima de controversia durante la acogida del jefe del Gobierno griego, Alexis Tsipras, en el Parlamento Europeo de Estrasburgo, cupo detectar en la salutación de éste ante la Cámara, por debajo de la aparente nueva música del discurso “syricesco” (que engloba tanto la doctrina del Gobierno de Atenas como la de los emergidos partidos afines dentro del barullo populista cursante), una frase que resume de forma muy cumplida los presupuestos políticos y doctrinales desde los que opera respecto a su gravísima cuestión nacional en la Eurozona. Me refiero a su afirmación de que la cuestión del tercer rescate que demanda es “un problema europeo que requiere soluciones europeas”.

Vayamos por partes. Es un problema europeo en la propia medida de Grecia está en Europa y concretamente en la Eurozona; pero su génesis es estrictamente griega, lo mismo que su responsabilidad última. La responsabilidad en ello de la Eurozona es de condición y naturaleza pasivas: la de su incapacidad y carencia de aviso, para advertir en su día que la documentación presentada por el Gobierno de Karamanlis para que a Grecia se le diera de alta en el club del Euro contenía más trampas que una película de chinos.

La solución europea que reclama Tsipras supondría por definición, excluiría, apaños y presupuestos no “europeos”; como todo el conjunto de ellos en que han vivaqueado los griegos desde su instalación fraudulenta en la estancia monetaria común. Lo otro es sofisma estricto. Fraude contable y estafa moral de las que se pretende inferir desde el populismo compartido con Syriza responsabilidades políticas, morales y culturales contra el sistema de libre empresa y contra el respeto a la seguridad jurídica y las libertades “burguesas” en que comulgan las ahora confederadas tribus del neoleninismo trasatlántico y europeo.

Contra lo afirmado en su sofisma por el responsable político de Atenas confundiendo churras con merinas, la asimetría griega es radical en la medida que está en la raíz, es decir en la causa última del problema griego actual. O sea, que el suceso que engendró la dramática situación griega de ahora, fue el fraude contable. Lo demás han sido los frutos del helénico descontrol interno. Parafraseando a Tsipras habría que decir algo así como que un problema griego demanda y requiere responsabilidades griegas… Lo contrario sería, es, tanto como decir que quien hace el favor pague además la cama.

A ESCALA NACIONAL
Moraleja griega: Cataluña, Andalucía y Valencia tienen mucha suerte
Antonio Martín Beaumont www.elsemanaldigital.com 9  Julio  2015

¿Acaso España ha consentido la quiebra de alguna de sus regiones más endeudadas durante la crisis? No, la suspensión de pagos de cualquiera hubiese sido vista como un fracaso del conjunto.

¿Se puede ser europeo y no tener el euro como moneda? Por supuesto. Dinamarca, Polonia, Suecia, Hungría, Bulgaria, Rumanía, Croacia, República Checa o Gran Bretaña lo demuestran. De los 28 estados que forman la Unión Europea sólo 19 usan el euro como moneda en sus países. Aunque lo preferible sería que la moneda única fuese extendiéndose cada vez más, y no al revés.

¿Tiene Grecia solución dentro de Europa? Si sólo nos atenemos a razonamientos económicos (monetarios) nacionales, probablemente no. Ahora bien, si las razones que se ponen encima de la mesa son políticas, entonces no sólo tiene solución, sino que es inconcebible una Europa sin los griegos. Al igual que sería impensable sin los franceses, los españoles, los alemanes, los holandeses, los belgas, los portugueses o los italianos, por poner ejemplos entre otros países que conforman el alma europea.

El problema es que Europa la estamos construyendo a golpe de economía. Y, claro, cuando las cosas marchan bien y todo fluye hacia la convergencia, ceder soberanía para que otros decidan por ti es más sencillo. Así es la condición del ser humano. Pero en cuanto las cosas se tuercen, la economía se resfría y a alguno de sus componentes le sube la fiebre más de la cuenta... falla la ligazón que permite no caer a las construcciones históricas y políticas.

¿Alguien entendería que en España, por razones de niveles de recaudación presupuestaria, las regiones menos avanzadas instalasen trenes de madera y las de mayor nivel económico apostasen por la alta velocidad? Una desigualdad así acabaría con cualquier Gobierno que la impulsase. Lógicamente.

La solidaridad interregional que permite avanzar hacia la convergencia de derechos y servicios para todos, independientemente de su lugar de residencia, es prioritaria si se desea construir una realidad política hacia la cual los ciudadanos sientan orgullo de pertenencia.

¿Acaso España ha consentido la quiebra de alguna de sus regiones más endeudadas durante la crisis? No, la suspensión de pagos de cualquiera de sus comunidades autónomas hubiese sido vista como un fracaso del conjunto. Por eso se han establecido mecanismos como el Fondo de Liquidez Autonómico, que apoya a quien más lo necesita. ¿Por qué entonces vemos con ojos diferentes los problemas cuando de lo que se trata es de Europa?

Sí, ya lo sé: por supuesto, hay un pueblo español y, de momento, veintiocho opiniones públicas distintas en la Unión Europea. Y precisamente tal división, palpable, nos aporta la dirección en la que debe ir la construcción europea. Trabajemos en favor del pueblo de Europa para que un problema de Grecia no sea visto como algo ajeno por un español, un alemán, un francés o un belga.

La apelación a la supuesta soberanía de tintes patrióticos nacionales (incompatible con la construcción política de una Europa necesariamente controlada democráticamente por una opinión pública europea) es lo que más me separa de los planteamientos populistas de Alexis Tsipras, Marine Le Pen, Nigel Farage y Pablo Iglesias. Seguro.

Pero, del mismo modo, estoy en contra de los egoísmos nacionales insolidarios que contemplan de forma reduccionista a la Unión Europea sólo como la oportunidad de un mercado más grande donde hacer negocio.

Los nuevos fascistas
Amando de Miguel Libertad Digital 9  Julio  2015

Hace un siglo los teóricos del fascismo italiano elaboraron la teoría sobre la "circulación de las elites". Iba a ser una de las novedades ideológicas del siglo XX. No sólo se sucedían en el Gobierno unas u otras personalidades de distintas ideologías. Era algo más radical: ascendía un nuevo tipo de personal político. Se caracterizaba por un nuevo estilo vital en la forma de hablar, de vestir, de gesticular. Por ese lado mostraba su simpatía por las vanguardias artísticas del momento. Ciertamente, ese fue el rasgo de los partidos totalitarios entre la I y la II Guerra Mundial, fundamentalmente los fascistas italianos y los nazis alemanes. Con algunas variantes, se podría añadir el franquismo en su minoritaria vertiente falangista de los primeros tiempos.

Después de 40 años de franquismo y otros 40 de democracia (ya es casualidad), vemos que accede al poder local y regional en España una nueva hueste totalitaria. Se parece a su antecesora en el lenguaje insolente, el atuendo descamisado, el voluntarismo ("sí se puede"), el dominio de la propaganda. Logra encandilar a la clase media, empobrecida por la crisis económica. Abomina de la democracia representativa, aunque la utilice pragmáticamente para escalar hacia la cúspide del poder. Se acomoda a una democracia directa que recuerda mucho el asambleísmo de la Fácul. Se hermana con movimientos afines en Venezuela o Grecia. Escandaliza a los buenos burgueses con su postureo sedicentemente revolucionario, aunque más estético que otra cosa. Prefieren pasar por una espcie de nuevo leninismo, aunque les falte talla intelectual para ello.

Los nuevos líderes ocultan su ignorancia con un somero currículum de fácil consecución. Han venido al mundo con un micrófono bajo el brazo. Más que un partido convencional, forman una partida anarquizante de plataformas, círculos y movilizaciones. Su verdadera ideología es el resentimiento y el odio. En esto parecen bastante antiguos. Recuperan el desprecio por la religión, sea la cristiana o la judía, pues con la musulmana no se atreven. Se sienten muy a gusto del bracete con los nacionalistas, ahora girados a babor.

Lo más contradictorio es que estos fascistas hodiernos tildan de "fascistas" a todos los demás, los de la "casta", la vieja política. Suele ser un mecanismo de proyección psicológica, típico de las personalidades inmaduras. Lo único que les interesa de verdad es mandar con propuestas entre utópicas y estrafalarias. Al igual que sus antepasados ideológicos, van a conseguir el apoyo económico de algunas grandes empresas. Su éxito se basa en la actitud de desprecio de las fuerzas políticas tradicionales, que consideran imposible que tipos así puedan conseguir una mayoría de votos. Pero de momento acaparan la atención de los medios, aunque aparezcan en ellos de forma ridícula.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

Memoria histérica
  www.gaceta.es 9  Julio  2015

Vivimos en plena alucinación ideológica. Pero el silencio de la derecha tampoco es inocente. La mentira siempre gana cuando sólo se escucha una voz.

El Ayuntamiento de Madrid ya ha avanzado su intención de ejecutar una “limpieza ideológica” en el callejero de la capital. Perderán sus calles y plazas aquellos nombres que, a juicio de Carmena y Carmona, presenten connotaciones “franquistas”. Entre las víctimas posibles figura nada menos que Salvador Dalí. Junto a él, escritores asesinados por el Frente Popular antes de que Franco llegara al poder, como Ramiro de Maeztu o Pedro Muñoz Seca. Su pecado: haber sido asesinados por “los buenos”, o sea, por la izquierda. Es demencial.

Sin duda el mayor logro del combate cultural de la izquierda española –algo que la derecha no ha entendido jamás- ha sido convencer a la mayoría de la población de que la memoria de la II República se sustancia en el Frente Popular, pese a que los partidos del Frente Popular conspiraron permanentemente contra la legalidad republicana desde 1934; que la coalición de la ultraizquierda y los separatistas en 1936 ganó limpiamente las elecciones, pese a que abundan los testimonios, desde Indalecio Prieto hasta Alcalá Zamora, que demuestran su ilegitimidad; que el Frente Popular representaba la libertad, pese a que toda su trayectoria de gobierno es una continua limitación –frecuentemente violenta- de libertades; que el Frente Popular encarnaba la democracia, pese a que la izquierda, desde mucho antes de la guerra, abrió un proceso revolucionario que se saldó con centenares de muertos y culminó con el asesinato de Calvo Sotelo, líder de la oposición; que el levantamiento de 1936 fue un golpe de estado perpetrado por una minoría oligárquica, pese a la evidencia de que fue la mitad del país la que se levantó. Una completa reconstrucción del pasado que la izquierda de la post-transición necesitaba para dotarse de una legitimidad suplementaria.

Ese discurso de reconstrucción del pasado tomó fuerza de ley a partir de la infausta legislación de Zapatero sobre la denominada Memoria Histórica, que el gobierno de Rajoy, cobarde una vez más, no ha modificado ni en una coma. La transformación del relato ideológico en ley tuvo un alcance que pocos vieron en su momento: al ensalzar al Frente Popular y condenar al régimen de Franco, se condenaba implícitamente la transición política de 1975, efectuada a partir de personas e instituciones procedentes del régimen anterior. La izquierda, alucinada, saltaba en el tiempo para recuperar el turbulento perfil de los años treinta y la derecha quedaba simplemente deslegitimada como “heredera del franquismo”. La memoria de los españoles era completamente falsificada y esa falsificación no ahorraba a la propia II República, cuya trayectoria completa se deformaba para limitarla al Frente Popular. El poder, en fin, buscaba legitimarse a través de una gigantesca ficción. Deslegitimando, de paso, a buena parte de la sociedad española.

La izquierda tiene un problema: pretende atribuirse una legitimidad incontestable, pero para eso necesita lavar la sangre vertida por el comunismo. Como la Historia es la que es, la única opción que la izquierda tiene en sus manos es reescribirla. Y como esa izquierda sigue siendo totalitaria y excluyente, no se le ocurre otra cosa que condenar post mortem a sus propias víctimas bajo el sambenito infamante del “franquismo”. Vivimos en plena alucinación. Pero esa alucinación se ha hecho poder gracias a la inhibición intelectual de la derecha, que, con todos los instrumentos en su mano, ha sido incapaz de ofrecer a la sociedad española un relato alternativo. La mentira siempre gana cuando sólo se escucha una voz.

Democracia liberal y democracia iliberal
Mauricio Rojas Libertad Digital 9  Julio  2015

América Latina no ha sido un campo fértil para la democracia. Su historia es, en gran medida, la historia de sus dictadores y caudillos, de los golpes militares, la corrupción, el clientelismo y la violencia política. Sin embargo, los últimos decenios han sido testigos de una serie de procesos de democratización y reducción de la violencia política que sin duda debemos celebrar. Se realizan elecciones competitivas regularmente y la plaga de los golpes de Estado parece pertenecer al pasado.

Esta evolución de signo positivo ha provocado un cambio mayor en el escenario político latinoamericano. Los principales conflictos políticos de la región se han desplazado de los enfrentamientos violentos y el combate entre democracia y dictadura (ya sea de derecha o de izquierda) a una lucha dentro de la democracia, entre dos concepciones radicalmente distintas de la misma: una de raigambre liberal, basada en la libertad individual y la limitación del poder, y otra, de corte personalista y autoritario, basada en la subordinación del individuo a un poder político que tiende a crecer ilimitadamente y que se encarna en la figura del caudillo gobernante.

Esta concepción y este uso autoritario de la democracia tienen ya una larga historia en América Latina. Su arquetipo no es otro que el régimen implantado en Argentina por Juan Domingo Perón en 1946. Este discípulo de Mussolini se transformó, a su vez, en la gran fuente de inspiración de quien lo llegaría a superar con creces en el arte de desquiciar una sociedad valiéndose de sus victorias electorales: Hugo Chávez. Con él, y gracias a la inmensa riqueza petrolera de Venezuela, la concepción antiliberal de la democracia llega a su consumación y se transforma en un modelo que muchos otros tratarán de imitar en la región. Hoy, la idea de la democracia refundacional y plebiscitaria encuentra ecos incluso en países como Chile, que parecían inmunes a este tipo de ideas.
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Ahora bien, este conflicto entre dos formas opuestas de ver la democracia no es privativo de América Latina, sino que ha sido una característica de la gran ola de democratización inaugurada a mediados de los años 70 en Europa del sur (Portugal, Grecia y España), continuada en América Latina durante los 80 y reforzada dramáticamente a partir del derribo del Muro de Berlin en 1989. La democracia se amplió entonces como nunca antes y los países con procesos electorales abiertos pasaron de 45 en 1975 a 115 en 1995. Esto llenó a muchos de optimismo, incluso se llegó a hablar del "fin de la historia", es decir, de acuerdo a la célebre formulación de Francis Fukuyama, de la aceptación universal de la democracia liberal como forma natural de gobierno.

Esta visión optimista se vio pronto ensombrecida por el surgimiento de fuertes tendencias autoritarias en muchas de las nuevas democracias. Esto es lo que Fareed Zakaria, en un destacado ensayo publicado en la revista Foreign Affairs en 1997, llamó el auge de la democracia iliberal. Merece la pena detenerse un instante en los argumentos de Zakaria, ya que pueden ayudarnos a entender lo ocurrido recientemente en Latinoamérica.

Su idea central es que el carácter de la democracia depende de la existencia previa de unas instituciones y una cultura cívica que limiten el poder y protejan tanto la libertad individual como la autonomía de la sociedad civil. Este tipo de instituciones es el que se desarrolló en Inglaterra a partir de la Carta Magna de 1215 y fue consagrado definitivamente por la célebre Declaración de Derechos de 1689. En Estados Unidos, estas tradiciones fueron depuradas de todo elemento feudal y aristocrático, lo que dio origen al experimento más radical de autogobierno popular. Esta fue la herencia histórica que dio su carácter liberal a la democracia estadounidense, y no su constitución o sus leyes, que no fueron sino la codificación de unas instituciones y una cultura política previamente existentes.

Esta primacía de las costumbres y su fundamento social sobre lo legal es lo que Alexis de Tocqueville destacó en su notable obra sobre la democracia en América. Y el mismo Tocqueville nos dio el ejemplo más claro posible sobre la relación existente entre el sustrato sociocultural y las leyes. En su momento, Méjico copió, al pie de la letra, la constitución de Estados Unidos, pero ello no lo hizo más democrático ni liberal. Su sociedad, desigual y jerárquica, era, simplemente, el opuesto a la profundamente igualitaria y libertaria que habían fundado los colonos inmigrantes del norte.

Este argumento, enunciado de manera clásica por Tocqueville y retomado por Fareed Zakaria, nos pone ante un problema mayor: la democratización en países como los nuestros, caracterizados por estructuras sociales profundamente desiguales y una notoria ausencia de cultura cívica liberal, es una tarea infinitamente más compleja y difícil que la que enfrentaron los norteamericanos cuando crearon su célebre democracia. Ellos no hicieron sino reafirmar y consagrar una forma social y unos principios preexistentes, mientras que en nuestro caso la democratización debe ser mucho más que un proceso de carácter político-constitucional; debe ser, simultáneamente, un proceso de cambio social y cultural, ya que no podemos aspirar a tener democracias liberales estables sin una base social y cultural capaz de sustentarlas.

Quiero hacer hincapié en este aspecto porque es, a mi juicio, decisivo para que la propuesta liberal tenga vitalidad e impacto en sociedades que requieren grandes cambios. Debemos ser críticos del orden imperante y apropiarnos del cambio, hacerlo nuestro, es decir, hacerlo liberal. De otra manera, serán los caudillos populistas y socialistas los que se apropiarán de y canalizarán la necesidad de cambio. Este es, a mi parecer, nuestro gran desafío, y no sólo en América Latina sino igualmente en España, donde el surgimiento de Podemos nos ha puesto frente a la amenaza muy real de que la frustración justificada de tantos españoles sea canalizada hacia una propuesta de cambio que tiene todos los ribetes del populismo y de la democracia antiliberal.

Para concluir, quiero volver al texto de Fareed Zakaria a fin de destacar otro aspecto importante de la complejidad de nuestro desafío presente. A su juicio, las cosas eran relativamente simples cuando los enemigos de la libertad enarbolaban abiertamente las banderas del golpismo (reaccionario o revolucionario) y la dictadura. Entonces, la lucha por la democracia sin más, sin apellidos ni calificativos, era una bandera natural de los liberales. Era, prácticamente, el resumen de todas nuestras aspiraciones, como bien lo puede seguir siendo, para sólo dar un par de ejemplos, en la China o la Cuba de hoy. Todo se complica, sin embargo, cuando los enemigos de la libertad también hablan en nombre de la democracia y de la soberanía popular, y más aún cuando son capaces, al menos por un tiempo, de ganar elecciones.

Ello nos obliga a desarrollar una lucha mucho más sofisticada que parte no ya de la democracia como panacea sino de sus problemas y sus posibles usos y abusos contra la libertad. Ello nos obliga, por ejemplo, a recordar lo que ocurrió en la Atenas clásica cuando la democracia se transformó en una herramienta de poder de aquellos demagogos que un día condenaron a Sócrates a la muerte. Nos obliga a recordar también las preocupaciones de los padres de la constitución estadounidense por limitar el poder y evitar aquello que Tocqueville, tan acertadamente, llamó "la tiranía de la mayoría".

En buenas cuentas, nos obliga a reconocer con toda claridad que existe una tensión inmanente entre libertad individual y poder político, por más democrático que este sea. Por ello mismo es que quiero terminar citando algunas palabras muy dignas de ser meditadas que José Ortega y Gasset expresó en 1927:

Democracia y liberalismo son dos respuestas a dos cuestiones de derecho político completamente distintas.

La democracia responde a esta pregunta: ¿quién debe ejercer el poder público? La respuesta es: el ejercicio del poder público corresponde a la colectividad de los ciudadanos.

El liberalismo, en cambio, responde a esta otra pregunta: ejerza quienquiera el poder público, ¿cuáles deben ser los límites de éste? La respuesta suena así: el poder público, ejérzalo un autócrata o el pueblo, no puede ser absoluto, sino que las personas tienen derechos previos a toda injerencia del Estado.


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El Gobierno debe aplicar la ley ante el descontrol financiero de las Comunidades Autónomas
EDITORIAL El Mundo 9  Julio  2015

La vehemencia con la que el Gobierno exige austeridad a Grecia contrasta con la mano blanda con la que trata a las comunidades autónomas que siguen sin ser capaces de cuadrar sus cuentas públicas y además, se creen con el derecho de exigir al Estado más capacidad de gasto. Pese a que sólo tres regiones -Galicia, Canarias y Navarra- cumplieron en 2014 con los objetivos de deuda y déficit acordados con el Ejecutivo central, los nuevos gobiernos autonómicos se estrenaron ayer en su primer Consejo de Política Fiscal y Financiera pidiendo al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que flexibilice el déficit para el próximo año. Los barones socialistas concretaron esa propuesta al demandar un aumento desde el 0,3% establecido al 1,4%. La rebelión de los presidentes puso de manifiesto, una vez más, la urgencia de reformar el modelo de financiación autonómica. Mariano Rajoy va a acabar la legislatura con esta asignatura pendiente, que será una patata caliente para el próximo Gobierno.

Exigir aumentar el techo de gasto en un momento como el actual, en el que la crisis griega ha reavivado la preocupación de los mercados por la estabilidad de las cuentas públicas, es una actitud irresponsable de los gobernantes recién salidos de las urnas. Los duros recortes en Sanidad y Educación no han sido suficientes para equilibrar las finanzas de las CCAA, que son presas de las ineficiencias de la mastodóntica arquitectura territorial. Sin ir más lejos, la Autoridad Fiscal advirtió ayer de que Cataluña no sólo no será capaz de cumplir con el objetivo de déficit fijado para 2015 sino que triplicará la cifra acordada del 0,7%. Con un duro informe, en el que también abordó la fragilidad recaudatoria de Madrid, el organismo puso de manifiesto, una vez más, que la Generalitat es incapaz de controlar su déficit, pese a la financiación gratuita del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA). La Autoridad Fiscal es consciente de que los planes de las comunidades incumplidoras para reequilibrar las cuentas este año no son creíbles y ante este desafío, el Gobierno central debe responder con contundencia. A su favor tiene el aval de haber logrado enmendar las cuentas del Estado y las herramientas que le otorga la Ley de Estabilidad Presupuestaria que se aprobó en 2012 y no se está aplicando.

La mutualización de la deuda -a través del FLA- ha sido insuficiente para resolver el problema de la financiación. El sistema actual no convence a nadie y Madrid, gobernada por el PP, ya ha avanzado que peleará por un cambio, junto a Cataluña, para aportar menos al resto y disponer de mayores recursos.

España debe establecer un nuevo modelo de financiación más eficaz y menos costoso para el contribuyente. Ese debate, que tendrá que abordarse en la próxima legislatura, también obligará a analizar el modelo territorial y las competencias que las autonomías deben mantener. Hay que recordar que dos partidas básicas para los ciudadanos -como la Sanidad y la Educación- dependen de las comunidades, con lo que los recortes aplicados en los últimos años por los 17 gobiernos no han afectado a todos los españoles por igual.

Podemos, con lo más podrido del sistema
EDITORIAL Libertad Digital 9  Julio  2015

Es público, aunque no notorio, que Pablo Iglesias ha elogiado a la "izquierda vasca y ETA" por –dice– haber sido los primeros en darse cuenta de que la democracia española no es tal sino una metamorfosis de la dictadura franquista y de que la Transición no fue sino "una forma lampedusiana de cambiarlo todo para que todo siguiera igual". En cuanto a Podemos, no se diferencia en nada de la denominada izquierda abertzale salvo en el hecho de que la formación de Iglesias se presenta en toda España; por lo demás, constituyen una única voz para todo, incluido lo relacionado con la excarcelación de los presos de ETA y el falso derecho de secesión de lo que ellos llaman los "pueblos" de España.

La democracia española tiene defectos, como los tienen todas; pero la falta de democracia interna de los partidos, la corrupción, la burocracia adherida al insostenible modelo autonómico, la falta de observancia de las leyes, los ataques a la separación de poderes y el clientelismo político con fondos públicos, por sólo citar algunos de ellos, no harían sino agravarse si una formación liberticida como Podemos consigue amasar importantes cotas de poder.

No es de extrañar que Pablo Iglesias haya incluido en su lista para las tramposas primarias de Podemos al Congreso a un personaje tan siniestro de las cloacas del Estado como José Manuel Gómez Benítez. Emisario del Gobierno de Zapatero ante ETA, Gómez Benítez fue quien, según actas incautadas a los criminales por la Justicia francesa, puso el chivatazo policial sobre el bar Faisán como prueba de la voluntad del Ejecutivo socialista de proseguir las negociaciones con la banda terrorista.

Al recién llegado a las filas de Podemos la denostada casta socialista le premió nada menos que con un puesto en el Consejo General del Poder Judicial, desde donde se dedicó a utilizar la lucha contra la corrupción de forma artera contra quienes no comulgaban con sus postulados ideológicos, como quedó demostrado con su archivada denuncia contra Carlos Dívar o con su cómplice silencio ante las tropelías de su amigo Garzón.

Que Gómez Benítez diga que Iglesias le ha fichado por su "perfil contra la corrupción" y su "pasión por lo público" no deja de ser un eufemismo para señalar que ambos comparten los postulados de la izquierda radical, y de la abertzale, y que, en temas de corrupción, siempre ven la paja en el ojo ajeno pero nunca la viga en el propio.

Es lógico que quien elogia como "servicio público muy interesante" atentar contra el Estado de Derecho para negociar con terroristas se integre en una formación como Podemos. Lo que no tenía lógica alguna es que este personaje formara parte del Consejo General del Poder Judicial.

De nuevo queda de manifiesto que Podemos no viene a curar los males del sistema democrático sino a terminar de pudrirlo.

Nueva caza de brujas lingüística en Cataluña
Pablo Planas Libertad Digital 9  Julio  2015

El nacionalismo llega a extremos tan ridículos en su intolerancia que en vez de dar risa comienza a provocar miedo. El tortuoso experimento de adoctrinamiento y lavado de cerebros denominado inmersión lingüística está en riesgo, han declarado los comisarios políticos de la Generalidad, a saber, el Institut d'Estudis Catalans, la Plataforma per la Llengua y Òmnium Cultural, que son un tres en uno en la lucha contra el idioma español. Dicen que hay profesores que enseñan a los chicos en castellano, que lo hacen adrede, con ánimo de provocar, en plan subversivo.

El Gran Hermano en este caso se llama Cruscat, entre crujir y cascar, y viene a ser una oficina siniestra sobre "Conocimiento, Representaciones y Usos del Catalán", asociada a un observatorio de la lengua, relacionado a su vez con el Institut y sufragado por todos los catalanes y el resto de los españoles. Cruscat, clarísimo. Total, que han elaborado un amplio informe para concluir:

Cada vez surgen más voces que denuncian una presencia [del castellano] que va más allá de la justificación pedagógica en determinados lugares y la sitúan en el ámbito de la transgresión voluntaria de la legislación catalana.

En román paladino, que no paran de llegarles a los cruscatenses chivatazos sobre maestros transgresores. Un milagro, sin duda, o un fallo del sistema.

Los prebostes y prebostas del Cruscat exigen a la Generalidad que vigile estos comportamientos, puesto que se empieza por hablar charnego en el patio y se acaba por explicar historia de España en clase. ¡Y en castellano! La consejera del ramo de la enseñanza, Irene Rigau, debe de haber tomado buena nota. Profesores hablando la lengua impropia... Intolerable. Se avecina una caza de brujas y se admiten denuncias anónimas para agilizar la purga.

PS: Cuatro líneas más para poner al día a los lectores que todavía sigan el mojón del proceso separatista. Se cuece una lista unitaria sin políticos en activo, pero en la que podría estar Mas porque ya ha dicho que esta es la última vez que se presenta y por tanto no es un político "en activo", sino con fecha de caducidad, alegan los convergentes. El afectado, por su parte, juguetea con la posibilidad de agotar la legislatura tras haber dado la murga todo el año con las "plebiscitarias". Desliza que si las autonómicas del ¿27-S? no tienen tal carácter, él tiene contrato hasta el otoño de 2016. Y la última es que Trias, no Tsipras ni Colau, sino el exalcalde convergente, pagó el alquiler de un local okupado para que no se le desmadrara la muchachada en año electoral. Para lo que le ha servido... ¿Grecia? Grecia es un modelo de seguridad jurídica y estabilidad institucional en comparación con Cataluña.


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