AGLI Recortes de Prensa    Viernes 10 Julio 2015

Dracmas, pagarés... Devaluar para los griegos, un camino inútil
Devaluar es una excusa para sostener un gasto político excesivo y no soluciona un modelo productivo de bajos márgenes. Es una salvajada que empobrece aun más a los ciudadanos
Daniel Lacalle El Confidencial 10  Julio  2015

"I used to make a phone call with a very thin dime, now I can't afford to even call to get the time"
Prince Charles and the City Beat Band

Con la crisis griega vuelve a hablarse de la inútil política de cubrir los desequilibrios devaluando. Euros de dos velocidades, pagarés, ... Las mismas locuras vistas en el pasado.

Krugman recomendaba recientemente a los griegos salir del euro y, con un dracma devaluado un 50-70%, "vender cervezas baratas a los ingleses". Todo muy social. Mientras, llevar a la seguridad social y las pensiones a la bancarrota o a pagarse en papelitos que nadie quiere... Pero al menos crecerán exportando. ¿O no?

Olvidamos que la dudosa mejora de las exportaciones viene indudablemente acompañada de un alza brutal de lo que compramos al exterior, las importaciones. Como la mayoría de los países europeos no son ricos en petróleo o materias primas, y son importadores netos, el agujero en la diferencia entre exportaciones e importaciones se dispara. De hecho, el "efecto devaluación" ni siquiera ha ayudado a países ricos en petróleo. Vean el caso de Argentina, con la inflación disparada y enormes dificultades para pagar las importaciones.

Exportar no es cuestión de tener monedas débiles, sino productos fuertes.
Con un euro aprecia´ndose de 1,22 a 1,38/dólares, las exportaciones de la Eurozona aumentaron más que el comercio mundial, alcanzaron récords históricos y el mayor superávit comercial (la diferencia entre lo exportado e importado) de la serie histórica.

Muchos me preguntan por qué el euro no se deprecia más ante la crisis griega... Ahí se mantiene a niveles de 1,10 contra el dolar a pesar de las turbulencias.

Devaluar el euro artificialmente no funciona. Menos de un 39% de transacciones globales se hacen en euros, mientras que el dólar se usa para el 85% de las transacciones globales. Poner más euros en circulación, asumiendo que los bancos estén dispuestos a prestar más y los ciudadanos y empresas a pedir prestado, tendría un impacto mínimo para las exportaciones de la Eurozona, ya que los países periféricos como Espanña exportan más del 70% a países dentro delá´rea euro. El efecto divisa es neutro

Siempre lo digo, una economía de alta productividad sobrevive a una moneda fuerte. Sin embargo, una economía de baja productividad no sobrevive ni siquiera con una moneda débil. Vean el ejemplo de Zimbabwe, Egipto, Argentina o Venezuela.

Devaluar es una transferencia de riqueza de los sectores productivos y los ahorradores a los ineficientes. Porque en la carrera sin sentido de sostener sectores ineficientes devaluando simpre se acaba perdiendo... Siempre hay algún país que puede bajar precios más y con mayor rapidez.

Cuando la exportación se centra en bajo valor añadido y productos sin diferenciación, a coste siempre nos va a ganar otro. Devaluar solo prolonga la agonía del ineficiente... Y finalmente, como la ley del embudo, se magnifica el impacto negativo cuando el efecto placebo de la devaluación desaparece, porque otro devalúa más o porque ocurre lo inevitable... La producción que se intenta proteger devaluando pierde valor incluso en otras monedas. La desinflación del producto de bajo valor añadido por tecnología y sustitución.

Todos los países que se lanzan a esta carrera saben que saldrán perdiendo a medio plazo, pero a pesar de la evidencia empírica (lean "This time Is Different", de Ken Rogoff y Carmen Reinhart), prefieren llevar a cabo medidas de "shock" que den la apariencia de "acción" y "protección".

Y nosotros, en España, deberíamos recordarlo. Mi amigo Juan Rallo analizaba recientemente el engaño de las devaluaciones competitivas. "Entre 1980 y 1996, la peseta se depreció más de un 50% con respecto al dólar y al marco, el gasto público se duplicó en términos reales, la deuda pública sobre el PIB aumentó en 50 puntos, el IPC se triplicó (una inflación media anual del 7,2%) y, a pesar de todo, la tasa de paro entre 1982 y 1996 no bajó del 15%. De hecho, durante la mitad de los años se ubicó por encima del 20%. Alta inflación y más alto desempleo. El proyecto de devaluaciones competitivas no funcionó a pesar de que las condiciones nacionales e internacionales eran mucho más propicias que las actuales, ya que España y el mundo estaban cargados con mucha menos deuda que en estos momentos”.

Devaluar es empobrecer a todos para llevar al país en la máquina del tiempo atrás veinte años solo por sostener a los sectores rentistas. Esos, el estado y los ineficientes, se benefician.
¿Mejor devaluar que bajar salarios? Es lo mismo... Solo que en una devaluación interna al menos no te enfrentas al fantasma de la alta inflación. ¿Qué prefiere usted, cobrar un 50% menos en pesetas devaluadas y además pagar los bienes importados un 15-20% más caros o cobrar un 25% menos y ver los precios estables?

Yo no quiero que los griegos se condenen a vender cervezas baratas a los turistas británicos -que por otro lado bien hartos están de que les devalúen la libra cada dos por tres-. Sino que se conviertan en los que viajan y compran. Desde el valor añadido y la apertura económica.

Devaluar es una excusa para sostener un gasto político excesivo y no soluciona un modelo productivo de bajos márgenes. Es una salvajada que empobrece aun más a los ciudadanos y transfiere rentas de los trabajadores y ahorradores al gobierno y a sectores en decadencia.

Devaluar es dar diez pasos atrás para felicitarnos de volver al punto de partida dentro de cinco o seis años. Si ocurre.

¿Dónde está la cuestión?
José T. Raga Libertad Digital 10  Julio  2015

La cuestión griega parece clara pero la realidad es que sobre ella inciden opiniones diversas. La más sencilla es la que describe el fenómeno como un país con problemas, fundamentalmente de sostenibilidad del sistema económico, que requiere, para hacer frente a su escasez financiera, recursos monetarios para no paralizar la actividad económica, y para que los empleados, públicos y privados, y los pensionistas puedan percibir sus haberes.

El problema ahora es que los griegos han elegido un gobierno que les ha explicado que el dinero recibido es una forma de humillación, intolerable para un país de tan rica tradición. Sí que necesitan el dinero, pero quieren tenerlo sin pedirlo (no pueden humillarse más), incluso sin que nadie haga el gesto ofensivo de dárselo o, simplemente, ofrecérselo. Lo cual complica mucho el asunto.

Por eso lo piden (de tapadillo), pero oficialmente no lo piden, y cuando tienen que mostrar y comprometer su política económica y fiscal no presentan los documentos, o los presentan pero aclaran que están equivocados. Llegan al esperpento de, oficialmente, aceptar el documento redactado por la Troika y montar una campaña para el referéndum en la que el mismo gobernante que aceptó el documento aludido pidió que el pueblo rechazase su aceptación.

Algunos, los más moderados en sus opiniones pensarán, y no sin fundamento, que, simplemente, están locos. Yo sin embargo no soy de esta opinión; creo que están haciendo lo que ideológicamente querían hacer, aprovechando su necesidad de financiación. De hecho, no son más que ideología.

Claro que Grecia necesita dinero, pero ni Tsipras ni Varufakis ni Tsakalotos lo necesitan; además, no creo que los ciudadanos griegos y sus problemas preocupen a quienes les están gobernando. Lo de estarles gobernando es un eufemismo.

El escenario y sus tramoyas se entenderían mejor si pensáramos que el señor Tsipras es una antisistema y, como tal, pretende atentar contra el orden establecido, que es su principal objetivo. Para él no hay plazos, no hay formas, no hay compromisos, no hay líneas rojas ni verdes; hay, simplemente, un desbarajuste para trastornar los procedimientos que hasta ahora han marcado nuestras relaciones.

Tan pronto solicita reestructurar la deuda como renuncia a ello; realmente, si no piensa pagarla, qué más le da reestructuración arriba o abajo. Hasta el lenguaje que manejamos, identificador de las instituciones, es motivo de conflicto. No conocen el respeto ni la seriedad en el trato. Y tienen palmeros garantizados, para ovacionar sus folclóricos despropósitos.

Lo único que me preocupa es: ¿qué hace el resto de países de la Unión Monetaria soportando la tomadura de pelo y los desplantes de estos personajes? La dignidad no tiene precio y no puede renunciarse a ella en aras de un acuerdo que parece mendigarse por la Unión de una necesitada Grecia.

¿Por qué no se habla con Grecia como lo haría cualquier acreedor estafado cuando el estafador le solicitara créditos adicionales? Ante la posibilidad de humillación, crédito responsable por ambas partes es la solución.

El herpes griego
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es 10  Julio  2015

En su comparecencia ante el Parlamento Europeo el 8 de julio el primer ministro griego estaba visiblemente molesto. Su incomodidad no venía, sin embargo, de lo difícil de su situación ante la Eurocámara, a la que llegaba después de la convocatoria de un extemporáneo referendo que había provocado la irritación de sus socios de la zona euro, con los bancos de su país cerrados, sus conciudadanos sometidos a un desagradable corralito y con una perspectiva de quiebra del Estado que gobierna, es decir, un futuro de fracaso, humillación y miseria para Grecia. Tampoco de los severos reproches que recibió de varios Grupos políticos y de numerosos diputados, que le echaron en cara airados las ingentes sumas de dinero que sus respectivos contribuyentes han destinado ya a salvar a la Hélade del desastre sin que aparentemente los griegos hayan comprendido la urgencia de emprender reformas que transformen su sociedad clientelar, pícara, irresponsable e ineficiente en una colectividad productiva, competitiva y cumplidora de sus deberes cívicos. Todo eso resbalaba sobre un Tsipras que una vez más enunció generalidades, reclamó solidaridad, apeló a la dignidad de su pueblo y no mencionó ni una sola medida concreta que calmase las embravecidas aguas del hemiciclo de Estrasburgo. ¿De dónde procedía pues su evidente desasosiego, su continuo fruncir de labios y su permanente ocultamiento de su boca con la mano? Nada más y nada menos que de un herpes de apreciable tamaño en la mitad derecha de su labio inferior. Era tan evidente que el líder de Syriza dedicaba su preferente atención a su problema cutáneo que la angustia se apoderó de los escaños y el tamaño del herpes heleno, que era de unos pocos milímetros, pareció ocupar entera la enorme sala de plenos.

¡Qué triste es la condición humana! Una economía nacional a punto de irse al traste, la moneda única en peligro, el proyecto de integración europeo amenazado, y Alexis Tsipras concentrado en la repulsiva y diminuta protuberancia de su labio. Todo el que ha padecido esta molestia sabe que el que la sufre cree que el asqueroso bultito es gigantesco y que toda persona con la que se encuentre fijara su mirada en el accidente epidérmico y hace por tanto ímprobos esfuerzos por ocultarlo, lo que le obliga a extrañas contorsiones faciales e insólitos giros de rostro dando un espectáculo entre ridículo y patético porque es imposible esconder lo que es notoriamente visible.

Un funcionario del Parlamento Europeo me contó el mismo día de la gloriosa e infectada visita de Tsipras la historia siguiente: cuando hace unos años la institución ofreció jubilaciones anticipadas a los cincuenta años con derecho a la pensión completa para reducir a largo plazo la nómina de su personal, un funcionario griego se acogió a esta posibilidad y ya de regreso a su tierra se inscribió ni corto ni perezoso como parado, diligencia que también llevó a cabo su esposa. Nadie comprobó en la soñolienta y elefantiásica administración griega si tenían otros ingresos regulares, con lo que el probo servidor público comunitario y su cónyuge se embolsaban en conjunto todos los meses ocho mil eurillos de vellón. No satisfecho con esta astucia, era propietario de unas cuantas casas en la costa que alquilaba a turistas cobrando alegremente las correspondientes rentas en negro sin tributar un céntimo, lo que redondeaba satisfactoriamente sus ingresos como pensionista europeo y desempleado griego. Es obvio que semejante fiesta no podía durar eternamente y ahora que la música se ha apagado, el baile se ha detenido y ya no restalla el jubiloso descorche, los griegos sufren las consecuencias de su larga inconsciencia.

Por mucho que, al igual que su jefe de Gobierno con su herpes, intenten ocultar las verdaderas causas de sus males con muecas atormentadas exhibiendo airadamente sus penalidades presentes y exigiendo con gesto adusto el apoyo de sus socios monetarios, que ya han recibido en abundancia, están obligados a aplicar la pomada terapéutica que en forma de esfuerzo, trabajo, ahorro, probidad y sacrificio les liberará de sus desdichas. Si insisten en ignorar la naturaleza de sus dificultades y pretenden continuar viviendo su jolgorio sin fin a costa de los demás, les aguardan décadas de pobreza y de desgracia que no habrá Banco Central Europeo ni FMI ni Eurogrupo ni abrazo del oso ruso que pueda evitar.

El mal de Grecia
Miguel Cámara www.gaceta.es 10  Julio  2015

Tras el referendum, la última oferta hecha por el Gobierno griego a Europa no contempla ningún cambio nuevo a los ya anunciados. Ni lo harán nunca, ya que los cambios que solicita Bruselas, para que sean efectivos para los griegos y Europa, han de repercutir directamente en la nefasta clase política griega, es decir, han de recaer en toda la estructura burocrática construida desde hace años por los diversos gobiernos, empresas y jueces afines, en beneficio y privilegio de ese contubernio tan perjudicial para el pueblo griego. Sólo recae en el propio pueblo que ya no puede aguantar más. Esto lo venimos padeciendo también en España, aunque después del costo y desembolso inútil que ocasionan las Autonomías con sus múltiples duplicidades, triplicidades, etc. e inmensos privilegios para ellos, queda aún algún dinero para repartir entre los españoles; en Grecia, una vez priorizada la clase y estructura política, no queda un céntimo (ni mañana un dracma) para dar a los griegos.

Esto es lo mismo que quiere Podemos, y todos los partidos populistas y nacionalistas de extrema izquierda, así como Venezuela que es el ejemplo para esta gente; en este País sus dirigentes y clase afín, son millonarios, mientras el pueblo pasa hambre y necesidades, como está ocurriendo en Grecia. Si en el referéndum del pasado día 5 hubieran preguntado al pueblo dónde había que hacer los recortes, otra hubiera sido la respuesta, pero han sido maliciosamente engañados por sus dirigentes políticos y de gobierno, cuyos intereses y circunstancias personales (miles de millones de euros despilfarrados) son el mal de Grecia. Igual que en España.

Grecia, sofistas y trileros
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 10  Julio  2015

La discusión sobre lo de Grecia está suponiendo una abundante cosecha de perlas, pese al confuso batiburrillo de tópicos sobre el que descansa la percepción pública del asunto. Como abundan los bobos, todavía hay quienes razonan aludiendo al riesgo de que Platón, ¡nada menos! quede fuera de juego, porque cualquier cosa vale, menos coger el toro por los cuernos, especialmente cuando, además, no es sólo uno el toro que anda suelto.

La era de la supersimplificación
Hace ya bastante más de un siglo que Burkhardt le dijo a su alumno Nietzsche que nos adentrábamos en la era de la supersimplificación, y la de agua que ha corrido desde entonces. De cualquier modo, el esquema que más éxito cosecha es el maniqueo, la eterna lucha del bien contra el mal, en la peculiar versión de cada sujeto interesado. Oír a los gerifaltes griegos llamar terroristas a quienes les piden cuentas, o escuchar cómo nuestro Pablo Iglesias, al que Tsipras parece haber olvidado, al menos a la hora de los saludos en público, celebrar el referéndum griego como un signo de la salvación de Europa, nada menos, es realmente patético si se pretende que la política consista en algo más que en el arte del halago y del engaño para que los menesterosos lo sigan siendo en beneficio de quienes se erigen en sus defensores incondicionales. Decir, como hacen este par de angelitos, que Europa ha fracasado porque a Grecia le va mal, es casi como afirmar que Rajoy va a perder las próximas elecciones porque ha extremado su perfil liberal, más o menos.

Si se examina el mapa de los escasos apoyos que obtienen las pretensiones griegas en el resto de Europa, es fácil ver que se trata de un dibujo de la declinante izquierda europea, de aquellos que olvidan, entre otras cosas, que el supuesto “modelo social europeo” ha podido existir gracias a que la protección militar norteamericana ha permitido a Europa detraer de sus presupuestos de defensa los recursos destinados a pagarlo. Cuando eso ha empezado a dejar de suceder, y cuando se ve a Obama apoyar las reclamaciones griegas, directamente y a través del FMI, puede ser algo ingenuo pensar en términos meramente estratégicos, la supuesta amenaza de Putin, olvidando que a ningún presidente americano tiene que hacerle demasiado gracia el exceso de éxito de un gigante económico que puede considerar como cosa del pasado antes que del porvenir. Si los europeos olvidamos que además de Europa/no Europa, está en juego qué tipo de izquierda cabe en su seno, y qué clase de mundo queremos construir resultaremos derrotados por los trileros, que heredan, y perfeccionan, a los sofistas y son capaces de hacerse pasar por Platón, o por quién sea, con tal de seguir manteniendo el chiringuito político de la izquierda redentora, y ahora, para acabarlo, nacionalista, todo el tiempo que sea menester.

Cristina, la de Mariano, y sus Ciudadanos
En Madrid, siempre un poco lejos del mundanal ruido, mientras la izquierda municipal se dedica a desfranquistizar las calles, tarea urgente dónde las haya y que no debiera olvidar el derribo de unos cuantos edificios nada menores como el Arco de Triunfo o el Ministerio de Sanidad, porque los Nuevos Ministerios los inició Prieto, y eso podría salvarlos, el Parlamento regional pretende dedicarse a revisar el pasado, sometiendo a juicio político las obras de los últimos ocho años, y ya se verá si hay que seguir profundizando. Hay quienes se quejan de que la política española es muy rutinaria, pero me atrevo a desafiar a quienes encuentren un hallazgo tan notable como el de que los parlamentos se dediquen a fiscalizar el pasado, seguramente dejando para sus sucesores el que alguien los fiscalice a ellos. Que esta tontuna se les haya escapado a los de Podemos y haya debido ser propuesta por los de Ciudadanos demuestra hasta qué punto Ciudadanos es un partido abierto a lo que haga falta con tal de “regenerar”, una de esas palabras que casi todo el mundo usa sin parase a pensar ni un minuto, y que por eso ha obtenido el inmerecido éxito con el que brilla. Curioso es, por otra parte, que este sobrio y riguroso examen de Ciudadanos no se aplique en la Bética, será seguramente por el calor, que no facilita regenerar como es debido.

Mientras tanto, la presidenta madrileña anuncia un gobierno “social” y se apresta a no dejarse arrebatar la bandera LGTB, lo que resulta de un oportunismo bastante estúpido, pues ya se ha visto con qué moneda pagan los activistas del ramo a estos valientes del PP que no se pierden una oportunidad de mostrar hasta qué punto son progresistas. Cristina representa a la perfección esa extraña anomalía en que ha venido a parar el PP de Rajoy, un partido que se pretende legitimar por hacer supuestamente mejor lo que sus oponentes ideológicos no acaban de hacer, según ellos, del todo bien; el PP de Rajoy y de Cristina es el partido social por excelencia, de manera, que, siendo así las cosas, no acaba de entenderse bien el vapuleo con el que reciben a hora y a deshora, las sorprendentes iniciativas del bueno de Pedro Sánchez, siempre a punto de conquistar el mundo a costa de perder su sillón. Tal vez sea porque piensan que pueden perder las elecciones por ese motivo, en fin, que no se les escapa ni una.

La solución federal
El análisis político con el que Sánchez encara los problemas españoles me recuerda a lo que, si no me equivoco, decía un personaje de Chumy Chúmez: “Ya lo tengo, la solución va a ser dar de beber al hambriento”. Pensar en serio que cualquiera de los problemas que nos afligen se arreglaría con una solución federal se acerca bastante al ideal de no resolver el problema existente para crear otro nuevo cuya solución se desconoce, claro que puede haber quien piense que en eso consiste el arte de la buena política. ¿Arreglaría una solución federal la crónica ineficiencia de las administraciones públicas, su incapacidad para servir a una modernización real de la economía y la sociedad españolas? ¿Nos haría más fuertes y solidarios, más capaces de asumir nuestras responsabilidades dejando de echar la culpa al pasado, al vecino, o a los alemanes como ahora pretenden en Podemos?

A nadie se le escapa que el PSOE, que de hacer las cosas medianamente bien, y aun sin ello, podría terminar ganando las elecciones que perdiere Rajoy, tiene varios problemas serios de definición política, pero resulta estupefaciente suponer que todo eso pueda salvarse con una fórmula de reparto territorial del poder, como si aquí se ignorase en qué consiste el específico. Bien haría Sánchez en apartarse de esa deriva, y dedicarse a esperar tranquilamente a que las aguas acudan a su cauce espantadas del estanque maloliente en que las ha colocado Rajoy, y renuentes a despeñarse por la garganta insondable de los nuevos flautistas. En fin, que de seguir así, asistiremos a unas apretadas justas para ver quién pierde: tal vez sea eso lo que señala el extraño triple empate de las encuestas.

De todas maneras, que nadie pierda la calma, seguro que de semejante impasse nos saca la conferencia política del PP: agárrense al asiento, que vienen curvas.

Tragedia griega y tres Europas
GABRIEL TORTELLA El Mundo 10  Julio  2015

Hace mucho tiempo que se habla de Europa como una unidad. Heródoto nos la pintó como una hermosa doncella cabalgando elegantemente a lomos de un toro que volaba sobre el mar. Pero a esa bella mujer los avatares de la Historia la han dividido, invadido, destrozado, violentado, sometido a guerras infinitas, reunificado y vuelto a dividir, hasta que hoy, repuesta y escarmentada tras la peor guerra de todas, se nos aparece casi totalmente unida, desde el Ártico hasta Lampedusa, desde Lisboa hasta Riga, en esta organización de nombre poco imaginativo pero elocuente: la Unión Europea.

Sin embargo, tras esta fachada de unidad, las viejas naciones, aunque han renunciado a algunas prerrogativas de la soberanía en beneficio de la Unión, siguen siendo los principales sujetos operativos. Pero, además, entre las naciones y la Unión existen tres grandes regiones con historias y sustratos culturales muy diferentes, que constituyen tres subcontinentes cuya realidad aún cuenta. Son, por supuesto, el Sur, el Norte y el Este, o, más descriptivamente, el área mediterránea o latina, el área noratlántica o germánica, y el Oriente eslavo. Estas zonas o áreas presentan rasgos lingüísticos y religiosos: con excepciones, por supuesto, el sur es católico; el norte, protestante; y el este, ortodoxo. Una línea imaginaria que uniera Finisterre con el Montblanc y éste con la desembocadura del Danubio separaría la Europa mediterránea de la nórdica, y otra línea que fuera de Stettin a Trieste sería la frontera de la Europa oriental. Con importantes excepciones, los tres bloques son homogéneos y están determinados por una mezcla de factores geográficos e históricos cuya importancia y persistencia producen asombro al historiador.

En todo caso, nadie niega hoy que quien lleva la batuta del concierto europeo es la Europa del norte, la región más rica, más poblada, más estable políticamente. Cierto que esto no es nuevo: Inglaterra, Francia y Alemania han sido las tres grandes potencias europeas desde mediados del siglo XIX. Pero si nos remontamos más atrás, las cosas cambian. Hasta la derrota de la Armada Invencible en 1588, Inglaterra fue una potencia de segunda en el concierto europeo, y Alemania no existía. Y si nos remontamos mucho más atrás, unos 20 siglos, tanto la Europa del norte como la oriental eran, simplemente, tierras de bárbaros y todo el poder, la riqueza y la civilización residían en la orilla norte del Mediterráneo, primero en Grecia y luego en su ex colonia, Roma, y su imperio. Durante la Edad Media tuvo lugar una gradual proceso de equilibrio entre la Europa del norte y la del sur, y fue en la Edad Moderna cuando se cambiaron las tornas: el proceso fue lento, unos 13 siglos, pero la Europa del norte, que en el siglo IV era bárbara y atrasada, en el XVII era ya la región más civilizada, rica y poderosa del mundo.

Las causas de esta convergencia serían demasiado largas de analizar aquí. El caso es que esta gradual homogeneización entre la Europa del norte y la del sur se interrumpió cuando los países septentrionales, que nunca habían pertenecido al Imperio Romano, rompieron con la organización que sucedió a éste, la Iglesia de Roma, y adoptaron los credos protestantes. Este cisma contribuyó a ahondar la barrera cultural entre el norte y el sur, barrera que subsiste hoy, pese a la creciente laicidad. Según la conocida tesis de Max Weber, el triunfo del protestantismo en la Europa del norte habría contribuido poderosamente a su éxito económico. Que el sustrato religioso explique las diferencias de comportamiento económico entre el norte y el sur es una posibilidad que no se puede descartar. Sin duda, la rígida e individualista moral protestante es más favorable a las seguridades jurídica y transaccional que tanto facilitan el funcionamiento de los mercados. Pero también la latitud geográfica tiene un peso sorprendente sobre los patrones de comportamiento: las tasas de alfabetización acostumbran a ser más bajas, en un mismo país, en el sur que en el norte, y el mismo tipo de diferencia se da entre países meridionales y septentrionales.

Resulta interesante, en virtud de todo lo anterior, que la gran crisis del siglo XXI haya reproducido esta antiquísima divisoria europea, que se supone que la Unión debiera contribuir a borrar. A las antiguas provincias del Imperio Romano se las designó peyorativamente como PIGS (Portugal, Italy, Greece, Spain) por su vulnerabilidad a la crisis, y su irresponsabilidad fiscal. La Unión, bajo la influencia de la rígida institutriz protestante alemana, acudió en socorro de los meridionales en dificultades (y de otros no tan meridionales, como Irlanda e Islandia) a cambio de que pusieran su casa en orden e hicieran reformas que los fortalecieran frente a otras posibles eventualidades, poniéndoles en disposición de dejar de entramparse e incluso de devolver las deudas contraídas y gran parte de las ayudas de la Unión. Como era de esperar, todo ésto dividió políticamente a los países: los sacrificios y las dificultades (la tan denostada austeridad) dieron lugar al desencanto cuando no a la saña, y ello trajo consigo la aparición o el crecimiento de partidos populistas, es decir, que propugnan soluciones simples, y a menudo imposibles, para problemas complejos que requieren cautela y serenidad. Estos partidos no aparecieron sólo en los países del sur: el antieuropeísmo (UKIP) ganó fuerza en Inglaterra, y el Frente Nacional, en Francia; pero en los tres países claves del sur, España, Italia y Grecia, surgieron, de la noche a la mañana y explotando la desesperación causada por la crisis, Podemos, Movimiento Cinco Estrellas y Syriza. En Grecia surgió además un partido nazi, Amanecer Dorado, y uno de extrema derecha, nacionalista xenófobo, actualmente aliado con Syriza (Anel).

La posición de Grecia sintetiza lo peor de los PIGS, en contraste con la seriedad de los del norte, que en esto se ven acompañados por los del este, venidos del frío comunista y deseosos de homologarse con los occidentales. El país heleno fue admitido el año 2000 en la Eurozona falsificando sus cuentas públicas; en vista del éxito, la falsificación continuó hasta que en 2009 se hizo público que el déficit presupuestario nominal del 3,7% del PIB era en realidad del 12,7; poco después se supo que, de verdad verdadera, era del 13,6%. Con una deuda pública entonces del 120% del PIB (hoy cerca del 190%), Grecia no encontraba quién le prestara y la UE tuvo que concederle dos rescates a cambio de medidas de austeridad que provocaron un gran rechazo popular. En 2014 los sacrificios empezaron a dar sus frutos: la economía griega volvió a crecer y el presupuesto dio un pequeño superávit tras décadas de déficit.

Pero la esperanza se vino abajo cuando en enero los electores votaron por Syriza, que había prometido abandonar la austeridad y negociar con la UE y el FMI para que siguieran subvencionando al país aunque no hiciera reformas. El crédito de Grecia se desplomó y los ciudadanos volvieron a su vieja costumbre de exportar capital de un país en bancarrota. El Gobierno de Tsipras utiliza como arma negociadora el miedo de Europa a dar la campanada con la salida de Grecia de la Eurozona y a que este país, el flanco oriental de la NATO, se entregue en manos de Rusia; en mi diccionario esto se llama chantaje. Y las declaraciones del ya ex ministro Varoufakis en este periódico el 4 de julio pueden calificarse suavemente de inexactitudes, como cuando dijo que la UE había cerrado los bancos griegos, simplemente porque no les había pagado el chantaje reclamado. Los bancos griegos están en situación de muertos vivientes porque su Gobierno los ha saqueado, y porque sus clientes no se fían y han retirado sus fondos.

Por desgracia, la última jugada del Gobierno heleno, el referéndum del domingo, le ha dado resultado y el no ganó por goleada. Tras las elecciones de enero, el electorado griego ha dado un segundo salto mortal. Dicen que ha sido algo muy democrático, propio del país que inventó la democracia. Olvidan añadir que la democracia ateniense condenó a muerte a Sócrates. Para colofón, Tsipras ha sacrificado a Varoufakis como Agamenón sacrificó a su hija Ifigenia: para aplacar a los dioses, en este caso, el Olimpo de Bruselas (y por haber mentido en EL MUNDO).

Bromas aparte, si Europa cede al nuevo truco de Tsipras, la brecha europea entre el sur y el norte se hará más profunda. Pertenecer a la Eurozona requiere disciplina: si se hicieran excepciones, se estaría dando un pésimo ejemplo y proclamando que la picaresca y el chantaje funcionan. Volveríamos a la desunión europea. Y los máximos perdedores seríamos nosotros, los europeos del sur. ¿Harán los griegos hoy con Europa lo que sus antepasados hicieron con Troya?

Gabriel Tortella es economista e historiador.

PP: el problema no es el 'logo'
  www.gaceta.es 10  Julio  2015

El problema del PP no es el “logo”. Es más bien el logos: la palabra, el razonamiento, el verbo, el sentido. En definitiva, las ideas.

Mes y medio después de la gran frustración electoral del 24-M, la respuesta del Partido Popular se ha reducido a ciertos retoques cosméticos en la cúpula de Génova, la convocatoria de una “conferencia política” diseñada como escenario de aclamación al jefe y, ayer, el anuncio de un cambio de logotipo. Nada de procesos de primarias. Nada de un examen ideológico a fondo. Nada de abrir ventanas a los votantes. Nada, por supuesto, de rectificaciones. Sólo “cambiar el logo”. Como esos ancianos seductores, ya venidos a menos, que aspiran a camuflar los signos de la decrepitud tras unos vaqueros rotos y un “look” modernillo. Es desolador.

El problema del PP no es el “logo”. Es más bien el logos, si se nos permite la pedantería: la palabra, el razonamiento, el verbo, el sentido. En definitiva, las ideas que debe proponer a un electorado decepcionado, estafado, frustrado, también acobardado. El PP debe decidir de una vez qué tipo de partido quiere ser: si quiere seguir siendo la gran casa de la derecha social española o si aspira a reconstruirse como otra cosa. Y sobre todo, dejar de mentir a sus votantes.

El PP ya no representa a la derecha social. El PP era un partido liberal, pero ha dejado de serlo desde el momento en que deteriora la separación de poderes, practica políticas fiscales socialdemócratas, manipula la libertad de mercado y coarta la libertad individual. El PP era un partido conservador, pero ha dejado de serlo desde el momento en que fustiga a las familias, apabulla a las clases medias y mantiene la ley de memoria histórica. El PP era un partido cristiano, pero ha dejado de serlo desde el momento en que acepta la ley del aborto, mantiene la ley de matrimonios homosexuales y acata la deriva laicista impuesta por la izquierda. El PP era un partido nacional, pero ha dejado de serlo desde el momento en que ignora cualquier concepto de identidad nacional (la “identidad constitucional” sólo es un mal sucedáneo), se amilana ante las ofensivas separatistas, suscribe tácitamente el pacto de Zapatero con ETA, mantiene la abusiva dependencia foránea de nuestra economía y aplica una política exterior más propia de un país cipayo. El PP era un partido que encarnaba cierto propósito de regeneración, pero ha dejado de serlo desde el momento en que ha renunciado a reformar el Estado de las Autonomías y ha consolidado los cacicazgos partitocráticos y sindicales. Y la lista podría ser mucho más larga.

Los analistas mejor informados aseguran que el PP está paralizado por los cálculos personales de Rajoy y sus acólitos, y que el propio presidente está a su vez paralizado a su vez por la certidumbre de la derrota o, en el mejor de los casos, de una victoria pírrica. Son datos significativos, pero de importancia menor ante otra realidad mucho más candente: el PP, por sus propias renuncias, por sus propios errores, por sus propias traiciones, está a punto de dejar en la orfandad política a la mitad de la sociedad española, inerme ante la ofensiva de una izquierda empujada por su aplastante hegemonía mediática. Lo importante no es el Partido ni, aún menos, su logotipo. Lo importante es el país, los votantes y los principios que éstos esperan ver defendidos. Y eso es precisamente lo que el PP de Rajoy prefiere ignorar.

Tres conceptos y un funeral
josé rosiñol ABC Cataluña 10  Julio  2015

El nacionalismo solo se conformará con la secesión, y lo que opinen los catalanes y/o el resto de españoles se la trae al pairo

Una de las características esenciales de la democracia es la perfectibilidad, su capacidad de regeneración a través del diálogo y el consenso, todo ello fundamentado en la creación de espacios negociables racionales. Esta capacidad de adaptación es algo sencillo en momentos de rutina o bajo la pesadez de la cotidianeidad, sin embargo, cuando nos acercamos a los límites de la normalidad, cuando entramos en terreno de lo desconocido y nos impacta la contingencia de la realidad es cuando se pone a prueba la fortaleza de los principios de la democracia. Una de las cuestiones que deberíamos exigir a nuestros representantes es, precisamente, evitar el tensionamiento de los espacios sociopolíticos.

Los dilemas éticos, el comportamiento moral del individuo, están condicionados por las circunstancias. Por ello, todo lo que rodea a las estrategias de decisión política, sobre todo aquellas que decidirán el futuro de las próximas generaciones, ante problemáticas que trascienden lo habitual, lo acostumbrado, no puede contentarnos con lo establecido.

Me explico. El gran Bertrand Russell propuso una historia titulada «El pavo inductivista» en la que básicamente dice que lo que siempre ha funcionado no significa que necesariamente funcione en todos los casos y momentos. Con ello vemos que las políticas de contentamiento llevadas hasta ahora con el nacionalismo no necesariamente van a conseguir alcanzar los objetivos esperados. No podemos jugar al velo de la ignorancia cuando el separatismo se ha quitado el velo de la ingenuidad y, sin complejos, han acelerado un proceso rupturista muy poco o nada democrático.

No podemos caer en el voluntarismo de creer ver lo que no existe, el nacionalismo solo se conformará con la secesión, y lo que opinen los catalanes y/o el resto de españoles se la trae al pairo.

Tampoco podemos caer en el buenismo progresista de creer que lo estructural condicionará los resultados de una negociación. A veces he leído postulados del tipo: «Dialogar, negociar, pactar». Y a ese mero planteamiento da a entender que se está en inferioridad de condiciones.

Antes de proponer esos tres ejes tenemos que dejar claro el escenario y las premisas negociables y, sobre todo, tener clara una de las condiciones sin las cuales cualquier intento de establecer una negociación derivaría en un funeral: la lealtad. Sin lealtad, como premisa, se invalida cualquier posible pacto y eso es precisamente lo que falta en la ecuación catalana. Nos enfrenta a los límites de la democracia, los límites del diálogo que ya señalaba Richard Rorty en «Contingencia, ironía y solidaridad», porque, ¿cómo se puede dialogar con alguien que te niega, con alguien que te ha convertido en alteridad y chivo expiatorio, con alguien que niega la legitimidad y autenticidad de todo catalán contrario a sus postulados?

José Rosiñol es vicepresidente segundo de Sociedad Civil Catalana.

Avenida de la Checa
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 10  Julio  2015

EN NINGUNA gran capital europea se permitiría que ostentasen altos cargos públicos sujetos sometidos a imputaciones por delitos de incitación al odio, antisemitismo, menosprecio a las víctimas del terrorismo o burlas atroces contra las víctimas de violadores y asesinos. En el Madrid del PSOE y Podemos, sí. Aquí, una alcaldesa de papier maché, mera pantalla de un partido político totalitario, financiado por la dictadura venezolana y cuyo líder ha cobrado mensualmente de la dictadura teocrática iraní, ha impuesto una portavoz que, además de escrachar junto a su líder una conferencia de Rosa Díez en la Complutense, está imputada por asaltar una capilla, también en esa universidad, gritando "El Papa no nos deja comernos las almejas" y "Arderéis como en el 36". Por lo visto, no sabe que cuando ardieron iglesias -y bibliotecas- fue en 1931. Imagino que lo que anuncia Maestre es que, si puede, implantará la dictadura de las checas que en el Madrid sometido al terror del Frente Popular que padecieron los madrileños de derechas: decenas de miles de secuestros, violaciones y asesinatos en las más de cien checas de Gobierno, partidos y sindicatos. Su apoteosis fue la masacre de Paracuellos: más de 6.000 civiles indefensos asesinados, muchos de ellos menores de edad, hasta escolares de 14 años.

Pues bien, el Ayuntamiento de Carmena, con la pasividad del PP y Cs, quiere quitarles a esas víctimas del único acto de verdadero genocidio de la Guerra Civil hasta la calle que conmemora su martirio. Y enarbolando la infame Ley de Memoria Histórica, que firmó el corrupto Campechano I y no ha anulado el Cobardísimo Rajoy, también quieren quitarles las calles a los que la lista de un tristoriador de IU proscribe como "franquistas", entre ellos políticos e intelectuales de derechas víctimas del terror rojo antes de que Franco ganara la guerra (Calvo Sotelo, Muñoz Seca, Ramiro de Maeztu), o que, como media España, apoyaron al bando nacional: Dalí, Pla, Turina, Mihura, Jardiel, Gerardo Diego, DOrs... y Gómez de la Serna, el mejor cronista de Madrid. Como su ídolo el Che, creador de los campos de concentración para homosexuales en Cuba, estos odiadores profesionales de la Avenida de la Checa prefieren liquidar a los que desconocen. También van a quitarle la calle a Manolete. Se la pondrán a Islero, el toro que lo mató.

Suprimir el 'callejero franquista', una medida politizada que no es prioritaria
EDITORIAL El Mundo 10  Julio  2015

Se repite con frecuencia la célebre cita de Santayana de que "el pueblo que no recuerda su pasado está condenado a repetirlo". La Historia nos ha demostrado que éste es un peligro cierto. Como peligrosos resultan reescribir ese mismo pasado o la obsesión presentista de interpretarlo conforme a parámetros actuales. El anuncio realizado por el equipo de la nueva alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, de que va a cambiar los nombres de las calles y plazas dedicadas a figuras de la Guerra Civil y del franquismo tiene mucho que ver con ese empeño en politizar nuestra Historia y en agitar permanentemente dolorosos fantasmas en vez de mirar hacia adelante. Es cierto que Podemos llevaba esta medida en su programa electoral y también lo es que la Ley de Memoria Histórica aprobada por el Gobierno de Zapatero en 2007 insta a las administraciones a retirar escudos o placas de exaltación de la dictadura. Pero, más allá de que no parece ésta una prioridad del Ayuntamiento, la misma ley ofrece margen de discrecionalidad suficiente como para que los poderes públicos actúen, sobre todo, con racionalidad. Y la inmensa mayoría de las calles que aún tienen reminiscencias franquistas no sólo no carecen de connotaciones políticas para los ciudadanos -mucho menos de exaltación-, sino que están asumidas con absoluta naturalidad.

De forma interesada, se olvida que la Transición fue, entre otras cosas, un pacto de reconciliación entre todos los españoles para superar las heridas recientes. Hubo entonces una ley de amnistía -reivindicada sobre todo por la izquierda-, convertida en trampolín para iniciar la senda democrática. Y después el Parlamento aprobó reparaciones económicas para damnificados del franquismo y realizó declaraciones de condena del golpe militar y de homenaje a todas las víctimas de la Guerra Civil y la posterior dictadura. Incluso la Ley de Memoria Histórica fue un acierto para paliar lagunas legales como, por ejemplo, la recuperación de cadáveres de fosas comunes. Pero a partir de ahí los hechos del pasado no deben ser ni tergiversados ni reinterpretados de forma partidista; deben ser objeto de estudio científico y material propio de historiadores, no arma arrojadiza y perenne en el debate político.

La iniciativa del equipo de Carmena en vez de sumar genera innecesarias divisiones sociales. Y está abocada, para colmo, a no dejar satisfecho a nadie. Porque el Ayuntamiento trabaja con un catálogo respaldado hace años por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica e Izquierda Unida que incluye más de 200 registros a eliminar, algunos tan disparatados como la calle Santiago Bernabéu o la plaza de Salvador Dalí. Independientemente de las simpatías políticas de éstas u otras personalidades, ¿alguien cree que el genio de Figueres no es merecedor de una plaza? Carmena debería reflexionar, porque dirige un Ayuntamiento muy importante que tiene una larga lista de necesidades que de verdad son urgentes.

Carmena o la inanidad al servicio de la propaganda
EDITORIAL Libertad Digital 10  Julio  2015

Como hemos demostrado en Libertad Digital, la primera propuesta de calado que Manuela Carmena ha puesto sobre la mesa, un mes después de convertirse en alcaldesa de Madrid, es una burda operación de propaganda basada en un falseamiento de la realidad. No de otra forma cabe entender la afirmación de la regidora madrileña que sitúa la desnutrición infantil en la capital en niveles de países subdesarrollados, en contra de todas las estadísticas oficiales y el mero sentido común.

La coalición ultraizquierdista encabezada por esta exjueza ya utilizó la presunta desnutrición de los niños como uno de sus principales reclamos electorales. Es cierto que en Madrid, como en todas las ciudades importantes, hay bolsas de pobreza que los poderes públicos están obligados a combatir. Siempre ha habido personas necesitadas en las grandes urbes, también en momentos de bonanza económica, pero una cosa es facilitar ayuda pública a esos individuos y otra muy distinta crear un alarmismo injustificado, como si en la capital de uno de los países más desarrollados del planeta 25.000 niños estuvieran en riesgo de morir de inanición.

El recurso a la demagogia de estas fuerzas antisistema es tan impúdico que ni siquiera son capaces de aportar soluciones a los dramas que denuncian, señal de que todo obedece a problemas ficticios creados para alimentar su maquinaria propagandística. Es lo que ha demostrado la propia Carmena, que, tras denunciar la desnutrición infantil, mantendrá los planes de comedores sociales que dejó funcionando Ana Botella para atender las necesidades de 2.700 menores, una cifra mucho más cercana a la realidad que el disparate fabricado por el nuevo equipo de gobierno municipal.

La gestión de esta coalición antisistema, un mes después de llegar al Ayuntamiento de Madrid, ha fructificado únicamente en tres iniciativas, a cuál más lamentable: el mantenimiento en sus puestos de concejales a sujetos indignos de estar en la vida pública, la falsa alarma sobre la desnutrición infantil y el anuncio del cambio del callejero municipal para expurgarlo con criterios sectarios. Estas son, hasta el momento, las grandes aportaciones del grupo de radicales encabezados por una exjueza comunista que venían para devolver la democracia y la dignidad al pueblo madrileño.

Nada de lo anterior puede sorprender teniendo en cuenta el magma totalitario del que ha surgido la coalición gobernante en el Ayuntamiento de Madrid. Lo que sí causa sorpresa, en cambio, es que la oposición municipal no salga diariamente a la palestra a denunciar la inanidad intelectual y política de estos charlatanes, y las mentiras con las que justifican sus operaciones de propaganda a costa del bolsillo de todos los madrileños.

El cambio era el cambio del callejero
Cristina Losada Libertad Digital 10  Julio  2015

Vengo de enterarme de que la Ley de Memoria Histórica no se acata al cien por cien en el callejero de Madrid, y que el nuevo gobierno municipal se ha propuesto que esa ley sea la única que se cumpla al cien por cien en España. Se prepara, por lo tanto, la enésima purga del callejero. Ahora es la hora, y no sólo en Madrid, porque las unidades populares de varias ciudades han manifestado también su imperiosa e insobornable voluntad de cambiar, o sea, de cambiar el callejero.

El escritor Fernando R. Genovés puso al respecto en Twitter esta línea: "Ay, Carmena y compañía van a dejar Madrid en un callejero sin salida". Y es verdad. Para empezar, porque no salen de ahí. La izquierda española, en cuanto se renueva, vuelve al pasado y tiende a volver allí por la vía peatonal del callejero. O bien, como ahora semos más ecológicos todavía, por el carril-bici y a piñón fijo. Y una, que es malpensada, se barrunta que si la izquierda vuelve al callejero sólo puede ser porque anda perdida. Los cambios de nombres de las calles son para la izquierda lo mismo que los puntos de encuentro para los turistas. Cuando se pierden van allí.

No importa que los nuevos de la izquierda lleguen a los ayuntamientos con mareas vivas, estallidos de primaveras democráticas o proyectos de cambios de régimen. Al final las transformaciones revolucionarias en los municipios son básicamente dos: las relacionadas con el callejero y las relacionadas con los curas. Es decir, se quitan nombres de calles, algún retrato y alguna estatua olvidada que guarden relación con el franquismo, y los alcaldes, para no poner en grave peligro la aconfesionalidad del Estado, que ellos llaman laicidad, no van a las procesiones del pueblo. En Italia, los militantes comunistas de base podían tener en casa el retrato de Berlinguer y al lado una imagen de la Virgen, pero en España hay una izquierda más refinada que no soporta la fe milagrera del populacho. Así que nada de procesiones.
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Hay un catálogo con cientos de nombres de calles sospechosos en Madrid, que incluye entre los facciosos a Manolete, cuyas acciones genocidas, además de las propias del toreo, incluyeron brindar toros "a la gloria de España", con lo que se refería, al parecer, a José Antonio Primo de Rivera. En la lista negra hay músicos como Turina, pintores como Dalí y poetas de la generación del 27, que aquí la lírica siempre estuvo donde no debía. Pero está también, y eso me preocupa, Álvaro Cunqueiro, que fue de los galleguistas que recalaron, por aquello de la guerra, en la Falange. Igual a Cunqueiro se le reprocha que se ofreciera de traductor y cicerone de Himmler en una visita que el nazi hizo a España, y que en lugar de presentarse huyera con las 50.000 pesetas que se le entregaron a un burdel de Mondoñedo. No lo sé.

Lo que sé es que el periodista Julio Camba figura en la lista de indeseables, cosa que seguramente agradecería desde su fondo anarquista, y que esta movida del callejero se parece mucho a la que él asistió en 1931. Lo vio venir en cuanto regresó a España después de la proclamación de la República para ver si le daban algún cargo, igualito que tantos de ahora. Estaba en Vigo esperando el tren que venía de Villagarcía y a la vista de la locomotora un señor que tenía al lado se indignó enormemente. Camba pensó que era por el estado decrépito de la máquina, pero no. Era porque llevaba una placa que ponía Alfonso XIII. Luego, el periodista se encontró en Madrid con millares de republicanos con la misma mentalidad, dedicados con pasión al cambio de nombre de calles, cines y teatros. Así tuvo que concluir que eran legión los republicanos que, habiéndose creído partidarios de un cambio de régimen, no eran, en rigor, más que partidarios de un cambio del nombre del régimen.

Con el callejero en la mano, la izquierda acaba en el callejón del Gato. En el esperpento.

CAMBIAR LA HISTORIA A BASE DE BANDO
Carmena impone la ‘memoria histérica’ en el Ayuntamiento de Madrid
Entre los centenares de calles marcadas como “franquistas” por el entorno de Podemos figuran antifascistas demostrados, víctimas del comunismo y disidentes políticos.
Juan E. Pflüger www.gaceta.es 10  Julio  2015

Ayer contábamos cuatro casos de calles que según las asociaciones que defienden la Ley de Memoria Histórica debían ser renombradas en Madrid por sus supuestas connotaciones franquistas. Ninguna de ellas las tenían como demostramos. Hoy seguimos con otras calles que cuya actual denominación está en el aire a pesar de no ser menciones franquistas.

Arzobispo Morcillo, Casimiro Morcillo González, está señalada por sus supuestos lazos con el franquismo. Sin embargo, su única relación con el régimen es cronológica. Contra él solamente se puede decir que fue nombrado por el Vaticano en 1964 como primer arzobispo de Madrid y que actuó como padre conciliar en el Vaticano II. Dos hitos que son lo suficientemente importantes como para reconocerlos en el callejero de la capital de España. Quizá en este caso lo que más pese en el ánimo de sus detractores sea el sentimiento anti católico.

Ramón Gómez de la Serna, escritor y periodista además de ser uno de los impulsores de las vanguardias literarias en España, durante los últimos años de la Segunda República fue uno de los impulsores y fundadores de la nada franquista Alianza de intelectuales Antifascistas. Su pecado, a ojos de los integristas de la ‘memoria histérica’, fue escapar del Madrid republicano durante los primeros meses de la Guerra Civil porque, según aseguró, no se encontraba seguro. Desde allí se exilió en Argentina, donde murió en 1963.

Dionisio Ridruejo. El escritor castellano fue en su juventud un ferviente militante falangista, incluso se alistó en la División Azul tras el llamamiento a filas al grito de “¡Rusia es culpable!”. Pero a su regreso se significó contra el régimen franquista lo que le llevó a padecer varias detenciones. Es más, en los años sesenta aprovechó la promulgación de la Ley de Asociaciones Políticas para fundar la Unión Social Demócrata Española.

Melchor Fernández Almagro. Historiador, crítico literario y periodista. Uno de los más reputados miembros de la academia de Historia a nivel internacional. La única responsabilidad oficial dentro del régimen de Franco fue la de haber ocupado el cargo de gobernador civil de Baleares durante las dos semanas que van del 5 al 19 de abril de 1940.

Los mártires de la Ventilla es una calle dedicada a dos hermanos profesores católicos, Juan y Demetrio Andrés, que fueron asesinados en el Madrid republicano durante los primeros días de la Guerra Civil. Su crimen para perder la calle a la que dan nombre no es otra que la de haberse negado a afiliarse a sindicatos como UGT y CNT.

El bolchevique zote
Emilio Campmany Libertad Digital 10  Julio  2015

Puede que para algunos sea increíble que la nueva y rutilante estrella política en España sea un leninista tan genuino como Pablo Iglesias. Y sin embargo no lo es tanto. Hace unos días, al editorialista de El País le parecía estupendo que salieran partidos emergentes por la izquierda (Podemos) y por el centro (Ciudadanos), pero no más. Al parecer, en España, nada que venga de la derecha puede ser bueno, da lo mismo que sea una idea, un medio o un partido emergente. El corolario consiguiente es que todo lo que venga de la izquierda ha de ser necesariamente bueno, da igual que sea una ocurrencia, una plataforma o un partido. ¿Que lo que viene está empapado del más rancio comunismo, esa ideología responsable de tantos millones de muertos? Da igual porque la izquierda puede equivocarse, pero siempre tiene buena intención. En cambio, la derecha no es buena ni cuando se equivoca.

El caso es que Iglesias es un leninista en estado puro. Hará lo que haya que hacer para adueñarse del poder, incluido traicionar momentáneamente sus propias ideas. Mentirá por toda su rala barba en toda ocasión que crea que le conviene hacerlo y no experimentará el más leve remordimiento. Se vestirá con tantos disfraces ideológicos como crea que es necesario, de modo que por la mañana será populista bolivariano, por la tarde socialdemócrata, al día siguiente socialista utópico y más adelante izquierdista de tercera vía siempre que a sus fines interese. Pero eso no basta para ser un leninista de genuina factura. Un auténtico bolchevique dirige el partido con mano de hierro, aplasta la disidencia, condena las vacilaciones, tacha de traición la réplica e impone la disciplina desde el centro con impasible crueldad. Un buen leninista no contemporiza con el menchevique lila o el trotskista pasado de vueltas. Lo que hace es aplastarlos, siempre que la ocasión sea propicia, con frialdad de cirujano.

Pablo Iglesias es todo eso y es por tanto capaz de aprovecharse de movimientos ciudadanos, de la debilidad de algunas coaliciones políticas, de la popularidad de según qué personajes para alcanzar sus fines que no son otros que el poder y convertir a España en un paraíso comunista con, en el mejor de los casos, algún supuesto matiz siglo XXI. Y sin embargo… Sin embargo, ¿verdad que parece que le falta un hervor? ¿Que es como si en sus ojos no hubiera el destello de los que saben lo que quieren? El tipo duro y frío que quiere ser nunca habría perseguido el saludo de Tsipras del modo que él lo hizo, como un niño busca el autógrafo de Sergio Ramos. Y para acabar siendo humillado por el dirigente más apestado de Europa. Y peor que eso fue lo de prometer que España pronto sería Grecia. Se creerá que sus votantes están deseando hacer cola en los cajeros. Para ser un buen bolchevique no basta ser malo. Además hay que tener algo de lo que le sobraba a Salomón. E Iglesias, de eso, apenas tiene una brizna.

Europa y sus viejos demonios
Antonio Robles Libertad Digital 10  Julio  2015

A menudo, el fragor de la batalla nos impide ver el sentido de las cosas. El culebrón griego es un ejemplo. Sin lugar a dudas el gravísimo problema de financiación e impago de la deuda afecta dramáticamente a la sociedad griega. Nada que no haya ocurrido antes con Portugal, España, Finlandia o Irlanda. Pero al contrario del gobierno de Alexis Tsipras, no cuestionaron a Europa. Los griegos sí lo han hecho. De la peor manera, sin asumir responsabilidad alguna en las causas de su ruina económica, ni de su deuda. No por casualidad. Esa actitud es la consecuencia de la propaganda populista ejercida por Tsipras desde antes de llegar al poder. Es muy posible que esa fuera la causa de haberlo alcanzado. Es la vieja doctrina leninista contra el imperialismo capitalista, que hoy se traduce en su crítica a la Troika europea. Viejas patrañas para vender como nuevas, fórmulas comunistas fracasadas. Y en el punto de mira la economía libre de mercado. Aunque sea ésta y no las otras el origen de las sociedades del bienestar. Todo envuelto en la dignidad nacional, es decir, en nombre del nacionalismo. Una vez más.

La construcción europea se ha convertido en el enemigo del pueblo griego. En palabras de Varufakis, Europa les ha humillado. Dignidad, orgullo, soberanía mancillada fueron conceptos para definir la victoria del referéndum del "pueblo" griego contra Europa. Simples emociones nacionalistas compartidas con el partido nazi, Amanecer Dorado, del que recibió apoyo para formar gobierno. Curiosa paradoja repetida una y otra vez en la historia: comunistas y ultraderechistas, de la mano.

No es un caso aislado, Marine Le Pen, líder de la ultraderecha francesa, le dio su apoyo en el referéndum contra Europa y sostiene a diario el regreso de las monedas nacionales frente al euro. Como Pablo Iglesias, de Podemos, que no pierde ocasión para hablar de patriotismo y soberanía nacional frente a la Unión Europea. Posiblemente el líder que más se esfuerza en mostrar a Tsipras su apoyo incondicional contra Europa. O como dicen ellos, contra la Europa de los mercaderes o de la Troika (CE-BCE-FMI). Con distinta patria pero idéntico rechazo a Europa, dan su apoyo a Tsipras los batasunos de Bildu o los catalanistas de la CUP y ERC. En esa onda estuvo Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, cuando salió raudo a felicitar a Tsipras por su victoria en el referéndum: "Es una victoria contra el terrorismo financiero del FMI (...) la consideramos una victoria nuestra, de los pueblos valientes de América Latina también. ¡Que viva Grecia!". ¡Ojo!, Maduro está como una regadera, pero lo del terrorismo lo había soltado antes Varufakis. Junto a Putin, toda esta pandilla de amigos del comunista Tsipras nos debería hacer reflexionar sobre los medios que están utilizando para hacer política, y sobre el futuro que nos quieren imponer.

Las dos últimas guerras mundiales no fueron más que guerras civiles europeas, meras guerras nacionalistas, como los conflictos de finales del siglo XX. El problema de Europa es el nacionalismo, y su antídoto, la construcción europea. Al contrario de estos neocomunistas y nacionalistas, sólo se puede construir Europa a partir de la cesión de soberanía nacional. Es cierto que hasta ahora la Unión Europea ha sido más mercantilista que política; pero ¿alguien sensato puede suponer que sentimientos étnicos arraigados durante siglos pueden ser borrados de la historia tan de prisa como se cambia de coche? Derogar una ley es fácil, cambiar la cultura de siglos cuesta generaciones.

Mientras asistimos a este sainete griego, se nos están colando por las grietas que dejan la desolación del paro y la miseria, el neocomunismo, el neonacionalismo y el fascismo postmoderno. De nuevo, en Europa. Grecia es el síntoma, el desencanto por la Unión Europea, la enfermedad. Las nuevas generaciones a menudo van de adanistas porque desprecian todo cuanto desconocen o no han sufrido. Al contrario de esta moda de jóvenes arrogantes, la experiencia y el conocimiento del pasado son hoy más necesarios que nunca.

De la dignidad del Oxi a la claudicación del Nai
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com 10  Julio  2015

El Gobierno de Syriza ha terminado proponiéndole a la Troika exactamente el mismo acuerdo al que se opuso la mayoría de griegos en el referéndum del pasado domingo. La rebelde dignidad del Oxi se ha convertido en la mansa claudicación del Nai en apenas cuatro días. Sólo necesitamos comparar los puntos en los que diferían las propuestas de Syriza y de la Troika justo antes del referéndum para constatar la magnitud de la bajada de pantalones helena. Salvo por algunos puntos menores (Tsipras se sigue negando a reducir suficientemente el gasto militar, mantiene un IVA reducido para algunas islas y rechaza la liberalización del transporte por ferry), la coincidencia entre la última propuesta de la Troika y la reciente súplica de Syriza son absolutas:

Última propuesta del Gobierno de Syriza anterior al referéndum Última propuesta de la Troika anterior al referéndum Propuesta actual del Gobierno de Syriza
Incremento del IVA equivalente al 0,93% del PIB Incremento del IVA equivalente al 1% del PIB Incremento del IVA equivalente al 1% del PIB
IVA del 13% para los alimentos, tratamiento de aguas residuales, restaurantes y catering IVA del 23% para alimentos no básicos, tratamiento de aguas residuales, restaurantes y catering IVA del 23% para alimentos no básicos, tratamiento de aguas residuales, restaurantes y catering
Mantener el descuento del 30% para el IVA de las islas Eliminación del descuento del 30% para el IVA de las islas Eliminación progresiva del descuento del 30% para el IVA de las islas a concluir a finales de 2016. Se exceptúan las islas más alejadas
No eliminar el tratamiento fiscal privilegiado para los agricultores Eliminar el tratamiento fiscal privilegiado para los agricultores Eliminar el tratamiento fiscal privilegiado para los agricultores
Mantener los subsidios al diésel de los agricultores Eliminar los subsidios al diésel de los agricultores Eliminar los subsidios al diésel de los agricultores
No exigir un adelanto fiscal del 100% a las empresas y profesionales autónomos Exigir a finales de 2016 un adelanto fiscal del 100% a las empresas y profesionales autónomos Exigir a finales de 2016 un adelanto fiscal del 100% a las empresas y profesionales autónomos
Lograr la tributación efectiva de las navieras comerciales Abolir el régimen fiscal privilegiado de toda la industria naviera Abolir el régimen fiscal privilegiado de toda la industria naviera
No implementar las reformas fiscales pendientes, contenidas en la quinta revisión del programa de rescate por parte del FMI Implementar las reformas fiscales pendientes, contenidas en la quinta revisión del programa de rescate por parte del FMI Implementar las reformas fiscales pendientes, contenidas en la quinta revisión del programa de rescate por parte del FMI
Implantar una renta mínima de inserción sin recortar otras partidas de gasto social para financiarla Implantar una renta mínima de inserción recortando otras partidas de gasto social por importe del 0,5% del PIB Implantar una renta mínima de inserción recortando otras partidas de gasto social por importe del 0,5% del PIB
Recortar el gasto militar en 200 millones de euros Recortar el gasto militar en 400 millones de euros Recortar el gasto militar en 100 millones de euros en 2015 y en 200 millones en 2016
Impuesto especial del 12% sobre los beneficios empresariales que superen el medio millón de euros No implantar el impuesto especial sobre sociedades No implantar el impuesto especial sobre sociedades
Las autoridades helenas no reconocen que el sistema de pensiones griego es insostenible y necesita de reformas fundamentales Las autoridades helenas reconocen que el sistema de pensiones griego es insostenible y necesita de reformas fundamentales Las autoridades helenas reconocen que el sistema de pensiones griego es insostenible y necesita de reformas fundamentales
No aplicación íntegra de las reformas de las pensiones de 2010 y 2012 Aplicación íntegra de las reformas de las pensiones de 2010 y 2012 Aplicación íntegra de las reformas de las pensiones de 2010 y 2012
A partir del 31 de octubre, aprobar desincentivos y eliminar incentivos a la jubilación anticipada Inmediatamente, aprobar desincentivos y eliminar incentivos a la jubilación anticipada Inmediatamente, aprobar desincentivos y eliminar incentivos a la jubilación anticipada
Seguir nutriendo con transferencias estatales los fondos de pensiones complementarios Los fondos complementarios de pensiones sólo deben estar financiados por contribuciones propias Los fondos complementarios de pensiones sólo deben estar financiados por contribuciones propias
Reemplazar gradualmente el complemento de solidaridad para las pensiones hasta 2018 Eliminar gradualmente (hasta 2019) el complemento de solidaridad para las pensiones. La eliminación será inmediata para el 20% de los pensionistas con la pensión más alta Eliminar gradualmente (hasta 2019) el complemento de solidaridad para las pensiones. La eliminación será inmediata para el 20% de los pensionistas con la pensión más alta
No congelar las pensiones en términos nominales Congelar las pensiones en términos nominales hasta 2021 Congelar las pensiones en términos nominales hasta 2021
No elevar la edad de jubilación Elevar la edad de jubilación a los 67 años a partir del 30 de junio de 2015 Elevar la edad de jubilación a los 67 años a partir del 30 de junio de 2015
Incrementar el copago sanitario de los pensionistas del 4% al 5% Incrementar el copago sanitario de los pensionistas del 4% al 6% Incrementar el copago sanitario de los pensionistas del 4% al 6%
Incrementar las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social en 3,4 puntos No incrementar las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social en 3,4 puntos No incrementar las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social en 3,4 puntos
Incrementar la cotización para las pensiones complementarias del 3% al 3,5% No incrementar la cotización para las pensiones complementarias del 3% al 3,5% No incrementar la cotización para las pensiones complementarias del 3% al 3,5%
Eliminar todos los subsidios estatales a las cotizaciones a la Seguridad Social desde el 1 de enero de 2016 Eliminar todos los subsidios estatales a las cotizaciones a la Seguridad Social desde el 1 de julio de 2015 Eliminar todos los subsidios estatales a las cotizaciones a la Seguridad Social desde el 1 de julio de 2015
No ligar las pensiones cobradas a las cotizaciones pagadas Ligar las pensiones cobradas a las cotizaciones pagadas Ligar las pensiones cobradas a las cotizaciones pagadas
Eliminar la mayoría de impuestos y tasas impropios dirigidos a financiar las pensiones Eliminar todos los impuestos y tasas impropios dirigidos a financiar las pensiones Eliminar todos los impuestos y tasas impropios dirigidos a financiar las pensiones
Consolidar los distintos fondos de la Seguridad Social a finales de 2018 Consolidar los distintos fondos de la Seguridad Social a finales de 2017 Consolidar los distintos fondos de la Seguridad Social a finales de 2017
No revisar íntegramente el Estado de Bienestar para asegurar su equidad Revisión íntegramente el Estado de Bienestar para asegurar su equidad Revisión íntegramente el Estado de Bienestar para asegurar su equidad
Reelaborar el cuadro salarial de los empleados públicos garantizando las remuneraciones que percibían el 31 de diciembre de 2014 Reelaborar el cuadro salarial de los empleados públicos sin garantizar las remuneraciones que percibían el 31 de diciembre de 2014 Reelaborar el cuadro salarial de los empleados públicos sin garantizar las remuneraciones que percibían el 31 de diciembre de 2014
No reformar la negociación colectiva Reformar la negociación colectiva, los despidos colectivos y el derecho de huelga. Reformar toda la normativa laboral
La Troika no determinará el procedimiento y los plazos de este proceso de reforma laboral La Troika codeterminará el procedimiento y los plazos de este proceso de reforma laboral La Troika codeterminará el procedimiento y los plazos de este proceso de reforma laboral
Implementar las liberalizaciones del toolkit I de la OCDE que ya hayan sido pactadas Implementar todas las liberalizaciones que faltan del toolkit I de la OCDE Implementar todas las liberalizaciones que faltan del toolkit I de la OCDE, salvo las referidas a medicamentos sin prescripción
No liberalizar el mercado de ferries Liberalizar el mercado de ferries No liberalizar el mercado de ferries
No privatizar el gestor de la red de transporte ADMIE Privatizar el gestor de la red de transporte ADMIE Privatizar el gestor de la red de transporte ADMIE o, alternativamente, ofrecer en octubre una alternativa que sea equivalente en términos de competitividad
El Gobierno se reserva el derecho para alterar las condiciones de privatización de los puertos del Pireo y de Tesalónica que habían sido aprobadas por las Administraciones anteriores El Gobierno no alterará las condiciones de privatización de los puertos del Pireo y de Tesalónica que habían sido aprobadas por las Administraciones anteriores El Gobierno no alterará las condiciones de privatización de los puertos del Pireo y de Tesalónica que habían sido aprobadas por las Administraciones anteriores
No privatización parcial de la compañía estatal de telefonía Privatización parcial de la compañía estatal de telefonía Privatización parcial de la compañía estatal de telefonía
No privatización de los aeropuertos regionales Privatización de los aeropuertos regionales Privatización de los aeropuertos regionales

Uno no puede dejar de asombrarse de toda esta tragicomedia syriziana: rechazan la última propuesta de la Troika, insultan a sus acreedores, montan un referéndum para escenificar el rechazo colectivo al acuerdo “austericida”, condenan al país a un corralito que ha dañado irreversiblemente la solvencia de los bancos y, cuando nos acercamos al desenlace lógico de sus decisiones (la salida del euro), dan marcha atrás y terminan firmando todo aquello contra lo que decían oponerse.

Pero, pese a la astracanada vivida, subsisten tres incógnitas que distan de estar resueltas. La primera es si Syriza podrá aprobar y poner en práctica todo este listado de reformas una vez que el 62% del electorado griego le ha dicho que Oxi. La segunda, derivada de la anterior, es si la Troika aceptará este domingo la nueva propuesta de Syriza: no ya porque muchos dirigentes europeos alertaron de que un tercer programa de rescate necesariamente implicaría condiciones más estrictas que la prórroga del segundo que Tsipras y Varoufakis rechazaron, sino porque la convocatoria a traición de un referéndum ha dinamitado cualquier confianza que pudiera restar entre Syriza y la mayoría de socios comunitarios. Y tercero: si finalmente la Troika sí acepta la nueva oferta de Syriza, ¿a cambio de qué contrapartidas lo hará? Un nuevo programa de rescate de unos 50.000 millones de euros resulta bastante probable, pero al parecer Hollande también ha prometido a Tsipras mediar para intentar conseguir una reestructuración de la deuda que no está nada claro que Alemania vaya a aceptar.

En cualquier caso, hasta el momento lo único seguro es que Tsipras ha enterrado los resultados del referéndum que él mismo patrocinó. La voluntad del pueblo ha sido triturada por el tacticismo del autócrata heleno. Muchos de sus fieles, sin embargo, seguirán negándose a reconocer la realidad: que su bienamado líder los secuestró para instrumentarlos como baza en una negociación que, hasta el momento, ha perdido estrepitosamente. El populismo es lo que tiene: la fe, la emotividad y la demagogia pesan más que la racionalidad y la objetividad. Ése es en parte el éxito de Syriza: que su grey no atenderá a razones y seguirá imbuida en la mascarada mística del pasado domingo. El alucinógeno espíritu de la dignidad sobrevive tanto cuando rechazan el acuerdo con la Troika como cuando se arrodillan ante él.


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