AGLI Recortes de Prensa    Domingo 12  Julio 2015

Tiempos de irresponsables
DAVID JIMÉNEZ El Mundo 12  Julio  2015

Para oficios duros, el de recaudador de impuestos griego. Los enviados especiales de la prensa describen casos en los que los inspectores tienen que huir a la carrera perseguidos por la muchedumbre. Tan contraria es la cultura local a cumplir con el erario que a finales del año pasado los griegos debían al Estado más de 80.000 millones de euros en impuestos, suficiente para que nos hubiéramos ahorrado las últimas semanas de angustia y no estuviéramos hablando de un tercer rescate.

Pero escuchando a su primer ministro, Alexis Tsipras, cualquiera diría que toda la culpa de lo que le pasa al país heleno la tiene Europa.

Bruselas ha cometido errores, y las crónicas de nuestra corresponsal Irene Hernández Velasco revelan hasta qué punto el pueblo griego ha sufrido las medidas de austeridad. Pero como bien recordaba el escritor griego Petros Markaris, la responsabilidad de lo que le sucede a Grecia es, principalmente, de Grecia.

No fue Angela Merkel la que manipuló las cifras de déficit para entrar en el euro. Ni la que creó en Atenas un modelo político corrupto y clientelar. Tampoco la responsable de que un peluquero griego pudiera retirarse a los 50 años con todos los beneficios, una de entre las 580 categorías profesionales «de riesgo» que lo permitían. Que países como Alemania estén también protegiendo sus intereses y los de sus bancos no contradice la certeza de que, sin su asistencia, Grecia no estaría hoy al borde del precipicio, sino cayendo en él.

Aunque ya se nos ha olvidado, también nosotros tuvimos nuestro momento de delegación colectiva de responsabilidad cuando en 2012, en los peores momentos de la crisis, una parte importante de la sociedad, la prensa y la política señalaban también a Merkel con el dedo. Si en algo nos parecemos a los griegos es en que tampoco aquí la culpa es nunca nuestra. Hablamos de los políticos mediocres como si nos los hubieran elegido en Suecia, de la cultura del pelotazo como si no estuviera extendida en la calle y de la escena de un Senado vacío como si no fuéramos uno de los países del mundo desarrollado con mayor absentismo laboral, el doble que en Estados Unidos a pesar de tener mejores índices de salud.

La imagen de esta semana de la Cámara Alta casi desierta en el arranque de un Pleno es muy representativa: todo el mundo sabe que su funcionamiento actual es inútil, pero no hay ningún interés en reformarlo, entre otras cosas porque se ha convertido en una agencia de colocación -PP y PSOE han incorporado ya a nueve ex presidentes de comunidades autónomas- para una clase política que siempre encuentra acomodo en las instituciones, sin importar cómo haya cumplido con sus deberes.

Las carreras de nuestros políticos no caducan nunca porque no se sienten responsables ni ante las derrotas electorales ni por las fechorías cometidas bajo su supervisión -a menudo tampoco por las propias-, y mucho menos por las consecuencias de sus decisiones. Comparado con países como el Reino Unido, donde ocultar una infracción de tráfico puede llevar a un ministro a dimitir y a pasar una temporada en la cárcel, nuestros representantes viven en esa confortable irresponsabilidad que, en Grecia, ha encontrado a un nuevo exponente en Tsipras.

Si el primer ministro griego tuviera algo de dignidad política, dimitiría tras haber tenido que ofrecer un plan de ajuste en el que asume más compromisos de los que le pedía Europa antes del corralito y el referéndum. El primer ministro pidió el no para fortalecer su posición negociadora y logró justo lo contrario, añadiendo penurias innecesarias a los griegos. Pero el verdadero drama de países sin cultura de la responsabilidad es que están condenados a repetir los errores del pasado. Porque, ¿qué razón tendrían para hacer las cosas de otra manera si todo lo malo que les ocurre es culpa de otros?

@DavidJimenezTW

Los países pobres que prestan dinero a Grecia
Estonia, Letonia, Lituania y Eslovaquia tienen una renta por habitante menor que la de Grecia. Sus pensionistas cobran una fracción de lo que gana un jubilado griego.
José Carlos Rodríguez  www.gaceta.es 12  Julio  2015

La crisis económica ha hecho que algunos de los países que compartimos el euro muestren sus graves desajustes económicos. La responsabilidad recae en gran parte en el propio euro; el BCE siguió una política monetaria muy laxa durante muchos años, para ayudar a una Francia y una Alemania en dificultades, y eso creó una burbuja que afectó de manera desigual a los socios del euro, y exacervó sus problemas estructurales. Fue el caso de España, que se metió de cabeza en una sobredimensión del mercado inmobiliario, y se alejó de los sectores productivos más propios de una economía desarrollada. La falsa prosperidad llenó las arcas del Estado, que ha crecido de forma insostenible. Esta es nuestra historia, pero se podría contar una historia parecida de Irlanda, Portugal o Grecia.

Con las diferencias de cada una de estas economías, las cuatro tienen al menos tres coincidencias: Un desajuste en la economía privada, un déficit excesivo en las cuentas públicas, y un rescate por parte de los socios europeos. En el caso de España, sólo del maltrecho sistema financiero, pero Europa tuvo que rescatar los Estados de los otros tres socios.

El discurso político, y la figura de los protagonistas, hace pensar que Grecia es el socio pobre rescatado por los ricos, como Alemania o Francia. Y la mayoría del dinero procede de países que tienen un PIB per cápita superior al heleno. Pero desde el punto de vista político es interesante observar que hay otros países que prestan a Grecia, cuya población es menos rica que la griega, pero que no habían caído en los excesos del país mediterráneo. Y desde el punto de vista político tiene también relevancia: Países más pobres, pero mejor organizados políticamente, que contribuyen a la solidaridad europea con Grecia, renuente a cambiar los viejos malos hábitos, como ver la Administración como un instrumento clientelar, jubilarse pronto y por una pensión cercana al sueldo, no pagar impuestos de forma generalizada y demás.

En 1995, según los datos de Eurostat, el PIB por habitante en Grecia era de 8.500 euros, y subió de forma acelerada, algo superior a la media de la UE, durante el resto de la década y especialmente durante los primeros años del nuevo siglo. En 2009 se detuvo ese crecimiento, pero había alcanzado ya una renta per cápita de 20.700 euros. Desde entonces ha caído consistentemente. Según los últimos datos de Eurostat, correspondientes a 2012, esa renta por habitante había caído a los 17.400. Para 2013, año en el que sí hay datos del resto de socios, su renta per cápita se acercaría a la de Portugal, que estaba en 15.800 euros.

Letonia le ha prestado a Grecia 255 millones de euros, y su PIB por habitante es de 11.600 euros. Lituania tiene una posición económica parecida. Eslovaquia, que le ha prestado 2.200 millones a Grecia, tiene una renta por habitante de 13.300 euros, y Estonia (564 millones), tiene una renta cercana, de 13.900 euros.

La posición de Estonia, Letonia, Lituania y Eslovaquia han mantenido una posición muy firme frente a Grecia. Ilmars Rimsevics, presidente del banco de Letonia, veía el cielo abierto al conocver los resultados del referendum: “Los griegos han votado salir de la eurozona”. Expresaba un sentimiento de alivio compartido por muchos compatriotas.

The Guardian recogían la opinión de Milda, una pensionista letona sobre los pensionistas griegos y sus dificultades por la imposición de un corralito. “¿No pueden vivir con 120 euros a la semana?”. Milda añadía que “la vida es más barata allí, es un clima más cálido, no tienen que pagar calefacción, o botas para el invierno, y la fruta y los vegetales deben ser más baratos”. Cobijo frente al frío, alimentos básicos... esta es la vida de una pensionista en un país pobre de Europa. “En cualquier caso”, sentencia, “si pidieron todo ese dinero, deberían devolverlo. Así es como lo veo”.

Una camarera de Bratislava declaraba a una agencia: “He oído decir que algunos jubilados griegos reciben más de mil euros por mes. Es inaceptable. Me niego a pagar sus deudas si ganan fortunas, comparadas a mi salario”.

¿Qué pasa con Grecia?
Con o sin el euro, con o sin el dracma, con o sin la deuda y la austeridad, Grecia tendrá que realizar un milagro para evolucionar y continuar en el siglo XXI
Aquiles Hekimoglou El Confidencial 12  Julio  2015

El programa griego ha sido una catástrofe social y económica y su implementación ha destruido dos partidos políticos históricos. Sin embargo, el mismo programa ha tenido, en general, éxito en Portugal e Irlanda -ambos países han regresado a los mercados de capitales-. Austeridad y reformas han producido resultados también en otros paises europeos. Con odio popular. Y con sacrificios sociales que han dejado cicatrices en los pueblos y en la memoria colectiva. Nuestra Europa siempre ha sido dura. Y esta no es la primera vez.

Pero, ¿qué pasa con Grecia? ¿Por qué mi país no puede funcionar como una economia moderna? ¿Y cómo es que ha perdido toda huella histórica en la región?

1. La industria. Grecia empezó a perder su pequeña industria en la década de los ochenta. El primer gobierno del PASOK nacionalizó muchas empresas privadas que estaban cerca de la bancarrota y consiguió obtener luz verde por parte de la Unión Europea para la creación de una compañía pública que tenía como objetivo el saneamiento de esas compañías.

Todas aquellas empresas solo produjeron déficit, que pasó a formar parte de la deuda nacional. Estas empresas finalizaron sus operaciones en los años noventa.

Muchas industrias privadas con una historia muy grande a sus espaldas perdieron el norte cuando entraron en la bolsa de Atenas. El juego financiero era más fácil que el método productivo. Y el resultado ha sido una destrucción económica. Un viaje por el norte de Grecia no se diferencia mucho con el paisaje de las fábricas vacías de Detroit. Aunque la industria sigue representando un 9% de nuestro PIB, su valor agregado es bajo.

2. Un mercado sin destino. La entrada de Grecia en la zona euro le abrió las puertas al paraíso financiero. Por primera vez en su historia, Grecia había conseguido obtener acceso a los mercados de capitales con las mismas condiciones que tenía Alemania: intereses muy bajos y dinero barato.

Pero en lugar de invertir en la modernización de la economía, el mercado griego optó por el consumo. Cada día sonaban los teléfonos en todos los hogares helenos. Al otro lado de la línea, representantes de bancos comerciales. Los préstamos estaban allí. Para comprar una casa, un coche nuevo o ir de vacaciones a Nueva York. Los préstamos del sector privado se multiplicaron sin límite hasta 2010, el año de la crisis.

3. El tamaño económico. Las empresas griegas son muy pequeñas -quizás las más pequeñas de Europa-. Una compañía con 200 empleados se considera aquí grande, mientras que, en Alemania, una empresa media tiene cinco mil trabajadores. Sin tamaño ni inversiones en investigación, desarrollo e innovación. No es extraño que el sentido de la palabra innovación haya cambiado durante la crisis porque los escena start-up griega ha ofrecido algo que la sociedad necesitaba: esperanza.

4. Inversiones extranjeras. La burocracia helénica es única en toda Europa porque tiene un problema por cada solución. Un ejemplo, de los operadores móviles. Compraron espectro en 2001 para desarollar redes modernas. Hasta hoy la mayoría de sus infraestructuras no ha recibido su licencia de operación y oficialmente sus antenas son ilegales. Además, la justicia griega es trágicamente lenta y el sistema fiscal cambia cada año. Por estas razones, la presencia extranjera es mínima en los sectores productivos de la economía.

5. La educación. Desde la escuela primaria hasta la salida del instituto el sistema educativo griego produce jóvenes con visibilidad baja. Porque todavia sigue existiendo una extrema prespectiva helenocéntrica, aislada del resto de Europa, que se diseñó por los virreyes bávaros que vinieron a Grecia con el rey Otto en 1833. En el pensamiento de un griego, su país es el centro de la galaxia y es mucho más grande que su tamaño real. Nuestra educación es un espejo deformable que no nos permite comprender el resto del mundo y la posicion del país.

6. El sector público. El Estado ha sido una "vaca sagrada" del mundo político griego desde la época de la creación del Reino Helénico hasta nuestros días. Los politicos necesitaban al Estado por el clientelismo; y a la sociedad para que trabaje. No resulta extraño que la entrada en las facultades universitarias que forman al sector público siempre fuera la más dificil de todas. Durante estos cinco años de crisis, el sector público ha sido protegido fuertemente por todos los gobiernos. Pero con recortes horizontales, injustos y ciegos. Y sin evaluación.

7. El aislamiento. Aunque Grecia es parte de Europa desde hace 35 años y siempre ha pertenecido al Oeste en su historia moderna, sigue encontrándose geográficamente aislada. Al norte hay países pobres fuera de la UE, en el este está Turquía, que no tiene las restricciones de las leyes europeas, y al sur se ve el mar. Esto significa que Grecia tiene todos los problemas de las reglas de UE (competencia, subvenciones, etc) y en el mismo momento es un punto terminal del mercado común.

8. La aritmética. Grecia tiene casi 3 millones de pensionistas, un millón y medio de desempleados, un millón de niños y estudiantes, casi 0,7 millones de empleados en el sector publico y 1,3 millones de empleados del sector privado. Esto significa que el resto del país tiene que crear la suficiente riqueza como para financiar a la gran mayoría de la población.

Con o sin el euro, con o sin el dracma, con o sin la deuda y la austeridad, Grecia tendrá que realizar un milagro para evolucionar y continuar en el siglo XXI.

Y este pequeño pais -que nunca muere pero tampoco resucita- ha realizado milagros cada vez que se proponía objetivos que eran más grandes que su tamaño.

*Aquiles Hekimoglou es editor de la revista To Vima

Así no tenemos solución.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 12  Julio  2015

Ayer hablaba del profundo pánico que se ha apoderado del PP y en el que empiezan a surgir tímidamente voces discordantes pero con sordina y distorsión acústica provocada. Mariano Rajoy tras sus anuncios propagandísticos de rebajas populares de verano, anuncia el apocalipsis del otoño con un “O YO O EL CAOS”. De una forma bastante torpe entra a valorar un futuro negro como resultado de que venza el frente popular PSOE-PODEMOS y llegue a la presidencia del Gobierno el diabólico Iglesias. Pide a los españoles que opten entre hacer que lo conseguido sea consistente o que se pierda todo. Y aquí es donde Mariano Rajoy da por hecho el que lo conseguido ha sido porque él lo ha logrado cuando la realidad es que el precio a pagar ha sido aumentar descomunalmente la deuda nacional hasta alcanzar el 100% del PIB.

Intenta alegar que lo que viene puede ser peor que lo que hemos padecido hasta este momento con aumentos de impuestos directos e indirectos y una raquítica recuperación de empleo que él estima en unos 450.000 de parados menos de los que recibió en herencia del Gobierno del PSOE de Zapatero. Lo realmente triste es que puede ser una realidad y ello me recuerda lo de elegir entre “susto o muerte”. Personalmente mi elección sería una tercera vía, la de ajusticiamiento en legítima defensa. Porque lo realmente inaceptable es haber llegado a esta situación de involución democrática en que ideas totalitarias, sectarias y de extrema izquierda como las representadas por PODEMOS hayan sido asumidas por un PSOE sumido en el caos y sin opciones que ofrecer a los ciudadanos.

Está claro que España no debe seguir el camino de Grecia y eso pasa por parar a tiempo a una fuerza que promete asaltar el cielo para erigirse como único poder y condenarnos a un infierno de empobrecimiento y pérdida de libertad. Los ciudadanos nunca deben permitir que nadie de carácter tan totalitario y personalista como Iglesias capaz de acallar a su oposición interna y externa llegue al poder aprovechándose de la debilidad democrática impulsada por los partidos que hasta ahora selo han repartido en España. Por eso hay que exigir a esos dos partidos, PSOE y PP que dejen sus estériles disputas y consensuen los cambios para garantizar la estabilidad democrática sin tener que hipotecarse en prolijas e indeseadas alianzas pos electorles.

Los experimentos ni con gaseosa. EL futuro de España no se puede jugar en la ruleta rusa, nunca mejor dicho, donde el suicidio no debe ser la alternativa a un incierto éxito dado por el azar. Hay que olvidarse de las acusaciones mutuas y de las apelaciones al miedo y estar dispuestos a ceder en lo que realmente importa a los ciudadanos. Se debe avanzar en fortalecer la democracia y no contribuir a hacer imposibles los consensos de Estado en una visión miope y obtusa de la verdadera misión de los partidos políticos que deberían representar las opciones mayoritarias de los españoles.

Ni Sánchez ni Rajoy son los candidato idóneos, pero la alternativa nunca debe ser Iglesias. Simplemente estaríamos locos si permitimos que llegase a ser realidad. El bipartidismo debe terminar tal y como ahora está concebido, pero no transformarse en un sistema de partido único que es lo que terminaría por consolidarse si PODEMOS alcanzase el poder aunque sea en coalición. Queda poco tiempo y nadie parece querer dar su brazo a torcer. Las palabras de Mariano Rajoy en el Congreso político del PP desgraciadamente lo confirman.

Puerto Rico y el quinto jinete del Apocalipsis
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com 12  Julio  2015

La crisis griega nos ha ocultado otra tragedia de naturaleza similar que está aconteciendo al otro lado del charco, en un país que, por razones históricas y culturales, es muy cercano a España: Puerto Rico. Quizá por su pequeño tamaño, o porque directamente lo percibimos como parte de Estados Unidos, casi nadie se ha hecho eco de su fulminante bancarrota. Lo cierto es que Puerto Rico forma parte de los Estados Unidos pero no del todo. Visto lo visto es poco probable que en un futuro cercano se incorpore como Estado de la Unión. Y esto es solo el principio de un complejo rompecabezas que en la madre patria no hemos llegado a entender muy bien.

El estatus político de la isla caribeña es extraño, un caso único en el concierto internacional. Pero los problemas de la que antaño fue muy noble y muy leal isla de Puerto Rico no son, en principio, de índole política. La isla, con una superficie parecida a la de Navarra, es una democracia estable, con sus partidos políticos, sus elecciones, su Tribunal Supremo y hasta una Constitución inspirada en la de EEUU y aprobada en referéndum hace más de 60 años. Puerto Rico es, casi con toda seguridad, el país hispano con el historial político más aburrido de todo el siglo XX. Una gota de agua pura en una ciénaga de caudillatos, golpes de Estado, revoluciones y guerrillas.

A la estabilidad política puertorriqueña nunca fue ajeno el hecho de permanecer durante un siglo como colonia yanqui. Puerto Rico carece de moneda propia, de representaciones exteriores y de ejército. Pero sus ciudadanos, aunque son de nacionalidad estadounidense, no pueden votar en las elecciones federales, capacidad de sufragio que, sin embargo, adquieren automáticamente según se empadronan en cualquiera de los 50 Estados. Más peculiaridades. Los puertorriqueños eligen cada cuatro años a un representante que envían al Congreso, pero una vez allí dispone de voz, pero no de voto. Esta es la razón por la que no le llaman representante, sino comisionado residente. Residente en el DC, se entiende. La cosa se enreda aún más si vamos a la soberanía, que no reside en sus habitantes, sino en el Congreso de Estados Unidos. En resumen, que la Casa Blanca no gobierna en Puerto Rico, sino la Cámara de Representantes a través de una cláusula territorial que se añadió a la Constitución norteamericana a principios del siglo pasado.

En Puerto Rico, como puede verse, nada es lo que parece. A pesar de la omnipresente presencia gringa, que se extiende ya por 115 años, y la relativa proximidad de la metrópoli, los puertorriqueños siguen hablando español de un modo contumaz. Un estudio que la Universidad de Puerto Rico hizo en 2009 concluyó que el 95% de la población sigue empleando el español como primera lengua. Los yanquis ocuparon la isla, pero no el corazón de sus pobladores, hasta el punto de que algunos de los principales cantantes en lengua española provienen de esta pequeña isla.

La singularidad boricua se extiende a la economía. Es el único país plenamente desarrollado de toda la América hispana. No es un milagro, simplemente la aplastante lógica de disponer durante tanto tiempo de acceso preferente a un mercado tan grande como el norteamericano y de gozar de una institucionalidad que, a grandes rasgos, invita a la creación de riqueza. Con todo, los puertorriqueños son sensiblemente más pobres que los yanquis. Hay, de hecho, muchos más boricuas en el continente que en la isla, la mayor parte de ellos llegados en las sucesivas olas migratorias de la posguerra. Su población lleva 30 años estancada y desde hace 15 en franco retroceso. Durante 2014 la sangría se cuantificó: cada semana aproximadamente unos mil habitantes emigraba sin intención de retornar. En un país de 3,5 millones de habitantes es un desagüe por el que, para colmo de males, se están yendo los más capaces. Para un puertorriqueño –bilingües en su mayoría– lo fácil es hacer la maleta y largarse a Nueva York o a la Florida, donde grandes oportunidades de desarrollo profesional le aguardan.

El descalabro demográfico ha venido parejo al irresponsable manejo de las cuentas públicas del Gobierno insular, presidido por un gobernador electo democráticamente cada cuatro años. Durante años el país ha estado encadenando déficits gigantescos, del orden del 6% y el 7%, para mantener en funcionamiento una administración elefantiásica que, al menos sobre el papel, ofrece un amplio abanico de servicios que poco tienen que envidiar a los estados del bienestar europeos. Los recursos en manos del gobernador son cuantiosos. Aparte de la recaudación ordinaria (los puertorriqueños no pagan el impuesto de la renta en EEUU), Washington derrama todos los años miles de millones de dólares en forma de programas asistenciales, que van desde la construcción de viviendas sociales a un remedo isleño de los célebres cupones para alimentos que se asignan en los barrios pobres de las ciudades estadounidenses.

Estos incentivos perversos, introducidos en la isla por la misma metrópoli, han ido poco a poco devastando la economía local. A muchos boricuas no les compensa trabajar, especialmente a los encuadrados dentro del sector informal. En Puerto Rico, a poco que uno se lo proponga seriamente, puede obtener la casa y la comida gratis total. Los más preparados y ambiciosos, por su parte, huyen de la mediocridad general buscando mejores salarios en Miami, una ciudad casi tan hispana como San Juan y en la que se hacen espléndidos negocios. El clásico círculo vicioso socialdemócrata que premia la pereza y penaliza el esfuerzo. En Europa sabemos mucho de eso.

Al suministro continuo de dólares gratis se unió hace poco más de una década la adicción del Gobierno local por la deuda. En cierto modo no le quedaba otro remedio ya que la base de receptores de rentas se ampliaba mientras que los grandes contribuyentes se iban. Y aquí entra de nuevo el Capitolio y sus miopes políticos. Gracias a una ley dictada al efecto, los títulos de deuda puertorriqueños cuentan con un subsidio en la sombra. Cualquier tenedor de deuda emitida por el Gobierno insular disfruta de la llamada “triple tax exemption” (exención fiscal triple), que exonera del pago de intereses federales, estatales y locales. Un chollo al que no tardaron en acudir los fondos en los que la clase media americana confía el dinero de su jubilación.

Una deuda tan apetitosa no podía sino multiplicarse. Pronto los municipios de la isla empezaron a pedir dinero, que afluía sin cortapisas desde el continente. Para este menester el Gobierno de la isla llegó a crear una agencia especial, la Agencia para el Financiamiento Municipal de Puerto Rico, que se encargaba de intermediar colocando títulos en el mercado. Así, un oficinista de Dallas terminaba confiando sus ahorros a la capacidad de repago de un alcalde de un municipio del interior de Puerto Rico, cuya población se había acostumbrado a un nivel de servicios muy por encima de lo que el municipio en sí podía permitirse con sus propios medios. Porque las dos espirales en las que ha entrado Puerto Rico en los últimos años están íntimamente relacionadas hasta conformar juntas un quinto jinete del Apocalipsis que los ha llevado de cabeza a la quiebra. Por un lado el hecho mismo de pedir como si no hubiese mañana, llegando al extremo de remunerar intereses de préstamos anteriores con nuevos préstamos. Por otro la espiral fiscal, la de tener que subir más y más los impuestos, pero no para aumentar la cartera pública de servicios, sino para mantener el tamaño del Estado o devolver lo que antes se había pedido… para mantener el tamaño del Estado. A ningún contribuyente le apetece vivir en un país con impuestos suecos y servicios africanos, y a eso mismo es a lo que conducen estas dos espirales.

Tanto el Gobierno isleño como los alcaldes no se gastaron esa cantidad desorbitada (72.000 millones de dólares, el equivalente a ocho veces el presupuesto anual de la isla) en promover proyectos que atrajesen capital e inversionistas de fuera, como, por ejemplo han hecho los tigres asiáticos durante décadas. Nada de eso. Los sucesivos gobernadores de Puerto Rico han empleado todo ese dinero en sueldos públicos, en programas sociales y en mantener una jugosa nómina de empresas estatales ruinosas y mal administradas, algunas operando incluso en régimen de monopolio como la AEE (Autoridad de la Energía Eléctrica), lo que no impide que los puertorriqueños paguen por la luz el doble que los norteamericanos continentales. Todo, en suma, típico gasto político cortoplacista, keynesianismo de baratillo en manos de unos insensatos cuya única solución práctica era seguir dándole hilo a la cometa año tras año… hasta que se ha acabado el hilo.

A estas alturas el panorama que enfrenta el Gobierno puertorriqueño es aterrador. No puede devolver lo que debe a no ser que los acreedores tengan la clemencia de reestructurar toda esa deuda. Esto es un proceso largo y tedioso que vendrá salpicado de infinidad de litigios en los tribunales estadounidenses. Cuando el proceso de reestructuración concluya, al Estado no le va a quedar otra que hacer las reformas que lleva tantos años aplazando, reformas dolorosas en un cuerpo social ya muy tocado. Eso significa coste político a la vista, en ese coste habremos de incluir la irrupción de ideas de casquero como las que ahora triunfan en Grecia. Puerto Rico es un país colonizado por una potencia extranjera. Así lo entiende la ONU, que ha solicitado a Washington que deje decidir a los puertorriqueños que quieren ser. Hasta el momento la opción de mantenerse como Estado Libre Asociado (ese insólito estatus del que hablábamos más arriba) es la mayoritaria, pero la opinión pública es voluble, especialmente cuando le aprietan las tuercas. Y ahora viene lo bueno, a pesar de la intensa norteamericanización de la que ha sido objeto durante décadas, Puerto Rico sigue siendo un país hispano, enteramente hispano, no muy diferente en cuanto a cultura y mentalidad a sus vecinos de la República Dominicana y Venezuela. Haga usted sus cálculos. Quizá el quinto jinete del Apocalipsis, el de la deuda, no haya hecho más que pregonar la llegada de los otros cuatro.

Tome nota, don Pablo: así concluyen los inventos populistas
Miguel Massanetwww.diariosigloxxi.com 12  Julio  2015

Yo no se lo que estarán pensando hoy los ciudadanos griegos ni qué les preocupará más si el tener que acudir cada día ante los cajero automáticos para sacar los 60 euros que les pueden dispensar o si intentar saber lo que en realidad les pedía aquel largo, incomprensible y desafortunado enunciado de la pregunta que se les hacia para decidir entre el oxi o el nai que se les pedía en el referéndum que Syripas les propuso. Supongo que muchos de los votantes, incluso de los que votaron el mayorista oxi (no), se preguntarán si no entendieron lo que se les pedía, lo entendieron mal o si, en realidad, aquel referendum no fue más que un truco que el señor Tsipras se sacó de la manga, para demostrar a los negociadores de la UE que tenía el apoyo mayoritario del pueblo griego. Hay quienes van más lejos en sus malvadas conclusiones, cuando dicen que Tsipras lo que buscaba es que los griegos se enfrentaran al “corralito” para que así fueran más maleables y comprensivos cuando, como no le ha quedado más remedio, ha tenido que claudicar ante las exigencias de Bruselas.

En realidad uno se pregunta si había necesidad, si era conveniente o si tenía algo más que una finalidad, aparte de la propagandística, partidista, e incluso egoísta del propio señor Tsipras, el convocar a bombo y platillo (para conseguir el beneplácito de los griegos) este referendo, después de que Europa rechazara su última propuesta, como un desafío si no amenaza a los negociadores de la CE, como en realidad ha sucedido, esta consulta masiva que tanto éxito tuvo para reafirmarle en el poder lo único que les ha reportado a los ciudadanos ha sido la bancarrota, el corralillo y la molestia de tener que acudir a los cajeros automáticos para poder sacar unos modestos 60 euros o 120 euros en el caso de los pensionistas. Sin dejar de tener en cuenta el gravísimo impacto que ha supuesto para las empresas helenas la falta de liquidez; el desabastecimiento de los supermercados y farmacias, juntamente a la descapitalización de toda la nación que, según los expertos en economía, sea cual fuere el resultado de las negociaciones con Bruselas, van a pasar una serie de años antes de que Grecia pueda levantar cabeza.

Lo chungo de todo este proceso es que, como era de esperar, el señor Tsipras y su equipo de asesores, aparte de tener que soportar ser vapuleados en la Asamblea europea por parte de varios de los representantes de los partidos presentes en ella; en su última propuesta, contrariamente a lo que se pudiera esperar, ha acabado cediendo a las propuestas de sus acreedores europeos, sólo que en esta ocasión las exigencias que ha tenido que admitir han sido más duras, más dolorosas y más estrictas que aquellas que se le habían ofrecido cuando se retiraron de la discusión para convocar el famoso referendo. El nuevo plan, que es una refundición entre su anterior oferta y las nuevas reclamaciones que le llegaron de la Comisión Europea; el paquete de recortes que ahora ofrece el gobierno griego es de 12.000 millones de euros, cuando en el anterior que le ofrecían a Tsipras recortes por sólo 8.500 millones de euros.

Las líneas rojas que el gobierno de Syriza se había marcado como innegociables, parece que han dejado de ser fundamentales porque, en la nueva oferta griega, se admite aumentar el IVA al 13% en el sector turístico al 23% en el de la restauración. También van a subir las tasas de las compañías navieras y el impuesto de los bienes de lujo. Se van a ir reduciendo, gradualmente, las jubilaciones anticipadas para que desaparezcan en el 2019. Sólo, curiosamente, se sigue manteniendo la inmovilidad del presupuesto de Defensa (algo que contradice las intenciones de su colega español, Pablo Iglesias, que lo primero que dijo es que prescindiría de tal ministerio). En definitiva, para no excedernos en detalles, se dice que la diferencia entre la oferta rechazada por Syriza antes del referendo y la propuesta presentada por ellos después del triunfo del “no”, según cálculos del doctor Arístides Hatzis, profesor de derecho de la universidad de Atenas, existe una diferencia de unos 4.000 millones más, como resultado del referendo, respecto a la situación anterior, en perjuicio del pueblo griego aparte de que, el cierre de los bancos ha perjudicado la economía de modo que el crecimiento anual que se estimaba en un 0’5%, ha quedado convertido en una caída del 3%.

No parece que el señor Tsipras y su partido populista pueda seguir presumiendo de sacar a Grecia del marasmo de la crisis económica que padece, ni que hayan sido capaces de doblegar, como presumían, a los hombres de negro, sólo que les han cambiando el nombre. Todos los insultos, descalificaciones, bravatas y amenazas se han quedado en agua de borrajas y ahora, la verdad es que, lo que buscan desesperadamente es renegociar la deuda, sin quita alguna por supuesto, para conseguir prolongar los plazos, algo que muy posiblemente se les va a conceder si es que, en este sábado y domingo que quedan para que la Comisión Europea reflexione y proponga modificaciones o lo acepta tal como está, hasta que el domingo, en la reunión del Consejo de Europa, se tome el correspondiente acuerdo.

Debo decir que lo sentimos por los ciudadanos griegos, al menos por aquellos que han sido arrastrados a la fuerza a esta situación y, por supuesto, por los enfermos y ancianos que, seguramente, han sido los grandes perjudicados por la locura de los políticos de izquierdas; no obstante, sabiendo que, en España, tenemos la metástasis del mismo cáncer que hoy gobierna en nuestra vecina Grecia, representada por estos radicales comunistas de Podemos, que se creen que levantando el puño amenazador e inundando de incompetentes las instituciones, van a conseguir atar los perros con longanizas convirtiendo a España en el país de Jauja, sólo porque expulsen a los ricos de sus empresas o arrebaten los pisos a sus propietarios para dárselos a los paniaguados que se creen que, como ha sucedido en Grecia durante muchos años, la mejor manera de vivir bien es a costa del Estado y sin respeto por la propiedad individual.

Ahora, los ciudadanos españoles han tenido la ocasión de verse en el espejo griego y de comprobar que, en manos de orates, de activistas, de comunistas bolivarianos y de comedores de cocos profesionales, no existe la menor posibilidad de sacar a nuestro país del empobrecimiento al que lo condujeron los gobiernos socialistas y que sólo existe una forma de poder salir de la crisis y seguir creciendo, como lo venimos haciendo en la actualidad: mantener el camino de impulsar a nuestras empresas, recuperar los mercados extranjeros, exportar, mejorar la productividad y trabajar para rescatar, hasta donde sea posible, el bienestar que dejamos que nos escapara de las manos. No lo decimos nosotros, lo dice el FMI, lo dice el Parlamento Europeo y lo dicen nuestros gobernantes, que ya anuncian un crecimiento del 3´3% para este 2015. Los antisistema, los progres y todos aquellos que siguen pensando que, desmontando todo lo existente y partiendo de cero, van a conseguir que el pueblo español recupere, aunque sea en parte, el bienestar que se esfumó con la explosión de la burbuja inmobiliaria, comulgan con las mismas ideas que han llevado al desastre al gobierno griego de Syriza.

Si, señor Iglesias y compañeros de ilusiones tercermundistas, vean ustedes en lo ocurrido en Grecia la imagen calcada de lo que sucedería en España si se les permitiese que llegasen al gobierno de la nación. Una cosa es lavar el cerebro a la gente, prometerles todo lo imaginable e inducirlos a la desobediencia civil, a las manifestaciones callejeras o a la insumisión a las leyes, donde es posibles que encuentre prosélitos dispuestos a destrozarlo todo y, otra muy distinta, es enfrentarse a un mundo globalizado, con economías interconectadas, con intereses repartidos y programas comunes que, como ha ocurrido en el caso griego, no pueden permitir que, en su seno, se produzcan intentos subversivos, destructivos, agresivos y amenazantes del bien común, que pudieran poner el peligro el euro, el mercado común y la propia subsistencia de la democracia; algo que está en completa contradicción con el obsoleto y desacreditado régimen comunista.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, le pedimos al revolucionario líder de Podemos que se dedique a dar clase y deje que sean los entendidos, los prácticos, los que de verdad quieren el progreso de España, quienes se ocupen de salvarla de caer en sus manos, para bien de todos los españoles.

La Educación no puede ser un juego para los partidos políticos
EDITORIAL El Mundo 12  Julio  2015

La necesidad de un cambio profundo y urgente en el sistema educativo es un clamor en la sociedad española. Junto a la sanidad, es el gran pilar de un Estado del Bienestar en el que descansa el porvenir de todo un país. La degradación que ha sufrido la enseñanza a lo largo de las últimas décadas es notable, a lo que ha contribuido de forma alarmante la politización con la que se ha abordado un asunto que debiera ser de Estado. Cada Gobierno ha tratado de reformar el sistema a su llegada al poder, lo que no ha servido más que para deteriorar la situación. Y, para colmo, en nuestro modelo autonómico las competencias educativas están transferidas y los gobiernos regionales no desaprovechan ocasión para llevar el agua a su molino y usar al alumnado como rehén de intereses partidistas. A dos meses de que comience el nuevo curso, al menos 10 comunidades ya han anunciado que no aplicarán la conocida como Ley Wert en la ESO y el bachillerato, lo que entre otras consecuencias supondrá que en cada una de esas regiones se estudiarán unas materias u otras, un auténtico dislate.

De entrada, la gravedad del asunto reside en que la Ley está para cumplirse, principio elemental de cualquier Estado de Derecho. Y que sean poderes públicos, en este caso autonómicos, los que se la salten ofrece al ciudadano un ejemplo tan escandaloso como descorazonador. Dicen las autoridades de estas regiones -todas las que no gobierna el PP- que la Lomce, la única ley de Educación de los 'populares' que se aplica en lo que llevamos de democracia, les otorga suficiente margen de discrecionalidad como para modificar a su antojo los currículos, cumpliendo unos mínimos. Pero lo cierto es que como ya ha ocurrido en el último año en el País Vasco o Andalucía, la supresión o imposición de asignaturas a gusto del gobernante autonómico de turno termina por desvirtuar completamente el espíritu de la Lomce y genera unas diferencias curriculares muy sustanciales entre alumnos de comunidades vecinas.

La Lomce salió adelante en su día sin más apoyos que la mayoría absoluta del PP. Y fue muy polémica tanto por la incapacidad para lograr consensos del ya ex ministro Wert como por la falta de ambición de la norma. Se quedó a medias para mejorar el sistema en aspectos fundamentales como la formación del profesorado o la prima del esfuerzo. Pero hoy es la Ley en vigor y debe ser cumplida; no es de recibo que tengamos un 'reino de taifas' con 17 sistemas educativos distintos, cada vez menos coherente.

La educación afecta a derechos básicos y fue un gran error que el Estado delegara tal competencia. Máxime cuando, como demuestran los Informes Pisa, las evaluaciones de los estudiantes españoles están a la cola de Europa. Sin duda, la gran asignatura pendiente que deberá acometerse en la próxima legislatura, sin demora, es una nueva Ley de educación consensuada entre los principales partidos que sirva de verdad para revertir la situación y que se mantenga en vigor el tiempo suficiente para dar sus frutos. La enseñanza no puede volver a ser objeto de disputas partidistas

Avenida de la Nación Española
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12  Julio  2015

A finales de 1980 escribí para el nº 10 de la revista Diwan (publicado a comienzos de 1981) un breve ensayo, "Por la calle de Unamuno", recogido en la versión ampliada de Lo que queda de España. Por desgracia, treinta y cinco años después, todo lo allí denunciado sigue siendo denunciable, pero permítame el bisoño lector de Libertad Digital rescatar estos párrafos:

"Empieza a ser de buen gusto escribir sobre autores que no cumplan siglos estos años o años estos días. Unamuno, tan poco de moda y de modas, nos da gusto en eso y en otras cosas. Primero, no tropezamos con la academia celebrándolo, y después, sí topamos con los que hay que topar: los munícipes espesos que andan descabalgándolo de las calles del País Vasco.

Resulta trágico y ridículo este carnaval de celebraciones centenarias mientras empiezan a resultar diarias las vejaciones públicas que a los nombres señeros de nuestras letras se hacen en ciertos lugares de España. Y no es casualidad que el sistema democrático español esté en peligro (sólo un mes después de publicado este ensayo se produjo el Golpe del 23F) gracias a los mismos grupos que quitan de los nombres de las calles vascas al vasco españolísimo Miguel de Unamuno. Va en buena compañía, en la mejor: Cervantes, que ha sido pionero en esta mudanza forzosa de los grandes nombres de la cultura española, pero sólo por su caso habría más motivo de reunión y movilización que por los centenarios que a cada paso congregan a las inteligencias oficiales.

Pasma la frialdad y la estupidez de esta falta de reacción ante hechos que sólo una mente trivial considerará triviales. ¿Cabe pensar que quienes se empeñan en quitar a Unamuno o a Cervantes de una calle pueden llegar a respetar alguna vez y de algún modo al pueblo que, en el mejor de los casos, sustenta y se sustenta de su espíritu?.

¡Qué horror –dicen algunos- tener que andar aún eligiendo entre Sabino Arana y Unamuno! El horror –decimos nostros- es pensar que esa elección no nos concierne; que la puesta en cuestión de un símbolo entrañable de la cultura en lengua española es cosa que pueda o deba resultarnos íntimamente ajena. Lo horroroso es ver a tantos que, ante esa vieja cuestión, todavía no se atreven a elegir".
(Diwan. Nº 10, p. 13)

La elección de la rendición
Pero, al final, eligieron. Ni los partidos de derecha (UCD-AP-PP) ni los ni de izquierda (PSOE-PSP-PCE) pusieron como condición para votar el cupo vasco la devolución de las calles de Cervantes, Unamuno y Baroja que les habían robado los separatistas. Desde Suárez y Aznar a Rajoy, y de González a Zapatero, todos los que han tenido sobrada ocasión de impedir la vulneración básica de los derechos civiles de todos los españoles en todo el territorio nacional, que empieza por arrancar el nombre de Cervantes de las calles y termina por prohibir la enseñanza en la lengua de Cervantes (es de lo que trata todo el ensayo citado) han declinado la honrosa ocasión de hacerlo.

Fueron y son tan imbéciles, tan vagos, tan cobardes que prefieren ignorar que privar de su nombre a una cosa y ponerle otro es apropiársela y expropiársela al que antes la tenía por suya. Que al despojar oficialmente -crimen político perpetrado por González y refrendado por el patriotísimo Aznar- de su nombre en español a cualquier ciudad española que también lo tiene en catalán, gallego o vasco se está admitiendo que el español –el idioma y el ciudadano- es un ser de prestado, de paso y, en el fondo, a eliminar de esa ciudad o región. Que es admitir la amputación del solar que durante tantos siglos ha albergado a la nación española. Y que cuando un zote dice en televisión que llueve en "Yirona", está borrando el calor y el frío, la lluvia y el trueno que durante siglos afrontaron tantos españoles –de allí y de paso- en esa ciudad, empezando por su heroico defensor en la Guerra de la Independencia (española, claro, la única librada en Cataluña) Mariano Álvarez de Castro, inmortalizado en el Episodio Nacional "Gerona" de Galdós. Ventajas del idioma común y de tan larga historia: el héroe de Gerona prueba que no todos los Marianos son como el manso de Pontevedra: barbeando tablas a la espera de cornear a algún subalterno.

Lo que va de Tierno a Carmena
Pero cuando los separatistas vascos le quitan a Unamuno una calle en Bilbao saben muy bien lo que hacen: borrar la memoria del Bilbao español y liberal, enfrentado en los "Sitios" a los carlistas del campo, absolutistas acérrimos. Cuando Pujol y su banda, siempre con el respaldo de PRISA y la cobarde aquiescencia de González, Aznar, Zapatero y Rajoy, amén de los barbianes del Supremo y los prevarigalupadores del Constitucional, han prohibido estudiar en español a los que tienen el español como lengua de cuna, les están forzando a admitir una ilegitimidad de origen, una bastardía que sólo pueden reparar cambiando de piel y de lengua y condenando a su nación. Y aunque lleve treinta y cinco años denunciándolo sin éxito, vale la pena repetirlo: mientras en cualquier sitio de España no se pueda estudiar en Español, se está asumiendo la destrucción de la nación política española, que es el ámbito de nuestras libertades, de nuestra igualdad ante nuestras leyes; se está aceptando que las leyes no sean nuestras y, sin embargo, que como ciudadanos españoles hemos de obedecerlas.
Manuela Carmena y Enrique Tierno Galván | EFE/UAM

No toda la derecha ha sido miope en este asunto. Ni toda la izquierda ha sido siempre insensible al carácter nacional que, por encima de partidos y banderías políticas, al margen de ideas y costumbres de épocas diversas, debe suponer la conservación de la memoria de todos los españoles que, con su arte, su valor o su talento, han engrandecido a la patria común. Ahora que el PSOE ha instalado en el Ayuntamiento de Madrid a una recua de ediles podemitas, algunos de ellos públicamente antisemitas, proetarras, anticristianos y admiradores de cualquier dictadura comunista. Y ahora que esos siniestros pijoflautas pretenden borrar del callejero de Madrid a más de un centenar de grandes españoles, de Pla y D´Ors a Dalí y Jardiel, de Mihura a Manolete y de Bernabéu al gran Ramón Gómez de la Serna, me parece adecuado recordar que ese alcalde al que dicen que se quieren parecer estos analfabestias totalitarios que cocean cuanto ignoran encabezó a comienzos de los 80 un gran homenaje de recuperación y reconocimiento precisamente al más brillante de los madrileños, al Ramón por excelencia.

Yo tuve el honor de participar en el cuádruple catálogo de aquella exposición –de la que LD dará cuenta pormenorizada- que con Tierno a la cabeza devolvió a Madrid al autor de El Rastro y Automoribundia. Y vi a Tierno mirar con una sonrisa las cartas de tiempos de la Guerra que pudo recuperar –junto a su estudio- Juan Manuel Bonet, y en las que Ramón escribía con tinta roja sobre papel amarillo, para significar su apoyo a la causa nacional. Y Tierno, que estuvo de recluta en el ejército de enfrente, hacía suya también esa causa, aunque adversa, a fuer de nacional. Y decía al final de su prólogo: "Al maestro debelador de estilos muertos y prejuicios deformadores, madrileño infatigable de Madrid y trabajador copioso y fecundo como pocos, le dedicamos hoy esta pequeña prueba de agradecimiento y admiración", (Ramón en cuatro entregas I, pp 4-5)

La infame Ley de Memoria Histórica
En El País de diciembre de 1980 (cuando yo escribía "Por la calle de Unamuno") puede verse la referencia al catálogo y la exposición en el Museo Municipal de Madrid y el anuncio de las conferencias de Giménez Caballero (fundador de Falange), Francisco Umbral (cercano al PCE, gran figura de El País, que meses antes había presentado Lo que queda de España en la librería Antonio Machado) y el propio alcalde Tierno Galván (creador del PSP, integrado en el PSOE). ¿Cómo es posible que aquel pacto no escrito pero indiscutible, sagrado, para la convivencia nacional, gracias al cual un fascista, un comunista y un socialista se unían para homenajear a Ramón Gómez de la Serna, se haya convertido en el anuncio del actual Ayuntamiento de Podemos (gracias al PSOE) de quitar la calle a Ramón en aplicación de la Ley de Memoria Histórica y según una lista elaborada por un tristoriador o delator ideológico de Izquierda Unida para proscribir del callejero madrileño a 150 personalidades por el delito de ser "franquistas"?

Siempre hubo una parte de la izquierda que no aceptó la democracia pero era minúscula, irrelevante frente al PSOE y al PCE que había pactado la Transición con el Movimiento Nacional de Adolfo Suárez y el "sucesor de Franco a título de Rey". La gran mayoría de la derecha –también la parte organizada en torno a Fuerza Nueva se negaba a aceptar el nuevo régimen, por haber liquidado mediante el "harakiri" de la Cortes el régimen de 1939- y la inmensa mayoría de la Izquierda –salvo la ETA y grupos terroristas de extrema izquierda como el FRAP y el GRAPO- estaban de acuerdo en que, con todos sus defectos, la amnistía general, las elecciones democráticas de 1977 y 1979, y el abrumador plebiscito en favor de la Constitución del 78 constituían bases irrenunciables de la libertad y la convivencia nacionales.

Fue el golpismo guerracivilista de Zapatero, en el Gobierno desde 2004 pero en la trinchera desde la mayoría absoluta de Aznar en 2000, el que rescató al peor PSOE y unido al separatismo y a los restos del PCE declaró la guerra a la libertad, a la memoria y a la nación. Esa máquina de odiar al que piensa diferente (si es de derechas, claro), de borrar de nuestra memoria todo lo que, en el correr de los siglos y por encima de guerras, de exilios, de persecuciones e inquisiciones, tenemos en común los españoles es lo que se plasmó en la infame Ley para la Memoria Histórica. Sólo por haberla firmado debería haber rodado la corona de Juan Carlos I. Sólo por no atreverse a derogarla merece el más absoluto desprecio Mariano Rajoy.

En todos los pueblos españoles, hasta los más pequeños, existe una Plaza de España. Con su ayuntamiento, su reloj a veces parado, su bandera no siempre nueva, pero con ese nombre que es el compromiso cotidiano con la patria común. Ojalá alguna vez, como prueba de que hemos sabido despertar de esta pesadilla totalitaria y conjurar la infamia de este bárbaro Ayuntamiento, incivil y liberticida, que se arroga el derecho a proscribir de las calles de Madrid a algunos de los grandes nombres del último siglo, la anchurosa entrada a nuestra capital, desde la Plaza de Castilla hasta Atocha, se llamase Avenida de la Nación Española. Siquiera un día, valdría la pena.

La «purga» callejera de Carmena enciende a juristas e historiadores
V. Ruiz-Alejos. La Razon 12  Julio  2015

El poeta Agustín de Foxá da nombre a una pequeña calle de Madrid situada junto a la estación de Chamartín

La memoria histórica está lejos de ser historia para la izquierda. Si bien ésta llegó a ser una realidad jurídica durante la última legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, cuando se aprobó la normativa que reconoció los derechos de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, ahora otras siglas tienen la intención de enarbolar esta bandera política. Las candidaturas de unidad popular aupadas por Podemos a los grandes consistorios del país en las elecciones municipales de mayo pretenden retomar la histórica reivindicación socialista y hacerla suya. La sitúan, de hecho, como una de sus medidas estrella, conscientes de la carga simbólica que entraña el asunto.

Y para muestra, un botón. El equipo de la alcaldesa madrileña Manuela Carmena ya ha mostrado durante esta semana su intención de retirar de la capital los nombres de las calles y plazas que hagan referencia a personas que colaboraron con el régimen del caudillo. Concretamente, Ahora Madrid quiere atajar el artículo 15 de la ley de 2007, el que hace referencia a la simbología y la nomenclatura. Una propuesta controvertida que, a pesar de estar por el momento sólo en el horizonte, ha vuelto a levantar viejos debates que parecían soterrados. La edil de Ahora Madrid Rita Maestre fue quien se encargó de levantar el polvo: «Intuimos que la Ley de Memoria Histórica no se está cumpliendo al cien por cien».

Desde el equipo de Carmena se asegura que no tienen previsto llevar a cabo la reforma de manera inmediata, puesto que consideran prioritario abordar otros asuntos como la paralización de los desahucios o la atención en los comedores sociales. «Hasta final de verano, nada. Sobre octubre se pensará», zanjan.

Varias calles y monumentos importantes de la capital han sido puestos en duda en los últimos días debido a que se ha presupuesto que un listado elaborado por el historiador Antonio Ortiz Mateos durante la última década en el que aparecen más de 300 personas «ligadas de un modo u otro al franquismo» podría servir como base para la purga de Carmena. En esta relación aparecen calles que hacen referencia a personas íntimamente ligadas al régimen y muchas otras del ámbito de la cultura cuyo nexo no parece tan evidente o ni siquiera existe en absoluto. Es el caso de personajes tan ilustres como Dalí, el ensayista Eugenio d’Ors o los escritores Ramón Gómez de la Serna, Agustín de Foxá y Muñóz Seca. El equipo de Gobierno municipal insiste en que no se está trabajando en ello de momento y que cuando llegue el momento formarán una comisión de expertos con el fin de determinar caso por caso qué calles son susceptibles de ser cambiadas.

En el caso de que se optase por tomar la lista de Ortiz como matriz se producirían inquietantes curiosidades como que la plaza de Salvador Dalí, que en la actualidad hace las veces de emplazamiento de espera a las colas que se forman para los espectáculos que tienen lugar en el Palacio de Deportes de Madrid, fue inaugurada a mediados de la década de los ochenta por el último alcalde socialista de Madrid, Enrique Tierno Galván. Paradójicamente, Carmena, por su forma y fondo, es una feligresa del modo de hacer política que trazó el «viejo profesor» e incluso Pablo Iglesias les ha equiparado.

Las asociaciones que llevan tiempo luchando en este sentido han recibido de muy buen grado la propuesta de Ahora Madrid después de que en los últimos años hayan reprochado el Ejecutivo de Mariano Rajoy que haya anulado de facto la ley socialista, al reducir a prácticamente cero los presupuestos destinados a la reparación de la memoria de los represaliados. Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica afirma que «es incomprensible que en Madrid en el siglo XXI tengamos la Plaza del Caudillo o El Arco de la Victoria porque estamos celebrando una dictadura». Pero entonces, ¿hay que derribar el Arco de la Víctoria?

Desde el plano jurídico, los ayuntamientos son los que ostentan la competencia para actuar con respecto al callejero y los monumentos públicos. Así lo confirma Rafael Escudero, profesor titular de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III y que ha tratado como investigador la memoria histórica desde la perspectiva legal, que se muestra partidario de analizar cada caso a nivel individual. «Hay que ir caso por caso. Si lo que se pretende es no homenajear a personas que participaron en la represión, hay que determinar el grado de participación de cada uno y eso debe hacerlo un grupo de expertos», asegura Escudero.

Pero mientras que desde Ahora Madrid se defienden en que simplemente cumplirán la ley elaborada por Zapatero, para algunos el problema se originó con aquel texto. Rafael de Mendizábal, magistrado emérito del Tribunal Constitucional, asevera que la Ley de Memoria Histórica «es inmoral porque perpetúa el odio e inconstitucional porque es contraria al pluralismo político y a la libertad ideológica, así que jurídicamente esa ley no tiene por qué ser cumplida». El también académico numerario de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación entiende que para quitar la calle a alguien se debería demostrar que hay un deshonor social. «No podemos cargarnos de un plumazo a magníficos escritores e intelectuales. En Francia, por ejemplo, no se ha jugado con la memoria de Victor Hugo. Toda lista de escritores, artistas e intelectuales es reprobable, esté quien esté», concluye De Mendizábal.

En esa misma línea se sitúa Jesús Palacios, historiador y editor de la revista Kosmos-Polis, que saca el asunto de la más inmediata actualidad y lo traslada al plano de las ideas. A su juicio, el término de memoria histórica es una contradicción en sí mismo, ya que, según defiende, no se puede legislar sobre la memoria por pertenecer al ámbito personal, ni tampoco sobre la historia, pues es algo que atañe exclusivamente al debate social.
 

De Miguel Ángel Blanco al caso Zapata
Fernando Lázaro El Mundo 12  Julio  2015

Hoy hace 18 años que Migel Ángel, nuestro Miguel Ángel, fue asesinado por ETA. Y hoy he conocido que de nuevo ese apellido estará de nuevo en primera línea. A Miguel Ángel lo asesinaron a cámara lenta. Su hermana Marimar, como presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo reclama que las víctimas no sean humilladas. Hoy he conocido el escrito, el recurso que Dignidad y Justicia ha presentado ante la audiencia nacional para evitar el archivo del caso Zapata, si, el concejal del ayuntamiento de Madrid, si, de Madrid, que hizo chistes a costa de las víctimas de ETA y del Holocausto. Y dignidad y justicia quiere que Marimar acuda a declarar como testigo, junto a,otras víctimas representativas de las diferentes etapas que hemos vivido de terror en España.

El recurso responde con elegancia pero con sólidos argumentos a los postulados utilizados por el juez Pedraz para archivar la causa contra el edil de Podemos. Además de rebatir con solvencia que Irene Villa no es la única víctima que se ha podido sentir humillada por las palabras de Zapata, entiende que el juez ha hecho una interpretación cuando menos alejada del derecho para cerrar la causa.

Conviene recordar que el instructor también archivó la causa para evitarle a Zapata sufrir la pena del telediario, el paseíllo ante los medios de comunicación.

El archivo del juez ha sido recurrido ya, también con contundencia, por el ministerio fiscal. No es frecuente por estas fechas ver a los fiscales arropar las posiciones de las víctimas.

El escrito de Dignidad y Justicia, además de pedir que se reabra la causa y se tome declaración a Marimar Blanco, también pide otras declaraciones.

Pablo Muñoz, hijo de Antonio Muñoz Cariñanos, asesinado por el comando Andalucía de ETA en Sevilla en 2000.
Javier José Correa, miembro de la Guardia Civil herido en atentado de ETA en San Sebastián en 2000.
Ana Velasco Vidal Abarca, hija del comandante de Caballería Jesús Velasco, asesinado por ETA en Vitoria en 1980. Hija de la fundadora de la AVT.

Iñigo Pascual Ramos, hijo de Angel Pascual, director de proyectos de la central nuclear de Lemoniz, asesinado por ETA en 1982.
Antonio Salvá, padre del guardia civil Diego Salvá, asesinado por ETA en 2009 en Calviá.
Segundo Morales, herido en un atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Irún en 1991.

Félix Jacinto Alfonso Holguín, herido en el atentado del 11-M.
Gumersindo Lago, hijo de Víctor Lago, general de división, jefe de la Acorazada Brunete asesinado por ETA en 1982.
Francisco Javier Zaragoza, policía herido en un atentado perpetrado por ETA en Eibar en 1988.

Francisco Javier López Ruiz, cabo primero de la Guardia Civil, herido en un atentado de ETA en 1978.
José Vargas, herido en un atentado de ETA en Hipercor de Barcelona en 1987. Murieron 21 personas y otras 45 resultaron heridas.
María Teresa del Pozo, herida en el atentado de ETA perpetrado en 1981 contra el general Valenzuela.

Y finalmente, Daniel Portero, hijo de Luis Portero, fiscal jefe del tribunal superior de Justicia de Andalucía, asesinado por ETA en 2000.

"El contenido del tuit de Zapata supone una banalización de las consecuencias que producen las acciones llevadas a cabo por ETA durante más de 60 años", apunta el escrito elaborado por la abogada Vanessa de Santiago.

Añade: "El sujeto pasivo del delito de humillación a las víctimas del terrorismo o sus familiares es un sujeto pasivo difuso, ya que no sólo se refiere a la víctima individualmente considerada, o en particular, sino también, en general, a todo el colectivo de víctimas del terrorismo que de una forma u otra han sufrido las acciones terroristas de una organizacion". Así, entiende que "el sujeto pasivo de dicho delito no se limita únicamente a la víctima individualmente considerada sino que trasciende a la generalidad de las víctimas de los delitos terroristas", finaliza el escrito.


José Luis Bonet, XXI Premio a la Tolerancia
El jurado destaca del empresario catalán "su implicación y su valentía en defender la Marca España y su unidad". Sucede a la hispanista y pedagoga Inger Enkvist.
Redacción Cronica Global 12  Julio  2015

El presidente del Grupo Freixenet, de la Fira de Barcelona y de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet (Barcelona, 1941), ha sido galardonado con el XXI Premio a la Tolerancia, que otorga anualmente la Asociación por la Tolerancia.

El jurado ha destacado su “responsabilidad cívica como ciudadano y empresario, así como su implicación y su valentía en defender la Marca España y su unidad, en un tiempo donde muchas empresas catalanas se ponen de perfil sobre este tema”.

Crítico con el proyecto sececesionista
Para premiar a Bonet -que es doctor en Derecho y profesor de Economía Política y Hacienda Pública de la UB y recibió la Medalla al Mérito en el Comercio en 2013-, el jurado también ha tenido en cuenta “sus sólidos valores manifiestos en sus actuaciones en favor de la conciliación entre catalanes de diversas ideas, y sus aportaciones a la convivencia y a la concordia entre los catalanes y el resto de los españoles, siendo él mismo un ejemplo de ponderación, sensatez y pragmatismo”.

Cabe recordar que, en los últimos tiempos, los posicionamientos públicos de Bonet en contra del proyecto secesionista le han puesto en el centro de la diana del independentismo más radical. A finales del año pasado, una diputada de CiU en el Parlament -Elena Ribera- y las juventudes de ERC hicieron un llamamiento a boicotear a Freixenet, aunque no tuvieron mucho éxito.

Sucede a Inger Enkvist
Bonet sucede a la hispanista, ensayista y pedagoga sueca Inger Enkvist, que recibió el Premio a la Tolerancia el año pasado. En anteriores ocasiones, el galardón, que se entrega desde 1995, ha recaído en Victoria Prego, Félix Ovejero, Regina Otaola, Xavier Pericay, Antonio Mingote, Carlos Herrera, Mario Vargas Llosa, Rosa Díez, Arcadi Espada, Antonio Muñoz Molina, Iván Tubau, Fernando Savater, Félix de Azúa, Gregorio Peces-Barba, Francesc de Carreras, Albert Boadella, ¡Basta Ya! y Baltasar Garzón, entre otros.

En esta edición, el jurado ha estado formado por Dolores Agenjo (licenciada en Filología Hispánica y directora de Instituto), Francesc de Carreras (catedrático emérito de Derecho Constitucional), Agustín Fernández (ingeniero técnico industrial y empresario), Pau Guix (autor, productor y director de escena), Loquillo (cantante), Sabino Méndez (compositor y escritor), Francesc Moreno (presidente del Consejo Editorial de CRÓNICA GLOBAL), Susana de la Cuesta (licenciada en Derecho), María Teresa Ginés (maestra y directora de colegio), José Ginés (vocal de la junta de Asociación por la Tolerancia), Margaret del Manzano (informática y vicepresidenta de Asociación por la Tolerancia), y Eduardo López-Dóriga (ingeniero químico y presidente Asociación por la Tolerancia).

La ceremonia de entrega del premio tendrá lugar en Barcelona en el mes de octubre.

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Naufragio del independentismo
Alejo Vidal-Quadras www.vozpopuli.com 12  Julio  2015

Ya se vislumbra el final de la aventura secesionista de Artur Mas, que se inició hace tres años contra toda lógica política, económica, social e internacional. A pesar de la pasividad y el entreguismo de los dos grandes partidos nacionales que durante décadas han contribuido con su pusilanimidad y sus continuas concesiones a los avances del separatismo en Cataluña, el proyecto de aniquilacion de la unidad nacional del actual Presidente de la Generalitat es un disparate de tal calibre que se está destruyendo a sí mismo. Es realmente interesante comprobar como ni la propaganda oficial masiva ni el adoctrinamiento de tres generaciones sucesivas de niños y jóvenes catalanes ni la sumisión comprada de los medios de comunicación ni el clientelismo inmisericorde aplicado a una sociedad moralmente deshuesada ni la coacción descarada han podido vencer a la realidad que, tozuda e impasible, se dispone a imponerse sin remedio.

El panorama presente del campo independentista es una combinación de caos y esperpento. Mientras las encuestas muestran el retroceso permanente del apoyo popular a la secesión, la división interna debilita a las huestes nacionalistas. El divorcio traumático entre Convergencia y Unió, el enfrentamiento cainita entre las distintas formaciones separatistas y el desprecio de la ANC, del Omnium Cultural y de la ACMI hacia los políticos, dibujan un cuadro desolador para los impulsores del nuevo Estado catalán. Porque en definitiva ¿quien mínimamente en sus cabales querría emprender un camino que conduce a la pérdida del 20% del PIB, a la salida de la Unión Europea, del euro, de la ONU y de todas las organizaciones internacionales serias, a la escisión de la Comunidad catalana en dos partes con alto riesgo de violencia en las calles y a la degradación de Cataluña a la condición de paria entre los pueblos del mundo? Sólo los fanáticos irredentos o los dispuestos a sacrificar al conjunto de sus compatriotas con tal de ser cabeza de ratón se empeñarían en semejante barbaridad. La mayoría de los ciudadanos de Cataluña han empezado a advertir, despertando de la pesadilla emocional y mentirosa en la que han querido sumergirles, que lo único seguro que les puede aportar la independencia es la ruina material y el empobrecimiento espiritual.

Vaya papelón el de un Moisés al que su pueblo en pleno recorrido hacia la tierra prometida le dice que no aparezca en cabeza de la expedición porque su presencia desprestigia la misión sagrada que deben cumplir. En estas circunstancias, lo mejor sería subir al monte Sinaí y quedarse arriba para siempre,aunque hay conductores de hombres de pacotilla que andan tan carentes de dignidad como de inteligencia. Y es que un cuarto de siglo de latrocinios del clan Pujol es mucho tiempo y muchos millones birlados como para exhibirse al mando del desfile.

Como esos navíos cuyo capitán los ha metido imprudentemente en una tormenta de grandes dimensiones, el barco independentista va perdiendo arboladura y su casco se va cuarteando bajo el castigo inclemente de los vientos y las olas desencadenados por la incompetencia, la venalidad y la falta de visión de sus líderes, que no son otra cosa que una banda de iluminados, corruptos y fracasados que intentan compensar sus delitos y sus frustraciones lanzándose a una aventura irresponsable cuya grandeza épica es comparable a la de una excursión al Montseny con alpargatas.

Todos los partidos, salvo EH Bildu, homenajean en Ermua a Miguel Ángel Blanco

El alcalde del municipio ha asegurado que tiene la esperanza de que en la izquierda abertzale "maduren cuanto antes, den los pasos que tienen que dar y reconozcan el daño enorme que hicieron a la sociedad"
europa press El Correo 12  Julio  2015

Representantes de todos los partidos en el Ayuntamiento de Ermua (PSE-EE, PNV, PP, Podemos e Irabazi), a excepción de los ediles de EH Bildu, se han sumado este mediodía al acto de homenaje celebrado en el Consistorio en homenaje a Miguel Angel Blanco, concejal de esta localidad asesinado hace 18 años por ETA.

El homenaje se ha celebrado en el hall del Ayuntamiento donde el alcalde de Ermua, el socialista Carlos Totorika, junto con la hermana el edil del PP asesinado y presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Mari Mar Blanco, han depositado un ramo de 18 rosas rojas -una por cada año de ausencia del edil- junto al busto de bronce con el rostro de Miguel Angel Blanco instalado a la entrada del Consistorio. Al acto de homenaje, se han sumado también representantes del PP como su secretaria general, Nerea Llanos, además de la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia.

El alcalde de Ermua ha recordado la figura de Miguel Angel Blanco y ha denunciado que ETA, "en nombre del conflicto y de la patria asesinó a muchos ciudadanos, limitando, además, la libertad de todos y la pluralidad en el País Vasco". Totorika ha aludido a la "indiferencia" que se produjo durante los años de terrorismo, lo que permitió "construir muros de silencio e indiferencia" en muchos municipios vascos. "Hoy en día muchos se han derribado, ETA ha sido derrotada, pero todavía hay muchos municipios donde este muro de silencio es una realidad", ha añadido.

Sobre la ausencia de los ediles de EH Bildu en el acto de homenaje, ha afirmado que tiene "la esperanza de que maduren cuanto antes, den los pasos que tienen que dar, reconozcan el daño enorme que hicieron a la sociedad". "Es relevante que esto suceda cuanto antes porque la convivencia requiere el reconocimiento del error, el respeto, la pluralidad, que todos podamos vivir dignamente y no tengamos que callarnos muchas cosas. Ello requiere que EH Bildu reconozca que se hizo mucho daño y que se atacó a la libertad de todos", ha agregado.

Por último, el alcalde de Ermua ha indicado que algunos "van a intentar vender como una lógica de liberación nacional algo que fue inaceptable" y ha señalado que es "muy relevante que esto no suceda".
 


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