AGLI Recortes de Prensa    Lunes 13  Julio 2015

La UE aprieta a Grecia tras dilapidar su Gobierno toda la credibilidad
EDITORIAL El Mundo 13  Julio  2015

Sólo un iluso podría pensar que lanzando un órdago a Europa, la pequeña Grecia lograría un tercer rescate con unas condiciones más ventajosas que los dos anteriores. Pero Alexis Tsipras, convencido de ello, decidió desafiar a sus socios del euro con su referéndum y este fin de semana ha probado lo amargo que es negociar cuando una de las dos partes desconfía profundamente de su interlocutor. La confianza se pierde muy rápido, pero cuesta mucho recuperarla.Y si hay algo que Grecia no tiene en estos momentos es tiempo. El Eurogrupo va a jugar con esta baza y pretende exigir a Atenas legislar las duras condiciones de su tercer rescate antes de firmar la ayuda. Pese a la dureza de esta propuesta, si se logra que salga adelante, Grecia tendrá motivos para celebrarlo. Asumir las condiciones del tercer rescate será doloroso para la sociedad griega, pero abandonar la zona euro sería mucho más traumático. Mientras, para el resto del euro un acuerdo también sería una gran noticia. Permitir que el país heleno abandone la moneda única sería un fracaso político imperdonable y una seria amenaza para la estabilidad de la Eurozona. Grexit (como llaman en el argot financiero a la salida de Grecia del euro)podría levantar una tormenta que salpicaría a las otras 18 economías que integran la divisa y en especial, a los países más vulnerables, como España.

Con sus incoherencias y su estrategia esquizofrénica, Tsipras ha hecho un daño irreversible a sus compatriotas. Los hechos son elocuentes. Nada más llegar al poder, el primer ministro heleno decidió recurrir a la demagogia para reclamar a Alemania unas indemnizaciones por los daños sufridos por Grecia durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial. No contento con esa provocación, el líder de Syriza empezó a coquetear con Putin en uno de los momentos más delicados para las relaciones entre Rusia y la UE por las secuelas de la crisis de Ucrania. Pero el despropósito de Atenas en este medio año no acaba ahí. La chulería con la que el ya ex ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, aterrizó en el Eurogrupo para negociar nuevas ayudas molestó a sus colegas europeos, a los que dejó plantados hace dos semanas, cuando se levantó de la mesa de negociaciones con un acuerdo mucho menos duro que el que ahora se plantea. No contento con el desplante, Tsipras decidió ir más allá y mantener la convocatoria de un referéndum que causó un profundo malestar en los países del euro a los que Varoufakis acusó de hacer «terrorismo» con Grecia en una entrevista publicada por EL MUNDO en la víspera de esa consulta. Con los bancos cerrados y la economía herida de muerte, el tono empleado por Tsipras en los últimos días no ha sido mucho más conciliador. El resultado de esa estrategia es una profunda desconfianza de Alemania y buena parte de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE en el líder heleno.

Si en el ámbito político el resbalón de Tsipras ha sido estrepitoso, en el económico ha sido aún peor. Dos semanas de corralito han hecho mella en la economía griega y han agigantado las necesidades financieras del país hasta los 86.000 millones de euros, frente a los 53.500 millones que se habían barajado inicialmente. Grecia está pidiendo a la Troika que le preste en tres años lo equivalente a la mitad de su PIB. Es lógico que sus acreedores, que ya han aportado ingentes cantidades de dinero y también deben responder ante sus opiniones públicas, no se fíen de Atenas. La situación es difícil. Pero por el bien de todos, es imprescindible acercar posturas y lograr un acuerdo que dé garantías a los países acreedores y cierto margen a Atenas para reflotar su economía. De otro modo, dentro de tres años seguiremos dando vueltas en el mismo callejón sin salida.

La capitulación del arrogante populismo de Syriza
Juan Ramón Rallo Libertad Digital 13  Julio  2015

Varoufakis se creyó un jugador más hábil de lo que realmente es: su estrategia desde el comienzo fue amenazar a Alemania, y al conjunto de la Unión Europea, con el órdago de hacer estallar el euro. El ex ministro de Finanzas estaba convencido de que Merkel y sus pares terminarían cediendo antes de experimentar un desmembramiento de la moneda única. Tal como declaraba hoy mismo: "Mi punto de vista —y así se lo trasladé al gobierno— es que si ellos se atrevían a cerrar nuestros bancos, nosotros debíamos responder con una agresividad similar aun sin llegar al punto de no retorno: debíamos emitir nuestra propia divisa, o al menos amenazar con hacerlo; debíamos aplicar quitar a los bonos griegos en manos del BCE, o anunciar que lo íbamos a hacer; y debíamos recuperar el control del Banco central de Grecia".

Pero la Eurozona no cedió sino que se mostró dispuesta a que el Gobierno griego se ahorcara con su propia soga. Y ahí fue cuando toda la estrategia griega se desmoronó: Tsipras reveló que iba de farol, que el referéndum había sido simplemente un paripé negociador y que su deseo no era la de salir del euro. En el juego del gallina, Tsipras fue el primer cobarde en salirse del carril. Fue ahí cuando tuvo que recular y ceder en prácticamente todo: la estrategia de Varoufakis lo había colocado en una ratonera y Tsipras no quiso morir matando, de modo que tuvo que capitular con deshonores.

Así, en menos de una semana después del dignísimo referéndum, la Troika ha conseguido que Tsipras no sólo le entregue la cabeza de Varoufakis y que se comprometa a implementar en 72 horas un acuerdo mucho más duro del inicialmente propuesto antes del referéndum, sino que además lo ha empujado a que aporte como garantía de la nueva deuda un conjunto de activos estatales valorados en 50.000 millones de euros. Alta condicionalidad (cese de Varoufakis, subida del IVA, recorte de las pensiones, automatización de las reducciones del gasto, privatización de la red eléctrica o reversión de la contratación de empleados públicos) y elevadas garantías para avalar la financiación lograda.

La derrota de Syriza ha sido absoluta, por mucho de que sus partidarios se agarren al desesperado asidero de que Tsipras jure haber logrado un compromiso de reestructuración de la deuda griega. Pero recordemos que semejante compromiso por parte del Eurogrupo siempre estuvo encima de la mesa, condicionado —como ahora— a que Grecia fuera cumpliendo sus compromisos. Lean, si no, el mensaje publicado por el Eurogrupo el 27 de noviembre de 2011, meses después de acordado el segundo rescate: "Los países de la Eurozona están dispuestos a tomar las siguiente medidas: rebajar en 100 puntos básicos el tipo de interés pagado por los préstamos recibidos por Grecia (…); alargamiento de los plazos de los préstamos en 15 años y un retraso en el pago de intereses de 10 años (...). Sin embargo, el Eurogrupo recalca que la deuda griega sólo se beneficiará de estas reformas de manera gradual y condicionada a una completa implementación de las reformas que el país ha suscrito". Tsipras, por tanto, no ha logrado nada nuevo a lo que había: si cumples, las condiciones financieras mejorarán; si no, se quedarán tal cual.

Mas si la pésima estrategia negociadora diseñada por Varoufakis no ha logrado ninguno de los objetivos ambicionados —más bien al contrario: ha terminado abocando a Grecia a aceptar condiciones más duras de las iniciales—, sí ha implicado unos brutales costes para el país. En primer lugar, la economía griega llega medio año paralizada como consecuencia de la incertidumbre sobre su futuro generada por Syriza. Segundo, la credibilidad y la confianza del Gobierno griego, y de buena parte de sus ciudadanos, frente al resto de Europa ha saltado por los aires y tardará mucho tiempo en reconstruirse. Tercero, probablemente la coalición gobernante esté herida de muerte toda vez que ha padecido una humillación innecesaria en caso de haber cedido a tiempo, dejando en consecuencia un Ejecutivo debilitado e inestable. Y, por último, el corralito bancario provocado por Syriza ha supuesto la puntilla para la economía y para la propia banca griega: las transacciones se han paralizado —y van a seguir paralizadas— durante semanas, las compañías se han descapitalizado, las importaciones se han congelado suspendiendo las operaciones de muchas empresas helenas y la propia banca ha experimentado unas pérdidas extraordinarias que le han abierto un agujero de 25.000 millones de euros.

En definitiva, la estrategia negociadora de Syriza desde que llegó al poder ha sido un arrogante disparate, propia de iluminados vanidosos que se creyeron los embustes con los que estaban engañando a sus ciudadanos. Un elevadísimo coste político, social y económico del populismo para terminar consiguiendo un acuerdo mucho peor al que tuvieron desde un comienzo a su disposición. "Dignidad", lo llamaban.

Simplificaciones criminales
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS El Mundo 13  Julio  2015

Decía ayer y decía bien David Jiménez (me cuesta llamarle 'nuestro director' tras los 25 años de Pedro J, con el que pené seis más en Diario 16) que la enfermedad de Grecia y de la Unión Europea, de la que Atenas no es sólo hipérbole sino metástasis, es la irresponsabilidad. Lo de que uno de los oficios más duros y arriesgados de la UE es el de recaudador de impuestos griego, porque lo apedrean, es brillante, pero inverosímil. La corrupción del sector es tal que, en época electoral, las multas caen un 30%. Más cruel es el destino del contribuyente español, que paga impuestos, sufre la peor subida fiscal de la historia de Europa, padece la arbitrariedad del Fisco, que cambia las exenciones según las estimaciones de ingresos y multa un año lo que ha permitido una década, y sin amparo legal alguno para el contribuyente. Salvo la corrupción, claro, si eres Infanta, rico o presidente del Barça. Pero Núñez ha ido a la cárcel veinte días por sobornar durante treinta años a inspectores de la Agencia Tributaria de Barcelona. Inspectores, ninguno. Una vez, ciertos amigos de Borrell y porque quiso Polanco. Si no, ni ellos.

Es cierto que la irresponsabilidad es el cáncer ético de Europa. Pero hay políticos que han aprendido a surfearla y rentabilizarla. La fórmula es la simplificación: banalizar un problema complejo ofreciendo soluciones fulminantes, mágicas. Ayer, preguntaban a una figura política con futuro:

«- Se alegró por el no griego en el referéndum.

-Fue una buena noticia. Un pueblo de Europa se ha levantado contra los tecnócratas de Bruselas y ha expresado su rechazo a la política de austeridad impuesta por la troika, una verdadera carnicería social.

-Una 'victoria contra la oligarquía', dijo usted.
-Sí. Ha sido un no de libertad. Una victoria del pueblo contra los oligarcas.

-¿Quiénes son los oligarcas?
-Está claro: la Comisión Europea, el BCE y todos esos no elegidos y que imponen sus normas a los pueblos europeos.»

¿Tsipras? ¿Pablo Iglesias? Podrían. Pero era Marine Le Pen en El País. No dice que gracias a esa UE que quiere abandonar con un referéndum a la griega, Francia lleva setenta años sin arruinarse para matarse con Alemania... hasta que llegan los americanos. ¡Sólo 27 años desde provocar la I Guerra Mundial a rendirse en la II! ¿Y no ha ganado nada Francia con la Unión Europea?

La plaga del populismo en España
ALFONSO GALINDO El Mundo 13  Julio  2015

España está infectada de populismo y demagogia. La infección ha alcanzado el nivel de plaga. Como escribió Camus, las plagas son comunes pero es difícil reconocerlas y cogen a las gentes siempre desprevenidas; se dicen que la plaga es irreal, un mal sueño que tiene que pasar; pero son los hombres los que pasan, y los humanistas en primer lugar porque no han tomado precauciones. Nuestros conciudadanos no son más culpables que otros, sólo olvidan ser modestos: se creen libres y nadie es libre mientras haya plagas. Para argumentar esta tesis y proponer soluciones es preciso diferenciar síntomas, estrategias, causas y consecuencias de la plaga.

Para identificar los síntomas del populismo y de la demagogia que anegan nuestra democracia basta con aclarar qué se entiende por ambos. La demagogia es un instrumento populista y, en este sentido, un índice y un factor de populismo. Consiste en manipular y ganarse a la gente aprovechando su indignación y su miedo, radicalizando y exagerando los motivos de crítica, reclamando el monopolio de sus aspiraciones e intereses -que justifica aunque sean irrealizables tachando de elitistas a quienes los cuestionan-, adulándola y acaparando su representación. Pero la demagogia sólo es una herramienta; el populismo es la esencia de la infección convertida en plaga. Más allá de las diferencias ideológicas tradicionales (afecta a todos los partidos y hay populismo de izquierdas y de derechas), su principio clave es el cuestionamiento y el desprecio de la mayoría de las mediaciones institucionales, que pueden ser violadas si al populista le conviene; por ejemplo, las normas garantes de la propiedad privada, las advertencias de los organismos internacionales, los consejos de las asociaciones empresariales, las resoluciones judiciales, las recomendaciones de las fuerzas de seguridad, la lógica propia de las transacciones económicas o, en suma, la racionalidad y la legalidad vigentes sin más.

Incluso la gran mediación institucional, el lenguaje cotidiano, es violentado por los populistas, con los que suele ser imposible debatir porque prostituyen el sentido tradicional de los conceptos sociales, políticos y económicos, enlodando la opinión pública de retórica vacía, sentimental, radicalizada y efectista. Por no hablar de gestos violentos como los escraches, que demuestran que el populista se salta los procedimientos establecidos porque se siente moralmente superior. En definitiva, el populismo menosprecia los controlables y discutibles principios racionales instrumentales (jurídicos, económicos, históricos, científicos, ...) e idealiza los evanescentes e infalsables principios voluntaristas finalistas (ideológicos, políticos, morales, religiosos, ...).

Según esta descripción, serían populistas gestos políticos como, por ejemplo, declarar que no se cumplirán las leyes injustas, u oponer a una resolución judicial la voluntad del pueblo, o elevar la mera imputación judicial a criterio de inhabilitación política, o reclamar de los gobiernos más política y menos gestión, o idealizar como más auténticas las manifestaciones populares que la acción ordinaria de los representantes legales, o interpretar con simplificaciones maniqueas los problemas más graves (distinguiendo entre buenos y malos, honestos y corruptos, progresistas y conservadores, pueblo y casta, ...) o, en definitiva, menospreciar los datos y los hechos y argumentar escupiendo eslóganes, mitos y tópicos. El populismo es gobernar según el españolísimo lema «esto lo arreglaba yo en cinco minutos».

El populismo critica radicalmente las instituciones, a las que considera coactivas, asfixiantes y no representativas. Frente a ellas, idealiza la supuestamente pura voluntad del pueblo, cuya representatividad reclama en exclusiva y a la que considera directamente realizable sin mediación alguna. La estrategia principal de este afirmacionismo populista es hoy la propaganda realizada a través del medio de comunicación más relativista y relativizador, y que más eficazmente anestesia nuestro sentido crítico: la televisión. Ningún otro medio es tan igualador y en ningún otro es tan fácil anular el principio de realidad, que siempre es frustrante y limitador, un aguafiestas para el populista. En la televisión, en cambio, todo es posible y hasta la realidad más fea o falsa puede mostrarse como bella o certera apariencia. Por ello mismo, la televisión es idónea para construir y expandir la otra gran estrategia populista: el carisma del líder. El liderazgo es indispensable para la homogeneización y hegemonía populista, para abrir la brecha y sembrar el germen del cambio del sentir mayoritario.

¿Cuáles son las causas de la plaga? Las hay teóricas y sociales. Los fundamentos teóricos clásicos del populismo están en el pensamiento de Marx, en concreto en su crítica al Estado de derecho liberal, que consideraba ilegítimo por estar al servicio del capitalismo y enmascarar los conflictos reales. Dicha crítica ha experimentado sucesivas modificaciones alcanzando una versión máximamente moralista en la idealización de mayo del 68, supuestamente un acaecimiento político inmaculado. La línea de reflexión contemporánea más afín y más usada por el populismo es la del marxismo gramsciano elaborado y enriquecido en la teoría de la hegemonía de Laclau. Pero la teoría acompaña y refuerza otros factores.

En el caso de España, la extensión de la plaga debe mucho a un clima de crisis de la representatividad de los partidos políticos en general, y de los gobernantes en particular, debido fundamentalmente a la corrupción de los mismos (tan real como a la vez sobredimensionada por los populistas) y a la crisis económica, y que está siendo aprovechado por líderes populistas y demagogos. Es preciso subrayar que ni las causas son irreales ni todos los mensajes populistas carecen de verdad y de legitimidad. Su carácter infeccioso proviene justamente de mezclar juicios y soluciones ciertos y rigurosos con otros demagógicos y manipuladores.

Por último, las consecuencias de la plaga son imposibles de determinar con precisión. Pero tanto el conocimiento de la historia como el de países recientemente infectados ilustra acerca de los efectos devastadores del triunfo del populismo. Los mismos pueden sintetizarse en el deterioro, sumamente grave por lo que implica, de los principios fundamentales de las democracias liberales occidentales, a saber: pluralidad de la sociedad civil, división y autonomía de los poderes, equilibrio de las cuentas públicas, respeto a la legalidad interna e internacional, etc.

Aun con sus limitaciones, la cultura política liberal que defiendo demuestra su superioridad, entre otras cosas, al admitir que es perfectible y reformable. Su plasticidad y su respeto a la libertad es tan alto que llega incluso a reconocer la legitimidad de la vida política más allá de los cauces establecidos. Lo que, sin embargo, es incompatible con una cultura política liberal es que los valores de la homogeneidad y de la identidad colectiva anulen los de la pluralidad y la libertad. Una sociedad demócrata-liberal no permitirá que el terror moralista e ideológico de los mitos se impongan a la autonomía de la razón.

Alfonso Galindo es profesor de Filosofía de la Universidad de Murcia y autor de Pensamiento impolítico contemporáneo (Sequitur, 2015).

El caballo de Tsipras
Pedro de Tena Libertad Digital 13  Julio  2015

Dice Montanelli, en su tragicomedia histórica sobre los griegos, que lo de Troya fue el primer episodio de una guerra destinada a perpetuarse en milenios y no resuelta aún: la guerra del Oriente asiático contra el Occidente europeo. Tal vez, porque pronto se vio a Putin intrigando tras las bambalinas y quién sabe si alguien más. La Grecia de los aqueos hizo que el primer Occidente europeo ganara aquella batalla. Ahora es la Europa donde se ha conservado lo mejor de la aportación histórica griega la que parece ganar una batalla más de esa guerra contra la caricatura de la Grecia inteligente que son sus gobernantes actuales. Pero ganar esa batalla no es perder Grecia, una de las puertas de Oriente, ni confundir a los griegos con sus deshonestos gobernantes. Unos gastaron sin medida nuestro dinero, el de más de 500 millones de europeos, rompiendo las reglas de la hospitalidad económica. Los últimos han fraguado operaciones de baja estofa política para engañar a todos, pero especialmente a los propios griegos.

¿Cómo calificar la estratagema del referéndum? Además de la locura de querer confrontar soberanías o representatividades, algo insultante que nada tiene que ver con los hechos comprobados –a saber, que no se devuelve lo que se recibió prestado y que no se ha tenido hasta ahora la voluntad de ordenar las cuentas domésticas para poder hacerlo–, lo del referéndum de Tsipras debería pasar a la historia como una nueva versión del episodio del caballo de madera que los aqueos, los europeos de entonces, dejaron astutamente a las puertas de la ofensora Troya. Porque ¿qué ha significado realmente el referéndum, si es que significa algo? No hay otra explicación que el engaño. Primero se creyó que era una trampa tendida a la vieja y alelada Europa –el mejor exponente de la democracia, la libertad y el bienestar de todos los tiempos, a pesar de sus mezquindades y defectos–, para formalizar el impago por los siglos de los siglos amén con su no popular a Europa. Luego, alguien infectó la interpretación con la idea de que el referéndum fue convocado para ser perdido y así justificar una retirada de los 10.000 syrizos o más para que el marrón se lo comieran otros. Pero finalmente lo que parece es que el referéndum ha sido un caballo de Troya contra los propios griegos, a los que se prometió todo para cumplir nada. En el canto IX de La Ilíada se dice: "Es mi enemigo, como las puertas del Hades, el que oculta en la mente una cosa y dice otra".

Cabe que algunos tontos hayan querido comparar a Tsipras con un valiente y astuto Odiseo, pero, recuérdese, antes de que zarparan las naves aqueas contra Troya, el héroe se fingió cobardemente loco para no combatir. No, Tsipras ha actuado como un cobarde si es que pretendía realmente que el referéndum se perdiera, explicación cada vez más sostenible, tras la genuflexión incondicional ocurrida después. En todo caso, ha actuado como un peligroso demagogo. Aristóteles, qué tiempos griegos aquellos, escribió que "casi la mayoría de los tiranos, por así decir, han surgido de demagogos que se han ganado la confianza calumniando a los notables" y adulando a los malos ciudadanos y a los pobres, añadía luego.

Pero, eso sí, bienventurados los griegos cuando paguen lo que deben y consigan quitarse de encima a esos demagogos que no aman al pueblo sino que lo adulan, lo embrutecen y lo dividen para imponer la tiranía con engaños. Está escrito con todas las letras en el libro V de la Política.

Podemos: los círculos, ceros a la izquierda
EDITORIAL Libertad Digital 13  Julio  2015

Podemos se vendió como el partido del pueblo que iba a gobernar para el pueblo y por medio del pueblo. Se proclamaban el partido anticasta por antonomasia; el partido de los ungidos que por fin iban a implantar la democracia en España, tras la larga noche del franquismo y la madrugada postfranquista del régimen del 78.

Desde el minuto uno era mentira. No podía dejar de serlo, habida cuenta de que Podemos es un engendro liberticida creado por admiradores confesos de Lenin, artífice de uno de los regímenes más criminales que haya sufrido jamás la humanidad, el comunismo bolchevique que asoló Rusia y sus satélites durante 70 años.

El excecrable criminal Vladímir Ílich Uliánov, alias Lenin, también se sirvió de la democracia para engañar a los desesperados, a los ingenuos, a los ignorantes y a los estúpidos. En cuanto a su PCUS, se regía por el denominado centralismo democrático, que tenía de democrático lo que las tristemente célebres y felizmente desaparecidas democracias populares: absolutamente nada.

Mediante el uso abusivo de listas plancha y primarias cargadas, el grotesco émulo de Lenin que atiende por el nombre de Pablo Iglesias Turrión está haciendo de Podemos un fortín inexpugnable para él y sus compinches. Los famosos círculos ciudadanos son ahí un muy publicitado cero a la izquierda. Carne de cañón y propaganda. Sorprendentemente, numerosas voces se sorprenden. ¿De qué? ¿Por qué? Aquí no caben la ignorancia ni la ingenuidad como atenuentes o eximentes: a diferencia de lo que sucedió en tiempos de su psicopático referente ruso, el Lenin vallecano sólo puede engañar a quienes quieren ser engañados.

Tampoco en esto Podemos es la solución. También en esto Podemos es un problema. Uno de los más graves a los que se enfrenta España en esta hora especialmente complicada.

¿Se avecina el fin de la UE?
Alejandro Inurrieta www.vozpopuli.com 13  Julio  2015

Hay toda una corriente política, pero también económica, que está empezando a plantear abiertamente acabar con el club de la UE, y por tanto del euro. Grecia parece una buena excusa para lanzar todo el arsenal mediático contra Bruselas, gracias, en parte, a la pésima gestión del conflicto por parte de la Comisión Europea, y la ausencia de contrapesos políticos en la Cámara de Estrasburgo.
La excusa de Grecia se está utilizando para empezar la disolución del euro y de la UE

Aunque ya lo sabíamos, el órdago de Grecia ha puesto de manifiesto la ausencia de proyectos económicos y políticos diferenciados entre las dos granes familias que moran los cálidos asientos del Parlamento Europeo, sobresaliendo siempre la idea mercantil de la eurozona, sin espacio para un cambio drástico de orientación política y económica.

El peso del sector financiero, verdadero cáncer de nuestro tempo, es que el que decide en cada momento qué se hace, cuánto se presta y qué cantidades se pueden condonar, y a quién. Todo el espectro del análisis se lleva a cabo penando en qué van hacer los bonos, o cómo va evolucionar la bolsa, como si ello fuera el verdadero origen de la economía globalizada. Todos los avances que podría haber traído la globalización los ha destruido la avaricia y codicia de los inversores de casino, que tratan de presionar a gobiernos y entes multilaterales para que defiendan únicamente sus intereses.

El sector financiero lidera este movimiento al constatar que ha dejado de ser rentable
El mundo económico es un gigante fondo de pensiones en el que los pensionistas, población muy respetable y defendible, decide en cada momento la política económica a seguir por parte de los gobiernos nacionales, y por extensión al mal llamado gobierno europeo. Esta búsqueda permanente de valor para los inversores, ha degenerado en la creación de instrumentos de ingeniería financiera capaces de destruir el sistema financiero internacional, bien es verdad que gracias al uso pervertido en algunos casos de los abyectos bancos de inversión. Esta teoría financiera tan manoseada que proclama la eficiencia de los mercados y que los precios incorporan toda la información disponible sigue engañando a miles de pequeños inversores, como se está viendo en China, a perder todos sus ahorros en casinos dominados por entes con tan pocos escrúpulos como Fidere, Blackrock o Goldman Sachs.

La obsesión por el valor del inversor está destrozando la economía productiva
En este contexto internacional, Grecia ha intentado desafiar al gran capital, mostrado en este puzle por Alemania y los pequeños países del norte, como Finlandia o Austria, curiosamente países donde su banca ha sufrido los efectos de la especulación con activos basura. Pero este sistema financiero, apoyado por el BCE y también por los contribuyentes alemanes, nunca pierde y todavía se atreve a dar ejemplo de austeridad al resto de habitantes del Sur, los vagos y maleantes que nos gastamos el dinero del norte. Este desafío, forjado por un grupo de reputados soñadores educados en los mejores centros educativos del mundo neoclásico, se ha dado de bruces contra la realidad financiera de una maquinaria que no va a permitir que gire hacia posiciones no tanto radicales, sino simplemente aquellas que busquen desmantelar la orgía financiera que está matando a medio mundo, que está dejando a un lado los derechos políticos, civiles y laborales, y que sólo busca retribuir la enorme bolsa de liquidez de los rentistas.

Tras el fracaso griego, jaleado en España por el PP, PSOE y todo la caterva de economistas y think tank supuestamente progresistas, ahora es el tiempo de que Francia caiga en manos del fascismo de Le Pen, que Alemania vuelva a tener una fuerza política fuerte con planteamientos cercanos al nazismo, y que el Reino Unido se salga de la UE para volver a la época victoriana. Sin una visión económica que mire al ser humano, que vuelva a pensar en producir bienes y servicios y que contemple las instituciones como un órgano colaborativo, en lugar de ajustar cuentas históricas como está haciendo Alemania con Grecia, nada tendrá sentido.

Los nuevos movimientos antieuro de tintes fascistas empiezan a ser peligrosos
La UE, tal y como fue concebida, está muerta, y así lo está el euro. Curiosamente, cuando crearon estas instituciones no se encargaron de redactar fórmulas legales de salida, lo cual está dificultando lo que Alemania está deseando, expulsar a Grecia e ir hacia un modelo de germanización absoluta de la UE. Este modelo, basado en el ahorro y la aversión a la inflación en lo económico, tiene connotaciones incluso de pureza de raza entre algunos de sus más ilustres defensores, y ello da pavor. Por suerte para Alemania, la socialdemocracia teutona se ha posicionado, incluso, más a la derecha de Merkel, como queriendo hacer méritos para que pueda seguir siendo la muleta del nuevo régimen que se está abriendo paso en Europa.

Mientras el debate sea la edad de jubilación en Grecia o si la deuda es no sostenible, algo mucho más preocupante se está gestando y no hay contraposición política. Sryza en Grecia o Podemos en España no tienen la capacidad de servir de contrapeso, ya que en muchos casos, serán comprados por el régimen, algo que se nota en la defensa que hacer Tsripras del gasto militar.

Los partidos como Sryza o Podemos no son la alternativa ya que serán engullidos o comprados
En suma, bajo la falsa excusa del pago de la deuda griega para que vivan bien los pensionistas universales, se esconde una revolución silenciosa que está generando el declive estructural de gran parte de la sociedad que no participa de la orgia financiera, básicamente porque carece de ahorro. Los que sí han ahorrado en China ahora están sufriendo la manipulación de los precios de los activos. Esto ya lo han sufrido los pensionistas de Bankia, con las preferentes, gracias a los trucos diseñados por el Banco de España y entidades de inversión en España para generar capital para la banca.

Si nada lo remedia, la UE y el euro están abocados al fracaso y a su disolución. Tal vez sea un buen momento para desempolvar la peseta.

Rescate Griego III: medio billón de euros desde el año 2010
Rubén J. Lapetra www.elespanol.com 13  Julio  2015

No es el primero, ni el segundo. Llega el tercer rescate financiero para Grecia, que ha recibido más ayuda financiera en cinco años que la suma de España, Irlanda y Portugal, los otros tres grandes países asistidos desde la Eurozona.

Más dinero para Grecia, más pérdidas para Europa. La maratoniana negociación de 17 horas en Bruselas ha dado a luz un complejísimo acuerdo de último minuto para rescatar a la república helena. No será fácil de ejecutar, rezuma provisionalidad, pero hay acuerdo y Grecia seguirá bajo la protección del euro. El Gobierno de Alexis Tsipras solicitó el pasado viernes un tercer programa de ayuda financiera desde Europa por valor de 53.000 millones de euros hasta 2018 y pidió una quita (descuento) sobre su deuda.

La respuesta desde Bruselas ha sido otra: Grecia necesita 86.000 millones de euros para salir a flote, pero las nuevas condiciones serán mucho más duras para el país. Además no habrá ninguna quita de la deuda griega a corto plazo, aunque no se descarta antes de que concluya el plan en 2018. La mayoría de los detalles del acuerdo están todavía por definir. No obstante, si se conoce que el Eurogrupo armará a través del MEDE (Fondo de Rescate Permanente) esa inyección de 86.000 millones de euros a Grecia hasta 2018. De partida, hasta 8.000 millones serán inversiones a fondo perdido.

El fondo griego de privatizaciones
A cambio, los países europeos han exigido la creación de una sociedad de activos públicos griegos (empresas, infraestructuras, terrenos…) que funcionará como un fondo de inversión. Será un aval y una garantía para Bruselas. Estará valorado en 50.000 millones de euros y será tutelado por la ‘troika’ europea. Con los ingresos que se obtengan de este fondo gestionado por Europa se recapitalizará a la banca griega, se reducirá la deuda del país y participará en un plan de inversiones de 35.000 millones para dinamizar su economía y que será supervisado por la Comisión que dirige Juncker.

El Eurogrupo estima que las entidades financieras del país (Piraeus, Alpha, NCG y Eurobank, entre otras) necesitan de forma urgente, al menos, 25.000 millones para volver a operar, levantar el corralito y no colapsar en los próximos días. Según esas mismas estimaciones, el Estado necesita otros 7.000 millones para afrontar pagos al Banco Central Europeo (BCE) el próximo 20 de julio y ponerse al día con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con quien debe ponerse al día tras su impago el pasado 30 de junio. El FMI, frente a lo reclamado desde Grecia, volverá a participar en la ayuda.

En perspectiva, este será el tercer rescate de Grecia en cinco años. Se eleva así la factura griega a cerca de 323.000 millones desde 2010, amén de las citadas reestructuraciones de la deuda que ya habían superado los 200.000 millones (hasta febrero de 2012). En total, el conjunto de programas de asistencia financiera para Grecia desde la Eurozona ha movido en el último lustro supera el medio billón de euros entre préstamos nuevos, condonaciones y reestructuración de su deuda.

Cronología de la tragedia griega
La sucesión de acontecimientos desde hace tres semanas han dejado a Grecia al borde salir del euro. Los tiras y aflojas inacabables entre Grecia y el Eurogrupo han vivido de por medio un impago al Fondo Monetario Internacional (FMI) por 1.600 millones de euros el pasado 30 de junio y un referéndum en Grecia en el que se votaba ‘sí’ o ‘no’ a las medidas de rescate planteadas por Europa.

Los griegos dijeron ‘no’ y pese a ese rechazo, Tsipras ha presentado una propuesta de rescate y reforma similar a la rechazada en las urnas. No solo contempla subidas de impuestos, también congela las pensiones actuales, eleva la edad de jubilación a 67 años (como en otros países europeos) y supondrá la creación de una autoridad de vigilancia fiscal independiente al Gobierno de turno en Grecia.

El plan acordado (subidas de impuestos, privatizaciones y reformas de la pensiones) se ha convertido en un revés para Tsipras, su Gobierno y el actual Parlamento griego -mayoritariamente poblado por Syriza-, que deberá aprobar las medidas. También deberán votar otros seis parlamentos en seis países europeos, sin cuya participación puede encallar la ayuda.

El origen del drama. En octubre de 2009, poco después de llegar al poder, el Gobierno del PSOK revela que el Estado tiene un déficit en sus cuentas más alto de lo publicado. Sus efectos son inmediatos e implacables: se destapa la desconfianza de los inversores y socios de la Eurozona sobre Grecia. Comienza una crisis que deja fuera de control a las finanzas públicas, debido a que se dispara la prima de riesgo y el coste de financiarse en los mercados es prohibitivo.

Primer rescate. En mayo de 2010, el país que entonces gobierna Papandreu recibe el primer ‘pack’ del rescate (110.000 millones de euros) hasta mayo de 2013. En noviembre de 2010, el Parlamento griego aprueba una serie de recortes y medidas de austeridad. En noviembre de 2011, Papandreu dimite y se convocan nuevas elecciones.

Primera reestructuración de la deuda. En febrero de 2012 se aprueba la reestructuración de la deuda con descuentos y quitas al valor de los bonos emitidos por el Estado griego. Esos descuentos alcanzan los 206.000 millones de euros y los principales perjudicados son los inversores privados como bancos, fondos de inversión y de pensiones.

Segundo rescate. También en febrero de 2012 se pone en marcha el segundo rescate desde la Eurozona para ayudar a los griegos. Se valora en 165.000 millones de euros y se extenderá hasta junio de 2015.

¿Capítulo final? Es en la entrega del último tramo de este segundo rescate cuando comenzaron a chocar las posiciones de Europa y Grecia. El nuevo Gobierno de Tsipras -que ganó las elecciones en diciembre de 2014- considera impagable la deuda del país y se opone a seguir adoptando medidas de austeridad. El resto de la historia se está escribiendo ahora.

La capitulación total de Tsipras
Juan Sanhermelando www.elespanol.com 13  Julio  2015

Ha hecho falta un maratón negociador final de 17 horas, con noche en blanco incluida. Pero ya en tiempo de descuento, los jefes de Estado y de Gobierno de la eurozona han alcanzado, poco antes de las 9:00 de este lunes, un frágil acuerdo (aquí el texto) que de momento frena la salida de Grecia del euro y su hundimiento económico.

A cambio de este salvavidas, el primer ministro griego, Alexis Tsipras ha tenido que capitular y abandonar por completo las promesas de poner fin a la austeridad con las que ganó las elecciones. No sólo tendrá que aplicar todos los ajustes que rechazaba y a los que los griegos dijeron ‘no’ en el referéndum del 5 de julio, sino que los acreedores le han impuesto ahora medidas mucho más duras en áreas como la reforma laboral o las privatizaciones.

Además, Grecia queda sujeta a una supervisión sin precedentes que prácticamente la convierte en un protectorado de la UE. Algo difícil de asumir para un Gobierno como el de Syriza, que defendió el fin de la troika (formada por Comisión Europea, Banco Central y Fondo Monetario Internacional). Pero la última ronda de negociación ha dañado también la imagen de Alemania por la gran dureza que ha exhibido hasta llegar a poner por primera vez negro sobre blanco en un documento la opción de que Grecia salga de forma temporal del euro.

¿Qué tiene que hacer Grecia ahora?
El Gobierno de Tsipras se ha comprometido a aprobar en el parlamento griego de aquí al 15 de julio -es decir, en apenas 48 horas- un total de cuatro leyes, algunas de las cuales fueron rechazadas por una mayoría del 61% en la consulta de la semana pasada. Se trata de una primera reforma del IVA y de las pensiones; de una norma para garantizar la plena independencia de la oficina estadística griega ELSTAT y de la introducción de un sistema automático de recorte del gasto cuando se produzcan desviaciones presupuestarias. Antes del 22 de julio, Grecia tendrá que aprobar otras dos normas: la reforma del Código Civil para reducir el coste de la justicia y la legislación de la UE sobre reestructuración y liquidación de bancos.

La aprobación inmediata de estas leyes ha sido la condición exigida por los acreedores a Tsipras para restablecer la confianza, ya que casi ningún país se fía ya de él tras la convocatoria por sorpresa del referéndum. Si Atenas cumple en los próximos días, el Eurogrupo celebrará una nueva reunión este miércoles, probablemente por teleconferencia, para autorizar formalmente el inicio de negociaciones con Grecia para un tercer rescate. Inmediatamente después tendrán que pronunciarse los parlamentos de seis países: Alemania, Finlandia, Holanda, Eslovaquia, Estonia y Austria.

¿Cuánto costará el tercer rescate?
Los líderes de la eurozona calculan que las necesidades financieras de Grecia en los próximos tres años ascienden a 86.000 millones de euros, que habría que sumar a los 240.000 millones de los dos primeros rescates. La elevada factura del tercer rescate –que se explica por el fuerte deterioro económico provocado por el cierre de bancos y el corralito desde el 29 de junio- ha “sorprendido” desagradablemente a los acreedores, que todavía quieren rebajarla con los ingresos de privatizaciones o el dinero que pueda lograr Atenas cuando recupere el acceso a los mercados, según fuentes europeas. Parte de este dinero debe desembolsarse de forma urgente, ya que Grecia tiene pagos que ascienden a 7.000 millones de euros el 20 de julio y otros de 5.000 millones en agosto, sobre todo por vencimientos del Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El tercer rescate incluye una reserva de hasta 25.000 millones de euros para la recapitalización del sector bancario, de los cuales 10.000 millones estarían “disponibles inmediatamente”. Una “rápida decisión” sobre el tercer rescate “es una condición para permitir que los bancos reabran”, admiten los líderes de la eurozona en el borrador de conclusiones.

¿Tendrá el tercer rescate condiciones adicionales?
Sí. Una vez que se inicien las negociaciones, Grecia y sus acreedores deben firmar un nuevo memorándum que recogerá condiciones más duras que las rechazadas en el referéndum debido al empeoramiento económico y también a que el tercer rescate incluye dinero nuevo para tres años. Muchos de los requisitos extra están ya detallados en el acuerdo cerrado este lunes: otra reforma ambiciosa de las pensiones, liberalización de los mercados de productos (farmacias, leche, panaderías, transporte por ferry), privatización de la red eléctrica o modernización de las normas sobre convenios y despidos colectivos.

Otra concesión que el Gobierno de Syriza se ha visto obligado a hacer a sus acreedores es la de dar marcha atrás y rectificar todas las leyes que ha aprobado desde su llegada al poder en enero sin el consentimiento de la troika, por ejemplo para contratar funcionarios. O si prefiere, adoptar medidas correctivas con el mismo impacto presupuestario. Sólo se salva la legislación para paliar la crisis humanitaria en Grecia.

¿Qué pasa con la supervisión de la troika?
El fin de la troika (formada por la Comisión, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) y de las políticas dictadas desde Bruselas era una de las principales demandas del Gobierno de Syriza. Tsipras también ha claudicado en esta cuestión cediendo a las presiones de los acreedores, que desconfían de sus políticas. A partir de ahora, Grecia deberá “consultar y acordar con las instituciones (de la troika) todos los proyectos de ley en las áreas relevantes con suficiente antelación antes de presentarlos a consulta pública o el parlamento”.

Los inspectores de la troika podrán además volver a Atenas para “mejorar la aplicación del programa y controlarlo”. El Gobierno de Syriza había bloqueado las visitas de los técnicos a los ministerios y había tratado siempre de llevar la negociación al máximo nivel político de ministros o jefes de Gobierno.

¿Cuáles han sido los principales escollos?
El nuevo ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, había aceptado desde el Eurogrupo del sábado la mayor parte de las exigencias de los acreedores debido a la situación desesperada de los bancos del país, que apenas sobreviven con la línea de liquidez de emergencia (ELA), que les proporciona el BCE. “Si no tuviéramos una pistola en la cabeza, ni nos plantearíamos aceptar” los recortes, aseguraba la delegación griega durante la madrugada del domingo.

De hecho, a las 4:00 horas, el acuerdo parecía inminente. Pero el primer ministro Tsipras intentó plantarse en dos cuestiones: rechazaba la propuesta de Alemania de crear un fondo de privatizaciones y no quería que el Fondo Monetario Internacional supervisara la aplicación del tercer rescate. También en estos dos puntos acabó cediendo a la presión de los acreedores. El FMI seguirá participando en el programa de asistencia financiera porque lo exigen países como Alemania.

¿Cómo funciona el fondo de privatizaciones?
Este nuevo instrumento es una de las claves del acuerdo. Se trata de que Grecia transfiera a un fondo independiente activos públicos por un valor de hasta 50.000 millones de euros. El fondo se encargará de irlos vendiendo progresivamente, como hace por ejemplo la Sareb con los activos inmobiliarios de la banca nacionalizada en España. La mitad de los ingresos tendrán que dedicarse a la recapitalización de la banca. 12.500 irán a reducir deuda y el resto a inversiones.

Tsipras sostenía que es imposible lograr 50.000 millones de euros con privatizaciones y alegaba que el propio FMI cifra en 500 millones al año los ingresos máximos. Tampoco le gustaba la filosofía del instrumento y dejar el control a los acreedores. Pero los países más duros han impuesto que se mantenga la cifra de 50.000 millones. La única concesión que hacen es que el fondo esté basado en Grecia en lugar de en Luxemburgo. La gestión correrá a cargo de los griegos pero “bajo supervisión de las instituciones europeas”.

¿Habrá reestructuración de la deuda?
La principal concesión que obtiene Grecia del acuerdo es el compromiso de los líderes de la eurozona de estudiar “posibles medidas adicionales” para garantizar la sostenibilidad de la deuda helena, que ahora se sitúa en el 177% del PIB. Y mencionan en concreto dos: “la posible extensión de los periodos de gracia y de pago”. No obstante, dejan claro que “no se llevarán a cabo quitas nominales sobre la deuda”. Este alivio de la deuda sólo se aplicará tras la primera revisión positiva del nuevo rescate, que podría ocurrir en otoño.

En realidad, se trata de una victoria pírrica para Tsipras, ya que la oferta de alargar plazos y reducir tipos de interés para aliviar la deuda griega ya estaba sobre la mesa desde el Eurogrupo celebrado en noviembre de 2012. Hasta ahora no se ha aplicado porque Atenas no ha cumplido. “Hemos tenido éxito en garantizar la reestructuración de la deuda y en la obtención de fondos significativos para el crecimiento”, ha dicho el primer ministro heleno al término de la cumbre. Los fondos a los que se refiere son los 35.000 millones de euros prometidos por el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker. Pero no se trata de dinero nuevo sino de ayudar a Grecia a absorber mejor los fondos estructurales que ya tiene adjudicados.

¿Se descarta el ‘Grexit’?
Uno de los factores que ha emponzoñado las negociaciones y ha dificultado el acuerdo ha sido la dura propuesta que planteó el sábado el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, y que incluía el fondo de privatización, que al final ha salido adelante, y también la opción de ofrecer a Grecia una salida temporal del euro (‘Grexit’) durante cinco años para que pudiera reestructurar su deuda. El ‘Grexit’ apareció así por primera vez en un documento de trabajo que se hizo público y agravó la fractura entre los países más duros –Finlandia, Holanda, Eslovaquia, Eslovenia y los bálticos- y los más cercanos a Grecia, en particular Francia, y en menor medida Italia o Chipre.

De hecho, el ‘Grexit’ temporal llegó a figurar en el borrador de acuerdo que el Eurogrupo envió a los jefes de Estado y de Gobierno, y sólo se eliminó ya bien entrada la madrugada porque resultaba inaceptable para Atenas y Paris. “El plan A se ha cumplido y por eso no necesitamos plan B”, ha dicho la canciller alemana, Angela Merkel, para justificar la desaparición de cualquier referencia a una salida de Grecia del euro.

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ha sostenido que en el compromiso aprobado “no hay ganadores ni perdedores”. “No creo que los griegos hayan sido humillados”, ha sostenido. Para el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, los ajustes extra exigidos a Grecia “en absoluto” son una venganza por el referéndum sino “medidas razonables” para el crecimiento”. Y el presidente francés, François Hollande, dice que se trata de una “decisión histórica”. “Si Grecia hubiera salido, se habría dicho que la eurozona no era capaz de conservar su integridad”, ha apuntado.

Sólo el tiempo dirá si este tercer rescate tendrá más éxito que los dos primeros, lastrados por los desacuerdos entre los socios y las dudas y retrasos de Atenas en la puesta en marcha de las reformas. Pero la desconfianza y las fracturas de las últimas 48 horas en el Eurogrupo no son un buen augurio.

Desenlace populista de la quiebra griega
José Javaloyes www.republica.com 13  Julio  2015

Se acabó la semana sin que llegara a puerto el acuerdo europeo que acabara con la pesadilla europea sobre el caso de Grecia. Es más aun la cosa, la pasada de Alexis Tsipras por el Parlamento Europeo el pasado miércoles, certificó la evidencia de que la canceración de aquel inmenso error (el de la trampa contable que abrió a los griegos el ingreso en la Eurozona) traería, como se acabó de probar en la Eurocámara, la eclosión bipolar del Populismo: el de la extrema izquierda instalada en el Gobierno de Atenas y el de la extrema derecha lepeniana. Todo en una suerte de acuñación monetaria que aportaba la síntesis de las objeciones políticas a los ideales que motorizan la propia marcha constituyente de Europa hacia su unidad política.

¿Cuánto cabría sospechar que la apropiación tardo-leninista por el populismo de Syriza de la debacle económica de Grecia, tan prontamente endosada por los Podemitas becarios del chavismo venezolano, sería tan solidariamente saludada en el último Pleno del Europarlamento – a la vuelta del referéndum griego que el propio Alexis Tsipras había convocado en una descocada finta negociadora -, desde la lepeniana jefatura de la extrema derecha francesa?

No vale como respuesta eso de que los extremos se tocan sino se repara en la magnitud de la avería que el caso griego supone, respecto del proceso constituyente de la soberanía europea, para la normalidad monetaria, económica y política de las relaciones internacionales. La persistencia del bloqueo crítico en que se encuentra el proceso político para el arreglo del problema griego, cuando los plazos se agotan uno tras de otro, lleva a extremos cada vez preocupantes. Advertidos están ya los ribetes geopolíticos que el problema griego ha terminado por aflorar antes y después de que Alexis Tsipras viajara a Moscú para pedirle sopas a Vladimir Putin.

No pudo obtener otra ayuda que promesas vagas de sopas de petróleo en el medio y largo plazo, aprovechando la programación ya establecida sobre el oleoducto ruso a Turquía. Pero ello supondría tanto como un acuerdo previo de los griegos con los turcos en su disputa sobre la supuesta presencia de hidrocarburos en aguas del Mar Egeo.

¿Cuánto cuestan los “cementerios laborales” de los políticos?
Lucio A. Muñoz  www.gaceta.es 13  Julio  2015

“Lean manufacturing” (sistema de producción sin desperdicio) es un modelo de gestión enfocado paralelamente tanto en la maximización del valor aportado al cliente como en la rentabilidad respecto al aprovechamiento de los recursos disponibles. Este optimizador sistema suele diseñarse e implementarse de forma específica en empresas de perfil industrial.

A grosso modo, se trata de una fórmula de gestión cuyo objetivo principal es ajustar al máximo los recursos para evitar cualquier tipo de despilfarro productivo. Para ello, este arquetipo gerencial elimina los distintos tipos de desperdicios en los productos manufacturados, logrando de esta manera una mejora continua en la calidad de los mismos y una reducción tanto de los costes como del tiempo de producción.

Evidentemente, España no es una empresa en la que podamos implantar el modelo de gestión citado anteriormente, no obstante, nuestro país necesita imperiosamente adoptar un eficiente sistema gerencial político-económico que no provoque déficits continuados ni tenga que recurrir a un endeudamiento público insostenible e impagable.

Pero proyectar y adaptar en España un modelo de gestión de estas características solo sería posible si reducimos radicalmente el volumen de nuestra economía subvencionada y, además, eliminamos el despilfarro (y la corrupción) que desprende el incontrolado gasto público-político.

Máxime, tanto en cuanto el caso del default griego debería ser una referencia y, sobre todo, un aviso para España, puesto que tanto Grecia como nuestro país tienen el mismo handicap económico, derivado también en ambos casos de un problema de índole político. Y este no es otro que la carga que soportan estos dos países al tener que sostener, vía deuda pública e impuestos confiscatorios, un macro Estado inviable política y económicamente.

Por tanto y antes de definir el modelo productivo que precisa España (basado hasta la fecha en el sol & playa, y anteriormente también en la construcción), es vital clarificar las claves de la gestión político-económica que deben aplicarse.

Porque ningún modelo productivo será eficiente si se sigue despilfarrando el dinero público a través de una gestión política basada en la corrupción, el mantenimiento de los privilegios de la casta, el gasto clientelar autonómico y local, etc.

En este sentido, Cristina Cifuentes tiene intención de suprimir el Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid, un organismo que, a modo de cementerio político y como tantas otras entidades autonómicas subvencionadas, únicamente sirve para “colocar laboralmente” (y regalar un sueldo a cargo de los impuestos de los ciudadanos) a determinados ex-cargos públicos de la partitocracia.

Aunque la ETT, especializada en perfiles políticos, más deficitaria e inútil de España se encuentra en la Calle Bailén de Madrid. Tanto es así, que el Senado es la meta en la que termina el subvencionado circuito laboral de los políticos perdedores, incómodos, amortizados...

Y no se trata de un asunto baladí, al contrario, porque la economía productiva española se encuentra atorada en virtud de la existencia de un entramado político-administrativo, sobre todo, de ámbito autonómico y local, que ha convertido a las familias, las pymes y los autónomos en esclavos fiscales, y a España en un país sobre endeudado y deficitario.

Consecuentemente, si las comunidades autónomas españolas no quieren convertirse, en un futuro no tan lejano, en “17 Grecias” deberían seguir cuanto antes el camino emprendido por Cifuentes en Madrid.

Callejero franquista
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ El Mundo 13  Julio  2015

Septiembre de 2006. Doy una vuelta por mi barrio. Tres meses antes ha aparecido la novela en la que narro el asesinato de mi padre al comienzo de la guerra civil. Fernando Sánchez Monreal, brillante periodista, redactor jefe de La Voz, director de la Agencia Febus y afiliado al partido católico, conservador y republicano de don Antonio Maura, se encuentra en Valladolid, adonde su afán de información lo ha conducido. Un judas, Juan Pujol, también periodista, conocido suyo, facha cum laude, trepa de manual, jerarca de la agitprop franquista e inquilino hoy del segundo círculo del Purgatorio según Dante, en el que los envidiosos pagan sus culpas con los párpados cosidos, denuncia a mi padre, tildándolo de marxista al servicio de Moscú. Tres días después un pelotón de facinerosos lo fusila en descampado.

Vuelvo a mi paseo. Recorro Espíritu Santo, desemboco en Marqués de Santa Ana, alzo los ojos y veo, allá en lo alto de la esquina, una placa azul del Ayuntamiento en la que se lee: Calle de Juan Pujol. ¡El nombre del delator de mi padre inmortalizado a dos pasos de mi domicilio! Vuelvo a éste. Llamo a unos amigos y les pido ayuda para lavar la afrenta. Dos días después, a media tarde, nos encontramos todos en el lugar de autos. Lo hacemos provistos de una escalera de mano, un escoplo, un bote de engrudo y otra placa, idéntica a la del Ayuntamiento, en la que pone: Calle de Fernando Sánchez Monreal. La plaza está llena de niños con sus padres. ¡Felices ellos! Adosamos la escalera a la esquina del oprobio. Mis amigos la sujetan. Trepo por ella. Arranco la antigua placa. Coloco la de mi padre. La fijo con el engrudo.

Llega un coche de la policía, a la que mis amigos, por sugerencia mía, han avisado. Me acerco a los agentes. Les entrego el DNI. Pido que me lleven a la comisaría. Me miran. Sonríen. «¡Venga, Dragó!», me dicen. «No vamos a detenerle por tan poca cosa. Diremos que lo ha hecho un desconocido». Insisto. Insisten. Se van.

Al día siguiente reponen la placa del felón. Envío una carta al alcalde. Es Gallardón. Le pido que haga justicia y que honre la memoria del periodista asesinado. Me responde. Tengo su carta. En ella promete que lo llevará al pleno del Ayuntamiento. No lo hace. Leo ahora que van a quitar del callejero todos los nombres franquistas. Es una decisión culturicida y sectaria, que no comparto, pero... Señora Carmena: usted es o ha sido juez. Reitero mi demanda. Haga justicia.

Así nació Podemos: con ustedes, el gráfico que lo explica todo
Pablo Iglesias y los suyos se han llevado la cosecha de un campo cultivado durante años por PP y PSOE, ofreciendo al votante una fórmula alternativa a lo que ya no funcionaba. Nada más
El Confidencial 13  Julio  2015

Acaba de publicar la OCDE su informe bianual 'Goverment at a Glance'.

En la propia web de la institución se explica de manera sucinta su finalidad (un resumen de las principales conclusiones está disponible en castellano)

Estamos, pues, ante un compendio de datos clave, tanto cuantitativos como cualitativos, para facilitar el análisis y la comparación de las actuaciones de los distintos Gobiernos que integran el organismo internacional.

Dentro del capítulo 11 se estudia la confianza de los ciudadanos en sus respectivos ejecutivos, páginas 156 y 157

¿Cómo define el informe la confianza? Vayamos de nuevo al texto original:

La clave se encuentra en la parte central del mismo: la confianza hace referencia a si ciudadanos y empresas creen que los dirigentes políticos hacen lo que es justo y correcto o no. Sólo para concluir que: "Sin esa certeza, la legitimidad de cualquier gobierno queda en entredicho".

Pues bien, esta ha sido la evolución de la confianza del electorado en los distintos Ejecutivos españoles de 2007 a 2014 (periodo, primero, de socialismo 'zapateril' y, posterior, de indolencia 'rajoyil'). No desesperen, bajen, bajen..

 

 

Es decir: España ha sido uno de los cuatro países en los que más ha caído la confianza ciudadana en el Gobierno en esos siete años. Veintisiete puntos porcentuales (-27%), solo superados en Europa por Eslovenia (-30%) y una sorprendente Finlandia (-29%) a los que se añade, fuera de la Vieja Región, Sudáfrica (-32%). A cierre de 2014, el porcentaje se situaba en el 21%, esto es: sólo uno de cada cinco votantes españoles pensaban que desde la Administración "se estaba haciendo lo correcto y era justo".

¿Cómo era eso de la "legitimidad"? Ahora se empieza a entender todo.

Sigamos con el documento, que es muy pero que muy revelador, no se sabe si intencional o casualmente. La OCDE no es desde luego sospechosa de actuar de parte.

Y esto... ¿qué es lo que es, con tanto palabro extraño?

Pues que el deterioro de la percepción está ligado a tres elementos clave: liderazgo –capacidad para ilusionar, abanderar desde la verdad un proyecto común–, corrupción –limpieza y erradicación a través del establecimiento de los oportunos mecanismos– y el desarrollo de las reformas necesarias que, por supuesto, van más allá del mero ámbito económico y llegan de pleno a la regeneración democrática. Ni el uno, ni la otra, ni la tercera, al menos entre los partidos grandes.

Tal correlación queda documentada en el estudio a través de los siguientes charts.

A menos liderazgo, más desconfianza

 

A más corrupción, menos confianza.

Por tanto, aunque Podemos es un fenómeno que se ha manifestado con toda su crudeza durante el gobierno del Partido Popular –la mayor oportunidad perdida de la democracia española–, su génesis se remonta a mucho antes, cuando Zapatero campaba por los predios de Moncloa y deslegitimaba el cargo afirmando sin rubor que cualquiera podía ser presidente del Gobierno. Lo único que han hecho Pablo Iglesias y los suyos es llevarse la cosecha de un campo cultivado durante años por PP y PSOE, ofreciendo a los desesperados votantes una fórmula alternativa a lo que ya no funcionaba. Algo similar ha sucedido con Albert Rivera y sus Ciudadanos. Son figuras limpias, con un discurso de revolución/reforma y lucha denodada contra el establishment/la corrupción, en función del caso. Opciones virginales para electores desencantados.

Y en Génova y Ferraz, sin enterarse. Ya no es la economía. O, al menos, ya no es sólo la economía. Las demandas ciudadanas iban y van (mucho) más allá.

Merece la pena concluir con otras dos interesantes comparaciones que incluye el 'Goverment at a Glance'. Aunque están un poco desfasadas, son de 2009, quizás puedan dar alguna pista acerca de por qué desde la Administración no han sido capaces de darse cuenta de lo que se avecinaba.

¿Falta de conexión con la realidad social?

Con ellos les dejo hoy.

Buena semana a todos.

Porcentaje de mayores de 50 años en los distintos escalones de la Administración Central (ESP, España)

Porcentaje de menores de 30 años en los distintos escalones de la Administración Central (ESP, España)

Food for thought.

Sin duda.


******************* Sección "bilingüe" ***********************

El Comisionado de Cataluña.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 13  Julio  2015

Es noticia el que el Tribunal Constitucional acaba de admitir a trámite y por tanto suspender temporalmente, todo lo impugnado por el Gobierno de España sobre el Decreto del gobierno autonómico de Cataluña, lo que se conoce como “la Generalitat” en el que se nombraba un cargo con el nombre de “Comisionado para la Transición Nacional de Cataluña”, con el objetivo de crear estructuras de Estado de cara a los comicios previstos del 27 de septiembre, aún no convocados y que dicho gobierno de la Generalitat quería considerarlos como plebiscitarios sobre el tema recurrente de la independencia de Cataluña. El Auto del TC advierte, de modo absolutamente innecesario por obvio, que la suspensión temporal no significa tomar posición respecto al fondo del asunto, lo que se hará en su momento.

Por supuesto que los tiempos de la Justicia son muy diferentes a los que podamos pensar el resto de los mortales sobre lo que significa una respuesta en tiempo y forma a un asunto de extrema gravedad como es el constante desafío secesionista por parte de Estamentos cuya misión es la atribuida en la Constitución cuyos límites este “Govern de la Generalitat” lleva años saltándose sin que hasta la fecha haya habido algo más que reconvenciones y anulaciones de leyes inconstitucionales promulgadas por un Parlamento autonómico desleal comandado por partidos nacionalistas independentistas. Unas sentencias que nunca han excitado el celo de la Fiscalía General ni del Tribunal Supremo para actuar en consecuencia y suspender a los responsables de sus cargos públicos, e incluso proponer al Gobierno y a quien corresponda la suspensión temporal de la misma Autonomía.

Pero sé que es mucho pedir a quienes solo están pendientes de su futuro y no del de España. Nadie puede esperar algo de un Gobierno incapaz de ir más allá que uno o varios pasos por detrás de aquellos que pretenden la independencia y que actúan a remolque de las iniciativas legales que culminaron en el espantajo de celebrar un simulacro de referéndum a pesar de la prohibición expresa de los Altos Tribunales. No se tomaron acciones de ningún tipo y aún estamos esperando que se sustancien las responsabilidades en sentencias concretas a los actores responsables. Una vergüenza que sumar a la ya larga serie de felonías admitidas por un Gobierno que ampara su cobardía bajo las togas de los jueces de unos Tribunales carentes de respeto y credibilidad.

Es estupendo el que siga en vigor la norma que protege, aunque sea temporalmente, la Ley mientras se toma el Tribunal un tiempo indeterminado para examinar el fondo del asunto, no vaya a mal interpretar la Constitución y vea derechos donde solo existen violaciones graves de la Ley. Pero por una vez, no estaría mal que en este caso evacuasen su sentencia con algo más de celeridad no sea
que el espabilado Govern decida sorpresivamente tirarse al monte y convocar las elecciones plebiscitarias en la fecha prevista inicialmente como medida extrema, a pesar de la supuesta falta de entendimiento entre las fuerzas independentistas convocantes.

Señorías del Tribunal Constitucional, demuestren que las habladurías sobre su laxitud y pachorra a la hora de resolver asuntos de su competencia exclusiva son solo eso, una serie de rumores sin fundamento fruto de personas que como yo no tenemos ni pajolera idea de la complejidad de interpretar una Constitución que anuncia de modo indubitable que:

“La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado” y que:

“La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas. “

¿Cuánto tiempo precisan Sus Señorías para sentenciar que todo lo que atente contra estas aseveraciones es inconstitucional?
 


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