AGLI Recortes de Prensa    Martes 14  Julio 2015

Una reforma pendiente: sentido común en el gasto público
Javier Pérez - Finanzae www.elsemanaldigital.com 14  Julio  2015

Disfrutamos de una visión magnífica para detectar la viga en el ojo griego, y una miopía discapacitante que nos impide ver la propia. Las medidas fiscales del PP todavía son insuficientes.

La rebaja electo-fiscal de Rajoy es agua de borrajas: un caldo de poca consistencia –la presión fiscal sigue superando la de Zapatero– que desaparecerá con las urnas una vez cerrados los colegios en las elecciones generales.

Los impuestos existen en una u otra forma desde que surge la especialización social, cuando un individuo dedica su tiempo a trabajar para la colectividad en cualquier área no directamente productiva. Por ejemplo, el grupo que cuida de las crías, o el brujo o chamán de la tribu, demasiado valioso para arriesgar su vida en la azarosa cacería.

Por tanto, y por mucho que nos duela, el impuesto es tan consustancial al hombre como el pensamiento; igualmente necesario y desigualmente repartido, a menudo de forma injusta.

Parece lógico, y es generalmente aceptado, que deben pagar más impuestos los que más tienen o ganan. Pero no es esto lo que ocurre en España y otros países de nuestro entorno. Y lo justifican diciendo que los grandes inversores huirían antes de pagar los mismos impuestos que el resto. Ergo, hay que cargar el peso impositivo sobre los que no pueden escapar.

Además, viendo que el cerebro humano es especialmente receptivo a las dicotomías, la clase política ha reducido el debate a subir o bajar impuestos, blanco y negro, liberales y socialdemócratas, PP y PSOE; falsa disputa, pues todos apuestan por la bajada desde la oposición y hacen lo contrario cuando gobiernan. Los medios de comunicación se han encargado de consagrar durante décadas esta dualidad ficticia, hurtando al público el meollo de la cuestión: CÓMO SE GASTA; cuánto y en qué.

Hablemos por ejemplo de la Educación, factor clave para el ser humano, no solo en el plano económico. ¿Gastar más, o menos? Gastar bien. Desde hace décadas el notable aumento del gasto ha ido acompañado de una caída no menor en el nivel educativo: España es el primer país de Europa en fracaso escolar, y en excelencia ocupa el puesto 26 de los 34 países analizados en el informe PISA.

En España, el Estado gasta muy mal. ¿Necesitamos embajadas autonómicas, más coches oficiales que EEUU, retiros políticos dorados como los consejos consultivos, aeropuertos sin tráfico, ayudas para promocionar distintas orientaciones sexuales en el tercer mundo, sanidad universal para todo el mundo mundial...?

Esta es la auténtica reforma económica pendiente: aplicar el sentido común en el gasto público. Sin recortar en lo necesario, sin malgastar en lo superfluo, sin ejercicios pirotécnicos, sin corrupción.

“Por la codicia (del gobernante) lo mucho es poco; por nuestra necesidad lo poco es mucho”
Francisco de Quevedo y Villegas

España, como Rajoy, ni está ni se la espera
EDITORIAL Libertad Digital  14  Julio  2015

La solución de la crisis griega, tras varias semanas de incertidumbre, ha traído consigo la constatación de que el Gobierno de Rajoy desempeña un papel irrelevante en la alta política continental. La incipiente recuperación del empleo, junto a los buenos datos y perspectivas de la economía española, eran dos argumentos de peso para afrontar con garantías el desafío de la presidencia del Eurogrupo, pero ni siquiera con esos poderosos avales Rajoy y su equipo han sido capaces de alcanzar su objetivo.

Mención especial merece el rol que ha jugado en Bruselas el ministro Luis de Guindos, candidato español a presidir el consejo de ministros europeos de finanzas, desde que el primer ministro griego decidió poner al euro en graves aprietos y su país al límite de la bancarrota. De Guindos no ha hecho ninguna aportación de interés en unos días en los que Europa se ha jugado la supervivencia de la moneda común. Metido en su papel de candidato a presidir el Eurogrupo, el ministro español ha preferido contemporizar con las presiones inaceptables del Gobierno griego antes que cumplir con su obligación en defensa de los intereses de los contribuyentes españoles y europeos. El pago a esta manera calculada de actuar ha sido la negativa de sus colegas de la Zona Euro a permitir que dirija sus deliberaciones en el futuro inmediato.

Pero si el papelón de De Guindos ha propiciado que el Gobierno reciba un sonoro varapalo, mucho peores son las consecuencias que esta actuación en la crisis griega puede acabar teniendo para todos los españoles. España tendría que haber sido el país más beligerante en este proceso de consolidación europea, por la presencia en la política nacional de un partido emergente que amenaza con llevar a cabo las mismas propuestas delirantes que los griegos de Syriza. Rajoy y su Gobierno han tenido estas semanas la oportunidad de denunciar con firmeza las pretensiones abusivas de Tsipras y de liderar la respuesta de Europa al intento de chantaje de unos populistas para los que sólo cuenta mantenerse en el poder. En su lugar, todos los mensajes del Gobierno de España han sido una apelación constante al diálogo y la moderación, como si las coacciones de unos radicales marxistas, incapaces de garantizar el acceso de su pueblo a los servicios básicos, pudieran ponerse en plano de igualdad con la exigencia de las autoridades de que se cumplan los compromisos adquiridos.

Rajoy, como ocurre con todo lo que no le afecta a él directamente y a su destino político, se ha puesto de perfil en un asunto de extraordinaria gravedad. El precio ha sido su irrelevancia y la de Luis de Guindos en el escenario europeo. Sin lugar a dudas, lo peor no es eso sino las pésimas consecuencias para España.

Syriza o cómo quebrar la confianza
Cristina Losada Libertad Digital  14  Julio  2015

Todos convencidos de que el juego era cosa de Varoufakis, el plan secreto del defenestrado ministro de Finanzas griego, y resulta que el jugador era Tsipras. Jugó la carta del referéndum para reforzar, decía, con un sonoro no, un no directo y contundente del votante griego al resto de la Eurozona, su posición en la mesa de negociaciones, y al cabo de una semana allí donde estaba la bolita del no puso una con el sí. Eso es arte, señores, y no el que enseñan en la sevillana calle de las Sierpes.

Cuando después de cantar victoria Tsipras pidió un tercer rescate y mandó a Varoufakis para casa ya se podía sospechar que el propósito de la consulta no era tanto reforzarse en el exterior sino reforzarse internamente. Investido con el manto heroico por dar un puñetazo en la mesa que hizo temblar el misterio del euro, ya podía hacer cualquier cosa. Y la hizo. La alternativa era poner a Grecia fuera de la moneda común y, por ende, a él y a su partido fuera de la circulación política.

Esto, no obstante, es pura especulación. Un intento por comprender aquello que posiblemente tiene raíces más simples. El error, como la estupidez, incluida la estupidez de pasarse de listo, dan muchas veces mejor cuenta de los hechos que las estrategias cuidadosamente planeadas. Pero lo interesante no es tanto por qué Tsipras hizo esto y aquello. Lo capital es qué se deshizo en el proceso. Pues eso explica la dureza de la negociación en la Eurocumbre y la prolija condicionalidad que acompaña a la luz verde para el tercer rescate. Un tercer rescate, por cierto, que Syriza en principio rechazaba pedir: su objetivo de entrada era no más memorándums, no más rescates, no más condiciones, no más austeridad.

En los cinco meses de negociaciones, en los cincos meses de un gobierno que consideraba indispensable hacer reformas y no emprendió ninguna, lo que se deshizo y vino abajo fue la confianza del resto de la Eurozona, aunque ciertamente tampoco la dejaran muy alta sus predecesores. Es significativo que la canciller Merkel eligiera estas palabras para su declaración al llegar a la Eurocumbre maratónica: "La moneda más importante, que es la confianza, se ha perdido."

De ahí la insistencia en que el parlamento griego apruebe en plazo brevísimo ciertas medidas del acuerdo. Y es que, entre otras consecuencias, la dinámica de enfrentamiento que alimentó Syriza tuvo, como era previsible, un efecto demoledor en la opinión pública alemana. Los partidarios del Grexit, que ya eran muchos, se multiplicaron. Alemania no contribuye sola a los rescates, pero es el país europeo que, por su peso demográfico, más contribuye. Claro que, a tenor de lo que se oía estos días en la grada sur de Europa, lo que tenía que hacer Alemania era callarse y seguir pagando. Religiosamente.

El problema de la confianza es, en realidad, uno de los grandes problemas de la Eurozona. El propio diseño del euro es demostrativo de la desconfianza de los países del Norte, donde la exigencia política y el control de cuentas son más estrictos, en la capacidad de los países del Sur para mantener una buena conducta fiscal y política. Cualquier avance en la integración de la Eurozona pasará por reducir esa brecha. El gobierno de Syriza, deliberadamente o no, convirtió la brecha en un abismo y luego, ya asomado a él, decidió prudentemente retirarse.

Segunda en la frente: Grecia no tiene, ni ha tenido, un plan B
No ha habido internamente ninguna conversación entre autoridades, bancos comerciales y el Banco Central sobre un posible Grexit. Ni una sola. Tsipras ha jugado de farol y le han pillado
S. McCoy El Confidencial 14  Julio  2015

El miércoles pasado nos hacíamos eco de una sorprendente información firmada por Ambrose Evans-Pritchard (AEP) en The Telegraph. Según las fuentes del comentarista estrella del rotativo británico, Alexis Tsipras habría convocado el referéndum del día 5 con la única intención de perderlo y asegurarse una salida airosa del Gobierno griego. Aunque se trataba de una tesis chocante –obras son amores–, el prestigio del periodista le daba un cierto barniz de credibilidad.

Pues bien, cinco días más tarde es el corresponsal económico de una BBC que trata de aferrarse desesperadamente a glorias pasadas, el que trae a colación una segunda noticia sorpresa que iría en línea con la anterior. Robert Peston afirma que la posibilidad de una salida aún temporal del euro de Grecia –tal y como propuso el ministro de finanzas alemán, Wolfang Schäuble– atenaza a Syriza, entre otras cosas, porque a día de hoy no ha habido internamente ninguna conversación entre autoridades, bancos comerciales y el banco central sobre un posible Grexit.

Ni una sola.
Como lo oyen.

Nada que permita abordar técnicamente una amenaza que fue explicitada por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, hace ahora seis días y que devino más factible después del éxito del ‘no’ en el referéndum y la congelación de las líneas extraordinarias de financiación del BCE. Ni documentos preparatorios, ni diagrama de flujos, ni planes de contingencia. Nada. Preocupados por la táctica negociadora, señala Yves Smith en Naked Capitalism, olvidaron todo lo demás.

Increíble.
No es de extrañar que el abajo firmante, cuyos informadores son ‘banqueros locales de renombre’, concluya, al más puro estilo británico, que…

Actitud ‘sorprendente’, rayana en lo ‘criminal’ son adjetivos tremendos en la moderada cadena pública inglesa.

Para que vean.
En esas manos están las islas helenas.

Claro que cabe otra posibilidad. Que los actuales dirigentes griegos nunca contemplaran la salida como una posibilidad. Que todo fuera un enorme paripé para justificarse tal y como subrayaba AEP en la información que da inicio a este post. En tal caso, la irresponsabilidad de Tsipras y sus chicos convertiría casi en piropos los epítetos empleados por Preston, ante lo inabarcable de su idiocia intelectual y procesal y de su maquiavelismo manipulador.

Aun aprobándose finalmente los términos del rescate, el daño infligido al sistema financiero y a la economía griega es de un calado tal que tardará años en restañarse. No solo han dilapidado la herencia de un Samarás que trató de hacer de la necesidad virtud, sino que han metido a la aún nación miembro en una situación crítica. El yugo al que queda sujeta es hoy más fuerte que cuando su llegada al poder, y la intervención de la troika aún mayor.

Y todo ello a costa de unos ciudadanos que habían depositado en Syriza toda su esperanza y buena parte de sus exhaustas fuerzas.

De ahí, precisamente, que el elemento crítico a partir de este punto sea el juego de la política local. Veremos qué dice el parlamento heleno en las votaciones que han de tener lugar los próximos 15 y 22 de julio. La revuelta del ala más radical de Syriza está servida, lo que puede derivar en unas elecciones anticipadas que afectarían aún más a la gobernabilidad del país. Todo el espectro legislativo está hecho un erial, por lo que pensar en un gobierno de unidad nacional se antoja imposible. Más aún después de la beligerancia antisistema del descorbatado.

Al final, la utopía tiende a estrellarse contra las paredes de la realidad. Europa es, para bien o para mal, un Estado de derecho en el que hay unas reglas que cumplir, unos pactos que honrar, unos compromisos que atender. Pensar que se puede hacer a nivel internacional de la capa un sayo es ilusorio. Así les ha ido a los soñadores para desgracia del pueblo.

Bienvenido, Tsipras, al mundo real.

Salvar a Grecia o escarmentarla (el bumerán)
Al Eurogrupo y al Consejo se les ha ido la mano. Había que atar en corto a Grecia después de sucesivas decepciones y engaños. Pero atar en corto no es ahogar al país
José Antonio Zarzalejos El Confidencial 14  Julio  2015

Leyendo atenta y detenidamente el acuerdo alcanzado por la Unión Europea y Grecia en la mañana de ayer y atendidos los indicadores adelantados de la economía griega que nos proporcionaba Carlos Sánchez es este diario ("Grecia se despeña pese al acuerdo y cae en otra recesión tras dos semanas de corralito"), es legítimo y racional preguntarse si la Eurozona ha querido salvar a la República Helénica de la bancarrota o le ha impuesto unas condiciones propias de un escarmiento vengativo.

Es evidente que Alexis Tsipras calculó mal con el referéndum que ganó ampliamente el pasado día 5 de julio. Que pensó, y se equivocó al hacerlo, que su posición negociadora ante un tercer rescate sería más sólida con la aversión mayoritaria de los griegos a los criterios económico-financieros de la troika; que esa negociación con la Unión Europea requería de una legitimación adicional a la electoral recibida por Syriza el pasado mes de enero.

Parece que se confundió en todo, incluso en la baza que cabía atribuirle: que no le importase –de perdidos al río– un Grexit que ha estado encima de la mesa. No pensó –o, si lo hizo, lo valoró mal– que el referéndum suponía un desafío a los procedimientos de toma de decisiones de la UE, que era un recurso de democracia directa –Europa se basa en la representativa– que no se utilizó ni en el primer ni el segundo rescate; que tampoco lo emplearon Irlanda ni Portugal, y que en España no se recurrió a consulta alguna cuando la UE implementó el llamado rescate financiero.

No es nada seguro que el acuerdo entre Tsipras y la UE –por excesivo– resulte ejecutable y que, por tanto, la suerte última de Grecia sea la de salir del euro

Con un comportamiento a medio camino entre el adanismo y la ingenuidad –sazonado por una cierta prepotencia muy propia de los populismos–, Tsipras y su Gobierno pusieron contra las cuerdas a la troika –recuérdese que vetaron al Fondo Monetario Internacional– en una operación de máximo riesgo en el que la señora Merkel no ha hecho caso a su compatriota Goethe, que adujo que “la venganza más cruel es el desprecio de toda venganza posible”. La canciller alemana –gracias al decaído liderazgo francés y al apoyo de Holanda y los países nórdicos– ha logrado imponer a Grecia unas condiciones que, por excesivas, quizás propicien lo que ayer Luis Garicano, en un afortunado tuit, advertía: “La situación en Grecia parece muy frágil. No parece que la amenaza de Grexit haya desaparecido con el acuerdo”.

El peligro que denuncia Garicano responde a la carga de escarmiento que conlleva el condicionado de la UE, muy superior al de la voluntad de sacar adelante la economía griega. El fondo de activos griegos por importe de 50.000 millones de euros supone que la riqueza entera del país mediterráneo se pone como aval de sus deudas y la recapitalización de los bancos. La revisión de leyes aprobadas, con vigilancia sobre ellas de la UE, implica un recorte exorbitante de la natural cesión de soberanía nacional y la urgencia en implementar medidas normativas –cuarenta y ocho horas– atropella los ritmos más briosos de cualquier Gobierno y Parlamento.

No es nada seguro que el acuerdo entre Tsipras y la UE –por excesivo– resulte ejecutable en los términos previstos y que, por tanto, la suerte última de Grecia sea la de terminar por salir del euro por imposibilidad de implementarlo. El escarmiento europeo a Grecia –deducido de la falta de confianza en el Gobierno de Tsipras– deja entrever el propósito de desestabilizar la política griega y permite suponer que se busca un vuelco electoral que aparte a Syriza del Ejecutivo en Atenas y los griegos deban regresar a un Gabinete de concentración con tecnócratas al frente si, como parece, serán los conservadores, los socialistas y los liberales helenos los que apoyen a Tsipras mientras su partido se cuartea por la incoherencia de su jefe de filas.

El acuerdo ha dejado una sensación de malestar, una percepción de apabullamiento que se experimenta incluso por aquellos que están alejados de Syriza

Al Eurogrupo primero y al Consejo después, se les ha ido la mano. Había que atar en corto a Grecia después de sucesivas decepciones y engaños. Pero atar en corto no es ahogar al país que, con estas medidas –y pese a los 35.000 millones prometidos para revitalizar su economía– puede seguir sumergiéndose más y más en la depresión, mientras sus acreedores se cobran del fondo de privatizaciones (¿qué bienes debe poner Grecia en ese fondo para cubrir 50.000 millones?) los créditos que el Estado griego no podrá devolver. Por lo demás, queda por ver la reacción del pueblo heleno, respecto del Gobierno de Tsipras y respecto de su pertenencia a la Unión Europea. Y ahí se puede producir un bumerán.

El acuerdo entre Grecia y la UE ha dejado un regusto amargo, una sensación generalizada de malestar, una percepción de apabullamiento que se experimenta incluso por aquellos que están –estamos– sideralmente alejados de lo que Syriza –y su correspondencia española de Podemos– representa desde el punto de vista ideológico y social. Porque, al final, y leído el acuerdo, no queda nada claro si de lo que se ha tratado es de escarmentar al díscolo o de salvarle de la bancarrota. Por eso, esta historia entre Grecia y la UE no ha hecho sino comenzar un nuevo y efervescente capítulo.

Despertemos del sueño (europeo)
María Blanco www.vozpopuli.com 14  Julio  2015

Levantémonos pues, de una vez; que la Escritura nos exhorta y nos dice: “Ya es hora de despertarnos del sueño”. Regla de San Benito, prefacio #9.

El pasado 11 de julio se celebraba el aniversario de San Benito que es patrón de Europa desde que Juan Pablo II, en el año 1980 así lo nombrara, aprovechando el XV aniversario de su nacimiento. Famoso por su lema “Ora et labora” (reza y trabaja) fue fundador y autor de la Regla benedictina, a la cual pertenece el consejo mencionado. En el prefacio de la Regla de San Benito aparece la frase con la que se abre el artículo y creo que no puede ser mejor referencia para la Europa de esta semana que vive unos momentos terribles.

La Europa de los perdedores
Por describirlo brevemente, estamos viviendo un juego en el que todos pierden. Pierde el pueblo griego, como es bastante evidente. Pierde el dúo Varoufakis/Tsipras, que se han pasado de listos y se les ha ido de las manos. Más en detalle, desde mi punto de vista, pierde más Tsipras, que está haciendo el cangrejo ante los atónitos ojos de quienes, por dos veces en menos de un año, le han otorgado el mandato de representarles, prometiéndoles hacer lo opuesto a lo que está haciendo. Varoufakis tiene dos libros en el mercado y apunta como “gran” conferenciante junto a otros gurús exprés como Piketty o Stiglitz y Krugman.

Pierden las instituciones europeas, cuestionadas hasta vislumbrar, más o menos en la lejanía, el posible final de sus días, o al menos, de su manera de gestionar tal y como la conocemos. Pierden los ciudadanos europeos que, pase lo que pase, van a pagar los excesos de esta fiesta. Pierde todo el mundo.

No vale de nada señalar con el dedo al pueblo griego y denunciar si defraudaron más los políticos griegos o se aprovecharon más los ciudadanos griegos. Pero sí conviene recordar que fue en el año 2009 cuando el gobierno socialista recién elegido reconocía que sus cuentas estaban falseadas y que su déficit no era un 3,7% sino un 12,5% sobre el PIB. En plena crisis financiera, los países de la zona euro decidieron no hacer nada drástico, no fuera ser que se agravara la situación financiera en Europa. Recordemos que por aquel entonces, Zapatero ya había rescatado cinco cajas de ahorros y nacionalizado tres más, y nuestra situación era terrible, como la de otros países. En mayo del 2010 se arbitró el primer rescate, en febrero del 2012 el segundo rescate, y nos encaminamos hacia el tercer rescate. Ya entonces, Papandreu consideraba humillante gestionar de frente el problema de Grecia y presionaba para que las instituciones europeas les trataran como al resto de los miembros socios, como España, Portugal, Italia o Irlanda, que fueron rescatados bien totalmente o bien solamente el sector bancario, como en nuestro país.

La humillación frente a tus pares
Y aquí seguimos, con otro primer ministro heleno de izquierda radical y miles de Tsipras-fans acusando a los acreedores de humillar al pueblo griego. Aquí seguimos mucho más empobrecidos. Unos países estamos devolviendo lo acordado en tiempo y forma y Grecia no. Pero no importa: les humillamos. Imagino a un samurái japonés mirando a la cara a su acreedor y espetándole en la cara: “No reconozco tu deuda ni a ti como acreedor y, además, te sitúo en un laberinto en el que pierdes si me echas y pierdes si me quedo”. El sentido del honor oriental llevaría a este señor y a toda su familia a quitarse la vida ante semejante humillación. Según esta percepción de la dignidad, el pueblo griego debería avergonzarse de Tsipras y de Varoufakis, en vez de otorgarles su representación mayoritaria.

¿Qué falla? ¿Falla Grecia? Realmente el sistema de rescate europeo, apresurado, demasiado apresurado, porque no estaba previsto, tenía agujeros que todos veíamos pero nos negábamos a reconocer. Y cuando alguien decía “Si un socio no cumple, nos vamos todos al hoyo”, la respuesta era: “Bueno, pero eso no va a pasar”. Y pasó. De la misma forma que en su momento se debió pensar que nunca habría un conflicto armado a escala mundial en el siglo XX y vivimos dos, o que nunca iba a acabar el patrón oro, o que nunca caería el precio de la vivienda…

La Unión Europea es una institución que pone parches aumentando el peso de su burocracia, su presupuesto y, lógicamente, su ineficiencia. Las soluciones que oigo y leo a mi alrededor hacen descansar el éxito de las mismas en la seriedad de banqueros centrales, de políticos y de gestores que han mostrado excelsamente cuán proclives son a caer en tentaciones deshonrosas.

¿No será el momento de despertar del sueño europeo y caminar hacia una Europa más libre?

Victoria pírrica, ¿de Merkel o de Tsipras?
Primo González www.republica.com 14  Julio  2015

Hay una corriente de alivio, pero también un mal disimulado escepticismo, tras la firma del acuerdo provisional de la Eurozona y el FMI con Grecia. Todos los diagnósticos señalan que Grecia ha capitulado y que la Eurozona, con la posición rigurosa de Alemania como estandarte, ha obtenido una victoria pírrica. Pirro, el que ha dado nombre a la famosa frase, fue precisamente un rey griego de hace 25 siglos. Tras ganar una batalla contra los romanos con grandes pérdidas de hombres en su ejército, dijo aquello que muy bien podría hoy repetir su compatriota Alexis Tsipras: “Otra victoria como esta y vuelvo sólo a casa”. O quizás lo podría exclamar Angela Merkel y, a coro, todos los dirigentes de la Eurozona.

No hay vencedores ni vencidos en esta costosa batalla que a todos nos va a costar bastante dinero. A España, unos 10.000 millones de euros adicionales en avales, por encima de los casi 30.000 que ya tenemos comprometidos en la aventura griega. Naturalmente, otros países europeos, no digamos Alemania o Francia, tienen saldos acreedores aún superiores. Pero España, sencillamente, no se lo puede permitir. ¿Habría costado menos dinero dejar que Grecia se quedara en el camino? Es dudoso, cuestiones de solidaridad y europeísmo aparte. El mero cálculo de coste y beneficio ofrece escasos márgenes para inclinarse por una u otra solución, por lo que al final todo este conflicto se ha soslayado mediante una decisión meramente política, la de apoyar la unidad europea contra viento y marea.

El acuerdo, suponiendo que los parlamentos nacionales (el de Grecia, el primero) refrenden su texto, deja muchas cuestiones sin resolver y muchos puntos para la incertidumbre y la duda. Al menos, tres motivos para una razonable duda sobre la utilidad de los acuerdos: la economía griega no es competitiva ni va a serlo a corto plazo, la Administración Pública es incapaz de gestionar el país con eficiencia y el país tiene una cultura fiscal que hace muy difícil el triunfo de planes racionales de ajuste. Algunos cálculos sobre el alto grado de evasión fiscal en Grecia hablan de unos 20.000 millones de euros anuales, el 8% del PIB.

Está claro que algo deberán hacer los griegos para corregir estos agujeros negros de su economía, que tiene alrededor de un 30% de economía sumergida. La falta de cultura fiscal en el país ha sido objeto de multitud de análisis, algunos de los cuales se remontan a la época de la invasión otomana, que habría sido culpable del rechazo al pago de diezmos a los invasores. Pero de eso hace ya mucho tiempo y vivimos épocas más modernas y, sobre todo, Grecia forma parte de una organización supranacional, la Eurozona, en la que puede recibir ayudas del resto de los socios, pero en la que también debe asumir responsabilidades de cumplimiento de normas colectivas que están ampliamente extendidas en todos los Estados de la UE. Son los impuestos que se recaudan en otros Estados de la UE los que sirven para hacer posibles las ayudas a un socio que lleva demasiado tiempo viviendo en precario, Grecia, cuyos esfuerzos por abandonar esta débil posición deberían ser más sinceros.

La historia inacabada del euro
Juan Manuel Moreno-Luque www.vozpopuli.com 14  Julio  2015

Me niego a escribir sobre Grecia al dictado de quienes se sienten cómodos con los axiomas de las Instituciones que no ven que la zona euro se empieza a hundir a sus pies. Tampoco deseo escribir influido por quienes, viendo que el mundo se hunde a sus pies, piensan que la UE ha acabado siendo una estructura de opresión y de represión, un conjunto profundamente antidemocrático y antisocial. Mi posición no es, sin embargo, equidistante entre ambas visiones.

Analizando las contradicciones que estamos viviendo resulta que la principal, la viabilidad o inviabilidad del euro, es responsabilidad de la UE y no de Grecia, como también es responsabilidad de la UE su incompetencia y lentitud en todo lo relacionado con la construcción de un mercado de capitales europeo (fragmentado, ineficiente, costosísimo e inseguro) demostradas durante los últimos 50 años y su torpeza en estos últimos meses en la gestión de la crisis griega, el país más frágil y más desequilibrado de la zona euro asumiendo un importante riesgo reputacional, como ha demostrado el reciente referéndum, por tratar de condicionar de forma irrealista el tercer plan de ayuda a Grecia, desde todo punto de vista inevitable.

Ya en 2001 en un premonitorio libro, Pedro Montes (La historia inacabada del euro), economista del servicio de estudios del Banco de España, advertía que si el euro vio a luz no fue como un paso lógico económico sino como fruto de la voluntad política de los gobernantes europeos, antes dispuestos a volver la espalda a la realidad que a admitir el fracaso de un proyecto largamente cultivado, en el que muchos de ellos habían empeñado su prestigio. El principal problema era, y sigue siendo, que la zona en que se implantó el euro no era, ni de lejos, una zona monetaria óptima. Es decir, entre países con un alto grado de homogeneidad y con las suficientes herramientas para hacer frente a los cambios bruscos en la demanda y en la oferta y los desequilibrios del sector financiero. Este problema ahora es todavía más grave.

Las teorías de las áreas monetarias óptimas se desarrollaron a partir de los 60 y, precisamente, el Premio Nobel de Economía de 1999 se concedió a Robert Mundell por su artículo "Teoría de las áreas monetarias óptimas" publicado en 1961 en la prestigiosa Economic Review. Mundell fue miembro del Grupo de Alto Nivel que en 1970 emitió el Informe Werner, el principal proyecto de integración monetaria europea antecedente del informe Delors de 1989 en que basó el Tratado de Maastrich aunque ambos informes muestran diferencias muy importantes. Las diferencias entre uno y otro informe se explican por la diferente composición de los Comités y por los diferentes paradigmas económicos, anteriores y posteriores a los años 70.

El Informe Delors aunque fuera fruto de una comunidad epistémica (amplia mayoría de gobernadores de bancos centrales, 13 sobre 17, con los mismos puntos de vista, valores, prácticas y objetivos) no fue, ni podía ser, pacífico. En el seno del comité Delors, Karl Otto Pöhl, economista alemán presidente de la Bundesbank y miembro del SPD, advirtió que el euro exigiría fondos extremadamente importantes para remediar las diferencias de desarrollo; Lars Heinkensten gobernador adjunto del Banco de Suecia, Pierre Jaans, director del Instituto Monetario luxemburgués, y Wim Duisenberg, economista holandés primer presidente del Banco Central Europeo de 1998 a 2003, por citar a los más reticentes, se unieron con críticas a PÖHL en diversos anexos incluidos en el Informe Delors.

Paul Jenkins, gobernador adjunto del Banco de Canadá, tomando el ejemplo de las provincias canadienses, en un libro publicado en 1997 por el FMI también advirtió que los mercados penalizarían a los más débiles imponiendo intereses prohibitivos o rehusando a prestar.

Por si fuera insuficiente, el colapso de los mercados y la insolvencia de los bancos de agosto de 2007 agravaron los problemas relacionados con la zona euro y provocó una monumental crisis de la deuda y una no menor crisis de las Instituciones que reaccionaron tarde y mal ante tantos problemas.

Numerosos economistas de varios países han analizado los efectos negativos del euro en los últimos años y son numerosas las bases autorizadas que hoy proponen disolver el euro, entre los que se encuentran economistas no europeos de talla internacional como los Premios Nobel Krugman, Sen y Stiglitz.

Los vicios estructurales del euro, durante mucho tiempo negados o minimizados, son ya abiertamente reconocidos. Está claro que la mejor solución sería la creación de un Grupo de Alto Nivel que estudiara los beneficios y costes que ha generado la unión económica y monetaria y que no descartara como opción la disolución del euro. Si ésta se decidiera, debería ser consecuencia de una decisión europea y no una vuelta a las políticas nacionalistas. Ello evitaría un desmantelamiento progresivo o desordenado de la zona euro, desastre que es imposible asumir. Permitiría definir los niveles de evaluación razonables de las monedas nacionales y de dotarse de mecanismos reguladores susceptibles de controlar las nuevas paridades y permitiría lo que es esencial, que las deudas sean automáticamente redenominadas en la moneda del país de emisión conforme al derecho internacional. La disolución podría hacerse en uno o dos días. Esta es, por ejemplo, la conclusión del Informe de la Fundación Res Publica, Los escenarios de la disolución del euro, elaborado en 2013 por dos profesores críticos del euro, el primero director de estudios de la Escuela de Altos Estudios Sociales, Jaques Sapir y Philippe Murer, con la contribución de Cédric Durand.

Si, por el contrario, se decide ignorar los problemas que está ocasionando el euro, será necesario asumir las consecuencias económicas, políticas y sociales de esta decisión sin ampararse en leyes inexorables no sujetas a ningún tipo de responsabilidad.

Lúgubre Grecia
José Miguel Velasco Cronica Global 14  Julio  2015

En el tema de Grecia, lo que me resulta inquietante es si se tiene que aceptar como algo inevitable que haya diferentes niveles de desarrollo en los diferentes países. O dicho de otra manera, si el ideal de que en un futuro todo ser humano pueda aspirar en lo material a una vida digna independientemente del lugar en que haya nacido es una utopía imposible. Y esta preocupación vale también para España y de forma muy especial, para sus diferentes territorios.

Véase en Grecia como el referéndum no ha podido modificar la disyuntiva existente hasta entonces: o reformas o salida del euro

Hace tiempo, David Ricardo, John Stuart Mill y otros seguidores de Adam Smith establecieron la teoría de la ventaja comparativa para analizar el comercio internacional. Esta teoría establece que en un contexto de libre comercio internacional, los países se especializan en aquellos productos en que tienen una ventaja comparativa respecto a los demás, dando como resultado un nivel global de producción superior al que resultaría si cada país se esforzara en producir por sí mismo todos los productos que necesita su población.

El problema viene cuando la balanza de pagos de un determinado país es crónicamente deficitaria, que es lo que resulta cuando no coloca en el exterior un volumen de ventas suficientes para compensar sus compras en el extranjero. Para financiar ese déficit tendrá que recurrir a préstamos externos, cosa que si se prolonga en el tiempo, es una forma de asumir una relación de dependencia respecto al exterior.

En un mercado interior, las diferencias en velocidades de desarrollo entre los territorios se resuelven con la emigración. Y aprovecho esta consideración para expresar que yo soy de la creencia de que la emigración interior es uno de los hechos capitales de la historia de España del siglo XX, en base a la cual se explica mucho de lo que políticamente nos acaece.

En los tiempos de las monedas nacionales, se podía jugar a la devaluación, que era una forma de retrasar los efectos del déficit de la balanza de pagos sobre la economía interior. En los tiempos de la moneda única, hay que enfrentarse a la cruda realidad de forma inmediata.

Para mí, la cruda realidad es que los países llamados ricos no lo son porque les haya caído la lotería. Lo son porque desde hace siglos han sido asiento de unas prácticas que les han hecho liderar en el planeta la creación de riqueza. Porque han gozado de una estabilidad política, tienen una masa crítica de individuos con visión empresarial, con la capacidad de inventar nuevos productos y servicios y el sentido organizativo necesario para levantar nuevas empresas. Y de ahí el desequilibrio en las relaciones comerciales internacionales. Si el valor de lo que produce un país, por tecnología, diseño o capital necesario para producirlo, es superior a lo que produce otro, se dará inevitablemente una relación de dependencia financiera ante la que las apelaciones al orgullo nacional de nada sirven. Véase en Grecia como el referéndum no ha podido modificar la disyuntiva existente hasta entonces: o reformas o salida del euro.

En relación a la imposición al Estado griego de una serie de reformas, observo que se reproducen a menudo los discursos realizados desde el más puro analfabetismo económico, que ponen el grito en el cielo contra la maldita austeridad. Parece que se cree que el Estado es poseedor de las riquezas, que él es el encargado, desde una función paternal, de suministrarlas al pueblo y que al escoger, como si fuera una opción entre varias, el camino de la austeridad, esté privando a los ciudadanos del bienestar que se merecen, bien por fastidiar, bien por aferrarse a un celo puritano caprichoso comparable a rezar el rosario asiduamente. Cuando se habla de austeridad, se refiere a austeridad del Estado, para que los recursos no estén en manos del Estado dedicándolos a sus intereses políticos (permanencia en el poder del grupo de turno), sino que estén en manos de los particulares y éstos los puedan dedicar a la economía real (empresas invirtiendo, ciudadanos consumiendo). Algunos creemos que apuntar en la dirección de una economía sólida pasa por ahí.

Thomas Carlyle definió la economía como la ciencia lúgubre (dismal science) al conocer las teorías de Malthus, ya que parecía servir solamente para demostrar que la mayoría de la población estaba condenada a la pobreza. Afortunadamente, estas teorías no resultaron ser ciertas y desde entonces, en ciertas partes del mundo, se ha producido un desarrollo que ha llevado la prosperidad a amplias capas de la población.

Pero como he desarrollado en este artículo, existen, entre las diferentes zonas del planeta, desequilibrios culturales y de puntos de partida (nivel de conocimientos, infraestructuras y muchos otros aspectos) que ponen difícil la integración de los países más rezagados en unas relaciones equitativas.

¿Serán las reformas estructurales suficientes para cerrar la brecha? Si alguien dispone de más información, me gustaría conocerla.

Calor de estío
Mikel Buesa Libertad Digital  14  Julio  2015

De que en estos tiempos tan confusos las cosas se están trastocando ya no cabe la menor duda. El calor del estío solía ser propicio a la inacción, a la pasividad, al dulce contemplar de la vida bajo el bochorno, casi sin hacer nada, mientras, eso sí, los estudiantes suspendidos miraban sus libros con un suspiro, pensando que aún quedaba tiempo para abrirlos hasta que llegara septiembre. Había también acontecimientos que no por habituales dejaban de ser menos sorpresivos, como los crímenes pasionales o los suicidios, que siempre aumentaban con la temperatura y permitían rellenar las páginas de los periódicos, lo mismo que los incendios forestales, los ahogados en los remolinos de ríos y playas y las serpientes de verano.

Hoy parece que ya no queda nada de eso y que el calor de estío es más bien fuente de sobresaltos, de inquietantes sombras que se ciernen sobre nuestro futuro, de conmociones políticas que calientan el sabor frío del gazpacho y perturban con nerviosismo la siesta, haciendo que el sopor canicular deje de ser propicio al descanso. Veamos si no el gallinero en que se ha convertido la política catalana, con la discusión acerca de si han de ser o no sus profesionales de costumbre los candidatos del bando nacionalista o si han de dejar sus puestos a aficionados enchufados a la teta pública por mor de las subvenciones a la cultura local. Y mientras tanto, Iceta ha dejado de saber cuál es su identidad con tanta duda acerca de la nacionalidad y el derecho a decidir, mientras Alicia Sánchez Camacho espera un milagro para que no le abandonen los votos ahora que ha logrado hacer del PP un cero a la derecha –aunque en esto sea lo mismo que la izquierda– de la política catalana. Claro que los milagros son cosa de la primavera –porque en verano, con el calor, se embota el entendimiento– y las elecciones apuntan, de momento, hacia el otoño.

O veamos también lo de Grecia, donde la calorina estival ha acabado trastocando el materialismo dialéctico y el no se ha convertido en sí, aún sin saberse qué significaban en concreto una y otra cosa, pues al final el gobierno radical de izquierdas acaba siendo apoyado por la derecha y viceversa, porque en esto de la dialéctica uno ya no sabe dónde queda cada mano y se arma un lío de padre y muy señor mío. Claro que pronto vendrá algún clarividente de Podemos, como Monedero o Errejón, para explicárnoslo con una pizca de materialismo histórico –con sus fuerzas productivas y sus relaciones de producción derivando en la lucha de clases– sacado del barullo aquel que montó Plejánov allá por finales del siglo XIX. Y mientras tanto los griegos se quedarán perplejos y nosotros, los españoles, iremos soltando la mosca del rescate, pues ya ha dicho Rajoy que esta bendición de la solidaridad acabará costándonos 10.000 millones de euros. Echemos la siesta antes de pensarlo dos veces, pues con este ardor de julio corremos el riesgo de acalorarnos sin remedio.

Y en Madrid, mientras tanto, Carmena conspira para ponernos nuevos impuestos cuando saquemos dinero del cajero automático y amenaza con sustituir la operación asfalto por un lavado de calles franquistas –o lo que sea algarabía– porque dice que sale barato y, al fin y al cabo, para eso gobierna el pueblo. ¿Gobierna he dicho? Permítaseme la licencia, porque mientras las calles sigan tan sucias y los jardines de barrio tan secos, lo del gobierno sigue siendo el eufemismo al que ya estábamos acostumbrados con la alcaldesa precedente, que se ahorró la pasta del riego para reducir la deuda. Es lo que tiene construir Madrid en verano, pues hay que esperar al otoño para que, pasado el calor, con la lluvia se hermosee de nuevo.

EN POLÍTICA IGUAL A COMO OBRA LA NATURALEZA VIRGEN
Antonio García Fuentes Periodista Digital 14  Julio  2015

Sí, en la Naturaleza, tan pronto es abandonado “un nicho de vida”, éste empieza a ser ocupado por otra especie a la que ha huido o se ha exterminado; nunca existirá el vacío donde habiendo alimento y recursos estos son suficientes y por tanto aprovechables para la siguiente invasión; si bien “lo natural” es mucho más benigno y tranquilo, a lo que suele provocar el tan manido “sapiens-sapiens” con sus políticas depredadoras en extremo.

En mi tierra (Andalucía y olivares de Jaén) empezaron a desaparecer hace ya; bastantes años, el tipo de tórtola que ancestralmente venían en primavera desde África, a donde regresaban al final del otoño empujadas por los fríos invernales; llenando los largos días estivales, con aquel su peculiar canto o ronroneo adormecedor música que sobre todo en las siestas, era un contrapunto inolvidable en ese “hoy mar de olivos”, pero donde ya la tórtola africana ha desaparecido casi totalmente, puesto que fue cazada tan masivamente que llegó a ello y el silencio ocupó la presencia de aquella valiente ave migratoria, que creo recordar que nos venía cada año desde el sur del Sáhara, vía estrecho de Gibraltar y otras partes de las costas marroquíes y andaluzas.

Pero sorprendentemente y a no tardar mucho, fueron apareciendo otro tipo de tórtolas, cuyo canto es diferente así como sus costumbres. Estas las denominan aquí “turcas” y como su nombre indica, dicen que nos empezaron a venir desde Turquía y por diferentes vías mediterráneas; hoy pululan por toda Andalucía incluidas sus costas y además se han hecho sedentarias y ya no emigran, han ocupado tan bien “el nicho de vida” que ocuparan las africanas, que les permite vivir aquí todo el año, reproduciéndose tan abundantemente que en sí mismo es una maravilla por la adaptación que han logrado estas también muy duras aves, las que en realidad casi no tienen enemigos naturales, salvo algunos gatos asilvestrados y poco más, puesto que las rapaces siguen su decadencia y apenas si se ven algunas en los campos y cielos.

En la política ocurre igual y precisamente ahora mismo lo estamos viendo por cuanto “los nichos políticos”, han cambiado tan rápidamente que la invasión de los nuevos, ha tenido un éxito que ni pensar podíamos hace sólo pocos años.

Y es que aunque aquí se trata de “otros nutrientes”, pero la causa es similar; los nuevos políticos vienen no sólo a sustituir los huecos que han dejado otros por cuanto ellos se los ha arrebatado, sino igualmente a cobrar los salarios que ya cobraban los desplazados, o mucho más que aquellos si logran presionar al resto, que en esto del dinero a cobrar, pocas discusiones hubo nunca ni habrá en el futuro… “cuanto más mejor y caiga quién caiga”; que como siempre seremos los indefensos contribuyentes, a los que nos seguirán imponiendo obligaciones a capricho del que manda.

Lo estamos viendo en el mismo municipio donde nací y habito (Jaén-capital) la que conforman nada menos que veintisiete concejales; de los que la ley permite a una mayoría cobrar nómina completa a una mayoría de ellos, pero como ha habido reparto por la diversidad de opciones; los que han ganado las elecciones lo han hecho por minoría mayoritaria, y ahora todos quieren cobrar sueldo o salarios completos, puesto que si no es así, “se niegan a trabajar por los que les votaron o lo harán de forma de sólo cubrir el expediente”, con arreglo a las dietas que les paguen por asistir a los plenos.

También y como ocurre en todos “estos parlamentos”; hay un reparto global para cada partido que ha obtenido votos y como tal agrupación, también cobran un suculento monto de dinero contante y sonante, el que emplearán, según disponga cada “jefe, jefecillo o camarilla dominante”; pues ya digo que el nutriente aquí es el dinero, lo demás se está viendo venir que va a ser “más de lo mismo”.

Aquí de sanear la economía municipal, quitando innumerables cargas inútiles que tiene (ocurre de forma parecida en cualquier lugar administrado por la política ruinosa que ha arruinado España)… de esto nadie habla nada, ni los que gobernaban y que siguen gobernando, ni los que han entrado a apoyarlos o a oponerse; de ello nadie quiere hablar, puesto que quizá habría que puntualizar el que sobran la mitad de los empleados con nómina que hay hoy en el ayuntamiento; y es claro que ese asunto es tabú, puesto que hipócritamente lo que dicen unos y otros es que… “su principal preocupación es crear empleo”… cosa que no nos explicamos el cómo y el cuándo (pasear por la ciudad es ir viendo un desierto comercial donde los establecimientos cerrados son cuantiosísimos, y muchos de ellos llevan lustros cerrados) ya que en los plenos y siempre que se habla de temas laborales, es presentando proyectos de nuevos empréstitos bancarios para simplemente poder pagar las nóminas; no sabemos si también el resto de cargas sociales, puesto que la deuda acumulada es monstruosa, baste decir que Jaén y Madrid, son los dos municipios más endeudados de los de toda España; por tanto el porvenir… “se presenta más negro que la panza de una olla”… que decimos aquí en lenguaje coloquial.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

La Zeja contra la cultura
  www.gaceta.es 14  Julio  2015

Los Bardem, Almodóvar, Wyoming… la misma cuadrilla de siempre. Son los niños mimados del presupuesto público –y, por efecto especular, privado- que ocasionalmente salen de sus chalés para firmar manifiestos frentistas contra cualquier derecha y a favor de la izquierda más radical. Helos aquí de nuevo.

En España hay miles de escritores, pintores, escultores, músicos e incluso cineastas que no forman frentes políticos. Los hay de izquierdas, de derechas y medio pensionistas, hablan con la libertad que les dejan y tienen cada cual su propia opinión, pero no constituyen un bloque de presión. Son más, pero se les escucha menos. Al final, quienes aparecen en nuestros periódicos como exponentes de “la cultura” son los de la zeja. Es desolador. Y da una buena oportunidad para reflexionar sobre el lamentable estado del panorama cultural español.

La cultura española se asfixia desde hace años bajo dos losas pesadísimas: el dirigismo autonómico y el control caciquil de la izquierda radical. La omnipotencia autonómica sobre la actividad cultural pública, avalada por una lejana e infausta sentencia del Tribunal Constitucional, ha hecho que el cultivo de la identidad local sepulte cualquier dimensión propiamente nacional de la cultura española, y ello, por cierto, no sólo en las comunidades de mayoría separatista. En cuanto a la otra losa, la del control caciquil de la izquierda, ha propiciado que la mayor parte de la cultura subvencionada tenga siempre el mismo lenguaje y el mismo color, según patrones ideológicos de aplastante uniformidad: olvido e incluso condena de la riquísima tradición cultural española, primacía absoluta de contenidos “políticamente correctos”, obsesión enfermiza con episodios históricos como la guerra civil (habitualmente reconstruidos bajo el signo de la falsificación), deliberada exclusión sectaria del disidente… El resultado es una vida cultural pigmea y gris, que grava severamente la creatividad, veta el debate libre y penaliza la inteligencia.

Para hacer más negro el paisaje han venido a concurrir otros dos elementos altamente perniciosos. Uno, el jactancioso analfabetismo de los grandes medios de comunicación, particularmente los televisivos, donde hace años que no se ve nada parecido a una preocupación cultural seria y, al revés, la perezosa inercia del trabajo informativo lleva a identificar la cultura con el famoseo. El otro, la consolidación de lobbies de poder en torno al erario público. En este último caso, el ejemplo más visible es el mundillo de la “zeja”, así llamado desde su apoyo público a la estrategia guerracivilista de Zapatero. ¿De dónde ha salido esta gente? ¿Quién los ha puesto ahí? ¿Con qué derecho se atribuyen la representación de “la cultura”? El proceso no es ningún misterio para nadie. Desde los años ochenta, el PSOE se preocupó –con el auxilio comunista- de copar los centros neurálgicos de la cultura. Después vino el PP y, en vez de abrir el campo, se parapetó tras la excusa liberal de “entregar la gestión a los sectores culturales”, sin querer ver que esos “sectores” eran los que el PSOE había inventado. Así se han construido auténticos cacicazgos económico-ideológicos cuyo exponente más rutilante es sin duda el del cine, pues ninguna otra actividad cultural ha recibido más dinero público en el último medio siglo. ¿Al menos han sido capaces de construir un sector cultural de buen nivel? Es obvio que no. Al contrario. Compárese lo que hace el cine inglés con Shakespeare y lo que hace el nuestro con Cervantes o Lope de Vega. ¿Hacen falta más ejemplos?

Dentro del gran esperpento nacional que vivimos, quizá la imagen más grotesca es la de esos “intelectuales y artistas” que se atribuyen la representación del “mundo de la cultura” sin saber ni una palabra –más allá de generalidades de mal bachiller- sobre Garcilaso o Jovellanos, sobre Zurbarán o Solana. Al final su apuesta “cultural” consiste en quitarles sus calles a Dalí, Pemán o Muñoz Seca. Por fachas. La peor dictadura es la de los analfabetos satisfechos de sí mismos.

El PP se hace un Carmena
Fernando Zurita  www.gaceta.es 14  Julio  2015

A mediados de octubre de 2014 se celebró la asamblea fundacional de Podemos; con ella los de los círculos cimentaban la II Transición. Éstos, hijos del sustrato abonado por tantos españoles indignados, marcaron el ritmo de la política, autoproclamándose con cada pedalada como el referente social de la ciudadanía desnortada pero sin elecciones, lo que se viene denominando empoderamiento. Su desparpajo a la hora de plantear el diagnóstico de los males de España, les granjeó las simpatías de muchos de los que hoy les chantajean fruto del ordeno y mando de Pablo Iglesias. Y es que el docente no quiere a nadie que le haga sombra. Se van retratando aquellos que se mimetizan con las formas de la casta. Es paradójico que los podemitas adopten los usos de los partidos herederos del consenso setentayochil, mientras los “viejos” se afanan por mostrarse tan democráticos y modernos como el que más.

El pasado fin de semana, fechas en las que se cumplían 18 años del espeluznante asesinato de Miguel Ángel Blanco, se celebraba la Conferencia Política del PP, precedida del estreno del nuevo logo, hasta en esto marcan tendencia los morados (por eso del círculo), en la que se han sentado las bases del contenido del próximo Congreso que se celebrará en 2016. Limitación de mandatos a 8 años, democratización interna del partido, prima a la gobernabilidad de la lista más votada…y la inoculación del miedo. Error.

Tengo empíricamente demostrado que si le digo a un niño: -niño haz esto, el niño hará sin temor a equivocarme lo contrario, máxime si quien lo sugiere es precisamente alguien cuyo bagaje de credibilidad queda cuanto menos en entredicho. La propia Cristina Cifuentes ha hecho un llamamiento a través de su: El Partido Popular que yo quiero, a luchar por los valores del PP pero sin nombrarlos: haberlos haylos. Yo no sé cuáles son aunque confieso que y si alguna vez creí saberlo, desde 1996 dejé de hacerlo. La promesa de regeneración democrática fue deslizándose sin hacer demasiado ruido por el sumidero; así hasta nuestros días.

La II Transición ha puesto encima de la mesa planteamientos que no estaban, ni por lo más remoto, en la agenda del Partido Popular. Simplemente vienen impuestos por la coyuntura. Se trata más bien de un conjunto de sugerencias que diría la flamante alcaldesa de Madrid. De esas que expone y patrocina pero con las que después no se identifica, ya saben. Y es que los de centro derecha se han marcado un Carmena en toda regla de cara a las generales. El PP debe optar, es lícito, por quemar todas las naves que estén a su alcance para lograr bien mayoría absoluta, bien mayoría suficiente para lograr un pacto con Ciudadanos. No obstante pienso que el esfuerzo es en vano: alea iacta est o lo que es lo mismo, previsiblemente finalizaremos el año con Pedro Sánchez de presidente del gobierno aupado por Iglesias. El PP cambia para que todo siga igual y mover a dos millones de votantes que se quedaron en casa el #24M, se me antoja tarea imposible cuando parece que Rajoy no se acaba de enterar de por qué prefirieron el sofá

Por Grecia, no se preocupen, como aseguré la noche del referéndum: después del NO de los ciudadanos griegos a la UE y al pago de la deuda, Grecia entró por segunda vez en la Unión como Estado miembro (la primera fue en el año 81). -Bienvenido, -le dicen con sonrisa pícara-, siéntate por ahí…

CALVO SOTELO ASESINADO POR SOCIALISTAS
79 aniversario de un crimen que la izquierda tapa cambiando calles

Que el ayuntamiento presidido por Manuela Carmena quiera quitar la calle y el monumento a José Calvo Sotelo solo demuestra su desprecio por las víctimas de otras ideologías.
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es 14  Julio  2015

Se cumplen 79 años del asesinato de José Calvo Sotelo a manos de militantes del PSOE en los convulsos días previos al alzamiento militar que desencadenó la Guerra Civil. Este aniversario coincide con una nueva polémica desencadenada por la intención del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid de eliminar centenares de calles a las que considera “franquistas”. Con su alcaldesa, Manuela Carmena, al frente, los concejales de la marca blanca de Podemos, Ahora Madrid, pretenden quitar la calle del líder conservador Calvo Sotelo.

Conviene recordar quién asesinó al político y qué consecuencias tuvo y, sobre todo que difícilmente puede ser considerado como “franquista” una persona asesinada por pistoleros de izquierdas antes de que empezase la Guerra Civil y, por lo tanto, mucho antes de que el propio general Franco fuera líder de los sublevados.

Tras el asesinato por pistoleros – de Falange según unas fuentes, carlistas según otras-, del teniente de la Guardia de Asalto José Castillo, instructor militar de las milicias socialistas; varios militantes del PSOE relacionados con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad prepararon una venganza dirigida contra destacados políticos de la derecha. En una furgoneta de la Guardia de Asalto subieron, entre otros, Luis Cuenca, Santiago Garcés y Fernando Condés, instructor de milicias como Castillo y uno de sus mejores amigos.

Tras intentar secuestrar a Antonio Goicoechea (líder de Renovación Española) y José María Gil Robles (presidente de la Confederación Española de Derechas Autónomas) en sus domicilios y no conseguirlo porque estaban de vacaciones fuera de Madrid, acudieron a casa de Calvo Sotelo, donde llegaron a las tres de la madrugada.

Allí, pese a las reticencias del político que esgrimió su inmunidad parlamentaria y lo irregular de un registro a esas horas en su domicilio porque vulneraba la inviolabilidad recogida en la Constitución de 1931, fue secuestrado ante las quejas de su familia de la que se despidió diciendo que en dos horas estaría de vuelta “si estos señores no tienen la intención de pegarme cuatro tiros”.

Las palabras de Calvo Sotelo fueron premonitorias, a escasos doscientos metros de su casa, cuando el furgón torcía por la calle Juan Bravo, dos disparos en la nuca pusieron fin a la vida del que ha sido el ministro más joven de la historia de España.

Este asesinato ejecutaba las amenazas que recibió en el Congreso de los Diputados solamente 12 días antes, cuando el diputado socialistas Ángel Galarza aseguró a Calvo Sotelo: "Pensando en su Señoría encuentro justificado todo, incluso el atentado que le prive de la vida". Y el grito de Dolores Ibárruri “La Pasionaria”, en el tumulto posterior: “Ha hablado usted por última vez”.

CAMBIAR LA HISTORIA A GOLPE DE BANDO
Carmena oculta 10.856 asesinatos de la izquierda en el cambio de calles
De las 250 calles que el consistorio pretende cambiar, alegando la Ley de Memoria Histórica, muchas recogen asesinatos a manos de socialistas, comunistas y anarquistas y de éstos, varios anteriores a la Guerra Civil.
Juan E. Pflüger  www.gaceta.es 14  Julio  2015

La ideología revanchista que subyace en el proyecto del Ayuntamiento de Madrid, presidido por la ex juez Manuela Carmena, de eliminar del callejero de la capital más de 250 calles alegando su vinculación con el régimen franquista queda clara cuando se observa que decenas de los titulares fueron asesinados por miembros de las milicias de izquierdas antes de la Guerra Civil o muy al principio de ésta. También pretende eliminar el reconocimiento público de los asesinatos por razones religiosas o políticas que cometieron los socialistas, anarquistas y comunistas en la retaguardia de la zona controlada por el Frente Popular.

Así, entre las grandes “carnicerías” de la izquierda se encuentran los mártires de Paracuellos (entre 4.500 y 8.000 según las fuentes), las 14 mártires concepcionistas o los 47 maristas. También pretende eliminar a los dos hermanos Juan y Demetrio de Andrés, conocidos como los mártires de la Ventilla, o los hermanos Urquiza.

También quiere quitar del callejero a grandes grupos de víctimas que, como los 4.954 miembros de la División Azul o los 786 tripulantes y civiles que viajaban en el Crucero Baleares bombardeado por la aviación del Frente Popular, murieron luchando contra el comunismo. Todos ellos españoles que la izquierda de Ahora Madrid quiere borrar del recuerdo en su propio país.

Pero además, hay otras cincuenta personas que fueron asesinadas por pistoleros de la izquierda en los momentos previos a la Guerra Civil, como el joven Matías Montero que fue asesinado por dos socialistas en 1934 cuando volvía a su casa tras vender el periódico de Falange, o José Calvo Sotelo, asesinado por policías y guardias civiles, militantes del PSOE, tras ser secuestrado en su casa a las tres de la madrugada cuatro días antes del pronunciamiento militar.

En este último grupo destacan varios represaliados políticos, asesinados por su apoyo a partidos de la derecha durante la Segunda República y que no tuvieron nada que ver en el alzamiento ni en el desencadenamiento de la contienda. Entre estos destacan Juan de la Cierva, Ramiro de Maeztu, Florencio García o Lorenzo González.

España / Lucha contra ETA
Madrid recuerda a Miguel Ángel Blanco 18 años después de su asesinato
C. S. Macías.  La Razon 14  Julio  2015

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, y la delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, junto a Marimar Blanco, durante el homenaje en memoria del concejal de Ermua

La semana del 10 al 12 de julio siempre recuerda la marcha atrás de un reloj que marcaba los minutos agónicos de la sentencia a muerte del joven concejal del Ermua Miguel Ángel Blanco. Desde entonces, nació el espíritu de Ermua, la calle perdió el miedo y comenzó a enfrentarse a la banda terrorista ETA.

Han pasado ya 18 años y durante cuatro días los homenajes en recuerdo de Miguel Ángel se han hecho presentes a lo largo de toda la geografía española. Esta mañana, el Jardín de Miguel Ángel Blanco, situado en el madrileño distrito de Chamartín, acogió también ese recuerdo y se recordó al joven edil como símbolo de libertad, cuya muerte marcó una "línea roja entre los totalitarios y los demócratas".

Su hermana, presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo (FVT) pidió "unidad y consenso" para lograr definitivamente que ETA desaparezca y para la construcción del relato basado en los principios de "verdad memoria dignidad y justicia". Blanco recordó que se cumplen ya 18 años desde que "la llama de la vida" de su hermano se apagó por los "totalitarios y terroristas", pero se encendió otra llama, “la de la dignidad”, con la que respondieron los españoles ante esas "terribles 48 horas". Recordó que hace 18 años se marcó el camino "más eficaz" para vivir actualmente la "derrota policial de la organización terrorista ETA".

"La unidad ha sido el mejor instrumento para arrinconar y acabar con esta gran lacra, que es la banda terrorista ETA", e insistió en la importancia de esa unidad para que prevalezca el auténtico relato de lo ocurrido y quiere que conste que su hermano y las demás víctimas "no formaron parte de ningún conflicto".

Al homenaje también acudió la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes quien insistió en no olvidar a las víctimas del terrorismo. “No podemos, ni queremos, ni vamos a olvidarles. Vamos a seguir recordándolos y seguir pidiendo memoria, dignidad y justicia para las víctimas", remarcó. Asimismo, se refirió a su compromiso de crear una Ley de Víctimas del Terrorismo para que tengan más reconocimiento. Aún es "un poco pronto" para ponerla en marcha, pero con ello se trata de “primar en el reconocimiento a todas las víctimas del terrorismo". Para su elaboración, le gustaría consensuar un texto con las asociaciones de víctimas y, según relató, quizá en unos meses, se pueda tener un primer borrador.

Trilema y populismos

Alejandro Hidalgo www.vozpopuli.com 14  Julio  2015

En 1896, los Estados Unidos se disponían a elegir a su vigésimo-quinto presidente. No era el mejor año que unas elecciones tranquilas y placenteras ya que tanto los norteamericanos como gran parte del resto de los ciudadanos de los países occidentales sufrían una crisis económica que, desgraciadamente, no era excepcional desde al menos los últimos veinte y cinco años. En este ambiente económico, en la convención demócrata de Chicago, el candidato a la presidencia, William Jennings Bryan, se dirigió a los asistentes, y señalando su sien en un arrebato de teatralidad espetó con energía al finalizar su discurso “… no ceñiréis sobre la frente de los trabajadores esta corona de espinas; no crucificaréis a la humanidad en una cruz de oro”.

Fue tal la notoriedad que adquirió dicho movimiento “anti patrón oro”, que Lyman Frank Baum publicó en 1900 el libro “El Mago de Oz”, inspirando el personaje del león cobarde en la figura del propio demócrata Bryan

Como he dicho, pocos años antes, en 1890, se había iniciado una profunda crisis en Estados Unidos así como en el resto del Mundo. Para 1894 la situación se había vuelto complicada. La deflación y la caída de las exportaciones habían elevado el paro hasta niveles del 20%. La deflación hacía insostenible las deudas contraídas por granjeros y agricultores, y las revueltas y huelgas asolaron el país. Finalmente, grandes movimientos populistas nacieron de la mano de las desgracias de muchos. Es en este contexto donde surge el discurso populista de W.J. Bryan, defensor de un sistema bimetálico que dotara a los Estados Unidos de cierta autonomía en emisión de moneda. Fue tal la notoriedad que adquirió dicho movimiento “anti patrón oro”, que Lyman Frank Baum publicó en 1900 el libro “El Mago de Oz”, inspirando el personaje del león cobarde en la figura del propio demócrata Bryan.

En cualquier curso de Economía Internacional se explica lo que llamamos pomposamente el “Trilema del Sistema Monetario”. Este trilema nos dice que un gobierno no puede de forma simultánea controlar el tipo de cambio, permitir el libre movimiento de capitales y poseer autonomía monetaria. Es decir, por ejemplo, si un país quiere controlar su tipo de cambio y desarrollar políticas monetarias autónomas, necesariamente debe impedir la libertad de movimiento del capital. O, en otro ejemplo, si prefiere tener cierta autonomía monetaria pero permitir libertad de movimiento de capitales, debe renunciar a controlar el tipo de cambio. Es decir, las tres opciones no son posibles a la vez. ¿Por qué? Veámoslo con un ejemplo.

Suponga que queremos controlar el tipo de cambio. Tradicionalmente este ha sido un objetivo preferente de los gobiernos durante muchos años, en especial los últimos 150. Las razones por las que se desea tal objetivo es que su control eleva la seguridad en los pagos internacionales al eliminar el riesgo cambiario. Así, durante gran parte del último siglo y medio, la fijación de los tipos de cambio ha beneficiado, por ejemplo, al comercio internacional. Si a la vez defendemos la libertad de movimiento de capitales, es decir, no se desea imponer restricciones a su movilidad entre países, la política monetaria dejará de ser autónoma. ¿Por qué? Suponga que un país con un tipo de cambio fijo quiere reactivar la actividad económica mediante una reducción de los tipos de interés. En ese caso la caída de la rentabilidad de los activos financieros nominados en su moneda, provocará una salida de capital hacia otros países que tengan tipos más atractivos, pues recordemos, se supone perfecta movilidad del capital. Este movimiento se debe a la existencia de una condición de arbitraje, es decir, de diferenciales en la rentabilidad que hacen beneficioso vender en el país que reduce el tipo de interés y comprar allí dónde aún es alto. Esta salida provocará una tensión en su tipo de cambio al sufrir expectativas de devaluación. Como el país está comprometido en sostener su tipo de cambio, para evitar la devaluación, deberá subir el tipo de interés para frenar la salida de capital. Así, al final del día, la política monetaria deberá deshacer la bajada de tipos, por lo que el intento de expandir la actividad mediante un abaratamiento del dinero habrá sido un fracaso.

El Patrón Oro era consustancial al libre movimiento de capital, sin el cual no tenía sentido. Esto llevaba a los países que lo asumían debían a aceptar, sin más, no aplicar políticas monetarias para aliviar las crisis

No voy a detenerme en explicar el resto de combinaciones posibles. El ávido lector puede imaginarse muchas de ellas. Esta que he descrito es la que más me interesa exponer, pues ha sido y es la más usual a lo largo de la historia monetaria mundial. El Patrón Oro es un clarísimo ejemplo de esta combinación. Al fijar dos monedas su paridad con el oro, implícitamente se fijaban el tipo de cambio entre ellas. Además, el Patrón Oro era consustancial al libre movimiento de capital, sin el cual no tenía sentido. Esto llevaba a que los países que lo asumían debían aceptar, sin más, no aplicar políticas monetarias para aliviar las situaciones de crisis económicas internas motivadas por cualquier otra razón que no tuviera origen monetario.

Resumiendo, optar por un equilibrio exterior (estabilidad cambiara) implica sacrificar equilibrio interior. En consecuencia, las recesiones y las crisis eran habituales durante la vida del sistema de Patrón Oro, además de profundas y habitualmente largas, si las comparamos con las actuales, cuando las políticas monetarias han adquirido cierta autonomía. Esto pueden verlo en el gráfico que he preparado con los datos del National Bureau of Economic Research sobre fechas y duración en meses de recesiones en Estados Unidos desde 1856. En él se representa el porcentaje de meses en una década que la economía norteamericana estuvo en recesión. Para que el lector lo entienda sin problemas, cada mes de la serie que se representa mide para los 60 meses anteriores y para los 60 meses posteriores, el % (en tantos por uno) de éstos que la economía estuvo en recesión. Por ejemplo, si el dato para un mes es 0,5, significa que en los diez años para los cuáles ese mes es el central, el 50 % del total de esos meses, la economía norteamericana estuvo en contracción. Puede comprobarse que es a partir de la desaparición definitiva del sistema del Patrón Oro, después de la Gran Depresión, cuando éstas se hicieron menos habituales. Así, Bretton Woods, sistema vigente durante gran parte de la segunda posguerra mundial hasta 1971, aunque establecía tipos de cambio fijo, optaba por el control del capital, por lo que permitía cierta autonomía en la política monetaria; algo que en la actualidad es mucho más habitual pues salvo contadas excepciones, los países en su mayoría disponen de tipos de cambio flexibles, aunque eso sí, con cierta flotación sucia. 

Para que comprueben hasta qué punto el tipo de cambio fijo puede provocar desequilibrios internos, a cambio de un equilibrio externo, en el gráfico *** muestro la evolución de la inflación y de los tipos de interés reales (nominales menos inflación) para Estados Unidos desde 1871. Pueden observar con claridad la volatilidad en ambas variables durante el período que comprende el Patrón Oro, y que sin embargo desaparece en gran parte una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. Deben entender que el tipo de interés real condiciona de forma máxima variables como el consumo y la inversión. Por lo tanto, su volatilidad condicionaba enormemente el ciclo económico de la época, lo que se traduciría en expansiones y recesiones fulgurantes, además de habituales.

Los países del euro, dentro de él, no disponen de autonomía monetaria. Han elegido no controlar su política monetaria

La incapacidad de la política monetaria para acomodar el tipo de interés nominal a la situación a principios de la década de los noventa del siglo XIX en Estados Unidos, provocó una profundización de la recesión, que en otro caso hubiera sido más liviana. La deflación elevó la carga de los que debían dinero, en particular a enormes grupos de agricultores y ganaderos, así como de familias humildes, que cayeron en la ruina, lo que alimentó movimientos populistas y nos dejó discursos como los de Bryan. Fue el trilema, y la opción entonces elegida, lo que explicaría en una gran parte, está situación. 

Y ahora piensen. Los países del euro, dentro de él, no disponen de autonomía monetaria. Han elegido no controlar su política monetaria. Piensen en la crisis desatada en 2008-2009. Y piensen en la aparición de populismos, en Syriza, en el referendum de Tsipras, y en Pablo Iglesias. Piensen en la crisis de las instituciones europeas y en la crisis de identidad del euro. Piensen en el euroescepticismo que crece día a día. Y luego, pregúntense: ¿tiene el trilema algo que ver?


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Un alto cargo de Enseñanza desmiente a Rigau y admite que la Generalitat dirigió el 9N
La Fiscalía pidió citar a esta testigo tras informes que documentan la existencia de reuniones que "contradicen directamente" la versión que dio Rigau de que "no han existido reuniones entre responsables del departamento de Enseñanza y directores de centros de enseñanza".
La Fiscalía acusa a Rigau de mentir en relación a los preparativos del 9N
Redacción Cronica Global 14  Julio  2015

La directora de Servicios Territoriales de la Consejería de Enseñanza en la comarca de Barcelona ha reconocido que mantuvo dos reuniones con directores de centros educativos sobre el uso los colegios en el simulacro de consulta del 9 de noviembre del año pasado.

En su declaración como testigo ante el juez la directora ha admitido estos hechos que desmentirían la versión de la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, en relación a que la Generalidad no dirigió el llamado 'proceso participativo' del 9N. Este alto cargo, no obstante, ha negado que se le dieran instrucciones a los docentes de cómo actuar.

Según fuentes judiciales, en su declaración ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) la tarde de este lunes ha afirmado que convocó estas reuniones -el 16 y el 22 de octubre- después de que varios directores mostrasen su inquietud por las posibles responsabilidades penales en que podrían incurrir.

En la misma línea, la Fiscalía pidió citar a esta testigo tras informes que documentan la existencia de estas reuniones, ya que considera que "contradicen directamente" la versión que dio Rigau de que "no han existido reuniones entre responsables del departamento de Enseñanza y directores de centros de enseñanza dirigidas a determinar la manera de proceder en relación al proceso participativo", del 9N.


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