AGLI Recortes de Prensa   Sábado 18  Julio 2015

¿Se puede ser más tonto que Tsipras?
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com 18  Julio  2015

El pasado 26 de junio el Gobierno griego dio por rotas de manera unilateral las negociaciones con la Troika, ese término de origen ruso y connotaciones malditas que, por razones desconocidas, todo el mundo prefiere emplear antes que la más descriptiva de “acreedores”, que no otra cosa es la famosa Troika. La ruptura estaba en cierto modo cantada. Desde que la coalición izquierdista Syriza llegó al poder a principios de año su monotema era la renegociación de la deuda pública. Si esto no se conseguía por las buenas vendría el impago por las malas. Lo de declararse en rebeldía esgrimiendo una coartada ideológica para suspender pagos quizá suene muy épico en los mítines, pero el mundo real es cosa bien distinta. Ningún país ha salido bien librado de un impago. Y menos aún de un impago de 350.000 millones de euros cuando, para más INRI, ese país apenas produce nada, casi todo lo tiene que importar y el gasto ordinario de su Gobierno es muy superior a sus ingresos desde hace demasiados años. La deuda es eso mismo, el precipitado final de una consecución de déficits que van sedimentando hasta formar una montaña tóxica e indigerible.

El Gobierno griego sabía desde el principio que el impago no era una opción factible. Se podía emplear a efectos propagandísticos, tanto fuera como dentro de Grecia. En España, de hecho, muchos lo dieron por cierto y hasta salieron a la calle demandando a gritos una quiebra heroica en nombre del empoderamiento colectivo, la dignidad de los pueblos y todo el indescifrable parloteo en el que la izquierda se reboza desde que el marxismo tradicional dejó de ser atractivo para la masa. Luego solo quedaba la vía de la reestructuración, ya entendida al modo tsipreño, una quita generosa seguida de una reprogramación de plazos, ya al modo varoufakiano, una mutualización que permitiría a estos piezas seguir pidiendo dinero hasta el día del juicio final pero poniendo a los contribuyentes alemanes como avalistas.

Tan solo era necesario estirar la cuerda, cosa que venían haciendo desde febrero, para rematar la jugada con un órdago ante el que la Troika, es decir, los acreedores, se terminase rindiendo. La única carta buena que tenía Tsipras era la de echar abajo el euro o, al menos, infligirle un daño irreparable. A eso habría que sumar un batacazo bursátil de grandes proporciones, las primas de riesgo disparadas y una recesión de caballo. No es casual que, en los días previos al referéndum, muchos asegurasen convencidos que si Grecia salía del euro estábamos ante una segunda edición corregida y aumentada de lo de Lehman Brothers. Obviamente se habían tragado el señuelo, no tanto por mala fe como por desinformación. Las cosas de la economía son áridas, es normal que la gente hable de oídas y en las tertulias de la tele suelen invitar a indocumentados que no saben de nada pero que, al pontificar como santones, terminan convenciendo al personal de estupideces sin fundamento.

El órdago se articuló en dos tiempos de diferente intensidad. Primero la ruptura de las negociaciones, que previsiblemente incitaría a los acreedores a rebajar sus pretensiones. No olvidemos que eso es a lo que vienen jugando los diferentes Gobiernos griegos desde hace años, y les ha funcionado. Como esta vez no se obró el milagro Tsipras pasó al plan B, una inesperada consulta popular que pondría a la Troika en modo pánico y a sus seguidores en modo orgasmo. Si salía que sí la negociación se reanudaría, pero en otra mesa en la que el ejecutivo heleno dispondría de mejores cartas, empezando por las que le acababa de entregar su propio pueblo. Si salía que no… bueno, era poco probable que saliese que no, aunque siempre cabía la posibilidad de pegar un sartenazo y montar una pequeña Venezuela junto al Egeo, que es, en última instancia, lo que perseguía una parte importante de su partido.

Al final sucedió lo que no estaba previsto que sucediese. Tsipras ignoró varias cuestiones elementales. La primera que a los acreedores no se les debe amenazar cuando se debe tanto y se produce tan poco. La segunda que, aun condonándoles todo lo que deben, seguirían necesitando transferencias porque el problema principal de Grecia no es la deuda, sino el déficit. Como ya apunté más arriba que la deuda no es más que la consecuencia directa de gastar más de lo que se ingresa. El Estado griego gasta mucho más de lo que mete en la caja y aspira a seguir haciéndolo por los siglos de los siglos. La tercera es que subestimó el nivel de hartazgo de sus socios, a quienes, por si las amenazas eran poca ofensa, se encargó de rociar de insultos durante aquellos días con el concurso entusiasta de la perroflautada de Podemos en España, el lumpen del Frente Nacional en Francia y el artisteo de todos los países. La cuarta es que pensó que aún queda alguien en el mercado internacional que tiene en cuenta a la comatosa economía griega. El famoso Grexit estaba más que descontado. Por eso la Bolsa apenas se inmutó y la cotización del euro se mantuvo donde estaba. La quinta y fundamental es que los acreedores de Grecia no son inversores privados, sino otros Gobiernos a quienes un impago no quitaba demasiado el sueño ya que, una vez consumado, lo cargarían a lomos de sus respectivos contribuyentes. Tsipras, en definitiva, no entendió que esta vez se la estaba jugando con una panda de golfos amorales como él pero que, a diferencia de él, llevan colgada al cuello la llave de la caja de caudales.

Tantos errores en tan poco tiempo le han conducido al fondo del barranco en el que se encuentra ahora mismo. A pesar de que los acreedores han dulcificado la caída aviniéndose a un nuevo préstamo, está tan al descubierto que fuera de Grecia es un bufón y dentro un apestado. Le queda poco más que convocar elecciones, pulverizar su mayoría de las últimas elecciones y hacer mutis por el foro sin que lo adviertan los chicos de la gasolina que vuelven a hacer de las suyas en la plaza Syntagma. En serio, ¿se puede ser más tonto que Tsipras?

La firmeza con Grecia llega tarde
EDITORIAL Libertad Digital  18  Julio  2015

Por mucho que la mayoría de líderes europeos haya defendido con insistencia la necesidad de aprobar un tercer "rescate" a Grecia, la realidad económica es la que es. Por mucho que nuestros políticos piensen que esta vez será diferente, lo cierto es que si algo ha demostrado el caso heleno es que de nada sirve entregar cientos de miles de millones de euros a un país que no está dispuesto a asumir ajustes e impulsar reformas de calado.

Un buen ejemplo lo tenemos con el polémico plan de privatizaciones que el gobierno de Alexis Tsipras se ha comprometido a impulsar. En realidad, esta medida ya había sido acordada en 2011, pero los políticos griegos hicieron oídos sordos y aprobaron pequeñas ventas de activos públicos que sirvieron como excusa para dejar sin aplicación el 95% de las actuaciones previstas.

Cierto es que el "corralito" parece haber asustado a algunos dirigentes helenos que ahora parecen haber abandonado sus posiciones más radicales... pero ¿acaso eso garantiza que esta vez las cosas saldrán de otra manera? ¿De verdad creemos que Syriza está dispuesta a ejecutar día a día un programa económico que contradice todos y cada uno de los postulados con los que conquistó al electorado? Siendo justos, no sería la primera vez que un líder de izquierdas acaba rindiéndose ante la lógica económica, pero Tsipras no es precisamente de la misma escuela que Bill Clinton, Gerhard Schröder o Tony Blair…

En cualquier caso, lo que sí ha quedado claro es que el gran error de Alemania no ha sido su excesiva firmeza, sino todo lo contrario: lo que le ha faltado a la canciller Merkel es más firmeza ante la falta de rigor que han demostrado una y otra vez los líderes griegos. Aunque suene políticamente incorrecto decirlo, la evidencia demuestra que Alemania debería haber sido más dura.

Si la actitud firme demostrada en las últimas semanas por los teutones y sus aliados se hubiese dado hace cinco años, nos habríamos ahorrado cientos de miles de millones de euros. Hasta ahora, los dos "rescates" no han servido para impulsar ningún cambio significativo en Grecia. Pensar que este tercero será distinto es tan "buenista" como improbable. El "Grexit" era, probablemente, una opción más lógica, a tenor del historial de incumplimientos económicos e irresponsabilidades políticas que arrastran los griegos.

Algunas notas sobre el momento presente
Eduardo Arroyo www.elsemanaldigital.com 18  Julio  2015

se puede rescatar a Grecia pero no a España. Queda claro que el euro y el sistema de Bruselas es una línea roja de la izquierda "populista" europea, a la que ataca solo retóricamente.

Dos acontecimientos han sucedido esta semana en la política española que merece la pena comentar: la "lista" catalana para el 27-S y la toma de postura de "Podemos" ante la crisis griega.

Con el primero de los temas, el independentismo catalán muestra su desesperación ya que en el debate nacional es cada vez más lo social, y no lo nacional, el eje de todas las discusiones. A esto se suma el hecho de que la proliferación de partidos que hacen suyo el cambio sustancial de estrategia es creciente y con poder decisivo.

En Barcelona los independentistas juegan al "ahora o nunca", mientras que Ada Colau y su gente sabe muy bien que su masa de votantes son personas que provienen de la contestación social y no del nacionalismo.

Aunque la desastrosa gestión de la calle Génova, y especialmente de Alicia Sánchez Camacho, ha convertido a los populares en una fuerza residual, lo cierto es que emergen fuerzas cuya referencia no es la ruptura con España, al menos no en los términos de ERC y Convergencia: Unió Democrática, Ciudadanos, un PSC que se mantiene, etc. Por eso los nacionalistas creen que la apuesta por la independencia debe realizarse antes de que sea demasiado tarde y haya que esperar varias décadas.

En otro orden de cosas hay que ver ahora a Pablo Iglesias para compararle con el Pablo Iglesias de antes: recuerdo el famoso alegato de que había que salirse del euro, tomar el control político del BCE, etc. Pero en el momento decisivo hay que hacer como Tsipras: firmar lo que dice la Troika. Al fin y al cabo, todo ha resultado ser una cháchara ridícula de un "progre de facultad"; una de las especies más degeneradas de la variante humana.

Con la bajada de pantalones de Alexis Tsipras -y la también bajada de pantalones de Pablo Iglesias, solidaria de su camarada griego- la izquierda ha demostrado varias cosas. Entre ellas, la más importante es que jamás, jamás, ha entendido el problema financiero; prefieren hablar de "los ricos", de los defraudadores, etc.

Pero no salen de ahí. Ignoran que la mayor riqueza y el mayor fraude proviene de la privatización de la moneda de todos, que es lo que ha sucedido con todos los bancos centrales y muy especialmente con el BCE. Por eso Tsipras ha ido a la guerra sin estrategia y ha sido lo suficientemente bocazas de no medir sus fuerzas. Por eso también, al final todos descubren que vas de farol y que, cuando el único dinero que hay y que tú necesitas, lo tiene tu enemigo, entonces solo te queda ir adelante o plegarte.

Él ha elegido lo último. Tenía que haber calculado todo como para llegar a la situación del pasado domingo pleno de razones y de decisiones: salir del euro, recuperar la soberanía monetaria y presionar a Europa. Entonces hubiera demostrado que la austeridad no es la única vía y que existe la vida más allá del euro. Al fin y al cabo no es el BCE el único lugar para pedir financiación y tampoco es Alemania, Francia y demás los únicos capaces de concedérselas.

Pero todo eso había que haberlo previsto antes. El problema es que, para los que creemos en Europa, para los que creemos que Europa solo tiene posibilidades de sobrevivir al siglo XXI como potencia política y no como bandada de francotiradores, todo esto hubiera sido negativo. Por eso lo que hay que hacer es quedarse y sembrar la rebelión contra la austeridad en Bruselas y en Frankfurt.

Pero esto parece que ni siquiera Marine Le Pen, uno de los pocos políticos dignos que quedan en Europa, es capaz de verlo. A menudo se olvida que países del tamaño de Italia o España tienen un enorme poder en Bruselas si es que consiguen la capacidad de determinación política suficiente. ¿La razón? Pues que se puede rescatar a Grecia pero no a España. Así las cosas queda claro que el euro y el sistema de Bruselas es una línea roja de la izquierda "populista" europea, a la que ataca solo retóricamente.

Por lo demás, nada. Parece que se consolida el debate en torno a los medios de vida, a lo social, a los recursos que la clase política deja en manos de los ciudadanos. Esto puede resituar las coordenadas de la discusión política de los próximos veinte años y hará muy mal el que no quiera verlo.

El mito de la austeridad
Amando de Miguel Libertad Digital 18  Julio  2015

El mito es una cosa muy seria que acompaña a la historia de la humanidad, a todas sus culturas. En principio significa la versión poética de la parte irracional o no lógica que contienen las historias y las creencias. Puede que, en su origen, los mitos fueran el equivalente de las narraciones anteriores a la escritura. Pero en el tiempo histórico subsisten y se perfeccionan precisamente porque se escriben y se transmiten mejor.

Los mitos actuales son formas irracionales y sentimentales de legitimar el poder a través del encantamiento que producen ciertas palabras, símbolos, personajes. Estos nuevos mitos responden a un momento histórico de agotamiento de la gran ciencia, cansancio de la razón, saturación del orden. A través de los mitos se establece una consoladora conexión entre el hombre actual y el primitivo. Resulta que la magia no es exclusiva de una situación de oscuridad, sino que reaparece de otra forma en los tiempos actuales, cargados de tecnología, abrumados por la macroeconomía.

Los mitos se expresan a través de imágenes reales o léxicas, de metáforas y juegos de palabras. En un tiempo antiguo podían ser fábulas y narraciones fantásticas. En el nuestro son eslóganes, metáforas y letanías (mantras). En uno y otro caso se apela a las emociones, las pasiones, los sentimientos.

Uno de los mitos más potentes de nuestro tiempo político es el de la austeridad. En principio fue una virtud privada. Es la distinguida a un honrado padre (o madre) de familia a la hora de administrar su patrimonio y ordenar su matrimonio. Antes de eso, la calidad de austero para los clásicos se relacionaba con la rectitud moral, el espíritu de sacrificio, el rigor en las costumbres. Se podría pensar que en una sociedad tradicional la política de austeridad era una racionalización de la escasez.

De repente, todo cambió. Al llegar el siglo XXI. La austeridad individual deja de interesar. Se aprecia su contrario: el regalo del cuerpo, la comodidad, el placer. Se volatiliza la moral de trabajo, el esfuerzo, la vocación. Esa transmutación de valores ha sido la causa fundamental de la crisis económica que se desató en 2007. No es fácil que la remontemos porque la austeridad ya no es una virtud privada.

Lo más grave es que la austeridad se ha convertido en un vicio público. Con crisis o sin ella, el gasto público no hace más que crecer. Todo se espera de la munificencia del Estado. El ideal ciudadano consiste en pagar la menor cantidad posible de impuestos y recibir la mayor cantidad posible de ayudas, becas o subvenciones del Estado. En el caso de Grecia, hemos visto que esa aporía ha llegado a su término de caricatura. Pero en España podemos aproximarnos a la Hélade actual como la mariposa a la llama de la vela.

La austeridad pública recibe el infamante nombre de recortes, la bicha de todos los partidos políticos, incluso de los autodenominados "de centro", pues de derechas no parece haber ninguno. Algún insensato propuso el horrísono neologismo de austericidio para maldecir la política de ahorrar gasto público. Naturalmente, ¿quién no va a estar de acuerdo con la "muerte por austericidio"?

Vacuna o enfermedad terminal
Epicteto www.vozpopuli.com 18  Julio  2015

La aparición de algunos partidos radicales en el panorama sociopolítico español, debido sin lugar a dudas a la muy notable degeneración de nuestro sistema democrático, no sólo afectado por múltiples ejemplos de corrupción política sino porque también ha sufrido su apropiación por parte de los partidos políticos que han venido ostentando a lo largo de los últimos años un papel de protagonismo que les ha llevado a la práctica exclusividad en el ejercicio de todos los poderes, enfrenta en estos momentos a la sociedad española a una situación singular y extraordinariamente delicada.

El diccionario de la RAE define como tercera acepción de vacuna lo siguiente: “Inocular a una persona o animal un virus o principio orgánico convenientemente preparado para preservarlo de una enfermedad determinada”.

La irrupción en nuestro cuerpo social de esos radicalismos, estimulada sin duda por una crisis económica que ha impuesto medidas asumidas con muchos sacrificios, puede constituir una vacuna para nuestro cuerpo social que facilite una regeneración a todas luces necesaria, pero como todas las vacunas que, en definitiva, inoculan un virus, es decir, algo que en sí mismo no es bueno, si la dosis es excesiva puede producir un efecto catastrófico.

Gran parte de la sociedad española madura democráticamente, incorporada a Europa, con un nivel de vida sin duda superior a su nivel cultural, pero importantes ambos, no debe dejarse engañar por los radicalismos. Ocurre, sin embargo, que la deficiente actuación durante años de quienes debieran haber liderado un constante progreso en libertad y democracia, sumada a la situación económica a la que antes nos referíamos, ha creado un caldo de cultivo que ha permitido el sorprendente crecimiento de un populismo que, de seguir progresando, en vez de vacunar nuestro sistema social podría tener el efecto de una enfermedad terminal para nuestra democracia.

Cualquier análisis serio de los populismos, y en particular de todos los que hoy están vivos en el mundo, llega a la conclusión de que lo que consiguen es mucho menos y mucho peor que lo que pretenden o dicen querer arreglar si llegan a alcanzar el poder. Sin embargo, si actúan como una vacuna del sistema, no sólo con su presencia pueden contribuir a regenerarlo, sino que incluso pueden inmunizarlo frente a aventuras y ensoñaciones futuras.

La reacción, en buena parte forzada, de los partidos tradicionales, aceptando por un lado y por otro importantes correctivos, podría y debería ser suficiente si la realidad confirmara la eficacia en la aplicación de los mismos. Por el contrario, pasarnos de ingenuos admitiendo unos planteamientos que en ningún sitio han demostrado su eficacia, pero que pueden dar el poder a quienes difícilmente dejarían de ostentarlo, puede suponer para nuestra sociedad una marcha atrás extraordinariamente importante. Nuestra historia está llena de ejemplos de cómo hemos sido capaces de hacer lo más difícil, y poco después también hemos sido capaces de deshacerlo. Ese sino histórico tiene que ser superado, y nuestra incorporación a una Europa cada vez más centrada y de centro debe vacunarnos contra tentaciones populistas que nos llevan a parecernos a países hermanos pero que, desafortunadamente para ellos, están todavía muy lejos de nuestros estándares sociales en todos los órdenes.

Los ejemplos de los populismos sudamericanos que tan malos resultados han tenido para la población de varios países hermanos y para su auténtica salud democrática, y la recientísima evolución de Grecia, que está conduciendo al pueblo heleno a una situación que empeora cada día, nos indican de forma incuestionable que lo único que realmente consiguen esos populismos es reducir radicalmente el bienestar y la esperanza de un futuro mejor de los ciudadanos de aquellos países en donde se aplican sus políticas. No conviene olvidar que, durante muchos años, hubo unas repúblicas llamadas democráticas que fueron, de facto, durísimas dictaduras. Para repartir más, la fórmula más apropiada es tener más para repartir y que ello permita poderlo hacer mejor.

Bienvenida sea la vacuna, porque era absolutamente necesaria y porque ya está dando sus frutos, pero mucho cuidado con la dosis, porque, de pasarnos, la enfermedad terminal de nuestro sistema democrático a la europea podría, desgraciadamente, convertirse en una triste realidad.

El ministro de Finanzas alemán Schäuble lidera a los que desean la salida del euro
a. jerez / corresponsal en berlín ABC  18  Julio  2015

Las críticas no hacen mella en el político, que no está solo entre los que opinan que los griegos deben volver al dracma

«Estoy tan curtido por mi larga carrera política, que las críticas no me van a apartar de mi camino». Esa fue la respuesta del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, a las duras críticas que le llegaron de los dos partidos de la oposición parlamentaria, La Izquierda y Los Verdes.

Las críticas le llovieron a Schäuble desde la bancada opositora por sus declaraciones durante las últimas semanas que le abrían a Grecia la puerta de salida del euro. Pero la inflexibilidad del ministro de finanzas germano no parece conocer límites: «Si se trata de conseguir que Grecia pueda ser competitiva bajo las condiciones de la moneda común europea, ello será imposible sin que el país ponga en marcha ahora reformas estructurales», dijo subrayando especialmente la palabra «ahora».

Con su intervención de ayer, Schäuble deja claro que sigue sin descartar una salida de Grecia de la moneda común. Su permanencia dependerá de si Atenas cumple con las reformas que prevé el acuerdo preliminar llegado en el seno del Eurogrupo. Schäuble representa a la perfección la creciente corriente dentro de los conservadores alemanes que considera que el futuro de Grecia está fuera de la moneda común. Una corriente que se proyectó en los 65 parlamentarios conservadores que ayer votaron en contra o se abstuvieron en la votación del Bundestag.

Si bien en la política parlamentaria la posición que apuesta abiertamente por la salida de Grecia del euro es relativamente nueva, en el ámbito académico hay voces relevantes de la corriente predominante de la mayor economía europea que llevan apostando por un ‘Grexit’ desde hace años, prácticamente desde el inicio de la crisis de deuda.

Es el caso del presidente del muniqués Ifo Institut, Hans-Werner Sinn, cuya propuesta pasa por la salida «ordenada» de la moneda común, la recuperación de la dracma, el mantenimiento temporal del euro como moneda paralela y una generosa quita que le permita reestructurar su deuda.

La insoportable lucidez de Orwell
Gabriela Bustelo www.vozpopuli.com  18  Julio  2015

Está pasando. Lo estamos viendo. Manuela Carmena ha montado, con el escaso dinero que queda en las arcas del Ayuntamiento de Madrid, una Web de la Verdad, a la que ha llamado –¿estrechando lazos con la farándula?– Versión Original. Habría que preguntar a la alcaldesa si en tiempos de Franco ella veía las películas en versión original o si veía la versión censurada que fabricaba el Ministerio de Información y Turismo. Si vio el Mogambo auténtico donde Grace Kelly pone los cuernos a su marido con Clark Gable (cosa comprensible, a qué negarlo), o si vio la demencial versión franquista que disfrazó el adulterio de incesto, convirtiendo a Kelly y su marido en dos preocupantes hermanos que pasan media película besuqueándose. Porque el padre de Manuela Carmena –un burgués tradicional, dueño de dos tiendas de productos de cuero, que insistió en que su hija se casara por la iglesia– aceptaba las verdades franquistas sin problemas. La alcaldesa Carmena encarna ese fenómeno tan español del progre hijo de familia franquista que apenas toca poder reproduce de inmediato los esquemas dictatoriales con la impunidad del sello izquierdista. Entre tanto, quienes realmente lucharon contra Franco –cárcel de Carabanchel, años de arresto domiciliario, exilio forzoso, décadas de miedo justificado– contemplan boquiabiertos el insólito espectáculo.

El bando como filosofía de la vida
La estadounidense Rachel Kushner escribió hace unos años una reflexión aguda sobre los pueblos que han sufrido una guerra civil: “a los bandos enemigos no les queda otro remedio que quedarse en su país, donde les toca integrarse”. Dado que la historia de la Humanidad es una interminable sucesión de enfrentamientos entre dos bandos, la frase de Kushner denuncia una situación que es la de todos los países del mundo desde el origen de los tiempos. No hay nación, región o pueblo que no tenga en su historia un conflicto entre dos bandos. De hecho, la vida nos obliga, casi a diario, a tomar partido, a escoger unas opciones frente a otras. Elegir, elegir, elegir. Por necesidad profesional, por compromiso familiar, por fidelidad sentimental. “¿Tú con quién vas?”, es una pregunta que nos hacen y a la que respondemos con total naturalidad.

Otras guerras civiles
Pero la interesante reflexión de Kushner nos permite plantear una pregunta: ¿Qué sucedería si uno de los dos bandos participantes en una guerra civil fuese eliminado? Como saben todos los demócratas del mundo –y sabemos una minoría de demócratas en España–, es imposible. Efectivamente, a los dos bandos no les queda otro remedio que quedarse en su país, donde les toca integrarse. Los países más avanzados son capaces de avanzar moralmente tras una guerra civil, como sucedió en Estados Unidos, cuya Guerra de Secesión fue motivada por el esclavismo sureño. El hecho de que su actual presidente sea un hombre de raza negra demuestra hasta qué punto el país ha purgado sus errores históricos.

España como distopía
En España, sin embargo, estamos viviendo una distopía digna de una novela de ciencia-ficción de Orwell. Casi un siglo después de nuestra Guerra Civil, un partido político se ha identificado con el bando perdedor hasta el punto de tomarse la revancha, pretendiendo anular al otro bando. De hecho, estamos reviviendo una batalla posmoderna que nos permite, a quienes no vivimos la Guerra del 36, hacernos una idea de lo que pudo ser aquella pesadilla de las dos Españas asesinas. Al plantearse en 2015 un relevo generacional para modernizar el país y engancharlo al tren mundial, la izquierda española no se ha desdoblado, como pudiera pensarse, para definir por fin un progresismo demócrata, anticorrupto e integrado en la Historia. No. Si José Luis Rodríguez Zapatero fue la prueba de fuego de la democracia española, llevando el antipatriotismo izquierdista al extremo de plantear la existencia misma de España, hoy son ¡dos partidos! los que prosiguen –pactando obsesivamente contra el PP– la traición del enemigo interno: PSOE y Podemos.

VO: Versión Orwelliana
La vocación totalitaria de Podemos asoma por minutos, manifestando esa cateta paranoia que lo filtra todo por el tamiz del “Nosotros” o “Ellos”. La Web de la Verdad de la rancia alcaldesa comunista –¿V.O. por Versión Orwelliana?– forma parte de una mentalidad mezquina, pequeña, siempre a la defensiva frente a las supuestas maquinaciones de “Los Otros”. Un talante (¿recuerdan?) que no contempla la convivencia, sino la prolongación ad eternum de una guerra civil repetida una y mil veces. Conviene recordar que vivimos aún en la pesadilla soñada por Zapatero. España se perfila como la democracia imposible que imaginó un presidente antisistema. Un país virtual desgajado del mundo. Una burbuja anacrónica incapaz de respirar en sincronía con Occidente. No podemos, de ninguna manera, creer que España sea ya un país normal por el hecho de no ser Grecia. Hemos pasado décadas ausentes de la Historia. Nos hemos perdido el siglo XX prácticamente entero. No podemos perder un minuto más. El mundo nos está esperando.

¿Puede UPyD volver a tener otra oportunidad?
Tras el reciente congreso de UPyD, nos encontramos en un buen momento para reflexionar sobre las causas que explican la situación actual del partido y, sobre todo, sobre el modo de afrontar el futuro
Ramón Marcos Allo EC

UPyD acaba de celebrar su congreso tras el incuestionable fracaso que tuvimos en las elecciones andaluzas y luego en las autonómicas y locales de mayo, que exigía asumir responsabilidades políticas.

En este congreso se ha elegido una nueva dirección tras un proceso electoral competitivo en el que todos los afiliados, con su participación y más allá de su opción, han demostrado voluntad democrática e inteligencia para, a pesar de las dificultades, trabajar para que UPyD sea un proyecto útil a la sociedad.

Es, pues, un buen momento para reflexionar sobre sus éxitos políticos, sobre algunas de las causas que explican su situación actual y, sobre todo, sobre el modo de afrontar su futuro.

Y para afrontar con garantías el futuro, UPyD debe configurarse como un proyecto autónomo que defienda una política institucional radicalmente reformista que tenga como visión modificar la vigente estructura del poder político y económico de España para ayudar a dar oportunidades a la mayoría de los ciudadanos y para conseguir un país más decente en el que la gente pueda trabajar y vivir mejor.

Ese fututo no debe renunciar a tomar como referencia sus éxitos pasados. En el 2007, antes de que se iniciara la crisis, UPYD fue el primer partido que diagnosticó con precisión los principales problemas del país: crisis política e institucional, que eran previas a la económica; crisis del sistema de partidos; nacionalismo y particularismo; corrupción; crecimiento de las desigualdades económicas y en la prestación de políticas públicas; ausencia de un proyecto integral y coherente de país, vinculado con el europeo y con la vista puesta en el medio y largo plazo.

Frente a esos problemas, desde UPyD presentamos un ambicioso paquete de reformas con propuestas rompedoras que, de llevarse a cabo, modificarían sustancialmente el paradigma político y económico del país. Y no nos quedamos en meras palabras, ya que cada propuesta se concretó en iniciativas en el Congreso de los Diputados, en los parlamentos autonómicos y en los ayuntamientos.

Del mismo modo, intentamos demostrar que otra forma de hacer política era posible. Por ello, todos los cargos públicos renunciamos a privilegios (como coches oficiales), garantizamos que no hubiera corruptos en las listas, apartamos a quien incumplía las normas y también actuamos en defensa del interés ciudadano manteniendo nuestra independencia frente a los poderosos, llegando a denunciar judicialmente actuaciones ilegales que no eran perseguidas por los poderes públicos, como sucedió en el caso Bankia. En general, podemos decir que todo el mundo ha reconocido como muy buena nuestra actividad política en las instituciones a pesar de los malos resultados electorales.

Ahora bien, si se quiere soñar con otro destino para UPyD, es necesario plantear propuestas de futuro manteniendo lo bueno del pasado y corrigiendo los indudables errores cometidos ya que de los fracasos se debe aprender.

Por eso, desde mi punto de vista, un proyecto de futuro debe centrarse en los siguientes aspectos:

En primer lugar, es necesario leer adecuadamente el momento político para definir las propuestas de un proyecto reformista radical. En su día hicimos una mala lectura del momento político previo a las elecciones europeas y nos faltó suficiente ambición política para consolidar un proyecto de mayoría social aprovechando el éxito electoral del 2011. Estos errores dificultaron articular un discurso político europeo congruente con nuestras acertadas propuestas y críticas a las políticas que nos habían conducido a la crisis económica, al rescate y al incremento de las desigualdades sociales.

Estas deficiencias, unidas al desastre de lista electoral que hicimos en esas elecciones (trufada de personas que representaban justo lo contrario de lo que defendíamos en España y debíamos defender en Europa), determinaron que no tuviéramos el apoyo necesario de los sectores más jóvenes y dinámicos de la sociedad, muy castigados por la crisis, y que no cubriéramos las expectativas electorales para afrontar los siguientes retos. Retos que aún eran mayores por el surgimiento de Podemos y el creciente apoyo a Ciudadanos como sostén del establishment, como receta anti Podemos y limitadora del demostrado reformismo radical de UPyD y, en definitiva, como receptáculo a la medida de una parte del voto desencantado del PP.

En segundo lugar, si UPyD quiere tener éxito debe superar el ensimismamiento y articular un nuevo discurso que englobe las reformas institucionales que propone (y que nadie está haciendo), incluidas las acciones judiciales frente a la impunidad (cuyo éxito evitaría que fantasmas del pasado contaminen el futuro de España), junto a su defensa de la igualdad de oportunidades y la justicia social. Pero este discurso tiene que tener alcance europeo, ya que es la única forma de superar el falso liberalismo vendido como ciencia que tanto ha perjudicado a España y Europa en las últimas décadas, generando inestabilidad política y económica y sirviendo para la defensa de los intereses del establishment.

Hay que señalar que es fundamental corregir el rápido crecimiento de las desigualdades entre países y dentro de los países europeos porque éstas han llevado al cuestionamiento de nuestros sistemas democráticos y del propio proyecto europeo, que hoy están en riesgo.

En tercer lugar, UPYD ha de tratar, manteniendo su independencia y libertad, de conseguir apoyos, complicidad o, al menos, neutralidad entre sectores económicos y mediáticos a los que esa agenda reformista pueda interesar. Es muy difícil en cualquier país ejecutar una agenda de tanto calado sólo con un buen trabajo en las instituciones. La ausencia de ese tipo de apoyos facilitó el éxito de las campañas negativas contra UPyD y particularmente contra Rosa Diez, fundamentalmente en el último año.

En cuarto lugar, debemos plantearnos en serio nuestro papel en Cataluña. UPyD ha tenido desde el principio un potente discurso sobre Cataluña pero quedó diluido al no obtener representación parlamentaría allí. Esta circunstancia ha sido un importante lastre. Creíamos que un buen resultado electoral nacional terminaría impulsando nuestra presencia en Cataluña, pero no supimos aprovechar el del 2011. Tampoco creímos conveniente acuerdos con otros partidos para evitar reproducir los errores del PSOE con el PSC. Ahora, toca trabajar intensamente en esa comunidad, aunque no se pueda tener un buen resultado a corto plazo, porque a partir de septiembre se va a vivir uno de los envites principales para nuestra democracia. Un envite que sólo tendrá salida si sabemos ligar ese problema con las reformas que necesita España.

En quinto lugar, la nueva dirección debe construir un partido moderno que se diferencie claramente de la política de siempre, que dé ejemplo con su organización innovadora, con sus prácticas de gestión y selección de equipos. Se trata, en definitiva, de mostrar lo que está dispuesto a hacer cuando llegué a las instituciones.

UPyD avanzó mucho en democracia interna y lucha contra la corrupción, pero no es suficiente. Por ejemplo, falló en tener una organización que optara por apoyar liderazgos públicos más potentes desde hace años de personas que surgieran del propio partido y aledaños y no de decisiones arbitrarias muchas veces poco compartidas e inexplicables. Con ello, quizás, hubiéramos evitado ver como los que eran más rosistas que Rosa, cuando ya Rosa Diez no podía aportarles poder, le abandonaban a su suerte y se buscaban una salida personal, aun a costa de dañar al partido y servir a intereses ajenos.

Enfrentar todos estos retos exigirá determinación y más apoyo popular.

Dice Danton que no se destruye más que aquello que se remplaza. Y ahora lo más audaz sería convocar una conferencia política que aborde con rigor el futuro para, de este modo, demostrar que hemos aprendido y que en esta nueva etapa UPyD se presente como un partido demócrata, radicalmente reformista y volcado con el objetivo de ayudar a lograr un país más decente donde la gente pueda vivir mejor.

*Ramón Marcos Allo es excandidato de UPyD a la presidencia de la Comunidad de Madrid y letrado de la Administración de la Seguridad Social

La izquierda de 2015
José María Carrascal ABC 18  Julio  2015

Sólo un político de izquierdas, si es mediterráneo por partida doble, puede sostener sin inmutarse una cosa y la contraria a lo largo de todo un discurso. La superioridad moral que se arroga la izquierda la autoriza a ignorar la ética como si le perteneciese e incluso a presumir de ello. El ejemplo más esclarecedor fue el discurso que Alexis Tsipras pronunció ante su Parlamento para denunciar, por una parte, y apoyar, por la otra, el acuerdo alcanzado en Bruselas, y obtener así un tercer rescate de su país. Sin etapas intermedias, el primer ministro griego pasó de condenar el acuerdo a preciarlo, de llamar estafadores a todos sus socios a loar su ayuda, de presentarse como el defensor de la dignidad griega a reconocer que se había ofendido su honor, de echar la culpa de la mala situación en que se encuentra su país a todo el mundo, incluidos los gobiernos que le precedieron, sin decir palabra de su desastrosa gestión de la crisis, de que Grecia estaba empezando a crecer cuando él llegó al poder y de que hoy está en un corralito con las calles incendiadas. Habría que ir muy lejos para encontrar tal despliegue de hipocresía, caradura y desvergüenza. Sabiendo, además, que iban a salvarle los que estaba insultando, tanto en Atenas como en Bruselas, mientras los más listos de los suyos se dan el piro, empezando por el hasta ahora su mano izquierda (se ofendería si dijéramos derecha), el chuleta calvo de la moto, que debe de estar ya buscando una cátedra bien pagada en una universidad élite del podrido mundo capitalista. Menos mal que nosotros no las tenemos.

Lo que tenemos es la misma izquierda. Y, además, tan hipócrita y tan caradura como la griega, sólo que más ignorante. No me estoy refiriendo a Podemos, filial reconocida de Syriza, sino al PSOE, su pista de aterrizaje. La torpeza de su actual líder llega al extremo de que el mayor elogio de Mariano Rajoy lo hizo Pedro Sánchez en el rifirrafe que sostuvieron el miércoles en el Congreso. «España no es Grecia», dijo muy marchoso, como es él, al reprochar al presidente del Gobierno que hubiese sacado la crisis griega a colación. Estamos totalmente de acuerdo. Pero si España no es Grecia es gracias a las medidas que tomó Rajoy cuando la encontró al borde del precipicio al que la habían llevado ellos. Medidas que, como ha dicho un montón de veces, él derogará en cuanto llegue al poder, para adoptar las opuestas. O sea, hacer lo que ha hecho Tsipras en Grecia. Eso ya no lo ha dicho Sánchez, tal vez porque su mente no llegue tan lejos, pero lo ha dicho Pablo Iglesias, al que ha ayudado a hacerse con las principales ciudades españolas. La nueva izquierda, en fin, es como la vieja, sólo más inculta. Lo que no impide que buena parte de los españoles la siga. Tenemos la suerte de que el experimento ha sido aquí con gaseosa. Los griegos lo han hecho con champán, sin tener dinero con que pagarlo.

El sueño de la nación
PEDRO G. CUARTANGO El Mundo  18  Julio  2015

Freud sintió que los fundamentos del psicoanálisis se derrumbaban al constatar el efecto devastador de la I Guerra Mundial. Se preguntaba con razón por qué, si el principio del placer guía nuestra conducta, millones de personas habían perdido la vida en un conflicto cuyo horror superaba todo lo visto.

Esta reflexión le llevó a acuñar la noción de Thanatos o instinto de muerte, desarrollada en El malestar de la cultura (1930), que describe como un impulso hacia la destrucción producido por la represión que la sociedad impone al individuo.

La idea es sugerente para entender fenómenos posteriores como el nazismo y el estalinismo, en los que la idealización del Estado coexistía con políticas que conducían a la aniquilación masiva del individuo.

Los regímenes totalitarios del siglo XX cometieron atrocidades impensables en la Europa napoleónica, donde todavía regían los códigos del honor y el respeto al adversario. Pero ese mundo desapareció en los años 30 cuando Hitler y Stalin llevaron a cabo sus fantasías de pureza ideológica a costa de genocidios como el cometido contra los judíos.

Tanto en el nacionalsocialismo como en el comunismo soviético, el sueño de la razón produce monstruos. Las personas han de sacrificarse a las ideas y el interés de Estado es mucho más importante que los derechos individuales. Dicho con otras palabras, el hombre ha de inmolarse ante el altar de una Historia con mayúsculas.

Las ideas de Stalin y Hitler no acabaron con la liquidación del nazismo y el comunismo, que le sobrevivió medio siglo, porque todavía existen en el mundo regímenes totalitarios que ponen al Estado por encima del individuo.

Uno de los grandes logros de la Europa de después de la II Guerra Mundial es la construcción de Estados multiétnicos, en los que sus leyes garantizan la libertad individual sea cual sea la condición racial, religiosa o ideológica de sus ciudadanos.

Hoy este enorme progreso ha sido puesto en peligro por la eclosión de movimientos nacionalistas y populistas con un discurso antieuropeo, racista y demagógico, que se sostiene en la añoranza de una identidad amenazada por la inmigración.

Lo vemos en partidos como el de Marine Le Pen, la Liga Norte italiana, la formación de Geert Wilders en Holanda o el UKIP de Farage, que se sienten agredidos por una idea de Europa integradora de la diversidad.

Aunque habrá muchos que lo consideren exagerado, observo paralelismos entre estos nacionalismos de derechas y el movimiento que encabezan Mas y Junqueras, en el que hay una explosiva mezcla de factores identitarios e ideología política.

La lista única con la que van a concurrir a las elecciones evoca una mentalidad totalitaria en la que lo colectivo prima sobre lo individual, lo identitario sobre lo personal. Pero Cataluña es una sociedad plural y una tierra de inmigración. El melting pot forma parte de su tradición.

No parece nada buena la idea de unir a los partidos con asociaciones civiles que deberían ser expresión de pluralidad e integración. Artur Mas y Junqueras no vacilan al identificar ciudadanía con nación mientras suspiran por una pureza étnico-lingüística que nunca ha existido.

Igualmente peligroso es el desprecio a la ley como contraposición a la voluntad popular que se encarna en el caudillo, un concepto desarrollado por Carl Schmitt.

Hay que convivir en la diversidad y no unificar. CDC y ERC quieren volver a la ensoñación que sembró la semilla de la discordia y provocó la destrucción de Europa. Ser libre es poder ser diferente. Y eso en Cataluña es hoy muy difícil.

La Verdad Oculta
Javier Somalo Libertad Digital  18  Julio  2015

El conocimiento inútil de Jean François Revel es uno de esos libros con un arranque tan poderoso que casi resume el resto de sus intenciones:

La primera de todas las fuerzas que dirigen el mundo es la mentira

Y la primera estrategia, la base de todas las demás, es dotar a la mentira de carácter orgánico y burocrático para promoverla, imponerla, como única verdad.

La desmemoria también se alimenta de mentiras. Quizá por eso, el protagonista de esta semana política española haya sido George Orwell y su extraordinario 1984. Porque no recordamos las mentiras más recientes: las del 11-M, las del fin de la negociación de Zapatero con ETA, las de los impuestos, las de las manos quemadas en apuestas de honor. La alcaldesa Carmena y su Madrid VO –Verdad Oculta– nos ha recordado a 1984 porque 1984 es una realidad: borramos el pasado para tropezar cada día en las mismas mentiras y sucumbir, rendidos ante ellas. No hacía falta Orwell aunque sea tan necesario y su doblepensar o crimental sean paradigma de lo que estamos a punto de revivir.

La verdad de Manuela Carmena –de Podemos, de la izquierda, de la sumisión– es la necesaria mentira, el apoyo irrenunciable al que alude Revel:

En los sistemas totalitarios, la mentira no es solamente una de las armas del poder político o de los intereses corporativos (…) Es el barniz que disimula el foso que se abre entre el dominio absoluto del partido único y su evidente incapacidad para gobernar la sociedad. La mentira no es sólo un ardid intermitente: es la afirmación permanente de lo contrario de lo que todo el mundo puede comprobar.

La famosa "glasnost" no fue sino confesar lo que todo el mundo sabía y echar la culpa, como bien indica Revel, al antecesor, en vez de al sistema. Pero el bueno de aquella historia resultó ser Mijail Gorbachov, el que quería cambiar la URSS manteniéndola; y el malo, el que de veras derrumbó la URSS aunque fuera entre vodka y vodka, Boris Yeltsin. La Verdad Oculta.

Tal incapacidad ha de llenarse con un decorado de novedades que nos haga vivir en una ilusión: la del cambio, término siempre esgrimido por la izquierda y tan contagiado a la derecha. ¿Qué cambio? De términos, de palabras, de la verdad por la mentira pero oficial. El afán de cambio ante la imposibilidad de gobierno se traduce en callejeros proscritos y en Ministerios de la Verdad. Pero, no hay sorpresas, siempre ha ocurrido. Estamos entre Mesidor y Termidor –cuánto calor– y las elecciones generales parece que serán entre Frimario y Nivoso, meses robesperrianos que no esconderían el Terror detrás de la poesía. Hasta puede que celebremos el día de la Opinión, o el de la Verdad. Visto lo visto, la sede del Ayuntamiento de Madrid, el imponente edificio de Correos del que quería huir Esperanza Aguirre de haber conseguido el bastón, se quedará pequeño. Mejor, a Nuevos Ministerios, denominación idónea, pues nuevos serán si Podemos llega al poder global, no nacional: el de la Verdad, del Amor, de la Abundancia, de la Paz, que siempre significan lo contrario. Otra vez Orwell, sí, y su neolengua que se quedó corta a juzgar por los primeros ensayos de Ada Colau y su Concejalía del Ciclo de la Vida. Y bajo el cambio nominal, el totalitario.

La iniciativa de la Verdad Oculta de Manuela Carmena ha dado un paso más mientras entretiene a los periodistas negando y afirmando, desmantelando y consolidando pero siempre avanzando. Ahora pide alguaciles voluntarios que delaten al prójimo. El mensaje, en Twitter, dice así: Podéis enviar noticias dudosas para que investiguemos su origen.

Si alguien se escandaliza es porque nunca ha preguntado a la media Cuba delatada por la otra mitad o porque no ha querido enterarse de cómo caían muchos ucranianos o polacos o bielorrusos en los infaustos años 30. O porque no oyó hablar de la BPS o de la Stasi. Pilla lejos, eso aquí no llegará o no volverá…

Y entretanto, Podemos promete "liberar a los periodistas de sus medios" a los que se supone que han llegado por condena a trabajos forzados a cambio de un catre sin luz ni agua. Una tal Lola Bañón, ex trabajadora de la Televisión Pública Valenciana y ahora alineada por Pablo Iglesias, lanzó las bases del proyecto: "liberar a los medios de sus estructuras de propiedad para que el discurso sea real y no impuesto por las grandes corporaciones". Ojo a la sentencia, que tiene miga y necesita relectura. Dicen que el modelo, que ya había esbozado el propio Iglesias, está inspirado en Ecuador, el de Rafael Correa. Toda una garantía.

En el fondo, la respuesta está en el dilema de los calcetines rojos de Juan Carlos Monedero. "Qué difícil es emparejarlos. Los colorados –no rojos– son todos parecidos y todos distintos". Maldita sea, ¡han de ser iguales! Esta es la misión de Podemos. En ello están. Kiko Ledgard, el peruano que dio con uno de los formatos televisivos de mayor éxito en España, nunca tuvo el problema de Monedero y, además de varios relojes de muñeca, siempre vestía un calcetín negro y otro rojo.

El PP y Ciudadanos –descarto al PSOE de Pedro Sánchez, marca blanca de Podemos– tienen ante sí el reto de frenar lo que cada vez está más cerca. No sirve atrincherarse en el Partenón, bella y alegórica ruina. Podemos ya gobierna en algunos lugares de España y puede alcanzarnos a todos. Esto no es mentira. El PP y Ciudadanos –insisto en excluir, de momento, al PSOE de Sánchez– y quien se pueda sumar cuando reorganice sus filas tienen una enorme responsabilidad de aquí a Frimario, fecha aproximada, o no, de las elecciones generales, quizá las más importantes de nuestra cuarentena democrática. Con el coraje de la verdad desacomplejada se les puede hacer frente. Abusaré un poco más de la cita a Revel:

Todos los autores que han narrado esta inmersión en la mentira, los Orwell, Solzhenitsin, Zinoviev, han insistido en la idea de que la mentira no es un simple coadyuvante, sino una componente orgánica del totalitarismo, una protección sin la cual no podría sobrevivir.

No hacían falta Revel, Solzhenitsin, Zinoviev, Grossman ni Orwell para lamentar lo sucedido pero sólo visitándolos de vez en cuando se da uno cuenta de cómo sus libros supieron explicar lo que muchos se resisten a creer que sucedió o creen que no volverá.

LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA
(Orwell. 1984)

¿Impide este acuerdo que Irán desarrolle un arma nuclear?
Alan M. Dershowitz Libertad Digital  18  Julio  2015

¿El acuerdo propuesto con Irán evita realmente que los mulás lleguen a desarrollar en algún momento un arma nuclear? ¿O simplemente retrasa ese momento unos cuantos años? Es la cuestión clave que todavía no ha sido respondida con claridad.

En su declaración sobre el acuerdo, el presidente Obama pareció sugerir que a Irán nunca se le permitirá desarrollar un arma nuclear. Dijo que "este acuerdo a largo plazo con Irán (…) impedirá que consiga un arma nuclear". Y reiteró esta afirmación: "Gracias a este acuerdo, la comunidad internacional podrá verificar que la República Islámica de Irán no podrá desarrollar un arma nuclear". Estas afirmaciones, aparentemente categóricas, pretendían asegurar al mundo que el presidente Obama mantendría su anterior promesa de que nunca se permitiría que Irán desarrollara armas nucleares.

Pero ¿es eso lo que consigue el acuerdo? O, como dicen muchos críticos del mismo, ¿en realidad no asegura que a Irán se le permitirá desarrollar un arsenal nuclear tras un retraso de pocos años? Ésta es la cuestión clave que la Administración Obama se ha negado a responder directamente. Debe hacerlo antes de que al Congreso se le pida que compre a ciegas el acuerdo.
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Hay una enorme diferencia entre un acuerdo que se limita a retrasar durante una serie de años el desarrollo por parte de Irán de un arsenal nuclear y otro que impida que jamás llegue a hacerlo. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y muchos otros críticos de este acuerdo lo describen como un mero retraso, mientras que la Administración Obama parece sugerir que el acuerdo evitará que Irán pueda jamás lograr armas nucleares.

El diablo no está tanto en los detalles como en las grandes líneas de este acuerdo y en su entendimiento por las partes. ¿Permite o no que Irán desarrolle armas nucleares tras una moratoria relativamente breve? Teherán, ciertamente, parece creerlo, lo mismo que Israel y que muchos miembros (demócratas y republicanos) del Congreso. Pero el presidente parece estar diciendo al pueblo estadounidense y al mundo que esos críticos se equivocan: nunca se permitirá que Irán desarrolle armas nucleares bajo el presente acuerdo. Hace sólo unos meses parecía más cauto y sincero al comentar su "temor" de que "en los años 13, 14 o 15 tengan centrifugadoras avanzadas que enriquezcan uranio relativamente deprisa, y en ese momento los plazos para alcanzar capacidad crítica se habrán reducido prácticamente a cero". También dijo que tenemos garantizado un plazo para alcanzar capacidad crítica de al menos un año "durante más de una década, por lo menos", con lo que dejaba implícito que, tras ese periodo indeterminado de tiempo, esas garantías ya no serían de aplicación.

La declaración de Obama, pese a su confuso y ambiguo contexto, ha suscitado honda preocupación entre los críticos del acuerdo. Además, el texto del mismo menciona periodos de 8, 10 y 15 años, lo que también genera confusión en un momento en el que la claridad es esencial.

Así pues, ¿qué es? El Congreso tiene derecho a saberlo, lo mismo que el pueblo estadounidense. ¿Es un aplazamiento por una serie (indeterminada) de años –8, 10, 13, 14, 15– de la capacidad iraní para desarrollar un arma nuclear? ¿O es una garantía de que "Irán no podrá desarrollar un arma nuclear"?

La Administración Obama insiste en que esto no es un tratado, sino un acuerdo. Un acuerdo es un contrato, y para que éste sea válido deben coincidir los pareceres. ¿Ha sucedido así en este caso respecto a la cuestión central de si el acuerdo permite que Irán desarrolle armas nucleares tras una moratoria cuyo plazo preciso no está claro? Y si ha habido coincidencia de pareceres sobre la cuestión, ¿cuál ha sido?

Desde luego, las palabras empleadas por los iraníes no son las mismas que las del presidente Obama. ¿Cuáles expresan fielmente el sentido del contrato que se nos pide que firmemos?

Ha llegado el momento de ser absolutamente claros respecto al significado de este acuerdo. Si su finalidad es evitar que Irán llegue alguna vez a desarrollar armas nucleares, el presidente debe decirlo así en los términos más claros, y tiene que hacer que los iraníes se muestren de acuerdo con esa interpretación. La ambigüedad puede ser una virtud al inicio de una negociación, pero es un vicio a la hora de interpretar y poner en práctica un acuerdo en el que hay tanto en juego.

Recuerdo que el presidente Bill Clinton ofreció unas garantías similares respecto a Corea del Norte en 1994. Pero pocos años después de firmar un acuerdo que según nos aseguró, exigía el desmantelamiento del programa nuclear norcoreano, Pyongyang hizo pruebas con su primera arma atómica. Ahora ya tiene un arsenal nuclear. ¿Cómo podemos estar seguros de que Irán no actuará de forma similar?

El acuerdo con Irán ha sido acertadamente descrito por David Sanger como un "salto de fe", "una apuesta" y "una tirada de dados" en un análisis informativo elaborado para el New York Times. La apuesta es que para cuando expiren las disposiciones más restrictivas del acuerdo Irán será un país diferente con unos dirigentes más razonables. Pero ¿puede el mundo, especialmente las naciones más expuestas al riesgo de un arsenal nuclear iraní, depender de la fe, las apuestas y los dados, cuando saben que la última vez que se echaron a rodar los dados nucleares salió el uno doble para Norteamérica y sus aliados cuando Corea del Norte acabó teniendo armas nucleares?

Ahora es la Administración Obama quien tiene la tarea de demostrar que el presidente describía de manera ajustada el acuerdo cuando dijo que "impediría" que Irán "consiguiera un arma nuclear". Es una tarea ardua que será –y deberá ser– difícil de cumplir.

***
Obama, 2015 – Clinton, 1994

• "Tras dos años de negociaciones, Estados Unidos, junto a nuestros socios internacionales, ha logrado algo que no han conseguido décadas de animosidad: un acuerdo global a largo plazo con Irán que impedirá que consiga un arma nuclear. Este acuerdo demuestra que la diplomacia norteamericana puede provocar cambios reales y significativos, cambios que hacen que nuestro país y el mundo sean más seguros" (Obama, 2015).

"Hoy, tras 16 meses de intensas y difíciles negociaciones con Corea del Norte, hemos completado un acuerdo que hará que Estados Unidos, la península de Corea y el mundo sean más seguros" (Clinton, 1994).

• "Se ha cerrado cualquier vía a un arma nuclear, y se implantará el régimen de inspecciones y transparencia necesario para verificar dicho objetivo (…) Gracias a este acuerdo por primera vez estaremos en situación de verificar todos estos compromisos. Eso significa que este acuerdo no se basa en la confianza; se basa en la verificación" (Obama, 2015).

"Este acuerdo representa el primer paso en el camino hacia una península de Corea sin armas nucleares. No se basa en la confianza. El cumplimiento será certificado por la Agencia Internacional de Energía Atómica" (Clinton, 1994).

• "Una vía diferente, de tolerancia y resolución pacífica de los conflictos, lleva a una mayor integración en la economía global, a más implicación con la comunidad internacional y a que el pueblo iraní sea capaz de prosperar y desarrollarse. Este acuerdo nos brinda la oportunidad de avanzar en una nueva dirección. Deberíamos aprovecharla (Obama, 2015).

"[Este acuerdo] es un paso decisivo para acercar Corea del Norte a la comunidad global (…) Estados Unidos y Corea del Norte también han acordado suavizar las restricciones al comercio y avanzar para establecer oficinas de enlace en las respectivas capitales. Éstas suavizarán el aislamiento de Corea del Norte" (Clinton, 1994).

• "Seguiremos realizando esfuerzos sin precedentes para reforzar la seguridad de Israel; esfuerzos que van más allá de lo que cualquier Administración estadounidense haya hecho anteriormente" (Obama, 2015).

"Y Estados Unidos tiene el compromiso inquebrantable de proteger a nuestra aliada y democracia hermana, Corea del Sur. Los 38.000 efectivos estacionados en la península son la garantía de ese compromiso" (Clinton, 1994).

© Revista El Medio - Gatestone Institute

La mina de Canuñas, un Katyn republicano en plena Mancha
@Juanerpf  www.gaceta.es  18  Julio  2015

En la vieja mina de plata romana de la localidad toledana de Camuñas reposan desde hace más de tres cuartos de siglo los restos de centenares de víctimas de la represión comunista, socialista y anarquista. Situada en la retaguardia profunda, la boca y el pozo de la vieja explotación fueron testigos de los asesinatos y la crueldad de uno de los bandos enfrentados en la Guerra Civil. Bando cuyos herederos hoy reclaman una memoria histórica selectiva que destape unas fosas mientras pretende que se eche tierra sobre las que llenaron de inocentes sus ídolos.

Quien esto escribe pudo participar junto al afamado forense Francisco Etxeberría en los trabajos de individualización y búsqueda de restos. Un trabajo acometido por un equipo de forenses y espeleólogos de la sociedad Aranzadi que tuvieron que trabajar a casi 30 metros de profundidad sobre una sima formada por restos humanos.

Durante los días que permanecí allí pude hablar con los más ancianos del lugar que recordaban perfectamente los hechos. En la mina de Camuñas se asesinaba casi a diario. Primero se aprovechó para llevar a los vecinos, considerados como contrarrevolucionarios, de los pueblos del entorno –Camuñas, Madridejos, Villafranca, Consuegra, Turleque o Villacañas- pero pronto empezaron a llegar camiones conducidos por milicianos de las provincias de alrededor.

En Camuñas, como asegura uno de los vecinos que tenía 12 años cuando empezó la guerra y que a los 86 (era 2010) mantenía intacta la memoria, “se mató durante toda la guerra, a veces venían camiones con gente viva y las fusilaban en la boca del pozo, otras veces los traían ya muertos y los tiraban dentro”. Y eso duró los tres años de guerra ya que la zona se mantuvo hasta el final bajo el control de los revolucionarios del Frente Popular.

Los estudios y las catas realizadas por el equipo dirigido por Etxeberría calcularon que en la sima del interior de la mina no habría menos de 350 cuerpos, pero que podrían ser muchos más. Tras una semana de trabajo se lograron individualizar 40 cuerpos, entre ellos los de tres sacerdotes que la diócesis de Toledo buscaba en el marco de los procesos de beatificación de mártires de la Guerra Civil.

El resto se dejó tal cual estaba ya que la forma en la que se procedió con el exterminio en la mina de Camuñas dificultaba el trabajo que no recibió ningún tipo de financiación como ocurre con las exhumaciones promovidas por las asociaciones de la memoria histórica.

En Camuñas se fusilaba en la boca de la mina para aprovechar la caída de las víctimas hacia el fondo del pozo de casi 30 metros de profundidad. Cuando los cuerpos habían caído, evidentemente sin recibir el tiro de gracia que acortase su agonía, en el mejor de los casos se lanzaba una granada al interior, pero la mayoría de las veces se les dejaba morir lentamente. Algunos de los vecinos con los que se puso en contacto La Gaceta aseguraban que por la mañana, cuando los familiares de las víctimas acudían a buscar información, eran frecuentes los gritos y lamentos desde el fondo de la mina.

Finalmente, cuando la guerra tocaba a su fin, los milicianos incendiaron el interior de la mina lanzando gasolina y prendiendo fuego desde arriba. Después arrojaron toneladas de piedras sobre los restos para evitar que fueran descubiertos. Era inútil, ningún vecino de los pueblos de alrededor podía olvidar el terror que se vivió durante los tres años de guerra en la mina de Camuñas.

Puedes comentar el blog con el autor en @Juanerpf

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Noticias concatenadas.

Vicente A. C. M. Periodista Digital  18  Julio  2015

Hoy puedo decir con toda razón que es un día triste para la democracia. Como el título que he puesto a este artículo, se han sucedido una serie de noticias concatenadas que dan una visión del profundo deterioro y enfermedad que aqueja a toda la sociedad española y a su casta política en particular como responsable principal de mantener encendido el odio, el revanchismo y el enfrentamiento entre los españoles. Y no quiero exculpar aquí a nadie, pues al fin y al cabo son los ciudadanos, los españoles y aquellos que niegan serlo y sentirse como tales, los que hemos permitido con nuestra actitud y nuestros votos haber llegado a este estado de podredumbre social y de carencia de valores. Estas son algunas de estas noticias:

• BILDU obtiene la Consejería de Interior en el Gobierno de la Comunidad Foral de Navarra.
• Artur Mas se reúne con el Rey en Zarzuela y declara: “vengo en son de paz”.
• Mariano Rajoy declara que “No habrá independencia de Cataluña”

• El Tribunal Constitucional deja en vigor artículos de la Ley de acción exterior catalana en los que se permite la creación de “delegaciones del Gobierno de Cataluña”, las llamadas “embajadas”.
• Susana Díaz califica de “barbaridad” el que la Iglesia Católica sea la propietaria de la Mezquita de Córdoba.

• Ada Colau prohíbe celebrar en Montjuic una misa por todas las víctimas de la guerra civil que llevaba celebrándose los últimos 35 años.
• Pablo Iglesias declara: “Cataluña es diferente”

• Asociaciones pro Memoria piden anular la Ley de Amnistía de 1977. Foros por la Memoria piden que el 18 de julio sea declarado “día contra el franquismo”. Manuela Carmena dispuesta a gastar 6 millones de euros en modificar los nombres “fascistas” de algunas calles de Madrid.
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España hizo una transición desde la dictadura hacia una democracia que aunque imperfecta ha sido admitida como homologable en la comunidad internacional y le ha abierto las puertas a su integración en el selecto club de la UE y de su zona Euro, gracias al esfuerzo de todos los españoles y su firme voluntad de cambio. Esa transición fue puesta como ejemplo en el mundo como el triunfo de la sensatez y del pragmatismo. Todos cedieron algo y obtuvieron un acuerdo casi imposible que como en todos los buenos acuerdos nadie terminó del todo contento. No obstante, los intereses de politicastros sin escrúpulos obsesionados con el poder fueron poco a poco desvirtuando el acuerdo hasta hacerlo inservible y sin valor alguno para las siguientes generaciones. Unos ciudadanos educados en la singularidad y en una exclusividad desintegradora con el rechazo a todo lo que fuera y significase ser español. Los himnos, banderas y exigencias de independencia se multiplicaron por toda la geografia nacional.

No parece sino que a estos populacheros podemitas, secesionistas e izquierda revanchista de nuevo cuño todos sus problemas fueran el patrimonio secular de la Iglesia católica y vencer tras casi 80 años una guerra que militarmente perdieron y que llevó a España y a millones de españoles a una muerte inútil y a una dictadura de casi 40 años. A pesar de no haberlo vivido se siguen apoyando en el odio, en su particular historia deformada y sectaria para auto convencerse de su razón y dotarse de una falsa legitimidad para reclamar lo que hace ya tres décadas que se decidió dar por definitivamente cerrado con la amnistía general. Estos que tanto se escudan en la no retroactividad de las leyes, quieren sentenciar ahora y legalizar una persecución que entre otras cosas fue el germen de esa guerra civil.

España está en un momento decisivo para su futuro y desgraciadamente ni los españoles ni sus dirigentes están a la altura para resolver sus cuitas. En este río revuelto y de vacío de poder es donde han florecido organizaciones extremistas que al ser de un solo signo han desequilibrado la balanza y llevan a la sociedad a un seguro enfrentamiento. Se vuelven a dar las circunstancias más desfavorables para que ese indeseado final termine por hacerse realidad. La balcanización de España empieza a sr más que una probabilidad.Basta con resolver ese puzle de noticias concatenadas para darse cuenta de la realidad que se nos presenta.

La Policía hace lo correcto al restringir el acceso de Bildu a información sensible
EDITORIAL El Mundo  18  Julio  2015

La realidad ha empeorado las expectativas más negativas expresadas en estas mismas páginas sobre el futuro Gobierno de Navarra. Los radicales de Bildu no sólo formarán parte del mismo, sino que han conseguido hacerse con la relevantísima cartera de Presidencia, Justicia e Interior. Resulta desolador comprobar que la formación heredera del proyecto político abertzale, para cuya consecución ETA ha asesinado a casi 900 personas, tendrá ahora control sobre la Policía Foral y sobre la organización judicial en esa comunidad. Y, por añadidura, acceso a información especialmente sensible sobre los ciudadanos navarros, una circunstancia que significa en sí misma una herramienta amenazadora. La prueba de que afirmaciones como ésta no son en absoluto exageradas la tenemos en las encendidas intervenciones con las que el líder de Bildu, Hasier Arraiz, pidió el voto durante la campaña electoral, defendiendo sus vínculos con su reciente pasado de contribución a la coacción, la violencia y el terrorismo. Entonces definió a los presos etarras como "hombres y mujeres capaces de entregar la vida por un sueño".

Éstos son los valores que ahora predominarán en Navarra. Es natural que la Policía Nacional y la Guardia Civil recelen de quienes hacen loas a los que persiguieron hasta la muerte a tantos agentes por cumplir con su obligación de proteger la legalidad. Y no es extraño que tengan previsto restringir los intercambios de información con quienes tan poca confianza pueden inspirar a cualquier demócrata. Al frente de la Consejería, Bildu pondrá a una abogada conocida como promotora de los sabotajes antisistema contra la construcción del pantano de Itoiz. Toda una declaración de intenciones.

El PNV y su apéndice Geroa Bai serán corresponsables de la actuación de la izquierda abertzale al frente de una cartera tan significativa. La presumible presidenta, Uxue Barkos, se equivoca gravemente. Todo indica que, al conceder la Alcaldía de Pamplona a Bildu a cambio de presidir Navarra, comparte el objetivo de euskaldunizar la Comunidad Foral, pero si los radicales no han renegado aún de su pasado terrorista, si todavía presumen de esas raíces siniestras, ¿quién puede ser tan temerario de compartir gobierno con ellos?

Mención aparte merece la actuación de Podemos. Iñigo Errejón justificó que su formación apoye el acuerdo de gobierno en que Bildu es "un partido legal". Es muy llamativo que Podemos recurra con tanta frecuencia a la distinción entre legalidad y "decencia" y la olvide cuando se trata de amparar un pacto con quienes nunca han condenado a ETA. Que el Constitucional haya avalado la legalidad de Bildu no es más que una muestra de la generosidad del Estado democrático que, frente a la "sospecha" de connivencia con el terrorismo, antepuso el derecho a la participación política como pilar de nuestro sistema de convivencia. Pero esa sospecha está, aún hoy, muy lejos de disiparse.

Demagogia
ENRIC GONZÁLEZ El Mundo 18  Julio  2015

La demagogia y el populismo son consustanciales a cualquier sistema político. Las campañas electorales en las democracias representativas son auténticos festivales en los que se recurre sin freno a la emoción, el miedo, los prejuicios y, en algunos países más que en otros, a la falsedad rotunda y evidente. Y no pasa nada. Estamos acostumbrados. La cosa empieza a hacerse problemática cuando la demagogia y el populismo se convierten en los ejes del debate y el espejismo suplanta, de forma permanente, a la realidad.

En Cataluña se han alcanzado niveles extraordinarios. Una cuestión legítima como la del independentismo (dejemos ahora de lado la manifiesta ilegalidad: la España contemporánea, sin ir más lejos, es hija de dos extraordinarios saltos de una ley a otra, los de la guerra civil y la Transición) no es ya enjuiciable desde la lógica o la sensatez, porque ha convertido la mentira en dogma de fe. Casi todo es mentira en el procés: desde las promesas de prosperidad ligadas a la independencia hasta la esencia misma del fenómeno, en la que se combinan la reivindicación popular y una feroz manipulación, que casi calificaría de genial, por parte de una maquinaria de poder. La maquinaria es la de Convergència, un partido en crisis que necesitaba cambiarlo todo para que todo, es decir, la nueva Convergència, siguiera igual. En un país como Cataluña, al que algunos atribuyen la condición de región más occidental de Italia, la actividad política es tan fluida como bizantina y creo que muchos, empezando por Mariano Rajoy y su partido, han renunciado a comprenderla. Se limitan a anunciar periódicamente la defunción profesional de Mas. Pero Mas sobrevive. Su última hazaña, la fagocitación de Esquerra Republicana, le garantiza un poco más de tiempo para culminar su proyecto gatopardiano.

Cuidado con la demagogia y el populismo. Están por todas partes. Recurren a ellos quienes dicen que un inventillo tan anodino como el servicio llamado Versión Original, en el que el Ayuntamiento de Madrid desmiente informaciones periodísticas (cosa que se hace desde que existen el poder y el periodismo), sea un instrumento dictatorial; quienes anuncian la apertura de chekas o la constitución de sóviets en Madrid y Barcelona; también quienes afirman que el PP, el partido al que, de momento, votan más ciudadanos, debe ser expulsado de las instituciones, como si la derecha no tuviera derechos. Cuidado con las mentiras. Acaban funcionando. Y crean su propia tiranía.

Oficinas en Bruselas
Enrique Arias Vega www.latribunadelpaisvasco.com 18  Julio  2015

Antes de llegar siquiera a constituirse, el nuevo Gobierno navarro ha decidido tener una oficina representativa ante la Unión Europea. Para que luego digan que la presidente Uxue Barkos y sus compañeros de viaje de Bildu no son cosmopolitas.

Ya ven: tendremos crisis, no cuadrarán las cuentas autonómicas, se reducirán las prestaciones sociales,… pero siempre quedará dinero para demostrar en el exterior que lo importante es la Comunidad Autónoma respectiva y no el Estado centralista que pretende acabar con su identidad.

El empeño de fomentar internacionalmente las diferentes regiones españolas no decae, pues, pese a su inutilidad. Los cientos de millones gastados en competir unas con otras, en tratar de que las inversiones foráneas lleguen aquí en vez de acullá, en promocionar turísticamente un lugar a costa de otro,… solo han servido para mellar la marca España, pero no para crear marcas alternativas diferentes.

Recuerdo cuando hace seis o siete años estuve en la delegación de la Comunidad Valenciana en Bruselas —tres veces menor que la catalana, situada en los pisos superiores del mismo inmueble— y me informaron que en algún momento llegó a tener contratadas a 60 personas, con un coste anual cercano a los 800.000 euros. Pues bien: pese a ello, en mis viajes europeos la gente me preguntaba por Benidorm, y no por la Comunidad donde se situaba, cuyo nombre ignoraba por completo.

Por esa misma superfluidad, nunca he visto por ahí oficinas de Nebraska o de Wyoming ni, a escala europea, de la región sueca de Svealand o del länder alemán de Renania-Palatinado.

En cambio, aquí, más intocables que los comedores escolares o las prestaciones por discapacidad parecen ser los gastos de representación, las ostentosas televisiones autonómicas o el costoso asesoramiento político por parte de familiares y paniaguados de quienes nos mandan.

Pero sobre todo, eso sí, que haya embajadas que nos diferencien de las comunidades vecinas, no vaya a ser que se nos confunda con el resto de los españoles.

Crisis con la comunidad foral
La Policía deja de colaborar con Navarra tras la llegada de Bildu
FERNANDO LÁZARO Madrid El Mundo 18  Julio  2015

Blinda sus bases de datos y se limitará a cumplir escrupulosamente con la legalidad una vez que Barkos entregue Interior a los 'abertzales'
La coordinación con un Cuerpo estratégico había sido hasta ahora impecable
Beaumont, vinculada a la Coordinadora de Itoiz

La noticia de que la Consejería del Gobierno foral de Navarra en materia de Interior y de Justicia estará en manos de EH Bildu, herederos políticos de ETA, ha dejado perplejos a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado. La que será presidenta de Navarra a partir de la semana que viene, la nacionalista Uxue Barkos, ha cedido dos consejerías a los dirigentes de la izquierda abertzale navarra, como condición para conseguir ser investida presidenta y desalojar a UPN del poder.

De esta manera, la abogada María José Beaumont, propuesta por EH Bildu, tomará las riendas de una consejería clave, de la que, entre otras cosas, dependen los más de 1.700 agentes de la Policía Foral. Una decisión que ha puesto en alerta a la Policía y a la Guardia Civil, hasta el punto de que ambos cuerpos abandonarán la excelente colaboración que existía hasta el momento y optarán por un enfriamiento de las relaciones, que se limitarán a cumplir escrupulosamente con lo que marque la legalidad.

También ha recaído en manos de EH Bildu la Consejería de Desarrollo Rural, Administración Local, Medio Ambiente y Ordenación del Territorio. Pero lo que realmente ha levantado las suspicacias policiales es el nombramiento en la Consejería de Interior. Tal es así que, según explicaron a este periódico fuentes policiales, tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil enfriarán sus relaciones y sus contactos profesionales con este Cuerpo.

Hasta la fecha, el contacto era muy bueno. Durante los últimos años las relaciones de ambos cuerpos de la seguridad del Estado con los agentes forales han sido de máxima colaboración. Aunque policialmente no es un cuerpo potente y sus actuaciones son muy limitadas, el hecho de estar asentados en Navarra -una zona donde el azote terrorista ha castigado con extrema dureza con 42 asesinatos- ha servido para que la coordinación y colaboración hayan sido ejemplares. No en vano, ETA también tuvo en el punto de mira de sus acciones a los policías forales. El que fuera su máximo responsable, José Luis Prieto Gracia, fue asesinado por un comando etarra.

A ello se suma la histórica reivindicación de la izquierda abertzale de unir Navarra al País Vasco, que se mantiene en la actualidad y a la que no es ajena el propio Gobierno navarro que se estrenará la semana que viene, encabezado por Geroa Bai, la marca del PNV en la comunidad, y apoyado por Podemos, que no descarta la opción.

Con este panorama, las fuentes consultadas apuntan que a partir de ahora habrá que mirar con prudencia a los responsables de Interior de Navarra, ya que al frente de la Consejería estará una letrada que pertenece a un partido considerado heredero político de Herri Batasuna y, por extensión, de ETA.

Estas fuentes entienden que, institucionalmente, el Ministerio del Interior no pondrá distancia con el Ejecutivo de Navarra. Pero el día a día provocará este enfriamiento. «Es inevitable», apunta a este periódico un mando de la lucha antiterrorista, que advierte de que resultará clave el perfil del que será el nuevo responsable directo de la Policía Foral. Para este veterano agente, resultará fundamental conocer y saber la procedencia de aquel que se haga cargo y dé las órdenes a los forales.

El intercambio de información hasta ahora era fluido, claro y de confianza. De hecho, algunos mandos de la Policía Foral provienen de la Guardia Civil y de la Policía Nacional. Hasta las elecciones autonómicas, las puertas de la comunicación eran francas y claras. «Ahora, de momento, desconfianza y a cuidar la casa, a cuidar los datos», apunta este mismo mando. Es decir, a blindar la información.

Sin duda, las noticias sobre los contactos previos a los comicios entre Uxue Barkos y los dirigentes abertzales han calado aún más profundo ahora. La dirigente de Geroa Bai se reunió en numerosas ocasiones, meses antes de las autonómicas, con el que fuera lugarteniente de Mikel Antza, líder del autodenominado aparato político de ETA.

Los contactos con Vicente Goikoetxea Barandiarán, Willy, fueron constantes. Y estas fuentes interpretan que de esas comunicaciones vienen estos acuerdos políticos, de reparto de poder entre ambas formaciones en el Gobierno de Navarra -Geroa Bai- y el Ayuntamiento de Pamplona -Bildu-.

Uxue Barkos defendió ayer a la que será su consejera de Interior, María José Beaumont. Aseguró que no ha militado en ningún partido político y que tiene una «acreditada y conocidísima» trayectoria como abogada. Barkos relacionó la carrera de Beaumont como abogada «con la defensa desde el terreno de la legalidad más absoluta de una posición contraria a una obra como el pantano de Itoiz». La líder de Geroa Bai firmó ayer el documento programático pactado con sus aliados políticos.

La futura presidenta de Navarra aseguró: «Para tranquilizar a quien pudiera tener algún tipo de nerviosismo, el acuerdo programático es absolutamente nítido y claro con el principio de legalidad».

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró en cambio que es una «muy mala noticia» que la Consejería de Interior del nuevo Gobierno navarro vaya a estar en manos de Bildu, un partido que tiene «el peor» currículum en cuanto a «la defensa de los derechos y las libertades».

En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Santamaría lamentó que María José Beaumont vaya a ser la titular de Justicia e Interior a propuesta de EH Bildu. La vicepresidenta añadió: «Cuando se juntan en estos pactos radicales y residuales», se dan «malas noticias como ésta». «Cuando uno accede a los cargos públicos, lo primero que tiene que pesar es su mérito, su capacidad y su currículum, y el currículum de Bildu en la defensa de los derechos y las libertades es el peor que se me ocurre para ejercer cualquier cargo público», remachó.

También el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, consideró una «equivocación» la composición del nuevo Gobierno de Navarra por incluir a EH Bildu, y auguró un «horizonte político complicado» para su presidenta, Uxue Barkos.

La portavoz parlamentaria del PP de Navarra, Ana Beltrán, señaló que situar a Beaumont al frente de Interior y Justicia es «como poner al lobo a cuidar de las ovejas» y consideró que supone «un motivo de preocupación e inquietud». Asimismo, el diputado vasco y número dos de UPyD, Gorka Maneiro, denunció la «impunidad» de una situación en la que «los herederos de ETA siguen campando a sus anchas».

María José Beaumont
María José Beaumont Aristu. El nombre de esta abogada navarra resonó con fuerza cuando se conoció que será la nueva responsable de Seguridad y Justicia del nuevo Ejecutivo navarro. Siempre vinculada con movimientos cívicos de protesta, relacionados especialmente al medio ambiente, estuvo ligada a la polémica Coordinadora de Itoiz desde su fundación.

Esta abogada estudió su carrera en la Universidad de Navarra, la misma que el acuerdo político suscrito en la comunidad por Geroa Bai, Bildu y Podemos pretende atar más en corto.

Ella y su hermano José Luis fueron los encargados de fundar la Coordinadora de Itoiz y de que tuviera eco en los medios de comunicación. Esta coordinadora tenía un claro objetivo: impedir la construcción de una presa en Itoiz. Una reivindicación que siempre compartió con la izquierda abertzale, que la convirtió en una de sus banderas en Navarra.

Durante la actuación de esta coordinadora, los sabotajes contra las obras del embalse fueron una constante y el bufete de Beaumont dio cobertura de defensa a algunos de los detenidos por estos incidentes. Defendió a varios radicales que protagonizaron actos vandálicos destruyendo parte de las instalaciones y provocando un importante retraso en esas obras. Alguno de sus defendidos acabó en prisión.

Junto con otros dos hermanos mantiene un bufete de abogados muy implicado en las causas medio ambientales.

Ahora, el bufete de la nueva responsable de Interior y de Justicia de Navarra está actuando contra la explotación de una mina de potasa en el puerto del Perdón, en las afueras de Pamplona. María José Beaumont deberá dejar su despacho mientras ejerza de consejera.
 


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