AGLI Recortes de Prensa   Jueves 23 Julio 2015

Una maniobra que reforzará la desconfianza ciudadana en la Justicia
EDITORIAL El Mundo 23 Julio  2015

La maniobra con la que los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) designados por el PP han respaldado en bloque a un magistrado afín para colocarlo al frente de la Sala del Tribunal Supremo más sensible para el Gobierno es una pésima noticia. El relato de los acontecimientos que han desembocado en la salida de José Manuel Sieira y en su sustitución por Luis María Díez-Picazo necesariamente va a servir para hacer aún más profunda la herida de la desconfianza ciudadana hacia la independencia de la Justicia. La Sala de lo Contencioso-Administrativo es especialmente importante, porque a ella le corresponde revisar las reclamaciones que afectan a las administraciones públicas -y, por tanto, al propio Ejecutivo-, a veces de cuantiosas consecuencias económicas o de señaladas repercusiones políticas, como es el caso de las reformas normativas o de los indultos. También supervisa los nombramientos de los altos cargos judiciales.

La decisión del CGPJ es aún más chocante porque rompe una tradición no escrita, aunque hasta ahora se había cumplido siempre, que es la de renovar a los presidentes de Sala al término de su primer mandato. Con Sieira será con el primero que no ocurra. Mal se comprende, porque se trata de un magistrado de incuestionable prestigio cuya acertada gestión está fuera de toda duda, tras haber reducido de manera drástica la acumulación de asuntos pendientes de resolución. Los vocales designados a propuesta del PP, sin embargo, utilizaron su mayoría para respaldar sin fisuras a Díez-Picazo, un catedrático solvente que procede de una estirpe brillante pero que no tiene experiencia como presidente de una Sala de magistrados. Pues bien: ahora le tocará ponerse al frente de la más numerosa y compleja. Estos argumentos, unidos a la reconocida relación de amistad que une al presidente del CGPJ, Carlos Lesmes, con Díez-Picazo y al enfrentamiento que mantuvo con Sieira tras negarse éste a respaldar el polémico indulto al kamikaze, abonan la duda razonable acerca de la justificación del nombramiento.

El espectáculo nada edificante, en fin, que unos y otros han ofrecido durante la semana tampoco ayuda a trasladar a la opinión pública una imagen de seriedad de la Justicia. Tres asociaciones de jueces -todas excepto la más cercana al PP- emitieron a 24 horas el Pleno del CGPJ un comunicado en el que manifestaban su «profunda preocupación» porque Lesmes trate de «inmiscuirse en las decisiones de los tribunales a través de la política de nombramientos». Aludían así a las supuestas presiones ejercidas por el presidente del Poder Judicial para desbancar a Sieira, a las que el propio afectado se refirió cuando le correspondió defender públicamente su candidatura a presidir la Sala. Entonces se refirió al Consejo como un «palacio de intrigas».

Nada de esto habría sucedido si el PP hubiese cumplido con la palabra dada en su programa electoral de reformar el sistema de elección de vocales del CGPJ para que los jueces eligieran directamente a sus 12 representantes. Lo que hizo fue exactamente lo contrario para conservar el control del aparato judicial a través de los nombramientos. Toda una traición a sus principios a la que no cabe oponer, como en otras, razones de tipo presupuestario. Se trata, simplemente, de que no les interesa una Justicia independiente.

Ley de inseguridad manifiesta.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 23 Julio  2015

De sobra es sabida la campechanía dicharachera del Presidente de la Comunidad Autónoma de Cantabria. Sabíamos de su especial tendencia al cotilleo y parecerse al personaje del correveidile para darse la notoriedad del típico “enteraillo” de radio macuto de oficina. Lo que no sabíamos es que hubiera llegado el momento en que esas especiales aptitudes se canalizaran para adquirir la categoría de “portavoz” de Zarzuela, es decir del actual Rey D. Felipe VI. Miguel Ángel Revilla dice que su Majestad le ha dejado claro que “a pesar de que estuvieron hablando más de hora y media, la postura del Presidente de la Generalidad Artur Mas es irreconducible”. Sus declaraciones deberían ser corroboradas o desmentidas por Casa Real, ya que se trata de una posición política sobre un asunto de especial trascendencia a los pocos días del silencio sepulcral que acompañó a la reunión “dentro de la normalidad” en Palacio de Zarzuela entre Su Majestad y el Presidente de la Generalidad Artur Mas y el enfado del Gobierno de Rajoy por ese “inoportuno” encuentro.

Parece que esa situación tan irreconducible está siendo corregida de modo urgente mediante normativa adicional a la propia Constitución que ya contempla en sus artículos 155 y siguientes todo lo relativo a la intervención de una Comunidad Autónoma. El Congreso acaba de aprobar la nueva Ley de Seguridad Nacional que se pretende que sea el arma definitiva para sofocar los planes secesionistas de Artur Mas. Una vía de escape que se fundamente en el control de las FFyCCSE incluidas las autonómicas, así como la movilización de recursos públicos y privados en determinadas situaciones de crisis que pongan en peligro la seguridad nacional. Por tanto su aplicación requiere necesariamente haber declarado el “estado de crisis”.

Estamos pues ante un paso adelante en crear un atajo a una Constitución que ha demostrado en innumerables ocasiones ser un punto muerto a la hora de hacer efectivo su cumplimiento por muchas sentencias que existan. Sabido es la tradicional lentitud en obtener dictámenes sobre la correcta interpretación de un texto premeditadamente ambiguo usado para soslayar problemas que el tiempo ha demostrado que son como califica su Majestad, “irreconducibles”. Pero en este caso, y como no podría ser de otro modo ante un desafío secesionista con total desprecio a la legalidad vigente que no reconocen, no queda otra alternativa que dotar al Estado de las armas necesarias para dar una respuesta firme y contundente.

La duda está en la actitud que adoptarán estas FFyCCSE autonómicas cuyos mandos pueden aducir una suerte de “conflictos de intereses” y se nieguen a acatar las órdenes de su nueva jerarquía. De hecho podría suceder un conflicto que elevaría una situación de crisis a otra de grado prebélico de sedición. Porque no nos engañemos, esta Ley trata de sofocar desde el inicio cualquier intento de llevar a cabo la famosa hoja de ruta del separatismo en la que se establece el control absoluto de esas fuerzas policiales autonómicas, la intervención de medios de comunicación, fronteras y demás parafernalia propia de quien pretende la política de hechos consumados ante la opinión pública nacional y sobre todo internacional.

La gravedad de este asunto no es tanto conocer el “hartazgo de Su Majestad” con la actitud chulesca de Artur Mas y sus cómplices de Gobierno y Parlamento de Cataluña, sino la sensación de improvisación y desesperada de un Ejecutivo incapaz de haber reaccionado con contundencia desde el primer momento del desafío del delincuente de Artur Mas, actuando siempre a remolque de un payaso y consintiendo su impunidad a la hora de incumplir reiteradamente con la legalidad y las sentencias de los tribunales de España. Rajoy actúa como los malos estudiantes que dedican las últimas horas a intentar afianzar los conocimientos de las asignaturas pendientes esperando que la suerte les acompañe en los exámenes del día siguiente.

Ha llegado la hora de ponerse rojo y gobernar. Ahora veremos si a pesar de disponer en el último momento de la Ley de respaldo se supone que proporcional al desafío, servirá para su propósito o solo será la excusa que necesitan los secesionistas para acelerar su hoja de ruta y vender a los indecisos la actitud imperialista de una España que además de robarles les intenta cortar las alas de la libertad. El típico victimismo que tan buen resultado les ha dado desde la Transición.

La causa profunda del independentismo
Aleix Vidal-Quadras www.gaceta.es  23 Julio  2015

El cabeza de la lista subversiva contra el orden constitucional en la que están incrustados Mas y Junqueras ha dejado claro que no habrá ninguna sentencia de los tribunales que los detenga. Por consiguiente, el método de recurrir al Constitucional cualquier decisión que contravenga lo establecido en nuestra Ley de leyes equivaldrá a intentar parar un tigre hambriento arrojándole chinitas a las fauces. Lo que los separatistas han anunciado que se avecina en Cataluña no es un conflicto político, es una revolución, y frente a una revolución, es decir, frente al establecimiento de una nueva legalidad violentando la anterior, por definición la acción judicial, siendo necesaria, no es en absoluto suficiente. La conclusión es que incluso la aplicación por parte del Gobierno central del poderoso artículo 155 de la Carta Magna no valdrá para nada si se queda meramente en la publicación de las correspondientes resoluciones en el Boletín Oficial por la sencilla razón de que serán olímpicamente ignoradas por los protagonistas del golpe. Así, llegará un momento en el que Mariano Rajoy se verá compelido a hacer aquello que mas detesta: actuar. Y actuar ¿Cómo?. Pues sencillamente, recurriendo al monopolio legítimo de la fuerza que el Estado puede ejercer para imponer el cumplimiento de la ley a los transgresores. Cuando eso suceda, cosa bastante probable a la luz de la evolución de los acontecimientos, será inevitable el choque físico de las fuerzas de seguridad con los sublevados para reducirlos a la obediencia, al igual que sucedió durante la Segunda República en octubre de 1934. A partir de aquí, se abre un horizonte de incertidumbre en el que todo cabe, sin descartar lo peor.

En este contexto inquietante, cabe preguntarse por el origen verdadero de semejante absurdo, el de que una parte significativa de una sociedad occidental desarrollada y madura se precipite a su ruina movida por un conjunto de emociones incontrolables sustentadas en falsedades históricas y en agravios inexistentes en contra de la racionalidad más elemental. SI bien es cierto que la ambición desmedida de una pandilla de mediocres que prefieren ser cabeza de ratón y que encubren con su desaforado nacionalismo el hecho vergonzoso de sus latrocinios se encuentra en la base del este proceso disparatado, no lo es menos que la inexistencia de un proyecto nacional español de la suficiente altura y atractivo explica en buena medida la desorientación explosiva de muchos ciudadanos de Cataluña. En este sentido, los dos grandes partidos nacionales, protagonistas y administradores del régimen nacido en 1978, han demostrado una insuficiencia clamorosa. En vez de erigir un sistema institucional eficiente y ejemplar apto para aglutinar a los españoles en pos de grandes metas compartidas por encima de divisiones ideológicas o de intereses parciales, han dedicado durante décadas sus esfuerzos a construir una partitocracia podrida y maniquea carente de liderazgos de la envergadura requerida para silenciar o amortiguar el griterío de los particularismos totalitarios. Un catalán de hoy difícilmente se sentirá motivado al contemplar el espectáculo lamentable en el que el PP y el PSOE han transformado la vida pública, demasiado plagada de corrupción, incapacidad, clientelismo y oportunismo. Aunque el nivel de saqueo de las arcas públicas y de falta de respeto a la división de poderes es igualmente escandaloso a nivel autonómico, no disponemos en el plano nacional de la vis centrípeta suficiente para compensar los tirones centrífugos de las hormonas identitarias. Entre una España dirigida por mangantes y aprovechados y una Cataluña bajo la férula de otros caraduras de similar tenor, al final la gente se inclina por los que, tras el persistente lavado de cerebro en la escuela y en los medios sometidos, percibe como suyos.

Cunde la sensación de que ya es demasiado tarde para reaccionar y que las sucesivas declaraciones emitidas desde La Moncloa no son más que una liturgia impotente y patética. Las naciones nacen, crecen, decaen y pueden desaparecer si les falta un alma que las vivifique. Bastantes de nuestros compatriotas empiezan a resignarse al debilitamiento terminal del armazón espiritual que nos mantendría cohesionados y ese clima crepuscular invade con su melancolía oscura cada rincón de la geografía española. Tenemos las bazas para ganar en el exigente juego de la competitividad global y no las queremos utilizar. Poseídos por una pulsión suicida, avanzamos hacia el fracaso prisioneros de un destino tan irremediable como estúpido.

La España asqueada
LUIS MARÍA ANSON El Mundo 23 Julio  2015

El españolito que paga impuestos casi confiscatorios se levanta un día con el escándalo Gürtel. A la semana siguiente le despierta el estruendo andaluz de los eres. Un mes después se solivianta con el caso Bárcenas. En la jornada posterior se queda estupefacto ante el latrocinio de los cursos de formación. Después le azota el asunto Liceo, la escandalera de la familia Pujol, los dineros que cobran del chavismo o de Irán algunos dirigentes de Podemos.

No se salva casi nadie, ni el Partido Popular ni el PSOE ni Convergència ni Comisiones Obreras ni UGT. La voracidad de nuestra encanecida clase política y de la casta sindical carece de límites y arranca a mordiscos los más suculentos pedazos de la tarta nacional. Cuando aparecen nuevos partidos, la sabiduría popular los define sin vacilar, como en la pancarta exhibida en Sevilla: "Ciudadanos y Podemos, bonitos motes, nuevos grupos que intentan chupar del bote".

La ciudadanía está de acuerdo en pagar impuestos justos. No está de acuerdo con el abuso fiscal que obliga, cada año, a dedicar los seis primeros meses de trabajo a engordar las alcancías de Hacienda. Al margen del renglón de las corruptelas, una parte sustancial de la recaudación se dedica a sufragar el despilfarro de los partidos políticos y las centrales sindicales que gastan como nuevos ricos. Con el dinero público, a casi todos se les hace el culo champán domperignon. En 1977, los españoles pagaban 700.000 funcionarios. En el año 2011 esa cifra se había elevado a 3.200.000. Un parte sustancial de los empleados públicos en las cuatro Administraciones -la estatal, la autonómica, la provincial, la municipal- están elegidos a dedo por los partidos políticos y los sindicatos que se han convertido en agencias de colocación para enchufar a parientes, amiguetes y paniaguados. Hasta el Tribunal de Cuentas, al que corresponde fiscalizar los gastos, se ha convertido en la apoteosis del nepotismo.

Y no, no se trata de destruir los partidos políticos y los sindicatos. Se trata de regenerarlos y democratizarlos, para desterrar definitivamente la vergüenza de la corrupción y el escándalo del despilfarro económico. España está asqueada, profundamente asqueada. A los españoles les produce un asco indeclinable la sociedad tábida en la que viven.

Conviene no perder el sentido de la realidad si queremos mantener una nación próspera y estable. Los sindicatos son imprescindibles en una sociedad democrática. Hay que reconducirlos, no despedazarlos. Lo mismo ocurre con los partidos políticos, instrumentos claves en una democracia pluralista plena. Está claro que es indispensable cercenar de raíz su voracidad económica, su tendencia incontinente al derroche, su insufrible altanería, su soberbia y arrogancia. Un político en candelero, de cuyo nombre no quiero acordarme, cuando ve un relámpago cree que Dios le está haciendo una fotografía. Conviene no olvidar que durante la primera mitad del siglo pasado, la reacción frente a los abusos de los partidos condujo al fascismo en Italia, al comunismo en Rusia, al nazismo en Alemania, al franquismo en España, al salazarismo en Portugal... Los partidos políticos requieren una profunda regeneración. Son, en todo caso, imprescindibles para articular la democracia y la libertad.

Luis María Anson, de la Real Academia Española.

Por el fin de la autonomía
ARCADI ESPADA El Mundo 23 Julio  2015

EL 27 los ciudadanos de Cataluña tienen una oportunidad de oro para acabar con su pesadilla política y enviar al presidente Mas al oscuro lugar de donde no debió salir. Basta con que voten cualquiera de las diversas opciones políticas que no incluyen en su programa la destrucción del Estado de derecho español. Es posible que muchos de esos ciudadanos tengan previsto votar la candidatura de Mas. Y es a ellos, especialmente, a los que se debe dirigir un claro mensaje. La estrategia seguida hasta ahora por el constitucionalismo ha sido la de describir el obvio apocalipsis político y económico que le esperaría a una Cataluña independiente. Pero ha habido demasiada insistencia en ese supuesto ficcional y nada apenas del escenario previo y más realista. Es un poco absurdo especular con la bajada del PIB independentista y no exponer lo que en términos políticos y sociales supondría la posibilidad de que el presidente Mas empezara a traducir en decretos su voluntad de secesión.

Los ciudadanos catalanes deben votar en circunstancias distintas a las del pasado referéndum griego. Deben votar informados, con pleno conocimiento de las responsabilidades que contraen. Y la primera lección -griega- a darles es que si votan algo imposible, el resultado será imposible. Los votantes deben saber que entre sus competencias no está la de votar contra la democracia; y no sólo que no habrá independencia de Cataluña, sino que no la habrá sea cual sea su voto. Es hora de que conozcan, en fin, cuál sería la reacción del Estado si el Parlamento catalán proclamara la independencia. A los ciudadanos hay que decirles que Mas y sus aliados no van a traer la independencia, sino la pérdida de la libertad política. Y que, aun siendo provisional, esta pérdida dejará huellas, fracturas y disturbios, como sucede siempre que se quiebra la ley. Alguien debe decirles a los votantes catalanes que el 27 no es la final de la Champions; y que su presunto voto por la independencia será un voto por la interrupción de la autonomía y del Estatuto que la rige.

Y, francamente, yo no veo a nadie más obligado y preparado para decir todo esto que el señor presidente del Gobierno español. El primer interesado en que el voto catalán del 27 no sea el del miedo, sino el voto de un conjunto de personas conscientes y adultas.

'Arderéis como en el 36'
En el anticristianismo de Podemos hay algo de “juego de rol”: incapaz de gobernar el mundo en el que viven, optan por refugiarse en un pasado imaginario.
 www.gaceta.es 23 Julio  2015

Un candidato de Podemos en Aragón se ha fotografiado simulando disparar a la Virgen del Pilar. Lo cuenta La Gaceta. Si se hubiera tratado de un concejal de VOX en similar postura ante una imagen de Pedro Zerolo, el cuitado habría sido lapidado de inmediato por la opinión publicada: curiosa transferencia de santidad, la que está experimentando la sociedad española. Quedémonos, en todo caso, con el gesto de agresividad anticristiana, porque la furia comecuras –de momento, sólo retórica- se está convirtiendo en un rasgo mayor de la izquierda española.

En Andalucía, Podemos ha reclamado la expropiación de la catedral-mezquita de Córdoba y de la Giralda de Sevilla, y los socialistas se han sumado con tesón a la propuesta en el caso cordobés. En Barcelona, Ada Colau, que ya se sobreactuó en su toma de posesión como laicista radical, ha añadido a su expediente la prohibición de una misa en Montjuic por los caídos de la guerra civil –de ambos bandos- y, ahora, el veto a la misa en las fiestas patronales de la Merced. Sorprendentemente, a la mayoría mediática no le ha conmovido lo más mínimo que una alcaldesa prohíba una misa: hace muchos años que la separación de Iglesia y Estado es un hecho, pero en España sigue habiendo quien piensa que el Estado puede vetar libremente manifestaciones religiosas. La misma indulgencia pública ha obtenido la portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, por el episodio del asalto a la capilla de la Complutense: la petición de un año de cárcel que ha formulado la Fiscalía se quedará muy probablemente en nada, y aún veremos al Consejo General del Poder Judicial acudir en procesión ante la concejala, flagelándose las togadas espaldas en signo de penitencia, para pedir perdón a la acusada.

La España definida en 1978 es un estado aconfesional, pero no laico. La diferencia es relevante. En un estado laico, las instituciones apartan deliberadamente cualquier presencia de lo religioso en el escenario público. En el aconfesional, por el contrario, el estado no se identifica con ninguna fe en concreto, pero no excluye a la religión de la vida pública. Como España es, histórica y culturalmente, un país esencialmente católico, la presencia del catolicismo en la vida social es abundante; no por que el estado quiera, sino porque la sociedad quiere. Si la izquierda desea convertir a España en un estado de perfil laicista, debería decirlo con claridad. Máxime cuando este laicismo, por lo que vamos viendo, no se limita a una neutralidad estricta del estado en materia religiosa, sino que aspira a la exclusión forzosa de lo católico y de los católicos. Porque no nos engañemos: la marginación de una religión lleva necesariamente a la marginación de quienes la profesan.

Seguramente las ambiciones de Podemos, con sus tiros a la Virgen, sus prohibiciones de misas y sus propuestas de “okupación” de catedrales, no contemplan desarrollos tan elaborados: ellos están simplemente en la propaganda ideológica. Podemos no es un partido de políticos –no hay más que ver su incapacidad para tomar decisiones racionales de gestión-, sino un partido de tribunos. Resulta deplorable, en todo caso, ver cómo esa generación, criada en la España hiperdesarrollada de nuestro tiempo, recupera discursos tan vetustos para resucitar querellas que ya había quedado muy atrás. Hay en ese ejercicio algo de “juego de rol”: incapaz de gobernar el mundo en el que vives, optas por refugiarte en un pasado imaginario. Pero la operación no está exenta de peligros. Entre gritar “arderéis como en el 36” y hacer realmente fuego no hay más distancia que una cerilla. Es urgente recordar que tenemos a mano un poderoso cortafuegos: se llama libertad. Libertad de culto y de conciencia. Y eso debe ser hoy un baluarte irrenunciable.

Reflexiones sobre Europa (I)
Juan Laborda www.vozpopuli.com 23 Julio  2015

Las élites europeas -políticas, económicas y mediáticas- se han equivocado radicalmente a la hora de identificar cuáles son los problemas que de verdad acechan al viejo continente. La arrogancia, la ineficacia, la antidemocracia y la defensa de los intereses de clase son un coctel explosivo. Inicialmente lo estamos pagando la ciudadanía de los países del sur de Europa. A continuación se trasladará al resto, los habitantes del centro y norte de Europa, especialmente cuando éstos vean evaporar sus ahorros. Ya veremos cómo reaccionarán entonces.

A mediados de 2012, el economista jefe de Nomura, Richard Koo, publicó una nota excepcional, a contracorriente, bajo el sugerente título The entire crisis in Europe started with a big ECB bailout of Germany. De ella ya hemos hablado hasta la saciedad. El “problema de competitividad” de los países del sur de Europa fue consecuencia de una política monetaria brutalmente expansiva por parte del Banco Central Europeo (BCE). Ésta tenía como objetivo último estimular la economía germana con el fin de que Alemania no tuviera que expandir su crecimiento vía política fiscal. Sin embargo, el impacto sobre la demanda interna de Alemania fue nulo, al encontrarse en recesión de balances. Pero aceleró e infló hasta límites insospechados las burbujas en la periferia, especialmente la inmobiliaria, lo que impulsó las importaciones alemanas, rescatando al país teutón de los miedos provocados por el estallido de la burbuja tecnológica, de la que apenas se beneficiaron los países del sur.

El Tratado de Maastricht no contemplaba, ni siquiera conocía, lo que era una recesión de balances. El actual problema de competitividad del sur de Europa sólo es atribuible al límite del 3% del Tratado sobre el déficit fiscal, lo que coloca exigencias poco razonables en materia de política monetaria del BCE durante este tipo de las recesiones.

Richard Koo vuelve a la carga
El economista de Nomura vuelve a la carga y nos ofrece uno de los mejores análisis de Grecia. El economista coreano apuntilla que "el PIB de Grecia se ha desplomado en los últimos años debido a que la consolidación fiscal impuesta por los acreedores se llevó a cabo durante una recesión de balances, lo que devino en una espiral deflacionaria destructiva que ha devastado la vida de los ciudadanos griegos. Mientras que la nación puede parecer que está haciendo progresos, cuando vemos los datos brutos muestran una economía en colapso. Esta diferencia de perspectivas amplió la brecha que separa a los acreedores europeos, que pensaban que todo iba bien, y el público griego, que ha estado sufriendo caídas graves en su nivel de vida."

El rescate de Grecia, desde un principio, según Koo, es “muy poco realista”. La Unión Europea (UE) “se niega a reconocer los errores cometidos”, “se niega a aceptar la responsabilidad del colapso en la producción y economía griega”. Sólo ahora parece que el FMI “lentamente está comenzando a entender la economía griega”, tras la reciente publicación de documentos admitiendo que la carga de la deuda de Grecia es insostenible. Pero el Eurogrupo, erre que erre. El argumento de la Unión Europea es que los retrasos en la aplicación de reformas estructurales fueron una de las causas de las dificultades a las que Grecia se enfrenta hoy en día. Sin embargo, este argumento se basa en la suposición muy poco realista de que las reformas estructurales pueden dar un rápido impulso al crecimiento del PIB. Los acreedores de Grecia culpan al país heleno por el empeoramiento de su recesión, afirmando que si se hubiera desregulado la economía, gravado nuevos impuestos, y privatizado diversas empresas públicas, todo sería color de rosa. “Eso es basura”, dice Koo.

La UE y el FMI deben asumir parte de la culpa del colapso del 25% PIB heleno en los últimos cinco años. Las nuevas medidas de austeridad impuestas y privatizaciones masivas sobre un país cuya economía ya está debilitada “no resuelve ninguno de los problemas fundamentales que enfrenta la nación en bancarrota de Grecia.”... “No es posible que crezca sin una congelación de pagos de la deuda, simplemente será una nación zombi dedicada exclusivamente a pagar las deudas y, probablemente, necesitará otro rescate”. Las negociaciones, en definitiva, han sido “muy poco realistas” desde un principio.

El fracaso de la ortodoxia
Desde este blog, nuestro escenario base era muy claro. Avisábamos hace años que no sólo Grecia, sino el resto de los países periféricos de Europa sufrirían un deterioro continuo del nivel de vida. La razón, obvia, el brutal endeudamiento y la falta de un reequilibrio en los déficits/superávits de la balanza por cuenta corriente entre acreedores y deudores de la Unión Europea. Se ha confiado todo a una devaluación interna -hundimiento de los salarios, deflación, devastación económica- como única posibilidad de seguir siendo competitivos en la zona del euro.

Pero el problema de fondo no es la falta de voluntad de los acreedores para interpretar honestamente la situación sobre el terreno en Grecia o España. Yo personalmente pensaba inicialmente lo mismo que Richard Koo. Es mucho peor. No solo toda una nación de 11 millones de habitantes está sufriendo más que nunca en su historia reciente, como resultado de lo que es, a lo sumo, un fallido experimento. Hay algo más, especialmente teniendo en cuenta la insistencia de Alemania en no cancelar las deudas griegas, a pesar de que hoy ya es un hecho aceptado que sin una quita de deuda Grecia es simplemente inviable. Pero de ello ya hablaremos en el próximo blog.

Obama: el encanto de pactar con los tiranos
Javier Fernández-Lasquetty Libertad Digital 23 Julio  2015

Nathan Sharansky pasó nueve años en un campo de concentración de la Unión Soviética en Siberia. Su crimen: ser un disidente, y ser el ayudante de otro disidente aún más importante, Andrei Sajarov. En su fantástico libro "Alegato por la democracia" (Gota a Gota-FAES, 2006) describe lo que para un preso político significa el apoyo internacional, y en especial el de la primera potencia mundial. Cuenta Sharansky que un preso pudo leer en un ejemplar de Pravda que el Presidente norteamericano Ronald Reagan había calificado a la URSS como el "Imperio del Mal". Por toda la cárcel corrió la voz mediante mensajes en morse golpeando las cañerías. "Los disidentes–sigue diciendo Sharansky- nos sentíamos exultantes. Por fin el líder del mundo libre había dicho la verdad, una verdad que ardía en el corazón de todos nosotros". Seis años después la tiranía comunista había caído y todos los disidentes quedaron libres.

Barack Obama acaba de asestar un golpe terrible a todos los cubanos que ansían la libertad, y otro golpe igualmente cruel a todos los iraníes que desean, sencillamente, vivir libres, sin someterse a ningún tirano ni a ninguna doctrina de sometimiento. Mucha gente en el resto del mundo habrá sonreído al ver las noticias de los pactos de Obama con Irán y con Cuba. La mayor parte de los medios los han recibido con alegría. Incluso hay quien piensa que una mayor apertura hará que esas dictaduras evolucionen. No es verdad, no evolucionarán hacia la libertad, como no lo hizo el bloque comunista en la época de la Ostpolitik de las democracias occidentales. Ni tampoco serán menos amenazadoras para el resto de la comunidad internacional. En el caso de Irán cualquier análisis en profundidad revela que el acuerdo de Viena les va a permitir llegar a la bomba nuclear, no ahora, sino dentro de unos años y con muchísimo más dinero en las arcas del régimen de los ayatollahs. Israel es la única nación que defiende a los occidentales del expansionismo islamista, y con este acuerdo Israel queda lamentablemente debilitada.

Hacer lecturas geopolíticas de ambos acuerdos conduce a un error moral, que es olvidar el derecho de todos los hombres –también los cubanos- y todas las mujeres –también las iraníes- a vivir libres. Este mismo fin de semana setenta Damas de Blanco y otros activistas por la libertad fueron detenidos en Cuba. Hace pocos días la tiranía cubana lo expresaba con claridad en Granma: "para alcanzar la normalización será indispensable también que (…) cesen las transmisiones radiales y televisivas hacia Cuba que son violatorias de las normas internacionales y lesivas a nuestra soberanía, se eliminen los programas dirigidos a promover la subversión y la desestabilización internas,…". Obama ha cedido a cambio de nada. Los Castro no han tenido que rectificar absolutamente nada.
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En Irán ha sido el llamado Líder Supremo Alí Jamenei quien lo ha explicado sin sombra de duda: "a nadie se le permitirá tomar ventaja de este documento en cualquier forma para socavar los principios fundamentales de la República Islámica". Por tanto, continuará la dictadura teocrática y seguirán sufriéndola millones de personas en Irán y en el conjunto de los países musulmanes.

Obama no tiene tiempo, le queda apenas un año de mandato. Tampoco tiene mayoría en el Congreso, que perdió hace unos meses. Probablemente tampoco tenga poderes constitucionales para hacer lo que ha hecho. Pero Obama tiene arrogancia. La arrogancia de esos izquierdistas que sienten fascinación por los tiranos y desprecio por la libertad de las personas.

El lío catalán por partes
Pablo Planas Libertad Digital 23 Julio  2015

Es improbable, pero no imposible que la candidatura de Mas obtenga la mayoría absoluta en las próximas elecciones del 27-S. Es probable y casi seguro que con las CUP sume más de 68 diputados sobre los 135 escaños del parlamento catalán. CDC, ERC y las CUP ni siquiera necesitan ganar las elecciones en número de votos para alcanzar otro hito en el golpe de Estado que comenzó con el referéndum del 9-N.

La irrupción de Podemos en Barcelona con Ada Colau pudiera ser tan sólo un espejismo. A estas alturas, la "confluencia" de izquierdas ha descartado a la monja Forcades y carece de dirigentes mediáticos con los que asomar la gaita. Además, su discurso sobre la independencia es complejo. Están a favor del derecho a la autodeterminación de los pueblos, creen que nada más que en los catalanes reside la soberanía nacional, pero están convencidos de que el pueblo de Cataluña no querrá abandonar la España de Iglesias, un paraíso bolivariano con verduras de proximidad. En el caso de la conllevancia, nada aportan que no hayan ensayado retóricamente PSOE y PSC en sus alusiones al federalismo.

Gato por libre. El federalismo suizo, alemán o estadounidense es el Estado autonómico español. O sea que lo que se llama en unos lados landers, estados o cantones, en España se conoce por otro nombre, lo que no implica menoscabo en competencias, banderas y paridas identitarias. Más bien todo lo contrario.

En la contraparte, cambia el reparto pero no la porción de pastel. Las encuestas predicen el avance de Ciudadanos a costa del PSC y del PP, en el furgón de cola de la cámara autonómica, más o menos por detrás o por delante de las CUP, pero en un trance que les abocaría a la refundación como mal menor. En el farolillo rojo figuraría Unió, partido al que los sondeos reducen a un papel menos lucido que el que tenía Ciudadanos en 2006. Aún así, la ruptura de CiU ha hecho que Duran recupere crédito y a sus amistades en Madrid, que ahora propalan que hay un ingente número de convergentes sensatos dispuestos a votar a un tal Espadaler, el último jefe de los mozos, el mismo que no hizo nada en el 9-N para no romper con la tradición catalanista de pasarse leyes, disposiciones y sentencias por el forro del arco del triunfo.

El voto a favor de España no puede estar más dividido y eso si es que el PSC y Unió (e incluso Podemos según algunos ingenuos) representan algo que tenga que ver con la España que conocemos, tímida, retraída y más bien parca y pacata en sus exaltaciones patrióticas.

A poco más de dos meses, los comicios autonómicos revisten unos caracteres que poco tienen que ver con la legalidad y la normalidad democráticas. En torno a un 45 por ciento del electorado dice estar a favor de la independencia. Mucho o insuficiente, es la masa crítica que cuelga esteladas, llena las manifestaciones y comulga con las ideas dominantes en el sistema mediático, teorías que se resumen en el mantra de que todo sería mejor en Cataluña sin España.

El Rey, según se ha sabido por el bocachancla del presidente cántabro, el tertuliano Revilla, da por irrecuperable a Mas. Rajoy, por su lado, insiste en que Cataluña no será independiente mientras financia a manos llenas la división de la sociedad catalana. De hecho, el Estado lleva más de treinta años pagando el peaje del "hecho diferencial".

La sede barcelonesa de la Escuela Judicial es un ejemplo. A principios de los noventa se decidió que los futuros jueces, aprobadas las oposiciones, debían formarse en Cataluña y en las especificidades catalanas. Este jueves recibirán sus diplomas los 35 componentes de la última hornada. Felipe VI presidirá el acto, con la cúpula judicial detrás. Ahí estarán también el fiscal jefe de Cataluña y Mas, imputado por los delitos de desobediencia grave, prevaricación, malversación y usurpación de funciones. El muy honorable imputado con los nuevos jueces. El presunto político corrupto en el acto de entrega de diplomas a quienes deben impartir justicia.

¿Qué será lo siguiente? ¿Una conferencia de Pujol en los premios Princesa de Gerona? ¿Que no es lo mismo? Es peor. Hay políticos corruptos que se lo gastan en cocaína y otros, como Pujol y su hijo político Mas que se lo pulen en provocar fracturas sociales sin excluir otros vicios. Habrá que esperar al 27-S de la misma manera que los partidos duran noventa minutos, incluso los que enfrentan al Farsa con el Alcoyano. Y al 28 para ver cómo impide el Gobierno de Rajoy la independencia de Cataluña.

Otra ocasión perdida
Agapito Maestre Libertad Digital 23 Julio  2015

La diosa Ocasión, pariente de la Fortuna, siempre es pintada calva, o mejor, casi calva. Es una diosa que pocas veces se presenta a los humanos. Es rara y, cuando aparece, muchos se impresionan por la calvicie y no consiguen ver sus tres largos pelos. Al Jefe del Estado Español se le ha vuelto a presentar y, por tercera vez, ha desaprovechado agarrarla por esos tres pelitos para plantarle cara a quienes quieren romper lo que él representa. El Jefe del Estado de España no ha ejercido sus funciones correctamente. El Jefe del Estado le ha dado la mano a quien pretende matar el ser de todos los españoles, el Estado-nación, España. Resulta absolutamente extraño, casi esperpéntico, que el Rey Felipe VI, el Jefe del Estado de España, reciba en visita oficial a un golpista, Artur Mas, que el día de antes había presentado, junto a otros golpistas, un plan detallado para romper en seis meses España. Y es aún más perverso, un desprecio a todos los españoles, que el golpista saliese libremente de las instalaciones de la Jefatura del Estado; cualquiera con un poco de realismo político (sic), es obvio que no es el caso del Monarca, entregado ya por completo al oportunismo "político" más ful, habría aprovechado la ocasión para encarcelar y, posteriormente, juzgar al golpista.

Pase que Felipe VI diera un discurso a la nación española, sin apenas presencia de la bandera de España en su famosa alocución televisiva a los españoles del 24 de diciembre de 2014. Pase que Felipe VI actuara de chófer del presidente de la Comunidad Autónoma de Cataluña en una visita al Salón del Automóvil de Barcelona. Pase que permaneciera en el palco del Nou Camp mientras pitaban cientos de miles de energúmenos el himno de España. Pero que recibiera a un secesionista, a alguien que el día de antes había presentado un plan detallado, preciso y público para declarar la independencia de Cataluña de España, no tiene un pase. Las palabras son actos. ¿Cómo debería haber actuado el Jefe del Estado? De acuerdo con las leyes, tendría que haber avisado a la Jefatura del Gobierno, al poder Ejecutivo, dando cumplida explicación de que un Jefe de Estado no puede recibir a quien quiere matar el Estado. En segundo lugar, debería haber instado a la Jefatura del Gobierno a que actuara en consecuencia, o sea, inhabilitara al responsable de la organización de un golpe de Estado. En tercer lugar, el Jefe del Estado tiene el deber, como cualquier ciudadano de España, de apelar al artículo 155 de la Constitución española de 1978 para que el gobierno de España estudiara la aplicación a la Comunidad Autónoma de Cataluña.

Si el Rey Felipe VI no lo ha hecho, yo en nombre de la nación española, es decir, de la institución que me da identidad ciudadana, apelo a ese artículo y exijo al Gobierno de España que ejerza acciones legales sobre los golpistas catalanes aplicando el citado artículo 155 de la Constitución que dice: "Si una Comunidad Autónoma no cumpliera con sus obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general."

Barcelona queda lejos pero no tanto
Manuel Muela www.vozpopuli.com 23 Julio  2015

Esa es mi impresión cuando leo las noticias, escasas y confusas, de lo que se cuece allí: la obra de teatro montada por el independentismo tiene más de culebrón sudamericano que de proyecto para construir otro Estado nacional en el continente europeo, que vive entre la impostura de la construcción supranacional y la amargura de contemplar su inviabilidad por las desgracias de algunas de sus naciones integrantes, como se ha demostrado en el caso griego. Para un español normal lo de Cataluña resulta muy lejano porque, a pesar de ser una de las regiones importantes de España, casi nada se sabe de su vida y de sus problemas, aunque suponemos que son análogos a los del resto de la nación. Lo único que se sabe es que los señores que mandan allí desde hace mucho tiempo quieren salir de la casa común, pero no saben cómo hacerlo. Su guion es voluntarista porque parte de la premisa de que el Estado se va a limitar a reconocer la independencia sin resistencia alguna. Craso error, porque hasta el Estado más débil, y el español lo es en grado notable, se resistirá, incluso utilizando unas docenas de guardias civiles. Cuestión distinta es el después, que nadie desvela, porque no hay planes B ni en Madrid ni en Barcelona, pero sí se puede afirmar que, mientras los nacionalistas dominen las instituciones, el problema persistirá. De momento, todos los actores se solazan con sus soflamas sin explicar cómo vamos a salir de la crisis española, que supongo que es lo que interesa a los españoles.

Ni en Barcelona ni en Madrid creen en el Estado
Se podría pensar que Cataluña es la serpiente de verano, una vez aparcado el asunto de Grecia prestándoles dinero para pagar deudas, gran invento de la nueva economía financiera, escarmentando de paso a esos parvenu ilusos de Atenas. Y, efectivamente, creo que ese puede ser el primer sentimiento que aflora, ya que todo el mundo da por sentado que lo de Barcelona son chifladuras sin porvenir de cuatro nacionalistas. Lo que pasa es que, chifladuras o no, el problema político, y sobre todo social que crean, supone añadir una albarda más a los muchos problemas que tenemos que enfrentar para ordenar nuestro país. Y parece que Cataluña y sus clases dirigentes han llegado a la conclusión de que no vale la pena hacer esfuerzos para vitalizar al Estado español, prefieren explorar no se sabe bien qué a ver si descubren otro Mediterráneo. Por su parte, los otros dirigentes del Estado tampoco lo tienen claro y lo fían casi todo a la pusilanimidad de los catalanes y a la Unión Europea, manantial inagotable de ilusiones perdidas. Es decir, tampoco creen en el Estado español. Con este cuadro cualquiera puede imaginar lo que saldrá del guiso independentista, cuya cocción vamos conociendo a retazos en medio de los calores veraniegos.

Es en verdad un juego de minorías por las alturas, tanto en Barcelona como en Madrid, cada una de ellas acompañadas por sus mesnadas mediáticas, algo más nutridas las de Barcelona, que piensan que la sociedad española está curada de espanto y terminará asumiendo lo que le vendan, ganen los de más acá del Ebro o los de más allá. Puede que en esa apreciación no les falten razones, después de comprobar las anchas tragaderas del pueblo español con los abusos y corrupciones de sus elites catalanas o madrileñas, por simplificar, pero nunca se puede descartar que esos juegos dialécticos terminen removiendo instintos primarios en direcciones imprevisibles. No sería la primera vez y luego será tarde para preguntar cómo ha sido posible desastre semejante.

Lo español es una rara avis en extinción en Cataluña
Si a la lejanía o inhibición que se observa en el conjunto de España sobre lo que se cuece en Barcelona, se añade el elenco de fuerzas políticas o movimientos nacionalistas que circulan por las tierras catalanas, se podrá constatar que allí lo español es una rara avis en extinción, gracias al esmero que han puesto en ello los partidos nacionales españoles. Y ese cuadro parece un muro infranqueable para aquellos que, de buena fe, piensan que las cosas se arreglarán con actos administrativos o sentencias judiciales. Puede que no llegue la independencia pero sí llegará un amasijo de problemas que envenenarán la convivencia y que convertirán la próxima legislatura de las Cortes en un remedo de los tiempos agónicos de la IV República Francesa a propósito de la independencia de Argelia.

Nuestros socios europeos, que han quedado exhaustos con el derroche de inteligencia que han hecho con Grecia, no sé si estarán por la labor de auxiliar a nuestro Gobierno si lo de Cataluña se descontrolase. Hasta el momento parecen tranquilos y dispuestos a pasar el verano sin sobresaltos. Quizás sea lo mejor, visto lo visto, pero más nos vale hacernos a la idea de que va reapareciendo entre nosotros un viejo problema español que, desgraciadamente, no se ha sabido resolver en más de un siglo. Como se dice en Barcelona, es para hacérnoslo mirar.

"Churruchú, por ti me meo"
Esta es la increíble historia de los primeros filólogos y del Atlas Lingüístico de la Península Ibérica
Peio H. Riaño El Confidencial 23 Julio  2015

Entre 1931 y 1936 seis filólogos peinaron la Península Ibérica, divididos en equipos de dos, de pueblo en pueblo, hablando con los vecinos, tomando notas sobre fonética, morfología, sintaxis y léxico en cuestionarios donde apuntaban unos extraños signos que transcribían la pronunciación de cada palabra. Por primera vez la lengua española recibía la visita de los científicos, que se preguntaban por las particularidades de una identidad común dividida en mil pedazos.

Antes de que la guerra lo paralizara todo, cubrieron casi 300 cuestionarios, miles de preguntas en cada uno de los pueblos visitados. Cinco años de carretera, coche y camino para recopilar el alma del ALPI (Atlas Lingüístico de la Península Ibérica). Aquel mapa del tesoro del español tuvo que huir del país junto con el director del proyecto, Tomás Navarro Tomás, que custodió y conservó todos los cuestionarios hasta que regresó para retomar el ALPI, en 1947, y ser editado, en 1962.

En las profundidades de aquel país iletrado, rural y religioso, los extraños viajeros al interior de la lengua buscaban una explicación rigurosa a lo invisible

Madroñera (Cáceres), Valdelaguna (Madrid), Veguilla (Cantabria), Lucillo (León), Pegajar (Jaén), Jarandilla (Cáceres), y tantos otros pueblos, recibieron a los señoritos estudiosos de la capital, que se interesaban por los detalles de la cultura popular y sus tradiciones, que hablaban con ellos y apuntaban las peculiaridades del habla. En las profundidades de aquel país iletrado, rural y religioso, los extraños viajeros al interior de la lengua buscaban -con sus máquinas y sus métodos- una explicación rigurosa a lo invisible. Querían saber cómo se usaba el lenguaje y terminaron definiendo qué era España, lo español y los españoles.

“Hay otra manera de pretenderla”, se lee en un cuestionario de El Viso del marqués (Ciuda Real), de marzo de 1934, a la respuesta a la palabra “declararse” o “pretenderla”. “Entra el novio en casa de la novia y delante de la familia se dirige a la novia diciéndole: “Churruchú, por ti me meo”, y ella, si le gusta el chico, contesta: “Por ti me jarrapicho”, y ya está el noviazgo arreglado”.

Una costumbre de noviazgo probablemente perdida hoy, rescatada de la extinción gracias al empeño del Centro de Estudios Históricos (CEH), creado por la Junta para Ampliación de Estudios (JAE), en 1910, y dirigido por Ramón Menéndez Pidal, quien quiso hacer de las humanidades un motivo de ciencia como ocurría en Europa. Las distintas secciones (historia medieval, filología, derecho, arte y arqueología) retrataron un país que quería salir de las sombras con la verdad por delante.
Todo por la ciencia

“Hasta entonces se hacía una filología idealista y de ficción, la de Marcelino Menéndez Pelayo. Gracias al CEH, en 20 años, la filología española pasó de no existir a ser una de las más importantes”, explica Mario Pedrazuela, comisario, junto con Pilar García Mouton, de la exposición La ciencia de la palabra. Cien años de la Revista de filología (en el Conde Duque de Madrid), testimonio de un viaje científico en busca de la lengua perdida.

Los lingüistas salieron fuera, compraron herramientas y volvieron con un quimógrafo, fonógrafo, proyectores para el laboratorio de fonética. Salieron a la calle, sacaron “los instrumentos al campo” y crearon uno de los proyectos más interesantes de la sección de Filología: el Archivo de la palabra, un imponente armario -presente en la muestra- en el que se almacenan las grabaciones orales de la lengua, tanto literaria como de uso corriente, los dialectos, canciones y melodías populares, testimonios de personalidades ilustres… Unamuno, Valle-Inclán, Alcalá Zamora, Menéndez Pidal, Margarita Xirgu, Ramón y Cajal, Azorín, Juan Ramón Jiménez. El próximo otoño el CSIC abrirá una página web en la que se podrán encontrar las grabaciones y todas las fotos que tomaron durante esta experiencia.

La exposición acaba con el auge del español por el mundo, tras la caída del alemán como idioma estigmatizado después de la Primera Guerra Mundial, con la formación de profesores por el mundo que son los precursores del Instituto Cervantes. Y un trayecto por la vida de la Revista de Filología Española, el altavoz de todos sus hallazgos. En las vitrinas aparece un libro con anotaciones de Menéndez Pidal: “No acentuar a la española como aconseja la Academia los nombres propios extranjeros”. Insiste en dos ocasiones el lingüista... por entonces también director de la Academia.

Catarsis griega y mono con revólver
Luis Riestra www.vozpopuli.com 23 Julio  2015

Dicho así, casi parece el título de una obra de arte surrealista sobre el experimento económico al que la izquierda radical griega ha sometido a su pueblo. Y no deja de ser triste, que un territorio que vio nacer tantas luminarias, haya terminado cayendo en manos de personajes tan oscuros.

Los que seguro conocen la segunda parte del título son los cabecillas de Podemos, ya que es una expresión muy utilizada en Latinoamérica, ese locus hispánico donde fueron a avergonzarnos. Tiene muchas variantes: mono con hojilla, con navaja e incluso, dependiendo de las dimensiones y el peligro del individuo a cargo, puede ir de tití con cortaúñas a gorila con machete; la última versión, la más revolusionaria, es la de mono con Kalashnikov (enlace a video), y siempre hay tonto que culpa al inventor del fusil. Al final, cuando llega la dictablanda y su sectarismo, solo queda decir: “¡Sórdenes, mico mandante!”. Dejaremos el humor que alivia la tragedia, que tenemos mucho que aclarar.

"Varoufakis IOU, tururú…"

Este individuo con síndrome de Peter Pan, maestro del caos - que menudo “burro” -, a diferencia de la mayoría de los griegos a los que empobreció nunca tendrá problemas de ingresos, que ciertos circos siempre tienen espectadores y cada secta su gurú. Lo cierto es que el muy lenguaraz creo expectativas con su alternativa al euro, su plan B y los IOUs (señuelo californiano de cateto para incautos) y, el muy patoso, presumiendo de teoría de juegos (será de videojuegos) ignoró la teoría de las expectativas, así que, desde el gobierno, montó un pánico bancario y cambiario, agravando la catarsis griega cual médico que trajo la peste.

Luego está la explicación conspiratoria (o no, no sabemos) de que es amigo de Soros (cierto que se conocen)  y de que sus brokers han hecho una fortuna – seguramente - con las machadas de ministro Channel y sus (supuestas) filtraciones a la prensa británica, enemiga del euro desde su creación; también es cierto que es casi una ley política la coincidencia de izquierda, corrupción y multimillonarios. Lo que sí es seguro es, que a futuro, por razones demográficas, habrá escasez de capital y en eso los depósitos europeos le vendrían muy bien a la City.  

El capital, ese amigo

Si hay algo que la izquierda no entiende es la condición del capital como factor de producción y en Grecia se han lucido. Los datos no mienten, como bien ilustra bloomberg en un artículo, y con el anuncio electoral en 2014 cambia el signo del flujo de capital por el riesgo político. Llegó así la caída en los depósitos bancarios (enlace a gráfica), que se fue acelerando según se confirmaba el triunfo de Syriza y la estrategia de Varoufakis. Dicho proceso obligó a una intervención igualmente acelerada del BCE, pasando de unos 30.000 millones hasta más de 110.ooo millones de euros; obviamente, las cacatúas de Syriza piensan que es poco y, allí y aquí, insultan al BCE y le culpan del corralito.

Abortar la recuperación

Que es lo peor que se puede hacer con el ciclo económico. Como los griegos vieron que había un alto riesgo de que los neo-comunistas les robaran sus ahorros (el abandono del euro es eso) para crear un estado más clientelar, hicieron lo lógico.

La salvajada de gestión de Syriza disparó la demanda de dinero en todas sus formas, pero sobre todo en la más dañina para el crecimiento económico: acumular efectivo. Justo lo que todo economista, más o menos competente, sabe que debe evitar.

Grecia ya había hecho el ajuste

Pero ahora tendrá que hacer otro para tapar el agujero creado por Syriza, endeudarse más vía mayor rescate. Luego volverán las cotorras, esos enamorados de Varoufakis, difamándonos y criticando la austeridad y el ajuste confundiendo una virtud: la austeridad, con una necesidad: el ajuste, porque lo que les pone es el despilfarro y el desajuste, y todo para coger un cargo público.

Todo lo que vean en la gráfica anterior que esté en la parte negativa de la escala se cubre con deuda o activos reserva, salvo que lo ponga un tercero gratis et amore Dei, que caerá del Cielo tras el asalto, ¿no? Pues no, obviamente; se acabó el dinero en Europa, que todos están de ajuste fiscal. Es muy triste, pues Grecia estaba con un déficit público por debajo del 3% del PIB y solo le quedaba crecer (estaba en ello antes de llegar Syriza) para aumentar la recaudación y hacer unos ajustes menores, pero no, había que montar la fiesta ideológica y lucir palmito.

Ahora, con la recesión de Syriza (enlace a previsiones optimistas) y la deflación correspondiente (que les voy a contar de PIB nominal y Deuda y Deflación que no les haya contado ya desde 2009 o 2004, según.), más la de los descuentos para cobrar en efectivo, empieza lo peor, que el sistema de cobros y pagos - que es la función más elemental del capital como factor de producción - lo han volado y la economía se ha atascado. A ver ahora como arranca.

Deuda impagable

 “Si no me das la pasta me pego un tiro” – dijo mientras se ponía el revólver en la sien. “Tú mismo.” - le respondieron. Por lo visto, estos listillos se creyeron aquello de que el problema lo tenían los acreedores; pero, como se ha visto, depende. ¿Qué parte de “todos en Europa están de ajuste” no has entendido? Lo que sí es cierto es que tenemos una deuda impagable con Grecia por enseñarnos como sería un gobierno de Podemos o sus satélites, que piensan igual o peor que aquellos; así que no se quejen tanto del coste económico de este otro rescate, que según y cómo, salvo empecinamiento o sectarismo, la clase de economía sale a cuenta.

Hoy “todo” el mundo dice que esa deuda no se puede pagar. No es cierto, solo que, si no hay otro ciclo largo, requeriría cien años o así, y la estrategia de la troika es esa, darle carencia, dos quitas, más otra entre bambalinas y filtraciones obamitas interesadas, y mucho tiempo. Tampoco hay que pagarla toda, sino bajarla a un nivel razonable (intente razonar con la izquierda mediterránea, es imposible).

Ocurre también que en este caso no hay instrumentos de mercado para plazos tan largos, con lo que las restructuraciones parciales serán continuas y, contando recesiones y algún otro gobierno chiripero, podrían ser unas 15 en total; padeceremos cacatúas anti austeridad per saecula. El caso griego es una variante peculiar y bastante aberrante de deuda “perpetua”, con su bond routine, que vimos para Francia (atrapados en su French fantasy) y para otros “imperios”; luego está la opción japonesa, siempre olvidada. Añadan ahora las empresas estatales  griegas (en realidad de la casta) que ya se intentó usarlas para pagar la deuda; veremos esta vez. 

Salvando países

Todo viene de la crisis del PIIGS. Lo ideal hubiera sido que la banca francesa y alemana pecharan con sus errores, el mercado castigara a accionistas y gestores y, de ser necesario, los estados francés y alemán hubieran nacionalizado sus instituciones haciendo limpia general, metiendo a la fiscalía y lo que hiciera falta, para luego privatizar; por supuesto, los griegos habrían cabalgando a pelo y a tipos de mercado. Pero como se amontonaron los problemas, se hizo lo que conocemos.

En el intento de que Grecia vuelva algún día al mercado y sea éste quien les ajuste, los “malísimos” de la troika le han dejado el coste de intereses por deuda pública en términos de PIB (gráfica anterior) por debajo de  Italia y Portugal (que tienen menos deuda pública), que se están ajustando con duros sacrificios y financiando a Grecia. Hablamos de una subvención anual a Grecia próxima al 14% del PIB por tipos preferenciales (los suyos llegaron a superar el 30% anual, bono a diez años) y, como son unos salvajes, les parece poco e insultan, como hacen con Draghi y su manga ancha estirando sus atribuciones, que se juega la cárcel, nada menos.

Pensiones y casta

En otra muestra de populismo y mala negociación, a Tsipras se le llena la bocaza con lo de las pensiones. A ver, en 2009, cuando empezaron los ajustes, la pensión media era de unos 1.350 € (aquí, la media del sistema entonces era unos 759,86, datos INE), hoy, en Grecia, es de 833 € (la del sistema aquí, 885,66 mayo según INE; 886,46 en junio); ya sé que hay que afinar medias, poder adquisitivo, etc., pero da una idea del ajuste. En 2010 ya traté el caso nuestro y en 2011 intenté abrir nuestro debate, pero se ha preferido tomar una posición muy vulnerable.

En todo caso, ese ajuste lo hizo la casta griega y en mayo, antes del “referéndum”, lo que pedía la troika era que se ajustara el 20% superior, las pensiones altas, donde está la casta jubilada y Tsipras lo usó para hacer populismo y amenazar con suicidar a su país. Mientras, ya tiene abiertas las televisiones públicas para intentar perpetuarse; parece una mezcla de Arturo Más con Pablo Iglesias.

Semos geopolíticos, oyes

Cuando la izquierda se pone geopolítica, corran. El Tsipras y sus cacatúas locales no paran “que si China, Rusia, Obama, el Papa, los nazis, la WWII y la dignidad del pueblo”. ¿A ver, quiénes son los clientes de Grecia? Pues más o menos los mismos a los que infama; eso sin hablar de los turistas, que tragando insultos deben hacer ahora la heroicidad de cruzar el corralito de Tsipras y Varoufakis. Estos individuos no se han hecho ni un número, los suyo son analogías, pensamiento mágico y la difamación permanente cuando les pones en evidencia; de ahí no pasan y como mucho plagian torticeramente.

Un apunte final. Todo este lío lo ha montado un partido que ganó con un 35,7% de los votos, que con una participación del 63,87% da un apoyo censal del 22,8%; con eso querían traer el hombre nuevo, y todo gracias a un sistema electoral proporcional de listas de partido (en eso es igual al nuestro), que no es representativo y encima regala 50 escaños sobre 350, más o menos lo que nos quieren imponer aquí, a la griega o la italiana. Y de nuevo surge la pregunta: ¿Hemos aprendido los españoles algo de esta catarsis griega o pensamos seguir haciéndole trampas a la Política y la Economía entregándole el país a un grupo de energúmenos?

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Cómo hasta VOX se deja embaucar por Podemos en un pacto absurdo

Antonio Martin Beaumont www.elsemanaldigital.com 23 Julio  2015

Entre partidos nuevos y sectores autoerigidos en la genuina "sociedad" que en realidad lo que buscan es sustituir a las formaciones tradicionales, el sistema político está manga por hombro.

Por lo que se ve, algunos de los que se definen como representantes de la "nueva política" llegan a los cargos tan llenos de ilusiones que se sienten como Prometeo quitando el fuego a los dioses para dárselo a los hombres. No está mal, de todas formas, si no olvidan que una cosa es predicar y otra dar trigo.

Claro, porque en democracia, cuando te votan y además tienes responsabilidades, más allá de prometer la Constitución de manera pintoresca, los votantes quieren que se gestione el fuego… Y si no se hace, el fuego (como la paciencia) acaba consumiéndose.

Madrid, por ejemplo, es una ciudad que está sucia y, sin embargo, el equipo de Manuela Carmena, aupado al poder con los votos de los ediles del PSOE, en vez de limpiar las calles, da vueltas (por razones más ideológicas que de eficacia) a una imposible remunicipalización del servicio por la que hasta los sindicatos han puesto el grito en el cielo.

Otro ejemplo más: a muy pocos, por supuesto, se les ocurriría inaugurar una gestión municipal con una web para escarnio de periodistas y medios de comunicación, con los que en una democracia mediática vas a tener que colaborar. Pues bien, al neopopulismo aupado a la cúspide institucional de Madrid, tan convencido de estar en posesión de la "verdad original", sí. Y vean los días que lleva el equipo de gobierno municipal cargando con tan grotesca penitencia mientras decide quién manda en la amalgama de opiniones que se ha asentado en La Cibeles.

En una ciudad a sólo 20 kilómetros de Madrid, Villaviciosa de Odón (26.914 habitantes), los concejales de Podemos, junto a IU y PSOE, de la mano de VOX, han apoyado al concejal menos votado, el único de UPyD, para evitar que el PP, como formación más respaldada en las urnas, representase el municipio en la Mancomunidad del Sur.

Viva la coherencia política: un partido que entre sus dirigentes tiene a José Antonio Ortega Lara apoyando a quien coloca a Bildu en Pamplona. Los concejales de Santi Abascal, revueltos con los de Pablo Iglesias, que se jacta en herriko tarbernas de que ETA tiene "explicación política". Los "principios", esta vez, los han dejado olvidados en la puerta de entrada.

El crecimiento por aluvión que ha tenido Podemos va a crearle, sin duda, muchos problemas. Además, al contrario de lo que ha ido ocurriendo a otras formaciones, deben resolverlos a toda prisa. No es sencillo convencer a la gente de que eres capaz de organizar la casa de todos cuando la tuya está hecha un desastre.

Supongo por ello que Pablo Iglesias e Íñigo Errejón van a tener que imponer la coherencia a sus cargos manu militari, por mucho que se barnicen las decisiones con los colores de las "primarias" o las "consultas a la ciudadanía" que, como todo el mundo sabe, están condicionadas por los liderazgos mediáticos.

Sí veo un problema más serio en la deslegitimación del sistema político desde sectores autoerigidos en la genuina "sociedad" y que en realidad lo que buscan es sustituir a los partidos políticos. Incluso lo sufre Podemos (que acaba de nacer como partido) a manos de la "izquierda salmón" que lleva años firmando legitimidades democráticas en España por más que haya ido perdiendo cualquier elección a la que se haya presentado.

Lo mismo ocurre en Cataluña, donde quienes buscan la independencia difuminan los partidos en una indefinida "societat civil". Para hacerlo no dudan incluso en apartar del primer puesto de la lista a las elecciones del 27 de septiembre a Artur Mas y su formación, Convergencia Democrática, que durante tantos años ha ido configurando, a golpe de subvención, esa "sociedad civil" que ahora toma el mando.

De momento me cuesta trabajo ver hacia dónde caminamos de la mano de estas nuevas "mareas", "colectivos", "movimientos sociales" o "plataformas" que tratan de encubrir partidos políticos detrás de reivindicaciones sociales. Me lo puedo imaginar. Siempre me han preocupado quienes son capaces de creerse los legítimos representantes de verdades generales. Y es que si alguien sabe (se llame "versión original", "gente", "Cataluña", "pueblo" o "España") lo que piensan los ciudadanos, ¿para qué perder el tiempo preguntándoles en las urnas?

Contra los talibanes, ¡a secas!
Antonio Robles Cronica Global 23 Julio  2015

Parecía que la polémica sobre la Ley de lenguas había pasado a mejor vida sepultada por el rechazo previsible, o por el tactismo de sus promotores. Pero no, Joaquim Coll, limpio y pulcro, ha pretendido culminar el debate con un nuevo artículo en El Periódico de Catalunya, 'El Estado y las lenguas de España'. El texto menos temerario y más aseado de todos los publicados. Como si hubiera sopesado al milímetro sus puntos débiles para reducir las suspicacias que han levantado todos los que le precedieron. Una más de las mil caras del catalanismo del PSC, esta vez propiciada por la candidatura de Carmen Chacón a la presidencia de la Generalidad y la complicidad de Federalistes d’Esquerra y, últimamente, por UDC. Nada nuevo bajo el sol si damos pábulo a esta maldad de uno de los comentaristas de la polémica: “No sería descabellado pensar que el catalanismo o nacionalismo moderado y constitucionalista que tan buen resultado electoral dio durante treinta años, esté buscando un nuevo cuerpo, con una nueva imagen, con un nuevo partido y con un nuevo nombre. Y que además niegue su condición”. (Escudero 05/05/2015 - 19:13h. Crónica Global).

Me referiré a él inmediatamente, pero antes lo haré con los dos últimos artículos de sus zapadores, Mercè Vilarrubias y Juan Claudio de Ramón, que abrieron el camino con dos artículos conjuntos en El País, el 4 de septiembre y el 1 de diciembre de 2014. Pero esta vez, no para contradecir el contenido de la propuesta, sino para mostrar la deriva personalista que sus últimos artículos han tomado contra todos los que nos oponemos a la propuesta de hacer oficiales en toda España las lenguas regionales. La razón es obvia, si importa este debate es por el contenido de la propuesta, no por el sayo ni por el monje. Y porque en Cataluña, esta tendencia a la descalificación del contrario, tan propio de catalanistas, lo pervierte todo y ha acabado por contaminarnos a todos. Me han aconsejado que no conteste, sería hacernos daño entre iguales. Me ruegan. Esos temores ignoran que las ideas están para debatirlas, compartirlas, rebatirlas; las personas, para respetarlas. Queda a disposición de cada cual que arriesga ideas en la plaza pública, considerarse agredida, confundiendo contradecir ideas con ataques personales. Sé que incomodo manteniendo criterios coherentes, sean amigos o adversarios, pero por encima de la etnia, sea por amistad, comunión de ideas o intereses comunes, está la honestidad. No ya la verdad, porque tal pretensión sería pura soberbia, pero sí la honestidad de sostener siempre y en todo lugar lo que se considera verdadero, independientemente de si tal proceder alaga o irrita, cosecha amigos o antipatías. Aunque parezca menor sostener tal coherencia, les aseguro que acaba por pasar factura muy gravosa. Ya quisiera pasar del trago, pero nobleza, obliga. O sea, no sabría hacerlo de otra manera.

Empecemos con el último artículo de Juan Claudio de Ramón, 'Lo que la ley de lenguas es y lo que no es'. Amable, pulcro..., insulso, un no artículo si la función de un artículo consiste en nombrar hechos, argumentos y verdades, y no adornos y estrategias de marketing para colar la ley de lenguas “sin que se note el cuidado”. Mira que hubiera sido fácil exponer un borrador de tal ley para que nadie tomara por una cosa lo que debe ser entendido por otra. Pues no, prefiere contarnos la milonga de que no hemos entendido nada, para a continuación decirnos lo que tenemos que entender sobre la ley de lenguas. Un poco de respeto al lector. No te quejes de que no te entiendan si no enuncias lo que presuntamente pretendes. Hasta la fecha, ninguno de los defensores del pluri/multilingüismo (¿?) ha expuesto el borrador de tal ley de lenguas, ni siquiera una referencia parcial a su articulado, ¡nada! Solo vaguedades, intenciones, sugerencias, alegatos a sentimientos y emociones, símbolos y conveniencias, tan interpretables como la existencia o no de los extraterrestres. Sin embargo nos abronca por no entender su cometido y nos alecciona sobre lo que tenemos que entender. El título del artículo es en sí mismo un insulto a la inteligencia: “Lo que la ley de lenguas es y lo que no es”. Si no te importa, Juan Claudio de Ramón, publicad el borrador de la ley, y ya determinaremos los demás lo que es o no es; o para ser más exactos, lo que a los demás nos parece que es, o no es, lo que puede solucionar, o por el contrario, enredar aún más. Estoy convencido de que todos los que estáis persuadidos de esta artimaña para reducir la capacidad de maniobra del nacionalismo está guiada por la inteligencia y el sincero propósito de buscar lo mejor para la paz social y el respeto a todos los ciudadanos en su diversidad cultural y lingüística. No sé por qué habríais de dudarlo de quienes nos oponemos a tal estrategia.

No creo en las conspiraciones, pero sí en la existencia de convicciones equivocadas concebidas con la mayor honestidad, y por lo mismo, despreciativas contra cualquier punto de vista que las contradiga. Nadie está libre, yo el primero, de creernos fuera de la caverna de Platón. No nos deis lecciones tramposas. Dadnos datos, dejad de hacer prospecciones sociales, calcular su rentabilidad política, preparar con vaselina la siguiente maniobra de distracción del nacionalismo en nombre del pluri/multilingüismo. Aunque la intención sea la contraria.

No dudo de las buenas intenciones de Juan Claudio de Ramón cuando dice: “Me gustaría pedir que ninguno de nosotros, partidarios o detractores de la Ley, cayéramos en el vicio dialéctico que todos hemos padecido en nuestros debates con nacionalistas: refutar aquello que no se ha dicho”. Nada que objetar, salvo que la forma más eficaz de evitarlo es que sus responsables presenten públicamente un borrador de dicha ley de lenguas, si es que existe, para saber a qué atenernos. Y a ser posible, quién está detrás. En democracia, la única libertad de elección es la capacidad de discernir entre opciones. Y para discernir, tener criterio, es preciso estar informados, bien informados, con la máxima neutralidad y universalidad.

A falta de tal información, de momento sabemos lo que nos han dicho en varios artículos cinco de sus inspiradores: Joaquim Coll, Mercè Vilarrubias, Juan Claudio de Ramón, Ángel Puertas, y Rafael Arenas. Todos ellos, personas cordiales, sensatas, preparadas y con buena fe. Algunos, amigos.

Con el material de estos cinco articulistas habría suficiente para justificar todo lo que se ha contestado y contrastado, pero, a falta de un borrador de tal ley de lenguas, hay dos documentos claves publicados que preceden e inspiran la necesidad de tal ley. Con nombres y apellidos. El primero fue la 'Proposición de Ley Orgánica de Reconocimiento y Amparo de la Pluralidad Lingüística de España', presentada hace dos años en el Senado por el grupo parlamentario Entesa pel Progrés de Catalunya, formado por PSC-PSOE, ICV, EUiA e IU, y no admitida a trámite por la Mesa del Senado (31/1/2013). Su portavoz era el ex presidente de la Generalidad José Montilla. El segundo documento es el presentado el pasado 24 de Abril de 2015 al II Seminario Multidisciplinar sobre el Plurilingüismo en España, bajo el título 'Una España multilingüe y plurilingüe. Bases para un pacto lingüístico', celebrado en el Institut d’Estudis Catalans de Barcelona, organizado por la Fundación Ortega-Marañón y la Fundació Joan Boscà, e inaugurado de nuevo por José Montilla, y al que asistieron entre otros, Joaquin Coll, Mercé Villarrubias o Ángel Puertas, y organizó Fernando R. Lafuente y el portavoz de Cultura del grupo parlamentario Entesa en el Senado, Carles Martí, un soberanista cultural del PSC.

La sintonía entre dichos documentos y el contenido de los artículos donde se defiende tal Ley de Lenguas, es total. Por primera vez en este debate, aquí los tienen linkados. Juzguen si podemos o no podemos tener opinión sobre el disparate.

Es una lástima; si tuviéramos el borrador de ese proyecto podríamos sopesar qué alcance tendría la oficialidad de esas lenguas en todo el territorio nacional, y cuál el mosqueo de las que no están incluidas a pesar de existir, qué presupuesto sería necesario y de qué partidas se retraería, cómo se solucionarían los problemas previsibles en comisarías de policía y juzgados de guardia cada vez que un rótulo o una denuncia no fueran atendidos en el idioma de cada cual, cómo se cubrirían las plazas de jueces para evitar la endogamia en la justicia, qué áreas de conocimiento deberían ser eliminadas en las escuelas para dar entrada al estudio del resto de lenguas en todo el territorio nacional, si tendrían o no los enfermos el derecho a ser atendidos en su lengua de preferencia en cualquier hospital de España, qué grado de conocimiento y con qué titulación se podría acceder a los puestos de trabajo donde fuera imprescindible garantizar el uso lingüístico de cualquiera de las lenguas regionales, cuál sería el protocolo lingüístico a nivel internacional tanto en las instituciones europeas como en el resto de relaciones internacionales, consulados, embajadas etc, etc, etc. ¿Os habéis imaginado las infinitas colisiones que se producirían con tal proposición? ¿No creéis que es una frivolidad lanzar al aire una propuesta que abriría más frentes de los que cerraría? ¿Creéis que se puede jugar con un tema tan sentimentalizado donde la racionalidad brinda por su ausencia? ¿Es sensato salir con la ocurrencia sin haber sistematizado sus consecuencias negativas? En cualquier lanzamiento de prototipos científicos se hacen mil y una pruebas para que a la hora de la verdad pueda servir al usuario, no dañarlo. ¿Cuánto creéis que tardarían en denunciar un pequeño incumplimiento en cualquiera de las mil traducciones de esta o aquella exposición en un museo y tomarlas como justificación para no cumplir con su parte? ¿Qué y quién garantizaría que los nacionalistas iban a corresponder en sus territorios respectivos con la misma moneda? ¿Sois conscientes de que la propuesta está más incentivada por las ganas de agradar que de ser justos?

Aquí me quedo. No rebatiré ni un punto más de este último artículo de J.C. de Ramón a falta de un redactado concreto de la ley. Sobradas razones he dado en los dos artículos anteriores: 'Contra el laberinto de la ley de lenguas (I)' y (II).

Vuelvo al objeto de esta contestación, es decir, marcar el sinsentido de desautorizar a los autores, en lugar de rebatir las ideas. El último artículo de Mercè Vilarrubias, 'Ley de lenguas: ¿Debate o disputa?', es una antología sobre ello. Creo que ha estado contestado sobradamente por Santiago Trancón en su último artículo, 'Entender y no entenderse'. No insistiré sobre ello, a excepción de una acusación directa contra algunos de nuestros argumentos haciéndose la ofendida por algo de lo que nadie la ha acusado.

Parece que se encuentra más a gusto asumiendo el papel de conspiradora que nadie le ha atribuido y del que se siente ofendida, que hacerse cargo del derecho de los demás a cuestionar sus ideas. Un mal demasiado frecuente en Cataluña: “No somos ningún submarino del PSC ni yo tengo idea de haberme vendido a nadie”, me reprocha personalmente. Nada que objetar si hubiere sostenido el reproche, pero nunca lo he explicitado. Más aún, Mercè pudiera estar colaborando a elaborar una ley de lenguas con el PSC, y no por ello ser submarino de nada ni nadie. Sólo faltaría que no pudiéramos en una democracia trabajar donde nos viene de gana con las ideas que creemos más convenientes. Eso no implica que los demás no tengamos derecho a ponernos a la defensiva ante un partido que ha traicionado los derechos sociales de la clase obrera y los derechos culturales y lingüísticos de la mayoría de sus afiliados y votantes a favor del catalanismo, de la inmersión, del monolingüismo institucional y la construcción nacional en sintonía con la casta pujolista. El nacionalismo lo llevaba en su naturaleza, pero sólo ha triunfado porque quién debería haberlo combatido, durante tres década colaboró a apuntalarlo. A estas alturas de la película, recordarlo cansa mucho. Afortunadamente, esa traición le está pasando factura, y desde que C’s irrumpió en el Parlamento defendiendo lo que tanto traicionó el PSC, simplemente han dejado de ser alternativa de nada. C’s no caerá en ese error, porque está en sus genes combatirlo. Por ello nació, en ello está, y de abandonar tal posición, perdería buena parte del sentido de su existencia.

Dejémoslo claro de una vez, no creo que Mercè Vilarrubias, ni ninguno de los defensores de esta ley de lenguas sea un nacionalista al uso (al menos los que han presentado y defendido esta iniciativa), ni busquen perjudicar en absoluto los intereses de los ciudadanos que tienen por lengua la común de todos los españoles. Ni siquiera considero que su estrategia la consideren coincidente con las soberanistas. Están demostrando sobradamente su compromiso contra las fuerzas secesionistas en Cataluña. Muchos, no todos, se han dado a conocer socialmente a partir de su oposición a la inmersión y a la defensa del bilingüismo, caso clarísimo de la propia Mercè Vilarrubias, a la que conozco desde entonces. Dicho lo cual, el hecho de que no pretendan perjudicar derechos, no quiere decir que aún así pudieran lesionarlos, si creyendo defenderlos con la mejor de las intenciones, acaban por descuidar los daños colaterales que necesariamente se derivarán de ello. Reprocho su estrategia con la misma convicción que ellos consideran equivocada nuestra determinación por cumplir la ley en Cataluña ante que ninguna otra cosa. Señalo sus errores desde mi perspectiva y remarco el entorno social sofocante que pudiera explicar la causa que los propicia. ¿Le es tan difícil aceptar que abogar por el multi/plurilingüismo puede tener unos efectos que sus inspiradores no han previsto, y que sin embargo, de rebote engrase los intereses del peor nacionalismo? No juzgo su comportamiento ético, sólo sus acciones, ni siquiera sus intenciones, sólo las consecuencias de sus acciones, y por tanto, las iniciativas que las animan.

Es paradójico que, cuando más cuestionados estaban los defensores de la inmersión, cuando por primera vez los tribunales cerraban toda escapatoria para que el Gobierno de la Generalidad respetara la educación bilingüe solicitada por algunos padres, y la obligaban a incluir la casilla de opción lingüística en las instancias de principios de curso para que los alumnos pudieran escoger en qué lengua estudiar, salen con este debate que disuelve la polémica y da nuevos argumentos a los nacionalistas para emprender nuevas reivindicaciones. Es paradójico que ayuden a tapar con esta polémica el escuálido derecho de recibir el 25% de las clases en castellano que impone la última ley de educación, cuando más acosados estaban sus detractores.

Como objetivo o finalidad, ya les he marcado en artículos anteriores el grave error que supone sacralizar sentimientos y lenguas; como estrategia, la iniciativa no parece mejor encaminada. La primera consecuencia que se saca de instar al Estado a promover una ley de lenguas es que España aún está en deuda con las lenguas regionales, al menos en su consideración simbólica y legal con el resto del Estado. Vamos, que el Estado las ningunea fuera de sus territorios a pesar de ser tan españolas como el castellano. Nuevos agravios para los nacionalistas en el momento que estaban contra las cuerdas. Y mientras tanto, en Cataluña siguen sin cumplirse las sentencias. De eso, ni mú.

Importa poco que la estrategia no persiga eso, ni la intención tenga nada que ver con ello, pero de momento, a los únicos que les ha ido bien esta ley de lenguas es a los nacionalistas. Por el contrario, echo a faltar a partidos y asociaciones que se han mostrado partidarios a través de alguno de sus representantes de esta ley de lenguas, que no hayan hecho ni una denuncia contra la inmersión, ni se hayan puesto una sola vez al lado de los padres que exigen la opción de lenguas en las casillas de principio de curso. Y por supuesto, no hayan movido un dedo para que se cumplan las sentencias judiciales. Es el caso de SCC, que sin haber acordado nada en su junta directiva sobre la materia, la está promocionando. El recurso a la estrategia es buena ocurrencia, pero cuando llevamos 35 años de dejación de la ley, la estrategia es sólo una excusa. Cuando el abuso no nos molesta tanto como para exigir su fin sin demora, puede que no lo veamos tan mal, tengamos temor a enfrentarnos a ello, o lo que es peor, estemos de acuerdo con él. Lo que acabo de decir de SCC, es aplicable a UDC y al PSC. Podrán estar contra la independencia, pero a mí la nación española sin garantías jurídicas, culturales y lingüísticas, me importa un rábano. O dicho de otro modo, yo no me irrito por España, yo me irrito porque la exclusión es intolerable. Yo me irrito porque en Cataluña hay una casta catalanista que pisotea la democracia en nombre de sus derechos históricos, como si los derechos constitucionales no nos hicieran a todos iguales en derechos y obligaciones. De ahí que excluyan de la democracia el derecho a estudiar en la lengua materna. Les basta con considerarse dueños de la masía y excluidos de cumplir la ley. Como la antigua aristocracia.

Vuelvo al principio, a la necesidad de respetar el sentido literal de lo que se expone, y no a refutar aquello que no se ha dicho, tal como pide acertadamente Juan Claudio de Ramón. Pero sin trampas; si criticas la retórica, respeta las reglas de juego que pedís para los demás. Un ejemplo, mientras vuestros últimos artículos son cada vez más inocentes y blancos, algunos tuits revelan el talante intransigente y satanizador que están tomando sus contenidos contra quienes nos oponemos a vuestra propuesta de ley de lenguas. A propósito del artículo de Francesc Moreno, lleno de buena voluntad y equidistante de posiciones radicales, Joaquín Coll, lo tuiteaba bajo el siguiente titular: “Contra los talibanes de uno y otro lado”. O sea, la descalificación de salida por no pensar como yo, por no pertenecer a la racionalidad, por no ser de los nuestros, esa maldita atmósfera excluyente y clasista tan propia del catalanismo. Y lo que es peor, manipulando el título del artículo de Francesc, o si quieren, utilizándolo para descalificar desde autoridad externa lo que en realidad no se ha atrevido a hacer él en su artículo de El Periódico de Catalunya el pasado 27 de junio. La invitación amable y nada impositiva del título del artículo de Francesc Moreno, 'La conveniencia de regular las lenguas', fue retitulado por Joaquim Coll en su tuit por: “Contra los talibanes de un lado y de otro”. No me andaré con zarandajas, sobran en la política española, apestan en la catalana. No quiero faltar al respeto a nadie, pero tampoco que nos lo falten a los demás. Las cosas cuanto más claras, mejor. Desde el principio. No quiero ser amable, sólo limpio.

Doy por supuesto que defender una ley de lenguas para que todas las lenguas territoriales sean queridas y respetadas en toda España es una estrategia legítima para dejar fuera de juego al nacionalismo. No más que los que pensamos que es un disparate hacerlas oficiales en igualdad de derechos a la común de todos los españoles, y antes que ninguna otra cosa, un error. Pero no dejaremos pasar por alto ni una más de las estrategias de la peor retórica del nacionalismo para desautorizar, criminalizar o ridiculizar a quienes no pensamos dentro del establishment. En este tuit, Joaquim Coll no es mejor que los nacionalistas. Muestra la misma intransigencia que el nacionalismo cuando trata a cualquier disidente a sus postulados de franquista, españolista, ultraderechista para destruirle intelectual, ética, social y políticamente. En este caso, con un plus, nos tilda de talibanes. Exactamente la misma jerga que el mundo aberzale dedicaba a cualquiera que se opusiese al diálogo con ETA. Los dos extremos eran entonces ETA y el PP. ¿A quién se le ocurre? Unos mataban y otros estaban en la legalidad, unos segaban piernas, brazos y socializaban el dolor, y otros los perdían o morían. No amigo Joaquín Coll, los que estamos en contra de vuestra ley no somos talibanes, solo ciudadanos con criterio propio que no coincidimos con los vuestros. Nada más. Llevamos tragando con ruedas de molino durante más de tres décadas. No nos vengas con esas. El que inmediatamente lo retuiteara Mercè Villarrubias y otros defensores de la propuesta no aumenta la bajeza, entiendo que todos tenemos los dedos ligeros a la hora de manejar ese demonio digital que dispara nuestro inconsciente sin dejarnos reflexionar. No quiero hacer de ello una categoría, pero al menos sí reseñar la intención racional de descalificar, satanizar etc. de Joaquín Coll. Nada que objetar si la acusación se adecuara a la realidad. Llamar a Pujol capo de la mafia del 3%, o a Bárcenas chorizo y sinvergüenza, entra dentro de lo razonable si está uno dispuesto a soportar una querella, pero tratar a todos los que no estamos de acuerdo con la ley, de talibanes, demuestra la presencia de los usos y costumbres del catalanismo como medio de liquidar a la disidencia.

Por mi parte, doy por terminado este debate de agravios. Si lo he contestado es por poner contra el espejo a los que se creen con derecho a faltar, y a la vez, ofenderse por cualquier rasguño, sin reparar que los demás también tenemos corazón. No lo hago porque me moleste, estoy tan acostumbrado después de tantos años de soportar la satanización del nacionalismo que sería ridículo sentirse ofendido por pequeños detalles retóricos propios del debate acalorado. Lo hago porque sería más inteligente centrarse en el debate de ideas. Desde esa cercanía, a ver si quedamos para tomarnos una cerveza bien fría. El verano las hace especialmente atractivas. A ellas y a los amigos que las comparten.

P.D.: Acaba de publicar Mercè Vilarrubias un nuevo artículo, no sobre la ley de lenguas sino sobre los derechos lingüísticos de todos los ciudadanos en ayuntamientos e instituciones catalanas. Nada que objetar, a excepción de la manera de hacerlo. El restablecimiento de derechos no ha de supeditarse a conveniencias ni a plazos. O se restablecen o no se restablecen. Si los ciudadanos de Cataluña tenemos derecho a utilizar la lengua oficial que queramos, se ha de poder hacer, sin esperar a que los amos de la masía tengan a bien considerarlo. ¡Mira que es fácil!

 


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