AGLI Recortes de Prensa   Viernes 24  Julio 2015

Paro en España: el verdadero problema
  www.gaceta.es  24  Julio  2015

La Encuesta de Población Activa del segundo trimestre del año ha arrojado un saldo muy positivo: casi trescientos mil empleados (295.600, para ser precisos) más que en el trimestre anterior. Se han creado 411.800 empleos y se han destruido sólo 116.200. La cifra de paro en España queda ahora en un total de 5.149.000 parados, lo que supone una tasa de desempleo del 22,37%. Siguen siendo datos tremendos, pero el Gobierno puede exhibir en su favor que la tasa, cuando Rajoy llegó al poder, llegaba al 25,8%: seis millones de parados. La herencia de Zapatero era ciertamente atroz. El PP aún confía en llegar a diciembre con una reducción mayor y poder vender la cifra de un millón de parados menos como balance de la legislatura.

Los datos son objetivamente buenos. Ahora bien, tanto la lentitud en la creación de empleo como las características de los nuevos puestos de trabajo arrojan una sombra de duda sobre las expectativas de la economía española. Vayamos al detalle. Del empleo creado en este último trimestre –esos 411.800 nuevos trabajos-, 291.700 corresponden a servicios, buena parte de ellos en el sector del turismo; los trabajos en industria se limitan a 64.800, en construcción son 32.300 y sólo 23.000 en agricultura. Una buena noticia es que la cifra de parados de larga duración se reduce en 147.200 personas. Y una noticia mala es que la norma en los nuevos empleos es la temporalidad: los contratos temporales aumentan en 307.600 y los indefinidos son sólo 60.800. La tasa de temporalidad sube casi 1,5 puntos, hasta el 25,09%.

Con este perfil, todo indica que el descenso del paro obedece a la conjunción de tres factores: uno, la mayor facilidad en el contrato (y el despido); dos, la llegada de la temporada turística; tres, una circunstancia política internacional que ha convertido a España en un destino mucho más seguro que cualesquiera otros en el Mediterráneo. De esos tres factores, sólo el primero se le puede computar al Gobierno. No es poca cosa, pero tampoco da para grandes fiestas. Sobre todo porque siempre cabe el peligro de que, cuando llegue el invierno, la creación de empleo se detenga o simplemente se invierta. La EPA de diciembre nos lo dirá.

Conclusión evidente: la economía española sigue careciendo de un motor capaz de crear masivamente empleo seguro. Todo nuevo puesto de trabajo debe ser saludado con alborozo, ciertamente, pero la responsabilidad política obliga a pensar a medio plazo y largo plazo, y aquí las perspectivas, con estos mimbres, no son especialmente halagüeñas. La catástrofe socioeconómica que ha vivido España en los últimos siete años se debe, de forma muy relevante, a que tenemos una estructura económica excesivamente dependiente de la bonanza exterior: eso nos permite volar cuando al resto del mundo le va bien, pero nos hunde en la miseria cuando vienen mal dadas, porque no tenemos alternativa a la combinación de turismo y construcción.

Dicho en otros términos: el problema del paro en España no es sólo consecuencia de una legislación laboral demasiado rígida, sino también de un modelo productivo elemental y raquítico, subordinado a la posición que otros nos han asignado en el mercado internacional. O nuestros políticos se toman en serio la construcción de un nuevo modelo productivo que otorgue a la economía nacional un cierto margen de maniobra autónomo, o seguiremos condenados a sufrir la mayor cifra de paro de Europa. Por encima de los buenos datos de a EPA, ese es el verdadero drama.

Baja el paro. Las reformas funcionan
Daniel Lacalle El Confidencial  24  Julio  2015

“I have to admit, it’s getting better” Paul McCartney

Cuando se habla de las mejoras en las cifras del paro en España parece que alegrarse de que baje y publicar datos positivos es signo de maldad satánica. Los autodenominados “salvadores del pueblo” se revuelven agresivamente contra cualquier noticia positiva. Nada que ellos no hagan puede ser bueno.

Sin embargo, merece la pena analizar las cifras publicadas ayer sobre desempleo porque son muy positivas en muchos sentidos. La tendencia de creación de empleo, aumento de afiliación y crecimiento de horas trabajadas se consolida.

Hace un año y medio los analistas estimaban que España no crearía empleo y la parte más optimista del consenso no estimaba más de 200.000 puestos de trabajo. Pablo Iglesias, en la Sexta, me dijo que era “imposible” crear empleo creciendo tan poco. En los últimos doce meses se han generado 514.900 puestos de trabajo.

El ritmo de creación de empleo es muy superior a la correlación tradicional entre PIB y reducción de paro. España lleva un ritmo anualizado de creación de empleo del 3%.

El número de ocupados se sitúa en 17,86 millones de personas, la cifra más alta desde finales de 2011. Con ello, la tasa de participación laboral está a niveles similares a 2008. Para que se hagan ustedes una idea, dicha tasa en EEUU está a niveles de 1978.

La calidad del empleo mejora: En los 12 últimos meses el empleo a tiempo completo ha aumentado en 539.500, mientras que el número de ocupados a tiempo parcial ha disminuido en 26.000. El empleo fijo ha crecido también. La contratación indefinida a tiempo completo crece más de un 18% en lo que va de año.

Esa creación de empleo viene fundamentalmente del sector privado, no del público. Como explicaba Carlos Sánchez ayer, los datos de la EPA muestran que en los últimos 12 últimos meses la ocupación ha aumentado en 486.700 personas en el sector privado y sólo en 26.800 en el público.

No sólo baja el paro sino que aumenta la afiliación. Las horas trabajadas llevan mejorando desde 2012 y la tendencia y tasa de variación son positivas. A la hora de entender las horas trabajadas hay que analizar la demografía y ajustar por esos cambios. En Japón las horas trabajadas también se desplomaron a pesar del bajo desempleo, y los salarios reales están a niveles de hace 20 años.

Todos los que se quejan de que existe empleo precario y temporal deberían al menos reconocer que se han equivocado en todas sus estimaciones. Pero sobre todo:

- No existe una sola economía de la OCDE que haya salido de la crisis desde el empleo fijo. EEUU ha recuperado el nivel de empleo fijo de 2009 en 2015… Y los salarios reales siguen estancados a niveles de 2009.

- Las políticas contracíclicas fallidas de 2008-2009 “para salir de la crisis” han llevado posteriormente a enormes aumentos de impuestos para cubrir el agujero creado a base de tirar de la chequera en blanco, que hacen imposible que las empresas se lancen a contratar como si esto fuera Silicon Valley.

- Las constantes amenazas políticas en materia impositiva y seguridad jurídica entorpecen la inversión a largo plazo y la creación de empleo indefinido.

- Se usa el paro y la desigualdad para justificar mayor burocracia y más gasto. Ninguno de esos problemas se soluciona con más comités, observatorios, cursos y más gasto. Hemos llegado al incentivo perverso en el que los sindicatos y organizaciones empresariales se lucran cuando hay mayor desempleo porque gestionan más cursos. Que se usa el paro para generar “clientes cautivos” dependientes de la subvención y de las migajas que reparte el comité de turno.

- La desigualdad no se soluciona interviniendo. Como explicaba en “Desigualdad, pobreza e ideología”, la desigualdad en España (coeficiente de Gini) se situaba en el 30,7 en 2004 comparado con el 30,6 de los 27 países de la Unión Europea. Entre 2004 y 2011, la desigualdad se disparó un 11% mientras gastábamos en planes sociales, de estímulo, cheques y todo tipo de gastos “protectores”. Mientras, en la UE 27 se mantuvo a niveles de 2004. El que parte, reparte y se lleva la mejor parte.

- La Unión Europea lleva gastando un 0,9% del PIB en planes de empleo y no sólo no ha mejorado la calidad y cantidad de empleo sino que, año tras año, se revisa al alza la “tasa natural de desempleo”.
- Un problema de intervencionismo no se soluciona con mayor intervencionismo.

Aun tenemos por delante retos muy importantes:
Potenciar el autoempleo, que sigue siendo bajo con respecto a la OCDE, y el emprendimiento de una manera solida e inequívoca, bajando cuotas sociales y de autónomos.

Facilitar la transición de PyME a gran empresa, que es muy baja en España, desde una fiscalidad atractiva y un cercenamiento de la burocracia y trabas administrativas. Facilitar en vez de entorpecer.

Aumento de la participación laboral de jóvenes y mayores de 55 años. Que el desempleo juvenil haya caído casi un 9% es una buena noticia. Que se apoye a mantener el valor y la experiencia de los trabajadores experimentados es bueno. Pero hay que hacer más, y de nuevo, el emprendimiento y el autoempleo son claves. Converger a las cifras de los países líderes de la OCDE.

Si queremos mejores condiciones laborales necesitamos muchas más empresas, miles de ellas. La competencia por el talento no se da desde la decisión de un comité, se da cuando hay empresas que ven atractivo invertir y contratar.

La educación debe estar orientada al mundo real, no a acumular datos aprendidos de memoria. Cuando veo en la TV, por ejemplo, que “la generación mejor preparada” viene a Reino Unido, con un 5,6% de paro y cientos de miles de inmigrantes anuales, y “solo encuentra trabajo de camarero”, es la demostración empírica de que nos engañamos con el concepto “mejor preparado” si no somos capaces de mostrar nuestro valor frente a los miles de franceses, pakistaníes, chinos, americanos, italianos o de cualquier otra nacionalidad que llegan a Inglaterra y sí encuentran oportunidades de calidad.

Se ha hecho mucho por salir de una enorme burbuja inmobiliaria y de obra civil. Se puede hacer mucho más.

España crece más del doble de lo que estimaban los analistas de consenso y la OCDE estima que será el país líder en creación de empleo en 2015 y 2016. Ahora hay que hacerlo sostenido y sostenible. Porque lo que todo español sabe es que tirar de la chequera en blanco y del “gasto social” solo les ha llevado a la cola del paro.

Si queremos los niveles de empleo de EEUU o Reino Unido no los vamos a conseguir con las políticas de Grecia.

Los que critican los datos del paro, cuando son incuestionablemente buenos, no lo hacen por interés social. Lo hacen para repartirse un trozo superior de la próxima ronda de gasto “contra cíclico” que paga usted con sus impuestos… Y que, como han demostrado los miles de millones gastados en el pasado, no cambian el patrón de crecimiento y empleo. Lo perpetuan.

Hace casi dos años comentábamos en esta columna que España, cuando lo hace bien, se sale. Estamos mejorando. No lo estropeemos buscando unicornios.

Entre la EPA de Rajoy y la locura de Mas
Susana Criado www.vozpopuli.com 24  Julio  2015

Rajoy está que no se lo cree. Ni él ni sus chicos que hoy enarbolan la EPA como bandera de la recuperación económica. ¡Con las ganas que tienen, y también la necesidad, de vender buenos datos sobre economía y darles con ellos a Pedro Sánchez y a los Podemitas en las narices! Hoy a Rajoy le brillan los ojos, sí. Porque puede vender la EPA, el record de turistas que llegan a nuestro país, y adornarlo con la bajada de impuestos que entró el vigor el pasado 1 de julio.

La verdad es que el viento lo tenemos de cola. Por la bajada del euro y por la caída del precio del petróleo a mínimos desde el pasado mes de abril. Por el QE de Draghi, que inunda de liquidez los mercados, y porque Grecia se queda –de momento- en el euro y acata las reformas que le exigen Merkel y compañía. También, por las empresas que mejoran sus resultados y crean empleo. Esta semana sin ir más lejos dos grandes compañías del sector de la distribución han presentado planes de inversión: Ikea -que da empleo a 7.000 personas en España- pone en marcha un plan de más de 11 millones de euros; Eroski, la cadena de supermercados, que ha creado 350 empleos en lo que va de año y va a seguir con su plan de crecimiento hasta 2016. Pero hay mucho más: se consolida la mejora del consumo, el repunte de las exportaciones y el crecimiento de la economía. ¿Recuerda usted que hace poco más de dos años discutíamos sobre el rescate de la economía española? Ahora la discusión es si España crecerá un 3% o un 4% al cierre de 2015.

Suena bien, pero no hay que bajar la guardia; desde luego que no, porque en el terreno laboral aún queda mucho por hacer. Juan Pablo Lázaro, presidente de CEIM, reclamaba esta misma semana profundizar en la reforma laboral. Pedía un mayor control del absentismo laboral, del tiempo de baja en las empresas, una nueva regulación de huelga y una unificación de los días que se trabajan al año. ¿Sabía usted que de los 240 días laborables del año, los españoles solo trabajan a la vez 140 días? Por otro lado, sería imprescindible dar un paso más en la bajada de impuestos y cotizaciones sociales, eliminar burocracia e insistir en la lucha contra el fraude. Todo esto está muy bien, ¿pero qué pasa con el 27S? Cada vez que escucho a Mas y sus secuaces clamar por la independencia de Cataluña pienso en las empresas – nacionales y extranjeras- con presencia en la región y con planes de crear empleo y abrir negocio. Y la pregunta es, ¿se quedarán todas esas empresas quietas por lo que pueda pasar. Sin moverse, sin soltar ni un euro, sin abrir un establecimiento, sin firmar un acuerdo, sin cerrar un contrato? Nada: todos quietos, por lo que pueda pasar. Mientras Mas asusta, Colau y Carmena siembran la confusión en el escenario en el que se mueven las empresas en Madrid y en Cataluña. La una por su tirria a los grandes proyectos hoteleros en la ciudad condal y el gusto a las ecotasas a las pernoctaciones, y la otra por sus dimes y diretes sobre los desahucios, la operación Chamartín y demás berenjenales en los que se mete. Todo esto ahuyenta la inversión, destruye la confianza y frena la llegada de turistas.

¡Estamos apañados! ¡Con lo que nos ha contado llegar hasta aquí! Miedo da que podamos echar por tierra los enormes esfuerzos que todos hemos realizado para llegar hasta aquí. Lamentablemente, cualquier cosa puede pasar.

Con Mas no hay nada que hablar
EDITORIAL Libertad Digital 24  Julio  2015

El lenguaje gestual del Rey Felipe hacia el presidente de la Generalidad en la toma de posesión de la última promoción de jueces ha sido una buena muestra de lo que la Casa Real opina del aventurero separatista que dirige la Generalidad. Ni un gesto de complicidad, habituales en este tipo de actos, han podido registrar las cámaras entre Felipe VI y Artur Mas, a pesar de que ambos han compartido espacio en la entrega de despachos de los nuevos magistrados salidos de la Escuela Judicial. Una frialdad extrema, la del monarca, que ha puesto de manifiesto el aislamiento merecido del líder del separatismo catalán a causa de su aventura secesionista.

La indiscreción del presidente cántabro, habitual en el personaje, nos ha permitido saber también que el Rey da por amortizado a Artur Mas como un político irreductible con el que es imposible llegar a cualquier entendimiento. Mas está fuera de toda coordenada lógica y ha fiado su futuro político y el de su partido a un delirante proyecto de secesión que, de tener éxito, haría saltar por los aires la legalidad constitucional española y dejaría a Cataluña en la indigencia económica, la ruina social y la más absoluta exclusión internacional.

El Rey no puede tomar iniciativas legislativas o ejecutivas pero, en cambio, sus gestos tienen una gran trascendencia política, especialmente en asuntos que tienen que ver con la unidad de España y la igualdad de todos los españoles. Es de justicia, por tanto, saludar este nuevo marco de relaciones fijado por el monarca, que contrasta notablemente con otras escenas vividas con el mismo personaje, como cuando ejerció de chófer improvisado de Artur Mas en una reciente visita a una factoría de automóviles.
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Ahora bien, se trata únicamente de gestos que no cuestionan la esencia de un problema que ha de ser solventado por el Gobierno de la Nación. La abierta rebelión de una autoridad del Estado, como lo es el presidente de una Comunidad Autónoma, ha de tener una respuesta contundente para restaurar la legalidad constitucional en todo el territorio nacional. El Rey hace lo que debe, pero sólo lo que puede. El presidente del Gobierno, en cambio, tiene la responsabilidad de acabar con la rebelión de los separatistas catalanes una antes de que sea demasiado tarde. No en vano la Constitución Española pone en su mano todos los medios necesarios para hacerlo.

El 'conducator' irreconducible
Emilio Campmany Libertad Digital 24  Julio  2015

Ya es una coincidencia que el rey Felipe VI, según la versión del dicharachero Miguel Ángel Revilla, haya calificado a Mas de "irreconducible" pocos días después de haberlo conducido en un SEAT, esos coches que a lo mejor empiezan a fabricarse en el centro de la península para no tener que pagar arancel de importación a la Unión Europea. Y es que Mas no ha nacido para ser conducido por nadie. Él es un conductor, o mejor, un conducator, que es como en Rumanía llaman a sus dictadores. Y a los conductores lo que les gusta es conducir, no que les conduzcan. No obstante, las palabras del rey, en cuanto comprometen al Gobierno, no fueron pronunciadas para ser publicadas. Pero, como Revilla no sabe aguantarse, al cántabro le faltó tiempo para contar la confidencia que el rey le había hecho.

Sin embargo, el efecto de la revelación ha sido balsámico. En el primer acto en que el rey ha tenido que ir a Barcelona, ha podido al fin tratar a Mas con la frialdad, si no el desdén, que se merece. Ha sido la indiscreción de Revilla la que le ha permitido al rey finalmente observar, en contra del criterio del Gobierno, el comportamiento al que está obligado quien juró defender a la nación frente a quien pretende destruirla. Es cierto que no corresponde al rey fijar el grado de cordialidad con el que el Gobierno de la nación ha de tratar al de la Generalidad. Lo que pasa es que Felipe VI, por obedecer al Gobierno, lleva ya dos inadmisibles humillaciones. La primera fue la pitada del himno nacional en la final de su Copa, abandonado cobardemente por el presidente del Gobierno que delegó en un ministro que ya estaba casi de luna de miel. La segunda, más insultante todavía, ha sido la de tener que recibir a Mas para que éste le explique minuciosamente cuál es su plan para destruir a España y cómo se propone llevarlo a efecto.

Quiero pensar que el rey ha estallado, no tanto por lo ofendido que se sienta él, que a fin de cuentas lleva mucho aguantado, como por la afrenta que el comportamiento de Mas significa para quienes creo el rey tiene el orgullo de representar y que no son otros que todos los españoles. Sencillamente, se ha hartado de obedecer al Gobierno y tener que poner buena cara a los pitos, aceptar los insultos y condescender con los desaires, y le ha contado lo de que Mas es "irreconducible" a quien sabía que lo revelaría enseguida. De esa forma, la segura indiscreción le permitiría de una vez ponerle a Mas la cara de malos amigos que estaba deseando ponerle. Al fin hay un español en las altas instituciones del Estado que, dentro de sus limitados medios, da a Mas algo del trato que se merece. Ya está bien de tener que sonreír mientras te vilipendian porque Mariano dice que es lo que hay que hacer. Que sonría Mariano, digo yo que habrá pensado.

El Senado, ¿cámara territorial?
Antonio Robles Libertad Digital 24  Julio  2015

C’s se equivoca si consolida la idea vertida por su presidente de convertir al Senado en cámara territorial. Como se equivocó el PSC a través de Pascual Maragall cuando pidió el traslado del Senado a Barcelona. En uno y otro caso, la idea intenta dar sentido a una cámara que no sirve para nada. Con una palpitación común: intentar encajar a los nacionalistas, en el primer caso; ceder a su presión, en el segundo.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, lo había adelantado un año antes en la primera edición del Foro Fonseca de Salamanca al abogar por que el Senado se convirtiera en una "verdadera cámara territorial", o de lo contrario, cerrarlo. También aquí coincide con Rivera, "o lo arreglamos, o lo cerramos". Como vemos, lo único que parece claro es que no sirve para nada.

C’s no puede seguir al rebufo del PSOE en cuestiones territoriales. Consolidaría la posición de un partido desnortado y se desdibujaría a sí mismo.

No se puede cambiar la España de los ciudadanos por la España territorial. Es una cuestión de modelo, de arquitectura política. El sujeto político es el ciudadano, la soberanía reside individualmente en cada uno de los ciudadanos, no en los múltiples territorios que lo pueblan por separado. El sujeto de derechos y deberes es el individuo concreto, no el campanario de su pueblo. Y su conjunto, el que le garantiza sus derechos, es el Estado. Compartir el sujeto político de una España de ciudadanos con una España de territorios disuelve la máxima de ciudadanos libres e iguales para fundamentar un conflicto hoy latente entre el derecho de los ciudadanos y el de los territorios.

C's no puede caer en ese error, ni ir en contra de uno de los pilares que lo constituyó intelectualmente. Ciudadanos nació para hacer prevalecer los derechos individuales de los ciudadanos frente a los territoriales. Ese fue uno de sus axiomas fundadores. Abogar por un Senado como cámara territorial con uno o dos senadores por comunidad, tal como ha propuesto Albert Rivera, es compartir con los territorios la soberanía que hasta ahora detentaba el individuo en exclusiva. El federalismo asimétrico tendría así fundamento, una coartada legal para fundar diferencias entre territorios, que a la postre se convertirían en privilegios de unos individuos sobre otros por el mero hecho de vivir en un lugar u otro de España. El actual modelo de la España de las Autonomías no le otorga ese poder, aunque parezca lo contrario, pero cederles el Senado será el inicio legal para imponer un modelo confederal. Aunque inicialmente sólo sea simbólico.

El nombre de C’s lo dice todo. El modelo de ciudadanos es el individuo concreto, un igual entre iguales. Precisamente surgió para combatir el egoísmo de los territorios que suplantaban la igualdad de derechos y obligaciones de los ciudadanos, por la capacidad más o menos pudiente de tales territorios. Una forma sutil de sustituir el poder de clase individual por el poder de clase territorial. Así no se construye un Estado, así se ceba la desigualdad, se mantiene la injusticia por origen, y se hace de la mayor o menor renta territorial, el nivel de vida en sanidad, educación, etc. de los ciudadanos.

No nos olvidemos de que los territorios tradicionalmente han sido primados o ignorados en función de su capacidad para presionar al Estado. En el siglo XIX las clases pudientes de Cataluña tuvieron a su servicio a las élites gobernantes del Gobierno español para instalar aranceles propicios a sus intereses de clase. La industria textil catalana fue la gran beneficiada. De ahí su riqueza, de ahí su ventaja posterior, de ahí sus pretensiones actuales. Nada es por azar, todo tiene una causa. Precisamente, el régimen constitucional se basó en lograr que todos los españoles fueran iguales en derechos y obligaciones en cualquier lugar de España. Que partidos nacionalistas quieran una cámara territorial, es de cajón; la casta nacionalista quiere consolidar sus armas de presión. Que lo proponga C’s, es abandonar sus principios fundadores y olvidar por qué se fundó C’s.

Ante casos como éste, uno preferiría que no desaparezca UPyD. Albert Rivera no se puede permitir el lujo de avanzar hacia la Moncloa sin la tensión dialéctica de un partido casi idéntico que le recuerde en cada paso que es mortal.

Cerremos el Senado. Sólo se resentirán las rentas y la vanidad de políticos jubilados.

Juncker asegura que España se opuso a una quita griega por la proximidad de las elecciones
 www.vozpopuli.com  24  Julio  2015

El presidente de la Comisión Europea asegura que fue "el miedo" lo que finalmente permitió el acuerdo para evitar el 'Grexit'. "Hemos evitado la muerte y hemos hecho todo lo posible para evitar el suicidio", remata.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha asegurado que los Gobiernos de España, Irlanda y Portugal se opusieron a tratar en una reunión en octubre la insostenibilidad de la deuda griega con una posible quita. Así lo asegura en una entrevista publicada por el diario belga Le Soir, en la que afirma que estos países querían evitar una reunión en la que se tratara una reducción de la deuda griega en octubre "porque tenían elecciones".

"Yo dije hace varios meses a Alexis Tsipras que trataríamos la insostenibilidad de la deuda griega, desde el mismo instante en el que aprobasen los principales puntos del acuerdo. Con las primeras evaluaciones del Consejo Europeo, dando el visto bueno a las reformas, estableceríamos una reunión en octubre con la que Tsipras pudiera trasladar a su pueblo tranquilidad. Pero esta fecha fue finalmente rechazada por Irlanda, Portugal y España, porque es justo antes de las elecciones", zanja al respecto Juncker.

"El miedo permitió el acuerdo"
Respecto al acuerdo logrado con Grecia para evitar su bancarrota y salida del euro, ha afirmado que "se ha evitado lo peor" y ha precisado que dicho pacto se logró gracias al "miedo". "Hemos evitado lo peor, no por que fuéramos excesivamente sabios, sino porque teníamos miedo", ha reconocido Juncker.

"Es el miedo lo que permitió el acuerdo. Tras el miedo siempre hay alivio", ha declarado el político luxemburgués. Juncker celebró la decisión del primer ministro heleno, Alexis Tsipras, de alejarse de una parte de su partido ya que, en ocasiones, tuvo la impresión de que "si iba al límite de su pensamiento eso sería el fin de Grecia".

En su opinión, Grecia "se equivoca si se siente humillada, porque la Comisión ha hecho lo posible por redondear los ángulos" del acuerdo, teniendo en cuenta "las preocupaciones, los miedos y las expectativas de unos y otros". "Dije en un momento dado que el nuevo Gobierno griego iba a suicidarse por miedo a la muerte. Hemos evitado la muerte y hemos hecho todo lo posible para evitar el suicidio", ha apuntado.

Desde su punto de vista, "el problema es griego", pero las reacciones a la solución griega no son exclusivamente griegas", ha comentado. Asimismo, ha dicho que a los europeos "no nos gusta la idea de que los pensionistas griegos estén sentados llorando en las escaleras de un banco griego. Eso no es Europa".

"Escogí como método hablar abiertamente a los griegos respetando su dignidad", ha asegurado. Los líderes de la eurozona, incluido el primer ministro Tsipras, pactaron en una cumbre hace una semana "normalizar completamente" los métodos de trabajo entre las instituciones y Atenas, tras la firme oposición del Gobierno de Syriza a los acreedores internacionales (la CE, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo).

"Inquieto por el futuro"
En todo caso, Juncker dice sentirse "inquieto por el futuro", no tanto sobre el caso preciso de Grecia como sobre Europa en general en referencia a otros asuntos como la migración. Esta misma semana, los ministros europeos de Interior cerraron un debate sobre el reparto en los próximos dos años de 40.000 demandantes de asilo sirios, eritreos, somalíes e iraquíes -llegados a Italia y Grecia desde abril- sin compromisos que permitan llegar a esa meta.

"Hay una ruptura de facto de los lazos de solidaridad en Europa", ha comentado, agregando que "los viejos demonios, los resentimientos nacionales contra los otros están vivos todavía". El presidente de la CE ha declarado además que "los europeos no quieren a Europa" y ha afirmado que "la construcción europea, nacida de la voluntad de los pueblos, se ha convertido en un proyecto de elite, lo que explica el abismo entre las opiniones públicas y la acción política".

España no puede permitirse salir o que la saquen de la UE
“La frivolidad viene a ser la desatención de las cosas grandes y la curiosidad de las pequeñas” Severo Catalina
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 24  Julio  2015

Estamos apenas a unos meses de la elecciones legislativas y muchos españoles tenemos la incómoda intuición de que, una parte importante de la masa de electores que deberán decidir el nuevo gobierno de la nación, precisaría con urgencia que, antes de los comicios de finales de año, pasaran por un curso intensivo de capacitación e información, para que se les instruyera sobre la verdadera situación económica en la que se encuentra nuestro país, lo que nos queda por recorrer antes de que podamos decir que hemos superado, del todo, la crisis y que hemos entrado en una etapa de normalidad en la que el desempleo se reduzca a los mínimos en los que nos encontrábamos antes del inicio de la crisis en el año 2007, las empresas hayan superado sus problemas de financiación y de adaptación de plantillas y hayamos conseguido que, nuestra nación, ocupara el lugar que le corresponde, por su tamaño, su prestigio, su industria, sus exportaciones, por la calidad de sus técnicos, la productividad de sus trabajadores y la competitividad de sus industrias.

Y digo esto no por capricho o porque pretenda arrastrar a los votantes hacia una determinada opción política o un sistema determinado de sistema de gobierno. No, no, se trata, simplemente, de contemplar desde un punto de vista objetivo, partiendo de la realidad en la que estamos inmersos, olvidándonos de utopías o sueños irrealizables y considerando que nuestra nación no está sola, ni puede desentenderse o prescindir del resto de países con los que nos hemos venido relacionando, compartimos normas, tenemos lazos comerciales y formamos parte de organismo europeos e internacionales que, queramos o no, condicionan nuestras decisiones, limitan nuestras libertades cuando lo que quisiéramos hacer pudiera estar en contra de las normas superiores que nos lo impiden y nos incluye dentro de un sistema económico que no acepta intervencionismos estatales, limitaciones a la libre iniciativa de los ciudadanos ni posturas totalitarias que, en alguna forma o manera, pudieran significar un freno a las libertades que rigen en los países con los que compartimos la UE. Libertad de mercado y libertad de empresa, sin intromisiones improcedentes o frenos que no estén apadrinados por las normas comunitarias.

Lo cierto es que, con la aparición en la escena política de los ácratas de Podemos, la tibieza de un partido Socialista que parece que sólo está interesado en conseguir alcanzar el poder aunque, para ello, debiera pactar con el mismísimo diablo y la inestabilidad producida por los intentos del nacionalismo catalán de lograr la independencia de Cataluña de España; la excelente marcha que se le había impreso a la recuperación del país, sus perspectivas de crecimiento ( para este año 2015 un 3% del IBI); sus excelentes noticias sobre la disminución del desempleo, sus avances económicos y sus ventajas financieras, que auguraban la posibilidad de poder colocar deuda pública a unos intereses mínimos, con una prima de riesgo muy inferior a la que hace unos años puso en peligro la posibilidad de atender nuestros compromisos internacionales, situándonos ante la posibilidad inminente de tener que solicitar el rescate de Bruselas; amenaza con convertirlo todo en agua de borrajas.

Fuentes creíbles de información económica ya vienen alertando, de un tiempo a esta parte, de una cierta contención, un ya apreciable frenazo y un preocupante impasse preventivo que viene afectando a la fluidez del mercado de inversiones en nuestro país. Los norteamericanos ya vienen advirtiendo a sus inversores de la posibilidad de que, a finales de este año, haya un cambio de gobierno en España que puede significar un giro importante, a la griega, en el comportamiento de los nuevos inquilinos de la Moncloa que, posiblemente, constituirían una coalición de partidos de izquierdas, no precisamente moderadas, con unas filosofías sobre la economía, las prestaciones sociales, las libertades y las prioridades económicas que, difícilmente, podrían ser bienvenidas en los mercados occidentales y que darían lugar a que, tanto Europa como los propios EE.UU., tuvieran que reconsiderar sus relaciones y, especialmente, sus inversiones en una nación que, como Grecia, pudiera no estar en condiciones de atender sus compromisos internacionales dentro de los plazos establecidos.

Es muy posible que, a medida que se vayan acercando las fechas, tanto de las elecciones autonómicas catalanas como de las legislativas de final de año, esta tendencia, marcada por la prudencia y la inquietud de quienes buscan invertir, se vaya acentuando, ya que de todos es conocido que el dinero es miedoso y quienes lo quieren invertir toman todas las precauciones para que su colocación tenga todas las garantías de que le vaya a ser rentable y, especialmente, de que va a poder recobrarlo al vencimiento del préstamo. Desde luego, no favorecen en nada las declaraciones de algunos de los políticos de izquierdas respeto a sus posturas respecto a las empresas, a la nacionalización de bancos o a poner límites y obstáculos al ejercicio de la propiedad privada.

Si los españoles hemos aguantado siete años de vacas flacas; si los sacrificios que se nos han exigido a todos para superar la crisis o si los miles y millones de trabajadores han tenido que pasar por las Horcas Caudinas del paro y de los recortes de salarios; ahora, cuando se empieza a vislumbrar, cada vez con mayor claridad y solidez, una recuperación que pronostica una mejora de vida, una apertura de mercados, una mayor contratación de trabajadores y un horizonte más despejado, si no se cometen torpezas, si no se tira todo lo conseguido por la ventana o si no se cede a los impulsos de revanchismo fácil e impulsivo de castigar al partido que ha tenido que apechugar, no sólo con la crisis y la recesión que se derivó de la burbuja inmobiliaria, sino, por la estulticia y la incapacidad del anterior gobierno de Rodríguez Zapatero, una nación desahuciada y enfrentada a la quiebra soberana.

Todos los españoles deberíamos plantearnos si son estos los momentos en los que confiar en quienes vienen de países en los que, el totalitarismo, se ha apoderado de sus dirigentes, situados a las puertas de caer en bancarrota y donde los derechos y libertades de los ciudadanos han desaparecido ante la tiranía de un estado policial y absolutista o de dejarse llevar por quienes pretenden vendernos que lo que nos llevó a las puertas de la quiebra soberana, los socialistas de Zapatero, ahora quieren hacernos creer que, sus viejas fórmulas fracasadas de subvenciones y leyes sociales imposibles de mantener, serán las que ahora, cuando España empieza a salir del abismo en que la dejaron, van a permitir que la recuperación se consolide. Promesas que saben perfectamente que no van a poder cumplir, por mucho que se desgañiten protestando o vendiendo aire a quienes se lo quieran comprar.

España, señores, por mucho que alguien pretenda hacernos creer lo contrario, nada más tiene una salida válida: seguir el camino emprendido, sin desviarnos un ápice de la ruta que nos hemos fijado y que tiene el respaldo y el apoyo de una Europa que nos contempla, admirada de ver como hemos sabido vencer los obstáculos que nos situaban a la cola de las naciones europeas, para remontar y volvernos a situar en el lugar de preferencia que nos corresponde, como una de las naciones de más peso específico dentro de la UE. Esto o seguir el camino que Sirias le impuso a Grecia desde que asumió el poder. Una de los fracasos más sonados de este populismo a la usanza soviética, algo que no tiene porvenir alguno dentro de una Europa en la que no caben estos filibusterismos políticos ya que, la situación mundial, no permite aislarse en pequeños búnkers filocomunistas, condenados a consumirse dentro de sus propios errores y zafiedades.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, contemplamos con suma inquietud como, a escasos meses de las elecciones legislativas, todavía quedan en nuestra nación personas a las que se les ha lavado el cerebro por quienes son conscientes de que, aquello que predican, no es más que la antesala de la ruina de España.

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Mas dice que respeta la ley cuando no ha hecho más que vulnerarla
EDITORIAL El Mundo 24  Julio  2015

En el papel institucional que le corresponde, Felipe VI advirtió ayer a Artur Mas en Barcelona que "para las instituciones del Estado el respeto a la ley no es una alternativa" sino que se trata de "una exigencia inexcusable" de quienes ejercen responsabilidades públicas.

La reacción del presidente de la Generalitat a estas palabras estuvo cargada de cinismo cuando aseguró que él "nunca se ha saltado la ley". Desde luego, la ley vigente en España no ha dejado de saltársela en los últimos años, empezando por la permanente negativa a aplicar las sentencias de los tribunales en materia de lengua y educación.

Nada más comenzar la legislatura, Mas impulsó una declaración de soberanía del Parlamento catalán, que fue declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional en marzo de 2014. Al mismo tiempo, creó un Consejo para la Transición Nacional para diseñar estructuras de Estado para Cataluña, un acto absolutamente ilegal y desleal. Luego, organizó la consulta sobre el derecho a decidir en noviembre, que, a pesar de la prohibición del Constitucional, respaldó y ayudó a organizar, lo que está siendo investigado por la Justicia. Y, por último, ha anunciado la convocatoria de unas elecciones que quiere convertir en un plebiscito en contra de lo que establece la legalidad.

Mas no siente ningún respeto por las leyes que emanan del Parlamento español, como él mismo ha declarado en numerosas ocasiones. Pero ahora está a punto de cruzar una línea roja que puede obligar al Estado a adoptar medidas legales para frenar un desafío que el propio Rey considera "irreconducible" en el sentido de que los nacionalistas no van a dar marcha atrás.

Cada día que pasa, CDC, ERC y sus aliados van dando pasos para esa "desconexión" con España que pretenden consumar antes del verano que viene mediante una declaración unilateral de independencia. Mas ha llegado incluso al extremo de no pagar la deuda si el Estado no se aviene a negociar la independencia. Mayor irresponsabilidad no cabe.

En este contexto, y justo el día en el que el Rey se desplazaba a la Ciudad Condal para un acto oficial, el Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por una coalición liderada por Podemos, tomó la decisión de retirar el busto de Don Juan Carlos del salón de Plenos -colocado en 1976- con el argumento de que ya ha dejado de ser jefe del Estado y que la monarquía está "sobrerrepresentada" en la ciudad.

Es cierto, la iniciativa es legal; pero a nadie se le escapa que Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, ha querido lanzar un mensaje político que encaja con la estrategia nacionalista de ruptura con España. El gesto es para muchos ciudadanos una ofensa innecesaria por el momento, las razones y el procedimiento elegidos. A pesar de la actitud de Mas y Ada Colau, las instituciones del Estado deben mantener las formas y no caer en las provocaciones, sin abdicar de la máxima firmeza a la hora de defender el respeto a nuestro ordenamiento jurídico en Cataluña.

Toma de posesión del gobierno de Uxue Barkos
Cipayos navarros al servicio del separatismo vasco

El nuevo gobierno de Uxue Barkos solo tiene un objetivo: la anexión de Navarra a Euskadi para construir Euskal Herria. Stricto Sensu es un gobierno cipayo del separatismo vasco.
Eduardo García Serrano  www.gaceta.es  24  Julio  2015

El cipayo es, por extensión de su origen castrense indio, todo aquel nativo de un territorio colonizado que se pone al servicio de la potencia colonizadora. El término se acuña durante los siglos XVIII y XIX para definir a los soldados hindúes que sirvieron bajo las banderas de Francia, Portugal y Gran Bretaña en contra de su propio pueblo. Cipayo es un un concepto universalmente aceptado que forma parte del discurso político mundial. Por ejemplo, el PNV lo utiliza frecuentemente para estigmatizar a los vascos que son y se sienten españoles. Evidentemente es un disparate axiomático. O sea, no necesita demostración pues se evidencia por sí mismo. Tan es así que destacados líderes separatistas vascos llegaron a calificar, en los aniversarios correspondientes, a los almirantes Churruca y Blas de Lezo de cipayos vascos al servicio de la Corona de España; lo cual es una barbaridad genuina de aquel tontiloco, como Unamuno lo definió acertadamente, que se llamaba Sabino Arana y cuyas ideícas, que no van más allá de la adoración talmúdica a la vaca vasca, a la berza vasca y al rabo de la chapela, aún seguimos padeciendo.

El nuevo gobierno navarro es, stricto sensu, un gobierno integrado todo él por cipayos navarros al servicio del separatismo vasco. Tan cipayos son que están dispuestos a materializar el viejo delirio nacionalista vasco al que llaman Euskal Herria y que sin la anexión de Navarra a las tres provincias vascas no podría sustanciarse. Todos los integrantes de ese gobierno títere de Ajuria Enea son cipayos navarros colonizados política y espiritualmente por el separatismo vasco, cuyo único objetivo político consiste en diluir la singularidad histórica de Navarra en Euskadi para construir Euskal Herria, esa parodia siniestra de la Aldea de Asterix construida en el imaginario colectivo de los separatistas vascos con mitología romántica decimonónica y curas trabucaires, totalitarismo marxista-leninista y terror. Mucho terror. En ese anfiteatro, en el que España y Navarra son arrojadas a los leones, Uxue Barkos y sus cipayos navarros le hacen el besamanos al separatismo vasco comiendo palomitas y agitando con mucho entusiasmo la ikurriña.

Shakespeare escribió "Navarra shall be the wonder of de world" ("Navarra será el asombro del mundo"). Del asombro al espanto solo hay un paso. El que acaba de dar Uxue Barkos poniendo Navarra al paso de Euskadi.
 


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