AGLI Recortes de Prensa   Sábado 25  Julio 2015

Derecho al déficit, derecho a la idiotez
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com 25  Julio  2015

El principal –y acaso el peor– de los efectos secundarios que ha tenido sobre la política española la irrupción de Podemos es la elevación a categoría de genialidad disparates que en cualquier otro país de Europa, con excepción quizá de Francia, que es de donde vienen todos los absurdos serviles que nos afligen, no pasarían de excentricidades. El léxico político se ha llenado de majaderías que hace solo un lustro nos hubiesen parecido eso mismo, pero que en estos días, después de dos años de adoctrinamiento intensivo impartido por los chicos de La Sexta a mayor gloria de Soraya, al pueblo llano se le antojan talentos insuperables. Algunos se preguntan cómo no se les habían ocurrido antes. No sé, ¿quizá porque eran una memez? Eso, claro, no se lo plantean.

La nómina de ocurrencias es interminable. Revise la prensa de los dos últimos años y compruébelo usted mismo. La bobaliconería zapaterista al lado de lo que tenemos que aguantar a diario es un juego de niños. El núcleo irradiador ese del que hablaba Errejón hace unas semanas en un tuit psicotrópico redactado en ese lenguaje soviético que les es tan caro, ha conseguido algo que a muchos nos parecía imposible: inyectar en una mayoría de españoles el virus del sinsentido, el mismo del que se valen los tiranos de todos los tiempos para persuadir a sus súbditos que el blanco es negro, la guerra es la paz, que sólo ellos representan el equilibrio cósmico y que cualquier alternativa es el pasado, un lugar lóbrego y miserable al que nadie quiere volver. Para ello se han valido del mismo sistema que atacan, del pluralismo mediático con el que probablemente acaben según tengan la oportunidad, de un puñado de mantras muy bien fabricados y de unas cuantas mentiras que, en el ambiente de hartazgo y fin de régimen en el que vivimos, han florecido y echado profundas raíces.

Los irradiadores han convencido a muchos, por ejemplo, de que los niños españoles se mueren de hambre, de que, sin experimentarlo, vivimos en una espantosa dictadura que nos reprime con ferocidad o de que el Estado gasta poco y de ahí todos nuestros problemas económicos. Es, de hecho, esta última la más grande y la peor de todas las mentiras. Un servidor y otros muchos llevamos años rebatiendo en todos los foros a los que hemos tenido acceso que el Estado en España despilfarró a placer antes de la crisis y lo ha hecho con más bríos en el curso de la misma. El problema de nuestro país es, efectivamente, el tamaño del aparato administrativo, pero no porque sea pequeño, sino porque es gigantesco. Eso implica un gran coste para los sectores productivos de la población, expoliados diariamente para mantener una burocracia que se cuenta por millones y gasta por miles de millones. Un tremendo e invisible coste de oportunidad que nos ha privado de ahorro y nuevas inversiones que, a su vez, hubiesen repercutido en riqueza, empleo y prosperidad.

Nuestra interpretación, la mía, la de mi amiga María Blanco, la de Carlos Rodríguez Braun, la de Juan Ramón Rallo, la de Manuel Llamas, la de Daniel Lacalle, Juan Manuel López Zafra, Jesús Cacho, John Müller, Gabriel Calzada, Javier Benegas, Juan Pina y un largo etcétera era razonable, coherente, ecuánime y venía soportada por hechos contantes y sonantes. Pero no ha servido de nada. Como nos advertía Josep Pla hace ya un siglo, la gente prefiere creer a saber. Podemos –y todos lo que han ido recogiendo las migas que ha dejado por el camino– han vendido creencia, magia, pura superstición, un cuento de buenos y malos que siempre desembocaba en el mismo mar: el de un ente demiúrgico encarnado en una casta de políticos juveniles, omniscientes y justicieros que sabían la solución a todos los problemas.

Esa casta, o parte de la misma, ya la tenemos en los Gobiernos de muchos ayuntamientos y regiones. Ahora viene la sorpresa de unos y el contento de otros. Los primeros se pellizcan y empiezan a verle las orejas al lobo. Los otros prefieren continuar en el hechizo, en el que, por lo demás, se vive muy bien. El hecho, y este más que por la teoría viene apoyado por la realidad, es que el nuevo “marco político” que tanto anhelaban muchos ya está aquí. Ahí tenemos al PP colocándose en el casillero de la imbecilidad como el partido “social” por antonomasia, al PSOE vendiendo una renta básica con otro nombre y a los nacionalistas de siempre amontonando una tontería encima de la otra con tal de no descolgarse del zeitgeist dominante.

Ahora están con lo del derecho al déficit que, traducido al román paladino, es inventarse un derecho a vivir por encima de las posibilidades propias. Es irracional, lo sé, desafía las reglas más elementales de la lógica, pero ahí lo tienen. Ingresar nueve y gastar doce es el bálsamo definitivo. Parece que nadie repara que entre medias hay tres que tendrán que pagarse en el futuro. Los que adquieren la mercancía prefieren no pensar en ello porque han decidido vivir en el país de nunca jamás. Los que la venden saben bien que su esquema de fantasmagóricos derechos es insostenible en el tiempo, pero perseveran porque si todo sigue como hasta ahora más pronto que tarde serán ellos los que fabriquen el dinero y la estadística oficial. Fabricar dinero permite alargar el engaño unos cuantos años más sin que lo advierta la plebe. Firmar la estadística es crear un presente paralelo como en el que viven cubanos y venezolanos, naciones ambas que, de ser por sus estadísticas oficiales, serían más ricas que Suiza.

No existe nada parecido al derecho al déficit, en todo caso el recurso al déficit, del que los políticos tiran para, a continuación, quejarse de la insoportable losa que supone una deuda construida con premeditada insensatez sobre ese mismo recurso. Acto seguido vienen los recortes, las manifestaciones y el descontento. Hasta aquí creo que estamos todos de acuerdo, todos los que tenemos dos dedos de frente, que es la inmensa mayoría de la población. Entonces, ¿por qué nadie dice nada cuando esta banda empieza a alardear con su abanico de sinrazones? Es un misterio de la naturaleza humana. No es la primera vez y no será la última que nos llevan directos al degolladero con nuestro expreso consentimiento. Aun estamos a tiempo de evitar males mayores. Sé que no servirá de gran cosa recordarlo, pero ahí queda. Le dejo una reflexión, si el politiqueo irresponsable y sin tasa nos ha metido en este berenjenal, ¿qué razón de peso hay para pensar que una dosis extra de politiqueo nos sacará de él?

Miedo al nacionalismo, a la Ley y a la Libertad
Javier Somalo www.libertaddigital.com  25  Julio  2015

Dice el presidente Rajoy que Artur Mas, Pablo Iglesias y Pedro Sánchez son "una amenaza" para España. Publica el ABC que la extrema izquierda y los separatistas quieren "derrocar al rey". Y según el rey, "el respeto a la Ley no es una alternativa". Antes de anunciar si la nieve es blanca tendremos que convenir en que lo peor de las obviedades es que sucedan ante nuestras narices sin que los actos tengan consecuencias.

Durante una entrega de despachos judiciales en Barcelona, en presencia de Artur Mas y de la cúpula togada, Felipe VI dijo así:

"Para el Poder Judicial como para el resto de instituciones del Estado, el respeto a la ley nunca ha sido ni debe ser un trámite, una mera formalidad, una alternativa"

El rey quiso marcar de forma especial la palabra "alternativa" elevando la vista del papel al pronunciarla, avisando de que cree en lo que lee. Nadie elige si cumple o no la ley. Pero nadie elige tampoco si la aplica o no. Cumplir y hacer cumplir es, necesariamente, igual de importante.
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Posteriormente, el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, añadió: "No hay democracia sin respeto a la ley", de donde inmediatamente cabe deducir que no hay democracia en Cataluña ni, por ende, en España.

Respetar la ley no es una alternativa. Pero, ¿cuál es la alternativa ante su violación? Veamos qué dijo horas antes Francisco Pérez de los Cobos, presidente del Tribunal Constitucional: "No me gustaría que se aplicara el artículo 155". O sea, que hacer cumplir la ley sí es una alternativa y encima va en gustos.

La prensa y los políticos han querido que el único destinatario del mensaje del rey sea Artur Mas. De hecho, según algunos columnistas, el PP y el PSOE echan de menos mayor contundencia y reclaman al rey que hable con absoluta claridad contra el proceso separatista. Le piden que haga lo que ellos no se atreven. Pero el mensaje del rey iba más dirigido al Gobierno y a los jueces que al propio Mas, del que ya dijo que era "irreconducible" aunque nos hayamos enterado por la versión macarrónica de un personaje como Miguel Ángel Revilla al que jamás ha preocupado España. Era previsible que Artur Mas no se sintiera aludido por las palabras del rey. Lo grave es que políticos y jueces buscaran en el catalán un atisbo de rubor y no se miraran unos a otros absolutamente avergonzados.

Como sigo creyendo que el discurso de coronación de Felipe VI fue sincero tengo que rescatar por enésima vez uno de sus párrafos:

"Un Rey (…) ha de respetar también el principio de separación de poderes y, por tanto, cumplir las leyes aprobadas por las Cortes Generales, colaborar con el Gobierno de la Nación, a quien corresponde la dirección de la política nacional, y respetar en todo momento la independencia del Poder Judicial".

Es el rey el que está reclamando al Gobierno y a los jueces que actúen. Otra cosa es que Felipe VI necesitara tantas reuniones, visitas o encuentros con el arrogante Mas para comprobar qué es el separatismo. O soportar –y hacernos soportar– las sonrisas de aprobación y regodeo ante los constantes desmanes separatistas, ya fuera en la visita a una fábrica o en un estadio de fútbol. Quizá fue este lamento el inspirador de la portada del monárquico ABC. Majestad, ¿por qué va tanto el cántaro a la fuente? Pero no descartemos que Felipe VI haya querido zanjar de una vez por todas el tardojuancarlismo en el que sigue instalado el Gobierno para concentrar en unos meses la evidencia: el diálogo con el separatismo es imposible.

El separatista es inintegrable por naturaleza; se quiere separar. Se ha dicho y demostrado hasta la saciedad. También se ha constatado que el separatista aprovecha en su proceso de escisión todos los recursos posibles que emanen del conjunto del que quiere salir. Gracias al fútbol mucha gente ha comprendido ese mecanismo que en política les parecía tan complicado. Pep Guardiola y Xavi Hernández han hecho la pedagogía perfecta. Pero en España siempre cabe intentar lo imposible, por supuesto al margen de la ley –pero con la connivencia judicial– y a costa de la libertad.

"Hablando se entiende la gente", dijo el padre. Y le contestó años después Ada Colau retirando su busto –el del padre– de la sala de plenos del ayuntamiento de Barcelona, ciudad que dio título al abuelo y en el mismo día en el que el nieto pronunciaba allí su discurso.

Hizo bien Alberto Fernández Díaz, concejal del PP en Barcelona, al sustituir el vacío por un retrato de Felipe VI que de inmediato fue también retirado por la alcaldesa Colau. Pero la respuesta no puede reducirse a una batalla de símbolos al amparo de una ley de bustos. Hasta la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha levantado la barbilla para decir que "en España los símbolos están protegidos" y que si necesitan sustituir el busto del padre por el del hijo ella misma se lo hace llegar porque la ley hay que cumplirla. Se crecen en la anécdota y se arrugan en la categoría. Si luchan por el símbolo sin preocuparse por lo que representa es que son tan incapaces los que reponen como los que quitan.

Constatadas las dramáticas obviedades y observado el fracaso de la doctrina emérita, ¿cuáles son los planes? El Gobierno, dentro de su superficial cambio en la política de comunicación, pretende mostrarse más firme y ahora dice que no va a "permitir" lo que antes sólo decía que no iba a "suceder". Como García Margallo, habitual merodeador de la cuestión catalana, está lamiéndose las heridas tributarias, la vicepresidenta ha aprovechado para decir que se usarán "los mecanismos que la Constitución establece", eso sí, "con proporcionalidad". ¿Se refiere al quita y pon de bustos o al artículo 155 –lo más proporcional al desacato de Mas– que no le gusta al presidente del Tribunal Constitucional? Se nos dice que el Gobierno "actuará" para que la ley se cumpla cuando la Generalidad catalana lleva años presumiendo de su inobservancia y no pasa nada.

Pues tenemos muy a mano las consecuencias de actuar como si nada pasara: Navarra es hoy lo quería ETA. Mató para conseguirlo. Pero, ¿cuál es el mensaje unánime de la clase política, Gobierno incluido, al ciudadano? Que hemos vencido al terrorismo con el Estado de Derecho. Quizá la familia de Jesús Ulayar o de Tomás Caballero o de tantos otros navarros como españoles no opine lo mismo. Recordemos cuando se hablaba de los precios que jamás pagaría un gobierno en una negociación con terroristas. Uno de ellos era Navarra; otro, los presos. Pagados están ambos desde el mismo instante en que se admitió a ETA como partido político rechazando las pruebas en contra de la Guardia Civil, de algunos jueces y fiscales y de un puñado de políticos de verdad. Nunca iba a suceder, eran las orejas de un lobo que jamás cruzaría el umbral del redil. Ahora mismo hay reunión de pastores.

El rey de España ya no espera a Nochebuena para hablar. No sé por qué ha de hacerlo el presidente del Gobierno "a quien corresponde la dirección de la política nacional". Puede ser por miedo al nacionalismo que antaño puso en La Moncloa al PP y al PSOE. O por miedo a la dura ley, pero ley. O lo peor de todo: por miedo a la libertad.

Paz, piedad y perdón
L. B. de Quiros www.vozpopuli.com 25  Julio  2015

El cambio de las denominaciones de calles en Madrid, promovido por el actual equipo de gobierno de la capital de España no es algo baladí. Es la expresión de la voluntad de una parte de la izquierda española de agrietar el pacto de la Transición que se sintetiza en una idea: el cierre de las heridas abiertas por una cruenta guerra civil y por la dictadura del General Franco. La iniciativa representa el espíritu de la ruptura frente al de la reforma que hizo posible convertir España en una democracia y el intento, por parte de algunos, de ganar ideológicamente el conflicto que enfrentó a los españoles hace más de setenta años. Cuando España se encamina hacia la segunda década del siglo XXI, este tipo de planteamientos suponen un ejercicio tragicómico y frívolo ajeno al sentimiento mayoritario de la sociedad española que apostó por la reconciliación nacional, por un país sin vencedores ni vencidos.

Cierta izquierda está empeñada en borrar de la faz de la tierra hispana la memoria de unos y en reivindicar la de otros como si los representantes del bando perdedor en la contienda fratricida tuviesen una indiscutible primacía moral sobre quienes la ganaron. La moderna historiografía ha demostrado con una notable contundencia que el final de aquella lucha incivil no se hubiese traducido en la instauración de un régimen democrático. Los sectores moderados de las dos partes en beligerancia fueron arrumbados por los radicales a medida que aquella avanzaba y nadie dudaba que su final conduciría de manera inevitable a la configuración de un sistema autoritario gestionado bien por la izquierda bien por la derecha. Esta es la triste pero terca realidad, reflejada en los testimonios de prohombres republicanos, entre ellos, por quien era la encarnación viva de la II República, D. Manuel Azaña.

Desde el retorno de la democracia han desaparecido de la mayoría los lugares públicos españoles la casi totalidad de los nombres que simbolizaron la Dictadura. Sin embargo, ese mismo movimiento ha estado acompañado por la concesión de plazas, placas, calles, parques, monumentos o avenidas a personalidades que desempeñaron un papel decisivo en acontecimientos abiertamente contrarios a la legalidad democrática, léase la revolución de Asturias para derrocar al gobierno legítimo de la República; que amenazaron de muerte, ejecutada dos días después, en el Congreso de los Diputados al líder de la oposición monárquica, caso de la Pasionaria o impulsores directos del asesinato a sangre fría de miles de ciudadanos, Santiago Carrillo en la masacre de Paracuellos del Jarama. Cabría extender los ejemplos hasta casi el infinito pero no merece la pena.

Cuando la aniquilación callejera se refiere a los escritores, el sectarismo resulta grotesco. El insigne poeta Rafael Alberti dirigió la famosa cheka del Círculo de Bellas Artes en la que se liquidó a un buen número de “derechistas”. Agustín de Foxá no mató ni a una mosca como no lo hizo Miguel Hernández a pesar de sus loas a Stalin o D. Pedro Muñoz Seca o Azorín quien respaldó desde el inicio el alzamiento militar o Marañón, Ortega o Pérez de Ayala que se exiliaron y apoyaron a los nacionales ante lo que consideraban la deriva fatal hacia el totalitarismo comunista de la República liberal por la que habían luchado. ¿A cuántos de ellos hay que suprimir del escenario público? ¿Con qué criterios?

Desde esa perspectiva, un simple ejercicio de equidad supondría juzgar a todos por el mismo rasero y, puestos a hacerlo, despojar de sus “honores” a cuantos estuvieron implicados en aquel terrible drama. Con una brutalidad extraordinaria, nacionales y republicanos acudieron a las armas para defender su ideal de España. Si se opta por repartir credenciales de héroes o de villanos a los participantes en aquella tragedia, el ejercicio es imposible porque está sujeto sólo a criterios de naturaleza subjetiva, esto es, a las preferencias ideológicas de cada cual. Pero aquí y ahora, el hecho diferencial es que una parte de la izquierda española se siente identificada con el pasado y muestra una lamentable predisposición a buscar en él sus señas de identidad y la inspiración para su acción política. Un ejemplo emblemático de esta actitud es la candidatura que encabezó la actual alcaldesa de Madrid en las últimas elecciones municipales.

La Dictadura franquista durante su larga existencia vivió, entre otras cosas, de una vileza: explotar el miedo a la guerra civil, a un nuevo enfrentamiento entre los españoles. En estos momentos, determinada izquierda recurre a revivir aquel espantoso episodio para arrogarse una especie de superioridad moral frente a un adversario que no existe, frente a un mundo desaparecido. Nada queda de nostalgia del franquismo en la derecha española. No ha logrado abrirse camino en las urnas ninguna opción política que reivindique su legado. Tampoco nadie se reclama heredero de los vencedores, porque todos perdimos entre 1936 y 1975 las libertades y muchos de nuestros padres y abuelos la vida. En los votantes de los principales partidos democráticos se mezclan los descendientes de las dos Españas.

La renuncia a la revancha fue el ánimo que hizo posible el gran acuerdo nacional que supuso la Transición, a partir del cual se abrió el más largo período de libertad y de prosperidad conocido por España. Frente a los crímenes de un bando, siempre es posible contraponer los del otro; frente a las prácticas antidemocráticas de éstos cabe apostillar las de aquellos en una interminable y estéril letanía. Podemos y sus altavoces utilizan con demasiada frecuencia una retórica que rememora la utilizada en la España de los años treinta del siglo pasado, un lenguaje ‘guerracivilista’ impropio de una democracia liberal como lo es la española. Es la única formación política que parece no haber olvidado nada ni aprendido nada. Le guste o no, la Sra. Carmena es solidaria o prisionera de un enfoque contrario a la concordia.

En este contexto hay que recordar el discurso de D. Manuel Azaña el 18 de julio de 1938 que terminaba así: “...cuando la antorcha pase a otras manos, a otros hombres, a otras generaciones...que piensen en los muertos y que escuchen su lección: la de esos hombres que han caído magníficamente por una ideal grandioso y que ahora, abrigados en la tierra materna, ya no tienen odio, ya no tienen rencor, y nos envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna que dice a todos sus hijos: paz, piedad, perdón”. A ver si se enteran...
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Fotografía: ataque sobre posiciones rebeldes en Somosierra, 1936. Mueseo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

¿Nuevas políticas de gobierno o revanchismo institucional?
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 25  Julio  2015

Se supone que nos encontramos en un país democrático, regido por las normas preestablecidas y ajustado a los criterios de servicio a los ciudadanos, de mejora de las condiciones de vida del pueblo y de compromiso de los gobernantes de, sean cuales fueron sus ideas políticas y sus propias convicciones, una vez han accedido al puesto al que se postularon, dejar de pertenecer en exclusiva a una determinado formación o partido, para convertirse en gobernantes para todos los españoles sobre los que ejercen su jurisdicción, sean o no votantes de la lista ganadora.

Sin embargo, apenas transcurridos unos meses desde que tuvieron lugar las elecciones del pasado 24M, cuando los nuevos ocupantes de las alcaldías y de los parlamentos autonómicos, todavía enredados en pactos, exigencias y cesiones para conseguir los apoyos precisos para gobernar, no han tenido la oportunidad de calentar sus sillones o escaños y ya hemos tenido ocasión de ver como, si en los aspectos del desarrollo o puesta en práctica de sus respectivas propuestas y promesas electorales, parece que van dando tumbos, propios de su inexperiencia en la labor de gobierno, sin embargo, sí que van poniendo en marcha una serie de medidas que denotan una falta de respeto, una ignorancia de las reglas del juego, una precipitación de carácter temerario en tomar diversas decisiones y una falta de sentido común, que delatan su deficiente entendimiento y comprensión de lo que es gobernar una ciudad, una región o un país, en el que existan distintas sensibilidades y derechos de minorías que se deben respetar, aunque sólo fuera por deferencia a las ideas de los adversarios políticos y por un bien entendido sentido de la democracia.

Esta prisa, este afán y esta evidente precipitación en pretender contentar a las izquierdas más extremas, mediante la puesta en práctica de medidas de tipo revanchista, como ya ocurrió con los símbolos de la era franquista, incluso con aquellos que nada tenían que ver con la dictadura pero que, por su significación religiosa, su relación con aquellos tiempos o su posible confraternización con aquel régimen, han sido condenados, independientemente de su valor intrínseco como obra de arte o su valor literario, a ser apartados, arrinconados o destruidos, sólo por un desmedido afán de desquite, tanto o más absurdo cuanto ninguno de estos “valientes”, que hoy se dedican a tan absurdo menester tuvo, en su día, el valor y los arrestos de pronunciarse públicamente contra aquel régimen dictatorial.

Tanto la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena como la de Barcelona, Ada Colau, no han podido evitar cometer las torpezas propias de primerizas en las arenas políticas, al confundir el aplicar una política de izquierdas con declarar la guerra a los nombres de las calles que les resultan incómodos, emprendiéndola con los monumentos, obras de arte o esculturas que, a su cerril juicio y a su fanatismo de izquierdas, les resultan ofensivos y les recuerdan otras épocas de la Historia en la que, sus correligionarios, fueron obligados a rendirse y a pagar por los crímenes que cometieron, amparándose en un régimen republicano que fue incapaz de parar o, incluso, llegó a fomentar, los disturbios de unas masas de asesinos que causaron el terror y llenaron las calles de los muertos de sus adversarios políticos, asesinando y robando, amparándose en lo que fueron los crímenes contra la “burguesía” de su modelo, los bolcheviques rusos.

Resulta de todo punto rechazable que, en el Ayuntamiento de Cádiz, el miembro de Podemos y alcalde, J.M. González “Kichi”, permita que en las reuniones municipales para tratar los temas del orden día, la sala de sesiones se convierta en un verdadero caos donde se insultan, se incumplen las formas y se olvidan las responsabilidades que los nuevos ediles, evidentemente poco preparados para la tarea que tienen encomendadas, confunden la sala donde deben afrontar los problemas de la ciudad con una tertulia de “cafetín” donde, entre cervezas y copeo, los tertulianos “arreglan las españas” . Choca que lo más urgente, lo imprescindible y lo que más demanden los ciudadanos de Barcelona y Madrid sea, para estos nuevos gobernantes, el que algunas calles con nombres de personajes históricos cambien su denominación por la de personajes “tan ilustres” como el del señor Cerolo, recientemente fallecido, cuyas principales actividades conocidas fueron el apoyar a los gay y lesbianas y organizar estas fiestas horteras y de tan mal gusto del llamado “orgullo gay”, a las que nos vemos sometidos el resto de ciudadanos.

Por su parte, la señora Colau, correspondió a la efusiva salutación con la que su SM el rey Felipe VI la recibió, con la retirada precipitada del busto de don Juan Carlos I, su padre, que presidía el Salón de Plenos del Ayuntamiento de la ciudad condal. El argumento de que tenía que revisarse la colección de símbolos que colecciona dicho municipio, no implica que, preventivamente, antes de que se realice el mentado estudio, se retire el busto del anterior Jefe de Estado una persona a la que España le debe respeto y agradecimiento. Claro que de esta señora, de decisiones tan “espontáneas” y de tan poco sentido común, no debemos extrañarnos si nos atenemos a su preparación para el cargo que ostenta o a su currículo de los años anteriores a su meteorítico ascenso, veremos que, aparte de su dedicación exclusiva a sus actuaciones como activista, sus conocidos comportamientos contra las leyes y las instituciones, poco o nada se puede encontrar que justifique el cargo que ocupa en la actualidad.

Nos hemos resistido, durante mucho tiempo, a aceptar las similitudes de lo que está sucediendo en estos municipios ocupados, casi “manu militari” por estos antisistemas reciclados en políticos, este tipo de algaradas y comportamientos impropios; desconocidos, afortunadamente, para España desde hace más de 75 años, gracias a que nos libramos de caer en manos del comunismo de los frentes populares extendido por una parte importante de Europa y nacido en España por el triunfo de las izquierdas coaligadas, en las votaciones de febrero de 1.936, con sus letales consecuencias para aquella pobre nación abandonada de la mano de Dios. Sin embargo, no queda más remedio que rendirnos a la evidencia, que aceptar lo que ya resulta imposible desconocer y denunciar, para aquellos que no lo hubieran vivido y los que no conozcan la verdadera Historia de aquellos años 30 del siglo pasado, engañados por los que han pretendido tergiversar la verdad, construir sus episodios apócrifos de lo que sucedió en las calles y las instituciones de aquella época, por medio de la, mal llamada, Memoria Histórica e ignorar las verdaderas causas, los motivos y episodios, de tal gravedad y trascendencia, que fueron los que dieron lugar a que el general Franco cruzara el estrecho de Gibraltar con sus tropas el 18 de julio de 1.936.

Entonces las instituciones, como empieza a suceder ahora, fueron invadidas por el populacho, que pronto desautorizó a los verdaderos representantes elegidos en las urnas para ir supliéndolos al mando de las cárceles, los ayuntamientos, los sindicatos y los cuarteles; siendo el principio del caos, la falta de disciplina y los desórdenes públicos como lo que sucedió en Barcelona con las famosas “milicias antifascista” que decidieron tomarse la Justicia por su mano, ahorrándoles mucho trabajo a jueces y tribunales, convirtiéndose en jueces sumarísimos de las personas a las que detenían, a las que juzgaban, condenaban y ejecutaban sin que les dieran tiempo a defenderse. Claro que, a estos procedimientos tan rápidos, ellos los justificaban denominándolos como “justicia del pueblo”. Ahora ya vemos como estos jefecillos que se han hecho notar al frente de las famosas “asociaciones de vecinos”, verdadero cáncer de las ciudades, se los recluta para formar parte de las listas de candidatos para Barcelona en las elecciones del 27 de Septiembre. En este caso se trata de un tal Lluís Rabell, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB) que será el número uno de la candidatura de “Cataluña sí se Puede” que aglutina a Podemos, ICV y EUiA. Estas han sido las consecuencias de jugar con las urnas como si se tratara de un medio inofensivo para castigar a los partidos tradicionales y, en especial, al PP por haber sabido sacar a España de su grave situación, algo que a las izquierdas españolas no le pueden perdonar y, por ello, han puesto toda la carne en el asador para desacreditarlo y destruirlo.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, no nos queda más remedio que llamar la atención sobre unas circunstancias que, de persistir y empeorar, es obvio que va a tener consecuencias nefastas para España y los españoles. Quien avisa no es traidor.

Darío Villanueva: «El monolingüismo cada vez tiene menos sentido en la sociedad»
El director de la RAE revela que el nuevo Diccionario de referencia será el digital y hará matizaciones a algunas acepciones polémicas, como la de la palabra "gitano"
Javier Armesto Redacción / La Voz  25  Julio  2015

Cuando todo parece desmoronarse, es reconfortante saber que hay instituciones como la Real Academia Española, que vela por la pervivencia de un idioma que une a más de 500 millones de personas. Darío Villanueva (Vilalba, 1950) representa a la perfeccción el espíritu de la institución que dirige, amable, educado y erudito.

-¿Español o castellano, cuál prefiere?
-Para mí son dos términos absolutamente sinónimos. Son palabras que tienen historia distinta, castellano habla del origen de la lengua y español habla de la realidad que esa lengua alcanzó a partir de un determinado momento. En América lo usan indistintamente, incluso en las propias constituciones.

-Desde 1713 solo ha habido 30 directores en la Academia. Sucede usted en el cargo a nombres como el duque de Rivas, Menéndez Pidal, Dámaso Alonso, Lázaro Carreter. Es abrumador, ¿no?
-Muchísmo, se me encoge el ombligo cuando pienso en todos estos nombres, algunos de los cuales los conocí y los traté, de modo muy especial Fernando Lázaro Carreter y el propio Dámaso Alonso. Son figuras de una categoría intelectual y unos filólogos de primera, y yo a su lado me considero muy poca cosa.

-¿Cómo van las finanzas de la RAE? Sorprende que se pusiese en cuestión el futuro de una institución como esta, que vela por el futuro de una lengua que representa a un país y que hablan 560 millones de personas.
-La Real Academia Española tiene un presupuesto de unos 7 millones de euros al año. La plantilla es de 70 personas, que son la mayoría filólogos, linguistas, informáticos o personas de administración y de servicios. Nunca ha sido manirrota, los académicos no son funcionarios, reciben unas dietas por cada una de las sesiones de trabajo a las que asistan. La Academia ha sido más bien parca en sus gastos, pero es cierto que desde hace tres ejercicios el presupuesto está descompensado, hay un déficit de unos dos millones de euros al año. La Academia no tiene deudas porque de la época buena tiene recursos. ¿A qué es debido este desequilibrio? Pues procede de las tres fuentes de financiación que tiene la Academia. En primer lugar recibe una asignación del Estado, como el resto de las academias, que cuando las cosas estaban bien no era más del 50 % de la financiaciación de la Academia, pero en estos tres años ha bajado un 60 %. La segunda fuente de financiación son sus propias obras, gramáticas, diccionarios, ortografías, obras literarias, etcétera, y el sector editorial está experimentando también una crisis muy considerable. Por ejemplo, en los últimos años hemos producido muchísimo, hemos publicado una gran Gramática con casi 4.000 páginas y luego una versión intermedia y otra escolar; hemos hecho una Ortografía, también con versiones intermedia y escolar; hemos hecho un Diccionario de Americanismos y el año pasado hemos presentado la vigésimo tercera edición del Diccionario. Sin embargo, las ventas de todas estas obras son muy, muy inferiores a las de ediciones anteriores. Y en tercer lugar hay una Fundación pro Real Academia Española, que se constituyó en el año 1993, impulsada por el rey Juan Carlos I y por el presidente del Gobierno Felipe González. Es una fundación que tiene un capital, cuyo presidente ejecutivo es el presidente del Banco de España, pero la aportación que esa fundación hace a la Academia viene de los beneficios financieros de su capital, y eso también en los últimos años ha experiementado bajas. En consecuencia, sumando estas tres situaciones el resultado es ese déficit y lo que estamos es intentando salir de él sin necesidad de endeudarnos, porque tenemos recursos propios, a través de un plan estratégico, buscando la rentabilización no ya de los productos tradicionales, sino del gran impacto que tienen en la Red. Por ejemplo, el Diccionario está en la Red y estamos teniendo este año una media de 45 millones de consultas al mes; lo que estamos intentando es alguna vía de rentabilizarlo por la vía del patrocinio.

-¿Tenemos ya patrocinador para el Diccionario?
-Estamos en conversaciones avanzadas. La página será muy limpia, uno visualizará exactamente lo mismo que ahora y por supuesto el logo de la Real Academia Española, pero habrá un espacio en donde aparecerá el logo y la referencia de la patrocinadora. Pero no interrumpirá el acceso a la información, porque hay formas de publicidad en Internet donde primero viene la publicidad y hay que ir deshaciéndose de ella para llegar al contenido. En este caso, no, el pantallazo ya nos ofrecerá todo y de manera limpia, sin que se mezcle la parte de referencia del patrocinador y la de información, que por cierto estará muy mejorada. La versión nueva del Diccionario en la Red va a tener muchas más prestaciones.

-¿El patrocinador será un empresa española o hispanoamericana?
-Por el momento nos estamos moviendo con empresas españolas que tienen vocación americana.

-¿Cómo se ha adaptado la RAE a la revolución digital?
-Acabamos de recibir dos premios, el Premio a la Mejor Página Web en el Ámbito Cultural, y otro que se entrega en el Ministerio de Industria, el Premio España Digital 2015. Claro que estamos haciendo mucho, no desde ahora, la Academia fue pionera a final de los años 80 en empezar a utilizar los recursos informáticos, lo cual es comprensible porque los diccionarios, las gramáticas y las ortografías se hacen a base de bases de datos, y antes eran ficheros y el mundo informático proporcionó una manera mucho más ágil y económica de manejarlos y procesarlos. Ahora viene el segundo salto, que es la revolución digital; si lo primero nos ayudó para el trabajo que hacemos, lo segundo nos está ayudando mucho para la difusión del trabajo que hacemos. El Diccionario nunca en su historia de 300 años ha tenido tanta influencia en el idioma como tiene ahora gracias a ese número de consultas millonarias. Que incluso yo he comprobado que son consultas que se hacen en ámbitos totalmente informales, personas que están comiendo o charlando y tienen una duda o una disputa sobre una palabra y a través de un teléfono móvil lo consultan. Cuando hace diez años pusimos el Diccionario en la Red, de manera gratuita, fue una decisión bastante controvertida, porque se nos dijo que era tirar piedras contra nuestro propio tejado; yo creo que sin embargo fue un gran acierto, porque nos posicionamos en el ámbito de los diccionarios digitales en un lugar privilegiado. En noviembre tuvimos un simposio sobre el futuro de los Dicionarios en la era digital, vinieron los grandes editores de diccionarios europeos, el Duden alemán, el Zingarelli italiano, el Oxford, etcétera, y nos dijeron que el mercado de la lexicografía había experimentado un descenso del 60 % en los últimos años. Es decir, el Diccionario como libro está pasándolo mal, no digamos lo que está ocurriendo con las enciclopedias, quién compra hoy grandes enciclopedias de 30-40 tomos.

-¿Qué opina de la polémica intención del Ayuntamiento de Madrid de retirar las calles dedicadas, entre otros, a insignes escritores como Cunqueiro y Julio Camba?
-Por lo que yo sé todavía no hay decisión. Creo sinceramente que eso es un desatino, porque estamos hablando de grandes referencias literarias, son escritores a los que se les ha dado una calle, que es una manera de honrarlos simplemente por su condición de escritores, no por ninguna otra condición. Por lo tanto ese revisionismo, a estas alturas, la palabra mejor que encuentro para definirlo es desatino.

-Otra polémica es la que se genera alrededor de determinadas palabras, como "gitano", pero usted ya ha dicho que la corrección política es otra forma de censura.
-El idioma está, como decía Aristóteles, en la política; las palabras sirven para lo justo y para lo injusto, sirven para lo conveniente y para lo que no lo es. Las palabras están para ser corteses, pero también para ser canallas, están para elogiar pero también para insultar. No podemos hacer un Diccionario censurado en donde todas las palabras malas no estén. Y el Diccionario no inventa jamás palabras y acepciones, nada de lo que está en el Diccionario es invención de la Academia, es algo que está vivo en el habla y que está además amparado por muchísimos textos de toda la literatura y del periodismo y de la comunicación ordinaria. Y en segundo lugar, el que una palabra esté en el Diccionario no significa que la Academia la bendiga, la promueva o la publicite. Es cada persona la que con su criterio y con su educación tiene que saber qué palabras se pueden o deben usar y cuáles no. En definitiva, el Diccionario no es más que un archivo y la lengua se manifiesta en acto mediante la comunicación y la expresión que cada individuo realiza en función de ese gran archivo que existe, pero ese archivo tiene que contener todo lo que realmente está en el idioma.

Pero vamos a hacer algo. Las últimas sesiones de los jueves, y además con muy buen resultado, estuvieron dedicadas a configurar lo que va a ser la siguiente edición del Diccionario, y uno de los temas que tratamos fue este y tomamos la decisión de que en este tipo de palabras que manifiestamente hieren sensibilidades de manera justificada, el nuevo Diccionario introducirá alguna fórmula precisamente para dar a entender que son palabras con ese marchamo negativo, para advertir, por si no lo supiera ya el lector del Diccionario, que resulta ofensiva y discriminatoria.

-¿Cómo son las reuniones plenarias de la RAE los jueves?
-Por la mañana hay una sesión de una comisión reducida de nueve miembros, que es la comisión delegada para el Diccionario, es la comisión última que ve los acuerdos relacionados con el Diccionario, dura tres horas. Después de la comida hay la junta de gobierno, y a las seis hay cinco comisiones simultáneas en las que estamos distribuidos los académicos, en cada una de ellas hay un lexicógrafo profesional, que también trabaja sobre el Diccionario. Y a las siete y media viene la sesión plenaria: hay algunas, fijadas de antemano a lo largo del año, para asuntos gubernativos y económicos, pero el resto están dedicadas a los asuntos propios de la Academia que son fundamentalmente discusiones relacionadas con la lengua. El Diccionario es lo que más tiempo nos ocupa, pero también aspectos relacionados con la gramática y con la ortografía. Son sesiones muy vivas, en las que hay un programa de trabajo, pero en donde cada académico puede introducir cualquier papeleta de una palabra que él considera que debe ser revisada o introducida en el Diccionario. Son debates interesantísimos a causa del perfil de las personas que componen la Academia, porque están grandes escritores, linguistas, filólogos y personas de formaciones diferentes, economistas, juristas, historiadores, filósofos, médicos, arquitectos, médicos, científicos, etcétera. Cada uno tiene su perspectiva y son discusiones muy vivas, se aprende mucho y se mantiene un aire de gran cortesía.

-La creciente presencia de Internet y la informática ha hecho que la RAE reconozca términos como "tuit", "chatear", "wifi"... ¿Veremos "guasap" y "selfis"?
-"Selfi" ya ha sido objeto de debate y hemos decidido esperar. Esto es una manifestación más de uno de los problemas básicos que la Academia trató desde que se creó, que es el de los extranjerismos. La influencia de palabras de otra lengua sobre la lengua española. La Academia nació en 1713 por la preocupación que entonces había en relación al francés, que era la lengua de predominancia. Hoy en día es el inglés y las culturas, como es el caso de la anglosajona, que tienen una gran productividad en inventos y nuevas tecnologías no solo nos exportan los objetos y mecanismos, sino que también mandan las palabras con ellos. Y eso obliga a un trabajo continuo, a veces esos envíos pueden ser traducidos al español y otras veces no. En el siglo XIX, el ferrocarril trajo un montón de palabras que son anglicismos y algunas galicismos. Ahora está ocurriendo con las nuevas tenologías. Nosotros vamos adaptando las que se consolidan y en otros casos esperamos, porque hay palabras y prácticas que son somo globos, suben muy rápido pero luego se desinflan. Luego también hay que darse cuenta de que la tecnología avanza con tanta rapidez que hay cosas que en este momento están muy vivas y que en un año pueden estar completamente olvidadas. Por ejemplo, el WhatsApp está desplazando otros tipos de comunicación, como lo que eran los SMS. Y yo recuerdo la palabra "módem", que está en el Diccionario, y hoy en día el módem no existe ya porque la transferencia entre lo analógico y lo digital ya no se hace a través de un módem sino de otros circuitos dentro de los ordenadores o de los sistemas de comunicación. Y sin embargo, ahí queda en el Diccionario, porque también tiene que servir para que el usuario encuentre palabras que ya no están en el uso común pero que en algún momento lo tuvieron, porque hay textos de esa época en donde la palabra aparece y el que no sabe lo que significa lo encuentra en el Diccionario. Nuestro Diccionario pretende hacer ese servicio desde el año 1500.

-¿Una palabra se puede caer del Diccionario?
-Sí. Esto va a cambiar precisamente ahora con lo digital. El Diccionario libro tiene el condicionamiento del espacio, tiene la cabida que tiene, igual que un periódico tiene la cabida que le da el número de páginas y de matrices que cada página tenga. En la última edición del Diccionario cambiamos el formato, son 2.300 páginas y tenemos 20 millones de matrices, eso nos permitió incrementar el número de palabras, que son ya 93.000, en el anterior eran unas 87.000. Si queremos meter cosas nuevas, tenemos que quitar cosas antiguas para que dejen espacio. Pero ahora, el Diccionario que ya estamos empezando a diseñar ya se va a construir desde su origen desde una planta digital. El Diccionario digital no tiene problema de espacio, porque el espacio es completamente libre, de modo que en él podrá estar todo lo que se quiera meter e incluso se podrá, mediante las conexiones hipertextuales, relacionar el Diccionario con otras bases de datos lingüísticas, por ejemplo de la lengua de los oficios, de las profesiones, las distintas ciencias, etcétera.

-O sea que el Diccionario digital tendrá más contenido que el de papel, será el de referencia.
-Sí, claro. Hasta ahora el Diccionario era un libro que desde el año 2005 se digitalizó; a partir de ahora será exactamente al revés. Va ser un Diccionario digital del que haremos libros, en plural, haremos ediciones, con una dimensión estratégica pensada. Por ejemplo, La Voz de Galicia es un periódico que desde hace muchos años implantó un procedimiento de enorme éxito y es que siendo un periódico está adaptado luego, a través de distintas ediciones, a los distintos territorios que cubre. Pues algo semejante a eso se puede hacer también con los diccionarios: sobre el el gran diccionario digital luego se puede hacer una edición pensada en Argentina, otra pensada más en Bolivia o incluso una edición pensada más para los profesionales de la economía y de la empresa, otra pensada más en los estudiantes de Humanidades, etcétera.

-¿Quiere eso decir que el nuevo Diccionario digital incluirá muchas palabras que ahora no están y que a lo mejor proceden de países hispanoamericanos?
-Sí, por supuesto, aunque en eso el Diccionario actual tiene una presencia americana enorme, y aparte hemos hecho un Diccionario de Americanismos, que lo hemos publicado en el año 2010. Y para esta edición hemos cruzado el Diccionario de Americanismos con el Diccionario de la Lengua Española para ver qué americanismos que tenían mucha fuerza tenían que incorporarse. Nosotros sabemos qué palabras son las más consultadas en el Diccionario. En la primavera del año 2012, hasta entonces la palabra más consultada era "cultura" y de repente aparece "majunche". Los informáticos chequearon para comprobar que no era un error y era cierto. Descubrimos la razón de ser: había empezado la campaña electoral en Venezuela para las presidenciales y el candidato Chávez al candidato Capriles nunca lo llamaba por su nombre, lo llama "el majunche". Y majunche es un insulto venezolano, como "boludo" o "pelotudo" en Uruguay o en Argentina, y esa palabra está en el Diccionario de la Lengua Española, por eso la gente iba a buscarlo y lo encontraba.

-Recientemente ha estado de gira en Estados Unidos. ¿Cómo va la evolución del español en ese país?
-En este momento en Estados Unidos hay una minoría que ya es la mayoritaria de 50 millones de hispanos. Esto no quiere decir que ya sea el segundo país hispanohablante del mundo. El primero es México, que tiene unos 115 millones, España 47... Porque de esos 50 millones de hispanos de Estados Unidos solo hablan español unos 37,5 millones. Aparte, en Estados Unidos hay un fenómenos que a veces se le da más importancia de la que realmente tiene, que es el fenómeno del spanglish: no es una lengua, son muchos modos de hablar híbridos mezclados como el portuñol, que se dan en distintas comunidades de personas de procedencia hispana pero radicadas en Estados Unidos. Pero el gran asunto allí no es el spanglish, sino que la minoría hispana ya se está convirtiendo en la mayoritaria y sobre todo está creciendo en su estimación social, fuerza política y en niveles de renta y de posicionamiento en el conjunto de la sociedad. Y esto lo demuestran datos importantes. Hay una cadena que se llama Univision que en algunos momentos del día tiene más público que cualquiera de las cadenas que hablan en inglés. Y en el mundo del espectáculo, del deporte, de la empresa, de la política está empezando a perder el estigma del hispano como el emigrante pobre y a veces tambén ilegal. Esto está beneficiando la consideración del español extraordinariamente, ahora el saber español tiene prima, incluso dentro del mercado del empleo, las empresas aprecian como un mérito considerable que sus trabajadores puedan hablar español. Y esto está produciendo, aparte de que en Estados Unidos hay muchísimos estudiantes anglos que estudian español, el fenómeno de que hay muchos hispanos de segunda generación que habían perdido el español porque querían librarse de él para romper con el estigma que ahora lo están estudiando, porque se han cambiado las tornas.

-¿Y qué opina el director de la RAE del déficit en conocimiento de idiomas, especialmente inglés, por parte de los jóvenes españoles?
-Me parece francamente muy mal. Yo soy filólogo y por lo tanto amo todas las lenguas, y todas son instrumentos prodigiososos de comunicación, el monolingüismo cada vez tiene menos sentido en la sociedad en la que vivimos. Todo apunta a que las comunidades se enriquecen con el uso de su lengua o sus lenguas, pero también con el uso y el conocimiento de otras. El inglés ganó la Segunda Guerra Mundial, antes no era la lengua de la ciencia, que era el alemán, ni tampoco la de la diplomacia, que era el francés. Pero la Segunda Guerra Mundial cambió por completo el panorama y hoy ejerce una predominancia que a veces resulta casi abusiva.

-Como antiguo rector de la Universidad de Santiago, es usted buen conocedor de la situación universitaria y de la educación en general. ¿Podemos ser optimistas?
-Yo soy una persona con un talante bastante optimista, pero en relación con la pregunta que me hace este talante me sirve de poco en estos momentos. Tenemos un problema grave con la educación en general. La educación tiene que ser un tema de Estado, de gran consenso y de una gran estabilidad. La mejor ley de educación es la ley que dura mucho tiempo, porque eso le da consistencia a la manera en que educamos a las generaciones conforme a unas pautas que por supuesto tienen que ser democráticas, civilizadas y basadas en los principios más nobles de la convivencia social. Lo contrario a eso es el sistema educativo cuando se somete a avatares de tipo ideológico, a luchas de partido y a cambios continuos según las distintas legislaturas. Desfortunadamente creo que eso es lo que nos ha ocurrido en los últimos tiempos. En cuanto a la univesidad me preocupa un cuestión: cuando yo era rector procuré luchar contra la burocratización de la administración universitaria; a mí ahora lo que me preocupa es que no veo que se haya desburocratizado la administración y sin embargo lo que se está burocratizando a marchas forzadas es la docencia y la investigación. Y todo ello unido a una disminución de fondos para la investigación que nos está haciendo perder posiciones y talentos, estamos continuamente exportando a algunos de nuestros mejores jóvenes que por falta de recursos para la investigación se tienen que incorporar a equipos de otros países. Eso es una ruina total, es perder un capital humano que ha sido preparado con unas inversiones que hemos hecho todos los españoles a través de los presupuestos.

-¿Qué le pareció la búsqueda de los restos de Cervantes?
-La Academia siempre estuvo a favor, de hecho en el siglo XIX el marqués de Molín, que era el director de la Academia en 1870, hizo un estudio histórico para demostrar que los restos mortales de Miguel de Cervantes no habían salido nunca de la iglesia de las Trinitarias. Está documentado perfectamente que fue enterrado allí el día 23 de abril de 1616, lo que pasa es que luego la iglesia fue objeto de muchas modificaciones y eso removió los enclaves funerarios que había. Ese estudio del marqués de Molíns ha sido el fundamento histórico para una operación que se ha hecho con todo el rigor con la ayuda de tres elementos científicos: el georradar, la arqueología y la ciencia forense. El que ha acreditado el resultado final ha sido Francisco Echevarría. Lo mínimo que puede hacer un país serio es identificar claramente el lugar donde reposan los restos del escritor más importante de su literatura, como ocurre con Dante en Italia o con Shakespeare en el Reino Unido.

-¿Y qué me dice de la versión del "Quijote" adaptado al lenguaje actual?
-La Academia hizo el año pasado una versión a cargo de Arturo Pérez Reverte que es un encargo que el Gobierno le hizo a la Academia en el año 1920, cuando se celebró entonces el centenario de la primera y la segunda parte de El Quijote. Hubo un real decreto en el que instaba a la Academia a hiciese dos ediciones, una popular y escolar y otra crítica y erudita, y hemos hecho las dos. La primera la ha hecho Pérez Reverte y la otra la acabamos de presentar hace unas semanas, es la de Francisco Rico, una edición monumental en dos tomos. Me parece que todo lo que sea acercar con respeto, con cuidado y con rigor un texto como el Quijote a los lectores de hoy es bienvenido, porque además eso no es incompatible con el hecho de que esos mismos lectores luego puedan acudir a la versión original. Además, la versión que ha hecho Francisco Rico está llena de anotaciones que ayudan a comprender los términos que pueden resultar un poco más difíciles. Me alegra mucho que con motivo del cuarto centenario de la segunda parte del Quijote se hayan producido estas tres versiones.

-¿Cuál es su opinión sobre la crisis de Grecia, cuna de la cultura europea?
-A mí no me cabe en la cabeza la idea de Europa sin Grecia. Todo lo que ha estado ocurriendo no cabe duda de que tiene un marchamo económico y político, pero no olvidemos nunca que el propio nombre Europa viene de la cultura, de la mitología, es un ámbito histórico-cultural. Por lo tanto, sigo todo lo que está sucediendo con profunda preocupación y eso que se llama el "Grexit" me deja estupefacto. Bien es cierto que una cosa es que Grecia esté en el sistema monetario del euro y otra cosa es que salga de Unión Europea, hay países que están en la Unión Europea y no en la monetaria, pero Europa sin Grecia no se puede entender.

-¿Qué hace un director de la Real Academia Española en verano?
Procuro descansar aquí en Galicia, no viajo nada. Soy algo deportista, juego al tenis, aprovecho también para escribir algunas cosas que durante el resto del año no tengo tiempo para hacer, pero sin abusar demasiado. Lo que hace todo el mundo: estar con la familia, ordenar parte de mi archivo y de mi biblioteca, que están en Vilalba, mi villa natal, y disfrutar del mar en la zona de Baiona.

-Y supongo que leer el periódico...
-Sí, yo leo cinco periódicos todos los días, es una práctica de siempre y si no lo hago me falta algo. La Voz está entre ellos, siempre lo ha estado y lo sigue estando.

Concierto
Scorpions se atreve con una gigantesca bandera española en Barcelona
El sorprendente gesto del grupo heavy alemán sobre el escenario de Santa Coloma de Gramanet fue recibido con división de opiniones
Redacción www.lavozlibre.com 25  Julio  2015

Barcelona.- Ni el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, hubiera osado a tanto. La banda alemana Scorpions actuó este jueves en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona), en el marco del Rock Fest, y se atrevió a exhibir una gigantesca bandera española en el escenario mientras tocaban uno de sus míticos temas.

En pleno debate separatista, el gesto de Scorpions, que saben que Cataluña pertenece a España, fue recibido con división de opiniones: desde la indiferencia hasta pitidos y también aplusos de parte del público.

Scorpions es una banda alemana de hard rock y heavy metal fundada en Hannover en 1965. A lo largo de sus 50 años de carrera, han publicado decenas de álbumes de estudios, sencillos, álbumes en directo, recopilaciones y DVD en vivo. Además han recibido varios premios y condecoraciones, que los convierte en la banda de rock más exitosa de Alemania y muy reconocida a nivel internacional.

El catalán vuelve a ser obligatorio para los funcionarios en Baleares
El Gobierno liderado por el PSOE acuerda rescatar esta exigencia
DANIEL ÁLVAREZ Palma www.elmundo.es 25  Julio  2015

El nuevo Gobierno balear, una coalición formada por el PSOE y el grupo nacionalista de Més con apoyo externo de Podemos, empezó la legislatura con el "entierro" del modelo de trilingüismo en la enseñanza que trató de implantar el PP la pasada legislatura. Una medida que abre de nuevo la puerta a la inmersión en catalán si así lo deciden los centros educativos, e inicia una nueva reforma legal para volver a exigir los títulos acreditativos de conocimiento de lengua catalana a sus funcionarios.

La primera mayoría de partidos de izquierdas en Baleares incluyó ambas medidas en su pacto de gobernabilidad, y echará atrás la modificación de la Ley de Función Pública aprobada la pasada legislatura por el PP de José Ramón Bauzá -ya ex presidente de los 'populares' de las islas tras dimitir-, de manera que el conocimiento del catalán dejará de ser un mérito en el acceso a la Administración autonómica y volverá a ser un requisito. En su reforma, que llevó adelante en solitario entre fuertes críticas de la oposición y algunas a nivel interno, el PP mantenía la exigencia del catalán como excepción en todos los puestos de atención al público.

El Gobierno que preside la socialista Francina Armengol acordó ayer iniciar la tramitación del nuevo anteproyecto de ley asegurando que pretende "garantizar" la atención en catalán a los ciudadanos, y que ello no implicará dejar de dirigirse en castellano a quien se exprese en esta lengua ante la Administración. La medida entrará en vigor previsiblemente a finales de año o principios del próximo. Afectará a la Administración autonómica, consejos insulares y ayuntamientos, una vez sea aprobada por el Gobierno balear y después por el Parlamento, donde PSOE, Podemos y Més suman los 34 escaños que les han permitido desbancar al PP (20), el más votado en las elecciones pero sin opción posible de lograr mayoría con otro partido -ni el PI (3) ni Ciudadanos (2)-.

La decisión forma parte del acuerdo entre los socios de la izquierda, que la incluyeron en su apartado de medidas en aras del "diálogo" y la "radicalidad democrática" frente al "autoritarismo" del PP, dice el documento suscrito por el PSOE, Podemos y Més. Para que la Administración pueda ser "más práctica, ágil y cercana al ciudadano en un marco de confianza ética y de mayor eficiencia y transparencia", debe hacer posible "el uso y el fomento del catalán en todas sus instancias", asegura el Gobierno balear.

La lengua catalana, dice, vuelve con esta medida "al lugar que le corresponde"; y "debe estar presente en los diversos ámbitos de uso oficial de la Administración, de los medios de comunicación de masas, de la escuela y de la vida social en general". Otro de los compromisos adoptados por el PSOE, Podemos y Més es recuperar las ayudas por el uso del catalán en publicaciones y en la rotulación.

Rescatar la exigencia del catalán a los funcionarios supone la vuelta a la "normalidad que había existido siempre en la comunidad", dijo ayer Armengol en Madrid tras ser recibida en audiencia por el Rey. La presidenta balear destacó que el Estatuto dice que en Baleares hay "dos lenguas cooficiales y una lengua propia que es el catalán" y que es "lógico" que los ciudadanos del archipiélago puedan ser atendidos "en cualquiera de las dos lenguas cooficiales".

En su encuentro con Felipe VI, la líder del PSOE balear pidió respeto a las "identidades y singularidades" de las comunidades autónomas para que todas se sientan parte de España; apostó por "avanzar hacia un Estado federal" y aprovechó para reivindicar una nueva financiación ante los "graves problemas" de Baleares con el actual sistema.

todos los países superan el máximo establecido
Sin intención de cancelar las deudas
www.elconfidencial.com  25  Julio  2015

El incremento de los niveles de deuda pública ha sido la norma en todos los países occidentales desde el inicio de la crisis. Para reducir dicho nivel de deuda es imprescindible acabar con los déficits

Hoy en día no existe en la práctica totalidad de los gobiernos occidentales la mínima intención de reducir la deuda púbica, de cancelar deudas; solamente se pretende refinanciarla de forma permanente. 

El incremento de los niveles de deuda pública ha sido la norma en todos los países occidentales desde el inicio de la crisis. Para reducir dicho nivel de deuda es imprescindible, primero, acabar con los déficits públicos y, posteriormente, generar superávits. Nada más lejos de la realidad. Mientras siga habiendo déficits públicos seguirá incrementándose la deuda pública en nivel absoluto, aunque en términos de PIB pueda dejar de hacerlo. 

La actuación de los principales bancos centrales, Banco de Japón, Reserva Federal, Banco de Inglaterra y BCE, comprando ingentes cantidades de bonos soberanos directamente, o prestando a los bancos a tipos mínimos para que estos a su vez compren la deuda pública, ha creado la ilusoria percepción de que la deuda pública no se cancela nunca, sólo hay que refinanciarla. Si en el momento de su vencimiento no hay inversores dispuestos a adquirir nuevos bonos soberanos, entonces el banco central correspondiente lo hará o financiará a los bancos para que sean ellos quienes lo hagan en su lugar.

Para reducir la deuda es imprescindible acabar con los déficits públicos y luego generar superávits

Una vez dados los primeros pasos para la puesta en marcha del tercer rescate a Grecia, surge la controversia sobre la sostenibilidad del nivel de deuda griega y la eventual necesidad de una quita. Dado el actual nivel de pagos por intereses de la economía helena, cabe poner en duda dicha necesidad de alivio en el principal de la deuda. Los dos rescates anteriores incluían un largo periodo de carencia y una extensión de los vencimientos. 

El FMI no puede participar en un rescate si considera que el nivel de deuda pública de un país no es sostenible. A su vez, las normas del BCE no permiten realizar una quita a la deuda soberana de un Estado con el organismo. La solución, previsiblemente, será renovar la deuda con un aplazamiento a larguísimo plazo de los vencimientos y unos tipos de interés ínfimos. 

Los niveles de deuda pública de todos los países del euro, incluido Alemania, se sitúan muy por encima del límite máximo establecido en el examen de entrada en el euro de finales de los noventa (60% del PIB). Los Estados europeos se han acostumbrado a vivir altamente endeudados, sin que exista una intención de repagar dichas deudas, sino solamente de refinanciarlas con la inestimable ayuda del BCE. 

Cada vez es mayor el nivel de deuda pública que se considera deuda estructural o permanente, pero la deuda no puede crecer de forma indefinida. A su vez, los tipos no estarán siempre en los bajos niveles actuales. Cuando suban se convertirán en una pesada carga que lastrará el crecimiento.

Es fácil entender por qué cada vez más inversores se sienten más seguros adquiriendo bonos corporativos en lugar de deuda pública. 


******************* Sección "bilingüe" ***********************
Ryanairización

Eduardo Arroyo  El Semanal Digital 25  Julio  2015

Los que tenemos alguna edad sabemos que hace unos cuantos años era imposible viajar por 5 euros al otro lado de Europa. Gracias a "Ryan Air" esto tiene sus ventajas para alguien realmente culto, que conoce en profundidad lo de los demás desde el conocimiento de lo propio. Desde esta perspectiva la aerolínea irlandesa es una bendición, pero también tiene un lado oscuro. La bajada de los precios ha permitido a cualquiera cambiar de continente durante un fin de semana.

Pregúntele a cualquiera cuales son sus aficiones e invariablemente responderá vaciedades como "conocer gente" o "viajar", dos de las señas de identidad más precisas del moderno hombre-light; ese sujeto insustancial, sin fuste, que acelera su vida a golpe de línea "low cost" como manera de evitar la introspección que le asomaría al abismo de su ridícula existencia. Esto es lo que, gracias a mi amiga Beatriz, he sabido que puede llamarse "Ryanairización".

Y lo peor es que hay cada vez más aspectos de la vida inmersos en un proceso acelerado de "Ryanairización": cuando lo que prima es el "low cost", esto, naturalmente, no es gratis porque a menudo no solo baja el coste, sino también el valor de lo que se oferta. Y es aquí donde está la madre del cordero.

Asisto en un atasco a un programa de la COPE dirigido por Juan Pablo Colmenarejo. Denuncia la tropelía del nacionalismo catalán e insiste con comentarios que él cree ingeniosos en vincular las decisiones de Artur Mas con el franquismo. Cita, sin venir a qué ni a cuento, al "Secretario Nacional del Movimiento" y al "Movimiento Nacional". Perdónenme los lectores pero uno está ya algo harto de la falta absoluta de rigor intelectual.

Algunos no se han enterado pero Franco murió hace cuarenta años y el momento caótico y de descomposición, este momento de fanatismos desatados es hijo directo, no de Franco, sino del antifranquismo primero –una tesis audaz y provocadora de Pío Moa- y en segundo lugar de los pactos realizados en la sacrosanta transición. Mentar a Franco intentando equiparar a su época y sus políticos con aquellos que no gustan al señor Colmenarejo es un burdo embuste sin base.

Pero si el señor Colmenarejo prefiere el periodismo "low cost" es porque está también en un proceso como el descrito más arriba: "Ryanairización" al canto. Se sea de derechas o de izquierdas, en los llamados "formadores de opinión" debería de haber precisión, rigor y un poco de amor a la verdad, no a los índices de audiencia. Pero no acaba eso ahí. Veo el video de la actual presidenta de las cortes navarras.

Una pobre cría cuya militancia en Podemos es el único aval que puede presentar para esconder que carece de la capacitación para nada. A Podemos se le olvida que la famosa "casta" no es solo una cuestión de dinero, naturalmente: si un simple mortal se comportara con la misma actitud delante de su jefe sería reprendido o hasta a lo mejor se le enseñaría la puerta. Pero a ella no, claro está: solo los políticos tienen el privilegio de comportarse como patanes subnormales con los impuestos de todos. Más "low cost" humano, como se ve.

Pero no es de extrañar si se escucha el discurso de Uxue Barkos (seguro que se llama Barcos pero se lo pone con "k"), por el cual nos enteramos cómo la "izquierda abertzale" ha sido denigrada y ninguneada. Debe ser que nos toma por idiotas. Su discurso es el típico que solo es posible en una sociedad "ryanairizada", en la que no se entiende que si asesinas, extorsionas, amenazas y te dedicas al vandalismo, lo natural es que el Estado proceda contra ti.

Igualmente, es natural que no juegues un papel importante si eres uno de los partidos menos votados y no, como le sucede a ella, que por un chanchullo de la casta se gobierne sobre una mayoría que no le ha votado. Muchos nos preguntamos: ¿es éste el Estado de derecho? ¿Es esta esa época de "convivencia" y "progreso" que tanto se alaba en los documentales del 6 de diciembre? Más "Ryanairización".

Y no acaba ahí la cosa. La Plaza de Vázquez de Mella pasará a ser la Plaza de Pedro Zerolo. El asunto no es demasiado importante porque como el 99% de los españoles de hoy no saben quien era Vázquez de Mella –pero sí saben quién es Kim Kardashian, Nacho Vidal o Juan Goytisolo-, la ofensa es poca.

Incluso un "juntaletras" de ABC nos explicaba hace unos días que Vázquez de Mella era un "filósofo y reformador del carlismo" y le presenta como una especie de fanático antimasón. Por el contrario, Vázquez de Mella fue posiblemente la mente política e histórica más importante que ha dado España en el siglo XIX, como acreditan los treinta volúmenes de sus obras completas. Dio profunda formulación teórica al tradicionalismo, que va más allá del carlismo histórico, que él veía con capacidad integradora de los conflictos dinásticos.

Pero en una sociedad "ryanairizada" es natural que se concedan plazas a personajes poco importantes, si no es por aquello de que cada uno reconoce a sus iguales. Así que animo al lector a reconocer más espacios "ryaniarizados", "low cost" o como quiera llamárseles. Nosotros solo hemos citado unos ejemplos pero hay muchos más: la educación, la religión – en su variante "Kumbayá"-, los nacionalismos periféricos, la belleza, los temas de interés que difunden los medios, los salarios, las condiciones laborales, etc.

Todo es, cada vez más, "low cost" y solo resulta posible en una sociedad "ryanairizada" con dirigentes "low cost" de mentes también "low cost"- Para combatir esto debe volverse a un remunerador afán de excelencia, de jerarquía, de superación y de rigor, primero sobre uno mismo antes que sobre los demás. Para lograrlo es necesario sacar los pies del tiesto porque, como decían en los "Expedientes X", está muy claro que "the truth is out there".

Letonia, capital Barcelona

El proceso secesionista ha hecho mil pedazos el espléndido espejo barcelonés en el que la cultura española se miraba a orillas del Mediterráneo
José Antonio Zarzalejos www.elconfidencial.com 25  Julio  2015

Una de las características más definidoras del proceso secesionista catalán consiste en el silencio -¿complicidad por omisión temerosa?- de buena parte de la sociedad civil de Cataluña -la no nacionalista- ante la destrucción del sistema político del Principado a manos de CDC y ERC, asistidos ambos partidos por las organizaciones populares independentistas.

Pareciera que el empresariado -el de gran tonelaje, porque el medio y el pequeño se alinean con la secesión- no tuviera nada públicamente que decir aunque le vaya mucho en el intento. Se ha instalado el unanimismo denunciado por el catedrático y colaborador de este diario Manuel Cruz. Prima, o la extrema discreción, o el doble lenguaje. Hay excepciones -Josep Luis Bonet, por ejemplo- que confirman la regla.

En el mundo cultural e intelectual, sin embargo, hay menos aquiescencia quizá porque Barcelona ha sido la capital de la edición en español, la ciudad más europea de España, la más abierta y más libre durante el franquismo y la que acogió todas las expresiones culturales en español.

El artículo del escritor peruano Santiago Roncagliolo publicado en el diario El País el pasado jueves (“Perdiéndonos la fiesta”) ha sido un auténtico aldabonazo. Este joven escritor -pero consolidado como uno de los mejores prosistas en español- que oficia de analista político con brillantez, denuncia la introspección de la catalanidad en el secesionismo y en el sectarismo y sentencia que los “latinoamericanos de mi medio -escritores, editores, periodistas- están abandonando Barcelona”. Dice que ninguno lo hace ni por anticatalán ni por antinacionalista. No se van de la Ciudad Condal por razones ideológicas sino porque allí no logran trabajo. Según Roncagliolo si “hoy escribes en español, tu vida está en otra parte”.

El escritor peruano está afincado en Barcelona, así que sabe de qué habla. Después de glosar a la ciudad más lejana a Franco y más cercana a Francia constata que “los intelectuales que hoy abandonan Barcelona prueban precisamente que antes estaban aquí. Madrid nunca había podido llevárselos. Hoy Barcelona se los regala, renunciando con convicción a su propio lugar de privilegio.” Y continúa: “Si los hispanos de Estados Unidos fuesen un país formarían parte del G-20. En este universo lleno de energía creativa, Barcelona siempre fue la Nueva York. Hoy está empeñada en convertirse en Letonia”.

Y concluye: “Cataluña nunca fue esa provincia encerrada en sí misma que los nacionalistas quieren construir. Si algo ha admirado de ella el mundo hispano es su espíritu cosmopolita y su apertura. Durante décadas, su bilingüismo perfecto ha sido la señal de una sociedad culta, orgullosa de sí misma y dialogante a la vez. La protección del catalán en la educación fue un ejemplo para las lenguas autóctonas americanas, antes de convertirse en todo lo contrario: un esfuerzo en borrar al otro”.

La tesis de Roncagliolo no es sorprendente (ya Félix de Azúa escribió en 1982 “Barcelona es el Titanic”). Lo es algo más la contundencia con la se explica en un momento político como éste. Los que seguimos al detalle lo que ocurre en Cataluña ya subrayamos en su momento, y con alarma, cómo, bajo los auspicios de varios autores como Nuria Amat, Myriam Tey, Félix Ovejero, Ignacio Vidal Folch y con la adhesión de Juan Marsé, Javier Cercas, Juan Goytisolo. Laura Freixas, Ramón de España, Oscar Tusquet e Ignacio Martínez de Pisón, han tenido que crear el Centro Libre de Arte y Cultura (CLAC) para recuperar la referencia de Barcelona como gran plaza cultural.

Nuria Amat explica en su blog por qué está en ese Centro: “porque el nacionalismo, todo nacionalismo, antepone patria a cultura, lengua a libertad, división a pluralismo, manipulación a verdad, provincianismo a cosmopolitismo, división a confluencia”. Difícilmente se puede exponer con más vehemencia y convencimiento lo que implica en negativo el independentismo identitario.

Otros escritores e intelectuales como estos citados en el post están reaccionando ya como otras instancias políticas -hemos pasado de las sonrisas a la gravedad del gesto que se adecúa más a la coyuntura como bien ha entendido el Rey- al zarandeo entre prepotente y victimista de autores nacionalistas radicales que destrozan la grandeza cultural de Cataluña.

Daré dos ejemplos clamorosos. El consejero de Cultura de Mas, Ferrán Mascarell escribió el 16 de julio de 2012 que los españoles y el Estado “desean una sociedad catalana fragmentada en dos comunidades lingüísticas, anhelan una sociedad dividida, suspiran por una Catalunya políticamente subordinada”. Juicios muy ecuánimes, como se ve, prologados de la demonización del Estado.

Por ese mismo camino transita el autor de la exitosa novela -especialmente por sus ventas en castellano- “Victus”, Albert Sánchez Piñol, que ha llegado a escribir sin despeinarse: “España (la cursiva es del autor) tiene un significado añadido de tragedia, de fracaso, de melancolía atroz (…). España no es un laberinto, es un plomo muerto. Admitámoslo: España no siempre castiga, pero nunca ilusiona.”

Santiago Roncagliolo en representación de muchos ha descrito con acierto en dónde se encuentra el gran peligro de las hegemonías nacionalistas radicales: en el empobrecimiento cultural que es consecuencia del sectarismo político. Un empobrecimiento que está convirtiendo a Barcelona en un territorio báltico cuando por sus hechuras históricas y sus capacidades de convivencia podía aspirar a ser la Nueva York hispana.

El proceso secesionista, tan disparatadamente patriótico, no sólo ha fracturado a la propia Cataluña -aunque los catalanes lo nieguen como quien recita un mantra- sino que ha hecho mil pedazos el espléndido espejo barcelonés en el que la cultura española se miraba a orillas del Mediterráneo.

De la chulería a la Catexit
Eduardo Goligorsky www.libertaddigital.com 25  Julio  2015

He repetido infinidad de veces que me fascina la precisión con que Pilar Rahola describe, inconsciente e involuntariamente, la realidad del panorama político catalán cuando despotrica contra las iniquidades de aquellos regímenes o personajes que aborrece. Dedicó su última diatriba a lo que definió como "La chulería" de los gobernantes griegos (LV, 14/7), sin darse cuenta de que estaba retratando descarnadamente el proceso en que se han embarcado sus camaradas secesionistas. Sermoneó:

Un axioma inapelable para vencer en combate -y una negociación política es un combate en toda regla- es que nunca hay que iniciar una batalla con el adversario si las opciones de ganar son nulas. Cuando alguien se hace el gallito ante su gente y, por elevación, ante el mundo, debe estar seguro de que no va de farol, porque no hay nada más demoledor que un órdago fallido.

Un zombi exhumado
En la continuación de la andanada basta sustituir las referencias a Grecia y Alemania por otras a Cataluña y España, aunque dejando intacta la mención de Bruselas, para topar con la imagen fiel del gran lío secesionista y sus aguas turbias:

Todas estas semanas agotadoras, la campaña ciudadana del no, la presión sobre Bruselas, la expectación europea, el corralito que sufren los griegos, todo este gran lío, ¿qué ha sido? Y la respuesta ahonda en las aguas turbias del populismo partidista. ¿Es posible que todo este gran sarao del Gobierno griego no tuviera ninguna otra base que la de sacar pecho ante la ciudadanía, apelar al ancestral nacionalismo griego -siempre realimentado por el odio al alemán- e intentar cansar a la troika, con la esperanza de asustar con el órdago y sacar algún rédito?

Si el desenlace del envite griego, que Rahola pinta con trazos caricaturescos, se repite en el caso catalán, como todo parece anunciar, la panfletista podrá adjudicarse el título de pitonisa. Porque Artur Mas desempeñará el papel que ella ya deja impreso en letras de molde atribuyéndoselo a Alexis Tsipras:

El primer ministro griego se fue siendo David ante Goliat y ha vuelto siendo una gallina desplumada. No se podía hacer un órdago más raquítico y, probablemente, más ridículo. Cargaron las mulas con las grandiosas alforjas de la democracia y del pueblo, y han hecho un viaje a ninguna parte. (…)Y eso es lo más terrible, que arrastraron a la ciudadanía a un referéndum que escondía grandes expectativas y resulta que sólo había humo. Gran estafa para llegar peor al punto de partida. Es lo que tiene el populismo, que siempre desmiente a la realidad, hasta que la realidad le da un sonoro y rotundo sopapo.

El hecho de que Rahola pueda escribir esta extensa crónica de un fracaso anunciado sin percibir que ella está participando en una aventura que reproduce punto por punto las mismas taras, demuestra hasta qué extremo llega el poder enceguecedor de las supercherías mitológicas. Supercherías que encandilan a los adoctrinadores y a la masa crédula, pero no a los líderes, que continúan buscando fríamente las mejores tácticas para seguir viviendo del cuento hasta que les llegue el desahucio del poder. La última: agazaparse tras un zombi exhumado de las catacumbas del PSUC.

Fuera del gallinero
La sociedad, entre tanto, hurga en sus reservas de racionalidad para precaverse del desastre. El antídoto más eficaz es precisamente la constatación de que los radicales griegos capitularon mansamente y no cedieron a la tentación de salir de la Unión Europea cuando se les presentó la oportunidad. Y este antídoto debe convertirse en el eje central alrededor del cual giran permanentemente los debates sobre la secesión.

El Frente Nacional francés, el UKIP británico, la Liga Norte padana y la CUP irredentista se han pronunciado explícitamente a favor de la ruptura con la UE. El contubernio secesionista lo disimula con promesas de lealtad a la UE para engatusar a sus seguidores, pero su programa único de ruptura de Cataluña con España también lo es, inevitablemente, de ruptura con la Unión Europea. Sin alternativas como las que salvaron a último momento a los griegos. La gallina desplumada, para retomar la metáfora de Rahola, se quedará fuera del gallinero. Advirtió Josep M. Colomer ("La subasta catalana", EP, 18/7):

La Comisión Europea y otros altos cargos dejaron claro que la Catexit de España sería también la Catexit de la UE.

Catexit tiene las mismas connotaciones devastadoras que la temida y, por ahora, detenida Grexit. Lo cual debería bastar para cancelar todo el guiñol secesionista. Si la palabra de Artur Mas tuviera más valor que el de las parodias grouchomarxistas, sus adversarios podrían recordarle un titular del somatén mediático (LV, 9/9/2014):

Mas avisa: "¿De qué sirve una Catalunya independiente si no la reconoce nadie?"
Pues eso: no la reconoce nadie. En labios de Mas, esta advertencia tiene como destino lógico la papelera, junto a todas sus otras jeremiadas. Pero en el somatén mediático, con la firma de su director, hay que prestarle atención. Enfatiza Marius Carol ("Bajo la atenta mirada de Europa", LV, 16/7):

Europa contempla con preocupación la hoja de ruta independentista de Mas y Junqueras. La UE está mirando el proceso catalán con inquietud, entre otras razones porque la Generalitat debe 65.000 millones y España un billón. Pero en caso de salida, Catalunya debería apuntarse el 20 por ciento de esta cifra de acuerdo con su contribución al PIB. Merkel, y por extensión la troika, no quieren nuevas tensiones en su seno. Lo ocurrido en Grecia no sólo es un aviso a los helenos, sino también a las políticas de otros países que pueden afectar a la caja común europea. Son tiempos para calibrar bien las promesas, sin dejarse llevar por las emociones.

El 61,8 por ciento de los griegos votó "no" y hoy está frustrado por la realidad. Entre los catalanes, más espabilados, sólo un minoritario 38 por ciento vota tozudamente a favor de la independencia. Sigamos así, ignorando las barrabasadas de los líderes caducos, y estaremos a salvo de la demoledora Catexit. No queremos aprender cómo se dice "corralito" en catalán.

¿De verdad quisieron alguna vez un referéndum? (Con propuesta para finalizar)
Artur Mas y los independentistas han ido incumpliendo y cambiando de forma sistemática las promesas lanzadas a la opinión pública catalana
Manuel Cruz www.elconfidencial.com 25  Julio  2015

De vez en cuando, conviene resistirse a las inercias, hacer el esfuerzo de sobreponerse a la dinámica de permanente sorpresa y novedad que caracteriza a la información hoy en día, tomar distancia respecto al alboroto de los mensajes que pugnan ferozmente por captar la atención de los ciudadanos, y pararse a pensar. La parada permite, aunque sea por poco tiempo (el tiempo que dure la demora), percibir aspectos y dimensiones de lo que ha terminado por suceder que, sin esa pausa, tenderíamos a ver como lógicos y necesarios. En ese sentido, acostumbra a resultar extremadamente esclarecedor echar la vista atrás y comprobar qué cosas decían y hacían aquellos que hoy se han resuelto a hablar y actuar de una determinada manera.

El procedimiento resulta particularmente recomendable a la hora de analizar la política catalana. Porque, como era de esperar, la propuesta oficialista que ha terminado cuajando se presenta ahora no solo como un prodigio de coherencia política, sino como poco menos que la formulación más adecuada de un anhelo popular compartido e inequívoco. Pero ninguna de las dos cosas se corresponde lo más mínimo con la realidad, como la más apresurada mirada retrospectiva permite comprobar. Por lo pronto, lo primero que hay que señalar es la falta de explicaciones a la ciudadanía por parte de los políticos que decidieron, hace un par de semanas, reabrir la cuestión de las listas, supuestamente cerrada (con su correspondiente hoja de ruta, claro está) meses atrás. ¿Qué había cambiado para que Artur Mas llegara a plantear incluso la no convocatoria de las elecciones anunciadas para el 27-S? El único motivo de suficiente peso hubiera sido el adelanto de las generales por parte de Mariano Rajoy, pero esa coincidencia no se ha producido? ¿Por qué reabrir el debate acerca de la lista presuntamente unitaria?

Alguien podría decir que no hay en esta actitud novedad alguna. También se habló en su momento de una lista unitaria soberanista para las europeas, y el asunto pasó a mejor vida sin proporcionar la menor explicación a los ciudadanos a los que se les había anunciado. O se dijo que el resultado de las municipales debería interpretarse en clave de primera vuelta de las llamadas plebiscitarias, y quienes lo habían dicho se dedicaron en la noche electoral a silbar, mientras miraban al techo, como si la cosa no fuera con ellos.

Pero tal vez lo de ahora permita señalar aspectos políticos de mayor entidad. No es cuestión nimia que la semana antes de anunciarse la nueva lista Oriol Junqueras no se recatara en declarar en TV3 que era partidario (ojo: en coincidencia con las CUP y las entidades soberanistas) de una lista sin políticos. No obstante, es todavía más importante, y revelador, la respuesta que entonces proporcionaba Artur Mas: aceptaba la propuesta siempre que se interpretara que él podía ser incluido porque, en puridad, no era un político en activo.

No lo manifestaba en un arranque de humildad o de autocrítica, esto es, reconociendo que en los años que lleva al frente del gobierno de la Generalitat había permanecido inactivo, esto es, sin gobernar (ocupado como se encontraba, a tiempo completo, en la convocatoria de cumbres de partidos soberanistas y en la elaboración de hojas de ruta). No. Lo decía porque, a su juicio, alguien que, como él, se presentara por última vez, sin el menor ánimo de repetir en el futuro, no se podía considerar en sentido propio un político en activo. El razonamiento resultaba ciertamente pintoresco, por no decir, sin más, disparatado. Porque, en estricta aplicación del mismo criterio, el resto de la lista en cuestión podría haber sido ocupada por políticos de larguísima trayectoria pero que se comprometieran a que éstas fueran las últimas elecciones a las que se presentaban. El resultado habría sido una lista sin políticos en activo abarrotada de veteranísimos profesionales de la cosa pública despidiéndose del oficio.

Vale la penar recordar esto para ponderar en mejores condiciones el volantazo posterior. Porque, en efecto, en el momento en que Artur Mas percibió que su invitación, anunciada a bombo y platillo, a que fueran las entidades soberanistas las que asumieran la elaboración de las listas podía significar que él mismo se quedara fuera, procedió a un espectacular cambio de rumbo, que tal vez merecería mejor ser descrito como cambiazo. Y así, los ciudadanos de este país se desayunaron el martes, 14, con la noticia, a grandes titulares, de que "Mas y Junqueras [sic] habían llegado a un acuerdo". Y aunque, eso sí, dicho acuerdo había sido posteriormente aceptado por la ANC y Omnium Cultural, lo cierto es que, en todo caso, del protagonismo en la confección de las listas que les había prometido a ambas entidades el propio Mas pocos días antes no quedaba prácticamente nada.

Por supuesto que cabe leer tales episodios en clave meramente personal, como las maniobras, casi desesperadas, de alguien (Artur Mas) que se aferra a toda costa al poder, a la espera de encontrar una salida mínimamente digna al extraordinario embrollo en que él mismo ha metido a todo el país. Pero tal vez en este momento convenga destacar, más que las claves individuales, el precio político que se le está haciendo pagar a la ciudadanía catalana por la actitud de quien se tiene por su líder. Porque hay muy serias razones para sospechar seriamente de la sinceridad de las argumentaciones con las que se justificaban las propuestas que se le han ido presentando por parte del soberanismo.

Todo el mundo recordará la forma en la que se planteaba la necesidad de ofrecerle al pueblo de Cataluña la oportunidad de manifestar su opinión respecto a la mejor forma de articular su relación con el resto de España. Se trataba, se decía, de consultarle, de tener la oportunidad de saber lo que piensa, de disponer de la noticia más exacta posible de cuáles son sus preferencias y otras formulaciones semejantes, todas de idéntica apariencia inocua. Y cuando se trataba de elevar el tono, entonces se apelaba a la urgencia de que ese mismo pueblo pudiera manifestar libremente su opinión, a la prisa por que pudiera ejercer la democracia sin miedos ni ataduras.

Resulta que las elecciones mal llamadas plebiscitarias no se convocan para saber lo que piensa el pueblo de Cataluña, sino “para ganar“ (Artur Mas dixit)

Pues bien, ahora resulta que todos esos argumentos parecen haber caducado súbitamente, sin que, tampoco en esta ocasión, quienes los utilizaban de manera profusa expliquen el motivo de la caducidad. Ahora resulta que las elecciones mal llamadas plebiscitarias no se convocan para saber lo que piensa el pueblo de Cataluña, sino "para ganar" (Artur Mas dixit). De tal manera que si en un determinado momento (el actual, sin ir más lejos) el govern maneja encuestas que parecen indicar que el independentismo no alcanzaría el resultado deseado por sus líderes, se puede llegar a replantear la convocatoria electoral o, si eso acarrea excesivos costes políticos, se retuerce el sentido de la misma hasta conseguir que arroje el fruto deseado.

Y así, los mismos que se rasgaban las vestiduras por no tener la oportunidad de poder contar cuántos ciudadanos catalanes están a favor y cuántos en contra de la desconexión con España plantean ahora una argucia de trilero, la de contabilizar la mayoría de escaños como si equivaliera a la mayoría de votos, sin importarles en lo más mínimo el reproche de que están aceptando la posibilidad de iniciar la secesión en contra de la voluntad de la mayoría de este país.

Cuando se les plantea la objeción, responden, con una resignación impropia de gente con tan acreditada imaginación (recuérdese la original jornada participativa del pasado 9-N): "Es lo que hay", de acuerdo con la legislación vigente. Pues bien, si me lo permiten, se podría plantear otra posibilidad, bien sencilla y fácil de materializar, por cierto, y que no entraría en conflicto con legislación alguna. Sería la de que los impulsores de la lista oficialista asumieran públicamente, si la suma de los votantes partidarios de la particular hoja de ruta suscrita por CDC, ERC y las entidades soberanistas no alcanza la mayoría de votos (por más que, en aplicación de la vigente ley electoral, les correspondiera la mayoría de escaños), el compromiso político de admitir que no cuentan con suficiente respaldo popular como para continuar con su proyecto de ruptura. ¿Qué impide este compromiso que, por añadidura, les permitiría llevar a cabo algo bastante parecido a ese "referéndum que no nos han dejado hacer", y que tanto declaran añorar? Solo una cosa lo impide, pero es extremadamente importante: el miedo cerval que en este momento tienen Mas y Junqueras a quedar en evidencia.

Más madera
miquel porta perales ABC Cataluña 25  Julio  2015

A más madera soberanista, menos apoyo al proyecto independentista

Resulta que el nacionalismo «moderado» -que confunde manifestantes con votantes- lanza un órdago independentista y utiliza todos los resortes propagandísticos a su alcance en beneficio de la causa. Y el «proceso» cala en parte de la ciudadanía catalana. Un éxito. «Más madera, es la guerra», exclama Groucho Marx montado en el tren de la película Los Hermanos Marx en el Oeste. Algo parecido -«Más agitación y propaganda, hay que construir el Estado catalán»- es lo que pide el nacionalismo catalán subido en el tren de la película Los hermanos independentistas en Cataluña. Pero -según parece-, la ficción se va deshinchando. Pregunta del CEO: ¿quiere que Cataluña se convierta en un Estado independiente? Respuesta: en octubre de 2012 el «sí» suma el 57 por cien, en noviembre de 2013 el 54,7 por cien, en diciembre de 2014 el 45,3 por cien y en junio de 2015 el 42,9 por cien.

A más madera soberanista, menos apoyo al proyecto independentista. El «proceso», pese a la agitación y la propaganda -o gracias a la agitación y la propaganda: miedo- se diluye. Hay que tapar el boquete. Que si reuniones en el Palau de la Generalitat (¿el Palau es el lugar adecuado para reuniones en que -por decirlo diplomáticamente- se pretende desbordar el orden constitucional?), que si una lista unitaria con políticos e «independientes» representantes de la sociedad civil (de la sociedad civil independentistas, por supuesto), que si declaración solemne de soberanía, que si construcción de estructuras de Estado, que si proceso constituyente, que si proclamación de la independencia, que si ley de transitoriedad. Otra manera -sigue la vara independentista- de añadir más madera al «proceso».

En su alocado viaje al Oeste, los Hermanos Marx buscan hacer fortuna. Sin combustible, destrozan el tren para utilizar la madera. Finalmente, del tren solo se mantiene un inservible esqueleto metálico. La crítica dijo que era «otra hilarante muestra del proceder anárquico y surrealista» de los Hermanos Marx. Pues, eso.

27S: oportunidad para derrotar al separatismo
José Antonio Coto CG www.cronicaglobal.com  25  Julio  2015

Este próximo 27 de septiembre, Mas junto con Junqueras, camuflados en una lista electoral encabezada por un comunista, un ex eurodiputado de ICV durante 10 años llamado Raül Romeva, pretenden convertir unas elecciones autonómicas de acuerdo con nuestro ordenamiento jurídico, en unas elecciones plebiscitarias con el fin de poner en jaque la unidad de España.

La candidatura separatista se llamará ‘Junts pel Sí’, con un objetivo evidente, persuadir a la comunidad internacional de que la sociedad catalana, mayoritariamente, quiere separarse del resto de España, lo que también implicaría la salida de la Unión Europea y de la zona euro, y al mismo tiempo, iniciar el camino para separarnos del resto de España. Hacernos extranjeros en el resto de España y convertir en extranjeros al resto de españoles en Cataluña.

Muchas personas ponen la responsabilidad de evitar este órdago en el Gobierno de España y, efectivamente, el Gobierno de España tiene la responsabilidad de hacer cumplir la Constitución y por tanto, garantizar la unidad del país. Sin embargo, sabemos que no harán cumplir de la misma forma las leyes y tendrán igual de claro el concepto de España un gobierno del Partido Popular que un gobierno formado por PSOE y Podemos más algún nacionalista y/o partido de izquierdas que formará parte de una hipotética coalición de perdedores, tal y como vimos después de las elecciones municipales del 24M.

La demostración es el 9N. Los separatistas afirmaban que después de la patochada, el 23 de abril de 2015, Cataluña se separaría del resto de España, pues bien, ya casi entrado agosto, los catalanes continuamos siendo igual de españoles que lo éramos el 8 de noviembre de 2015. Lo que sí sucedió es que ningún medio internacional de referencia se hizo eco de la patochada del 9N y hoy Convergència i Unió, ha quedado liquidada como formación política. Nadie había previsto el 9N, que 8 meses de después, CiU sería un partido liquidado como lo fue UCD en 1982, nadie. Así pues, si esto ha sido posible ha sido gracias a la actuación ponderada y sensata, aplicando la ley (hoy Mas junto con dos de sus consejeras están sub júdice por el incumplimiento flagrante que se produjo de las resoluciones del Tribunal Constitucional) por parte del Gobierno de España.

Todos sabemos que si el PSOE, aun perdiendo las elecciones, suma con Podemos y otros nacionalistas y partidos de izquierdas, formarán gobierno en España, por lo tanto, no debemos caer en la tentación de pensar que todo se solucionará en las elecciones generales exclusivamente. No debemos desaprovechar la oportunidad de cortar de raíz el desafío, que evite el conflicto, la tensión y la inestabilidad política, lo que perjudicaría la recuperación económica y el empleo que se está produciendo en Cataluña y el conjunto de España.

Tenemos una oportunidad única. Nunca la antigua Convergència y ERC habían ido juntos a unas elecciones. Siempre iban por separado y así garantizaban la presencia de separatistas en el gobierno de la Generalitat de Catalunya. O bien Convergència iba en solitario o bien ERC con el tripartit. Yendo por separado siempre garantizaban que uno de los dos estuviera representado en el Govern de la Generalitat y así poder seguir avanzando en su proyecto de ruptura. Esta vez no. Han decidido ir juntos. ¿Por qué? Porque las encuestas les daban que por primera vez en 31 años (desde 1984), CiU y ERC no sumaban mayoría en el Parlament. Que hayan decidido ir juntos y de esta forma es para intentar no caer en el ridículo estrepitoso de que en el momento álgido de su proyecto de ruptura queden en minoría y pierdan por primera vez en más de tres décadas la posibilidad de formar el Govern de la Generalitat. Por consiguiente, también es la primera oportunidad que tenemos, de cambiarlos de cuajo a los dos, tanto a la antigua CiU y como a ERC.

Mas y Junqueras saben que su acción de gobierno ha sido lamentable. Han doblado la deuda que dejó el tripartit en menos de 5 años, han incrementado y creado más de 100 nuevos impuestos y tasas, han recuperado el impuesto sobre sucesiones, hoy ninguna entidad financiera en el mundo quiere prestar un solo euro a la Generalitat. Hoy la Generalitat, sólo por detrás de la Junta de Andalucía, es la Comunidad Autónoma que menos gasta en sanidad por habitante, aun teniendo el presupuesto autonómico más alto de toda España. Por estos motivos, por la pésima gestión, han decidido esconderse en una lista en la que no salgan las siglas de su partido y que ésta esté encabezada por alguien que no tiene, a priori, nada que ver con estos dos partidos, que heredaron en 1980 la región más próspera de España y que 35 años después han dejado la burocracia más cara de Europa. En este sentido, al incorporar a Romeva como uno y no a Mas o Junqueras, movilizan a todos los separatistas sin que el voto vaya a cualquier otro por enfado con la gestión de Mas. Este hecho hace que los separatistas ya estén completamente movilizados. Están con la papeleta en la boca esperando ese día. De aquí que el PP Catalán haya propuesto una moción de censura, como mínimo para cambiarles la fecha y de esta forma, dificultar su estrategia. De momento, parece ser que PSC y C’s no están por la labor de impedir que Mas pueda cumplir con su voluntad de convocar elecciones para el 27 de septiembre y de esta forma, evitar que puedan utilizar todo el merchandising, ya pagado con los impuestos de todos, con la fecha ‘27S’.

Esta fecha, el 27 de septiembre, si finalmente hay elecciones como parece ser, debemos movilizar al 73% de la población catalana que no participó en la costillada del 9N. Una baja participación beneficia a Artur Mas, por ello que las elecciones sean justo después del verano con una campaña electoral corta, justo después de las fiestas de la Mercè, patrona de Barcelona y de otros municipios del área metropolitana (zona donde el separatismo es claramente minoritario, con lo que pretende aprovecharse que la gente marcha de puente sin acudir a votar), y después de una nueva movilización separatista el 11 de septiembre, alentada con dinero público. Por este motivo, debemos explicar lo que nos jugamos el 27 de septiembre y de la importancia de acudir a las urnas ese día. Quedarse en casa es dar la victoria a los separatistas y poner en claro peligro, si PSOE y Podemos suman mayoría aun ganando el PP, la unidad de España. Tenemos la oportunidad histórica de acabar con su órdago y a la vez, cambiar de gobierno de la Generalitat. Hacerlo posible, sólo depende de ti.

Año uno del pospujolismo: Mas apaga el incendio corrupto con fuego separatista
Doce meses después de la confesión de la fortuna oculta en el extranjero de Pujol, CiU no existe y Convergencia ha fagocitado a ERC.
Pablo Planas www.libertaddigital.com 25  Julio  2015

Un año después de la confesión de Jordi Pujol, CiU no existe, CDC no se presenta con sus siglas y el presidente de la Generalidad e hijo político del evasor confeso pretende declarar la independencia de Cataluña si gana las próximas elecciones autonómicas. El patrimonio político acumulado por Pujol se ha evaporado, no así el económico, aún a buen recaudo en los principales paraísos fiscales del mundo.

Todo el clan es objeto de las pesquisas judiciales y Jordi Pujol se pasa el día encerrado en la vivienda del portero, que utiliza como despacho, escribiendo. Su partido ya no es lo que era y él ha sido suprimido de la historia. Aún le quedan fieles, pero son los menos. El contacto con cualquier Pujol es tóxico y Andorra ya no es lo que era.

Por si el panorama no fuera lo suficientemente tétrico, han caído también en las redes de la Justicia los Sumarroca, la familia amiga de los Pujol. Carles Sumarroca y su esposa, Núria Claverol, son íntimos de los Pujol. Ella montó junto a Marta Ferrusola la floristería que con el tiempo daría paso a Hidroplant, la empresa que decoraba los principales despachos oficiales de Cataluña y puso el césped del Camp Nou que hubo que sustituir a los pocos meses.

Los Sumarroca, además de unas cavas, poseen la empresa constructora Teyco, implicada en pagos millonarios al mayor de los hijos de Pujol, Jordi Pujol Ferrusola, por supuestas asesorías y para quien trabajó la segunda hija, Marta Pujol, como arquitecta. Ahora, dentro de las investigaciones sobre las relaciones entre esa constructora y ayuntamientos gobernados por CiU, han sido detenidos Jordi Sumarroca Claverol, su tío Joaquim Sumarroca Coixet y la prima Susana Sumarroca Dachs. Todos ellos miembros de la alta sociedad que cabe en el Palau de la Música, el Liceo y el palco del Barça, según decía Félix Millet, saqueador del Palau.

A Jordi Sumarroca, heredero y gestor del patrimonio familiar y para quien la Fiscalía solicita prisión sin fianza por riesgo de fuga, de destrucción de pruebas y de reiteración delictiva, se le atribuye el pago de casi un millón y medio de euros a Daniel Masagué, ya exalcalde convergente de Torredembarra (Tarragona); un abono que según los investigadores responde a la concesión de contratos de obra pública en diversos municipios bajo gobierno nacionalista.

Los Sumarroca afirman que se les investiga por haber fundado Convergència y ser amigos de los Pujol, pero la cuestión estriba en que Teyco ha podido recibir un trato de favor por parte de las administraciones convergentes a cambio de importantes comisiones durante décadas. Su expediente está vinculado al de los Pujol, pero también afecta a los actuales prebostes del partido.

En medio de ese panorama, con la mayoría de las sedes de CDC embargadas por la vinculación de los dirigentes del partido con la financiación irregular a través del citado Palau de Millet, con decenas de imputados por la corrupción nacionalista, con los Pujol en el desván de los trapos sucios, Artur Mas ha completado su enésima pirueta. Rompió CiU y ha desactivado a Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), partido que ganó las elecciones europeas en Cataluña pero que vuelve a ser una fuerza mediana en el plano municipal. La capacidad destructiva de Mas es el rasgo más característico de una alocada carrera en la que van quedando en la cuneta personajes como los Pujol y partidos como ERC en pos de una independencia que ha causado, de entrada, una fractura social incontestable, fuga de empresas, desinversiones y crispación.

Como hiciera en su día Pujol, Mas se ha envuelto en la bandera para tapar que la Generalidad está en quiebra, que la gestión autonómica brilla por su ausencia y que las prácticas corruptas y clientelares continúan y son la marca de la casa. El penúltimo escándalo, el de las prótesis médicas caducadas que miles de ciudadanos de Cataluña portan en su cuerpo como prueba de hasta qué punto se ha degradado la gestión convergente de la sanidad pública. Sobornos a los cirujanos para implantar material defectuoso en caderas y columnas. La principal imputada, exteniente de alcalde de Reus, Teresa Gomis, se sienta ahora en el Congreso de los Diputados.

Sumarroca, extesorero de Òmnium
La corrupción política y la degradación administrativa son más que notables en Cataluña, pero el sistema de medios de comunicación públicos y privados al servicio de la Generalidad ha puesto en primer plano el "España nos roba y nos odia" frente a casos tan delirantes como el de los Pujol o los Sumarroca. El heredero y actual gestor de ese clan, Jordi Sumarroca, puede alegar a su favor que fue tesorero de Òmnium Cultural entre 2006 y 2010. Òmnium y la Asamblea Nacional Catalana son las puntas de lanza del movimiento separatista y los parapetos de Mas para evitar las salpicaduras de la corrupción generalizada en su entorno. Con ellos ha fagocitado a ERC y con ellos ha montado una lista de amigos y conocidos en la que figura en el cuarto lugar y con la que aspira a ganar y proclamar la independencia.

A dos meses para las elecciones que Mas pretende plebiscitarias, el panorama político catalán nada tiene que ver con la fotografía de hace un año. Según las encuestas, el apoyo al separatismo ha bajado al entorno del 40/45 por ciento de la población, pero la confección de una candidatura "unitaria" tendrá consecuencias en el panorama demoscópico. Mas toma aire a través de una lista a la que se han añadido Lluís Llach, como primero en Gerona, y otras "celebridades" del panorama mediático catalán. Raül Romeva encabeza el conjunto y ha mostrado signos de vida propia. Junqueras lo impuso como condición para hacerse el harakiri y no tardó en dar el cante al declarar que en el acuerdo "Juntos por el sí" no dice que Mas vaya a ser el "president". Fue inmediatamente desautorizado, pero el incidente prefigura futuros choques de egos. Carme Forcadell, la expresidenta de la ANC, también dispone de "discurso", así como Muriel Casals, que ha dejado la presidencia de Òmnium para parecer más "independiente". Eduardo Reyes, el dirigente de Súmate (los independentistas que hablan español vinculados a ERC como subcategoría política) también está en la candidatura.

El caso del independentista español
Su ascenso ha sido meteórico, gracias, en buena medida, a que los medios se hicieron eco de que Mas no le dejó entrar al palacio de la Generalidad durante las negociaciones con ERC y las entidades "civiles" para montar la lista. La imagen de Reyes declarando ante las alcachofas que le habían dicho que no podía entrar pero que se ofrecía para ir en la candidatura resultó letal, pero la osadía le funcionó a Reyes a la perfección. Va detrás de Oriol Junqueras, en el puesto número seis.

La versión catalana de Podemos se ha desinflado en las últimas semanas. El triunfo de Ada Colau en Barcelona augura unos buenos resultados para la izquierda antisistema en las autonómicas, pero su candidato es el menos conocido de quienes están en liza. Los afectos a Pablo Iglesias y la dirección de Podemos vetaron a la monja Teresa Forcades, que comparte liderazgo con Arcadi Oliveres en "Procés Constituent". Se le ofreció el puesto a Oliveres, veterano activista antiglobalización, pero declinó. La solución de emergencia ha sido la designar a Lluís Rabell, el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB), estrechamente vinculado a Colau pero sin proyección en los medios. Sus primeras declaraciones han sido que votó sí y sí en el referéndum del 9-N "porque me lo pedía el cuerpo".

Ni el tufo del pujolismo, ni la caída en desgracia de los amigos del clan, ni la corrupción sistémica cambian la agenda implantada por CDC. El enemigo a batir es España y en eso coinciden Romeva, Mas, Junqueras, Colau y hasta el señor Rabell.

OTRA DE SUS INCOHERENCIAS
Pedro Sánchez entrega Castelldefels a la causa independentista
El Semanal Digital 25  Julio  2015

El PSOE está en racha. Empezó la semana con una abstención cómplice en Navarra y la termina metiendo con calzador a la localidad en la Asociación de Municipios por la Independencia.

Castelldefels fue, hasta las elecciones de mayo, un símbolo de la resistencia numantina de algunos municipios catalanes -pocos- contra el independentismo dominante.

Y su entonces alcalde, Manuel Reyes -ahora portavoz municipal del PP en la oposición-, uno de los pocos que plantó cara a Artur Mas y se negó a colocar urnas de la consulta del 9-N en cualquier local municipal.

Pero todo eso queda muy lejos ya. Ahora, por obra y gracia del Partido Socialista de Cataluña, la localidad ha entrado a formar parte de la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI). No sin polémica y tensión a las puertas del Consistorio, donde más de 500 personas se manifestaron este jueves en contra, convocadas por Sociedad Civil Catalana.

Dentro, la moción impulsada por Esquerra salió adelante con 15 votos a favor, los de los partidos que en junio se unieron para desalojar al PP de la Alcaldía: el PSC, Movem Castelldefels, ERC y Castelldefels Sí se Puede, además de CiU desde la oposición.

Es el precio que ha pagado el PSC para formar parte del equipo de gobierno y que los dos últimos años del mandato sea alcaldesa la socialista María Miranda, ahora primera teniente de alcalde. Porque el pacto de legislatura a cuatro bandas incluía esta adhesión a la AMI.

En contra hubo 10 votos, los del PP y Ciudadanos. "Es una irresponsabilidad que PSOE y Podemos hayan permitido que Castelldefels se adhiera a la Asociación de Municipios por la Independencia", se lamentaba Albert Rivera en Twitter.

Lo más curioso es la actitud de Pedro Sánchez, que se ha lavado las manos. Un día antes de la votación dijo no conocer el asunto y se limitó a añadir que "para gobernar no vale todo". Pero el caso es que finalmente no hizo nada para impedir lo del PSC.

Ésta es la segunda polémica en la que se ve envuelto el PSOE en días por sus malas compañías. Empezó la semana con una abstención cómplice en Navarra -pese a que en el nuevo Gobierno foral está Bildu- y la termina metiendo con calzador a Castelldefels en la Asociación de Municipios por la Independencia.


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