AGLI Recortes de Prensa   Viernes 31 Julio 2015

La política del disimulo
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 31 Julio  2015

Desde 1977, todos los ganadores en las elecciones generales han obtenido la victoria en la siguiente convocatoria y una segunda legislatura en el poder. Uno de los méritos indiscutibles de Rajoy es haber puesto en claro riesgo esa segunda oportunidad del PP, que inicialmente se podía dar por descontada, dado el abismal hundimiento electoral del PSOE, y haberlo conseguido, además, haciéndose acreedor a tres méritos adicionales: llevar al PP a la práctica consunción en Cataluña, Navarra y el País Vasco, desdibujar por completo el perfil político del centro derecha, y, por último, convertir la supuesta lucha contra la corrupción en un intento desvergonzado de disimular sus obvias responsabilidades a costa del hundimiento total de cualquier imagen de decencia y dignidad de su partido. Contra lo que pudiera pensarse, no se trata, simplemente, de una entrega táctica a las amargas exigencias de la gestión de una crisis larga y difícil, que es lo que suelen pretender los apologetas de este gobierno, sino que todo ha respondido a un diseño político deliberado pues, como advirtió Rajoy tras el Congreso del PP en Valencia, en el partido no habría espacio político ni para conservadores ni para liberales, una forma de convertir al PP en la casa deshabitada en la que sólo pernoctan unos extraños funcionarios de la nada.

Como es lógico, esa opción por políticas indistinguibles de una tecnocracia vagamente europeísta e inequívocamente antiliberal, ha traído consigo una profunda modificación de las expectativas electorales, ha permitido la aparición de una izquierda tan radical como populista, ha dado fuerza nacional a Ciudadanos, y está a punto de reflotar las posibilidades de gobierno del PSOE, tras su larga cosecha de resultados muy por debajo de los habituales. Los de Rajoy no parecen entender que cuando se pretende robar la cartera a los socialistas a base de presumir, como no cesan de hacerlo, de “políticas sociales”, se engorda la bolsa ideológica del adversario, a pesar de que se le obligue a impostar un poco más sus retóricas.

Adivina, advinanza
En un escenario tan espeso, en el que el campo político se ha achicado al máximo porque las diferencias ideológicas han sido deliberadamente excluidas, los comportamientos electorales se han vuelto bastante imprevisibles. Las encuestas tratan de adivinar los designios populares, pero se encuentran con unas respuestas de difícil homologación. Se trata de una situación que impulsará a Rajoy, con toda probabilidad, a cometer su pifia definitiva, a intentar una victoria por los pelos, y a hacerlo empleando dos armas desesperadas: a persistir, en primer lugar, en presentarse como un salvador, y a cultivar con pasión el voto del miedo, el chantaje político a los electores más ideologizados, amenazándoles con el desastre, con un acabose sin la milagrosa presencia del mago gallego erigido en el único garante de la ley y el orden.

En contra de la verosimilitud de esa estrategia, militan dos factores muy importantes: en primer lugar que el PSOE, pese a sus malos resultados objetivos, está ya recuperando parte de su voto, cosa que muestran todas las encuestas, y que su línea ascendente se puede potenciar con apenas dos gestos que los distancien de las formaciones con las que han pactado para salvar los muebles, y, en segundo lugar, que es dudoso que Ciudadanos vaya a apoyar una segunda investidura de Rajoy de la que nada sacaría.

El recurso a García Albiol
En Cataluña, Rajoy va a ensayar una nueva combinación para ver si conjura el abatimiento, gritar con algo más fuerza que la ley se va a cumplir, cosa que, de momento, tiene la ventaja de sonar a algo, pero sin comprometer a nada, y poner en primer plano a un personaje al que tenían confinado en las mazmorras ideológicas del partido sin sustancia conocida. Seguramente será demasiado tarde, y no faltará quien aproveche la oportunidad para culpar al ex alcalde de Badalona de poca finura. Da la impresión de que a Rajoy ya no le sirven ni las rectificaciones, ya le pasó en la capital con la señora Aguirre, y puede volver a pasarle en Cataluña, en un anticipo, estruendoso y algo surrealista, de lo que puede pasarle en media España, tal vez en toda. El posibilismo de Rajoy está llegando así a su grado máximo, a disimular lo indisimulable, tratando de aparecer en Cataluña como lo que nunca ha querido ser, pero a la fuerza ahorcan.

Una política de camuflaje
El PP ha renunciado a defender lo que son, en el mundo entero, las posiciones de base de cualquier partido de la derecha, la defensa del individuo y su iniciativa personal y económica frente a las burocracias, la separación de poderes como garantía de la libertad política, y el control de la megalomanía de los Estados. Cabe discutir cuáles han sido sus razones para hacerlo, bien porque sus dirigentes crean que esa es la única manera de ganar, bien porque, sencillamente no crean en nada de lo que se supone debieran creer y defender. Rajoy presume, por ejemplo, de que haya ya menos parados que cuando llegó al poder, pero no dice que también hay ya más funcionarios, cosa que ni uno sólo de sus electores le habría reclamado. Por supuesto se abstiene por completo de analizar los progresos en Justicia, en Universidad o en Investigación, entre otras cosas porque los retrocesos son tan evidentes que ni su bien engrasada maquinaria de propaganda se atreve a mencionarlo.

El embriagador aroma de la hipocresía
Siempre que se defiende el beneficio público cabe sospechar que exista una ventaja sustantiva para los más ardorosos, pero como el PP no ha sabido sustraerse a las mareas solidarias y engañosas, sólo sabe defender con tibieza, si es que lo hace, todo lo que pueda ser objeto de una bocanada de demagogia populista, bien pensante y en beneficio de todos. TVE se dedicó a glosar, a todas horas, por ejemplo, el drama de la desaparición de un café madrileño, sin que nadie advirtiera que, con enorme probabilidad, cualquiera de los plañideros haría lo propio de ser el propietario del local, pero claro la solidaridad social a cargo del bolsillo ajeno es mercancía que se vende sin la menor dificultad. Del mismo modo, cuando el oportunismo de García Page, pone palos en las ruedas del cementerio nuclear, nadie del Gobierno defiende en sus propios términos la bondad de la medida, y se limitan, bobamente, a advertir que el parón nos puede salir caro, como si el dinero de los demás le importase un pimiento ni a García Page ni a ninguno de los bravos defensores de un bien común que está absolutamente privatizado en el plano político.

Disimular la victoria
En la recta final de la legislatura y con casi todo en contra, Rajoy ha recibido apoyos inesperados desde el sur y el norte de Europa, y se apresta a disimular una fe en la victoria de la que seguramente carecen la mayoría de sus conmilitones. Pero el PP de Rajoy está hecho así, nadie hará nada hasta que no haya ya nada que hacer, cosa que se ha hecho sobremanera evidente, en especial, cada vez que Aznar ha recordado verdades bastante elementales pero que el arte rajoyano del disimulo ha logrado hacer completamente subversivas. A lomos de una superación disimulada de la crisis, nos dirigimos a una simulación de fortaleza frente al separatismo de Mas, y luego, a simular una victoria electoral, que, de no producirse ni siquiera en los términos más elementales, acabara definitivamente con todo este embeleco y con esas políticas de trampantojo, porque el PP de Rajoy se verá reducido a la nada, y vuelta a empezar. No cabe negar mérito ni originalidad a semejante apuesta por la alternancia a base de más de lo mismo, pero, al menos, existirá una cierta posibilidad de que la derecha española empiece a tener un partido que no sea una pura fachada hereditaria a cuya costa algunos han tejido equívocas fortunas.

España, una democracia aparente
Ramiro Grau Morancho www.latribunadelpaisvasco.com 31 Julio  2015

Llamamos democracia a aquel sistema político en el que el gobierno se realiza por representantes elegidos por el pueblo. Es decir una forma de gobierno en el que la soberanía reside en el pueblo, y los políticos son meros mandatarios, que actúan en nombre y representación de sus electores, el pueblo soberano.

¿España es una democracia? Parece evidente que no. Los políticos constituyen una clase aparte, una casta de intocables, absolutamente profesionalizados, que hacen de la política su única ocupación, y que van saltando de cargo en cargo, hasta la jubilación, como cualquier otro trabajador. Y, para más inri, muchos de ellos nunca han ejercido profesión u oficio que no sea la política, por lo que tienen un desconocimiento, total y absoluto, de la realidad social.

Por no hablar de la escasa preparación intelectual y académica de una buena parte de nuestra clase política, que es inferior a la de cualquier demandante de empleo en el Inem, pese a lo cual se les nombra ministros o consejeros de estado, sin rubor alguno por parte de quien les nombra.

El resultado está a la vista: ocurrencias y chorradas por doquier, estupideces dichas con voz grandilocuente, generalidades y vaguedades dichas sin ton ni son, y demagogia, mucha demagogia, convencidos como están de que el pueblo es todavía más tonto que ellos, que ya es decir. Confío y espero que tras el batacazo electoral del pasado día 24 de mayo, los dirigentes del PP se hayan dado cuenta de que los electores no son tan cortos como ellos suponían, aunque haya que elegir entre Guatemala-PP o Guatepeor-PSOE, teniendo en cuenta el sistema bipartidista que existe en España, pienso que por poco tiempo, pues vamos a pasar a un modelo de cuatro partidos estatales, incluyendo a Podemos y Ciudadanos.

Tanto el legislativo como el ejecutivo tienen las mismas carencias de formación, y persiguen la búsqueda no del interés general, sino el interés particular, propio y privativo, de los respectivos partidos políticos, salvo honrosas excepciones, que también las hay. Pero excepciones, al fin y al cabo.

¿Y el poder judicial? Pues ni está ni se le espera. La administración de justicia ha pasado a ser eso, una administración más, con un buen número de jueces y fiscales que saltan alegremente de la política a la justicia y de la justicia a la política, siempre de la mano de un partido político al que deberán sus ascensos y cargos. Y las deudas hay que pagarlas… Menos mal que todavía quedan jueces y fiscales independientes, y auténticamente profesionales.

Una Cataluña insolidaria con el resto de España, unas comunidades autónomas disfrutando de privilegios fiscales heredados del franquismo, como el País Vasco y Navarra, y dos focos separatistas en Cataluña y Vascongadas, sin que el Gobierno se atreva a coger el toro por los cuernos…

Mientras tanto las competencias sanitarias, educativas e incluso policiales, se han ido dejando en manos de las autonomías, algunas de las cuales están creando auténticos cuerpos armados, que Dios quiera no utilicen algún día para defender su “independencia”

¿Tiene solución España? La verdad es que lo dudo.

Educación, asignatura pendiente
Aleix Vidal-Quadras Gaceta.es 31 Julio  2015

Se ha repetido hasta la saciedad que el sistema educativo español es altamente insatisfactorio y que sus resultados, tal como revelan reiteradamente las evaluaciones internacionales solventes, distan de corresponder a lo que necesita un país occidental avanzado para preparar a sus ciudadanos y a sus empresas para tener éxito en un mundo global fuertemente competitivo. Si las sociedades capaces de proporcionar a sus integrantes prosperidad, seguridad y dignidad, han de ser, además de sociedades abiertas, sociedades del conocimiento, España, por desgracia, no ha encontrado todavía el camino correcto para conseguir tales objetivos. Nuestras instituciones han experimentado a lo largo de las últimas tres décadas un serio deterioro por su politización partidista, su fragmentación territorial y su elevado nivel de corrupción, mientras que nuestras escuelas primarias y secundarias, así como nuestras universidades, se han ido hundiendo progresivamente en un piélago de fracaso escolar, abandono temprano de las aulas y falta de calidad de los docentes, que suscita general desaliento.

En este decepcionante contexto, Ciudadanos ha presentado su programa de educación, que tiene como primeros y relevantes méritos el reconocimiento sincero del problema, la propuesta de un gran pacto nacional para afrontarlo y la declaración de que esta cuestión ha de ser una de las máximas prioridades de la política social y económica de cualquier Gobierno que se precie. El modelo educativo español igualitario, sindicalizado, ideologizado, permisivo, falto de exigencia y de búsqueda de la excelencia y caótico por la dispersión de competencias autonómica, es un desastre sin paliativos en el que las honrosas excepciones resaltan el sombrío panorama del conjunto.

A partir de esta constatación, las recetas pueden ser múltiples, pero otra virtud del planteamiento de Albert Rivera y su equipo de asesores en esta materia es que, lejos de reinventar la rueda o aplicar esquemas dogmáticos, acuden a las experiencias reales que ya existen en otras latitudes y que han demostrado su eficacia. Por supuesto, desde una perspectiva netamente liberal se puede acusar al programa educativo de Ciudadanos de un excesivo escoramiento hacia el control del Estado y el laicismo militante en detrimento del principio constitucional de libertad de educación, pero no se debe olvidar que la formación anaranjada busca un equilibrio pragmático entre iniciativa individual e intervencionismo solidario y que uno de sus caballos de batalla, bastante razonable por otra parte, es que la igualdad de oportunidades, que no de resultados, ha de tener como indispensable premisa una educación suficiente al alcance de todos sin discriminaciones por renta u origen social.

En el campo de las medidas concretas, todo es discutible y mejorable, y por eso auspician un ambicioso acuerdo que trascienda una o dos legislaturas y abarque una entera generación. Ahora bien, su insistencia en una adecuada preparación del profesorado, una carrera docente dotada de incentivos, una más amplia autonomía y una evaluación periódica de los centros, acompañadas de una sana competencia entre éstos, son líneas directrices que pocos podrán discutir como aconsejables.

Bienvenida sea, pues, esta nueva contribución de Ciudadanos al debate de los temas cruciales de alcance general que han de situarse en el núcleo de la campaña electoral que tendrá lugar a final de este año. Ojalá el resto de opciones ofrecidas al votante mostrasen el mismo empeño de sensatez, claridad y concreción que lleva practicando Ciudadanos desde que emergió como alternativa de ámbito nacional en el convulso escenario de nuestra declinante y descuadernada partitocracia.

Y dale con el mismo cuento
Nota del Editor 31 Julio  2015

Los programas electorales son como los paraguas rotos, parece que te protegerán de la lluvia y terminas empapado. La única certeza sobre los programas electorales es que son incumplibles, por tanto su valor es nulo,
en caso alguno supone un contrato entre partes, simplemente son un brindis al sol.

Partiendo de esta base, el proponer un gran pacto nacional, constituye el ejemplo del comité creado para producir un caballo que termina en camello. La primera medida que cualquier persona con algo de sentido común debería exigir es la derogación de todas la leyes sobre lenguas regionales y luego ya seguiremos exigiendo, por ejemplo el desmantelamiento del tinglado autonómico.

Hablar de incentivos sin la correpondiente responsabilidad en los resultados nos lleva al estado de la justicia en lo que queda de España: cualquier juez que comete cualquier disparate que es tumbado por el siguiente nivel judicial, puede repetir el disparate sin responsabilidad alguna; y en el último nivel judicial está el tribunal (anti)constitucional que como le llegan muchas demandas y son tremendamente ineficaces, ademas de estar totalmente politizados y ser partidistas de quienes los nombran, se sacuden el polvo diciendo que cualquier demanda que no tenga interés de sus políticos no tiene interés constitucional y la inadmiten.

Informe “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer”
www.latribunadelpaisvasco.com 31 Julio  2015

Un catedrático de la Real Academia desmonta las numerosas “guías de lenguaje no sexista” editadas en España

Ignacio Bosque, miembro de la Real Academia Española, catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid y ponente de la Nueva Gramática de la Lengua española, es el autor de un interesante y esclarecedor trabajo, publicado en la web de la Academia, que analiza las numerosas “guías de lenguaje no sexista” que recientemente se han publicado en España, editadas por universidades, comunidades autónomas, sindicatos, ayuntamientos y otras instituciones.

En su informe, titulado “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer” (pueden consultarlo íntegramente al final de esta información), Bosque explica que “la mayor parte de estas guías han sido escritas sin la participación de los lingüistas (…) Cabe pensar que los responsables o los impulsores de las demás guías entienden que no corresponde a los lingüistas determinar si los usos verbales de los hispanohablantes son o no sexistas”. Y añade el académico: “Aunque se analizan en ellas no pocos aspectos del léxico, la morfología o la sintaxis, sus autores (de las guías) parecen entender que las decisiones sobre todas estas cuestiones deben tomarse sin la intervención de los profesionales del lenguaje, de forma que el criterio para decidir si existe o no sexismo lingüístico será la conciencia social de las mujeres o, simplemente, de los ciudadanos contrarios a la discriminación”.

El artículo “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer” recuerda que “los textos a los que me refiero contienen recomendaciones que contravienen no solo normas de la Real Academia Española y la Asociación de Academias, sino también de varias gramáticas normativas, así como de numerosas guías de estilo elaboradas en los últimos años por muy diversos medios de comunicación. En ciertos casos, las propuestas de las guías de lenguaje no sexista conculcan aspectos gramaticales o léxicos firmemente asentados en nuestro sistema lingüístico, o bien anulan distinciones y matices que deberían explicar en sus clases de Lengua los profesores de Enseñanza Media, lo que introduce en cierta manera un conflicto de competencias”.

A pesar de todo lo señalado, Ignacio Bosque remarca que no hay ilegalidad alguna en las recomendaciones sobre el uso del lenguaje que se introducen en esas guías, “pero es fácil adivinar cuál sería la reacción de las universidades, las comunidades autónomas, los ayuntamientos o los sindicatos si alguna institución dirigiera a los ciudadanos otras guías de actuación social sobre cuestiones que competen directamente a esos organismos, y, más aún, que lo hiciera sin consultar con ellos y sin tener en cuenta sus puntos de vista, cuando no despreciando abiertamente sus criterios”.

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Veteranos engañabobos
Eduardo Goligorsky Libertad Digital 31 Julio  2015

El proceso secesionista ya no da más de sí. Sus gurús amañan fórmulas mágicas con y sin políticos, transversales, verticales, horizontales, oblicuas, cuadriculadas. Pero los números no les cuadran. Cada nueva encuesta descarga un mazazo sobre sus expectativas, día a día más modestas. Recordarles hoy aquella fanfarronada de "la mayoría excepcional" suena a burla cruel. Huyen de la quimérica aprobación de una ley electoral catalana -hasta ahora inexistente- como de la peste: el reparto equitativo de escaños en las provincias más urbanizadas y las rurales implicaría un descalabro para la minoría de nostálgicos del siglo XVIII censados en las segundas. En fin, los fundamentalistas han exorcizado a los posibles herejes y han dinamitado los centros de opinión tibiamente moderados que pervivían dentro de los partidos políticos y asociaciones civiles enrolados en el nacionalismo.

Mendicidad de votos
En medio de este panorama crispado hasta los tuétanos, La Vanguardia anuncia en su titular (20/7):

Mas apela al catalanismo moderado a respaldar la lista unitaria el 27-S. "Si lo desaprovechamos, Madrid nos pasará por encima sin misericordia", alerta.

El lenguaje de la apelación ya basta para espantar a los catalanistas moderados por encima de los cuales Mas y sus aliados han pasado sin misericordia. Sin embargo, la exhortación que acto seguido formula Mas demuestra que los veteranos engañabobos actúan con total desprecio por la inteligencia de aquellos a quienes se proponen engatusar y que, para colmo, alimentan el propósito de vulnerar la legalidad practicando un cómputo torticero de los votos. He aquí la descarada exhortación:

Por este motivo, Artur Mas se dirigió a 1.897.274 catalanes que en el proceso participativo del 9-N votaron por el sí-sí, a los convencidos, para que el 27-S concentren su voto en la lista unitaria. Pero de modo muy especial llamó a que lo hicieran también los que no lo están, los ciudadanos que entonces "no se atrevieron a dar el paso" y apostaron por el sí-no o el sí-blanco -255.603 en total- al entender que su concurso será básico para el triunfo del sí a la independencia.

Esta mendicidad de votos, que tiene como segundos destinatarios a quienes recibieron la patada monumental en sus partes íntimas por su condición de moderados prueba, por un lado, que los engañabobos toman por idiotas a quienes hasta ayer fueron sus compañeros de viaje en la cruzada nacionalista y, por otro, que se proponen manipular los resultados electorales para atribuirse falsas mayorías.

Los resultados del 9-N, que esgrime Mas, certificaron la derrota de su proyecto. El censo electoral trucado del 9-N, que incluía residentes extranjeros y jóvenes de 16 y 17 años, sumaba 6.297.727 personas (no ciudadanos, por las citadas inclusiones). Redondeando cifras, votaron 2.200.000 personas. O sea que 4.100.000 se quedaron en sus casas. Los 1.897.000 que votaron sí-sí representan el 30 % del padrón abultado.

¿Por qué Mas se jacta de esta minoría? ¿Cómo piensa contabilizar la mayoría del 27-S?

El tiro de gracia
El tiro de gracia a la tramoya secesionista se lo asestará, paradójicamente, el mismo Parlamento de Cataluña, desmontando los malabarismos que se hagan con el recuento de votos. Se necesitan, como explica sin pelos en la lengua Xavier Vidal-Folch en "Un golpe contra Cataluña" (El País, 29/7) una inalcanzable mayoría de dos tercios de los escaños (90) para reformar el Estatut y con más razón para declarar la independencia. Y lo remacha, harto de las imposturas que a menudo avaló con su firma, Fernando Ónega, quien arremetió contra "La endeblez del camino" (LV, 23/7). Reproduzco dos de las muchas endebleces que enumera:

Es endeble por falta de claridad en algo tan trascendente como la exigencia de una mayoría mínima para dar un paso tan trascendente. ¿Se va a declarar la independencia con menos escaños de los exigidos para cambiar el Estatut? ¿Se va a contar con el número de votos de la lista unitaria o con los escaños en el Parlament, aunque no lleguen al 50 por ciento de los sufragios? Una nación nueva, si quiere ser respetada, no se debiera construir con una mayoría discutible.

Y lamento decirlo, es endeble por falta de apoyos externos. No tenemos noticia de respuestas a la carta que Mas envió a jefes de gobierno europeos. No hay indicios de ningún apoyo al estado que se quiere crear. Sin esos ingredientes no se entrará fácilmente ni en la Unión ni en el Eurogrupo, y no es responsable condenar a esa exclusión al pueblo catalán. Y lo más grave es que eso se oculta a la opinión.

Ni soñar con que las patrañas que esgrimen los caraduras les sirvan para recuperar a los moderados. Estos recuerdan que su partida fue festejada y que se los despidió como si fueran un lastre. Josep Antoni Duran Lleida se cobra con creces las humillaciones pasadas (LV, 25/7):

Si Catalunya declara unilateralmente su independencia, no seremos nunca realmente independientes y, además, no sólo nos pasarán por la piedra sino que nos triturarán.

El burgués atrapado
Cerrado el capítulo de la recuperación fallida de los moderados, se abre otro que, sospecho, convertirá el proceso en un esperpéntico remedo de la nave de los locos. La catadura de los protagonistas permite augurar que la lista unitaria estallará en mil pedazos antes del 27-S, o será bajo cuerda el escenario sórdido de enfrentamientos entre las facciones cainitas que ajustarán sus cuentas el 28-S sembrando el caos.

Ahí está Artur Mas emparedado, con dos comunistas y una esquerrana por delante y con el capo esquerrano por detrás. Si hasta inspira compasión el burgués atrapado en el cepo que él mismo diseñó. Al zombi exhumado de las catacumbas del PSUC, Raül Romeva, no le basta con ser el cabeza de lista y no oculta su ambición de ocupar el puesto de mando que cree que le corresponde en el gobierno, según el catecismo leninista, como representante de la vanguardia del proletariado. Oriol Junqueras se jacta de tender la mano a sus amigos de todas las fuerzas de izquierda aunque no sean independentistas (LV, 26/7).

Juntos por el sí podrían darse el gusto de poner Cataluña patas arriba y convertirla en una república de descamisados, con apéndices chavistas y montoneros, donde los totalitarios operarían a sus anchas fuera del marco de la ONU, la UE y la OTAN... Las arbitrariedades de la alcaldéspota Ada Colau en Barcelona no son más que un botón de muestra. Lo mismo que la colaboración del entreguista PSC para que Castelldefels y Terrassa se incorporen a la Associació de Municipis Independentistes (LV, 26/7).

Enric Juliana informa, con su típico lenguaje sibilino, que las aguas están revueltas en la charca secesionista ("La gestión del miedo", LV, 26/7):

Mas debe morir políticamente -esta es la doctrina- y se espera que el puñal que lo elimine surja del artefacto electoral que él mismo acaba de poner en pie. Que la ambición de un Ricardo III catalán acabe con Mas.

Ni puñal, ni Ricardo III. A los ciudadanos moderados, lúcidos y emprendedores les bastan las urnas para desalojar del poder a los veteranos engañabobos y retomar el camino de la democracia constitucional.

Tranquil, Artur, tranquil
Tomás Cuesta Libertad Digital 31 Julio  2015

Una vez liberado de compromisos como el Tour que le han tenido en vilo -y, para más inri, en vela- en esas horas críticas en que la sofoquina pide siesta, hay muchos que dan por hecho que el presidente del Gobierno va a dedicarse en cuerpo y alma a desactivar el gatuperio con el que los caudillos del independentismo catalán quieren poner a España en almoneda. No obstante, también son muchos quienes, desconcertados por la pachorra con que el líder enhebra la inacción con la prudencia, sospechan que el futuro pinta color de hormiga y que a la marabunta que se anuncia no habrá quien la contenga.

Lo cierto, en cualquier caso, ocurra lo que ocurra en las postrimerías de septiembre, es que hay ya mucha basura acumulada en los contenedores de la convivencia y que este hirviente estío de todos los infiernos, además de ser largo, será fétido. Los responsables de aliñar la murga del sí-sí, de la coyunda orgiástica entre Mas y Junqueras, empiezan a coscarse de que la lista única podría ser tontísima si se confirman las encuestas. De ahí que resulte urgente avivar el incendio, amplificar el victimismo, encanallar el verbo. Surtir de carnaza, en suma, a unos medios famélicos que en los yermos de agosto rebañan cualquier hueso.

Nos desayunaremos, pues, con ruedas de molino, desvergonzados trágalas y chulerías indigestas que, después de acaparar los titulares, monopolizarán las sobremesas veraniegas. Y así día tras día hasta que la Diada, el 11-S, reviente las costuras de la ciudad pasmada con una masa hirsuta, uniformada y vocinglera que exigirá -porque "ara és l´hora"- más trigo y menos prédicas. En definitiva, nada, o casi nada, nuevo. Nada que, a fin de cuentas, no llevemos un siglo padeciendo.

El problema, hoy por hoy, es que la "conllevancia", esa piadosa cataplasma que recetaba Ortega, puede ser un alivio pero nunca un remedio. Especialmente si de un lado tensan la cuerda hasta el extremo y obligan a la otra parte a ceñírsela al cuello. Tal es la clave, Zavalita, de cómo se jodió el Perú. Dilucidar el cuándo nos llevará apenas dos meses. ¿Quiere eso decir que el Estado, de nuevo, insistirá en llamarse andana y volverá a perder el clásico por incomparecencia?

La pregunta de siempre lleva cogida por los pelos la respuesta de siempre. Mientras algunos de sus ministros apelan, sacando pecho, a la Constitución interpretada literalmente y por derecho, Rajoy sigue emboscado en la espesura del silencio aguardando que, al cabo, el miedo o la cordura cobren por él la pieza. Entretanto procura travestir el muñeco poniendo en alerta máxima a una task force de picapleitos que, al parecer, hará las veces de aquel pelotón de infantes al que se encomendaba Spengler para salvar los muebles.

O sea que la estrategia con la que el Clausewitz gallego pretende acoquinar a las hordas rebeldes consiste, grosso modo, en desplegar la ley frente a los que jactan de chotearse de las leyes. Dura lex, sed lex. La ley es dura, pero es la ley o, por mejor decir, lo era. Aplicándole un baño de "proporcionalidad", las quiebras son fisuras, las asonadas, pataletas. Tranquil, Artur, tranquil. Luego de conquistar el Alpe d´Huez, Rajoy se ha puesto a ello.

¿Pero qué patraña es esa del choque de trenes?
Roberto L. Blanco Valdés La Voz 31 Julio  2015

Si una persona que conduce a 240 kilómetros por hora es multada por la Guardia Civil, nadie entendería que se criticase la sanción alegando la estupidez de que aquella solo pretende provocar un choque de trenes con el imprudente conductor. Si en un comercio nos engañan, cobrándonos más de lo debido, constituiría una mamarrachada suponer que la legítima protesta de quienes sufrimos tal abuso es una forma de provocar un choque de trenes con el que trata de metérnosla doblada. Si un diputado es condenado por cometer un delito, las carcajadas del respetable serían formidables si intentase defenderse alegando que el Tribunal Supremo está provocando, mediante su sentencia, un choque de trenes con el poder legislativo. Los ejemplos, claro, podrían multiplicarse ad infinitum.

Ocurre, sin embargo, que esa lógica sensata, que todo el mundo entiende cuando se trata de asuntos cotidianos en los que se enfrentan, de un lado, quienes violan la ley y, de otro, quienes tienen el deber de aplicarla para restablecer la legalidad que ha sido vulnerada, deja de funcionar para los millones de personas que, en gran parte por puro sectarismo de partido, llevan mucho tiempo convencidas de algo delirante: que en Cataluña está a punto de producirse un choque de trenes entre el Gobierno del Estado y el de la Generalitat o, según otras versiones de lo mismo, entre el PP y los nacionalistas catalanes.

Para entendernos: según esta visión políticamente deformada hasta extremos indecentes, la actitud de un Gobierno que hace lo que debe -pues la Constitución y las leyes se lo exigen- para que una y otras sean respetadas, es equivalente a la de quienes llevan años planificando pasarse esa misma Constitución y esas mismas leyes por el arco del triunfo. Vamos, que el defensor de la vigencia del Estado de derecho conduce un tren y quien va a todo meter contra la vigente legalidad democrática guía el otro, sin que de tal situación quepa hacer, según parece, otro juicio político y moral que el de que ambos van camino de un choque catastrófico.

Pues no. Si ustedes me lo permiten, la metáfora resulta, por falsa, estúpida y marrullera, sencillamente inaceptable. Es más, esa metáfora, que a la actual dirección del PSOE le está sirviendo para no tomar partido entre quienes defienden la ley y quienes la violan una y otra vez, quizá con la esperanza de que los primeros se achicharren en el intento, constituye una forma suicida de afrontar un gravísimo conflicto en el que ni de lejos hay dos partes cuyas posiciones puedan considerarse equivalentes.

Sostenerlo así supone engañar a muchos millones de españoles, contribuye a que el desafío secesionista se crezca cada día y prepara el camino para un enfrentamiento a cara de perro en el que el PSOE, al fin, ¡ay!, deberá tomar partido: o por el respeto a la ley o contra él.

Podemos, cerca de ETA
Manuel Molares do Val Periodista Digital 31 Julio  2015

La coalición del nacionalismo radical Bildu gobierna ya 28 ayuntamientos de Navarra con apoyo en muchos, como en Pamplona, de Podemos, y a pesar de haber logrado el 35 por ciento menos votos que UPN.

Esos agresivos abertzales fueron considerados por el Supremo un proyecto “gestionado, dirigido, coordinado y articulado por el complejo ETA-Batasuna”, aunque el Constitucional anuló la sentencia.

Su legalización no elimina, más que la sospecha, la certeza de su cercanía con la banda asesina. Son como el ladrón que usted vio robarle, pero que absuelven porque no hay más pruebas que su palabra denunciándolo.

Esa cercanía con Podemos se relaciona con los discursos de Pablo Manuel Iglesias Turrión en las herriko tabernas declarando su simpatía por los abertzales.

El pequeño Pablo trata de que no se vean los vídeos donde aparece con ese discurso prueba de su verdadero pensamiento, pero están en Youtube.

Esa gente, poniendo pantallas como Manuela Carmena para disimular, gobierna Madrid y distintas ciudades y pueblos españoles con la idea leninista totalitaria de conquistar el poder suavemente, poco a poco.

Se trata de que los ciudadanos sean como la rana en el jarro que van calentando lentamente, lo que al principio le gusta, hasta terminar muerta y cocida.

Es necesario observar el trasfondo de este tipo de acuerdos, que se dan también con otros separatistas a los que se les admite su “derecho a decidir” en sus CC.AA.

Personas iguales a las demás ciudadanos, aunque tengan otra lengua además del español, y deban obedecer también la Constitución unitaria, sagrada mientras no se cambie.

Hay otras traiciones a la democracia y a la Constitución, como las de los concejales del PSC que apoyaron el independentismo en Tarrasa y Castelldefels, y Pedro Sánchez sin dar explicaciones.

'Cervantes, expulsado de Cataluña'
Eduardo García Serrano Gaceta.es 31 Julio  2015

La lengua de Cervantes está ya con un pie en el estribo para abandonar las mochilas escolares de los niños catalanes, porque la Generalitat la considera la lengua del invasor .

Los niños catalanes no tendrán ni el más mínimo anexo en español en sus libros de texto a partir del próximo curso, pero sí en inglés y en francés, porque para los nacionalistas y separatistas catalanes el español es la lengua del invasor. Por eso acaban de expulsar a la lengua de Cervantes de los libros y las escuelas catalanas, aunque eso suponga la mutilación cultural de los inocentes: los niños catalanes, a los que el gobierno de su tierra les acaba de robar, definitivamente, la posibilidad de aprender, como se aprende a caminar, sin guardar memoria del esfuerzo, una herramienta de comunicación universal como es el español, la lengua que hermana a 500 millones de personas en todo el mundo.

León Felipe podría reescribir su conmovedor poema sobre el Hidalgo Manchego derrotado porque, a partir del curso 2015-2016, la ventura de la lengua de Cervantes quedará, con un pie ya en el estribo, en la playa de Barcino, frente al mar, con la armadura del castellano ociosa y abollada en la grupa del rucio de Don Quijote para abandonar a los niños catalanes porque en un lugar de Barcelona, de cuyo nombre sí quiero acordarme, la Generalitat, se ha decidido condenar al ostracismo a la lengua del escritor que más grandes, universales y justos elogios hizo de Barcelona y de los catalanes.

El más grande escritor que vieran los siglos, Miguel de Cervantes, dice en el antepenúltimo capítulo del Quijote: "... y así me pasó de claro a Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y belleza única". Y en su novela Los trabajos de Persiles y Segismunda, el Manco de Lepanto habla así de los catalanes: "Los corteses catalanes, gente enojada terrible, y pacífica y suave; gente que con facilidad dan la vida por la honra y por defenderlas entrambas se adelantan a sí mismos, que es como adelantarse a todas las naciones del mundo". Así veía a Barcelona y a los catalanes don Miguel de Cervantes. Y así se lo agradecen los separatistas, expulsando su idioma de las mochilas escolares de los niños catalanes... "Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura/y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar/va cargado de amargura/que allá encontró sepultura/su amoroso batallar/Va cargado de amargura/que allá quedó su ventura/en la playa de Barcino, frente al mar".

¿Ciudadanos, liberales? (IV)
Juan Ramón Rallo www.vozpopuli.com  31 Julio  2015

Ciudadanos ha presentado esta semana la que es no sólo la cuarta parte de sus propuestas económicas sino, según sus propias declaraciones, la más importante se todas ellas. Estamos hablando de la reforma del sistema educativo. Dado que son muchos quienes adscriben a Ciudadanos dentro de la filosofía política del liberalismo, resulta pertinente analizar qué encaje guardan sus ideas y recomendaciones con los valores del liberalismo, tal como ya hiciéramos con el mercado laboral, la transformación del sistema productivo y el sistema fiscal.

¿Qué propone Ciudadanos en educación?

Ciudadanos ha lanzado un muy ambicioso programa de reforma de la educación española que, en esencia, pretende lograr la excelencia educativa en unos programas de formación orientados a capacitar al alumno para crear riqueza en el siglo XXI. Para ello, promueven esencialmente tres cambios:

Mayor flexibilidad curricular: El currículo formativo que seguirá cada alumno a lo largo de su vida académica ni puede ser esencialmente igual para todos ni debe determinarse de manera centralizada; al contrario, cada estudiante ha de recibir una enseñanza lo más individualizada posible dirigida a potenciar sus habilidades naturales. Para alcanzar este objetivo, Ciudadanos propone, por un lado, la creación de itinerarios de calidad que permitan la especialización de cada alumno enfocada al mundo profesional (especialmente potenciando el modelo de FP dual, tan exitoso en Alemania) y, por otro, dotar de mayor autonomía a cada escuela para que ella misma pueda determinar qué materias no troncales desea instruir a los alumnos.

Incorporar nuevas materias a los planes de estudio: Pese a que Ciudadanos defiende la ya mentada flexibilidad en los itinerarios formativos, también apuesta por incorporar a los planes de estudio nuevas disciplinas que actualmente están siendo soslayadas por el sistema educativo pese a su creciente importancia en la vida personal y profesional de cualquier persona. Entre ellas, el “aprender a aprender”, el uso de nuevas tecnologías, la oratoria, la enseñanza plurilingüe, el trabajo en equipo, el desarrollo del espíritu emprendedor o la formación social y emocional.

Excelencia del profesorado: Para lograr que los programas anteriores sean transmitidos a los alumnos de la manera más eficiente posible, Ciudadanos apuesta por contar con un profesorado de primer nivel. Para ello, pretende modificar los métodos de acceso a la plaza de profesor (instaurando un MIR en educación, de modo que los futuros profesores aprendan a enseñar durante un año de residencia de los actuales profesores; y dotando de mayor autonomía a los centros para seleccionar a qué profesores quien contratar), así como los incentivos de permanencia (evaluaciones de rendimiento profesional y remuneración variable ligada a las mismas).

Las propuestas de Ciudadanos mejoran notablemente el sistema de educación público actual, caracterizado por su elevado coste y su muy baja calidad. Pero lo mejoran por un motivo esencial: porque lo acercan marginalmente a cómo funcionaría un sistema educativo libre. Sin embargo, esto mismo es lo que coloca a Ciudadanos en una posición ideológica más cercana a la de una socialdemocracia moderna (una socialdemocracia que acepta el fracaso de la planificación centralizada y que posee una visión favorable del mercado como mecanismo eficiente de asignación de recursos) que a la del liberalismo. Y es que lejos de querer devolverle la educación a la sociedad, pretenden retenerla en manos del Estado administrándola de un modo parecido a cómo creen que la gestionaría un mercado libre.

La reforma de la educación desde el liberalismo
El liberalismo promueve la libertad educativa no sólo por motivos de eficiencia, sino también por motivos éticos.

Los motivos éticos deberían ser evidentes: la libertad educativa es el marco dentro del que cada alumno puede formarse y desarrollar su pensamiento crítico sin verse coercitivamente adoctrinado por los valores y las ideas personales de los burócratas estatales o de las élites paraestatales que logran parasitar las estructuras administrativas. Todo alumno debería disponer de la libertad no ya para formarse en sus propios intereses personales y profesionales, sino para negarse a escuchar, estudiar y memorizar una catarata de argumentos que vayan en contra de sus convicciones morales. Al igual que veríamos descabellado que el Estado pudiera obligar a una persona a asistir todas las semanas a las ceremonias de una determinada confesión religiosa, tampoco deberíamos aceptar que el Estado pueda obligar a personas con un grado de madurez suficiente (o incluso con un grado de madurez insuficiente cuando así lo juzgan sus tutores legales) a someterse en contra de su voluntad a lo que él puede juzgar mero adoctrinamiento estatal.

Evidentemente no estamos afirmando que en un entorno de libertad educativa los estudiantes vayan a verse libres de la influencia de terceros: más bien estamos afirmando que nadie debería disfrutar del poder de obligar a todos los alumnos de un país a someterse a la doctrina que desee oficializar. O dicho de otra manera, se trata de que no exista un monopolio de la acreditación curricular manejado coercitivamente por el Estado, sino de que puedan aparecer múltiples instituciones que compitan entre sí por el prestigio de convalidar, orientar o diseñar las distintas etapas de formación de una persona (algo más parecido al modelo estadounidense de universidades que al español).

Los motivos de eficiencia coordinadora por los que el liberalismo defiende la libertad educativa no son, en muchos casos, demasiado distintos a aquellos que inspiran la propuesta de Ciudadanos. A la postre, la educación es un servicio más que debe ser proporcionado a sus usuarios (los estudiantes) y, por ello, padece dos problemas de coordinación básicos: problemas de información (qué, cómo, cuándo, dónde y a quién enseñar) y problemas de incentivos (cómo lograr que todos los agentes implicados en el sector de la educación se interesen continuamente por prestar el mejor servicio posible y por pensar en nuevas formas acerca de cómo mejorarlo).

El liberalismo, reconocido la inerradicable ignorancia del ser humano, propugna que el problema de información se resuelva mediante la competencia dentro del mercado: la competencia es un proceso de descubrimiento de los mejores modelos de organización, ya que combina las propuestas experimentales descentralizadas de múltiples instituciones educativas con la realimentación de los estudiantes al escoger unas (las que perciben mejores) y descartar otras (las que perciben peores). A su vez, dado que los centros que ofrezcan un servicio superior al resto serán los que atraerán a un mayor número de alumnos y los que cosecharán una mayor cantidad de beneficios, los propios centros estarán interesados en diseñar mecanismos internos que acicateen al personal a implicarse en la prestación de un servicio educacional de calidad (experimentando así diversas vías competitivas para solventar el problema de los incentivos).

La libre competencia, pues, termina alumbrando una pluralidad de ofertas educativas diversas que dinámicamente se van ajustando a las necesidades de los distintos perfiles de estudiante.

Dónde Ciudadanos se aleja de la propuesta liberal
Tal como hemos expuesto hasta el momento, Ciudadanos no defiende incrementar la libertad en el ámbito educativo, sino aproximar el funcionamiento de nuestra educación estatalizada a cómo se estima que funcionaría un sistema libre. Como es obvio, que intenten emularse algunas de las prácticas y de los resultados que previsiblemente conllevaría la libertad educativa tiende a mejorar nuestra situación de partida (pasamos de una socialdemocracia insensata a una socialdemocracia sensata en el ámbito educativo), pero esa mejora está lejos de confluir con el liberalismo.

Por el lado de la ética de la libertad educacional, es verdad que Ciudadanos abre la mano a que cada centro educativo conforme su propio currículo formativo y, por tanto, concede un rango de elección algo superior a los estudiantes y sus familias; sin embargo, al mismo tiempo también mantiene el requisito de la escolarización obligatoria para todos los estudiantes (olvidándose de la imprescindible libertad ciudadana de permitir que los niños sean educados en su propio hogar) y, sobre todo, mantiene un importante control centralizado sobre las líneas generales de ese currículo formativo común. Tan es así que el partido llega a proponer la inculcación obligatoria de valores cívicos y constitucionales a los estudiantes con el propósito de alterar sus convicciones morales: se parte de la base de que el actual modelo estatal, con escasas alteraciones, constituye el óptimo panglossiano del que ni podemos ni debemos movernos, motivo por el cual el monopolio educativo debe contribuir a apuntalar el régimen estatal inoculándoles a los alumnos todas aquellas ideas que ayuden a reforzarlo.

Por el lado de la eficiencia de la libertad educativa, es cierto que Ciudadanos incrementa la autonomía de los centros para que puedan competir entre ellos ofertando mejores programas a los alumnos y gestionando más inteligentemente sus recursos internos, pero todos los centros siguen en última instancia subordinados a una misma estructura estatal que actúa como un macrocártel que bloquea cualquier oportunidad de desviarse significativamente del resto. El sistema de escolarización forzosa no se cuestiona en sí mismo ni, lo que es más grave, se permite que sea cuestionado: las líneas maestras del modelo educativo decimonónico siguen en pie con poco más que un barniz de adaptación a los tiempos modernos. La verdadera competencia —aquella que promueve endógenamente innovaciones disruptivas que desplazan por entero los modelos de negocio anquilosados— ni está ni se la espera dentro del modelo educativo de Ciudadanos, pues el Estado no va a falsarse a sí mismo y tampoco parece probable que vaya a serlo desde fuera: en el programa de Ciudadanos no aparece ninguna propuesta significativa de liberalización de las rigidísimas regulaciones administrativas que actualmente maniatan la apertura y gestión de centros privados a todos los niveles educativos, impidiendo con ello las innovaciones disruptivas también en el sector privado.

Conclusión
Lejos de facilitar una muy necesaria revolución educativa, tanto en sus bases éticas subyacentes cuanto en el modelo de organización, Ciudadanos mantiene los fundamentos de nuestro fracasado sistema educativo pero actualizándolos a los nuevos tiempos. En la mayoría de aspectos se trata de un significativo avance con respecto a la política de parálisis o de involución que propugnan el resto de partidos, pero es un avance circunscrito al marco ideológico socialdemócrata en torno al cual también gravitan todas las restantes fuerzas políticas nacionales.

En este sentido, la educación española seguirá requiriendo de una revolución liberal asentada sobre dos pilares: la libertad de los estudiantes para seleccionar el objetivo y la modalidad de su aprendizaje (liberalización de la demanda educativa) y la libertad de los proveedores de educación para autoorganizarse con el propósito de atender del mejor modo posible las preferencias y necesidades de los estudiantes (liberalización de la oferta educativa). La ética y la eficiencia apuntan en una misma dirección: la libertad.

UN EJECUTIVO 'CIENMILEURISTA'
Más de 230 altos cargos catalanes cobran más que Rajoy
P.G.-S. Gaceta.es 31 Julio  2015

Artur Mas, los consejeros de la Generalitat y secretarios generales, los ''embajadores'' catalanes y hasta la hermana de Guardiola, todos ellos superan el salario del presidente del Gobierno de España.

Mientras el discurso de Artur Mas presentando a España como el gran expoliador de las finanzas catalanas se cae por su propio peso, el Ejecutivo de Cataluña mantiene unos sueldos superiores al del propio Gobierno de la Nación.

Un informe de Convivencia Cívica Catalana -con los datos conocidos para el ejercicio de 2015- desgrana las enormes diferencias en las remuneraciones de los cargos autonómicos y estatales. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, cobra casi más del doble que Mariano Rajoy, con sueldos de 136.836 y 78.185 euros, respectivamente. Pero no sólo el jefe del Ejecutivo regional percibe un salario superior al de Rajoy, los consejeros, los secretarios regionales e, incluso, los directores generales autonómicos cobran más que el presidente del Gobierno. Un total de 239 cargos de la Generalitat se embolsan un sueldo superior al del líder popular.

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Todos los altos cargos de la Administración catalana disfrutan de una situación similar a la de Artur Mas, superando ampliamente el salario de sus homólogos estatales. Los consejeros catalanes gozan de un sueldo de 103.176 euros, los secretarios generales cobran 84.079 € y los directores generales de 80.590 €. A nivel nacional, los ministros perciben 68.982 €, los secretarios de Estado 68.367 € y los directores generales 52.335 €.

Desde la Generalitat justifican dichos salarias basándose en que la renta per cápita catalana supera a la española, aportando un dato cierto pero con matices. Es cierto que en Cataluña el salario medio de un ciudadano (24.254 euros) es superior a la media de España (22.698 euros), pero en una proporción (6.85%) muy inferior al de la diferencia de los sueldos de los altos cargos (un 48%). Otro argumento que, con las cifras en la mano, carece de una base sólida.

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Cuesta tomar en serio el discurso de ''asfixia financiera'' que denuncia la Generalitat cuando los políticos de la región viven por encima de sus posibilidades.
Un Ejecutivo plagado de ‘cienmileuristas’

No sólo Artur Mas y sus consejeros superan los 100.000 euros anuales de salario. Otros 32 secretarios y hasta 110 directores generales pueden presumir de recibir cada mes una retribución con más cifras que la de Rajoy.

Los dos departamentos que más altos cargos acumulan con sueldo superior al Presidente del Gobierno central es el de Presidencia y el de Salud, ambos con 42 cargos, seguidos a distancia por Territorio y Sostenibilidad (24), Economía y Conocimiento (23) y Empresa y Empleo (22).

No es Artur Mas, sin embargo, el mejor pagado del sector público catalán. 144.000 son los euros que percibe el presidente de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), Brauli Duart. Bajo el mando de Duart desarrollan su función entes audiovisuales como TV3 o Catalunya Radio.

El empeño del president en poner en marcha la Ley de Acción Exterior Catalana se traduce en unos jugosos sueldos para los artífices de la ‘diplomacia’ catalana. Entre los afortunados, aunque sin superar los 100.000 euros de sueldo, destacan Alberto Royo (80.590 euros), perteneciente al Consejo de Diplocat –organismo destinado a la ''diplomacia'' de la región- o Francesca Guardiola (80.590 euros), directora general de Relaciones Exteriores y hermana del futbolista Pep Guardiola. El ''Comisionado para la Transición Nacional'', Carles Viver Pi-Suñer, destaca entre la lista de los mejor pagados, con 108.231,70 euros.

Pero como colofón a este sinsentido salarial, llama la atención la retribución de los ''embajadores'' del Gobierno catalán en Estados Unidos, Andrew Scott y ante la Unión Europea, Amadeu Altafaj. En ambos casos asciende a 80.590 euros.

IU, CDC Y UDC, EN QUIEBRA TÉCNICA
Los partidos cuestan 216 millones de euros a los españoles
 Gaceta.es  31 Julio  2015

El Tribunal de Cuentas ha desvelado la financiación pública de los partidos y denuncia las donaciones anónimas recibidas por PSOE e Izquierda Unida.

Los partidos políticos recibieron en 2013 216,7 millones de euros de financiación pública, según el informe de fiscalización del Tribunal de Cuentas. Las aportaciones económicas de militantes y afiliados ascendieron a 42,8 millones de euros, mientras que las donaciones dejaron en las cuentas de las formaciones políticas 5,9 millones de euros.

El informe hecho público este jueves por el Tribunal de Cuentas revela que la deuda de los partidos con entidades de crédito ascendía en ese ejercicio a 205,7 millones de euros, de los que 127 corresponden a deudas con garantía hipotecaria. La deuda vencida representó 1,7 millones de euros, distribuyéndose entre Eusko Alkartasuna (0,8 millones), Izquierda Unida (0,4) y Unió Democrática de Cataluña (0,5).

El tribunal denuncia en el informe, que ha fiscalizado a 32 formaciones políticas, algunos "incumplimientos de la prohibición de recibir donaciones anónimas" en dos de los partidos, aunque añade que representaban "importes insignificantes". Así, en el PSOE se detectaron donaciones en 2013 por importe de 8.848,67 euros, que no estaban identificadas en el momento de su aceptación, aunque 7.890 euros se identificaron después en el ejercicio de 2015, por lo que sólo mantiene sin aportar esos datos sobre 958,67 euros. En el caso de Izquierda Unida la cuantía no superaba los 600 euros.

Otros incumplimientos que destaca el Tribunal de Cuentas la ausencia de cuentas bancarias específicas para ingresar las cuotas y aportaciones de afiliados y simpatizantes o el ingreso de donaciones en cuentas no destinadas en exclusiva a este uso. En concreto, 11 formaciones han incurrido en esta irregularidad porque no tienen cuentas específicas para las aportaciones de afiliados o porque en ellas figuraban además otros ingresos. También aparecen donaciones que no han sido ingresadas en cuentas bancarias destinadas en exclusiva a ese fin por un importe conjunto de 59.709,14 euros, correspondientes a Compromìs, Esquerda Unida i Alternativa, Iniciativa per Catalunya Verds, PSOE y Unió Democrática de Catalunya.

También en algunos casos se han registrado donaciones de personas jurídicas, en concreto por Convergencia Democrática de Cataluña y Unió Democrática de Catalunya, sin que conste el acuerdo "preceptivo del órgano social competente", como es requerido.

Además, el Tribunal de Cuentas ha constatado el incumplimiento de la prohibición legal de realizar pagos en efectivo por importes superiores a 2.500 euros por parte de algunos partidos: Esquerra Republicana (1 pago), Izquierda Unida (3), PP (1) y PSOE (1).

Igualmente, algunas formaciones continuaban manteniendo participaciones en sociedades mercantiles cuando tienen prohibida cualquier actividad mercantil, como Eusko Alkartasuna y el PNV, que tienen participaciones en sociedades dedicadas a la administración de bienes inmuebles vinculados a las actividades del partido y en la explotación de servicios de hostelería.

Desgranando los ingresos de los partidos
En los 216,7 millones de euros de fondos públicos que recibieron los partidos en 2013 se incluyen las subvenciones estatales para sufragar los gastos de seguridad de los partidos por un total de 2,7 millones. El Tribunal también ha solicitado información sobre las subvenciones para los grupos institucionales vinculados a los partidos políticos, que ascendieron a 134,9 millones de euros.

Respecto a las donaciones privadas, de los 5,9 millones que los partidos recibieron en 2013, 5,8 fueron donaciones de personas físicas y 0,1 millones de personas jurídicas. Destaca también el informe que los 32 partidos fiscalizados en 2013 presentaron las cuentas anuales consolidadas de sus federaciones, y que IU por primera vez incluyó los estados consolidados de todas sus federaciones territoriales. No obstante, señala también que debería haber incorporado las cuentas consolidadas de las organizaciones que integran la coalición (Partido Comunista de España, Izquierda Abierta, Izquierda Republicana y Colectivo de Unidad de los Trabajadores).

Una de las recomendaciones del órgano fiscalizador es que los partidos acrediten un sistema de control interno para garantizar una adecuada contabilización, descripción que no han presentado 21 de los 32 partidos fiscalizados. Del análisis de las cuentas rendidas, el Tribunal detecta además la existencia de seis partidos con patrimonio neto negativo, es decir en quiebra técnica, entre los que destaca por sus elevadas cuantías a Izquierda Unida, Convergencia Democrática de Cataluña y Unió Democrática de Cataluña, a los que recomienda ajustar sus actividades económicas.

Por último, el Tribunal ha fiscalizado 41 fundaciones vinculadas a partidos y ha detectado que nueve de ellas tienen patrimonio neto negativo, en especial las fundaciones Ideas para el Progreso y Pablo Iglesias, ambas relacionadas con el PSOE, con saldos negativos de 2,5 y 1,5 millones de euros, respectivamente.
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