AGLI Recortes de Prensa   Viernes 7  Agosto 2015

Grecia y Venezuela, dos tremendas advertencias
EDITORIAL Libertad Digital 7 Agosto  2015

Grecia y Venezuela están viviendo tiempos dramáticos. Grecia y Venezuela están padeciendo los estragos del socialismo, la incompetencia y el populismo desatados. Las imágenes y los datos que nos llegan de ambos países son desoladores y demoledores.

Nada garantiza que los españoles vayamos a escarmentar en cabeza ajena, pero si no lo hacemos no podremos alegar posteriormente desconocimiento: ahí tenemos, en directo y frente a nuestros ojos, una nueva demostración de la devastación inherente al socialismo y al populismo.

Es cierto que el camino que han seguido griegos y venezolanos es diferente, pero tiene demasiados puntos en común como para que los pasemos por alto: el Estado hipertrofiado e irresponsable, la intervención prácticamente absoluta en una economía en la que la iniciativa privada se ahoga, el gasto desmedido y presuntamente social...

Es, en definitiva, la receta que Podemos propone a los españoles, una receta cuyo final siempre es el mismo: pobreza, carestía, inflación desbocada, desabastecimiento… miseria y hambre, en suma. Y es un final que llega antes o después, en función del tiempo que pueda el Estado seguir endeudándose antes de que le pillen trampeando las cuentas o de la cotización del barril de petróleo; pero indefectiblemente llega.

Es obvio que ahora los dirigentes de Podemos tratarán de separar su suerte de la de los que han sido sus referentes, pero eso no debe engañar a nadie: la Grecia de Syriza y la Venezuela del chavismo son los espejos en los que se han mirado y son lo que verdaderamente proponen para España. Por otro lado, no hay que equivocarse pensando que nuestras instituciones y nuestra economía son demasiado sólidas como para que logren llevarnos por ese camino. Como bien proclaman con el propio nombre de su formación Pablo Iglesias y sus secuaces, podrán hacerlo… si les dejamos.

Todavía está en nuestra mano evitarlo, todavía podemos contemplar la desgracia de Grecia y la tragedia de Venezuela y decidir que no es eso lo que queremos para España. Basta abrir los ojos… y no dejarse engañar por el discurso del odio y el resentimiento envidioso.

Los emergentes ya no emergen
Emilio Campmany Libertad Digital  7 Agosto  2015

Podemos y Ciudadanos ya no progresan. Al contrario, ven disminuir el apoyo que antes tenían. ¿Qué ha pasado? Parece una consecuencia lógica de haber tenido que empezar los dos a hacer cosas. No es lo mismo predicar todo lo que el potencial votante quiere escuchar que dar trigo. Así que es natural que haya una fracción de decepcionados dispuestos a volver al malo conocido que son PP y PSOE. Sin embargo, más allá del natural freno al crecimiento que haya impuesto tener que retratarse tomando decisiones, hay algo más. Me refiero a esa sensación que parece percibir el potencial elector de que tanto Podemos como Ciudadanos en realidad no han venido a cambiar mucho, sino sólo a quedarse con la merienda del PSOE y del PP.

Podemos parecía un partido dispuesto a cambiarlo todo y, cuando sus dirigentes se han visto ocupando los primeros cargos, no sólo no saben qué hacer con ellos sino que parece que les da vergüenza defender lo que defendían porque creen, quizá con razón, que profanar iglesias, incumplir las leyes, vejar a las víctimas del terrorismo y defender el movimiento okupa no es el mejor modo de alcanzar mayorías electorales. Es lógico, pues, que quienes les votaron para que sus concejales siguieran haciendo eso que hacían cuando eran activistas se sientan profundamente estafados.

Por otra parte, se suponía que Albert Rivera y Ciudadanos eran otra cosa. Y lo que se han encontrado sus votantes es un partido cuajado de segundos cuadros del PP y del PSOE que desertaron por creer que en esos partidos no se les premiaba como se merecían y que, tal y como se está viendo, más que genios desaprovechados, son insufribles mediocres que en ningún sitio deberían prosperar como lo hacen en Ciudadanos. A eso hay que añadir el respaldo al PSOE de Andalucía, el de los ERE, el de Gaspar Zarrías, el del dinero pa asar una vaca sin prácticamente exigir nada a cambio, lo que habrá irritado a sus votantes procedentes del PP. Y que en Madrid, aunque se ha sido más exigente, parece que ningún esfuerzo eficaz se hace para aclarar Gürtel y Púnica, lo que habrá enojado a los votantes procedentes del PSOE.

De manera que Podemos es un partido radical que, para poder ser mayoritario, tiene que dejar de ser tan radical, lo que le hace perder los votos de los radicales sin lograr atraer a suficientes moderados. Y Ciudadanos, además de carecer de cuadros presentables, es un partido regeneracionista cuya moderación le obliga a respaldar por igual al PP y al PSOE donde sea necesario beneficiando a los partidos de los que sus votantes quieren huir. Cuando el agraciado sea el partido al que uno nunca votaría, el PSOE para los exvotantes del PP y el PP para los exvotantes del PSOE, la sensación de fraude está garantizada.

La gran decepción
Enrique Domínguez Martínez Campos Gaceta.es 7 Agosto  2015

Un periódico de tirada nacional decía en su portada el domingo 12 de julio: “Rajoy reclama una mayoría para frenar la aventura de los partidos de izquierda”. Y mi pregunta, cuando leí aquella especie de súplica, de reclamo a no se sabe quién, de petición desesperada, de lógico temor a lo imprevisible y a lo que pudiera conducir a España a una nueva desastrosa situación, fue: ¿y ahora reclamas ayuda a quienes ni tú ni tu nuevo PP les habéis querido escuchar, ni les habéis hecho el menor caso?

Por supuesto que no me refiero a las preocupaciones de este PP de Rajoy sobre los temas de la macroeconomía para salvar a España de una situación que puso a nuestro país al borde mismo de la quiebra, en la que la dejó el zapaterismo ramplón, visceralmente sectario y obsesionado por el pasado más reciente de nuestra Historia que por el bienestar y el futuro de los españoles. Por eso, ya escribí en algún lugar que este nuevo y desconocido PP, que en el famoso Congreso de Valencia del año 2008 decía que en él sobraban los conservadores y los liberales, sólo parecía contar en su gobierno con dos ministros: el de Hacienda y el de Economía. Porque, ¿quiénes se dedicaban a hacer política en el resto del Consejo de Ministros del señor Rajoy?

Esa petición angustiada del presidente del gobierno en el periódico citado se produjo en el transcurso de una llamada “Conferencia Política del PP”, celebrada en Madrid durante los dos días anteriores. Y allí se debatieron no sé cuántas ideas, no se sabe bien cuántos proyectos, incontable número de posibles soluciones a infinidad de problemas que afligen políticamente –no sólo económicamente- a la sociedad española… a sólo cinco meses de unas elecciones generales con una posible abstención de más de 2 millones de personas que pueden volver a dejar de votar a este PP de… ¿de qué?

He escrito también en algún otro lugar que nadie sabe bien si este PP de Rajoy es de centro reformista, de centro-centro, de centroizquierda o socialdemócrata, de centro superior, de centro inferior o de qué demonios de centro es. De lo que están seguros quienes no lo votaron en las últimas elecciones es de que este PP de Rajoy no es un partido de centroderecha y, mucho menos, de derechas. Al menos políticamente hablando.

Además de que es absolutamente cierto que desde el PSOE –del que los españoles podemos esperar siempre cualquier cosa por muy descabellada que sea-, pasando por todo el resto de partidos de izquierda hasta la extrema izquierda, están decididos a unirse para que no gobierne el PP, también lo es que este último ha desperdiciado su inmensa mayoría absoluta que le otorgaron los españoles en 2011 para reconducir el desastre de Zapatero en todos los aspectos a lo largo de estos más de tres años y medio en los que, más que gobernar, se ha resignado, se ha conformado o, sencillamente, no ha movido un solo dedo para modificar la legislación que, casi a gritos, pidieron los votantes en 2011 que fuera modificada.

¿Quién ha sido el responsable de que gentes como “Ahora Madrid” o el famoso “Kichi” en Cádiz estén por la labor de cambiar el nombre a cientos de calles en estas o en otras ciudades, basándose en una Ley de Memoria Histórica que debió ser derogada porque en sí misma es una aberración terminológica y demuestra un odio enfermizo de quienes ni conocen la Historia ni están dispuestos a asumirla, cuando españoles de unas u otras ideas fueron sus protagonistas hace más de 70 años y murieron por ellas?

¿Quién ha sido el responsable de que la “ley Aído” sobre el aborto sólo haya sido maquillada y no derogada, por la bestialidad de la asunción por parte de quien sea, de que abortar –es decir, quitarle la vida a un ser humano en el vientre de la madre- es un “derecho de la mujer”?

¿Quién ha sido el responsable de que la Justicia, en lugar de seguir dependiendo en sus más altos niveles de los intereses de los `principales partidos políticos, hubiera sido despolitizada por completo siguiendo las pautas de lo que la Constitución dictamina al respecto?

¿Quién ha sido el responsable de que la Ley Electoral sea, hoy en día, un anacronismo en España cuando, después de depositado el voto en las urnas, éste No vale la mismo en unos lugares de nuestro país que en otros y, además, una vez realizada la votación, a través de cambio de cromos, chanchullos y conveniencias partidistas, se hace con ese voto lo que la partitocracia quiere?

¿Quién ha sido el responsable del mantenimiento de cientos o miles de empresas públicas –entre ellas las televisiones autonómicas- que nos cuestan a los españoles millones y millones de euros que hemos de pagar a base de nuestros impuestos?

¿Quién ha sido el responsable del mantenimiento de un Tribunal Constitucional politizado hasta límites insoportables y no fue transformado en una sala especial del Tribunal Supremo?

¿Quién ha sido el responsable de agrupar entre los más de 8.000 Ayuntamientos al menos a la cuarta parte de ellos para reducir gastos y suprimir, de paso, a las Diputaciones provinciales, refugio de colocación de políticos?

¿Quién ha sido el responsable de no impulsar una verdadera reforma en profundidad de la Ley de Educación en todos los niveles educativos para no ser el hazmerreír del informe “Pisa”, año tras año, y centralizar de nuevo la enseñanza a nivel estatal?

¿Quién ha sido el responsable de que el PP en Cataluña se haya convertido en una fuerza política totalmente residual y sin el menor peso en aquella región cuyos jerarcas políticos nacionalseparatistas, con el apoyo de todas las izquierdas, siguen desafiando al Estado con el incumplimiento de las sentencias de los tribunales?

¿Quién ha sido el responsable de que los acuerdos a los que llegaron los socialistas, liderados por el tristemente famoso Zapatero, con los terroristas de la banda ETA hayan sido respetados y asumidos por un PP que, además, ha permitido sobrepasar por los tribunales españoles –políticamente domesticados- la sentencia de un Tribunal de Derechos Humanos sobre un caso concreto que se aplicó, generosamente, a otras decenas de asesinos no incluidos en aquella?

Y así podríamos continuar señalando e indicando actuaciones abortadas o ni siquiera iniciadas como, por ejemplo, la recentralización de la Sanidad, la supresión de un Senado inútil y carísimo para los españoles, la ley del “matrimonio” entre homosexuales y la posibilidad de que adopten niños, et., etc. Trabajos no realizados por un Consejo de Ministros –el del señor Rajoy- dedicado en exclusiva a los asuntos económicos que, con ser esenciales, ya vemos que no eran los únicos que preocupaban a los 11 millones de españoles que dieron todo el poder a quienes creían que lo ejercerían con todas sus consecuencia, fueran éstas las que fueran.

¿Quién o quiénes han sido, en último extremo, los responsables de este vacío legislativo en que estamos, en relación con tan enormes y numerosos problemas que tendría que haber abordado un PP de derechas, sin complejos, sin miedos y con toda la legitimidad del poder otorgado por un pueblo que confió en él? Ahora parece que, a toda velocidad, quiere modificar la ley electoral, antes de cinco meses, para que sea más democrática y menos partitocrática. Ahora, cuando el PSOE, que antes dijo que sí, ahora dice, al parecer, que no. Pero insisto sobre este punto que es crucial y del que los españoles no hemos aprendido nada: del PSOE puede esperarse siempre cualquier cosa, incluso que ahora proponga una modificación constitucional para hacer de España un país ¡plurinacional! Parece de locos pero es la triste realidad de un partido que siempre ha tendido –desde hace 40 años- a inventarse una y otra vez lo que tiene que ser España, después de más de 2.000 años de Historia.

En resumen, este desnortado PP no ha acometido las funciones que el pueblo español le encomendó en las urnas. Eso sí, en esa Conferencia Política de hace unos días apareció un nuevo logotipo, o emblema o como quiera llamarse, del “nuevo PP”. Y, por supuesto, la alegre y jovencísima imagen de un Javier Arenas que va a modernizar un partido que pierde votos a borbotones.

Porque, tengo para mí que sigue a su frente un señor como Rajoy que les ha fallado estrepitosamente a sus votantes. Pero que sus palmeros en el gobierno y en el partido le siguen apoyando para que, de nuevo, sea el candidato pepero a las elecciones generales. ¿De verdad piensa que maquillando un poco la microeconomía las va a ganar este hombre que se ha desprestigiado solo, por aquello de que “por sus hechos le conoceréis”?

Dicen quienes se dedican a contar y a analizar los votos que el PP, al margen de los votantes que se pasaron a Ciudadanos, o al PSOE, o a quien fuere, podría logra recuperar al menos un millón de votos de los abstencionistas hartos de los incumplimientos de este PP de Rajoy. ¿De verdad? ¿Por el solo hecho de maquillar algo la microeconomía, como ya he indicado? ¿Por las alianzas de esta partitocracia repugnante en que vivimos y que puede dar lugar a un frentepopulismo inaguantable y posiblemente irreversible? Es decir, ¿por el voto del miedo?

Para no alargar más este artículo, en el que he presentado hechos reales y no imaginarios ni supuestos, trataré de analizar dónde debieran ir los votos de quienes no quieren, como yo, votar tapándose la nariz. No es preciso ser muy listo para poderlo suponer. Sobre todo para aquellos votantes de derechas que hoy se encuentran absolutamente huérfanos en este páramo político de excelencia y de ideas elevadas de verdadero servicio a España.

Una confusión basada en equívocos
J. L. González Quirós www.vozpopuli.com 7 Agosto  2015

Desde, al menos, Maquiavelo, sabemos con claridad que las artes del poder tienen poco que ver con la manera tradicional de concebir la moralidad, con la creencia en que hay cosas que no pueden hacerse, que no deberían hacerse y que, por ello, el engaño puede resultar siempre más eficaz que la buena información. Cualquier político sabe que basta con que las creencias populares le sean favorables, que no necesita para nada que sus propuestas y aquello en que se fundan sean realistas, plausibles o verdaderas, en los sentidos más corrientes del término, porque lo único que se requiere es que suenen bien a los oídos apabullados de sus electores.

En esta legislatura hemos experimentado una aparente mejora en las exigencias electorales, y palabras como corrupción, para rechazarla, regeneración, para propiciarla, o transparencia, para reprochársela al adversario, se han adueñado del imaginario político más común. Con tan escasa impedimenta parece que podría conseguirse una modificación sustancial del panorama político, la llamada superación del bipartidismo, pero mientras no se caiga en la cuenta, como recientemente señalaba Felipe Gómez-Pallete, de que esta clase de fenómenos son síntomas y no causas, los supuestos avances que se consigan serán modestísimas mejoras que apenas harán otra cosa que incrementar la desconfianza en la política, una asignatura para lo que los españoles llevan décadas, si no siglos, de intensa preparación.

El ocaso de Podemos
De confirmarse el descenso en las expectativas de Podemos estaríamos sólo ante una nueva constatación de que los crecepelos tienen un público limitado, por bien que se publiciten, pero no debiéramos confundir la escasa eficacia de estos placebos, con la realidad de la calvicie: aunque el específico no funcione, la escasez de pelambrera persiste. Ni uno solo de los problemas que hicieron posible la aparición del 15M y de sus secuelas políticas se ha corregido, pero puede que, al menos, hayamos podido aprender algo de la biología del cabello. Cabe imaginar a los líderes de Podemos, que van por la vida de sabihondos políticos, de científicos de la cosa, enfrascados en abstrusas controversias sobre las causas de su anunciada decadencia, que ellos considerarán tan imprevisible como inmerecida, mientras que los más despabilados entre sus filas rezan a sus dioses tutelares para suplicar que no desaparezca el hechizo antes noviembre, que luego ya se verá.

Que se apunte a una recuperación del PSOE, basada parcialmente, en el retroceso de los podemitas significa que muchos españoles siguen prefiriendo el remedio antiguo y casero a los embelecos de la tele, por más que sus cabellos sigan menguando.

El paradigma que no se discute
Si existiese algo así como una internacional socialdemócrata y decente debería reunirse con urgencia para otorgar su mayor galardón con las máximas distinciones a Mariano Rajoy, naturalmente con un reconocimiento adicional a la bravura, la gracia y el tino de Cristóbal Montoro y al buen hacer habitual del conspicuo camarada Javier Arenas, por ser, sin duda alguna, quienes más han hecho para que las políticas socialdemócratas sean homologadas como remedio único e infalible de toda clase de dolencias socioeconómicas. Pero el mundillo socialdemócrata está lleno de envidiosos, y les falta la generosidad necesaria para reconocer las aportaciones de quienes van por la vida como figuras destacadas del universo adversario.

Seguramente Rajoy está sangrando por esa ingrata herida, por el escaso reconocimiento de sus méritos estatistas y confiscatorios, por la poca acogida que ha tenido su valiente apuesta por lo público y lo social en épocas de tanta dificultad, y parece dispuesto a desbordar todos los límites con las promesas electorales más descaradamente populistas, rebajando impuestos a toda máquina, y haciendo llegar el AVE, aunque sea en vía única, genuino invento español, a todos los rincones de la península, además de subir el sueldo a los funcionarios, a ver si consigue que a él le funcione la cosa tan bien como en Andalucía, donde no se escapa un voto a los señoritos locales.

Las dudas de los electores
Se cuenta que Henry Ford decía en los primeros años del pasado siglo que los americanos podían comprarle un coche de cualquier color con tal de que fuera negro. No es muy distinto el panorama electoral español donde puede escogerse entre distintas políticas, con tal de que sean estatistas, o, en su defecto, nacionalistas que es doble ración de lo mismo infectada con el virus de la superioridad, tan presunta como estúpida, de los propios.

Nos encontramos ante cuatro fuerzas principales que no discrepan grandemente en sus principios, y de ahí que hayan coincidido al lanzar sus ofertas sociales de primavera casi en las centésimas, y que, por ello, se ven en la necesidad de distinguirse por sus odios, por sus manías y obsesiones. No es un panorama como para festejar, pero es lo que hay. Esta combinación de raquitismo ideológico y desmesura emocional debiera romperse por algún lado y es absurdo esperar que se rompa por parte de los actores todavía principales, de manera que, puesto que los de Podemos presumen de ser la versión auténtica y sin mácula de lo que todos desean, es a Ciudadanos a quien debiera preocupar que se desenmascare, siquiera sea en forma leve, este juego escasamente sutil de los siete errores, pero seguramente estarán ocupados de ecosas más importantes que de romper el hechizo del que parecen presos una buena mayoría de electores, y se conforman con la filosofía del como sí, que es lo que han hecho con su propuesta de política educativa, como muy bien ha explicado el profesor Rallo en estas mismas páginas: un intento estatista de alcanzar lo que supuestamente pudiera ser el resultado de una política liberal, en fin que menos da una piedra.

La moneda al aire
En este panorama de políticas equívocas, el PP de Rajoy espera una respuesta parecida a la que obtuvo Cameron, ellos sabrán por qué, pero lo que seguramente pasará es que cualquier combinación electoral acabe por dar paso a una política de continuidad y apaciguamiento de los separatistas catalanes, es decir, más de lo mismo, pero un poquito más caro. Claro es que esto no sería necesario si los electores fuésemos capaces de alterar el rumbo que nos fijan las políticas autistas de nuestros líderes, pero eso es difícil, francamente. Sin embargo, también parece difícil que los electores se conformen con algo tan pobre y elemental como mentira, miedo y más madera, al fin y al cabo tenemos la palabra y podemos votar con la cabeza, tal vez no al óptimo, pero sí al menos dañino.

Cobardía o coraje
Agapito Maestre Libertad Digital 7 Agosto  2015

Hace décadas que los nacionalistas catalanes se saltan las leyes del Estado de Derecho, es decir, de España. Viven en la ilegalidad permanentemente. Su forma de vida es insultar, maltratar y perseguir a la fuente que les da vida: España, el Estado de Derecho español, la democracia sustentada en la Constitución de 1978. El fraude de ley, sí, de cualquier ley, empezando por la Ley de leyes, es algo consustancial a los nacionalistas catalanes. El último fraude cometido con descaro, no exento de un cierto furor que los enaltece ante la cobardía exhibida por la inmensa mayoría de hombres-masa que pueblan el solar hispano, es la convocatoria de unas elecciones plebiscitarias para romper la unidad de España. Así de sencillo y contundente ha planteado la cosa el jefe de los separatistas, Arturo Mas: si nuestra lista por la independencia gana el 27 de septiembre, declararemos la independencia de Cataluña y, naturalmente, nos separaremos de España aún más, o sea definitivamente, de lo que estamos "separados" ahora.

¿Qué respuesta ha recibido este planteamiento, o mejor dicho, el decreto que anuncia unas elecciones para separarse de España por parte del Gobierno de la Nación española? Ninguna. El gobierno de Rajoy ha aceptado de modo absoluto el texto, supuestamente ilegal, que convoca a todos los partidos para que se declaren los catalanes a favor o en contra de la independencia. Esa aceptación ha ido acompañada de unas declaraciones abstractas de los dos principales responsables del Consejo de Ministros sobre la imposibilidad de que Cataluña se separe de España. Un castizo diría que las respuestas del Gobierno de España al último, así lo plantean Mas y los suyos, desafío independentista son humo. Nada. Un jurista solvente argumentaría que el Gobierno, al menos, debería recurrir esta manera de convocar unas elecciones autonómicas haciéndolas pasar por plebiscitarias; pero, en fin, no entremos en pobres disquisiciones jurídicas sobre la forma y el fondo de esta convocatoria, porque terminaríamos llamando imbéciles a los que defienden la "legalidad" de la misma y no tengo ganas de entrar en pleitos entre estúpidos, entre otros motivos cosas porque podrían confundirme con ellos. Lo decisivo es que ahora, como desde hace décadas, los independentistas catalanes no cumplen las leyes de España, pero los diferentes gobiernos de la nación lo han consentido. He ahí la tragedia.

Por lo tanto, nadie se llame a engaño, no iba a ser este caso, la convocatoria para separarse de España, diferente de los anteriores. Si ya en el pasado Rodríguez Zapatero dijo, llevando las posiciones condescendientes de González y Aznar ante las ilegalidades de los nacionalistas de Felipe González y Aznar al extremo, que su gobierno aceptaría cualquier Estatuto de Cataluña por ilegal que fuera, hoy el Gobierno de España acepta que los independentistas planteen estas elecciones como un referéndum o plebiscito popular por la independencia de Cataluña. Por eso, independientemente del resultado del día 27 de septiembre, el nacionalismo ha dado otro hachazo mortal a la Constitución española. Ha dado un salto de gigante. Ha vuelto a ganar en el terreno político. Ha transformado la experiencia histórica de sus ilegalidades gubernamentales en una acción política de gran envergadura. Ha dejado en silencio, o peor, paralizado, que es lo peor que le puede pasar al poderoso, a un gobierno, que sabe que su vida depende de su acción permanente.

Rajoy está petrificado. No hace nada. No explica nada. Y me malicio, perdonen mi juicio de intenciones, que tampoco tiene pensado nada para la noche del 27 de septiembre. Es obvio que el Gobierno de España podría hacer muchas cosas, pero, de momento, solo espera que los independentistas pierdan las elecciones del 27 de septiembre. Una actitud tan pobre que no llega ni a anhelo. Rajoy ni siquiera quiere darse por enterado de que los nacionalistas ya las han ganado antes del 27 de septiembre, porque siguen marcando la agenda política de "lo que queda de España". ¿Qué queda? Poco, muy poco, porque el timos, la furia, el coraje, que caracterizó alguna vez a los españoles, ya casi es propiedad de quienes llevan saltándose la ley treinta años. ¿Qué sobra? Cobardía.

¿DECIDIR UNA FALACIA?
Hay muchas Cataluñas. Todas sangrientas y arrepentidas.
Pascual Tamburri El Semanal Digital 7 Agosto  2015

Con o sin 155, el nacionalismo catalán odia la España que quiere destruir. Y no es la única nación de ficción inventada en la Península, o fuera de ella, para desgracia de todos.

Muchos soldados españoles murieron años ha en Kosovo, como antes en Bosnia y hasta en Croacia. Muertos en una ya larga lista de caídos de un país que entre las muchas torpezas de sus líderes recordará siempre en lugar preminente las de un presidente socialista que llegó a la Moncloa con olor de bombas y de sangre, prometiendo la secesión según a quién y ceceando en nombre de la pazZz cobarde y borreguil. Caídos que nos recuerdan una cuenta pendiente, que tiene mucho que ver con nuestro propio futuro como país: el proyecto enloquecido de crear por secesión un nuevo Estado, o varios, rompiendo España.

Todo empezó, aunque hoy cueste aceptarlo, cuando Alemania se saltó los intereses de la Unión Europea y rompió moralmente con el Acta Final de Helsinki, al reconocer por su cuenta y riesgo las independencias de Eslovenia y Croacia. Aquello no fue un mero reconocimiento de la ruptura de Yugoslavia, sino el desencadenante de su estallido y de las guerras que siguieron. Atención, no hablamos de la Alemania imperialista de Guillermo II ni de la nacionalsocialista de Hitler, sino de la Alemania federal, recién unificada y supuesto espejo de democracias. Quizás una decisión apresurada, quizás un acto unilateral y egoísta del que no se midieron las consecuencias; pero vivimos aún en medio de las secuelas de aquel error.

El "error Croacia", que deparó aún más dolor y sangre entre el Save brumoso y la rutilante Dalmacia, fue seguido por el "error Bosnia", y éste por el "error Kosovo". Aquello llevó a muchas muertes, y directamente a la necia e injusta guerra de Kosovo en 1999, que ha dejado en el limbo jurídico, bajo ocupación europea, esta provincia de Serbia.

Al margen de la opinión que nos mereciese el dictador comunista Slodoban Milosevic, lo cierto es que Yugoslavia primero y Serbia después fueron sujetos jurídicos soberanos, miembros reconocidos de la comunidad internacional; sus excesos internos serán reprobables, pero no pueden servir para que se descuarticen países según el capricho de quien gobierne en Berlín. Las consecuencias directas son más guerras y más muertes, incluyendo las de soldados españoles, y algo para nosotros aún peor.

Favorecer, a través de la ocupación, la limpieza étnica de los albaneses contra los serbios y una futura independencia de la provincia es un peligroso precedente. Nos ha costado mucha sangre pero nos puede costar aún más este capricho alemán luego compartido por Zapatero y no suficientemente corregido por Rajoy: el modelo kosovar es abiertamente una vía de acción para los separatismos antiespañoles en nuestro propio territorio. Muchos analistas profesionales comparan ya en el extranjero nuestro país con la Yugoslavia de hace dos décadas, y apoyar la independencia de Kosovo es para España el peor negocio posible.

Intereses aparte, lo cierto es que Kosovo siempre fue Serbia -siempre que los turcos lo permitieron-, y que sólo tardíamente ha sido islamizado y albanizado. Pero no sólo la razón histórica está con los serbios, sino que además cualquier visitante del lugar sabe qué tipo de futuro espera a la provincia en caso de independencia. España debe negarse a tal cosa, primero por justicia e historia y después por simple egoísmo. Salvo que efectivamente el ocupante de La Moncloa –el de ayer, el de hoy o el de mañana- desee para nosotros un futuro balcánico. Nosotros tenemos 155 razones y medios para evitarlo.

El separatismo eleva el tono y pide "convertir Cataluña en un Vietnam para los españoles"
Tras la convocatoria en "legítima defensa" y los "catalanes apalizados por el Estado", llega el lenguaje bélico a los artículos separatistas.
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 7 Agosto  2015

A Artur Mas no le duelen prendas a la hora de utilizar un lenguaje barriobajero. "Nos quieren romper las piernas", declaró hace unos meses en relación al Gobierno, cuando todavía no se había celebrado el 9-N. Tras la firma del decreto de convocatoria de las elecciones autonómicas del 27-S, el pasado lunes, arguyó que lo hacía "en legítima defensa" por los supuestos ataques del Estado a Cataluña. El ardor guerrero y la retórica de la bronca se ha contagiado y Raül Romeva, el número uno de la lista en la que Mas es el cuatro, afirmó el miércoles que los catalanes estaban siendo "apalizados", también por el Estado.

Este jueves se sumó a la cruzada retórica Gerardo Pisarello, natural de Tucumán y alcalde accidental de Barcelona en ausencia de Ada Colau. Pisarello comparó en las redes sociales la bomba atómica de Hiroshima con los bombardeos sufridos en la capital catalana durante la Guerra Civil. "En Barcelona también sabemos lo que son los bombardeos de civiles. Con Hiroshima en el recuerdo. Nunca más", trinó el podemita.

Poca cosa en comparación con el artículo aparecido este viernes en El Punt-Avui, en el que el columnista Enric Vila apuesta por "convertir Cataluña en un Vietnam para los españoles". Tras exponer que si él fuera Romeva "trabajaría un programa de medidas concretas y atractivas de rápida implementación para que la gente visualizara el nuevo país a corto plazo", Vila afirma: "Los candidatos 'unionistas' no tienen muchas ideas generales en la cabeza. No las necesitan porque el Estado les hace el trabajo. Justo por eso, combatirán el independentismo institucional con un discurso incisivo, que se concentrará en los pequeños detalles y que intentará dejar en evidencia la poca voluntad de poder que hay tras las palabras tan bonitas que se han dicho hasta ahora. Si (el independentismo) no se vuelve a rearmar rápidamente, el unionismo aprovechará las elecciones para preparar las generales. Deberíamos convertir Cataluña en un Vietnam para los españoles".

******************* Sección "bilingüe" ***********************

Mas no puede convertir una cadena pública en altavoz de su proyecto independentista
EDITORIAL El Mundo 7 Agosto  2015

La sustitución del libre intercambio de ideas a través de los medios de comunicación, característica esencial de las democracias, por la propaganda burda al servicio de ilegítimas ambiciones políticas es la primera señal de alarma de que un poder constituido ha iniciado una deriva con pretensiones totalizadoras. El poder, en este caso, es la Generalitat de Cataluña, y la idea que opera como un fin en sí misma es la del independentismo. Desde el momento en el cual Artur Mas y su Gobierno han puesto los canales públicos autonómicos de radio y televisión al servicio de su pretensión de subvertir el orden constitucional están demostrando que el espejo en el que se miran no es el de las sociedades democráticas sino el de aquéllas en las que las instituciones no están al servicio de los ciudadanos sino de proyectos políticos partidistas y personales.

Las protestas de PP, Ciudadanos, ICV y el Sindicato de Periodistas sobre la cobertura informativa de TV3 demuestran que el modelo que pretende imponer Mas se parece más al de aquellos noticiarios cinematográficos obligatorios para todos los espectadores que al de una televisión pública, libre y plural. A la retransmisión en directo y en horario de máxima audiencia del acuerdo entre Mas y Junqueras sobre la lista única en el Museo de Historia de Barcelona, o la firma del decreto de convocatoria de las elecciones del 27-S en el palacio de la Generalitat, discurso institucional incluido, les faltaba sólo una música imperial de fondo para completar una escenificación megalómana. Pero es que el hecho de entrevistar a Junqueras como el principal líder de la oposición, que debería hacer reaccionar a la Junta Electoral, o la organización de debates sin representantes de los partidos que están contra la independencia, lo que le valió a TV3 una advertencia del Consejo Audiovisual de Cataluña, podrían pasar a la historia de la manipulación informativa.

Artur Mas debe renunciar a sus pretensiones de poner los medios de comunicación autonómicos al servicio de su idea de Cataluña, ya que esa concepción de lo público no es propia de sistemas democráticos. Su obligación es garantizar que la libertad de información pueda ejercerse de forma imparcial, no la de utilizar su posición de poder para acallar las voces que denuncian la ilegitimidad de sus ambiciones independentistas.

En legítima defensa
Antonio Robles Libertad Digital 7 Agosto  2015

Ya que las leyes y los hechos son ignorados en Cataluña como instrumentos de comprensión de la realidad, sólo podemos acercarnos a este delirio colectivo a través de recursos psicoanalíticos.

El presidente Mas presenta el proceso a la independencia como un medio pacífico, pero sus actos fallidos y el inconsciente colectivo que plasma en toda su propaganda nos dicen lo que realmente impulsa sus fines: la violencia. Eso sí, camuflada bajo un lenguaje exquisitamente democrático.

Reparen, "vengo en son de paz", expresó ante la recepción del rey Felipe VI. Uno sólo se acerca en son de paz al otro porque está en guerra o podría llegar a estarlo. Y no lo duden, aunque se hayan dejado las camisas pardas en el armario, viven del conflicto latente que alimentan cada día con propaganda y acciones. Escupitajos como "Espanya ens roba" o "l’espoli fiscal" están inspirados en el odio y buscan inocularlo en la manada para manejarla una vez violentada contra quienes roban y expolian. Todo muy simbólico, un a priori necesario para legitimar inmediatamente acciones reales, como el desacato a las sentencias judiciales, o la puesta en marcha de estructuras de Estado, como la exclusión de la lengua española de la escuela, o la eliminación de la bandera española de su territorio, como el veto a grupos de teatro, autores, actrices, cantantes, desafectos al régimen o que hagan su obra en lengua impropia (la fiesta de los toros fue el más sonado, pero no el peor), la eliminación de la historia común, o su ocultación mediante la manipulación del lenguaje...

No fue la primera vez, ni será la última. Lo acabamos de ver con el recurso a la "legítima defensa" para justificar la convocatoria de las elecciones plebiscitarias del 27-S.

Con su recurso a la legítima defensa, Artur Mas admite implícitamente dos hechos nada pacíficos recogidos en el Código Penal: que existe un agresor del que de ningún otro modo se puede defender (el Estado) y que la respuesta le lleva a cometer un delito a su pesar, de cuya responsabilidad penal, eso sí, le eximirá el derecho a la legítima defensa. Independientemente de que el Código Penal no contempla el derecho a la legítima defensa de bienes jurídicos colectivos, Artur Mas está anclado en una persecución paranoica por parte del Estado, que le lleva a justificar inconscientemente cualquier acción que le conduzca a conseguir la liberación de su pueblo. Incluido el golpe de Estado institucional.

Cualquiera que viva en Cataluña y asista al berreo mediático a favor del proceso descubrirá con horror que este tipo de llamamientos implícitos a la violencia son el lenguaje cotidiano de medios y políticos. Tan poco contestados que se han interiorizado como normales. El problema de verdad no está en ellos como actividad de propaganda sino en su capacidad para empapar la epidermis del rebaño que no entenderá ni aceptará un resultado adverso o una intervención legal del Estado.

El mal de Mas o Junqueras, TV3 o las monjas laicas de Montserrat es que la frustración no prevé antídoto alguno, ni tendrán, muy probablemente, control. Durante años, Pujol se mantuvo firme contra el terrorismo. Sin esa actitud en contra, Terra Lliure probablemente no hubiera desaparecido. Seguramente no por convicción, sino por conveniencia. La piel de cordero, la pose de víctima y el chantaje moral fueron su opción para conseguir con mayor eficacia los mismos fines secesionistas que el mundo abertzale. A la vista está su obra. Pero a la vez, él fue quien más hizo por educar a la sociedad catalana en el chantaje y la violencia implícita. "El castellano en Cataluña es fruto de una violencia antigua", dejó ir en los años noventa, como aquel que no quiere la cosa, cuando más arreciaba la resistencia contra la inmersión en Cataluña.

Hasta hace tres años, la violencia en Cataluña era imposible. Nadie debe excluir ya esa opción. Los cachorros de la estelada no tienen la culpa de haber sido educados en el odio, por mucho que lo hayan envuelto en el derecho a decidir y la democracia para evitar su hedor.

Sorpresa en los medios: los comunicados de Albiol, sólo en catalán

Ciudadanos envía notas de prensa en catalán y español, el "Partit Popular Català", en un idioma.
Pablo Planas (Barcelona) Libertad Digital 7 Agosto  2015

El nombramiento de Xavier García-Albiol como candidato a la presidencia de la Generalidad ha provocado un rearme de las filas populares, que aprecian en el exalcalde de Badalona a un candidato más rocoso, preparado y entusiasta que Alicía Sánchez-Camacho. En las primeras declaraciones de Albiol se ha percibido un retorno a los principios del partido y una contundencia que algunos echaban en falta en la todavía presidenta del partido.

Sin embargo, ha causado sorpresa que el flamante número uno del PP en Cataluña, una apuesta personal de Mariano Rajoy, sólo emita comunicados de prensa en catalán, ya sea para los medios que utilizan ese idioma como para los que tienen el español como lengua de difusión. En dichos comunicados, García Albiol es Garcia a la catalana, sin acento y sin atisbo de español en el redactado.

Se da la circunstancia de que otros dirigentes del partido, como el líder municipal en Barcelona, Alberto Fernández, mandan las notas de prensa en español. Algo parecido ocurre con Ciudadanos, cuyos mensajes a los medios siempre contienen dos versiones, la catalana y la española.

Acusan al Grupo Noticias
Denuncian el trato de favor del Gobierno vasco hacia medios de comunicación afines al PNV
www.latribunadelpaisvasco.com 7 Agosto  2015

Gorka Maneiro, parlamentario vasco y portavoz adjunto de Unión Progreso y Democracia, ha denunciado una vez más el trato de favor que sistemáticamente lleva a cabo el Gobierno vasco hacia un grupo de comunicación afín al nacionalismo. “El Gobierno de Urkullu regala dinero público a los medios de comunicación afines al PNV, está financiando de forma irregular a esos periódicos y radios que le hacen la ola, lo que es vergonzoso y pone de manifiesto la verdadera cara de los jeltzales de favorecer a sus amigos”, ha declarado Maneiro.

Según Maneiro, tras analizar los datos recogidos en la Memoria de Publicidad correspondiente al año pasado se vuelve a constar el “descarado trato de favor” que el Gobierno vasco da al Grupo Noticias, el más cercano al Ejecutivo de Urkullu, y que los periódicos y la radio pertenecientes al mismo reciben proporcionalmente a sus cifras de ventas y audiencia mucho más dinero que el resto de medios que operan en la Comunidad Autónoma vasca.

Este hecho es especialmente grave porque en 2014, el Parlamento aprobó varias resoluciones en las que se instaba al Gobierno a corregir esa línea de actuación y el propio lehendakari reconoció errores en la política de comunicación y se comprometió a ponerles coto.

“Nada de eso se ha cumplido. No sólo no se ha reconducido la situación, ya que de nuevo los datos dejan claro que el Grupo Noticias sigue siendo el gran favorecido por la política de comunicación del Gobierno vasco, sino que no se ha depurado ninguna responsabilidad, tal y como se exigió en las resoluciones aprobadas por todos los grupos de la Cámara, excepto el PNV”.

Ante la gravedad de esta situación, UPyD ha vuelto a registrar una iniciativa parlamentaria para censurar de nuevo “la utilización de fondos públicos para favorecer a medios y grupos de comunicación afines al Gobierno vasco, lo que representa una clara financiación ilegal de los mismos y fomenta una competencia desleal en el sector”.

Crónicas de Verano. El lobby nacionalista vasco de Idaho
Carlos Bilbao, correveidile de Ibarretxe y Cenarrusa (6)
Claudia Martínez Toledo www.latribunadelpaisvasco.com 7 Agosto  2015

Tal y como explicaba en el primer artículo que da inicio a esta serie, la supeditación del lobby de Idaho al nacionalismo vasco es absoluta. Prueba de ello fue la declaración realizada en marzo de 2002 por el Congreso de Idaho que aplaudía no sólo el supuesto derecho a la autodeterminación de la Comunidad Autónoma Vasca, sino también el alto el fuego ofrecido por la organización terrorista ETA. A pesar de las repetidas declaraciones de Jaime Mayor Oreja –por aquel entonces, ministro de Interior del gobierno español de José María Aznar- avisando de que se trataba de una tregua “trampa”, los nacionalistas vascos cayeron en los cantos de sirena que, desde el entorno etarra, se emitían.

Subyugados en lo interno por el Pacto de Lizarra –firmado entre el nacionalismo vasco no violento y el terrorista-, era imperativo que la nueva situación tomara espacio en la política internacional. Aquí surge la figura del congresista Carlos Bilbao, auténtico correveidile de Pete Cenarrusa y Juan José Ibarretxe, a la sazón presidente del ejecutivo autonómico vasco. Es Bilbao quien –bajo la supervisión directa del antiguo Secretario de Estado- impulsa al Congreso de Idaho a tomar una resolución en la que se “destaca la decisión de la organización ETA de decretar el alto el fuego” y el “reconocimiento” de la misma, así como "elogiar y felicitar a los gobiernos de Euskadi y España, y a todas las demás partes implicadas en España y Francia por sus acciones para promover el cese de la violencia y lograr una paz duradera en Euskal Herria y en toda Europa". Por último, el Congreso de Idaho “extiende su aliento y apoyo a estos gobiernos en los esfuerzos en curso para establecer un proceso que logre una paz duradera, de acuerdo con un proceso de votación democrático" que permita lograr "un nivel adecuado de autonomía gubernamental para Euskal Herria".

Así, los congresistas de Idaho hacían suyas las tesis nacionalistas. A saber: no considerar a ETA como una banda terrorista, implicar a Francia en el supuesto conflicto vasco y el reconocimiento político de la entelequia y abstracción que supone el término “Euskal Herria”. Como no podía ser de otra forma, Juan José Ibarretxe, Udalbiltza –asamblea nacionalista de municipios- y todos los partidos de carácter secesionista, remitieron una nota dirigida a Carlos Bilbao felicitándole por su iniciativa.

Al igual que Pete Cenarrusa, Bilbao ha demostrado ser una eficaz arma política para la consecución de los objetivos nacionalistas en Estados Unidos. Uno de los principales fines deseados por el separatismo vasco es la creación de una “identidad nacional vasca” en Estados Unidos.
 


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