AGLI Recortes de Prensa   Sábado 8  Agosto 2015

El coste total del rescate autonómico y local roza los 210.000 millones entre 2012 y 2016
El Gobierno ha inyectado más de 200.000 millones a autonomías y ayuntamientos desde 2012, multiplicando por cuatro el rescate de las cajas.
M. Llamas Libertad Digital 8 Agosto  2015

Tras la presentación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2016, el coste total del rescate autonómico y local impulsado por el Gobierno de Mariano Rajoy supera ya el umbral de los 200.000 millones de euros. Esta astronómica cifra es el dinero que el Estado ha inyectado en la Administración territorial desde 2012 para evitar la quiebra de comunidades autónomas y entidades locales y abaratar su financiación. Su cuantía casi multiplica por cuatro el rescate de las antiguas cajas de ahorros.

Tal y como recoge el proyecto presupuestario, estos "mecanismos extraordinarios nacieron el año 2012 con el objetivo común de aportar liquidez tanto a las autonomías como a los ayuntamientos para que pudieran hacer frente a sus obligaciones de pago en un momento de dificultad económica y de cierre de los mercados financieros". El resumen de las medidas adoptadas hasta el momento es el siguiente:

- Línea ICO-CCAA: nació para financiar los vencimientos de deuda durante el primer semestre del año 2012. Este mecanismo alcanzó un importe de 5.450 millones de euros.

- Fondo para la Financiación del Pago a Proveedores (FFPP): se desarrolló en tres fases durante 2012 y 2013. En estos dos años este mecanismo permitió el pago de facturas pendientes por un importe superior a los 41.814 millones de euros, de los cuales 30.219 millones corresponden a comunidades autónomas y 11.595 millones a entidades locales. En concreto, abonó más de 8 millones de facturas a más de 190.000 proveedores y permitió reducir de forma considerable los periodos medios de pago de las administraciones territoriales.

- Fondo de Liquidez Autonómico (FLA): se puso en marcha en 2012 y se prorrogó durante 2013 y 2014. Nació con el objetivo de facilitar a las comunidades autónomas el acceso al crédito. A lo largo de esos tres años prestó a las autonomías adheridas un total de 62.773,88 millones de euros, cubriendo sus necesidades de financiación y reduciendo de forma significativa sus costes financieros.

- Adelantos a cuenta y otras ayudas: el Gobierno también puso en marcha otro tipo de ayudas financieras mediante el adelantos de dinero a cuenta del sistema de financiación territorial, así como sucesivas ampliaciones en los plazos de amortización y en el pago de intereses de los préstamos concedidos por el Estado, cuya cuantía rozó los 24.000 millones de euros entre 2012 y 2014.

- Fondo de Financiación a Comunidades Autónomas: a partir de 2015, se pusieron en marcha nuevos mecanismos que simplificaron el número de fondos creados, ampliando, al mismo tiempo, su cobertura, ya que se han adherido 15 comunidades autónomas (todas excepto País Vasco y Navarra). Este Fondo cuenta, a su vez, con cuatro compartimentos: Facilidad Financiera, Fondo de Liquidez Autonómico, Fondo Social y Fondo en liquidación para la financiación de los pagos a proveedores de las comunidades autónomas. Su cuantía presupuestada asciende a 39.869 millones en 2015 y otros 25.000 millones en 2016.

- Por último, el resto de medidas complementarias aprobadas en 2015 se sitúa en 10.700 millones.

La suma de todas estas partidas eleva la factura total del rescate autonómico y local hasta rozar los 210.000 millones de euros entre 2012 y 2016 -el siguiente cuadro recoge el resumen de los mecanismos señalados, a excepción del presupuesto contemplado para 2016-.

El conducto deferente
ARCADI ESPADA El Mundo 8 Agosto  2015

Querido J:

El ministro señor Catalá hizo el jueves unas flamantes declaraciones a la agencia Europa Press que han tenido un gran eco tercerista. Por primera vez un miembro del Gobierno Rajoy se avenía a reformar la Constitución para que fijara un nuevo reparto de competencias. Aquí tienes la transcripción del fragmento, formulado en interrogante retórico, que es esencialmente la retórica del tercerismo: "¿El Estado autonómico, podría mejorarse su definición y transcurridos 37 años definir mejor cuáles son las competencias del Estado, cuáles son las competencias de las comunidades autónomas, aprovechar esta experiencia de 37 años para ver cómo se mej... refuerzan los mecanismos de coordinación y de cooperación? Yo creo que es posible."

El título VIII de la Constitución es un bello ejemplo de la aplicación a fenómenos culturales de la técnicas de la selección natural. Es sabido que una de las grandes pruebas de la inexistencia de dios es la manera absurda y hasta caótica con que están diseñados los órganos de los seres vivos, sin eximir, por supuesto, los más íntimos. Gary Marcus se pregunta, por ejemplo, por qué los tiernamente llamados conductos deferentes, van de atrás hacia adelante, se enroscan y se permiten un garbeo de 180 grados en su camino seminal de los testículos a la próstata. La respuesta es Kluge, el título de su libro sobre la azarosa construcción del hombre. Kluge, apaño. Dios, siguiendo a Marcus, habría conectado directamente el pene a los testículos con un buen tubo ancho y corto.

Como no son monarquías de origen divino, impecablemente diseñadas, los artefactos políticos de las democracias responden a veces al principio del apaño; y entre ellos está la Constitución que organizó la salida de España del guerracivilismo. El título VIII sí fija competencias autonómicas y del Estado, pero es verdad que con tantas posibilidades y matices ulteriores que su precisión responde, exactamente, a la de un título. Del mismo modo que la selección natural implica la necesidad de un acuerdo entre el organismo y el medio, ese título de la Constitución necesitaba de la especial lealtad de los actores. No la ha tenido, porque día a día el nacionalismo ha ido traicionando el acuerdo.

Es absolutamente conmovedor que la respuesta del gobierno del ministro señor Catalá a la deslealtad institucional sea la de ofrecer un blindaje de las competencias autonómicas, que ése es el único sentido que puede tener una reforma constitucional nacida de la presión y de los intereses nacionalistas. En cuanto al blindaje en sí mismo es conceptualmente llamativo que sus patrocinadores lo defiendan al tiempo que, para justificar la reforma, aluden al carácter dinámico, provisional de las constituciones. La Constitución ha de reformarse para que no pueda nunca más reformarse.

La pregunta retórica del ministro señor Catalá permite hacerle a su vez otra más directa: ¿En nombre de quién habla? Sus declaraciones se produjeron el jueves, un día después de que el Cis publicara su barómetro mensual. Ya conoces mi poca fe en la estadística recreativa. Pero no es de mi fe de la que se trata sino de la interesada fe de los políticos respecto a la estadística. El sondeo planteaba una interesante cuestión respecto del Estado de la autonomías. El 68,5% de los ciudadanos se mostraban partidarios de no aumentar en modo alguno las competencias. (El 18,2% quería un Estado sin autonomías, un 12,1% un Estado en el que las comunidades tuvieran menor autonomía, y un 38,2% un Estado como el vigente). Por el contrario, solo el 14,6% quería aumentar las competencias y el 9,7% permitir la secesión.

Es necesario saber que las propuestas ministeriales van en la línea, como máximo, de lo que desea el 24,3% de los ciudadanos. Eso contando con que el 9,7% independentista esté dispuesto a examinar la propuesta con algo más que desdén. La escasez de apoyo sociológico no deslegitima la propuesta del ministro señor Catalá. Los políticos pueden ir a favor y en contra del pueblo, y en los dos casos pueden tener razón. Hay que anotar también el carácter veleidoso de los consensos populares y la facilidad con que pueden manipularse: lo prueba la operación de ingeniería social organizada por el nacionalismo. Pero, aun contando con todo eso, debe subrayarse que la reforma del Estado no interesa a una abrumadora mayoría de ciudadanos.

En las propuestas del ministro señor Catalá yo observo un extraño e inquietante populismo sin pueblo. Mira lo que escribió Baggini hace unos días en el Huffington: "El reto del mainstream para contrarrestar a los populistas es inmenso. La tentación es jugar a su juego, tratando de superar su oferta con simplificaciones y promesas poco realistas. Esa es una manera segura de perder. La única estrategia sostenible es reconstruir la confianza ladrillo a ladrillo, demostrando la seriedad y la integridad de que carecen los populistas. El problema es que, por el momento, esa seriedad e integridad es justo de lo que carece una generación política esclava de la gestión de la imagen."

Ni la seriedad ni la integridad caracterizan las propuestas secesionistas. Pero el ministro de Justicia, que el 9-N ya empezó a mostrar su carácter, ni siquiera de oficio parece decidido a contrarrestarlas con la trabajosa seriedad de la ley. Tal vez argumente que, como nosotros, defiende el apaño darwinista. No debería olvidar que el apaño solo pretende garantizar la supervivencia del sujeto y jamás abocarlo a su destrucción.

Sigue con salud
A.

Pues al final lo mismo no pueden
Fernando Díaz Villanuevawww.vozpopuli.com 8 Agosto  2015

Casi la única a derechas que ha dado Rajoy en el último año es la de haber dejado correr el tiempo. Esa es la especialidad de la casa, tampoco vamos a sorprendernos. No es una genialidad, era lo previsible en el personaje. Rajoy es calcado a Franco en este tema. Es de los que clasifican los problemas en dos categorías: una para los problemas irresolubles, sobre los que no actuará bajo ningún concepto –por ejemplo, lo de Cataluña–, y otra para los problemas que el tiempo se encargará de resolver. Franco jugaba con ventaja, andaba sobrado de tiempo, sabía que de ahí no le iban a mover ni con aceite hirviendo y dejaba que el mundo sucediese a su alrededor. Rajoy no dispone de esa prerrogativa. Su mandato son cuatro años, que en términos políticos es quizá una eternidad pero que si lo miramos con ojos de periodista –y no digamos ya, de historiador–, son una minucia, un inaudible suspiro que premia a los audaces y castiga a los que, como él, presumen de paso corto y mirada larga.

El barómetro del CIS del mes pasado no implica, como creen en Génova, la milagrosa resurrección del PP, ni siquiera es un respiro en el calvario electoral de este año. Se trata simplemente del apaciguamiento natural de las aguas tras un temporal. Ahora bien, la línea de costa ha variado sustancialmente. El mapa que dibuja el CIS en estos días es muy distinto al de hace dos o tres años. El PP ya no es un partido hegemónico, el PSOE vivaquea por los bajíos evitando por los pelos el encallamiento definitivo, IU ha desaparecido y dos nuevas formaciones emergen prístinas y espumosas como la Venus de Botticelli, mecidas por el soplo de los dioses del descontento. Hace solo dos años hablar de Ciudadanos era referirse a un partidillo menor con representación en Cataluña y poco más. Hablar de Podemos era hacerlo de unos jóvenes profesores de políticas que tertuliaban en un programa de televisión visto solo por una minoría de entregados a la causa. Se lo que me digo porque yo estaba allí. Nadie daba un céntimo por ellos. Ahí los tienen.

Es cierto que de aquí a diciembre pueden pasar unas cuantas cosas –no demasiadas porque son cuatro meses mal contados–, pero es difícil que, en lo esencial, cambie el panorama electoral. Del bipartidismo hemos pasado al tetrapartidismo con el añadido habitual de los nacionalistas, cuyos votos en el pasado alteraron mucho los acontecimientos y podrían alterarlos aún más a partir de 2016 con cuatro fuerzas con mando en plaza dentro del Congreso de los Diputados. Una coalición formada por PSOE, Podemos y los nacionalistas ultramontanos pintaría un escenario. Una que agrupase a PP, Ciudadanos y los nacionalistas razonables –si es que queda de eso– otro completamente distinto.

Es demasiado pronto para especular sobre el Gobierno que salga de las urnas decembrinas. No lo es tanto, sin embargo, para cuestionarse porque Podemos al final no ha podido. Cierto es que podría aún llegar a gobernar en coalición, colocando algunos ministros en el gabinete e incordiando todo lo posible en unas instituciones en las que la mayoría de sus miembros no creen. Pero esa es poca recompensa para los que hasta hace cuatro días se veían ya dueños del cotarro al estilo de Tsipras o, peor aún, del primer y juvenil Chávez que allá por el 99 hizo pedazos la cuarta República venezolana para alumbrar el desastre sin paliativos actual.

Podemos no ha podido porque la insatisfacción, aunque generalizada, no era tan profunda como creyeron. No ha podido porque España no es Venezuela. Ni económica, ni política, ni demográficamente. Lo es culturalmente y no del todo. Por no poder no han podido ni con la Corona, que en tiempos era su primer objetivo a batir. Felipe VI está aun lejos de afianzarse en el trono, pero en el año y poco que ha pasado desde su proclamación ha sabido devolver a la institución una parte del respeto y el prestigio que mereció en los mejores años de su padre. No ha podido porque las municipales les han puesto ante la tesitura de hacer el ridículo un día sí y al otro también y no han defraudado al respetable. Las alcaldadas de Colau, las contradicciones de Carmena, las necedades de Puig y los ladridos a la Luna del Kichi han sido de tal calibre que era materialmente imposible sacarlas del escaparate. No ha podido porque la hemeroteca está hoy siempre en primera plana y a la prensa se la puede comprar sí, pero solo cuando se tiene el poder contante y sonante para hacerlo. No ha podido porque España es mucha España, un país viejo, de vuelta de todo que desconfía mucho más de lo que confía. Eso, al menos a mi juicio, es una virtud. Solo espero que sepamos perseverar en ella.

La deuda se come en un solo año todas las subidas de impuestos
B. Carrascosa. La Razon 8 Agosto  2015

La deuda se come en un solo año todas las subidas de impuestos

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reconoció el último viernes de julio en el Palacio de La Moncloa que el déficit público es «el principal problema de España», una afirmación en la que coincide con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Y tienen razón, porque cada euro que la Administración gasta por encima de lo que ingresa hay que financiarlo con emisiones de bonos y Letras del Tesoro, lo que incrementa el endeudamiento estatal y los abultados intereses que éste genera.

A pesar de la fuerte bajada de los rendimientos de los títulos de deuda, provocada por las medidas del Banco Central Europeo (BCE), el capítulo presupuestario destinado a pagar los cupones de estos títulos no baja de los 30.000 millones de euros anuales desde 2012. Ni siquiera las fuertes subidas de impuestos han sido capaces de sufragar el crecimiento de un pasivo que ya supera los 1,04 billones, y que en 2014 generó un coste para el Estado de 34.542 millones. Para 2016, los Presupuestos asignan 33.490 millones a la misma partida.

Para reducir el déficit público durante esta crisis económica, los gobiernos del PSOE y del PP aplicaron cerca de 60 subidas de impuestos entre 2010 y 2014. Estas alzas fiscales elevaron los ingresos tributarios, en total, en 37.624 millones de euros en esos cinco años, según el informe anual de recaudación de 2014 publicado por la Agencia Tributaria (AEAT).

Esta amalgama de cambios normativos del último lustro, que generó un fuerte rechazo en la población por su negativo impacto en el PIB, en el empleo y en el poder adquisitivo de los españoles, serviría para pagar los intereses de la deuda pública de unos catorce meses. Dicho de otra forma, el coste del ascenso desmesurado del endeudamiento estatal se come en algo más de un año la recaudación «extra» lograda en cinco ejercicios por las alzas fiscales más impopulares.

El IVA, el que más sube
De todas las subidas de impuestos aplicadas por el PSOE y el PP entre 2010 y 2014, la que más ingresos «extra» generó fue la del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). En concreto, la subida del tipo general del 16% al 18% y del reducido del 7% al 8%, anunciada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en septiembre de 2009, elevó la recaudación en 2.899 y en 3.251 millones de euros, respectivamente, en 2010 y 2011.

En julio de 2012, apenas tres años después, el Ejecutivo de Mariano Rajoy elevó el tipo general tres puntos más, hasta el 21%, y el reducido otros dos, al 10%. Con estos cambios y con la reclasificación de algunos productos afectados por las tres categorías del tributo, la recaudación creció en 1.505, 8.050 y 223 millones de euros, respectivamente, en 2012, 2013 y 2014.

En total, los cambios sobre el IVA elevaron los ingresos públicos en 15.928 millones de euros en el citado lustro, el 42,3% del incremento total, según el informe de la AEAT. La suma de los aumentos anuales del coste de los intereses de la deuda en el mismo periodo fue de 16.194 millones –desde los 18.348 millones de 2009 hasta los 34.542 millones de 2014, con picos como los 6.067 millones de 2011–, por lo que las fuertes subidas del principal impuesto indirecto sirvieron para sufragar el alza de esta partida presupuestaria.

En segundo lugar figuró el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, con un aumento acumulado de ingresos de 11.465 millones de euros en el citado lustro. Los cambios de la tributación de las rentas del ahorro, la deducción de los 400 euros, la cuota diferencial y otras modificaciones aplicadas por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero elevaron los ingresos en 5.392 millones entre 2010 y 2011. La fuerte subida de tipos del Ejecutivo de Mariano Rajoy elevó la recaudación en 6.073 millones en el periodo 2012-2014.

Sociedades fue el tercer tributo que más aportó, con unos ingresos adicionales de 3.696 millones de euros, principalmente por la supresión de deducciones. Por efectos del calendario, la evolución fue muy desigual. La recaudación aumentó en 2011 y 2012, mientras que 2010, 2013 y 2014 registró pérdidas en comparativa interanual.

¡Vayanse de vacaciones y no vuelvan!
Vicente A. C. M. Periodista Digital 8 Agosto  2015

¡Ya estaba tardando! El PP ha decidido por fin moverse un poquito y el Gobierno de Rajoy a través de su Ministro de Justicia, Catalá, ha dejado caer que estaría dispuesto a consensuar pequeñas reformas en la Constitución. Casualmente una de ellas sería la de replantear el reparto de poder entre el Gobierno, véase eso que llaman Estado, y los Gobiernos autonómicos, eso que se llaman Autonomías. Y el otro pequeño asuntillo es el de la reforma de la Ley de Sucesión para que desparezca la prevalencia del varón sobre la mujer como legítimo Heredero de la Corona, algo por cierto que llevó en su día al actual rey D. Felipe a ser nombrado Príncipe de Asturias por delante de su hermana Dª Elena, hija primogénita de los reyes D. Juan Carlos y Dª Sofía.

En cuanto a lo primero ya han saltado las alarmas, sobre todo en el mundo secesionista catalán que ven en este movimiento “un ataque contra Cataluña”. Sin embargo, se trata de todo lo contrario, de un acto de legítima defensa contra los ataques furibundos y desafíos que vienen desde las más altas representaciones institucionales de la Comunidad Autónoma que lleva años legislando sobre aspectos en los que carece de competencias transferidas. Porque de eso se trata. El nacionalismo catalán lleva intentando la política de hechos consumados, creando una estructura de Estado paralela ilegal en una hoja de ruta perfectamente definida hacia la declaración unilateral de independencia.

No deja de ser sorprendente el que sea a última hora y sin tiempo para alcanzar verdaderos consensos cuando se le ha ocurrido a este PP, liderado por obtusos petimetres, plantear estas reformas condenadas desde ya al fracaso y al desprecio por parte del resto de partidos otrora llamados constitucionalistas, principalmente un PSOE escorado y radicalizado hacia la izquierda más populista y demagógica que se puede permitir con tal de garantizarse el apoyo de PODEMOS para auparles a la Moncloa. Así que no hay nada que temer, la aberración del sistema autonómico actual permanecerá otra legislatura sin sufrir variación alguna gracias al desinterés y despreocupación de quien tuvo la mayoría parlamentaria mayor de la historia democrática en España.

En cuanto a la segunda reforma planteada de la sucesión dinástica de la Monarquía española, solo se puede calificar de situación vergonzosa, aunque si abrimos ese melón, nada debería impedir el que en el debate se subiese un escalón más y se planteara el concepto profundamente anti democrático de este sistema que recordemos se basa en la sucesión dinástica y no en la elección democrática del representante de la nación, como podría ser el Presidente de la República. Esta idea rebatida por los monárquicos convencidos es conceptualmente inatacable desde el punto de vista de la misma esencia de lo que debe ser un sistema democrático. Porque la legitimidad se gana en las urnas y el sistema actual fue metido en el “totum revolutum” del referéndum de aprobación de la Constitución en 1978.

Pero como siempre, además de la desgana y de la falta de valor de los diferentes Gobiernos de España y los partidos políticos PP y PSOE enfrascados en luchas por el poder y la alternancia, se unió un cobarde desistimiento de responsabilidades y deberes con los españoles nacidos y residentes en las CCAA donde los partidos nacionalistas y separatistas fueron aumentando el tono y el listón de sus exigencias de auto gobierno. Tras 37 años de vigencia de la Constitución, esta se ha convertido en “papel mojado” que ni los secesionistas respetan ni los responsables del Gobierno de España hacen respetar. Así que lo que no han hecho en 37 años de aberración de transferencias y delegaciones de poder desde la Administración Central y el Gobierno de España, no se va a lograr ahora a 45 días de las elecciones “plebiscitarias” que incluso el representante del PP el Sr. Albiol concede ese rango al promover una alianza de fuerzas no independentistas.

Sería bueno que el Gobierno de Mariano Rajoy y su Ministro Sr, Catalá se aclarasen y explicaran qué es lo que pretenden al proponer esta reformitas constitucionales ahora que están todos de vacaciones. Como diría mi paisano Trillo, “manda huevos”

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No son ni las formas ni el momento de sugerir una reforma tan necesaria
EDITORIAL El Mundo 8 Agosto  2015

EN PLENO mes de agosto, con la campaña electoral de Cataluña en ciernes, a cuatro meses de unas generales y después de una mayoría absoluta desaprovechada, el Gobierno, por boca de su ministro de Justicia, ha abierto inopinadamente el debate sobre la reforma constitucional. De esta forma, Rajoy, que respaldando a Rafael Catalá se mostró ayer dispuesto a llevar a cabo la reforma, aunque descartó hacerlo en esta legislatura, ha vuelto a desconcertar a la ciudadanía en los tiempos y en las formas. Porque si bien existe un consenso amplio sobre la necesidad de actualizar la Carta Magna para cerrar lo que en 1978 quedó abierto (sobre todo el Título VIII), sugerirlo en estas circunstancias devalúa una cuestión de vital importancia para el fortalecimiento de nuestro régimen democrático. Tienen razón los partidos de la oposición que acusan al Gobierno de utilizar un asunto tan sensible con fines puramente electoralistas, o condicionado por el desafío soberanista de la Generalitat catalana.

Este periódico se ha mostrado siempre partidario de modificar la Constitución para finalizar el diseño del descentralizado Estado de las Autonomías que asumimos los españoles hace 37 años. Y hacerlo cuanto antes, para evitar que la cuestión territorial siga erosionando la convivencia política y se convierta en un mercadeo de transferencias entre los partidos nacionalistas y los estatales, como ha venido ocurriendo hasta ahora. La reforma debería fijar sin ningún género de duda y de una vez para siempre cuáles son las competencias exclusivas del Estado y cuáles las de las CCAA y las de los Ayuntamientos. Se deberían, además, reformular los artículos 148.2 y 149.3, que permiten a las comunidades autónomas ampliar las suyas a través de los Estatutos para impedir que se produzca de facto una superación de la Constitución sin la reforma adecuada, como ocurrió en Cataluña con el Estatut de 2006. Las decisiones de un parlamento regional no deben poder modificar contenidos esenciales que afectan al resto del territorio.

Sin embargo, la miopía política demostrada por el Gobierno en este asunto a lo largo de la legislatura le ha hecho perder una buena ocasión de llegar a un acuerdo con el PSOE. Porque si bien, dadas las circunstancias excepcionales de la Transición, fue necesario el consenso entre la mayor parte de las fuerzas políticas para aprobar el texto definitivo que se llevó a referéndum, para modificarlo no es imprescindible. Habría bastado con un acuerdo entre PP y PSOE. La propia Constitución establece los mecanismos adecuados para que con una mayoría cualificada (210 de los 350 diputados y 159 senadores de los 266) se puedan llevar a cabo reformas de calado sin necesidad de disolver las cámaras, tal y como ha venido defendiendo desde estas páginas Jorge de Esteban. Dada la fragmentación política actual, no es seguro que en la próxima legislatura los dos principales partidos puedan alcanzar ese porcentaje.

Pero si esto fuera posible, antes de sentarse a negociar, ambos partidos deberían ser claros en sus propósitos e intenciones y especificar con detalle qué modelo territorial proponen. Porque hasta ahora, el PSOE tampoco ha detallado qué entiende por Estado federal y si éste debiera ser o no asimétrico. Ambas formaciones han de asumir esa responsabilidad antes de que sea demasiado tarde y cerrar el paso a quienes quieren destruir nuestro sistema actual de convivencia.

Los falsos mitos del independentismo catalán

JULIO TOVAR / MADRID ABC 8 Agosto  2015

Los propagandistas del Institut Nova Història construyen un discurso que roza la xenofobia y crea gran parte de mitos para el nuevo proyecto político del nacionalismo

Una conspiración de los poderes españoles llamada «Madrix»,Erasmo de Róterdam como catalán de cuna, la bandera de EE.UU. con origen en la señera aragonesa, una guerra civil entre Castilla y Cataluña en el siglo XVIII cuando no existían naciones políticas… Los nuevos mitos del independentismo catalán acompañan al llamado «procés». Se busca ahora de manera constante enemigos externos que sirvan para legitimar la nueva ideología que domina Cataluña. Uno de esos puntales es el «Institut Nova Història», que se ha se convertido en el principal altavoz de estas nuevas tendencias políticas.

Este instituto se fundó en el año 2007 como una escisión del «Instituto de Estudios Catalanes» gracias a sus instigadores Albert Codines y Jordi Bilbeny. Este último es el cerebro de la institución, y no pudo presentar su tesina histórica en la Universidad de Barcelona por ser considerada «ahistórica» por los profesores. Defendía en ella, según su propio testimonio, la «censura» de libros de historia en el siglo XVI para construir una visión «castellanista» y «proespañolista» de la historia. Bilbeny entra dentro del arquetipo de Eric Hobsbawm en su seminal «Naciones y nacionalismo»: «ningún historiador de naciones y nacionalismo serio puede ser un un nacionalista político». Incluso en la cita precisa de Ernest Renan: «El olvido y el error histórico mismo son un factor esencial en la formación de una nación».

Una historia para una causa
Este es el objeto declamado del Institut desde su título: construir «una nueva historia» donde se ponga en su sitio a la nación catalana. Esta fundación ha sido subvencionada por el ayuntamiento de Arenys de Munt, gobernada por ERC, y especialmente por ambientes de la extrema izquierda nacionalista catalana. Consiguió, así, el apoyo de Jordi Pujol y Carod Rovira con sendas cartas enviadas en 2012 y 2014 respectivamente.

Para los políticos no nacionalistas, esta Fundación tiene «teorías que rozan el ridículo», en palabras de la candidata de Ciudadanos por Barcelona, Carina Mejías. Recuerda Juan Carlos Girauta, diputado en Europa por Ciudadanos, que el proceso empieza «en 2003» y tiene su origen en el método de «Carod-Rovira de construir un imaginario para crear una mayoría política». Las raíces, según el político, habría que buscarlas en el cambio en la historiografía a mediados de los años 70.

Un grupo de historiadores, parapetado en la revista«L’Avenç»(El avance), decidió abandonar cualquier análisis racional del pasado y establecerse en la creación de un nuevo imaginario: « Nuestra tarea más inmediata y urgente, aquella que ha de responder a las primeras demandas sociales que nos lleguen, será la de restituir a nuestro pueblo la visión histórica nacional que le ha sido negada desde 1939». Se oponía, afirma Girauta, la historia científica por una que pretendía «construir los países catalanes». Para ello había que hace una «historia nueva». Para Xavier Pericay, filólogo disidente del discurso oficial, «en Cataluña no existen ni filología ni historia; existen sucedáneos, acordes con el llamado "proceso de transición nacional". El término mismo de "nueva historia" recuerda peligrosamente a las prácticas de los partidos y regímenes totalitarios: convencidos de poseer la verdad, niegan la realidad y se inventan una nueva».

La degeneración de estos conceptos acientíficos, que buscaban la historia como arma de una comunidad, acabó precisamente en este Instituto de Historia Nueva, cuyos mitos repasamos.

Personajes en busca de un origen
Entre el interés de este Instituto está en «catalanizar» a grandes personajes históricos como Miguel de Cervantes, Erasmo de Róterdam, Miguel Servet o Cristóbal Colón.

Del primero, el Institut Nova Història afirma que «toda la biografía de Cervantes es una falsificación y un montaje readaptando al castellano de la biografía borrada de Joan Miquel Servent, ciudadano de Jijona». Para ello se establecen parecidos biográficos entre el escritor y su homónimo valenciano de esta manera: «Pierde un brazo por culpa de una herida militar» / «Los tres hermanos Servent quedan heridos por culpa de una explosión». Otros elementos recalcados son los célebres elogios a Perot Rocaguinarda con el nombre Roque Guinart en la segunda parte del Quijote que llegan a considerarse como una defensa de las leyes catalanas frente «a los intereses uniformadores de la Corona Española».

Como es conocido, la «Corona Española» por aquel tiempo no existía de manera nominal, baste recordar el célebre parlamento del Conde-Duque de Olivares en su informe del año de 1624 a Felipe IV: «tenga Vuestra Majestad por el negocio más importante de su Monarquía, el hacerse Rey de España: quiero decir, Señor, que no se contente Vuestra Majestad con ser Rey de Portugal, de Aragón, de Valencia, Conde de Barcelona». El resto de semejanzas parece más fruto del azar, del discurso político que bien cita Hobsbawm, que de cualquier investigación histórica.

Cervantes, cuya partida bautismal disputan Alcalá de Henares y Alcázar de San Juan, fue declarado en los cautivos de Argel de manera precisa «Miguel de Cervantes, de 30 años, natural de Alcalá de Henares». El estudioso cervantino Krzysztof Sliwacita más de 1.661 documentos cervantinos y llega a rastrear cuatro generaciones de los Cervantes. Confirma su bautizo el 9 de octubre de 1547, en Alcalá de Henares, aunque no sabe la fecha de nacimiento preciso. Más precisamente, cree que el apellido de Cervantes existe en «Córdoba, Jerez, Leiva, Medina de Campo, Palacios Rubios, Sevilla, Toledo, Trujillo, Valladolid». Sitios todos ellos, en definitiva, fuera del ámbito de la Corona de Aragón.

La siguiente figura en interesar al Institut Nova Història es Erasmo de Róterdam. A través de su epistolario con Juan Luis Vives, humanista valenciano de origen judío que acabó su vida en Brujas, Bilbeny desarrolla una teoría rocambolesca sobre los orígenes del humanista holandés.

El texto tiene expresiones poco científicas como «Vives en tanto que hispano y en tanto que catalán» y considera ese «nuestro» como que Erasmo y él compartían «nación». El uso de un término como nación en términos políticos antes del siglo XVIII es otro error clave: aquel tiempo veía súbditos de las Monarquías, entre autoritarias y absolutas. El epistolario se analiza de este modo, sin tener en cuenta que Erasmo siempre estuvo vinculado culturalmente al triángulo Londres, París y Flandes. Su célebre frase «Non placet Hispania» (no me gusta España) y despreciaba el país por su número de conversos al judaísmo: Vives era uno de ellos.

Los orígenes imprecisos de Miguel Servet y Cristóbal Colón dan pie a estudios de este estilo, donde se vuelve a afirma una y otra vez una «conspiración externa» para tapar esta realidad. Servet, al cual las biografías de José Baron o Ana Gómez Rabal, dan como nacimiento Villanueva de Sigena, en Huesca, lejano del ámbito catalán. Colón, el descubridor de América, es dado por genovés en la biografía de Miles H. Davidson y en el completo estudio colombino de William D. Phillips Jr y Carla Rahn Phillips. A través del dominio de expresiones y giros catalanes, se desarrolla la «nacionalidad» del descubridor.

El problema es pensar en las lenguas romances como una unidad separada, tan pronto en el siglo XV. Las expresiones de los clásicos, que tan bien estudia Domingo Ynduráin en sus estudios renacentistas, pasaban del latín a las lenguas vulgares. Menéndez Pidal vio en el castellano de Colón giros portugueses, pero cierto es que en el tiempo previo a su proyecto americano estuvo bajo pabellones genoveses según Charles Verlinden y Florentino Pérez-Embid y vinculado a la Corte de ese país atlántico: Allí se encontraba su hermano Bartolomé Colón. La presencia de Colón en el ámbito cultural catalán es prácticamente inexistente en el siglo XV, siguiendo estas biografías.

Castilla, reino en ruinas
Mucho antes que estos mitos, Lerroux avisó con clarividencia en un artículo en «La Publicidad» (9 de diciembre de 1905) sobre el sentimiento anticastellano en Cataluña. Era a colación de los hechos del «Cu-Cut!» :

«Las calles de Barcelona fueron teatro de escenas abominables y vergonzosas. Los castellanos, que formaban la tercera parte de esta población, no se atrevían a hablar fuerte en las Ramblas, porque la bestia separatista se mofaba cínicamente de su idioma. Algun oficial fue corrido y apaleado en la vía pública»

Es evidente que el político radical, en sus tiempos de «Emperador del Paralelo», exageraba, pero no mentía en el matiz: el del odio y desprecio a la cultura de Castilla por parte de la intelectualidad nacionalista del tiempo. Tanto «La Veu de Catalunya» como «Cu-cut!» utilizaban todo aquello que resultara castizo como un verdadero acicate político para construir un discurso con tintes xenófobos. Lerroux en su parte más clarividente de su bravata llegaba a ver en el estilo de Víctor Hugo que «el amor a la patria borra las fronteras, pero no levanta otras más acá, ni cimienta en el odio».

El Institut Nova Història no es ajeno a esta tradición de «odio» y su último artículo proclama a Castilla como «el Reino más pobre de Europa a finales del siglo XV». El artículo, firmado por Pep Mayolas, afirma que Castilla carecía de «burguesía, capitalismo, organización comercial de ciudades y una red de vías de comunicación». Llega a firmar, incluso, que «no tenía puertos marítimos, ni un clima benévolo». Estas opiniones, totalmente, subjetivas, se construyen con libros superficiales de Historia de España, sin llegar a fuentes primarias. La cita de la pobreza, de hecho, es de un libro de Gabriel Maura (político afonsino) llamado «El Príncipe que murió de amor», fuente histórica dudosamente científica que funciona más bien como biografía literaria del Príncipe Juan, heredero de los Reyes Católicos.

Pero repasemos las afirmaciones iniciales, ya que el texto siguiente solo se apoya en opiniones personajes de fuentes generales. ¿Era Castilla tan pobre? Primero, de creer los estudios de Julius Klein y Gonzalo Anes, la Mesta, la organización pastoril del comercio lanar, tuvo su apogeo en aquel tiempo, y este comercio hizo a ciudades como Medina del Campo una de las pioneras en Europa respecto a la especulación económica. La lana castellana se trasportaba al norte, a Cantabria, el puerto natural, vendiéndose a Flandes. Este comercio lanar fue fundamental en la posterior relación económica de Castilla con Flandes; uno de los ejes de vertebración de la Monarquía de los Austrias. Miguel Ángel Ladero llega a citar 3.000.000 de cabezas de ganado lanar a finales del siglo XV; impensables en un Reino «sumido en la pobreza». La historia económica de España de Akal, coordinada por Agustín González y Juan Manuel Matés, establece en la península un marco de «recuperación general», aunque la crisis no finalizó hasta 1481 en la Corona de Aragón, mientras Castilla conoce «un continuado auge industrial».

Más aún, el auge de las ciudades castellanas en este siglo XV es clave en el posterior movimiento de las comunidades, como bien vieron Joseph Pérez y Maravall. Fuera de cualquier interpretación política moderna de la revuelta, quizá excesiva, el juicio deManuel Azaña sigue siendo definitivo: «La contienda política se extendió a guerra social, a conflicto de clases, revolviéndose los pecheros, sobre quien gravitaban las cargas del reino, contra la clase nobiliaria, brazo ejecutivo de la Corona, de quien tenían, con los privilegios y mercedes correspondientes, el mando y disposición de las armas. El tercer estado y, en general, las llamadas hoy clases productoras, había cobrado conciencia de su fuerza y de su inferior condición en el reino». Este periodo de finales del siglo XV e inicios del siglo XVI siempre será visto en memoria como un tiempo de bonanza en los autores del Siglo de Oro como Lope de Vega o el citado Cervantes.

Así que, ¿dónde está ese reino postrado, pobre, sin libertades y despótico? Es otra mitología, que proviene de los tiempos de la Lliga como hemos visto y que ya sorprendió al propio Azaña en sus diarios, cuando Companys le comentó extrictamente el mismo mito fundacional que el texto de Mayolas: «Hablaba como un iluminado. Me repitió verbosamente los más sobados tópicos del nacionalismo de Prat de la Riba o del doctor Robert. No faltaba ninguno, ni siquiera el de que la Península es una meseta estéril rodeada de jardines».

La historia como arma
Para Girauta estos Institutos, estas fundaciones nacionalistas, «son la consecuencia final de este proceso». Es un sistema de crear «cargos» y un método de clientelismo político, porque el nacionalismo catalán es más que una ideología un «método de volverse rico». Pericay recuerda que «sin dinero público, nada de lo que conocemos existiría hoy en día. Téngase en cuenta que la llamada "sociedad civil" catalana, de civil no tiene nada, pues es en su totalidad una sociedad subvencionada por las instituciones autonómicas».

Pero este clientelismo parece que proviene de una fe superior: Mayolas acaba de publicar una novela llamada «Madrix» donde en el sentido de la historia ficción fabula que «Zapatero recibió a través de un subalterno importantes secretos del Estado». Estos pretenden ocultar la historia de Cataluña y negar sus «logros históricos». Esta novela de ciencia ficción es la guinda de un proyecto político que parece eclosionar el próximo 27 de septiembre.

¿Podrá alguna vez revertirse este proceso? Pericay es concluyente: «hará falta mucho tiempo y una condición inexcusable: que el nacionalismo pierda el poder y, en consecuencia, el control de los medios de comunicación y de la enseñanza». Y es que como afirma el historiadorÁlvarez Juncoen su influyente libro «Mater Dolorosa»: «Los proyectos nacionales, por mucho que pretendan rendir culto a la historia y amparse en ella, sólo tienen viabilidad si sirven a metas políticas actuales, es decir, de futuro: de ahí su necesidad de adaptar o reinventar esa historia sobre la que dicen apoyarse».

Desde Levante
Extremismo de Compromís: Valencia, Sueca, Albalat, Altea, Alzira
David Lozano El Semanal Digital 8 Agosto  2015

Los nacionalistas valencianos, en algunos casos con respaldo del PSPV, inician una cruzada contra las señas de identidad españolas o los símbolos religiosos.

La prohibición de hacer sonar el himno nacional en actos festivos en la localidad valenciana de Sueca, como ya ha informado este diario, es sólo la punta de un icerberg que comienza a cobrar forma en la Comunidad Valenciana de la mano de Compromís. Su llegada a la alcaldía en muchos municipios, en casi todos ellos por pactos con el PSPV y otras fuerzas, ha provocado una serie de "gestos" de rechazo a las señas de identidad españolistas.

La coalición nacionalista de Mònica Oltra está más cercana a las tesis independentistas catalanas que al sentimiento constitucionalista y ésta es ahora una realidad que se plasma en la acción de gobierno en muchos municipios. En Sant Joan de Alicante, como desveló El Semanal Digital, el retrato del Rey Felipe VI se "tapó" en los dos primeros plenos. El PP denunció la situación ilegal y el alcalde, Jaime Albero, atribuyó el hecho a un "descuido".

Desplazado en Altea
En la localidad alicantina de Altea, y según ha podido constatar El Semanal Digital en primicia, su alcalde Jaume Llinares ha retirado el retrato del Rey que presidía el despacho oficial, lo ha arrinconado y ha puesto en su lugar un cuadro de la localidad. Sin salir de la provincia, el Ayuntamiento de Alicante -esta vez a iniciativa de Guanyar-Podemos- ha propuesto retirar el busto del Rey Juan Carlos.

Albalat contra el crucifijo
En Albalat dels Sorells la cruzada de Compromís afecta, de momento, a los símbolos religiosos. Allí el alcalde, Nicolau Claramunt, ha ordenado la retirada del crucifijo del Salón de Plenos, tras décadas en ese lugar y además ha aprobado una moción que prohíbe a los concejales presidir actos religiosos.

Joan Ribó da la nota
En Valencia, Joan Ribó ha aparcado la bicicleta para prohibir que el 9 de octubre, festividad de la Comunidad Valenciana, la Reial Senyera entre en la Catedral, como marca la tradición. El mismo ayuntamiento estudia que sean las entidades festeras las que decidan si se toca o no el himno nacional en los festejos y representaciones culturales.

Y Alzira, contra sus fiestas
Por último, el colmo de esta ola de insensatez lo hallamos en la localidad de Alzira. Su alcalde, gracias al respaldo del PSPV, Diego Gómez, ha cambiado el nombre de las fiestas del municipio para eliminar cualquier rastro religioso pese a ser festividades patronales. Así, el 23 de julio, Sant Bernat, pasa a denominarse "Festes d´ Alzira" y Sant Vicent Ferrer se convierte a "Segon dilluns de Pasqua".

Este mismo alcalde de Compromís rechazaba la bandera de España en su toma de posesión alegando que no utilizará "los símbolos para enfrentar a los valencianos" y afirmando que su "única bandera es la lucha contra la pobreza".

¿Qué dirá de todo esto el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, cuyo partido respalda a Compromís en estos ayuntamientos?
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