AGLI Recortes de Prensa   Miércoles 12  Agosto 2015

 La reforma de la Constitución
Ernesto Ladrón de Guevara www.latribunadelpaisvasco.com  12 Agosto  2015

Rajoy ha manifestado que la Constitución será reformada en el 2016.

Me parece una frivolidad plantear una reforma constitucional con la previsión de un parlamento sumamente atomizado y sin mayorías estables, con una alta demagogia populista como paradigma. Una reforma de esa naturaleza se hace altamente improbable por la imposibilidad de establecer una mayoría cualificada suficiente para hacerla viable. Y, sobre todo, con una escasa probabilidad de llegar a unos consensos que logren una mejora del actual estatus constitucional, en la vía de fortalecer al Estado, darle estabilidad suficiente y crear las bases para la riqueza. Se hace absolutamente necesario fortalecer el Estado de Derecho generando seguridad jurídica y que las tribus imperantes dejen de zarandearnos llevando a España a la disgregación y a la insostenibilidad económica y, consiguientemente, social. El ahondar en las actuales diferencias interterritoriales, el profundizar en la España asimétrica, el poner las condiciones para el dispendio, para el déficit público estratosférico autonómico, y para la irresponsabilidad fiscal suponen ir en dirección contraria a crear las bases de la riqueza.

Plantear en puertas de unas elecciones generales una reforma constitucional cuando se va a perder la mayoría absoluta es otra muestra de indiferencia hacia los intereses generales y de populismo electoral. Tiempo han tenido para hacer esa reforma cuando entre el Partido Popular y los socialistas tenían la mayoría cualificada suficiente para hacerla. La entrada en escena del órdago secesionista catalán -y el que se va a retroactivar en el País Vasco como consecuencia-, así como la entronización en las Cortes de un partido claramente bolivariano y populista como es Podemos, llevan a la inviabilidad de cualquier ensayo de reforma coherente que corrija y rectifique los principales fallos de la actual Carta Magna. Por ejemplo, la corrección del título VIII de la C.E, para dar más peso a las instancias centrales, armonizadoras del Estado, es imposible con unas Cámaras parlamentarias en España dominadas por tendencias tan contrapuestas y sin que tengan una perspectiva histórica de lo que ha sido España; de donde venimos y hacia dónde vamos sin rupturas con nuestro legado histórico.

La actual Constitución exige una actualización y reforma, sensata y muy meditada. Es cierto. Pero eso no nos debe llevar al disparate de abrir el melón constitucional sin paracaídas, echando a los españoles al abismo. Y eso es lo que nos anuncia Rajoy, con una frivolidad que asusta.

¿Qué España quiere Rajoy en ese planteamiento de reforma? ¿La actual de las autonomías, generadora de un agujero de déficit irrecomponible en la actual escalada irrefrenable? ¿Una federal como la que preconiza el PSOE, de naturaleza asimétrica, que realmente es un oximorón, pues un Estado federal nace de la voluntad de dar un sentido igualitario a las partes que lo componen? ¿O una confederal, que es lo que realmente, en la práctica, va a venir por este camino? ¿Cree el Sr. Rajoy o el Sr. Sánchez que los nacionalistas se van a conformar? ¿No les basta la experiencia de estos más de treinta años en los que los nacionalistas jamás han aceptado el techo autonómico y siguen con una prédica victimista y absolutamente desleal con el Estado de Derecho y con el régimen constitucional? ¿Qué es lo que realmente pretenden estos políticos que carecen de miras de cara a asegurar el futuro de España para el bienestar de las futuras generaciones?

Si en algún momento se hace especialmente inoportuna una reforma constitucional, es precisamente en este.

Lo que se necesita, de forma perentoria, es que la actual Constitución se cumpla, cosa que no se hace desde el primero hasta el último artículo, y que se sea leal con el espíritu de los constituyentes que en 1978 nos dieron un sistema de convivencia que salvó una transición sumamente problemática. Aquella Constitución probablemente se haya quedado desfasada, pero de nada serviría si abriéramos un debate que nos lleve a agudizar los problemas que heredamos de aquellos pactos y de los déficits estructurales que nos han llevado al actual caos.

Una vez más los actuales políticos actúan de manera improvisada para resolver cuestiones imposibles de solucionar por la vía del diálogo, pues los nacionalistas llevan en su sangre el virus de la destrucción y del enfrentamiento.

Cataluña y el enemigo imaginario
NICOLÁS REDONDO TERREROS El Mundo 12 Agosto  2015

El mes de agosto es un tiempo de vacaciones. Incluso ahora cuando nuestro periodo de descanso se ve fraccionado por imperativos empresariales o acortado por los efectos de la crisis económica, sigue siendo un intervalo en nuestras rutinas laborales. Es un tiempo de desinhibiciones y la ligereza se instala en el ambiente. Los políticos aprovechan para comprobar el efecto de sus tesis más atrevidas y radicales; así, el ministro de Justicia, entre muchas comillas y condicionales, ha manifestado la disposición del Gobierno para modificar la Constitución; y los socialistas, por su parte, han aprovechado para desterrar a su portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, una vez exprimido suficientemente. En este tiempo con sabor a melocotones y a vino blanco frío, las declaraciones de los dirigentes nacionalistas catalanes sobre sus requisitos para proclamar la independencia han resonado con el sonido metálico de las decisiones dramáticas. Porque dramático es que un diputado más en la Cámara autonómica sea suficiente para romper los vínculos sentimentales, políticos, culturales y económicos que ha producido una larguísima historia y que les une al resto de España.

Las próximas elecciones autonómicas catalanas -para ellos plebiscitarias y constituyentes-, unidas a esta voluntad de quiebra con el resto, hace que este mes de agosto se haya convertido en el prólogo de un tiempo lleno de incertidumbres, en el que una vez más los españoles nos encontraremos con el conflicto radical entre los que quieren volver a empezar, ahora en solitario, y una mayoría abigarrada que apuesta por seguir adelante con las reformas que fueran necesarias. No tienen que pedir perdón los nacionalistas catalanes por su credo, pero para los que no lo somos será muy difícil olvidar su aprovechamiento egoísta y mezquino de las consecuencias sociales provocadas por la crisis económica para conseguir sus objetivos. En el peor momento y cuando era más necesario que nunca unir esfuerzos para salir de la crisis, ellos han aprovechado para pisar el acelerador e intentar conseguir sus ensoñaciones.

Aunque no nos debemos equivocar; esta posición política que nos puede parecer estrambótica y heredera clara de la España cantonal, viene fraguándose desde los albores de La Transición. Primero reforzando el narcisismo colectivo de los catalanes, aprovechando la represión del franquismo a la cultura catalana y una memoria selectiva de lo ocurrido durante la II República; posteriormente creando un enemigo necesario para aglutinar a "los nuestros", que primero fueron los catalanes oprimidos por Madrid y, poco a poco, han terminado siendo sólo sus votantes. El narcisismo catalán, que no engloba a todos los catalanes pero es una de las bases sentimentales del credo de todo buen nacionalista, lo han ido fortaleciendo los dirigentes catalanes, pero también otros políticos del resto de España cuando hablan de la "gran nación española" o dicen que "saldremos de la crisis económica como siempre lo hemos hecho". Confundiendo en el primer caso el sentimiento con la realidad: España es nuestra nación, pero no deja de ser un país medio que arrastra grandes atrasos y que sigue, como hace siglos, al borde del abismo que diferencia a los países ricos, poderosos e influyentes de los menos influyentes, menos poderosos y menos ricos. En el segundo caso olvidan los orates públicos que siempre hemos salido de las crisis económicas peor que los países de nuestro entorno y más tarde.

Hasta ese momento no había un gran peligro; simplemente, una molestia para los que en el espacio público piensan más que sienten, tienen más ideas que creencias, emplean más la razón que los sentimientos; pero a fin de cuentas ese grupo en España entera es reducido. El peligro, que la mojigatería de la izquierda española y el cálculo de la derecha ocultaron con silencio y complicidad, apareció cuando el narcisismo colectivo del nacionalismo catalán pasó a crear un enemigo para aglutinar primero a los catalanes y, cuando esto se demostró imposible, sólo a los nacionalistas. Un enemigo que "nos humilla, nos roba, impide que seamos lo que en realidad somos, los mejores...; en todo caso, mejores que quienes nos han vejado durante siglos, y han vivido de nuestra laboriosidad y de nuestro buen sentido". Y esto es muy peligroso porque la creación de este enemigo, real para ellos pero imaginario para el resto de la humanidad, conlleva un conflicto entre los nacionalistas catalanes y el resto que no tiene solución racional mientras uno de los contendientes no sea derrotado.

No sabemos cuándo empezó el fortalecimiento de su narcisismo colectivo y la creación de su enemigo. Tal vez cuando Pujol, envolviéndose en la bandera catalana, logró evadir su responsabilidad -que por lo menos podríamos calificar de penalmente negligente-, de la gestión de Banca Catalana, ante el silencio cómplice de todas las autoridades del Estado. Al fin y al cabo las victorias parciales, que pueden evadir cualquier calificación moral, son la forma más eficaz y rápida de fortalecer el narcisismo de un grupo y definir a los enemigos. Posteriormente, la utilización ideológica de la educación y la presión de los medios de comunicación públicos, a los que siguieron en alegre romería los privados al encuentro de la correspondiente subvención y del confort que presta la cercanía al poder, se encargaron del resto. La confirmación de la inevitabilidad de las coordenadas nacionalistas la ofrecieron los socialistas catalanes, que cuando pudieron gobernar lo hicieron siendo más nacionalistas que los propios nacionalistas. Y de esta forma se cerró el círculo: los socialistas catalanes demostraron que era "imposible" otra política, los nacionalistas se enaltecieron, y los que no lo eran, se desanimaron. El cierre de ese círculo vicioso lo potenciaron los medios de comunicación cuando se prestaron a unificar en un único editorial todas las posiciones contra la sentencia del Constitucional sobre el último Estatuto. La cuestión no era que todos estuvieran en desacuerdo con la sentencia, podían estarlo como otros en el resto de España; el quid de la cuestión fue que todos los medios de comunicación catalanes redujeran la pluralidad de una sociedad moderna y avanzada a una empobrecedora posición única.

Con esos antecedentes no es de extrañar que los partidos nacionalistas decidan unirse ahora en una plataforma electoral única, despreciando las diferencias que dan sentido a la libertad individual y a las democracias modernas. Como también era inevitable desde hace unos años que Mas recorriera el camino hacia la independencia que ha transitado, importando menos al final la realidad que el imaginario creado durante años; importando poco el saldo final, que siempre será positivo desde su punto de vista: si ganan porque ganan y si son derrotados porque ellos quedarán registrados en el libro de los mártires nacionalistas y tendrán otra derrota para recordar.

¿Qué hacer hasta el día D? ¿Qué decir durante todo este tiempo? Una vez pasado el tiempo del acuerdo y en la seguridad que nos da el vivir en un Estado de Derecho, ¿qué podemos hacer? En primer lugar, dirigirnos a los catalanes que no comulgan con las ideas de este nacionalismo excluyente y autoritario, y que son la mayoría de la sociedad catalana, como quedó claro en la esperpéntica consulta de noviembre del 2014 convocado por la Generalitat. Decirles que tienen nuestra comprensión y apoyo para estas elecciones que no queríamos y que han sido fundamentalmente convocadas para derrotar a los catalanes que no piensan como ellos; decirles que el 27-S se ha convocado en su contra para asimilarles al pensamiento dominante, para derrotarles definitivamente, para que no quede ni una mínima resistencia a los objetivos políticos nacionalistas.

A esa declaración de ruptura de la sociedad catalana, el resto de los españoles queremos contestar con nuestro deseo de seguir siendo mejores y más capaces juntos; a esa vocación totalizadora contestamos con nuestra pluralidad y respeto a todos, también a ellos; y a esas ensoñaciones oponemos una realidad construida a través de los siglos. Pero para que esa posición sea creíble tenemos que soslayar un peligro evidente: el complejo de culpabilidad, el convencimiento de ser, en parte o totalmente, los responsables de este desaguisado. La Historia demuestra que son los nacionalistas los que han creado un enemigo tan eficaz para ellos como imaginario; que son ellos, con su propensión a trasladar la responsabilidad de lo que no saben hacer o hacen mal al resto, los únicos responsables de lo que suceda. Después del 27-S tendremos tiempo, si su derrota nos da una oportunidad, de buscar acuerdos razonables que satisfagan a la mayoría. Para ello contamos con nuestra diversidad, con nuestro respeto a las minorías, con nuestra seguridad en que la pluralidad es enriquecedora, con la tolerancia con quienes piensan de forma diferente y contamos con la razón para solucionar los problemas. Es un programa político suficiente para ir a unas elecciones que han convocado justamente para derrotar la pluralidad, la libertad individual y sustituir la razón por los sentimientos en el espacio público.

Nicolás Redondo Terreros es presidente de la Fundación para la Libertad y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

No mezclar la financiación autonómica y la reforma de la Constitución
EDITORIAL Libertad Digital 12 Agosto  2015

El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ha alertado este martes de un problema claro pero que hasta el momento nadie parece haber querido ver: la reforma de la financiación autonómica que ha prometido acometer el presidente en la próxima legislatura puede acabar en una auténtica batalla campal entre las distintas CCAA.

Es prácticamente imposible que no ocurra esto en un país en el que, desde el inicio mismo del régimen autonómico, se ha fomentado el localismo más egoísta y aldeano y las manipulaciones históricas y económicas más vergonzosas.

El régimen autonómico se ha caracterizado por que cada cual, con muy pocas excepciones, ha tratado de explotar sus hechos diferenciales, tantas veces ridículos o inventados, a costa de los demás y de la vertebración nacional.

Es en esa atmósfera, en la que es casi imposible la solidaridad o la cooperación intercomunitaria, donde se peleará por la financiación. No parece la mejor, ciertamente. Sobre todo si se tiene en cuenta que políticamente parece salir rentable en numerosas partes de España el discurso atomizador.

A esto hay que añadir lo que sólo puede ser considerado una torpeza política y estratégica de Rajoy: la apertura de este debate al mismo tiempo que el de la reforma de la Constitución, pues se van a mezclar dos cuestiones que no sólo son diferentes sino que es bueno que estén bien apartadas.

No es cierto, por lo demás, que no se habría podido cambiar el modelo de financiación en plena crisis; de hecho, habría sido lo más adecuado, para que a los Gobiernos autonómicos no les quedase más remedio que ajustarse a los fondos disponibles. En esto, como en tantas otras cosas, Rajoy ha desaprovechado una oportunidad excepcional.

Del mar y de los peces
Emilio Campmany Libertad Digital 12 Agosto  2015

Una de las cosas que ya sabemos de nuestro presidente del Gobierno es que, cuando no le apetece hacer algo, remolonea lo que puede para no hacerlo. A veces, cuando no puede escaquearse, se desahoga exclamando lo coñazo que es asistir a tal o cual evento. Pero, en otras, consigue librarse y envía por ejemplo a Wert, que tenía que terminar de ganarse su nombramiento como embajador ante la OCDE, a pasar junto al rey el bochorno de la pitada al himno nacional. Cuando no tiene más remedio que recibir a alguien que va a hacerle una advertencia que le conviene oír pero que le fastidia escuchar, le toca generalmente recibirla a Jorge Fernández Díaz, que es seguramente el más amigo entre los muchos que ha hecho ministros.

Al del Interior ya le tocó escuchar a José Luis Rodríguez Zapatero cuando éste sintió la pulsión de contarle a su sucesor a qué se había comprometido con la ETA a cambio de que dejara de matar. La cosa no era ninguna tontería porque, de no asumir los compromisos, Rajoy tendría que arrostrar el riesgo de que volvieran los asesinatos. Es comprensible que le incomodara recibir esa advertencia después de haber encabezado junto a Ortega Lara una multitudinaria manifestación contra la negociación con la banda. Así que le debió de parecer mejor que el mal rato lo pasara Jorge Fernández. Obediente, así lo hizo éste. Rajoy pudo aparentar que no había aceptado la envenenada herencia a pesar de ser evidente que en realidad ha terminado por asumir todos los compromisos suscritos en su día por Zapatero.

Ahora pasa lo mismo. Rodrigo Rato quiere hablar con el Gobierno de su situación. Al parecer, tan sólo lo quiere hacer por gusto y sin esperar nada del Ejecutivo. Aun así, la sospecha de que se trata de una advertencia es tan vehemente que el ministro del Interior ha tenido que comunicar que recibió al ex de Aznar sólo cuando se le garantizó que no se hablaría de la situación sino de Cataluña, la política, el mar y los peces. Da toda la impresión, sin embargo, de que Rato quería avisar de que guarda en sus cajones alguna cantidad indeterminada de munición y que podría estar tentado de emplearla si su situación no se resuelve de un modo satisfactorio. En tales condiciones, había que comprobar la cantidad y calibre de las balas que le quedan al exvicepresidente. Como Rajoy no ha querido recibirle, el trago le ha tocado nuevamente a Jorge Fernández.

El ministro va a comparecer en sede parlamentaria para explicar qué habló con Rato. Sin embargo, ya ha advertido Rajoy de que tal comparecencia va a ser desilusionante. Natural. Rato tenía mucho interés en hablar de Cataluña, de política, del mar y de los peces y de eso es de lo que hablaron. Hay que ver qué conversaciones tan aburridas tienen los ministros de Rajoy con los exministros de Aznar.

Cansancio de las personas, necesidad de ideas
Amando de Miguel Libertad Digital 12 Agosto  2015

Comprendo que los medios y las redes nos entretengan con las andanzas, vicisitudes y tribulaciones de los personajes que componen el elenco de la famosidad. Yo mismo me deleito con el espectáculo, aunque a veces me asombra la noticia de dos celebridades que se divorcian, cuando ignoraba que se hubieran emparejado. Pero convendría reducir un poco la carga onomástica de las noticias y las opiniones.

Más grave es que, al comentar la vida política, sigamos centrados en las peripecias de tal o cual sinsorgo gerifalte, que de seguro no pasará a la Historia. Ya sé que cuesta detenerse en las ideas, los conceptos, las abstracciones, pero se necesita. Es un signo de madurez persona e institucional.

Por ejemplo, convendría aclarar la significación actual de socialismo, nacionalismo o conservadurismo. Este último ni siquiera existe ya. Hastía un poco la broma de que la derecha se considere de centro. Por lo mismo, la izquierda toda asegura que es socialdemócrata. Es una etiqueta que se atribuye, incluso, al recuerdo de Lenin, apoyándose en un hecho histórico circunstancial. La confusión empieza porque todos los partidos están encantados con gastar más dinero del erario. La explicación es sencilla: con más dinero se tiene más poder, aunque solo sea para nombrar cargos a dedo.

Tampoco significa nada la voz federalismo. Más federal que la España de las Autonomías difícilmente se podrá encontrar otro caso. Estados federales son México o Argentina. ¿Hay quien se crea tal definición? Desengañémonos, el PSOE acude al mito del federalismo porque no sabe a qué carta quedarse en el juego de los secesionismos. ¿Es que no escarmienta con la virtual liquidación del partido de los socialistas catalanes, el que otrora fuera hegemónico? Por cierto, ahí tenemos otro ejemplo de resistencia a la abstracción: "los socialistas" en lugar de "Partido Socialista".

Los súbditos españoles nos merecemos que se disputen el poder dos grandes partidos, naturalmente uno a la derecha y otro a la izquierda. Pero ambos con ideas claras y distintas. De lo contrario seguiremos comentando las ocurrencias de tal o cual personaje. Nos faltan teóricos en ambos lados. Y eso que ahora han emergido líderes políticos que son doctores en Ciencias Políticas. La verdad es que dan la impresión de virtuales analfabetos o por lo menos ágrafos. Un Parlamento no puede organizarse como una asamblea de la Fácul.

La vida política española más parece un baile de disfraces. Se colocan los partidos la máscara de elecciones primarias para ocultar el inmarcesible caciquismo. Cuanto más antiamericanismo, más papanatismo respecto a las primarias. Nadie se dice xenófobo, pero todos se llaman andana respecto a la suerte de la llegada masiva de africanos y asiáticos a la frontera mediterránea de la Unión. Todos aspiran al diálogo, pero de sordos y sin conocer el lenguaje de los signos. Quien más quien menos clama contra la corrupción política, pero solo la del adversario.

Contacte con Amando de Miguel fontenebro@msn.com

PSODEMOS: un engendro indeseable.
Vicente A. C. M. Periodista Digital 12 Agosto  2015

Como todos los movimientos utópicos de grandes propuestas irreales, PODEMOS nace como grupo asambleario en la más pura esencia de lo que debe ser un ejemplo de democracia participativa. Su sistema organizativo basado en los círculos de debate donde se establecen las propuestas, programas y se eligen candidatos potencia su creciente atracción en amplios sectores de la izquierda clásica. Su puesta en escena adquiere pronto el atractivo del aire fresco que promete ventilar un ambiente percibido por esa izquierda como altamente enrarecido y rancio. Ese postureo ayudado por unos jóvenes líderes de corte intelectualoide y con don de palabras y de los trucos de comunicación corporal y gestual, cala entre un electorado harto de la hipocresía de una izquierda pervertida por el sistema y perfectamente integrada en lo que estos apóstoles de la virtud califican de “casta”.

Nadie puede negar el auge constante que PODEMOS va adquiriendo a lo largo de los meses previos a su nacimiento como partido político y su presencia en las elecciones al Parlamento de la UE. Una presencia ampliamente apoyada por determinados medios de comunicación audio visuales, principalmente los grandes MEDIASET y MEDIAPRO, aunque igualmente por otros ligados a la Iglesia católica y la derecha moderada en su ánimo de evidenciar “al mal” que representan. El tono de los mensajes de los líderes va “in crescendo” en paralelo con la deserción en las filas y mandos de una izquierda desengañada en un intento no disimulado de integrar su estructura y nutrirse de sus votos. Son vergonzantes los intentos zafios protagonizados por elementos claramente subversivos y favorecidos en su acción por dichos medios mediante sus apariciones constantes en programas de TV. Las nuevas estrellas de unos telepredicadores que tenían la virtud de aumentar los índices de audiencia.

Es tal el éxito logrado que PODEMOS se empieza a transformar en algo cuyos líderes necesitan controlar antes de que sea inmanejable e impredecible. Para ello no dudan en acudir al viejo recetario bolchevique por el que la democracia circular se transforma en autoritarismo vertical, anulando a los opositores antes de que su alternativa sea un problema. Sin embargo, su rápido ascenso lleva implícito el que a ese proyecto se hayan sumado elementos de todo pelaje y condición y que en algunas “baronías” surjan líderes que llevan en sus listas una caterva de exaltados anti sistema carentes de experiencia de gestión, ni siquiera a nivel de grupos locales. Y esta gente es la que consigue el voto ciudadano.

Así que llegamos a la situación actual donde tras alcanzar el poder en lugares emblemáticos como Madrid, Barcelona y otros, gracias al apoyo de un PSOE rendido al pragmatismo de las alianzas de conveniencia, PODEMOS se está descubriendo en sus carencias y en su caos de gestión, si se puede llamar a eso que no practican. Los ciudadanos están siendo testigos de cómo estos telepredicadores de la virtud y del dogmatismo ortodoxo comunista, no han tardado ni semanas en comportarse igual o peor que aquellos a los que llamaban “casta”. Su particular vendetta se acerba y multiplica en cuanto han pisado moqueta y han disfrutado del poder. Los puristas han quedado desnudos y dejado a la vista todas sus imperfecciones y vergüenzas.

Solo me temo que este desnortado PSOE carente de liderazgo y de opciones, se deje llevar por la quimera de usar a estas compañías como complemento para alzarse con el poder en su particular revancha con el PP, en vez de diferenciarse y presentarse como una alternativa real que reniegue de los errores pasados que llevaron a España a su mayor crisis económica y se muestre con el talante necesario para alcanzar pactos de Estado en unos momentos en que la Unidad de España se encuentra amenazada seriamente.

Si el PSOE apoya gestiones como la de Manuela Carmena, Ada Colau o José María González Santos, alias “el Kichi”, no podrá presentarse como algo diferente de lo que ese mosaico multicolor y anárquico de PODEMOS representa en la actualidad.Tendremos un PSODEMOS como un engendro indeseable como opoción de gobierno de España. Espero que mis conciudadanos se lo piensen dos veces y tomen conciencia del valor de su voto y de que una vez puesto en la urna no hay marcha atrás.

El historiador Robert Conquest
El hombre que denunció 'El gran Terror comunista'
Fue el historiador más incómodo para los intelectuales que coqueteaban con el marxismo en occidente, porque les enseñó lo que había ocurrido y todavía ocurría al otro lado del Muro. Conquest afirmaba que "Toda persona es de derechas en aquello que conoce mejor".
Fernando Paz Gaceta.es 12 Agosto  2015


El 3 de agosto falleció el historiador británico Robert Conquest, el hombre que consiguió que hoy sea casi un lugar común admitir que los 100 millones de víctimas del comunismo han convertido a este en la plaga más mortífera que ha padecido la historia humana. Algo que hace apenas unos cincuenta años resultaba simplemente inimaginable.

Bien entrada la década de los sesenta, la hegemonía cultural de una intelectualidad militantemente marxista impedía todo cuestionamiento de la realidad política soviética; la crítica al universo comunista podía suscribirse hasta el punto en el que Kruschev lo había permitido, es decir, siempre que se apuntase al estalinismo como una disfunción causante de todos los males del sistema.

Durante la época estalinista, antes de 1953, la adhesión incondicional era la característica más pronunciada de los “intelectuales comprometidos”. Quienes, pertrechados de grandes dosis de coraje, se habían adentrado en la terra incognita de la denuncia –Koestler, Orwell, Muggeridge- hubieron de sufrir el encarnizamiento de los Gollanz y los Münzenberg, directores del teatro de títeres del comunismo internacional.

Tan solo un año antes de la muerte de Stalin, en 1952, se había producido la ruptura entre Camus y Sartre a cuenta de los campos de concentración soviéticos; conocedor de la terrible realidad del Gulag, Sartre cerró filas en torno a la omerta moscovita con la determinación de un sonámbulo, mientras un insobornable Camus se estremecía espantado ante la beatería cómplice de su antaño amigo. La interesada denuncia de los crímenes de Stalin que impulsó Kruschev en febrero de 1956 con motivo del XX Congreso de PCUS, por más que conmoviera los cimientos de las mesnadas comunistas, no fue tanto un intento de condenar a Stalin cuanto de salvar a Lenin. El discurso, en esencia, cristalizó en torno a la idea de que la revolución bolchevique –preñada de virginales y prístinas intenciones- fue raptada por la torva figura de un Stalin que se impuso al partido, al que pervirtió y contra el que desató una terrible campaña; las denunciadas purgas mostraban el supuesto odio de Stalin por el partido.

Se consagró entonces una nueva visión, respaldada por los afanosos acólitos de Moscú, de acuerdo a la cual la revolución marxista era el clarín que anunciaba el alba de un mundo nuevo; los errores que podían admitirse eran, en primer lugar, puramente coyunturales, y además, el reconocimiento de los mismos por Moscú era una áurea muestra de la rectitud de intención bolchevique. El que este proceso lo impulsaran quienes habían figurado entre los principales protagonistas del estalinismo no pareció importar demasiado a nadie, y menos que a nadie a los acólitos del leninismo en Occidente.

Hasta que irrumpió, en plena tormenta sesentayochista, un sensacional libro, firmado por un antiguo comunista devenido más tarde en profesor de Stanford: El Gran Terror. En él, Robert Conquest, que así se llamaba su autor, explicaba las purgas por primera vez en una clave más amplia que la de los juicios de Moscú, que es todo lo que se admitía por aquellos años. No, el estalinismo no era solo las purgas; era las deportaciones, los fusilamientos, la colectivización y, sobre todo, era el hambre artificialmente provocado por el gobierno soviético, que se había llevado por delante entre trece y quince millones de seres humanos.

Pero lo más importante del libro de Conquest no era nada de eso. Lo esencial, lo que había despertado las iras de la intelectualidad biempensante occidental, era la rotunda aseveración de que el estalinismo no era más que una consecuencia del leninismo. Esto, que es algo hoy plenamente aceptado, resultaba entonces sencillamente inadmisible. Había sido Lenin –aseveraba Conquest- quien estableciera la Cheka, quien exterminó a sus enemigos, quien entregó a los campesinos al hambre, quien desató una terrible guerra civil, quien estableció los más brutales mecanismos de represión. Habían sido Lenin el creador del estado totalitario en el que el ser humano no era más que el prescindible mecanismo de una máquina mucho más deshumanizada que cualquier cosa que se hubiese conocido hasta entonces. El mito de la pureza leninista frente a la burocratización criminal del estalinismo se derrumbó con estrépito.

Robert Conquest ha sido esencial para entender el estado en el que se encuentra hoy la investigación sobre el comunismo y, más concretamente, sobre la Unión Soviética. Robert Service, Orlando Figes, S.S. Montefiore o Richard Pipes no se entienden sin él; su aportación ha sido simplemente decisiva para interpretar uno de los episodios esenciales del siglo XX. Después de Conquest, la imagen de numerosos intelectuales de entre los que dictaron los modos de pensar y percibir en el siglo XX ha resultado irreparablemente dañada. Es una evidencia que la historia ya no puede mirar con los mismos ojos a los “tontos útiles” (en expresión de nuestro autor) como Rolland, Sartre, Shaw, Aragon, Walter Duranty o los Webb.

En este agosto de 2015 se ha comenzado la construcción de un monumento a las víctimas del comunismo en Butovo, a las afueras de Moscú, el lugar donde comenzaron los fusilamientos masivos en las purgas de 1937; es posible que sin Robert Conquest ese monumento no se hubiera levantado nunca, o que, en caso de haberlo sido, nadie lo habría entendido fuera de las fronteras de los antiguos países que integraron la Unión Soviética. Lo que habría sido peor.

POR LA EXTINCIÓN DE SU POBLACIÓN
'La quiebra del Estado 51 de EEUU será inevitable'
De acuerdo con un estudio del Banco Mundial, Puerto Rico pierde aproximadamente el 1,3 por ciento de su población cada año. Es la tasa más alta del mundo.
Gaceta.es 12 Agosto  2015

En su último informe, el Banco Mundial señala que los estados que pierden población más rápidamente son Puerto Rico, Letonia y Lituania. La disminución de la población de Puerto Rico sigue llamando la atención de los analistas, que sostienen que la migración puertorriqueña hacia Estados Unidos hará inevitable la bancarrota de la isla.

Puerto Rico pierde aproximadamente el 1,3 por ciento de su población cada año. Es la tasa más alta del mundo. La mayoría de los emigrantes puertorriqueños son jóvenes, por lo que en el país quedan cada vez más ancianos y niños. Ello hace suponer que el llamado 'estado 51' no recibirá en los próximos años ingresos fiscales en el volumen necesario para pagar sus deudas.

A principios de agosto, Puerto Rico declaró el impago de la deuda externa. La suma de pagos atrasados ??es relativamente pequeña –aproximadamente 60 millones de dólares–, pero la deuda total de la isla es de 72 millones de dólares. Nadie sabe cómo afrontará el Gobierno los pagos.

El Estado Libre Asociado de Puerto Rico no es un estado propiamente dicho, sino un territorio no incorporado de EE.UU. con estatus de autogobierno. En 2012 se celebró en la isla un referéndum en el que el 65 por ciento de los votantes se manifestaron a favor de convertirse en el estado número 51 de EE. UU. Sin embargo, todavía no se ha producido ninguna evaluación o revisión de la solicitud por parte del Congreso estadounidense. 'El estado 51' tiene el mismo problema que el país norteamericano: una enorme deuda externa.

El PIB per cápita de Puerto Rico representa dos terceras partes de la media estadounidense. En 2013, el PIB per cápita por paridad del poder adquisitivo (PPA) de la isla superó el de España, así como el de Corea del Sur, Israel y los países del este de la UE. Se trata de un notable nivel de desarrollo, señalan los analistas rusos de la revista digital rusa 'Vzglyad'.

El Colectivo exige a la izquierda abertzale que se sume a la condena
COVITE condena el ataque al monolito en memoria de las víctimas en Bilbao
www.latribunadelpaisvasco.com 12 Agosto  2015

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (COVITE) ha condenado el ataque al monumento dedicado a las víctimas del terrorismo en el parque de Doña Casilda, en Bilbao, que ha aparecido ennegrecido y con signos de deterioro.

El Colectivo ha lamentado que tras el ataque se esconde el intento de los radicales por humillar a las víctimas del terrorismo y por expulsarlas del espacio público. Además, ha subrayado que estos actos ponen de manifiesto la radicalización violenta a la que ha sucumbido una parte de la ciudadanía vasca.

Por otro lado, COVITE ha pedido a los partidos políticos democráticos que no se limiten a condenar los actos vandálicos, sino que también censuren la actitud de quienes desde las instituciones públicas se niegan a condenar el terrorismo. El Colectivo, además, ha exigido a la autodenominada izquierda abertzale que se sume a la condena del ataque.

******************* Sección "bilingüe" ***********************
Qué reforma de la Constitución

José García Pérez www.diariosigloxxi.com 12 Agosto  2015

Todos los partidos parecen estar de acuerdo en que es necesario reformar la Constitución Española, ya saben, “el candado del 78” como dicen los “podemitas”; y yo también, aunque fuese uno de los protagonistas menores en forjar dicho candado.

Unos querrán que se consulte directamente al pueblo qué es lo que hay que cambiar y otros, los más, confiarán en que los futuros parlamentarios, como representantes indirectos de la ciudadanía, sean los que realicen dicha reforma.

No voy a entrar hoy en la necesidad o no de transformar el régimen soberano de la nación, o sea, si seguimos con la Monarquía Parlamentaria o sometemos a consulta la instauración de la III República; este tema se puede dejar para cuando un servidor no esté en el mundo de los vivos.

Una pista importante sería que los futuros parlamentarios en lugar de salir en la tele y dar mítines para los suyos, se den una vuelta por bares y cafeterías de barrios para saber, de primera mano, lo que piensa el pueblo en las pequeñas y diferentes tertulias que se forman alrededor de una cerveza o un tinto; podrían llevarse las manos a la cabeza al escuchar lo que en realidad siente y dice la ciudadanía, en la intimidad de la amistad, sobre el Estado de las Autonomías, las diecisiete banderas e himnos, defensores de pueblos, distintos sistemas económicos, para qué hablar sobre la educación, justicia o sanidad, y para colmo el hecho de que aquel dicho de “agua que no has de beber, déjala correr” se ha convertido en pura viruta, y no creerse que porque el río tal nace en determinado territorio es de su exclusiva propiedad.

Rajoy también se ha apuntado a la reforma, faltaría más; pero de los de la “casta”, es Pedro Sánchez el que lo tiene más claro, a saber: que en la Constitución aparezca con nitidez el hecho diferenciado de Cataluña a través de un federalismo asimétrico, o sea desigual en derechos y que confirme que existen Comunidades de primera, segunda y de tercera.

“Es la economía, estúpido” es la frase más certera que se ha dicho sobre política en el mundo; pues eso, todos por igual: lo que quiere decir que se acabe de una vez con los sistemas forales del País Vasco y Navarra, y no que se intente colocar en ese “paraíso” fiscal a Cataluña.

Pobres, pero dignos como nadie los andaluces, extremeños, castellanos, etc., no vamos a pasar por el arco de la indignidad; aunque sí por abolir la disposición constitucional por la que Navarra, si los navarricos lo desean, pueda formar parte de Euskadi.

Después, si lo desean, le meten mano a lo del Senado que es “pecata minuta”; lo importante, ya saben, la igualdad económica pues todos somos ramas de un mismo tronco.

La damnatio memoriae y els cèntims
Es posible poner coto, no a la corrupción, sino a su castigo, que es tan selectivo como la “memoria histórica”.
Aquilino Duque Gaceta.es 12 Agosto  2015

No me fue muy grato, lo confieso, ver el busto del Rey Juan Carlos, que presidía un salón del Ayuntamiento de Barcelona, dentro de una caja de cartón rumbo a lo desconocido, como tampoco me lo fue ver el cadalso mecánico manejado por verdugos encapuchados que a altas horas de la noche levantaba la estatua ecuestre del Caudillo de su pedestal en la madrileña plaza de San Juan de la Cruz. Ese levantamiento con nocturnidad y alevosía fue la guinda que coronó el homenaje tributado esa misma noche al siniestro personaje con cuya amistad se honró el monarca decapitado en efigie, de suerte que era inevitable reflexionar que “donde las dan, las toman”. La damnatio memoriae, por mal nombre memoria histórica, suele tener un alcance mayor del que piensan los que la imponen, o los que la refrendan. Ya se encargan las nuevas promociones de indignados de mantener vivo y amenazante el fuego sagrado del rencor. De éstos no puede decirse que sean incoherentes y, si se salen con la suya, no va a quedar títere con cabeza, por muy coronada que esté.

La soltura con que se archivan ciertos casos de corrupción hace pensar a los demócratas que puede hacerse lo mismo con la damnatio memoriae, pero una vez en marcha la máquina del tiempo, es incalculable hasta dónde puede llegar. Un superviviente de aquel albondigón político llamado UCD, tan mal trabado que se desmoronó por sí solo, ponía a uno de los beneficiarios del desmoronamiento, el fraygerundivo alcalde de Madrid Tierno Galván, como ejemplo admirable de enérgica mesura en la implacable limpieza del callejero urbano de referencias al llamado "régimen anterior", para afear así los modales democráticos con que los "jóvenes turcos" de la nueva alcaldesa septuagenaria volvían sobre un callejero que al parecer la llamada "casta" no dejó tan limpio como debiera. Y eso que en Madrid aún no se ha llegado a los extremos de Barcelona, donde antes de lo del busto regio, se le retirara la honorabilitat al anterior President, aunque por fortuna para él y para los suyos, nadie hable ya de esa fruslería dels cèntims. Por cierto, en una lista de juicios negativos sobre el "régimen anterior" por antonomasia, se puede leer con estupor de propios y extraños el siguiente del antedicho ex Molt Honorable cuando aún lo era y no sé si antes, mientras o después del affaire Banca Catalana: el general Franco (...) ha elegido como instrumento de gobierno la corrupción. Sabe que un país podrido es fácil de dominar...el Régimen procura que todo el mundo se ensucie las manos y esté comprometido...

Nadie con más autoridad que él para pontificar sobre el tema. En Estados Unidos, donde existe al respecto una considerable jurisprudencia, ante una salida semejante de “pata de banco”, como decimos en el Principado, se le dice al que sea: Speak for yourself, George. Y así, cuando George, o sea Jordi, no tuvo más remedio que hacerlo en su propio Parlament, supo cortar por lo sano dando a entender a sus presuntos acusadores que si a él le pasaba algo, ellos no se iban a ir de rositas.

Siempre digo y repito que la corrupción es el lubricante de la política en general, pero en el caso de la democracia es el combustible, por no decir el riego sanguíneo. La corrupción que pudiera haber en el “régimen anterior” - asunto en que me remito a historiadores serios – se multiplicaría por diecisiete – si es que no se elevó a la decimoséptima potencia – en el actual sistema de reinos de taifa, en los que la parte del león se la llevarían, en Andalucía el “partido de los pobres” o de los “cien años de honradez”, y en Madrid y Barcelona el de “los ricos”, tan “púnicos” los castellanos como los catalanes, unos por el apellido del principal imputado, y otros por el linaje fenicio de que blasonan. Sobre los “púnicos” de Madrid caería todo el peso de la Justicia y, lo que es más grave, el de los juicios paralelos de los medios de confusión, en cambio los de Barcelona se beneficiarían de una misteriosa omertà. Y es que no es lo mismo utilizar la corrupción para acabar con los de la mayoría absoluta, como se hizo con el caso Nombela para echar a la CEDA del Poder, que respetar, por la misma “razón de Estado”, la delicada sensibilidad “soberanista” de los delincuentes layetanos. No serían éstos los únicos “púnicos” impunes, que también en Andalucía tuvimos fenicios, y quien tuvo retuvo. Siempre vuelvo sobre unas aleccionadoras reuniones de presuntas masas encefálicas en Lisboa y Salamanca, ahora para evocar que un joven andalucista con futuro municipal llegó a abogar por una “cultura cartaginesa” frente a la opresión de la “cultura romana”, A lo que voy es que, a la vista de los casos expuestos, se ve que es posible poner coto, no a la corrupción, sino a su castigo, que es tan selectivo como la “memoria histórica”, pero no por eso hay que olvidar que ésta puede salirse de madre, y por la misma regla de tres que se le quita una calle a Manolete por haberle brindado la muerte de un toro al “dictador”, qué no le pueden quitar al que recibió de sus manos nada menos que un Reino.

Los de la “mayoría absoluta” por cierto van camino de perderla y de poco les sirvió apelar al voto del miedo y confiar en la inercia del bipartidismo, ya que, a mi juicio, una parte de sus votantes, entre los que alguna vez me conté, los apoyaba por razones que nada tenían que ver con la economía: en mi caso con la esperanza de acometer en serio la reforma de la enseñanza, la de despolitizar en lo posible el poder judicial, la de cambiar el sistema electoral, la de meter en cintura a las autonomías y la de derogar la infame ley llamada de la “memoria histórica”. Es más; yo estoy convencido de que la hemorragia se habría cortado si a ciertos desafíos sediciosos como el de las urnas de cartón o la pitada en el estadio, el Poder Ejecutivo hubiera reaccionado sin contemplaciones, aplicando la legislación vigente en lugar de anunciar platónicamente que la legislación va a aplicarse por sí sola. Sólo así perderíamos los españoles que no nos avergonzamos de serlo la sensación incómoda de que la democracia no es más que una espada de Damocles sobre la existencia histórica de la nación española.

¿LEYES OPCIONALES?
El consejero que pide desobediencia civil… cuando le interesa
Pascual Tamburri El Semanal Digital 12 Agosto  2015

Un consejero quiere incumplir una Ley Orgánica que no le gusta. ¿La democracia incluye la desobediencia civil? ¿Y la aceptarán igual cuando los demás incumplamos sus leyes?

El consejero de Educación de Navarra, José Luis Mendoza, pidió la semana pasada al ministro de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, una "moratoria" en la aplicación de la LOMCE. Públicamente, el consejero de Barkos ha empezado a bailar el vals de Lenin con el que previsiblemente impondrán sus cambios aturdiendo la resistencia: primero, le contó al ministro su intención de llegar a un acuerdo; luego, le dijo a él y lo dijo con claridad para los medios "que, de lo contrario, siempre nos queda la desobediencia civil"; y de postre dijo que no se le había entendido y que "su Gobierno va a funcionar con garantías de seguridad jurídica y económica" .

¿En qué nos quedamos? Parece bastante claro. Hay Conferencia Sectorial de Educación el próximo jueves 13 de agosto, con el curso 2015-2016 ya planificado por los anteriores Gobiernos regionales, con nuevos gobiernitos tomando el poder (y aún por formarse, por ejemplo en Navarra) y con un Gobierno nacional que ha desaprovechado una legislatura de mayoría absoluta con blanduras, lentitudes, concesiones, rendiciones e incompleteces que ahora… nadie le va a agradecer, por supuesto.

No es secreto qué quiere Mendoza, consejero vasquista de un gobierno vasquista en una región que no lo es. Quiere que venga un Gobierno que derogue la LOMCE. Idealmente, querría que Rajoy y Méndez de Vigo se rajasen al aplicarla, una vez más. Y con el dudoso argumento de que la Ley "se hizo sin tener en cuenta a la comunidad docente" quiere ahora "un proceso de negociación y diálogo antes de aplicarla", esperando en definitiva ganar tiempo para no aplicarla. Y si se tercia, aunque siga en vigor, no aplicarla por las bravas (llamémoslo desobediencia civil)… pero eso sí, sin riesgos ni dar la cara.

Dice el consejero Mendoza que "queremos lo mejor para la comunidad escolar"… pero por supuesto ni se plantea que ese "mejor" pueda ser otra cosa que lo que su coalición quiere. Y con un poquito de demagogia pseudoforalista apela a su toma local del poder para decir que antes de aplicar la ley "siempre nos queda la desobediencia civil", sin recordar que la LOMCE es una Ley Orgánica respaldada por la mayoría parlamentaria y los trámites constitucionales necesarios. En suma, con una legitimidad de fondo y forma. Ha reculado un poquito después diciendo que "en estos momentos no plantea una desobediencia institucional" para su no aplicación en Navarra, pero la idea es la misma: al gobierno provincial de Barkos le gustaría cumplir sólo las leyes que le gustan, todo ello rebozado con las muchas simplezas dichas y escritas en el último siglo y medio a propósito del muy mal llamado "pase foral".

Dice Mendoza que ha dicho a Méndez de Vigo que "ojalá fuéramos capaces de consensuar una Ley de Educación que al menos durase una generación". La tardofranquista de 1970 lo consiguió, con muchas debilidades y errores pero sin duda buena por durar y buena en comparación con lo que ha venido después. El modelo progre socialista de LODE - LOGSE – LOE ya ha demostrado, salvo para los talibanes ideologizados, todas las maravillas que nos ha aportado; y si ha durado tanto no es por su bondad sino por la lentitud y la cobardía del PP en cambiarla, pues la LOCE no llegó a cambiar las cosas y el resto fueron parches. ¿De verdad piensa en los estudiantes y en la nación quien prefiere la LOGSE a los modestos cambios iniciados por la LOMCE?

Ya en el plano navarro el consejero, docente con casi 40 años de experiencia en distintos niveles educativos, conoce y valora la "profesionalidad" con la que se trabaja en la enseñanza, tanto en los centros educativos como en el departamento, donde señala que va a intentar que su desembarco, "sobre todo al principio, apenas se note en la vida de la comunidad educativa".

Luego, marcha atrás y prudencia, su gobierno "en estos momentos no plantea una desobediencia institucional" contra la LOMCE en Navarra. Sí pero no; no, pero sí. Me gustaría atreverme, pero no me atrevo, y por eso juego al borde del área a ver si quedo bien con los míos y mientras pierdes tú las elecciones de otoño. ¿Y quién pagará el precio? Los estudiantes y las familias de Navarra, por supuesto.

Hay que reconocerlo una buena dosis de gracia al padre Mendoza, adquirida en parte en el aula, en parte en el batzoki, en parte en la sacristía, en parte en el plató de ETB. No cabe duda que qué mejor que una educación cuatrilingüe para un gobierno cuatripartito. Por supuesto que la Navarra del futuro necesita no ya 4 sino 40 lenguas… pero por muy técnico que fuese en el pasado el perfil del profesor Mendoza ha sido nombrado por su sintonía política vasquista con Barkos, es decir con la Geroa Bai del PNV con el visto bueno del Bildu de Batasuna. Y eso lastrará para siempre cualquier cosa que Mendoza haga en cuanto a lenguas. Por supuesto que va a encontrar docentes no cualificados en abundancia que aplaudirán que no se incentive la formación de los docentes, y tanto menos la odiada formación en lenguas modernas; pero nadie dudará nunca por qué Mendoza premiará y extenderá la extensión docente de una lengua preindoeuropea, el euskera, que debe su extensión actual y futura en Navarra a su manipulación sabiniana. Y aun así es muy minoritaria.

Este Gobierno entró presumiendo de calidad técnica de sus miembros, en algunos casos más cierta que en otros. No se les puede negar a la mayoría tampoco trayectoria política con la ikurriña. Bien. Ahora tiene muchas oportunidades de demostrar esa calidad profesional. La primera, cumpliendo algo que en la oposición pidió: que todos los cargos directivos en el sistema educativo de director general abajo, sea en los centros sea en la Administración, sean nombrados con criterio de méritos profesionales, concurso y baremo públicos en mano. ¿O nombrarán más o menos a dedo a quien quieran, también?

Y la segunda aquí la tenemos. Cuando ellos primero estimulen, luego favorezcan y después más o menos impongan el euskera, al que asocian tantos planes políticos en una provincia muy masivamente castellanoparlante, que acepten la desobediencia civil que puede surgir contra ese proyecto. Porque entendámonos: si estorbar o incumplir una Ley Orgánica merece un aplauso, con más razón merecerá respeto que otros incumplan o se resistan una normativa lingüística que, sin haber sido nunca muy buena, ellos desean manifiestamente empeorar. O eso piensa la mayoría de los navarros. Con lo cual valoraremos suficientemente la honestidad del consejero y de su presidenta, que esperamos o al menos deseamos grande.

El euskera y la prensa escrita en Navarra
Germán Gorráiz López www.diariosigloxxi.com 12 Agosto  2015

Por caos (Khaos o "vacío que ocupa un hueco en la nada") entendemos algo impredecible y que se escapa a la miope visión que únicamente pueden esbozar nuestros ojos ante hechos que se escapan de los parámetros conocidos pues nuestra mente es capaz de secuenciar únicamente fragmentos de la secuencia total del inmenso genoma del caos, con lo que inevitablemente recurrimos al término “efecto mariposa” para intentar explicar la vertiginosa conjunción de fuerzas centrípetas y centrífugas que habrían desencadenado el cambio político en Navarra y que deberán configurar el puzzle inconexo del actual escenario político.Sin embargo, el necesario cambio de mentalidad o metanoia de la sociedad navarra estaría lastrada por el encefalograma plano de su conciencia crítica, favorecida por una práctica periodística peligrosamente mediatizada por la ausencia de la exégesis u objetividad en los artículos de opinión y por el finiquito del código deontológico periodístico que tendría su plasmación en la implementación de la autocensura y en la sumisión “nolis volis” a la línea editorial de su medio de comunicación y que habrían convertido al periodista en mera correa de transmisión de sus amos y a los medios impresos navarros en compartimentos estancos totalmente irefractarios al resto de sensibilidades políticas del territorio foral.

Conviene recordar que el establishment o élite dominante en Navarra sería “el grupo élite formado por la unión de las sub-élites política, económica, universitaria y mass media de Navarra”, lobbys de presión que estarían interconectadas mediante “una alianza inquieta basada en su comunidad de intereses económicos y amalgamada por la defensa a ultranza de la “unidad identitaria de Navarra” , doctrina que tendría su plasmación práctica en la perpetuación “sine die” del sistema feudal político-económico imperante en Navarra desde la Guerra Civil del 1939. Así, cerca de 100 familias o clanes familiares dominarían todos los centros de poder económico, político, universitario y mediático de la Comunidad Foral, aunque tan sólo serian satélites orbitando en la esfera de gravedad del Opus Dei, élite Alfa que habría fagocitado todas las sub-élites del establishment navarro convirtiendo a la Comunidad Foral en un coto feudal en pleno siglo XXI, es decir, una distopía o utopía negativa donde la realidad transcurre en términos antagónicos a los de una sociedad ideal. Así, Diario de Navarra, el periódico de mayor difusión del territorio foral y convertido en portavoz oficioso de los postulados del régimen navarrista imperante en los últimos 35 años (UPN-PSN), habría implementado en la psique de la sociedad navarra un mensaje claro y nítido ( “Que vienen los vascos”), mediante la teoría de “la aguja hipodérmica o bala mágica” basada en “inyectar en la población una idea concreta para dirigir la opinión pública en beneficio propio y que permite conseguir la adhesión de los individuos a su ideario político sin tener que recurrir a la violencia”, así como los clichés idiomáticos hasta ahora vigentes, dando prioridad al uso y promoción de los idiomas español e inglés y quedando el euskera condenado a vivir en su gueto geográfico e ideológico.

Por otra parte, la aparición de Diario de Noticias supuso el finiquito del monocromatismo informativo navarrista dominado por la miopía intelectual e ideológica de Diario de Navarra. Así, ‘Diario de Noticias Navarra’ nació el 8 de abril de 1994 como medio de comunicación de inspiración euskaltzale recogiendo el testigo dejado por su antecesor ‘Navarra Hoy’ y con el objetivo confeso (según reza en su declaración de intenciones) “de ser un periódico abierto a una población navarra dinámica y preocupada por el futuro y en cuyas páginas tengan voz todos los sectores de la comunidad foral” (Nafar Guztion Egunkaria), pero con el paso del tiempo y por contagio mimético de la “derechona mediática”, ha terminado estableciendo muros virtuales e impermeables a toda suerte de opinión ajena a los dictados de la voz de su amo (Geroa Bai), sea en forma de cartas al director o de artículos de opinión. Asimismo, bajo la dirección de Joseba Santamaría, se habría producido una sorprendente deriva ideológica que habría tenido tenido como efecto colateral una clara desafección hacia el euskera plasmada en la implementación del monocromatismo idiomático de la lengua castellana en la redacción de sus contenidos, quedando escasas secciones como “raras avis euskéricas” en el infinito páramo castellano en el que se ha convertido el actual ‘Noticias Navarra,’ debido a la estrategia mercantilista de intentar recuperar el segmento de lectores de ‘Diario de Navarra’ (votantes o simpatizantes de PSN, IU-EB y Podemos-AhalDugu, de ideología izquierdista y republicana y de mayoritario perfil monolingüe castellano), convirtiéndose de paso en colaborador indirecto de la “incesante cruzada del Gobierno navarrista de UPN para lograr la marginación del euskera o vascuence de los medios de comunicación navarros” que tanto habría denunciado en sus páginas.

Respecto al segmento de población de ideología soberanista, el periódico Gara (heredero natural del desaparecido Egin), estaría estigmatizado por el establishment dominante con el anatema recurrente de su “presunta filiación proetarra” y sería la correa de transmisión de la nueva estrella del firmamento abertzale (Bildu), fuerza política que tras fagocitar a los diversos grupúsculos existente en el arco parlamentario (EA y Aralar) sería ya la tercera fuerza en el Parlamento navarro . Sin embargo, dicho periódico habría asimismo establecido muros virtuales refractarios a toda voz discordante con las directrices del verdadero poder fáctico (Sortu), cuyas líneas maestras serían la inculcación en los militantes abertzales de las bondades de la “cultura de la no violencia” así como la progresiva incorporación del euskera en sus contenidos tanto virtuales como impresos hasta convertirse en un periódico bilingüe, lo que supondrá de paso la condena al ostracismo del diario Berria, heredero del carismático Egunkaria y verdadero referente del segmento poblacional euskaldun. Mención aparte merecen los medios de información locales (NafarPres) que vieron como en el 2012, Euskarabidea (Instituto Navarro del Vascuence) les suprimía de un plumazo las ayudas a la utilización del euskera en los medios de comunicación pero a pesar de su inanición financiera han sido capaces de mantener su vocación de servicio y han seguido manteniendo vivo el euskera en sus páginas.

Los hijos de Arana y sus relaciones con los nazis
Mario Salegui, el nacionalista vasco que combatió por Hitler en Berlín (3)
Jacobo de Andrés www.latribunadelpaisvasco.com 12 Agosto  2015

"Aunque sea irónico, Patxi -si lo dijese en público, muchos patriotas me llamarían fascista-, la conquista de nuestra soberanía nacional está más cerca bajo la Europa de los mil años del Reich, que bajo gobiernos democráticos".

Así de claro y conciso se mostró Mario Salegui en un escrito dirigido a una de sus amistades nacionalistas. Salegui –autor de la novela histórica Operación Carlomagno- era un militante del PNV que, junto a otros compañeros de la formación fundada por Sabino Arana, decidieron unirse a los nacionalsocialistas alemanes.

Según explica, alrededor de 1940 y bajo la dirección del dirigente jeltzale guipuzcoano Luís Álava, se fue creando en San Sebastián un grupo de más de medio centenar de nacionalistas que habían penado su “no adhesión” al Alzamiento en la cárcel o en batallones de trabajadores. En palabras del propio autor, “un buen día nos dijeron que íbamos a comenzar a entrenar con explosivos y armas para preparar sabotajes y atentados contra políticos y militares”. Miembros destacados del PNV explicaron al grupo que actuaría en el caso de que los alemanes y Franco firmaran una alianza militar que provocara la entrada de España en la II Guerra Mundial.

Salegui continúa explicando que “cuando ya parecía que no íbamos a actuar, apareció por San Sebastián un militar alemán. Pertenecía al Servicio de Inteligencia del VII Cuerpo de Ejército de la Wehrmacht, acantonado en Burdeos”. En opinión de Mario Salegui, los vascongados no tenían ninguna posibilidad de liberación nacional, por lo que necesitan la ayuda de Alemania. Además, explica que recibió indicaciones en el sentido de que el plan de los alemanes estaba avalado por mismísimo Vicelehendakari Xabier Landaburu y que, este –a pesar de que los nacionalsocialistas habían ocupado Francia, continuaba viviendo sin problemas en París. El autor de Operación Carlomagno consideró, entonces, que “los alemanes nos ofrecían el reconocimiento y unidad de un estado vasco independiente en el nuevo orden europeo y que la ocupación nazi de España era la única garantía que teníamos de derrocar al franquismo con la posibilidad de crear la nación vasca”.

Asimismo, relata que, entre muchos militantes del PNV, anidaba –que aún perdura- la idea de lograr que España –como estado nacional- se disolviese. No pocos de ellos creyeron hallar en los nacionalsocialistas un poderoso aliado. Empero, la realidad dista mucho de los deseos. Los contactos –que, innegablemente, se produjeron- entre los hombres de Adolf Hitler y los jeltzales fueron de low profile y no cristalizaron en nada concreto. Brest, Toepfer y otros oficiales de las SS tantearon, simplemente, las posibilidades que ofrecía una posible alianza con los nacionalistas vascongados. Como la realidad histórica ha evidenciado, en ningún momento los alemanes consideraron seriamente esta opción.


Recortes de Prensa   Página Inicial