AGLI Recortes de Prensa   Martes 18 Agosto 2015

La Constitución que España necesita
Javier Benegas www.vozpopuli.com 18 Agosto  2015

Después de gobernar parapetado tras la consigna de toda esta legislatura, la ya famosa frase de San Ignacio de Loyola, que dice que en tiempos de tribulaciones no hay que hacer mudanza, Mariano Rajoy, en la recta final de su presidencia, ha decidido –oh, sorpresa– salir de la trinchera y abrir la puerta a una futura reforma de la Constitución. Eso sí, de cara a 2016... y si Dios quiere.

Plantear asunto tan importante y delicado justo cuando la legislatura está ya finiquitada, y con las Elecciones Generales a la vuelta de la esquina, parece, además de una frivolidad, un gesto con tintes electoralistas. De hecho, recuerda demasiado a la malograda promesa electoral de la separación de poderes, tan fotogénica ella, que fue descartada una vez Mariano Rajoy se percató de la tormenta judicial que despuntaba en el horizonte. Pero supongamos que el Presidente lo dice en serio, que de verdad tiene el propósito de acometer la tarea en caso de ser reelegido. ¿De qué reforma estaríamos hablando? ¿Qué alcance tendría? En definitiva, ¿qué aspectos serían modificados?

Reformas exprés
Por más que se aluda a una adecuación estructural entre el ordenamiento comunitario europeo y el español, la puesta al día de la sucesión de la Corona y otras cuestiones menores, todo apunta a que las reformas constitucionales que estarían en la agenda, no ya de Mariano Rajoy sino de la clase dirigente, serían principalmente las relacionadas con la reordenación territorial y la reasignación de las competencias de las Comunidades Autónomas, con el objetivo de marcar nuevas líneas rojas a los virreyes regionales y al mismo tiempo asegurar el “encaje” de Cataluña en el conjunto del Estado de forma más o menos permanente. Visto así suena muy ambicioso. Desgraciadamente, es de temer que en la práctica se negociará como es costumbre una solución de compromiso para que la casta catalana tenga su estadito propio sin que medien ruidosas proclamaciones. Así, por un lado a los nacionalistas se les dará el control casi aobsoluto en lo que de verdad les importa: los dineros públicos, que al no ser de nadie terminan siempre en el bolsillo de los que mejor saben organizarse. Y por otro, al resto de España se trasladará el mensaje de que de ahí en adelante la unidad del Estado quedará asegurada.

Sin embargo, por más que este asunto sea trascendente, en realidad estaríamos ante una reforma puntual, hija de la urgencia, muy similar en su origen apresurado a la reforma exprés de 2011 y su artículo 135. Reforma con la que, para evitar el rescate de España, se decidió poner por escrito y a la carrera la obligación tanto del Estado como a las Comunidades Autónomas de no incurrir en déficit estructural, y que, todo sea dicho, de poco ha servido. Por lo tanto, si algo ya podemos adelantar es que en 2016 no se abordará una reforma amplia, orientada a establecer un nuevo marco constitucional con el que la política por fin funcione aceptablemente bien, aun cuando los gobernantes se obstinen en perseguir sus propios intereses.

Una Constitución para las personas
Con todo, lo más preocupante es que nuestra clase dirigente entiende la política constitucional como algo que concierne exclusivamente al ordenamiento del Estado, y no como salvaguarda de las libertades individuales. En realidad está hecha a la medida de los burócratas. De ahí que sea necesario, por más que disguste a los padres de la patria, y también a ilustres representantes del establishment, una profunda reforma y, sobre todo, un enfoque diferente, porque no es solo que la España de hoy sea muy distinta a la de 1978, que también, sino que la Carta Magna (Carta Otorgada a juicio de no pocos españoles de bien) ha sido desde su origen sospechosamente ambigua y peligrosamente inoperante a la hora de evitar los abusos de la clase política, los nacionalismos y, en general, de los grupos de presión que medran a la sombra del Estado. Y es que, guste o no, en una constitución no basta con enunciar derechos y deberes, sino que todo derecho y todo deber ha de sustanciarse de manera inequívoca, de tal suerte que el legislador no pueda redactar a posteriori leyes ambivalentes que, en la práctica, desactiven los preceptos fundamentales.

Por ejemplo, no se puede garantizar el derecho a la vivienda si no se especifica a continuación de manera clara y concisa, es decir, de forma no interpretable por gobernantes, tribunales políticos y grupos de interés, cómo, quién y en qué condiciones se va a sufragar ese derecho. Porque en este mundo nada es gratis. Y si el Estado va a proporcionar viviendas a diestro y siniestro, alguien tendrá que pagarlas. No se puede sancionar tal derecho y que la providencia provea. Porque no es la providencia sino el contribuyente –usted, querido lector– quien paga. Y cuando este tipo de "derechos" no se acotan en la Carta Magna, su desarrollo y aplicación queda a expensas de la arbitrariedad del político de turno, lo que da lugar a impredecibles cambios legislativos y a la indeseable inseguridad jurídica.

Tampoco se deben elevar determinados beneficios sociales, por bienintencionados que parezcan, a la categoría de derechos fundamentales, y menos aún en detrimento de derechos de verdad inalienables, tal cual sucede, por ejemplo, con el derecho a la propiedad privada, que la Constitución actual no enuncia como fundamental. Un colosal disparate, excepto para aquellos, claro está, que están encantados de que España se asemeje más a la antigua Unión Soviética que a una verdadera democracia del siglo XXI.

Una constitución para una sociedad abierta
Pese a todo, sean ambiciosas o pacatas, amplias o limitadas, las reformas constitucionales no resolverán por sí solas los problemas, ni siquiera la elaboración de arriba abajo de una nueva Constitución garantiza tal cosa. Ocurre que muchas de las reglas que rigen nuestras vidas no están escritas, sino que forman parte de usos y costumbres surgidos al albur de las expectativas sobre el comportamiento de los demás. Y estas reglas informales se superponen subrepticiamente a las leyes. El estatismo, la corrupción y el clientelismo que padecemos tienen su origen precisamente en estas reglas, que han encontrado en la ambigüedad constitucional el medio para propagarse y consolidarse. Luego, ha bastado añadir un maremagnum de leyes para que el atropello más aberrante pueda presentarse a conveniencia como escrupulosamente legal. De ahí, y volviendo de nuevo al principio, la importancia de que la Carta Magna sea extremadamente clara y concreta. Solo reemplazando los equívocos preceptos por otros inequívocos, el actual círculo vicioso puede transformarse en virtuoso, es decir, en un sistema institucional que incentive reglas informales, usos y costumbres que, en vez de debilitar las leyes, las fortalezcan. Recuerde, la corrupción no es fruto de la herencia genética, sino consecuencia de un sistema institucional donde los incentivos no son los correctos.

Como ya apuntaba en otro artículo, Karl Popper decía que la democracia, pese a lo que pueda parecer, no se basa en el principio de que debe gobernar la mayoría, sino en el de que los diversos métodos igualitarios para el control democrático, como el sufragio universal y el gobierno representativo, son sobre todo salvaguardias institucionales contra cualquier tipo de tiranía, incluyendo la tiranía de la mayoría y la del propio Estado. Pues bien, la piedra angular de este sistema garantista, de control del Poder y salvaguarda de los derechos individuales, es la constitución. De ahí la importancia de que en ésta se expresen unas reglas del juego justas, claras, concretas, tajantes y no interpretables que sean comprendidas, asimiladas y respetadas por todos. Desde luego, nada que ver con reformas puntuales que sancionen los derechos de los territorios mientras ignoran los de las personas; nada que ver, en definitiva, con una constitución donde el ciudadano común siga estando al albur de las ocurrencias de oligarcas, colectivistas y políticos oportunistas.

Coincidencias
Vicente Baquero Gaceta.es 18 Agosto  2015

Estaba hojeando un magnífico libro del British Museum de Londres y me vino de repente a la mente la imagen de esos magníficos frisos y bajo relieves asirios que se ubican en el sótano según se entra a mano izquierda, si es que no ha habido ningún cambio en la distribución de las innumerables joyas que alberga dicha institución, en los que aparte de las cacerías de leones del gran Asurbanipal están representadas todas las conquistas de dicho emperador y sus tácticas militares a la hora de sojuzgar a los pueblos que constituían su imperio.

Desde luego choca la tremenda eficacia de la máquina de guerra asiria y la brutal represión que dichas imágenes ponen de manifiesto. Si a eso unimos lo que conocemos por las crónicas de la época, tanto propias como las de sus desafortunados enemigos, se descubre que dicho pueblo practicaba el terror como una más de sus armas de guerra: infundir tal miedo y desesperación en sus contrincantes que antes de la lucha ya estuvieran derrotados. Las filas interminables de prisioneros, mujeres y niños esclavizados, hombres degollados, ciudades enteras en las cuales sus habitantes habían sido empalados, destrucción sistemática de templos, residencias y palacios todo a mayor gloria de Asur. En última instancia, la aniquilación del contario, no simplemente su derrota.

Tal estrategia tuvo su rédito durante siglos, hasta que tal era el odio que acabaron por generar hacia su pueblo mismo que una alianza de babilonios y persas acabó con ellos. Fue tal la animadversión que no quedó piedra sobre piedra de aquella milenaria cultura. Es cierto que toda guerra supone crueldad y brutalidad pero también es cierto que ciertos pueblos han dejado un mayor rastro y fama de barbaridades, y el asirio desde luego es uno de ellos.

Viendo el lugar en el que estaba situado dicho reino no pude evitar al leer las últimas noticias de la guerra de Oriente Medio, observar que curiosamente el territorio en que se situaba Asiria coincide casi exactamente con la actual Siria y norte de Irak, justo el territorio en el que el ISIS, Daesh o ejército islámico, está llevando a cabo su brutal guerra de exterminio y conquista con pretensión de formar un califato – un nuevo imperio – que domine mental y físicamente a todos los pueblos de la zona –igual que los asirios.

Es igualmente llamativo cuando se ve a través de los medios de la nueva tecnología, hace dos mil años eran bajo relieves, esas hileras de prisioneros torturados, asesinados, mujeres esclavizadas, niños abducidos, y los que están a punto de ser decapitados en directo por TV, manifestación de una barbarie cruel, utilizando los más modernos vehículos de comunicación pero esencialmente similar al de sus antepasados. El propósito sigue siendo aterrorizar a sus adversarios y escandalizar a sus enemigos, para disuadirles de enfrentarse a ellos a riesgo de exponerse a recibir tales represalias.

Es curioso, al menos como punto de partida, cómo el territorio, la geografía y la historia étnica de los pueblos viene a reflejarse y repetirse al cabo de miles de años con una coincidencia en los patrones de conducta, costumbres, tácticas militares y de expansión de unas poblaciones, aparentemente totalmente distintas de carácter, principios, religiones y filosofías. ¿O es que en el fondo su naturaleza no es tan diferente como aparentan cuando afloran los instintos más brutales y primarios del ser humano? No me refiero a la coincidencia básica de todo ser humano con sus semejantes a lo largo de toda la historia y en todo lugar, sino a peculiaridades específicas que resultan llamativas cuando echamos la vista atrás y comprobamos los comportamientos de poblaciones en un lugar determinado y sus antepasados, al menos teóricos, de ese mismo lugar hace miles de años.

Obviamente no quiere esta reflexión establecer ninguna regla científica ni afirmar una tesis en profundidad sobre el comportamiento humano sino simplemente señalar curiosas coincidencias que me han llamado la atención.

En sí, esa coincidencia no resultaría llamativa ni relevante sobre todo si vemos la evolución de la zona a lo largo de los siglos posteriores y los movimientos poblacionales, donde existen precedentes de califatos más recientes y mucho más importantes, desde el turco hasta el de Damasco y Bagdad. Lo que resulta chocante es las tácticas de conquista y militares empleadas para amedrentar a la población y someter a todos a una disciplina rígida donde no quepan las discrepancias, que en este caso no se imponen en el nombre del dios Asur sino con el Corán en ristre, pero la técnica es muy parecida: El terror.

DEUDA, DEUDA, DEUDA Y QUE PAGUE… “RITA”
Antonio García Fuentes Periodista Digital 18 Agosto  2015

En mi tierra suele ser el grito eufórico del que produciendo un gasto inútil suele gritar… ¡Y que pague “Rita la cantaora”! Puesto que él que no lo pagará jamás, es el irresponsable que lo produce; o sea lo que está ocurriendo en España y muchos otros lugares del mundo, donde le cargan al pueblo llano y sus descendientes, lo que inútiles e irresponsables políticos, han malgastado derrochándolo a troche y moche.

En resumidas cuentas, es lo que ha ocurrido en Grecia y tantas y tantas “Grecias” como hubo y seguirá habiendo en este perro mundo; es lo que ocurre en España pese a las soflamas que nos dan los que gobiernan y gobernaron aquí, mientras y de cara al pueblo, se “echan unos a los otros” las culpas que en general y según el grado de poder que ostentaron u ostentan llega a todos en su parte alícuota. Con ello quieren justificar lo injustificable y simplemente para seguir medrando o viviendo opíparamente, bajo el manto y el trabajo de quién verdaderamente produce bienes tangibles para que una nación viva, progrese o como ahora, sobreviva a tanto desastre. “Los nuevos que han entrado no hablan de todo ello ellos van a lo suyo”.

Si me refiero a España y quienes la han sumido en la miseria, los principales son el Partido Socialista y afines y el Partido Popular y aliados; sin que disculpe a “otros menores” pero que también han participado en el derroche, para que “luego pague Rita” (que fue una andaluza que existió y cuya semblanza reflejo) ya que los culpables no pagarán nada, al contrario muchos de ellos “han hecho su particular agosto, incluso con pagas vitalicias, igualmente a cargo del indefenso pueblo español”.

Deuda pública no había ninguna cuando por fin “Franco es metido en su tumba”; hoy y como en Grecia, hay una descomunal deuda pública, que resultará impagable según entendidos en la materia; se debe la mayor parte de la misma, al indeseable Rodríguez Zapatero (PSOE) y el tampoco deseable Rajoy Brey, puesto que éste y pese a su gran auto propaganda (dispone de los medios del Estado para hacérsela) de que no fuimos “rescatados”; ha acumulado la deuda hasta el grado de doblarla desde que entró a mal administrar el Estado Español.

O sea y más claro; que “no nos rescataron”, pero sí que “nos ataron hasta los testículos/ovarios para que no podamos movernos en ni se sabe cuántas décadas o siglos”; puesto que se ha tapado todo precisamente con la adquisición de esa monstruosa deuda, única forma de ir pagando los compromisos estatales, regionales y municipales (en general todo está en grados más o menos avanzados de quiebra) puesto que ya los patrimonios sujetos a impuestos y tras esquilmarnos, “como afeita una buena navaja de afeitar”; resulta que no se recauda lo que se precisa y hay que seguir endeudándose, cosa que se mantiene hasta hoy mismo y nos lo dicen las famosas “subastas de deuda pública” que con frecuencia inusitada salen casi a diario.

De lo que afirmo, valgan las siguientes reseñas publicadas: “Jaén, la capital donde más subió la deuda desde 2011 reconoce la Hacienda Pública que en cuatro años pasa de 91 a 326 millones de euros (Jaén es una pequeña capital de 115.000 h. que para mayor vergüenza, ha sido calificada de “la más sucia de España”). – Durante los años de la crisis, desde 2008, la deuda creció en 326 millones de euros” (Diario VivaJaén 21-07-2015).

Lo risible del caso, es que ahora que no gobiernan los del PSOE apremian a los actuales mandamases del PP, para hablar sobre el rescate; pero para conocimiento general, aquí quienes han gobernado los últimos cuarenta años, han sido ambos partidos, aupado el PSOE por los comunistas de IU; por tanto y grosso modo, son culpables todos ellos de todo el desastre, el que se reparten “al 50 % más o menos”. Aquí hay “una losa de plomo inmovible”, en forma de un tranvía que impusieron los del PSOE, y el que no se ha podido poner en marcha puesto que resulta inmantenible y ruinoso por demás; pero que aún “en cocheras” cuesta cada año a nosotros los explotados contribuyentes, la friolera de dos millones de euros (VivaJaén 20-07-2015).

En estos días (18-07-2015 diario La Razón) en grandes titulares dice: “Un grupo chino compra por 10.000 euros el aeropuerto de Ciudad Real – ha sido la única empresa en presentar una oferta a la subasta”. Aclaremos que el tal aeropuerto costó la enorme cantidad de 450 millones de euros… “Deduzcamos de todos estos desastres, la cantidad de sobornos y derroches absurdos, que cuelgan ya no sólo de los que seguimos vivos y pagando, sino de los que no han nacido aún y que nacerán ya cargados con deudas que ellos no produjeron”, o sea un crimen que no tendrá castigo alguno… termino aquí pero les dejo la semblanza de Rita.

Rita Giménez García, más conocida como Rita la Cantaora (Jerez de la Frontera, Cádiz; 1859 - Zorita del Maestrazgo, Castellón; 1937), fue una cantaora de flamenco española, famosa en los cafés cantantes de su época. Se inició cantando en Jerez; luego actuó, junto a La Macarrona y Juan Breva, en los cafés cantantes madrileños, entre ellos el Café Romero. En 1906 figuró en el cuadro flamenco de El Café del Gato. Durante su trayectoria artística, desarrollada principalmente en Madrid, actuó en sus primeros tiempos con Fosforito el Viejo y la Coquinera; y después, a lo largo de los años veinte, con Manuel Pavón y Manuel Escacena. Su última actuación en público tuvo lugar en 1934, en el Café de Magallanes, con motivo de un festival benéfico que reunió a varios artistas veteranos. Su popularidad quedó acuñada en su tierra en una frase conocida en toda España: ¡Eso, a Rita La Cantaora! Destacó por malagueñas y soleares e interpretó con gracia los estilos festeros, en especial las bulerías. Falleció en 1937, cuando tenía 78 años de edad, por "avatares de la guerra civil".

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

Rajoy y el 'rescate' financiero del secesionismo catalán
Guillermo Dupuy Libertad Digital 18 Agosto  2015

Buena parte de la prensa progubernamental, más que a criticar el victimismo nacionalista, se dedica a encubrir la decisiva responsabilidad del Gobierno de la nación en el ilegal proceso secesionista que se está viviendo en Cataluña. Buen ejemplo de ello nos lo ofrece este mismo lunes el diario ABC, con un editorial y un reportaje sobre la financiación de la Generalidad catalana en los que no se hace la más mínima crítica al Gobierno de Rajoy por el hecho de que el Estado haya inyectado desde 2012 a la Administración regional catalana más de 40.000 millones de euros a través de distintos mecanismos de asistencia, que concentran más del 40% del Fondo de Liquidez y protagonizan el mayor rescate regional de nuestro país.

Bien está que el diario madrileño advierta también de que estas ayudas extraordinarias le han supuesto a la Generalidad otros 8.000 millones de ahorro en intereses o que la Administración regional catalana será la que recibirá más recursos del sistema en 2016, con cerca de 17.200 millones de euros, el 25% del total y un 12% más que en el presente ejercicio. Sin embargo, ¿es de recibo que el Gobierno de Rajoy destine tan generoso y privilegiado reguero de fondos a una Administración regional que, en abierto desafío a nuestra nación y a nuestro Estado de Derecho, los destina en gran medida a financiar su carísimo e ilegal proceso de ruptura?

Para refutar el victimismo nacionalista y la supuesta falta de financiación autonómica no hace falta tamaña e injusta financiación extraordinaria. Basta ver el porcentaje del dinero del contribuyente que maneja la Generalidad y compararlo con el que maneja cualquier otra Administración regional del mundo, incluidas las de los Estados federales. Para que se hagan una idea: las autonomías españolas ya gestionan en circunstancias normales un 50% más de ingresos fiscales que los länder alemanes.

Financiar de manera extraordinaria la Administración que dirige el "premier golpista" o "enemigo del Estado" –tal y como oportunamente califica a Artur Mas la prensa alemana– no es forma de refutar el victimismo nacionalista, sino una forma de asumirlo y de alimentarlo. El nacionalismo aspira a que la Administración regional acapare el 100% de los impuestos que pagan los catalanes, aspiración tan injusta e inadmisible como sería la del Ayuntamiento de Barcelona si pretendiese administrar todos los impuestos que pagan los contribuyentes de la Ciudad Condal.

Los delitos de desobediencia, malversación de fondos públicos, prevaricación y usurpación de atribuciones que entraña el proceso secesionista catalán serían absolutamente implanteables no sólo con un presidente del Gobierno dispuesto a hacer cumplir la ley, sino simplemente con uno opuesto a destinar recursos extraordinarios a una Administración regional que ya destina ingentes recursos ordinarios a esos delictivos menesteres.

Pero está visto que Rajoy, con tal de evitarse su deber de intervenir, no sólo no quiere saber nada del artículo 155 de la Constitución, tampoco de los "mecanismos de sanción e intervención" que contempla su propia Ley de Estabilidad Presupuestaria. Lo más patético de todo es que muchos son los que creen que así se desmonta el victimismo nacionalista.

Y cuando despertó, Grecia seguía ahí
María Blanco www.vozpopuli.com 18 Agosto  2015

A pesar del rosario de noticias veraniegas más o menos intrascendentes (rupturas amorosas de famosos, cogidas a toreros, las diferentes olas de calor, y por supuesto, el eterno recurso a Gibraltar) esta semana Grecia vuelve a ocupar el papel central en los noticieros y periódicos.

Mientras unos y otros en nuestro país se tomaban unos días de descanso, el presidente Tsipras y los ministros andaban con compás y regla, tratando de cuadrar el círculo. Y, por fin, tras el puente de agosto, llega el día D: la entrega del rescate bajo determinadas condiciones.

Consultas de cartón piedra
Pero antes, como no podía ser de otra manera, nuestro presidente Rajoy ha convocado al Congreso de los Diputados para que este mismo martes 18 sus señorías voten a favor o en contra del rescate. Debe ser verdaderamente relevante, porque se interrumpe el debate presupuestario para ello. Y las discusiones y aprobación de los presupuestos es uno de los puntos de apoyo de la campaña electoral del partido del mismísimo presidente, el Partido Popular. Así que, tras la exposición de Luis de Linde, máxima autoridad del Banco de España, a primera hora, se cambiará de tercio, y se discutirá si se le da el rescate a Grecia o no.

¿Cabe algún escenario que no sea el "Sí"? Francamente, cada partido utilizará el debate para exponer sus posiciones en cuestiones de política internacional, se hará una declaración de intenciones a favor o en contra de la UE, del FMI, de Merkel y de todo lo demás, sobre todo, de cara al público. En otras palabra y por decirlo claramente, cada partido aprovechará para dar titulares que enganchen al electorado. Y, saldrá que sí al rescate. Puede ser que alguno trate de marcar la diferencia absteniéndose, no sea que se acuse a nadie de negar ayuda a los griegos. Ayuda sí, pero al estilo Merkel, no, pensarán especialmente las señorías de la izquierda más radical.

¿Para qué unas consultas cuyo resultado se sabe de antemano? Para legitimar “la cosa”, me dicen. Hagamos como que consultamos y así nadie dirá nunca que gastamos un chorro de dinero con ligereza. Hagamos un “fuenteovejuna”, demostremos de nuevo, como ya enseñaba el teatro español del Siglo de Oro, que la responsabilidad cuando es de todos no es de nadie.

Entiendo que Rajoy se encuentra en una encrucijada en la que tiene las de perder, porque probablemente se le echarían encima si no consulta, pero por otro lado, esta consulta de cartón-piedra parece una demostración de que no es el mejor tomando decisiones. Para temas más controvertidos no consultó. Pertenece ya a la antología del disparate político su aparición en plasma en una rueda de prensa en la que, por supuesto, no hubo preguntas. ¿Y ahora paraliza el debate sobre los presupuestos que previamente había adelantado para esto? Raro, raro, raro…

Las consecuencias no económicas del rescate
Las consecuencias económicas de la paz fue el título elegido por John Maynard Keynes para nombrar un opúsculo publicado en 1919 en el que explicaba por qué la alternativa elegida por la comunidad internacional en el Tratado de Versalles tras la I Guerra Mundial era perniciosa. Para Keynes, no solamente suponía una ruina económica para los países perdedores del Eje que debían pagar las deudas de guerra y las reparaciones a los países ganadores, sino que también lo era para los vencedores. Las medidas contra Alemania impedirían que creciera, mermarían la capacidad productiva y los incentivos y la moral de la población alemana, que no era responsable de las decisiones de su gobierno, se vería muy afectada. Él proponía un plan de pagos más suave, a más largo plazo, más factible. Pero la comunidad internacional, especialmente Francia, estaba muy dolida, enfadada, y nada dispuesta a transigir. La propuesta de Lord Keynes fue rechazada y sus previsiones, por desgracia, se hicieron realidad.

Las condiciones del rescate que están pactando el gobierno de Tsipras y las autoridades europeas es, a priori, y con toda seguridad, un fracaso. Tal vez la ingeniería económica nos dice, sobre el papel, que poder se puede. Pero me da la sensación de que se olvidan de varios puntos. El primero, la caída de la ya maltrecha economía helena desde que Syriza llegó al poder, en virtud de las medidas retadoras e irresponsables de la izquierda populista. El segundo, que ante la desesperación, la población griega, como ya hizo en el pasado, puede tirarse a la la calle y la asunción y puesta en práctica de las medidas del rescate se verían retrasadas, distorsionadas y el resultado ya lo conocemos. Se retrasarían los pagos, y se plantearía de nuevo si cortar la ayuda por incumplimiento, con las consecuencias para la ciudadanía griega, o elaborar una nueva solución extraordinaria para paliar la situación. De nuevo el bucle de la deuda griega. Un escenario de difícil salida.

Nuevos Presupuestos para un modelo agotado
María Jamardo Libertad Digital 18 Agosto  2015

Como norma, tendemos a preocuparnos mucho de los números y bastante poco de los conceptos. Los nuevos Presupuestos Generales del Estado vienen a confirmar que el proyecto actual responde más a motivaciones coyunturales (léase las próximas elecciones generales) que a sentar bases permanentes que afronten el desafío de transformar un modelo productivo agotado e ineficiente en una propuesta de valor sostenible –previo análisis objetivo de lo ya hecho (equivocado) y lo que queda por hacer– que abandone el simplismo político y aborde el reto permanentemente aplazado de conformar una sociedad libre, adoptando las reformas fundamentales que necesitamos. Al margen de los datos numéricos que, con independencia del signo del gobierno siempre hablan a favor de parte, sigo echando de menos un debate serio sobre cómo atacar nuestros problemas estructurales con soluciones estructurales y no, sucesivamente, con parches.

La finalidad de toda política económica moderna debería centrarse por defecto no en el viejo debate sobre el mejor modo de redistribuir la riqueza (en base al ya más que fallido método de la solidaridad mal entendida e impuesta) sino en la fórmula adecuada sobre la que articular opciones reales de crecimiento. Y para ello, no sólo se necesita una modificación del marco jurídico que genere confianza sino la toma de decisiones de buen gobierno; y, un mejor gobierno a estas alturas sería aquel capaz de hacer más, con menos. ¿Cómo? En base a unos ingredientes imprescindibles a los que nadie parece estar dispuesto: redimensionar la administración del Estado y reducir el gasto.

En relación a la primera variable, explicaba el presidente del Gobierno que en la presente legislatura se han suprimido más de 2.300 entes públicos, la cifra resulta cuando menos alarmante, de ser cierto entonces ¿cuánto estábamos y cuánto estamos todavía de sobredimensionados? La segunda, difícilmente explicable si tenemos en cuenta que las previsiones actuales destinan más de un 50% del total a financiarlo. Parece que seguimos en el empeño de repetir patrones equivocados. Intuyo que quienes hablan de austeridad en este contexto, siendo honestos, deben referirse únicamente (y pese a las tibias mejoras anunciadas) al entorno de impuestos altos (otros innecesarios) pero en ningún caso a recortes en gasto.

Lo que no cuentan los números sobre ninguno de ellos –la visión romántica del gasto (social) y el Estado (sobredimensionado)- es que ambos son resultado de una manipulación instrumentalizada del proceso político, que comete la imprudencia de pensar que el Estado es creador de riqueza y no un mero administrador más, por lo general ineficiente, de recursos. Tradicionalmente nos han inoculado la visión de que existe una obligación por la que el Estado ha de resolver todos los problemas de bienestar de los ciudadanos (educación, salud, vivienda, trabajo) obviando para ello dos consideraciones nada triviales: en primer lugar el hecho de que poder destinar recursos a cualquiera de esas actividades implica indefectiblemente retirarlos de otro sector de la sociedad (luego cero creación de riqueza, sólo transferencia); en segundo lugar, el detalle de que un problema de financiación no se resuelve nunca con un incremento del gasto sino con un mejor uso del mismo, optimizando.

De los nuevos presupuestos, el titular que me hubiese gustado habría sido o una reducción drástica del gasto o la novedad real de limitar los costes del Estado, manteniendo intacto el necesario compromiso con sus funciones básicas. Sin embargo, seguimos condenados al engaño de las maldades del libre mercado que, en realidad, son el argumento que esgrimen sus detractores, concentrados en otro tipo de intereses y mercados, los de intercambio de favores políticos: votos bajo la promesa de subsidios. Nada más nefasto. La intervención burocrática no sólo provoca la pérdida de oportunidades reales, sino algo que es todavía más importante, la pérdida de libertad de los ciudadanos para poder elegir el uso de sus recursos propios. Simplificando, significa esto que el Estado a través del gasto es dueño de buena parte del resultado de nuestro trabajo. Cuanto más gastamos, más nos endeudamos y más debemos trabajar para restaurar lo prestado. De manera que en el fondo estamos abocados a trabajar más para vivir peor. ¿Por qué?, porque gastando lo innecesario, en realidad, no trabajamos para nosotros mismos, ni siquiera para recuperarlo, sino para financiar los errores de quienes planificando insisten en resolver un problema con su misma causa. Si exigimos más no olvidemos que habrá que pagarlo, volveremos a cometer errores pasados si nos concentramos exclusivamente en el corto plazo y los buenos datos.

No se me ocurre nada más incongruente con una sociedad civil basada en la protección de los derechos de propiedad que alimentar el problema de base donde el sistema permite que la mayoría democrática, o su representación política, expropie a los ciudadanos en nombre del bien común. No se puede caer en un mayor engaño. Nos orientamos a una noción de progreso equivocado donde se prima lo cuantitativo sobre lo cualitativo (mejor cuanto más gasto). Lo razonable en cualquier debate social de calado, ese que no abordamos, sería fijar unos valores base de los que se derivasen comportamientos asociados y, en nuestro caso, no sólo hemos invertido el proceso, sino que lo hemos aniquilado. Si pensamos que la idea de riqueza se asocia a un mayor gasto, estamos hipotecando. Lo deseable es lo opuesto. Si pretendemos generar riqueza, lo lógico sería que antes hubiésemos acuñado un valor intrínseco como la ambición, por ejemplo, pero en eso no nos entrenamos. No exigimos al Estado que lance un mensaje correcto "mejor cuanto más ambicioso sea, trabaje para crecer, prosperar y superarse", no, en realidad permitimos que envíe exactamente el contrario “no se frustre usted si no trabaja y no se sacrifica porque no pasa nada, que para eso estoy, preparado para premiarle y salvarle por muy mal que lo haga siendo irresponsable. Si no se esfuerza, no se preocupe, su ineficiencia está cubierta, voy a subvencionarle porque soy muy solidario”.

Cada vez que un Estado interviene artificialmente en la economía en base a la manutención del gasto está fomentando el engaño, porque todo lo conseguido por quien ha hecho las cosas bien se está devaluando. Si como sociedad, fijamos la base para cuantificar la medida del valor en el dinero entonces inventar lo que no tenemos, o lo que es lo mismo, querer arreglar el endeudamiento o fomentar el crecimiento con más gasto, supondrá inevitablemente que el valor se vea afectado. Insistimos en el error constante de confundir más dinero con mayor poder adquisitivo cuando en realidad el consumo y el empleo no se aumentan con más dinero, sino con dinero que pueda comprar más.

Los PGE cumplen un objetivo inmediato, pero la mejor y única forma de lograr mayor flexibilidad de la economía en España es mediante cambios estructurales que logren mejorar la competitividad e incentivar la productividad que es la variable que explica la falta de crecimiento, valor agregado e innovación, en la trayectoria económica de nuestro país. No debemos quedarnos en los números, sino ahondar en los conceptos. Tenemos pendiente reformas laborales, fiscales y de la Administración pública tan profundas como serias.

Sólo en la medida en que disfrutemos de una mayor libertad, derechos y estabilidad fiscales, estaremos apostando por un sistema al servicio de los ciudadanos y no a la inversa. Un sistema que maximice ingresos- sin sacrificar incentivos empresariales y laborales- inmediatamente orientado a crear más riqueza real en base a unos principios que garanticen un mayor nivel de bienestar asociado (prosperidad a largo plazo). No hay recetas rápidas, ni fórmulas mágicas. Hay modelos correctos o modelos equivocados.

El libro de Tertsch
Manuel Molares do Val Periodista Digital 18 Agosto  2015

Hermann Tertsch es uno de los analistas políticos más brillantes, cultos, cáusticos y mejor informados de España, y también es el más odiado por sus antiguos camaradas comunistas que no salieron del “progresismo de salón”, mientras que él, cosmopolita, viajero y conocedor profundo de toda Europa, evolucionó hacia el liberalismo.

Ahora tendrán más motivos para odiarlo, tras publicar “Días de ira” (La esfera de los libros), 293 páginas implacables que denuncian el pancismo español, especialmente creado/criado por el zapaterato, y cuyo revanchismo aceptó el apático Rajoy, incapaz de rechazarlo.

“Días de ira” analiza las consecuencias heredadas del zapaterato, de su ataque a España como nación, igual que de su acoso a la Constitución multiplicando los nacionalismos y el vengativo guerracivilismo.

Esa conducta y la inacción rajoyana han alimentado la eclosión de la peligrosísima extrema izquierda de Podemos, que tiene en el PSOE de Pedro Sánchez el tonto útil al que invade secretamente como un cáncer.

Hermann Tertsch del Valle-Lersundi fue el gran corresponsal español por la Europa del Este, primero en EFE, antes y después de la caída del comunismo.

Luego fue subdirector de El País, con cuyos responsables chocó al dudar de la versión oficial de los atentados del 11M de 2004, con 191 muertos en los trenes de Madrid.

A partir de entonces destapó todo su saber acumulado, que atesoraba sin poder liberar para evitar el enfrentamiento que lo llevó al despido, como demostró tras ser recuperado felizmente por otros medios.

Aparte de sus ensayos y novelas anteriores, en 2010 publicó un análisis devastador sobre el zapaterismo, “Libelo contra la secta” (La esfera de los libros).

Leer a Tertsch es, para sus admiradores, la confirmación de su excelencia, y para quienes lo odian un motivo para hacer reflexiones clarificadoras.

http://www.esferalibros.com/libro/libelo-contra-la-secta/

El FMI denuncia que España está a la cabeza en obstáculos a los emprendedoresEste organismo pide que se eliminen las barreras al crecimiento empresarial, uno de los motivos por los que el nivel de productividad español está por los suelos
El Confidencial 18 Agosto  2015

España ostenta el récord en barreras al emprendimiento. Así lo afirma el FMI en su último informe, donde analiza los obstáculos al crecimiento empresarial en nuestro país. Este organismo recuerda que las regulaciones restrictivas “tienden a dificultar la entrada al mercado y el crecimiento de las pequeñas firmas”. Es decir, las empresas no crecen porque tampoco se lo ponen fácil.

Las personas que quieren poner en marcha una compañía se topan con infinitas piedras en el camino. Basta con echar un vistazo a este gráfico que el FMI ha elaborado con datos de la OCDE para ver cómo España supera a todos los países de su entorno en este aspecto, seguida de Islandia, Irlanda, Grecia, República Checa y Eslovenia.

Barreras al emprendimiento. Escala de 0 al 6, de menos a más restrictivo. Gráfico elaborado por el FMI.
Barreras al emprendimiento. Escala de 0 al 6, de menos a más restrictivo. Gráfico elaborado por el FMI.

Conseguir una licencia: un engorro

No son los únicos indicadores que dibujan un panorama poco alentador para las compañías. El FMI destaca las barreras para entrar al mercado del sector servicios y la existencia de “sistemas de licencias y permisos muy engorrosos que siguen siendo un obstáculo al crecimiento de las empresas”. También ahí España está en el top 5.

Restricciones en el sistema de licencias. Gráfico elaborado por el FMI
Restricciones en el sistema de licencias. Gráfico elaborado por el FMI

Las barreras administrativas a las que se enfrentan los autónomos dejan a España en el cuarto lugar, sólo por detrás de Portugal, Grecia y Hungría. Es otro de los motivos por los que el Fondo Monetario Internacional pide ajustes, dado su “importante papel” en la productividad y el crecimiento empresarial. “Combatir estos obstáculos puede desbloquear oportunidades de crecimiento”, señala en su examen anual a España (2015).

Pocos incentivos al crecimiento

También propone reformas que mejoren la competitividad y fomenten tanto la innovación como la internalización de las empresas, pero advierte: hay muy pocos incentivos para que las firmas crezcan y este es otro de las asperezas que el Gobierno debe limar. En concreto, critica que los impuestos aumenten en función del tamaño de las empresas por ser un sistema que puede desalentar el crecimiento de las firmas.

Aún así reconoce que la reforma fiscal del Gobierno ha reducido los factores que desincentivan el crecimiento empresarial

No es suficiente. El FMI insiste en la necesidad de reformar este y otros aspectos que actúan como barrera. Véase unos códigos regulatorios demasiado restrictivos o las dificultades para obtener una licencia o permiso. “Suponen un obstáculo al crecimiento, inhiben la competitividad y frenan el crecimiento, algo que puede dañar la productividad de la empresa”. Y no está el horno para bollos.

Los niveles de productividad están en caída libre desde 1990, por lo que la brecha entre España y las economías más avanzadas “se ha ampliado de manera significativa”. ¿A qué se debe la ligera mejora de los últimos tiempos? Al hundimiento de firmas poco productivas y a la oleada de despidos durante la crisis, apunta el FMI. También influye la baja inversión en I+D.

Evolución de la productividad en España y comparación con otros países. Gráfico elaborado por el FMI
Evolución de la productividad en España y comparación con otros países. Gráfico elaborado por el FMI

Demasiadas empresas pequeñas

El Fondo Monetario Internacional no se cansa de repetirlo: hay demasiadas empresas minúsculas y poco productivas en España. Las compañías micro (de uno a nueve empleados) y pequeñas (de 10 a 49 trabajadores) dan de comer a dos tercios de los trabajadores y generan la mitad del valor añadido de la economía, “pero su productividad es típicamente inferior comparada con empresas más grandes”. Hasta un 20% menos.

¿Por qué? Las firmas de pequeño tamaño son menos dadas a innovar o gastar en I+D y la mayoría de ellas no exporta ni compite en el panorama internacional. El FMI sí reconoce que su solvencia mejoró a finales de 2014 gracias a la leve recuperación del consumo, no sin recordar que un tercio de las empresas españolas están en pérdidas, con las microempresas a la cabeza

Facilitar el acceso al crédito, tarea pendiente

Tampoco se olvida de que el acceso a la financiación sigue restringido para buena parte de las pymes, pues la crisis financiera ha provocado que los bancos endurezcan sus condiciones a la hora de conceder créditos. El FMI destaca por otro lado las diferencias de productividad por regiones, algo que tiene que ver con los distintos tipos de regulación existentes.

Productividad por regiones. Gráfico elaborado por el FMI
Productividad por regiones. Gráfico elaborado por el FMI


******************* Sección "bilingüe" ***********************

Pogromo en Cataluña contra funcionarios del Estado
Pablo Planas Libertad Digital 18 Agosto  2015

David Fernàndez, el michelín de las batasunas CUP, es el político más valorado por los catalanes según las encuestas. Encuestas que tiempo atrás sostenían sin propósito de enmienda que Josep Duran Lleida era el político español con la nota más alta. Los sociólogos tienen una explicación para el fenómeno que reside en que a los votantes del bipartidismo Fernández, Duran y los residuales no les molestan tanto como los políticos de la competencia directa.

Fernàndez no se vuelve a presentar a las elecciones porque su partido tiene estrictas reglas respecto al apoltronamiento, pero continúa siendo una figura muy relevante en el panorama político catalán. Lidera la referencia proetarra en Cataluña, fue chófer, guía e introductor de Arnaldo Otegi en Cataluña y amagó con tirarle una chancla a Rato, lo que visto en retrospectiva podría explicar su buena fama entre amplios sectores de la población. Por lo demás, se abrazó con Mas el 9-N, presidió la sonrojante comisión Pujol y puso de moda en Cataluña el estilo cenizo de la izquierda abertzale. Camisetas revolucionatas, pantalones tejanos pitillo, chaquetas con capucha, patillas a lo Pernando Barrena y aspecto general de cantante de ska.

El sistema mediático catalufo está rendido a sus pies. Él es periodista y conoce el paño. En La Vanguardia le han hecho un comentario veraniego ditirámbico. En la sección estrella de las páginas de agosto, Fernàndez posa con sus abuelos. La iaia Edelmira es zamorana y va a cumplir cien años. El avi se llama Paco, castellano también. Todo muy familiar, republicano, pacífico y natural. Pero Fernàndez milita en un partido nada bucólico, un partido, las Candidaturas de Unidad Popular, que propone literalmente "replantearse la presencia en la ciudad de personas responsables de la administración central española". O sea, una formación que discurre lisa y llanamente la expulsión de los judíos. Han pedido un pleno municipal en Barcelona para abordar el particular del pogromo. Sólo son tres concejales, los mismos que tiene el PP, pero gozan de una cobertura mucho más amplia. Son populares y están en la onda, salen en los medios y disfrutan de simpatías en el sistema. Charnegos como Fernàndez o niñas bien de familia mejor, como Maria Rovira, la concejal que lleva el pelo cortado a tazón, borroka style, educada en la Escuela Aula, la misma de Mas y la alta burguesía condal.

"Replantearse la presencia en la ciudad...". Así, a palo seco, como el que dice que hay una plaga de caracol manzana y hay que fumigar el arrozal. Fernàndez y Rovira beben en las fuentes del txakurrak kanpora! y pueden decir lo que quieran sin cortapisas. No son los sospechosos habituales, a pesar de que asalten tiendas de Telefónica y estudien debatir la expulsión del funcionariado estatal. Nada, no pasa nada. Todo va bien en el Principado. Maria Rovira ha ido al mejor colegio posible y Fernàndez se ha cambiado el sentido de la tilde de su apellido. ¿Fractura social? ¿Acaso eres un funcionario español?

Los Godó, Grandes de España, apuestan en La Vanguardia por el separatismo catalán
“El mercado es la primera escuela en que la burguesía aprende el nacionalismo” Josef Stalin
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com 18 Agosto  2015

La Vanguardia del día 27 de Enero de 1.939, en su editorial, decía lo siguiente: “Barcelona para la España invicta de Franco. En este momento histórico La Vanguardia dice: “¡PRESENTE!”; terminando con el siguiente párrafo: “Por hoy borremos el pasado. Es la hora del júbilo primero y la hora de incorporarnos, con la máxima buena voluntad, a la obra ingente de reconstrucción que lleva a cabo el glorioso Ejército Nacional. A su servicio estamos, como un soldado más, dispuestos a ocupar el puesto que se nos designe. ¡Viva España! ¡Arriba España! ¡Viva el Generalísimo Franco! De aquella fecha a estos días que estamos viviendo, los que conocimos aquellos acontecimientos que tuvieron lugar a pocos meses de la finalización de la Guerra Civil española, han pasado la friolera de 76 años y, no obstante, todavía tenemos frescos en la memoria tan notables acontecimientos. Sin embargo, mucho me temo que al grupo Godó, a las nuevas generaciones de los condes de Godó, a los que han practicado, con rara asiduidad, la fórmula de cambiarse de camisa cada vez que las circunstancias políticas se lo ha recomendado; que han sabido chaquetear con todos los gobiernos, tanto con la dictadura de Franco como con el resto de partidos políticos que han estado en el poder desde que se reestableció la democracia; sin que esta costumbre haya tenido solución de continuidad cuando se ha producido el rebrote del nacionalismo extremista catalán, con el desafío de los actuales gobernantes de la Generalitat al Estado de Derecho, mediante su enfrentamiento a la Constitución española y su desprecio por las resoluciones de los tribunales de Justicia, que les han venido recordando sus deberes hacia España y el orden constitucional; poca gracia les deberá hacer que ahora se lo recordemos.

En Catalunya ocurre que, en cierto modo, el proceso soberanista, el que estuvo dirigido durante muchos años por la burguesía catalana, convencida de que su superior desarrollo industrial y las ventajas de tener un puerto marítimo que les permitía llevar a cabo un comercio continuado, no sólo a lo largo de las costas de la península, con la navegación de cabotaje, sino que era uno de los puertos del Mediterráneo que más posibilidades tenían para el comercio marítimo con el resto de puertos de las naciones ribereñas de nuestro Mare Nostrum, incluidas las naciones de Oriente próximo y las del Norte del continente Africano. La no intervención de la nación española en los conflictos europeos de 1.914 y 1.939, favoreció, especialmente, a las fábricas textiles catalanas que supieron aprovecharse de las necesidades de las dos partes contendientes, para venderles todo el tejido que fabricaban. Muchos catalanes hicieron su fortuna durante dichos años y muchos trabajadores venidos del resto de España contribuyeron, viviendo en situación precaria y cobrando sueldos bajos, a que la llamada burguesía catalana se enriqueciese de modo que Catalunya pasó a ser una de las provincias más poderosas de España.

Por el contrario, en la actualidad, a los señores Mas y Pujol, aunque por distintas razones, se les ha escapado el seguir liderando el proceso independentista, al haber querido involucrar en él a todas las clases catalanas, entre otras, a las clases obreras, la clase media y toda la parafernalia que rodea a los ácratas, los sin techo, los inmigrantes, los parados, los de la farándula y los antisistema, fácilmente movilizables cuando se trata de emprender una acción revolucionaria en contra del Gobierno o de la legalidad vigente. El “astuto” señor Mas no ha sabido jugar sus cartas, como lo ha demostrado la deserción de la Unión del señor Durán de su proyecto o la degradación de sus relaciones con ERC, a la que quiso desgastar para jugar a la famosa “lista única” en la que se reservó, de antemano, el puesto de Presidente de la Generalitat, situándose por delante de Oriol Junqueras pero, haciéndose el listo, puso en los primeros lugares dos “hombres de paja”, para que no le pudieran imputar como inductor al separatismo; pensando, seguramente, que cuando llegara el momento de escoger al presidente, todos lo escogerían a él. Pero la naturaleza es débil y fluctuante y nadie puede predecir lo que acabará haciendo una persona, como el comunista Romeva, cuando, sin comerlo ni beberlo, se encuentra a la cabeza de una lista, con todas las posibilidades de ser elegido y con la probabilidad de ser nombrado el President de la comunidad catalana, para él, futura nación independiente o república catalana.

Si Catalunya llegara (algo que no se les va a permitir) a conseguir su independencia, todo hace pensar que no sería la burguesía catalana la que liderara el proceso de separación de España; al contrario, todas las posibilidades estarían a favor de las izquierdas, mejor sincronizadas, y con el añadido de lo que pudieran aportar, a la formación de un gobierno de izquierdas, los señores de Podemos, los mismos que han apoyado a Ada Colau para conseguir la alcaldía de Barcelona. Y aquí viene a colación la evidente implicación de La Vanguardia y el grupo Godó en la campaña de Mas; algo que viene de antiguo ya que han sido las suculentas subvenciones que, los Godó, han recibido de los gobernantes catalanes para que, en reciprocidad, los periodistas del diario catalán, se pusieran a las órdenes de la Generalitat para apoyar el proceso del catalanismo separatista.

En esta ocasión parece que, los Godó, han querido dar un paso adelante, situando a sus peones, periodistas de su rotativo, en la citada lista unitaria de “Junts pel sí”, aunque, como era de esperar, siguen sin desvelar su verdadera postura versus el independentismo catalán, pensando, con toda seguridad, que su postura quedaría muy desairada y en entredicho si luego resultara que la apuesta soberanista quedara convertida en agua de borrajas. Así, como “independientes”, se han registrado en las listas del sí (lo que ellos propusieron en su día como una coalición “cívica”), ahora denominada lista de Romeva y antes, lista de Mas: el economista y colaborador de La Vanguardia, Germá Bel lidera la lista por Tarragona; otro economista, habitual en las páginas del diario, Oriol Amat, también forma parte de la plataforma electoral junto al sociólogo Salvador Cardús, paladín del separatismo y colaborador del diario catalán. Otros de la “sección de opinión” del diario, como Marius Serra combinan su trabajo con un “activo” protagonismo en el proceso separatista.

Otros nombres que llaman la atención que hayan querido arriesgar su reputación, participando en semejante chabacanada son los del señor Carles Viver Pisuñyer, exvicepresidente del TC y jefe del Consejo Asesor de la Transición Nacional. También están inscritos Miguel Calzada “Mikimoto” o el miembro de la Trinca, señor Mainart (un señor que se ha enriquecido con sus programas en las TV); sin que falten nombres de féminas como el de Montserrat Carulla (que se dedica a inventarse historias truculentas de trenes llenos de catalanes para evitar el progreso del nacionalismo, en tiempos de Franco), Empar Moliné y Ada Perellada, una conocida cocinera con varios restaurantes de su propiedad.

Falta saber si, el grupo Godó, ha valorado a donde les puede conducir, a los miembros de la familia y a La Vanguardia, el hecho de que Catalunya pudiera ser una nación independiente, fuera de Europa, sin apoyo económico del FMI, el BCE y el BEI, con una deuda de 63.000 millones de euros, con una calificación de su deuda de BBB- y con 400.000 parados. No creo que confíen en que, después de haber puesto de chupa de dómine al resto de españoles; haber insultado a todos aquellos que no comparten sus ideas independentistas y bravuconeado de sus posibilidades de valerse por si mismos; el comercio con España siga siendo igual del que mantienen ahora (un 60% de su producción).

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, no podemos menos de llegar a la conclusión de que todavía existen, entre la burguesía catalana, quienes creen que aquella esclavitud económica que ejercieron sobre los españoles que vinieron en busca de trabajo, desde el resto de las regiones españolas, la van a poder mantener si Catalunya dejara de ser española. Y es que a veces, como dice el refrán castellano: “Las cañas se vuelven lanzas”

Cataluña ante el desafío secesionista
Lidl cede a la presión y rotula solo en catalán e inglés en sus supermercados en Cataluña
La multinacional elimina el español de sus carteles para sus establecimientos catalanes
Redacción La Voz Libre 18 Agosto  2015

Madrid.- La multinacional de supermercados Lidl ha acabado cediendo a la presión y ahora ya solo rotula en catalán e inglés en sus establecimientos en Cataluña. Después de la ofensiva de Plataforma per la Llengua y WICCAC, la empresa alemana ha decidido eliminar el español de sus carteles, al menos de los que se ven desde fuera, como puede comprobarse en la foto de arriba, que publica la página Dolça Catalunya.

Pese a que hace unos meses la Generalitat publicó un estudio que demostraba que el catalán es el idioma habitual del 36,3% de los catalanes mientras que el español lo es para el 50,7%, los responsables de Lidl en Cataluña han decidido prescindir del castellano y poner en sus carteles solo el catalán y el inglés.

Una decisión propiciada, probablemente, por la feroz campaña de presión que iniciaron las entidades antes mencionadas contra marcas y centros comerciales para que rotulen en catalán. También pidieron que el uso del catalán se extendiera a su página web y el etiquetado de los productos. Algo que lograron en varias empresas, que ellos mismos citaron, esperando que Lidl, Día y Alcampo siguieran su ejemplo en mayo de 2014.

Ahora, parece que lo han conseguido y Lidl ha eliminado el español de sus carteles, reduciéndolos a catalán e inglés. Este último debido a la afluencia de turistas que acuden a la cadena de supermercados por ser una marca conocida en sus países.


Recortes de Prensa   Página Inicial