AGLI Recortes de Prensa   Sábado 29 Agosto 2015

Las mentiras de 'Kichi' y Carmena sobre la deuda
EDITORIAL Libertad Digital 29 Agosto  2015

La llegada de Podemos y sus marcas blancas a algunos de los principales ayuntamientos de España ya ha empezado a generar un peligroso clima de inseguridad jurídica y perjudiciales consecuencias económicas apenas tres meses después de las elecciones municipales. Primero, mediante la irresponsable paralización de proyectos urbanísticos y empresariales, con la consiguiente destrucción de riqueza y empleo que ello supone, en un momento, además, de especial gravedad debido a la elevada tasa de paro que aún padece España, y, después, poniendo en cuestión el cumplimiento de sus obligaciones financieras.

Tanto la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, como el regidor de Cádiz, José María González, Kichi, entre otros responsables municipales de la extrema izquierda, acaban de anunciar el inicio de una "auditoría ciudadana" de la deuda para determinar qué parte es legítima y cuál no, con el objetivo último de impagar la que, arbitrariamente, califiquen de "odiosa". Este default selectivo y unilateral no es algo nuevo, ni mucho menos. Por desgracia, son numerosos los gobiernos irresponsables que han defendido la quiebra como solución mágica a todos los males, obteniendo, sin embargo, resultados nefastos para su población en todos los casos analizados a lo largo de la historia. Madrid y Cádiz, de llegar a cometerse semejante tropelía, no serían diferentes.

Para empezar, es preciso enfatizar que tanto Ahora Madrid como Kichi mienten al afirmar que la deuda de sus respectivos ayuntamientos es "impagable" o "insostenible". Madrid es el municipio más endeudado de España, con algo menos de 6.000 millones de euros, pero la anterior alcaldesa, Ana Botella, logró reducir dicha factura en más de 1.000 millones mediante el recorte de gastos y el aumento de impuestos. Madrid registró un superávit fiscal próximo a 1.400 millones de euros en 2014, de modo que podría haber seguido amortizando deuda a un ritmo elevado en los próximos ejercicios sin problema alguno. Tanto es así que el propio equipo de Carmena admite que la deuda es perfectamente sostenible desde el punto de vista financiero, aunque no desde la perspectiva "social", según alegan. Y si Madrid puede pagar su deuda, más aún Cádiz, cuyo volumen es inferior a 300 millones y no encabeza el ranking de municipios más endeudados. Así pues, no es que Madrid y Cádiz no puedan pagar, sino que sus actuales alcaldes no quieren pagar, lo cual es muy distinto.

Por otro lado, la mera "auditoría" de la deuda para analizar su legitimidad es un despropósito y una sinrazón, ya que la deuda no es una partida finalista. Cuando una Administración pide dinero prestado a inversores privados no lo hace con un fin concreto (construir una carretera o un hospital), sino que lo hace para financiar sus gastos, sean cuales sean. Toda la deuda es, pues, legal y legítima. Cosa distinta es que el político de turno despilfarre luego ese dinero en proyectos inútiles u obras faraónicas, en cuyo caso debería afrontar las consiguientes responsabilidades políticas en las urnas. Lo que no tiene ningún sentido es hacer pagar a inversores y prestamistas tales desmanes, puesto que ellos no son los responsables de dicha gestión pública.

Además, el ahorro que supondría dicho impago es ridículo y en ningún caso compensaría el enorme coste que implicaría declararse en quiebra. No devolver la mitad de la deuda de Madrid, por ejemplo, apenas supondría un ahorro directo de 90 millones al año, pero, como consecuencia, se dispararían los costes de financiación del resto de la deuda viva, ya que el riesgo de prestar al Ayuntamiento de Carmena sería enorme. Si se extendiera al conjunto del Estado, la paradoja sería aún mayor: impagar el 50% de la deuda pública española (unos 500.000 millones de euros) se convertiría en el mayor default de la historia, pero el ahorro en intereses apenas se situaría en 15.000 millones el año. ¿Problema? ¿Cómo financiar los cerca de 60.000 millones que necesitan las Administraciones Públicas cada año para cubrir sus necesidades de gasto? Imposible.

El ayuntamiento, la autonomía o el gobierno de turno que pusiera en marcha la tan manida quiebra no podría volver a financiarse en los mercados, de modo que se vería obligado a recortar drásticamente gastos y/o subir impuestos para cuadrar sus cuentas. En el caso del Estado, perteneciendo éste a la zona euro, dicho escenario supondría la salida inmediata de la Unión y la impresión masiva de billetes para afrontar gastos, con la consiguiente hiperinflación. Es decir, el coste del impago impulsado por los políticos recaería, de una u otra forma, sobre las espaldas de la población. Y ello, por supuesto, sin contar los desastrosos efectos indirectos del default, mucho más cuantiosos y duraderos, en forma de huida masiva de capitales, desconfianza y depresión económica.

Basta observar la quiebra de Argentina, y el posterior corralito decretado a principios de la pasada década, o el más reciente caso de Grecia para percatarse de que esa deriva de irresponsabilidad constituye una absoluta necedad, desde todos los puntos de vista. El problema es que, al final, su elevada factura siempre recae sobre los mismos.

Trump ladra, los hispanos cabalgan
Fernando Díaz Villanueva www.vozpopuli.com 29 Agosto  2015

El circo mediático de este año en Estados Unidos ha incorporado un nuevo e inesperado intérprete. Cabría esperar que, en un país sometido como ningún otro a la servidumbre de la corrección política, ese nuevo actor fuese la enésima reedición de la neumática Kim Kardashian, pero no, se trata de Donald Trump, un político o, mejor dicho, alguien que aspira a serlo. Desde el primer día que se postuló como candidato a las primarias republicanas el millonario neoyorquino supo que o entraba como elefante en una cacharrería o su candidatura iba a pasar desapercibida. Y nunca mejor traída la comparación porque el símbolo del Partido Republicano es precisamente ese, un elefante. A fin de cuentas no es la primera vez que un multimillonario trata de hacer fortuna política en las elecciones federales. En los primeros noventa un tal Ross Perot, un empresario tejano enriquecido gracias a la entonces naciente industria de la electrónica, consiguió resultados históricos. Eso sí, situándose al margen del sistema bipartidista. Perot, tejano como digo y más bien de derechas, fracturó el voto republicano en el 92 y el 96 regalando dos mandatos triunfales al demócrata Bill Clinton.

El caso de Trump es diferente. En lugar de montarse un partidillo personal e intransferible, míster Trumpster ha preferido encabalgar la desesperanza de los republicanos, que no dan una a derechas desde que fueron desalojados de la Casa Blanca hace ya seis interminables años. No es tarea fácil devolver la ilusión a un partido ayuno de un liderazgo natural desde el George W. Bush posterior al 11-S e inmerso en una crónica crisis de ideas desde el fin de la era Reagan. Trump tampoco las tiene, pero si dispone de cierta habilidad para tocar la fibra sensible de la América blanca mientras enerva al resto del país con sus bravatas, especialmente a los santones de la izquierda yanqui, que son tan intocables y ungidos como en España, o incluso más.

La cuestión, y eso es lo que no se está sabiendo ver desde fuera, es que el papel de gringo cabreado que Trump interpreta –con bastante éxito, por cierto– es exactamente el que una parte considerable del electorado conservador pide a gritos desde hace años. El de Trump es el postrer grito de la América WASP (blanca, anglosajona y protestante) momentos antes de su inevitable disolución como una minoría más dentro de un país conformado esencialmente por minorías cuyo nexo de unión es, o debería ser, el respeto a la Ley. La mayor riqueza y, al menos a mi juicio, la mayor fortaleza de los Estados Unidos, su diversidad, supone para muchos una amenaza, un presagio del fin de Estados Unidos tal y como lo hemos conocido.

El año pasado, por ejemplo, se jubiló el último de los jueces del Supremo que profesaba el protestantismo. Hoy son todos católicos y judíos. La noticia se difundió por todo el país como lo que era, una genuina novedad que no se había dado nunca en los 225 años de historia de la institución. Hace cincuenta años algo así hubiese sido impensable. Casos como este se repiten por toda la geografía nacional. Los licenciados universitarios ya son en su mayoría pertenecientes a otras razas/culturas no consideradas canónicamente como “norteamericana”. En Berkeley, antiguo fortín de la élite WASP de California, seis de cada diez graduados no son de raza blanca y una porción nada despreciable de ellos provienen de familias emigrantes en primera o segunda generación. Algo similar lleva años sucediendo en las mejores universidades del país, incluidas las de la costa este. En Harvard solo la mitad de los estudiantes son blancos, en Princeton el 46% y en el MIT de Massachusetts el 36%.

Trump, que ni es sociólogo ni nada que se le parezca, conoce bien los temores de sus potenciales votantes. A ellos se ha dirigido con fuerza. Ha atacado al objetivo más fácil, que es también el más visible: los mexicanos. Ha dicho en voz alta lo que muchos norteamericanos piensan pero solo confiesan en círculos de confianza. El miedo al hispano está muy extendido por toda Norteamérica. Son demasiados, no paran de entrar, tienen sus países de origen muy cerca y, lo que es peor, la mayoría perseveran en su identidad hispánica durante varias generaciones, algunos incluso no la abandonan nunca porque su peso demográfico es tal que han transformado Estados enteros como Florida, Nuevo México o California.

Estados Unidos no estaba preparada para esto. Los inmigrantes alemanes, polacos o lituanos que entraron hace un siglo se disolvieron rápidamente en su nueva patria de adopción. En función de su número hicieron algunas aportaciones culturales pero en solo una generación olvidaron la lengua de sus ancestros y sus pautas culturales. En Minnesota es fácil encontrar apellidos suecos en la guía telefónica pero apenas queda ya nadie que hable una sola palabra de sueco. Ídem con los italianos de Nueva Jersey, con los alemanes de los Grandes Lagos o con esa pequeña comunidad de pastores vascos que se instaló en las montañas de Idaho, por más que el Gobierno Vasco insista en ver en ellos a una suerte de tribu perdida de los hijos de Aitor.

El hispano en cambio es contumaz. Aprenden inglés sí, pero sin olvidar el español. No vienen de un solo país, sino de muchos pero, una vez en EEUU, han sabido ponerse de acuerdo y alumbrar una identidad propia de la que muchos se sienten orgullosos y que está condicionando desde hace tiempo una american culture que ya se expresa en dos idiomas. El capitalismo americano lo entendió hace tiempo y, a efectos de mercado, es ya un país bilingüe, de hecho el primer mercado hispanohablante del mundo. La América de este siglo quizá siga dominando el mundo, pero ya no será como la del siglo pasado. Trump lo sabe, y por eso ladra.


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Artur Mas, el mártir, y la estafa del 'pruces'

Javier Benegas www.vozpopuli.com 29 Agosto  2015

Romper España, partir a la sociedad catalana en dos mitades, conducir a Cataluña a la más desoladora irrelevancia internacional, a la quiebra institucional y económica, poniendo en riesgo el futuro de millones de ciudadanos no debe preocupar a nadie. Son los daños colaterales de los hombre buenos. Es lo que tiene el Poder, que comporta sacrificios.

"La ambición la tengo compensada. Es sentido del deber" aseguraba Artur Mas, a propósito de lo que para él significaba el Poder, en una reciente entrevista en La Vanguardia. Y a continuación añadía: "[El Poder] Comporta sacrificio, pero no lo diría así, porque es algo deseado. Más que sacrificio es sentido del deber. Además, también hay, y no lo digo con petulancia, algo de mártir. No de héroe, sino de mártir. El mártir es el que sabe que la causa a la que sirve es más importante que su propia persona".

En definitiva, Artur Mas se presentaba a sí mismo como héroe y mártir por la causa del independentismo. Él no quiere, o quizá sí, pero lo cierto es que todo cuanto hace es por altruismo, por estricto sentido del deber. Es, en suma, un héroe, una víctima, un político honrado que ha aceptado por propia voluntad inmolarse en el altar del pruces, ese contubernio al que todo catalán o asimilado con ambiciones, perdón, con vocación de mártir, está dispuesto a contribuir y, es de suponer, entregar hasta la última gota de su sangre.

A continuación, este gran estadista, este hombre honrado, desprendido, sacrificado, generoso, padre vocacional de todos y cada uno de los catalanes, sean de pura cepa o emigrados –aquí, empero, hay ciertas dudas–, ensalza las excelencias de su querida tierra, de sus virtudes y de todo aquello que, a su juicio, la escinde sociológicamente de esa nación dispersa, mohína, paleta y sin músculo llamada España. Cataluña es otra cosa, asegura. Otra cosa mejor, se entiende.

De lo demás, ni palabra. Es decir, de la colosal corrupción de la clase dirigente nacionalista catalana, de la que él es hoy, tras el desmoronamiento del pujolismo, sumo sacerdote, ni una sola mención. Corrupción made in Cataluña que, según se van desvelando sus entresijos, va a dejar en anécdota escándalos de la talla del caso Púnica, incluso del estremecedor caso de los ERE de Andalucía. Porque la patria catalana, en efecto, a diferencia de esa cateta e insustancial España, donde los pillos se organizan como vulgares partidas de salteadores, es un territorio muchos más desarrollado, homogéneo y, sobre todo, patrimonial, es decir, coto privado de caza de los mártires pata negra.

Así se comprende, por ejemplo, que a todos los independentistas, sean de izquierdas o de derechas, progresistas o conservadores, les importe un bledo quién lidere el pruces. De hecho, podría liderarlo el mismísimo Al Capone y no pasaría absolutamente nada. Hasta el más indeseable mafioso sería ungido de gran estadista. Porque la causa lo es todo y el altruismo manda en sus corazones, no hay duda, no puede haberla.

Tampoco cayó en la cuenta Artur Mas, el héroe, que la independencia de Cataluña es el salvoconducto que necesita para escapar a la acción de la justicia española. En efecto, cegado por su altruismo debió pasar por alto que solo teniendo plena jurisdicción sobre los más altos tribunales se librará de infinidad de pleitos y querellas, incluso, quién sabe, de dar con sus huesos de santo en la trena.

Romper España, partir a la sociedad catalana en dos mitades, conducir a Cataluña a la más desoladora irrelevancia internacional, a la quiebra institucional y económica, poniendo en riesgo el futuro de millones de ciudadanos no debe preocupar a nadie. Son los daños colaterales de los hombre buenos. Es lo que tiene el Poder, que comporta sacrificios. Palabra de mártir.

‘Las cuentas y los cuentos de la independencia’
Pablo Sebastián Republica 29 Agosto  2015

Bajo este título de ‘Las cuentas y los cuentos de la independencia’ de Cataluña, Josep Borrell y Joan Llorach han escrito un ensayo, que llega el próximo día 3 a las librerías editado por ‘Catarata’, y que constituye un alegato implacable contra los argumentos que usan los defensores de la secesión.

Se trata de un trabajo minucioso, documentado, y esclarecedor que desmonta, uno por uno, los argumentos, datos y discursos que a favor de la independencia de Cataluña y sin decir verdad han expuesto en los últimos años y meses Artur Mas y Oriol Junqueras. Los promotores de la candidatura ‘Juntos por el sí’ con la que confían triunfar en las elecciones del próximo 27-N para proclamar, al margen de la legalidad y de una mayoría de catalanes, la independencia de Cataluña, si logran la mitad más uno de los escaños en la sede del parlamento catalán.

‘Las mentiras tienen las patas muy cortas’ reza un dicho popular, pero esta vez en Cataluña han ido demasiado lejos, quizás por culpa de la desidia o del desistimiento político, institucional y cultural español, ahí incluido el catalán, que ha permitido semejante desvarío. El que, con falsedades y agresivo victimismo, ya ha provocado daños y fracturas en España y en el seno de la sociedad catalana.

Y todo ello organizado bajo el paraguas del sentimiento identitario y sentimental de muchos catalanes pero subido a una legión de mentiras y burdas manipulaciones que van desde el ‘España nos roba’ sobre el pretendido déficit fiscal de los inflados 16.000 millones de euros, en base a un cálculo manipulado, y la muy mentirosa comparación con los ‘lander’ de Alemania, hasta evitar la verdad sobre los costes y riesgos de la independencia, el derecho de autodeterminación y la imposible permanencia en el euro y la UE, e incluso su no reconocimiento en la escena internacional.

De todo ello escriben en su libro Borrell y Llorach con la precisión de un relojero, o de un cirujano que hace la disección del cuerpo inerte de las mentiras calculadas, premeditadas o frívolas. Y a buen seguro que será de gran utilidad en el debate electoral en ciernes y sobre todo y de especial manera para aquellos catalanes de bien que quieran saber la verdad de lo ocurrido y de lo que puede pasar.

Decían el jueves desde la candidatura independentista catalana ‘Juntos por el sí’ y sin ruborizarse que Artur Mas es ‘un gran luchador contra la corrupción’ (sic). Pero de tanto ‘luchar’ se olvidó de la cuenta secreta de su padre en el extranjero, de los casos de los Pujol, empezando por el ex president, su ex jefe y mentor, el honorable don Jordi, contra quien no ha lanzado querella desde la Generalitat, olvidando el tres por 100 que denunció Maragall, o el embargo de la sede de Convergencia por el atraco del Palau, y tantos casos de la corrupción de CiU, donde Mas siempre tuvo una destacada posición.

Pero como en casi todo en Mas y Convergencia, prima el descaro y la desvergüenza frente a la verdad. Y, mire usted por dónde, unas horas después de semejante declaración a favor del ‘gran luchador’ contra la corrupción, se persona la Guardia Civil a registrar la sede y la fundación de Convergencia para indagar su posible relación en el cobro de unas comisiones de corrupción al parecer recibidas de una constructora de las que conseguían más contratos con la Generalitat. Teyco, propiedad del empresario y ‘convergente’ Jaume Sumarroca, que fue encarcelado el pasado 24 de junio y que salió de la cárcel tras abonar una fianza de 600.000 euros.

Y naturalmente, semejante indagación ha sido presentada por los jefes de Convergencia como otro ataque de España a Cataluña, como en ellos suele ser habitual. Otro cuento bajo el que se ocultan las verdaderas y más peligrosas cuentas de la financiación ilegal de Convergencia y Mas, que ya veremos cómo acabarán.

Juntos por el «tres por ciento»
Editorial La Razon 29 Agosto  2015

Los registros llevados a cabo ayer por la Guardia Civil en la sede de CDC y en la de su fundación, CatDem, así como en cuatro ayuntamientos catalanes, no sólo cuentan con los correspondientes permisos judiciales, sino que responden a una investigación abierta desde hace casi un año y que ya llevó a la detención el pasado mes de julio de varios empresarios y políticos vinculados con la formación nacionalista que preside la Generalitat de Cataluña. No hay, por lo tanto, justificación alguna para los juicios de intenciones promovidos desde los movimientos independentistas catalanes que, como era de esperar, no han tardado en vincular la acción de la Justicia con una supuesta conspiración del Estado para perjudicar a la opción separatista en la que, de la mano de Artur Mas, se ha embarcado Convergència. No. Lo único cierto es que los jueces van desentrañando poco a poco la red de clientelismo político, adjudicaciones irregulares y tráfico de favores montada por CDC desde hace décadas y que, entre otros objetivos, visaba la financiación ilegal del partido fundado por Jordi Pujol i Soley. Una trama que el socialista Pascual Maragall describió gráficamente en el Parlamento de Cataluña como «el problema del tres por ciento», aunque, luego, no quisiera, o se atreviera, a ir más allá.

Como en todos los casos de corrupción política, la investigación judicial hace frente a la dificultad de llegar al fondo de una trama sostenida por intereses mutuos y, necesariamente, protegida por el silencio cómplice de los implicados, con su consiguiente «tempo» jurídico que, casi nunca, coincide con el político. Lo que no quiere decir que la Justicia sea insensible a los condicionamientos del calendario institucional, como se demostró, sin ir más lejos, con la suspensión temporal de los distintos procedimientos abiertos por corrupción pública con motivo de las pasadas elecciones municipales y autonómicas. Excepción que sólo confirma la regla. Es probable que las nuevas actuaciones judiciales, que ponen el acento en el principal partido de Cataluña y, por ende, en su presidente, repercutan negativamente en las expectativas electorales de Juntos por el Sí, pero la responsabilidad corresponde en exclusiva a sus dirigentes que, lejos de colaborar con la Justicia, han optado por envolverse en la bandera del nacionalismo para desviar la atención de una opinión pública que, desde el escándalo de la familia Pujol, está al cabo de la calle del comportamiento de CDC y que no dejará de percibir la ironía que supone la coincidencia de los registros de la Guardia Civil con la operación propagandística que trata de presentar a Artur Mas como adalid de la lucha contra la corrupción y garante de la probidad pública de un hipotético gobierno soberano.

Adiós, Gaélico
Jesús Laínz Libertad Digital 29 Agosto  2015

–¿Es ésa una lengua digna de que se ponga en ella la palabra de Dios? ¡Mi perro Jowler habla una mejor!

Así estalló el rey Jacobo I de Inglaterra cuando, a principios del siglo XVII, escuchó unos pasajes de la Biblia recién traducida al gaélico para posibilitar a los papistas irlandeses la comprensión de la ortodoxia anglicana que salvaría sus almas.

Pero el acoso a la lengua y la cultura irlandesas había comenzado varios siglos antes. En 1367 los Estatutos de Kilkenny establecieron, para todo inglés afincado en la conquistada Irlanda, la obligación de separarse de la población nativa en el culto religioso, las diversiones, el matrimonio, la lengua, la onomástica, la vestimenta y hasta el modo de cabalgar y la tenencia de barraganas. Y en el siglo XVI Enrique VIII ordenó a sus súbditos en tierra irlandesa que la lengua inglesa fuese la única empleada para hablar, para educar a los niños y para predicar desde los púlpitos.

Numerosos autores dejaron escrito el desprecio que sentían por la lengua gaélica, como el ilustre novelista Jonathan Swift al preguntarse "cómo puede emitir un caballero tales sonidos odiosos con la boca, la garganta y la nariz sin dislocarse los músculos empleados al hablar".

Pero lo que la presión política, el conflicto religioso y los escritos de los eruditos no consiguieron durante siglos lo logró la necesidad a partir sobre todo del siglo XIX, pues los irlandeses comenzaron a identificar su lengua con la pobreza y la inglesa con el éxito. Cada día era más evidente que los que hablaban inglés conseguían mejores condiciones laborales y sociales. Hasta para emigrar era conveniente hablar inglés, la lengua que necesitarían en las fábricas de Inglaterra y los Estados Unidos.

Además, en 1845 se desató la gran hambruna de la patata, que mató a un millón de irlandeses y forzó a la emigración a otros cuatro, dejando a Irlanda con la mitad de su población, unos cuatro millones. Aparte de la tragedia humana, la lengua irlandesa recibió un golpe letal, pues muchos de los fallecidos y emigrados pertenecían a un campesinado gaelicohablante que identificó más que nunca dicha lengua con la pobreza. El predominio de la lengua inglesa llegó a tal grado que Daniel O'Connell, principal dirigente del irlandesismo político en la primera mitad del siglo XIX, sostuvo: "La utilidad superior de la lengua inglesa como medio de comunicación moderna es tan grande que contemplo sin disgusto alguno la desaparición de la irlandesa".

Pero al mismo tiempo que el gaélico tocaba fondo, el incipiente movimiento nacionalista hacía de él el objeto de su adoración por considerarlo la llave del renacimiento nacional. Tanto Douglas Hyde como Eamon de Valera, futuros presidentes de la Irlanda independiente, acusaron a sus paisanos de ser cómplices de la desaparición de la lengua nacional. Este último sostuvo: "una Irlanda con su lengua y sin libertad es preferible a una Irlanda con libertad y sin su lengua".

Muchos militantes nacionalistas dieron ejemplo empleando las llamadas cupla focal (dos palabras), breve repertorio de saludos que sirven como contraseña nacional aunque el resto de la conversación se desarrolle en inglés, fenómeno idéntico a lo que sucede en tierras vascas, donde la inmensa mayoría de la población no pasa del aita, el egunon y el agur. "Agurtzales" les han bautizado las malas lenguas.

Conseguida la independencia, se intentó imponer el gaélico en la administración y la enseñanza (las gaelscoils, modelo de las ikastolas vascas), pero la misma mayoría movilizada durante los años de lucha por la independencia, una vez alcanzada ésta perdió el interés por una lengua que ya no servía como ariete en la lucha política y prefirió que sus hijos aprendieran cosas prácticas como las ciencias, las matemáticas... y el inglés. Además, la mayoría de los políticos que han impuesto estas obligaciones a los niños han continuado siendo anglohablantes sin preocupación alguna por aprender la lengua nacionalizadora, empezando nada menos que por el ministro de las Artes, la Herencia y las Zonas Gaelicohablantes, Joe McHugh.

El imparable decaimiento del gaélico provoca frecuentes protestas y movilizaciones para reclamar medidas urgentes de revitalización de una lengua que hace siglo y medio contaba con siete millones de hablantes y que hoy sólo usan cotidianamente veinte mil. Muchos ya la dan por inevitablemente muerta. Algo parecido sucede con la lengua gaélica escocesa, hermana de la irlandesa, conocida hoy por cincuenta mil personas, el 1% de los habitantes de Escocia.

Probablemente nuestros separatistas debieran tomar nota de lo sucedido en Irlanda en las últimas décadas, tan parecido a lo nuestro. Dado que a la mayoría de los ingenieros sociales las lenguas les importan sólo por su utilidad política, lo peor que podría sucederles, especialmente al eusquera, de mucha menor implantación que el catalán, es la independencia política. Pues en ese momento dejarán de servir para, en jerga nacionalista, hacer país.

¿Sobrevivirán al aire libre, sin la excusa del enfrentamiento con la opresora lengua de Cervantes?

Cataluñamundi

Ernesto S. Pombo La Voz 29 Agosto  2015

Como plan, a nada que lo mejoremos un poco, es soberbio. Pero como le han llovido palos de todas partes ya empiezan a dar marcha atrás cuando lo que había que hacer es perfeccionarlo. Porque no me parece descabellada la propuesta de Germán Gordó, de reclamar como propios, por motivos históricos o culturales, Baleares, Valencia, Cataluña Norte y La Franja.

No se puede acusar al conseller de ambicioso; es más, se ha quedado corto porque la oportunidad se presenta propicia para avanzar hacia una Cataluñamundi. Porque una vez anexionados los territorios señalados, el resto resulta sencillo. Los manchegos siempre se sintieron atraídos por Cataluña; y los navarros, que una vez fue uno a Gerona y se quedó maravillado. Sabemos lo catalanistas que son los vascos y qué decir de la vinculación histórica migratoria de andaluces y extremeños y ya se sabe que eso marca.

Los gallegos somos caso aparte. Como nunca saben si subimos, bajamos o estamos agachados, lo mejor es que decidan por nosotros. Y por si les sirve de algo que sepan que un servidor es devoto de Pla, Serrat y Judit Mascó, sobre todo de Judit, que es un motivo cultural más que suficiente para ampliar sus posesiones hasta Fisterra. Y una vez ahí en un saltito estamos en México, Ecuador y Brasil. Y por el otro lado, superados los Pirineos, todo lo demás es pan comido. Alemania, por el efecto Guardiola; Grecia que está que no se tiene de pie y Rusia, que de anexiones sabe un montón. Y todo solucionado sin necesidad de reformar la Constitución ni de entrar a saco en la fundación de CDC.

Así que la labor de anexión no se antoja imposible; es cuestión de echarle un poco de valor y de eso el Govern anda sobrado. Lástima que la propuesta pasase desapercibida porque nos pilló tirados en la arena; porque si nos llega con un poco más de tiempo, montamos una barraca para el San Froilán y exhibimos al tal Gordó con un cartel que diga: «Pasen y vean al homo idiotus». Un exitazo.

CatDem, la 'caja b' de Convergència al descubierto
Las sospechas de los investigadores es que las donaciones de Teyco y otras empresas de la familia Sumarroca a CatDem, en realidad, forman parte del pago del 3% de las adjudicaciones concedidas
Carlota Guindal El Confidencial 29 Agosto  2015

El think tank del partido de Artur Mas, la Fundación Catalanista y Demócrata (CatDem), está en el ojo de los investigadores por hacer de vehículo entre las empresas contratistas con la administración pública y CDC. Su modus operandi sería cobrar el famoso 3% de comisión ilegal que le pagarían los empresarios para después hacerlo llegar al partido de diversas formas.

En el caso por el que este viernes la Guardia Civil, junto a la Fiscalía Anticorrupción, y bajo mandato de un juez de la localidad tarraconense del Vendrell, irrumpió en la sede tanto de CatDem como de la propia Convergència, se investigan pagos por parte de la sociedad Teyco, propiedad de la familia Sumarroca, muy vinculada al 'pujolismo', a la fundación a cambio de contratos en, por lo menos, cinco ayuntamientos catalanes.

Las sospechas de los investigadores es que las donaciones de Teyco y otras empresas de la familia Sumarroca a CatDem en realidad forman parte del pago del 3% de las adjudicaciones concedidas, en base a cierta documentación incautada durante la detención Jordi Sumarroca Claverol y el registro tanto de su domicilio como de la empresa que dirige.

Abren la caja de los truenos
Aunque se trate de la primera vez que CatDem sufre una entrada y registro, la fundación ya estuvo bajo sospecha. En el caso Palau, destapado en 2009 y pendiente de juicio por el desfalco del Palau de la Música, ya se señaló a la Fundación Trias Fargas -ahora CatDem- como una de las vías con las que Convergència Democrática de Catalunya (CDC) recibió comisiones ilegales de la constructora Ferrovial a cambio de adjudicaciones públicas.

En su momento, Policía, juez y Fiscalía decidieron no tirar de la manta y dejar cerrada la caja de los truenos. Ahora, otro juez, otros fiscales y la Guardia Civil han optado por seguir la pista del 3%, una cifra famosa en Cataluña, que incluso ya hace diez años el líder de los socialistas catalanes Pascual Maragall le echó en cara a Mas, pero que nadie se había atrevido a perseguir.

Por ahora, en la operación Petrum sólo hay sospechas y algunos indicios. Precisamente, para intentar llegar al corazón de la realidad de CatDem, se optó por entrar en la sede y buscar alguna prueba, algún papel, algún dato que corrobore la tesis mantenida. La nueva pista sobre la fundación apareció el pasado mes de julio y por eso el instructor ha realizado las entradas y registros antes de que comenzara la campaña electoral de las elecciones catalanas del 27 de septiembre. La medida no podía esperar y debía hacerse antes de entrar en el proceso electoral porque es ley no escrita que la Justicia no promueva acciones que puedan interferir en los comicios.

Facturas cruzadas y talones de pago
Hace tres años, la Policía elaboró un informe en el que se explicaba cómo actuaba la Fundación y CDC para mover el dinero de las comisiones ilegales y no se detectado por la Justicia. Sin embargo, aquel informe, inicialmente dirigido al juez que instruía el caso Palau, no fue validado y quedó fuera de la causa.

Sin embargo, sus tesis, centradas en el caso Palau, podrían ser de utilidad para este nuevo caso al aparecer datos incriminatorios que hacen sospechar que el modus operandi era similar. En aquel documento se explicaba que la Generalitat sacaba a concurso una obra que eran concedida, en la mayoría de los casos, a Ferrovial. Ésta, a su vez, recibía factura emitida por alguna de las instituciones del Palau, en la que se cobraba, en ese caso, un 4% de la obra adjudicada. Una vez el dinero había sido ingresado en las cuentas de las instituciones del Palau salía por distintas vías. Podía ser a través de talones y transferencias a favor de la Fundación Ramón Trías Fargas; o facturas cruzadas y talones de pago a sociedades interpuestas, que como destinatario final tenían a CDC. El dinero recibido en la Fundación Trías Fargas, según aquel documento elaborado por la Policía, se hacía llegar a entidades vinculadas al partido.

España / Corrupción en CDC
Juntos por el 3%
La operación de la Fiscalía enfría la complicidad de Junqueras, Mas y Romeva
El president augura más «juego sucio» del Estado contra la independencia
Montse Espanyol. Barcelona. La Razon 29 Agosto  2015

De haber habido un aplaudímetro para medir el entusiasmo de los soberanistas por los candidatos en el primer acto de campaña de Juntos por el sí, Artur Mas se hubiera llevado el prime premio. Ni Lluís Llach cuya intervención acabó con las 40.000 personas que participaron, según los organizadores del acto, en la «fiesta por la independencia» tarareando el «tomba, tomba» de «L’estaca», canción histórica de este cantautor contra el régimen franquista, ni siquiera la intervención a través de un vídeo de Pep Guardiola, que cierra simbólicamente la lista soberanista, suscitaron tanto entusiasmo como Mas. Tras recibir un mazazo en forma de registros de la Fiscalía Anticorrupción a la fundación de Convergència, la sede del partido y cuatro ayuntamientos, por presuntas comisiones del 3 por ciento, los ciudadanos no dieron la espalda al president de la Generalitat.

Lo arroparon con aplausos y gritos de «president, president», cuando Carme Forcadell, ex líder de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) reinventada en candidata de Juntos por el Sí, lo presentó como otra víctima del «Estado español», que asfixia económicamente a Cataluña y no le deja decidir si quiere seguir siendo comunidad autónoma o estado independiente. Mas agradeció la «compañía» y el «calor» del público, muchas familias, a quien pidió paciencia para resistir los próximos envites del Estado. El president de la Generalitat recordó que desde la manifestación de 2012, que marchó bajo el lema de «Cataluña, nuevo estado de Europa» y que CDC toma como pretexto para abrazarse a la «estelada», «han pasado muchas cosas y las que pasarán». Mas se refirió a la querella del 9-N, pero también, sin citarlo explícitamente, a las operaciones de la Fiscalía con la intención de «querer influir en la campaña electoral».

Mas explicó la historia de siempre, que la Generalitat ha actuado con el Gobierno con talante político, que siempre ha tenido la mano tendida y una oferta de diálogo, pero que a cambio sólo ha recibido «portazos», «silencio», «querellas», «amenazas» y «juego sucio». De esta manera avisó a los ciudadanos de nuevas operaciones de la Fiscalía Anticorrupción contra su partido.

El president, que tras su discurso recibió el apoyo de los soberanistas en forma de una cálida ovación, no obtuvo el mismo respaldo de sus compañeros de candidatura. Tanto Oriol Junqueras como Raül Romeva, que por la mañana llamó a luchar con contundencia contra la corrupción, se mostraron distantes con Mas. No hubo abrazos. Cuando el president acabó su discurso, Junqueras le dio una apretón de manos alargando el brazo, con Romeva por medio. Y éste que se preparaba para clausurar el acto, no hizo ningún gesto de complicidad. No se les vio intercambiar comentarios y a Mas se le vio incómodo cuando se hicieron la foto de la candidatura. La única que tuvo gestos de ánimo para el president fue su fiel Forcadell. Aunque ayer tuvo también palabras para Romeva a quien presentó como «un trozo de hombre».

Sobre los discursos de Mas, Junqueras y Romeva, más de lo mismo. Que el 27-S es una cita histórica que los catalanes no pueden desaprovechar. Los tres apelaron a los sentimientos, «hay que votar sí para que nuestros hijos tengan un mejor futuro». Junqueras apostó por un discurso social, fiel a ERC. Romeva tuvo unas palabras que se pudieron identificar como un gesto con Mas, «hace días que nos amenazan». Y Mas recordó a los convergentes que no se confundan y voten a Unió, porque se contará como un «no».
Romeva pide «aclarar» las sospechas

El cabeza de lista de Juntos por el Sí, Raúl Romeva, pidió ayer que «se aclare» la situación en relación a la entrada y registro de la Guardia Civil en la fundación de CDC en el marco de una investigación por el presunto pago de comisiones a cambio de la adjudicación de obra pública. Para Romeva «la lucha contra la corrupción está en el punto número uno del nuevo país que hemos de construir» y llamó a «asumir responsabilidades sin excepciones».

España / Corrupción en CDC
El tesorero de las «mordidas» ocultó su ordenador en el despacho de Trías
Unas notas manuscritas delatan el cobro de comisiones del 3% en Convergència
La Guardia Civil registra las sedes de CDC y cuatro ayuntamientos
El «caso Palau» y el «caso Petrium» tienen un nexo común: Daniel Osácar
Toni Bolaño. Barcelona. La Razon 29 Agosto  2015

La Policía entró en la casa de Jordi Sumarroca el 23 de julio. Fue detenido y no salió de prisión hasta mediados de agosto con una fianza de 600.000 euros. El empresario, hijo del fundador de Convergència Democràtica de Cataluña, del mismo nombre, y amigo personal de Jordi Pujol, tenía en su casa una caja fuerte. En el despacho de su empresa, Teyco, otra. En ambas, la Guardia Civil encontró unas notas manuscritas en bolígrafo que detallaban las partidas que se retraían –supuestamente– de los suculentos contratos de obra pública de la que era adjudicataria la empresa del Clan de los Sumarroca a la sombra de los gobiernos de Jordi Pujol y del poder municipal nacionalista. Estas partidas son sospechosamente parecidas a las «comisiones del 3%» y los contratos de obra pública estaban otorgados por la Generalitat y por ayuntamientos gobernados por Convergencia.

Según fuentes de la investigación, en la caja fuerte de Sumarroca se detallaban contrataciones entre el 2009 y el 2011 junto con las anotaciones manuscritas que planteaban pagos, supuestamente de comisiones del 3%, hasta marzo de 2014. Siguiendo esta pista, la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción registraron durante ocho horas las sedes de la fundación de Convergencia –CatDem, antes Trías Fargas–, los ayuntamientos de Figueras, San Cugat del Vallès, Sant Celoni y Lloret de Mar, el núcleo del poder municipal de CDC. De allí se llevaron varias cajas con documentación y material informático. También, la Guardia Civil acudió al domicilio del que fuera todopoderoso hombre del dinero del partido de Artur Mas, Daniel Osácar.

Sin embargo, en su casa no encontraron su ordenador. Lo encontraron horas después cuando se desplazaron a la sede de CDC. Allí, según fuentes conocedoras del hecho, en el despacho del ex alcalde de Barcelona, Xavier Trias, se encontraba el ordenador de Osácar. El hallazgo levanta suspicacias porque el ex tesorero no tiene ningún cargo en el partido desde que fue implicado en el «caso Palau» y porque, tanto el partido como el propio Artur Mas, se habían distanciado de él, señalándolo como único responsable de las finanzas, construyendo un cortafuegos para evitar la implicación de otros dirigentes de Convergencia, incluido el propio presidente del partido.

Su sustituto al frente de las finanzas fue Germà Gordó, el actual conseller de Justicia y secretario general de Presidencia en el primer gobierno de Artur Mas. La Guardia Civil también registró el despacho del actual responsable de las finanzas convergentes, Andreu Viloca. A lo largo del día se produjo otro hecho curioso. El que fuera director de la Catdem, Agustí Colomines, calificó la actuación policial de «show y numerito» aunque dio una pista a los investigadores cuando dijo que la documentación de la CatDem no estaba en su sede sino en «la sede de la calle Córcega», el cuartel general de CDC.

Lo encontrado en la caja fuerte de Sumarroca por la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción pone letra a la música que ya intuyó el juzgado de El Vendrell que investigaba al ex alcalde de Torredembarra, Daniel Masagué, por los ingresos recibidos de Teyco –1,43 millones de euros– en sus empresas particulares. En el «caso Petrum», las comisiones provenían de la construcción de un parking público en este municipio de la Costa Dorada. A estas mismas conclusiones llegó la Fiscalía que consideró que estos pagos eran un vínculo entre Teyco y la financiación irregular de CDC. La misma música que sonó en el «caso Palau de la Música». Allí el juez encontró el mismo «modus operandi». En este caso, la empresa que desvió los fondos fue otra constructora: Ferrovial. Según el auto del juez, estos desvíos ascendieron a los 6,6 millones que acabaron en la fundación Catdem. El asunto está pendiente de juicio aunque ya han pasado seis años desde que los Mossos registraron el Palau y sus gestores, Felix Millet y Jordi Montull, siguen en la calle vivitos y coleando. Sólo una diferencia. En el caso Palau, las comisiones eran del 4%. Hasta ahora, ningún dirigente del partido ha sido acusado en esta operación, excepto Osácar, porque no se han encontrado documentos acreditativos de su conocimiento de los hechos. En este caso se encontraron otras «delicatessen» como los convenios entre CDC y la institución para «potenciar el canto coral en Cataluña». Cuando se descubrió, Mas y CDC se comprometieron a devolver el dinero.

A un mes de las elecciones, la Guardia Civil y la judicatura han puesto en tela de juicio la honradez de la que hace gala Mas. En estos momentos, varios jueces investigan las actividades de Jordi Pujol i Soley; las de sus hijos Jordi y Oleguer; el «caso de las ITV» que afecta al otrora omnipresete dirigente de CDC, Oriol Pujol; el «caso Lloret» que vincula al ex alcalde y ex diputado Xavier Crespo con la mafia rusa; además del «caso Palau» y del «caso Petrum» –el que ha motivado los registros– tienen un denominador común: Daniel Osácar.

Jordi Sumarroca salió de prisión el 11 de agosto. A la Guardia Civil y a la Fiscalía le han bastado 17 días para analizar los documentos encontrados en la caja fuerte de una familia, los Sumarroca, que ha medrado al albor del poder nacionalista primero con Comsa y ahora con Teyco, para proceder al registro de las sedes del partido de Gobierno y de cuatro ayuntamientos emblemáticos gobernados por los nacionalistas. La pregunta, todavía sin respuesta, es si esto es el final de una operación o sólo el principio, aunque ya se apunta que se están investigando otras empresas. Sea cual sea la respuesta, la implicación política de esta operación judicial es innegable.


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