AGLI Recortes de Prensa   Martes 8 Septiembre 2015

El optimismo del G20 y las reformas estructurales
Daniel Lacalle El Confidencial  8 Septiembre  2015

La semana pasada tuve el honor de compartir con Martin Feldstein, asesor de tres presidentes de EEUU, un panel de discusión sobre la situación económica global. Fue en Lima, Perú, en el marco del Forecast Summit 2015. El sábado, mientras desayunábamos, comentamos el artículo del Financial Times en el que mencionaba que los líderes de las naciones más industrializadas pintaban un panorama más positivo sobre el crecimiento global, intentando calmar a los ciudadanos sobre la preocupación ante un posible estancamiento global. Si coincidimos en algo, fue en que el historial del G20 a la hora de identificar riesgos ha sido, como poco, decepcionante.

Recordemos algunas cifras:
- La tasa de acierto de los analistas económicos que nutren la gran mayoría de las estimaciones del G20 es del 48,7% (más errores que aciertos, según Political Calculations)

- En los últimos siete años, las estimaciones de crecimiento global se han revisado a la baja a final de año, con respecto a lo previsto en enero, entre un 15 y un 17%.

- El acuerdo del G20 para aumentar el crecimiento global un 2% por encima de las estimaciones durante cinco años no sólo no ha resultado efectivo, sino que las expectativas de crecimiento se han revisado a la baja.

¿Qué ha fallado? Si podemos identificar una causa de los errores cometidos como claramente la más importante, es la fe casi religiosa en la política monetaria como solución a todo.

El mayor error con diferencia en las estimaciones no ha venido del análisis macroeconómico tradicional, sino de la exuberancia ante la política de bajar tipos e imprimir moneda. Si tomamos la mayoría de los informes de expertos y del G-20, las equivocaciones siempre han venido de frases como “la bajada de tipos de interés china aumentaría el PIB hasta un 0,3%” o “el QE japonés llevará a un 4% de crecimiento”, etc. Revisiones a la baja del 80-100% en las apuestas al poder mágico del Banco Central. Sí, incluso en EEUU con desviaciones del 55-60% en el consenso.

La fe en la intervención… Y la desconfianza en las reformas.

Y otra enorme parte de los errores del pasado ha venido de la desconfianza en las reformas estructurales. Alemania, Irlanda, España, los países bálticos, etc. Revisiones al alza que han llegado a suponer triplicar las estimaciones iniciales.

Es por ello que merece la pena analizar las palabras del G20 que denotan un cierto “reconocimiento con la boca pequeña” de las equivocaciones del pasado.

- Mantener las políticas de tipos de interés ínfimos no van a conseguir mejorar las expectativas de crecimiento.
- Sin reformas estructurales, la política monetaria puede generar desequilibrios.
- Los gobiernos han confiado durante demasiado tiempo en el suministro de dinero barato de los bancos centrales.

Joe Oliver, ministro de finanzas de Canadá, lo explicaba correctamente. Un tercio de las políticas del G20 para “acelerar el crecimiento un 2% en cinco años” se han implementado y, sin embargo, las estimaciones de crecimiento de las economías se han reducido.

La principal dificultad con la que se encuentran los países del G20 es la aparente “falta de inversión”. Otro mantra. Pensar que haciendo muchas carreteras y plantas va a aumentar el crecimiento. La inversión productiva está a niveles –en términos reales- de 1970, según la OCDE. Lo que no dicen es que la utilización industrial está por debajo del 80% en la mayoría de los países del G20. Así que, con sobrecapacidad, no se va a crear mayor crecimiento sólo por invertir más.
Más represión financiera, menos demanda

Represión financiera, es decir, bajar tipos y devaluar constantemente. Asaltar al ahorrador. Si sigue la guerra de divisas –que todos niegan pero es una realidad incontestable-, y seguimos atacando a la renta disponible de los ciudadanos, el consumo se resiente, la incertidumbre aumenta y la demanda no aparece, aunque lo decida un comité. Ya lo explicábamos aquí.

Para que esas inversiones generen crecimiento tiene que haber demanda. Con un entorno que penaliza el ahorro, donde la represión financiera es ya un mal endémico global, y los países siguen pensando que todo lo van a solucionar subiendo impuestos, simplemente estamos erosionando el potencial de crecimiento de las economías.

Siempre habrá alguno que diga que el problema es que no se hizo más.

LA AUTODESTRUCCIÓN DE ESPAÑA

Antonio García Fuentes Periodista Digital  8 Septiembre  2015

La nación española (dicen que) se consigue bajo la férrea disciplina de un matrimonio real de dos españoles que llegan a ceñir corona, salvando el pellejo de las muchas intrigas que hay a su alrededor. Son conocidos como “Los reyes católicos”; los que completan la cuasi imposible obra, dotándola con un idioma que imponen como común para “todos sus reinos” y los muchos que luego van a lograr los aventureros aguerridos que van a proliferar dentro del “solar patrio”; pero de todo ello poco se va a beneficiar el común del pueblo, el que “argollado” por reyes, nobles e iglesia; lo van a mantener en el estado incivilizado que aún hoy, casi seis siglos después denota, a poco que lo examine uno; pues y con una sola pregunta… ¿En que otro país o nación ocurren tantas luchas intestinas y absurdas como aquí siguen existiendo… rey, idioma, bandera, himno, separatismos, sistema político, de enseñanza, etc. etc.? EN NINGUNO.

Tampoco encontraremos otro país o nación con tantos siglos de historia, en que la constante es el robo a gran escala al propio Estado, la delincuencia de alto y bajo nivel y las corrupciones de todo tipo que aquí proliferaron y proliferan y donde las leyes y la justicia parecen algo que aquí cuelga como un adorno más que otra cosa.

Hace ya más de doscientos años, se perdió la oportunidad de un “buen salto adelante”; fue cuando Napoleón derrocó la inútil monarquía reinante e impuso, a su hermano José como nuevo rey de España y su (aún) enorme imperio colonial. Aquello fracasó por cuanto “los de siempre” (impusieron el pomposo nombre de “Guerra de la Independencia”, cuando fue la de volver a la dependencia más atroz), no les interesaba el progreso, que junto con “las águilas imperiales francesas y los reformadores aires de la Revolución Francesa, ya debidamente domesticados y enriquecidos por aquel gran estadista cual fuera “El gran Corso”, llegaron a España; lo que caló en muchos “afrancesados”, pero los que fueron eliminados para que volviese el poder a donde no debió volver nunca.

Tras infinitas guerras y calamidades, llega un tiempo republicano, que igualmente fracasa, tras haber cambiado de monarquía (Amadeo I). Monarca que se va “echando pestes de España y los españoles”, a los que considera ingobernables, dejando tras de sí un discurso enormemente explicativo y para vergüenza nacional.

PARTE del DISCURSO DE AMADEO DE SABOYA A LAS CORTES EL 11 de FEBRERO de 1873 Decía en su discurso de renuncia a la corona de España: “Grande fue la honra que merecí a la nación española eligiéndome para ocupar su trono; honra tanto más por mí apreciada cuanto se me ofrecía rodeada de las dificultades y peligros que conlleva consigo la empresa de gobernar un país tan hondamente perturbado. Dos años largos ha que ciño la corona de España, y la España vive en constante lucha, viendo cada día más lejana la era de paz y de ventura que tan ardientemente anhelo. Si fueran extranjeros los enemigos de su dicha, entonces, al frente de estos soldados tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la nación son españoles; todos invocan el dulce nombre de la patria; todos pelean y se agitan por su bien, y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es imposible afirmar cuál es la verdadera, y más imposible todavía hallar remedio para tamaño males. Los he buscado ávidamente dentro de la ley y no lo he hallado. Fuera de la ley no ha de buscarlo quien ha prometido observarla.”- “Estad seguros de que, al despedirme de la Corona, no me desprendo del amor a esta España tan noble como desgraciada, y de que no llevo otro pesar que el de no haberme sido posible procurarle todo el bien que mi leal corazón para ella apetecía”.

De la primera república que “nace” tras este abandono, es nada menos que el famosísimo escritor ruso, Dostoievski (que también ejerció de periodista y comentarista o reportero) el que sobre el tema “España” escribe y publica cosas así:
“Jamás llegó España a un estado tan caótico. Los treinta años de guerra civil en el presente siglo no pueden compararse con el actual estado de cosas, porque entonces la guerra estaba limitada a dos grupos solamente, cristinos y carlistas partidarios de María Cristina de Borbón y de Carlos María Isidro”. (Revista rusa: “El ciudadano”)

El escritor sigue una larga crítica al naciente “socialismo marxista” que será el embrión del posterior partido socialista y se muestra favorable a una unión de España que tampoco él en su tiempo, veía por ninguna parte.

Posteriormente es el más destacado gobernante alemán el que confirma el caos español con las lapidarias palabras siguientes: “España es el país más fuerte de los de todo el mundo; los españoles llevan siglos tratando de destruirla y no lo consiguen” (Otto von Bismark).

Después vino “todo lo demás”, que llega a su mayor desastre en forma de la guerra civil tras la segunda república (otro desastre más) y la que muchos canallas quieren “revivirla” para que no se pierdan “los venenos” y así hasta el día de hoy, donde “la canalla de siempre”, quiere seguir dividiendo, arrancando, robando y en definitiva, impidiendo que España logre de verdad ser de una puñetera vez ESPAÑA; algo que no se explica por lo absurdo y terrible del drama.

Lo que bien claro queda, es que el verdadero enemigo de España, siempre ha estado y sigue estándolo, dentro de sus límites geográficos. Y por cuanto estamos viendo y padeciendo hoy mismo, la enfermedad sigue, mientras nuestros inútiles políticos, siguen en peleas de… “miserables mendigos que sólo van a por la moneda más fácil de obtener, el resto les importa dos cojones”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

La política en tiempos de indignación
DANIEL INNERARITY El Mundo  8 Septiembre  2015

Los años de la crisis han llenado las calles de manifestantes indignados y han sido un revulsivo que ha dado lugar a nuevos movimientos sociales e incluso a nuevos partidos. Al desgaste lógico de las instituciones se unieron abundantes casos de corrupción y una crisis económica que hacía más insoportable aún el desigual reparto de responsabilidades y cargas que originaba. Tiempo habrá de elaborar una interpretación equilibrada de todo ello; mi preocupación como teórico de la política es que estos momentos de especial agitación no se nos llenen de lugares comunes. Esta poderosa ola de indignación ha hecho que se tambalearan muchas instituciones, ha desatado las grandes pasiones políticas, pero también ha generado un especial desconcierto. Puede que los tiempos de indignación sean también tiempos de confusión. Son momentos en los que es más necesaria que nunca la reflexión acerca de la política, sus instrumentos, sus posibilidades y sus límites.

Nuestro gran desafío colectivo consiste ahora en hacer que la furia y la crítica sean capaces de originar transformaciones democráticas. Y en esta segunda fase entran en juego otras lógicas: el protagonismo de los movimientos sociales está siendo en buena medida reemplazado por el juego de los partidos políticos, viejos y nuevos; donde antes podíamos darnos por satisfechos con la asignación de culpabilidades, ahora estamos empeñados en la construcción de la responsabilidad. La indignación deja de ser un exabrupto inofensivo e ineficaz a la hora de modificar los hechos intolerables que la suscitan cuando incluye además algún análisis razonable de por qué pasa lo que pasa, si identifica bien los problemas en vez de contentarse con haber encontrado a los culpables, si propone algún horizonte de acción. Y puede que lo que más nos cueste aprender es cómo gestionar esa inevitable frustración que acompaña a toda política, que es siempre algo limitado, sin renunciar a aquellos ideales que la protegen de convertirse en un ejercicio de cinismo o melancolía.

No hay transformaciones políticas que valgan la pena sin pasiones desatadas, pero tampoco si ese despliegue de ilusiones y expectativas nos lleva a realizar diagnósticos equivocados. Me disculparán este empeño achacable a una deformación profesional pero estoy convencido de que el mayor obstáculo para la renovación política es no haber entendido de qué va la cosa. Mi empeño es que no tiremos el niño con el agua sucia, como suele decirse. Más que unos partidos y sindicatos envejecidos, me preocupa la superstición de que un mundo sin ellos sería más justo; que no entendamos la representación más que como un obstáculo para la configuración de la voluntad política; que se instale entre nosotros una beatería de la transparencia que desconozca sus posibles efectos de empobrecimiento del espacio público; que confiemos al derecho o la ética lo que sólo puede resolverse con criterios políticos; que caigamos en esa sobrevaloración de lo nuevo que tiende a reducir la política a un muestrario de novedades de temporada tan fugaces como muchas promesas; que no seamos capaces de ponderar la posible disfuncionalidad de las buenas intenciones en política; que subrayemos tanto la inoperancia de los políticos que lleguemos a olvidar los defectos de los electores, que nos hemos equivocado no pocas veces, cuando menos al elegirlos.

Me da la impresión de que estamos haciendo un diagnóstico equivocado de la situación como si el origen de nuestros males fuera el poder de la política y no su debilidad. La regeneración democrática debe llevarse a cabo de manera muy distinta cuando nuestro problema fundamental es que nos tenemos que defender frente al excesivo poder de la política o cuando el problema es que otros poderes no democráticos están sistemáticamente interesados en hacerla irrelevante. Y tengo la impresión de que no acertamos en la terapia porque nos hemos equivocado de diagnóstico.

¿Y si el gran enemigo de nuestras democracias no fuera tanto la fortaleza de las instituciones como su debilidad frente a las veleidades de la opinión pública? ¿Qué significa, por ejemplo, regular políticamente los mercados sino impedir el encadenamiento fatal de las libres decisiones de los inversores? No es el distanciamiento de las élites respecto del pueblo lo que ha empobrecido nuestras democracias sino, por así decirlo, su excesiva cercanía, la debilidad de la política vulnerable a las presiones de cada momento y atenta únicamente a los vaivenes del corto plazo.

Comparto en principio todas aquellas medidas que se proponen para limitar la arbitrariedad del poder, pero no estoy de acuerdo con quienes consideran que éste es el problema central de nuestras democracias. Vivimos más bien en un tiempo cuyo dramatismo consiste en que la política puede convertirse en algo completamente prescindible. Con esta amenaza me refiero a poderes bien concretos que tratan de neutralizarla, pero también a la disolución de la lógica política frente a otras lógicas invasivas, como la económica o la mediática, que tratan de colonizar el espacio público. Debemos resistirnos a que las decisiones políticas se adopten con criterios económicos o de celebridad mediática porque en ello nos jugamos la imparcialidad que debe presidir el combate democrático.

¿Hay algo peor que la mala política? Sí, su ausencia, la mentalidad antipolítica, con la que se desvanecerían los deseos de quienes no tienen más esperanza que la política porque no son poderosos en otros ámbitos. En un mundo sin política nos ahorraríamos algunos sueldos y ciertos espectáculos bochornosos, pero perderían la representación de sus intereses y sus aspiraciones de igualdad quienes no tienen otro medio de hacerse valer. ¿Que a pesar de la política no les va demasiado bien? Pensemos cuál sería su destino si ni siquiera pudieran contar con una articulación política de sus derechos.

Es necesario que revisemos nuestras expectativas en relación con la política y examinemos si en ocasiones no estamos esperando de ella lo que no puede proporcionar o exigiéndole cosas contradictorias. Y es que todavía no hemos conseguido equilibrar estas tres cosas que componen la vida democrática: lo que prometen los políticos, lo que demanda el público y lo que el poder político puede proporcionar.

Sólo quien ha entendido bien su lógica y lo que la política está en condiciones de proporcionarnos puede evitar las falsas expectativas y, al mismo tiempo, formular sus críticas con toda radicalidad. Es una obligación cívica de primera magnitud que entendamos mejor la política porque sólo así podemos juzgarla con toda la severidad que se merece. Deberíamos ser capaces de apuntar hacia un horizonte normativo que nos permita ser críticos sin abandonarnos cómodamente a lo ilusorio, que amplíe lo posible frente a los administradores del realismo, pero que tampoco olvide las limitaciones de nuestra condición política.

¿Cómo conseguimos que la indignación no se quede en un desahogo improductivo, sino que se convierta en una fuerza que fortalezca la política y mejore nuestras democracias?

Ese algo más que necesitamos para transitar hacia un mundo mejor no es una mayor exageración dramática de nuestro descontento. El problema de los grandes gestos críticos no es que se proponga algo diferente, sino que las cosas suelen quedar inalteradas cuando las modificaciones deseadas están fuera de cualquier lógica política. Lo que necesitamos es, de entrada, una buena teoría que nos permita comprender lo que está pasando en el mundo sin caer en la cómoda tentación de escamotear su complejidad. Sólo a partir de entonces pueden formularse programas, proyectos o liderazgos que permitan un tipo de intervención social eficaz, coherente y capaz de resultar atractiva para una mayoría que no esté formada sólo por gente cabreada.

Daniel Innerarity es catedrático de Filosofía Política e investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco. Su último libro, que sale hoy a la venta, es 'La política en tiempos de indignación' (Galaxia Gutenberg).

González, Guerra, Rajoy, Mas... esos héroes
Javier Benegas www.vozpopuli.com  8 Septiembre  2015

En un momento de la obra La vida de Galileo, Bertolt Brecht (Augsburgo, 1898 – Berlín, 1956) pone en boca del científico renacentista la frase “desgraciado el país que necesita héroes”, aserto que ha sido comúnmente interpretado como una sentencia con la que Brecht niega el valor del heroísmo. Sin embargo, no es exactamente así. Brecht no pretende negar de forma absoluta el valor del heroísmo, sino cuestionar a los héroes porque, a su juicio, su condición humana casi siempre les traiciona. Para el dramaturgo alemán, por más que se pueda alegar que Galileo abjuró de la verdad ante el Santo Oficio para, después, preservarla en sus escritos, dista mucho de ser un héroe. De hecho, su ardid le retrata como antihéroe. Porque, aunque pretendiera hacer prevalecer la verdad a posteriori, escribiéndola, lo cierto es que en el momento más álgido de la contienda Galileo reniega de ella para salvar la vida.

Héroes a destiempo
La astucia es un recurso que degrada sin remedio a la heroicidad. El acto heroico para ser efectivo debe ser puro, es decir, inmediato a la amenaza e inasequible al cálculo de la razón; moral antes que racional e, incluso, antes que altruista. En definitiva, irreductible, en tanto que consiste exclusivamente en hacer lo correcto, nada más… y nada menos. Y hacerlo cuando toca, sin aplazamientos. De ahí que no haya peor héroe que el que actúa a destiempo.

Todo lo anterior viene a colación de las presuntas heroicidades tardías que en estos días han protagonizado, entre otros, Felipe González, con un duro artículo; Alfonso Guerra, el hermanísimo, con sus acusaciones golpistas; el redivivo Mariano Rajoy, con la reforma a contrapelo del Tribunal Constitucional, y, como contraparte a todos ellos, Artur Mas, con su cómica promesa de inmolarse en el altar de la independencia.

De sobra es sabido que, a lo largo de sus dilatadas carreras, el afán de supervivencia, en este caso política, de todos estos personajes les ha llevado a abjurar una y otra vez de los más elementales principios, hasta terminar postergándolos indefinidamente en favor de una vida muelle, repleta de agasajos y reconocimientos inmerecidos. Y sin embargo, su estrepitosa irrupción en el debate del separatismo ha monopolizado la atención de los medios informativos, las tertulias y los debates televisivos, como si no hubiera más campeones para dirimir el destino de España que estos destartalados adalides. Y la verdad es que asusta, porque, ¿qué puede esperar el español raso cuando la unidad de la nación parece estar en manos de una pandilla de antihéroes? ¿Qué España política es esta cuyos asuntos se ventilan a los cuatro vientos con artículos en la prensa, entrevistas a la carta y declaraciones que parecen pintadas de un aseo público? En resumen, ¿para qué sirven las leyes, las instituciones y los gobiernos si no hay nada que no se negocie entre bambalinas y, cuando todo falla, se recurre a un obsceno ir y venir de titulares y recados en los medios amigos?

Desgraciadamente, por debajo de estos “prohombres” los indicios tampoco son muy halagüeños. El ciudadano común, lejos de hacer acto de contrición y propósito de enmienda, se aferra si cabe con más fuerza a la cultura del antihéroe, y asoma solo la cabeza cuando hay algún rédito a la vista o una causa a la que sumarse que no acarree demasiadas fatigas. Así se explica, por ejemplo, esa súbita piedad hacia los refugiados que huyen despavoridos de Siria. Un conflicto que, aunque va para más de tres años, ahora pretendemos resolver de un plumazo por la vía del asilo, cuando esa no es más que una medida paliativa difícilmente sostenible a largo plazo. No se trata, pues, de embriagarse de buenos sentimientos, sinos de abrir los ojos a lo que está sucediendo ahí fuera y mirar más allá de Palestina.

La infantilización de la sociedad
Esta mezcla de astucia y cobardía que infecta a la sociedad de la cabeza a los pies, y que solo a ratos se ve interrumpida por la histeria emocional, no es una afección exclusivamente española, sino un fenómeno que se manifiesta en Occidente desde hace ya varias décadas. En Estados Unidos, país que también en esto nos lleva cierta ventaja, hay mucha literatura que intenta desentrañar sin demasiado éxito los mecanismos que han desencadenado la infantilización de las sociedades desarrolladas, cuyo punto de inflexión parece ubicarse en la década de 1960. Quizá la menos técnica y sin embargo más turbadora contribución a la causa sea la llamada “Trilogía estadounidense” de Philip Roth (Nueva Jersey, 1933), y en especial el libro primero, Pastoral americana (1997), novela en la que el escritor estadounidense describe el cambio generacional y la consiguiente transformación económica y social que tiene lugar en el momento más álgido del sueño americano, cuyo corolario es el fin de los viejos valores.

En el caso español, este proceso de infantilización parece prácticamente consumado. Ha acarreado no solo la extinción de los héroes, sino la estigmatización del valor mismo del heroísmo, que hoy es tachado de anacrónico y estúpido. De hecho, por más que manifestemos nuestra solidaridad y admiración hacia quienes, a contracorriente, se empeñan en hacer lo correcto, en nuestro fuero interno no podemos evitar pensar que hay algo intrínsecamente estúpido en ellos. Porque, más allá de los halagos, que se los lleva el viento, sabemos que los que se mantienen firmes en los principios, lejos de obtener reconocimiento, se exponen al ostracismo. Por el contrario, los que nadan vigorosamente a favor de la corriente, o se alistan en la tribu oportuna, pueden tener la vida resuelta, como Karmele Marchante, sin ir más lejos.

Año VIII del apocalipsis financiero
Cumplido el año VIII desde el apocalipsis financiero, es verdad que incluso en España el debate se ha enriquecido con un sano empirismo que se hace notar en forma de artículos, “papers”, análisis de datos, conferencias y otras iniciativas, y que se vislumbra una incipiente intelligentsia, en principio, es de suponer, dispuesta a promover algún cambio en las reglas del juego. No deja de ser una buena noticia, aun con todas las prevenciones. Sin embargo, va a hacer falta algo más que empirismo para romper el círculo vicioso de los incentivos perversos. No será suficiente con pensar mucho o pesar muy fuerte. Las buenas ideas necesitan hombres buenos que las lleven a cabo. Personas íntegras, valientes y sacrificadas a las que no les asuste poner el cascabel al gato. En definitiva, héroes que realicen sin dilación ese acto de valor que necesitamos. Por eso la cultura de los antihéroes resulta tan dañina, porque lo peor no es que un país se encuentre en tal estado que necesite héroes para salir del atolladero. Lo terrible es que los necesite y no pueda encontrarlos ni buscando debajo de las piedras.

Felipe González como símbolo del desconcierto del establishment
Editorial www.vozpopuli.com  8 Septiembre  2015

Las últimas declaraciones de Felipe González en La Vanguardia, echando abundante agua al vino de su celebrada carta a los catalanes, nos reiteran en la convicción de que el socialismo español que dice representar el PSOE no sabe cómo enfrentar el problema de la unidad de España ante la embestida que está sufriendo en Cataluña. El PSOE y su eterno problema sobre qué hacer con España. Aunque es verdad que, como expresidente del Gobierno durante cuatro legislaturas, dos de ellas con mayoría absoluta, González sigue siendo una referencia dentro del socialismo español, además de una voz de indudable influencia en el partido, no lo es menos que desde hace mucho tiempo se ha convertido en uno de los representantes más notorios del establishment patrio, cuyos intereses a menudo trascienden –y a veces contradicen- los del partido, condición esta última que podría explicar la llamativa cabriola por él protagonizada en relación con la crisis catalana, un envite que va camino de producir una desestabilización aguda del entramado político e institucional español.

La puntualización no es baladí, porque si bien la pirueta protagonizada por el líder socialista es reveladora del caos doctrinal en el que hoy navega el PSOE –y del que su actual secretario general, Pedro Sánchez, da muestras todos los días-, más importante aún, dentro de esa condición de Felipe como estandarte del establishment, es el desconcierto que parece haberse apoderado de las clases dirigentes españolas, incluidas las catalanas, sobre cómo abordar esa crisis. No hay duda de que, para mucha gente de buena fe, la ya famosa carta “A los catalanes” supuso un aldabonazo sobre la trascendencia de lo que está ocurriendo en Cataluña, acompañado de un mensaje de esperanza en la defensa democrática de la unidad de España. Llamado urgentemente al orden por esa “clerecía” (en feliz hallazgo lingüístico de Arruñada y Lapuente Giné) responsable de la gran fabulación identitaria nacionalista, el ilustre sevillano no tardó ni 48 horas en pedir excusas a los “julianas” de turno, añadiendo ya de paso el cuarto a espadas de pedir el reconocimiento de Cataluña como “nación” en una hipotética reforma de la Constitución del 78. Más madera.

Con lo cual, mucha gente –la de buena fe y la otra- no ha tenido más remedio que volver a recordar las hazañas del personaje al frente de sus Gobiernos y su labor destructiva para con su propio partido, al que dejó sumido en una miseria doctrinal y orgánica que el genio de Rodríguez Zapatero terminó después de apuntillar. Dicho lo cual, no es menos cierto que a partir de su salida del Gobierno, González se dedicó a otros menesteres, algo a lo que por supuesto tenía derecho, que le alejaron del partido socialista y le incardinaron en el núcleo duro de la economía y las finanzas hispanas, del que forman parte importante muy notorias empresas y empresarios de Cataluña, caso de Gas Natural Fenosa, por ejemplo, una de las estrellas del grupo La Caixa.

El silencio frente al tironeo separatista
En la contienda abierta sobre el ser o no ser de España amenazada por el tironeo separatista siempre ha brillado con luz propia la inhibición de la “inteligencia” española y la de sus empresarios más relevantes: ni las Universidades y su Consejo de Rectores se han manifestado respecto a problema tan principal como es hoy la deriva del nacionalismo catalán hacia la secesión; tampoco lo han hecho las Academias, siendo igualmente aparatosa la incomparecencia de los sindicatos y de las patronales, amén de la de muy significados empresarios del Ibex (clamoroso, a este respecto, el silencio del gran patrón de La Caixa, Isidro Fainé, el hombre con más poder empresarial y financiero de la Cataluña actual), empresarios que a menudo aluden a eso que llaman “Marca España”. Frente a tanto ominoso silencio, en Cataluña está teniendo lugar una movilización nacionalista sin parangón en la historia constitucional, movilización con discurso, altavoz y prácticas lindantes con el totalitarismo y que hoy inunda hasta anegarlo el espacio público catalán. Un ruido que quienes se sienten catalanes y españoles en aquella región, ayunos de apoyos institucionales y de instrumentos políticos, son incapaces de contrarrestar. Una situación que llega a la perversión de considerar que el Estado en Cataluña son Rajoy y su partido, el PP.

El Gobierno repite una y otra vez que nada va a suceder en Cataluña, tal vez porque realmente lleva mucho tiempo sucediendo. Sin menospreciar los esfuerzos del Ejecutivo por mantener la templanza y los usos democráticos, sin echar más leña al fuego, es evidente que la soledad política de quienes en aquella región defienden la unidad de España como la mejor forma de proteger la paz y prosperidad de todos los españoles es hoy clamorosa, razón por la cual actuaciones -más propias de saltimbanquis de medio pelo que de otra cosa- y declaraciones como las de Felipe González no sólo no ayudan, sino que ahondan el grado de confusión en el que nos estamos moviendo en tiempos tan importantes para el futuro democrático del país. Volvemos al principio: la pirueta de González es demostrativa del grado de desconcierto existente entre la llamada “gente principal” y entre los propios poderes del Estado respecto a cómo frenar el desafío nacionalista.

¿Dónde están los liderazgos? ¿Dónde, los estadistas? Si a ello le añadimos la confusión doctrinal que atenaza al PSOE, debemos concluir que la cuestión catalana es hoy la más grave amenaza que se yergue frente a la esperanza de una salida democrática para la crisis política española.

La terrible situación de España, ahorita, no más
María Blancowww.vozpopuli.com  8 Septiembre  2015

He pasado casi un mes fuera de España, conectada a los acontecimientos veraniegos, pero observándolo todo con cierta perspectiva. Esa que proporciona la distancia, el tiempo, y la cercanía de otras realidades bien distintas. Recién acabo de regresar con el vocabulario afectado, y con el corazón dividido.

Mi paso por México DF y por Guayaquil y el contacto cercano con amigos que te cuentan cara a cara su honda preocupación por lo que está sucediendo en sus países me obliga a contemplar los desvelos de los españoles desde un punto de vista diferente. Mezclarse tiene estas cosas.

Diferencias cualitativas que marcan
Si yo les hablara de la corrupción, en general, cada uno de ustedes, bien de manera más o menos neutral, bien sesgados por sus afinidades políticas, nombraría a un número de políticos, burócratas, funcionarios del Estado o de los partidos y sindicatos, que han cometido esta irregularidad u otra, que han pagado en B, que han colocado a un sobrino o a media docena de familiares. En México DF, una señora que es cabeza de familia monoparental y trabaja de secretaria, para cambiar de turno a su hijo, de manera que la jornada intensiva del colegio público no le pille al niño muy tarde y no tenga que caminar solo de noche, tal y como están las cosas en la ciudad, tiene que perder varias mañanas en papeleo, tener un padrino que pida el favor y, por último, pagar (en la calle) una cantidad absurda de pesos y una cartera de lujo de mujer al funcionario.

Si les hablara del terrible problema de la migración, nos vendría a la cabeza el tema sirio, el desempleo en España y Grecia y la debilidad presente del tratado Schengen, que permite que las fronteras de los 26 países firmantes sean menos fronteras. Pero México lleva años viendo cómo sus habitantes más pobres se van en condiciones terribles, cómo las mujeres y niñas son violadas y prostituidas, cómo las mafias y los narcos secuestran y encanallan a sus adolescentes en la frontera, bajo la promesa de una vida mejor en los Estados Unidos. Colombia padece el desprecio del gobierno venezolano (no del pueblo), y los emigrantes colombianos están siendo expatriados de mala manera.

Si consideramos la situación del periodismo y la libertad de expresión en España, donde muchos medios están tomados por los partidos políticos, podría contarles cómo funcionan las cosas en Venezuela, cómo son acosados los periodistas por Correa en Ecuador, cómo los propietarios de los medios de información en México tienen que caer necesariamente en el cepo de pagos al gobierno o a funcionarios o a empresarios que financian, para sobrevivir. O podría explicarles que los think tanks liberales y libertarios en virtud del sesgo estatal han sido desprovistos de la deductibilidad fiscal, de manera que su presupuesto se ha visto reducido ahora que las empresas no pueden deducirse las donaciones. Criticar al gobierno tiene en México un precio muy alto, pero no tanto como en Cuba, Venezuela o Argentina.

También podemos hablar del declive de la economía española, del paro, de la falta de inversores. Y puedo presentarles a mis amigos argentinos que sueñan con una dolarización en condiciones (Adrián Ravier, dije “en condiciones”); gente que no puede cobrar en dólares porque no pueden entrar, ni salir, por decisión del gobierno. Podíamos hablar del desempleo en estos países en los que la economía informal, compuesta por gente que tiene que sacar adelante a su familia y no es contratada porque el coste laboral y los impuestos a los empresarios son prohibitivos, y que asciende a más de la mitad del PIB de estos países.

¿Quo vadis, España?
Llegan las elecciones. Señores, no estamos tan mal. No estamos tan bien como estuvimos, pero ciertamente no era un crecimiento económico respaldado por un sistema productivo saneado y exitoso. Hay mucho desempleo, pero les aseguro que aún la calidad de vida, incluso de los más pobres, no ha tocado fondo. Hagamos lo necesario para mejorar. No caigamos en los cantos de sirena estatistas. Ni de parte de Podemos y el nuevo populismo, preñado de promesas vacuas, cuyas consecuencias viven en Ecuador, Venezuela y Cuba, por más que se traten de desligar los líderes de la neocasta política populista. Pero tampoco por los estatistas que pretenden descansar la responsabilidad de nuestro despegue a entes sin cara pero con mucho poder, como una Unión Europea todopoderosa y omnisciente, a quien echar la culpa es demasiado fácil y que pretende controles mayores, y una planificación mucho más intensa que la que ya tenemos.

La moneda sana (que no es la planificada, sino la libre, respaldada por activos reales), las políticas que permiten la diversidad institucional, la limpieza de la corrupción, la eliminación de privilegios y la rendición absoluta e ineludible de cuentas, el adelgazamiento del Estado, la reforma de la función pública de manera que los funcionarios no sean trabajadores de primera y sean contratados anualmente, la recuperación del orgullo de ser un país que atrae capitales, inversores, trabajadores y gente de bien, son algunos de los aspectos en los que podríamos incidir para avanzar en los próximos años. Pero hay que empezar ya. Ahorita mismo.

Terminar cuanto antes los procesos contra la corrupción en Andalucía
EDITORIAL El Mundo 8 Septiembre  2015

Los procesos contra la corrupción en la Junta de Andalucía tienen su inicio en 2009, cuando los dueños del grupo de restaurantes La Raza denunciaron el intento de extorsión -juzgado y sentenciado- que sufrieron por parte de dos directivos de la empresa pública Mercasevilla a cambio de conseguirles una subvención de la Consejería de Empleo. La investigación de Mercasevilla permitió descubrir las prejubilaciones ilegales de los ERE, un asunto revelado en exclusiva por este periódico en diciembre de 2010, y el llamado "fondo de reptiles", la partida al margen del presupuesto que la Junta manejaba a su antojo para pagar prejubilaciones fraudulentas en empresas públicas y privadas.

El 'caso de los ERE' recayó en el Juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, cuyo titular entonces era Mercedes Alaya; de las investigaciones en este proceso han ido surgiendo nuevos casos, el del fraude en los cursos de formación y el de los avales que la empresa pública Idea concedía a empresas próximas al poder socialista, muchas de ellas implicadas en los ERE. Estos procesos, en los que se juzga el desvío de casi 2.000 millones de euros en total y en el que hay más de dos centenares de imputados -entre ellos los ex presidentes de la Junta Manuel Chaves y Jose Antonio Griñán- llevan camino de eternizarse porque, cinco años después, ni siquiera ha terminado la instrucción.

La salida de Alaya y la llegada de María Ángeles Núñez Bolaños al juzgado puede significar más retrasos. Núñez Bolaños ha decidido congelar las investigaciones contra la Junta. La juez dice que lo hace para presionar ante la falta de recursos y conseguir más funcionarios. Sea como sea, el hecho es que esos casos llevan semanas paralizados, con lo que unas instrucciones ya de por sí complicadas corren el riesgo de convertirse casi en inutiles.

Si Núñez Bolaños tiene razón, la Junta debe de proporcionar más empleados al juzgado, pero a la vez, la juez debe cerrar cuanto antes los procedimientos, algo que por otra parte debería haber hecho ya Alaya, como le pedimos en su momento desde este periódico. Sería inaceptable que la propia complejidad de unos macroprocesos de este tipo derivara en la práctica impunidad de quienes cometieron esos delitos por el retraso 'sine die' de las causas.

Dos mentiras
ARCADI ESPADA El Mundo 8 Septiembre  2015

Entre las peores mentiras del texto infame que el presidente Mas escribió el domingo a los catalanes y al resto de los españoles había dos insidiosamente relacionadas. La primera era que los catalanes casi (¡casi!) no podían ser catalanes dentro del Estado. Lo que sea 'ser catalán' es ciertamente misterioso, y va a gustos. Yo, por ejemplo, encuentro que la máxima ventaja de ser catalán es la de poder ser español y así europeo y así limpio y noble, culto, rico, libre, despierto y feliz. Lo de ser catalán en cualquier sitio queda para los muy aficionados. Pero aún dando a ser catalán el sentido más aproximadamente nacionalista (yo no lo soy y la 'twilight zone' me está vedada) no hay duda de que ningún catalán puede sentirse extranjero en la actual Cataluña española. Pondré un solo ejemplo del rasgo que todo nacionalista reconoce como dominante del llamado hecho diferencial, es decir, la lengua: Cataluña es un lugar donde te pueden multar si no usas el catalán. No es que en Cataluña sea posible vivir en catalán; es que es lo más recomendable.

La segunda mentira es que cualquier español podrá vivir sin problemas en el edén secesionado. Debo reconocer que, en el fondo, esa apreciación del texto infame me ha tranquilizado. Que a uno le garanticen la vida, y además sin problemas, 'pas mal, pas mal'. Pero, obviamente, la vida a la que se refiere el nacionalismo perdonavidas es la vida del holandés o del húngaro. Una estupenda vida de extranjero. La vida de extranjero es agradabilísima. Su mirada es, con mucha frecuencia, más penetrante y veraz que la de los autóctonos. La extranjería, sobre todo en lugares donde son más ricos que tú, es una cíclica aspiración del hombre hecho y derecho. Pero requiere de una condición: ser elegida. No en vano advierte una frase española sobre la grave incomodidad de que a uno le den el pasaporte. Como en el caso del 'ser catalán', tampoco sé con precisión lo que significa 'ser español'. Pero el rasgo que yo más aprecio y que me parece inequívoco es esa voluntad de vivir juntos los distintos. España es una relación. Una trama de afectos, como acertó a escribir, con agudeza y belleza indiscutibles, el periodista Enric Juliana. El rasgo más específico del proyecto secesionista es acabar con esa obstinada voluntad de convivencia. De ahí que el presidente de la Generalidad sea el accionista principal de una siniestra fábrica de extranjería. Y de ahí que ni la moral ni la democracia deban someterse a su proyecto.

El PP se da cuenta ahora del papel de TV3
EDITORIAL Libertad Digital  8 Septiembre  2015

La televisión pública catalana ha sido, desde su creación, una maquinaria de propaganda en manos de los nacionalistas. Es lo que suele ocurrir con los medios de comunicación que dependen del poder político, pero en el caso de TV3 es obligado reconocer que su sometimiento a los dictados del Gobierno autonómico no tiene parangón en ningún otro lugar de España.

Con motivo de la celebración del Día de Cataluña, el próximo 11 de septiembre, TV3 está inmersa en una vorágine de preparativos en colaboración con las entidades que impulsan la intentona secesionista. Sin embargo, la coincidencia interesada de esta festividad con el inicio de la campaña electoral para las autonómicas del 27-S puede dar al traste con las intenciones de los separatistas, dispuestos a hacer, una vez más, un uso abusivo de la televisión pública regional en su exclusivo beneficio.

Acierta el PP al denunciar ante la Junta Electoral el propósito de TV3 de convertir la retransmisión de la Diada en un acto de apoyo masivo a la intentona secesionista. El plan de los rectores de la cadena, consistente en retransmitir durante varias horas el aquelarre antiespañol con un despliegue de medios sin precedentes, sería un grave atentado a la legislación electoral, que prohíbe expresamente la utilización de los medios públicos para hacer campaña como pretende la coalición impulsada por Convergencia y Esquerra. Es de esperar que la Junta Electoral cumpla su cometido y evite el abuso escandaloso que planean los separatistas con un medio que debe estar al servicio de todos los ciudadanos, no sólo de los que comparten su proyecto delirante.

Ahora bien, el Partido Popular ha tenido durante cuatro años la oportunidad de actuar contra un medio que es el ejemplo más acusado del despilfarro de fondos públicos. Para ello, el Gobierno de Mariano Rajoy no tenía más que haber aplicado los principios establecidos en la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que permite al Ejecutivo central tomar decisiones sobre las finanzas autonómicas en caso de flagrantes incumplimientos en sus compromisos de déficit, como ha acreditado la Generalidad de Cataluña año tras año. Rajoy mira para otro lado mientras el Gobierno regional catalán, al borde de la quiebra técnica si no fuera por la ayuda estatal, sigue manteniendo nada menos que cinco canales de televisión dedicados día y noche a la agitación antiespañola.

Bien está que el PP reaccione ante un abuso flagrante en vísperas electorales. Mejor aún sería que el Gobierno de España pusiera fin al uso escandaloso de un medio público para atacar a España con dinero, para mayor escarnio, de todos los españoles.

Los andaluces son el problema
Santiago Navajas www.vozpopuli.com 8 Septiembre  2015

En cenáculos de alto postín en Barcelona, del Dos palillos a Tickets, he escuchado a catalanistas de clase media-alta, de los abonados al menú de degustación de Adrià y a la tribuna del Barça de Messi, despreciar a andaluces y extremeños aplicándoles un estereotipo sacado de la Ley de vagos y maleantes o las comedias de los hermanos Quintero. El catalanismo, al fin y al cabo una de las infinitas variantes de la xenofobia, se nutre de dos mitos del resentimiento: el odio hacia Castilla y el desdén a Andalucía.

Ahora que suenan tambores de reforma (o revolución) constitucional, los catalanistas amenazan con la ruptura o, en su defecto, configurar una España absolutamente asimétrica en la que se reconozca la cuadratura del círculo de la “nación de naciones”, una versión de la teológica Santísima Trinidad pero en versión título VIII de la Constitución que reconociese que España está formada por Cataluña, el País Vasco y “Ancha es Castilla”: cuando un catalanista dice “Estado” piensa en su fuero interno que fuera de su territorio todo se define por el “castellano” y de ahí el tabú de denominar al idioma común como “español”.

Dicha aspiración catalanista no ha encontrado nunca oposición más intensa -intelectual, emocional y política- que en Andalucía, donde corren con fuerza las gotas de sangre jacobina que sentía en sus adentros el sevillano Antonio Machado. En Madrid y alrededores castellanos, sin embargo, la retórica catalanista contra los “vagos del sur” está calando, al tiempo que se llenan los oídos con loas a Madrid, pero no como “rompeolas de todas las Españas” -que decía el madrileño de nacimiento, pero educado en Málaga, Ortega y Gasset - sino como sostenedor financiero del chiringuito estatal, asumiendo la dialéctica del victimismo y las balanzas fiscales tan querido a los nacionalistas en Cataluña.

Pero si hay un nombre que concentra la animadversión del catalanismo ese es el sevillano Manuel Clavero Arévalo, profesor de Derecho tanto de Adolfo Suárez como de Felipe González, autor del desarrollo autonómico según el criterio del “café para todos” que consagró el espíritu de la simetría entre comunidades en lugar de la aspiración clasista de los catalanistas por el apartheid en España, que llevan a cabo de manera impune dentro de Cataluña, discriminando negativamente a aquellos que no se someten como corderos al “waterboarding” de la inmersión lingüística o a los dogmas culturales del nacionalismo étnico.

De ahí las reticencias del PSC a que Susana Díaz interviniese en la campaña electoral. Finalmente lo hará pero de manera inmediata los socialistas andaluces han señalado, en primer lugar, su distanciamiento de un Felipe González abducido también por la ideología de la “nación catalana”, y posteriormente recordando que la Declaración de Granada de su partido sobre una posible reforma constitucional dice “sí a las singularidades, la pluralidad, la diversidad y la igualdad de todos los españoles”. Es decir, se pone el acento en “los españoles”, individuos de carne y hueso en lugar de comunidades. En segundo lugar, lo relevante desde el punto de vista político es la igualdad, a partir de la cual se podrá ser todo lo diverso que se quiera, de los caganers al flamenco, pero respetando un común denominador.

Una reforma constitucional actual debería tener en su frontispicio lo que advirtió el presidente de la Junta de Andalucía, José Rodríguez de la Borbolla: “No aceptamos privilegios y ponemos las bases de un federalismo que España debe acabar de desarrollar”. Ese federalismo encuentra hoy su mejor (¿única?) versión entre los Ciudadanos de Albert Rivera, que de la mano de Francesc de Carreras y Francisco Sosa Wagner preparan una Constitución 2.0 que no trate de reinventar España, ni jugar a experimentos que sólo deben hacerse con cava, sino que, sabedores de los límites de la realidad y de los peligros de los efectos colaterales, busquen mejorar lo ya existente -de una reforma de la ley electoral a una eliminación de capas administrativas superfluas pasando por un blindaje de las instituciones supuestamente independientes- o reconducir dentro de los parámetros constitucionales el caos administrativo y la propagación del rencor y la ignorancia que se ha producido debido a la descentralización autonómica en sanidad y educación. El “café para todos” de Clavero hay que actualizarlo de manera tal que sea “Nespresso para todos” y que luego cada cual se compre las cápsulas originales o las de Mercadona, las descafeinadas o las más exóticas, según su gustos y, ¡ay!, presupuestos.

Jordi Pujol escribió aquello de que “El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido.” No hay constancia, que se sepa, de lo que piensa del “hombre suizo”, ese dechado de virtudes confederadas y financieras, pero me apuesto el contenido de mi cuenta helvética a que su opinión es mucho más positiva. Pero a la hora de la verdad, Pujol y sus hijos (renegados) políticos se encontrarán con que los andaluces somos el problema para su visión xenófoba de la realidad española y, en paralelo, la solución para una España federal, simétrica, democrática y eficiente, dada la caracterización profunda de España según el molde de lo andaluz, una visión tan profunda en lo cultural como original en lo político, donde se acuñó el término liberalismo para aunar tanto la libertad como la igualdad, esas que pisotean un día sí y otro también, en nombre de la superioridad genética y el esnobismo fiscal, los catalanistas.

Carta a los gobiernos (presentes y futuros) sobre educación
José Antonio Marina El Confidencial  8 Septiembre  2015

Antes de las vacaciones escribí en esta sección una carta al nuevo Ministro de Educación. Tanto él como el Secretario de Estado me llamaron por teléfono para acusar recibo de ella, lo que, al menos, supone un notable cambio de actitud. Esta carta va dirigida al resto del Gobierno de la nación, y también a los de las Comunidades. La razón es que, en este momento de la historia, el tema educativo va más allá de las competencias estrictas del ministerio del ramo. Él debe encargarse del sistema “escolar”, es decir, de la enseñanza formal, que se mueve dentro de otro sistema omniabarcante, que es el “sistema educativo”. Lo componen todos los agentes sociales que influyen en la formación de los ciudadanos.

Desde hace algunos años, la nueva pedagogía insiste en la importancia educativa del entorno. En su apasionante libro El punto clave (Punto de Lectura), Malcolm Gladwell señala “el poder de los contextos” como uno de los grandes agentes del cambio. Tiene razón al afirmar que “las personas son mucho más sensibles a su entorno de lo que pueda parecer”. Si cambiamos el entorno educativo de la escuela, cambiará tambien la escuela. Y viceversa.

Repetimos sin parar que hemos entrado en la era del conocimiento, pero desde el punto de vista práctico donde hemos entrado es en la “sociedad del aprendizaje”. El presidente Clinton lanzó la idea y recomiendo a los miembros del gobierno que lean el grueso y reciente libro de Joseph Stiglitz Creating a Learning Society, o el documento del Departamento de Educación de Gran Bretaña titulado solemnemente The Learning Age, a renaissance for a new Britain o el libro dirigido por Michael Kuhn New Society Models for a New Millenium. The Learning society in Europe and beyond. Las sociedades deben aprender, o resignarse a fracasar.

Aprender es el recurso de la inteligencia para sobrevivir y progresar en un entorno cambiante. Cuando esos cambios eran lentos, una etapa breve de formación servía para toda la vida. Pero nos encontramos inmersos en un cambio acelerado, lo que exige aprender continuamente, velozmente, a lo largo de toda la vida. La alternativa es quedarse marginado. Por eso estamos asistiendo a una “espectacular revolución del aprendizaje” (Michael Fullan), a una learning explosion (Franklin Covey).

Las grandes empresas tecnológicas –IBM, Samsung, Microsoft, Google, Cisco, Apple- quieren convertirse en las potencias educadoras mundiales. El poderoso grupo Pearson ha vendido la mitad de The Economist para invertir lo obtenido en educación, un sector del que es líder mundial. Su presidente ejecutivo, John Fallon, ha comentado: “El mundo de la educación está cambiando rápidamente y vemos una gran oportunidad para hacer crecer nuestro negocio a través de un acceso a la educación de alta calidad en el mundo. Pearson se concentra ahora al 100% en nuestra estrategia global educativa”.

En busca de la fórmula mágica
Todos los gobiernos ponen sus esperanzas económicas en una fórmula mágica: Progreso económico = Investigación + Desarrollo + Innovación. Les aconsejo que no lo hagan, a no ser que crean en el poder de las jaculatorias. Dicho así, parece como si esas tres actividades surgieran de la nada, pero no es verdad. Todas están afectadas por un factor común, la A de “aprendizaje”. Hay que aprender a investigar, a gestionar el desarrollo, a innovar. La formula correcta es: Progreso económico = A (I+D+i).

España perdió el tren de la Ilustración y el de la industrialización. ¿Va a perder también el de la sociedad del aprendizaje? Todos vamos a tener que aprender continuamente para no quedar obsoletos. Las empresas gastan cantidades ingentes de dinero para convertirse en learning organizations. ¡Ojalá el Estado gastara en formar a sus docentes la décima parte de lo que las empresas invierten en formar a sus empleados! Y no sólo a sus docentes, sino a toda la administración pública. El aprendizaje a lo largo de toda la vida es imprescindible, pero ¿quién se preocupa de ello? El escándalo de los fondos dedicados a formación ha sido posible, además de por la deshonestidad de mucha gente, porque nadie pensó que había que evaluar los resultados. La formación era un trámite.

Impulsar una “sociedad del aprendizaje” como medio imprescindible de alcanzar una “sociedad del conocimiento” es tarea de todo el gobierno, no solo del Ministerio de Educación. Lo primero que tiene que comprender es que el dinero empleado en educación es inversión. Recomendaría a todos los miembros de los distintos gobiernos que leyeran los trabajos de de James Heckman, premio Nobel de economía, o de los economistas Hanushek, Machi y Woesman.

Pondré un ejemplo fácil de comprender. Llevamos decenios quejándonos del fracaso de la Formación Profesional. La LOMCE ha elegido el modelo alemán de Formación Dual. Pero este modelo exige la cooperación de muchas instancias, también en el Gobierno. Por de pronto, los ministerios de Hacienda, Economía, Industria, Trabajo, Asuntos Exteriores. Y el de Educación, por supuesto. Volvamos a la escuela. Todas las investigaciones que tenemos sobre las reformas que han tenido éxito señalan una serie de medidas imprescindibles: la formación de los docentes, la calidad de los directores, las redes sociales de apoyo a la escuela, la ayuda de los servicios sociales a las familias en riesgo educativo, la implicación de los ayuntamientos (a pesar de que en España no tienen competencias educativas), la colaboración del sistema de salud. Por ejemplo, el catedrático de Psiquiatría Miquel Casas, del hospital Vall d’Hebron, ha dirigido un estudio en escuelas catalanas que ha mostrado que el 20% de los alumnos tiene problemas de aprendizaje o psicopatológicos. El número es parecido al que se detecta en otros países, la diferencia es que en España no se tratan adecuadamente. Hacerlo, dice Casas, produciría una mejora espectacular de nuestras aulas.

En mi carta al ministro de Educación le proponía un Objetivo Cinco Años. Con el presupuesto que teníamos (5% del PIB) podemos tener un sistema escolar de alto rendimiento en el plazo de cinco años. Esta carta pretende convencer al resto del gobierno –y de los gobiernos autonómicos– de que tienen que colaborar para conseguirlo. Estoy seguro de que todos los ministros o consejeros están convencidos de que tienen que saber algo de economía o algo de leyes. Pues bien: tienen que saber bastante de educación, porque es la única manera de poder navegar con éxito en un mundo cambiante. Por cierto, también los políticos tienen que aprender. Henry Kissinger –a quien la experiencia le había retorcido el colmillo– decía que los presidentes de EEUU nunca aprendían nada mientras estaban en el cargo. Salían de él con el mismo “capital cognitivo” con que entraban. Espero que no sea verdad.

Daniel Innerarity, el politólogo español que a mi juicio ha comprendido mejor la relevancia política del conocimiento, ha escrito que la labor de gobierno “debe pasar de un estilo normativo a otro cognitivo, es decir, de una actitud ideológica a una disposición al aprendizaje”. “La principal función del gobierno en una sociedad del conocimiento consiste precisamente en establecer las condiciones de posibilidad de la inteligencia colectiva”, “organizar el aprendizaje colectivo y elevar programáticamente sus mecanismos de autoconservación y su capacidad de aprender “ (La democracia del conocimiento). El gobierno también tiene que ir al cole.

El movimiento se demuestra andando. Por eso también nosotros, los docentes, necesitamos aprender. Más que nadie. Esta sección de El Confidencial quiere colaborar a la creación de la sociedad del aprendizaje, proporcionando la mejor información disponible sobre ella. Espero que sea útil también a los gobiernos presentes y futuros.

Casi 500.000 inmigrantes han llegado a Europa este verano
Un documento del autodenominado Estado Islámico reconoce la importancia de utilizar los “circuitos de la inmigración” existentes en Libia para infiltrarse en Europa
www.latribunadelpaisvasco.com  8 Septiembre  2015

El pasado 23 de enero, un destacado miembro del autodenominado Estado Islámico (EI), la organización terrorista islamista que actualmente controla grandes zonas de Irak y Siria, hizo público un ensayo titulado “Libia. Una puerta estratégica para el Estado Islámico” en el que analizaba las razones por las que este país destrozado y sumido en el caos tras la muerte de Muamar Gadafi representaba un elemento estratégico de primer orden para los partidarios de la yihad.

Concretamente, el documento identifica cuatro áreas que convierten a Libia en un territorio indispensable para el EI:

• Geopolíticamente, es un territorio magnífico donde reclutar nuevos “combatientes” y en el que poner en marcha nuevas estrategias de propaganda.

• El líder del EI insiste en que, desde un punto de vista estratégico, Libia tiene un potencial extraordinario para aliviar la presión económica, logística y militar que los terroristas del Estado Islámico sufren en Siria e Irak.

• Dada la proximidad de Libia al sur de Europa, el texto explica con detalle cómo la explotación de los circuitos de inmigración ilegal desde el norte de África tiene un inmenso valor táctico para el EI, ya que le permite infiltrarse en las principales ciudades europeas e interrumpir algunas de las principales líneas marítimas de comunicación entre Europa y África.

• El autor del ensayo también asegura que es tal la cantidad de armas que circulan por Libia, y la facilidad de adquisición de éstas, que desde este país el EI podría expandirse con relativa comodidad a todo el Magreb y África Occidental con facilidad.

Quilliam Foundation, un centro de investigación británico que trabaja para impedir la expansión del radicalismo y de los extremismos en el mundo, se ha encargado de traducir y analizar el documento del EI. El director de este “think tank”, Haras Rafiq, explica que indefectiblemente “la comunidad internacional debe actuar para proporcionar estabilidad a Libia antes de que este país pase a convertirse en una nueva Siria, que es lo que está buscando el Estado Islámico, pero también otras organizaciones yihadistas de esta región”.

Hay que recordar que, a lo largo de este verano, casi 500.000 inmigrantes han llegado a Europa desde países como Siria, Irak, Afganistán o Libia. Y una llamativa coincidencia. Hace aproximadamente dos años, el presidente sirio Bashar al-Asad anunciaba a través del canal de Twitter oficial de su gobierno, lo siguiente: “El terrorismo no se quedará aquí (en Siria). Se exportará a través de la inmigración ilegal hacia Europa”.


******************* Sección "bilingüe" ***********************
La España desvertebrada
Ernesto Ladrón de Guevara TBN  8 Septiembre  2015

Es lamentable que la misma España que veía Ortega y Gassset a través de su obra “La España invertebrada” siga en la misma situación o más agravada, en el siglo XXI, casi un siglo después de ser escrita.

España tiene muchos problemas, pero los más graves son los de la desvertebración, la insolidaridad interterritorial y política, la descomposición del Estado de Derecho y Social y la partitocracia endogámica incapaz de formular proyectos con una perspectiva superior al año, y sin visión de servicio al bien común.

Hace unos días, el Partido Popular presentó por la vía de urgencia una reforma de la Ley Orgánica que regula el Tribunal Constitucional. Es verdad que es una reforma tardía, quizás oportunista, con intenciones electorales, pero a mí, como ciudadano español que desea con anhelo que se resuelva la desvertebración y la anomia política de quienes debieran proteger al Estado de Derecho, no solamente cumplirlo, me importa una higa que el PP se beneficie de esta iniciativa. Lo que me interesa es que, aunque de forma tardía, o incluso chapucera, se adopten medidas que impidan la transgresión impúdica e impune de las leyes y las sentencias judiciales por quienes auspician un proceso independentista en Cataluña.

¿Qué puede importarme a mí, que me he jugado el tipo en el País Vasco en defensa de la Constitución, hasta el punto de llevar durante diez largos años escoltas que impidieron que ETA y sus secuaces me asesinaran, que se beneficie electoralmente el PP con una medida que afronta la indecente zancadilla permanente al Estado de Derecho, por un gobierno corrupto y de corruptos en Cataluña? Yo lo que deseo es que se pongan en marcha medidas expeditivas, que, incluso, lleven a la cárcel a quienes promueven el incumplimiento de las leyes, la ruptura de España, la voladura del Estado Constitucional, la pobreza económica, la salida de la Unión Europea y la castración de la identidad de millones de catalanes que se sienten igualmente catalanes que españoles. Que pierda la condición de presidente de esa Comunidad Autónoma quien, vulnerando las sentencias del Tribunal Constitucional y del Supremo y la letra y el espíritu de la Constitución, promueva, lidere y desarrolle acciones para la independencia de Cataluña, pervirtiendo el sentido y el objeto de una convocatoria electoral para renovar el gobierno de la Generalitat, propugnando de forma descarada e indisimulada un proceso plebiscitario que es, en el fondo, un referéndum sobre un plan secesionista. Esto es totalmente inaceptable, desde el fondo y la forma, y este tipo de actuaciones delictivas no debe quedar impune. Eso es lo que a mí como ciudadano me importa realmente, no la oportunidad o no de este impulso legislativo planteado por el partido de Rajoy.

Por eso me indigna la postura de los partidos llamados constitucionalistas.

Me indigna la postura del PSOE que conspira con grado de continuidad para hacerse con el poder de forma ilegítima, pues ilegítimo es, por ejemplo, que ciudades donde ha ganado con amplia mayoría el Partido Popular sean gobernadas por partidos que han quedado a bastante distancia en votos de ese partido. Ese es el caso de mi ciudad, Vitoria, donde habiendo obtenido el triunfo en las urnas el Partido Popular, se ha desplazado al que fue el alcalde de ese Partido, Javier Maroto, habiendo sido sustituido por el tercer partido en orden de representación, el PNV, con casi la mitad de escaños consistoriales que los del Partido Popular. Me indigna porque el PSOE nunca mira el interés de los españoles sino su propio interés, pactando aunque sea con el diablo con tal de arrinconar al Partido Popular, incumpliendo su obligación de velar por los intereses generales formulando pactos de Estado con el otro principal partido, el PP. No es capaz ni tan siquiera de ponerse de acuerdo para crear los instrumentos legales que aseguren la pervivencia de nuestra Constitución y la vigencia del Estado de Derecho, persiguiendo el desacato y la traición que lleva a Cataluña y al resto de los españoles a la irrelevancia política en el concierto de naciones, y que profundiza la grave situación política, económica y social de los catalanes. Importantes personalidades del ámbito internacional exigen al Gobierno español que no permita la secesión, advirtiendo que Cataluña quedará fuera del euro y saldrá de la Comunidad Europea. El Estado debe impedir este desafuero, porque, no lo olvidemos, sus representantes han jurado o prometido cumplir y hacer cumplir las leyes.

Me indigna el partido donde yo he militado durante unos meses, Ciudadanos C’s, pues es este partido, precisamente, el más interesado en que el Estado articule procesos legislativos que castiguen este tipo de conductas que liquidan los derechos políticos de la mayor parte de los ciudadanos catalanes que no quieren irse de España, de Europa, y perder su condición de partícipes de varias identidades a la vez, con la destrucción de sus derechos constitucionales. Francamente no entiendo la oposición de C’s a esta reforma jurídica que posibilita al Tribunal Constitucional hacer efectivas sus sentencias.

Del resto de los partidos prefiero no hablar, pues para mí resultan irrelevantes. No aportan nada que tenga sustancia, más allá de la prédica demagógica o populista.

La singularidad de Sánchez y González.
Vicente A. C. M. Periodista Digital  8 Septiembre  2015

El PSOE vuelve a ser el mayor felón que España ha sufrido desde que es un país moderno. Su socialismo no solo es fingido sino que además es cínico, oportunista y acomodaticio al momento. Su actual líder, un exaltado y vacío de ideología, Pedro Sánchez, no duda en renegar del principio universal de la igualdad y solidaridad, para abrazar sin pudor y sin vergüenza alguna la discriminación por razón de la lengua y de la cultura como hechos diferenciadores suficientes para establecer el concepto de “singularidad” y de privilegios. Pedro Sánchez junto a un reconvertido González, han iniciado la campaña de “Junts pel si” sumándose a las tesis secesionistas y declarándose más catalanistas que nadie y entusiastas de reconocer la singularidad de Cataluña sobre el resto de territorios que conforman España. O lo que es lo mismo, que los españoles sean clasificados como de primera, segunda o tercera en función de su pedigrí y singularidad. Para mí esa inaceptable, vergonzosa y miserable postura solo se puede calificar como Traición. Nadie que se manifieste así puede seguir siendo llamado español.

Solo el mezquino cálculo electoral, y la falta absoluta de escrúpulos puede llevar a estos personajes a renegar de lo que son los principios básicos de la democracia y de la Constitución de España que no admite ni discusión ni interpretación en algo tan esencial como es la igualdad de todos los españoles ante la Ley. Nadie puede ser beneficiado solo por razón de su peculiar acervo cultural. La lengua oficial de España es el español y solo se reconocen a nivel autonómico algunas otras lenguas que pueden ser usadas en esos territorios junto al español, lengua vehicular de todos los españoles. Así que querer atender a una singularidad y premiarla con distinciones políticas y económicas o de relación con el resto del Estado, es completamente inaceptable.

Tengo la esperanza de que en el PSOE aún existen voces y dirigentes que no comparten lo que estos dos líderes intentan imponer a su partido. No creo que alguien que defiende la Unidad de España admita sin más- y mucho menos con el desafío de Mas- que existan territorios claramente favorecidos por la simple razón de haber realizado un chantaje continuado y amenazas de secesión. Simplemente creo que Pdreo Sánchez y Felipe González han perdido cualquier decoro político y que no les importa nada con tal de demostrar su oposición frontal a la política del PP que, aunque tarde mal y nunca, se quiere basar en aplicar la legalidad.

Si la postura de Sánchez y González es la oficial del PSOE, creo que deberían hacerlo público para que toda España y todos los españoles sepan hasta dónde están dispuestos a llegar con tal de lograr el poder. No hablamos ya de un Frente Popular de izquierdas, sino de un Frente contra el PP alineándose con el secesionismo, con aquellos que quieren fracturar España. El PSOE debe asumir este cambio radical político y renunciar públicamente a una Constitución que ni respeta ni acata y que desprecia desde el mismo momento en que admite la desigualdad entre españoles y entre territorios de una forma discrecional y mezquina.

Para mí, Pedro Sánchez ha quedado totalmente inhabilitado y descalificado para seguir siendo candidato a ser Presidente del Gobierno de España. Nadie que propugne la discriminación por razón de su origen puede ser aceptado como líder de ningún partido que se considere democrático. Creo que los socialistas que sinceramente defienden los principios de la social democracia no pueden verse representados por personajes de ese cariz como Pedro Sánchez y Felipe González, cuya firmeza de convicciones deja mucho que desear por no decir que es inexistente.

Los propagandistas de la TV3 pueden descansar por un día
Guillermo Dupuy Libertad Digital  8 Septiembre  2015

A nadie debería extrañar que los nacionalistas utilicen TV3 y la Diada de forma electoralista. Siempre lo han hecho y ahora que reivindican y promocionan abiertamente la secesión de Cataluña no iban a ser menos. El hecho de que los convocantes de la "manifestación cívica" –la ANC y Omnium Cultural– tengan, a su vez, una participación expresa en la plataforma electoral Junts pel Sí convierte, ciertamente, la retransmisión en un acto de partido. Pero ¿qué es la TV3 sino una televisión de partido y uno de los instrumentos más eficaces del denominado "proceso de construcción nacional"?

Para subrayar el uso de la televisión pública, todos los días del año, a favor del ilegal y, al mismo tiempo, institucional proceso de ruptura que se vive en Cataluña no hace falta ver la denuncia que, contra su falta de imparcialidad, presentó el Colegio de Periodistas de Cataluña. Basta leer lo que decía el propio programa presupuestario de medios de comunicación social, adscrito a la Presidencia de la Generalidad, para justificar que en 2014 no sólo no se redujeran sino que aumentaran las subvenciones a la televisión regional: junto a las siempre recurrentes excusas en defensa de la lengua, se señalaba:

El Gobierno apuesta por que Cataluña disponga de unos medios públicos más potentes, que ya tenemos y que conviene preservar, ya que son uno de los símbolos más destacados por su papel principal en el desarrollo de la recuperación de nuestro autogobierno y en el proceso de construcción nacional.

Ciertamente, vistos los miles de millones de euros que, aun en medio de la crisis y de la supuesta lucha contra el déficit, se han destinado a la Televisión de Cataluña, no se puede acusar a la Generalidad de haber escatimado recursos a este decisivo instrumento propagandístico de la causa secesionista. Bien es cierto que esto ha sido posible, indirecta pero decisivamente, gracias a la vista gorda del Gobierno de Rajoy ante los incumplimientos de los topes de déficit autonómicos señalados en su propia Ley de Estabilidad Presupuestaria, así como a su privilegiada financiación a cargo de los Fondos de Liquidez Autonómica.

Por otra parte, no menos adscrito a la causa secesionista está un organismo público como el Consejo Asesor para la Transición Nacional, también adscrito a la Presidencia de la Generalidad, cuyas ilegales pretensiones secesionistas no disimula ni en el nombre. ¿Acaso no fue su presidente, Carles Viver Pi-Sunyer, el que, hace unos días, presentaba la hoja de ruta de Junts pel Sí hacia la independencia?

Podríamos seguir con otras incipientes y no menos ilegales estructuras de Estado, que ya se financian con el dinero del contribuyente; pero baste decir que los propagandistas de la causa separatista bien pueden tomarse un día de descanso en el caso de que prospere –si es que prospera– el recurso presentado por el PP ante la Junta Electoral Central contra la retransmisión de la manifestación de la Diada. Sobre todo si tenemos en cuenta los muchos días de descanso que se toma nuestra casi siempre dormida España constitucional.

Felipe González juega con cartas marcadas
No puede dar lecciones de decencia, recuerden los GAL
Rafa Esteve-Casanova www.diariosigloxxi.com  8 Septiembre  2015

Cuando en octubre del 1982 el PSOE ganó las elecciones generales las calles de España vivieron una explosión de alegría por parte de gentes que llevaban años esperando un momento como aquel. La victoria electoral de aquel joven abogado laboralista sevillano y su “clan de la tortilla” llenó de esperanza a quienes habían esperado durante largos años oprimidos por la cruel bota militar de la dictadura franquista la toma del poder por las fuerzas de la izquierda. Hubo lloros y banderas rojas por las calles de pueblos y ciudades, pero el paso del tiempo se encargó de mostrarnos la cara más dura de la realidad, no se puede dejar de reconocer que se dieron pasos adelante en algunos temas, como en una parte de los derechos civiles, pero aquella Constitución pactada en 1978 por todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria bajo la amenaza de los sables de los milicos había nacido muerta y constreñía a una parte de los ciudadanos españoles, tal y como sigue haciéndolo en estos momentos de la historia.

Recuerdo que la prensa americana en un reportaje calificó al gobierno socialista como “jóvenes nacionalistas”. Nadie dio importancia en aquellos momentos a esta calificación, pero con el tiempo ellos mismos fueron destapándose demostrando su filiación nacionalista, eran y son nacionalistas españoles y a los hechos me remito. En el País Valencià borraron toda seña de nacionalismo valencianista que pudiera haber, se plegaron ante todas las exigencias de la derecha más españolista de España e incluso intentaron hacer desaparecer de sus siglas la P y la V de País Valencià y en Catalunya en estos momentos del antiguo PSC tan sólo quedan despojos.

Ahora, ante las próximas elecciones catalanas del 27-S, han decidido sacar a la luz al “tótem” máximo de la tribu de la rosa marchita y el puño abierto, y el “sencillo ciudadano” Felipe González, que ha pasado de la chaqueta de pana de cuando era simplemente el clandestino “Isidoro” de Suresnes a vivir en la elitista zona del barrio de Salamanca madrileño, después de dimitir del Consejo de Administración de Gas Natural, donde, por aburrirse, ha estado algunos años cobrando 126.500 euros anuales, se ha lanzado al ruedo desde la primera del País para dar consejos a la ciudadanía de Catalunya al tiempo que les advertía del peligro de querer decidir democráticamente su futuro y lo que quieren ser, e insultándoles comparando la situación catalana con el nazismo y el fascismo de Alemania e Italia olvidando, no sé si deliberadamente, que quien tuvo amores y veleidades con estas dos naciones en los años 30 fue la España de Franco.

No puede dar lecciones de democracia, yo al menos no las acepto, quien amparó, al menos lo hizo su Gobierno, a una cuadrilla de asesinos, entre ellos varios policías y guardias civiles des del cuartel de Intxaurrondo incitándoles a tomarse la justicia por su mano y atacando, en más de una ocasión, a gentes que nada tenían que ver con el mundo de ETA. No puede dar lecciones de democracia, no son aceptables, quien acompañó hasta la puerta de la cárcel, mostrando públicamente su apoyo, a José Barrionuevo, su Ministro del Interior y a Rafael Vera, alto cargo de ese Ministerio, condenados a varios años de cárcel por conocer la existencia de los asesinos del GAL y amparar sus correrías. No, señor González, no puede ir impartiendo lecciones de democracia contra quienes lo único que quieren es, una cosa tan sencilla y democrática, votar para decidir su futuro y si la mayoría así lo decide tener con España una relación entre iguales y de respeto mutuo. Hasta ahora los gobiernos de España, especialmente los del Partido Popular, han tratado a los ciudadanos como súbditos y los súbditos se han cansado y, como cantaba Ovidi Montllor “ja no ens alimenten moies, ja volem el pà sencer” (Ya no nos alimentan moyas, ya queremos el pan entero). Un pan que los ciudadanos catalanes están dispuestos a repartir solidariamente, como vienen haciendo desde hace años, con quien lo necesite, pero quieren ser ellos mismos quienes lo repartan.

Terrorismo
Dignidad y Justicia se querellará en Argentina contra HB y 19 etarras por delitos de lesa humanidad
ÁNGELES ESCRIVÁ Madrid El Mundo  8 Septiembre  2015

Pretende subsanar la negativa de la Audiencia Nacional a extender los indicios de delito de lesa humanidad a los atentados perpetrados antes de 2004
Tiene previsto presentar un escrito de 300 páginas a finales de ésta semana en virtud del principio de justicia universal
En el listado, 22 dirigentes de HB en 1994 como Rufi Etxeberria o el parlamentario navarro Adolfo Araiz

Los representantes legales de la Asociación Dignidad y Justicia presentarán a finales de esta semana una querella ante los tribunales argentinos solicitando que éstos actúen contra 22 miembros de la Mesa Nacional de Herri Batasuna y 19 dirigentes de ETA por su presunta participación en delitos de lesa humanidad desde 1994 hasta 2004, en virtud del principio de justicia universal.

Dignidad y Justicia tiene previsto aportar, en un escrito de 300 páginas al que ha tenido acceso EL MUNDO, dos datos representativos para fundamentar su solicitud ante los jueces argentinos: la aprobación de la ponencia Oldartzen por parte de la Mesa Nacional de Batasuna en 1994; y los asesinatos "selectivos" y sin resolver de los concejales del PP Francisco Zamarreño y José Luis Caso consecuencia y confirmación, entre otros muchos, de las directrices de esa decisión de HB.

La ponencia Oldartzen es un escrito atribuido al dirigente Rufi Etxeberria en el que la coalición proetarra apostaba por la que denominó "socialización del sufrimiento", es decir, por la extensión de los atentados contra las Fuerzas de Seguridad y el Ejército a otros sectores como los formados por políticos, empresarios o periodistas, de forma generalizada, para que éstos presionasen al Estado en favor de una negociación que satisficiese a la banda terrorista. Las circunstancias de Zamarreño y Caso han sido elegidas porque resultaron ser especialmente gravosas y representativas de la situación de terror creada por ETA: Caso fue asesinado por la organización terrorista cuando decidió sustituir a Zamarreño en su puesto de concejal inmediatamente después de que a éste lo hubiesen asesinado.

A los integrantes de la Mesa Nacional de Batasuna de aquellas fechas -entre los que se cita desde Tasio Erkizia hasta el propio Exteberria o a Adolfo Araiz, actual portavoz de Euskal Herria Bildu en el Parlamento Navarro-, Dignidad y Justicia les acusa de ser "inductores" y "colaboradores" de la política de "asesinatos selectivos y actos de persecución" ejecutados por los miembros de ETA. A los dirigentes de la organización terrorista hasta 2004 -desde Iñaki de Rentería hasta Aitzol Iriondo-, los querellantes les atribuyen la «responsabilidad por el mando» del delito de lesa humanidad.

La Asociación encabezada por Daniel Portero tiene previsto presentar la "querella en súplica de amparo judicial ante los tribunales de la República Argentina", ante la "imposibilidad de enjuiciamiento en España" de 377 asesinatos sin resolver, tal y como se desprende de la decisión adoptada en julio por el titular del juzgado número 3 de la Audiencia Nacional. Efectivamente la Fiscalía y los magistrados del citado tribunal han venido declarando en sus últimas consideraciones que hay indicios de lesa humanidad en las acciones de ETA pero los han limitado a aquellos actos cometidos a partir de octubre de 2004, que es cuando éste delito fue incorporado y entró en vigor en el Código Penal español.

Los querellantes argumentan que el derecho internacional, según demuestra la jurisprudencia de diferentes tribunales penales internacionales, no atiende a este tipo de limitaciones con delitos de tanta importancia. En esta convicción, los representantes de Dignidad y Justicia aseguran que el recurso que presentaron en la Audiencia Nacional "no va a resolver si los crímenes cometidos por ETA antes de 2004 van a ser enjuiciados si no que va a resolver dónde van a serlo. Si los tribunales españoles se negasen a investigar, la misma resolución habilitará automáticamente la entrada de la justicia universal argentina". "A la organización terrorista y a Herri Batasuna se les va a enjuiciar sí o sí", aseguran.

Dignidad y Justicia asegura en su querella que acude a los tribunales argentinos porque "la Carta Magna Argentina es, de entre el concierto de naciones, una de las que más genuinamente reconoce desde sus mismo orígenes el principio de justicia universal y la jurisdicción de los tribunales argentinos sobre las peores formas de crímenes internacionales cometidos en terceros estados".

La Asociación explica a los jueces el ejemplo de Zamarreño y Caso pero también detalla dentro del apartado de los hechos a las «decenas de miles de seres humanos forzados a huir del País Vasco -desplazados internos, según la ONU», que cifra entre 60.000 y 200.000-. Cita a cada uno de los muertos y sostiene con todo tipo de detalles los "cientos de asesinatos selectivos y matanzas indiscriminadas" perpetradas por ETA "hasta alcanzar las 858 víctimas mortales, de los que 377 permanecen sin resolver".

Además de aportar de forma exhaustiva toda la jurisprudencia que demostraría que la Audiencia Nacional se ha quedado corta en la consideración temporal de los "indicios racionales que apuntan a la perpetración de crímenes de lesa humanidad por parte de ETA", la dirección letrada de Dignidad y Justicia, encabezada por el letrado Miguel Ángel Rodríguez, recuerda que desde 1996, los tribunales españoles han ejercido activamente la jurisdicción universal en relación con crímenes de lesa humanidad y genocidio cometidos en Argentina, Chile, Guatemala y otros países: como cuando fue juzgado Scilingo, cuyos crímenes eran muy anteriores a 2004.
El listado completo de los querellados:

1. TASIO ERKIZIA
2. ITZIAR AIZPURÚA
3. TXOTXE (MARÍA JOSÉ) ANDUEZA

4. KARLOS RODRÍGUEZ
5. GORKA MARTÍNEZ
6. JUAN PEDRO PLAZA

7. JUAN MARÍA OLANO
8. MATI ITURRALDE
9. JOSÉ LUIS ELKORO

10. ALBERTO DE LORENZO
11. JOSEBA ÁLVAREZ
12. JOSÉ MARÍA OLARRA

13. MIKEL ARREGI
14. JOSEBA MARTÍN
15. RUFI ETXEBERRÍA

16. KOLDO CASTAÑEDA
17. KARMELO LANDA
18. FLOREN AOIZ

19. ADOLFO ARAIZ
20. ANTTON MORCILLO
21. KOLDO CELESTINO

22. AMAIA BAO
23. Ignacio Miguel GRACIA ARREGUI, alias "Iñaki de Rentería",
24. José Javier ARIZCUREN RUIZ, alias "Kantauri".

25. María Soledad IPARRAGUIRRE GUENECHEA, alias "Anboto"
26. Asier OYARZABAL CHAPARTEGUI, alias "Baltza".
27. Julián ACHURRA EGUROLA, alias "Pototo".

28. Juan Luis AGUIRRE LETE, "Isuntza".
29. Mikel ALBISU IRIARTE, "Mikel Antza".
30. Vicente GOICOECHEA BARANDIARAN, "Willy".

31. Jokin ECHEVARRIA LAGISQUET.
32. Carlos IBARGUREN AGUIRRE, "Nervios".
33. Juan Carlos IGLESIAS CHOUZAS, alias "Gadafi".

34. Javier GARCIA GAZTELU, "Txapote"
35. Juan Antonio OLARRA GURIDI,
36. Ainhoa MUGICA GOÑI, .

37. Ramón SAGARZAZU GAZTELUMENDI,
38. Félix Ignacio ESPARZA LURI, "Navarro"
39. Juan FERNANDEZ IRADI, "Susper".

40. Garikoitz ASPIAZU RUBINA, "Txeroki"
41. Aitzol IRIONDO YARZA, alias "Gurbitz".

ÁNGELES PEDRAZA, PRESIDENTA DE LA AVT
'Que una asociación defienda a los asesinos etarras es una vergüenza'
J.E.P. / S.T. Gaceta.es  8 Septiembre  2015

Responde así al colectivo Etxerat, que ha calificado de "criminal" y "despropósito" la detención del etarra Plazaola gracias a una actuación conjunta de la Guardia Civil y la Policía francesa.

"A Etxerat debemos pedirle que tenga un poco de cultura histórica y se dé cuenta de que un despropósito y un crimen es lo que hizo Plazaola asesinando a españoles", ha dicho Ángeles Pedraza en GACETA.ES. La presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha hecho estas declaraciones en respuesta a la asociación de familiares de presos de ETA, Etxerat, que previamente había expresado su "más absoluto rechazo" a la detención del miembro de la banda terrorista de ultraizquierda Alberto Plazaola. Una detención que, según los batasunos, constituye un acto "criminal" y "un despropósito".

Etxerat ha criticado de esta manera, en un comunicado, el arresto en Francia de Plazaola, quien había eludido su detención el pasado 10 de marzo de 2015, tras decretar la Audiencia Nacional la anulación del auto por el que fue puesto en libertad en diciembre de 2014. Plazaola cumplía varias condenas por terrorismo y fue el Tribunal Supremo el que de nuevo acordó su ingreso en prisión.

En opinión de los proetarras de Etxerat, "con semejantes acciones vengativas e injustas, el aparato judicial español está quedando ante la comunidad internacional en un mal y vergonzoso lugar".

"Es una vergüenza que esta asociación haga estas declaraciones. Desde la AVT queremos felicitar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad por este éxito en la lucha contra el terrorismo etarra", ha añadido Pedraza.
 


Recortes de Prensa   Página Inicial