AGLI Recortes de Prensa   Jueves 10  Septiembre 2015

Un comienzo de curso que ejemplifica el descontrol del modelo educativo
EDITORIAL El Mundo   10 Septiembre  2015

El inicio del curso escolar 2015/2016 es el mejor ejemplo de la imperiosa necesidad que tiene España de reformar su modelo educativo. Conviene recordar que se implanta la enésima reforma de la educación obligatoria en la democracia y no está presente el ministro que la diseñó. Pero lo verdaderamente inaceptable es que la 'Ley Wert', la Lomce, que se pone en marcha estos días en Secundaria nace muerta. El sucesor de Wert, Íñigo Méndez de Vigo, ya ha anunciado que aspectos clave de la nueva ley -como la enseñanza del castellano en todas las autonomías o las controvertidas reválidas- necesitan ser consensuados con otros grupos políticos, por lo que en caso de victoria del PP, muchos preceptos serán papel mojado. Si, por el contrario, hay un cambio de partido en el Ejecutivo tras las elecciones de diciembre, ni que decir tiene que la Lomce habrá pasado a la historia casi sin aplicarse.

Con este panorama es fácil concluir que será muy difícil avanzar en las clasificaciones internacionales y homologarnos de verdad a los países de nuestro entorno hasta que los partidos se decidan de verdad a sacar la educación del debate político cortoplacista y se sienten a planificar un modelo a largo plazo coherente con las necesidades laborales del país. En este curso la realidad parece que supera a la ficción. No se entiende que la Lomce se implante en cursos que no son consecutivos -los pares en Primaria y los impares en la ESO- y no se vaya a desarrollar de forma similar en todas las comunidades autónomas. Andalucía, Cataluña y el País Vasco no la han puesto en marcha en Secundaria, mientras que Aragón ha dicho que no va a aplicar la ley. Las reválidas, que el ministro Wert consideraba un elemento clave en el nuevo sistema, de momento sólo se han concretado en una, que se hará al finalizar 6º de Primaria, pero no tendrá consecuencias académicas en el 'curriculum' del alumno. A esto se une también el eterno pulso entre Religión-Educación para la Ciudadanía, en el que cada comunidad autónoma ha hecho de su capa un sayo para aplicar lo que ideológicamente más le conviene.

Todo este descontrol llega a los libros de texto, como publicamos hoy, que cada año suponen un gasto mayor para las familias. Los libros tienen una vigencia de cuatro años, pero los cambios legislativos la reducen en la práctica, por lo que es imprescindible el mantenimiento en el tiempo de las leyes. A la vez, sería fundamental facilitar también una cierta coherencia: no tiene sentido que en España existan 17 libros de texto del mismo curso de Matemáticas, uno por autonomía. Los editores calculan que un texto único en todo el país abarataría el coste de cada volumen un 30%. Es el momento de exigir altura de miras a los políticos porque el cambio educativo debe ser una prioridad.

Cataluña y la Unión Europea
Manuel Muela www.vozpopuli.com  10 Septiembre  2015

En el pobre debate sobre la independencia de Cataluña uno de los argumentos más repetidos por quienes se oponen a la misma es que el hipotético estado catalán no formaría parte de la UE. Aparte de eso, que no sé cuánta inquietud despertará entre los electores catalanes, lo destacable es que se renuncia de antemano a poner sobre la mesa una defensa clara y documentada del proyecto del Estado español frente al presunto talismán de la independencia catalana. Y es que, dado el apagón informativo que hay en España sobre lo que ocurre más allá del Ebro, exceptuando las noticias sobre las corrupciones de los nacionalistas y las miserias de sus partidos, nada nuevo ni diferente a lo que sucede en el solar español, es difícil saber cómo se explican allí los pros y los contras de la independencia, incluyendo entre ellos el asunto de la UE, organización supranacional que casualmente no está en sus mejores momentos, como todo el mundo sabe. De hecho, la crisis de la UE, por causa de la implantación de un neo europeísmo insolidario alejado de los viejos ideales europeístas, podría dar lugar a nuevas formas de cooperación y entendimiento entre los Estados, basadas en la renacionalización progresiva de las políticas, vistas las dificultades crecientes del proyecto comunitario. Por eso, resulta chocante y prematuro poner el foco de la controversia sobre un problema nacional español en algo externo que está sujeto a cambios en el medio plazo.

Desde mi punto de vista, sí sería más oportuno hablar de nuestros proyectos domésticos y dejar de insistir en los lugares comunes sobre Europa con una visión unívoca del continente que es bastante más plural en lo político, en lo cultural y en lo económico de lo que se quiere hacer ver. Es como cuando en la Edad Media se hablaba de la Cristiandad, dando por supuesto que fuera de ella no había nada, y claro que lo había. Porque lo que se pretende ventilar en Cataluña no es Unión Europea sí o no, sino, simple y llanamente, si quieren seguir dentro de España. Todo lo demás será consecuencia de la decisión que pudieran adoptar los electores catalanes y de las respuestas que den tanto las instituciones estatales como los electores del resto de España. Por eso, lo de introducir el asunto de la pertenencia a la UE me recuerda a los macguffin cinematográficos para distraer la atención sobre la verdadera trama de la película.

No quiero decir que la UE no forme parte del debate, pero sí creo que, en las actuales circunstancias, no parece el objetivo ilusionante que era hasta los años 90. Desde entonces, con su ampliación desmesurada al Este y la ejecución del Tratado de Maastricht, el proyecto europeo ha perdido gran parte de su atractivo a los ojos de millones de europeos. De ahí que resulte extraño que en nuestro país se le dé un protagonismo exagerado con motivo de un problema interno de carácter constitucional. A mí juicio, es una muestra más del vacío doctrinal de la política española, que lleva a recuperar la vieja expresión “¡que inventen ellos!”, convertida hoy en solicitar declaraciones, más o menos aseadas, de algunos líderes europeos. El énfasis que se pone en las mismas, sin pararse a pensar que todas coinciden en que es un problema interno español, sí que es motivo de inquietud, sobre todo para los que creemos que España tiene un problema grave y que quienes están llamados a poner soluciones divagan o tiran de la levita al primer líder extranjero que pase por aquí para que nos conforte.

Insisto en que el bronco panorama europeo, caracterizado por los problemas económicos y la devastación social y democrática, no parece ahora un objeto especial de deseo ni para españoles ni para catalanes. En realidad, se ha transformado en un asunto de élites desconcertadas, que parecen incapaces de domeñar las consecuencias negativas de sus decisiones de los últimos años. El viejo europeísmo de la libertad y de la prosperidad se ha transformado en una fotografía de colores sepia para las nuevas generaciones de europeos que observan con disgusto e inquietud el nublado horizonte de su futuro. Para las generaciones menos jóvenes es poco más que un recuerdo de juventud. Vamos, que no creo que en España la proclama de éste europeísmo decadente y perturbador, contribuya a solucionar los problemas que tenemos, incluido el del independentismo.

Conviene repetir en que los nacionalistas han gobernado en Cataluña desde principios de los años 80 y han sido referente importante de la vida parlamentaria en Madrid. Y que, con gran decisión y no poca inteligencia, han trabajado todos éstos años para obtener la mayoría social, que es un concepto distinto del de la mayoría electoral o parlamentaria; y en ese camino han contado con la ayuda inestimable de los gobiernos españoles y la contribución definitiva del Partido Socialista de Cataluña, el socio del PSOE allí. Desaparecido el viejo anarquismo y devaluado lo español, resultaba más fácil aunar voluntades a favor del nacionalismo.

Hoy, el cuadro político de Cataluña se compone básicamente de dos fuerzas nacionalistas tradicionales, el centro derecha de Convergencia Democrática y el centroizquierda pujante de ERC, acompañadas por la izquierda nacionalista del PSC, de IU y de la CUP. Todos ellos forman diferentes candidaturas a las elecciones del 27S, ninguna de las cuales apoya el mantenimiento de la Constitución del 78. Mantenimiento que sí defienden, aunque con matices, dos fuerzas no nacionalistas, el PP y Ciudadanos, que se disputan el mismo y exiguo espacio electoral. Por ello, a diferencia de los años 30, sí se puede afirmar que el independentismo tiene ahora la masa social crítica suficiente para dar el paso hacia el Estado catalán. Y esa tarea la quieren culminar, aprovechando la crisis económica y la debilidad política y constitucional del Estado español. En los meses venideros, podríamos asistir a la declaración de independencia, porque conocen de la incapacidad extrema de Madrid donde existe una mayoría absoluta a punto de caducar en las cercanas elecciones generales a Cortes.

Creo para terminar que, en la medida en que se insista que las decisiones dependen de la UE y que el Estado español es un mero intermediario entre las aspiraciones independentistas de Cataluña y Bruselas, se está haciendo un mal servicio a la causa de la unidad española, porque se está reconociendo la falta de proyecto nacional español capaz de contrarrestar con razones y con votos lo que se avecina en aquella región. Todo muy lamentable para quienes observamos con desazón la ruptura anunciada.

A los emigrantes andaluces. Mentiras catalanas (I)
Conviene desarmar algunos tópicos del independentismo. Porque se puede ser emigrante andaluz y defender la independencia; lo que no se puede es mentir y sobre esa mentira justificar un voto
Javier Caraballo El Confidencial  10 Septiembre  2015

[A principios de la década de los 70 del siglo pasado, en Cataluña vivían 840.000 personas nacidas en Andalucía, fruto del que, quizá, ha sido el mayor flujo de emigración vivido en España. En la etapa de la Transición democrática, la población andaluza en Cataluña superaba el millón de habitantes. Tan importante ha sido, y es, la influencia de la emigración andaluza en Cataluña que en aquellos años se la conocía como “la novena provincia andaluza”. En el llamado ‘procés’ de independencia las referencias despectivas hacia Andalucía han sido continuas. Conviene, por tanto, en esta campaña electoral del 27-S, desarmar algunos tópicos del independentismo catalán. Porque se puede ser emigrante andaluz y defender la independencia de Cataluña; lo que no se puede es mentir y sobre esa mentira justificar un voto. Ningún emigrante andaluz debe sentirse acomplejado por mentiras sobre su origen]

Los impuestos. ¿Pagan los andaluces impuestos o viven todos de la sopa boba del PER y las subvenciones? Por mucho que chirría la sola formulación de la pregunta, tan grosera ha llegado a ser la campaña del independentismo catalán para justificarse a sí mismo que en una de sus continuas abatidas, uno de los mandamases de Esquerra Republicana, Joan Puigcercós, llegó a decir que “en Andalucía no paga impuestos ni dios”. Fue en la misma ofensiva en la que, antes o después, hicieron aquella ominosa campaña contra los extremeños, “apadrina a un niño extremeño”, y contra la propia España, aquel vídeo de las Juventudes de Artur Mas en el que un carterista envuelto en una bandera de España atracaba a un catalán en un cajero automático. “Paremos el expolio”, se leía al final del vídeo. En fin.

A los emigrantes andaluces en Cataluña, una sola certeza: Cuando digan que en Andalucía no se pagan impuestos, que sepan que es mentiraTan falsa y grotesca es esa afirmación de que los andaluces no pagan impuestos, y tan extendida está en el común del independentismo catalán, que, por desgracia para los andaluces, lo que ocurre es todo lo contrario: Cataluña y Andalucía son las comunidades autónomas con una fiscalidad más elevada de toda España. Hay múltiples referencias estadísticas, pero una de las últimas, hace tan sólo unos meses, la ofreció el órgano especializado en asuntos fiscales del Colegio General de Economistas, cuando presentó el ‘Panorama de la fiscalidad autonómica y foral 2015’. Madrid es la comunidad donde menos impuestos se pagan y Cataluña y Andalucía, donde más. Y ese es el balance no porque exista una terrible conspiración contra andaluces y catalanes; ocurre así porque así lo han estipulado los gobiernos que han elegido andaluces y catalanes en los últimos 30 años y que han exprimido al máximo la posibilidad de incrementar la escala autonómica de la base imponible general del IRPF. ¿Que no se pagan impuestos en Andalucía? Ítem mas: Andalucía y Cataluña son las dos regiones en las que se pagan más impuestos de España y también de Europa, sólo por detrás de Suecia y Bélgica.


De todas formas, en el insulto tantas veces repetido sobre la ‘sopa boba’ de los andaluces, lo que se quiere reflejar, al final, es la acusación mayor del supuesto déficit fiscal de Cataluña. También es falso, mucho más en el caso de Andalucía. Lo que, en síntesis, se reprocha con la acusación del déficit fiscal es que Cataluña paga más impuestos al Estado español de lo que recibe posteriormente mediante financiación. Como la retahíla no es nueva, sino que se remonta a muchos años atrás, ya el recordado Ernest Lluch decía que “la discusión sobre el déficit fiscal es inseparable de la del superávit comercial: el saldo entre lo que Cataluña exporta a otras comunidades y lo que les compra”.

Antes de que estallara la crisis económica, el Centro de Predicción Económica elaboró un balance de las relaciones comerciales bilaterales entre las comunidades autónomas españolas durante el periodo 1995-2007. En ese estudio, la relación de Andalucía y Cataluña era especialmente intensa, ya que Andalucía figuraba como el cuarto cliente de Cataluña pero, y éste es el dato más importante, a la inversa resultaba que Cataluña era el principal proveedor de Andalucía, con un porcentaje que rozaba el 20%. En la balanza comercial, el saldo era favorable a Cataluña en una proporción de 60/40. ¿Qué quiere decir? Sencillamente, que la comunidad que más contribuye a la prosperidad de Cataluña es Andalucía por la intensidad de sus relaciones comerciales.

Cuando se habla de lo idílico de una Cataluña independiente, una de las primeras cosas que se obvia es, precisamente, la intensidad de las relaciones comerciales catalanas con el resto de España, tan agriadas por desgracia desde que comenzó este desvarío que va sembrando odios y agravios por donde pasa. Pero bueno, esa es otra historia. En la campaña electoral que conducirá hasta las urnas del 27 de septiembre, otra vez los tópicos se subirán al atril. A los emigrantes andaluces en Cataluña, una sola certeza: Cuando digan que en Andalucía no se pagan impuestos, que sepan que es mentira. Cuando añadan que Andalucía vive a costa de Cataluña, que sepan que es mentira también.

Catético Piqué
Javier Orrico Periodista Digital  10 Septiembre  2015

El burro, como se sabe, es desde hace unos años el signo de identidad adoptado por el nacionalismo catalán para distinguirse del toro ‘español'. Y España es la noria a la que vive atado ese burro que gira eternamente en torno a ella. Es una canción inacabable, un martirio al que estamos condenados. El nacionalismo es una enfermedad que convierte a los pueblos en adolescentes perennes, una insoportable rabieta de niños malcriados que creen tener derechos, pero ningún deber; que se sienten permanentemente agraviados, pero son incapaces de ver la montaña de sus agravios y el egoísmo de su inmadurez.

El nacionalismo catalán no es, así, más que un proceso (en efecto, el “procés”) de efervescencia, en manos de unos cuantos sinvergüenzas, por el que un sentimiento cateto de rivalidad, de frustración pueblerina ante el vecino (Castilla, la Meseta, Madrid…) ha sido convertido en un movimiento neonazi de bajísima estofa (las históricas palabras de Pujol sobre el hombre andaluz, un ser desestructurado, son de un racismo despreciable) que ha inventado una nación donde nunca la hubo.

Una nación que es, sobre todo, el negocio de algunos. Al que sirven niñatos como Piqué. Una criatura que después de cachondearse de los españoles (“¡españolitos, os vamos a ganar la Copa de vuestro rey!”) y de sus rivales madridistas; después de sostener el derecho a pitar el himno español y al Rey de España; después de defender el “prusés” independentista, que es en sí mismo un golpe de Estado, y de sumarse a Guanyarem (una plataforma para apoyar la independencia en el deporte, con selecciones catalanas), se siente ofendido por el hecho de que ahora se le reciba con pitos, muchos menos de los que los suyos le dedican a España.

Y esto es la tabarra adolescente del separatismo: un embudo eterno, ellos siempre los mejores. El patético catetismo que el PSOE y Margallo llaman la singularidad de Cataluña y que nos van a hacer tragar próximamente en este cartel. Los unos y los otros.

¡Es la deuda, imbécil!
Aunque son muchos y muy complejos los elementos detrás de ambas crisis y aislar el origen en uno de dichos elementos no es más que una infantil nimiedad, uno de los principales factores es la deuda
Ignacio de la Torre El Confidencial  10 Septiembre  2015

Siendo Napoleón primer cónsul de Francia, un ministro se adentró en su despacho a altas horas de la noche. Entre la oscuridad que sumía el despacho el ministro intentó sorprender al corso: “¿Cuál es el sentido de la vida?” Napoleón respondió: “la política, imbécil, la política”.

Esta frase ha sido adaptada muchas veces, en especial refiriéndose a la economía en la política de los EEUU.

Hoy, ocho años después del inicio de la crisis, contemplo cómo poco a poco Occidente empieza a dejarla definitivamente atrás. Otras muy preocupantes y emergentes crisis se ciernen y están estallando con toda su potencia. Con todo, y aunque discurramos en el futuro sobre ambos efectos (la salida de Occidente de la crisis y el impacto de la crisis emergente) ahora corresponde echar la vista atrás, entender alguno de los factores que unen a ambas crisis (la occidental y la emergente) y tratar de plantear ideas de mejora para el futuro.

Aunque son muchos y muy complejos los elementos detrás de ambas crisis, y de ahí se deduce que el aislar el origen en uno de dichos elementos o en uno de los decisores como “culpables” no es más que una infantil nimiedad, hoy me gustaría aislar uno de los principales factores: la deuda.

El exceso de deuda es, sin duda, una de las variables que ha provocado ambas crisis. Ya no importa si la deuda es privada o pública, porque la crisis nos ha mostrado cómo rápidamente una deviene en la otra. Sabemos que un exceso de endeudamiento acaba explicando burbujas de precios de activos, crisis bancarias y recesiones económicas que, asociadas a las crisis financieras, provocan crisis mucho más duraderas que aquellas en las que no confluyen ambos elementos (contracción económica y crisis financiera).

Ya no importa si la deuda es privada o pública, porque la crisis nos ha mostrado cómo rápidamente una deviene en la otra

El motivo es que en los años malos se puede originar crédito de calidad a precios atractivos y, sin embargo, se realiza lo contrario; y en los años “buenos”, aunque se debería ser muy selectivo originando crédito a precios bajos, debido al exceso de confianza, se acaba prestando a todo el mundo a precios malos. Y ahí se gestan las crisis financieras. Ésta es la formulación de la hipótesis de inestabilidad financiera de Minsky. Si ante una pequeña crisis económica se prestara más se minoraría su efecto, y viceversa. Sin embargo, ocurre lo contrario, lo que amplifica enormemente los efectos de las crisis, dejando enormes secuelas de deuda y desempleo.

Además, conocemos que aquellos países que incurren en deudas soberanas que superan el 100% del PIB acaban pagándolo con menor crecimiento que cuando los países acumulan endeudamientos totales (deuda privada y pública) entre el 250% y el 300% el riesgo de recesión es substancial, y que cuando los países inyectan excesivo crédito en poco años acaba provocando burbujas de activos que devienen en crisis financieras y económicas confluyentes, germen de una gran recesión.

Perverso incentivo de la deuda
De aquí se deduce que los incentivos al endeudamiento deberían ser limitados; el Estado no debe propiciar una alocada carrera hacia la deuda, ya que aunque en el corto plazo se genera un falso efecto de bonanza, a la larga las consecuencias son devastadoras. Sin embargo, desde hace muchos años el Estado incentiva a empresas a endeudarse a través de un infernal mecanismo: la deducibilidad de los intereses de la deuda. Así, si una empresa financia una fábrica con fondos propios (actuación más prudente) su coste asociado (dividendos y beneficios retenidos) no generan ningún blindaje fiscal (minoración de los impuestos) en tanto que si se financia con deuda sí se consigue (los intereses de la deuda reducen los impuestos a pagar).

Esto provoca que el mundo empresarial acabe abusando de la deuda como instrumento de financiación, como se ha visto repetidamente en muchos países. El resultado no puede ser más desolador… ante contracciones del ciclo económico quiebran más empresas de las que deberían, se generan más crisis bancarias, y el Estado acaba indirectamente asumiendo la parte relevante de la deuda privada que acaba siendo insolvente. El resultado es más desempleo y una enorme factura que habrán de pagar las siguientes generaciones.

Una primera solución para prevenir esto a futuro radica en acabar con la asimetría de la deuda frente a los fondos propios, esto es, acabar con la deducibilidad fiscal de los intereses, de forma que las empresas decidan más racionalmente una prudente mezcla entre fondos propios y fondos ajenos. Esto evitaría el perverso incentivo hacia la deuda que al final todos acabamos pagando. Esta idea viene siendo ampliamente debatida desde hace unos años, se aplica ya en algún país que ha sufrido los efectos de las crisis de deuda, se ha introducido muy parcialmente en España, y figura en el programa de algún cívico partido político.

Ya escribí hace tiempo cómo el padre de la Historia, Heródoto, nos dejó en el siglo V antes de Cristo un formidable legado sobre cómo la nobleza persa educaba a sus hijos. Dos máximas, primera, nunca mentir. Segunda, nunca incurrir en deudas, porque el que incurre en deudas, acaba mintiendo.

Si muchos de nosotros hubiéramos leído a tiempo a Heródoto hubiéramos evitado muchas tragedias griegas, pero hoy al menos tenemos herramientas para prevenir excesos de deuda y sus mentiras asociadas: acabar con la deducibilidad fiscal de los intereses de la deuda.

Margallo ofrece nueces al separatismo catalán
Guillermo Dupuy Libertad Digital  10 Septiembre  2015

Está visto que, con estos gobernantes, España no necesita poderosos enemigos. Lo de Margallo premiando a los promotores del ilegal desafío secesionista con una oferta de reforma constitucional, destinada a "encajar el hecho catalán" (sic) en "la realidad hispánica"(sic), así como con una reforma del sistema de financiación para entregar a las autonomías el 100% del IRPF y de los impuestos especiales, sería como para destituirlo hoy mismo, si no fuera –claro está– porque este ministro es el más claro reflejo de la indolencia, pusilanimidad y, sobre todo, falta de criterio del presidente del Gobierno.

De hecho, las declaraciones de este botarate, que, para colmo, es ministro de Asuntos Exteriores, no han hecho más que recordarme aquella "singular cesión del PP al chantaje de Mas", que Rajoy hiciera, a través de Sánchez Camacho, a comienzos del 2013, en lo que llamaron "un nuevo y singular modelo de financiación para Cataluña". Aquello consistía, básicamente, en establecer en Cataluña un "modelo propio y con capacidad normativa" basado en un incremento de los impuestos cedidos y en una mayor participación de la Generalidad en los impuestos estatales. Aquel documento hablaba en términos bilaterales, de igual a igual, cuando se refería a las fórmulas de colaboración entre la llamada "Agencia Tributaria de Cataluña" y la "Agencia Estatal de la Administración Tributaria".

Aunque Margallo no haya entrado a concretar nada, sus declaraciones evidencian, tanto como aquella detallada oferta a los nacionalistas, que Rajoy no está dispuesto a hacer nada que no sea ceder. Así, la solución que propone el ministro de Rajoy es tanto como aceptar que el problema radicase no en el ilegal desafío de los separatistas, sino en una Constitución que no admite la realidad nacional de algo que, como Cataluña, jamás ha sido una nación; o en un sistema de financiación que, pese a dar a nuestras autonomías una participación en los ingresos fiscales mayor que la que tiene cualquier otra administración regional del mundo, fuese, sin embargo, menor que la que merecen.

Lo cierto es que si existe una reforma constitucional que puede ayudar a resolver el problema sería la destinada a erradicar de nuestra Carta Magna las muchas y autodestructivas concesiones que se hicieron a los nacionalistas con el vano intento de contentarlos. Empezando por aquella patochada de distinguir entre regiones y nacionalidades. Eso, por no hablar de una reforma del sistema de financiación autonómica, no sólo encaminada a que ninguna comunidad autónoma pudiera gastar más si no es sometiendo a sus ciudadanos a una mayor presión fiscal; también la destinada a reducir la participación de nuestras autonomías en los ingresos impositivos, participación que actualmente es muy superior a la que tienen los cantones suizos, los länder alemanes o los estados de los EEUU. Es ese demencial exceso de financiación, tanto como los delirios identitarios, lo que nos ha llevado a la creación de 17 miniestados y a que algunas comunidades aspiren a un Estado propio 100%.

En cualquier caso, si Margallo (léase Rajoy) quiere "encajar el hecho catalán en la realidad hispánica" que empiece por resolver el hecho de que en esa parte de España no impera nuestro Estado de Derecho; no rige el derecho a aprender en español, el derecho a ver cumplidas las sentencias o el derecho a no ser gobernados por quienes incurren en delitos tales como la prevaricación, la usurpación de atribuciones o la malversación de caudales públicos. Porque este es el auténtico hecho diferencial y la auténtica singularidad de Cataluña, que, lejos de encajar, habría que erradicar.

Independencia no significa libertad
Javier Fernández-Lasquetty Libertad Digital  10 Septiembre  2015

El independentismo catalán lleva gobernando las instituciones de esa comunidad autónoma española desde 1980. Durante 35 años ha desarrollado una política sistemática dirigida a plantear de forma inevitable la ruptura con el resto de España. Para el día 27 de este mes han convocado unas elecciones ordinarias para elegir el parlamento autonómico, pero los propios independentistas han decidido que el voto en esas elecciones tiene un significado diferente: es un sí o un no de carácter plebiscitario a la independencia de Cataluña. El punto de partida, por tanto, consiste en que los independentistas han decidido sin contar con nadie más qué significado tendrá el voto de los ciudadanos.

Los independentistas plantean las cosas de una manera que parece lógica, aunque no lo sea: en un país libre se debería votar si se desea o no la independencia. En el caso de las colonias europeas en América llegaron juntas la libertad y la independencia. Pero en el caso de Cataluña sucede lo contrario. Hay al menos cinco motivos que indican que la independencia de Cataluña no significaría más libertad, sino menos.

Primero, el independentismo en Cataluña no admite la libertad de expresión. Declararse independentista no le genera a nadie problema alguno, mientras que ser partidario de la unidad española es algo que hace ya décadas no se puede defender en una plaza pública catalana sin ser objeto de intimidación, o pura agresión. En una Cataluña independiente no existiría libertad para propugnar la unidad de España.

Segundo, el independentismo tampoco tolera el pensamiento libre. No solo tiene castigo declararse contrario a la independencia, también lo tiene pensarlo. La desaparición de la libertad de disentir o de pensar diferente se está haciendo notar de manera increíble en la propia intimidad del hogar y la familia. Son muchos los catalanes que ya no tratan el tema de la independencia con sus propios familiares más directos, por miedo a que descubran que en realidad no creen en la independencia.

Tercero, el independentismo ha demostrado que no acepta la libertad de elegir. No permite que el propietario de un comercio pueda ponerle un nombre en castellano, si es que esa es su preferencia, bajo amenaza de multa. Y mucho menos permite que los padres escojan libremente en qué idioma quieren que sus hijos se eduquen. En las escuelas públicas y privadas catalanas está terminantemente prohibido enseñar en castellano, que sigue siendo lengua cooficial en Cataluña, y lengua materna de la mitad de la población.

Cuarto, el independentismo catalán no tiene en mucha consideración la propiedad privada. Los gobiernos independentistas han colocado los impuestos de Cataluña en los niveles más altos de Europa. Y ni con todo ese dinero extraído del bolsillo de los catalanes les basta: el gasto público del gobierno autonómico catalán supera de largo los ingresos, generando una deuda fabulosa. Es el resto de España quien está manteniendo a flote unas finanzas públicas catalanas que, dejadas a su suerte, hubieran quebrado ya hace años, no sin antes esquilmar a los propios catalanes.

Y en quinto lugar, lo que pretenden los independentistas quebranta la democracia, entendida ésta como conjunto de reglas establecidas para proteger la libertad. La Constitución que fue votada por todos los españoles, y que incluye la garantía de la unidad de la nación española, no puede ser desbordada o superada por unos cuantos. Tendríamos que ser todos los españoles quienes, en su caso, decidiéramos sobre la unidad de España.

Independencia no es sinónimo de libertad, sino que en el caso de Cataluña sería sinónimo de opresión y de enfrentamiento. Aznar dijo hace dos años que antes de romper con España, los independentistas catalanes romperían la propia Cataluña. Y es lo que se disponen a hacer este mismo mes.

Secesionismo, ejército y Estado de Derecho
Antonio Robles Libertad Digital  10 Septiembre  2015

Que el Gobierno y la berrea electoral política estén obligados a no nombrar a la bicha no exige que el periodismo y la opinión pública también estén forzados a doblar la rodilla ante la estupidez nacional sobre el ejército y sus funciones.

La tormenta la desató el ministro Pedro Morenés el martes pasado en RNE al ser preguntado por la misión del ejército en caso de una hipotética declaración de independencia:

Cada uno tiene que cumplir su deber, las fuerzas armadas, los gobernantes y los gobernados. Y si todo el mundo cumple con su deber, le aseguro que no hará falta ningún tipo de actuación como la que usted está planteando.

El catalanismo es especialista en el chantaje emocional. Sabe que nombrar a los tanques trae a la memoria de cualquier español la tragedia pasada y la memoria adobada. Una real y dramática, otra instrumental y rentable. Siempre fue un especialista en meter mano a las emociones y sacarle la máxima rentabilidad. Estímulo y respuesta. Han sabido convertir a buena parte de la sociedad catalana en una inmensa perrera de Pávlov para hacerla salivar con la amenaza de una docena de tanques entrando por la diagonal. ¡Qué gozo, qué inmenso placer el mero hecho de imaginarlos! Aunque tanta baba ponga el pavimento perdido. Ya saben, el negocio del victimismo.

Este chantaje neutraliza buena parte de los instrumentos constitucionales del Estado considerados por el nacionalismo escollos para sus fines secesionistas. Por eso, caer en el chantaje para no soliviantar a la colmena nacionalista ha sido siempre un salvoconducto para todas sus fechorías ventajistas y muy lesivo para los intereses constitucionales del Estado. Entre ellos, neutralizar su fuerza ejecutiva, que en caso de necesidad extrema, y siempre desde la dirección política legitimada por el Estado de Derecho, garantiza el art. 8.1 de la Constitución:

Las Fuerzas Armadas (…) tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

¿Es que hemos de abjurar, avergonzarnos ahora, de uno de los pilares básicos de cualquier Estado de Derecho, indispensable para garantizar su soberanía?

Pues parece ser que sí. El nacionalcatalanismo esperaba, como agua de mayo, alguna referencia a los tanques antes del 27-S, y han aprovechado las declaraciones del ministro de Defensa para recrear lo peor del franquismo. Previsible, obvio, sucio. El problema no es que ellos lo hagan, es que el Gobierno y las fuerzas políticas nacionales se arruguen. El recurso ese de señalar como "fabricantes de independentistas" a todo el que anuncie recursos legales contra el incumplimiento de la ley es infantil, pero de una eficacia desmedida para neutralizar a nuestra clase política. Sin darse cuenta de que, si tan rentable es para sus intereses independentistas, ¿por qué nos lo advierten? En su lógica ventajista se lo callarían. Pero no se lo callan porque saben que el tabú guarda la viña. Si se perdiera el miedo a decir sin temor que las sentencias están para cumplirlas, las leyes para aplicarlas y el ejército para garantizar el título octavo de la Constitución si fuera necesario, el ciudadano corriente perdería el respeto reverencial al nacionalcatalanismo. O a su hegemonía moral y cultural, que tanto pesa.

Pues bien, demos por perdidos a los políticos, pero no permitamos que el periodismo y el pensamiento renuncien a pensar por sí mismos. Fíjense en ellos, ya lo han denunciado como un crimen en la Comisión Europea. Los golpistas de verdad denuncian en las instituciones europeas al golpista imaginario.

P. D. Desde la instauración de la Democracia, el ejército siempre ha sido sospechoso. No el resto de instituciones, a pesar de habernos decepcionado todas. Desde las políticas hasta las judiciales, desde las ONG a las universidades. Sin embargo, las Fuerzas Armadas, desde la muerte del franquismo, el 23 de febrero de 1981, han cumplido sus obligaciones, han soportado sueldos inferiores, han callado y nos han dignificado en el resto del mundo. No todas las instituciones pueden decir lo mismo.

La entrevista que no existió
NICOLÁS REDONDO TERREROS El Mundo  10 Septiembre  2015

Su perjuicio de que la entrevista a Felipe González en 'La Vanguardia' no recogiera literalmente lo que él respondió, sí sirve para reflexionar sobre los esfuerzos de los constitucionales para dar una solución al conflicto planteado por los independentistas catalanes. Afirmaba el expresidente en la ya famosa entrevista que la cultura catalana, podemos incluir el catalán, es intocable y requiere una defensa constitucional. ¿Pero qué es la cultura catalana?, o mejor aún, ¿qué es la cultura? ¿Y qué pasa con la vasca o la aragonesa, tendrían el mismo derecho? Y por cierto esa defensa particular, ¿dónde dejaría a la cultura española, o es la única que en realidad no ha existido nunca? Cae el líder socialista en la contradicción suprema de querer encerrar en los límites de la ley la más grandiosa expresión del ser humano y por lo tanto ilimitable legalmente. Acepta una visión mística de la cultura para poder defenderla. La cultura no es: "un patrón simbólico, conservado como una mariposa en ámbar, su lugar no está en los museos, sino en las actividades prácticas de la vida cotidiana, donde evoluciona bajo la presión de objetivos opuestos y otras culturas en competencia. Las culturas no existen simplemente como 'diferencias' estáticas que haya que celebrar [o defender], sino que compiten entre sí como formas mejores o peores de hacer las cosas...", en palabras de Thomas Sowell. Las culturas que sobreviven e influyen son, y siempre han sido, porosas, influenciables, capaces de hacer suyo lo ajeno; por el contrario las que languidecen son las que necesitan defensa legal, ideológica o religiosa, terminan anquilosadas, guardadas por zelotes y en vez de servir para liberar al ser humano de las servidumbres que impone el pasado, el poder político o el dinero, se convierten en instrumento de dominación de unos sobre otros.

¡Qué dilema nos plantea el histórico líder socialista! Según como le contestemos nos convertiremos en personas que, apelando a la razón, queremos un espacio público más integrado, menos sentimental y, por lo tanto, nos tacharán de anti-catalanes; si aceptamos su visión compraremos la gratitud de un grupo de catalanes, yo creo que pequeño, a cambio de perder universalidad y cosmopolitismo. El expresidente prefiere una visión de la cultura romántica y contraria a la Ilustración, yo en cambio me quedo con aquéllos que entienden la cultura como el ámbito en el que se desarrolla la actividad espiritual y creadora del hombre, y rechazan el posesivo "mi cultura", en el que la colectividad impregna totalmente tanto los pensamientos más elevados como los gestos más rutinarios.

Yo por ejemplo soy español y mi cultura española es el resultado de una mezcla de diferentes culturas, con predominio de unas sobre otras en campos diferentes; sería para mí terrible que me defendieran del contagio que quiero, deseo y necesito. Las culturas deben impulsarse con la mezcla, aborreciendo las purezas nacionalistas que imponen el conflicto con las demás como único medio de reconocimiento, muy bien descrito en 'La traición de los intelectuales de Julien Benda': "...Ahora cada pueblo se abraza a sí mismo y se asienta dentro de su lengua, de su arte, de su literatura, de su filosofía, de su civilización, de su 'cultura' contra los demás. El patriotismo es de una forma del alma contra otras formas del alma".

Felipe nos plantea el problema catalán en un marco que hace imposible la solución. Quiere legislar sobre sentimientos y pasiones, y esto históricamente ha resultado imposible o un desastre. Ahora bien, si planteamos el problema en términos racionales, claro que pueden existir soluciones variadas: unas acertadas y otras erróneas según las perspectivas desde las que se analicen. Yo no cejaría, siempre después de las elecciones del 27 de septiembre, en el intento de buscar ámbitos públicos de respeto, con la condición de que esos ámbitos también se trasladaran a Cataluña; no sea que por querer agradar a unos humillemos a otros, sean mayoría o minoría, ¿yo estaría inscrito pensando así en la Tercera Vía? No existe una cultura catalana homogénea, pura y mística o, por lo menos, yo no la deseo así. La cultura catalana que quiere representar por ejemplo Guardiola con todo su derecho cuando dice: "vengo de un pequeño país del norte...", la complementa un catalán como Carlos Herrera Crusset, que vive en Sevilla y le ha dado por dirigir una cofradía en la ciudad natal del expresidente. La gran diferencia entre los dos representantes de esa cultura catalana, que no se puede constitucionalizar, es que el entrenador de fútbol ha sido jugador de la selección española y si quisiera sería su entrenador, sin embargo el periodista nunca llegará al palco del Barça, por mucha ilusión que le haga.

Aun así, creo que podemos pactar un espacio público definido que dependerá de nuestra voluntad, de nuestras conveniencias, de lo que estemos dispuestos a dar y recibir, por lo tanto de nuestra razón. Ya lo intentamos con la Constitución del 78, con el primer estatuto, con el segundo y lo podemos intentar con un tercero o un cuarto. El problema es que los que provocan nuestra necesidad de renovar continuamente esos pactos de convivencia siempre han querido más y nunca han trasladado ese espíritu convivencial a la sociedad catalana. Llevamos actuando de este modo desde 1978, siempre buscando cómo satisfacer a los nacionalistas catalanes. Tal ha sido nuestro esfuerzo por contentar a los independentistas que hemos sonreído para templar gaitas cuando insultaban a los andaluces o extremeños, hemos callado, y Felipe bien lo sabe, cuando la confusión entre lo público y lo privado en Cataluña se confundía hasta provocar vergüenza ajena y hemos mirado hacia otro lado para que pudieran imponer una homogeneización social imposible en una sociedad moderna. No nos ha importado sufrir continuos desaires, basados en una posición prevalente que no tienen, les hemos dejado que hicieran oficial y única la historia sentimental de una parte de su sociedad, y casi siempre han sido recibidos con gesto genuflexo para no provocar su ira.

Sólo por los resultados de la estrategia de apaciguamiento que tanto desde la izquierda como desde la derecha hemos desarrollado estos últimos 30 años, sería conveniente establecer otra distinta, que no tiene que ser ni la de la fuerza, ni la de la intransigencia, ni la del miedo. Una nueva estrategia que podríamos denominar estrategia de la responsabilidad frente a la propuesta nada novedosa de Felipe de blindar las causas de la ¿identidad nacional catalana?. Porque si finalmente las únicas opciones que me ofrecen son la propuesta de blindar constitucionalmente proyecciones sentimentales de una parte de la sociedad catalana o la de volver a empezar desde cero, yo, 'à mon grand regret', me declaro firme partidario de volver a empezar, desdiciendo en parte las posiciones políticas que he venido defendiendo en los últimos años. Pero hay momentos en los que toda la buena voluntad no vale nada ante el radicalismo sentimental de los nacionalistas.

Como tampoco sacralizo la historia, la cultura o la nación, sino que busco un espacio en el que podamos vivir pacíficamente y de forma armoniosa con nuestro pasado (pasado del que no soy prisionero, pero sí soy deudor y que a mi leal entender se llama España, Cataluña incluida), prefiero entonces que dejemos a los catalanes decidir su futuro porque sobre todo lo que no quiero es ser corresponsable en la aventura de un Estado fracasado como lo fue la Primera República, aunque sigo convencido que existen soluciones intermedias a la política totorreista tot o res, por cierto característica muy española. De lo que nadie me puede convencer es que dando más a Mas podamos convivir con la armonía mínima que necesita todo espacio público con voluntad de ser un sujeto histórico, y no varios sujetos confusamente mezclados en la neblina del miedo o de pasados inmortales. Pero antes de llegar a cualquier solución, demos la batalla que nos han impuesto, hagamos lo posible por impedir que lleven adelante un proceso que les perjudicaría sobre todo a ellos. No nos entreguemos antes de que los catalanes digan lo que piensan.

De todas formas, esta discrepancia con Felipe González muestra una controversia sobre cuestiones fundamentales para nuestra convivencia que sólo pueden mantenerse desde posiciones democráticas que imponen aceptar el derecho del otro a discrepar hasta de que lo que a uno puede parecerle lo más "sagrado". Ésta es la ventaja que tenemos nosotros y que no tienen los nacionalistas catalanes, siempre embarcados en la homogeneización de una sociedad que tiene contradicciones como todas las sociedades modernas.

Sirvan por lo tanto estas reflexiones para disentir educadamente con mi compañero de partido, sin caer en las descalificaciones y atentados al buen gusto de los que hizo gala el independentismo catalán cuando leyeron su carta 'A los catalanes' en 'El País', porque sólo desde la discrepancia pacífica y respetuosa puede salir la verdad, en este caso, lo más conveniente para España.

Nicolás Redondo es presidente de la Fundación para la Libertad y miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO.

Contrito y apelado
ARCADI ESPADA El Mundo  10 Septiembre  2015

Una de las grandes especialidades catalanas es el acto público de contrición. Se produce cuando una personalidad cualquiera, preferentemente no autóctona, emite opiniones, juicios, que no gustan al ambiente dominante y que incluso le ofenden. Se la llama a capítulo y se le expone la necesidad de rectificar lo que fue fruto, sin duda, de la irreflexión o del malentendido. El argumento central de esa necesidad es evitar que la situación se complique. Nadie diría, en este punto del diálogo, que se trata de un chantaje. Y amablemente se pone a su disposición un medio de comunicación principal, su 'prime time' o su primera página.

Entre las ceremonias más espectaculares de esa naturaleza contrita está, que recuerde, la que protagonizó el diseñador Javier Mariscal en la televisión pública catalana. Días antes de su arrepentimiento había hecho unas declaraciones en las que venía a decir que los catalanes eran un coñazo, es decir, lo que ha podido oírse en cualquier barra de bar española y europea durante los útimos 300 años. Y dijo también que Pujol era bajito. Lo llamaron, lo pusieron frente al pop Ángel Casas, este hizo su teatro soviético, y Cobi pudo seguir siendo mascota olímpica.

El último participante, por el momento, en estas ceremonias ha sido el ex presidente Felipe González. Escribió una carta donde criticaba el secesionismo y el asalto a la ley del presidente Mas. La carta incluía una referencia analógica al ambiente alemán en los años 30. Le llamaron de 'La Vanguardia' y le dijeron que le enviaban al esforzado tercerista. González se comportó bien. Y en algún momento más que bien. Como cuando dijo, por ejemplo, que estaba a favor de que una reforma de la Constitución recogiera la identidad nacional de Cataluña: "Absolutamente, absolutamente". Si hubiera sido una entrevista la cosa habría quedado ahí. Pero era un acto de contrición. Y eso es asunto de dos. El esforzado tercerista limpió, fijó y dio esplendor. Y puso "nación" donde debió poner "identidad nacional". Es extraño que no se dijera como cada día al levantarse desde hace 58 años: "Manca finezza". Pero la contrición no está por hostias.

La entrevista se publicó y nuestro contrito tragó durante dos días. Bien es verdad que el texto infame de Mas que apareció el mismo domingo le pondría de los nervios. ¡Contrito y apaleado! Así, en cuanto le pusieron un micrófono delante, dijo que él no había dicho. ¿Decir? Hombre, hombre. Qué importará lo que dijese. Es extraño en un político tan hecho y armado. Que no comprendiera que sólo había ido allí a arrepentirse y posar, absolutamente, absolutamente.

La gallega bosquimana
Cristina Losada Libertad Digital  10 Septiembre  2015

En la década de 1960, más de cuatro millones de españoles dejaron el campo para irse a la ciudad o se mudaron de una localidad a otra. Lo hicieron en busca de las nuevas oportunidades que ofrecía el desarrollo de la industria en ciertas regiones y aglomeraciones urbanas. Por ese movimiento migratorio interno, hubo zonas que perdieron población, mientras otras, como Madrid, País Vasco, Cataluña, Baleares y Canarias, experimentaron el mayor crecimiento de su historia. No eran estos movimientos algo en sí mismo excepcional: la migración del campo a la ciudad se produjo, con mayor o menor concentración en un lapso de tiempo, en todos los países que conocemos como desarrollados. Y la movilidad interna continúa tanto en ellos como en otros.

Cinco regiones acabo de citar, pero fue en una de ellas donde la afluencia de nueva población, de personas de otros sitios de España, daría lugar a una actitud consolidada que no puede menos que calificarse de extraña: la de tomarlas por extrañas. Sí, tomar a aquellas personas por extrañas a las que era preciso "integrar". Y sí, eso de "integrar", discutible siempre, implica la extrañeza, la extranjería en cierto modo, de aquellos que se plantea que deben integrarse.

La matraca de la integración de los españoles llegados de otros lugares del país fue, y todavía es, ¡a estas alturas!, una constante del nacionalismo catalán que conocemos. De antiguo preocupado por la baja tasa natalidad de los autóctonos, el nacionalismo veía en los otros españoles que se instalaban allí un peligro para las esencias de la catalanidad. Y en tiempos modernos, aunque no lo parezcan, esto es, con Pujol, dio con la solución al problema: "integrarlos", hacer de ellos "catalanes", infundirles nuevas señas de identidad, cosa que entre otras conduciría a la política de inmersión lingüística, siempre en nombre de la “cohesión”.

Quien tuviera noticia de estos antecedentes no habrá podido sorprenderse de lo que dijo la actriz Montserrat Carulla, integrada en la candidatura de Juntos por el Sí (a la independencia), en un acto de hace dos años que saltó a las redes sociales a finales de agosto. La actriz dijo: "Aquel hombre [Franco] en los años 60 nos envió a mucha gente, cargó trenes con gente, para ver si de alguna manera nos diluía". Y luego, para arreglarlo, alabó lo bien que se había integrado aquella gente. Palmadita: pasasteis el examen y conseguisteis el preciado título de catalán.

En fin. Hay en lo de Carulla muchos disparates concentrados, pero el tren al que se subió con esas palabras viene, insisto, de lejos, y es de largo recorrido. Yo no me propongo llegar hasta la estación término y hay libros dedicados al asunto (los de Francisco Caja, por ejemplo). Me limitaré a una pregunta: ¿diluir qué? Pregunta que es compañera de viaje de otras que antes dejé en el andén: ¿integrar en qué?, ¿cohesión de qué? Y tampoco sobra el porqué: ¿por qué motivos extraordinarios era, para los nacionalistas, tan problemática la presencia de otros españoles en Cataluña que había que hacer un esfuerzo por integrarlos, y ellos hacer otro por integrarse?

Esas ideas, esas letanías tan añosas y recurrentes que ni siquiera llaman la atención, que circulan con absoluta naturalidad, como si fueran lógicas y razonables -tan es así que el PSC se ha presentado como el gran muñidor de la integración de los que siguen llamando inmigrantes-, le remiten a uno, cuando menos, a una sociedad cerrada de épocas pretéritas, a la pequeña ciudad de provincias en la que el de fuera pasaba años tratando de ser aceptado en sociedad. Y hacen pensar también, y tan mal, que se toma a los españoles que se mudaron a Cataluña en los sesenta por personas totalmente fuera de onda, como una tribu de bosquimanos que arribara de pronto a la gran ciudad sin saber que hay que andar por las aceras y no entre los coches.

Por qué será, y es una pregunta retórica, que en Madrid, adonde fueron igualmente cientos de miles de personas de otros lugares de España a buscarse la vida, no se planteó que había que integrarlas en la sociedad madrileña. Cuando yo me trasladé allí en los 70, ni siquiera me di cuenta de que hubiera una tal sociedad madrileña, una identidad especial, algo en lo que yo debiera de integrarme. Bueno, me integré en un grupo de la oposición antifranquista, pero eso tenía un buen pretexto. Aunque hubiera sido una gallega bosquimana, una gallega por completo ajena a la vida urbana, lo único que tenía que haber hecho para integrarme en Madrid era aprender a andar en metro. Nadie me habría dado la tabarra con la integración. Bastaba con vivir allí.

Sí, claro, los nacionalistas tienen su respuesta autorreferencial para esto: Madrid es España y Cataluña no. Y de ahí no salimos ni en tren. Sencillamente no lo entienden. No entienden que uno se integra en un trabajo, en un grupo, en un partido, en la peña del bar de la esquina o en nada: ¡en nada!; pero de ninguna manera tiene por qué integrarse en una identidad como la que definen los nacionalistas. Puede hacerlo, pero no puede ser obligatorio. Todo lo que uno tiene que hacer, toda la integración consiste en observar las normas de convivencia ordinarias y cumplir la ley. Eso es todo. Y lo demás, un tren que nos lleva a parajes inhóspitos.

¿Nacionalistas españoles?
José Javaloyes Republica  10 Septiembre  2015

Son horas de confusión. De confusión terminológica y de contrabando conceptual. Tiempos ya consolidados no ya en el no llamar las cosas por su nombre sino en el de permutar, a beneficio de inventario, el significado de la parte por el todo y el del todo por la parte. Es coyuntura española en que por las tribus del nacionalismo variablemente separatista prevalece – dentro de la imprecisión terminológica que suele serle propia como artillado recurso de combate – la equivalencia conceptual entre nacionalismo y patriotismo.

De tal guisa, a quienes nos adscribimos a la defensa de los valores de unidad nacional consagrados en las Cortes de Cádiz, frente a la delicuescencia del “austracismo” derrotado en la Batalla de Almansa, nos motejan de “nacionalistas españoles”. Una operación de trilerismo semántico que en Cataluña, Vascongadas y Galicia acuña, de modo poco menos que automático, el derecho de proponer como excelsitud patriótica la respectiva demanda de un Estatuto de soberanía.

La confusión política imperante desde el momento en que durante la Transición no se salió debidamente al paso de la intrusión de las “nacionalidades” en el Título VIII de la Carta Magna, no sólo significó un principio de reinstauración del “austracismo” debelado por la Constitución de 1812, sino que desnortó la entera política educativa de los Gobiernos de la Transición al transferir a las Autonomías la correspondiente competencia educativa. Algo que derivó menos en la posibilidad que en la invitación para que los correspondientes nacionalismos entraran a saco contra la tutela normativa y efectiva por parte del Estado en la Enseñanza de la moral nacional y de la verdad histórica de España.

Aquel tremendo gol marcado por un distinguido “austracista” como Miguel Herrero no sólo no ha dejado de generar consecuencias en la política española, sino que nos ha traído a un escenario de culminación de lo menos deseable en esta vísperas catalanas, además de en la política, en la cotización internacional de los riesgos económicos que apantalla el desafío separatista durante estas horas.

Volviendo al arranque de esta nota sobre nacionalismo y patriotismo al hilo de la presente circunstancia española, no está de más recordar en la relación dialéctica entre democracia y fascismo, que éste cristaliza en la deriva totalitaria del nacionalismo musoliniano y hitleriano, mientras que el patriotismo se corresponde con la decantación democrática y liberal del orteguiano “proyecto sugestivo de vida en común”.

Cuando se pone la zorra a guardar las gallinas
Colau y Carmena dan la nota
Miguel Massanet www.diariosigloxxi.com  10 Septiembre  2015

“El esclavo es un tirano tan pronto como puede.” Harriet B. Store

Es evidente que lo que está sucediendo en nuestra patria no podemos achacarlo más que a los propios españoles que, en muchas ocasiones, tienen el concepto equivocado de lo que son unas elecciones y suelen anteponer los que les dice el corazón a lo que les recomienda la razón y, eso, en los casos en los que le dan a ésta la posibilidad de intervenir porque, en la mayoría de los casos, se vota por intuición, por lo que les dicen los otros o por las antipatías, en muchas ocasiones inducidas, en contra de formaciones a las que se les tiene inquina.

Así las cosas, no es raro que los resultados de las pasadas elecciones municipales y autonómicas del 24 de Mayo hayan supuesto, para los intereses de España y de los españoles, uno de los fiascos mayores que se podían esperar, aún para los ciudadanos más pesimistas y agoreros. Se ha producido en nuestro país un cambio que, si no fuera tan grave para los intereses de la nación, hasta se podría considerar curioso. No es que se haya pasado de unos gobernantes conservadores, liberales o de derechas a un centro democrático o a una izquierda centrista; no, no señores, se ha dado un giro de 180º por el que, el vuelco experimentado por nuestro marco político en el control de autonomías y municipios, ha sido tal que la mayoría de ellas han quedado en manos de los extremistas, antisistemas, comunistas y progresistas, de tal modo que, gracias al apoyo de partidos como el PSOE del señor Pedro Sánchez o de los mismos Ciudadanos del señor Ribera; han quedado con las manos libres para poder entrar a saco en las instituciones, nombrar para dirigirlas a quienes se han mostrado más agresivos en contra del sistema capitalista y entregar en manos de agitadores profesionales, resentidos incapaces e ignorantes aupados a cargos públicos, que exigen conocimientos preparaciones superiores a los que poseen.

Las consecuencias no han tardado en salir a la luz y, muchas de ellas, con el sello inconfundible de quien le da una batuta para dirigir una orquesta a un chimpancé de pelo rojo. Y hete aquí, señores, que el circo se ha puesto en marcha y los nuevos ayuntamientos en manos de la izquierda han iniciado su andadura recortando libertades, disminuyendo el control de los delitos y restando autoridad a las fuerzas de orden público mientras, por otra parte, ha empezado el vigilancia de la propiedad priva, la intervención pública en los derechos de la propiedad reconocidos en nuestra Constitución y las interferencias municipales en lo que es la propiedad y la economía privadas, con normas que vienen atentando gravemente a la libertad de mercado, a la libre iniciativa privada y al funcionamiento, sin obstáculos, de nuestras empresas.

Si la señora Colau, imprudentemente, impartió órdenes a los municipales por las que se les impedía actuar en contra de los manteros, ahora viene recogiendo los frutos de su política permisiva, cuando los propios manteros, convencidos de su impunidad, no sólo se enfrentan a pedradas con la policía haciéndola huir de forma vergonzosa, sino que, envalentonados, ya se han constituido en mafias que no dudan en enfrentarse directamente contra quienes les intentan desalojar de los puestos en los que han instalado su negocio ilegal, que perjudica a los comerciantes que pagan religiosamente sus impuestos para ejercer, sin competencia ilegal, sus propias actividades comerciales.

Y si, la alcaldesa de Barcelona decidió, sin consultar a nadie capaz de hacerle ver su error, dictar una moratoria por la que se impedía poner en marcha nuevas instalaciones hoteleras, perjudicando a todas aquellas que esperaban abrir este verano para aprovechar la temporada alta para su negocio. O si ha emprendido una persecución implacable sobre aquellos que alquilaban alguna habitación de sus pisos, aprovechando la venida de turistas o, todavía peor, está empezando a meterse con los cruceros de turismo que arriban al puerto de Barcelona, dejando cientos de miles de euros o incluso millones que van a parar a hoteles, restaurantes, comercios etc. de la capital catalana; ahora, con el pretexto de que saturan la ciudad y molestan a sus vecinos, quiere limitar su venida. O, señores, si como ha empezado a hacer, intenta multar a todos los que tengan pisos vacíos en la ciudad, empezando por bancos como el BBVA, Banco de Sabadell y la propia Sareb (una entidad creada para intentar vender los pisos que los bancos se tuvieron que quedar por falta de pago de las hipotecas para intentar recuperarse de la devaluación que la crisis económica causó en todo el sector inmobiliario). Una multa que, para empezar, es de 5.000 euros por piso vacío, con el proyecto de irla aumentando hasta los 500.000 si pasa el tiempo y no se alquilan.

Veamos como se entiende este disparate, que entendemos que ataca directamente el derecho de propiedad y de libre disposición de sus bienes, en este caso mercancías, que todos sabemos que si son ocupadas y, más si se entregan a personas que paguen alquileres bajos, el precio de venta de estos inmuebles cae de una forma exponencial cuando se ofrecen a la venta. El derecho a ejercitar la función social de la vivienda no puede significar nunca un atropello a la propiedad privada, una imposición y una intervención respecto a una entidad que ha tenido que hacerse cargo de unos inmuebles muy en contra de sus intereses y que ha sufrido reestructuraciones internas para intentar equilibrar sus balances.

Se dice que el Ayuntamiento de Barcelona dispone de 6.000 pisos públicos que estarían indicados para que los ocuparan quienes los necesitaran, si es verdad que hay tantos solicitantes como se dice, que los precisan ( la alcaldesa de Madrid dijo que había 22.000 niños mal alimentados y cuando se investigó sobre el tema resultó que ya existía un plan confeccionado por Ana Botella ocupándose del problema pero, por añadidura, según desveló ABC, resulta que sólo 600 niños se apuntaron para recibir alimentos en los comedores abiertos en la capital de España). Interferir en los negocios de particulares significa intervenir en sus planes de negocio y, en consecuencia, en los derechos de los accionistas a conseguir sacar el mayor provecho de sus inversiones. Muchos accionistas no son personas ricas ni, seguramente, tienen los mismos sueldos que las alcaldesas de Barcelona y Madrid.

Una concejal del Ayuntamiento de Madrid, Montserrat Galcerán, firmó la orden de acallar el ruido que una caseta del grupo Colectivo 1.984 (izquierda radical cercana a Podemos) que fueron advertidos por la policía de que había pasado la hora y que debían apaga los altavoces. Ellos se negaron varias veces hasta que la policía intervino para hacerse cargo del aparato de música, a lo que los ocupantes se opusieron, tiraron a un agente al suelo y le arrojaron una valla metálica encima, causándole daño en las piernas, siendo baja. La concejal, después de hablar con el encargado de la caseta, se dirigió al jefe de la Policía Municipal que había intervenido en los hechos y “con muy malos modos” les recriminó que hubieran intervenido el equipo de música, acusándoles de abuso de autoridad. Cuando le enseñaron la orden firmada por ella misma dijo que tenía un “completo desconocimiento de la normativa” incluso de lo que ella misma había firmado. Error tras error, incompetencia y absoluta ignorancia, aparte de actuar de una manera completamente absurda e inconveniente, al llamar la tención y desautorizar a la policía en público. Esto, señores, son las acreditaciones que vienen exhibiendo estos nuevos concejales y parlamentarios que llegaron con la pretensión de “salvar” a España de los conservadores, representados por el PP y estos serán lo mismos, si no espabilamos, que van a acabar por hacernos regresar a la situación de finales del 2.011, si se les permite seguir con sus procedimientos, mamados del más puro y duro comunismo bolchevique.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, no podemos menos que sentirnos profundamente alarmados ante las perspectiva de que, esta deriva que se inició con la llegada de Podemos al poder municipal, se extienda a las elecciones catalanas del 27S y, con el peligro de que, en las legislativas de final de año, sigamos por los mismos derroteros, lo que significaría la ruina de nuestra nación y el tirar por la borda todos los beneficios que hasta ahora hemos conseguido. Magíster dixit.

Abascal pide suspender la autonomía
'Margallo está a la cabeza de la rendición ante los separatistas'

Gaceta.es  10 Septiembre  2015

El presidente de VOX censura la propuesta del titular de Exteriores de abrir la vía de la reforma constitucional para frenar a los independentistas.

El presidente de VOX, Santiago Abascal, ha asegurado que el ministro de Exteriores José Manuel García-Margallo "está a la cabeza de la rendición ante los separatistas" y que "cuando VOX esté en el Congreso impedirá estas concesiones a los secesionistas, que son el origen del problema, y empujará en favor de aplicar el artículo 155 y la supresión de las autonomías", ha manifestado.

Además Abascal ha señalado que los españoles "ya saben el programa de Rajoy y Margallo para las elecciones generales: arrodillarse ante Artur Mas". El dirigente de la formación liberal-conservadora ha respondido así a la idea del ministro de Exteriores de abrir la vía de la reforma de la Constitución para frenar a los independentistas.

Margallo ha defendido este jueves en una conferencia en el Foro de la Nueva Economía una reforma de la Constitución que "reconozca claramente la lengua y la cultura catalanas", y un cambio en el sistema de financiación que conlleve la cesión prácticamente al completo del IRPF y de los impuestos sobre el alcohol y el tabaco a Cataluña.

Homenaje a las víctimas de República Argentina
Las víctimas del terrorismo piden compromiso político
El acto, organizado por la APAVT, ha contado con una nutrida asistencia de representantes de partidos políticos. Se ha pedido la derrota definitiva de la banda ETA.
Juan E. Pflüger/ Fátima G. Manzano Gaceta.es  10 Septiembre  2015

Centenar y medio de personas se congregaron en el homenaje que la Asociación Plataforma de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo (APAVT) organizó el miércoles en la Plaza de la República Argentina en recuerdo a las cinco víctimas mortales –cuatro guardias civiles y un ciudadano norteamericano- y con la presencia de la docena de agentes que resultaron heridos en la explosión de la bomba que al paso de un autobús del Instituto Armado colocó el comando Madrid de ETA.

Además de ciudadanos anónimos, hicieron acto de presencia representantes de diversas formaciones políticas, desde el PP al PSOE, pasando por VOX, UPyD y Ciudadanos. También estuvieron representadas diversas instituciones con la asistencia de la defensora del pueblo, Soledad Becerril, una representación de la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo y el viceconsejero de la Comunidad de Madrid Enrique Ruiz.

En el acto tomaron la palabra el presidente de APAVT, Miguel Folguera, quien criticó las políticas contra el terrorismo y reclamó mayor esfuerzo del Gobierno para acabar con ETA. En su discurso, breve pero contundente, criticó la inacción ante los homenajes que municipios vascos se celebran en apoyo a los asesinos de ETA y pidió un compromiso para terminar con este tipo de enaltecimientos.

A continuación intervino Alfonso Sánchez, secretario general de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), que fue uno de los heridos en el atentado de República Argentina y que centró su discurso en la reclamación de apoyo social para que los responsables políticos no dejen en el olvido a quienes sacrificaron sus vidas en defensa de España y los españoles.

Después intervino la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, que explicó lo que significa para alguien ser víctima del terrorismo y aseguró que se está dando una imagen de derrota de la banda terrorista que es falsa porque el hecho de que lleve tiempo sin cometer atentados es un paso, pero siguen en condiciones de poder asesinar.

Tras los discursos, el Padre Angel, creador de la asociación Mensajeros de la Paz, ha leído un responso por el alma de los asesinados por ETA y se ha procedido a realizar una ofrenda floral mientras sonaba el himno de la Guardia Civil. El acto se ha dado por concluido con el himno de España.

Gaceta.es ha podido hablar con varios de los asistentes al acto. La presidenta del PP en la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, declaró a este medio que el punto de vista que tiene que llegar a los jóvenes “no puede ser el de ETA. Tiene que ser el real porque esto no ha sido una guerra ni ha habido dos bandos. Lo que ha habido han sido unos asesinos por un lado y unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) que, con gobiernos democráticos, han defendido los derechos de los españoles, incluso el de los vascos que no se sienten españoles. Por desgracia, más de 800 de ellos han sido asesinados”. En esta línea, también habló Soledad Becerril quien insistió en la rapidez con la que "los jóvenes olvidan" y recordó su etapa como alcaldesa de Sevilla, periodo en el que la Guardia Civil detuvo a Henri Parot evitando un atentado de gran escala en la capital andaluza y haciendo, en palabras de la Defensora del Pueblo, una "magnifica labor" por la defensa de los ciudadanos.

Aguirre también ha explicado cómo debe ser el perdón a los terroristas y ha señalado que “si se quiere el perdón institucional tiene que haber justicia, tienen que dejar las armas, colaborar y cumplir sus penas y luego pedir perdón”.

Preguntada por si habría cambios en la política antiterrorista en caso de un gobierno formado por Podemos, la presidenta del PP de Madrid ha señalado que “la alcaldesa de Madrid ha sido asesora de la oficina vasca de atención a las víctimas de la violencia policial”, en referencia a un organismo que asesoraba a varios miembros de ETA en sus reclamaciones contra las FCSE. Y continuó afirmando que “ella dice que no pertenece a Podemos, aun así, habría estado bien ver a algún representante de esa formación en un acto como este”.

Por su parte, Rocío Monasterio, miembro de VOX, ha señalado en exclusiva que este tipo de actos son muy importantes para demostrarle a las víctimas que pueden contar todavía con el apoyo de la sociedad. "No podemos claudicar en la defensa de los principios", ha señalado. En este sentido, el secretario general del Sindicato Independiente de la Policía, quien tampoco ha faltado al acto, ha insistido en que siempre es bueno recordar y homenajear a los compañeros caídos pero sobre todo "no olvidarnos de nuestra historia".

Carta de Fernando Altuna a su padre, asesinado por la banda terrorista ETA
Fernando Altuna Urcelay www.latribunadelpaisvasco.com 10 Septiembre  2015

La derrota de la verdad y de la libertad y el triunfo de los terroristas

Querido padre,
Después de 35 años de tu asesinato a manos de ETA Político-militar, todo lo que hemos conseguido es que el Lehendakari Iñigo Urkullu entregase el pasado viernes un “retrato de la vulneración del derecho a la vida en el caso vasco” (así lo llaman) a los alcaldes alaveses de Elburgo (Azua) donde naciste, de Vitoria, de donde eras vecino, y de Iruraiz-Gauna (Erenchun) donde te mataron.

Tu asesinato, tres décadas y media después, se resume textualmente en lo siguiente:

Retratos municipales de las vulneraciones del derecho a la vida en el caso vasco:
Basilio Altuna Fernández de Arroyabe
Fecha: 06/09/1980.
Edad: 57 años.
Natural de: Azua (Elburgo, Álava).
Vecino de: Vitoria-Gasteiz (Álava).
Hijas/hijos: Dos hijos.Profesión/cargo/otros: Capitán de la Policía Armada, de la Reserva General de Miranda de Ebro.
Autoría: ETApm.
Lugar de la muerte: En la plaza de Erentxun (Araba).
Procedimiento: Atentado con arma de fuego.
Más datos: ETApm imputó a la víctima su implicación en los sucesos del 3-M en Vitoria-Gasteiz, mientras que la familia les emplazó a que demostraran las acusaciones.

Da igual que tuvieses cuatro hijos, en vez de dos, da igual que en 1980 fueses Capitán de la Policía Nacional y no de la Policía Armada que ya no existía, da igual la “justificación” argumentada por el propio Gobierno Vasco, el famoso “algo habrá hecho”, para que te matasen bajo el epígrafe “Más datos”… Este es a día de hoy tu retrato.

Creí que el todopoderoso Gobierno Vasco iba a rescatar alguna imagen antigua viéndote sonreír junto a tu familia o amigos en Azua, Marieta, en Vitoria, en Laredo, en San Sebastián, en Madrid… o iba a descubrir algunas palabras o escritos tuyos. No, papa, éste es tu retrato 35 años después.

Pensaba que tras 35 años las heridas de tu asesinato eran suficientes para que éstas estuviesen cerradas. No, padre, las heridas siguen abiertas.

Lo único que sé, y esto no es un relato, es que a las 10:15 del 6 de septiembre de 1980, fue asesinado en Erenchun (Álava) mi padre, Basilio Altuna Fernández de Arroyabe.
Lo único que sé con toda seguridad que pasó, y no es un retrato ni es una opinión, es que:

Unos dictaron tu muerte.
Otros te siguieron y anotaron tus costumbres, tus usos, tus itinerarios…

Alguien muy cercano a ti informó de que aquella tarde, casualmente estabas en Erenchun.
Uno ejecutó la acción.

Otros dieron cobertura de fuga al ejecutor.
Otros cobijaron y protegieron a los anteriores…

Una inmensa mayoría de la sociedad y parte de sus instituciones callaron ante tu asesinato… (Ni siquiera ningún representante del Gobierno vasco acudió a tu sepelio y funeral)
Lo único que sé y esto no es una opinión, es que el estado de derecho y sus instituciones:

No te protegieron como ciudadano, en tiempos de paz y no de conflicto armado.
No han investigado tu crimen.

No han identificado, ni detenido, ni juzgado al autor material, al “hombre de la camisa verde”, que te asesinó.
No ha identificado, ni detenido, ni juzgado a los autores necesarios (ni materiales, ni intelectuales) de tu asesinato.

La Audiencia Nacional (Carlos Divar) archivó tu sumario el 24 de diciembre de 1980, 24 horas después de haberlo incoado.

Lo único que sé, y esto no es una opinión, es que ETA (Político Militar) organización terrorista (perfectamente jerarquizada y estructurada) fue quien reivindicó la autoría del asesinato de mi padre.

Lo único que sé, y no es un retrato, es que dicha escisión de la banda terrorista abandonó la actividad terrorista en 1983 y que ni sus dirigentes, ni sus integrantes, ni sus colaboradores fueron encausados ni enjuiciados por tu asesinato. Ni tan siquiera entregaron sus armas.

Lo único que sé, y no es una opinión, es que pasados 35 años, una parte de la sociedad y gran parte de sus instituciones siguen callando ante tu asesinato e incluso homenajean, jalean, protegen y amparan a los que lo cometieron.

Lo único que sé con toda seguridad que pasó y esto no es un retrato, es que tus asesinos y cómplices hicieron perfectamente su trabajo, que cumplieron y alcanzaron al menos parte de unos objetivos diseñados y definidos previamente.

Lo único que sé y esto no es un retrato, es que después de 35 años el estado de derecho por el cual te asesinaron no hizo, ni ha hecho a día de hoy, su trabajo (como sí, insisto, lo hicieron perfectamente tus asesinos).

La MEMORIA de la que tanto se habla no te podrá devolver la vida, pero podrá devolverte la DIGNIDAD, siempre que el Conjunto del Estado de Derecho y sus instituciones se atrevan a ir en busca de la VERDAD en mayúsculas, que no es otra cosa que la JUSTICIA.

La memoria por tanto de Basilio Altuna Fernández de Arroyabe y de Todos los asesinados debe ser una parte del grito a favor de la verdad, de la ley, y por tanto de la justicia, una llamada a defender la libertad de todos en el futuro y a liberar así a toda la sociedad vasca y española de su pasado, y este será el único y auténtico triunfo del estado de derecho y de todos los vascos y españoles.

Si la primera víctima de la guerra es la verdad, la primera víctima del terrorismo es la libertad. No podemos permitir que el terrorismo (los terroristas) ganen una guerra que nunca existió y que quieren hacernos creer que existió.

Nuestra sociedad ha sido vapuleada por el terrorismo, la primera víctima del terrorismo ha sido el estado de Derecho y por tanto el conjunto de la sociedad vasca y española. Hasta la fecha el Estado de Derecho y la Sociedad están siendo vapuleados por el encubrimiento, la manipulación y la distorsión de lo que debe saberse y conocerse, simplemente por que sucedió.

Este encubrimiento, manipulación y distorsión… esta equiparación entre victimarios y víctimas no es otra cosa que un acto de traición a las víctimas directas del terrorismo y de la violencia, por tanto es la derrota de la verdad y de la libertad y el triunfo de los terroristas.

Si nuestro deseo es la verdad, debe cumplirse con la ley. Y cumplimos con la ley si ponemos nuestro empeño al servicio de la Justicia.

La memoria (y no estos retratos) por tanto de cada asesinado debe ser un grito a favor de la verdad, de la ley y por tanto de la Justicia. Es una llamada a defender la libertad de todos en el futuro y a liberar a toda sociedad vasca y española de su pasado, y este será el auténtico triunfo (esta vez sí) del Estado de Derecho y de toda la Sociedad vasca y española.

Los retratos en los cuales tú apareces el pasado viernes, fruto del arduo trabajo de la Secretaria de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco, y en los cuales todo vale y todo entra no son memoria, son caricaturas.

Mientras no exista una Victoria por parte del Estado de Derecho (Gobierno Vasco incluido) no podremos hablar de hechos del pasado sino de hechos del presente, de heridas que no se pueden cerrar. La estrategia terrorista establece que no se asesine hoy, pero los frutos conseguidos por su pasado son evidentes en el presente:

Los sucesores o herederos de KAS ostentan/detentan 1.195 concejales, 117 alcaldías y el ayuntamiento de Pamplona.

El asesinato de mi padre, como el de más de otros 300 ciudadanos, no se ha esclarecido al no haber realizado el estado de derecho su función de “hacer justicia”.

Buena parte de la sociedad vasca y española sigue legitimando, hoy, este pasado, tanto los medios empleados por los que te mataron como los fines por los que te asesinaron. No se ha deslegitimado el discurso de los terroristas.

La Violencia ejercida por los que te mataron ha servido, sirve y servirá para conseguir unos objetivos perfectamente estructurados y planificados.

Este modelo de Memoria, basado en la Verdad y en La Justicia que pido para mi padre, lo extiendo y lo hago mío, es que se aplique a todos aquellas víctimas de la violencia no terrorista. Y comienzo personalmente por los 5 trabajadores muertos el 3 de marzo de 1976 en Vitoria. Pero las muertes de los asesinados por el terrorismo de ETA, esa muerte selectiva, y la de esos 5 trabajadores asesinadas en Vitoria, son muertes distintas, no son equiparables, no son comparables. No hablo de grados de sufrimiento, ni de escalas de dolor, no son unas mejores, ni peores… Simple y llanamente no pueden estar en el mismo monumento, placa, monolito…

Del mismo modo que no es igual la muerte de mi padre, que la de los cinco trabajadores de Zaramaga, que la provocada por un policía beodo fuera de sus horas de servicio en un bar de Vitoria, de Haro o de Baracaldo.

Como no es lo mismo (y no hablo de grados de dolor, ni de sufrimiento) las víctimas de la violencia familiar, de genero, como las víctimas de accidentes de trafico… No todo entra, ni puede entrar en el mismo saco (o acto). Sería una afrenta para cada muerte juntarlas a todas.

Todo lo demás son caricaturas, retratos, relatos… No hay más verdad que yo, Fernando Altuna Urcelay, sepa hasta hoy, 6 de septiembre de 2015.

Nota: Para más datos sobre la terrible justificación del asesinato de mi padre por parte del Gobierno Vasco, considero de interés que se remitan a la carta publicada por la viuda e hijos de Basilio Altuna en la Edición Impresa de el diario EL PAIS del 11 de septiembre de 1980.

Asimismo ruego a los servicios de información y de documentación del Gobierno Vasco que demanden el comunicado y reivindicación textual de ETA Político Militar que hizo llegar al diario DEIA, asumiendo su autoría.

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La verdad de la Diada
Las 11 mentiras del 11 de Septiembre
Rafael Núñez Huesca Gaceta.es  10 Septiembre  2015

Una año más la Diada vuelve a dividir a la sociedad catalana. Una celebración que el nacionalismo ha patrimonializado mediante la creación de mitos y ficciones.

1. Rafael Casanova fue un patriota español cuyo bando, que circulaba por Barcelona en los días previos a la rendición, animaba a los catalanes a "salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que espera a los catalanes y al resto de los españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por el rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España".

2. La Diada se celebra desde hace poco más de cien años. La recuperación de este episodio ha sido erigido a base de embustes mitológicos que hoy son comúnmente aceptados como válidos. No fue hasta 1901 cuando se estableció que en un día como hoy hace exactamente 301 años, Cataluña dejó de ser “una nación libre y soberana”.

3. Lejos de la “Revolució dels somriures” y el pretendido secesionismo amable, durante la ofrenda floral a Rafael Casanova se producirán, muy probablemente, insultos, injurias y amenazas a los traidores a la causa independentista, o botiflers en terminología nacionalista. Hoy, algunos partidos ya no acuden a la ofrenda por estos motivos.

4. El nacionalismo se refiere al episodio como “Guerra de secesión”, sin embargo, la historia real fue muy diferente: Año 1700, Carlos II el Hechizado muere sin descendencia nombrando como sucesor al trono de España al Borbón y nieto del Rey de Francia, Felipe de Anjou (el futuro Felipe V). Inglaterra, Austria y Holanda, resistiéndose a ver roto el equilibrio de fuerzas en el continente proclaman su propio candidato al trono español -Carlos de Austria- desatando la que dio a llamarse Guerra de Sucesión Española, que no de secesión.

5. En términos generales la España castellana apoyó al candidato Borbónico y la España del viejo Reino de Aragón al austracista. Pero en modo alguno fueron bloques homogéneos, hubo excepciones: el Valle de Arán , las comarcas catalanas del interior, buena parte de Castellón y Alicante, el interior de la provincia de Valencia, las comarcas aragonesas de Tarazona y Calatayud; todas ellas combatieron por el aspirante Borbón. Madrid, Toledo y Alcalá, sin embargo, se mostraron partidarias del Archiduque Carlos.

6. Con respecto a los famosos Decretos de Nueva Planta que tan machaconamente esgrime el nacionalismo como una “agresión histórica a la lengua y a la identidad catalanas”, es menester recordar que la lengua que hasta ese momento se empleaba en la administración y en la justicia era el latín. Y siguiendo criterios modernizadores -aplicados ya en otros países europeos- se sustituyó en toda España, para asuntos público-administrativos, por el castellano. Nadie ha podido mencionar aún una sola línea de aquellos Decretos en los que se mencionara la tan mentada prohibición del catalán.

7. La narrativa nacionalista señala la fecha de 1714 como el comienzo del declive de Cataluña. La realidad es muy otra: las nuevas leyes importadas de Europa (un derecho unificado, una administración global) desmantelaron los residuos de la antigua sociedad feudalizante y supusieron -para Cataluña más que para ninguna otra región española- un notable despegue económico, demográfico e industrial. El nuevo proteccionismo de la Corona facilitó además el comercio internacional (rompiéndose el monopolio castellano del comercio con América) sentando así las bases del desarrollo catalán de los siglos XVIII y XIX.

8. A decir de muchos nacionalistas, el modelo finalmente triunfador, el de Felipe V, era “intrínsecamente malvado y antidemocrático”. Lo cierto es que cada candidato representaba una concepción diferente de Gobierno. Carlos de Austria personificaba el antiguo modelo foralista y Felipe V representaba un modelo más centralista, típicamente francés, que pretendía unificar jurídica y administrativamente el territorio, como finalmente hizo. Ninguno de los dos era democrático (ningún gobierno de la época lo era) y ninguno, huelga decirlo, encarnaba “el mal”.

9. Insisten los nacionalistas en que el “procés” es “de abajo a arriba” y que la Generalidad sólo recoge el sentir natural del pueblo. La realidad es que el pueblo catalán ha sido sometido a un enorme caudal de patrañas, embustes y tergiversaciones desde hace más de un siglo que ha logrado crear una sociedad a imagen y semejanza del ideario nacionalista. El líder de la Lliga Catalanista Francesc Cambó reconocía en sus memorias que “la propaganda se dirigía principalmente a deprimir el Estado Español y a exaltar las virtudes de la Cataluña pasada, presente y futura.”

10. Si existe un verdadero Día de Cataluña, ese día es el 23 de abril, día de San Jorge. Una fecha ajena a la política, compartida por todos los catalanes, transversal y con una historia que hunde sus raíces en el siglo XV, años en los que Sant Jordi se convirtió en patrón de Cataluña. La tradición secular invita a visitar la capilla de santo, ubicada en el Palacio de la Generalidad, en donde se solía realizar una feria de rosas o “de los enamorados”. Una efeméride de connotaciones muy distintas a las que hoy rigen la Diada.

11. En palabras de José Javier Esparza, “Cataluña es una de las patas que forman España. Lo que vemos el 11 de septiembre se apoya en una falsificación: tomar los episodios de 1714 como una guerra entre Cataluña y España cuando en realidad era una guerra civil española”.

Margallo en estado superlativo
Emilio Campmany Libertad Digital  10 Septiembre  2015

El ministro del Asunto Catalán ha vuelto a soltar una margallada. Nada hay de noticiable en ello, pues no hay semana que no haga alguna. Es más, el verdadero bombazo sería: "Margallo lleva un mes sin decir nada de Cataluña". Con todo, en esta ocasión Margallo ha sido más Margallo que nunca con una margallada colosal, ciclópea, casi homérica. Ha dicho el ministro que esto del proceso de independencia de Cataluña se arregla reformando la Constitución para encajar en ella el hecho catalán y cediéndole a Cataluña buena parte del IRPF. Luego ha aclarado que la cesión de la gestión de casi todo el IRPF sería igual para todas las comunidades autónomas. Como ven, una margallada detrás de otra, salidas de su boca como balas trazadoras escupidas por una ametralladora.

Llevamos decenios tratando de encajar Cataluña en la Constitución y siempre pasa lo mismo. Es como si el mapa de España fuera un puzle de esos de Educa y la pieza que representa Cataluña no entrara en el hueco que le corresponde. Dando por hecho que la pieza catalana tiene que estar bien, hasta ahí podíamos llegar, concluimos que lo que está mal es el resto y por eso Cataluña no encaja. Y la verdad es la contraria. Para los nacionalistas, Cataluña nunca encajará, hagamos lo que hagamos. Y a la mayoría de los demás catalanes que no son nacionalistas, mientras se crean lo que los nacionalistas pregonan, siempre les parecerá que los demás no somos suficientemente generosos con ellos. Ayer mismo, Borrell, presentando su libro contra el nacionalismo, se quejó de que en Cataluña no se ha invertido todo lo que se debería, lo que a su vez explicaría el auge del nacionalismo. Habría que decirle que claro, que tiene razón, que donde se han invertido los millones a paladas es en Las Hurdes y en Los Monegros, y que por eso allí no hay nacionalistas.

En lo del IRPF se ve que Margallo ha oído campanas y no sabe dónde. Por un lado, adopta esa displicente actitud de nuevo rico que cree que el problema de Cataluña se arregla arrojando a los independentistas unos euros al suelo y que se agachen a recogerlos y dejen ya de dar la brasa. Y esos euros no son suyos, sino de todos los españoles, y no estamos para regalarlos. Luego, por otro, lo de comprar nacionalistas es lo que se ha estado haciendo todos estos años y, aunque el dinero lo han cogido, las quejas no han cesado y la única consecuencia tangible es que los Pujol se han hecho ricos. Tampoco aclara Margallo qué es lo que quiere ceder, si la recaudación o, como pareció dar a entender, la gestión, que incluiría la inspección, que es lo que siempre quiso Mas, pero de todos los impuestos. Y ya, margalleando sin control, acaba el ministro diciendo que la cesión se haría a todas las comunidades autónomas, cuando lo que los nacionalistas quieren son privilegios, o sea competencias que los demás no tengan. Más Margallo, imposible.

En defensa propia
Maite Pagazaurtundúa Libertad Digital  10 Septiembre  2015

La Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural podrían haber elaborado un registro sobre partidarios y detractores de la independencia a partir de encuestas que parecían inocentes, claro. Sus expresidentas, Carmen Forcadell y Muriel Casals, son la número 2 y la número 3 de la candidatura –que explora todas las posibilidades del fraude de ley– de Mas y Junqueras. Òmnium Cultural recibió, entre 2005 y 2010, 10,5 millones de euros públicos.

La gigantesca operación de desacato y propaganda viene de lejos, pero al empezar a destaparse el inmenso nido de corrupción del independentismo en el poder se ha acelerado, y cada vez hay menos dudas de que sea para generar un inmenso manto de sentimentalismo populista que ciegue los ojos y ensordezca los oídos de una buena parte de la población catalana.

Los gobiernos nacionalistas han sido situados entre los peores gestores de dinero público de Europa por estudios oficiales de las instituciones europeas, pero difícilmente pueden gobernar bien quienes han utilizado los sentimientos de pertenencia para apalancar una casta dirigente y una casta de palmeros durante décadas. Los nacionalistas catalanes, por definición, eran intocables y quienes osaban criticarles, unos apestados.

Patrimonializaron la Diada. Se apropiaron de los símbolos. Incumplieron sentencias. Politizaron el deporte. Pusieron TV3 a su servicio. Promovieron la consulta ilegal del 9-N. Crearon el Consejo Asesor para la Transición Nacional, la Comisión del Derecho a Decidir o la Comisión de Conmemoraciones para el Tricentenario. Ahora violan derechos ciudadanos pergeñando listas negras, de buenos y malos catalanes.

Los gobiernos españoles han sido débiles y han tragado con pequeños o grandes chantajes. Es así. Y lamento tener que escribirlo. Un puñado de personas en asociaciones por la convivencia o por la tolerancia resistió con discursos razonables sobre el bilingüismo o el sentido profundo de la libertad ideológica y fermentaron lo que es ahora la Sociedad Civil Catalana. Esos héroes, todos ellos, actuaron y actúan en defensa propia y de la dignidad de toda la sociedad española. Merecen apoyo y aplauso, sin dudas, sin egoísmos, sin cálculos electorales o partidistas.

Maite Pagazaurtundúa, eurodiputada de Unión, Progreso y Democracia (UPyD).

Polémica sobre la antigüedad de los vascos
Los vascos: ni aislados lingüísticos ni genético
s
Antonio Arnaiz Villena. Catedrático de la Universidad Complutense. www.latribunadelpaisvasco.com  10 Septiembre  2015

Recientemente se ha publicado un artículo en diferentes medios en el que se asegura que los vascos de hoy día “no son tan antiguos” y que su “antigüedad” es más reciente de lo que se pensaba.

Las conclusiones reflejadas en el resumen del artículo genético publicado en PNAS son sorprendentes, ya que el texto dice, literalmente, “...han sido considerados aislados genéticos y lingüísticos...” y asocia a los vascos con una época anterior a la agricultura. Estas conclusiones son sorprendentes también porque en el artículo se estudian muestras procedentes del yacimiento de Atapuerca, donde aún está por ver qué tiene que ver genética y lingüísticamente con los vascos actuales.

Respecto al artículo de PNAS hay que decir lo siguiente:
1) El idioma vasco se sabe desde hace tiempo que no es un aislado lingüístico. Los lingüistas del Instituto de Santa Fe y el profesor de la Universidad de Stanford (California, USA) Merrit Ruhlen hace ya bastantes años que lo establecieron. Parte del póster lingüístico que se enseña en el Museo de Historia Natural de San Francisco elaborado por Merrit Ruhlen se reproduce a continuación:

Composición: José Palacio-Gruber

Como se ve, el euskera está incluido en un grupo de lenguas llamadas Dene-Caucásicas (color azul intenso), entre las que se encuentran el mandarín chino, caucásicos, ket-siberiano y atabasco de indígenas canadienses, navajo y apache, entre otras.

Del mismo modo, existe un sustrato de lengua euskérica en Europa y muchos han relacionado el euskera con la lengua ibérica antigua, tal y como puede verse aquí y aquí.

2) Es curioso que ocho muestras de huesos procedentes de época pre-agricultura de Burgos, Atapuerca (El Portalón), nos den la clave para afirmar categóricamente que los vascos sean más o menos “antiguos”.

Los análisis de genomas de restos biológicos en yacimientos arqueológicos son muy problemáticos de analizar. En primer lugar, es obvio que la manipulación inicial por manos modernas pudo introducir DNA de los mismos excavadores de una manera accidental. Máxime cuando probablemente nunca se previó que se iba a analizar un genoma humano completo en los restos. Si observamos el artículo de PNAS con detalle, las preguntas a las que debe responder el problemático análisis de muestras antiguas están resumidas en el siguiente link: (ANTHROPOLOGICAL APPLICATIONS OF ANCIENT DNA: PROBLEMS AND PROSPECTS. Connie J. Mulligan ), pero no están respondidas.

Por otro lado, el artículo habla de “grupos ibéricos modernos”, que se distinguen de los vascos en que se encuentra mezclados con caucásicos y centroasiáticos. Esto contradice numerosos estudios previos donde no se han encontrado grandes diferencias entre la genética de los vascos y las de sus vecinos, utilizando marcadores muy polimórficos ya sea autosómicos o sexuales. Es una afirmación muy arriesgada, basada solo en algunos datos que se hayan escogido.

Por supuesto, hay que explicar claramente desde un punto de vista genético qué son los “grupos ibéricos modernos”, y si su definición está basada en sitios genéticos muy polimórficos que fácilmente emparentan o distinguen poblaciones o, por el contrario, en estudios de genomas completos que son muy poco útiles en genética de poblaciones, ya que si la diferencia entre, por ejemplo, chimpancé y humanos es muy pequeña, mucho más pequeña es la estructura diferenciadora poblacional de genomas completos.

Hoy existe consenso entre los genetistas de poblaciones en que el estudio de genomas completos es menos útil para estudiar el origen y el emparentamiento de las poblaciones humanas que los sistemas específicos que se han venido utilizando. Hay que destacar que, a pesar de ello, se ha puesto de moda estudiar genomas completos en muestras de muy pocos individuos y dudosa pureza para estudiar genética de poblaciones. Esfuerzo vano, aunque sea útil para definir enfermedades y sus genes.

Siguiendo con el artículo de PNAS se deduce de las ocho muestras haplogrupos de DNA mitocondrial, que se asignan a mi modo de ver de una manera poco segura a cazadores-recolectores o a agricultores; pero al utilizar los marcadores del cromosoma Y, los propios autores dicen que no pueden llegar a ninguna conclusión “debido a que la muestra es muy pequeña (solo ocho individuos)”.

Otra contradicción del estudio es que se encuentran diferentes resultados genéticos en dos sitios arqueológicos contiguos (El Portalón y El Mirador) del yacimiento de Atapuerca, que los mismos autores atribuyen a las pocas muestras analizadas.

En resumen, es arriesgado sacar grandes conclusiones y titulares de periódicos hablando de la mayor o menor antigüedad de los vascos, sin estar explicado qué significa esa antigüedad, en una base tan débil como es la presentada en el artículo de PNAS y con unos razonamientos apriorísticos de direcciones de agriculturización (Este-Oeste) estrictas, cuando el Mediterráneo fue un lugar, probablemente, muy poblado de cultura común en épocas pre-agrícolas. Los autores deberían revisar toda la literatura que hay sobre el tema y que contradicen claramente sus conclusiones.

Sería aconsejable que los autores considerasen la gran cantidad de datos sólidos genéticos y lingüísticos que apoyan la gran antigüedad de los vascos como componentes europeos de la comunidad preneolítica/neolítica de la cornisa atlántica. El marcador R1b del cromosoma Y agrupa claramente a los europeos atlánticos y los distingue del resto. (Más información, aquí).

Stephen Oppenheimer ha demostrado con múltiples análisis genéticos cómo los genes de los habitantes de las islas británicas proceden en gran parte de la cornisa cantábrica ibérica, en una época de retirada de los hielos.

Del mismo modo, el profesor Koch de la Universidad de Gales ha relacionando estrechamente el antiguo galés y el tartésico.

Estos datos no deberían ser ignorados por los que hablan de “antigüedad” o “modernidad” de los vascos, que hacen referencia a conceptos a mi juicio inexistentes.


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